Responsabilidad social: del discurso al impacto real en las comunidades

En un entorno donde la responsabilidad social empresarial (RSE) ha pasado de ser un valor agregado a un criterio de decisión para consumidores y comunidades, la declaración no es menor. Cada 23 de abril, México conmemora el Día Nacional de la Responsabilidad Social, una fecha que invita a replantear el papel de las organizaciones en la construcción de una economía más justa, sostenible y centrada en la dignidad humana.

Impulsada por organismos como el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI) y COPARMEX, esta agenda ha evolucionado hacia conceptos más exigentes como el ingreso digno, por encima del mínimo legal y la debida diligencia en derechos humanos, colocando a las empresas frente a un nuevo estándar ético.

En ese contexto, el modelo cooperativo ha cobrado relevancia al priorizar el bienestar colectivo sobre la rentabilidad inmediata. Valladolid Caja Financiera es un ejemplo de ello: su estrategia de responsabilidad social no se limita a acciones aisladas, sino que forma parte de su operación cotidiana y de su vínculo con las comunidades.

“En Valladolid Caja Financiera nuestro modelo cooperativo coloca a las personas en el centro de cada decisión, con una visión enfocada en transformar vidas y fortalecer el tejido social en las regiones donde tenemos presencia”, afirma Erika Arellano Martínez, gerente de recursos humanos  de la institución.

Valladolid Caja Financiera

Durante 2025, esta visión se tradujo en una de sus apuestas más significativas: la educación como motor de transformación social. La institución destinó más de 15.5 millones de pesos en becas para 4 mil 440 menores ahorradores, además de apoyos adicionales para hijos de colaboradores y programas dirigidos a menores con discapacidad, reforzando un enfoque de inclusión y equidad.

Pero el alcance va más allá de las aulas. A través de programas como +Talentum y el modelo de Educación Dual, la Cooperativa busca cerrar la brecha entre la formación académica y la vida profesional, impulsando a jóvenes a incorporarse al mundo laboral con herramientas reales y experiencia práctica.

La responsabilidad social también se expresa en el territorio. Desde el respaldo a eventos deportivos y culturales hasta la rehabilitación de espacios educativos y de infraestructura comunitaria, las acciones de la institución apuntan a generar entornos más dignos, seguros y cohesionados.

Sin embargo, más allá de las cifras, el fondo del debate sobre la RSE en México radica en su autenticidad. En un escenario donde algunas prácticas pueden percibirse como estrategias de reputación, el reto es demostrar que el compromiso social es estructural y no circunstancial.

En ese sentido, Valladolid Caja Financiera sostiene que su identidad cooperativa le permite actuar desde la cercanía con las personas y no desde una lógica exclusivamente corporativa. La diferencia, sostienen especialistas, radica en que la responsabilidad social deja de ser sólo discurso y evoluciona para ser una de las principales guías en la operación de las instituciones.

Así, en el marco de esta conmemoración, la reflexión se vuelve inevitable: en una economía donde cada vez pesa más el impacto social de las organizaciones, elegir una institución también implica decidir qué tipo de desarrollo se quiere impulsar. “Porque, al final, la responsabilidad social no solo define a las empresas, sino también a las comunidades que ayudan a construir”, concluye Erika Arellano.

Apotex lanza la Convocatoria 2026 del Fondo de Acceso a la  Salud Global para proyectos de Salud Materna en Latinoamérica 

Apotex Inc., la empresa farmacéutica más  grande de Canadá, anunció la apertura de la convocatoria 2026 de su Fondo de  Acceso a la Salud Global (Global Health Access Fund). Esta iniciativa está dirigida a  Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) en Latinoamérica que desarrollen proyectos  de alto impacto destinados a mejorar la salud materna en comunidades vulnerables  de la región. 

Con 52 años de historia y casi 30 de presencia en América Latina, Apotex refuerza su  compromiso con el bienestar de las mujeres. Esta es la segunda edición del Fondo de  Acceso a la Salud Global de Apotex, una iniciativa que actualmente apoya proyectos  de salud materna a través de organizaciones no gubernamentales en Canadá, Estados  Unidos, India y México. 

“Nuestro compromiso es a largo plazo y va más allá de proporcionar medicamentos de alta calidad; se trata de ser un aliado activo en la salud pública”, afirmó André  Soresini, vicepresidente y director general de Apotex para Latinoamérica. “Estamos  comprometidos con el fortalecimiento del acceso a la atención médica para las  mujeres e invertimos en el futuro al apoyarlas a ellas y a la niñez”.

El Fondo de Acceso a la Salud Global de Apotex respalda programas que promueven  la equidad en salud y abordan las causas fundamentales de las disparidades sanitarias.  El fondo se enfoca en solucionar el acceso desigual a la atención y la baja  alfabetización en salud en comunidades con determinantes sociales de salud  deficientes, donde la raza, el nivel económico y otros factores constituyen barreras de  acceso. 

Apotex

Alcance y financiamiento 

La organización seleccionada recibirá $100,000 CAD (aprox. $1,300,000 MXN) para ejecutar  un proyecto de un año, con posibilidad de renovación por un segundo año. Las propuestas  deben centrarse en áreas prioritarias, como emergencias obstétricas, atención prenatal,  parto seguro y capacitación para el personal de salud o parteras en comunidades rurales y  de difícil acceso. 

“A través del Fondo de Acceso a la Salud Global, buscamos amplificar el alcance de las  organizaciones de la sociedad civil que conocen de primera mano los desafíos locales en la  defensa de los derechos humanos de las mujeres, como sus derechos a la salud y a los  derechos reproductivos”, explicó Adriana Valdés, directora de Asuntos Corporativos para  Latinoamérica en Apotex. “Nuestro objetivo es generar un impacto real, cualitativo y medible  en el bienestar de las mujeres, acompañándolas en cada etapa de su camino hacia la salud”. 

Fechas clave y envío de propuestas 

• Anuncio de resultados: 1 de junio de 2026. 

• Inicio del proyecto: julio de 2026. 

• Convocatoria completa disponible aquí.

Las propuestas que cumplan con todos los criterios establecidos serán evaluadas por un  comité de Apotex América Latina.  

La organización seleccionada será anunciada el 1 de junio de 2026. 

Corporativo Kosmos se suma a Dr. Sonrisas con 300 box lunch para celebrar el Día del Niño

Hay apoyos que se cuantifican en cifras y otros que se viven en momentos: una conversación, una risa compartida, una tarde en la que todo parece, por un instante, volver a la normalidad. Sin embargo, este segundo tipo de ayuda rara vez ocupa un lugar central en la narrativa de la responsabilidad social. Y es ahí donde radica su valor: para quienes atraviesan situaciones complejas, estos gestos pueden ser tan significativos como un respaldo material o económico, al abrir espacios de contención, empatía y esparcimiento que también transforman.

La alianza entre la Fundación Dr. Sonrisas y Corporativo Kosmos, con motivo del Día del Niño (30 de abril), es un ejemplo claro de ello. Mientras que la Fundación Dr. Sonrisas, que se dedica a brindar momentos de felicidad a menores que atraviesan diagnósticos adversos o situaciones difíciles, organizó un evento recreativo con juegos y actividades diseñadas para que los menores pudieran reconectar con su infancia y pasar un momento recreativo, Corporativo Kosmos, líder nacional en servicios de alimentación, a través de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas, se sumó con la donación de alimentos y, sobre todo, con algo igual de valioso: presencia.

Por ello, mediante un voluntariado a favor de la niñez, colaboradores de la compañía participaron en la convivencia, brindando atención, cercanía y tiempo a los niños y sus familias, demostrando que el impacto también ocurre cuando el apoyo se traduce en acompañamiento.

Un día para sentirse niños otra vez: la alianza entre Dr. Sonrisas y Corporativo Kosmos

Fundación Dr. Sonrisas diseñó esta jornada con una intención muy clara: ofrecer a las niñas y niños un respiro dentro de realidades complejas, un momento para jugar, convivir y sentirse parte de un entorno donde la enfermedad o la vulnerabilidad no definen su experiencia.

Desde la operación misma del evento, esta visión se hizo evidente pues, como explica Lidia Sánchez, Directora de Programas de la fundación: “es importante que vuelvan a sentirse niños y que vuelvan a sentirse capaces… buscamos el cómo sí pueden hacer lo que quieren hacer”. Esta afirmación no solo describe una metodología, sino una forma de entender el acompañamiento: habilitar experiencias que reconstruyan la confianza y el sentido de posibilidad.

Paralelamente, el evento también consideró a las familias, en especial a madres, padres y cuidadores, como actores clave que requieren contención emocional y espacios de pausa para poder sostener el día a día. En esa misma línea, Piki Martínez, fundador de Dr. Sonrisas explicó cómo este tipo de encuentros son tan importantes como la medicina, ya que son “una inyección de amor, una inyección de ánimo… donde no solamente los niños, también los papás pueden desconectarse, descansar y llevarse muchas cosas: risas, momentos”. Lo que ocurre en estos espacios, entonces, no es menor: se trata de intervenciones que, aunque no siempre son medibles, inciden directamente en el bienestar emocional de los beneficiarios.

A esta propuesta se sumó Corporativo Kosmos, a través de la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), bajo un modelo de participación que integró lo material con lo humano. Por una parte, la fundación realizó la donación de 300 box lunch para complementar la experiencia de los asistentes con alimentos saludables y deliciosos, en línea con su compromiso con promover la alimentación saludable y suficiente entre quienes más lo necesitan, asegurando así que las familias contaran con opciones nutritivas y de calidad durante la jornada.

Por otra parte, la FPL también impulsó un voluntariado a favor de la niñez, mediante el cual movilizó a colaboradores de Corporativo Kosmos a participar donando su tiempo para convivir directamente con los menores y sus familias durante la celebración. A través de su presencia, juegos, conversaciones y cercanía, los voluntarios se convirtieron en un puente entre la intención institucional y la experiencia vivida, demostrando que el impacto social también ocurre cuando las acciones se traducen en acompañamiento.

Voluntariado a favor de la niñez: el valor de estar presentes

Si algo dejó claro esta alianza es que el acompañamiento a parte de ser un complemento de apoyo social, es uno de sus componentes más significativos. El voluntariado a favor de la niñez organizado por la Fundación Pablo Landsmanas permitió que la ayuda trascendiera la entrega de recursos y se transformara en experiencias compartidas.

Dafna Puszkar, Directora de la FPL, lo explica desde una perspectiva estratégica: “No hay fundación que pueda trabajar sola… se trata de hacer una cadena de ayuda y entre más eslabones hay, mayor es el impacto”. En este caso, esos eslabones se materializaron en personas que decidieron involucrarse activamente, entendiendo que su tiempo y su presencia también generan valor.

La experiencia de los voluntarios confirma esta lógica, tal como ocurrió en el caso de César, colaborador de Corporativo Kosmos, quien expresó emocionado:

“Es la primera vez que vengo a un evento así y estoy fascinado… es muy bonito ver cómo estos esfuerzos logran cosas muy grandes, como la felicidad de los niños”.

voluntariado a favor de la niñez

Más allá del entusiasmo inicial, este tipo de experiencias tienden a dejar una huella duradera. La convivencia directa rompe barreras, humaniza las problemáticas y genera una conexión que difícilmente se logra desde la distancia, tal como lo expresó Vanessa, otra de las voluntarias de Corporativo Kosmos:

Creo que la importancia de estos apoyos radica en que así podamos tener en la mira este tipo de situaciones que por la misma dinámica social las vamos haciendo a un lado. Por eso participar en esto ayuda a que estas personas sean visibles y se les pueda entregar la ayuda que necesitan”.

Para las niñas y niños, significa sentirse vistos, escuchados y acompañados; para los voluntarios, implica una reconfiguración de prioridades y una mayor conciencia social. Para la compañía, esta es una forma de activar el propósito corporativo desde las personas, convirtiéndolas en agentes directos de cambio e impulsores de los valores y la visión que promueven.

voluntariado a favor de la niñez

Acompañar también es transformar

La alianza entre Fundación Dr. Sonrisas y Corporativo Kosmos confirma que el impacto social más significativo no siempre proviene de grandes inversiones, sino de la capacidad de integrar acciones que atiendan tanto lo material como lo emocional.

La donación de alimentos por parte de la Fundación Pablo Landsmanas resolvió una necesidad específica, pero fue el voluntariado a favor de la niñez lo que causó un impacto en el ánimo de los menores y sus familias. Por eso, apostar por el acompañamiento implica entender que este no es un complemento, sino un diferenciador y un recurso estratégico.

Iniciativas como esta demuestran que cuando el propósito corporativo se activa desde las personas, el impacto se vuelve más humano, más tangible y, sobre todo, más duradero pues, al final, lo que permanece no es solo la ayuda recibida, sino la experiencia vivida. Y en ese terreno, pocas acciones tienen tanto peso como aquellas que hacen sentir a alguien acompañado.

¿Renunciar a un trabajo tóxico es un privilegio? Consejo de Emily Blunt abre debate sobre precariedad laboral

La escena de The Devil Wears Prada en la que Emily repite “amo mi trabajo” como un mantra al borde del colapso dejó de ser hace tiempo solo una referencia pop. Hoy funciona como espejo cultural de una generación que ha normalizado jornadas extensas, liderazgos hostiles y el desgaste emocional como precio del éxito. A casi dos décadas del estreno, el inminente regreso de la historia en una secuela reactivó una conversación que va mucho más allá del cine.

Esta vez, la discusión surgió por una declaración de Emily Blunt durante la gira promocional de la película. Su consejo —dejar un empleo que se detesta para buscar algo que apasione— detonó una pregunta más incómoda y profunda: ¿renunciar a un trabajo tóxico es realmente una decisión al alcance de todos? En un contexto marcado por inflación, despidos y mayor incertidumbre laboral, la respuesta parece menos individual y más estructural.

Cuando renunciar a un trabajo tóxico no depende solo de la voluntad

La idea de abandonar un entorno dañino suele plantearse como un acto de valentía personal, pero para millones de personas también está atravesada por renta, deudas, cuidados y supervivencia. Ahí es donde el consejo aspiracional choca con la precariedad. Para muchos trabajadores, renunciar a un trabajo tóxico no es una decisión emocional, sino un cálculo de riesgo.

Las reacciones en redes lo hicieron evidente: no era un rechazo a la búsqueda de bienestar, sino a romantizar elecciones que no siempre existen. Porque si bien la conversación sobre salud mental laboral ha avanzado, la estructura económica sigue imponiendo límites muy concretos a quién puede irse y quién tiene que resistir.

El contexto de 2026 ha intensificado esa tensión. Nuevas olas de despidos, reestructuras y automatización han vuelto más frágil la sensación de seguridad laboral, incluso en sectores tradicionalmente estables. Casos recientes citados en el panorama laboral incluyen recortes en empresas como Workday, Meta, Microsoft y otras tecnológicas que han reducido miles de puestos, reforzando una percepción extendida de incertidumbre. En ese escenario, cambiar de empleo o abandonar uno dañino no siempre parece una ruta viable para todas las personas.

Cultura laboral tóxica: del meme a un problema sistémico

Durante años, la toxicidad laboral fue trivializada bajo narrativas de meritocracia: “ponerse la camiseta”, “aguantar para crecer”, “así es en puestos de alto desempeño”. Pero lo que antes se celebraba como ambición hoy es cuestionado como agotamiento normalizado.

El personaje de Emily en The Devil Wears Prada se convirtió en meme porque miles se reconocieron en él. No por glamour, sino por ansiedad. Esa identificación colectiva revela que la cultura laboral tóxica no es un caso aislado, sino un síntoma de modelos organizacionales que han confundido exigencia con desgaste.

La conversación actual también expone un cambio cultural: nuevas generaciones no están aceptando tan fácilmente que el éxito implique deterioro emocional. Eso ha obligado a revisar prácticas de liderazgo, bienestar y condiciones laborales desde otro ángulo.

¿Renunciar a un trabajo tóxico o transformar el trabajo?

El debate suele plantearse en términos individuales: irse o quedarse. Pero esa dicotomía es limitada. La pregunta también debería ser por qué tantos espacios siguen expulsando talento por ambientes insostenibles.

Hablar de renunciar a un trabajo tóxico no debería ocultar otra discusión más relevante: la responsabilidad de las organizaciones para no producir esos entornos. Desde cargas excesivas hasta jefaturas abusivas, muchas dinámicas no son accidentes culturales, sino decisiones de gestión.

Aquí emerge una tensión importante para empresas y liderazgos: el problema no se resuelve solo invitando a las personas a irse si algo les hace daño, sino construyendo culturas donde no tengan que elegir entre estabilidad y dignidad.

El mercado laboral cambió y el consejo también necesita matices

Hay una razón por la que el comentario de Emily Blunt generó tanto ruido: tocó una herida contemporánea. En otra coyuntura, “sigue tu pasión” podía leerse como inspiración. Hoy, en un mercado tensionado, también puede sonar desconectado. Eso no invalida el fondo del mensaje. Hay valor en recordar que ningún empleo debería exigir la renuncia a uno mismo. Pero el bienestar laboral no puede pensarse sin hablar de salarios dignos, redes de protección, movilidad y condiciones materiales.

Quizá la verdadera enseñanza no sea “deja tu trabajo mañana”, sino reconocer cuándo un empleo erosiona más de lo que sostiene, y entender que buscar alternativas —aunque sea gradualmente— también es una forma de cuidado.

Una conversación que interpela a la responsabilidad social

Desde una mirada de responsabilidad social, el debate no debería quedarse en si Emily Blunt tiene razón o no. Lo relevante es lo que la reacción colectiva revela: el trabajo sigue siendo un espacio donde bienestar y desigualdad conviven de manera incómoda. Hablar de renunciar a un trabajo tóxico también obliga a preguntarse qué tan responsables son las empresas frente a los factores que empujan a una persona al burnout o la resignación. La conversación conecta con derechos laborales, salud mental, productividad sostenible y ética corporativa.

Desde esta perspectiva, no se trata de romantizar la renuncia ni de glorificar la resistencia. Se trata de reconocer que una cultura laboral saludable no es solo un beneficio organizacional, sino una dimensión de sostenibilidad social. Y eso cambia la discusión: deja de ser un dilema personal para convertirse en una conversación sobre diseño del trabajo.

En ese sentido, la postura más razonable quizá no sea elegir entre “aguanta” o “vete”, sino asumir que las organizaciones tienen una corresponsabilidad en evitar que esa sea la única disyuntiva.

La polémica abierta por Emily Blunt no gira realmente en torno a un consejo de celebridad, sino a una pregunta de época: ¿quién puede darse el lujo de elegir su bienestar sin poner en riesgo su estabilidad? Allí está el centro del debate. Porque más que discutir si se debe o no renunciar, la conversación urgente es cómo construir entornos donde sobrevivir no implique soportar toxicidad para conservar un ingreso. Y esa discusión, inevitablemente, también es social.

Estados Unidos pone a Rocha Moya en el centro de acusaciones por narcotráfico

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Las relaciones entre crimen organizado, instituciones públicas y gobernabilidad volvieron a colocarse bajo tensión tras una nueva ofensiva judicial de Estados Unidos. Esta vez, el foco está en Sinaloa, donde el gobernador Rubén Rocha Moya fue incluido en una investigación del Departamento de Justicia estadounidense por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, en un caso que eleva el tono de las acusaciones por narcotráfico a un nivel político sin precedentes.

Más allá del impacto diplomático, el caso abre preguntas profundas sobre legalidad, confianza pública y rendición de cuentas. No se trata solo de una acusación contra un funcionario en activo, sino de una narrativa que conecta presunta protección institucional, redes criminales y una investigación que, según autoridades estadounidenses, se ha ido construyendo durante años. Las acusaciones por narcotráfico colocan así a Sinaloa en el centro de una discusión que rebasa fronteras.

Acusaciones por narcotráfico apuntan a presunta red de protección política

De acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Rocha Moya y otros funcionarios y ex funcionarios habrían conspirado con líderes del Cártel de Sinaloa para facilitar el tráfico de narcóticos hacia territorio estadounidense a cambio de apoyo político y sobornos. La dimensión del señalamiento no radica solo en el cargo presentado, sino en la presunta estructura de colaboración descrita por los fiscales.

La acusación sostiene que integrantes de Los Chapitos habrían contribuido a la llegada de Rocha Moya al poder mediante intimidación contra adversarios políticos. Ya en funciones, el gobernador habría sostenido reuniones con integrantes del grupo criminal y ofrecido protección a sus operaciones, según la narrativa judicial presentada en Nueva York.

acusaciones por narcotráfico

El caso fue anunciado por el Fiscal Federal del Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, y por la DEA, que encabeza una investigación de largo alcance. La causa quedó asignada a la jueza Katherine Polk Failla y se suma a una serie de procesos abiertos desde 2023 relacionados con la misma organización criminal.

Las acusaciones por narcotráfico escalan más allá del gobernador

El expediente no se limita al mandatario sinaloense. Nueve personas más fueron acusadas, entre ellas el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez; el senador Enrique Inzunza; y otros perfiles vinculados con áreas de seguridad, procuración de justicia y administración pública.

Uno de los señalamientos más graves involucra al subprocurador estatal Dámaso Castro Zaávedra, quien presuntamente habría recibido pagos mensuales del cártel a cambio de filtrar información y proteger a sus integrantes. La acusación plantea, así, una presunta infiltración institucional que rebasa responsabilidades individuales.

El caso de Juan Valenzuela Millán, excomandante policial, elevó aún más la gravedad del expediente. Se le atribuyen cargos adicionales por el secuestro y asesinato de una fuente confidencial de la DEA y un familiar, en hechos que, de confirmarse, mostrarían cómo estas acusaciones por narcotráfico también tocan dimensiones de violencia contra quienes colaboran con investigaciones internacionales.

Un caso que pone presión sobre instituciones y cooperación bilateral

El impacto del caso no es solo judicial. También reabre el debate sobre la fragilidad institucional frente al crimen organizado y sobre los límites de la cooperación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad. Cuando las acusaciones alcanzan a autoridades electas y mandos de seguridad, la conversación cambia de escala.

Para especialistas, este tipo de procesos también ponen a prueba la legitimidad de las instituciones. Las investigaciones pueden convertirse en un punto de inflexión: o fortalecen mecanismos de rendición de cuentas o profundizan la desconfianza ciudadana si no hay claridad, debido proceso y respuestas institucionales sólidas.

La acusación, además, llega en un contexto donde la discusión sobre gobernanza, corrupción y captura institucional tiene una creciente dimensión internacional. No es casual que estas acusaciones por narcotráfico generen atención más allá del ámbito penal: también interpelan al sistema político.

Sinaloa bajo una narrativa que rebasa el expediente judicial

El caso se suma a más de 30 imputados vinculados al Cártel de Sinaloa procesados en el mismo distrito desde 2023, lo que refuerza la idea de una estrategia sostenida por parte de autoridades estadounidenses. No se presenta como un hecho aislado, sino como parte de una investigación más amplia.

En ese contexto, las acusaciones contra Rocha Moya adquieren un peso simbólico mayor. Colocan nuevamente a Sinaloa en una narrativa global asociada con crimen organizado, pero también con el desafío de demostrar fortaleza institucional frente a señalamientos de esta magnitud.

Aunque los acusados permanecen en México y el proceso apenas comienza, el caso ya abrió una discusión inevitable sobre responsabilidad pública, presunción de inocencia y el costo social de cualquier posible colusión entre poder político y estructuras criminales.

Más allá del desenlace judicial, el caso marca un momento de alta tensión para la relación entre justicia, política y seguridad en la región. Las acusaciones por narcotráfico contra un gobernador en funciones no son un episodio menor: son un recordatorio de que la integridad institucional sigue siendo un terreno en disputa.

En una época en la que la confianza pública es un activo crítico, este proceso también deja una pregunta de fondo: cómo responden los Estados cuando las sospechas alcanzan a quienes deberían garantizar legalidad. La respuesta, más que jurídica, podría ser una prueba de gobernabilidad.

¿Por qué el cambio climático y las brechas en salud amenazan la cadena de suministro?

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Durante años, las cadenas de suministro globales se construyeron bajo una lógica de eficiencia: reducir costos, acelerar tiempos y responder a una demanda cada vez más volátil. Pero esa arquitectura, diseñada para operar al límite, hoy enfrenta tensiones para las que no fue preparada. Sequías, olas de calor, interrupciones logísticas y crisis sanitarias están revelando que las amenazas a la cadena de suministro no provienen únicamente de factores comerciales, sino también de riesgos sistémicos profundamente conectados.

Cada vez resulta más claro que la resiliencia económica no puede entenderse sin hablar de salud y clima. Lo que antes parecían agendas paralelas hoy convergen en un mismo punto crítico: la capacidad de sostener producción, empleo y bienestar en contextos de disrupción. Desde esta perspectiva, las amenazas a la cadena de suministro no son un escenario futuro, sino una condición presente que está reconfigurando la conversación sobre sostenibilidad y continuidad operativa.

Cuando el clima y la salud dejan de ser riesgos separados

De acuerdo con un artículo de Sustainability Mag, las señales se acumulan en múltiples geografías. Inundaciones que paralizan puertos, calor extremo que reduce horas seguras de trabajo, enfermedades transmitidas por vectores que afectan comunidades productivas completas. No son eventos aislados, sino síntomas de una presión estructural que expone vulnerabilidades largamente ignoradas.

El problema es que muchas cadenas globales crecieron sin integrar plenamente variables como protección social, acceso a servicios médicos o adaptación climática. Esa desconexión comienza a cobrar factura. Cuando una región productiva enfrenta crisis sanitaria y estrés climático al mismo tiempo, el impacto trasciende a proveedores: se convierte en una amenaza para industrias enteras.

En Davos, líderes empresariales y sociales han insistido en que la salud de la fuerza laboral ya no puede considerarse un tema periférico. Es un componente de continuidad económica. Y esa visión está modificando la manera en que se entiende el riesgo corporativo.

Amenazas a la cadena de suministro: la fragilidad detrás de la eficiencia

La eficiencia ha sido una ventaja competitiva, pero también una fuente de fragilidad. Modelos “just in time” o redes de abastecimiento altamente concentradas funcionan bien en estabilidad, pero se vuelven vulnerables frente a shocks climáticos o crisis sanitarias prolongadas.

A ello se suman brechas profundas en acceso a salud. Miles de millones de personas aún enfrentan barreras para recibir atención esencial, y esa realidad tiene efectos directos en productividad, ausentismo, rotación laboral y capacidad de respuesta comunitaria. Cuando los trabajadores no cuentan con sistemas de apoyo resilientes, la cadena completa se debilita.

Diversos análisis sobre riesgos laborales ya ubican el aumento de costos sanitarios, la escasez de talento y la exposición climática como factores estratégicos. Bajo ese panorama, las amenazas a la cadena de suministro dejan de ser una discusión logística para convertirse en una discusión social, económica y ambiental.

La exposición climática de la fuerza laboral redefine el riesgo

Casi siete de cada diez trabajadores en el mundo están expuestos a riesgos asociados al clima. Esa cifra cambia la conversación. Ya no se trata solo de proteger activos físicos, sino de proteger a las personas que sostienen la operación.

El calor extremo puede disminuir capacidad laboral; inundaciones interrumpen movilidad y acceso a servicios; los cambios epidemiológicos elevan presiones sobre sistemas de salud ya frágiles. Todo ello erosiona productividad, afecta comunidades proveedoras y multiplica costos invisibles para las empresas.

Además, la cobertura financiera frente a pérdidas climáticas sigue siendo insuficiente. Cuando menos de la mitad de esos daños está asegurada, la exposición se traslada a economías locales, familias trabajadoras y cadenas globales. Esa es una dimensión crítica que muchas estrategias de sostenibilidad apenas comienzan a incorporar.

Amenazas a la cadena de suministro también son desafíos de justicia social

Hablar de resiliencia sin hablar de desigualdad deja fuera una parte central del problema. Las regiones más vulnerables al clima suelen coincidir con mayores carencias en infraestructura sanitaria, protección laboral y financiamiento para adaptación.

Eso significa que las amenazas a la cadena de suministro también tienen una dimensión de justicia social. Porque cuando proveedores pequeños, trabajadores informales o comunidades agrícolas absorben desproporcionadamente los impactos, el riesgo no desaparece: se desplaza.

Este enfoque está empujando a repensar la debida diligencia. Ya no basta con revisar emisiones o trazabilidad. Hoy comienza a ganar fuerza una mirada que integra salud, derechos laborales y adaptación como parte de una misma ecuación de sostenibilidad.

Replantear la salud como infraestructura estratégica

Uno de los cambios más relevantes es entender la salud de la fuerza laboral no como gasto, sino como infraestructura crítica. Ese giro puede parecer conceptual, pero tiene implicaciones profundas para las decisiones de inversión.

Empresas, aseguradoras y gobiernos exploran mecanismos como seguros paramétricos, modelos compartidos de atención primaria y soluciones de financiamiento preventivo. Más que medidas de bienestar, empiezan a verse como herramientas de adaptación.

La lógica es clara: cadenas de suministro más resilientes dependen de ecosistemas saludables. Y eso exige invertir no solo en tecnología o diversificación de proveedores, sino también en capacidades comunitarias que permitan absorber crisis.

De la reacción a la resiliencia sistémica

Durante mucho tiempo, la gestión de riesgos operó de forma reactiva: responder al desastre, ajustar procesos y seguir adelante. Pero la convergencia entre clima y salud exige otro marco. Uno sistémico.

Eso implica reconocer que la resiliencia no se construye únicamente dentro de una empresa, sino en toda la red que la sostiene. Proveedores, territorios, trabajadores y sistemas públicos forman parte del mismo entramado.

En ese contexto, las empresas que integren adaptación climática con bienestar laboral probablemente no solo mitigarán disrupciones, sino que fortalecerán competitividad, reputación e impacto social en el largo plazo.

Una nueva agenda para las cadenas de valor

Lo que está en juego no es solo evitar interrupciones. Es redefinir qué significa una cadena de suministro sostenible en un entorno marcado por volatilidad climática y brechas sociales persistentes. Esa discusión ya dejó de ser teórica.

Las organizaciones más avanzadas empiezan a entender que gestionar las amenazas a la cadena de suministro pasa por invertir en salud, fortalecer comunidades y asumir que la adaptación es parte del modelo de negocio, no un complemento.

Las crisis climáticas y las desigualdades en salud están revelando una verdad incómoda: muchas cadenas globales fueron diseñadas para rendir, no necesariamente para resistir. Y en un contexto de disrupciones cada vez más frecuentes, esa diferencia importa. Mucho.

La oportunidad está en convertir esa vulnerabilidad en una agenda de transformación. Porque construir resiliencia hoy no solo implica asegurar insumos o diversificar proveedores; implica reconocer que el bienestar humano y la estabilidad climática son también infraestructura económica. Y quizás ahí reside la respuesta más sólida frente a los riesgos del futuro.

Corporativo Kosmos apoya a niñez con discapacidad, cáncer y autismo en alianza con Teletón

Entre los diagnósticos que más trastocan la vida de niñas y niños mexicanos se encuentran la discapacidad, el cáncer y el autismo, pues, además de los retos médicos y emocionales que implican, muchas veces también representan dificultades económicas, sociales y de acceso a servicios básicos como la alimentación, la educación o la atención especializada. Es por ello que el apoyo a infancias con discapacidad y otros padecimientos complejos resulta indispensable para construir entornos más dignos e incluyentes.

Las cifras reflejan la magnitud de esta realidad. En México, de acuerdo con UNICEF, uno de cada 11 niños vive con alguna discapacidad, mientras que, según la UNAM, cada año, se registran entre 4 mil y 7 mil nuevos casos de cáncer pediátrico y, según un estudio realizado por Autism Speaks y la Clínica Mexicana de Autismo, aproximadamente uno de cada 115 menores vive con autismo.

Consciente de esta realidad y en línea con su misión de apoyar a los grupos más vulnerables del país mediante acciones que contribuyan a mejorar su acceso a la alimentación, la salud y la educación,Corporativo Kosmos, líder nacional en servicios de alimentación, a través de su brazo solidario, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), se unió aFundación Teletón para celebrar el Día del Niño (30 de abril) junto a menores con discapacidad, cáncer y autismo atendidos en el Centro de Rehabilitación Teletón Ciudad de México.

La alianza permitió crear una jornada llena de alegría, convivencia y acompañamiento para decenas de familias que diariamente enfrentan desafíos físicos, emocionales y económicos y, más allá del festejo, la iniciativa se convirtió en una muestra de cómo la colaboración entre empresas y organizaciones sociales puede generar espacios de inclusión y bienestar para quienes más lo necesitan.

Corporativo Kosmos brinda apoyo a infancias con discapacidad mediante alimentación y acompañamiento

Como parte de esta celebración, la Fundación Pablo Landsmanas realizó la donación de 300 box lunch para niñas y niños atendidos por Teletón y sus familias, con el objetivo de contribuir a que pudieran disfrutar de una alimentación nutritiva durante el evento. La iniciativa buscó demostrar que la comida también puede convertirse en una experiencia de cuidado, cercanía y bienestar para las infancias.

Para la FPL, este tipo de acciones forman parte de su compromiso con impulsar una alimentación digna y saludable para sectores vulnerables. Dafna Puszkar, directora de la Fundación, destacó que decidieron sumarse a la celebración porque los menores con este tipo de diagnósticos “necesitan una alimentación sana y decidimos apoyar este día con alimentos sanos y saludables”.

Además, el impacto de este apoyo alimentario resulta especialmente significativo si se considera que muchas de las familias atendidas por Teletón enfrentan dificultades económicas que incluso les impiden cubrir gastos básicos. Edna Ortiz, procuradora de fondos de Teletón, explicó con claridad cómo un donativo de este tipo puede hacer una diferencia real en la vida cotidiana de las personas beneficiadas:

“Familias que a veces ni siquiera tienen para desayunar, ni tienen para comer, entonces el hecho de que nosotros les podamos brindar un alimento gracias a su ayuda, hace toda la diferencia”.

La especialista también señaló que este tipo de alianzas ayudan a aliviar, aunque sea por un momento, la carga emocional y económica que enfrentan diariamente las familias cuidadoras. “Tener aliados que se quieran sumar para consentir a nuestros niños, para sacarles una sonrisa y alivianar un poco el día a día que llevan, la verdad es un regalazo”, afirmó.

En ese sentido, para Teletón contar con aliados como la Fundación Pablo Landsmanas resulta fundamental para ampliar el alcance de sus acciones y generar un mayor impacto social. Dafna subrayó que trabajar de la mano con organizaciones con una trayectoria como la de Teletón fortalece el compromiso social de Corporativo Kosmos y permite atender de manera más integral las necesidades de estas poblaciones y destacó cómo “sumando esfuerzos somos más fuertes”.

Un espacio seguro de inclusión y bienestar para las familias

Además del apoyo alimentario, la alianza entre la Fundación Pablo Landsmanas y Teletón permitió crear un espacio donde niñas, niños y cuidadores pudieron disfrutar de una jornada de convivencia, juego y esparcimiento en un entorno seguro y accesible, ya que para muchas familias que viven con discapacidad, cáncer o autismo, acceder a este tipo de actividades recreativas suele resultar complicado debido a los gastos médicos, de transporte o cuidados especializados que enfrentan diariamente.

Por ello, este tipo de iniciativas no solo generan momentos de alegría, sino también espacios donde las familias pueden sentirse acompañadas, escuchadas y libres de prejuicios. Marifer Hernández, promotora de obras generadoras de Teletón, destacó que el acompañamiento humano es tan importante como cualquier apoyo material pues “lo primero es que sientan que no están solos y ya después todo lo material que podamos darles”, expresó.

La celebración también permitió reforzar mensajes de inclusión y sensibilización entre los asistentes y voluntarios. Para Edna Ortiz, este tipo de actividades ayudan a construir una sociedad más abierta y empática hacia las personas con discapacidad y otros diagnósticos complejos. “La meta es generar que México se vuelva más inclusivo”, afirmó, al explicar que estas alianzas ayudan a que las infancias puedan convivir en espacios públicos sin ser excluidas o discriminadas.

Esta perspectiva evidencia cómo el apoyo a infancias con discapacidad cobra aún más relevancia cuando se entiende que muchas veces las barreras sociales pesan tanto como las económicas. Por ello, acciones como esta buscan no solo atender necesidades inmediatas, sino también contribuir a construir comunidades más sensibles e incluyentes.

Asimismo, la colaboración entre ambas organizaciones permitió recordar que la alimentación es un derecho fundamental para el desarrollo infantil. Desde la Fundación Pablo Landsmanas señalaron que garantizar comida nutritiva para niñas y niños vulnerables representa una responsabilidad social prioritaria y una forma concreta de generar bienestar a largo plazo.

apoyo a infancias con discapacidad

Una alianza que alimenta sonrisas

La colaboración entre Corporativo Kosmos y Teletón demuestra que las alianzas entre empresas y organizaciones sociales pueden convertirse en motores reales de cambio para las poblaciones más vulnerables. Más allá de la donación de alimentos, la iniciativa permitió brindar acompañamiento, inclusión y momentos de felicidad a familias que diariamente enfrentan retos complejos relacionados con la salud y la economía.

A través de acciones como esta, Corporativo Kosmos reafirma su compromiso con el apoyo a infancias con discapacidad, cáncer y autismo, impulsando iniciativas que colocan el bienestar humano en el centro. En un país donde miles de familias aún enfrentan carencias alimentarias y barreras de inclusión, sumar esfuerzos para generar espacios dignos, seguros y llenos de empatía puede marcar una diferencia profunda en la vida de quienes más lo necesitan.

10 fundaciones que trabajan por la salud

La salud en México no depende únicamente de la capacidad institucional del sistema público. Cada vez es más evidente que la construcción de bienestar requiere la participación coordinada de actores empresariales, organizaciones civiles y fundaciones filantrópicas que complementen la atención, cierren brechas y acerquen servicios a donde más se necesitan. 

En este ecosistema, las fundaciones que trabajan por la salud han adquirido una relevancia estratégica que radica en que no solo atienden emergencias médicas o financian tratamientos, sino que también inciden en prevención, diagnóstico oportuno, rehabilitación y formación médica. Desde fundaciones empresariales hasta organizaciones no gubernamentales y asociaciones civiles, cada una fortalece la equidad en salud al intervenir en eslabones distintos de la cadena de atención, reduciendo desigualdades que históricamente han afectado a millones de mexicanas y mexicanos. 

Aunque existen muchas, todas dignas de reconocimiento por su labor, las siguientes son algunas de las que más están influyendo en la construcción de un México donde la salud esté al alcance de todos:

10 fundaciones que trabajan por la salud de los mexicanos

1. Fundación Médica Sur

Desde hace más de 25 años, el llamado Dispensario de esta fundación ofrece servicios de medicina familiar, odontología, nutrición, psicología y más de 20 especialidades para pacientes en situación vulnerable. Gracias al trabajo altruista de especialistas, residentes y enfermería, atiende a más de 2,000 personas y brinda 3,500 consultas anuales.

Su relevancia está en evitar que la falta de recursos retrase diagnósticos o tratamientos críticos. Al ofrecer también cirugías de cataratas, aparatos auditivos y estudios de laboratorio, mejora autonomía y calidad de vida. Además, la fundación combate la exclusión sanitaria y demuestra cómo la infraestructura médica privada puede ampliar la cobertura social cuando existe voluntad y compromiso. Sin duda, su aporte es clave para reducir desigualdades persistentes en salud.

2. Fundación Gigante

Fundación Gigante es una de las organizaciones que están ayudando a generar mayor acceso a la atención médica. El trabajo de esta fundación se basa, principalmente, en generar iniciativas y alianzas multisectoriales que permitan escalar el impacto de cada una de sus acciones. La organización ha apoyado diversas causas y generado diversas sinergías, no obstante, una de las más recientes es su colaboración con Operation Smile México, a través de la cual fue posible brindar atención a niñas, niños y adolescentes con labio y paladar hendido provenientes de hogares con bajos ingresos. 

fundaciones que trabajan por la salud
Alianza con Operation Smile para cirugías de labio y paladar hendido.

El valor de esta alianza radica  en su modelo de atención integral, el cual proporciona a los pacientes valoración médica, apoyo nutricional, acompañamiento psicológico y cirugías reconstructivas. Tan solo en 2025, la colaboración permitió realizar 480 cirugías y 914 valoraciones en distintos estados del país. Su apoyo es clave porque devuelve funcionalidad y mejora la calidad de vida tanto de los pacientes, como de sus familias. 

Alianza con Operation Smile para cirugías de labio y paladar hendido.

Fundación Gigante también apoya a personas que enfrentan barreras de salud para poder tomar el control de su presente y futuro, como es el caso de las personas con discapacidad auditiva, un grupo al que, tan solo en 2023, ayudó mediante la entrega de 37 aparatos auditivos, contribuyendo así a fortalecer su comunicación, autonomía e inclusión en la vida cotidiana. 

Asimismo, su colaboración con VIFAC ha permitido acompañar a 1,254 mujeres embarazadas en situación vulnerable a través de programas de salud y nutrición enfocados en proteger su bienestar y el desarrollo saludable de sus bebés. Con ello, la organización demuestra que se ha convertido en una de las principales fundaciones que trabajan por la salud debido a que su modelo de acción no se limita a brindar atención médica, sino que busca generar condiciones más dignas y equitativas para que las personas puedan desarrollar plenamente su proyecto de vida.

Alianza con VIFAC para apoyar a mujeres embarazadas en situación vulnerable.

3. Fundación Grupo México

Fundación Grupo México ha innovado en acceso a la salud mediante iniciativas de gran escala como Dr. Vagón, un hospital móvil que lleva consultas, medicamentos y estudios gratuitos a comunidades alejadas. A ello se suma también su programa Escuchar Sin Fronteras, que atiende a niñas y niños con hipoacusia severa mediante implantes cocleares y terapia auditiva. 

De esta forma, la fundación combate dos brechas estructurales: la falta de servicios en zonas remotas y el diagnóstico y tratamiento oportuno de discapacidades auditivas. Su importancia radica en reducir desigualdades territoriales y favorecer la inclusión desde la infancia. Ambas iniciativas reflejan una visión integral de cobertura y atención temprana, mientras que, al acercar los servicios de salud especializada a poblaciones históricamente marginadas, contribuye a generar bienestar y oportunidades futuras para estos grupos. Su modelo demuestra que la innovación logística también puede ser una herramienta de equidad.

4. Fundación AXA

Fundación AXA ha hecho de la salud neonatal una prioridad mediante su programa Hacer para Nacer,  cuya estrategia es fortalecer hospitales en zonas vulnerables mediante la donación de equipo médico y la capacitación de profesionales. Su intervención se enfoca en reducir la mortalidad infantil por causas prevenibles, especialmente en regiones con alta marginación. Los resultados muestran la escala de su impacto: 4,155 bebés atendidos, 207 equipos donados y 453 profesionales capacitados hasta 2025.

La problemática que esta organización enfrenta es crítica, ya que la falta de infraestructura y personal capacitado incrementa riesgos en el primer mes de los recién nacidos. Su apoyo mejora la capacidad hospitalaria local y permite atención segura cerca del domicilio de las familias. Esto no solo salva vidas, sino que fortalece la resiliencia institucional en comunidades vulnerables. Su contribución es estratégica para impulsar la equidad desde el nacimiento.

5. Fundación CIMA

Fundación CIMA se ha consolidado como referente en la lucha contra el cáncer de mama, sobre todo en comunidades rurales y de alta vulnerabilidad. Su modelo de atención no sólo busca ofrecer información oportuna sobre este padecimiento, sino que proporciona acceso a mastografías gratuitas, capacitación de promotores y acompañamiento de pacientes, permitiendo una intervención que va de la prevención hasta el tratamiento. 

La fundación combate una de las principales causas de mortalidad femenina: el diagnóstico tardío. Su apoyo es esencial porque acerca estudios de detección a mujeres que normalmente enfrentarían barreras económicas o geográficas. Además, fortalece una cultura de autocuidado y empodera a las comunidades para exigir su derecho a la salud. Su impacto combina prevención, acceso y sostenibilidad social.

6. Fundación del Dr. Simi

La Fundación del Dr. Simi ha construido uno de los modelos de mayor alcance territorial en México, con 30 sedes y más de un millón de personas beneficiadas. Entre sus programas, los cuales buscan ayudar a los que menos tienen a acceder a servicios de salud dignos, destaca Simi REDI, una de las pocas iniciativas de salud enfocadas en la rehabilitación integral para personas con discapacidad. El programa ofrece terapias físicas, consulta de especialidad y acompañamiento psicológico individual y familiar, lo que posibilita que los beneficiarios reciban atención continua.

La problemática que combate es la exclusión de personas con discapacidad de servicios de rehabilitación accesibles y de calidad. Su apoyo es clave porque mejora movilidad, autonomía e inclusión social, además de aliviar la carga económica de las familias. Al atender una población históricamente desatendida, la fundación impulsa el bienestar con una perspectiva de dignidad y funcionalidad.

7. Fundación Hospital Nuestra Señora de la Luz

Especializada en salud visual, esta fundación atiende a pacientes con vulnerabilidad socioeconómica que enfrentan enfermedades oftalmológicas de alta complejidad. A través de programas como Apadrina a un adulto mayor, facilita acceso a diagnósticos, tratamientos y cirugías con tecnología avanzada. 

Su labor es especialmente relevante frente al aumento de padecimientos visuales asociados al envejecimiento e impacta directamente en  la independencia y calidad de los beneficiarios, pues reduce riesgos de caídas y de aislamiento emocional, además de devolver funcionalidad en la vida diaria. Su apoyo es fundamental porque transforma la salud visual en bienestar integral y autonomía social.

8. FUMENI

FUMENI ha asumido una causa altamente especializada: la atención de niñas y niños con inmunodeficiencias primarias o errores innatos de la inmunidad. Su labor abarca diagnóstico oportuno, acceso a tratamiento, trasplantes, terapia génica, capacitación médica e incidencia en políticas de salud. Este enfoque integral permite responder a enfermedades poco visibles, pero de alta complejidad clínica.

La fundación combate una de las principales barreras en estas patologías: la detección tardía por desconocimiento médico o social. Su apoyo resulta vital porque acelera el acceso a tratamientos que pueden ser determinantes para la supervivencia infantil. Además, fortalece investigación, especialización y conciencia pública, generando cambios sostenibles en el ecosistema de atención.

9. Fundación de Alba

Fundación de Alba impulsa un modelo integral de atención oncológica que combina prevención, acompañamiento clínico e incidencia pública. Sus líneas de acción incluyen campañas de concientización, vacunación contra VPH, navegación de pacientes y trabajo conjunto con organizaciones civiles para fortalecer marcos normativos en cáncer. Esta visión conecta atención individual con transformación estructural.

La problemática que combate no solo es el cáncer, sino también la desigualdad en acceso a tratamiento y la falta de continuidad terapéutica. Su apoyo es estratégico porque acompaña al paciente desde el diagnóstico y promueve mejores condiciones de atención a nivel sistémico. Así, contribuye a una respuesta más equitativa y de mayor calidad para miles de familias.

10. AMSA

AMSA aporta una dimensión distinta, pero decisiva, al ecosistema de salud: la formación médica continua. Desde 2010 ha capacitado a más de 5,262 médicos especialistas y hoy fortalece competencias en pediatría, infectología, hematología y detección temprana de cáncer infantil. Su modelo se sostiene en alianzas con instituciones líderes del sector público y privado.

La problemática que combate es la desigualdad en la calidad de la atención derivada de brechas de actualización profesional. Su apoyo es crucial porque eleva capacidades clínicas en el primer nivel, donde se define gran parte del diagnóstico oportuno. Al fortalecer talento médico, AMSA multiplica el impacto de la atención y mejora resultados para miles de pacientes.

Salud con visión multisectorial

El panorama actual confirma que las fundaciones que trabajan por la salud son hoy un actor indispensable en la construcción de bienestar para México. Ya sea desde el ámbito empresarial, civil o filantrópico, su capacidad para atender vacíos estructurales del sistema de salud las convierte en aliadas estratégicas para reducir desigualdades, ampliar cobertura y mejorar la calidad de vida de millones de personas.

Lo más valioso de este ecosistema es su diversidad: algunas organizaciones salvan vidas desde la cirugía especializada, otras desde la prevención, la rehabilitación, la capacitación médica o la incidencia pública. En conjunto, demuestran que la salud más equitativa para las y los mexicanos se construye cuando distintos sectores convergen con propósito, escala y visión de largo plazo.

3 lecciones de Pedigree comunicando responsabilidad corporativa con marketing digital

¿Cómo le hablas al consumidor de tu impacto sostenible sin aburrirlo? ¿Cómo logras esa magia con marketing digital? Hoy te mostramos 3 lecciones de Pedigree comunicando responsabilidad corporativa con marketing digital ¡Muy perro!

Seamos francos: nadie, salvo quienes trabajen en responsabilidad corporativa o sostenibilidad, tomará un informe anual de una marca para conocer sus impactos positivos en el planeta y la comunidad, NADIE. Esos informes están hechos para otros grupos de interés: inversionistas, accionistas, prensa especializada y reguladores.

Entonces, ¿cómo le comunicas al consumidor tu impacto sostenible sin que parezca que le das una píldora para dormir? 

3 lecciones de Pedigree al comunicar responsabilidad corporativa

Hace un par de años tengo una perrita —no porque fuera mi voluntad, sino porque, como muchos, cedemos a las peticiones de nuestros hijos— y desde entonces me volví target de todas las marcas de productos para mascotas… y el algoritmo en mis redes sociales ya se dio cuenta.

Con más de 15 años en marketing digital, siempre tengo los ojos abiertos a cómo las marcas se comunican. Y ayer, un video de Pedigree me atrapó. Más adelante te lo muestro. Prometido.

Verlo despertó mi curiosidad de mercadólogo: ¿qué más estaba haciendo la marca y cómo lo comunicaba?

3 acciones responsables de Pedigree y cómo las comunican con digital

Tres acciones en particular me llamaron la atención, no solo por lo que son, sino por cómo las están comunicando y los resultados que están logrando.

1. Programa «Pedigree Adóptame» y donación de alimento

Es el programa de responsabilidad corporativa más longevo y reconocido de la marca en el país, que funciona como un puente entre albergues y familias.

  • Resultados: Ha facilitado más de 83,000 adopciones exitosas en México.
  • Apoyo a albergues: Han donado más de 6,650 toneladas de alimento, asegurando que los perros en espera de un hogar tengan una nutrición profesional sin costo para los refugios. ¡Son más de 19 millones de platos de comida!

¿Cómo lo comunican?

¡Tienen un sitio completo solo para ello! Pedigree Adóptame. A través de él puedes adoptar a un nuevo integrante para tu familia o registrar un albergue, de modo que la estrategia es capicúa.

Además tiene información sobre por qué adoptar, tips y cuidados, así como un listado enorme de albergues.

Y sí, para usarlo es necesario registrarse, con lo que la marca obtiene tus datos… ¡lo cual NO es malo, mi gente! Así funciona el marketing digital. Dejemos de rasgarnos las vestiduras.

A ello suman infografías como esta en sitio y múltiples campañas en redes sociales para que el público también participe sintiéndose parte del esfuerzo.

2. Control poblacional

Esta es quizás su acción social más relevante. En marzo de 2026, la marca celebró un hito histórico: haber evitado, a través de sus jornadas de esterilización, que 35 millones de perros y gatos nazcan en situación de calle.

  • Impacto: Han realizado más de 497,000 esterilizaciones desde 2008.
  • Por qué importa: Ataca la raíz del problema del abandono en México, donde se estima que existen cerca de 28 millones de animales sin hogar.

A diferencia de otras marcas que solo donan alimento, Pedigree financia y organiza infraestructura médica para comunidades vulnerables:

  • Unidades Móviles: Clínicas itinerantes que viajan a zonas donde el acceso a servicios veterinarios es limitado o inexistente.
  • Jornadas Gratuitas: Eventos masivos de esterilización sin costo para los dueños, enfocándose en perros con hogar y perros rescatados.
  • Capacitación: Apoyan la formación de veterinarios locales en técnicas de cirugía de mínima invasión para que las recuperaciones sean más rápidas.

¿Cómo lo comunican?

Esta información se actualiza constantemente en sus redes sociales y en el sitio oficial de Mars Petcare México.

3. Manufactura con energía 100% eólica

A nivel ambiental, Pedigree ha logrado que toda su producción en México sea limpia. Desde hace varios años, el 100% de la energía eléctrica utilizada en sus plantas mexicanas proviene del viento.

  • Origen: La energía se genera en el parque eólico de Dzilam Bravo, Yucatán.
  • Impacto: Esto reduce drásticamente la huella de carbono de cada bolsa de alimento que llega a las tiendas, alineándose con su meta global de cero emisiones netas para 2050.

¿Cómo lo comunican?

Aquí va el video que me atrapó desde el principio, y que me parece jocoso, interesante, corto y al grano. Justo como se debe comunicar la sostenibilidad al consumidor.

@pedigreemexico

El viento es bueno para los perros PEDIGREE® usa energía del viento para su producción en México

♬ sonido original – pedigree_mx

Así que para decirlo en términos perrunos… ¡guau! ¡Qué bien lo está haciendo Pedigree en el marketing de reputación! Buen uso de sus activos digitales: sitio, redes sociales, e-mail marketing y comunicados de prensa. La vieja y sólida fórmula, sin hype, focalizada y con resultados concretos.

¿Qué mejoraría yo? Destacar esta información en sus empaques. Los que somos dueños de perros o gatos estamos interesados en conocer estos datos, lo que mitiga disonancias cognitivas y genera lealtad. Entiendo que el empaque es un activo difícil de tocar sin la venia del corporativo matriz, pero en mercados como el nuestro funcionaría muy bien.

Y hasta aquí la columna, porque debo sacar a mi perrita a darle su vuelta.

Este artículo se publicó inicialmente en el sitio de Luis Maram.


Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación

Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas

Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.

Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.

El rol de la iniciativa privada en la educación; caso Fundación Gigante

Por muchos años, en el universo de la responsabilidad social empresarial parecía existir una ruta casi predeterminada: empresas volcadas hacia afuera, diseñando programas para comunidades vulnerables, apoyando causas sociales o impulsando proyectos ambientales. Y aunque ese enfoque sigue siendo fundamental, hoy comienza a sentirse un cambio interesante —y necesario— en la forma en que las organizaciones entienden su impacto.

Cada vez más compañías están reconociendo algo que parecía obvio, pero que no siempre se había abordado con suficiente intención: su primera comunidad es la que está dentro. Sus colaboradores, sus familias, su entorno inmediato. No obstante, entre las diversas iniciativas de bienestar interno que las compañías están impulsando, hoy interesa destacar el gran impacto de aquellas enfocadas en la educación, y es que resulta innegable el importante rol de la iniciativa privada en la educación, pues esta no sólo puede ampliar el acceso a la educación y fortalecer la continuidad académica en comunidades externas, sino que también puede ayudar a combatir las barreras que ponen en riesgo la permanencia y desarrollo escolar entre sus comunidades internas, cuando reconoce que, muchas de las problemáticas que busca combatir, afectan también a sus colaboradores y familias.

Este giro no implica sustituir las acciones externas, sino potenciarlas. Porque cuando una organización construye bienestar desde su núcleo, genera una base más sólida, más creíble y, sobre todo, más sostenible para amplificar su impacto social.

¿Por qué la RSE debería empezar desde adentro?: lo que dicen los datos

Este cambio de enfoque no es una simple tendencia intuitiva, también está respaldado por evidencia. En los últimos años, distintos estudios han puesto sobre la mesa una idea contundente: las empresas que invierten en el bienestar integral de sus colaboradores obtienen beneficios tanto sociales como organizacionales.

Gallup, por ejemplo, ha documentado no sólo pérdidas de hasta 20 millones de dólares por cada 10 mil trabajadores que sufren en el trabajo y, en contraste, cómo cuando los colaboradores perciben que su empresa se preocupa genuinamente por su bienestar tienen hasta cinco veces más probabilidades de estar comprometidos con su trabajo y hasta 51% más oportunidad de prosperar en sus vidas, además de ser 69% menos propensos a buscar otro empleo y 72% menos propensos a experimentar burnout. Más allá de los números, lo que estos datos revelan es un cambio en la naturaleza del vínculo: cuando una organización acompaña a las personas en su vida cotidiana, la relación deja de ser meramente laboral.

Pero hay algo aún más interesante. El bienestar no es un concepto aislado ni superficial. Gallup lo define como un sistema que incluye dimensiones como la estabilidad financiera, las relaciones sociales y el sentido de comunidad. Bajo esta lógica, iniciativas que apoyan a los colaboradores y a sus familias no solo atienden necesidades puntuales, sino que inciden directamente en varias de estas dimensiones al mismo tiempo.

Por su parte, Deloitte advierte que el bienestar no puede reducirse a beneficios o programas aislados. Debe formar parte del diseño mismo de la organización: de su cultura, de su liderazgo y de la forma en que se entiende a las personas que la integran. No es casual que, hoy, grandes empresas destinen en promedio millones de dólares al año a estrategias de bienestar. La cuestión ya no es si invertir o no, sino cómo hacerlo de manera significativa.

Desde una perspectiva más amplia, estudios académicos también han encontrado que las políticas que apoyan el entorno familiar tienen efectos indirectos, pero contundentes en el desempeño laboral, relacionados con el bienestar que generan al colaborador y su núcleo familiar.

Aquí es donde el rol de la iniciativa privada en la educación, la salud u otro eje de apoyo a sus colaboradores se vuelve especialmente relevante, pues, al ayudar al colaborador y su familia desde la empresa, el impacto regresa en forma de compromiso, estabilidad y cohesión interna, mientras que, hacia afuera, se genera desarrollo social y se proyecta una buena reputación corporativa. En este sentido, no es exagerado decir que invertir en programas que impulsen el bienestar de la comunidad interna es una de las formas más efectivas de generar valor compartido.

Un ejemplo claro de este tipo de enfoque es el programa que ha puesto en marcha Fundación Gigante, el cual busca apoyar la permanencia escolar de las hijas e hijos de sus colaboradores.

El Programa de Útiles Escolares de Fundación Gigante: ayuda que acompaña y conecta

El programa de entrega de útiles escolares de Fundación Gigante parte de una comprensión muy concreta de la realidad: para muchas familias, el inicio del ciclo escolar representa un reto económico importante. Uniformes, materiales, inscripciones, más de un menor en edad escolar y la suma de otros gastos recurrentes pueden convertirse en obstáculos para la permanencia escolar.

Frente a esto, la fundación ha decidido intervenir en un punto clave: asegurar que las hijas e hijos de colaboradores cuenten con los materiales básicos necesarios para estudiar. Por eso, mediante la entrega de paquetes de útiles escolares, el programa busca facilitar el acceso a condiciones más equitativas desde el inicio del ciclo.

El impacto de este programa es claro pues desde el inicio de su operación en 2009, han logrado entregar más de 114 mil paquetes de útiles, los cuales, ayudaron a que miles de estudiantes iniciaran en mejores condiciones el ciclo escolar. Tan sólo en 2025, la organización proporcionó más de 10 mil paquetes a las hijas e hijos de sus colaboradores, un apoyo que representa un alivio directo para miles de familias, que pueden redistribuir sus recursos hacia otras necesidades. Estas cifras ayudan a dimensionar cómo el rol de la iniciativa privada en la educación puede estructurarse como un eje estratégico de impacto. No obstante, como suele ocurrir con muchas iniciativas, el verdadero alcance está más allá de los números.

Por un lado, el programa contribuye a la permanencia escolar, al eliminar una barrera básica pero determinante: contar con los materiales necesarios. Por otro, incide en el entorno emocional y familiar. Para madres y padres, este tipo de apoyos no solo representa un beneficio económico, sino también tranquilidad.

Y al interior de la organización, el efecto es igual de relevante. Este tipo de programas fortalecen el vínculo entre empresa y colaborador desde un lugar poco explorado: el reconocimiento de su vida fuera del trabajo. Se genera confianza, cercanía y un sentido de respaldo que difícilmente se construye únicamente desde incentivos tradicionales.

Cuando el impacto social comienza en casa

Lo que evidencian iniciativas como la de Fundación gigante es algo cada vez más evidente: las empresas que comienzan su impacto social desde dentro no están reduciendo su alcance, lo están fortaleciendo, pues, cuando una organización decide acompañar a sus colaboradores en aspectos tan fundamentales como la educación de sus hijos, está construyendo algo más profundo que un programa social. Está generando condiciones para el desarrollo, fortaleciendo su cultura y creando un vínculo que trasciende lo laboral.

Acciones como esta demuestran no sólo que el rol de la iniciativa privada en la educación puede ser una de las vías más efectivas para crear valor compartido, también que para generar impacto sostenible y coherente se puede empezar por lo más cercano y lo más relevante., porque transformar hacia afuera siempre será más potente cuando primero se ha aprendido a transformar hacia adentro.