Agricultura regenerativa: la apuesta de Nestlé, Diageo y Unilever frente a la crisis climática

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Durante años, la conversación sobre sostenibilidad en la industria alimentaria se ha concentrado en empaques, emisiones y cadenas de suministro más eficientes. Sin embargo, un tema ha comenzado a ganar protagonismo en las agendas ESG de las grandes compañías: el suelo. Lo que ocurre bajo nuestros pies se ha convertido en un factor determinante para enfrentar la crisis climática, proteger la biodiversidad y garantizar el abastecimiento futuro de alimentos.

En ese escenario, empresas como Nestlé, Diageo y Unilever han decidido apostar por un modelo que promete cambiar la forma en que se produce comida a nivel global: la agricultura regenerativa. No se trata únicamente de reducir daños ambientales, sino de restaurar ecosistemas agrícolas completos, una tarea que, según líderes de la industria, solo será posible mediante colaboración y metodologías comunes.

Agricultura regenerativa: un lenguaje común para transformar el campo

De acuerdo con un artículo de Quartz, uno de los principales obstáculos que ha frenado el avance de la agricultura regenerativa ha sido la falta de una definición compartida. Mientras algunas compañías impulsaban proyectos pilotos con criterios propios, otras evitaban hacer afirmaciones públicas por temor a caer en promesas difíciles de comprobar o incluso acusaciones de greenwashing.

Para atender este desafío, la organización SAI Platform concluyó un programa piloto global para su marco Regenerating Together, respaldado por 40 grandes empresas de alimentos y bebidas. La iniciativa busca crear una metodología común que permita escalar prácticas regenerativas sin perder de vista las necesidades específicas de cada territorio agrícola.

Entre las compañías firmantes también figuran empresas como Mondelez International, ADM, Carlsberg Group, McCormick & Company y McCain Foods, quienes reconocieron que transformar el sector agroalimentario a la escala que exige la crisis climática está fuera del alcance de cualquier empresa actuando por separado.

Agricultura regenerativa

De la teoría a los cultivos: una prueba global en 25 países

La dimensión del piloto deja claro que no se trata de una conversación aspiracional. Desde 2023, el programa se implementó en 25 países y en 23 sistemas de producción distintos, involucrando más de 35 iniciativas agrícolas con características locales muy diversas.

En Canadá, por ejemplo, 25 explotaciones de avena gestionadas por Nestlé se integraron al proyecto. Mientras tanto, la empresa británica Wildfarmed incorporó 150 granjas de trigo, avena y cebada. También se desarrollaron proyectos colaborativos en India para el cultivo de papas, en Dinamarca para sistemas agrícolas integrados y en Argentina para la producción de cacahuates.

Esta amplitud geográfica responde a una necesidad concreta: demostrar que un mismo marco puede adaptarse tanto a regiones con climas extremos como a sistemas agrícolas altamente industrializados o pequeños productores locales.

Los cuatro pasos que buscan redefinir la agricultura regenerativa

Más allá del discurso corporativo, el modelo propuesto por Regenerating Together plantea un proceso estructurado. Las empresas participantes siguen cuatro pasos: primero, analizar las características específicas del suelo y del ecosistema agrícola; segundo, definir objetivos prioritarios como biodiversidad o captura de carbono; tercero, seleccionar prácticas adaptadas al contexto; y finalmente medir resultados de forma continua.

La lógica detrás del esquema es sencilla, pero poderosa: evitar soluciones genéricas. No todos los cultivos enfrentan los mismos retos ambientales ni todas las regiones poseen iguales capacidades productivas. Lo regenerativo, según este enfoque, no significa copiar una fórmula universal, sino trabajar desde la realidad de cada territorio.

Dionys Forster, director general de SAI Platform, ha señalado que durante años las distintas interpretaciones sobre regeneración agrícola generaron confusión en el sector, provocando desde excesiva cautela hasta mensajes poco claros sobre impactos reales. El nuevo marco intenta reducir esa ambigüedad mediante estándares compartidos.

La colaboración como nuevo músculo competitivo

La sostenibilidad corporativa ha evolucionado de un modelo basado en ventajas competitivas aisladas hacia uno donde compartir aprendizajes puede acelerar resultados. El caso de Regenerating Together ilustra justamente ese cambio de paradigma.

Simon Boas Hoffmeyer, vicepresidente global de Sostenibilidad y ESG de Carlsberg, resumió el reto de forma contundente: la transición requiere alineación y colaboración, no esfuerzos fragmentados. La frase refleja un consenso creciente entre compañías que compiten en el mercado, pero entienden que ciertos problemas sistémicos —como el deterioro del suelo o la pérdida de biodiversidad— no distinguen entre marcas.

Desde Wildfarmed, Rob Bray describió el programa como una hoja de ruta práctica que ayuda a simplificar un concepto que históricamente ha sido complejo de aterrizar. La claridad metodológica, aseguran los participantes, será clave para escalar impactos medibles.

Tecnología y datos: el siguiente gran paso

La siguiente fase del proyecto apunta hacia un terreno donde sostenibilidad y tecnología convergen. SAI Platform anunció que el lanzamiento formal de la nueva etapa ocurrirá en junio de 2026, durante su encuentro anual en Saskatoon, Canadá.

Entre las prioridades destacan herramientas digitales como la teledetección, sistemas de monitoreo y mecanismos de medición y verificación. La meta es lograr que las prácticas regenerativas puedan documentarse con evidencia objetiva y trazable, algo cada vez más demandado por inversionistas, reguladores y consumidores.

Para líderes ESG, este componente tecnológico representa mucho más que eficiencia operativa: significa construir credibilidad en un contexto donde las afirmaciones ambientales están siendo examinadas con mayor rigor.

¿Puede la regeneración convertirse en el nuevo estándar?

La gran pregunta ya no es si la transición agrícola será necesaria, sino qué tan rápido podrá ocurrir. Sequías prolongadas, degradación del suelo y alteraciones climáticas están obligando a las empresas a repensar sus modelos productivos desde el origen mismo de las materias primas.

En ese contexto, la agricultura regenerativa comienza a posicionarse no como una tendencia temporal, sino como una estrategia de resiliencia empresarial. Para gigantes como Nestlé, Diageo y Unilever, restaurar ecosistemas agrícolas podría ser tan importante como reducir emisiones o innovar en empaques sostenibles.

El piloto impulsado por SAI Platform muestra que la transición hacia sistemas agrícolas más resilientes requiere algo más que compromisos públicos: necesita marcos compartidos, métricas claras y cooperación entre actores que tradicionalmente han trabajado de forma independiente. La magnitud del desafío climático parece estar empujando al sector hacia nuevas formas de colaboración.

Si la promesa de estos programas logra traducirse en resultados tangibles para productores, ecosistemas y cadenas de suministro, la agricultura del futuro podría dejar de centrarse únicamente en producir más y comenzar, finalmente, a regenerar aquello de lo que depende: la tierra misma.

Shakira transforma la canción del Mundial 2026 en educación junto a la FIFA Foundation

La relación entre el deporte, el entretenimiento y el impacto social está evolucionando. Hoy, los grandes escenarios ya no solo sirven para emocionar a millones de espectadores, sino también para movilizar recursos, impulsar causas y abrir conversaciones sobre problemáticas urgentes. En ese contexto, Shakira vuelve a colocar la educación en el centro de la conversación global con una decisión que trasciende lo musical y se acerca a la acción social tangible.

Tras un año marcado por hitos profesionales y una multitudinaria presentación en Copacabana frente a más de dos millones de personas, la artista colombiana anunció su participación en la Copa Mundial FIFA 2026. Pero lejos de limitarse a protagonizar uno de los eventos deportivos más importantes del planeta, decidió convertir su presencia en una oportunidad para impulsar el acceso educativo de niños en situación vulnerable mediante donaciones para FIFA Foundation.

La canción oficial del Mundial con un propósito mayor

La expectativa por el Mundial 2026 aumentó luego de que Shakira confirmara que interpretará el tema oficial del torneo, titulado “Dai Dai”. La noticia generó entusiasmo entre sus seguidores y aficionados del fútbol, especialmente porque la cantante ha estado ligada históricamente al evento deportivo a través de canciones que han marcado generaciones.

Sin embargo, esta vez la propuesta tiene un matiz distinto. Durante la conferencia de prensa sobre el primer show de medio tiempo de la final de la Copa Mundial FIFA 2026, la artista reveló que el 100% de las ganancias obtenidas por la canción será destinado al programa Education Fund, impulsado por la FIFA Foundation y Global Citizen. La decisión busca fortalecer las donaciones para FIFA Foundation destinadas a garantizar oportunidades educativas para niñas y niños alrededor del mundo.

Donaciones para FIFA Foundation: cuando la música impulsa educación

La apuesta detrás de esta iniciativa no es menor. La FIFA Foundation y Global Citizen han impulsado esfuerzos para acercar educación de calidad a comunidades vulnerables, utilizando el alcance del deporte como vehículo de transformación social. En este caso, la música se suma como un nuevo catalizador para movilizar recursos.

Más allá de una estrategia de recaudación, la propuesta también busca posicionar un mensaje simbólico: que los sueños son posibles incluso en contextos adversos. Shakira explicó que “Dai Dai” no es únicamente una canción mundialista, sino una narrativa de esperanza para quienes alguna vez escucharon que sus metas eran imposibles.

La cantante recordó historias emblemáticas del fútbol como las de Pelé, Ronaldo Nazário y Lionel Messi, cuyas trayectorias comenzaron en contextos complejos antes de convertirse en referentes mundiales. Para ella, la educación funciona como un puente que permite a millones de niños imaginar y construir futuros diferentes.

La educación como herramienta de transformación social

La visión de Shakira sobre el poder transformador de la educación no es nueva. A lo largo de su carrera, la colombiana ha impulsado proyectos enfocados en el aprendizaje infantil, convencida de que invertir en la niñez tiene un efecto multiplicador en las comunidades.

Durante el anuncio del Mundial 2026, insistió en que el acceso a oportunidades educativas representa una de las formas más tangibles de generar impacto social. “He visto con mis propios ojos cómo la educación transforma vidas”, afirmó, dejando claro que detrás de esta iniciativa existe una convicción personal construida durante años de trabajo filantrópico.

El dinero obtenido a través de las reproducciones y comercialización de “Dai Dai” será canalizado para apoyar programas de aprendizaje, infraestructura y acceso educativo para niños que viven en condiciones de vulnerabilidad, fortaleciendo las donaciones para FIFA Foundation con un objetivo concreto: reducir brechas de desigualdad.

Shakira hará historia en el primer show de medio tiempo del Mundial

La participación de Shakira en la Copa Mundial FIFA 2026 no se limitará al tema oficial. La cantante también será una de las protagonistas del primer espectáculo de medio tiempo en la historia de una final mundialista, programado para el 19 de julio de 2026 en el MetLife Stadium.

El evento marcará un antes y un después en la evolución del torneo, siguiendo una lógica similar a los grandes espectáculos deportivos internacionales. De acuerdo con el anuncio oficial, compartirá escenario con Madonna y el grupo surcoreano BTS, en una producción desarrollada por Global Citizen y comisariada por Chris Martin, vocalista de Coldplay.

La decisión de integrar un espectáculo de esta magnitud no busca únicamente entretenimiento. También pretende ampliar el alcance de las campañas de recaudación vinculadas al Fondo de Educación Global Citizen de la FIFA, reforzando el vínculo entre cultura pop e impacto social.

Donaciones para FIFA Foundation y el nuevo rostro de la filantropía global

En un momento donde consumidores y audiencias exigen coherencia entre discurso e impacto, iniciativas como esta reflejan un cambio importante en la manera de financiar causas sociales. Hoy, el entretenimiento puede convertirse en una herramienta de movilización colectiva capaz de conectar emocionalmente con millones de personas.

Las donaciones para FIFA Foundation impulsadas por la canción oficial del Mundial muestran cómo las figuras públicas pueden traducir visibilidad en resultados concretos. No se trata únicamente de donar recursos, sino de aprovechar plataformas globales para sensibilizar, inspirar y activar participación.

La colaboración entre FIFA, Global Citizen y artistas internacionales también evidencia una tendencia creciente: las alianzas multisectoriales para resolver desafíos sociales complejos. Educación, deporte y música convergen aquí como vehículos complementarios de transformación.

El Mundial 2026 como plataforma de impacto social

El fútbol ha demostrado durante décadas su capacidad para unir culturas, romper barreras y generar identidad colectiva. Sin embargo, cada vez más organizaciones buscan que esa capacidad de convocatoria también se traduzca en soluciones para desafíos globales como la pobreza, la exclusión y la falta de acceso a educación.

La apuesta del Mundial 2026 parece alinearse con esta visión. Al convertir un espectáculo de alcance planetario en un mecanismo para recaudar recursos educativos, la FIFA busca ampliar el significado del torneo y conectar la emoción deportiva con un legado social más profundo.

La decisión de Shakira de donar el 100% de las ganancias de “Dai Dai” al programa Education Fund transforma lo que pudo haber sido únicamente un himno mundialista en una herramienta concreta de impacto. En un entorno donde las causas sociales compiten constantemente por atención y financiamiento, convertir una canción en un motor de oportunidades educativas representa un mensaje poderoso.

Más allá del espectáculo, el Mundial 2026 abre una conversación relevante sobre el papel de las grandes industrias culturales en la construcción de soluciones colectivas. Si deporte, música y filantropía logran alinearse con objetivos claros, el verdadero legado podría medirse no solo en goles o audiencias, sino en vidas transformadas a través de la educación y las donaciones para FIFA Foundation.

México busca acelerar soluciones frente a la pérdida y desperdicio de alimentos

Durante el foro “Pérdida y desperdicio de alimentos: de la conciencia a la acción”, impulsado por Tetra Pak®, Deloitte y la iniciativa Pacto por la Comida, representantes de gobierno, organismos internacionales, empresas, academia y sociedad civil coincidieron en la necesidad de construir una línea base nacional para medir la pérdida y desperdicio de alimentos (PDA) en México, mediante indicadores homologados, colaboración multisectorial y metas medibles que permitan fortalecer la toma de decisiones y acelerar políticas públicas de alto impacto rumbo a 2030.

En México se pierden entre 20 y 30 millones de toneladas de alimentos al año —cerca del 30% de la producción nacional—, con un impacto económico estimado en 2.5% del PIB. Al mismo tiempo, más de 44 millones de personas enfrentan inseguridad en el acceso a alimentos, reflejando la urgencia de avanzar hacia sistemas alimentarios más eficientes, resilientes y sostenibles.

Uno de los principales consensos del encuentro fue claro: “no se puede gestionar lo que no se mide”. Actualmente, México aún carece de un sistema nacional integral de medición de la PDA, lo que limita la implementación de estrategias coordinadas y el desarrollo de soluciones escalables.

“La pérdida y el desperdicio de alimentos no son únicamente un problema ambiental, representan una tensión estructural entre crecimiento, consumo, recursos y equidad social. Este foro nos invita a cambiar la lógica de reacción por una lógica de anticipación, donde el reto que enfrentamos exige algo más que intención o buena voluntad: requiere de acción coordinada entre industria, gobierno, academia y sociedad”, comentó Miguel Millán, Socio Director General México en Deloitte Spanish Latin America, como parte de la bienvenida al evento.

Experiencias globales para acelerar el avance de México

El primer panel, moderado por Zerene Kahan, directora de Asuntos Corporativos de Tetra Pak® México y presidenta del Pacto por la Comida, reunió a representantes de organismos internacionales para analizar estrategias y modelos implementados en distintos países.

Los especialistas coincidieron en que los países con mayores avances comparten tres elementos clave: marcos regulatorios claros, colaboración público-privada y metas medibles. En este contexto, destacaron que México tiene la oportunidad de acelerar el desarrollo de soluciones adaptando experiencias internacionales que ya han demostrado impacto.

Hacia una estrategia nacional coordinada

Por su parte, representantes del gobierno federal coincidieron en la necesidad de fortalecer la articulación institucional para convertir esta agenda en una política pública integral. Aunque México ha avanzado con iniciativas como la Ley de Economía Circular y la Ley de Alimentación Adecuada y Sostenible, señalaron que el siguiente paso será definir metas comunes, responsabilidades y mecanismos de implementación.

Escalar modelos que ya generan resultados

En el encuentro también se presentaron iniciativas impulsadas por empresas y organizaciones que ya generan resultados para reducir pérdidas y optimizar el aprovechamiento de alimentos. Sin embargo, los participantes coincidieron en que muchos de estos proyectos enfrentan barreras para crecer, principalmente por falta de financiamiento, coordinación y vinculación con política pública.

En este sentido, los próximos años serán decisivos para ampliar el alcance de estos modelos y acelerar su implementación a nivel nacional.

Un llamado a la acción colectiva

Los organizadores del foro coincidieron en que reducir la pérdida y desperdicio de alimentos no solo representa un reto ambiental, sino también una oportunidad estratégica para fortalecer la seguridad alimentaria, la competitividad y la resiliencia de los sistemas alimentarios en México.

“En México no partimos de cero, entendemos la gran oportunidad que representa la pérdida y desperdicio de alimentos. Desde Pacto por la Comida estamos fortaleciendo alianzas y aprovechando las oportunidades para convertir este problema en acciones que generen beneficios concretos para el país”, señaló Claudia Sánchez, directora de Pacto por la Comida.

Asimismo, señalaron que avanzar en esta agenda requerirá fortalecer cuatro elementos clave: política pública, alianzas multisectoriales, innovación y financiamiento.

En línea con este objetivo, Tetra Pak® destacó el papel de la tecnología y la innovación para fortalecer cadenas alimentarias más eficientes, mediante soluciones de procesamiento y envasado que ayudan a reducir pérdidas durante la producción, extender la vida útil de los alimentos y facilitar su disponibilidad a lo largo de la cadena de valor.

“Reducir la pérdida y desperdicio de alimentos no es solo un reto, es una oportunidad para transformar la manera en que producimos, distribuimos y consumimos alimentos. En Tetra Pak creemos que, a través de la innovación y la colaboración, podemos avanzar hacia un sistema alimentario donde más alimentos lleguen a más personas, de forma sostenible. El momento de actuar es ahora”, señaló Zerene Kahan, directora de Asuntos Corporativos de Tetra Pak® México. 

Casa Ronald McDonald llega a México para apoyar a las familias mexicanas 

En México, los niños con enfermedades crónicas complejas representan menos del 1% de la población infantil, pero concentran cerca del 30% del gasto en atención médica pediátrica y más del 80% del gasto hospitalario, evidenciando la intensidad y continuidad que requieren sus tratamientos. En este contexto, la llegada de Casa Ronald McDonald fortalece un modelo de cuidado centrado en la familia, al ofrecer un espacio cercano a los hospitales donde padres y cuidadores pueden permanecer junto a sus hijos, reduciendo barreras y acompañando cada etapa del proceso con mayor cercanía y dignidad.

Frente a este desafío, la organización se ha consolidado como una red de apoyo clave que permite a las familias mantenerse unidas en momentos críticos de salud, entendiendo que la cercanía emocional es parte esencial del proceso de recuperación. 

“A través de nuestros programas, en la Casa Ronald McDonald México brindamos hospedaje digno y accesible en nuestras Casas, donde las familias pueden quedarse mientras sus hijos reciben tratamiento médico lejos de su lugar de origen. De esta forma, contribuimos a disminuir la carga económica y logística, y les permitimos enfocarse en lo más importante: acompañar a sus hijos durante su proceso de recuperación”, señaló Gabriela Gática, Directora Ejecutiva de Casa Ronald McDonald.

Actualmente, Casa Ronald McDonald México cuenta con 3 casas ubicadas en Ciudad de México, Estado de México y Puebla, así como Salas Familiares dentro de hospitales en distintos estados del país. A través de esta red, se brinda atención a familias provenientes de las 32 entidades federativas e incluso de cinco países de Latinoamérica, consolidándose como un punto de apoyo para quienes deben trasladarse en busca de atención médica especializada.

Casa Ronald McDonald

Su impacto es tangible. Tan solo en 2025, Casa Ronald McDonald ha brindado apoyo a más de 17,290 familias y beneficiado a 11,365 niñas, niños y adolescentes, impactando en total a más de 70,955 personas. Además, ha servido 173,717 raciones de comida como parte del acompañamiento integral que ofrece a familias con hijas e hijos en tratamiento médico. Desde su llegada a México, la organización ha beneficiado a más de 191,000 familias.

Como parte de esta evolución, la organización dio a conocer su nueva identidad global, con el objetivo de hacer más visible su labor y conectar con nuevas generaciones de donantes en un entorno donde millones de familias continúan enfrentando barreras para acceder a tratamientos médicos acompañados de sus seres queridos.

Asimismo, anunció la próxima apertura de una Sala Familiar en el Hospital Infantil de México Federico Gómez, lo que permitirá ampliar su alcance y brindar apoyo a más familias durante el tratamiento médico de sus hijos.

Aunque su imagen evoluciona, Casa Ronald McDonald México permanece fiel a su misión,  ofrecer un “hogar lejos de casa” que permita a las familias acompañar a sus hijos en momentos clave, contribuyendo no solo a su recuperación médica, sino también a su bienestar emocional.

Si desaparecen las abejas, ¿qué pasaría con nuestra comida?

El 20 de mayo, en el marco del Día Mundial de las Abejas, esta pregunta cobra especial relevancia y pone sobre la mesa una realidad urgente: la importancia de las abejas para la vida en el planeta. Estos polinizadores son responsables de la reproducción de cerca del 75 % de los cultivos alimentarios a nivel mundial, lo que las convierte en un pilar silencioso de la seguridad alimentaria y la biodiversidad.

Sin embargo, su relevancia no se limita al ámbito ambiental. En distintas regiones, particularmente en comunidades rurales, las abejas también representan una oportunidad concreta de desarrollo económico y social. Su cuidado y aprovechamiento responsable permiten generar ingresos, fortalecer capacidades locales y fomentar modelos de producción más sostenibles.

Un ejemplo de ello se observa en comunidades de Yucatán, donde Saber Nutrir, el programa de Responsabilidad Social de Grupo Herdez ha impulsado proyectos productivos que integran el uso responsable de los recursos naturales con el fortalecimiento de la economía familiar.

Tan solo en 2025 se instalaron 33 nuevos proyectos, entre los que destacan 2 extractores de miel. En este sentido, la producción de miel se ha consolidado como una actividad clave dentro de los esfuerzos productivos en comunidades de Yucatán. A través de proyectos de comercialización vinculados a este recurso, se han generado ingresos que contribuyen directamente a la economía familiar.

En el caso específico de la miel, este recurso se transforma en productos derivados como jabones artesanales, shampoos y otros artículos que combinan conocimiento tradicional con innovación. Estas prácticas diversifican las fuentes de ingreso y fortalecen el arraigo cultural y el sentido de comunidad.

Este impacto también se refleja en las experiencias de quienes participan directamente en estos proyectos. Laura Yanelli Chan Ek, apicultora de la localidad de San Simón, Yucatán, comparte: “Gracias al apoyo recibido pude aumentar el número de mis colmenas y mejorar la calidad de la miel que producimos. Antes trabajábamos con materiales que no duraban mucho y la miel no tenía la misma pureza. Hoy contamos con mejores herramientas y eso también nos ha ayudado a apoyar la economía de nuestras familias”.

polinizadores

En la comunidad maya de Choyob, José Arturo Negrón López destaca cómo estas colaboraciones han fortalecido la actividad apícola en su comunidad: “las cajas de madera y el extractor de acero inoxidable nos han permitido cuidar mejor el proceso de extracción y conservar la pureza de la miel. Además, este proyecto ha tenido un impacto positivo en la economía familiar de varias personas de la comunidad”.

Hoy, frente a los desafíos ambientales que enfrentan los polinizadores, reconocer el papel de las abejas implica también visibilizar las acciones locales que promueven su cuidado y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales. Más allá de la producción de miel, iniciativas como estas muestran cómo el trabajo comunitario puede contribuir al bienestar de las familias, fortalecer conocimientos tradicionales y fomentar prácticas productivas con un enfoque sostenible.

Día Mundial del Reciclaje: química limpia, la fórmula con la que Lafayette redefine la innovación textil

En el marco del Día Mundial del Reciclaje la industria textil enfrenta una transformación estructural impulsada por la presión regulatoria, la evolución de los estándares internacionales y la creciente demanda de trazabilidad en la cadena de suministro. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el sector genera cerca del 10% de las emisiones globales de carbono y enfrenta el desafío de reducir significativamente su huella ambiental mediante modelos de economía circular.

En este contexto, el reciclaje y la gestión responsable de insumos químicos se han consolidado, en el Siglo XXI, como dos de los principales ejes para la transición hacia una industria más sostenible y responsable. Ya no se trata únicamente de incorporar materiales reciclados, sino de rediseñar los procesos productivos desde su origen, integrando criterios de seguridad química, eficiencia de recursos y transparencia.

Lafayette, con 30 años de presencia en México y más de ocho décadas siendo líderes textiles en Latinoamérica, ha desarrollado un modelo de innovación responsable que articula ambos enfoques. Por un lado, impulsa el uso de materias primas recicladas —como el poliéster proveniente de botellas PET— que permiten reducir residuos y disminuir la dependencia de recursos vírgenes. Por otro lado, ha fortalecido sus procesos de química limpia, en el marco del Chemical Management System (CMS), alineado con iniciativas globales de la industria.

innovación textil

Este sistema permite gestionar los insumos químicos bajo un enfoque preventivo y sistémico, evaluando cada sustancia desde su composición, función técnica y cumplimiento frente a estándares internacionales. A diferencia de modelos tradicionales centrados en listas de sustancias restringidas en el producto final, éste sistema de Lafayette, prioriza el control desde el origen, integrando procesos de evaluación técnica, trazabilidad, documentación y monitoreo continuo.

Como parte de este enfoque, la compañía trabaja en colaboración con proveedores químicos para asegurar la alineación con estándares globales y avanzar en la eliminación progresiva de sustancias nocivas. Asimismo, ha incorporado herramientas que permiten fortalecer la transparencia en la cadena de suministro y garantizar el cumplimiento de criterios ambientales y de salud humana.

“Hoy, la sostenibilidad en la industria textil ya no admite enfoques parciales. Exige integrar ciencia, tecnología y responsabilidad en cada decisión del proceso productivo. La gestión química dejó de ser reactiva: hoy debe ser preventiva, completamente trazable y alineada con estándares internacionales desde el origen del diseño, porque es ahí donde realmente se define el impacto del producto”, señaló Naydú Serrato, directora de Comunicaciones y Sostenibilidad de Textiles Lafayette.

Este modelo se complementa con una estrategia de innovación que evalúa de manera integral el impacto de cada desarrollo textil, considerando variables como el comportamiento de las fibras, la compatibilidad de los procesos químicos, la reproducibilidad industrial y el impacto ambiental de los insumos utilizados.

innovación textil

La compañía también participa en iniciativas internacionales que promueven la gestión responsable de químicos en la industria, enfocadas en la eliminación de sustancias nocivas, la transparencia en las formulaciones y la adopción de plataformas de evaluación y seguimiento.

En este escenario, el reciclaje se posiciona como un habilitador clave, pero su impacto depende de su integración con procesos técnicamente robustos. Para Lafayette, el verdadero avance hacia la sostenibilidad radica en la capacidad de articular materiales reciclados con sistemas de química limpia que garanticen productos seguros, trazables y alineados con las exigencias del mercado global.

El futuro de la industria textil no se definirá únicamente por lo que es capaz de producir, sino por la forma en que decide hacerlo. Bajo esa premisa, Lafayette impulsa un modelo donde la innovación, la ciencia y la responsabilidad convergen para elevar los estándares del sector, consolidando una operación más transparente, eficiente y alineada con los desafíos ambientales y sociales de nuestro tiempo.

Ya son 1093 empresas grandes comprometidas con la responsabilidad social empresarial

Cemefi entregará el Distintivo ESR a 1093 empresas grandes durante la décimo novena edición del Encuentro Latinoamericano Empresas Socialmente Responsables, que se realizará el 19 de mayo en el WTC de la ciudad de México.

Con poco más de 400 empresas, el sector económico de Servicios es el más representativo dentro de las empresas de la convocatoria de empresas grandes 2026. El segundo sector con más empresas es la industria manufacturera, con más de 320 compañías; lo cual es relevante pues este sector suele generar un impacto ambiental considerable debido a su consumo de recursos y su generación de residuos, lo que implica una mayor responsabilidad social en términos de sustentabilidad, eficiencia energética y gestión de desechos.

El proceso para obtener el Distintivo ESR les permite a las empresas evaluar el nivel de desarrollo de sus programas de responsabilidad social de manera objetiva, su desempeño en áreas clave como medio ambiente, contexto global, gobernanza y responsabilidad social. Esto ayuda a identificar fortalezas y áreas de mejora, y facilita la toma de decisiones informadas para implementar políticas y acciones concretas.

En esta convocatoria, el indicador con mayor desarrollo es el de Impacto de emisiones (perteneciente al criterio ambiental). Este rubro consolidó un nivel de desarrollo de 2.93, un crecimiento promedio anual de 8.8% en las últimas dos convocatorias.

Y en la distribución por estado, Nuevo León está a la cabeza, con 110 empresas; seguido de Jalisco, con 97 y el Estado de México, con 89 empresas grandes. Les siguen Chihuahua, con 42 y Guanajuato, con 38.

Cada vez son más empresas que se comprometen con la responsabilidad social. Este año son 102 compañías que recibirán la acreditación por primera vez y suman 52 aquellas que la han obtenido por 21 o hasta por 26 años consecutivos.

“Vivimos tiempos de enormes contrastes. Tenemos avances tecnológicos extraordinarios  y una gran capacidad de generar riqueza. Pero también enfrentamos pobreza,  desigualdad, deterioro ambiental  y desconfianza social. Y frente a ello, la pregunta ya no es si las empresas deben involucrarse, o no. La pregunta es cómo ampliar y acelerar  su contribución  al desarrollo sostenible”; afirma Javier de la Calle Pardo, Presidente del Consejo Directivo de Cemefi.

“En Cemefi estamos impulsando una cultura empresarial cada vez más responsable a través del Distintivo ESR, de tal modo que los indicadores relacionados con derechos humanos y la aplicación ética de la inteligencia artificial en los negocios cobrarán más relevancia en la evaluación 2027- 2030”, señala Evodio Sánchez Rodríguez.

El Encuentro Latinoamericano de Empresas Socialmente Responsables 2026 tiene por tema Negocios Sostenibles: entienden, atienden y transforman. El evento será inaugurado por Alicia Bárcena Ibarra, Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México; Zoé Robledo Aburto, Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social; Mario López Roldán, Representante de la OCDE en México; y Ana María Aguilar Argáez, Directora Ejecutiva del Consejo Mexicano de Negocios.

El programa del Encuentro incluye paneles y conversatorios, como:

  • El liderazgo empresarial frente a los retos del desarrollo sostenibleLey de economía circular: ¿reír, llorar o prepararse?
  • Programas sociales del IMSS en beneficio de trabajadores y sus familias.
  • Tecnologías críticas, emergentes y estratégicas para la transformación 2025–2035
  • Cuando la inversión social suma al modelo de negocio.

Ver programa completo aquí.

La filantropía cambió: ya no se trata solo de generosidad

Por Edgar López

TIME publicó su especial “TIME100 Philanthropy” y creo que, más allá de los nombres que aparecen en la lista, lo verdaderamente interesante es lo que revela sobre cómo está cambiando la filantropía.

La portada no habla de “las personas más generosas del mundo”. Habla de “las personas más influyentes moldeando el futuro de dar”.
Creo que esa diferencia nos revela la manera en que está cambiando la filantropía contemporánea. Porque el concepto central ya no es bondad. Es incidencia.

La filantropía contemporánea parece estar dejando atrás la lógica tradicional de la caridad para convertirse en otra cosa: una herramienta de reputación, posicionamiento y construcción de legitimidad pública.

Antes las empresas competían por mercado, los gobiernos por territorio y los medios por audiencia. Hoy también vemos a fundaciones, empresarios, celebridades e incluso influencers disputando relevancia social y capacidad de marcar conversaciones públicas.

Incluso la estructura del especial lo deja ver. Las categorías —Titans, Leaders, Trailblazers, Innovators— se parecen más a un ranking de liderazgo empresarial o a un ecosistema startup que a un listado clásico de beneficencia. La filantropía moderna ya no solo quiere ayudar; quiere escalar, posicionarse, construir narrativa y demostrar capacidad de transformación.

Y eso conecta muchísimo con ESG, reputación y propósito.
Porque actualmente el éxito económico, por sí solo, ya no parece suficiente para construir legitimidad pública. Las grandes figuras económicas y culturales necesitan también una narrativa social visible. Necesitan demostrar impacto, propósito e incidencia.

Quizás por eso este tipo de listas resultan tan interesantes. Porque ya no solo reconocen riqueza, fama o poder político. También empiezan a validar capacidad de incidencia social.

Pero también creo que este tipo de listas abren preguntas interesantes. Porque cuando la capacidad de “hacer el bien” también otorga estatus, legitimidad y capacidad de influencia pública, la filantropía deja de ser únicamente altruismo y empieza a convertirse también en una forma de poder cultural.

Porque, consciente o no, TIME no solo está celebrando a quienes dan.
También está ayudando a definir quiénes tienen autoridad para influir en la conversación social contemporánea.

Y honestamente, creo que eso dice mucho más sobre nuestro tiempo que sobre la filantropía misma.

🔗 https://lnkd.in/gajYX_3f

Artículo de Sam Jacobs de TIME
Con colaboración de Harry BoothNikita OstrovskyTharin Pillay


Edgar

R con R, por Edgar López

Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.

Del residuo a la energía positiva: las Eco Jornadas LTH promueven la cultura del cuidado del medio ambiente en México

En un contexto donde la generación de residuos sigue en aumento, el reciclaje se ha consolidado como una de las herramientas más efectivas para avanzar hacia modelos de economía circular. En México, se generan más de 120 mil toneladas de residuos sólidos urbanos al día, de los cuales solo alrededor del 9% se recicla, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). Este panorama refleja la necesidad de fortalecer la cultura ambiental y promover prácticas responsables desde la vida cotidiana.

Más allá de la infraestructura, el reto es cultural. Impulsar hábitos de reciclaje, fomentar la separación adecuada de residuos y acercar información clara a la población son factores clave para reducir el impacto ambiental y aprovechar materiales que aún tienen valor dentro de nuevos ciclos productivos.

En este escenario, las Eco Jornadas LTH se posicionan como una iniciativa que busca transformar la relación de las personas con su entorno, promoviendo la educación ambiental y la participación activa a través de experiencias cercanas, didácticas y accesibles para toda la familia.

A la fecha, el programa ha tenido presencia en parques, escuelas y espacios públicos en distintas regiones del país, incluyendo Chihuahua, Guanajuato, Celaya, Monterrey y Aguascalientes, beneficiando a más de 120 mil personas en lo que va del año en México y otros países de Latinoamérica como Costa Rica, Guatemala, Honduras y República Dominicana. Estas acciones han sido posibles gracias al trabajo conjunto con organizaciones como PRESERVAMB, Fundación La Planta, Fundación Ozama Verde (en Rep. Dominicana) y el Centro Costarricense de Logoterapia.

El programa está diseñado para sensibilizar a niñas, niños, jóvenes y adultos sobre la importancia del cuidado del medio ambiente, mostrando cómo, a través de acciones concretas como el cuidado de las plantas o el reciclaje, es posible contribuir a la mejora del medio ambiente. A través de dinámicas interactivas, contenidos educativos y actividades lúdicas, las Eco Jornadas convierten conceptos ambientales en experiencias tangibles que facilitan la comprensión y fomentan la adopción de nuevos hábitos. 

Su participación en eventos de alto alcance como Cumbre Tajín, donde se impactó a más de 5 mil asistentes, así como su primera participación en la Feria Nacional de San Marcos en Aguascalientes, ha permitido amplificar este mensaje y acercar la educación ambiental a miles de personas en algunos de los encuentros culturales más relevantes del país.

Desde esta perspectiva, acciones como el cuidado de las plantas y el reciclaje dejan de ser acciones aisladas para convertirse en un proceso integral que involucra conciencia, corresponsabilidad y participación social. Cada residuo correctamente gestionado representa una oportunidad para incorporar materiales a la cadena productiva, reducir la presión sobre los recursos naturales y avanzar hacia un modelo más sostenible. Cada planta bien cuidada representa una contribución directa al equilibrio ambiental, a la regeneración de los espacios naturales y al fortalecimiento de entornos más saludables para las comunidades

En México, aún existen desafíos importantes en materia de gestión ambiental, frente a este panorama, iniciativas como Eco Jornadas LTH contribuyen a cerrar la brecha entre la conciencia y la acción, generando espacios donde la sostenibilidad se vive de manera práctica. Al acercar la educación ambiental con temas como el reciclaje a las personas y promover una cultura de responsabilidad compartida, el programa impulsa un cambio de mentalidad que resulta clave para enfrentar los desafíos ambientales actuales.

Transformar residuos en valor no es sólo una posibilidad técnica, sino una decisión colectiva. En esa transición, la información, la educación y la participación social son los motores que permiten avanzar hacia un futuro donde el cuidado del entorno forme parte de la vida diaria. El alcance regional de las Eco Jornadas LTH refleja cómo la educación ambiental puede convertirse en un motor de transformación social cuando se impulsa desde la colaboración y la participación comunitaria.

Empresas sin créditos de carbono: la omisión que debería preocuparnos

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Durante los últimos años, el discurso empresarial sobre sostenibilidad ha ganado fuerza como nunca antes. Cada vez más compañías anuncian metas de reducción de emisiones, compromisos de neutralidad climática y planes de transición alineados con la ciencia. A simple vista, pareciera que el sector privado finalmente está acelerando su respuesta frente al cambio climático. Sin embargo, detrás de esta narrativa optimista existe una contradicción silenciosa que merece más atención.

Mientras miles de organizaciones formalizan objetivos de cero emisiones netas, muchas siguen evitando involucrarse en mecanismos de financiamiento climático como los créditos de carbono. El resultado es una brecha creciente entre lo que las empresas prometen y aquello que realmente financian para acelerar la mitigación del calentamiento global. Hablar de empresas sin créditos de carbono ya no es una discusión marginal, sino una conversación necesaria sobre coherencia y responsabilidad climática.

De hecho, entre finales de 2023 y mediados de 2025, el número de empresas con objetivos científicos a corto plazo y de neutralidad climática aumentó 227%, impulsado por nuevas regulaciones de divulgación en Europa, mayores exigencias de inversionistas en Asia y los acuerdos derivados de la COP28. Más de 10 mil compañías cuentan hoy con metas validadas por Science-Based Targets, representando más del 40% de la capitalización bursátil global. Aunque el avance es evidente, también abre una pregunta incómoda: ¿qué ocurre después de fijar metas?

Empresas sin créditos de carbono: una brecha que pocos quieren discutir

De acuerdo con Trellis, en paralelo al auge de compromisos climáticos, el mercado voluntario de carbono ha mostrado señales opuestas. Durante 2025, las cancelaciones de créditos de carbono disminuyeron 7%, alcanzando 157 millones de toneladas métricas. Es decir, mientras la ambición climática corporativa aumenta, las herramientas diseñadas para financiar acciones concretas fuera de la cadena de valor se están utilizando menos.

Esto refleja una realidad incómoda: muchas compañías continúan viendo los créditos de carbono como un riesgo reputacional y no como un mecanismo de corresponsabilidad ambiental. El temor a críticas públicas, acusaciones de greenwashing o cuestionamientos sobre la calidad de los proyectos ha provocado que numerosas organizaciones adopten una postura de distancia. Así, el fenómeno de las empresas sin créditos de carbono comienza a convertirse en una omisión estructural más que en una simple decisión estratégica.

El problema es que la inacción también comunica. Una empresa que promete metas ambiciosas, pero no participa en mecanismos de financiamiento climático adicionales, deja abierta la interrogante sobre cómo planea contribuir más allá de sus operaciones inmediatas.

La transición climática no ocurre únicamente dentro de las paredes corporativas; requiere inversiones externas que aceleren cambios sistémicos.

El doble rasero del debate climático

Durante los últimos tres años, el escrutinio se ha concentrado principalmente en las empresas que sí compran créditos de carbono. Analistas, medios e inversionistas cuestionan constantemente la calidad de los créditos, las motivaciones detrás de las compras y la transparencia en la comunicación corporativa. Este nivel de vigilancia ha impulsado mejoras necesarias dentro del mercado, pero también ha creado un desequilibrio importante.

Curiosamente, las compañías que no participan en este tipo de mecanismos reciben mucha menos presión pública. Pocas veces se cuestiona si cuentan con una estrategia de mitigación más allá de su cadena de valor o si sus compromisos climáticos realmente están respaldados por financiamiento concreto. Este doble estándar ha terminado por normalizar la existencia de empresas sin créditos de carbono, aun cuando sus objetivos climáticos puedan quedarse cortos frente a la magnitud del desafío.

Los datos contradicen además uno de los argumentos más frecuentes: que comprar créditos es una forma de evitar la descarbonización interna. Investigaciones de Ecosystem Marketplace muestran que las empresas compradoras tienen casi el doble de probabilidades de reducir progresivamente sus propias emisiones y triplican las inversiones destinadas a descarbonizar su cadena de suministro. Por su parte, datos de Trove Research, ahora parte de MSCI, indican que las empresas que usan grandes volúmenes de créditos avanzan aproximadamente al doble de velocidad en sus procesos de reducción de emisiones.

Empresas sin créditos de carbono y el miedo reputacional

Parte del rechazo empresarial proviene de una percepción anclada en debates del pasado. Hace apenas unos años, el mercado de carbono enfrentaba cuestionamientos relevantes sobre integridad, calidad y trazabilidad. Muchos proyectos fueron criticados por no demostrar reducciones reales o permanentes, generando una crisis de confianza.

Sin embargo, el ecosistema ha evolucionado considerablemente. Hoy existen estándares independientes de calidad más rigurosos, metodologías verificadas y organismos especializados que evalúan con mayor precisión la integridad de los créditos. A finales de 2025, el Consejo de Integridad del Mercado Voluntario del Carbono había aprobado decenas de metodologías y rechazado aquellas que no cumplían con criterios estrictos.

Aun así, varias compañías siguen utilizando argumentos de 2023 para justificar su desvinculación total. La consecuencia es preocupante: la cautela termina convirtiéndose en inmovilidad. Y en un contexto donde el tiempo es un recurso escaso para enfrentar la crisis climática, quedarse quietos puede representar un riesgo mayor que actuar.

El problema del silencio corporativo

Existe otra consecuencia menos visible, pero igual de importante: muchas empresas que sí adquieren créditos han decidido hacerlo de forma anónima. Según análisis recientes de Carbon Direct, más del 55% de las bajas en el mercado spot durante los últimos años ocurrieron sin revelar públicamente la identidad del comprador.

La lógica parece comprensible. Ante un entorno de críticas permanentes, el anonimato se percibe como un mecanismo de protección reputacional. Pero este silencio tiene costos colectivos. Si nadie comunica sus esfuerzos, se debilita la percepción de legitimidad del mercado y se limita la posibilidad de generar señales claras de demanda para nuevos proyectos climáticos.

Además, esta opacidad alimenta narrativas escépticas. Cuando las empresas esconden su participación, pareciera que ninguna organización seria está dispuesta a respaldar públicamente los créditos de carbono. Poco a poco, esa percepción puede convertirse en una barrera para acelerar inversiones climáticas de alto impacto.

Del miedo al compromiso estratégico

La conversación no debería reducirse a una decisión binaria sobre comprar o no comprar créditos. El verdadero reto consiste en diseñar una estrategia climática integral, donde la reducción interna de emisiones conviva con mecanismos de financiamiento complementarios.

La evidencia científica apunta hacia modelos diversificados. Las soluciones basadas en la naturaleza, como restauración de ecosistemas o conservación forestal, permiten reducciones a gran escala y generan beneficios adicionales para biodiversidad, agua y comunidades. Por otro lado, tecnologías de eliminación de carbono ofrecen mayor permanencia, aunque siguen siendo costosas y se encuentran en etapas tempranas de desarrollo.

Para las empresas, esto implica pensar los créditos de carbono como una inversión estratégica y no como un gasto reputacional. Un enfoque sólido debe considerar estándares independientes de calidad, equilibrio entre distintos tipos de soluciones y una comunicación transparente sobre avances, límites y aprendizajes.

El costo de quedarse atrás

Las compañías que permanecen inmóviles podrían estar interpretando erróneamente la prudencia como una ventaja competitiva. En realidad, el riesgo es otro: quedar rezagadas frente a organizaciones que ya están construyendo portafolios climáticos más robustos y alineados con la evolución regulatoria.

El mercado del carbono dista de ser perfecto, pero ha avanzado significativamente en transparencia, gobernanza y supervisión. Las herramientas para actuar con mayor integridad existen y continúan fortaleciéndose. En ese contexto, mantener distancia absoluta parece responder más a supuestos desactualizados que a un análisis contemporáneo del riesgo.

La transición climática exige mucho más que metas aspiracionales. Requiere financiamiento, mecanismos verificables y decisiones capaces de generar resultados medibles más allá de las fronteras operativas de una empresa. El crecimiento de las empresas sin créditos de carbono revela una tensión entre ambición y acción que ya no puede ignorarse.

Quizá la pregunta ya no sea si los créditos de carbono son perfectos, porque ningún instrumento de mercado lo es. La verdadera conversación debería centrarse en si las organizaciones están haciendo todo lo posible para contribuir a una economía baja en emisiones. Porque, frente a la urgencia climática, la omisión también tiene consecuencias.