¿Crecimiento para quién? ONU critica modelo económico que beneficia a los ultra ricos

El debate sobre el crecimiento económico ha cambiado de tono. Lo que durante décadas se presentó como una fórmula incuestionable de progreso hoy enfrenta críticas cada vez más contundentes desde organismos internacionales, académicos y sociedad civil. La pregunta ya no es cuánto crece una economía, sino a quién beneficia realmente ese crecimiento y qué costos sociales y ambientales implica.

En ese contexto, la ONU ha encendido una alerta sobre el modelo económico que beneficia a los ultra ricos, señalando que la estructura actual prioriza ganancias y consumo de élites globales mientras millones de personas siguen atrapadas en la pobreza. La discusión no es ideológica, sino estructural: ¿puede sostenerse un sistema que genera riqueza récord y, al mismo tiempo, profundiza desigualdades y crisis ecológicas?

El modelo económico que beneficia a los ultra ricos bajo la lupa de la ONU

Según un artículo de The Guardian, el señalamiento proviene de Olivier De Schutter, relator especial de la ONU sobre pobreza extrema y derechos humanos, quien ha sido enfático: la economía global debe reorganizarse para servir a la mayoría y no a las “demandas frívolas y destructivas” de las élites más acaudaladas.

De Schutter advierte que los gobiernos han priorizado un crecimiento “social y ecológicamente destructivo”, orientado a maximizar utilidades corporativas y satisfacer patrones de consumo de alto impacto ambiental. El problema, explica, no es el crecimiento en sí mismo, sino su diseño y sus incentivos.

Cuando los recursos limitados se destinan a mansiones en lugar de vivienda social, o a vehículos de lujo en vez de transporte público masivo, el sistema se vuelve ineficiente e incapaz de garantizar derechos básicos. Esa lógica, sostiene, es la que sostiene el actual modelo económico que beneficia a los ultra ricos.

 económico que beneficia a los ultra ricos

Más allá del PIB: repensar el éxito económico

Una de las iniciativas más relevantes en curso es el impulso para reemplazar el PIB como principal indicador de éxito económico. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha promovido la necesidad de métricas que integren bienestar, sostenibilidad y reducción de desigualdad.

En paralelo, un panel del G20 sobre desigualdad global es encabezado por el economista Joseph Stiglitz, quien desde hace años cuestiona la obsesión por el crecimiento indiscriminado. Ambos esfuerzos coinciden en que medir solo producción ignora impactos sociales y ambientales.

Romper el “tabú” de cuestionar el crecimiento como fin en sí mismo podría redefinir la agenda post-2030. Para quienes trabajan en responsabilidad social y sostenibilidad, esta conversación no es nueva, pero sí adquiere un nuevo peso político.

Hoja de ruta contra la pobreza: alternativas concretas

En abril, De Schutter presentará su hoja de ruta para erradicar la pobreza “más allá del crecimiento”. El documento surge de una coalición informal integrada por agencias de la ONU, academia, sindicatos y sociedad civil.

Entre las propuestas destacan una renta básica universal, garantías de empleo, condonación de deuda y un impuesto a la riqueza extrema. La lógica es clara: priorizar necesidades básicas y creación de valor social por encima del consumo suntuario.

Para países desarrollados, el financiamiento de servicios públicos podría provenir de gravar riqueza, activos financieros, bienes inmuebles y actividades altamente contaminantes, en lugar de depender de una expansión económica permanente.

Países en desarrollo: atrapados en el modelo económico que beneficia a los ultra ricos

Desde 2020, De Schutter ha visitado decenas de países de ingresos bajos y medios. Su diagnóstico es contundente: muchos están atrapados en un esquema que los obliga a crecer para pagar deuda externa, exportando materias primas o productos de bajo valor agregado. Esto implica producir para grandes compradores en cadenas globales de suministro, no para satisfacer necesidades locales ni respetar límites ecológicos. El resultado suele ser degradación ambiental, salarios bajos y escasa prosperidad compartida.

En otras palabras, el modelo económico que beneficia a los ultra ricos también condiciona a economías enteras a priorizar mercados del norte global sobre el bienestar interno, profundizando dependencias estructurales.

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Un organismo permanente contra la desigualdad

Como parte de su propuesta, De Schutter plantea crear un organismo permanente de la ONU dedicado a supervisar la lucha contra la desigualdad, con un funcionamiento similar al del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático.

La idea es no solo recopilar evidencia, sino evaluar herramientas de política pública que permitan reducir la dependencia del crecimiento y avanzar hacia economías redistributivas y sostenibles “por diseño”.

Este enfoque busca evitar el patrón actual: crecer de manera destructiva y luego intentar compensar los daños con programas sociales o políticas ambientales correctivas.

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Transición planificada, no recesión improvisada

Un punto clave del debate es distinguir entre una recesión no planificada y una transición deliberada. De Schutter subraya que no se trata de promover estancamiento, sino de redirigir prioridades con control democrático y planificación estratégica.

La diferencia es fundamental para el sector empresarial y para quienes lideran estrategias ESG. No es una invitación al colapso económico, sino a rediseñar incentivos, impuestos y métricas de éxito.

El desafío radica en construir consensos políticos amplios antes de que el descontento social sea capitalizado por movimientos populistas que ofrecen respuestas simplistas a problemas complejos.

Redefinir prosperidad en tiempos de límites planetarios

La crítica al modelo económico que beneficia a los ultra ricos no es un ataque al mercado, sino una invitación a repensar su propósito. En un mundo con límites planetarios evidentes y desigualdades crecientes, insistir en un crecimiento ciego puede resultar no solo injusto, sino inviable.

La oportunidad está en construir una agenda post-2030 que concilie justicia social, sostenibilidad ambiental y viabilidad económica. Si esa transición no se logra con liderazgo y visión de largo plazo, el vacío será ocupado por discursos que prometen soluciones rápidas, pero profundizan fracturas. La pregunta sigue abierta: ¿crecimiento para quién?

Retrocede el acceso a la salud en México mientras la seguridad social avanza de forma desigual

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En los últimos ocho años, el país ha vivido una paradoja silenciosa. Mientras algunos indicadores sociales muestran avances, otros revelan retrocesos que tocan directamente la vida cotidiana de millones de personas. El acceso a la salud en México es uno de ellos: pasó de ser una cobertura casi universal en papel a convertirse en una deuda pendiente que hoy afecta a más de un tercio de la población.

De acuerdo con El Economista, las cifras del Sistema de Información de Derechos Sociales (SIDS) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía no solo muestran números, sino historias concretas: familias que deben recorrer kilómetros para encontrar atención, adultos mayores que enfrentan enfermedades crónicas sin respaldo institucional y mujeres que quedan fuera del sistema por condiciones estructurales. En contraste, la seguridad social crece, pero no para todos y no al mismo ritmo.

El deterioro del acceso a la salud en México: una caída de casi 20 puntos

En 2016, 84 de cada 100 personas contaban con cobertura médica. Para 2024, la cifra cayó a 66 de cada 100. Esto implica que el acceso a la salud en México retrocedió casi 19 puntos porcentuales en menos de una década, dejando a un 34% de la población sin protección efectiva, ya sea pública o privada.

No se trata únicamente de afiliación administrativa. El SIDS evalúa la disponibilidad, accesibilidad y calidad de los servicios bajo un enfoque basado en derechos humanos. Es decir, no basta con estar registrado en una institución; la atención debe ser oportuna y resolutiva.

Este retroceso plantea preguntas estructurales para quienes trabajamos en responsabilidad social: ¿cómo pueden las empresas hablar de bienestar laboral o productividad si una proporción significativa de la población enfrenta barreras para ejercer un derecho tan básico?

acceso a la salud en México

Seguridad social: avance cuantitativo, desigualdad persistente

Mientras la salud retrocede, la seguridad social muestra un avance de casi seis puntos. Pasó de 45.9% en 2016 a 51.8% en 2024. Es un crecimiento relevante, aunque insuficiente si se considera que apenas la mitad de los mexicanos está afiliada a instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social o el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.

Este crecimiento está vinculado, en parte, a dinámicas del mercado laboral formal. Sin embargo, México mantiene altos niveles de informalidad, lo que limita la expansión estructural del sistema.

El resultado es una mejora estadística que no necesariamente se traduce en universalidad. La seguridad social avanza, sí, pero lo hace con brechas profundas entre regiones, géneros y grupos etarios.

Brechas regionales que duplican realidades

Las diferencias entre entidades federativas son contundentes. En 2024, estados como Nuevo León y Baja California Sur registraron niveles iguales o superiores al 80% de población sin carencia por acceso a salud.

En contraste, Chiapas apenas alcanzó 36.7%. Es decir, la cobertura efectiva en algunos estados del norte es más del doble que en ciertas entidades del sureste. Esta disparidad territorial evidencia que el lugar de nacimiento sigue determinando las oportunidades de bienestar.

Aunque 93.3% de la población afirma que tardaría menos de dos horas en llegar a un hospital, la infraestructura no es homogénea. Oaxaca, Chiapas y Guerrero presentan rezagos vinculados a condiciones geográficas y limitaciones históricas en inversión pública.

acceso a la salud en México

El acceso a la salud en México frente a la desigualdad territorial

Cuando observamos el mapa completo, el acceso a la salud en México se convierte en un indicador de desigualdad estructural. No es solo un problema de presupuesto, sino de diseño institucional y capacidad de implementación diferenciada.

La brecha en seguridad social también refleja esta fragmentación. En estados del sur como Chiapas, Oaxaca y Guerrero apenas uno de cada cuatro habitantes cuenta con este derecho. Mientras tanto, en Coahuila o Nuevo León la cobertura supera el 71%.

Este contraste confirma que la conversación sobre derechos sociales no puede desvincularse del desarrollo regional. La inversión privada, los programas de impacto social y las políticas públicas deben alinearse para cerrar estas brechas históricas.

Adultos mayores: pensiones no contributivas al alza

Un dato positivo emerge entre la población de 60 años y más no económicamente activa. El acceso a pensiones no contributivas pasó de 32.6% en 2016 a 40.1% en 2024. Llama la atención que entidades como Oaxaca, Chiapas y Guerrero registren coberturas superiores al 55%. En regiones con alta vulnerabilidad, este mecanismo se convierte en un salvavidas económico.

Sin embargo, el incremento en pensiones no sustituye la necesidad de sistemas contributivos sólidos. La sostenibilidad financiera y la suficiencia de los montos siguen siendo temas centrales en la agenda pública.

acceso a la salud en México

Brechas de género: la desigualdad que persiste

Las diferencias entre mujeres y hombres son especialmente visibles en seguridad social. En 2024, 51.8% de las mujeres mayores de 15 años participó en el mercado laboral, frente a 79.2% de los hombres. Aunque la brecha se redujo respecto a 2016, sigue siendo de 27.3 puntos porcentuales. La maternidad profundiza esta desigualdad: solo 63.3% de las mujeres de 25 a 44 años con hijas o hijos participa en el mercado laboral, frente a 81.3% de quienes no tienen descendencia. La corresponsabilidad sigue siendo una asignatura pendiente.

El panorama es aún más crítico entre mujeres indígenas adultas mayores en zonas rurales: 96.7% nunca ha cotizado en una institución de seguridad social. Esta cifra no solo refleja exclusión económica, sino una deuda histórica con poblaciones tradicionalmente marginadas.

El retroceso del acceso a la salud en México no puede analizarse de forma aislada. Está conectado con el empleo formal, la desigualdad territorial, la brecha de género y la capacidad institucional. Si bien la seguridad social muestra avances, estos no compensan la caída en cobertura médica efectiva.

Para el sector empresarial, la academia y las organizaciones sociales, estos datos representan una hoja de ruta. Hablar de sostenibilidad implica asumir que la salud y la seguridad social no son solo políticas públicas, sino pilares del desarrollo económico y de la cohesión social. Sin una garantía real y equitativa de derechos, cualquier estrategia de crecimiento será, inevitablemente, incompleta.

¿Qué tienen en común Slim, Harp y Los Ángeles Azules?

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Carlos Slim y Alfredo Harp Helú tienen cosas en común. Empresarios, filántropos, trayectorias visibles. No sorprende ver sus nombres asociados en el ecosistema social mexicano.

Pero ¿qué tiene que ver con ellos Los Ángeles Azules?

Más de lo que parece.

Revisamos el “Directorio de organizaciones donatarias cuya autorización fue revocada o cancelada. Ejercicio 2025”; en él, el Instituto Carlos Slim de la Educación A.C., la Fundación Alfredo Harp Helú A.C. y la Fundación de Iztapalapa para el Mundo, Los Ángeles Azules A.C. aparecen en el mismo listado de revocaciones.

Y esa coincidencia abre una conversación interesante.

No es sobre celebridades

Lo primero que hay que decir es lo obvio: no estamos hablando de personas físicas, sino de figuras jurídicas. Asociaciones civiles que operaban bajo la autorización para recibir donativos deducibles de impuestos.

El documento no emite juicios morales ni evalúa el impacto social de cada organización. Señala, en todos los casos, el mismo motivo: que no reúnen los requisitos relativos a la autorización para recibir donativos deducibles conforme a las disposiciones legales vigentes.

Es una determinación administrativa.

Pero no es irrelevante.

¿Qué implica perder la donataria?

En México, la autorización como donataria permite a una organización emitir recibos deducibles para que personas físicas y empresas puedan descontar fiscalmente sus aportaciones.

Para muchas estructuras de inversión social, esta figura es un habilitador central. Facilita alianzas corporativas, da certidumbre fiscal y forma parte del andamiaje institucional de la organización.

Cuando la autorización se revoca, la organización deja de poder emitir esos comprobantes a partir de la fecha en que surte efectos la resolución. Eso puede afectar su modelo de financiamiento y, en algunos casos, su posicionamiento ante aliados empresariales.

No necesariamente implica irregularidades graves. Puede tratarse de incumplimientos técnicos, omisiones administrativas o falta de actualización de requisitos. El documento no detalla cada caso.

Pero sí deja algo claro: la autorización no es permanente ni automática.

Instituto Carlos Slim de la Educación A.C

El punto estructural

Slim, Harp y Los Ángeles Azules no comparten sector ni modelo operativo. Comparten algo más relevante: la necesidad de sostener una arquitectura institucional capaz de cumplir con una figura fiscal que no distingue tamaño, prestigio ni popularidad.

El listado 2025 no se limita a estos nombres. El reporte enumera más de 70 organizaciones cuya autorización fue revocada, a lo largo de 19 páginas, además de una cancelación adicional. Incluye asociaciones de educación, salud, asistencia social, cultura, deporte y desarrollo comunitario.

No es un fenómeno aislado ni marginal.

Es un recordatorio.

En el ecosistema social mexicano, la legitimidad no descansa únicamente en la causa, en la trayectoria o en el capital simbólico de quienes están detrás. También descansa en el cumplimiento administrativo y fiscal continuo.

Slim, Harp y Los Ángeles Azules

Una señal para empresas y para el sector

Para las áreas de responsabilidad social e inversión social corporativa, el mensaje es igualmente relevante. Verificar periódicamente el estatus fiscal de las organizaciones aliadas no es un trámite menor; es parte de una debida diligencia coherente con cualquier estrategia ESG seria.

La profesionalización del sector social no es solo una aspiración narrativa. Es una condición estructural.

Y quizá ahí está la verdadera similitud entre estos nombres tan distintos: frente al cumplimiento fiscal, todos operan bajo las mismas reglas.

Aquí el enlace al directorio de organizaciones cuya autorización fue revocada o cancelada 2025.

Corporativo Kosmos y Banco de Tapitas fortalecen la nutrición de niñas y niños con cáncer

En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer Infantil —conmemorado cada 15 de febrero—, Corporativo Kosmos, la empresa de servicios de alimentación más grande de México, y Banco de Tapitas—organización que transforma taparroscas en recursos para costear tratamientos oncológicos, medicamentos, prótesis y hospedaje— unieron esfuerzos para reconocer la valentía y fortaleza con la que niñas, niños y adolescentes enfrentan esta enfermedad.

Dicha alianza no sólo refrenda el compromiso de ambas organizaciones con brindar apoyo a menores con cáncer, sino que visibiliza la importancia de extenderles la mano más allá del tratamiento médico, así como proporcionarles espacios de esparcimiento y contención emocional.

Corporativo Kosmos brinda apoyo a menores con cáncer

El evento se llevó a cabo en Casa Tapitas CDMX, el albergue de Banco de Tapitas que brinda hospedaje a los llamados “tapipacientes” y a sus familias cuando deben trasladarse a la capital para recibir tratamiento. Este espacio se ha convertido en una pieza clave dentro del modelo de acompañamiento integral de la organización, pues permite a las familias reducir gastos de hospedaje y alimentación en momentos de alta vulnerabilidad. Edgar Cabrera, presidente y fundador de Banco de Tapitas, resume así el impacto de este servicio:

Llegar a un hogar seguro, con techo, comida y ropa limpia, les da mejores condiciones para seguir adelante y les ahorra gastos que muchas veces no podrían costear”.

Durante el convivio, niñas, niños y adolescentes pintaron, dibujaron y convivieron entre sí. Después, compartieron los box lunch donados por la Fundación Pablo Landsmanas, el brazo social de Corporativo Kosmos, que desde 2024 brinda apoyo a menores con cáncer a través de donaciones de alimentos para convivios como este, así como con 250 despensas mensuales, las cuales se entregan a las familias para fortalecer su alimentación.

En el encuentro también se reflexionó sobre la importancia de la detección oportuna de este padecimiento, que, cómo señaló Cabrera: 

Cada año en México se diagnostican más de 5,000 casos de cáncer infantil y muchos se detectan en etapas tardías. Hacemos un llamado a estar atentos a los signos y acudir al médico ante cualquier sospecha”.

Bultos o inflamaciones inusuales, fatiga extrema, moretones frecuentes, fiebre persistente, dolores de cabeza acompañados de vómito, cambios repentinos en la vista, manchas blanquecinas en el ojo o pérdida de peso inexplicable, son, según especialistas, algunas de las señales de alerta por las que es preciso acudir al médico a revisarse para descartar cualquier peligro de cáncer en menores, sin olvidar que la detección temprana puede marcar la diferencia entre un pronóstico favorable y uno adverso.

Historias que revelan la dimensión humana del acompañamiento

Más allá de las cifras, el evento buscó ser un espacio de contención emocional y creación de redes de apoyo, por lo que, en medio del convivio, padres y madres compartieron sus historias. Edgar Alcalá, padre de una niña con síndrome de Down y diagnóstico de tumor maligno, relató:

“No puedo tener un trabajo fijo porque entre consultas y terapias es complicado. Tengo que buscar qué hacer para llevar el sustento al hogar. Sin embargo, saber que cada mes tienes tu despensa es un gasto menos y ayuda muchísimo”.

Ante este tipo de contextos que obligan a los miembros de la familia a dejar de trabajar o dividirse para acompañar al paciente, el respaldo alimentario se vuelve un pilar del apoyo a menores con cáncer y sus familias.

Por su parte, Juana Rojas, madre de Samuel —diagnosticado con leucemia mieloide aguda—, explicó que el proceso ha implicado ocho años de tratamientos y secuelas y destacó la importancia de no sólo enfocarse en los tratamientos, sino en dar a los pacientes momentos de recreación como este, pues, afirma: “El 50% es el tratamiento y el otro 50% es la calidad de vida. Estos momentos de distracción les ayudan anímicamente”.

Además, agregó, Juana, las despensas que la Fundación Pablo Landsmanas les hace llegar cada mes, para ellos se traducen en ahorro directo y un respiro ante los gastos médicos y contingencias económicas que enfrentan:

Este apoyo que nos otorga la Fundación Pablo Landsmanas nos ayuda mucho en la economía familiar porque al tener tú una canasta básica ya ese dinero lo ocupas para otra cosa, entonces ahí está el aporte. Muchísimas gracias a la fundación por ayudarnos a todos, nos hacen sentir que no estamos solos”.

En cuanto a Banco de Tapitas, la alianza con la Fundación Pablo Landsmanas ha significado el poder fortalecer su capacidad de respuesta a los beneficiarios, ya que, como destacó Edgar Cabrera: “Gracias a este recurso podemos generar ahorros y destinarlos a medicamentos. No tenemos palabras para agradecerles el que apoyen a todas estas familias”.

Sin duda, en escenarios donde la nutrición suele descuidarse por falta de recursos, donaciones como esta constituyen una parte esencial del apoyo a menores con cáncer, pues ayudan a fortalecer a cada hogar.

apoyo a menores con cáncer

Compromiso que nutre y transforma realidades

En hogares donde un diagnóstico de cáncer infantil implica reducir ingresos, abandonar empleos y asumir gastos médicos constantes, contar con una despensa mensual representa certidumbre en medio de la incertidumbre y demuestra que la responsabilidad social empresarial genera verdadero impacto cuando incide en necesidades esenciales como la alimentación.

La alianza de Corporativo Kosmos con Banco de Tapitas, es otra prueba de la efectividad del modelo de intervención de la Fundación Pablo Landsmanas, mismo que entiende que la nutrición es parte integral del tratamiento y del bienestar emocional de los infantes y sus familias durante la lucha contra este tipo de enfermedades. Así, alimentar también es acompañar, sostener y transformar realidades desde lo más básico y humano.

Turquía, futura sede de la COP31: el país con peor desempeño sostenible en Europa

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Turquía fue designada como sede de la COP31, una elección que ha abierto una discusión incómoda para la comunidad internacional especializada en sostenibilidad, pues, mientras las Conferencias de las Partes han sido concebidas como espacios de liderazgo climático y coherencia multilateral, el país anfitrión de la próxima cumbre aparece hoy como el peor evaluado en desarrollo sostenible entre 35 naciones europeas analizadas por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU (SDSN). 

La paradoja no es menor: quien alberga la conversación global sobre clima no logra avances significativos en ninguno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Por ello, la elección de la sede de la COP31 no solo tiene implicaciones logísticas, sino simbólicas y políticas. En un contexto donde la implementación de la Agenda 2030 está estancada en Europa y el discurso climático pierde fuerza, optar por un país con retrocesos en acción climática y alta dependencia de combustibles fósiles envía una señal ambigua

La sede de la COP31 frente a un desempeño sostenible rezagado

Según la evaluación de la SDSN, Turquía enfrenta “grandes desafíos” para cumplir objetivos vinculados con la protección de la naturaleza, la reducción de desigualdades, la generación de empleo de calidad y el desarrollo de ciudades sostenibles. No se trata de rezagos marginales, sino de una falta de avances estructurales en prácticamente todos los ODS.

Particularmente preocupante es el retroceso en acción climática. El informe señala que el progreso del país en esta materia se ha revertido en los últimos años y que persisten “desafíos importantes” para corregir la trayectoria. Este dato adquiere mayor peso considerando que la sede de la COP31 será el epicentro de negociaciones sobre mitigación y adaptación global.

sede de la COP31

El contraste con otras naciones europeas es notorio. Países como Finland, Suecia, Dinamarca, Austria y Noruega encabezan el ranking regional. Aunque ningún Estado está plenamente encaminado a cumplir todos los ODS, el diferencial de desempeño subraya la magnitud del reto que enfrenta Turquía como anfitriona.

Energía fósil y metas insuficientes: la brecha climática

Cerca del 75% de la matriz energética turca depende de combustibles fósiles —carbón, petróleo y gas— distribuidos de forma relativamente equilibrada. Desde el año 2000, sus emisiones relacionadas con la energía casi se han duplicado, una tendencia incompatible con la urgencia climática global.

En el marco del Acuerdo de París, Turquía se comprometió a reducir en 41% sus emisiones para 2030 bajo un escenario “sin cambios” (BAU). Sin embargo, este compromiso ha sido ampliamente considerado insuficiente, ya que las emisiones seguirían aumentando hasta 2038 antes de comenzar a descender. Es decir, el recorte es relativo a una proyección de crecimiento, no a niveles absolutos actuales.

Si bien el país cuenta con un plan nacional de adaptación climática 2024–2030 que abarca 11 sectores —incluyendo agricultura e infraestructura urbana—, la distancia entre planificación y transformación estructural es significativa. Que la sede de la COP31 recaiga en una economía con esta trayectoria plantea dudas sobre la coherencia entre discurso y desempeño.

sede de la COP31

Una narrativa global debilitada

La COP31 se celebrará en Antalya bajo un esquema de coorganización entre Turquía y Australia, siendo Australia la presidencia formal del encuentro. Además, se prevé un evento previo en el Pacífico para ampliar la participación de los estados insulares, lo que sugiere un esfuerzo por equilibrar representación geográfica.

No obstante, el contexto europeo revela una tendencia más amplia: ninguna de las 35 naciones evaluadas está en camino de cumplir más que un puñado de los 17 ODS. Las referencias a estos objetivos han disminuido en políticas y discursos de la Unión Europea, en parte por la percepción de que la meta 2030 es inalcanzable en su totalidad.

Designar como sede de la COP31 a un país con el peor desempeño regional puede reforzar el escepticismo público sobre la efectividad de estos foros multilaterales. Cuando la narrativa climática ya enfrenta desgaste por crisis geopolíticas, inflación y fatiga social, la coherencia simbólica adquiere un peso estratégico. La legitimidad de las cumbres depende no solo de los acuerdos que produzcan, sino de la congruencia que proyecten.

¿Coherencia o pragmatismo político?

La elección de Turquía como sede de la COP31 puede interpretarse como un gesto de inclusión geopolítica o como una apuesta por integrar a economías rezagadas en la conversación climática. Sin embargo, también expone una tensión estructural: ¿puede un país con retrocesos en acción climática liderar simbólicamente la negociación global sobre sostenibilidad?

Para la comunidad interesada en promover la responsabilidad social, el desafío es doble. Por un lado, exigir mayor coherencia entre discurso y desempeño; por otro, aprovechar la visibilidad de la COP31 para impulsar compromisos más ambiciosos y verificables. Si la narrativa climática se diluye, la confianza en la gobernanza ambiental global se erosionará aún más. La seriedad de estas cumbres depende de que liderazgo y ejemplo avancen de la mano.

La administración de Trump busca retirar sistema de prevención ante riesgos químicos

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La arquitectura regulatoria que ha sostenido durante más de tres décadas la prevención ante riesgos químicos en Estados Unidos enfrenta hoy uno de sus mayores desafíos. La administración vinculada a Donald Trump ha iniciado un proceso para desmantelar componentes clave del Programa de Gestión de Riesgos (RMP, por sus siglas en inglés), un sistema federal que obliga a miles de instalaciones industriales a anticipar, mitigar y reportar posibles catástrofes químicas. 

El debate no ocurre en abstracto, pues, entre 2004 y 2025, Estados Unidos registró en promedio un accidente químico cada dos días con afectaciones a personas o al medio ambiente. Cerca de 180 millones de personas viven a pocos kilómetros de una planta sujeta al RMP. En este contexto, debilitar un sistema de prevención ante riesgos químicos implica mucho más que ajustar cargas regulatorias: supone reconfigurar la gestión del riesgo sistémico en materia de salud, medio ambiente y estabilidad comunitaria.

El RMP: tres décadas de construcción institucional en prevención ante riesgos químicos

El Programa de Gestión de Riesgos fue aprobado por el Congreso en 1990 como parte de una revisión de la Clean Air Act, tras una serie de accidentes mortales en instalaciones químicas alrededor del mundo. La norma exige que más de 12,500 instalaciones de alto riesgo desarrollen protocolos para prevenir catástrofes o, en su defecto, limitar sus consecuencias. Esto incluye tecnologías de detección de liberaciones químicas, sistemas de supresión de incendios y planes detallados de respuesta de personal ante emergencias.

prevención ante riesgos químicos

En 2024, la administración Biden finalizó una actualización normativa que tardó 12 años en elaborarse y que fortaleció significativamente el sistema. Entre otros elementos, exigía la implementación de tecnologías modernas de prevención, medidas de respaldo en caso de fallas en la primera línea de defensa y la sustitución de sustancias peligrosas por alternativas más seguras cuando fuera posible.

Además, la reforma incorporó un enfoque de “doble desastre”, obligando a las instalaciones a prepararse para escenarios donde fenómenos climáticos extremos —huracanes, incendios forestales o terremotos— impactan plantas químicas. El antecedente del huracán Harvey en 2017, que provocó explosiones en la planta Arkema en Texas, evidenció cómo la falta de información oportuna puede agravar los daños y exponer a socorristas a gases tóxicos sin advertencia previa.

Sin embargo, a inicios de 2025, empresas químicas solicitaron a la nueva EPA bajo Trump derogar estas disposiciones, argumentando que eran “demasiado costosas de implementar”. La Agencia ha respondido que busca reglas “más claras y viables”, eliminando requisitos que, según su postura, generan costos sin mejorar resultados de seguridad.

Accidentes reales, no riesgos teóricos: impactos en salud y medio ambiente

La discusión sobre la prevención ante riesgos químicos no puede reducirse a un debate contable. Tal como expone The Guardian, casos recientes, como la explosión en una planta siderúrgica de Clairton, Pensilvania, que dejó 10 heridos o la explosión de Roseland, Luisiana que dispersó crudo hasta 32 kilómetros de distancia, afectando viviendas, muestran la materialidad del riesgo.

Marc Boom, ex asesor de políticas de la EPA y hoy directivo en la Environmental Protection Network, lo expresó con contundencia:

Estas normas existen porque las explosiones catastróficas y los vertidos tóxicos no son riesgos teóricos, sino eventos reales que devastan comunidades”.

Sus palabras resumen una tensión central en la gestión de riesgos industriales: cuando la regulación se debilita, la externalización de costos hacia comunidades y sistemas de salud se incrementa.

prevención ante riesgos químicos

Los datos históricos son elocuentes. Desde 2004, los accidentes químicos han provocado decenas de muertes y miles de personas lesionadas. En términos ambientales, cada incidente implica potenciales emisiones tóxicas, contaminación de cuerpos de agua y degradación de suelos, con impactos que pueden extenderse por años. Para las comunidades cercanas —a menudo de menores ingresos— esto significa exposición crónica a contaminantes, depreciación de activos inmobiliarios y riesgos sanitarios acumulativos.

Además, si estos eventos se leen desde la óptica ESG, representan, sin duda, riesgos financieros materiales: litigios, sanciones, pérdida de licencia social y afectaciones reputacionales que inciden directamente en el valor corporativo.

Transparencia, trabajadores y gobernanza: el retroceso institucional

Otro de los movimientos más controvertidos ha sido la eliminación de una herramienta pública que permitía a comunidades y primeros respondedores consultar un mapa con la ubicación de instalaciones peligrosas y las sustancias utilizadas. Aunque la ley exige que esta información sea pública, la EPA la trasladó a una sala física de lectura, bajo argumentos de seguridad nacional.

Para defensores ambientales, esta decisión debilita la capacidad de respuesta local y reduce la rendición de cuentas. La transparencia es un componente esencial de cualquier sistema de prevención ante riesgos químicos: sin acceso a datos, ni comunidades ni socorristas pueden prepararse adecuadamente.

Otro elemento clave es el rol de los trabajadores. La norma de 2024 otorgaba mayor poder a empleados y sindicatos: consulta obligatoria en planes de emergencia, autoridad para detener labores en situaciones de peligro, capacitación especializada y mecanismos formales para reportar riesgos no atendidos. Rick Engler, ex miembro de la Junta de Seguridad Química, calificó la iniciativa de la administración como un intento de “cambiar el equilibrio de poder de los trabajadores a los ejecutivos corporativos”.

prevención ante riesgos químicos

Desde la perspectiva de gobernanza corporativa, debilitar estos mecanismos no solo incrementa el riesgo operativo, sino que contradice estándares internacionales en materia de debida diligencia y derechos laborales. La seguridad industrial no es un costo accesorio; es un componente estructural de la resiliencia empresarial.

Riesgo sistémico y responsabilidad corporativa

Desmantelar o debilitar el RMP no es simplemente una modificación regulatoria: es una señal estratégica sobre cómo se concibe la relación entre Estado, industria y sociedad. En un país donde 180 millones de personas viven cerca de instalaciones sujetas al programa, reducir estándares de prevención ante riesgos químicos incrementa la probabilidad de desastres con impactos humanos, ambientales y financieros de gran escala.

Para el sector empresarial comprometido con la sostenibilidad, el mensaje es claro: la gestión responsable del riesgo químico no puede depender exclusivamente del vaivén político. Las compañías que aspiren a liderazgo ESG deberán sostener —e incluso superar— los estándares regulatorios mínimos. En un entorno de creciente escrutinio social y climático, invertir en prevención no es ideología; es estrategia de largo plazo y condición indispensable para la licencia social para operar.

¿Puede la información de sostenibilidad abrir la puerta a amenazas cibernéticas?

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La creciente sofisticación de la información de sostenibilidad, especialmente en materia de Alcance 3, ha permitido a las empresas mapear con un nivel de detalle sin precedentes sus cadenas de suministro. Hoy sabemos con mayor precisión de dónde provienen los materiales, cómo se transportan, qué proveedores concentran mayor impacto ambiental y qué geografías sostienen procesos críticos. Sin embargo, como Sustainable Brands ha señalado, este mismo mapa que fortalece la gestión ESG podría estar revelando vulnerabilidades estratégicas si no se integra a una visión de riesgo más amplia.

El problema no radica en transparentar, sino en fragmentar. Cuando la información de sostenibilidad se trata exclusivamente como un conjunto de datos ambientales y no como inteligencia corporativa integral, se pierde la oportunidad de anticipar amenazas emergentes, incluidas las ciberfísicas. En un entorno donde las cadenas de suministro dependen de sistemas digitales y tecnología operativa interconectada, la frontera entre sostenibilidad y ciberseguridad se vuelve cada vez más difusa.

El mapa de Alcance 3: cuando la información de sostenibilidad revela más de lo esperado

La contabilidad de Alcance 3 exige identificar proveedores de mayor impacto, relaciones críticas y dependencias profundas en contextos geográficos específicos. Este ejercicio, que muchas empresas nunca habían realizado con tal precisión, genera uno de los activos más valiosos de la organización: un mapa detallado de su arquitectura operativa.

En ese mismo conjunto de datos convergen impactos ambientales y riesgos estratégicos. Los proveedores con mayor intensidad energética o volumen de producción suelen ser también los más críticos para la continuidad del negocio. Concentración geográfica, alternativas limitadas y alta integración operativa son características que comparten tanto el riesgo climático como el riesgo sistémico.

La información de sostenibilidad madura, entonces, no solo identifica huellas de carbono; expone nodos críticos. Si estos datos no se protegen adecuadamente o no se analizan desde una perspectiva de ciberseguridad, pueden convertirse en una guía involuntaria para actores maliciosos interesados en interrumpir operaciones clave.

Aquí emerge una tensión estructural: los equipos de sostenibilidad producen datos estratégicos, pero rara vez participan en discusiones sobre seguridad cibernética o tecnológica. La brecha organizacional deja un espacio donde el riesgo puede acumularse sin ser plenamente reconocido.

información de sostenibilidad

De SolarWinds a Aurora: la lección ciberfísica

La industria del software ya vivió una versión de este aprendizaje. Incidentes como el ataque a SolarWinds y la vulnerabilidad de Log4j demostraron que la superficie de ataque no es solo el código propio, sino cada dependencia integrada en la cadena de suministro digital. La respuesta fue el desarrollo de la seguridad de la cadena de suministro de software, con seguimiento riguroso de dependencias y verificación de procedencia.

En el ámbito físico, la amenaza puede ser aún mayor. La llamada prueba Aurora, realizada por el Idaho National Laboratory en 2007, mostró cómo la manipulación remota de sistemas industriales podía provocar la destrucción física de un generador de 27 toneladas. No se trató de un sofisticado malware, sino del aprovechamiento de protocolos industriales sin autenticación robusta.

La diferencia clave es el “radio de explosión”. Mientras una intrusión en software puede exfiltrar datos, un ataque a sistemas de tecnología operativa (OT) puede detener líneas de producción, alterar controles ambientales o comprometer la seguridad física. En sectores como alimentos, farmacéutica o logística de cadena de frío, el impacto no es informativo: es tangible y potencialmente peligroso.

La información de sostenibilidad que identifica qué proveedores operan infraestructuras críticas podría, en manos equivocadas, facilitar la identificación de puntos vulnerables. La pregunta ya no es si existe el riesgo, sino si las organizaciones lo están integrando en sus matrices de evaluación.

información de sostenibilidad

Dónde reside el riesgo y qué preguntas no estamos haciendo

Muchas empresas consideran el riesgo ciberfísico como un problema exclusivo de infraestructuras públicas. Sin embargo, la manufactura moderna opera con sistemas SCADA, centros de datos con sistemas de gestión de edificios y cadenas logísticas automatizadas. Un ataque exitoso a estos sistemas puede generar interrupciones físicas con impacto financiero inmediato.

En niveles inferiores de la cadena de suministro, el riesgo se amplifica. Fabricantes contratados y socios logísticos gestionan tecnología operativa cuya seguridad es, en la práctica, la seguridad de su cliente. No obstante, los cuestionarios de seguridad para proveedores suelen centrarse en TI y omitir la evaluación profunda de OT.

Las preguntas críticas sobre hardware y firmware rara vez se plantean: ¿dónde fue fabricado el equipo?, ¿qué actualizaciones recibe?, ¿qué comunica y a quién?, ¿qué acceso retiene su fabricante? Casos recientes atribuidos a grupos como Volt Typhoon han evidenciado accesos persistentes a entornos de tecnología operativa con fines de disrupción estratégica.

La brecha es estructural. Seguridad informática, adquisiciones y sostenibilidad operan como silos. La información de sostenibilidad contiene el mapeo necesario para iniciar preguntas sobre procedencia tecnológica y exposición ciberfísica, pero no suele activarse como insumo para una evaluación integral de riesgos.

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Integrar la información de sostenibilidad en la arquitectura de riesgo

La expansión de los programas de Alcance 3 ha convertido a la información de sostenibilidad en uno de los activos más estratégicos de la empresa. Limitar su uso a reportes ambientales desaprovecha su potencial como herramienta de inteligencia corporativa. Integrarla en evaluaciones de riesgo cibernético y ciberfísico es un paso lógico en la madurez ESG.

Para las organizaciones comprometidas con la responsabilidad social, el desafío no es reducir la transparencia, sino fortalecer su gobernanza. Mapear impactos implica también mapear dependencias críticas. En un entorno donde las amenazas digitales pueden traducirse en consecuencias físicas, la sostenibilidad y la ciberseguridad ya no son agendas paralelas: son dos caras de la resiliencia empresarial.

Greenpeace alerta: envases aptos para microondas liberan microplásticos y químicos tóxicos

¿Con qué frecuencia calentamos comida en el microondas sin cuestionar el recipiente que la contiene? Sopas instantáneas, platillos listos para consumir o simplemente las sobras del refrigerador suelen ir directo al microondas en envases de plástico. Sin embargo, de acuerdo con una investigación reciente de Greenpeace International, esta práctica cotidiana podría estar incrementando nuestra exposición a microplásticos en envases y a sustancias químicas potencialmente peligrosas.

El informe ¿Estamos fritos? Los riesgos ocultos para la salud de las comidas preparadas envasadas en plástico advierte que el calentamiento en microondas aumenta significativamente la liberación de partículas microscópicas y compuestos químicos desde los recipientes hacia los alimentos.

Microplásticos en envases: lo que analizó el estudio

El informe de Greenpeace compiló y revisó 24 artículos científicos revisados por pares enfocados en la toxicidad de los plásticos en contacto con alimentos. La conclusión es clara: cuando los alimentos se almacenan y posteriormente se calientan en recipientes plásticos, la liberación de microplásticos en envases y sustancias químicas aumenta de forma significativa.

Un estudio citado encontró que recipientes de poliestireno y polipropileno almacenados en refrigeración o congelación liberaron entre 100,000 y 260,000 partículas de microplástico al ser calentados. Tras cinco minutos en el microondas, la cifra se elevó a entre 326,000 y 534,000 partículas liberadas directamente en los alimentos. No se trata de trazas marginales, sino de cientos de miles de partículas por evento.

microplásticos en envases

Además, el análisis destaca que existen aproximadamente 16,000 sustancias químicas asociadas a la producción y uso de plásticos. De ellas, alrededor de 4,200 han sido identificadas como preocupantes por su potencial toxicidad, mientras que miles carecen de clasificación clara. La evidencia también señala que 1,396 sustancias químicas presentes en plásticos en contacto con alimentos ya han sido detectadas en el cuerpo humano.

Plásticos: ¿Cómo llegan a nuestro cuerpo?

Los micro y nanoplásticos no solo provienen de envases alimentarios; están presentes en múltiples artículos domésticos y en el ambiente global. Han sido encontrados desde las cimas montañosas y el hielo ártico hasta organismos en la base de la cadena alimentaria. La exposición humana ocurre principalmente por ingestión, inhalación y contacto dérmico.

En el caso de los microplásticos en envases, el calor actúa como catalizador. El microondas puede degradar la estructura del plástico y facilitar la migración tanto de partículas físicas como de aditivos químicos hacia los alimentos. Esto incluye sustancias añadidas intencionadamente, como estabilizadores o plastificantes, y también las denominadas NIAS (sustancias añadidas no intencionadamente), que pueden surgir como subproductos o impurezas durante la fabricación o el calentamiento.

Por otro lado, la incertidumbre científica es, en la actualidad, uno de los mayores desafíos en materia. Si bien algunos compuestos —como el antimonio utilizado en la producción de PET— son reconocidos por su toxicidad, muchos otros carecen de estudios de largo plazo. Un caso citado en la investigación mostró cómo un estabilizador UV reaccionó con el almidón de papa durante el calentamiento, generando un compuesto químico previamente desconocido. La historia de industrias como la del tabaco, el asbesto o el plomo demuestra que esperar “pruebas definitivas” puede traducirse en costos sanitarios y económicos irreversibles.

microplásticos en envases

Mercado en expansión y riesgo sistémico

El crecimiento del mercado global de comidas preparadas añade una dimensión estructural al problema. Se estima que en 2025 este mercado alcanzará un valor de 190,000 millones de dólares, con un volumen global cercano a 71 millones de toneladas en 2024 y un promedio de 12.6 kg por persona. Los principales mercados incluyen China, Estados Unidos, Japón, México y Rusia.

Este modelo de consumo intensivo implica un aumento proporcional en la producción y uso de envases plásticos. Si la liberación de microplásticos en envases se confirma como riesgo significativo, el problema no será marginal, sino masivo. Las cadenas de valor alimentarias, el retail y las plataformas de entrega a domicilio se convierten en actores clave en esta discusión.

Estas estimaciones abren interrogantes críticos sobre debida diligencia, transparencia y responsabilidad extendida del productor ante cuestiones como el etiquetado de “apto para microondas”, las cuales podrían generar una falsa percepción de seguridad si no consideran la migración de partículas y químicos bajo condiciones reales de uso.

microplásticos en envases

¿Qué podemos hacer? Acciones desde lo individual hasta lo sistémico

Ante las preocupaciones que estos hallazgos generan, Greenpeace propone una serie de acciones con las que podemos frenar y accionar ante la contaminación plástica:

Consumidores

  • Optar por recipientes de cerámica o vidrio para calentar alimentos.
  • Evitar recalentar comida en envases plásticos, incluso si son “aptos para microondas”.
  • Solicitar a supermercados y restaurantes reducir el uso de plásticos de un solo uso.

Empresas

  • Comprometerse con el objetivo de “cero liberación” de microplásticos y químicos peligrosos hacia los alimentos, con metas verificables hacia 2035.
  • Invertir en innovación de materiales seguros y sistemas de reutilización.
  • Eliminar mensajes engañosos sobre la seguridad de envases plásticos.

Gobiernos:

  • Impulsar un Tratado Global de Plásticos jurídicamente vinculante que reduzca la producción mundial al menos 75% para 2040.
  • Aplicar el principio de precaución en regulación de envases alimentarios.
  • Establecer incentivos para modelos de reutilización y alternativas no tóxicas.
microplásticos en envases

Precaución, responsabilidad y transición urgente

La evidencia sobre microplásticos en envases plantea una advertencia clara: estamos ante un riesgo emergente que combina exposición masiva, incertidumbre científica y expansión de mercado. Ignorar las señales tempranas podría replicar errores históricos donde la inacción costó vidas y recursos.

Desde la perspectiva de responsabilidad social, el desafío no es solo técnico, sino ético. Reducir la dependencia del plástico y acelerar la transición hacia sistemas de reutilización no es una opción radical, sino una estrategia preventiva. La protección de la salud pública y la credibilidad empresarial dependen de actuar antes de que la evidencia definitiva llegue demasiado tarde.

Por tercer año consecutivo, Mercado Libre es la empresa más responsable del sector comercio electrónico en México

Mercado Libre fue reconocida como la empresa más responsable del sector de comercio electrónico en el ranking Merco ESG México 2025, elaborado por el Monitor Empresarial de Reputación Corporativa (Merco), en su 13ª edición en el país.

Para la compañía líder de comercio electrónico, el liderazgo empresarial implica una responsabilidad con el país y con las comunidades donde opera. Su compromiso ha estado en impulsar el crecimiento de millones de emprendedores y PyMEs, así como en democratizar el acceso a servicios financieros digitales con una mirada de triple impacto y una estrategia de sustentabilidad integrada a los ejes de negocio.

Con 26 años de presencia en México, Mercado Libre se ha consolidado como un actor estratégico en el desarrollo económico y social del país, impulsando la democratización del comercio electrónico y la inclusión financiera digital; desempeño que fue evaluado por uno de los monitores reputacionales más relevantes, que mide a las empresas en criterios ambientales, sociales y de gobernanza mediante una metodología multistakeholder basada diversas evaluaciones y fuentes de información.

Además de liderar su sector, Mercado Libre se posicionó dentro del top 15 del ranking general en Responsabilidad ESG México 2025 con la posición 11.

Los criterios de evaluación y resultados de esta edición son públicos y pueden consultarse en el sitio oficial del Monitor Empresarial de Reputación Corporativa.Mercado Libre fue reconocida como la empresa más responsable del sector de comercio electrónico en el ranking Merco ESG México 2025, elaborado por el Monitor Empresarial de Reputación Corporativa (Merco), en su 13ª edición en el país.

comercio electrónico en México

Para la compañía líder de comercio electrónico, el liderazgo empresarial implica una responsabilidad con el país y con las comunidades donde opera. Su compromiso ha estado en impulsar el crecimiento de millones de emprendedores y PyMEs, así como en democratizar el acceso a servicios financieros digitales con una mirada de triple impacto y una estrategia de sustentabilidad integrada a los ejes de negocio.

Con 26 años de presencia en México, Mercado Libre se ha consolidado como un actor estratégico en el desarrollo económico y social del país, impulsando la democratización del comercio electrónico y la inclusión financiera digital; desempeño que fue evaluado por uno de los monitores reputacionales más relevantes, que mide a las empresas en criterios ambientales, sociales y de gobernanza mediante una metodología multistakeholder basada diversas evaluaciones y fuentes de información.

Además de liderar su sector, Mercado Libre se posicionó dentro del top 15 del ranking general en Responsabilidad ESG México 2025 con la posición 11.

Los criterios de evaluación y resultados de esta edición son públicos y pueden consultarse en el sitio oficial del Monitor Empresarial de Reputación Corporativa.

En México, 8 de cada 10 personas prefieren contenido digital

En México, el consumo de información es cada vez más digital. De acuerdo con el Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2025, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), del total de la población alfabeta de 12 años y más (103.9 millones), 62.5% leyó libros; 45.7%, páginas de internet, foros o blogs; 29.6%, revistas; 24.8%, periódicos y 20.9%, historietas, cómics o mangas. 

Bajo ese contexto saturado de información, el reto actual para atraer la atención de las audiencias jóvenes hacia contenidos más especializados es cada vez mayor, la apuesta por contenidos de interés o adecuados a las nuevas generaciones, no es sencillo, y medios como Opinión 51 –plataforma que se consolidó como el único medio en México integrado exclusivamente por mujeres columnistas con más de 100 autoras–, quiere orientar y economizar el tiempo de búsqueda. Así es como surge OPI, un asistente inteligente diseñado para acompañar a cada lectora y lector en su recorrido por la plataforma. 

“En un momento en que la inteligencia artificial está siendo utilizada para acelerar procesos y sustituir el trabajo humano, nosotras la estamos utilizando no para que te resuma, sino para que te haga pensar más y mejor. La IA, al servicio de que las voces humanas se lean más y más fuerte”, detalló Pamela Cerdeira, directora y fundadora de Opinión 51.

Y es que el estudio anual que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) llamado Módulo de Lectura (MOLEC), indica que la población de 12 años y más a nivel nacional destaca en la actualización conceptual y metodológica, manteniendo el hábito de la lectura.

contenido digital

La lectura mediante redes sociales mostró un alcance elevado, con 83.5 millones de personas que declararon leer en plataformas como Facebook, WhatsApp, X, entre otras. De ese total, 83.8% combinó su lectura con algún otro material, mientras que el 16.2% se limitó únicamente a redes sociales. 

OPI surge de dos preguntas estratégicas: ¿cómo impulsar a las y los lectores a leer más contenido de calidad que les permita tener una visión más crítica y completa del mundo?, y ¿cómo sustituir el leer rápido de nuestros tiempos, por el pensar mejor? 

OPI es un modelo de lenguaje que recomienda  a los usuario de Opinión 51 lecturas según sus intereses. La tecnología se convierte así en una brújula editorial que ordena, sugiere y conecta, sin sustituir el criterio humano, por el contrario, empoderándolo.