Volkswagen Financial Services México impulsa la equidad de género con el encuentro #OneVoiceToEmpower

Volkswagen Financial Services México llevó a cabo el encuentro #OneVoiceToEmpower, un espacio de reflexión y diálogo enfocado en promover la equidad de género como un compromiso compartido tanto al interior de las organizaciones como en la sociedad.

El evento reunió a más de 160 participantes, entre colaboradores de la compañía, emprendedoras locales y aliados institucionales, con el objetivo de generar conversaciones abiertas sobre liderazgo, corresponsabilidad y construcción de entornos laborales más inclusivos y seguros.

Durante la apertura del evento Mariana Paschoal, CFO y Directora Back Office de Volkswagen Financial Services México, señaló “En Volkswagen Financial Services México creemos firmemente que la equidad de género no es un tema exclusivo de las mujeres, sino un compromiso compartido de todas las personas sin importar su género. Nuestro camino es gradual, pero lo recorremos con la convicción de que las futuras generaciones merecen entornos más justos, seguros y llenos de oportunidades”.

El encuentro incluyó el diálogo #OneVoiceToEmpower, en el que colaboradoras y colaboradores compartieron experiencias personales sobre liderazgo, decisiones profesionales, redes de apoyo y el papel de los hombres como aliados en la construcción de una cultura organizacional más equitativa. Así como la intervención de una experta en temas de violencia de género.

OneVoiceToEmpower

Como parte de la jornada, Volkswagen Financial Services México presentó el Pabellón de Emprendimiento Femenino, una iniciativa que impulsa el talento y la creatividad de emprendedoras locales. De acuerdo con datos del programa, 81% de los emprendimientos participantes son liderados por mujeres, muchas de ellas responsables de sostener la economía de sus familias.

“La igualdad no puede avanzar si solo un grupo la impulsa; necesitamos que todas las personas participen. El cambio dentro de cualquier organización ocurre cuando cada quien asume su responsabilidad desde el lugar que ocupa”, destacó Manuel Dávila, CEO de Volkswagen Financial Services México, quien también participó en el evento.

Durante el encuentro también se reconoció la participación de los Profesionales de la Educación (PEMs) de Enseña por México, quienes, en colaboración con la IBERO Puebla, iniciaron el programa “Multiplicadores de Emprendimientos Sociales”, enfocado en fortalecer proyectos comunitarios en la Sierra de Puebla que benefician a niñas, niños, jóvenes y familias de la región.

Con iniciativas como #OneVoiceToEmpower, Volkswagen Financial Services México reafirma su compromiso con la construcción de espacios laborales inclusivos y con la promoción de acciones que contribuyan al desarrollo social y económico de las comunidades.

En Volkswagen Financial Services México, la equidad de género no es solo una conversación necesaria, sino una responsabilidad permanente de las organizaciones. Impulsar espacios de diálogo, fortalecer el liderazgo femenino y generar oportunidades para las mujeres dentro y fuera de la empresa formen parte de un compromiso con una cultura más justa, inclusiva y sostenible.

HEINEKEN México suma esfuerzos para robustecer la sustentabilidad de Tecate Pa’l Norte y dejar una huella positiva

En el marco del festival Tecate Pa’l Norte 2026, un festival con un plan integral de sustentabilidad que es referente en la industria de entretenimiento en vivo, HEINEKEN México presentó su Experiencia Sustentable, una iniciativa que acerca a los asistentes a distintas acciones enfocadas en economía circular, cuidado ambiental y consumo inteligente, como parte de su estrategia de sustentabilidad “Brindar un Mundo Mejor”. 

A través de esta estrategia global de sustentabilidad, HEINEKEN México impulsa proyectos enfocados en el cuidado ambiental, el bienestar social y el consumo inteligente, desarrollando programas que buscan fomentar prácticas más responsables en los espacios donde interactúa con sus consumidores. 

Uno de estos esfuerzos es el stand de Experiencia Sustentable, un espacio dentro de eventos masivos que invita a los asistentes a conocer, de forma lúdica e interactiva, algunas de las acciones que la compañía impulsa en materia ambiental, social y de consumo inteligente. Este espacio funciona como un punto de información y sensibilización, donde los visitantes pueden conocer iniciativas relacionadas con la circularidad de los materiales y prácticas que promueven un consumo más consciente. 

La energía utilizada en el stand proviene de paneles solares, y también se realizan dinámicas que muestran cómo ciertos residuos pueden transformarse en nuevos objetos de valor. Algunas de estas actividades se desarrollan en colaboración con artistas de FARO Oriente, quienes crean piezas como bucket hats elaborados a partir de telas recuperadas de festivales anteriores, demostrando cómo la creatividad puede contribuir a dar una segunda vida a distintos materiales. 

Además, dentro de los esfuerzos de gestión de residuos presentes en el festival TECATE Pa’l Norte, destaca el programa de Cero Residuos, que por tres años consecutivos ha buscado asegurar que los residuos generados durante el evento sean correctamente separados, recolectados y canalizados hacia procesos de reciclaje o valorización. La participación de HEINEKEN México potencia este modelo a una logística de separación y clasificación inmediata en diferentes zonas del festival, incluyendo barras, áreas de alimentos y espacios operativos.

Tecate Pa’l Norte 2026

Como parte de estas acciones, durante el festival TECATE Pa’l Norte, HEINEKEN México también impulsa la gestión de Hi-Cone, a través de un programa enfocado en la recuperación y reciclaje de los anillos plásticos presentes en el empaque de algunas bebidas en lata. Este tipo de materiales suele representar un reto dentro de los procesos de reciclaje, por lo que la iniciativa busca facilitar su recolección y procesamiento. 

En 2025, este programa permitió recuperar más de 15,000 anillos de plástico en distintos eventos, incluido el festival Arre. Para la edición 2026 de Tecate Pa’l Norte, se estima poder recolectar cerca de 77,000 anillos, contribuyendo así a reincorporar estos materiales a procesos de reciclaje y evitando que terminen como desechos. 

La participación de HEINEKEN México en estas estrategias busca contribuir a mejorar la gestión de residuos en eventos masivos, promoviendo prácticas que favorezcan la circularidad de materiales y una gestión más responsable de los recursos dentro del entorno del festival. 

“En HEINEKEN México estamos buscamos impulsar acciones que contribuyan a una mejor gestión ambiental dentro de los espacios donde interactuamos con nuestros consumidores. A través de iniciativas como Experiencia Sustentable, Cero Residuos y Hi-Cone, buscamos acercar a las personas a prácticas que fomenten el reciclaje, la circularidad de los materiales y un mayor cuidado del entorno”, comentó Inti Pérez, Directora de Sustentabilidad Corporativa de HEINEKEN México. 

Con estas iniciativas, la compañía busca seguir impulsando soluciones que contribuyan a una gestión más responsable de los recursos, promoviendo al mismo tiempo la colaboración entre industria, comunidades y consumidores para avanzar hacia un futuro más sostenible.

The Home Depot Mexico: Investment, Responsible Management, and Confidence in the Mexican Market

By Edgar López

A few days ago, I joined a conversation with Pepe Rodríguez, President and CEO of The Home Depot Mexico, in the context of the company’s 2026 investment plan: MXN $4.79 billion, a 25% increase compared to the previous year and the highest amount announced by the company in more than a decade.

What stood out was not only the figure —which clearly reflects confidence in the potential of the Mexican market— but also the open and natural way in which Rodríguez explained how the company approaches certain aspects of responsible management as a natural part of its performance and long-term business sustainability.

Rodríguez framed the discussion within a clear structural context: population growth, a young demographic base, and a persistent deficit in housing quality. In this context, the home improvement business connects directly with a fundamental national need, beyond short-term economic cycles.

One of the most relevant insights shared relates to the supply chain: approximately 80% of its suppliers are local, and around 10% of them already export to the United States through The Home Depot’s own network. This reflects an operation that not only distributes products but also contributes to the productive development and internationalization of Mexican suppliers.

The Home Depot México

On sustainability, Rodríguez was particularly transparent in explaining how the company is approaching these topics. Out of a portfolio of approximately 50,000 products, around 2,000 have sustainable attributes. The incorporation of these attributes largely follows market demand, with the company accompanying that evolution in a natural way. In parallel, the measurement of value chain impact —what is referred to in ESG terms as Scope 3— is currently under development, with the aim of better understanding the efficiencies generated by products with sustainable characteristics.

Another relevant aspect discussed was the company’s social investment model. The Home Depot drives housing and community development programs in partnership with specialized organizations, with active participation from customers, suppliers, and the company itself (which in some cases matches or doubles contributions). Beyond the visible social impact, this work has contributed to strengthening relationships with communities and, in practice, functions as a form of social license to operate. Rodríguez did not present this as a formal indicator or KPI, but rather as an element that organically supports business continuity.

In summary, this conversation reflects a company with a consolidated operation and a clear reading of the Mexican market. The announced investment reinforces that confidence, while responsible management topics —value chain, sustainable products, impact measurement, and community engagement— are understood as elements that naturally accompany business performance and its long-term sustainability.

Note: I sought to review The Home Depot Mexico’s 2024 Sustainability Report to complement this analysis; however, it was not publicly available at the time of publication.


Edgar

Edgar López Pimentel is currently a Director at Expok, where he exercises his leadership every day with a strong passion for social responsibility and sustainable development. His work has significantly contributed to positioning leading companies in the field of corporate social responsibility.

His academic background, enriched by executive education programs in Senior Management at IPADE Business School and IE Business School, as well as a master’s degree in Corporate Social Responsibility from Universidad Anáhuac México Norte, supports his leadership.

The Home Depot México: inversión, gestión responsable y confianza en el mercado mexicano

Por Edgar López

Hace unos días estuve en una conversación con Pepe Rodríguez, presidente y director general de The Home Depot México, en el marco de la presentación de su plan de inversión para 2026: $4,790 millones de pesos, un incremento del 25% respecto al año anterior y el monto más alto anunciado por la compañía en más de una década.

Lo que más me llamó la atención no fue solo la cifra —que confirma una clara confianza en el potencial del mercado mexicano—, sino la forma abierta y natural en que Rodríguez explicó cómo la empresa entiende ciertos asuntos de gestión responsable como parte natural de su desempeño y proyección sostenible del negocio.

Rodríguez partió de un contexto estructural muy concreto: crecimiento poblacional, una base demográfica joven y un déficit persistente en la calidad de la vivienda. En ese marco, el negocio de mejoras para el hogar se conecta directamente con una necesidad de fondo del país, más allá de ciclos económicos.

Uno de los hallazgos interesantes que compartió tiene que ver con la cadena de suministro: aproximadamente el 80% de sus proveedores son locales y cerca del 10% de ellos ya exporta a Estados Unidos a través de la propia red de The Home Depot. Esto muestra una operación que no solo distribuye, sino que también contribuye al desarrollo productivo y a la internacionalización de proveedores mexicanos.

The Home Depot México

En materia de sostenibilidad, Rodríguez fue muy abierto al explicar cómo la compañía acompaña la evolución de estos temas. De un portafolio cercano a 50,000 productos, alrededor de 2,000 cuentan con atributos sustentables. La incorporación de estos atributos responde principalmente a la pauta que marca el propio mercado, y la empresa la acompaña de forma natural. En paralelo, la medición del impacto en la cadena de valor —lo que en términos ESG se conoce como alcance 3— se encuentra en desarrollo, con el objetivo de entender mejor las eficiencias que generan los productos con características sustentables.

Otro aspecto relevante que destacó fue el modelo de inversión social. The Home Depot impulsa programas de vivienda y desarrollo comunitario en alianza con organizaciones especializadas, con participación activa de clientes, proveedores y la propia empresa (que en algunos casos duplica las aportaciones). Más allá del impacto social visible, este trabajo ha contribuido a fortalecer la relación con las comunidades y, en la práctica, funciona como una forma de licencia social para operar. Rodríguez no lo presentó como un indicador formal o KPI, sino como un elemento que acompaña de manera orgánica la continuidad del negocio.

En resumen, lo que deja ver esta conversación es una empresa con una operación consolidada y una lectura clara del mercado mexicano. La inversión anunciada refuerza esa confianza, y los temas de gestión responsable —cadena de valor, productos sustentables, medición de impacto y relación con las comunidades— se entienden como aspectos que acompañan naturalmente el desempeño y la proyección sostenible del negocio.

Nota: Quise consultar el Reporte de Sostenibilidad 2024 de The Home Depot México para complementar y enriquecer esta información, pero al momento de esta publicación no se encuentra disponible públicamente.


Home Depot México inversión

Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Niñas y niños mexicanos convierten la educación ambiental en acción climática con Veolia

Niñas que siembran semillas nativas en diversas áreas de su comunidad, que diseñan rutas seguras para llegar en bicicleta a la escuela y que organizan brigadas ambientales enfocadas a la clasificación de residuos dentro de sus planteles fueron las protagonistas de la ceremonia de premiación de la 12ª edición de Alrededor de Iberoamérica, el programa de educación ambiental que Veolia impulsa en México y América Latina para formar a las nuevas generaciones como agentes de cambio frente a la crisis climática.

Veolia en México reunió a estudiantes, docentes y aliados estratégicos para reconocer los proyectos ganadores de la edición 2025, “Guardianes del Planeta: Aprende a Descarbonizar con Veolia”. La convocatoria desafió a niñas y niños de 5° y 6° de primaria de escuelas públicas a proponer soluciones concretas para reducir la huella de carbono desde su entorno escolar y comunitario, para demostrar que la acción climática puede comenzar a escala local.

La apuesta por la educación ambiental desde edades tempranas responde a datos internacionales que señalan que si apenas el 16% de los estudiantes en países de ingresos medios y altos recibiera formación en cambio climático, podrían reducirse entre el 40 y 50% de las emisiones anuales actuales hacia 2050. 

En 2025, el programa se implementó en Ciudad de México, Estado de México, San Luis Potosí, Nuevo León, Querétaro, Aguascalientes y Saltillo, con la participación de 20 escuelas públicas, 630 estudiantes y 21 docentes. El trabajo incluyó talleres y materiales didácticos, con el acompañamiento de la Asociación Mexicana de Empresas de Eficiencia Energética (AMENEER), la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE), Nissan Mexicana y la Secretaría de Energía (SENER).

El proyecto ganador fue “Para ir a la escuela, llévame en tu bicicleta”, desarrollado por Alisson Gámez, estudiante de quinto grado en Nuevo León. Su propuesta contempla la instalación de bici estacionamientos seguros, talleres de seguridad vial, la creación de un Día de la Bici y la identificación de rutas escolares seguras dentro de su comunidad.

Niñas y niños mexicanos convierten la educación ambiental en acción climática

La iniciativa busca fomentar el uso de la bicicleta como medio de transporte cotidiano entre estudiantes y docentes, con el potencial de reducir más de 10 toneladas de CO2 al año, además de mejorar la calidad del aire, disminuir la congestión vehicular en su comunidad y promover hábitos de movilidad más saludables.

Como reconocimiento a su creatividad y compromiso, Veolia en México llevará en septiembre a Alisson Gámez a un viaje de una semana a Brasil. Durante esta experiencia, acompañada por un padre, madre o tutor, tendrá la oportunidad de conocer de cerca proyectos y soluciones ambientales impulsadas por Veolia y participar en actividades culturales y recreativas enfocadas en sostenibilidad y gestión responsable de los recursos.

“Ver a niñas liderando soluciones ambientales desde la infancia es una señal muy poderosa. En México, la mitad de las egresadas de posgrado son mujeres, lo que confirma que el talento está aquí. Como empresas es fundamental acercarnos y apostar por estas nuevas generaciones, porque serán quienes lideren un futuro más sostenible”, comentó Leslie Lamadrid, Directora de Marketing, Comunicación & Sostenibilidad de Veolia en México

Desde 2012, Alrededor de Iberoamérica ha involucrado a más de 200 mil niñas y niños en nueve países de la región, consolidándose como una de las iniciativas de educación ambiental con mayor alcance en América Latina. 

Durante la ceremonia se anunció la edición y convocatoria 2026, que llevará por nombre “Guardianes del agua: Aprende a cuidarla con Veolia” y estará enfocada en el cuidado, reúso y protección del recurso hídrico. En el contexto de la nueva Ley General de Aguas, el próximo eje temático buscará movilizar nuevamente la creatividad y el compromiso ambiental de las infancias mexicanas frente a uno de los desafíos más relevantes para el país.

Porque la Transformación Ecológica también se construye con crayones, semillas, bicicletas y decisiones que comienzan en el salón de clases.

En 36 años, EE.UU. acumula daños climáticos por 10 billones de dólares

0

El cambio climático dejó de ser una conversación lejana para convertirse en una factura económica tangible. Un nuevo estudio internacional pone cifras a una realidad que durante años se discutió en términos científicos: el impacto del calentamiento global ya se mide en billones de dólares y en crecimiento económico perdido. En ese balance global, Estados Unidos ocupa un lugar central debido a su histórica contribución a las emisiones de carbono que han calentado el planeta.

De acuerdo con The Guardian, durante más de tres décadas, el peso de esas emisiones no solo se ha reflejado en fenómenos climáticos extremos, sino también en el desempeño de economías enteras. Sequías prolongadas, olas de calor y eventos climáticos intensos han alterado cadenas productivas, salud pública y condiciones laborales. El resultado es un mapa económico del clima donde los daños climáticos de EE.UU se han acumulado de forma significativa, afectando tanto al país como a regiones que contribuyeron mucho menos a la crisis climática.

El origen de los daños climáticos de EE.UU en la economía global

Una investigación publicada en la revista científica Nature estimó que las emisiones estadounidenses han generado pérdidas económicas globales cercanas a los 10 billones de dólares desde 1990. Esta cifra posiciona a Estados Unidos como el país que más ha afectado el crecimiento económico mundial debido al calentamiento derivado de sus emisiones históricas.

Aunque hoy China lidera las emisiones anuales, el análisis histórico muestra que el impacto acumulado de Estados Unidos sigue siendo mayor. De hecho, el estudio calcula que las emisiones estadounidenses han generado más daño al crecimiento global que cualquier otra nación, superando incluso el impacto económico atribuido a China en las últimas décadas.

Lo más llamativo es que aproximadamente una cuarta parte de estos daños climáticos de EE.UU se han reflejado dentro de su propia economía. Esto revela que la crisis climática no distingue fronteras cuando se trata de consecuencias económicas y sociales.

Cuando el clima frena el crecimiento económico

El estudio busca cuantificar lo que en la agenda climática internacional se conoce como “pérdidas y daños”. Este concepto resume el impacto que el aumento de temperaturas tiene sobre las sociedades, especialmente cuando fenómenos climáticos extremos afectan infraestructura, producción agrícola y bienestar social.

Para medirlo, los investigadores analizaron cómo el calentamiento global ha influido en el crecimiento del PIB de los países desde 1990. La metodología vincula las emisiones históricas con los efectos económicos que provocan las temperaturas más altas, especialmente en contextos donde el calor reduce la productividad laboral y presiona los sistemas de salud pública.

Este enfoque no captura todos los efectos del cambio climático, pero sí evidencia una tendencia clara: cuando el calor extremo se vuelve constante, la economía pierde dinamismo. Con el tiempo, esos impactos pequeños pero repetidos se acumulan y transforman la trayectoria económica de los países.

Impactos desiguales: los países más vulnerables pagan más

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la distribución desigual de las pérdidas. Aunque Estados Unidos ha sufrido parte del impacto, los países en desarrollo han absorbido consecuencias económicas desproporcionadas.

Desde 1990, se estima que las emisiones estadounidenses han provocado pérdidas económicas cercanas a 500 mil millones de dólares en India y alrededor de 330 mil millones en Brasil. Estas cifras reflejan cómo la crisis climática amplifica desigualdades estructurales ya existentes entre economías.

Para muchas naciones con menos recursos, los efectos del calentamiento global se traducen en menor crecimiento, pérdida de productividad agrícola y mayor vulnerabilidad social. En otras palabras, el impacto del cambio climático no solo es ambiental, sino profundamente económico y social.

La conversación global sobre responsabilidad climática

En el ámbito internacional, este tipo de estudios alimenta una discusión clave: quién debe asumir los costos del cambio climático. Durante años, países en desarrollo han pedido apoyo financiero a las economías más industrializadas para enfrentar los efectos de fenómenos climáticos cada vez más intensos.

El argumento se basa en una realidad histórica: las naciones ricas han emitido la mayor parte de los gases de efecto invernadero desde la Revolución Industrial. Por ello, muchos gobiernos consideran que existe una responsabilidad compartida, pero diferenciada, en la financiación de soluciones y adaptación climática.

La nueva investigación aporta evidencia cuantitativa a ese debate, mostrando cómo las emisiones históricas se traducen en impactos económicos reales en distintas regiones del planeta.

Política, emisiones y decisiones que cambian el rumbo

Mientras la evidencia científica se acumula, las decisiones políticas continúan moldeando la respuesta global al cambio climático. Estados Unidos ha mostrado una postura ambivalente en distintos momentos frente a la responsabilidad legal por su contribución al calentamiento global.

Durante la administración de Donald Trump, el país se retiró de compromisos internacionales relacionados con la financiación de pérdidas y daños y promovió una expansión en la explotación de petróleo y gas. Además, se frenaron proyectos clave de energía limpia en el ámbito nacional.

Estas decisiones han generado debates sobre el papel que deben jugar las grandes economías en la transición energética. Para muchos expertos, el costo de no actuar podría ser significativamente mayor que invertir en descarbonización y resiliencia climática.

El verdadero costo del carbono en el futuro

Economistas del clima señalan que el costo social del carbono es una herramienta clave para entender la dimensión económica del problema. Este indicador busca estimar cuánto daño genera cada tonelada de dióxido de carbono emitida a la atmósfera.

Desde esta perspectiva, el análisis sugiere que asumir los costos reales de las emisiones futuras sería económicamente conveniente a largo plazo. Las emisiones acumuladas generan impactos que crecen más rápido que la propia contaminación que las originó.

Por ello, muchos especialistas consideran que la transición energética no solo es una necesidad ambiental, sino también una estrategia económica para evitar mayores pérdidas en el futuro.

Daños climáticos de EE.UU y la deuda climática global

El concepto de deuda climática ha ganado relevancia en los últimos años. Este término hace referencia a la responsabilidad histórica de los países que más contribuyeron al calentamiento global y al impacto que eso tiene en las economías más vulnerables.

Los daños climáticos de EE.UU reflejan precisamente esa acumulación de efectos a lo largo del tiempo. Más allá de la cifra total estimada, el estudio evidencia cómo las emisiones pasadas siguen influyendo en el presente económico de muchos países.

Para el debate global sobre sostenibilidad, estos datos refuerzan la importancia de acelerar la transición energética, fortalecer la cooperación internacional y garantizar mecanismos de financiamiento climático más robustos.

El estudio abre una ventana importante para entender el cambio climático desde una perspectiva económica más concreta. Poner cifras al impacto de las emisiones históricas permite dimensionar el desafío que enfrenta la comunidad internacional en términos de justicia climática y desarrollo sostenible.

Más allá de los números, el mensaje central es claro: las decisiones energéticas del pasado siguen influyendo en el presente y en el futuro de la economía global. Reconocer la magnitud de los daños climáticos de EE.UU puede ser un paso clave para impulsar políticas más ambiciosas, colaborativas y alineadas con la urgencia del planeta.

¿Lavar platos también contamina?: Esponjas de cocina liberan microplásticos

La mayoría de las personas no piensa demasiado en la esponja que descansa junto al fregadero. Es un objeto cotidiano, casi invisible en la rutina del hogar. Sin embargo, una investigación reciente sugiere que este pequeño utensilio puede tener un papel más relevante en la contaminación ambiental de lo que imaginábamos, especialmente cuando se analiza desde la sostenibilidad y los hábitos de consumo.

El estudio revela que el simple acto de lavar platos puede liberar diminutas partículas plásticas hacia el desagüe. Estas partículas forman parte de un fenómeno más amplio que hoy preocupa a especialistas y empresas: la presencia de microplásticos en la cocina y su impacto en el sistema de aguas residuales. Pero el hallazgo va más allá del material de la esponja: también pone el foco en cómo usamos el agua.

Cuando la rutina diaria deja huella ambiental

De acuerdo con Earth, en distintas cocinas donde participaron voluntarios, los investigadores observaron el estado de tres tipos comunes de esponjas tras varios días de uso cotidiano. El resultado fue evidente: todas mostraban señales claras de desgaste en la superficie, algo que normalmente pasa desapercibido en la vida diaria.

Ese deterioro, aparentemente inofensivo, tiene implicaciones ambientales. Cada vez que una esponja se desgasta al fregar platos o utensilios, pequeñas fibras y partículas se desprenden y terminan en el drenaje doméstico.

Desde una perspectiva de responsabilidad social y consumo responsable, estos hallazgos invitan a repensar cómo los hábitos cotidianos pueden contribuir a la contaminación invisible que ocurre dentro del hogar.

El material importa más de lo que parece

A partir del análisis de esponjas domésticas desgastadas, investigadores de la Universidad de Bonn identificaron una diferencia significativa entre los materiales. Aquellas con mayor contenido de plástico liberaron más partículas hacia las aguas residuales.

Incluso cuando dos esponjas se deterioraron de forma similar, la que contenía alrededor del 59.3% de plástico generó una cantidad considerablemente mayor de residuos microscópicos. Este dato apunta a que el desgaste no es el único factor relevante.

La composición del producto se vuelve entonces un elemento clave para entender cómo se generan los microplásticos en la cocina, especialmente en entornos donde el lavado manual sigue siendo la práctica más común.

Microplásticos en la cocina: lo que reveló el laboratorio

Para comprender mejor el fenómeno, los investigadores llevaron las pruebas al laboratorio utilizando un dispositivo llamado SpongeBot. Esta máquina simulaba el movimiento repetitivo de fregar bajo el agua, eliminando variables como restos de comida o diferencias en la fuerza humana.

Durante los primeros ciclos de uso, se registró la mayor pérdida de material. Esto sugiere que las esponjas nuevas podrían liberar más partículas al inicio de su vida útil, un hallazgo que no siempre se considera en evaluaciones de impacto ambiental.

Aun así, los científicos reconocen que ninguna simulación reproduce completamente la dinámica real de una cocina doméstica, donde intervienen factores como presión, temperatura, detergentes y tiempo de uso.

El agua: el factor que cambia la conversación

Uno de los descubrimientos más relevantes del estudio no está únicamente en la esponja, sino en el agua. Al analizar todo el ciclo de vida del producto, los investigadores concluyeron que el consumo de agua domina la mayor parte del impacto ambiental.

De acuerdo con el análisis, entre el 85% y el 97% del daño al ecosistema se relaciona con el uso y tratamiento del agua. Esto incluye procesos como potabilización, energía utilizada, infraestructura y manejo de aguas residuales.

El hallazgo cambia el enfoque tradicional: más que centrarse solo en qué compramos, también debemos reflexionar sobre cómo usamos los recursos en actividades diarias como lavar los platos.

Lavavajillas automático vs lavado manual: una discusión abierta

Aunque el estudio se centró principalmente en esponjas y hábitos de lavado, también abre la puerta a comparar prácticas domésticas. En muchos hogares, el lavado manual implica mantener el grifo abierto durante varios minutos, lo que incrementa el impacto ambiental.

Cada minuto adicional bajo el agua representa energía, infraestructura y tratamiento posterior. Esto amplía la conversación hacia decisiones de eficiencia en el hogar que cada vez interesan más a especialistas en sostenibilidad.

Además, el estudio subraya que distintos polímeros se degradan de formas diferentes, por lo que menos material desprendido no siempre significa un menor impacto ambiental en todos los casos.

Microplásticos en la cocina y hábitos que pueden cambiar el impacto

La lección más clara del estudio comienza antes de tomar la esponja: en el uso del grifo. Reducir el consumo de agua durante el lavado puede disminuir de forma inmediata la mayor carga ambiental asociada a esta actividad cotidiana.

Al mismo tiempo, elegir esponjas con menor contenido de plástico y prolongar su vida útil ayuda a reducir tanto el impacto de producción como la liberación de partículas durante el uso.

Este enfoque integral refuerza una idea clave para la sostenibilidad actual: el impacto ambiental no depende solo del producto, sino de la interacción entre materiales, consumo y comportamiento.

Lo que parecía un gesto cotidiano sin consecuencias —lavar los platos— revela una cadena de impactos ambientales que muchas veces pasan desapercibidos. Desde la liberación de partículas microscópicas hasta el uso intensivo de agua, la investigación muestra cómo pequeñas decisiones del día a día pueden escalar en efectos ambientales más amplios.

La discusión sobre microplásticos en la cocina también refleja un cambio en la conversación sobre sostenibilidad: ya no basta con elegir productos “mejores”, sino entender cómo se usan. En ese punto convergen consumidores, empresas y especialistas en responsabilidad social.

En el fondo, la ecuación es simple pero poderosa: menos agua, menos plástico y mayor conciencia en los hábitos cotidianos. Un cambio pequeño en el fregadero puede formar parte de una transformación mayor en la manera en que pensamos el consumo y el impacto ambiental.

Beyond Purpose: As Consumption Changes, Big Food Reconfigures Its Portfolios

Unilever is exploring selling its food division to McCormick, Nestlé is reducing its ice cream business, and Danone is acquiring Huel. The real shift is not only in what is sold, but in who is seen as credible to sell it.

The packaged food industry is facing a turning point. High prices, a shift toward cheaper private labels, increased scrutiny of ultra-processed foods, and the impact of weight-control drugs (GLP-1) are forcing large companies to reconfigure their portfolios.

A recent analysis by The Economist describes this situation as a deterioration going “from bad to worse.” Between 2021 and 2024, major brands in the U.S. raised prices by an additional 11% above inflation. While this temporarily protected margins, it triggered a backlash: consumers are shifting to cheaper options from retailers like Costco and Aldi (or their local equivalents). Global searches related to “ultra-processed foods” have increased thirtyfold since 2022.

An EY study estimates that drugs like Wegovy and Zepbound could reduce snack sales in the U.S. by up to $12 billion over the next decade, as they change not only how much people eat, but also preferences toward more filling, protein-rich options.

Strategic moves by multinationals

These pressures are already translating into concrete actions:
• Unilever announced on March 20, 2026, that it is exploring the sale of its food division—which includes Hellmann’s, Knorr, and Marmite—to McCormick. After divesting its ice cream business last year, the British company aims to focus on personal care and home cleaning.
• Nestlé continues to divest from its ice cream business to concentrate on nutrition and categories more aligned with healthy trends.
• Danone announced on March 23, 2026, the acquisition of Huel, a complete-meal and protein replacement brand, for around €1 billion.

The pattern is clear: traditional categories of indulgence or ultra-processed convenience are losing structural appeal, while those offering greater control over ingredients, protein, or explicit nutritional benefits are gaining ground.

Beyond purpose: credibility as the new filter

Beyond portfolio adjustments and traditional marketing strategies, the deepest change lies in consumer criteria: people are not only buying differently—they are filtering differently.

Reformulating a product or launching “healthy” lines is no longer enough. Acceptance increasingly depends on whether it makes sense for a given brand to deliver that innovation. A multinational with a strong history in ultra-processed foods naturally generates skepticism when positioning itself as healthy.

This reshapes the role of corporate purpose. Parallel initiatives—such as campaigns or sustainability programs—are becoming insufficient. The main point of contact with society now lies in the product itself: its formulation, ingredient transparency, and real impact on public health.

In Mexico, where front-of-pack labeling has been in place for years, the focus is on minimizing warning labels and leveraging credibility in ingredients perceived as more natural. In this context, local or regional brands with a reputation for traditional ingredients or freshness may have a natural advantage over global giants.

From David and Goliath

The real change in the food industry lies not only in what is sold, but in who is seen as credible to sell it in each region.

Large brands know this and are adapting their moves: divesting from vulnerable categories, investing in functional nutrition, and calibrating reformulations and messaging according to local contexts.

Companies whose product history grants them “social license” to compete in this new paradigm will have certain advantages. Those that treat purpose merely as a communication exercise will face greater resistance.

In Mexico, Estado Natural could be a good example of this. The brand first opened its doors in October 2017. It was founded with the purpose of bringing healthier and more sustainable options to the market. In fact, its products are sold without packaging, offered in bulk. What began as a single store has grown into dozens, clearly driven by market acceptance and the social license it has earned.

The portfolio is shifting at a global level. Credibility—along with regional adaptation—becomes the most valuable asset.

Source: Main article “Big food’s troubles go from bad to worse,” The Economist (March 2026), and recent corporate announcements from Unilever, Nestlé, and Danone.

Más allá del propósito: cuando el consumo cambia, las grandes de alimentos reconfiguran sus portafolios

0

Unilever explora vender su división de alimentos a McCormick, Nestlé reduce su negocio de helados y Danone adquiere Huel. El verdadero cambio no está solo en qué se vende, sino en quién resulta creíble para venderlo.

La industria de alimentos envasados enfrenta un punto de inflexión. Altos precios, migración hacia marcas propias más económicas, mayor escrutinio a los ultraprocesados y el impacto de los medicamentos para control de peso (GLP-1) están obligando a las grandes compañías a reconfigurar sus portafolios.

Un reciente análisis de The Economist describe esta situación como un deterioro que va “de mal en peor”. Entre 2021 y 2024, las grandes marcas en EE.UU. elevaron sus precios un 11% adicional por encima de la inflación. Aunque esto protegió márgenes temporalmente, generó un contraataque: los consumidores migran hacia opciones más baratas de retailers como Costco y Aldi (o sus equivalentes locales). Las búsquedas globales relacionadas con “ultraprocesados” se multiplicaron por 30 desde 2022.

Un estudio de EY estima que los fármacos como Wegovy y Zepbound podrían reducir hasta 12 mil millones de dólares en ventas de snacks en EE.UU. en la próxima década, al cambiar no solo la cantidad ingerida, sino también las preferencias hacia opciones más saciantes y proteicas.

Movimientos estratégicos de las multinacionales

Estas presiones ya se traducen en acciones concretas:

  • Unilever anunció el 20 de marzo de 2026 que explora la venta de su división de alimentos —que incluye Hellmann’s, Knorr y Marmite— a McCormick. Tras desprenderse de su negocio de helados el año pasado, la compañía británica busca enfocarse en cuidado personal y limpieza del hogar.
  • Nestlé continúa desinvirtiendo en su negocio de helados para concentrarse en nutrición y categorías más alineadas con tendencias saludables.
  • Danone anunció el 23 de marzo de 2026 la adquisición de Huel, marca de comidas completas y reemplazos proteicos, por cerca de 1.000 millones de euros.

El patrón es claro: las categorías tradicionales de indulgencia o conveniencia ultraprocesada pierden atractivo estructural, mientras ganan terreno aquellas que ofrecen mayor control de ingredientes, proteína o beneficio nutricional explícito.

Más allá del propósito: la credibilidad como nuevo filtro

Más allá de los ajustes de portafolio y las estrategias de marketing tradicionales, el cambio más profundo está en el criterio del consumidor: no solo compra distinto, filtra distinto.

Reformular un producto o lanzar líneas “saludables” ya no es suficiente. La aceptación depende cada vez más de si tiene sentido que esa innovación provenga de determinada marca. Una multinacional con historial fuerte en ultraprocesados genera escepticismo natural al posicionarse como saludable.

Esto reconfigura el rol del propósito corporativo. Las iniciativas paralelas —campañas o programas de sustentabilidad— empiezan a resultar insuficientes. El principal punto de contacto con la sociedad está ahora en el producto mismo: su formulación, transparencia de ingredientes y su impacto real en la salud pública.

En México, donde el etiquetado frontal lleva años vigente, el foco está en minimizar sellos y aprovechar credibilidad en ingredientes percibidos como más reales. En este contexto, marcas locales o regionales con reputación en ingredientes tradicionales o frescura pueden tener una ventaja natural frente a gigantes globales.

De David y Goliath 

El verdadero cambio en la industria de alimentos no radica solo en qué se vende, sino en quién resulta creíble para venderlo en cada región.

Las grandes marcas lo saben y adaptan sus movimientos: desinvierten en categorías vulnerables, invierten en nutrición funcional y calibran reformulaciones y narrativa según el contexto local.

Las empresas cuyo historial de productos les otorgue “licencia social” para competir en este nuevo paradigma tendrán ciertas ventajas. Las que mantengan el propósito solo como ejercicio de comunicación enfrentarán mayores resistencias.

En México, Estado Natural podría ser un buen ejemplo de esto. La marca abrió por primera vez sus puertas en octubre del 2017. Nació con el propósito de llevar al mercado opciones más saludables y sostenibles. De hecho, sus productos carecen de empaques, vendiéndose a granel. Lo que empezó como una tienda se ha convertido en decenas debido claramente a la aceptación y la licencia social que el mercado les ha otorgado.

El portafolio se mueve a nivel global. La credibilidad —junto con la adaptación regional— se convierte en el activo más valioso.

Fuente principal: Artículo “Big food’s troubles go from bad to worse”, The Economist (marzo 2026), y anuncios corporativos recientes de Unilever, Nestlé y Danone.

Empresas hablan de bienestar, pero aún a 60% de trabajadores mexicanos les preocupa su salud mental

En los últimos años, el bienestar laboral se ha convertido en un tema recurrente en los discursos corporativos. Programas de apoyo emocional, campañas internas y nuevas políticas buscan demostrar que las organizaciones están más atentas a sus colaboradores. Sin embargo, la realidad que viven muchos equipos todavía revela una distancia entre lo que se comunica y lo que ocurre en el día a día.

La más reciente Encuesta Nacional de Recursos Humanos 2026 de Sesame e isEasy muestra con claridad esa brecha: 59% de las personas trabajadoras en México expresó preocupación por el deterioro de su bienestar emocional. En otras palabras, casi seis de cada diez colaboradores perciben riesgos en la salud mental, incluso cuando el tema ya está presente en la agenda empresarial.

La salud mental de los trabajadores: conciencia creciente, resultados limitados

De acuerdo con El Economista, durante mucho tiempo, el bienestar en el trabajo se limitó a beneficios adicionales o acciones aisladas. Hoy existe mayor conversación sobre el tema, pero eso no necesariamente significa que las estrategias estén transformando las condiciones laborales. La encuesta refleja que el promedio de evaluación de los programas de salud mental alcanza apenas 3.09 en una escala de cinco puntos.

Este resultado sugiere que las empresas avanzan, pero aún sin lograr un impacto profundo. Muchas iniciativas se perciben más como prestaciones extralegales o esquemas de flexibilidad, en lugar de políticas estructurales que aborden los factores que afectan directamente la experiencia laboral.

Según la investigación, uno de los principales retos es que estas estrategias no siempre responden a las necesidades reales de cada organización. En muchos casos, se diseñan de forma generalizada, sin considerar dinámicas internas, cargas laborales o estilos de liderazgo.

Cuando la jornada laboral absorbe la vida personal

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio apunta a un problema que cada vez se menciona con más frecuencia: la dificultad para desconectarse del trabajo. La encuesta advierte que la jornada laboral consume gran parte del tiempo y la energía de las personas, limitando su posibilidad de realizar actividades fuera del ámbito profesional.

Esto tiene implicaciones directas en la salud mental de los trabajadores, ya que la falta de descanso y de espacios personales termina acumulándose en forma de estrés, agotamiento o desmotivación.

El informe también señala que el bienestar no puede sostenerse únicamente con talleres, charlas o campañas internas. Las decisiones relacionadas con cargas de trabajo, tiempos de descanso y cultura organizacional son las que realmente marcan la diferencia. En otras palabras, el bienestar requiere rediseñar la forma de trabajar, no solo añadir iniciativas complementarias.

Recursos Humanos frente a reformas y presión operativa

Además del bienestar, la encuesta analizó la capacidad de las empresas para adaptarse a cambios regulatorios. En este rubro, las organizaciones alcanzaron 3.4 puntos en preparación general para reformas laborales, lo que indica avances, aunque todavía con áreas de oportunidad.

El problema surge cuando se revisa el uso de tecnología para mantenerse al día con la normativa. En este caso, la calificación baja a 2.9 puntos, lo que evidencia que gran parte del cumplimiento depende todavía de procesos manuales.

Esto incrementa la carga operativa en las áreas de Recursos Humanos, que deben traducir cambios legales en procesos claros y sostenibles. Cuando no existen sistemas automatizados o herramientas especializadas, el riesgo de errores aumenta y el trabajo se vuelve más complejo.

Cultura organizacional: lo que se dice vs lo que se vive

Dentro de las cinco dimensiones evaluadas por el estudio, la mejor calificada fue la comunicación de la cultura y el compromiso interno, con 3.63 puntos sobre cinco. Esto refleja que muchas organizaciones están invirtiendo esfuerzos en fortalecer el sentido de pertenencia y la identidad corporativa.

Sin embargo, incluso en este aspecto surgen tensiones. El rol del liderazgo como embajador de la cultura obtuvo una calificación menor, de 3.2 puntos. Esto sugiere que existe una brecha entre el mensaje institucional y la experiencia cotidiana de los equipos.

Cuando la cultura se comunica de forma consistente pero no se refleja en las prácticas diarias, las personas perciben incoherencias. Esa distancia puede impactar nuevamente en la salud mental de los trabajadores, especialmente cuando las expectativas internas no coinciden con la realidad laboral.

People analytics: la oportunidad pendiente para tomar mejores decisiones

Otro de los hallazgos más reveladores del reporte es el bajo nivel de adopción de herramientas de análisis de talento. Aunque la digitalización en Recursos Humanos ha avanzado en procesos básicos como vacaciones o control de horarios, el uso de people analytics todavía es limitado.

De hecho, 63% de las organizaciones reconoce que no cuenta con herramientas de este tipo. La calificación en este rubro fue de apenas 2.2 puntos, la más baja de todo el estudio. Esto significa que muchas decisiones relacionadas con talento se siguen tomando sin un análisis profundo de datos.

Sin información clara sobre rotación, carga laboral, desempeño o bienestar, resulta más difícil diseñar estrategias efectivas. La analítica de personas podría ayudar a detectar riesgos, anticipar problemas y fortalecer la gestión del capital humano de manera más estratégica.

Del discurso al rediseño del trabajo

La conversación sobre bienestar laboral está más presente que nunca en las organizaciones mexicanas. Sin embargo, los datos muestran que el camino hacia entornos laborales realmente saludables todavía está en construcción. Reconocer la importancia del tema es un avance, pero no sustituye la necesidad de transformar prácticas, estructuras y procesos.

Si las empresas buscan impactar de manera real en la salud mental de los trabajadores, deberán ir más allá de programas aislados y apostar por cambios más profundos: desde la gestión de cargas laborales hasta el uso de tecnología y análisis de datos para tomar decisiones informadas.

En un contexto donde el talento valora cada vez más el equilibrio y el sentido de su trabajo, el bienestar dejó de ser un beneficio adicional. Hoy se perfila como un indicador clave de sostenibilidad organizacional y, al mismo tiempo, como una oportunidad para construir empresas más humanas y resilientes.