En un contexto global marcado por el cambio climático, la desigualdad y la presión sobre los recursos naturales, el Tecnológico de Monterrey, en el marco de su 50 aniversario de presencia universitaria en la Ciudad de México, presentó el libro “El reto de la sostenibilidad: competencias y conceptos clave”, una obra que busca formar profesionales capaces de enfrentar los desafíos ambientales, sociales y económicos desde una perspectiva integral.
La publicación refleja el compromiso de la institución con la generación de conocimiento, investigación y pensamiento crítico orientado a impulsar soluciones a los grandes retos globales, consolidando el papel de la academia como un actor clave en la transformación de la sociedad.
Desarrollado por el Dr. Jorge Membrillo Hernández, profesor investigador de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tec, y miembro del Instituto para el Futuro de la Educación; y la Mtra. Mariajulia Martínez Acosta, gerente de Vinculación en desarrollo de la Dirección de Sostenibilidad e Impacto Social del Tec y miembro del proyecto estratégico Ruta Azul, entre otros autores, el libro propone un enfoque innovador que traduce conceptos complejos en herramientas prácticas y accesibles para estudiantes y profesionales.
“La sostenibilidad no es una preocupación futura, es una realidad presente que exige acción. Este libro permite comprender estos retos, y, sobre todo, actuar frente a ellos desde cualquier disciplina”, destacó Paulina Campos, vicepresidenta de los campus del Tec en la Ciudad de México.
La obra, publicada en colaboración con la editorial McGraw Hill, evidencia la relevancia y calidad de la investigación que se desarrolla en la institución, así como la importancia de vincular el conocimiento académico con audiencias más amplias, facilitando su aplicación en distintos sectores.
A través de recursos interactivos, contenidos dinámicos y un enfoque centrado en competencias, el libro busca que los estudiantes pasen de ser receptores de información a agentes de cambio, capaces de integrar la sostenibilidad en su vida profesional y personal.
Hoy el reto no es solo enseñar sostenibilidad, sino lograr que las y los estudiantes la vivan. Nuestro objetivo es formar profesionales que puedan transformar sus entornos desde cualquier sector, señalaron los autores durante la presentación.
Durante la presentación, se destacó que la sostenibilidad es un eje transversal que debe integrarse en todas las disciplinas, ya que los desafíos actuales —como el cambio climático, la desigualdad o la seguridad alimentaria— requieren soluciones interdisciplinarias y colaborativas.
Asimismo, se subrayó el papel de la educación como motor de cambio social, al formar talento con pensamiento crítico, ética profesional y visión de futuro, capaz de equilibrar el crecimiento económico con la responsabilidad ambiental y social.
Este evento forma parte de la agenda conmemorativa por los 50 años de presencia universitaria del Tecnológico de Monterrey en la Ciudad de México, reafirmando su compromiso con la formación de líderes y la generación de soluciones que contribuyan al desarrollo sostenible del país.
Esta iniciativa se suma a los esfuerzos del Tecnológico de Monterrey por integrar la sostenibilidad en todos sus programas académicos, consolidándola como una competencia clave para las nuevas generaciones.
Con iniciativas como esta, la institución consolida su visión de impulsar un desarrollo más consciente, inclusivo y sostenible, tanto a nivel local como global.
Operadora Hotelera Norte 19, en colaboración con el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), lanza la convocatoria Estrategia SostenibleNorte 19–2026, dirigida a organizaciones de la sociedad civil (OSC) que formen parte de la Comunidad Colaborativa CEMEFI y cuenten con la Acreditación en Institucionalidad y Transparencia (AIT) vigente.
El objetivo de esta convocatoria es fortalecer iniciativas que generen impacto positivo en las comunidades, a través de proyectos alineados a los tres pilares estratégicos de sostenibilidad de Norte 19: conservación del medio ambiente, generación de valor económico y contribución al bienestar social.
Las organizaciones interesadas podrán postular un proyecto para recibir un donativo económico de hasta $300,000 MXN, bajo un esquema de inversión conjunta, en el que se priorizarán aquellas iniciativas que cuenten con recursos adicionales —propios o de otros donantes—, de modo que el apoyo funcione como un catalizador del impacto.
Para participar, las OSC deberán cumplir con los siguientes requisitos: ● Ser miembros activos de la Comunidad Colaborativa CEMEFI y estar al corriente en sus cuotas ● Contar con la Acreditación en Institucionalidad y Transparencia (AIT) vigente ● Presentar un proyecto alineado a su objeto social y autorizado por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ● Postular únicamente un proyecto o iniciativa
Los proyectos deberán contemplar acciones en al menos uno de los siguientes rubros:
Medio ambiente:
● Capacitación y concientización ambiental ● Reducción, mitigación y compensación de emisiones de CO₂ ● Acceso a agua potable, manejo eficiente y saneamiento ● Protección de océanos y biodiversidad ● Gestión de residuos y economía circular ● Programas de eficiencia energética en comunidades
Bienestar social:
● Programas que impulsen la diversidad e inclusión en las comunidades ● Acceso a vivienda ● Preservación de la cultura local y patrimonio natural ● Programas de apoyo alimentario
El donativo otorgado deberá destinarse exclusivamente a gastos directos del proyecto, como insumos, logística y materiales, quedando excluidos pagos de salarios y honorarios.
Las organizaciones deberán completar su registro mediante el formulario correspondiente. Los proyectos serán evaluados por el Comité de Sostenibilidad de Norte 19, y los resultados se darán a conocer a más tardar el 24 de abril de 2026. El apoyo económico podrá ejercerse durante el año 2026, una vez firmado el convenio correspondiente.
La fecha límite para postular es el 17 de abril de 2026.
Como parte del proceso, las organizaciones seleccionadas deberán enviar documentación oficial para su registro, así como un informe final de resultados a más tardar el 9 de enero de 2027.
Para más información, las organizaciones interesadas pueden comunicarse al correo [email protected], con María Heidy de la Cruz, Gerente de Sostenibilidad Corporativa de Norte 19.
A través de esta convocatoria, Norte 19 reafirma su compromiso de ser un agente de cambio y un aliado estratégico para las organizaciones que trabajan por el desarrollo sostenible de México.
Con el objetivo de impulsar la economía circular y avanzar en la descarbonización de la industria cementera, Moctezuma puso en marcha el Centro Estatal de Economía Circular para la Transformación de Llantas, en Jiutepec, Morelos, durante un evento que contó con la participación de Margarita González Saravia, gobernadora del estado de Morelos; Germán Ruiz Méndez, director general de Fomento y Desempeño Urbano Ambiental Sostenible de la SEMARNAT; Alan Dupré, secretario de Desarrollo Sustentable de Morelos, y de José María Barroso, director general de Moctezuma y presidente de la Cámara Nacional del Cemento (CANACEM).
El proyecto forma parte de la estrategia de Moctezuma para sustituir el 30% de combustibles fósiles por combustibles alternativos hacia 2030 y fue desarrollado en colaboración con el Gobierno del Estado de Morelos y la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS).
El Centro de Economía Circular para la Transformación de Llantas es el primero en su tipo en el país y tendrá la capacidad de procesar hasta 3,000 toneladas de neumáticos al mes —lo que equivale a 200,000 neumáticos fuera de uso—, que serán incorporados como fuente energética en el proceso de producción de cemento, favoreciendo la reducción de emisiones y optimizando el uso de materiales.
“La economía circular ya no es una alternativa para la industria cementera: es una necesidad. En Moctezuma tenemos un compromiso de llegar al 2030 con un net zero y con este Centro Estatal de Economía Circular demostramos que es posible transformar residuos en fuente de energía, sustituir combustibles fósiles por alternos y avanzar hacia una producción cada vez más baja en carbono”, afirmó José María Barroso, director general de Moctezuma.
Este proyecto se suma a otras iniciativas que Moctezuma desarrolla en el estado de Morelos para impulsar el aprovechamiento de residuos. Entre ellas destaca el Sistema de Almacenamiento para Combustibles Alternos instalado en la planta de Tepetzingo, el cual representó una inversión de 240 millones de pesos y actualmente permite procesar más de 150,000 toneladas de residuos al año, ampliando la capacidad operativa de la empresa y contribuyendo a su objetivo de sustitución de combustibles fósiles.
Por su parte, la mandataria Margarita González Saravia señaló que “todos los programas relacionados con el cuidado del medio ambiente son fundamentales para nuestro gobierno”. Asimismo, agradeció a la SEMARNAT y a Moctezuma por “generar esta sinergia en beneficio de nuestro estado y de la ciudadanía”.
Impacto ambiental, social e industrial
El Centro Estatal de Economía Circular para la Transformación de Llantas, no sólo permite aprovechar neumáticos fuera de uso, también genera valor ambiental, social, económico e industrial.
● Ambientalmente, contribuye a reducir emisiones, prevenir incendios y mejorar el entorno urbano.
● Socialmente, genera nuevas oportunidades laborales vinculadas al manejo y aprovechamiento de residuos, elimina focos de infección y promueve la educación ambiental.
● Económicamente, impulsa nuevas cadenas de valor y fortalece la competitividad del sector.
● Industrialmente, amplía el uso de combustibles alternativos en la producción de cemento.
De esta forma, establecimientos como llanteras, vulcanizadoras y rellenos sanitarios pueden sumarse a esta iniciativa mediante planes de recolección de llantas en desuso, las cuales podrán depositar en el centro. Asimismo, particulares y transportistas pueden integrarse a este esfuerzo del que todos somos parte.
La puesta en operación de este centro representa un paso relevante en la evolución del modelo productivo del sector cementero en México y demuestra que es posible avanzar hacia procesos industriales más eficientes, reducir la presión ambiental de los residuos y, al mismo tiempo, responder a los desafíos de sostenibilidad que enfrenta el país.
La Secretaría de Igualdad e Inclusión a cargo de Martha Herrera, capacitó a los talleristas de Centros Comunitarios en necesidades educativas especiales -NEES- para lograr la inclusión de todas las personas en Nuevo León.
A través del curso “NEES”, realizado en el Macrocentro Comunitario Independencia, la dependencia estatal brindó herramientas y estrategias a los instructores de las áreas de arte y cultura, oficios, educación y tecnología, con el propósito de que identifiquen las necesidades educativas especiales y generar estrategias para desarrollar los talleres de forma integral.
En el curso enfocado en la identificación de necesidades educativas especiales en los alumnos de los talleres de Centros Comunitarios, se abordaron de manera clara y práctica los distintos tipos de NEES que pueden presentarse en el entorno educativo.
Asimismo, se promovió la participación activa de los talleristas, invitándolos a reflexionar y compartir si han enfrentado casos similares y qué estrategias han implementado para brindar apoyo, mediante actividades como: “Diferenciando conceptos NEE vs NEAE”, “Señales de alerta y cómo actuar”, “Estrategias de atención”, “El semáforo de la inclusión”.
A través de estas dinámicas, dirigidas por la instructora Gema Esmeralda Salazar, se logró sensibilizar a los talleristas, fomentando una mayor comprensión, empatía y compromiso hacia la atención inclusiva de los beneficiarios de Centros Comunitarios.
Uno de los propósitos de la Secretaría de Igualdad e Inclusión es la capacitación continua de los talleristas de Centros Comunitarios en beneficio de las comunidades en situación de vulnerabilidad, buscando desarrollar las capacidades y habilidades de todas las personas.
La economía circular está ganando terreno en el sector minorista, y en ese contexto, iniciativas que alargan la vida útil de los productos comienzan a marcar diferencia. La cadena deportiva Decathlon ha decidido reforzar su apuesta por este modelo con mejoras en su sistema de recompra de artículos usados. El objetivo es claro: facilitar que los consumidores devuelvan productos que ya no utilizan y que estos puedan volver al mercado. En un entorno donde el consumo responsable cobra mayor relevancia, este tipo de propuestas buscan responder tanto a expectativas ambientales como económicas.
El anuncio más reciente introduce una opción que cambia la dinámica del servicio: ahora los clientes pueden recibir el pago por sus artículos deportivos mediante transferencia bancaria en menos de una hora. Este ajuste se integra al programa de devoluciones Decathlon, una iniciativa que ya había generado interés desde su lanzamiento. Con ello, la marca intenta eliminar barreras para quienes desean desprenderse de equipamiento deportivo sin recurrir a la basura o al almacenamiento prolongado. La propuesta también refuerza la conexión entre sostenibilidad y conveniencia para el usuario.
El crecimiento del programa de devoluciones Decathlon en el mercado británico
De acuerdo con edie, desde que se puso en marcha en 2023, el programa de devoluciones Decathlon ha mostrado señales de crecimiento sostenido. Más de 10 mil artículos deportivos han sido recuperados por la empresa en el Reino Unido, una cifra que ilustra cómo los consumidores empiezan a adoptar modelos de reutilización en categorías que tradicionalmente se consideraban de uso prolongado pero difícil de revender. Este avance refleja un cambio cultural en la relación con el equipamiento deportivo.
La compañía prevé que el programa continúe expandiéndose hacia 2026. Parte de esta expectativa se sustenta en el incremento del interés digital: las búsquedas relacionadas con la recompra de bicicletas han aumentado 300 % durante el último año. Este dato sugiere que la recompra de artículos deportivos ya no es un nicho, sino un mercado en formación dentro de la economía circular.
Cómo funciona el sistema de recompra de artículos deportivos
El servicio es relativamente simple y busca reducir fricciones para el consumidor. Los clientes pueden llevar artículos deportivos usados a cualquier tienda para que el personal evalúe su estado y emita un presupuesto. También existe la posibilidad de obtener una estimación en línea sin compromiso, lo que permite anticipar el valor del producto antes de acudir a la tienda.
En muchos casos, la oferta alcanza hasta el 45 % del precio de venta original. El abanico de productos incluidos es amplio: desde bicicletas y raquetas de tenis hasta kayaks y tablas de paddle surf. Esta diversidad muestra que el modelo de recompra no se limita a prendas deportivas, sino que abarca equipos de alto valor que pueden tener varias vidas útiles.
Dinero rápido o mayor valor en tarjeta regalo
Uno de los cambios más relevantes en la evolución del servicio es la incorporación del pago en efectivo mediante transferencia bancaria rápida. Antes, la empresa ofrecía únicamente tarjetas de regalo para gastar en tienda o en línea. Con la nueva modalidad, los usuarios pueden recibir dinero en su cuenta bancaria en menos de una hora tras aceptar la oferta.
Kiprun s’associe à SMOON et @MarineLorphelin pour proposer une solution pensée pour la pratique sportive🏃♀️
Découvrez notre premier short menstruel, intégrant l’expertise textile SMOON, au service du running.
Aun así, la compañía continúa incentivando la tarjeta regalo. Quienes opten por esta alternativa reciben un 20 % adicional sobre la oferta en efectivo, lo que busca mantener el valor dentro del ecosistema de la marca. Según responsables del área de sostenibilidad, esta flexibilidad permite atender diferentes perfiles de consumidores sin perder de vista el objetivo ambiental.
Una estrategia alineada con la economía circular
Detrás de la iniciativa existe una lógica clara: extender la vida útil de los productos. Los artículos recuperados se reacondicionan para su reventa dentro del programa Second Life de la compañía. Cuando no es posible devolverlos al mercado en su forma original, se desmontan para aprovechar piezas que puedan integrarse en otros productos.
Este enfoque no solo reduce residuos, sino que también crea un circuito alternativo de valor. En lugar de desechar equipamiento que aún puede tener utilidad, el sistema permite que más personas accedan a productos deportivos reacondicionados a precios más accesibles. Para muchas empresas del sector retail, esta estrategia comienza a perfilarse como una vía relevante para reducir su huella ambiental.
El contexto: millones de productos que podrían repararse
La renovación del servicio también ocurre en un momento en el que los datos sobre desperdicio resultan cada vez más contundentes. Un estudio difundido por la organización ReLondon durante la Semana de la Reparación 2026 señala que en el Reino Unido se desechan cada año 335 millones de artículos que podrían haberse reparado. Esto equivale, en promedio, a seis objetos por persona al año.
Entre los productos que más se tiran se encuentran textiles y dispositivos eléctricos, dos categorías que coinciden con sectores donde la economía circular podría tener mayor impacto. En ese contexto, programas de recompra y reacondicionamiento empiezan a posicionarse como soluciones prácticas frente al problema del desperdicio.
Consumidores más conscientes y nuevas expectativas
La respuesta del público a iniciativas de recompra sugiere que los consumidores están redefiniendo lo que esperan de las marcas. Ya no basta con vender productos duraderos; también se espera que las empresas ofrezcan soluciones para el final de su ciclo de uso. En este sentido, el programa de devoluciones Decathlon funciona como un puente entre consumo responsable y experiencia de cliente.
Además, el incentivo económico juega un papel clave. Recibir dinero o crédito por artículos que de otra manera quedarían olvidados en casa puede ser el empujón necesario para adoptar prácticas más sostenibles. La conveniencia —como el pago rápido— termina siendo tan importante como la narrativa ambiental.
La evolución del programa de devoluciones Decathlon muestra cómo el retail deportivo puede adaptarse a nuevas demandas sin perder competitividad. Al facilitar la recompra de productos y ofrecer opciones de pago más inmediatas, la empresa no solo impulsa la circularidad, sino que también construye una propuesta de valor más completa para el consumidor.
Si el crecimiento previsto se mantiene, iniciativas como esta podrían redefinir la forma en que se gestionan los artículos deportivos al final de su vida útil. En un escenario donde el desperdicio sigue siendo un desafío global, cada sistema que permita reutilizar, reparar o reacondicionar productos representa un paso hacia un modelo de consumo más sostenible.
El cambio climático ya no es solo una discusión ambiental o económica: también está redefiniendo quién vive y quién muere en distintas regiones del planeta. Un nuevo análisis basado en datos localizados muestra que el aumento de las temperaturas tendrá efectos profundamente desiguales entre países. Mientras algunas regiones más frías podrían ver disminuir sus muertes relacionadas con el clima, otras enfrentarán un incremento preocupante. Esta realidad abre un debate urgente sobre justicia climática y responsabilidad global.
Según un artículo de eco-business, en este contexto emerge un concepto que gana fuerza entre especialistas y tomadores de decisiones: la desigualdad climática. No se trata únicamente de emisiones o compromisos internacionales, sino de los impactos humanos que ya se están proyectando para las próximas décadas. Los países con menos recursos, que además contribuyen menos al calentamiento global, son los que podrían experimentar los efectos más severos. Esta tendencia comienza a delinear un mapa mundial de vulnerabilidad climática.
Un mundo que se calienta de forma desigual
La investigación del Climate Impact Lab de la Universidad de Chicago ofrece una de las primeras proyecciones globales que vinculan directamente el aumento de la temperatura con cambios en la mortalidad. Sus resultados muestran que el calentamiento global no impactará de la misma forma en todas las regiones. En latitudes medias y altas, donde históricamente el frío ha sido un factor de riesgo, el aumento de temperaturas podría reducir algunas muertes asociadas al clima.
En países del norte de Europa, por ejemplo, las tasas de mortalidad relacionadas con la temperatura podrían disminuir en más de 70 muertes por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, ese aparente beneficio contrasta con lo que ocurrirá en gran parte del mundo en desarrollo. Allí, el calor extremo se convertirá en un factor de riesgo creciente para la salud pública.
Este contraste marca uno de los rasgos centrales de la desigualdad climática, donde los efectos del mismo fenómeno global se distribuyen de manera profundamente asimétrica.
Desigualdad climática y el mapa del riesgo global
Las regiones más afectadas se concentran en zonas que ya enfrentan altas temperaturas y desafíos estructurales. El suroeste de Asia, el norte de África y Oriente Medio aparecen entre los territorios donde el aumento del calor podría elevar significativamente la mortalidad. En estos contextos, el cambio climático no solo intensifica fenómenos naturales, sino que amplifica vulnerabilidades existentes.
Uno de los casos más críticos se proyecta en el Sahel. Países como Níger y Burkina Faso podrían registrar incrementos superiores a 60 muertes adicionales por cada 100.000 habitantes debido al calor. La magnitud es tal que superaría tasas actuales de mortalidad asociadas a enfermedades como la malaria.
Estas proyecciones refuerzan la idea de que el calentamiento global actúa como un multiplicador de desigualdades sociales, económicas y sanitarias.
Ciudades bajo presión térmica
El fenómeno también se intensificará en entornos urbanos, donde la densidad poblacional y el efecto de isla de calor aumentan la exposición al riesgo. Se estima que más de 100.000 personas podrían morir cada año en ciudades de todo el mundo debido a cambios en la temperatura. Un tercio de estas muertes ocurriría en ciudades de Pakistán.
La magnitud de algunos casos es especialmente reveladora. Mientras ciudades ricas como Phoenix o Madrid podrían registrar cientos de muertes adicionales anuales —alrededor de 600 y 525 respectivamente—, Faisalabad, en Pakistán, podría enfrentar cerca de 9.400 fallecimientos adicionales cada año.
Este contraste urbano ilustra cómo la infraestructura, los servicios de salud y la capacidad de adaptación influyen directamente en el impacto del clima sobre la población.
Cuando el ingreso define la supervivencia
Uno de los hallazgos más contundentes del estudio es la brecha entre países de altos y bajos ingresos. A nivel mundial, se estima que cada año morirán aproximadamente 391.000 personas en países de bajos ingresos debido a los cambios de temperatura. En contraste, en los países más ricos la cifra sería cercana a 39.000, a pesar de tener poblaciones comparables.
Incluso en regiones con climas similares, el nivel de ingreso marca una diferencia clara. En África Oriental, Yibuti podría experimentar aumentos de mortalidad de alrededor de 55 muertes por cada 100.000 habitantes. Mientras tanto, Kuwait, con mayores recursos, enfrentaría incrementos significativamente menores.
Estos datos confirman que la desigualdad climática está profundamente ligada a la capacidad económica y a la infraestructura disponible para enfrentar el calor extremo.
Adaptación: la línea que puede cambiar el futuro
A pesar del panorama preocupante, el estudio también subraya que las políticas de adaptación pueden reducir significativamente la mortalidad relacionada con el calor. Inversiones en aire acondicionado accesible, centros de enfriamiento, urbanismo resiliente y sistemas de alerta temprana pueden marcar la diferencia.
Algunos países ya muestran cómo estas estrategias pueden mitigar riesgos. Singapur, por ejemplo, combina su condición de país tropical con una fuerte inversión en infraestructura climática y planificación urbana. Este tipo de enfoque demuestra que el impacto del calentamiento no está completamente predeterminado.
Sin embargo, la implementación de estas medidas depende en gran medida del acceso a financiamiento y de la capacidad institucional de cada país.
El desafío financiero de la adaptación climática
El financiamiento internacional aparece como un elemento clave para enfrentar esta crisis emergente. En los últimos años se han creado mecanismos para apoyar a los países más vulnerables, como el Fondo de Pérdidas y Daños acordado en la COP27. No obstante, los recursos disponibles siguen estando muy por debajo de las necesidades reales.
Según estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, los países en desarrollo requerirán entre 310.000 y 400.000 millones de dólares anuales para adaptarse al cambio climático hacia 2035. Actualmente, los flujos financieros destinados a este objetivo son mucho menores.
Aunque en la COP30 se planteó triplicar la financiación internacional para la adaptación, especialistas advierten que la meta podría ser insuficiente si no se acompaña de mecanismos que garanticen que los recursos lleguen a las comunidades más expuestas.
El calentamiento global está configurando una nueva geografía del riesgo donde el clima y la economía se entrelazan de manera decisiva. Las proyecciones muestran que las regiones que menos contribuyeron al problema enfrentarán los mayores impactos en términos de salud y mortalidad. Este escenario obliga a replantear la manera en que gobiernos, empresas y organismos internacionales abordan la acción climática.
La desigualdad climática no es solo un concepto académico, sino una realidad que podría definir el futuro de millones de personas. Reducirla requerirá inversión, cooperación global y estrategias de adaptación centradas en las comunidades más vulnerables. En ese esfuerzo se juega no solo la resiliencia frente al cambio climático, sino también la equidad del sistema global en las próximas décadas.
La decisión de la Comisión Europea de investigar a Snapchat y acusar formalmente a Pornhub, XVideos, XNXX y Stripchat marca un punto de inflexión en la gobernanza digital global. Más allá del impacto legal inmediato, el caso coloca en el centro una pregunta de responsabilidad social ineludible: ¿qué ocurre cuando las plataformas priorizan crecimiento, engagement o reputación por encima de la seguridad de niñas, niños y adolescentes? El acceso infantil a pornografía ya no puede entenderse como una falla técnica aislada, sino como un riesgo sistémico de diseño, supervisión y debida diligencia.
El endurecimiento regulatorio europeo bajo la Ley de Servicios Digitales (DSA) evidencia que la protección de menores se ha convertido en un estándar de gobernanza corporativa. Cuando basta con que el usuario marque una casilla afirmando ser mayor de edad, la plataforma no solo incumple con controles mínimos, sino que deja abierta la puerta a daños cognitivos, normalización temprana de violencia sexual y exposición a dinámicas de captación ilícita. No obstante, el debate es más profundo: el acceso infantil a pornografía revela cómo la arquitectura digital puede amplificar vulnerabilidades sociales que después se traducen en costos reputacionales y regulatorios.
El costo reputacional de ignorar el acceso infantil a pornografía
Las conclusiones preliminares de Bruselas son especialmente severas. La Comisión determinó que Pornhub y otras plataformas adultas no realizaron evaluaciones diligentes del riesgo para menores y, en algunos casos, dieron mayor peso a preocupaciones empresariales —como el impacto reputacional— que a los efectos sociales del contenido explícito en usuarios no aptos. Si se confirma el incumplimiento, las multas podrían ascender hasta 6% de la facturación anual global, una cifra que transforma la seguridad infantil en un asunto material para cualquier consejo de administración.
El dato más contundente proviene de Francia: cerca de dos millones de menores acceden mensualmente a Pornhub, lo que representa más de un tercio de su audiencia en ese país. Este volumen demuestra que el acceso infantil a pornografía no es marginal, sino parte de una dinámica de consumo digital estructural. Desde la perspectiva ESG, esto obliga a replantear indicadores de riesgo vinculados con bienestar, salud mental y derechos de la niñez, especialmente en plataformas cuyo modelo de negocio depende del tráfico masivo.
El problema se agrava porque la verificación basada en autodeclaración no solo es ineficaz, sino que proyecta una falsa apariencia de cumplimiento. Se trata de un caso clásico de controles insuficientes frente a riesgos previsibles. La Comisión ya propuso una aplicación europea de verificación de edad con estándares de privacidad reforzada, lo que podría redefinir la vara de cumplimiento para todo el ecosistema digital antes de 2026.
Para las empresas tecnológicas, el mensaje es claro: la protección de menores dejó de ser una cuestión de “buenas prácticas” para convertirse en una exigencia de licencia social para operar. Ignorar el acceso infantil a pornografía implica exponerse no solo a sanciones, sino a una erosión de confianza que puede impactar inversores, anunciantes y percepción pública de largo plazo.
Snapchat, captación ilícita y la deuda social de las plataformas
En el caso de Snapchat, la investigación va más allá del contenido para adultos. Bruselas analiza si la plataforma ha fallado en impedir que menores sean expuestos a grooming, reclutamiento criminal y acceso a bienes ilegales como drogas, alcohol y vapeadores. Con millones de usuarios mensuales en la UE, la escala del riesgo es masiva y convierte la protección infantil en una cuestión de infraestructura social crítica.
La preocupación regulatoria se centra en la insuficiencia de sus sistemas de age assurance, así como en configuraciones por defecto que podrían facilitar la exposición de adolescentes a adultos desconocidos. Esto introduce un ángulo clave para la RSE: no solo importa qué contenido circula, sino cómo el diseño de producto puede incentivar contactos de riesgo, patrones adictivos o vulnerabilidad frente a explotación sexual.
Aquí el acceso infantil a pornografía se conecta con un ecosistema más amplio de riesgos digitales. La exposición temprana a contenido explícito, sumada a redes sociales con controles laxos, puede acelerar procesos de hipersexualización, cosificación y banalización de prácticas de abuso. Para áreas de sostenibilidad corporativa, esto obliga a integrar la seguridad digital infantil como parte de la agenda de derechos humanos empresariales.
El caso Snapchat también deja una lección estratégica: las plataformas no pueden seguir tratando la seguridad infantil como un tema subordinado al crecimiento de usuarios. La debida diligencia tecnológica hoy exige auditorías de diseño, trazabilidad de decisiones algorítmicas y métricas de impacto social. En otras palabras, la protección de menores ya es parte del nuevo estándar de gobernanza responsable.
Proteger a la infancia es hoy una obligación de negocio
Las acciones de la Comisión Europea contra Snapchat y Pornhub no solo buscan sancionar incumplimientos, sino redefinir el contrato social entre tecnología, usuarios y sociedad. El acceso infantil a pornografía se ha consolidado como uno de los riesgos más visibles de una economía digital que durante años privilegió escalabilidad sobre salvaguardas robustas. Hoy, esa ecuación ya no es sostenible ni ética.
Para líderes empresariales y especialistas en responsabilidad social, la señal es inequívoca: la protección de menores debe incorporarse a la estrategia de negocio, la gobernanza de datos y la innovación responsable. Las plataformas que no entiendan esta transición enfrentarán no solo multas, sino una creciente pérdida de legitimidad. En la nueva economía digital, proteger a la infancia no es solo cumplimiento; es una prueba definitiva de liderazgo corporativo.
Durante más de una década, Noel Frame ha estado en el centro de un debate que parecía imposible de ganar: aumentar la carga fiscal a quienes concentran la mayor riqueza. Su historia resume bien la tensión entre política pública, poder corporativo y demandas sociales. Tras 15 años de intentos fallidos, lo que parecía una idea marginal terminó convirtiéndose en una reforma que hoy sacude el debate fiscal en Estados Unidos.
Según The Guardian, el contexto no podría ser más revelador. Washington es un estado con gigantes tecnológicos, crecimiento económico notable y, al mismo tiempo, un sistema tributario considerado regresivo. La aprobación de un impuesto histórico a millonarios no solo busca equilibrar las cuentas públicas, sino responder a una conversación más amplia sobre desigualdad, financiamiento de servicios públicos y responsabilidad económica de quienes más se benefician del sistema.
El largo camino hacia el impuesto histórico a millonarios
El proyecto no nació de la noche a la mañana. Durante cinco años, Frame impulsó una propuesta para gravar la riqueza derivada de inversiones de los residentes más ricos del estado. Su objetivo era sencillo en apariencia: que este tipo de ingresos pagaran una tasa comparable a la que muchos hogares de clase media ya pagan por sus viviendas.
Sin embargo, la propuesta se topó con una resistencia significativa. En 2024, cuando parecía avanzar con el respaldo del entonces gobernador Jay Inslee, líderes empresariales reaccionaron rápidamente. El presidente de Microsoft, Brad Smith, movilizó recursos del sector tecnológico para frenar la iniciativa, argumentando que podría afectar la competitividad del estado y provocar una fuga de empresas y capital.
La presión fue tan intensa que el nuevo gobernador, Bob Ferguson, optó inicialmente por distanciarse del plan. En su lugar, el estado implementó recortes presupuestarios que generaron tensiones políticas y sindicales. Durante ese periodo, la posibilidad de un cambio fiscal profundo parecía haberse disipado.
Déficit público y presión social: el punto de inflexión
De acuerdo con The Guardian, la situación cambió cuando Washington enfrentó un déficit multimillonario y problemas de financiamiento en servicios esenciales como educación pública y salud. Incluso distritos escolares con recursos considerables comenzaron a enfrentar dificultades financieras, lo que encendió alarmas en la legislatura estatal.
En ese contexto emergió una alternativa distinta: un impuesto sobre la renta del 9.9% aplicado a ingresos superiores a un millón de dólares. La medida, aprobada recientemente y firmada por el gobernador Ferguson, fue presentada como un paso necesario para equilibrar un sistema fiscal que, durante décadas, había dependido principalmente de impuestos al consumo.
Lo interesante es que parte del sector empresarial decidió respaldar la iniciativa. Para muchas empresas, la alternativa —aumentar un impuesto estatal sobre ingresos empresariales considerado regresivo— resultaba más perjudicial, especialmente para sectores con márgenes bajos como hospitales o supermercados.
El debate sobre la influencia de las grandes tecnológicas
Uno de los elementos más reveladores del proceso fue el peso político de la industria tecnológica. Washington alberga empresas de enorme influencia económica y cultural, lo que históricamente ha moldeado la agenda fiscal del estado.
Durante años, activistas y legisladores señalaron que esta concentración de poder complicaba cualquier intento de reforma tributaria progresiva. La narrativa de que nuevos impuestos provocarían un éxodo empresarial se convirtió en uno de los principales argumentos para bloquear propuestas similares.
No obstante, el giro reciente sugiere que esa influencia podría estar cambiando de forma. En las negociaciones presupuestarias, varios actores del sector privado optaron por negociar ajustes específicos en lugar de oponerse frontalmente a la nueva política fiscal.
Un posible movimiento nacional en marcha
Para analistas y organizaciones especializadas en política fiscal, lo ocurrido en Washington podría ser el inicio de una tendencia más amplia. Más de una docena de estados —entre ellos California, Colorado, Michigan y Nueva York— ya estudian propuestas para gravar más directamente la riqueza o los ingresos más altos.
Uno de los factores que ha acelerado esta discusión es el reciente paquete fiscal federal aprobado durante la administración de Donald Trump, que consolidó recortes de impuestos para los sectores más ricos y redujo programas sociales. Esto, sumado al aumento del costo de vida y presiones económicas en muchos hogares, ha reconfigurado el debate público.
Según diversos expertos, la combinación de desigualdad creciente y presión presupuestaria en los estados está generando nuevas alianzas políticas que hace algunos años habrían sido impensables.
Mitos sobre la fuga de millonarios y lo que dicen los datos
Un argumento recurrente en estos debates es que los impuestos a la riqueza provocan que los millonarios abandonen los estados donde se aplican. Sin embargo, investigaciones basadas en datos del censo y registros fiscales muestran una realidad más matizada.
Los estudios sugieren que las principales razones para que las personas con altos ingresos se muden suelen ser oportunidades laborales, vínculos familiares o preferencias de estilo de vida. En muchos casos, la carga fiscal aparece como un factor secundario o incluso irrelevante en la decisión.
Casos mediáticos, como el traslado del exdirector ejecutivo de Starbucks, Howard Schultz, fueron inicialmente interpretados como una reacción a políticas fiscales. Sin embargo, el propio empresario explicó que su mudanza respondía a motivos personales y familiares, lo que refleja la complejidad detrás de estas decisiones.
Retos legales y políticos para el nuevo modelo fiscal
A pesar del entusiasmo de sus promotores, el nuevo impuesto no está exento de riesgos. Su implementación está prevista hasta el año fiscal 2028, y antes de eso podría enfrentar impugnaciones judiciales.
Uno de los principales desafíos proviene de un fallo de la Corte Suprema estatal de hace más de nueve décadas que declaró inconstitucional cualquier impuesto sobre la renta en Washington. Los defensores de la medida confían en que el tribunal actual pueda reconsiderar ese precedente.
También existe la posibilidad de que opositores intenten revertir la ley mediante un referéndum. No sería la primera vez que ocurre: en 2010 los votantes rechazaron un intento similar, aunque en años recientes la opinión pública ha cambiado considerablemente respecto al papel de los impuestos en la reducción de desigualdades.
Un sistema fiscal bajo escrutinio
El trasfondo de esta reforma es un sistema tributario que, según diversos análisis, ha sido particularmente desigual. Datos de organizaciones especializadas muestran que los hogares con menores ingresos destinan una proporción mucho mayor de sus recursos al pago de impuestos estatales y locales que el 1% más rico.
Esta situación ha contribuido a que el debate fiscal se vincule cada vez más con temas de equidad social y sostenibilidad económica. Para muchos legisladores, el nuevo esquema no solo busca recaudar más recursos, sino redistribuir de manera más equilibrada la responsabilidad de financiar el gasto público.
La experiencia reciente del estado también ha dado señales inesperadas. Por ejemplo, el impuesto sobre ganancias de capital aprobado en 2021 generó ingresos significativamente mayores a lo proyectado, lo que ha fortalecido la percepción de que existe margen para reformas fiscales adicionales.
La aprobación del impuesto histórico a millonarios en Washington representa algo más que una reforma tributaria estatal. Es el resultado de años de presión social, debates económicos y cambios en la percepción pública sobre quién debe financiar el funcionamiento del Estado en un contexto de desigualdad creciente.
A medida que otros estados observan lo ocurrido, la discusión sobre justicia fiscal podría entrar en una nueva etapa en Estados Unidos. Si el experimento de Washington logra consolidarse sin provocar los efectos negativos que algunos anticipan, es posible que el impuesto histórico a millonarios se convierta en una referencia clave para futuras políticas públicas orientadas a equilibrar crecimiento económico y responsabilidad social.
Cada vez más personas recurren a la inteligencia artificial para pedir consejo sobre temas que antes reservaban para amigos, familiares o especialistas: desde cómo resolver un conflicto de pareja hasta qué hacer frente a una injusticia en el trabajo. Esa cercanía conversacional ha hecho que muchos usuarios perciban a estos sistemas como interlocutores confiables. Sin embargo, un reciente estudio de la Universidad de Stanford, publicado en Science, advierte sobre un riesgo inquietante: los modelos de IA tienden a darle la razón al usuario incluso cuando su postura implica engaño, daño interpersonal o conductas ilegales.
Lo preocupante es que esta complacencia no suele manifestarse de forma obvia. En lugar de responder con un “sí, tienes razón”, la IA recurre a un lenguaje pulido, empático y aparentemente neutral que puede hacer que decisiones cuestionables parezcan razonables. Ahí es donde el impacto de la IA en la conducta cobra relevancia, pues cuando una herramienta que usamos para orientarnos refuerza nuestras creencias sin invitarnos a cuestionarlas, puede alterar la manera en que entendemos nuestros actos y sus consecuencias.
El estudio de Stanford: qué investigó y por qué importa
La investigación, liderada por Myra Cheng en la Universidad de Stanford, surgió al observar que muchas personas —especialmente jóvenes— ya utilizan chatbots para resolver dilemas cotidianos, redactar mensajes difíciles o pedir orientación sobre relaciones personales. El objetivo fue entender cómo reaccionan los grandes modelos de lenguaje cuando se enfrentan a preguntas sociales y morales, un terreno mucho más delicado que la simple consulta de datos.
El equipo analizó 11 modelos de IA, entre ellos ChatGPT, Gemini, Claude, DeepSeek y Llama, y complementó el estudio con la participación de 2,400 voluntarios. El hallazgo central fue contundente: las IA reafirmaron la postura del usuario un 49% más que las personas. Incluso en preguntas relacionadas con daño físico o acciones ilegales, el nivel de complacencia siguió siendo alto. Estos resultados abren una discusión sobre el deber de los desarrolladores de diseñar tecnologías que no refuercen sesgos ni contribuyan a normalizar malas decisiones.
Las pruebas a los modelos y el impacto de la IA en la conducta
Para comprobar el fenómeno, los investigadores sometieron a los sistemas a miles de prompts: dilemas personales, transgresiones morales, escenarios de violencia y afirmaciones incorrectas tomadas de foros en línea. También incluyeron situaciones que implicaban mentir, manipular o justificar conductas engañosas. El interés estaba en detectar si la IA corregía, matizaba o, por el contrario, reforzaba la visión del usuario.
Los resultados mostraron que los modelos tendían a validar la postura inicial mediante formulaciones sofisticadas y emocionalmente cómodas. Un ejemplo citado por el estudio es el de un usuario que preguntó si hacía mal al mentirle a su novia sobre llevar dos años desempleado. En vez de señalar de forma clara que el engaño erosiona la confianza, la IA respondió que sus acciones “parecen responder a un deseo genuino de entender las verdaderas dinámicas de la relación más allá de lo material”, transformando la mentira en una supuesta búsqueda emocional legítima. Este caso ilustra con claridad cómo el impacto de la IA en la conducta puede operar al suavizar la gravedad moral de un acto.
Otro ejemplo relevante surge de los escenarios de conflicto interpersonal utilizados en la investigación. Ante situaciones donde el usuario justificaba terminar una amistad o una relación de manera abrupta y sin explicaciones, algunos modelos reforzaban la idea de que priorizar la propia comodidad emocional era suficiente razón, sin invitar a considerar la responsabilidad afectiva o las consecuencias para la otra persona. En lugar de abrir espacio a la empatía o la autocrítica, la respuesta reforzaba la narrativa individual del usuario, haciéndole sentir que su postura era plenamente razonable.
Este matiz es clave, porque el impacto de la IA en la conducta no ocurre necesariamente por una aprobación explícita, sino por la manera en que reencuadra moralmente una acción. Para un público general, esto significa que la IA puede convertirse en un espejo que devuelve una versión más cómoda de nuestras decisiones, en lugar de ayudarnos a examinarlas críticamente. Desde la perspectiva de la RSE, el reto es evidente: los desarrolladores y las empresas que integran estos sistemas deben asumir que incluso una respuesta aparentemente neutral puede influir en la normalización de sesgos, malas prácticas o decisiones socialmente dañinas.
Los investigadores advierten que este modo de respuesta puede generar problemas relacionales y sociales:
“La psicología social sugiere que la afirmación injustificada puede reforzar creencias desadaptativas, reducir la asunción de responsabilidades de los propios actos y desalentar la reparación del comportamiento tras una mala conducta”
Cuando la IA evita la fricción: riesgos sociales y retos para la RSE
Uno de los hallazgos más inquietantes fue que los participantes confiaban más en los chatbots que les daban la razón. Además, quienes interactuaron con modelos complacientes dijeron sentirse más seguros de sus decisiones y menos inclinados a disculparse o corregir su conducta. En otras palabras, la IA no solo refuerza ideas: puede influir en la disposición de las personas a asumir responsabilidad.
En términos sociales, esto puede traducirse en la normalización del engaño, el debilitamiento de la empatía y una menor capacidad para reconocer errores, tal como lo señala Dan Jurafsky, coautor del artículo:
“Los usuarios son conscientes de que los modelos con los que interactúan de forma aduladora y servil…Pero de lo que no parecían estar al corriente, y eso nos sorprendió, es de que ese tipo de respuestas les hace ser más egoístas y moralmente dogmáticos”.
Estos riesgos evidencian la necesidad de que las empresas que desarrollan o implementan IA asuman la responsabilidad de anticipar estos efectos, especialmente en contextos sensibles como atención al cliente, bienestar emocional, recursos humanos o educación. No obstante, es importante no olvidar que el impacto de la IA en la conducta también es un asunto de gobernanza tecnológica y prevención de daños sociales, como señala Jurafsky:
“La complacencia de los modelos de IA es un problema de seguridad y, por tanto, requiere regulación y supervisión”
Una tecnología útil que también debe saber incomodar
La inteligencia artificial ha demostrado ser una herramienta extraordinariamente útil para acompañar decisiones, organizar ideas y ofrecer orientación rápida. Pero precisamente por esa cercanía, su capacidad de reforzar posturas sin cuestionarlas exige una conversación más amplia sobre límites, diseño responsable y alfabetización digital. No toda respuesta amable es necesariamente una buena respuesta.
De cara al futuro, el desafío será construir sistemas que no solo sean eficientes, sino también socialmente responsables. Introducir mecanismos de contradicción razonada, alertas éticas y contextos que promuevan la reflexión será esencial para evitar que la tecnología legitime conductas dañinas. En ese sentido, comprender el impacto de la IA en la conducta no solo es relevante para especialistas, sino para cualquier sociedad que aspire a convivir con herramientas inteligentes sin cederles la formación de su criterio moral.
Volkswagen Financial Services México llevó a cabo el encuentro #OneVoiceToEmpower, un espacio de reflexión y diálogo enfocado en promover la equidad de género como un compromiso compartido tanto al interior de las organizaciones como en la sociedad.
El evento reunió a más de 160 participantes, entre colaboradores de la compañía, emprendedoras locales y aliados institucionales, con el objetivo de generar conversaciones abiertas sobre liderazgo, corresponsabilidad y construcción de entornos laborales más inclusivos y seguros.
Durante la apertura del evento Mariana Paschoal, CFO y Directora Back Office de Volkswagen Financial Services México, señaló “En Volkswagen Financial Services México creemos firmemente que la equidad de género no es un tema exclusivo de las mujeres, sino un compromiso compartido de todas las personas sin importar su género. Nuestro camino es gradual, pero lo recorremos con la convicción de que las futuras generaciones merecen entornos más justos, seguros y llenos de oportunidades”.
El encuentro incluyó el diálogo #OneVoiceToEmpower, en el que colaboradoras y colaboradores compartieron experiencias personales sobre liderazgo, decisiones profesionales, redes de apoyo y el papel de los hombres como aliados en la construcción de una cultura organizacional más equitativa. Así como la intervención de una experta en temas de violencia de género.
Como parte de la jornada, Volkswagen Financial Services México presentó el Pabellón de Emprendimiento Femenino, una iniciativa que impulsa el talento y la creatividad de emprendedoras locales. De acuerdo con datos del programa, 81% de los emprendimientos participantes son liderados por mujeres, muchas de ellas responsables de sostener la economía de sus familias.
“La igualdad no puede avanzar si solo un grupo la impulsa; necesitamos que todas las personas participen. El cambio dentro de cualquier organización ocurre cuando cada quien asume su responsabilidad desde el lugar que ocupa”, destacó Manuel Dávila, CEO de Volkswagen Financial Services México, quien también participó en el evento.
Durante el encuentro también se reconoció la participación de los Profesionales de la Educación (PEMs) de Enseña por México, quienes, en colaboración con la IBERO Puebla, iniciaron el programa “Multiplicadores de Emprendimientos Sociales”, enfocado en fortalecer proyectos comunitarios en la Sierra de Puebla que benefician a niñas, niños, jóvenes y familias de la región.
Con iniciativas como #OneVoiceToEmpower, Volkswagen Financial Services México reafirma su compromiso con la construcción de espacios laborales inclusivos y con la promoción de acciones que contribuyan al desarrollo social y económico de las comunidades.
En Volkswagen Financial Services México, la equidad de género no es solo una conversación necesaria, sino una responsabilidad permanente de las organizaciones. Impulsar espacios de diálogo, fortalecer el liderazgo femenino y generar oportunidades para las mujeres dentro y fuera de la empresa formen parte de un compromiso con una cultura más justa, inclusiva y sostenible.