Schneider Electric, aliado tecnológico en la eficiencia energética, publicó sus resultados extra-financieros correspondientes a 2025, con lo que concluye su programa Schneider Sustainability Impact (SSI) 2021–2025. Durante los últimos cinco años, la compañía ha reportado avances medibles en materia climática, social y de gobernanza, acompañando a clientes, socios y comunidades en su transición hacia un futuro más sostenible e inclusivo.
Al cierre del cuarto trimestre de 2025, el programa Schneider Sustainability Impact (SSI) alcanzó una calificación global de 8,86 sobre 10, reflejo de la magnitud de la transformación sostenible impulsada por la compañía en sus operaciones y a lo largo de toda su cadena de valor durante este periodo.
“Schneider Sustainability Impact 2021–2025 ha sido un proceso transformador”, señaló Olivier Blum, CEO de Schneider Electric. “Durante más de 20 años, la sostenibilidad ha sido parte esencial de nuestra identidad. Al combinar innovación, colaboración y responsabilidad, hemos logrado avances en indicadores clave dentro de nuestras operaciones y nuestro ecosistema. Estos resultados refuerzan nuestra convicción de que la sostenibilidad es un motor de desempeño y de impacto positivo”.
La compañía ha desempeñado un papel relevante en el apoyo a sus clientes para reducir su huella ambiental a través de sus productos y soluciones. Al cierre de 2025, Schneider Electric contribuyó a que sus clientes ahorraran y evitaran la emisión de 862 millones de toneladas de CO₂, superando su meta inicial de 800 MtCO₂.
Asimismo, mediante su Zero Carbon Project, Schneider Electric ha movilizado a su cadena de suministro para avanzar de manera concreta en su proceso de descarbonización. A través del involucramiento de sus 1,000 principales proveedores, la compañía contribuyó a una reducción del 56% en las emisiones operativas de CO₂ de estos.
En paralelo, Schneider Electric ha continuado impulsando condiciones laborales justas y seguras a lo largo de su ecosistema de proveedores. Para 2025, el 98% de sus proveedores estratégicos cumplen con los requisitos establecidos en materia de trabajo digno, fortaleciendo el respeto a los derechos humanos, las prácticas laborales éticas y el bienestar de los colaboradores dentro de su cadena de valor.
Guiada por su misión de impulsar el progreso para todos, Schneider Electric ha contribuido a una transición energética más justa e incluyente. A través de su iniciativa Access to Energy, lanzada en 2009, la compañía ha ampliado el acceso a energía limpia, confiable y asequible para comunidades en situación de vulnerabilidad, beneficiando a más de 61 millones de personas a nivel global al cierre de 2025, superando su objetivo inicial de 50 millones.
De manera complementaria, Schneider Electric ha invertido en el desarrollo de talento joven mediante programas de capacitación en gestión energética. Desde 2009, más de un millón de personas han recibido formación en este ámbito, fortaleciendo capacidades para la construcción de comunidades más resilientes y para impulsar la transición energética a nivel global.
Desde 2021, se han implementado más de 500 iniciativas locales de sostenibilidad en los países donde opera la compañía, reflejando su contribución al desarrollo de las comunidades en las que tiene presencia.
“El cierre de SSI 2021–2025 representa un hito, no una meta final”, comentó Esther Finidori, Chief Sustainability Officer de Schneider Electric. “De cara a 2030, nuestro rumbo es claro: seguiremos aprovechando la tecnología y la innovación para impulsar el progreso, colaborar con nuestros grupos de interés, compartir aprendizajes y escalar aquellas soluciones que permitan maximizar el impacto positivo, siempre con el compromiso de hacer lo correcto”.
Además de estos avances, la estrategia de sostenibilidad de Schneider Electric ha sido reconocida por diversas evaluaciones ESG a nivel internacional, entre ellas la medalla Platinum de EcoVadis, su inclusión en la lista A de CDP Climate Change, así como su posicionamiento en el 1er lugar del Social Benchmark y en el 3er lugar del Gender Benchmark en la evaluación más reciente de la World Benchmarking Alliance (WBA), entre otros.
Para consultar el detalle de indicadores y avances, puede revisarse el reporte completo Schneider Sustainability Impact correspondiente al cuarto trimestre de 2025.
En sostenibilidad corporativa solemos ver anuncios de compromisos a 2030, 2040 o incluso 2050. Metas ambiciosas que solían ocupar titulares… pero cuya gestión no siempre es tan notable.
Por eso me pareció interesante ver cuando una empresa cierra un ciclo de trabajo, reporta resultados y redefine la siguiente etapa.
Schneider Electric acaba de concluir su programa Schneider Sustainability Impact 2021–2025, un marco que durante cinco años ordenó sus prioridades ambientales, sociales y de gobernanza.
Al cierre del ciclo, la empresa reporta avances relevantes: haber contribuido a evitar más de 860 millones de toneladas de CO₂ a través de soluciones para clientes, movilizar a su cadena de suministro hacia reducciones importantes de emisiones y ampliar el acceso a energía para más de 60 millones de personas.
En palabras de su CEO, Olivier Blum, el programa ha sido “un proceso transformador” que refuerza la idea de que la sostenibilidad también puede ser un motor de desempeño.
Más allá de las cifras, lo que me parece interesante es la disciplina de gestión que hay detrás: establecer un programa con horizonte definido, medir avances durante el periodo, cerrar el ciclo y preparar la siguiente fase.
No siempre sucede así. En muchos casos la sostenibilidad corporativa se queda en compromisos de largo plazo o en iniciativas aisladas. En cambio, trabajar con ciclos estratégicos claros, indicadores y evaluaciones públicas permite algo más importante: aprender, ajustar y evolucionar la estrategia.
Quizá esa sea una práctica que vale la pena tomar como referencia:
no solo anunciar metas ambiciosas, sino construir ciclos claros de ejecución, evaluación y renovación estratégica.
Porque en sostenibilidad, como en los votos matrimoniales, no basta con prometer: también hay que evaluar y decidir cómo seguir.
R con R, por Edgar López
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.
Durante muchos años, el altruismo dentro del mundo empresarial fue visto como algo accesorio. Un gesto de buena voluntad, un área de filantropía, una campaña anual que permitía a las empresas “retribuir algo a la sociedad” o simplemente la generosidad de los dueños o directores. Sin embargo, el contexto actual está cambiando profundamente esa percepción.
Hoy, el altruismo se está convirtiendo en una verdadera ventaja competitiva.
En un mundo donde las personas son cada vez más conscientes del impacto social y ambiental de las organizaciones, las empresas ya no pueden limitarse a generar utilidades. La sociedad espera algo más: espera empatía, compromiso y responsabilidad real con las comunidades que las rodean.
En México, este cambio es cada vez más evidente. Las fundaciones empresariales están evolucionando de ser simples vehículos de donación a convertirse en plataformas de impacto social con una visión mucho más humana y cercana a las problemáticas del país.
Cada vez vemos más empresas que no solo destinan recursos económicos, sino que también involucran a sus colaboradores, aliados y comunidades en procesos de transformación social. El voluntariado corporativo, las alianzas con organizaciones de la sociedad civil y los programas de impacto comunitario están tomando un papel central en la estrategia de muchas compañías.
Este cambio responde también a una nueva generación de consumidores y colaboradores que busca trabajar, comprar y relacionarse con organizaciones que representen valores claros. Las personas ya no solo evalúan a una empresa por la calidad de sus productos o servicios, sino también por su capacidad de contribuir positivamente a la sociedad.
El altruismo, en este contexto, deja de ser una acción aislada para convertirse en parte de la identidad de una organización.
Las empresas que logran integrar el impacto social dentro de su cultura organizacional generan algo mucho más valioso que reputación: construyen confianza. Y en un entorno donde la confianza es uno de los activos más escasos, esto puede marcar una diferencia significativa.
Además, cuando las fundaciones empresariales se acercan verdaderamente a las comunidades, ocurre algo interesante: la relación deja de ser asistencialista y se transforma en un proceso de colaboración. Las empresas aprenden de las organizaciones sociales, escuchan a las comunidades y comienzan a comprender que los grandes desafíos del país requieren soluciones colectivas.
En ese sentido, el altruismo también humaniza a las empresas. Les permite reconectar con el propósito de generar valor no solo económico, sino también social.
México enfrenta retos enormes en materia de desigualdad, salud, educación y medio ambiente. Frente a estos desafíos, el sector empresarial tiene una oportunidad histórica de asumir un papel mucho más activo en la construcción de soluciones.
Hoy más que nunca, las empresas que entiendan que ayudar también es parte de su modelo de negocio no solo estarán contribuyendo a construir un país más justo, sino que también estarán fortaleciendo su relevación, su reputación y su relación con la sociedad.
Porque al final, en un mundo cada vez más consciente, las organizaciones que logren demostrar empatía, compromiso y propósito serán las que realmente logren diferenciarse.
El altruismo, lejos de ser una debilidad o un gasto, se está convirtiendo en una de las inversiones más inteligentes que puede hacer una empresa.
Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.
Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.
Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.
En el marco de la celebración del Día Mundial de la Vida Silvestre, Grupo Bimbo, la empresa líder en la industria de la panificación, y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) firmaron un convenio de colaboración para implementar acciones de conservación, monitoreo y educación ambiental vinculadas al oso negro mexicano (Ursus americanus eremicus).
El convenio establece que la Secretaría y Grupo Bimbo unirán esfuerzos en torno al proyecto “Del conflicto a la coexistencia: salvaguardando corredores de vida silvestre en México para el desarrollo sustentable”, con el objetivo de fortalecer las acciones de conservación del oso negro mexicano en su hábitat natural.
La Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, señaló durante la apertura del Museo Interactivo Bimbo (MiBIMBO) el pasado 2 de diciembre: “Agradezco a Grupo Bimbo porque están comprometidos con esta causa del cuidado del oso negro. Es un proyecto de gran importancia, ya que se trata de una especie en peligro de extinción. Lo que tenemos que hacer juntos es cambiar la percepción que existe sobre el oso negro. Les agradezco muchísimo porque sé que están comprometidos con la causa; necesitamos más empresas como Bimbo y su conciencia ambiental.”
Desde sus orígenes, Grupo Bimbo ha llevado en su identidad la imagen de un “osito”, que conecta de forma natural con el oso negro mexicano, una especie emblemática y vulnerable de México. Hoy, esa conexión simbólica se traduce en una iniciativa estructurada que busca contribuir activamente a su preservación.
Este convenio marca el inicio de una etapa clave dentro del Programa Huellas, una iniciativa integral impulsada por el Museo Interactivo Bimbo (MiBIMBO), que articula esfuerzos científicos, educativos y de colaboración multisectorial a través de la participación del sector público e instituciones para contribuir a la preservación del oso negro y otras especies emblemáticas del país.
Los esfuerzos del Programa se concentrarán principalmente en los estados de Nuevo León, Coahuila y Sonora, donde las poblaciones del oso negro mexicano enfrentan mayores retos derivados de la expansión humana y de los efectos del cambio climático.
El Programa Huellas contempla:
Rescate, recuperación y translocación de ejemplares en riesgo.
Recuperación de ecosistemas completos para restaurar el equilibrio de la biodiversidad.
Conservación y ampliación de hábitats naturales.
Programas de educación y concientización en comunidades donde la vida humana se cruza con la del oso negro.
Apoyo a la investigación, divulgación y monitoreo científico del oso negro mexicano, así como al estudio de su comportamiento.
La Directora de MiBIMBO, Karina Fogel, dijo que: “La firma de este convenio con SEMARNAT representa un paso fundamental dentro de una iniciativa más amplia que articula ciencia, educación y colaboración entre distintos sectores para proteger al oso negro y promover una cultura de coexistencia. Este es un esfuerzo que solo es posible gracias al trabajo conjunto de aliados comprometidos con la conservación. Desde el Museo Interactivo Bimbo queremos que cada visitante entienda que la protección de nuestra biodiversidad también se construye desde la conciencia y la participación.”
Como parte del modelo de sostenibilidad de esta iniciativa, parte de los ingresos generados por la taquilla de MiBIMBO se destinará al Programa Huellas, convirtiendo cada visita en una contribución activa a la preservación del oso negro en México.
Con esto, Grupo Bimbo renueva su compromiso con México, con su biodiversidad y con las generaciones futuras, impulsando soluciones de largo plazo que promuevan la coexistencia entre las comunidades y la vida silvestre.
Durante décadas, la eficiencia logística del sistema alimentario global fue presentada como uno de los grandes logros de la globalización. Supermercados abastecidos permanentemente, cadenas de suministro optimizadas y producción agrícola internacionalizada generaron la sensación de que los alimentos siempre estarían disponibles. Sin embargo, crisis recientes —desde pandemias hasta eventos climáticos extremos— han puesto en evidencia que ese modelo puede ser mucho más frágil de lo que parecía.
Según información de The Guardian, el debate ha recobrado fuerza en el Reino Unido, donde especialistas advierten que el país depende demasiado de las importaciones y de un sistema logístico altamente concentrado. El profesor Tim Lang, experto en política alimentaria de la City St George’s de la Universidad de Londres, ha advertido que la nación no está preparada para enfrentar crisis simultáneas como conflictos armados, ciberataques o disrupciones climáticas. Para él, el problema es estructural: el sistema alimentario británico fue diseñado para maximizar la eficiencia económica, no la resiliencia.
Cuando almacenar alimentos se convierte en estrategia de seguridad nacional
El debate sobre almacenar alimentos no es teórico. Diversos países han construido reservas estratégicas para garantizar el suministro en situaciones extremas como guerras, crisis climáticas o fallas en el comercio internacional. Estas reservas funcionan como un colchón de seguridad para evitar que una disrupción logística se convierta rápidamente en una crisis humanitaria.
El contraste con el Reino Unido es evidente. El primer Informe de Seguridad Alimentaria del país reveló que solo alcanza un 54 % de autosuficiencia alimentaria, muy por debajo de otras economías desarrolladas. Estados Unidos, Francia o Australia producen suficiente alimento para abastecer a su población si el comercio internacional se interrumpiera, mientras que otros países europeos como España o los Países Bajos alcanzan niveles de autosuficiencia de 75 % y 80 % respectivamente.
Para Lang, el problema radica en una visión excesivamente optimista del comercio global. “No estamos pensando en esto lo suficiente. Lo estamos evadiendo”, afirmó durante una conferencia del Sindicato Nacional de Agricultores en Birmingham. En su opinión, confiar plenamente en que otros países proveerán alimentos en momentos de crisis es una estrategia extremadamente arriesgada.
Otros gobiernos han adoptado enfoques más preventivos. Suiza, por ejemplo, mantiene reservas suficientes para alimentar a toda su población durante tres meses y actualmente trabaja para ampliarlas hasta cubrir un año completo. En contraste, el gobierno británico solo recomienda que los hogares tengan provisiones para tres días.
La eficiencia que creó vulnerabilidad en el sistema alimentario
Uno de los hallazgos más inquietantes del análisis de Lang es la extrema concentración del sistema alimentario británico. Aunque el país cuenta con más de 12,000 supermercados, todos dependen de una red logística sorprendentemente pequeña: apenas 131 centros de distribución abastecen a toda la red minorista. Esta concentración crea puntos críticos de vulnerabilidad.
“Los nueve grandes minoristas representan el 94.5 % de toda la venta minorista de alimentos”, explicó Lang.
En otras palabras, un número reducido de empresas controla la mayor parte del acceso a alimentos de la población. El caso de Tesco ilustra la magnitud del problema. La cadena, que abastece aproximadamente a un tercio del mercado minorista alimentario del Reino Unido, opera a través de apenas 20 centros de distribución. Si alguno de estos nodos logísticos fuera afectado por ciberataques, sabotaje o fallas técnicas, el impacto podría propagarse rápidamente a millones de consumidores.
El experto advierte que la amenaza no es hipotética. En un escenario de guerra tecnológica o conflictos híbridos, estas infraestructuras podrían convertirse en objetivos estratégicos. “En la guerra de drones, son presa fácil”, señaló, subrayando que el sistema alimentario actual depende de una logística extremadamente centralizada y digitalizada.
Crisis climática y dependencia alimentaria: el riesgo que viene
A la vulnerabilidad logística se suma un factor aún más complejo: el cambio climático. El Reino Unido depende fuertemente de la importación de frutas y verduras, muchas de las cuales provienen del sur de Europa y del norte de África, regiones particularmente expuestas a sequías, olas de calor y fenómenos meteorológicos extremos.
Las proyecciones oficiales son preocupantes. Según la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido, si las tendencias actuales continúan, para 2050 el 52 % de las legumbres y el 47 % de las frutas consumidas en el país provendrán de países altamente vulnerables al clima. Esto podría generar interrupciones frecuentes en el suministro.
El problema ya se hizo visible en 2023, cuando condiciones climáticas adversas en España y el norte de África provocaron escasez de ensaladas y verduras frescas en los supermercados británicos. Actualmente, más del 80 % de la fruta y más de la mitad de las verduras que consume el país provienen del exterior. Para Lang, la conclusión es clara:
“Creamos un sistema alimentario en nombre de la eficiencia, lo cual ahora resulta inadecuado para la situación actual,con una concentración de grandes empresas que dominan y que son los cuellos de botella. Esto genera vulnerabilidad. La guerra con drones y la dependencia del software lo hacen doblemente vulnerable ”.
Entonces, ¿deberían las naciones empezar a almacenar alimentos?
El caso del Reino Unido es ilustrativo, pero no excepcional: muchas economías dependen de importaciones, de cadenas de suministro extensas y de infraestructuras logísticas que pueden interrumpirse por conflictos, crisis climáticas o fallas tecnológicas. Por ello, la pregunta sobre si los países deberían almacenar alimentos ya no puede responderse únicamente desde la lógica del mercado o la eficiencia logística. La evidencia sugiere que los sistemas alimentarios modernos, altamente globalizados y concentrados en pocas empresas, son más vulnerables de lo que se pensaba.
Por eso, cada vez más especialistas sostienen que almacenar alimentos debe formar parte de una estrategia más amplia de resiliencia alimentaria. Esto no significa abandonar el comercio internacional, sino equilibrarlo con mayor producción local, diversificación de proveedores y reservas estratégicas capaces de amortiguar crisis inesperadas. En un contexto marcado por el cambio climático y tensiones geopolíticas crecientes, la seguridad alimentaria ya no puede depender únicamente de la eficiencia del mercado global; requiere planificación, previsión y políticas públicas que reconozcan que la vulnerabilidad del sistema alimentario es, en realidad, un desafío compartido por muchas naciones.
La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta capaz de responder preguntas, generar contenido y acompañar decisiones cotidianas. Sin embargo, su creciente presencia también ha abierto interrogantes profundas sobre su capacidad para detectar riesgos y prevenir situaciones de violencia antes de que ocurran. Cuando una tragedia sucede, esas preguntas dejan de ser teóricas y se convierten en una exigencia social.
Según The Guardian, el caso comenzó tras un tiroteo masivo ocurrido el 10 de febrero en la comunidad de Tumbler Ridge, en la Columbia Británica, donde ocho personas murieron, entre ellas cinco estudiantes de entre 12 y 13 años. Ahora, una familia afectada ha iniciado una batalla legal que coloca en el centro del debate la responsabilidad corporativa de las empresas tecnológicas. La historia detrás de esta tragedia explica por qué OpenAI enfrenta demanda y por qué el caso podría marcar un precedente global.
Una tragedia que conmocionó a una pequeña comunidad
Tumbler Ridge es una ciudad montañosa remota del oeste canadiense, conocida por su tranquilidad. Sin embargo, el 10 de febrero esa calma se rompió cuando un joven de 18 años abrió fuego dentro de una escuela, dejando ocho personas muertas y varios heridos antes de quitarse la vida.
Entre las víctimas se encontraba Maya Gebala, una niña de 12 años que sobrevivió tras recibir tres disparos. De acuerdo con la demanda presentada por su familia, una bala impactó en su cabeza por encima del ojo izquierdo, otra en el cuello y una tercera rozó su mejilla y parte de la oreja.
Las consecuencias han sido devastadoras. La menor permanece hospitalizada con una lesión cerebral traumática, discapacidad cognitiva y física permanente, hemiplejia del lado derecho y cicatrices visibles.
El ataque no solo dejó pérdidas humanas, sino una comunidad profundamente marcada por el trauma.
OpenAI enfrenta demanda tras revelarse conversaciones del tirador con ChatGPT
El caso tomó un giro inesperado cuando se reveló que el atacante había mantenido conversaciones con ChatGPT semanas antes del tiroteo. Según reportes periodísticos, el joven describió escenarios violentos relacionados con armas de fuego durante varios días.
Estos intercambios fueron detectados por un sistema automatizado de revisión de la plataforma. Como resultado, la cuenta fue suspendida por la empresa. Sin embargo, el sistema interno no determinó que existiera una amenaza “creíble o inminente”. Por esa razón, la empresa no notificó a las autoridades canadienses. Posteriormente se descubrió que el agresor había creado una segunda cuenta vinculada a la primera, lo que añadió más preguntas sobre los sistemas de monitoreo y prevención dentro de las plataformas de inteligencia artificial.
La demanda busca respuestas y responsabilidades
Ante este contexto, Cia Edmonds —madre de Maya— presentó una demanda civil en nombre de ella y de sus dos hijas, Maya y Dahlia, quienes estaban presentes durante el ataque. El objetivo del proceso judicial, según el despacho legal que representa a la familia, es esclarecer completamente lo ocurrido y determinar si existieron fallas que pudieron haber evitado la tragedia.
La demanda sostiene que la empresa aceleró la comercialización de ChatGPT sin realizar suficientes estudios de seguridad. También acusa a la compañía de mantener prácticas que, según los demandantes, resultan “reprobables y moralmente repugnantes” debido a la magnitud del daño causado.
Además de exigir explicaciones, la familia solicita una compensación punitiva no revelada y busca establecer responsabilidades que ayuden a prevenir ataques similares en el futuro.
Un debate sobre la responsabilidad de la inteligencia artificial
El caso ha abierto un debate más amplio sobre el papel de las empresas tecnológicas frente a la prevención de violencia. ¿Hasta dónde debe llegar la vigilancia de contenidos generados por usuarios? ¿Cuándo debe activarse una alerta hacia autoridades? El primer ministro de Columbia Británica, David Eby, ha sido una de las voces más críticas respecto al marco regulatorio actual. Para él, el sistema vigente deja demasiada discrecionalidad en manos de las empresas.
Eby ha señalado que no es aceptable que las plataformas decidan por sí mismas cuándo informar a la policía. Desde su perspectiva, la falta de regulación clara representa un riesgo sistémico que podría permitir que incidentes similares vuelvan a ocurrir.
OpenAI enfrenta demanda mientras promete cambios en sus políticas
Mientras OpenAI enfrenta demanda, la compañía ha iniciado conversaciones con autoridades provinciales y locales para revisar sus protocolos de seguridad. El director ejecutivo de la empresa, Sam Altman, sostuvo una reunión virtual con el primer ministro de Columbia Británica y con el alcalde de Tumbler Ridge. Durante el encuentro, reconocieron que una disculpa pública sería necesaria, aunque insuficiente frente al dolor de la comunidad.
La empresa calificó el ataque como una “tragedia indescriptible” y afirmó que trabaja con autoridades para implementar cambios que ayuden a prevenir situaciones similares. Sin embargo, no ha confirmado si el proceso judicial modificará el calendario de las disculpas públicas prometidas.
Regulación de IA: un debate que apenas comienza
El gobierno canadiense ya presionaba a las empresas de inteligencia artificial para reforzar sus sistemas de detección de violencia antes de este caso. Ahora, la presión se ha intensificado. El ministro de Inteligencia Artificial de Canadá, Evan Solomon, solicitó a la empresa aplicar sus nuevas normas de seguridad de manera retroactiva. Esto implicaría revisar interacciones pasadas detectadas por los sistemas internos para identificar posibles amenazas que no fueron reportadas en su momento.
El objetivo es determinar si existieron otros incidentes similares que, bajo los nuevos estándares, habrían sido comunicados a las autoridades policiales. De confirmarse, el debate sobre regulación tecnológica podría acelerar en el país.
La tragedia de Tumbler Ridge ha colocado a la inteligencia artificial en el centro de un dilema ético complejo. Mientras la tecnología avanza a gran velocidad, las reglas que definen su responsabilidad frente a la sociedad aún se encuentran en construcción.
El caso en el que OpenAI enfrenta demanda podría convertirse en un precedente clave para definir hasta dónde llega la obligación de las plataformas digitales cuando detectan señales de violencia. Más allá del resultado judicial, la discusión ya está transformando la forma en que gobiernos, empresas y sociedad entienden la responsabilidad de la inteligencia artificial.
La animación ha sido, históricamente, un vehículo poderoso para discutir temas complejos desde una narrativa accesible. Durante décadas, estudios como Pixar han construido historias que combinan entretenimiento con reflexiones profundas sobre la sociedad, el medio ambiente o la ética. En ese contexto, la película Hoppers ha comenzado a generar conversación más allá del cine familiar.
La historia sigue a Mabel, una joven amante de los animales que utiliza una tecnología capaz de transferir la conciencia humana a cuerpos robóticos con forma de animal. Al habitar un castor mecánico hiperrealista, la protagonista logra comunicarse con la fauna y descubre una amenaza humana contra su ecosistema. Más allá de su premisa de ciencia ficción, la narrativa abre preguntas sobre la relación entre humanidad, tecnología y naturaleza.
En una época marcada por crisis climáticas, pérdida de biodiversidad y debates sobre innovación tecnológica, esta película se posiciona en una intersección interesante: la del entretenimiento que provoca reflexión social. Por eso, más que una simple aventura animada, la conversación alrededor de esta producción gira en torno a lo que podría decirnos sobre responsabilidad ambiental, ética tecnológica y convivencia con otras especies.
La premisa tecnológica de Hoppers de Pixar: ¿puente o advertencia?
Uno de los elementos más llamativos de la película es la tecnología que permite “saltar” la conciencia humana a animales robóticos. Este recurso narrativo no es nuevo en la ciencia ficción, pero aquí se utiliza para explorar una pregunta fundamental: ¿qué pasaría si los humanos realmente pudieran entender a los animales?
En la historia, Mabel utiliza esta tecnología para infiltrarse en el mundo animal y comprenderlo desde dentro. A través de su experiencia como castor, la protagonista descubre dinámicas ecológicas y sociales que los humanos suelen ignorar. La tecnología se presenta así como un puente entre especies, pero también como un espejo que expone la distancia entre nuestras decisiones y sus consecuencias en la naturaleza.
Desde una perspectiva de responsabilidad social, esta premisa también plantea un dilema contemporáneo: si la tecnología puede ampliar nuestra capacidad de comprensión, ¿también debería ampliar nuestra responsabilidad hacia el entorno?
Hoppers de Pixar y la empatía interspecies
Uno de los grandes aportes narrativos de la película es su apuesta por la empatía entre especies. Al convertirse en castor, Mabel no solo observa a los animales: vive como uno de ellos, comparte sus reglas y comprende su lógica de supervivencia.
Este recurso recuerda una idea clave en los debates actuales sobre sostenibilidad: la necesidad de abandonar una visión antropocéntrica del planeta. La película pone en escena algo que la ciencia lleva años señalando: los ecosistemas funcionan como redes interdependientes, donde cada especie cumple un papel.
En ese sentido, el liderazgo del castor Rey George y las dinámicas del reino animal funcionan como metáfora de gobernanza ecológica. Los animales organizan su vida colectiva en torno al equilibrio del entorno, mientras que los humanos —representados por intereses políticos y económicos— aparecen como una amenaza para ese equilibrio.
Desarrollo urbano vs naturaleza: un conflicto real
La amenaza central de la historia proviene de un proyecto humano que pone en riesgo el hábitat natural de los animales. Este elemento conecta directamente con una problemática global: el impacto de la urbanización y la expansión inmobiliaria sobre los ecosistemas.
El antagonista, el alcalde Jerry, simboliza la tensión entre desarrollo económico y conservación ambiental. Este conflicto narrativo no es casual. En muchas regiones del mundo, la destrucción de hábitats responde a decisiones políticas o empresariales que priorizan beneficios de corto plazo.
Lo interesante es que la película no presenta un enfrentamiento simplista entre “humanos malos” y “animales buenos”. Más bien plantea un problema estructural: decisiones humanas que ignoran el valor ecológico de los territorios.
If you thought #Hoppers was just a cute movie about a robotic beaver, you are NOT ready. It starts with a beautiful connection to nature and ends in a high-stakes, "did-they-really-just-do-that" fever dream. The most bonkers, creative, and hilarious thing @Pixar has done in years pic.twitter.com/7FGqwPVhJL
Cuando el entretenimiento se convierte en conversación social
El cine animado ha demostrado ser un poderoso catalizador de conversaciones sociales. Producciones anteriores de Pixar han abordado temas como emociones, identidad o medio ambiente, pero pocas lo han hecho desde una perspectiva tan explícitamente ecológica.
En este caso, la película combina humor, aventura y acción con un mensaje ambiental que puede ser interpretado tanto por audiencias infantiles como adultas. Esta dualidad es clave: mientras los más jóvenes se conectan con los personajes, los adultos identifican las implicaciones sociales del conflicto.
La pregunta que subyace es clara: si los humanos pudieran escuchar realmente a los animales, ¿seguirían tomando las mismas decisiones sobre el planeta?
Tecnología, ética y responsabilidad
Otro elemento que ha despertado debate es el uso de tecnología avanzada para intervenir en el mundo natural. La posibilidad de transferir la conciencia humana a cuerpos robóticos plantea cuestiones éticas interesantes.
Por un lado, la tecnología se muestra como una herramienta que puede generar comprensión y empatía. Pero también podría convertirse en un mecanismo de control o intervención sobre otras especies.
Esta tensión refleja debates actuales sobre inteligencia artificial, biotecnología y robótica. La innovación tecnológica puede ser una aliada de la sostenibilidad, pero también plantea preguntas sobre límites éticos y gobernanza.
La tradición de Pixar: contar historias que incomodan
No es casual que esta conversación surja alrededor de una producción de Pixar. Desde su fundación, el estudio ha desarrollado narrativas que combinan entretenimiento con reflexión social.
En este caso, la película se suma a una tradición de historias que utilizan mundos ficticios para explorar dilemas reales. La diferencia es que el contexto actual —marcado por la crisis climática y la pérdida acelerada de biodiversidad— hace que estos mensajes resuenen con mayor urgencia.
Así, la película se convierte en un ejemplo de cómo el cine puede contribuir a la conversación pública sobre sostenibilidad y responsabilidad ambiental.
Más allá de su narrativa de aventura y ciencia ficción, Hoppers plantea preguntas que conectan directamente con los debates contemporáneos sobre responsabilidad social. La relación entre humanidad, tecnología y naturaleza aparece en el centro de la historia, recordando que nuestras decisiones impactan a todas las especies con las que compartimos el planeta.
El valor de la película no radica únicamente en su mensaje ambiental, sino en su capacidad para provocar conversación. En un contexto donde la sostenibilidad requiere cambios culturales profundos, las historias también juegan un papel clave. Y, a veces, una película animada puede ser el punto de partida para cuestionar cómo queremos convivir con el mundo natural.
Cada año, la revista financiera Forbes publica uno de los rankings económicos más observados del planeta: la lista de multimillonarios del mundo. El listado clasifica a las personas con mayor patrimonio neto global a partir de una metodología que combina el valor de sus participaciones empresariales, precios de acciones, tipos de cambio y estimaciones sobre activos privados. Para la edición 2026, la revista utilizó datos financieros al 1 de marzo de ese año para calcular la riqueza de miles de individuos alrededor del mundo.
El resultado es un mapa anual del poder económico global: quién concentra el capital, en qué sectores se genera y cómo evoluciona la acumulación de riqueza. En 2026, el ranking registró un récord de 3,428 multimillonarios con una riqueza conjunta de 20.1 billones de dólares, impulsada principalmente por el auge de la inteligencia artificial, los mercados financieros y el crecimiento del sector tecnológico.
Sin embargo, más allá de la riqueza acumulada surge una pregunta cada vez más relevante en la conversación pública: ¿quienes concentran más capital también lideran en impacto social? Con esta inquietud en mente analizamos a los 10 primeros lugares del ranking para explorar la responsabilidad social de multimillonarios. El objetivo fue revisar si, además de construir imperios empresariales, estas figuras han encabezado personalmente iniciativas filantrópicas o causas sociales relevantes. El resultado fue el siguiente.
¿Los 10 más ricos también lideran en responsabilidad social?
1. Elon Musk
Fortuna estimada: 839 mil millones de dólares Nacionalidad: estadounidense Empresa principal: Tesla y SpaceX Sector: tecnología, movilidad eléctrica y exploración espacial
El empresario tecnológico Elon Musk encabeza la lista global de Forbes con una fortuna sin precedentes que supera los 839 mil millones de dólares. Su riqueza proviene principalmente de su participación en SpaceX y Tesla, así como de la expansión de su empresa de inteligencia artificial xAI. El crecimiento de estas compañías —especialmente en el ámbito de la transición energética y la industria espacial— explica el enorme incremento de su patrimonio en los últimos años.
En materia de responsabilidad social de multimillonarios, Musk ha financiado iniciativas a través de la Musk Foundation, orientadas principalmente a educación científica, energías renovables, investigación médica infantil y tecnologías para reducir emisiones. También financió el XPrize Carbon Removal, un premio internacional de 100 millones de dólares destinado a acelerar tecnologías de captura de carbono.
No obstante, su liderazgo social también ha sido cuestionado. Musk ha sido criticado por su postura frente a la regulación laboral y por conflictos con sindicatos en Tesla, además de polémicas declaraciones públicas sobre política, desinformación y regulación tecnológica. Estas controversias han generado dudas sobre la coherencia entre sus avances tecnológicos —que prometen beneficios ambientales— y su impacto social en el ámbito laboral y democrático. Para muchos analistas, este tipo de conductas debilitan la narrativa de liderazgo responsable y muestran cómo la influencia de un multimillonario puede amplificar efectos negativos sobre trabajadores, mercados y opinión pública. Además, los últimos archivos Epstein publicados han evidenciado que, pese a que Musk aseguró que rechazó las visitas a la isla del financiero acusado de tráfico sexual, los correos demuestran que el dueño de Tesla intento coordinar varias visitas al lugar, lo que plantea serías preguntas sobre la naturaleza de su relación con Epstein.
“We should have a Moon Base Alpha, which is the next step after the Apollo program, to have a base on the moon. You could have a gigantic science station doing research about the nature of the universe on the moon. It would be very cool.”
Fortuna estimada: 257 mil millones de dólares Nacionalidad: estadounidense Empresa: Google / Alphabet Inc. Sector: tecnología digital e internet
Larry Page, cofundador de Google, ocupa el segundo lugar del ranking global. Su patrimonio proviene principalmente de su participación accionaria en Alphabet, el conglomerado tecnológico que controla servicios digitales como Google, YouTube y Android. La expansión de la economía digital y el dominio global del buscador han convertido a Page en una de las figuras más influyentes del capitalismo tecnológico contemporáneo.
En el terreno de la responsabilidad social de multimillonarios, Page ha financiado proyectos científicos y ambientales a través de la Carl Victor Page Memorial Foundation. Sus donaciones han apoyado investigación médica, iniciativas de energías limpias, políticas de izquierda y programas educativos.
Sin embargo, Page también ha enfrentado cuestionamientos derivados del impacto social de Google. Autoridades regulatorias y organizaciones civiles han criticado el poder monopólico de la empresa, especialmente en el mercado de búsqueda digital y publicidad en línea. Incluso el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha planteado medidas para limitar ese dominio, incluyendo la posibilidad de separar algunas unidades del negocio. Estas críticas ponen en evidencia un dilema recurrente en la responsabilidad social de multimillonarios: aunque los empresarios apoyen causas sociales, los modelos de negocio que construyeron pueden generar desequilibrios estructurales que afectan la competencia, la privacidad y el acceso equitativo a la información.
Larry Page cofounded Google in 1998 with fellow Stanford Ph.D. student Sergey Brin. Not only did Page co-write the search algorithm that changed online naviagation, he engraved his place on the #Forbes250 list, featuring people actively changing how America works, builds and… pic.twitter.com/L75maokL8i
Fortuna estimada: alrededor de 237 mil millones de dólares Nacionalidad: estadounidense (nacido en Rusia) Empresa: Google / Alphabet Inc. Sector: tecnología digital e inteligencia artificial
Sergey Brin, cofundador de Google junto con Larry Page, se mantiene entre los empresarios más ricos del mundo gracias al valor de su participación en Alphabet. Su papel en el desarrollo del algoritmo que permitió organizar la información de internet cambió radicalmente el funcionamiento de la economía digital.
Desde el punto de vista de la responsabilidad social de multimillonarios, Brin ha destacado por su apoyo a investigación médica y científica. A través de la Sergey Brin Family Foundation ha financiado estudios sobre enfermedades neurológicas, como el Alzheimer, así como proyectos educativos, iniciativas de cambio climático y programas de ayuda humanitaria.
Sin embargo, al igual que Page, Brin ha sido criticado por el impacto social del ecosistema digital que ayudó a crear y ambos han sido mencionados en los denominados archivos de Jeffrey Epstein, documentos judiciales y testimonios que detallan la red de contactos del financiero acusado de tráfico sexual. Aunque se ha aclarado que las menciones en estos documentos no implican necesariamente responsabilidad legal ni participación en delitos, pero sí han generado cuestionamientos sobre los estándares éticos de las élites económicas y la naturaleza de sus relaciones personales y empresariales. Lo que sí sabemos es que Sergey visitó la isla pedófila de Epstein junto con su exesposa y que la denunciante de Epstein, Sarah Ransome, afirma tener fotos suyas en las que Brin y Epstein aparacen junto a ella.
Fortuna estimada: más de 224 mil millones de dólares Nacionalidad: estadounidense Empresa: Amazon y Blue Origin Sector: comercio electrónico, logística y tecnología
Jeff Bezos revolucionó el comercio mundial al convertir a Amazon en el mayor ecosistema de comercio electrónico y logística del planeta. Su fortuna está vinculada al crecimiento explosivo del comercio digital, los servicios en la nube y la infraestructura logística global.
Bezos ha impulsado una de las mayores iniciativas filantrópicas enfocadas al clima: el Bezos Earth Fund, con compromisos de financiamiento por 10 mil millones de dólares para combatir el cambio climático, proteger ecosistemas y acelerar la transición energética. También creó el Day One Fund para financiar redes educativas para comunidades vulnerables y apoyar programas para personas sin hogar.
Sin embargo, Bezos también ha sido objeto de críticas importantes. Organizaciones laborales han denunciado condiciones de trabajo exigentes en centros logísticos de Amazon y represalias contra trabajadores luego de una huelga, mientras que activistas ambientales cuestionan la enorme huella de carbono generada por la red global de transporte de la empresa. Estas críticas muestran cómo el impacto social de las grandes corporaciones puede entrar en tensión con la filantropía individual del empresario, debilitando su liderazgo dentro del debate sobre responsabilidad social empresarial.
Jeff Bezos on why too many ideas can destroy a company, and the discipline that built Amazon's inventive edge:
"Jeff, you have enough ideas to destroy Amazon."
That's what senior executive Jeff Wilke told Bezos after just one year of working together.
— Big Brain Business (@BigBrainBizness) March 5, 2026
5. Mark Zuckerberg
Fortuna estimada: alrededor de 222 mil millones de dólares Nacionalidad: estadounidense Empresa: Meta Platforms Sector: redes sociales y tecnología digital
Mark Zuckerberg ocupa el quinto lugar del ranking gracias al valor de Meta Platforms, el conglomerado que controla plataformas digitales utilizadas por miles de millones de personas, incluyendo Facebook, Instagram y WhatsApp. Estas redes sociales se han convertido en una de las principales infraestructuras de comunicación del planeta.
La principal expresión de su compromiso con la responsabilidad social es la Chan Zuckerberg Initiative, creada junto con su esposa Priscilla Chan. Esta organización financia investigación biomédica, proyectos educativos y desarrollo científico con el objetivo de impulsar avances médicos y mejorar el acceso al conocimiento.
No obstante, Zuckerberg ha enfrentado algunas de las críticas más fuertes dentro del ecosistema tecnológico. Meta ha sido señalada por su papel en la propagación de desinformación, la manipulación política en redes sociales y los efectos negativos de las plataformas en la salud mental de adolescentes. Escándalos como el caso Cambridge Analytica revelaron el uso indebido de datos de millones de usuarios, generando un intenso debate sobre privacidad y democracia digital. Estas controversias han debilitado la percepción de liderazgo social del empresario, demostrando que la verdadera responsabilidad social de multimillonarios también se mide por el impacto sistémico de las plataformas que controlan, no solo por sus iniciativas filantrópicas.
Fortuna estimada: 190 mil millones de dólares Nacionalidad: estadounidense Empresa: Oracle Corporation Sector: software empresarial, bases de datos y tecnología
Larry Ellison, fundador de Oracle, ocupa el sexto lugar del ranking global. Su fortuna proviene del desarrollo de software corporativo, bases de datos y servicios en la nube utilizados por empresas y gobiernos en todo el mundo. Oracle se convirtió en una de las compañías más influyentes en infraestructura digital empresarial, especialmente con el crecimiento de la inteligencia artificial y los servicios de nube corporativa.
En el ámbito de la responsabilidad social de multimillonarios, Ellison ha canalizado buena parte de su filantropía a través de la Ellison Medical Foundation y otros programas enfocados en investigación médica, particularmente en envejecimiento, salud pública y biotecnología. Además, se le atribuye el impulso proyectos de conservación ambiental y desarrollo comunitario en Hawái, donde posee gran parte de la isla de Lanai, una cuestión que también le ha generado múltiples críticas que aseguran que ha creado un isla para millonarios, no para los locales, mientras que otros argumentan que sus proyectos de sostenibilidad responden solo a los intereses del fundador de Oracle y sus otras de compañías en la isla.
Otras de las críticas que Ellison ha enfrentado están relacionadas el enorme poder de Oracle en el sector de datos corporativos y su participación en contratos tecnológicos con gobiernos e, incluso, discriminación de personas. Estas controversias muestran cómo el liderazgo económico de un multimillonario puede generar tensiones sociales cuando el poder financiero se traduce en influencia territorial o política.
Oracle just told every AI company on earth the same thing.
Your models are worthless.
Not the technology, talent or the billions spent training them.
But the data they were trained on.
Larry Ellison, the man who built Oracle into the backbone of global enterprise just dropped… pic.twitter.com/rWQ6hmt39A
Fortuna estimada: 171 mil millones de dólares Nacionalidad: francés Empresa: LVMH Sector: bienes de lujo (moda, cosmética, joyería y bebidas premium)
Bernard Arnault es el empresario más rico de Europa y líder del conglomerado LVMH, que agrupa más de 70 marcas de lujo como Louis Vuitton, Dior o Moët & Chandon. Su fortuna se ha construido a partir del crecimiento global del mercado del lujo, especialmente en Asia y Estados Unidos, donde el consumo de marcas premium ha experimentado un crecimiento sostenido.
Arnault ha impulsado iniciativas culturales y patrimoniales a través de la Fondation Louis Vuitton, una institución dedicada al arte contemporáneo, educación cultural y promoción de artistas emergentes que ayudó a fundar. Además, su familia realizó donaciones millonarias para la restauración de la Catedral de Notre Dame tras el incendio de 2019, uno de los esfuerzos filantrópicos más visibles en la historia reciente del patrimonio europeo.
No obstante, Arnault también ha sido objeto de críticas tras exponer su desacuerdo con el impuesto del 2% sobre el patrimonio de los ricos y por construir estructuras corporativas complejas utilizadas para evadir impuestos. Algunos sectores de la opinión pública en Francia han señalado que estas prácticas contrastan con su enorme riqueza personal. También se han criticado las condiciones laborales en algunas cadenas de suministro de la industria de la moda. Estas tensiones muestran cómo, incluso cuando existe filantropía cultural significativa, las prácticas corporativas pueden influir en la percepción pública del liderazgo social de los multimillonarios.
LVMH CEO BERNARD ARNAULT: FRANCE ALSO NEEDS TO APPOINT SOMEONE TO SLASH BUREAUCRACY
“I've just returned from the USA, as you so kindly noted, and I was able to see the wind of optimism prevailing in that country.
Fortuna estimada: 154 mil millones de dólares Nacionalidad: estadounidense (nacido en Taiwán) Empresa: Nvidia Sector: semiconductores e inteligencia artificial
Jensen Huang, cofundador y director ejecutivo de Nvidia, es uno de los empresarios cuyo patrimonio ha crecido más rápidamente en la última década gracias al auge de la inteligencia artificial. Los chips de Nvidia se han convertido en infraestructura esencial para entrenar modelos de IA y centros de datos, lo que ha impulsado el valor de la compañía hasta niveles históricos.
Huang ha realizado importantes donaciones a instituciones educativas, particularmente universidades tecnológicas. También ha financiado laboratorios de ingeniería, programas de investigación en inteligencia artificial y becas para estudiantes de ingeniería. Asimismo, Huang y su pareja han apoyado a instituciones benéficas como es el caso de su apoyo a una organización que apoyó a los damnificados por los incendios forestales de Maui en 2023.
Sin embargo, el crecimiento de Nvidia también ha despertado críticas sobre el impacto ambiental del desarrollo masivo de centros de datos y el consumo energético asociado al entrenamiento de modelos de inteligencia artificial. Algunos expertos señalan que la expansión acelerada de esta industria podría incrementar significativamente las emisiones y la demanda energética global. Estas críticas evidencian un dilema creciente: las tecnologías que prometen transformar la economía también generan nuevos retos ambientales y sociales.
Our CEO Jensen Huang returns to the SAP Center stage for the NVIDIA GTC 2026 keynote, and the energy is already building.
At the heart of GTC is this must-see moment: a deep dive into the breakthroughs in accelerated computing, AI, and transformative technology that will define… pic.twitter.com/zQa60ejINh
Fortuna estimada: 149 mil millones de dólares Nacionalidad: estadounidense Empresa: Berkshire Hathaway Sector: inversión financiera y conglomerados empresariales
Warren Buffett es considerado uno de los inversores más exitosos de la historia y dirige Berkshire Hathaway, un conglomerado que controla compañías en sectores tan diversos como seguros, energía, ferrocarriles y consumo. Su fortuna proviene de décadas de inversiones estratégicas que han generado rendimientos extraordinarios en los mercados financieros.
Para algunos, Buffett es uno de los referentes más sólidos en materia de responsabilidad social de multimillonarios, pues ha comprometido la mayor parte de su fortuna a donaciones filantrópicas, principalmente a la Fundación Bill y Melinda Gates, además de organizaciones familiares. Junto con Bill Gates, lanzó la iniciativa The Giving Pledge, mediante la cual decenas de multimillonarios se comprometen a donar al menos la mitad de su patrimonio a causas sociales.
No obstante, incluso Buffett ha enfrentado críticas en el debate sobre desigualdad económica. Algunos economistas señalan que su fortuna —aunque parcialmente destinada a filantropía— sigue siendo producto de un sistema financiero que favorece la acumulación de capital. El propio Buffett ha reconocido esta paradoja al afirmar públicamente que los multimillonarios deberían pagar más impuestos, lo que ha alimentado el debate sobre si la filantropía privada puede sustituir a políticas públicas redistributivas.
"Warren Buffett"
Por este vídeo donde explica la diferencia fundamental entre invertir y especular:
Si el activo no produce nada, solo estás esperando a que un "tonto" pague más mañana.
Fortuna estimada: 148 mil millones de dólares Nacionalidad: español Empresa: Inditex Sector: industria textil y moda
Amancio Ortega, fundador de Inditex —grupo propietario de marcas como Zara—, cierra el Top 10 del ranking global. Su fortuna proviene del modelo de fast fashion, que revolucionó la industria textil al acelerar los ciclos de diseño, producción y distribución de ropa en todo el mundo.
En términos de responsabilidad social de multimillonarios, Ortega ha canalizado gran parte de su filantropía a través de la Fundación Amancio Ortega, que ha financiado importantes proyectos de salud pública, entre los que se cuentan donaciones de materiales sanitarios de protección durante la pandemia de COVID, así como de mobiliario hospitalario, así como la donación de aceleradores de protones para tratar cáncer, los cuales, se estima, representaron una inversión de 280 millones de euros. Su fundación también ha impulsado programas educativos y becas internacionales para estudiantes.
Sin embargo, su modelo empresarial también ha sido criticado por organizaciones laborales y ambientales. Activistas y medios de comunicación han cuestionado las condiciones laborales extremas en algunas cadenas de suministro de la industria textil global y el impacto ambiental del fast fashion, caracterizado por ciclos de consumo acelerados y altos niveles de residuos textiles. Estas críticas muestran cómo el éxito económico de una industria puede generar externalidades sociales y ambientales que influyen en la percepción del liderazgo responsable de sus fundadores.
Multimillonarios más ricos, desigualdad más profunda
La lista de Forbes no solo retrata quiénes concentran la riqueza global; también revela una tendencia estructural: el crecimiento acelerado de la riqueza extrema. Según Forbes, en 2026 el número de multimillonarios alcanzó un récord histórico y su patrimonio conjunto superó los 20 billones de dólares, impulsado por tecnologías emergentes como la inteligencia artificial y por mercados financieros altamente favorables.
Esta expansión de las grandes fortunas plantea una paradoja central para el debate sobre la responsabilidad social de multimillonarios. Mientras algunos individuos destinan parte de su riqueza a causas sociales, la concentración de capital continúa ampliando la brecha entre quienes poseen enormes recursos y quienes enfrentan condiciones de pobreza o vulnerabilidad.
El desafío no es únicamente filantrópico. Muchos analistas sostienen que el crecimiento de estas fortunas está ligado a modelos económicos, tecnológicos y energéticos que también generan impactos ambientales significativos, incluidos altos niveles de emisiones de gases de efecto invernadero. En un mundo cada vez más afectado por crisis climáticas y desigualdad social, la discusión sobre impuestos a las grandes fortunas y nuevos mecanismos de redistribución vuelve a cobrar fuerza.
Más allá de la filantropía individual, la verdadera pregunta es sistémica, pues cuando el poder económico se concentra en pocas manos, la responsabilidad social de multimillonarios deja de ser una opción reputacional y se convierte en una exigencia ética y política. En un planeta que enfrenta retos sociales y climáticos cada vez más urgentes, el liderazgo del capital global ya no puede medirse solo en cifras de riqueza, sino en la capacidad de transformar esa riqueza en bienestar colectivo.
Tras el reciente concierto gratuito de Shakira en el Zócalo de la Ciudad de México, una de las preguntas que más circularon en redes sociales fue simple: ¿quién pagó el evento?
La duda no es menor. En la conversación pública surgieron especulaciones sobre si el espectáculo había sido financiado con recursos públicos. También se habló del costo de contratar a una artista de talla internacional.
Distintas estimaciones de la industria musical señalan que Shakira puede cobrar alrededor de 40 millones de pesos por concierto, dependiendo del formato del espectáculo.
Pero más allá del costo, el evento dejó otra pregunta interesante: ¿por qué una empresa financiaría un concierto masivo en el principal espacio público del país cuando su marca apenas aparece?
En un contexto donde las alianzas entre empresas, gobiernos y espacio público son cada vez más frecuentes, entender cómo se estructuran estas colaboraciones también permite transparentar el papel que juega cada actor.
Ante el ruido mediático y las versiones contradictorias, Expok —consultora y medio especializado en responsabilidad corporativa— contactó directamente a Grupo Modelo para conocer el alcance de su participación.
La pregunta que dominó la conversación
Grupo Modelo explicó que el concierto formó parte de las actividades para conmemorar los 100 años de la compañía y de su marca Corona.
El concierto de Shakira en el Zócalo formó parte de la culminación de un año de eventos para conmemorar los 100 años de Grupo Modelo y de Corona. Así, Grupo Modelo pagó el concierto en alianza con OCESA, quien fue la productora encargada de su ejecución.
De acuerdo con la empresa, Grupo Modelo financió el espectáculo, mientras que OCESA se encargó de la producción.
La participación del gobierno de la Ciudad de México consistió en facilitar el uso del espacio público y coordinar aspectos logísticos y de seguridad, como ocurre habitualmente en eventos masivos realizados en plazas públicas.
En otras palabras, el concierto no fue financiado con recursos del erario, sino mediante un esquema en el que una empresa privada patrocinó el evento mientras las autoridades facilitaron el espacio y su operación logística.
Aunque en redes sociales circularon versiones sobre la posibilidad de que la artista hubiera reducido o incluso renunciado a su pago, no existe confirmación pública sobre los términos económicos del acuerdo.
Un concierto privado en el principal espacio público del país
La dimensión del evento ayuda a entender su alcance.
Se estima que el concierto reunió a alrededor de 400 mil personas en la plancha del Zócalo. Según estimaciones de Concanaco Servytur, la derrama económica generada podría alcanzar casi 404 millones de pesos, beneficiando a hoteles, restaurantes, transporte y comercios del centro de la ciudad.
Eventos de esta escala muestran cómo la actividad cultural también puede tener efectos económicos relevantes cuando se desarrolla en espacios emblemáticos de las ciudades.
Cuando una empresa colabora con la ciudad
La relación entre empresas y sociedad no ocurre únicamente desde el cumplimiento normativo o la gestión de riesgos. En ocasiones también se abren oportunidades de colaboración en beneficio de la comunidad.
Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, Grupo Modelo adaptó parte de su infraestructura para producir gel antibacterial y distribuyó agua potable en latas originalmente destinadas a cerveza Corona para apoyar a comunidades y centros de salud.
El concierto en el Zócalo puede leerse dentro de esa lógica: una iniciativa distinta —en este caso cultural— que utilizó recursos privados para generar una experiencia pública abierta.
Por qué una empresa financia un evento donde casi no aparece
En eventos como este, el valor para una empresa no siempre está en la visibilidad directa de su marca.
Cuando un concierto ocurre en un espacio público y cuenta con la participación de autoridades, el reconocimiento del público suele dirigirse principalmente al gobierno. Para la empresa que financia el evento, sin embargo, el retorno puede encontrarse en otro lugar.
Patrocinar una iniciativa de esta escala en el corazón de una ciudad también significa participar en la construcción de un momento público que fortalece a uno de sus principales interlocutores institucionales. Aunque la marca no sea protagonista, la inversión puede traducirse en algo distinto a la publicidad: capital institucional, posicionamiento cultural y legitimidad en el entorno donde la empresa opera.
Las reglas cuando una empresa participa en el espacio público
Cuando una empresa privada financia un evento en un espacio público emblemático como el Zócalo, inevitablemente surgen preguntas sobre cómo se estructuran estas colaboraciones.
Grupo Modelo forma parte de AB InBev, la mayor cervecera del mundo, y opera bajo políticas globales de ética corporativa y cumplimiento que regulan la interacción con autoridades y funcionarios públicos.
Estas políticas incluyen principios como el cumplimiento de la ley, controles internos sobre patrocinios y transparencia en los gastos corporativos, con el objetivo de asegurar que este tipo de acciones se desarrollen bajo criterios claros de integridad.
Lo que este concierto también nos deja…
Eventos como este muestran cómo las grandes actividades culturales pueden convertirse en puntos de encuentro entre empresas, gobiernos y ciudadanía.
Pero también recuerdan algo relevante para la conversación sobre sostenibilidad y gobierno corporativo: cuando el sector privado participa en iniciativas que involucran espacios públicos emblemáticos, la claridad sobre quién financia y cómo se estructuran estas colaboraciones resulta fundamental.
Entender el papel de cada actor no sólo ayuda a explicar el evento. También contribuye a transparentar cómo interactúan las empresas con la vida pública de las ciudades donde operan
La seguridad nacional suele imaginarse con muros, bases militares o sistemas tecnológicos avanzados. Sin embargo, una idea que gana atención en Europa propone mirar hacia un aliado mucho más antiguo: la naturaleza. Frente a un contexto geopolítico cada vez más complejo, algunos líderes ambientales plantean que los ecosistemas también pueden desempeñar un papel estratégico en la defensa territorial.
La propuesta parte de una premisa sencilla pero poderosa: restaurar paisajes naturales en zonas limítrofes podría dificultar el avance de fuerzas invasoras al mismo tiempo que fortalece la biodiversidad. La iniciativa, impulsada por la comisaria europea de Medio Ambiente, Jessika Roswall, sugiere que proteger la naturaleza y garantizar la seguridad pueden ser objetivos complementarios.
Reforestar fronteras: una estrategia que mezcla naturaleza y seguridad
Comparte un artículo de The Guardian que la idea de reforestar fronteras plantea convertir franjas territoriales cercanas a los límites nacionales en espacios densamente vegetados, con bosques, arbustos y humedales que dificulten el tránsito de vehículos militares o grandes columnas de tropas. En lugar de infraestructuras artificiales, se trataría de crear barreras ecológicas capaces de frenar avances rápidos.
Según Roswall, invertir en la naturaleza puede ofrecer beneficios simultáneos. Además de fortalecer los ecosistemas, estas áreas restauradas actuarían como obstáculos físicos que complican el despliegue militar pesado. En otras palabras, el paisaje podría convertirse en una herramienta estratégica para la resiliencia territorial.
Experimentos en el norte de Europa
Algunos países ya han explorado enfoques similares. Tanto Polonia como Finlandia, que comparten fronteras con Rusia o con aliados estratégicos del Kremlin, han comenzado a restaurar zonas naturales en áreas cercanas a sus límites territoriales.
Roswall explicó en declaraciones recogidas por The Guardian que estas regiones están siendo transformadas deliberadamente en paisajes más difíciles de atravesar. Al permitir el crecimiento de árboles, arbustos y terrenos irregulares, se crea un entorno que complica el paso de vehículos y equipos pesados.
Este enfoque no reemplaza las estrategias de defensa tradicionales, pero sí añade una capa adicional de protección basada en el propio territorio.
Humedales y ecosistemas como barreras naturales
Más allá de los bosques, la restauración de humedales también aparece como una herramienta defensiva inesperada. Estos ecosistemas saturados de agua pueden convertirse en obstáculos casi infranqueables para maquinaria militar, especialmente para tanques o vehículos blindados.
La lógica es sencilla: cuando el suelo es inestable o anegado, el desplazamiento de grandes unidades mecanizadas se vuelve extremadamente complejo. En ese sentido, recuperar ecosistemas degradados no solo contribuye a la biodiversidad, sino que también fortalece la resiliencia territorial.
Además, los humedales desempeñan funciones críticas como la regulación hídrica, la captura de carbono y la prevención de inundaciones.
Reforestar fronteras y la visión de la seguridad ambiental
La propuesta de reforestar fronteras forma parte de una visión más amplia que busca redefinir el concepto de seguridad nacional. Para Roswall, los riesgos ambientales también deben entenderse como riesgos estratégicos. Un entorno natural degradado puede afectar la disponibilidad de agua, la producción de alimentos o la estabilidad de las comunidades. Estos factores, a su vez, pueden convertirse en fuentes de conflicto o vulnerabilidad para los países.
Por ello, la comisaria europea insiste en que invertir en la naturaleza no es solo una cuestión ambiental, sino también una decisión estratégica que impacta directamente en la estabilidad de las naciones.
El agua como activo estratégico
El agua se ha convertido en uno de los temas centrales dentro de esta conversación. Europa enfrenta presiones crecientes sobre sus recursos hídricos debido a la contaminación, el cambio climático y el aumento de la demanda. Para Roswall, la seguridad hídrica es inseparable de la seguridad nacional. Sin agua suficiente y de calidad, las ciudades, la agricultura y las industrias quedan expuestas a crisis que pueden desestabilizar economías enteras.
El ejemplo más evidente se observa en Ucrania, donde la infraestructura hídrica ha sido un objetivo estratégico durante el conflicto armado. Otro desafío emergente es el de los llamados contaminantes permanentes, conocidos como PFAS. Estas sustancias químicas, utilizadas en diversas industrias, pueden permanecer durante décadas en el agua y el suelo, generando riesgos para la salud humana.
La Unión Europea busca acelerar regulaciones para controlar estos compuestos y determinar quién debe asumir los costos de limpieza. Sectores como el farmacéutico y el cosmético podrían enfrentar nuevas obligaciones ambientales. Este debate refleja una tendencia creciente: considerar la contaminación ambiental como un factor que afecta no solo la salud pública, sino también la estabilidad económica y social.
Naturaleza, competitividad y política ambiental
A pesar de los debates políticos y las presiones económicas, Roswall insiste en que la agenda ambiental europea no se está debilitando. Al contrario, sostiene que la transición ecológica puede convertirse en una ventaja competitiva para las industrias del continente. Países que invierten en tecnologías limpias, infraestructura sostenible y restauración de ecosistemas podrían posicionarse mejor en una economía global cada vez más orientada hacia la sostenibilidad.
Desde esta perspectiva, proteger el entorno natural no es solo una obligación ética, sino una inversión estratégica para el futuro.
La idea de reforestar fronteras abre un debate innovador sobre la relación entre seguridad y medio ambiente. En lugar de depender exclusivamente de infraestructuras militares, algunos expertos proponen aprovechar el potencial de los ecosistemas para fortalecer la resiliencia territorial. Bosques, humedales y paisajes restaurados podrían convertirse en aliados silenciosos frente a amenazas geopolíticas.
Más allá de su aplicación en defensa, esta propuesta también refleja un cambio de paradigma. La naturaleza ya no se percibe únicamente como un recurso que debe protegerse, sino como un componente esencial de la estabilidad económica, social y estratégica de los países. En un mundo marcado por crisis climáticas y tensiones internacionales, integrar la naturaleza en la planificación de seguridad podría convertirse en una de las decisiones más inteligentes del siglo XXI. 🌍🌱