Single Shoe: la iniciativa inclusiva con la que Adidas permite comprar un solo zapato

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En la industria del deporte, la inclusión suele asociarse con campañas de representación o patrocinio de atletas paralímpicos. Sin embargo, cada vez más empresas comienzan a cuestionar también la forma en que sus productos y servicios llegan a las personas. A partir de esa reflexión surge Single Shoe de Adidas, una iniciativa que busca resolver una necesidad cotidiana que durante años pasó desapercibida dentro del mercado del calzado.

Para muchas personas con amputaciones o diferencias en las extremidades inferiores, comprar un par completo de zapatos implica pagar por un producto que en realidad no necesitan. Consciente de esta realidad, la marca decidió replantear su modelo de venta en tiendas físicas y lanzar una solución que prioriza la equidad en el acceso. Así nació Single Shoe de Adidas, un servicio diseñado para responder a una demanda real y avanzar hacia un deporte más accesible.

Escuchar a la comunidad antes de diseñar soluciones

Las mejores iniciativas de inclusión suelen comenzar con una conversación. En este caso, la marca desarrolló el programa a partir de la escucha activa de personas con diferencias en las extremidades inferiores, quienes compartieron sus experiencias al momento de adquirir calzado deportivo. Este proceso permitió identificar barreras que el modelo tradicional de venta había normalizado.

A partir de estas conversaciones, la empresa decidió crear Single Shoe de Adidas como un servicio específico dentro de sus tiendas. La iniciativa permite a los clientes comprar únicamente el zapato que necesitan, eliminando la obligación de adquirir el par completo.

El proyecto también se construyó en colaboración con aliados que conocen de cerca la realidad del deporte adaptado. Entre ellos se encuentra ParalympicsGB, así como la productora Harder Than You Think, responsable del documental Rising Phoenix sobre la historia del Movimiento Paralímpico.

Cómo funciona el servicio en las tiendas

El nuevo servicio está disponible desde el 19 de enero en tiendas propias de la marca en 22 países europeos. A través de este programa, los clientes pueden adquirir un solo zapato con un descuento del 50% sobre el precio del par completo.

Esto significa que una persona que solo necesita un zapato puede acceder al mismo modelo, tecnología y diseño que cualquier otro consumidor, pero pagando únicamente por el producto que realmente utilizará. La iniciativa se aplica a todo el calzado disponible en tienda. Además, el servicio también se encuentra disponible en outlets de la marca. Con ello…

La compañía busca ampliar el acceso a diferentes gamas de producto sin limitar la experiencia de compra.

Single Shoe de Adidas y el valor del diseño inclusivo

Más allá de una solución comercial, la iniciativa refleja un cambio en la forma en que las empresas entienden el diseño inclusivo. No se trata únicamente de crear productos adaptados, sino de replantear procesos completos para que funcionen para más personas. En ese sentido, Single Shoe de Adidas representa un ejemplo de cómo pequeños ajustes dentro del retail pueden generar un impacto significativo en la experiencia del consumidor.

Este enfoque también ayuda a visibilizar necesidades que históricamente han permanecido fuera de la conversación en la industria del deporte. Al atenderlas, las empresas pueden contribuir a construir entornos más equitativos para todos los atletas y aficionados.

Un paso más dentro de una estrategia más amplia

La implementación de este servicio no es un esfuerzo aislado. Forma parte de una estrategia más amplia de la marca para reducir las barreras que enfrentan atletas con discapacidad dentro del deporte y la cultura que lo rodea. Entre estas acciones se encuentra el desarrollo de uniformes de baloncesto adaptados para atletas en silla de ruedas o en posición sentada, diseñados específicamente para responder a sus necesidades de movilidad y rendimiento.

Asimismo, durante los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de París 2024, el 86% de la indumentaria utilizada por la marca fue creada siguiendo principios de diseño funcional que benefician tanto a atletas con discapacidad como a deportistas convencionales.

Las compañías deportivas también están comenzando a reconocer que la innovación no solo ocurre en los materiales o tecnologías de alto rendimiento. En muchos casos, la verdadera innovación surge cuando se diseñan soluciones pensadas para comunidades que históricamente han sido ignoradas.

En este contexto, la marca también trabaja en el desarrollo de nuevas propuestas de calzado adaptado. Entre ellas se encuentra una zapatilla de running diseñada junto a personas con síndrome de Down. Este enfoque colaborativo permite crear productos que respondan a necesidades reales y no a suposiciones del mercado, ampliando así el alcance del deporte y sus beneficios.

El impacto de la inclusión en la industria deportiva

Iniciativas como esta también envían un mensaje importante a la industria: la inclusión no debe limitarse a la comunicación corporativa. Debe reflejarse en decisiones concretas de diseño, producción y distribución. Al permitir que los clientes compren únicamente lo que necesitan, la marca también abre una conversación sobre cómo el retail puede adaptarse a realidades diversas sin comprometer la calidad o la experiencia del consumidor.

Este tipo de decisiones pueden parecer pequeñas en términos operativos, pero tienen el potencial de transformar la relación entre las marcas y comunidades que durante años se sintieron excluidas del mercado.

El lanzamiento de Single Shoe de Adidas demuestra que la innovación social también puede surgir desde el diseño de servicios cotidianos. Al replantear la manera en que se vende un producto tan común como un par de zapatos, la empresa logra atender una necesidad concreta y avanzar hacia un modelo de consumo más justo.

En un momento en el que la inclusión se ha convertido en un tema central dentro de la responsabilidad corporativa, iniciativas como esta muestran que el verdadero cambio ocurre cuando las empresas escuchan a las comunidades, incorporan sus experiencias y transforman esas conversaciones en soluciones reales.

Frente al calor extremo, ¿qué acciones deben tomar las empresas?

El aumento de las temperaturas ya no es solo una preocupación ambiental: se ha convertido en un desafío estratégico para el sector empresarial. Las olas de calor cada vez más intensas están alterando la productividad laboral, afectando las cadenas de suministro y elevando los riesgos operativos en múltiples industrias. En este contexto, las acciones empresariales frente al calor comienzan a posicionarse como un tema clave en las agendas corporativas.

Diversos estudios advierten que el impacto económico del calor extremo podría ser enorme. Una investigación de la Universidad de Oxford estima que casi la mitad de la población mundial vivirá en condiciones de calor extremo para 2050. Además de los efectos en la salud pública, el fenómeno amenaza con eliminar billones de dólares en productividad global hacia 2030, lo que obliga a empresas y gobiernos a replantear sus estrategias de resiliencia climática.

Por qué las acciones empresariales frente al calor ya son urgentes

De acuerdo con edie, el calor extremo ha dejado de ser un escenario hipotético para convertirse en un riesgo real para las empresas. De acuerdo con diversos análisis recientes, más de la mitad de las compañías reportan impactos en sus operaciones relacionados con el cambio climático, siendo las temperaturas extremas uno de los factores más disruptivos.

Las consecuencias se manifiestan de diversas formas. Desde una reducción en la productividad laboral hasta interrupciones en los procesos logísticos, las olas de calor afectan directamente la eficiencia operativa. A esto se suman fenómenos asociados como sequías o incendios forestales, que amplifican la vulnerabilidad de infraestructuras y recursos naturales.

En este panorama, las acciones empresariales frente al calor no solo responden a un compromiso ambiental, sino también a la necesidad de proteger la continuidad del negocio y la estabilidad financiera a largo plazo.

Acciones empresariales frente al calor: fortalecer las cadenas de suministro

Uno de los frentes más relevantes para la adaptación climática se encuentra en las cadenas de valor. Muchas empresas dependen de regiones particularmente vulnerables al cambio climático, lo que incrementa los riesgos asociados a la disponibilidad de recursos, la producción agrícola o la logística global.

Por esta razón, cada vez más organizaciones están incorporando criterios de resiliencia climática en sus procesos de abastecimiento. Esto incluye la colaboración con proveedores para mejorar prácticas ambientales, optimizar el uso de recursos y anticipar posibles interrupciones operativas derivadas del aumento de las temperaturas.

Iniciativas internacionales enfocadas en cadenas de suministro sostenibles están ayudando a las empresas a trabajar junto con sus socios comerciales para fortalecer el desempeño climático y social en toda la cadena de valor, generando redes productivas más resistentes frente a fenómenos extremos.

Invertir en resiliencia operativa dentro de las empresas

Además de la cadena de suministro, las propias operaciones corporativas requieren adaptaciones para enfrentar el calor extremo. Infraestructura más eficiente, sistemas de enfriamiento sostenibles y protocolos de salud laboral son algunas de las medidas que comienzan a ganar relevancia en diferentes sectores.

Las altas temperaturas pueden reducir la productividad de los trabajadores, especialmente en actividades industriales, agrícolas o de construcción. Por ello, las empresas están explorando soluciones como ajustes en horarios laborales, mejoras en ventilación, tecnología de monitoreo térmico y capacitación para la gestión de riesgos climáticos.

Estas medidas no solo protegen a los colaboradores, también ayudan a evitar pérdidas económicas significativas y refuerzan la cultura corporativa en torno al bienestar y la seguridad laboral.

El papel de las soluciones basadas en la naturaleza

Más allá de las instalaciones corporativas, la naturaleza también puede desempeñar un papel clave en la adaptación climática. Las soluciones basadas en ecosistemas, como la conservación forestal o la restauración de paisajes degradados, contribuyen a reducir los efectos del calor en regiones vulnerables.

Los bosques, por ejemplo, funcionan como sumideros naturales de carbono y generan efectos de enfriamiento que benefician a las comunidades cercanas. Además, ayudan a preservar recursos hídricos esenciales para enfrentar periodos de altas temperaturas y proteger la biodiversidad de la que dependen múltiples actividades económicas.

Diversos análisis internacionales advierten que la pérdida de biodiversidad también representa un riesgo sistémico para la economía global. En ese sentido, las empresas tienen la oportunidad —y la responsabilidad— de impulsar modelos productivos que integren la conservación ambiental como parte de su estrategia climática.

Créditos de carbono y financiamiento para la acción climática

Otra herramienta relevante en la transición hacia economías más resilientes al calor extremo es el uso responsable de créditos de carbono. Cuando se implementan con criterios de alta integridad, estos instrumentos pueden financiar proyectos que contribuyen a mitigar el cambio climático y reducir riesgos ambientales.

Entre las iniciativas que pueden apoyarse mediante estos mecanismos se encuentran la prevención de incendios forestales, el monitoreo de ecosistemas o la implementación de tecnologías para reducir emisiones contaminantes, como la captura de metano en vertederos.

Los créditos de carbono permiten a las empresas complementar sus esfuerzos internos de reducción de emisiones con inversiones climáticas que generan beneficios ambientales y sociales en regiones vulnerables.

Integrar mitigación y adaptación como estrategia empresarial

Las empresas que buscan prepararse para un futuro con temperaturas más altas deben adoptar un enfoque integral que combine mitigación y adaptación climática. Esto implica reducir emisiones dentro de sus operaciones, fortalecer sus cadenas de suministro y apoyar iniciativas ambientales fuera de su ámbito directo.

Diversos análisis estiman que aproximadamente un tercio de las acciones de mitigación necesarias en la próxima década podrían lograrse mediante la protección y restauración de la naturaleza. Esta perspectiva abre nuevas oportunidades para que el sector privado participe activamente en soluciones climáticas globales.

Al ampliar sus portafolios de inversión climática, las compañías no solo reducen riesgos, sino que también contribuyen a fortalecer los ecosistemas y las comunidades que sostienen la economía mundial.

El calor extremo está redefiniendo la forma en que las empresas analizan los riesgos climáticos y planifican su crecimiento. Lo que antes se percibía como un desafío ambiental ahora forma parte de las variables críticas para la continuidad operativa, la estabilidad financiera y la seguridad de las cadenas de suministro.

En este contexto, las acciones empresariales frente al calor se convierten en un elemento central para construir organizaciones más resilientes. Aquellas compañías que actúen con anticipación no solo estarán mejor preparadas para enfrentar un clima más cálido, sino que también contribuirán a fortalecer los sistemas naturales y sociales que sostienen la economía global.

Volaris celebra 20 años, rediseñando los uniformes de sus Embajadores y dando nueva vida a los anteriores con un modelo de economía circular

En el marco de su 20 aniversario, Volaris presentó el rediseño de los uniformes de sus Embajadores: una colección que marca el inicio de una nueva etapa para la aerolínea, donde convergen diseño contemporáneo, funcionalidad y sostenibilidad.

La propuesta fue desarrollada por la diseñadora mexicana Mariana Luna, en colaboración con estudiantes de la carrera de Diseño de la Universidad Iberoamericana, quienes aportaron ideas frescas y soluciones creativas pensadas específicamente para el dinamismo del trabajo en tierra y a bordo.

El proyecto también integra el talento del Arquitecto y Diseñador mexicano Eduardo Terrazas, referente del arte contemporáneo y creador del emblemático logo de los Juegos Olímpicos de México 68. Terrazas diseñó las mascadas y corbatas de la colección, piezas que incorporan su distintiva mirada gráfica.

Volaris celebra 20 años

Un diseño inspirado en el “Cosmos”: un homenaje a la geometría, el orden y las fuerzas invisibles que permiten el vuelo. Esta visión dialoga con los valores que definen a Volaris desde su fundación: precisión, armonía y movimiento constante.

Bajo la premisa “Creamos trazos que conectan”, los nuevos uniformes simbolizan las rutas que unen a personas, destinos y experiencias mediante cada trazo del artista. Cada pieza proyecta una imagen moderna, coherente con el espíritu innovador de la aerolínea y con el papel clave de sus Embajadores como representantes de la marca.

“En Volaris, cada detalle cuenta. Estos uniformes representan nuestra manera de entender el vuelo: una experiencia que une precisión y emoción, que conecta a las personas y que refleja la energía de una aerolínea en constante movimiento”, destacó Enrique Beltranena, CEO y Fundador de Volaris.

Beltranena recordó los inicios: “Literalmente fuimos a comprar trajes negros para que nuestra tripulación pudiera volar al día siguiente. Luego diseñamos uniformes que rompieron esquemas y hablaron de México con orgullo. Esos uniformes que nos acompañaron hasta hoy comenzarán una nueva vida”.

Volaris celebra 20 años

Economía circular: una segunda vida para los uniformes

Como parte de esta evolución, Volaris implementará un programa de economía circular para transformar los uniformes actuales en porta pasaportes y neceseres de viaje que estarán disponibles para los Clientes en distintos destinos.

Las prendas serán sometidas a procesos de reciclaje textil y, posteriormente, trabajadas junto con comunidades artesanales de Oaxaca, integrando técnicas tradicionales y herencia cultural a los productos finales. Este modelo busca reducir residuos, fomentar un consumo responsable y generar oportunidades económicas en comunidades locales.

MSD México consolida su visión en liderazgo femenino

En el marco del Día Internacional de la Mujer, MSD reafirma su estrategia con la equidad de género y la diversidad e inclusión con 43% de sus puestos directivos y de alta dirección ocupados por mujeres a nivel mundial, demostrando con resultados tangibles su compromiso con la equidad de género.

De acuerdo con Elena Dorokhova, directora médica de MSD México, este porcentaje no es solo una cifra, sino el resultado de un compromiso sostenido por crear una cultura donde el talento no tiene género.

“Ver a nuestras colegas dirigir desde la ingeniería de vacunas hasta la investigación clínica es la prueba de que el cambio es posible y, actualmente, son los modelos a seguir que necesitamos para inspirar a la próxima generación de científicas”, afirmó.

Este liderazgo contrasta fuertemente con el panorama global, pues el informe 2024 de la UNESCO, Changing the equation, revela una realidad crítica: las mujeres representan apenas el 22% de los empleos en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) en los países del G20, y ocupan tan solo 1 de cada 10 puestos de liderazgo en estas áreas. [i]

Consciente de esta brecha, MSD ha pasado del discurso a la acción, implementando estrategias medibles como su adhesión a Paradigm for Parity®, una coalición de líderes empresariales dedicados a cerrar la brecha de género en el liderazgo corporativo para 2030.

MSD México

La base de este compromiso se encuentra en programas internos robustos como la Women’s Network de MSD que, fundada en 1995, se ha convertido en una fuerza global con más de 9,000 miembros en 57 países, dedicada a ofrecer a las colaboradoras las herramientas y el apoyo necesarios para desarrollar sus habilidades y convertirse en líderes sólidas.

El liderazgo femenino es una realidad palpable en la operación de MSD México con mujeres al frente de áreas estratégicas. Desde la dirección general, liderada por Jennifer Cox, quien cuenta con una sólida trayectoria internacional y una visión global forjada a través de su liderazgo en diversos mercados, como su gestión en la filial de Vietnam. Su experiencia abarca áreas terapéuticas cruciales como Oncología, Cuidados Intensivos Hospitalarios y Vacunas, sumada a roles de alta complejidad como la dirección del Comité de Coordinación de COVID a nivel global.

A este liderazgo se suman expertas en posiciones clave como Darinka Ramírez en Farmacovigilancia; Michelle Argüelles en Investigación Clínica; María Teresa Pérez en la Dirección de Finanzas; y Elena Dorokhova a cargo de la Dirección Médica quien, además, funge como líder de la Women’s Network en el país.

“El hecho de que 43% de mujeres lideren áreas críticas en nuestra operación valida nuestra convicción de que la diversidad es un motor indispensable para la innovación. Romper la estadística global del sector STEM requiere acciones medibles y modelos a seguir tangibles, y en MSD nos enorgullece ser ese referente”, afirmó Carlos Mendes, director de Recursos Humanos en MSD México.


[i] Changing the equation: securing STEM futures for women, UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000391384

Moctezuma impulsa el talento joven en la construcción durante la cumbre internacional de líderes 2026

En un contexto en el que la innovación tecnológica, la sostenibilidad y los nuevos modelos de trabajo están redefiniendo el mercado laboral, Moctezuma participó en la Cumbre de Jóvenes Líderes 2026, con el objetivo de acercar a los asistentes al potencial de la industria de la construcción en México.

La Cumbre reunió a estudiantes, profesionistas, líderes empresariales y organizaciones para reflexionar sobre los retos futuros del trabajo, el liderazgo responsable y el desarrollo sostenible en México.

De acuerdo con datos del INEGI, más del 30% de la población mexicana tiene entre 15 y 29 años, lo que representa uno de los mayores bonos demográficos de América Latina, y coloca al país frente al desafío de integrar a más jóvenes a sectores productivos de alto valor.

Durante el encuentro, Moctezuma tuvo la oportunidad de interactuar con los asistentes para compartir con ellos la perspectiva de la empresa sobre el papel que juega la industria de la construcción en el desarrollo económico del país y presentar las iniciativas que impulsa en materia de innovación, sostenibilidad y eficiencia operativa.

talento joven en la construcción

La participación de la compañía en este espacio se alinea con su Roadmap 2030, específicamente con el pilar de Responsabilidad Social, a través del cual busca promover iniciativas orientadas al desarrollo social, la educación y la vinculación con las comunidades donde opera.

“En Moctezuma estamos convencidos de que el futuro de la industria de la construcción y de la infraestructura sostenible depende, en gran medida, del talento joven. Las nuevas generaciones aportan una mirada fresca que integra conciencia ambiental, nueva tecnología y distintas formas de liderazgo, elementos fundamentales para construir soluciones que respondan a los retos económicos, sociales y climáticos del país”, señaló José María Barroso, director general de Moctezuma.

talento joven en la construcción

Según ONU-Hábitat, para 2050 cerca del 70% de la población mundial vivirá en ciudades, lo que incrementará significativamente la demanda de infraestructura resiliente, sostenible y socialmente responsable. Frente a este panorama, sectores como la construcción jugarán un papel central en la generación de empleo, la innovación tecnológica y el desarrollo urbano sostenible.

En Moctezuma sabemos que la infraestructura sostenible es mucho más que la ejecución eficiente de proyectos: es una plataforma capaz de generar crecimiento económico, impulsar los avances tecnológicos y fortalecer el bienestar de las comunidades.

De esta manera, la compañía consolida su vínculo con jóvenes profesionistas y estudiantes, promoviendo una visión de la industria como un espacio de oportunidades profesionales y de impacto social.

¿Cómo cuidar a tu personal durante la operación? La experiencia de Corporativo Kosmos

En el entorno empresarial actual, cada vez más organizaciones han comprendido que su crecimiento no depende únicamente de la eficiencia operativa o de la innovación en sus servicios, sino también del bienestar de las personas que hacen posible su funcionamiento diario. Cada vez más compañías reconocen que construir entornos laborales seguros, saludables y dignos no solo es una obligación ética, sino una estrategia fundamental para fortalecer la confianza, la productividad y la permanencia del talento.

Corporativo Kosmos, el conglomerado de empresas de servicios de alimentación más grande de México, es un ejemplo destacado de esta visión, pues ha desarrollado una cultura organizacional en la que el bienestar de los colaboradores ocupa un lugar central. Mediante la implementación de normas nacionales e internacionales, la empresa impulsa acciones que dejan claro que cuidar a tu personal durante la operación es clave cuando lo que se busca es construir un entorno laboral verdaderamente responsable y sostenible.

La importancia de cuidar al personal durante la operación

Como parte de su compromiso socialmente responsable, Corporativo Kosmos ha adoptado estándares y marcos normativos que fortalecen la gestión de la seguridad y la salud en el trabajo. Entre ellos destacan la ISO 45001 y la NMX-SAST-001-IMNC-2008, dos normas que permiten establecer sistemas integrales para identificar riesgos, prevenir accidentes y promover condiciones laborales seguras.

La ISO 45001 es una norma internacional que establece los requisitos para implementar un sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo (SST). Su objetivo es ofrecer a las organizaciones un marco estructurado para identificar peligros, evaluar riesgos y establecer medidas preventivas que reduzcan accidentes y enfermedades laborales. Además, esta norma promueve la mejora continua mediante el ciclo de gestión Planificar-Hacer-Verificar-Actuar, lo que permite a las empresas evaluar constantemente sus procesos y fortalecer sus políticas de seguridad.

cuidar a tu personal durante la operación

En Corporativo Kosmos, la implementación de este estándar se traduce en acciones concretas que van desde campañas médicas hasta capacitaciones permanentes para los colaboradores, ya que, como explica Guillermo Hernández, jefe médico del corporativo, la estrategia busca ir más allá del cumplimiento normativo para impulsar un verdadero cambio en la cultura organizacional:

Buscamos que los colaboradores tengan mejor salud y estilo de vida, y no solo ellos, sino también sus familias”.

Por su parte, la NMX-SAST-001-IMNC-2008 es una norma mexicana emitida por el Instituto Mexicano de Normalización y Certificación que permite a las empresas identificar riesgos laborales, implementar controles preventivos y fortalecer su desempeño en materia de seguridad ocupacional.

La adopción de esta normativa como parte de su estrategia para reforzar la seguridad laboral y elevar los estándares de protección para sus colaboradores, responde a una convicción profunda dentro del Corporativo sobre el valor del capital humano, tal como lo expresan sus voceros:

Nuestros colaboradores son el motor de nuestro corporativo, y su seguridad es nuestra prioridad absoluta. Al adoptar la norma NMX-SAST-001-IMNC-2008, reafirmamos nuestro compromiso de proporcionar un lugar de trabajo seguro, saludable y en conformidad con los más altos estándares internacionales”.

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Bienestar integral para los colaboradores

La aplicación de estas normas ha permitido que Corporativo Kosmos construya una estrategia de bienestar laboral que va más allá de la prevención de accidentes, pues, a través de programas integrales de salud y concientización, la empresa busca proteger tanto la integridad física como el bienestar emocional de su personal.

En el ámbito operativo, el corporativo implementa diversas medidas para reducir riesgos laborales, entre ellas la delimitación de pasillos, la señalización de rutas de evacuación, la conformación de brigadas de seguridad y la dotación de equipo de protección adecuado para cada actividad. Estas acciones, alineadas con los estándares internacionales, han contribuido a disminuir incidentes y a mejorar la eficiencia en los distintos centros de trabajo.

Sin embargo, la empresa también ha apostado por una cultura de prevención basada en la concientización de los colaboradores en la que, además de proporcionar a los empleados conocimientos y habilidades técnicas, también se promueve una comprensión profunda sobre la importancia del autocuidado y la responsabilidad compartida dentro del entorno laboral.

En este contexto, programas internos como “Me cuidas, te cuido y nos cuidamos” fomentan una cultura de corresponsabilidad entre los trabajadores, en la que cada integrante del equipo entiende que su seguridad también impacta en el bienestar colectivo.

Además, la compañía impulsa talleres y campañas de salud que incluyen revisiones médicas, mediciones de presión arterial y glucosa, pláticas sobre nutrición y orientación sobre hábitos saludables, todo lo cual forma parte de sus esfuerzos por prevenir enfermedades y promover estilos de vida más saludables entre su población.

Como parte de la aplicación de la ISO 45001, la empresa analiza cada incidente laboral que pudiera presentarse para identificar sus causas y detectar posibles factores emocionales o de estrés que puedan influir en la seguridad o el desempeño de los trabajadores y así poder generar medidas para prevenirlos, siempre bajo una mentalidad de mejora continua.

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Un modelo de responsabilidad que fortalece el entorno laboral

Las normativas impulsadas por Corporativo Kosmos demuestran cómo la seguridad laboral puede convertirse en un elemento central de la estrategia empresarial que genera beneficios directos para los colaboradores y fortalece la operación de la empresa al reducir riesgos, mejorar el ambiente laboral y promover un mayor sentido de pertenencia entre los trabajadores.

Para otras compañías, el caso de Corporativo Kosmos ilustra cómo cuidar a tu personal durante la operación se traduce en una mejor reputación y mayor retención de talento. Además, refleja una cultura organizacional en la que el bienestar de los colaboradores también es un indicador del éxito empresarial.

L’Oréal apostará por carbono capturado para fabricar envases más sostenibles

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La industria de la belleza se encuentra en una etapa de profunda transformación. Las empresas no solo compiten por desarrollar productos innovadores, sino también por reducir el impacto ambiental asociado a su producción y distribución. En este contexto, el diseño de envases sostenibles se ha convertido en uno de los principales desafíos para las marcas globales.

Ante esta realidad, L’Oréal ha decidido explorar una vía poco convencional: utilizar carbono capturado proveniente de emisiones industriales para fabricar nuevos materiales de embalaje. La iniciativa busca transformar un residuo climático en un recurso útil para la industria, abriendo la puerta a una nueva generación de soluciones circulares en el sector del packaging.

Carbono capturado: una nueva materia prima para el packaging

De acuerdo con edie, la estrategia de L’Oréal consiste en trabajar junto a la startup tecnológica Dioxycle, que ha desarrollado un sistema capaz de transformar emisiones industriales en insumos químicos reutilizables. El objetivo es convertir carbono capturado en etileno, un componente fundamental para producir polietileno, uno de los plásticos más utilizados en envases.

Este proceso se realiza mediante un electrolizador de carbono que convierte las emisiones en moléculas químicas aprovechables. La empresa afirma que su tecnología permite mejorar la eficiencia energética y de costos al mismo tiempo que reduce emisiones. Aunque aún no se han revelado cifras concretas sobre su impacto, la propuesta busca sustituir materias primas fósiles por alternativas derivadas del reciclaje de carbono.

La relevancia de esta innovación radica en que el polietileno está presente en una enorme variedad de envases de productos de consumo masivo. Si el proceso se escala de manera efectiva, podría cambiar la forma en que se produce uno de los materiales más comunes del mundo.

Innovación tecnológica para reducir la huella ambiental

Para la compañía, la apuesta por esta tecnología forma parte de un enfoque más amplio de innovación sostenible. Jacques Playe, vicepresidente sénior de Desarrollo Global de Envases del grupo, ha señalado que la conversión de emisiones en materiales útiles abre nuevas posibilidades para el diseño de envases.

Según el directivo, transformar gases contaminantes en materiales de alto rendimiento podría permitir que la industria avance hacia soluciones más sostenibles sin comprometer la funcionalidad ni la estética de los envases. En otras palabras, el desafío consiste en equilibrar sostenibilidad, rendimiento y atractivo comercial.

Esta visión refleja un cambio en la forma en que las empresas entienden la innovación ambiental: no solo como una obligación regulatoria, sino como una oportunidad para rediseñar procesos productivos completos.

Del laboratorio al producto: el reto de escalar la tecnología

Aunque el potencial de la iniciativa es significativo, todavía existen preguntas abiertas sobre su implementación. L’Oréal no ha detallado qué productos utilizarán este nuevo material ni qué volumen de producción se alcanzará en las primeras etapas.

El principal desafío será escalar la tecnología de forma industrial. Transformar procesos experimentales en soluciones aplicables a millones de unidades de producto requiere inversiones, alianzas estratégicas y tiempo.

Además, el sector del packaging enfrenta presiones regulatorias y sociales cada vez mayores. Por ello, las compañías deben demostrar que estas innovaciones no solo funcionan técnicamente, sino que también generan beneficios ambientales medibles.

Carbono capturado y economía circular en la industria de la belleza

El uso de carbono capturado como materia prima representa una evolución del concepto de economía circular. En lugar de limitarse a reciclar materiales existentes, este enfoque busca reutilizar emisiones que tradicionalmente se consideraban desechos inevitables.

La industria cosmética, que depende en gran medida del plástico para preservar la calidad y seguridad de sus productos, ha sido objeto de críticas por el impacto ambiental de sus envases. Iniciativas como esta apuntan a cambiar ese paradigma.

Al integrar emisiones recuperadas en nuevos materiales, las empresas pueden reducir su dependencia de recursos fósiles y, al mismo tiempo, contribuir a disminuir las emisiones industriales que alimentan el cambio climático.

Antecedentes: el primer envase creado con carbono reciclado

Este no es el primer intento de la empresa por aprovechar emisiones como materia prima. En 2020, LanzaTech anunció que su colaboración con L’Oréal había permitido crear un prototipo de botella de champú elaborada con carbono reciclado.

En ese proyecto, el proceso era más largo y complejo. El carbono capturado se convertía primero en etanol, posteriormente en etileno y finalmente en polietileno. Este método de múltiples etapas demostraba que la idea era técnicamente viable, aunque aún quedaba camino por recorrer para su implementación comercial.

El objetivo inicial era que esta solución pudiera utilizarse en productos a partir de 2024. Sin embargo, no se han publicado actualizaciones recientes sobre el progreso de esa iniciativa.

Aceleradoras e inversión para impulsar la innovación sostenible

La estrategia de innovación de la compañía también se apoya en programas de colaboración con startups. A principios de este año, la empresa lanzó L’AcceleratOR, un programa diseñado para impulsar soluciones sostenibles en la industria.

El proyecto se desarrolla en colaboración con el University of Cambridge Institute for Sustainability Leadership, y contempla una inversión de 100 millones de euros durante cinco años para apoyar a empresas emergentes que desarrollen tecnologías ambientales.

Entre las beneficiarias se encuentra Kelpi, una empresa certificada como B Corp con sede en Bristol que trabaja en envases reciclables de bajo carbono elaborados a partir de algas. Este tipo de alianzas permite explorar soluciones radicalmente distintas para enfrentar el desafío de los residuos plásticos.

Inversión climática y apoyo a nuevas tecnologías

La startup Dioxycle, que lidera la tecnología para convertir emisiones en insumos químicos, fue fundada en 2021 y ha logrado captar cerca de 40 millones de dólares en inversión. Entre los inversores se encuentra Breakthrough Energy Ventures, el fondo climático impulsado por Bill Gates, conocido por financiar tecnologías capaces de acelerar la transición hacia una economía baja en carbono.

El respaldo de este tipo de inversores refleja el creciente interés por soluciones que no solo reduzcan emisiones, sino que también transformen el CO₂ en productos útiles para la industria.

La apuesta por el carbono capturado muestra cómo la innovación tecnológica puede redefinir los límites de la sostenibilidad industrial. En lugar de centrarse únicamente en reducir residuos o reciclar materiales, algunas empresas están comenzando a replantear el origen mismo de las materias primas.

Si iniciativas como la de L’Oréal logran escalar con éxito, podrían marcar un punto de inflexión para el sector del packaging y para otras industrias intensivas en plástico. Convertir emisiones en recursos productivos no solo representa una oportunidad ambiental, sino también una nueva narrativa sobre cómo la innovación puede transformar los desafíos climáticos en soluciones concretas.

¿Cómo evitar multas y otras sanciones relacionadas con greenwashing?

Durante años, el greenwashing fue visto principalmente como un riesgo reputacional: una práctica que podía generar críticas públicas, afectar la confianza de los consumidores o provocar crisis de comunicación. Sin embargo, el contexto está cambiando rápidamente. Hoy, las afirmaciones ambientales engañosas ya no solo afectan la imagen de una empresa, también pueden convertirse en un problema legal con consecuencias financieras reales.

De acuerdo con edie, el endurecimiento de las regulaciones y el creciente escrutinio por parte de autoridades, inversionistas y sociedad civil han colocado a las declaraciones ambientales bajo una lupa más rigurosa. Para las empresas que comunican compromisos climáticos, certificaciones o beneficios ambientales, comprender cómo evitar multas por greenwashing se ha convertido en una prioridad estratégica que involucra tanto a equipos de sostenibilidad como a áreas legales, de marketing y alta dirección.

Un cambio regulatorio que eleva los riesgos

En diversos mercados, las autoridades han comenzado a fortalecer sus mecanismos para sancionar las afirmaciones ambientales engañosas. Un ejemplo claro se observa en el Reino Unido, donde la regulación ha evolucionado para pasar de simples recomendaciones a herramientas de aplicación directa.

La Autoridad de Competencia y Mercados (CMA) obtuvo nuevas facultades bajo la Ley de Mercados Digitales, Competencia y Consumidores de 2024, que entró en vigor en 2025. Con estas disposiciones, la autoridad puede imponer multas de hasta el 10% de la facturación global de una empresa que incurra en prácticas que violen la legislación de protección al consumidor, incluyendo declaraciones ambientales engañosas.

Este cambio transforma por completo el cálculo de riesgos para las empresas. Lo que antes se trataba como un error de comunicación ahora puede impactar directamente en la rentabilidad, en la confianza de los inversionistas y en la exposición a litigios posteriores.

Por qué evitar multas por greenwashing es hoy una prioridad estratégica

El endurecimiento de las regulaciones refleja una tendencia más amplia: los compromisos ambientales ya no pueden presentarse como simples promesas aspiracionales. Las autoridades esperan que las empresas respalden sus mensajes con evidencia sólida, verificable y contextualizada.

Esto significa que aprender a evitar multas por greenwashing implica reconocer que las afirmaciones ambientales deben gestionarse con el mismo rigor que otros temas sensibles, como la seguridad de los productos o la información financiera.

Para los consejos de administración y los equipos directivos, el desafío consiste en integrar la sostenibilidad dentro de los procesos formales de gobernanza. Las comunicaciones sobre clima, biodiversidad o circularidad ya no pueden depender únicamente de narrativas inspiradoras; requieren procesos de verificación, revisión legal y trazabilidad de datos.

El greenwashing no se limita a industrias contaminantes

Existe la percepción de que el riesgo de greenwashing afecta principalmente a sectores intensivos en carbono, como la aviación, la energía o los combustibles fósiles. Sin embargo, los casos recientes demuestran que cualquier organización que comunique beneficios ambientales puede enfrentar cuestionamientos regulatorios.

Incluso sectores aparentemente alejados del debate climático, como la alimentación o el retail, han sido objeto de escrutinio cuando sus campañas generan percepciones ambientales que no pueden sustentarse con evidencia.

Esto se debe a que los reguladores evalúan no solo el contenido explícito de un mensaje, sino también la impresión general que genera en el público.

Cuando el problema no es lo que se dice, sino lo que se sugiere

Un caso emblemático ilustra esta complejidad. Una campaña publicitaria de un sistema de certificación alimentaria fue cuestionada por una organización ambiental, que argumentó que el anuncio transmitía una impresión de alto desempeño ambiental que no estaba respaldada por los estándares reales del programa.

Aunque la campaña no incluía afirmaciones ambientales directas, utilizaba imágenes rurales, lenguaje positivo y referencias a estándares de calidad. En conjunto, estos elementos creaban una narrativa que sugería beneficios ambientales amplios que no podían demostrarse plenamente.

La resolución fue clara: incluso los mensajes implícitos pueden constituir greenwashing si inducen a error sobre el impacto ambiental de un producto o sistema.

Gobernanza interna para evitar multas por greenwashing

Ante este panorama, las organizaciones están descubriendo que evitar multas por greenwashing no depende únicamente de revisar campañas publicitarias. Requiere fortalecer la gobernanza interna de las comunicaciones ambientales.

Los equipos de sostenibilidad suelen ser responsables de recopilar los datos ESG, pero las decisiones sobre cómo comunicar estos avances involucran a múltiples áreas. Marketing, legal, compras y comunicación corporativa participan en la construcción del mensaje.

Cuando no existen procesos claros para validar afirmaciones ambientales, aumenta el riesgo de inconsistencias entre lo que se comunica y lo que realmente puede demostrarse.

Tres tendencias que están redefiniendo la comunicación ambiental

Desde la perspectiva legal y regulatoria, están emergiendo tres tendencias claras que las empresas deben considerar.

La primera es que los reguladores priorizan cada vez más la sustancia sobre el estilo. Expresiones vagas como “verde”, “eco” o “sostenible” resultan cada vez más difíciles de justificar si no se acompañan de explicaciones claras y evidencia verificable.

La segunda tendencia es una supervisión más proactiva. Las autoridades no esperan necesariamente a que exista una denuncia para investigar. Hoy cuentan con herramientas de monitoreo que les permiten identificar campañas potencialmente problemáticas.

La tercera es la importancia de la gobernanza corporativa. Los reguladores están poniendo especial atención en fallas estructurales dentro de las organizaciones, como la ausencia de controles internos para validar las afirmaciones ambientales antes de su publicación.

Comunicar sostenibilidad con rigor y transparencia

Ante este escenario, el objetivo no debe ser dejar de comunicar avances ambientales, sino hacerlo con mayor precisión y transparencia. Las empresas que logran alinear sus mensajes con datos verificables pueden fortalecer su credibilidad frente a consumidores, inversionistas y autoridades.

Esto implica explicar con claridad el alcance de las iniciativas ambientales, reconocer las limitaciones de los programas y evitar generalizaciones que puedan interpretarse como promesas absolutas.

También requiere capacitar a los equipos involucrados en comunicación y marketing para comprender el marco regulatorio que rodea a las declaraciones ambientales.

La regulación contra el greenwashing está entrando en una etapa más estricta. Las autoridades han dejado claro que las afirmaciones ambientales deben respaldarse con evidencia sólida y procesos de verificación internos. En este nuevo contexto, comprender cómo evitar multas por greenwashing se ha convertido en una prioridad para cualquier organización que comunique compromisos de sostenibilidad.

Lejos de representar un obstáculo, este nuevo entorno también abre una oportunidad. Las empresas que adopten una comunicación ambiental rigurosa, transparente y basada en datos no solo reducirán riesgos legales, sino que también podrán construir relaciones de confianza más sólidas con sus grupos de interés y generar valor a largo plazo.

¿En qué consiste el nuevo derecho a la desconexión digital?

La forma en que trabajamos cambió radicalmente en los últimos años. La expansión del trabajo remoto, la disponibilidad permanente de dispositivos móviles y la cultura de la inmediatez han diluido las fronteras entre la vida laboral y personal. En este contexto, la posibilidad de desconectarse del trabajo fuera del horario laboral se ha convertido en una demanda creciente tanto para colaboradores como para especialistas en bienestar organizacional.

De acuerdo con El Economista, en México, ese cambio podría materializarse pronto en una nueva garantía laboral. El derecho a la desconexión digital está a un paso de incorporarse de manera formal a la Ley Federal del Trabajo (LFT), luego de que la Cámara de Diputados aprobara una reforma que ahora será analizada en el Senado. De avanzar, esta modificación buscaría reconocer la posibilidad de que las personas trabajadoras se abstengan de responder mensajes, correos o llamadas fuera de su jornada laboral.

¿Qué implica el derecho a la desconexión digital?

El derecho a la desconexión digital se define en la iniciativa como la facultad de las personas trabajadoras para abstenerse de participar en cualquier tipo de comunicación con su centro de trabajo fuera de su horario laboral. Esto incluye no sólo el momento en que termina la jornada, sino también los periodos vacacionales, días de descanso, permisos y licencias.

En términos prácticos, la reforma busca establecer un marco que reconozca que el tiempo personal también debe ser protegido. En una era donde las notificaciones pueden llegar a cualquier hora, esta medida plantea la necesidad de redefinir los límites entre disponibilidad laboral y descanso efectivo.

Más allá de una regla administrativa, la iniciativa introduce un cambio cultural: reconocer que la productividad no debe sostenerse sobre la hiperconectividad permanente.

Una nueva obligación para los empleadores

Uno de los puntos centrales de la reforma es que el respeto a la desconexión digital se convertiría también en una responsabilidad patronal. Para ello, se propone incorporar en el artículo 132 de la LFT la obligación de garantizar que este derecho pueda ejercerse de manera efectiva.

Esto implica que las empresas deberán establecer políticas internas que regulen el uso de dispositivos y la comunicación laboral fuera del horario establecido. Estas reglas deberán tomar en cuenta la naturaleza de cada puesto, así como los acuerdos que se establezcan entre empleadores y trabajadores.

El objetivo es equilibrar la actividad laboral con la vida personal, evitando que la conectividad permanente se convierta en una expectativa implícita dentro de la cultura organizacional.

El vacío legal que busca cerrar la reforma

Aunque el concepto de desconexión digital no es completamente nuevo en México, su alcance ha sido limitado hasta ahora. En 2021, cuando se reguló el teletrabajo, este principio se incluyó dentro del capítulo correspondiente al home office.

Esto significa que actualmente sólo quienes trabajan bajo esa modalidad tienen reconocido el derecho a no responder comunicaciones laborales fuera de su horario. Sin embargo, la reforma que se discute pretende ampliar esta protección a todas las personas trabajadoras, independientemente de su esquema laboral o puesto.

Con ello se busca cerrar una brecha normativa que no refleja la realidad actual del trabajo, donde incluso quienes laboran de manera presencial siguen conectados a través de plataformas digitales.

El derecho a la desconexión digital en el mundo

La propuesta mexicana no surge en el vacío. Diversos países han avanzado en el reconocimiento del derecho a la desconexión digital como parte de los estándares laborales contemporáneos.

Francia fue pionera en 2017 al incorporar esta figura en su legislación laboral. La normativa francesa obliga a las empresas a establecer mecanismos que regulen el uso de dispositivos electrónicos fuera de la jornada laboral y a garantizar el respeto al tiempo de descanso.

Posteriormente, España adoptó una regulación similar en 2018. En América Latina también existen antecedentes en países como Chile, Argentina, Uruguay, Costa Rica y República Dominicana, aunque en muchos casos este derecho surgió ligado a reformas sobre teletrabajo.

Un desafío pendiente en las empresas mexicanas

A pesar de que el debate sobre bienestar laboral ha ganado relevancia, la desconexión digital sigue siendo limitada en México. De acuerdo con una encuesta de OCC, el 46% de los trabajadores afirma que su empresa no cuenta con una política formal que regule la desconexión al finalizar la jornada laboral.

Además, un 19% señala que aunque existen reglas internas, estas no se respetan en la práctica. Esta falta de claridad contribuye a que las personas se mantengan disponibles incluso fuera de su horario laboral, lo que puede generar jornadas extendidas de manera informal.

Los propios trabajadores también reconocen la necesidad de cambiar esta dinámica. Según el mismo estudio, el 68% quisiera que su empresa promoviera más espacios de descanso y desconexión, mientras que otro 30% estaría dispuesto a explorarlos si se diseñan adecuadamente.

Cuando la hiperconectividad impacta el bienestar

La falta de desconexión no sólo tiene implicaciones organizacionales, también afecta directamente la salud mental y el bienestar de las personas. Diversos especialistas advierten que la exposición constante a dispositivos digitales puede generar efectos psicológicos relevantes.

Una investigación de la Universidad Estatal de San Diego y la Universidad de Georgia identificó que cada hora adicional de uso de dispositivos digitales se relaciona con una disminución medible en el bienestar psicológico. Entre los efectos observados se encuentran dificultades para concentrarse, mayor irritabilidad y problemas en la interacción social.

Durante la pandemia, este fenómeno se volvió más visible. En muchos casos, la transición al trabajo remoto ocurrió sin una planeación adecuada, lo que llevó a que los equipos terminaran trabajando más horas que cuando se encontraban en la oficina. El resultado fue un aumento en los casos de estrés, ansiedad y burnout.

La discusión sobre el derecho a la desconexión digital refleja una transformación más amplia en el mundo del trabajo. En un entorno marcado por la conectividad permanente, proteger el tiempo personal se ha convertido en un elemento clave para garantizar condiciones laborales saludables y sostenibles.

Si el Senado aprueba la reforma, México daría un paso importante para reconocer este equilibrio como parte de sus derechos laborales. Más allá de la legislación, el verdadero reto estará en la implementación: construir culturas organizacionales que entiendan que el descanso no es un obstáculo para la productividad, sino una condición necesaria para sostenerla en el tiempo.

Desigualdad extrema en México: el 1% concentra el 40% de la riqueza, revela informe

En México, una pequeña fracción de la población concentra una parte desproporcionada de la riqueza nacional. De acuerdo con un informe reciente de Oxfam México, el 1% más rico posee el 40% de la riqueza del país, mientras cerca de 19 millones de personas enfrentan dificultades para poner comida en la mesa. La cifra vuelve a colocar en el centro del debate la desigualdad en México, un fenómeno estructural que ha marcado el desarrollo social y económico del país durante décadas.

Más allá de los indicadores macroeconómicos, esta brecha se refleja con claridad en el territorio y en la vida cotidiana de millones de personas. En la Ciudad de México, por ejemplo, barrios populares conviven a escasos metros de desarrollos inmobiliarios de lujo, evidenciando un contraste que ilustra cómo el crecimiento económico no siempre se traduce en bienestar compartido.

De acuerdo con The Guardian, un ejemplo de esta realidad se encuentra en Santa Lucía Reacomodo, una comunidad de clase trabajadora enclavada entre complejos residenciales exclusivos en la capital. Allí vive María del Socorro Corona, de 79 años, quien llegó hace décadas cuando el lugar era apenas una ladera cubierta de cactus y, junto a su esposo, construyó una casa de dos habitaciones que hoy sigue siendo su principal patrimonio.

Para subsistir, María vende ropa y pequeños objetos en un mercado semanal. Su casa turquesa está llena de bolsas con mercancía que espera vender para cubrir sus gastos básicos. A pocos metros de su vivienda se elevan torres de departamentos con balcones de cristal y jardines perfectamente cuidados, una imagen que sintetiza el contraste económico que define gran parte del paisaje urbano del país.

La desigualdad en México reflejada en el territorio

Santa Lucía Reacomodo comenzó a transformarse de manera acelerada hace aproximadamente veinte años, cuando el gobierno construyó un puente que conecta la zona con Santa Fe, uno de los distritos financieros más exclusivos de la capital. Esta nueva infraestructura acercó físicamente dos mundos que históricamente habían permanecido separados.

Con el paso del tiempo, inversionistas y extranjeros comenzaron a mostrar interés en los terrenos cercanos al barrio. Sin embargo, muchos residentes decidieron conservar sus viviendas, construidas con años de esfuerzo y arraigo comunitario.

El resultado es un paisaje urbano que hoy muestra un contraste evidente: fraccionamientos privados con altos niveles de seguridad y edificios residenciales de lujo conviven a pocos metros de una comunidad popular. Esta convivencia territorial ilustra de manera concreta la desigualdad en México, donde el acceso a recursos y oportunidades suele estar profundamente marcado por el lugar donde se vive.

Concentración de riqueza: una tendencia de largo plazo

De acuerdo con el informe de Oxfam México, la concentración de riqueza en el país se ha consolidado durante las últimas décadas. Actualmente, el 1% más rico posee el 40% de la riqueza nacional, lo que refleja un patrón económico donde los beneficios del crecimiento no se distribuyen de manera equitativa.

El documento advierte que esta concentración no es un fenómeno reciente, sino el resultado de procesos económicos acumulados a lo largo de varios años. Durante las últimas tres décadas, el número de personas ultrarricas ha crecido, así como el volumen de sus fortunas. En este contexto, el informe subraya que los mexicanos más acaudalados nunca habían sido tan numerosos ni tan ricos como en la actualidad, lo que plantea nuevos retos para la equidad económica y la cohesión social.

Uno de los elementos que más llama la atención en el informe es el crecimiento acelerado del patrimonio de los multimillonarios mexicanos. En los últimos cinco años, los 22 multimillonarios del país duplicaron su riqueza, alcanzando una fortuna conjunta de 219 mil millones de dólares. Entre los casos más emblemáticos se encuentra el de Carlos Slim, considerado el hombre más rico de América Latina. Entre 1996 y 2025, su riqueza se multiplicó más de ocho veces.

En el mismo periodo, el patrimonio del resto de los multimillonarios del país también creció significativamente, multiplicándose más de cuatro veces. Estas cifras evidencian una tendencia donde la acumulación de riqueza en la parte más alta de la pirámide económica continúa expandiéndose.

Avances recientes en la reducción de la pobreza

A pesar de la concentración de riqueza, algunos indicadores sociales han mostrado avances importantes en los últimos años. Uno de los factores que ha contribuido a estos cambios ha sido el incremento significativo del salario mínimo. Durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, el número de personas que viven en situación de pobreza se redujo en 13.4 millones, lo que representa una disminución cercana al 26%.

Asimismo, el número de personas en pobreza extrema pasó de casi nueve millones a alrededor de siete millones. Estos avances sugieren que determinadas políticas laborales han tenido un impacto relevante en la mejora de los ingresos de los sectores más vulnerables.

La desigualdad en México persiste pese a los avances

De acuerdo con datos de la Base de Datos Mundial sobre la Desigualdad, en 2024 el país registró su nivel más bajo de desigualdad desde 2006. Este dato refleja que algunas políticas públicas han logrado modificar parcialmente la distribución del ingreso. Especialistas señalan que las políticas laborales implementadas en los últimos años han contribuido a generar cambios que no se habían observado en décadas.

Sin embargo, a pesar de estos avances, la desigualdad en México sigue siendo profunda. La brecha entre quienes concentran grandes fortunas y quienes enfrentan condiciones de vulnerabilidad continúa siendo amplia, especialmente cuando se analizan factores como patrimonio, acceso a servicios o calidad de vida.

Dos realidades separadas por un muro

En Santa Lucía Reacomodo, la división económica se vuelve visible en el paisaje urbano. Un muro de aproximadamente tres metros separa al barrio del fraccionamiento privado Bugamvillas, un complejo residencial exclusivo con estrictos controles de acceso. Del lado del fraccionamiento, la entrada está resguardada por guardias de seguridad y vigilancia constante. Del lado del barrio popular, la seguridad depende principalmente de la organización vecinal y de la presencia ocasional de patrullas.

Sebastián Cejalugo, de 36 años, ha vivido toda su vida en Santa Lucía. Recuerda que cuando era niño podía jugar en la calle hasta las diez de la noche. Hoy, afirma que la situación ha cambiado y que la inseguridad se ha vuelto un problema creciente en la zona.

A pesar de las dificultades, muchos habitantes destacan el valor de la vida comunitaria en Santa Lucía Reacomodo. Las fiestas de barrio, las celebraciones navideñas y las festividades religiosas forman parte esencial de la vida cotidiana. Sebastián Cejalugo incluso trabajó durante un tiempo como carpintero dentro del fraccionamiento Bugamvillas, reparando puertas y ventanas. Ahí pudo observar de cerca el estilo de vida en las residencias de lujo.

“Las casas son lujosas, hasta sus cocinas son bonitas”, comenta. Sin embargo, afirma que prefiere vivir en su comunidad. “Allá hay lujo, pero aquí hay convivencia”, explica.

Responsabilidad social frente a la desigualdad en México

En un contexto donde las brechas económicas siguen siendo significativas, el debate sobre el papel del sector privado adquiere cada vez mayor relevancia. La desigualdad en México no solo plantea desafíos para las políticas públicas, sino también para las empresas que operan en el país.

Desde la perspectiva de la responsabilidad social empresarial, reducir estas brechas implica ir más allá de acciones filantrópicas aisladas y avanzar hacia modelos de negocio que generen valor social. Esto incluye la promoción de salarios dignos, la generación de empleos de calidad y el fortalecimiento de cadenas de valor más inclusivas.

Además, las empresas pueden desempeñar un papel relevante en el desarrollo de las comunidades donde operan, contribuyendo a mejorar las condiciones de vida y a fortalecer la cohesión social. En un país marcado por fuertes contrastes económicos, integrar la sostenibilidad social en la estrategia corporativa se convierte en un elemento clave para construir economías más resilientes.

El caso de Santa Lucía Reacomodo muestra cómo la desigualdad económica se materializa en el territorio. A pocos metros de distancia conviven desarrollos inmobiliarios de alto valor y comunidades que siguen enfrentando retos relacionados con ingresos, infraestructura y seguridad.

Las cifras del informe de Oxfam México confirman que esta brecha no es únicamente una percepción, sino una realidad estructural que continúa moldeando la economía del país. Aunque se han registrado avances importantes en la reducción de la pobreza, la concentración de riqueza sigue siendo un desafío central.

Frente a este panorama, atender la desigualdad en México requiere una visión integral que involucre a gobiernos, empresas y sociedad civil. Solo mediante esfuerzos coordinados será posible avanzar hacia un modelo de desarrollo más inclusivo, donde el crecimiento económico se traduzca en bienestar compartido.