Papa León pone al centro la diversidad; pide construir unidad desde ella

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La Iglesia enfrenta un momento en el que las diferencias culturales, sociales y generacionales plantean nuevos desafíos para la convivencia y el diálogo. En ese contexto, el papa León XIV colocó un mensaje claro sobre la mesa: la unidad no se construye eliminando las diferencias, sino aprendiendo a integrarlas desde un propósito común. Su homilía durante la solemnidad de San Pedro y San Pablo recordó que la comunión requiere apertura, escucha y compromiso permanente.

El mensaje adquiere relevancia más allá del ámbito religioso. En una época marcada por la polarización y la fragmentación social, el pontífice propuso una visión en la que el liderazgo se ejerce desde el servicio y la capacidad de tender puentes. Así, la diversidad en la Iglesia dejó de presentarse como un desafío que debe resolverse para convertirse en una oportunidad de crecimiento compartido y de construcción colectiva.

Diversidad en la Iglesia: una unidad que nace del encuentro

Durante la celebración en la Basílica de San Pedro, el papa León XIV presidió la tradicional imposición del palio a 35 arzobispos provenientes de 19 países, un gesto que simboliza la comunión entre los pastores y el pontífice, así como la responsabilidad de cuidar a las comunidades que les han sido confiadas. Más que un acto protocolario, la ceremonia representó el compromiso de caminar juntos al servicio de los demás.

En su homilía, el Papa afirmó que la comunión no surge de imponer una sola visión ni de aferrarse rígidamente a las propias posturas. Por el contrario, explicó que la unidad se fortalece cuando las personas buscan puntos de encuentro desde la verdad, permitiendo que cada experiencia contribuya al crecimiento de los demás. Bajo esa perspectiva, la diversidad en la Iglesia se convierte en una condición necesaria para construir comunidades más abiertas y solidarias.

Pedro y Pablo: dos caminos distintos hacia un mismo propósito

Para explicar su mensaje, León XIV recurrió a las figuras de San Pedro y San Pablo, a quienes describió como los dos grandes pilares de la Iglesia. Aunque sus historias, temperamentos y trayectorias fueron profundamente diferentes, ambos compartieron la misión de anunciar el Evangelio y entregar su vida por esa causa.

San Pedro representa la capacidad de reconocer los propios errores, escuchar a los demás y preservar la comunión incluso frente a los conflictos. San Pablo, por su parte, simboliza la transformación personal y la fuerza de la palabra para cambiar realidades. Juntos demuestran que las diferencias no impiden colaborar por un objetivo común; al contrario, enriquecen la misión cuando existe una causa que une.

Diversidad en la Iglesia como modelo para una sociedad más incluyente

Uno de los mensajes centrales del pontífice fue que cada cristiano está llamado a convertirse en constructor de unidad colocando a Cristo en el centro de su vida y permaneciendo atento a las necesidades de quienes lo rodean. Esa responsabilidad no recae únicamente en los obispos, sino en toda la comunidad creyente.

El Papa destacó que escuchar, discernir, acompañar y corregir con caridad son tareas fundamentales para fortalecer la convivencia. Desde esa óptica, la diversidad en la Iglesia deja de ser únicamente una característica interna para convertirse en un ejemplo sobre cómo cualquier organización puede gestionar las diferencias mediante el diálogo, la empatía y el respeto mutuo.

El liderazgo que abre puertas en lugar de levantar barreras

Durante la homilía, León XIV utilizó una imagen particularmente significativa para explicar la misión de San Pedro. Comparó las llaves que sostienen sus manos con la capacidad de abrir puertas en lugar de derribarlas. Según explicó, una llave encuentra el mecanismo adecuado para liberar los cerrojos y conectar espacios que antes permanecían separados.

La metáfora también redefine el papel del liderazgo. En vez de ejercer autoridad mediante la imposición, el Papa propuso un modelo basado en la escucha activa, el acompañamiento y la construcción de confianza. Se trata de un liderazgo que favorece la reconciliación y crea condiciones para que las diferencias encuentren espacios de convivencia.

La comunión como respuesta a un mundo dividido

El mensaje de unidad también quedó reflejado en los gestos que acompañaron la celebración. Siguiendo una tradición de diálogo ecuménico, una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla participó en la misa y compartió con el pontífice el signo de la paz antes de orar juntos ante la tumba de San Pedro. La escena simbolizó que el acercamiento entre distintas tradiciones cristianas sigue siendo una prioridad.

Al concluir la celebración, León XIV recordó que San Pedro y San Pablo anunciaron el Evangelio desde voces y experiencias muy distintas. Sin embargo, esas diferencias jamás los convirtieron en adversarios, sino en testigos de que un mismo Espíritu puede unir múltiples realidades para servir a un propósito compartido.

El mensaje del papa León XIV trasciende el ámbito religioso porque plantea una reflexión vigente para cualquier comunidad, organización o sociedad. La unidad sostenible no nace de la uniformidad, sino de la capacidad de reconocer el valor de perspectivas distintas y convertirlas en una fortaleza colectiva.

En un contexto global donde la polarización parece ganar terreno, la invitación del pontífice recupera una idea esencial: el liderazgo auténtico no busca eliminar las diferencias, sino generar las condiciones para que estas convivan, dialoguen y contribuyan al bien común. Ese enfoque convierte la comunión en una herramienta para construir relaciones más humanas, instituciones más sólidas y sociedades capaces de reconciliarse desde la diversidad.

La riqueza mundial creció 11%, pero la mayoría de las personas no se benefició

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El mundo cerró 2025 con un dato que, a primera vista, parece una señal inequívoca de progreso: la riqueza mundial aumentó 11%, impulsada por el buen desempeño de los mercados financieros y la valorización de los activos. Sin embargo, detrás de esa cifra alentadora se esconde una realidad mucho más compleja. El crecimiento económico no llegó de la misma manera a todas las personas y, para millones de hogares, la prosperidad sigue siendo una promesa lejana.

Este contraste vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que cada vez cobra mayor relevancia para empresas, gobiernos y organizaciones sociales: ¿qué significa realmente que aumente la riqueza si sus beneficios permanecen concentrados en una pequeña parte de la población? Más allá de los indicadores macroeconómicos, la discusión apunta hacia la calidad del crecimiento, la equidad y la capacidad de construir economías que generen bienestar compartido.

La riqueza mundial crece, pero también la concentración

El más reciente informe de UBS revela que la riqueza mundial registró uno de sus mayores incrementos de los últimos años. Sin embargo, el crecimiento estuvo impulsado principalmente por quienes ya contaban con patrimonios elevados, especialmente las personas con activos superiores a los cinco millones de dólares.

Actualmente, el 1.5% de la población concentra cerca de la mitad de toda la riqueza existente en el planeta. Esto significa que, aunque el valor total de los activos aumentó, la mayor parte de las ganancias permaneció en manos de un grupo reducido, ampliando la distancia entre quienes poseen grandes fortunas y el resto de la población.

La tendencia confirma que el crecimiento patrimonial no necesariamente refleja una mejora en las condiciones económicas de la mayoría. Cuando la riqueza se concentra, el desarrollo pierde capacidad para traducirse en mejores oportunidades, movilidad social y mayor estabilidad para las familias.

riqueza mundial

Riqueza mundial: el promedio puede contar una historia engañosa

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la diferencia entre la riqueza promedio y la riqueza mediana. Mientras la primera puede aumentar gracias a un pequeño grupo de personas extremadamente ricas, la segunda refleja con mayor precisión la situación del ciudadano común.

Estados Unidos es un claro ejemplo. El país ocupa el segundo lugar mundial en riqueza promedio por adulto, pero desciende hasta la posición 28 cuando se analiza la riqueza mediana. Entre 2020 y 2025, el patrimonio promedio creció 10%, mientras que la riqueza mediana cayó 20%.

Esta diferencia evidencia que los indicadores agregados pueden ocultar profundas desigualdades. Para quienes diseñan políticas públicas o estrategias empresariales de impacto social, entender esta brecha resulta fundamental para medir el verdadero bienestar económico de una sociedad.

La tecnología promete crear riqueza, pero también nuevos desafíos

Mientras la inteligencia artificial continúa transformando industrias enteras, también crecen las preocupaciones sobre quiénes capturarán el valor económico generado por estas innovaciones. La automatización, el desarrollo de nuevos modelos de negocio y la aceleración tecnológica podrían ampliar aún más las diferencias entre quienes poseen capital y quienes dependen únicamente de sus ingresos laborales.

A ello se suman otras tecnologías emergentes como la fusión nuclear, la medicina basada en ARN mensajero y los avances en longevidad, que prometen modificar profundamente la economía durante las próximas décadas. Su impacto podría ser incluso mayor que el de la inteligencia artificial, aunque todavía existe incertidumbre sobre cómo se distribuirán sus beneficios.

El reto no consiste únicamente en impulsar la innovación, sino en garantizar que sus resultados fortalezcan el desarrollo económico de forma más inclusiva y reduzcan las brechas existentes.

No todo apunta al pesimismo

A pesar del aumento de la desigualdad, el informe también identifica señales positivas. La proporción de personas con menos de 10 mil dólares en activos continúa disminuyendo. Si en el año 2000 este grupo representaba cerca del 75% de la población mundial, actualmente equivale al 41%.

Al mismo tiempo, continúa creciendo el número de personas que logran incorporarse a segmentos patrimoniales más altos. Solo durante el último año, Estados Unidos creó más de 1,200 nuevos millonarios cada día, reflejando que la movilidad patrimonial sigue siendo posible para una parte de la población.

Estos avances muestran que el desarrollo económico sigue generando oportunidades, aunque de forma desigual. El desafío consiste en ampliar ese acceso para que más personas puedan participar en la creación de valor y no únicamente observar cómo aumenta desde la distancia.

El crecimiento de la riqueza mundial confirma que la economía global continúa generando valor, pero también deja claro que el principal desafío ya no es únicamente producir más riqueza, sino distribuir mejor sus beneficios. Cuando la prosperidad se concentra en una minoría, aumentan las tensiones sociales, disminuye la confianza en las instituciones y se debilita la percepción de progreso colectivo.

Para el sector empresarial, los gobiernos y quienes impulsan la agenda de sostenibilidad, esta realidad representa una oportunidad para replantear el concepto de desarrollo. La riqueza mundial seguirá creciendo, pero el verdadero indicador de éxito será la capacidad de convertir ese crecimiento en bienestar compartido, inclusión económica y oportunidades reales para una mayor parte de la población.

El lado oscuro del Mundial 2026: aumentan los comentarios racistas e insultantes, alerta la FIFA

El Mundial 2026 ha confirmado que la celebración deportiva más seguida del planeta también puede amplificar algunas de las expresiones más dañinas de la conversación digital. Durante la fase de grupos, la FIFA identificó un pico de mensajes ofensivos dirigidos a jugadores, entrenadores, árbitros y otros participantes, con una presencia particularmente preocupante de ataques raciales. 

Los comentarios racistas en el Mundial 2026 ya no pueden considerarse incidentes aislados ni consecuencias inevitables de la pasión futbolística: son una forma de violencia que compromete la dignidad, la seguridad y el bienestar de quienes hacen posible el espectáculo. Frente a ello, la respuesta institucional debe ir más allá de moderar contenidos: requiere construir una cultura deportiva donde la competencia no sea utilizada como pretexto para el racismo, los insultos y las agresiones.

Los comentarios racistas en el Mundial 2026 superan los registros de Catar 2022

El Servicio de Protección en Redes Sociales (SMPS, por sus siglas en inglés) de la FIFA informó haber detectado 89,000 publicaciones injuriosas durante la fase de grupos del Mundial 2026. De ese total, 11% correspondió a ataques de carácter racista, una categoría que, de acuerdo con el organismo rector del fútbol mundial, representa la más importante entre los comentarios ofensivos registrados desde el inicio de la competencia.

comentarios racistas en el Mundial 2026

La cifra revela un deterioro significativo frente a la edición anterior. Tras 72 de los 104 partidos programados, la FIFA contabilizó 13 veces más publicaciones injuriosas que durante la fase de grupos de Catar 2022: 89,000 frente a 6,700. Aunque el Mundial actual reúne a 48 selecciones, en comparación con las 32 que participaron en Catar, la diferencia no solo refleja un torneo más amplio; también evidencia que la expansión de la conversación digital está generando riesgos más intensos para quienes participan en él.

El SMPS analizó más de 6 millones de publicaciones y comentarios en línea, 33% más que en la misma etapa del Mundial de 2022. Como resultado, logró ocultar 181,000 comentarios ofensivos y abrió investigaciones exhaustivas sobre alrededor de 1,000 usuarios. En palabras del servicio, “los insultos racistas van en aumento y se han convertido en una amenaza persistente para el bienestar de los jugadores”.

Estos datos obligan a mirar el problema desde una perspectiva de responsabilidad social. Los comentarios racistas en el Mundial 2026 no son solamente fallas de moderación en plataformas digitales; son manifestaciones de discriminación que trasladan desigualdades estructurales al entorno deportivo y pueden reforzar narrativas de odio frente a audiencias masivas. Su combate exige trazabilidad, protocolos de denuncia, sanciones efectivas y acciones preventivas que involucren a todos los actores de la cadena de valor del fútbol.

comentarios racistas en el Mundial 2026

El SMPS: una herramienta de protección que opera desde 2022

La FIFA lanzó el Servicio de Protección en Redes Sociales en 2022 como una respuesta a la creciente violencia digital contra integrantes del fútbol profesional. El mecanismo está disponible para todos los equipos, así como para jugadores, entrenadores y árbitros que participan en las competiciones organizadas por la FIFA. Su función consiste en monitorear conversaciones en línea, detectar mensajes abusivos, ocultar contenidos ofensivos y facilitar la investigación de cuentas que puedan estar incurriendo en conductas discriminatorias o agresivas.

La existencia de este servicio representa un avance relevante, pues reconoce que el deber de cuidado de una organización deportiva no termina en el estadio. La experiencia de los participantes se extiende a las redes sociales, donde un error, una decisión arbitral o una derrota pueden detonar campañas de hostigamiento con impactos reales. La presión constante, la deshumanización y los ataques dirigidos a la identidad racial o étnica de una persona pueden afectar su autoestima, su sensación de seguridad y su salud mental.

El inicio de la fase eliminatoria mostró la gravedad del fenómeno. Los internacionales neerlandeses Crysencio Summerville, Justin Kluivert y Quinten Timber fueron objeto de insultos racistas en redes sociales después de fallar sus tiros de penal en la derrota de Países Bajos ante Marruecos, durante los dieciseisavos de final. El caso evidencia cómo una acción deportiva puntual puede convertirse en una excusa para atacar a personas por su origen o apariencia, desplazando el análisis futbolístico hacia la violencia discriminatoria.

La intervención del SMPS permite contener una parte del daño, pero no elimina la causa de fondo. Que la FIFA haya tenido que ocultar 181,000 comentarios ofensivos durante la fase de grupos demuestra que el volumen de agresiones rebasa la capacidad de una respuesta exclusivamente reactiva. Para las organizaciones deportivas, este escenario plantea la necesidad de complementar las herramientas tecnológicas con educación, acompañamiento psicosocial, protocolos de crisis y una comunicación pública firme contra cualquier forma de discriminación.

Responsabilidad social de la afición: el fútbol no puede normalizar la violencia

La responsabilidad social en el fútbol no recae únicamente en federaciones, clubes, patrocinadores o plataformas digitales. La afición también forma parte de la experiencia deportiva y, por tanto, tiene un papel decisivo en la construcción de entornos seguros. Cada comentario, publicación, burla o interacción puede contribuir a una cultura de respeto o, por el contrario, reforzar la idea de que el insulto y la humillación son componentes aceptables del entretenimiento.

Es necesario cuestionar la normalización de ciertas prácticas que suelen justificarse como “bromas”, rivalidad o pasión por un equipo. Los comentarios racistas en el Mundial 2026, los ataques por nacionalidad, las agresiones contra árbitros y las burlas hirientes hacia jugadores no son expresiones inocuas. Detrás de cada perfil hay personas que enfrentan una exposición pública extraordinaria y que pueden sufrir consecuencias emocionales por la repetición de mensajes hostiles, especialmente cuando estos se multiplican de manera coordinada.

Promover una cultura futbolística respetuosa implica reconocer que disfrutar el deporte no requiere degradar a quienes participan en él. La competencia puede ser intensa sin ser violenta; la crítica puede ser legítima sin convertirse en acoso; y la identidad de un equipo puede celebrarse sin convertir al rival en objeto de discriminación. Esta distinción es esencial para avanzar hacia una práctica deportiva coherente con los principios de inclusión, derechos humanos y bienestar.

La urgencia es clara: combatir los comentarios racistas en el Mundial 2026 demanda corresponsabilidad. La FIFA debe fortalecer sus sistemas de prevención y seguimiento; las plataformas deben mejorar sus mecanismos de detección y sanción; los equipos deben acompañar a sus integrantes; los patrocinadores deben exigir estándares de respeto; y la afición debe asumir que su comportamiento digital tiene consecuencias. La seguridad en el deporte se construye tanto en las gradas como en las pantallas.

comentarios racistas en el Mundial 2026

Proteger el juego también significa proteger a las personas

El Mundial 2026 está demostrando que el crecimiento de la conversación digital puede ampliar la visibilidad del fútbol, pero también los riesgos que enfrentan quienes participan en él. Las 89,000 publicaciones injuriosas identificadas durante la fase de grupos y el peso de los ataques racistas son una señal de alerta para toda la industria deportiva. La tecnología de monitoreo es necesaria, pero resulta insuficiente si no se acompaña de una transformación cultural más profunda.

Erradicar la violencia digital exige que el respeto deje de ser un mensaje institucional y se convierta en una práctica compartida. El fútbol tiene la capacidad de unir a comunidades, generar identidad y abrir conversaciones globales; precisamente por ello, debe asumir la responsabilidad de rechazar cualquier conducta que ponga en riesgo la dignidad y la salud mental de jugadores, árbitros, entrenadores y aficionados. El futuro del deporte dependerá, en buena medida, de que todas las personas puedan vivirlo con pasión, pero también con seguridad y respeto.

¿Qué tienen en común los negocios, el fútbol, la cultura y la sostenibilidad?

Por Edgar López

Se me derramó la cerveza sobre el periódico.
Mientras intentaba secarlo, seguí leyendo.

En Negocios: The The HEINEKEN Company anunciaba a Rafael Oliveira como nuevo CEO global. El mensaje no era cambiar la estrategia, sino acelerar la ejecución de hashtag#EverGreen2030. En la misma página, Constellation Brands celebraba el buen momento de la industria por los grandes eventos deportivos. Más abajo, HEINEKEN MÉXICO aparecía por su alianza con hashtag#ACNUR para incorporar personas refugiadas.

En Deportes: las fotos de los festejos por el pase de México tenían algo en común: vasos en alto, espuma en el aire, cerveza como parte del ritual.

En Ciudad: las imágenes eran parecidas, pero la noticia ya no. Hablaban de las personas fallecidas durante esos mismos festejos.

En Espectáculos: Shakira en el Zócalo, entrada gratuita, Grupo Modelo de Daniel Cocenzo detrás del patrocinio. Una marca impulsando un evento cultural colectivo de la mano del Gobierno de la CDMX.

En Estados: Samuel García anunciando el acuerdo con Grupo Modelo para el Fan Fest. “Ya hay cheve gratis para el modo party”.

En redes: videos virales de gente arrojando cerveza durante las celebraciones. El exceso convertido en espectáculo.

Y al final, en el crucigrama, casi como una broma del destino: “Adjetivo con el que las cerveceras promueven la forma correcta de beber”. Durante años fue “hashtag#responsable”. Ahora algunos prefieren “hashtag#inteligente”.

Cerré el periódico.

Una misma industria, el mismo día, apareciendo en conversaciones de negocio, inclusión, cultura, deporte, espacio público, celebración, comportamiento y consecuencias.

Supongo que por eso nunca he terminado de creer que la hashtag#sostenibilidad sea un tema de nicho.

Y todo… alrededor de una cerveza.

Salud!


Edgar

R con R, por Edgar López

Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.

La IA no sustituirá humanos, al contrario

Por el Dr. Ariosto Manrique Moreno

Durante meses nos han vendido la misma historia: que la inteligencia artificial viene por nuestros empleos, que sustituirá abogados, médicos, diseñadores, profesores, programadores y hasta sacerdotes. Que estamos presenciando el principio del fin del trabajo humano. Suena aterrador. Pero quizá estamos observando el fenómeno equivocado. La verdadera noticia es que, por primera vez en décadas, estamos descubriendo qué cosas sólo pueden hacer los seres humanos, no que “las máquinas son más inteligentes”.

Durante años el mercado laboral premió la repetición: memorizar, seguir procesos, llenar formatos y ejecutar instrucciones. Y entonces apareció la IA, una tecnología capaz de hacerlo mejor, más rápido y más barato. La sorpresa fue que muchas actividades que creíamos producto de la inteligencia eran, en realidad, rutina disfrazada de conocimiento.

Por eso no es casualidad que el Foro Económico Mundial señale que para 2030 el 39% de las habilidades laborales actuales se transformarán y que las competencias con mayor demanda serán pensamiento analítico, creatividad, liderazgo, resiliencia e influencia social: lo que ahora llaman habilidades blandas. Por su parte, la OCDE, de la cual México es miembro, llega a conclusiones similares: sus investigaciones destacan el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos y la capacidad de adaptación como habilidades indispensables para el futuro. 

Curiosamente, todas tienen algo en común: son profundamente humanas.

Ninguna aplicación siente, ninguna ama, ningún algoritmo tiene principios, ningún chatbot siente responsabilidad por sus decisiones. La inteligencia artificial puede redactar un discurso, pero no creer en él; puede recomendar una estrategia, pero no asumir sus consecuencias. Por eso nos debería preocupar menos la inteligencia artificial que la inteligencia natural que estamos dejando de usar. Vivimos rodeados de información, pero escasos de reflexión. Tenemos más herramientas que nunca, pero menos disposición para pensar.

IA no sustituirá humanos

Un estudio realizado por investigadores de Microsoft y Carnegie Mellon advirtió que una dependencia excesiva de la inteligencia artificial puede reducir el ejercicio del pensamiento crítico en determinadas tareas. Paradójicamente, la tecnología más poderosa de nuestra época podría volvernos intelectualmente más ineficientes si dejamos de cuestionar y analizar por nosotros mismos.

Tal vez por eso las universidades tienen hoy una responsabilidad mayor que nunca: no basta con enseñar a utilizar nuevas tecnologías, hay que formar personas capaces de ejercer criterio, liderazgo, carácter y responsabilidad.

El futuro no pertenecerá a quien tenga acceso a la inteligencia artificial; esa estará disponible para prácticamente todo el mundo dentro de muy poco. El futuro pertenecerá a quienes desarrollen aquello que sigue siendo escaso: juicio, creatividad, empatía, valentía y propósito. O como lo pronosticaba el otrora Rector de la Universidad Autónoma de Guadalajara, Dr. Luis Garibay Gutiérrez: el reto de los jóvenes es volver a pensar.

Y quizá ahí se encuentre la gran ironía de nuestros tiempos: después de décadas intentando construir máquinas cada vez más humanas, terminaremos descubriendo que lo verdaderamente valioso nunca fue la tecnología, lo verdaderamente valioso sigue siendo la capacidad de una persona para pensar, decidir, crear, servir y amar.

La inteligencia artificial no vino a reemplazar a los humanos, vino a confirmar una vez más por qué los humanos importan y por qué los humanos valemos tanto.

Santander proyecta crecimiento histórico de 35% en crédito para vehículos eléctricos e híbridos en 2026

Banco Santander México proyectó que el 2026 será un año histórico para el crédito de autos verdes con un crecimiento de hasta un 35% en su cartera de financiamiento a unidades eléctricas e híbridas, acompañando el crecimiento de la movilidad sostenible en el país.

La proyección responde al crecimiento sostenido del mercado de la electromovilidad en México. De acuerdo con la Electro Movilidad Asociación (EMA), las ventas de vehículos eléctricos e híbridos enchufables crecieron 262% entre 2022 y el primer trimestre de 2026. Tan sólo en ese periodo, la EMA reportó la comercialización de más de 25 mil unidades. Este dinamismo se refleja también en el mercado nacional, donde entre enero y abril de 2026 se comercializaron alrededor de 78,700 vehículos con algún tipo de electrificación, equivalentes al 12.74% de las ventas de vehículos ligeros en el país.

En este contexto, Santander México estima un crecimiento de 35% en su cartera de autos verdes durante 2026, apoyado en alianzas con fabricantes y distribuidores, condiciones diferenciadas para movilidad verde y procesos de originación digital.

“El 2026 podría consolidarse como un año histórico en el financiamiento de autos híbridos y eléctricos, siendo un punto de inflexión en el impulso de la movilidad más sostenible. En Santander México vemos una oportunidad clara para dar a los consumidores el financiamiento clave con condiciones preferenciales para consolidar esta tendencia a favor de una transición energética en autos”, señaló Alejandro Vázquez, Director Ejecutivo de Automotriz en Santander México.

“La electrificación del parque vehicular mexicano está entrando en una etapa de consolidación. Hoy vemos una combinación de factores que hace algunos años no existía: una mayor oferta de modelos, más infraestructura de recarga, consumidores mejor informados y una participación creciente de la banca para facilitar el acceso a esta tecnología. Un ecosistema determinante para acelerar la adopción de la movilidad eléctrica en México”, señaló Eugenio Grandio, Presidente de EMA. 

ventas de autos verdes

El directivo destacó los factores que están siendo diferenciadores este año en el mercado de autos eléctricos e híbridos, entre ellos: más de 170 modelos eléctricos disponibles; más de 60 híbridos conectables; infraestructura de carga creciendo 26% anual; ahorros de hasta 55 mil pesos al año; y un mayor cuidado del medio ambiente en sus actividades diarias.

Santander México estima que, actualmente, un 50% de las unidades sostenibles que se financian en México, lo hacen por medio de un crédito de banco, lo que refleja un potencial importante por atender. Y como parte de la oferta para impulsar la movilidad sostenible, el banco cuenta con alianzas con marcas reconocidas en el mercado de autos híbridos o eléctricos, ofreciendo tasas y condiciones especiales para este tipo de unidades.

Para Santander, el siguiente reto será ampliar la penetración del financiamiento verde fuera de los principales centros urbanos, donde comienza a observarse una creciente demanda de vehículos electrificados conforme aumenta la infraestructura de carga. 

Banco Santander México destacó que la oportunidad de crecimiento es nacional, ya que la movilidad verde no se concentra únicamente en la Ciudad de México, sino que muestra una mayor adopción en distintas regiones del país.

Con esta estrategia, Santander México refuerza su compromiso con la innovación financiera, la sostenibilidad y el desarrollo de soluciones que respondan a las nuevas necesidades de movilidad de sus clientes.

Airbnb reconoce a “Las Pioneras del Mundial Femenil de 1971” y refuerza su compromiso con un mundial más inclusivo y social en México

En el marco del Mundial 2026 en el país, Airbnb México rindió un emotivo y simbólico homenaje a “Las Pioneras del Mundial Femenil de 1971”, el legendario grupo de seleccionadas nacionales que logró el subcampeonato mundial y rompió un récord histórico de asistencia al congregar a cerca de 110,000 aficionados en el Estadio Azteca. Como parte central de este reconocimiento, la plataforma anunció la entrega de un bloque de 13 accesos para que las integrantes de este representativo asistan a diferentes partidos del torneo en territorio nacional.

Aunque aquel torneo de 1971 no contó con el reconocimiento oficial de la FIFA, representó un hito innegable que sentó las bases y abrió el camino para el desarrollo del fútbol femenino en México. Con esta acción, Airbnb busca conectar el presente de la máxima fiesta mundialista con el legado de aquellas mujeres que, con resiliencia y pasión, demostraron desde hace décadas que el deporte es un terreno de inclusión y orgullo nacional.

“Reconocer a Las Pioneras es reconocer la historia que permitió que hoy millones de niñas sueñen con jugar en un estadio lleno. En Airbnb vemos la Copa mundial 2026 como una oportunidad única para hacer que esta fiesta sea realmente de todos los mexicanos, por eso impulsamos iniciativas que amplían el acceso, celebran el legado de quienes abrieron camino y aseguran que los beneficios del torneo se vivan en el corazón de nuestras comunidades de manera incluyente”, afirmó Jorge Balderrama, director de Políticas Públicas de Airbnb México.

Airbnb

El reconocimiento celebra el espíritu de un equipo que conmovió a una nación entera y que hoy, a través de la hospitalidad y vinculación comunitaria de Airbnb, se reinserta en la narrativa del primer país en albergar tres Copas del Mundo masculinas.

“Aquella gesta de 1971 demostró que el fútbol femenil tiene raíces profundas en México. Que hoy Airbnb se sume a celebrar este legado y nos facilite el acceso para vivir de cerca este Mundial es un mensaje poderoso para todas las niñas que hoy están empezando a soñar con la cancha”, compartió Alicia Vargas, integrante histórica de las Pioneras del Mundial Femenil de 1971.

A través de iniciativas como esta, Airbnb reafirma su compromiso con el desarrollo de experiencias únicas y con propósito que trascienden el hospedaje tradicional. Al entrelazar la cultura, la historia deportiva local y el apoyo social, la plataforma continúa consolidándose como un motor de integración que permite a los mexicanos no sólo ser espectadores, sino protagonistas activos del impacto cultural y socioeconómico del Mundial 2026, garantizando que la magia del torneo se traduzca en orgullo y beneficios tangibles para la comunidad local.

Cemefi emite aclaración sobre el uso del Distintivo ESR®

Empresas con el Distintivo ESR®

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Agradecemos la confianza que depositan en Cemefi y reiteramos nuestro compromiso con la protección de la información que nos confían, así como con una comunicación institucional transparente, responsable y segura.

Reciban un cordial saludo,

Comunicación

Centro Mexicano para la Filantropía A.C., Cerrada de salvador Alvarado 7, Col. Escandón, C.P., 11800

¿Vidrio, plástico, aluminio o cartón? ¿Cuál tiene menor impacto ambiental?

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Elegir un empaque parece una decisión cotidiana, pero detrás de cada botella, lata, caja o envase flexible existe una cadena de impactos ambientales. La extracción de materias primas, el consumo de energía, la fabricación, el transporte, la posibilidad de reutilización y el destino final determinan la huella real de un material. Por ello, responder cuál es el envase con menor impacto ambiental exige mirar más allá de la apariencia o de una sola etapa de su ciclo de vida.

En materia de sostenibilidad, no existe una respuesta universal que pueda aplicarse a todos los productos, mercados y sistemas de gestión de residuos. Un material puede tener bajas emisiones durante su producción, pero generar impactos persistentes si termina en un río o relleno sanitario; otro puede requerir más energía al inicio, pero compensarlo mediante múltiples ciclos de reciclaje o reutilización. La comparación responsable debe considerar el análisis de ciclo de vida (ACV), la infraestructura disponible y la capacidad real de cada sistema para recuperar los materiales.

La huella ambiental de cada tipo de envase

Vidrio: reciclable, reutilizable y con alta demanda energética

El vidrio suele asociarse con una alternativa ambientalmente favorable debido a que puede reciclarse sin perder calidad y, en ciertos modelos, reutilizarse numerosas veces. Sin embargo, su fabricación implica fundir materias primas a temperaturas superiores a 1,500 grados centígrados, un proceso que demanda grandes cantidades de energía térmica y electricidad.

Los estudios de análisis de ciclo de vida muestran que el vidrio desechable tradicional puede generar mayores emisiones de gases de efecto invernadero que las latas de aluminio y las botellas de PET cuando se compara por kilogramo de producto transportado o por litro contenido. El uso de vidrio reciclado reduce la energía necesaria para producir nuevos envases, pero el peso del material continúa afectando su desempeño durante el transporte. Su mayor fortaleza aparece cuando existen sistemas eficientes de retorno, lavado y reutilización local.

envase con menor impacto ambiental

Plástico PET: menor peso, pero alto riesgo de contaminación persistente

El plástico PET deriva de combustibles fósiles, por lo que su producción está vinculada con emisiones asociadas a la extracción, refinación y procesamiento de hidrocarburos. Aun así, su bajo peso puede representar una ventaja en la fase de producción y distribución. Un estudio de la Universidad de Michigan señala que los envases ligeros de plástico pueden presentar un menor impacto potencial de calentamiento global frente a otros materiales, como el vidrio, cuando se consideran principalmente la fabricación y el transporte.

El problema surge al final de su vida útil. Cuando los envases de PET no se recuperan adecuadamente y llegan a vertederos, cuerpos de agua o suelos, pueden fragmentarse en microplásticos que persisten durante largos periodos y afectan a los ecosistemas. Además, la diversidad de resinas, colores, etiquetas y aditivos complica la clasificación y el reprocesamiento, lo que limita la circularidad efectiva de muchos envases plásticos.

Aluminio: alto impacto inicial y gran potencial circular

La producción primaria de aluminio es intensiva en energía y puede generar una huella relevante de carbono, especialmente cuando la electricidad utilizada proviene de fuentes fósiles. No obstante, el material ofrece una ventaja decisiva una vez que entra al circuito de recuperación: el aluminio reciclado requiere hasta 95% menos energía que producir aluminio nuevo.

Las latas también pueden reciclarse repetidamente sin una pérdida significativa de calidad. De acuerdo con el estudio Global Beverage Recycling Dataset, elaborado por Eunomia y el Instituto Internacional del Aluminio, 74.8% de las latas de aluminio se reciclan, una tasa superior a la del PET, con 47%, y a la del vidrio, con 41.9%. Esta capacidad de recuperación permite que el aluminio reduzca su huella acumulada cuando existen sistemas de recolección y reciclaje eficientes.

envase con menor impacto ambiental

Cartón: renovable en origen, condicionado por su diseño y recuperación

El cartón puede ofrecer ventajas relevantes cuando proviene de fibras certificadas, contenido reciclado o fuentes forestales gestionadas de manera responsable. Su menor peso favorece el transporte y, en teoría, las fibras pueden reincorporarse a nuevos productos mediante reciclaje. Sin embargo, su desempeño ambiental depende de factores como el consumo de agua y energía en la producción de papel, la procedencia de la materia prima y la infraestructura local de recuperación.

También es importante considerar que muchos envases de cartón para alimentos y bebidas son materiales compuestos. Pueden incluir capas de plástico, aluminio, adhesivos o recubrimientos que dificultan su separación y reciclaje. Por ello, el cartón no debe evaluarse únicamente por ser de origen vegetal: su circularidad depende de que el diseño facilite el reciclaje y de que existan sistemas capaces de procesarlo después de su uso.

¿Cuál es el envase con menor impacto ambiental?

La respuesta más precisa es que el envase con menor impacto ambiental no depende exclusivamente del material, sino de la función que cumple, la distancia que recorre, el porcentaje de contenido reciclado, el número de veces que puede reutilizarse y la probabilidad real de que sea recuperado al final de su vida útil.

Si el análisis se concentra en la extracción de materias primas y la salida de fábrica, el plástico suele mostrar menores emisiones que el vidrio y el aluminio debido a su ligereza y menor demanda de energía por unidad transportada. Si se observa el traslado hacia el consumidor final, el plástico y el aluminio también suelen presentar ventajas frente al vidrio, ya que su peso reduce las emisiones asociadas a la logística.

Sin embargo, cuando se incorpora el desempeño postconsumo, el aluminio sobresale por sus altas tasas de reciclaje y por la eficiencia energética de su reprocesamiento. El vidrio puede ser una opción competitiva cuando se reutiliza mediante esquemas de retorno locales, mientras que el PET puede mejorar su desempeño si incorpora contenido reciclado y se integra a sistemas de recuperación confiables. En el caso del cartón, su potencial depende de que sus componentes puedan separarse y de que la fibra se mantenga dentro de ciclos productivos.

Para evaluar el envase con menor impacto ambiental, las empresas deben considerar al menos cinco preguntas estratégicas:

  • ¿El material contiene materia prima reciclada, renovable o de menor impacto?
  • ¿El diseño reduce peso, volumen y uso innecesario de recursos?
  • ¿El envase puede reutilizarse antes de convertirse en residuo?
  • ¿Existe infraestructura local para recolectarlo, clasificarlo y reciclarlo?
  • ¿La organización puede medir su desempeño mediante un análisis de ciclo de vida verificable?
envase con menor impacto ambiental

El final de vida: donde se define la verdadera responsabilidad del envase

El impacto de un envase no termina cuando el consumidor lo desecha. La disposición final determina si el material se reintegra a un ciclo productivo, se pierde en un relleno sanitario o se convierte en contaminación para ecosistemas y comunidades. Esta fase es especialmente crítica en países donde la infraestructura de separación, recolección y reciclaje es desigual.

El plástico representa el mayor riesgo de contaminación persistente cuando no se recupera. Su fragmentación en microplásticos puede afectar suelos, ríos, océanos y especies, con consecuencias que se prolongan mucho más allá de la vida útil del producto. El vidrio, aunque no genera microplásticos y puede reciclarse sin perder calidad, puede permanecer durante largos periodos en el ambiente y representar riesgos físicos si se rompe. El aluminio también puede permanecer como residuo si no se recupera, pero su alto valor económico favorece su recolección y reincorporación a procesos productivos.

El cartón puede degradarse con mayor facilidad que otros materiales cuando no está recubierto o combinado con capas complejas. No obstante, su biodegradabilidad no debe utilizarse como justificación para desecharlo sin control, pues su producción requiere recursos forestales, agua y energía que se desperdician si el material no se recupera. En términos de nocividad posterior al uso, los materiales reciclables y recuperables con alta eficiencia —como el aluminio— pueden ofrecer mejores resultados, siempre que no terminen dispersos en el ambiente.

El objetivo no debe ser encontrar un único ganador entre vidrio, plástico, aluminio o cartón. La prioridad debe ser diseñar sistemas que prolonguen la vida útil de los materiales, reduzcan el consumo de recursos vírgenes y eviten que los envases se conviertan en contaminación. Esto implica impulsar esquemas de retorno, reciclaje de alta calidad, contenido reciclado, ecodiseño, responsabilidad extendida del productor y decisiones de consumo más conscientes.

envase con menor impacto ambiental

Del material correcto al sistema correcto

La discusión sobre el envase con menor impacto ambiental no puede resolverse con etiquetas simples. Cada material presenta ventajas y limitaciones según la fase del ciclo de vida que se analice. El vidrio puede ser valioso en modelos de reutilización; el PET puede reducir emisiones de transporte, pero enfrenta retos severos de contaminación; el aluminio puede consolidar una circularidad más eficiente; y el cartón puede aportar valor si proviene de fuentes responsables y cuenta con condiciones adecuadas de recuperación.

Para las empresas, el desafío consiste en dejar de pensar solo en el envase y comenzar a diseñar sistemas circulares. La decisión más responsable no es necesariamente elegir el material más ligero, reciclable o biodegradable en teoría, sino aquel que pueda mantenerse en uso durante más tiempo, recuperarse efectivamente y generar el menor impacto posible en las condiciones reales de cada mercado. La sostenibilidad del empaque dependerá, en última instancia, de la capacidad colectiva para transformar residuos en recursos y consumo en corresponsabilidad.