Las emisiones de carbono de décadas atrás aún provocan pérdidas millonarias

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Durante años, la conversación sobre cambio climático se ha centrado en las pérdidas visibles: eventos extremos, territorios degradados y economías golpeadas por desastres cada vez más frecuentes. Sin embargo, esta narrativa podría estar dejando fuera una parte crítica del problema: los impactos que aún no han terminado de manifestarse. En este contexto, la evidencia reciente obliga a replantear no solo la magnitud del daño, sino también su temporalidad.

Hoy sabemos que las decisiones energéticas del pasado siguen activas en el presente. Las emisiones de carbono antiguas no son un fenómeno estático ni cerrado; por el contrario, continúan generando efectos acumulativos tanto en el clima como en la economía global. Esta realidad transforma el cambio climático en una factura en curso, una deuda que sigue creciendo incluso décadas después de haber sido generada.

El costo invisible de las emisiones de carbono antiguas

De acuerdo con Earth, el nuevo enfoque plantea una idea contundente: el daño climático no pertenece únicamente al pasado. Las emisiones de carbono antiguas permanecen en la atmósfera durante décadas, atrapando calor y amplificando impactos que todavía no alcanzan su punto máximo. Esto significa que gran parte de las pérdidas económicas vinculadas al cambio climático aún está por llegar.

Este hallazgo cambia la forma en que entendemos el riesgo. Ya no se trata solo de prevenir emisiones futuras, sino de gestionar las consecuencias persistentes de aquellas que ya ocurrieron. En términos de responsabilidad social, implica reconocer que los efectos de decisiones históricas siguen condicionando el desarrollo económico y social actual.

emisiones de carbono

¿Dónde se concentran los daños climáticos?

El análisis por país revela cifras contundentes. Solo las emisiones de Estados Unidos generaron más de 10 billones de dólares en daños climáticos hacia 2020, una cantidad que evidencia la escala del problema. Sin embargo, lo más revelador es que una parte significativa de ese impacto —alrededor de 3 billones— se quedó dentro de su propio territorio.

Este dato rompe con la narrativa tradicional que ubica los efectos del cambio climático únicamente en regiones vulnerables. En realidad, las consecuencias de las emisiones trascienden fronteras, pero también regresan a sus puntos de origen. Esto abre nuevas discusiones en torno a la corresponsabilidad y la justicia climática, especialmente en contextos diplomáticos y legales.

emisiones de carbono

Responsabilidad corporativa y emisiones históricas

Las grandes corporaciones también ocupan un lugar central en esta ecuación. El estudio identifica que empresas energéticas han contribuido de manera significativa al volumen de emisiones acumuladas, con impactos económicos globales que alcanzan cifras billonarias.

Un caso emblemático es el de la petrolera estatal Saudi Aramco, cuyas emisiones han generado daños estimados en 3 billones de dólares hasta 2020. De mantenerse estas emisiones en la atmósfera hasta finales de siglo, los costos podrían escalar hasta los 64 billones de dólares. Este crecimiento exponencial evidencia cómo las emisiones de carbono antiguas siguen multiplicando sus efectos con el paso del tiempo.

El tiempo como factor crítico en la mitigación

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el papel del tiempo en la gestión del daño climático. Las tecnologías de captura y eliminación de carbono ofrecen una ventana de oportunidad, pero su eficacia depende de la rapidez con la que se implementen.

Si el dióxido de carbono permanece en la atmósfera durante 25 años antes de ser eliminado, aproximadamente la mitad del daño proyectado ya habrá ocurrido. Esto implica que las acciones tardías, aunque necesarias, tienen un alcance limitado. En otras palabras, la velocidad de respuesta define si estamos previniendo daños o simplemente reaccionando a ellos.

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Vacíos en la medición del impacto real

A pesar de la contundencia de las cifras, el estudio reconoce limitaciones importantes. No se incluyen pérdidas relacionadas con la biodiversidad, ni el impacto sobre territorios culturales, ni todos los efectos derivados del aumento del nivel del mar o de fenómenos extremos.

Esto sugiere que las estimaciones actuales son conservadoras. En realidad, el costo total del cambio climático podría ser significativamente mayor. Para quienes trabajan en sostenibilidad, este punto es clave: medir el impacto completo sigue siendo un desafío, pero también una prioridad estratégica.

Una nueva métrica para entender el cambio climático

El estudio introduce una herramienta que podría transformar la toma de decisiones: una forma más precisa de cuantificar el daño climático a lo largo del tiempo. Factores como la tasa de descuento influyen en cómo se valoran las pérdidas futuras frente a las presentes, lo que tiene implicaciones directas en políticas públicas y litigios.

Más allá de definir quién debe pagar, este enfoque permite dimensionar la magnitud real del problema. Las emisiones de carbono antiguas dejan de ser un dato histórico para convertirse en una variable activa en la economía global, lo que exige respuestas más sofisticadas y coordinadas.

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Implicaciones para la acción climática

Este cambio de perspectiva redefine las prioridades. La acción climática ya no puede centrarse únicamente en la reducción de emisiones futuras, sino que debe integrar estrategias de compensación, adaptación y remediación acelerada.

Además, pone sobre la mesa la necesidad de fortalecer marcos regulatorios y mecanismos de rendición de cuentas. Las empresas, los gobiernos y los sistemas financieros deberán considerar no solo su huella actual, sino también el legado de sus emisiones pasadas.

Las emisiones de carbono antiguas nos obligan a mirar el cambio climático desde una nueva dimensión temporal. No se trata únicamente de evitar daños futuros, sino de gestionar una herencia que sigue generando costos en el presente. Esta comprensión amplía el alcance de la responsabilidad y redefine los límites de la acción climática.

En este escenario, la urgencia no solo radica en reducir emisiones, sino en actuar con rapidez y precisión. Cada año de retraso limita las oportunidades de mitigar impactos y aumenta el costo de la inacción. La historia climática ya está escrita, pero la forma en que respondamos a ella aún está en nuestras manos.

El boom de las finanzas sostenibles ya tiene fecha y una cifra clave para 2026

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El mercado global atraviesa un momento de redefinición. Entre tensiones geopolíticas, ajustes regulatorios y cambios en la percepción del riesgo, las inversiones han tenido que adaptarse a una nueva lógica donde la sostenibilidad dejó de ser un diferenciador para convertirse en una condición. En este contexto, el crecimiento de las finanzas sostenibles vuelve a colocarse en el centro de la conversación económica global.

De acuerdo con el más reciente análisis de ING, el 2026 marcará un punto de inflexión. Tras un 2025 caracterizado por la volatilidad y una ligera contracción, las proyecciones apuntan a una recuperación sólida del mercado, respaldada por la resiliencia de los inversionistas y el avance de estrategias ESG que continúan permeando múltiples industrias.

El crecimiento de las finanzas sostenibles toma nuevo impulso

Según un artículo de Sustainability Mag, El crecimiento de las finanzas sostenibles no solo se mantiene, sino que muestra señales claras de reactivación. Según el informe Sustainable Finance Pulse, la emisión global alcanzó los 1,56 billones de dólares en 2025, con una proyección de 1,62 billones para 2026. Esta cifra no es menor: representa la consolidación de un mercado que ha sabido adaptarse a contextos adversos.

Más allá de los números, lo relevante es la narrativa que los acompaña. A pesar de conflictos internacionales y restricciones políticas, los inversionistas continúan apostando por instrumentos alineados con criterios ambientales, sociales y de gobernanza. Esto sugiere que la sostenibilidad ha dejado de ser una tendencia para convertirse en un pilar estructural del sistema financiero.

finanzas sostenibles

Regiones que marcan el ritmo del mercado

El desempeño del mercado no es homogéneo. Europa, Oriente Medio y África (EMEA) se perfilan como líderes en emisiones sostenibles, gracias a marcos regulatorios más consolidados y una mayor madurez en la adopción de criterios ESG. Sin embargo, incluso en estas regiones, comienzan a observarse señales de desaceleración en ciertos instrumentos, como los bonos vinculados a la sostenibilidad.

En contraste, Estados Unidos enfrenta un panorama más incierto. La flexibilización de regulaciones y el retroceso en requisitos de reporte climático han generado dudas entre los inversionistas, impactando negativamente la oferta sostenible. Este escenario evidencia cómo las decisiones políticas pueden influir directamente en la evolución del mercado.

Asia-Pacífico: resiliencia y expansión

Mientras algunas regiones ajustan su ritmo, Asia-Pacífico (APAC) avanza con paso firme. El mercado ha demostrado resiliencia gracias a una demanda sostenida de préstamos vinculados a la sostenibilidad, lo que posiciona a la región como un actor clave en el futuro del sector.

Las proyecciones para 2026 apuntan a una expansión significativa, impulsada por inversiones estratégicas y una creciente integración de criterios sostenibles en los modelos financieros. Este dinamismo refuerza la idea de que el liderazgo en sostenibilidad será cada vez más distribuido a nivel global.

La financiación verde como motor de cambio

Uno de los pilares del crecimiento de las finanzas sostenibles es la financiación verde. Durante los primeros meses de 2026, el mercado ya registró ingresos por 257.000 millones de dólares, una señal clara de su dinamismo.

Este tipo de financiamiento ha sido clave para impulsar proyectos de bajo impacto ambiental, particularmente en sectores como el inmobiliario y la infraestructura. Además, permite a las empresas avanzar en sus objetivos de descarbonización, al tiempo que gestionan de manera más efectiva los riesgos climáticos asociados a sus operaciones.

Inversión con propósito: nuevas prioridades del mercado

El enfoque de los inversionistas también está evolucionando. Hoy, existe una preferencia creciente por activos con alto desempeño energético y modelos de negocio alineados con la sostenibilidad. Esto ha llevado a una transformación en la forma en que se estructuran las carteras de inversión.

Desde 2020, los bonos verdes han representado cerca del 40% de las emisiones sostenibles, una tendencia que se espera continúe en los próximos años. Esta estabilidad refleja la confianza del mercado en instrumentos que no solo generan retornos financieros, sino también impacto positivo.

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Infraestructura y transición: el rol de la innovación

La modernización de activos industriales y el desarrollo de infraestructura sostenible se han convertido en prioridades estratégicas. A través de mecanismos de financiación para la transición, las empresas buscan transformar sus operaciones sin comprometer su viabilidad económica.

En este sentido, la colaboración entre instituciones financieras y empresas resulta fundamental. Como señala Sylvia Brandsma, de ING, el verdadero impacto radica en acompañar a los clientes en la transformación de sus activos, integrando sostenibilidad e innovación en cada etapa del proceso.

Hacia un mercado más resiliente

El panorama para 2026 confirma que el crecimiento de las finanzas sostenibles no solo es posible, sino necesario. En un entorno marcado por la incertidumbre, la sostenibilidad emerge como un eje que aporta estabilidad, dirección y sentido a las decisiones financieras.

Más allá de las cifras, el verdadero cambio radica en la consolidación de un nuevo paradigma. Uno en el que las finanzas no solo buscan rentabilidad, sino también contribuir a un desarrollo más equilibrado y resiliente. En ese camino, 2026 podría ser recordado como el año en que la sostenibilidad dejó de ser promesa para convertirse en realidad tangible.

La crisis climática pone en jaque a las áreas naturales protegidas

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Durante más de un siglo, desde la creación del Parque Nacional Yellowstone, la conservación ambiental moderna ha descansado sobre una premisa clara: proteger territorios para resguardar la biodiversidad. Este modelo, basado en la delimitación legal de espacios y su gestión institucional, permitió consolidar a las áreas naturales protegidas como el eje central de la preservación ecológica a nivel global.

Gracias a esta estrategia, hoy existen miles de parques nacionales, reservas de la biosfera y refugios de vida silvestre que han contribuido a frenar la pérdida de especies. Sin embargo, este enfoque partía de una suposición clave: que los ecosistemas eran relativamente estables en el tiempo. En el contexto actual de cambio climático, esa idea ya no se sostiene, y las áreas naturales protegidas enfrentan uno de los mayores retos de su historia.

Un modelo de conservación que enfrenta nuevos límites

De acuerdo con un artículo de Aristegui Noticias, escrito por el Dr. David A. Prieto-Torres, el incremento de la temperatura global, las alteraciones en los patrones de lluvia y la intensificación de eventos extremos están transformando los ecosistemas a una velocidad sin precedentes. Lo que antes se consideraba un entorno relativamente constante, hoy es un sistema dinámico en constante cambio.

Estos cambios no solo modifican paisajes, también alteran la distribución de las especies. Investigaciones recientes advierten que más del 77% de las aves asociadas a selvas secas en México podrían reducir su rango de distribución hacia mediados de siglo, lo que implica una reconfiguración profunda de las comunidades biológicas.

áreas naturales protegidas

Áreas naturales protegidas ante el desplazamiento de especies

Uno de los mayores desafíos actuales es que las especies no permanecen estáticas. Conforme cambian las condiciones climáticas, muchas se desplazan en busca de hábitats más adecuados para sobrevivir. Esto genera un desajuste entre los límites fijos de las áreas naturales protegidas y las nuevas zonas donde las especies logran persistir.

Se estima que el cambio climático podría reducir en más del 40% el área climáticamente adecuada para cerca del 45% de los mamíferos de bosques secos en Mesoamérica. En algunos casos, incluso dentro de estos espacios protegidos, las condiciones ambientales podrían deteriorarse hasta en un 35%, debilitando su función original de conservación.

Biodiversidad en riesgo: impactos más allá de las especies

La pérdida o desplazamiento de especies no es un fenómeno aislado. La biodiversidad sostiene procesos clave como la polinización, la fertilidad del suelo, la regulación del clima local y la disponibilidad de agua. Cuando estas redes ecológicas se alteran, las consecuencias trascienden el ámbito ambiental.

Sectores como la agricultura, la seguridad alimentaria y la salud pública pueden verse directamente afectados. Además, ecosistemas menos diversos son más vulnerables a eventos extremos, lo que incrementa los riesgos sociales y económicos asociados al cambio climático.

áreas naturales protegidas

Brechas estructurales en la conservación actual

A este panorama se suma una realidad incómoda: la red global de áreas protegidas no siempre coincide con las zonas de mayor biodiversidad. En Mesoamérica, más del 60% de las áreas con alta riqueza de vertebrados terrestres se encuentran fuera de estos espacios.

Esto evidencia que, en muchos casos, la conservación no ha priorizado criterios ecológicos estratégicos. Además, la falta de conectividad entre reservas limita el desplazamiento natural de las especies, reduciendo hasta en un 50% sus probabilidades de supervivencia futura en ciertos ecosistemas.

Áreas naturales protegidas y la necesidad de adaptación

Frente a este contexto, la pregunta ya no es si las áreas naturales protegidas siguen siendo relevantes, sino cómo deben evolucionar para mantener su efectividad. La respuesta apunta hacia modelos más flexibles, dinámicos y adaptativos.

Hoy contamos con herramientas científicas avanzadas como modelos climáticos, monitoreo satelital y sistemas de información geográfica que permiten anticipar cambios, identificar refugios climáticos y diseñar estrategias de conservación más precisas. No obstante, estas tecnologías deben complementarse con programas de monitoreo a largo plazo que permitan entender la respuesta real de las especies.

Conectividad ecológica: la clave para el futuro

En un mundo donde los ecosistemas cambian constantemente, la conectividad ecológica se vuelve esencial. Los corredores biológicos permiten que las especies se desplacen entre territorios, aumentando sus posibilidades de adaptación frente al cambio climático.

La restauración de paisajes degradados y la integración de modelos climáticos en la planificación territorial son estrategias clave para fortalecer esta conectividad. Sin embargo, estos esfuerzos deben ir más allá de los límites formales de las áreas protegidas e involucrar a comunidades y actores locales.

áreas naturales protegidas

Innovación, comunidad y política: una agenda compartida

Existen señales alentadoras. En Mesoamérica, millones de hectáreas ya se manejan bajo esquemas sostenibles, y diversas iniciativas comunitarias están restaurando ecosistemas y fortaleciendo la resiliencia ambiental.

Además, el incremento de superficies bajo protección en países como México representa un avance significativo. No obstante, estos esfuerzos deben ser coherentes y evitar contradicciones, como la expansión de áreas protegidas paralela al deterioro de ecosistemas estratégicos en regiones clave.

Repensar la conservación en tiempos de cambio

La crisis climática ha dejado claro que la conservación no puede seguir basándose en modelos estáticos. Las áreas naturales protegidas continúan siendo una herramienta fundamental, pero su efectividad dependerá de nuestra capacidad para adaptarlas a un entorno cambiante.

Hoy, conservar la biodiversidad implica integrar ciencia, política pública, participación social y una visión de largo plazo. No se trata solo de proteger territorios, sino de construir sistemas resilientes que aseguren el equilibrio ecológico y el bienestar humano en el futuro.

Avanza la igualdad en el fútbol: FIFA impulsa cambios en equipos técnicos femeninos

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La conversación sobre la igualdad en el fútbol ha dado un paso firme en el escenario internacional. Durante años, el foco se ha centrado en la participación de las jugadoras dentro del campo, pero poco se ha hablado de lo que ocurre en los banquillos, en los cuerpos técnicos y en las decisiones estratégicas que moldean el juego. Hoy, ese ángulo comienza a cambiar con acciones concretas que buscan transformar la estructura del deporte.

En este contexto, la FIFA ha aprobado una medida que redefine las reglas del juego para las competiciones femeninas. Más allá de una decisión operativa, se trata de una apuesta por cerrar brechas históricas y construir un entorno más equitativo. La iniciativa no solo responde a una demanda social creciente, sino que también reconoce una deuda pendiente en materia de representación.

Igualdad en el fútbol: una medida que cambia el juego desde el banquillo

De acuerdo con Forbes, la nueva normativa establece que, en todas las competiciones femeninas, el equipo técnico deberá incluir mujeres en roles clave: el entrenador principal y/o al menos un asistente, un miembro del personal médico y dos oficiales en el banquillo. Esta decisión busca incidir directamente en la igualdad en el fútbol, ampliando la participación femenina más allá del terreno de juego.

El acuerdo fue alcanzado durante una reunión del Consejo de la FIFA en Zúrich, marcando un precedente que podría influir en otras federaciones y ligas a nivel global. La medida no es simbólica: implica cambios estructurales en la conformación de los equipos, obligando a replantear procesos de contratación, formación y desarrollo profesional.

Además, la implementación será progresiva pero inmediata en torneos clave. Se estrenará en la Copa Mundial Femenina Sub-20 en Polonia, seguida de la Sub-17 y la Copa de Campeones Femenina, para consolidarse rumbo al Mundial de Brasil 2027. Este calendario refleja una intención clara de acelerar la transición hacia esquemas más inclusivos.

igualdad en el fútbol

Igualdad en el fútbol: cerrar brechas en liderazgo y toma de decisiones

Uno de los datos que motivaron esta decisión es contundente: en la Copa Mundial Femenina de 2023, solo 12 de los 32 entrenadores principales eran mujeres. Esta cifra evidencia que, incluso en el fútbol femenino, los espacios de liderazgo siguen siendo predominantemente ocupados por hombres, lo que limita la diversidad de perspectivas en la toma de decisiones.

Jill Ellis, directora de fútbol del organismo, ha sido clara al respecto: no hay suficientes mujeres en los cuerpos técnicos y es necesario generar condiciones que aceleren el cambio. Esto implica no solo abrir espacios, sino también construir rutas de desarrollo profesional que permitan a más mujeres llegar a posiciones estratégicas.

Desde una perspectiva de responsabilidad social, esta medida responde a un principio clave: la equidad no se logra únicamente con acceso, sino con representación significativa en todos los niveles. La presencia de mujeres en roles técnicos no solo impacta en la operación de los equipos, sino que también envía un mensaje poderoso a nuevas generaciones.

Más allá del deporte: impacto social y cultural de la medida

El alcance de esta decisión trasciende el ámbito deportivo. Promover la participación femenina en cuerpos técnicos contribuye a desmontar estereotipos de género arraigados, especialmente en espacios históricamente masculinizados como el fútbol. En este sentido, la igualdad en el fútbol se convierte en un catalizador de cambio cultural.

Asimismo, la visibilidad de mujeres en roles de liderazgo técnico puede inspirar a niñas y jóvenes a considerar carreras dentro del deporte más allá de ser jugadoras. Esto amplía el ecosistema profesional del fútbol femenino y fortalece su sostenibilidad a largo plazo.

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Desde la óptica empresarial y organizacional, la medida también representa una oportunidad para alinear prácticas con criterios ESG, particularmente en el eje social. La diversidad en equipos de trabajo está vinculada con mejores resultados, mayor innovación y una toma de decisiones más robusta.

La decisión de la FIFA marca un antes y un después en la forma en que se entiende la equidad dentro del deporte. Al intervenir directamente en la composición de los cuerpos técnicos, se ataca una de las barreras menos visibles pero más persistentes: la falta de representación en posiciones de poder.

Sin embargo, el verdadero desafío será garantizar que esta medida se traduzca en cambios sostenibles. La igualdad en el fútbol no se logrará únicamente con regulaciones, sino con un compromiso continuo por parte de federaciones, clubes y actores clave para construir un entorno donde el talento, sin importar el género, tenga las mismas oportunidades de desarrollarse y liderar.

¿Vale la pena comprar autos eléctricos? Estas 6 marcas acumulan más compradores arrepentidos

La conversación sobre movilidad sostenible suele girar en torno a beneficios ambientales, reducción de emisiones y transición energética. Sin embargo, detrás del entusiasmo por los vehículos eléctricos también comienzan a aparecer preguntas más prácticas: ¿realmente están cumpliendo con las expectativas de quienes los compran? Este debate no solo importa a consumidores, sino también a quienes analizan tendencias desde la responsabilidad social y la sostenibilidad empresarial.

En ese contexto, una encuesta reciente realizada por la revista American Trucks a 501 propietarios de vehículos eléctricos en Estados Unidos reveló que aproximadamente uno de cada diez se arrepiente de su compra. Aunque el porcentaje puede parecer moderado, el dato adquiere relevancia cuando se analizan las diferencias entre fabricantes y se observan los factores que influyen en la experiencia real de uso de estas marcas de autos eléctricos.

Factores detrás del arrepentimiento en las marcas de autos eléctricos

De acuerdo con Quartz, el estudio también muestra que el descontento no se distribuye de manera uniforme entre ciudades o fabricantes. De acuerdo con los resultados, los propietarios en Miami, Orlando e Irvine son quienes reportan mayores niveles de arrepentimiento tras adquirir un vehículo eléctrico. Esto sugiere que el contexto local, especialmente la infraestructura disponible, puede marcar una diferencia importante.

Entre las razones más mencionadas destacan la falta de estaciones de carga suficientes, la degradación de la batería con el paso del tiempo, los tiempos prolongados para recargar y la autonomía limitada en comparación con lo que muchos usuarios esperaban. Estos elementos ponen sobre la mesa un tema clave para la sostenibilidad: la transición tecnológica no depende únicamente del producto, sino del ecosistema que lo respalda.

Paul Knoll, director sénior de marketing de American Trucks, señaló que aunque los autos eléctricos se promueven como soluciones prácticas y sostenibles, los desafíos particulares de cada fabricante pueden influir directamente en la satisfacción del cliente. En otras palabras, la experiencia de uso sigue siendo determinante para consolidar la confianza en estas marcas de autos eléctricos.

6 marcas acumulan más compradores arrepentidos

6. Chevrolet: una tasa de arrepentimiento relativamente baja

En el sexto lugar del ranking aparece Chevrolet, conocida popularmente como Chevy. Según la encuesta, alrededor del 5% de los propietarios de sus vehículos eléctricos afirmaron arrepentirse de la compra. Aunque se trata de la tasa más baja del listado, sigue reflejando que el proceso de adopción de nuevas tecnologías puede generar expectativas difíciles de cumplir.

Este dato también abre una lectura interesante desde la responsabilidad corporativa: cuando las empresas innovan en movilidad sostenible, no solo compiten en eficiencia o diseño, sino también en la experiencia de transición del usuario hacia nuevas formas de transporte.

5. Ford: expectativas altas en la transición eléctrica

El quinto lugar lo ocupa Ford, donde el 7% de los propietarios encuestados declaró arrepentirse de haber comprado un vehículo eléctrico de la marca. Aunque la cifra sigue siendo relativamente baja, muestra que incluso fabricantes con gran trayectoria enfrentan retos al migrar hacia nuevas tecnologías.

En este punto, el desafío no es únicamente técnico. Las compañías también deben comunicar con claridad qué pueden esperar los consumidores en términos de autonomía, infraestructura y hábitos de uso, especialmente cuando el mercado aún se encuentra en evolución.

4. Nissan: el punto medio del ranking

En la cuarta posición se encuentra Nissan, con un 8% de propietarios que lamentan la compra de su vehículo eléctrico. Este porcentaje coloca a la marca en un punto medio dentro del análisis, reflejando que el fenómeno del arrepentimiento no se concentra en un solo fabricante.

Para especialistas en sostenibilidad, estos resultados ayudan a entender que la adopción de tecnologías limpias implica procesos de aprendizaje colectivo, tanto para empresas como para consumidores.

3. Tesla: innovación con retos de experiencia

El tercer lugar lo ocupa Tesla, con un 10% de propietarios que dijeron arrepentirse de su compra. La cifra resulta particularmente interesante considerando que la empresa ha sido uno de los principales impulsores de la movilidad eléctrica a nivel global.

Esto demuestra que la innovación por sí sola no garantiza satisfacción plena. Incluso en compañías líderes, factores como la autonomía real, los tiempos de carga o la disponibilidad de infraestructura pueden influir en la percepción final del usuario.

2. Kia: un aumento notable en el arrepentimiento

En el segundo lugar del ranking aparece Kia, donde el 15% de los propietarios manifestó arrepentirse de haber comprado un vehículo eléctrico de la marca. Este salto porcentual respecto a los lugares anteriores sugiere que las diferencias entre fabricantes pueden ser más significativas de lo que muchos imaginan.

Para quienes analizan tendencias de mercado y responsabilidad empresarial, estos datos muestran la importancia de acompañar la innovación con servicios, soporte e infraestructura adecuados.

1. BMW: el mayor nivel de arrepentimiento entre las marcas analizadas

El primer lugar del listado lo ocupa BMW, con un 20% de propietarios que afirmaron arrepentirse de su compra. Según el análisis citado en la encuesta, uno de los factores que podría influir es el tiempo que los usuarios pasan cargando el vehículo fuera de casa, que en promedio supera las 11 horas al mes.

Este tipo de hallazgos resalta que el desempeño ambiental de una tecnología debe ir acompañado de viabilidad práctica. De lo contrario, el entusiasmo inicial puede transformarse en frustración para algunos usuarios.

Entre la promesa sostenible y la experiencia real

Los resultados de esta encuesta no significan que los vehículos eléctricos estén perdiendo relevancia. Más bien, reflejan una etapa natural en la evolución de la movilidad sostenible, donde las expectativas del mercado comienzan a contrastarse con la experiencia cotidiana de los usuarios.

Para el ecosistema de sostenibilidad y para las propias marcas de autos eléctricos, el mensaje es claro: el futuro de la electrificación no dependerá solo de vender más unidades, sino de mejorar la infraestructura, optimizar la tecnología y acompañar a los consumidores en el proceso de transición hacia un nuevo modelo de movilidad.

“Por fin hay responsabilidad”: Príncipe Harry respalda acciones legales vs tecnológicas

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El debate sobre el poder de las grandes plataformas digitales y su impacto en la sociedad volvió a tomar fuerza luego de que Prince Harry celebrara dos demandas históricas contra compañías tecnológicas. Durante un discurso en la cumbre global de privacidad organizada por la International Association of Privacy Professionals en Washington D.C., el duque afirmó que estos fallos judiciales representan un punto de inflexión en la búsqueda de mayor responsabilidad en la industria digital. Para muchos especialistas en gobernanza tecnológica, el momento simboliza una señal de que el equilibrio entre innovación y protección social comienza a replantearse.

El mensaje del príncipe no se limitó a celebrar decisiones judiciales recientes. En su intervención explicó que ha dedicado tiempo a analizar el entorno digital en el que crecen sus hijos y las nuevas generaciones. Desde esa reflexión, defendió que las acciones legales vs tecnológicas pueden abrir un nuevo capítulo para la regulación de plataformas, especialmente en temas de privacidad, seguridad y bienestar digital. Para quienes siguen de cerca la agenda de responsabilidad social corporativa, el debate refleja la creciente exigencia de que la tecnología evolucione con criterios éticos.

Un discurso que conecta tecnología, privacidad y responsabilidad

Segun The Guardian, el pronunciamiento ocurrió en un espacio donde expertos discuten gobernanza de inteligencia artificial, ciberseguridad y privacidad digital. En ese contexto, el príncipe compartió testimonios que calificó como “historias desgarradoras”, relacionadas con el impacto que el uso intensivo de redes sociales ha tenido en jóvenes y familias. Para él, estos casos evidencian fallas estructurales en el diseño de las plataformas.

Durante su intervención sostuvo que los sistemas detrás de las redes sociales han sido construidos para maximizar la atención y la interacción, incluso cuando esto implica riesgos para los usuarios. Desde esta perspectiva, explicó que el reciente avance de acciones legales vs tecnológicas refleja el creciente reconocimiento de estos problemas en tribunales y espacios de política pública.

Acciones legales vs tecnológicas: fallos que marcan un precedente

Uno de los puntos centrales de su discurso fue la referencia a dos decisiones judiciales recientes que impactaron a grandes empresas del sector. En uno de los casos, un jurado de Nuevo México ordenó a Meta pagar una multa civil de 375 millones de dólares. En otro, un jurado de Los Ángeles determinó que Meta y YouTube debían pagar seis millones de dólares en daños a una mujer joven.

Para el duque de Sussex, estos veredictos representan algo que muchas familias llevaban tiempo esperando. En sus palabras, los tribunales confirmaron lo que padres y especialistas han señalado durante años: que los sistemas digitales pueden generar consecuencias profundas cuando no existen salvaguardas adecuadas.

Desde el ámbito de la responsabilidad corporativa, estos casos también alimentan una conversación más amplia sobre rendición de cuentas. Las acciones legales vs tecnológicas comienzan a perfilarse como herramientas que podrían acelerar cambios en el diseño y gobernanza de plataformas digitales a nivel global.

Historias detrás de las familias afectadas

La intervención del príncipe también incluyó un componente humano que marcó el tono del discurso. Recordó que la fundación de los duques de Sussex creó hace algunos años una red de apoyo para padres cuyos hijos se han visto afectados por el uso de redes sociales. A través de esta iniciativa, explicó, han escuchado relatos que muestran el impacto emocional y psicológico que pueden generar estos entornos digitales.

En particular, mencionó que él y la duquesa tuvieron la oportunidad de convivir con varios padres involucrados en el caso judicial de Los Ángeles mientras el proceso avanzaba. Estas experiencias, dijo, reforzaron su convicción de que la conversación sobre tecnología no puede limitarse a la innovación o al crecimiento económico.

Para quienes trabajan en sostenibilidad y ética empresarial, este tipo de testimonios pone en primer plano la dimensión social de la tecnología. También evidencia cómo el diálogo entre comunidades afectadas, activistas y actores institucionales puede influir en cambios regulatorios.

Privacidad digital en un mundo cada vez más vigilado

Otro de los ejes del discurso fue la preocupación por el futuro de la privacidad. El príncipe señaló que, en los últimos años, ha observado una creciente cantidad de titulares relacionados con vigilancia estatal, filtraciones de datos y exposición de información sensible de ciudadanos, activistas y trabajadores públicos.

En ese contexto planteó preguntas que resonaron entre los asistentes: si los datos de los niños podrían terminar en manos equivocadas, o si la identidad digital —voz, rostro o pensamientos— debería ser un derecho plenamente protegido. Estas inquietudes reflejan debates actuales en torno a la inteligencia artificial, la biometría y el uso de datos personales.

Desde la óptica de responsabilidad social tecnológica, estas reflexiones apuntan a un desafío estructural: garantizar que el desarrollo digital no erosione derechos fundamentales. En ese escenario, las acciones legales vs tecnológicas pueden convertirse en un mecanismo clave para impulsar estándares más robustos.

Una batalla personal que se conecta con un cambio sistémico

El príncipe también vinculó el tema con su propia experiencia en materia de privacidad. Señaló que ha enfrentado múltiples procesos legales relacionados con la recopilación ilegal de información por parte de medios de comunicación. Entre ellos se encuentran litigios contra editoriales británicas, así como acuerdos judiciales en casos de invasión de privacidad.

En estos procesos han estado involucradas otras figuras públicas, como Doreen Lawrence y Elton John, quienes esperan resoluciones judiciales relacionadas con presuntas prácticas ilegales de obtención de información por parte de medios. En años recientes, Harry también obtuvo compensaciones económicas y disculpas públicas por intrusiones en su vida privada.

Aun así, afirmó que enfrentar a instituciones poderosas ha tenido costos personales y reputacionales para él y su familia. Sin embargo, insistió en que la discusión trasciende a cualquier individuo y se relaciona con los sistemas que moldean la vida pública y privada en la era digital.

El discurso del duque de Sussex pone sobre la mesa un debate que ya ocupa un lugar central en la agenda global: cómo equilibrar el poder de las plataformas digitales con la protección de las personas. Para quienes trabajan en responsabilidad social, el mensaje es claro: la tecnología no puede evaluarse únicamente por su capacidad de innovación, sino también por su impacto social y ético.

En ese sentido, el impulso de acciones legales vs tecnológicas podría marcar el inicio de una etapa en la que empresas, gobiernos y sociedad civil redefinan las reglas del entorno digital. Más allá de los casos individuales, el verdadero desafío será construir un ecosistema tecnológico que combine progreso, transparencia y respeto por los derechos de las personas. 🌐⚖️📱

Petroleras del Golfo de México quedan exentas de proteger especies en peligro de extinción

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La discusión sobre el equilibrio entre desarrollo energético y protección ambiental volvió al centro del debate público esta semana en Estados Unidos. Una decisión tomada por un panel federal abre un nuevo capítulo en la relación entre industria, gobierno y biodiversidad. Para quienes observan la agenda ambiental y empresarial, el caso del Golfo de México representa mucho más que un trámite regulatorio: muestra cómo se redefinen las prioridades cuando entran en juego factores económicos, políticos y de seguridad nacional.

En este contexto, la decisión de eximir a las compañías petroleras de ciertos requisitos ambientales ha encendido alertas entre especialistas, organizaciones ambientales y sectores vinculados con la sostenibilidad corporativa. El tema no solo impacta a la industria energética, también pone bajo la lupa la protección de especies en peligro de extinción que habitan en una de las zonas marinas más importantes de Norteamérica, donde conviven ecosistemas sensibles y actividades extractivas de gran escala.

Un comité que no se reunía desde hace más de tres décadas

De acuerdo con Forbes, la reunión del Comité de Especies en Peligro de Extinción marcó un momento inusual en la política ambiental estadounidense. Se trata de la primera vez en más de 30 años que este panel federal se reúne para evaluar una solicitud de exención relacionada con la Ley de Especies en Peligro de Extinción. El encuentro fue interpretado por diversos analistas como parte de una estrategia más amplia para reducir regulaciones consideradas un obstáculo para la producción energética nacional.

Durante la sesión, los seis integrantes del comité votaron de forma unánime a favor de la exención solicitada por el Departamento de Defensa. Entre ellos se encontraban titulares de dependencias clave del gobierno federal, incluyendo Interior, Agricultura, el Ejército, la Agencia de Protección Ambiental y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica. La decisión se tomó en medio de un contexto político donde la seguridad energética se ha posicionado como prioridad estratégica.

La medida implica que diversas actividades petroleras y gasíferas en el Golfo de México podrán continuar sin cumplir con ciertas evaluaciones vinculadas a la protección de la biodiversidad.

Este punto ha generado preocupación entre especialistas que consideran que la región alberga múltiples ecosistemas críticos.

La exención y el impacto en las especies en peligro de extinción

El Golfo de México es hogar de una amplia diversidad de fauna marina y aves migratorias. Entre ellas se encuentran ballenas, tortugas marinas y diferentes especies de aves que dependen de este ecosistema para alimentarse, reproducirse o completar sus rutas migratorias. La exención aprobada podría modificar la forma en que se evalúan los riesgos que enfrentan estas especies en peligro de extinción frente a las operaciones energéticas.

Durante décadas, la Ley de Especies en Peligro de Extinción ha sido uno de los instrumentos clave para exigir a las industrias la evaluación de impactos ambientales antes de desarrollar proyectos. La normativa obliga a revisar si una actividad podría afectar directamente a especies protegidas o a su hábitat. La exención, en la práctica, flexibiliza este proceso en una zona donde la actividad petrolera es constante.

Expertos en sostenibilidad y gobernanza ambiental advierten que este tipo de decisiones pueden generar precedentes importantes. No solo por su impacto ecológico, sino también por la señal que envían al mercado sobre el peso de los criterios ambientales en las políticas públicas.

Argumentos de seguridad nacional detrás de la decisión

Uno de los elementos centrales que influyó en la votación del comité fue la solicitud realizada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Durante la reunión, el funcionario explicó que los litigios en curso relacionados con la ley ambiental podrían frenar las operaciones de petróleo y gas en el Golfo, lo que —según su postura— tendría implicaciones para la seguridad nacional de Estados Unidos.

De acuerdo con su declaración, mantener la producción energética en la región resulta clave para garantizar el suministro y la estabilidad del sector energético. Bajo este argumento, la exención se presentó como una medida preventiva frente a posibles interrupciones derivadas de procesos legales.

La narrativa de seguridad nacional ha sido utilizada en diferentes momentos para justificar ajustes regulatorios en sectores estratégicos. Sin embargo, especialistas señalan que el reto está en encontrar mecanismos que no comprometan la protección ambiental mientras se atienden necesidades económicas o geopolíticas.

Regulación ambiental en debate: industria vs. conservación

El caso ha reavivado una discusión recurrente en la agenda de sostenibilidad: hasta qué punto las regulaciones ambientales deben flexibilizarse para impulsar el crecimiento económico. Para la administración estadounidense, algunas normas han sido vistas como barreras que ralentizan la expansión energética del país.

Desde la perspectiva de la industria, reducir procesos regulatorios puede traducirse en mayor eficiencia operativa y estabilidad en proyectos de inversión a largo plazo. Sin embargo, organizaciones ambientales advierten que debilitar las salvaguardas podría aumentar riesgos para ecosistemas marinos particularmente vulnerables.

La conversación también involucra a inversionistas y empresas que trabajan bajo criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza). En los últimos años, el mercado ha mostrado mayor interés en proyectos que demuestren equilibrio entre rentabilidad y protección ambiental, lo que convierte este tipo de decisiones en un punto de observación para el sector empresarial global.

El futuro de las especies en peligro de extinción en el Golfo

La preocupación principal de científicos y ambientalistas se centra en cómo esta decisión podría afectar a largo plazo a las especies en peligro de extinción que dependen del ecosistema del Golfo de México. Los cambios regulatorios podrían modificar la forma en que se monitorean riesgos como derrames, ruido submarino o alteración de hábitats marinos.

En la práctica, la región ya ha enfrentado episodios ambientales complejos en el pasado, lo que refuerza la sensibilidad del debate actual. Para muchas comunidades costeras y expertos en biodiversidad, el Golfo representa un espacio donde la economía y la naturaleza conviven en una relación frágil que requiere vigilancia constante.

Además, el tema también impacta la percepción pública sobre el compromiso ambiental de las industrias energéticas. En un contexto donde la sostenibilidad corporativa es cada vez más relevante, las decisiones regulatorias pueden influir en la reputación de empresas y gobiernos.

La exención otorgada a las petroleras que operan en el Golfo de México refleja un momento clave en la relación entre política energética y protección ambiental. Más allá de la votación del comité, la decisión abre preguntas sobre el papel de las regulaciones en un escenario global donde la transición energética y la conservación de la biodiversidad avanzan, aunque no siempre al mismo ritmo.

Para quienes siguen de cerca la agenda de sostenibilidad, el caso también subraya la necesidad de fortalecer el diálogo entre gobiernos, industria y sociedad civil. La protección de las especies en peligro de extinción no solo responde a criterios ambientales, sino también a una visión de desarrollo que busca equilibrar crecimiento económico, estabilidad energética y responsabilidad con los ecosistemas que sostienen la vida.

Fundación Helvex se suma como parte del grupo impulsor del Monitor de Agua y Género

Fundación Helvex se sumó como parte del grupo impulsor del Monitor de Agua y Género del Consejo Consultivo del Agua, aportando su experiencia técnica y perspectiva de género, como parte de una agenda integral que vincula sostenibilidad, innovación y responsabilidad social.

El Monitor de Agua y Género, liderado por Marissa Mar Pecero, Coordinadora del Comité de Agua y Género del Consejo Consultivo del Agua, es una innovadora herramienta digital, la cual a través de encuestas voluntarias aplicadas en organizaciones con proyectos relevantes en igualdad de género con impacto en el ámbito del agua, medirá anualmente la participación femenina en el sector hídrico y generará información estratégica para promover mejores prácticas y mayor equidad.

“Tradicionalmente, la visión de género en el sector hídrico ha considerado a las mujeres únicamente como usuarias, ignorando nuestro potencial como gestoras y líderes en la toma de decisiones. Es urgente transformar esta dinámica y abrir espacios para las mujeres en todas las instituciones relacionadas con el agua. El monitor que impulsamos desde el Consejo, nos dará la información detallada que, de acuerdo con las recomendaciones de la CEPAL y la UNESCO, resulta indispensable para diseñar políticas públicas efectivas y equitativas”, expresó Marissa Mar Pecero.

De acuerdo con la UNESCO, cuando las mujeres participan en la toma de decisiones en torno al agua, los servicios se vuelven más inclusivos, sostenibles y eficaces. Ellas son agentes de cambio expertas en cuidar el recurso vital: lideran soluciones en sus comunidades, administran el agua en sus hogares y aportan conocimientos clave para su uso sostenible.

Monitor de Agua y Género

Sin embargo, esta realidad contrasta con su baja representación en el sector: según el Banco Mundial, menos de una de cada cinco personas que trabajan en el ámbito hídrico son mujeres, lo que limita su presencia en espacios clave de decisión sobre distribución, infraestructura y gobernanza.

“Uno de los objetivos de Fundación Helvex es el de sensibilizar sobre la conservación, cuidado y uso responsable del agua, y esto no se logra sin el liderazgo de las mujeres, por lo que no podemos hablar de seguridad hídrica sin liderazgo femenino. A nivel mundial, 7 de cada 10 hogares sin acceso al agua dependen de mujeres y niñas para su recolección. Nuestro compromiso con la participación dentro del Monitor de Agua y Género es el de es impulsar una nueva cultura del agua que promueva el liderazgo y la participación de las mujeres en la toma de decisiones. Solo así podremos lograr resultados más eficientes y sostenibles en el cuidado del agua en México”, señaló Alma Meneses, Gerente General de Fundación Helvex.

Además de participar dentro del grupo impulsor del Monitor de Agua y Género, Fundación Helvex continuará con sus capacitaciones para fortalecer las habilidades y conocimientos de las mujeres en torno al agua, buscando ampliar sus oportunidades de participación e incidencia.

Con estos esfuerzos, Fundación Helvex continúa fortaleciendo su alcance social, mejorando la calidad de vida de miles de personas y promoviendo oportunidades de desarrollo, y ahora, en alianza con el Consejo Consultivo del Agua y a través del Monitor de Agua y Género, la organización buscará acelerar la inclusión de las mujeres en el sector hídrico, impulsando su acceso, permanencia y crecimiento en espacios de liderazgo.

Tecnológico de Monterrey presenta libro sobre sostenibilidad para formar profesionales capaces de transformar el futuro

En un contexto global marcado por el cambio climático, la desigualdad y la presión sobre los recursos naturales, el Tecnológico de Monterrey, en el marco de su 50 aniversario de presencia universitaria en la Ciudad de México, presentó el libro “El reto de la sostenibilidad: competencias y conceptos clave”, una obra que busca formar profesionales capaces de enfrentar los desafíos ambientales, sociales y económicos desde una perspectiva integral.

La publicación refleja el compromiso de la institución con la generación de conocimiento, investigación y pensamiento crítico orientado a impulsar soluciones a los grandes retos globales, consolidando el papel de la academia como un actor clave en la transformación de la sociedad.

Desarrollado por el Dr. Jorge Membrillo Hernández, profesor investigador de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tec, y miembro del Instituto para el Futuro de la Educación; y la Mtra. Mariajulia Martínez Acosta, gerente de Vinculación en desarrollo de la Dirección de Sostenibilidad e Impacto Social del Tec y miembro del proyecto estratégico Ruta Azul, entre otros autores, el libro propone un enfoque innovador que traduce conceptos complejos en herramientas prácticas y accesibles para estudiantes y profesionales.

“La sostenibilidad no es una preocupación futura, es una realidad presente que exige acción. Este libro permite comprender estos retos, y, sobre todo, actuar frente a ellos desde cualquier disciplina”, destacó Paulina Campos, vicepresidenta de los campus del Tec en la Ciudad de México.

La obra, publicada en colaboración con la editorial McGraw Hill, evidencia la relevancia y calidad de la investigación que se desarrolla en la institución, así como la importancia de vincular el conocimiento académico con audiencias más amplias, facilitando su aplicación en distintos sectores.

formar profesionales

A través de recursos interactivos, contenidos dinámicos y un enfoque centrado en competencias, el libro busca que los estudiantes pasen de ser receptores de información a agentes de cambio, capaces de integrar la sostenibilidad en su vida profesional y personal.

Hoy el reto no es solo enseñar sostenibilidad, sino lograr que las y los estudiantes la vivan. Nuestro objetivo es formar profesionales que puedan transformar sus entornos desde cualquier sector, señalaron los autores durante la presentación.

Durante la presentación, se destacó que la sostenibilidad es un eje transversal que debe integrarse en todas las disciplinas, ya que los desafíos actuales —como el cambio climático, la desigualdad o la seguridad alimentaria— requieren soluciones interdisciplinarias y colaborativas.

Asimismo, se subrayó el papel de la educación como motor de cambio social, al formar talento con pensamiento crítico, ética profesional y visión de futuro, capaz de equilibrar el crecimiento económico con la responsabilidad ambiental y social.

Este evento forma parte de la agenda conmemorativa por los 50 años de presencia universitaria del Tecnológico de Monterrey en la Ciudad de México, reafirmando su compromiso con la formación de líderes y la generación de soluciones que contribuyan al desarrollo sostenible del país.

Esta iniciativa se suma a los esfuerzos del Tecnológico de Monterrey por integrar la sostenibilidad en todos sus programas académicos, consolidándola como una competencia clave para las nuevas generaciones.

Con iniciativas como esta, la institución consolida su visión de impulsar un desarrollo más consciente, inclusivo y sostenible, tanto a nivel local como global.

Norte 19 y CEMEFI lanzan convocatoria de Estrategia Sostenible 2026 para impulsar proyectos sociales y ambientales

Operadora Hotelera Norte 19, en colaboración con el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), lanza la convocatoria Estrategia Sostenible Norte 19–2026, dirigida a organizaciones de la sociedad civil (OSC) que formen parte de la Comunidad Colaborativa CEMEFI y cuenten con la Acreditación en Institucionalidad y Transparencia (AIT) vigente.

El objetivo de esta convocatoria es fortalecer iniciativas que generen impacto positivo en las comunidades, a través de proyectos alineados a los tres pilares estratégicos de sostenibilidad de Norte 19: conservación del medio ambiente, generación de valor económico y contribución al bienestar social.

Las organizaciones interesadas podrán postular un proyecto para recibir un donativo económico de hasta $300,000 MXN, bajo un esquema de inversión conjunta, en el que se priorizarán aquellas iniciativas que cuenten con recursos adicionales —propios o de otros donantes—, de modo que el apoyo funcione como un catalizador del impacto.

Para participar, las OSC deberán cumplir con los siguientes requisitos:
● Ser miembros activos de la Comunidad Colaborativa CEMEFI y estar al corriente en sus cuotas
● Contar con la Acreditación en Institucionalidad y Transparencia (AIT) vigente
● Presentar un proyecto alineado a su objeto social y autorizado por el Servicio de Administración Tributaria (SAT)
● Postular únicamente un proyecto o iniciativa

Los proyectos deberán contemplar acciones en al menos uno de los siguientes rubros:

Medio ambiente:


● Capacitación y concientización ambiental
● Reducción, mitigación y compensación de emisiones de CO₂
● Acceso a agua potable, manejo eficiente y saneamiento
● Protección de océanos y biodiversidad
● Gestión de residuos y economía circular
● Programas de eficiencia energética en comunidades

Bienestar social:


● Programas que impulsen la diversidad e inclusión en las comunidades
● Acceso a vivienda
● Preservación de la cultura local y patrimonio natural
● Programas de apoyo alimentario

Norte 19 y CEMEFI

El donativo otorgado deberá destinarse exclusivamente a gastos directos del proyecto, como insumos, logística y materiales, quedando excluidos pagos de salarios y honorarios.

Las organizaciones deberán completar su registro mediante el formulario correspondiente. Los proyectos serán evaluados por el Comité de Sostenibilidad de Norte 19, y los resultados se darán a conocer a más tardar el 24 de abril de 2026. El apoyo económico podrá ejercerse durante el año 2026, una vez firmado el convenio correspondiente.

La fecha límite para postular es el 17 de abril de 2026.

Como parte del proceso, las organizaciones seleccionadas deberán enviar documentación oficial para su registro, así como un informe final de resultados a más tardar el 9 de enero de 2027.

Para más información, las organizaciones interesadas pueden comunicarse al correo [email protected], con María Heidy de la Cruz, Gerente de Sostenibilidad Corporativa de Norte 19.

A través de esta convocatoria, Norte 19 reafirma su compromiso de ser un agente de cambio y un aliado estratégico para las organizaciones que trabajan por el desarrollo sostenible de México.

Más sobre la convocatoria aquí.