La sostenibilidad dejó de ser un diferenciador para convertirse en una condición para competir. Cada vez más empresas mexicanas enfrentan nuevas exigencias ambientales por parte de clientes internacionales, inversionistas y cadenas globales de suministro, obligándolas a revisar desde sus procesos productivos hasta las materias primas y químicos que utilizan diariamente.
La transformación ya se refleja en las decisiones de compra. De acuerdo con datos de Koprimo, siete de cada diez clientes solicitan información sobre el perfil ambiental de las materias primas antes de concretar una adquisición, una tendencia que evidencia cómo la sostenibilidad se ha convertido en un criterio clave para seleccionar proveedores y fortalecer las cadenas de suministro.
El cambio responde a una nueva forma de competir. Hoy, además del costo y la capacidad operativa, factores como la trazabilidad, la reducción de emisiones, la eficiencia en el uso de recursos y el impacto ambiental forman parte de los criterios para establecer relaciones comerciales de largo plazo.

De acuerdo con PwC, más del 70% de los inversionistas incorpora criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en sus decisiones de inversión, mientras que la OCDE ha señalado que las cadenas globales integran cada vez más estándares relacionados con sostenibilidad y desempeño ambiental para seleccionar a sus proveedores.
“Estamos observando un cambio importante en el mercado. Hoy siete de cada diez clientes preguntan primero por el perfil ambiental de una materia prima antes de evaluar otros atributos técnicos o comerciales. Esto demuestra que la sostenibilidad dejó de ser un valor agregado para convertirse en un requisito de negocio y un factor de competitividad”, señaló el Ing. Alejandro Prieto, Director General de Koprimo.
La nueva competencia también se juega en los insumos
La transición hacia modelos productivos más sostenibles está llevando a las industrias a replantear los químicos utilizados en procesos de limpieza, desinfección, manufactura y tratamiento de agua. La búsqueda de alternativas con menor impacto ambiental ya forma parte de las estrategias de innovación y eficiencia de diversos sectores productivos.
Especialistas coinciden en que las compañías que no modernicen sus procesos enfrentarán mayores retos para integrarse o mantenerse dentro de cadenas globales de suministro, particularmente en industrias orientadas a la exportación, donde las exigencias regulatorias y ambientales continúan fortaleciéndose.
En este escenario, las tecnologías basadas en oxígeno activo comienzan a posicionarse como una alternativa para industrias que buscan reducir el uso de compuestos más agresivos sin sacrificar desempeño operativo.

Estas soluciones, conocidas internacionalmente como Oxy Technology, aprovechan la liberación controlada de oxígeno para optimizar procesos de limpieza, blanqueo y control microbiológico, ofreciendo una opción alineada con los objetivos de sostenibilidad y eficiencia que demandan los mercados internacionales.
Uno de los compuestos que ha ganado relevancia dentro de esta tendencia es el Percarbonato de Sodio, utilizado en industrias como detergencia, lavandería industrial, alimentos, textiles, hospitalidad, tratamiento de agua y acuacultura por su capacidad para liberar oxígeno activo sin generar residuos persistentes.
Para Koprimo, este cambio refleja una transformación más profunda de la industria.
“La próxima ventaja competitiva de las empresas mexicanas no estará únicamente en producir más rápido o más barato, sino en demostrar que pueden hacerlo con un menor impacto ambiental. Los insumos también se han convertido en una decisión estratégica de negocio y en un factor determinante para acceder y permanecer en mercados internacionales”, concluyó Alejandro Prieto.











