- Advertisement -
NoticiasGobiernoConfianza, ciencia y producción local: las señales de sostenibilidad que dejó la...

Confianza, ciencia y producción local: las señales de sostenibilidad que dejó la inversión farmacéutica anunciada en Palacio Nacional

Banner Economía Circular Banner Economía Circular

Cuando se anunció una inversión superior a los 21 mil millones de pesos por parte de diversas empresas farmacéuticas durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, la noticia parecía centrarse en una cifra. Sin embargo, para quienes observamos la relación entre competitividad, sostenibilidad y desarrollo económico, el anuncio dejó señales más interesantes que el monto mismo.

La conversación que se desarrolló en Palacio Nacional no giró únicamente alrededor de nuevas plantas, ampliaciones de capacidad productiva o generación de empleos. También dejó entrever una narrativa poco común en los últimos años: la construcción de confianza entre gobierno, industria, comunidad científica y organismos reguladores como una condición necesaria para impulsar inversión de largo plazo.

Y esa puede ser la noticia más relevante.

Mucho más que inversión

A lo largo de las intervenciones de directivos de Abbott, Bristol Myers Squibb, Neolpharma, Opella, Kener, Liomont, Sanofi y Bayer aparecieron conceptos que rara vez ocupan los titulares económicos: investigación clínica, transferencia tecnológica, desarrollo de talento, manufactura local, cadenas de suministro regionales y colaboración público-privada.

En conjunto, estas expresiones dibujan una visión que trasciende la llegada de capital.

Lo que parece estar en construcción es una apuesta por fortalecer capacidades productivas dentro del país y reducir dependencias externas en un sector particularmente sensible: la salud.

La pandemia dejó una lección difícil de ignorar. Cuando las cadenas globales se interrumpen, la disponibilidad de medicamentos, vacunas, materias primas e insumos médicos puede convertirse en un asunto de seguridad nacional.

Por ello no resulta casual que varios de los participantes insistieran en conceptos como “soberanía sanitaria”, “autosuficiencia farmacéutica” y “producción local”.

inversión farmacéutica

La confianza como activo estratégico

Quizá el elemento más interesante de la jornada fue la frecuencia con la que apareció una palabra que pocas veces se asocia con indicadores financieros: confianza.

Bristol Myers Squibb habló de una relación construida sobre la ciencia y la confianza mutua.

Sanofi destacó la posibilidad de generar valor juntos entre gobierno y empresas para construir prosperidad compartida.

Bayer señaló que varios de sus proyectos han sido posibles gracias al diálogo y la coordinación con instituciones públicas.

Más allá de simpatías o diferencias políticas, el mensaje es relevante porque recuerda una realidad frecuentemente olvidada: la inversión de largo plazo no depende únicamente de incentivos económicos.

También requiere certidumbre regulatoria, instituciones funcionales, procesos eficientes y canales permanentes de diálogo.

Desde una perspectiva ESG, estos elementos forman parte de la dimensión de gobernanza. Y sin gobernanza sólida resulta difícil construir sostenibilidad.

Producción local en un mundo menos global

Una de las intervenciones más interesantes fue la de Luz Astrea Ocampo, directora general de Grupo Neolpharma, quien planteó que el mundo atraviesa una transición desde la hiperglobalización hacia una regionalización de las cadenas de suministro.

La afirmación no es menor.

Durante años, gran parte de la industria farmacéutica mundial concentró la producción de principios activos y materias primas en Asia, particularmente en China e India. La pandemia evidenció las vulnerabilidades de ese modelo. Los conflictos geopolíticos recientes han reforzado la discusión.

En este contexto, México aparece como una posible pieza estratégica para la construcción de cadenas regionales de suministro en América del Norte.

No se trata únicamente de producir medicamentos terminados, sino también de recuperar capacidades industriales que permitan fabricar ingredientes farmacéuticos activos, desarrollar investigación clínica, generar conocimiento especializado y fortalecer la soberanía sanitaria del país.

Curiosamente, esta visión apareció de manera reiterada durante la conferencia.

Desde el inicio, el secretario de Salud, David Kershenobich, pareció interesado en colocar la conversación más allá de los montos anunciados. Al referirse a los más de 21 mil millones de pesos de inversión, señaló que lo verdaderamente relevante era la posibilidad de desarrollar industria farmacéutica nacional, producir medicamentos en México y fortalecer capacidades estratégicas para el largo plazo.

La idea reapareció más adelante cuando, tanto Kershenobich como Eduardo Clark, plantearon la necesidad de recuperar la producción nacional de ingredientes farmacéuticos activos (APIs), reducir dependencias externas y utilizar el poder de compra del Estado para incentivar inversión, innovación y manufactura local.

Más que una suma de proyectos empresariales aislados, lo que pareció dibujarse fue una visión de política industrial en salud: aprovechar la capacidad científica del país, fortalecer instituciones como Birmex, impulsar investigación clínica y construir una plataforma farmacéutica con mayor capacidad de producción y exportación.

Un ejemplo particularmente ilustrativo surgió durante la participación de Bayer México. Al explicar el papel de su planta de Orizaba en la producción de principios activos hormonales, Daniel Landero afirmó:

“Podemos decir con muchísimo orgullo que cada vez que una mujer en el mundo está usando un anticonceptivo de Bayer, el principio activo se hizo en México”.

inversión farmacéutica

La construcción de la frase pudo sonar más cercana al marketing que a una explicación industrial. Sin embargo, detrás de ella existe una realidad relevante: México ya participa en cadenas globales altamente especializadas y exporta componentes estratégicos que terminan formando parte de medicamentos utilizados en todo el mundo.

El orgullo al que hacía referencia el directivo no era el consumo del producto, sino la capacidad industrial, científica y tecnológica que existe detrás de su fabricación.

La sostenibilidad también se fabrica

Aunque el tema ambiental no dominó la conversación, sí apareció una señal relevante.

Neolpharma anunció inversiones en energía solar para reducir la huella de carbono asociada a la producción de ingredientes farmacéuticos activos.

La referencia fue breve, pero significativa.

Con frecuencia la sostenibilidad se asocia exclusivamente con reciclaje, residuos o energías renovables. Sin embargo, en sectores industriales complejos como el farmacéutico, la discusión también involucra eficiencia energética, resiliencia operativa, trazabilidad y gestión responsable de cadenas de suministro.

Si México aspira a convertirse en un actor relevante dentro de la industria farmacéutica global, estas variables serán cada vez más importantes.

No solo por razones ambientales, sino porque forman parte de los criterios que inversionistas, clientes y mercados internacionales evalúan al tomar decisiones.

El reto comienza después del anuncio

Las inversiones anunciadas representan una señal positiva para la industria farmacéutica mexicana y para la agenda de desarrollo productivo impulsada por el Plan México.

Sin embargo, como ocurre con cualquier anuncio de inversión, el verdadero reto comienza después de la fotografía.

La sostenibilidad de estos proyectos dependerá de su capacidad para generar empleos de calidad, fortalecer ecosistemas de investigación, impulsar innovación local, desarrollar talento especializado y construir cadenas de suministro más resilientes.

También dependerá de que la confianza que hoy parece existir entre gobierno e industria logre traducirse en resultados medibles.

Porque la confianza es un excelente punto de partida.

Sin embargo, el verdadero valor de estas inversiones no se medirá por los montos anunciados ni por las fotografías de presentación, sino por su capacidad para generar conocimiento, empleos de calidad, innovación, producción local y acceso a la salud en los próximos años.

Como ocurre con cualquier estrategia de sostenibilidad, la confianza termina validándose en los hechos.

PLATIQUEMOS EN REDES SOCIALES

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

Lo más reciente

DEBES LEER

TE PUEDE INTERESAR