Forbes México acaba de dar a conocer la primera edición de su listado “Los mejores CEO de México”, un ejercicio editorial creado para visibilizar a las mujeres y hombres de negocios que lideran las estrategias de las empresas que operan en el país. La convocatoria reunió 105 postulaciones de líderes empresariales y reflejó la diversidad de sectores que hoy enfrentan retos como la incertidumbre económica, la transformación tecnológica, la gestión del talento y la sostenibilidad.
Pero el liderazgo corporativo no debería medirse únicamente por el crecimiento financiero, la rentabilidad o la expansión de una compañía. Por eso, en Expok, buscamos visibilizar qué tan responsables son también las empresas que estos líderes dirigen: qué estrategias ambientales impulsan, cómo generan impacto social, qué metas ASG han establecido y, cuando la información disponible lo permite, cuáles son los retos que aún enfrentan. Por eso presentamos el siguiente listado sobre la responsabilidad corporativa detrás de los mejores CEOs de México.
La RSE de las empresas de los 10 mejores CEOs de México
1. David Razú Aznar — Afore XXI Banorte
La responsabilidad social de Afore XXI Banorte debe analizarse desde una perspectiva distinta a la de una empresa tradicional: su mayor capacidad de impacto no está únicamente en sus operaciones, sino en las decisiones de inversión que toma con los recursos destinados al retiro de millones de personas. La Afore ha integrado criterios ASG en su estrategia de inversión y cuenta con mecanismos de seguimiento, rendición de cuentas y participación activa en las empresas de su portafolio. Además, su Informe de Sostenibilidad 2025 reporta impactos ambientales, sociales y económicos bajo estándares como GRI, PRI, SASB y NIIF S1 y S2.
Uno de los elementos más relevantes es que la sostenibilidad parece formar parte de su modelo de inversión y no únicamente de acciones filantrópicas. La organización señala que ejerce su derecho de voto en las empresas en las que invierte y mantiene procesos de involucramiento para impulsar mejores prácticas corporativas. También se ha adherido a iniciativas internacionales de inversión responsable y acción climática, lo que refleja una evolución hacia una gestión más activa de los riesgos ASG.
En el ámbito social, Forbes destaca que durante la gestión de David Razú la brecha salarial de género pasó de 25.2% a 4.2%, un resultado concreto que permite observar avances internos en materia de equidad. El principal desafío de Afore XXI Banorte será demostrar que su influencia como inversionista puede traducirse en cambios cada vez más medibles en las empresas y sectores que financia, especialmente frente a riesgos climáticos y sociales de largo plazo.
2. Tanya Avellán Pinoargote — Alpura
Alpura ha construido una estrategia de sostenibilidad que reconoce que su responsabilidad empresarial atraviesa prácticamente toda su cadena de valor. Para una compañía láctea, los principales impactos no se concentran únicamente en sus plantas, sino también en actividades como la producción ganadera, el consumo de agua, el bienestar animal y la relación con las comunidades rurales. La empresa afirma que busca trabajar en cada etapa de su operación con un enfoque en el medio ambiente, sus colaboradores y las comunidades donde tiene presencia.
Un aspecto positivo es que Alpura cuenta con una Estrategia de Sostenibilidad 2025-2050, lo que muestra una visión de largo plazo. Sin embargo, la verdadera relevancia de esta estrategia dependerá de la capacidad de la empresa para traducir sus compromisos en indicadores públicos que permitan medir avances en temas críticos para su industria, como emisiones, gestión del agua, prácticas de abastecimiento y transformación de su cadena agropecuaria.
En términos de percepción externa, Alpura aparece en el ranking de Merco Responsabilidad ESG México 2025: ocupa la posición 27 en el ámbito ambiental y la 28 en el social. Estos resultados sugieren que la empresa ha logrado cierto reconocimiento por sus esfuerzos, aunque también revelan que existe un amplio margen para fortalecer su posicionamiento frente a otras compañías líderes en sostenibilidad.
3. Arturo Gutiérrez Hernández — Arca Continental
Arca Continental es una de las empresas con una estructura de sostenibilidad más desarrollada dentro de este grupo. Su estrategia ASG no se limita a un solo programa social o ambiental, sino que aborda temas materiales para su operación, entre ellos agricultura sostenible, gestión de la cadena de suministro, empaques, desperdicio de alimentos, ética y cumplimiento. La amplitud de estos temas es relevante porque refleja una visión de responsabilidad que alcanza diferentes etapas de su negocio.
Uno de los puntos centrales para evaluar a la empresa es su relación con los envases y la economía circular. Como embotellador de bebidas, enfrenta un desafío estructural por la generación de residuos plásticos. En este contexto, su participación en iniciativas para ampliar la capacidad de reciclaje de PET representa un avance, aunque la responsabilidad ambiental de la industria seguirá dependiendo de qué tan eficazmente reduzca el uso de materiales vírgenes y aumente la recuperación de los envases que pone en circulación.
También es significativo que Arca Continental publique información y documentos específicos sobre sus asuntos ASG, pues la transparencia permite observar con mayor claridad las prioridades de la compañía. No obstante, tener una estrategia robusta no elimina los riesgos inherentes a su modelo de negocio: el uso de agua, los empaques y la huella de su cadena de suministro continúan siendo los principales indicadores que determinarán qué tan profundo es su avance en sostenibilidad.
4. Louis Balat Joseph — Coca-Cola México
Coca-Cola México concentra buena parte de su estrategia de responsabilidad ambiental en un recurso especialmente sensible para el país: el agua. La compañía ha establecido compromisos relacionados con la eficiencia hídrica, la conservación de cuencas y el acceso al agua para comunidades. La importancia de estas iniciativas es evidente en una nación donde el estrés hídrico representa un desafío creciente y donde una empresa de bebidas enfrenta un escrutinio particularmente alto por su dependencia de este recurso.
Sin embargo, evaluar la RSE de Coca-Cola requiere mirar más allá de sus programas de conservación. La compañía pertenece a una industria que enfrenta críticas globales relacionadas con los residuos de envases y el impacto ambiental del plástico. Por ello, su responsabilidad debe medirse no solo por los proyectos que financia, sino también por la capacidad de transformar el modelo de producción y consumo que genera esos impactos.
En el ranking Merco Responsabilidad ESG México 2025, Coca-Cola de México ocupó el lugar 24 en el ámbito ambiental y el 26 en el social, lo que refleja una posición competitiva, aunque lejos de las compañías mejor evaluadas. Esto muestra una paradoja relevante: Coca-Cola cuenta con una amplia capacidad para impulsar proyectos de impacto, pero también enfrenta desafíos estructurales que hacen que sus compromisos ambientales deban evaluarse con especial rigor.

5. Alan Ramírez Flores — Coperva
El caso de Coperva es distinto al de los grandes corporativos incluidos en este listado. La información disponible indica que la compañía se especializa en servicios financieros y estrategias de recuperación de cartera vencida, cuenta con más de 600 colaboradores y experimentó un fuerte crecimiento durante 2025. Sin embargo, la expansión financiera por sí sola no permite determinar qué tan responsable es una empresa desde una perspectiva social o ambiental.
A diferencia de Afore XXI Banorte, Alpura, Arca Continental o Coca-Cola México, existe una menor visibilidad pública de una estrategia formal de sostenibilidad, metas ambientales cuantificables, reportes ASG o programas de RSE ampliamente documentados. Esta ausencia de información pública no significa necesariamente que Coperva no implemente prácticas responsables, pero sí representa una limitación importante para evaluar su desempeño.
En una empresa dedicada a la recuperación de cartera, la responsabilidad corporativa debería analizarse especialmente desde la ética. Temas como el trato a las personas deudoras, la protección de datos personales, las condiciones laborales de sus colaboradores y los mecanismos de cumplimiento deberían ocupar un lugar central en su estrategia de RSE. Para Coperva, uno de los principales retos parece ser precisamente hacer más transparentes sus compromisos y prácticas, pues en materia de sostenibilidad lo que no se mide ni se comunica difícilmente puede ser evaluado por los grupos de interés.
6. Jorge Ávalos Carpinteyro — Fibra Mty
La responsabilidad corporativa de Fibra Mty está estrechamente relacionada con el impacto ambiental y social de los inmuebles que administra. La empresa cuenta con una estrategia ASG formal y publica anualmente un Informe de Sustentabilidad en el que comunica su desempeño económico, ambiental, social y de gobierno corporativo. Además, su Comisión ASG participa en la supervisión de estos reportes y en la identificación de los temas materiales para la compañía.
Un elemento relevante es su apuesta por la transparencia. Fibra Mty utiliza estándares internacionales como GRI, CRESS y SASB, y somete determinados indicadores a procesos de aseguramiento externo independiente. Esto representa una diferencia importante entre una empresa que simplemente comunica iniciativas y otra que comienza a construir mecanismos para hacer verificable su desempeño ante inversionistas y otros grupos de interés.
El principal reto está en la naturaleza misma del sector inmobiliario: los edificios consumen grandes cantidades de energía y recursos durante toda su vida útil. Por ello, la verdadera profundidad de su estrategia deberá medirse por su capacidad para reducir los impactos ambientales de su portafolio y, al mismo tiempo, generar beneficios para inquilinos, comunidades y otros grupos vinculados con sus propiedades.
7. André El-Mann Arazi — Fibra Uno
Fibra Uno tiene una de las estrategias de sostenibilidad más estructuradas entre las empresas inmobiliarias del listado. FUNO publica información sobre sus políticas de sostenibilidad, inversión responsable y adhesión a marcos internacionales, además de integrar criterios ASG dentro de su modelo de gestión. Su Reporte Integrado incorpora indicadores ambientales, sociales y de gobernanza y utiliza referencias como GRI, GRESB, PRI y el Pacto Mundial de la ONU.
Uno de sus avances más relevantes está en la transformación de sus activos inmobiliarios. FUNO reporta que 30.3% de su superficie cuenta con certificaciones LEED o EDGE, superando los umbrales establecidos para edificios sostenibles dentro de la Taxonomía Mexicana. Esto es significativo porque la eficiencia de los inmuebles puede traducirse directamente en menores consumos energéticos y emisiones.
Sin embargo, la escala de Fibra Uno también implica una enorme responsabilidad. Con un portafolio inmobiliario de gran tamaño, sus avances deben analizarse no solo por el número de certificaciones obtenidas, sino por la velocidad con la que transforma el resto de sus activos. Su reto será convertir la sostenibilidad en una característica transversal de todo el portafolio y no únicamente de una parte de sus propiedades.
8. José Marcos Ramírez Miguel — Grupo Financiero Banorte
Banorte es probablemente una de las compañías con mayor nivel de institucionalización de la sostenibilidad dentro de este top. El grupo integra información financiera y no financiera en sus reportes desde hace años y utiliza la metodología GRI para comunicar su desempeño económico, social y ambiental. Esta continuidad es relevante porque permite observar la evolución de sus compromisos y no únicamente acciones aisladas.
Su estructura de divulgación también muestra una comprensión más amplia de los riesgos ASG. Para 2025, Banorte publicó documentos específicos sobre riesgos climáticos, naturaleza y biodiversidad, Principios de la Banca Responsable, Principios de Ecuador e indicadores ASG, además de un informe basado en las normas NIIF S1 y S2.
El punto más importante para evaluar su responsabilidad, sin embargo, está en su actividad financiera. La huella de un banco no depende solamente de sus oficinas, sino también de los proyectos y empresas que financia. Por eso, la verdadera prueba para Banorte será demostrar cómo sus criterios ASG influyen en la asignación de capital y en la gestión de los impactos indirectos de su cartera.
9. Deborah Armstrong — L’Oréal México
L’Oréal cuenta con una estrategia de sostenibilidad de largo plazo bajo el programa L’Oréal por el Futuro, que parte de una idea fundamental: el desempeño económico y la responsabilidad ambiental y social deben avanzar de manera conjunta. Su estrategia aborda cambio climático, recursos naturales, economía circular y fortalecimiento de las comunidades, buscando involucrar también a proveedores, consumidores y otros actores de su ecosistema.
Uno de los aspectos más sólidos de su enfoque es que intenta medir el impacto más allá de las operaciones directas. La compañía ha desarrollado herramientas para evaluar sus productos considerando diferentes etapas de su ciclo de vida y factores como emisiones de gases de efecto invernadero, escasez de agua, acidificación e impacto sobre la biodiversidad.
El desafío para L’Oréal está en trasladar sus ambiciosos compromisos globales a resultados verificables en mercados específicos como México. En una industria marcada por el consumo intensivo de envases y productos de corta vida útil, su responsabilidad dependerá de qué tanto logre avanzar hacia modelos verdaderamente circulares y reducir el impacto ambiental de toda su cadena de valor.
10. Humberto Luis Iriarte Flores — MAJA Sportswear
MAJA Sportswear destaca porque su estrategia de responsabilidad social tiene una identidad particularmente vinculada con la conservación y las comunidades. A través de Huella MAJA, la empresa agrupa programas ambientales y sociales enfocados en protección de especies, conservación de ecosistemas, educación ambiental, apoyo comunitario y colaboración con organizaciones especializadas. Además, cuenta con el Distintivo ESR, otorgado por Cemefi y AliaRSE.
Uno de sus programas más concretos es Aventura Verde, mediante el cual destina recursos a Pronatura Noroeste para apoyar la conservación de tortugas marinas. Según la empresa, en 2025 donó 459,584 pesos y durante 2026 realizó una aportación de 683,904 pesos, para un total acumulado reportado de 1,143,488 pesos dentro de esta iniciativa.
MAJA también participa en proyectos de regeneración marina y desarrollo comunitario, como Sailing for Prosperity en el Golfo de California. Su fortaleza está en conectar su propósito de marca con causas ambientales concretas; el siguiente paso para fortalecer su RSE será ampliar la transparencia sobre indicadores de impacto y comunicar con mayor detalle los resultados ambientales y sociales logrados por cada iniciativa.
¿Qué nos dice la RSE de las empresas lideradas por los mejores CEOs de México?
El listado de Forbes demuestra que los mejores CEOs de México dirigen organizaciones muy distintas entre sí: desde instituciones financieras y fideicomisos inmobiliarios hasta empresas de alimentos, bebidas, belleza y moda. Por ello, no existe una única forma de medir qué tan responsable es una empresa.
Sin embargo, este análisis permite identificar una diferencia importante: mientras algunas compañías cuentan con metas climáticas, reportes ASG, indicadores verificables y estrategias de largo plazo, otras todavía tienen una oportunidad significativa para mejorar la transparencia pública de sus compromisos sociales y ambientales.
La conclusión es clara: el liderazgo de los mejores CEOs de México también debería analizarse desde la capacidad de sus empresas para generar valor compartido. En un contexto donde la sostenibilidad, el clima, la desigualdad y la transparencia son riesgos empresariales cada vez más relevantes, liderar bien ya no significa solamente hacer crecer una organización, sino también responder por el impacto que ese crecimiento genera.











