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Poliéster reciclado: la promesa verde de la moda que no logra frenar sus residuos

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Durante años, el poliéster reciclado se ha presentado como una de las alternativas más prometedoras para reducir la huella ambiental de la industria de la moda. Frente a una fibra virgen derivada de combustibles fósiles y responsable de importantes emisiones, contaminación del agua y del aire, reciclar el plástico parecía ofrecer una salida contundente. Sin embargo, un nuevo análisis del ciclo de vida elaborado por Textile Exchange y SCS Consulting Services pone esta promesa bajo la lupa y revela que reciclar no necesariamente significa contaminar menos.

El análisis, que evaluó a un productor de poliéster virgen en el sudeste asiático y a seis productores de poliéster reciclado en China, Europa, el sudeste asiático y Estados Unidos, ofrece una fotografía más compleja de esta alternativa. Aunque algunas tecnologías de reciclaje pueden reducir considerablemente las emisiones frente al poliéster virgen, otras presentan impactos que cuestionan la idea de que todo material reciclado es necesariamente más sostenible.

El poliéster reciclado no es automáticamente una alternativa verde

La magnitud del reto se entiende mejor al observar el peso que tiene el poliéster dentro de la industria. El material virgen representa alrededor del 57 % de la producción mundial de fibras y, al estar elaborado a partir de combustibles fósiles, implica emisiones de gases de efecto invernadero, contaminación del agua y del aire desde su fabricación. Además, una vez que los productos que lo contienen son desechados, el plástico puede permanecer durante décadas o incluso milenios en el ambiente.

Ante este escenario, el reciclaje parece una alternativa lógica: aprovechar materiales existentes en lugar de recurrir nuevamente a materias primas fósiles. Sin embargo, el análisis de ciclo de vida de Textile Exchange y SCS Consulting Services demuestra que el impacto de un material no depende únicamente de si es virgen o reciclado, sino de todo lo que ocurre para producirlo.

El estudio evaluó a un productor de poliéster virgen del sudeste asiático y a seis productores de poliéster reciclado ubicados en China, Europa, el sudeste asiático y Estados Unidos. Los resultados muestran diferencias importantes entre las distintas alternativas. Mientras la producción de hilo de poliéster virgen o fibra discontinua generó entre 3.96 y 4.76 kilogramos de CO₂, la producción de fibra discontinua reciclada mediante procesos termomecánicos generó 3.04 kilogramos.

poliéster reciclado

El reciclaje químico presentó resultados todavía más bajos en determinados productos. Las virutas recicladas químicamente registraron entre 1.77 y 2.24 kilogramos de CO₂, mientras que las virutas recicladas termomecánicamente se ubicaron entre 0.959 y 1.31 kilogramos. Incluso, un productor europeo que empleaba un método químico patentado logró emisiones de entre 0.683 y 0.885 kilogramos.

Estas cifras muestran que sí existe potencial para disminuir las emisiones, pero también evidencian que no existe un único poliéster reciclado. Su desempeño ambiental depende de las condiciones bajo las cuales se obtiene y procesa.

El reciclaje también necesita energía limpia

Hay otra pieza que puede cambiar por completo el resultado: la energía utilizada para reciclar. Una planta que emplea electricidad proveniente del carbón puede tener una huella de carbono muy diferente a otra que funciona con una red eléctrica con una elevada participación de energías renovables.

El estudio simuló diferentes escenarios y encontró que la fuente de electricidad influye considerablemente en las emisiones asociadas con el reciclaje. Por ello, no basta con construir más plantas de poliéster reciclado; también es necesario analizar dónde se instalan y cómo obtienen la energía que requieren.

El informe recomienda que las empresas que desarrollen nuevas instalaciones consideren regiones con una alta proporción de renovables en su red eléctrica, establezcan contratos con productores de energía limpia o incorporen sistemas renovables dentro de sus propias instalaciones. En otras palabras, el reciclaje puede ser parte de una estrategia de descarbonización, pero solo si su infraestructura también avanza hacia una matriz energética menos intensiva en carbono.

poliéster reciclado

Además, el análisis recuerda que la discusión ambiental no puede separarse de la social. Mientras el poliéster virgen está ligado a la extracción de combustibles fósiles y sus posibles impactos —como acaparamiento de tierras, contaminación, violencia y malas condiciones laborales—, la recolección de botellas de plástico destinadas al reciclaje suele depender de trabajadores informales, incluidos niños, que pueden desempeñarse en condiciones inseguras e insalubres.

Por eso, una estrategia verdaderamente responsable debe mirar más allá de las emisiones de una fibra y preguntarse qué condiciones ambientales y sociales existen a lo largo de toda su cadena de valor.

Menos residuos implica producir y desperdiciar menos ropa

Aquí aparece el límite más importante del poliéster reciclado: puede mejorar el impacto de un material, pero no resuelve por sí solo el problema de una industria que produce y consume textiles a una escala cada vez mayor.

El propio estudio señala que el auge de la moda rápida y un modelo económico enfocado en el crecimiento impulsan la sobreproducción y el consumo excesivo de productos textiles, generando problemas ambientales y sociales importantes. Si cada vez se fabrican más prendas, incluso una mayor incorporación de materiales reciclados puede resultar insuficiente para reducir de manera significativa el volumen total de recursos utilizados y residuos generados.

poliéster reciclado

La reflexión, entonces, debe cambiar de dirección. No se trata únicamente de sustituir poliéster virgen por poliéster reciclado, sino de preguntarse cuánta ropa necesita realmente producir la industria y qué sucede con ella cuando deja de utilizarse. El reciclaje debe formar parte de una estrategia más amplia que también considere la reutilización, la reparación y el diseño de prendas que puedan reciclarse fácilmente. Como MacAdam-Somer, director técnico de SCS declaró a ESG Dive:

Si queremos reducir seriamente estos impactos, debemos reflexionar sobre nuestra relación con el consumo y asegurarnos de diseñar productos textiles que puedan reutilizarse, repararse y reciclarse fácilmente“.

La principal lección del estudio es, por tanto, que no existe una solución verde aislada. El poliéster reciclado puede ofrecer reducciones importantes de emisiones dependiendo de la tecnología y de la energía empleada, pero su potencial se diluye si la industria continúa produciendo cantidades masivas de prendas que terminan convertidas en residuos. Para las empresas comprometidas con la responsabilidad social, el reto consiste en dejar de evaluar la sostenibilidad únicamente por el material de una prenda y comenzar a mirar el sistema completo: cómo se produce, con qué energía, qué impactos genera su cadena de suministro y, sobre todo, cuánto se fabrica y cuánto termina desperdiciándose.

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