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Hambre, crisis y retiro de donantes: El 2026 podría redefinir el orden mundial

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Todo apunta a que 2026 inaugurará una etapa de desorden global caracterizado no por nuevas reglas, sino por la ausencia de ellas. La revista TIME ha señalado en un artículo reciente que factores como el deterioro de la cooperación internacional, la normalización del conflicto y la erosión del derecho internacional están redefiniendo las prioridades globales y causando un incremento sin precedentes de las crisis humanitarias.

Hoy, casi 240 millones de personas necesitan asistencia humanitaria en el mundo. La Lista de Vigilancia de Emergencias 2026 del International Rescue Committee (IRC) advierte que los países más afectados concentran el mayor riesgo de empeoramiento, en un contexto donde las instituciones creadas tras la Segunda Guerra Mundial parecen incapaces de responder. Este escenario anticipa un orden mundial en 2026 profundamente fragmentado, con consecuencias directas para la seguridad, la estabilidad y la vida de millones de personas.

El orden mundial en 2026: poder sin reglas y cooperación debilitada

Según TIME, el nuevo desorden global estará definido por potencias en competencia, alianzas cambiantes y acuerdos transaccionales que priorizan intereses inmediatos sobre principios compartidos. Este entorno ha debilitado la cooperación internacional y ha reducido la capacidad colectiva para prevenir conflictos o responder a crisis humanitarias de gran escala.

A diferencia de otros periodos de tensión global, el orden mundial en 2026 no se articula alrededor de un equilibrio claro de poder ni de consensos mínimos sobre derechos humanos. Por el contrario, se caracteriza por la parálisis de los organismos multilaterales y la instrumentalización de la ayuda y la diplomacia como herramientas geopolíticas.

orden mundial en 2026

Un ejemplo claro es el uso creciente del veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. En la última década, los cinco miembros permanentes lo han utilizado 49 veces, más del doble que en la década anterior, bloqueando resoluciones relacionadas con las mismas crisis que hoy encabezan las alertas humanitarias.

Este estancamiento institucional tiene un costo humano enorme. Más conflictos activos que en cualquier momento desde la Segunda Guerra Mundial, ataques contra civiles en aumento y un sistema internacional cada vez menos capaz de proteger a los más vulnerables son señales inequívocas de un orden global en deterioro.

Hambre, desplazamiento y conflictos: el costo humano del desorden

Las consecuencias del nuevo desorden mundial se miden en sufrimiento humano. Actualmente, 117 millones de personas han sido desplazadas por la fuerza y casi 40 millones enfrentan niveles severos de hambre. Los países incluidos en la Lista de Vigilancia del IRC concentran el 89% de las personas con necesidades humanitarias, pese a representar solo el 12% de la población mundial.

Sudán ejemplifica esta crisis sistémica. Por tercer año consecutivo encabeza la lista del IRC y enfrenta la mayor crisis humanitaria registrada. Más de 21 millones de personas padecen hambre crítica, 12 millones han sido desplazadas y decenas de miles de civiles permanecen desaparecidos en regiones como Darfur.

Este conflicto ya no es una guerra civil aislada, sino un nodo de interferencias externas, economías de guerra y competencia regional por recursos estratégicos. La diplomacia ha sido superada por intereses geopolíticos, reflejando con crudeza el funcionamiento real del orden mundial en 2026.

A esta violencia se suma el deterioro de la seguridad sanitaria global. Las emergencias de salud pública en África han aumentado 40%, mientras que la financiación sanitaria internacional se encuentra en su nivel más bajo en 15 años, incrementando el riesgo de crisis transfronterizas.

Retiro de donantes: menos recursos cuando más se necesitan

En paralelo al aumento de las crisis, el financiamiento humanitario se ha desplomado. Para el primer trimestre del año, el 83% de los programas de USAID habían sido cancelados. Países tradicionalmente donantes como Alemania, Reino Unido y Francia han reducido significativamente sus aportaciones.

Como consecuencia, la financiación humanitaria global es hoy apenas el 50% de lo que fue en 2024. Solo este año, dos millones de personas atendidas por el IRC perdieron acceso a servicios esenciales, incluidos refugiados sudaneses en Sudán del Sur.

Este retiro de donantes no responde a la disminución de las necesidades, sino a prioridades políticas internas, fatiga de la ayuda y una visión cortoplacista del riesgo global. En el orden mundial en 2026, esta desconexión entre crisis y recursos amenaza con revertir décadas de avances en desarrollo y derechos humanos.

La paradoja es clara: existe evidencia sólida de que la ayuda funciona. Transferencias económicas, tratamiento simplificado de la desnutrición, campañas de vacunación y acción anticipada frente a crisis climáticas son intervenciones costo-efectivas y transformadoras que hoy están siendo subfinanciadas.

orden mundial en 2026

Cómo deberían ser las donaciones efectivas en 2026

Frente a este panorama, la respuesta no puede ser simplemente “más ayuda”, sino mejor ayuda. En el orden mundial en 2026, las donaciones deben concentrarse en quienes más lo necesitan y en los contextos donde el riesgo de colapso es mayor.

De acuerdo con TIME, para que la ayuda logre ser efectiva, al menos el 60% de la Ayuda Oficial al Desarrollo debería dirigirse a Estados frágiles y afectados por conflictos, y un 30% específicamente a los países en la Lista de Vigilancia del IRC. La financiación para adaptación climática debe alinearse con las necesidades reales y priorizar territorios donde el cambio climático actúa como multiplicador de crisis.

Asimismo, los grandes donantes e instituciones multilaterales deben innovar en sus mecanismos de financiamiento, asociándose directamente con actores locales y organizaciones de la sociedad civil, que suelen ser las únicas capaces de operar en contextos de conflicto.

Finalmente, la ayuda debe ir acompañada de diplomacia, rendición de cuentas y respeto al derecho internacional humanitario. Condicionar la venta de armas, proteger los corredores humanitarios y reforzar los mecanismos de justicia internacional no es solo un imperativo ético, sino una inversión en estabilidad global.

orden mundial en 2026

El desorden no es inevitable, la inacción sí es una elección

El escenario que perfila el orden mundial en 2026 no es el resultado de una fatalidad histórica, sino de decisiones políticas, económicas y financieras concretas. El hambre, el desplazamiento y la multiplicación de conflictos son síntomas de un sistema que ha dejado de priorizar la protección de la vida.

Para quienes trabajan en responsabilidad social, filantropía estratégica y desarrollo sostenible, el momento exige repensar el rol de las donaciones y la cooperación internacional. No se trata solo de solidaridad, sino de interés propio: las crisis ignoradas hoy se convierten en amenazas compartidas mañana.

Cambiar el rumbo aún es posible. Reorientar los recursos, fortalecer la acción humanitaria basada en evidencia y recuperar el valor del derecho internacional son pasos indispensables para evitar que este nuevo desorden se consolide. De no hacerlo, el costo del orden mundial en 2026 no solo lo pagarán los países en crisis, sino el conjunto de la comunidad global.

A veces aflojar el cinturón permite seguir avanzando

Por Edgar López

Europa, el Omnibus Ambiental y el nuevo momento de la sostenibilidad

Imagina que después de una comida pesada —o simplemente porque has ganado unos kilos—, tu cinturón te aprieta tanto que no puedes sentarte cómodo ni respirar con facilidad. Aflojar el cinturón no soluciona el problema de fondo, pero devuelve movilidad, claridad y la posibilidad de seguir avanzando.

Algo parecido está ocurriendo hoy en Europa con su regulación ambiental, uno de los pilares centrales de la agenda ESG.

Durante años, Europa fue el punto de referencia. El lugar hacia donde miraban reguladores, empresas y consultores cuando se hablaba de sostenibilidad, ESG y regulación ambiental. Si algo se aprobaba en Bruselas, tarde o temprano —se decía— terminaba marcando pauta en otros mercados como el mexicano.

Por eso, lo que está ocurriendo hoy en esas latitudes merece atención. Los tiempos de “apretar más” parecen haber quedado atrás. El mensaje ahora es ajustar: no retroceder —al menos no de forma explícita—, sino aflojar el cinturón para poder seguir avanzando.

¿Qué está pasando en Europa?

En los últimos meses, la Comisión Europea ha impulsado una serie de ajustes conocidos como el Omnibus Ambiental: un paquete de simplificación normativa que busca reducir la carga administrativa asociada a diversas regulaciones ambientales.

Este movimiento no ocurre en el vacío. Llega después de que el Parlamento Europeo validara la necesidad de aligerar la carga regulatoria asociada a marcos exigentes —como la debida diligencia en sostenibilidad corporativa y derechos humanos—, y se traduce ahora, desde la Comisión Europea, en ajustes para hacerla viable.

El diagnóstico de fondo es incómodo, pero realista: la ambición regulatoria creció más rápido que la capacidad de implementación de empresas, autoridades y sistemas de supervisión.

Europa no abandona el discurso verde ni los marcos aprobados por su Parlamento. Lo que hace ahora es ajustar la forma en que esas exigencias se traducen en procesos, reportes y cargas operativas. Reconoce la fatiga regulatoria. Y decide actuar.

¿De qué va realmente la “relajación” del Omnibus Ambiental?

Conviene decirlo con claridad: no se trata de borrar metas climáticas ni de desmantelar el Pacto Verde Europeo. Lo que se está ajustando es el cómo.

El Omnibus Ambiental introduce cambios que, en conjunto, buscan hacer más ejecutable la regulación. La Comisión Europea estima que estas simplificaciones podrían generar ahorros administrativos cercanos a los 1.000 millones de euros anuales y facilitar inversiones por al menos 30.000 millones de euros al año.

Entre los principales ajustes destacan: menos obligaciones de reporte y duplicidades; sistemas de gestión ambiental más flexibles; evaluaciones y permisos más ágiles; y alivios específicos para pymes y ciertos sectores.

En términos prácticos: menos formatos, menos burocracia y menor fricción administrativa. Las metas permanecen, pero el camino se vuelve menos empinado.

El argumento oficial es claro: competitividad, viabilidad económica y capacidad real de cumplimiento, con un recorte general del 25 % en cargas administrativas para todas las empresas y 35 % para pymes. Europa empieza a asumir algo incómodo: apretar demasiado el cinturón no siempre acelera la transición; en ocasiones, la paraliza.

Asimilar el momento (sin ingenuidad)

Durante años, algunos asumieron que la sostenibilidad ambiental avanzaría de la mano de la regulación. Que endurecer el marco normativo era, por sí mismo, garantía de avance. Lo que hoy vemos es una corrección de rumbo: la sostenibilidad necesita pragmatismo para no volverse inviable.

Como era de esperarse, el giro genera tensiones. Organizaciones ambientales advierten un posible debilitamiento de la regulación ambiental; del otro lado, sectores empresariales celebran la reducción de cargas y la agilización de inversiones clave. Ambas lecturas conviven. Y ambas tienen algo de razón. Este movimiento no hace a Europa menos ambiciosa, pero sí más consciente de los límites operativos de su propio modelo. Y ese reconocimiento no se queda en el continente: en un mundo de cadenas de suministro globales, la exigencia no desaparece; se redefine.

¿Qué viene para las empresas?

Para las empresas la sostenibilidad no desaparece como expectativa estratégica ni como condición de acceso a mercados, capital o cadenas de suministro. Lo que cambia es el énfasis.

Se deja de lado la obsesión por el reporteo y se pone más atención a la ejecución real, a las decisiones estratégicas y a los impactos que verdaderamente mueven la aguja del negocio.

Esto abre un espacio exigente para replantear prioridades: invertir mejor, concentrar esfuerzos y distinguir con mayor claridad qué iniciativas generan impacto sustantivo y cuáles solo cumplen una función administrativa o reputacional.

El riesgo es confundir simplificación con relajación.

¿Y ahora qué pasa con empresarios y líderes?

Para algunos empresarios, este giro significará algo simple: si deja de sentirse como obligación, algunos dejarán el tema. Cuando la sostenibilidad solo se sostiene por presión externa, basta con que esa presión afloje para que el “pendiente” se diluya.

Para otros, será una llamada de atención. Tocará entender de qué va realmente esto, más allá de la regulación, los formatos y los discursos de riesgo vs cumplimiento.

Ahí el peso recae en los líderes ESG internos. Serán ellos quienes tengan que explicar a sus suoperiores qué está cambiando, qué no está desapareciendo y qué decisiones deberían venir después.

El problema es que no todos (los líderes ESG) tienen —ni han desarrollado— capacidad estratégica para hacerlo. Durante años bastó con decir “la regulación viene fuerte”. Hoy eso ya no alcanza.

Este escenario no premia al que más reporta, sino al que mejor piensa; y no todos estarán preparados —ni dispuestos— para ese cambio.

Aflojar… para luego lograr cortarle un pedazo al cinturón…

Aflojar el cinturón no es negar que hay un problema de fondo. Es recuperar aire y movilidad cuando la presión acumulada empieza a inmovilizar. Es crear margen para volver a pensar y actuar con criterio.

Pero aflojar no es el objetivo final.

Como en la vida cotidiana (y más en estas fechas decembrinas), primero aflojas para poder respirar, sentarte cómodo y disfrutar la cena. Luego, si haces bien las cosas, vendrá el momento de volver a ajustarlo. Incluso hasta cambiar de talla.

Eso es lo que parece estar intentando Europa: no renunciar a la ambición, sino evitar que el exceso de presión termine por hacerla inviable.

Por ahora, a aflojarnos un poco el cinturón, que las fiestas ya están encima. Ya en enero, tocará decidir con qué criterio y disciplina volvemos a ajustarlo.


Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

¿Por qué la equidad de género mejora la competitividad empresarial?

Hablar de equidad de género en las empresas ya no es únicamente una conversación ética o vinculada a la responsabilidad social. En un contexto de mercados altamente competitivos, disrupción tecnológica y presión por resultados sostenibles, la equidad se ha convertido en un factor estratégico que impacta directamente en el desempeño del negocio.

Cada vez más estudios, casos empresariales y análisis financieros confirman que la equidad de género mejora la competitividad al fortalecer la toma de decisiones, la innovación y la resiliencia organizacional. Entender esta relación resulta clave tanto para líderes empresariales como para personas que comienzan a acercarse a la agenda de igualdad desde una perspectiva económica.

La incorporación de mujeres en todos los niveles de la organización no solo responde a una deuda histórica, sino a una lógica de eficiencia. Las empresas que desaprovechan el talento femenino limitan su capacidad de crecimiento y su adaptación a entornos complejos y cambiantes.

En este sentido, analizar por qué la equidad de género mejora la competitividad empresarial permite conectar la agenda social con la creación de valor económico, un enfoque cada vez más relevante para consejos de administración, áreas de sostenibilidad y tomadores de decisión.

5 razones por las que la equidad de género mejora la competitividad empresarial

1. Mejora la calidad de la toma de decisiones

Diversos estudios demuestran que los equipos diversos toman decisiones más informadas y equilibradas. Cuando hombres y mujeres participan en igualdad de condiciones, se incorporan distintas perspectivas que reducen sesgos y errores estratégicos, especialmente en contextos de incertidumbre.

La equidad de género mejora la competitividad porque amplía el análisis de riesgos, clientes y oportunidades. Las decisiones dejan de basarse en visiones homogéneas y se nutren de experiencias variadas que reflejan mejor la complejidad del mercado real.

equidad de género mejora la competitividad

2. Impulsa la innovación y la creatividad organizacional

La innovación no surge en entornos uniformes. La equidad de género fomenta espacios donde coexisten diferentes formas de pensar, resolver problemas y diseñar soluciones, lo que se traduce en productos y servicios más creativos y relevantes.

Desde esta lógica, la equidad de género mejora la competitividad al fortalecer la capacidad de las empresas para diferenciarse. Organizaciones con mayor diversidad de género suelen tener portafolios más innovadores y una mayor velocidad de adaptación al cambio.

3. Fortalece la atracción y retención de talento

Las nuevas generaciones buscan trabajar en empresas alineadas con valores de inclusión y justicia social. Contar con políticas de equidad de género envía una señal clara de compromiso con el desarrollo profesional sin discriminación.

Cuando las personas perciben oportunidades reales de crecimiento, la rotación disminuye y el compromiso aumenta. Por ello, la equidad de género mejora la competitividad al reducir costos asociados a la pérdida de talento y fortalecer la estabilidad del capital humano.

4. Mejora el desempeño financiero y la rentabilidad

Cada vez existe más evidencia que vincula la equidad de género con mejores resultados financieros. Empresas con mayor participación de mujeres en puestos directivos tienden a mostrar mayores márgenes, mejor retorno sobre la inversión y mayor solidez a largo plazo.

La relación no es casual. La equidad de género mejora la competitividad porque combina liderazgo diverso, mejor gobernanza y decisiones más sostenibles, factores que los mercados y los inversionistas valoran cada vez más.

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5. Refuerza la reputación y la confianza de los grupos de interés

Clientes, inversionistas y aliados estratégicos observan con mayor atención cómo operan las empresas más allá de sus resultados económicos. La equidad de género se ha convertido en un indicador clave de buena gestión y responsabilidad corporativa.

Una reputación sólida basada en prácticas equitativas fortalece la licencia social para operar. En este contexto, la equidad de género mejora la competitividad al generar confianza y diferenciar positivamente a la empresa frente a sus competidores.

Más allá de las razones: equidad de género como ventaja estructural

La equidad de género no debe entenderse como una iniciativa aislada o un proyecto temporal. Se trata de una transformación estructural que implica revisar procesos de reclutamiento, promoción, liderazgo, cultura organizacional y esquemas de conciliación entre la vida laboral y personal.

Desde una perspectiva de sostenibilidad, integrar la equidad de género permite a las empresas anticiparse a riesgos sociales, regulatorios y reputacionales. Además, alinea la operación con estándares internacionales de derechos humanos y con los criterios ESG que hoy influyen en el acceso a capital.

Para quienes se inician en el tema, es importante comprender que la equidad de género mejora la competitividad no solo porque beneficia a las mujeres, sino porque eleva el desempeño general de la organización. Es una estrategia de negocio con impacto social positivo.

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Equidad de género como estrategia empresarial

La evidencia es clara: las empresas que integran la equidad de género en su estrategia no solo contribuyen a una sociedad más justa, sino que también fortalecen su posición en el mercado. En un entorno donde la competitividad depende de la innovación, el talento y la confianza, la igualdad se convierte en un activo clave.

Entender que la equidad de género mejora la competitividad permite superar la falsa dicotomía entre rentabilidad y responsabilidad social. Para las organizaciones del presente y del futuro, apostar por la equidad no es una opción ideológica, sino una decisión estratégica que impulsa el crecimiento sostenible y el valor a largo plazo.

Shell, Holcim y TotalEnergies: entre las empresas que enfrentarán juicios climáticos en 2026

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Los litigios climáticos han pasado de ser una herramienta marginal de activismo a convertirse en un mecanismo central para exigir rendición de cuentas frente a la crisis climática. Ante la incapacidad de la política internacional y de las negociaciones multilaterales para generar compromisos vinculantes, cada vez más comunidades recurren a los tribunales como último recurso para proteger sus medios de vida.

Este cambio de estrategia tiene implicaciones profundas para la agenda de responsabilidad social empresarial. Lo que durante años fue considerado una responsabilidad ética hoy se perfila como una obligación jurídica, especialmente frente a los juicios climáticos en 2026, que colocarán a grandes corporaciones bajo el escrutinio de cortes nacionales e internacionales.

Empresas bajo la lupa: Shell, Holcim y TotalEnergies ante los juicios climáticos en 2026

En 2026 se prevén decisiones clave en procesos judiciales contra Shell, TotalEnergies y el gigante cementero suizo Holcim. Estos casos marcan un punto de inflexión, al buscar atribuir responsabilidad legal directa a empresas por su contribución histórica y actual al calentamiento global, más allá de los compromisos voluntarios asumidos en materia climática.

Las demandas provienen de contextos diversos. En Filipinas, sobrevivientes de un tifón ocurrido en 2021 reclaman daños y perjuicios a Shell por su papel en el calentamiento global. En Indonesia, habitantes de una isla vulnerable a inundaciones acusan a Holcim de no reducir de forma suficiente sus emisiones, sentando un precedente inédito para empresas suizas.

TotalEnergies también se encuentra en la mira de los tribunales, como parte de una ola de litigios que cuestionan la coherencia entre los discursos de transición energética y las decisiones de inversión en combustibles fósiles. Estos casos reflejan una creciente exigencia de alineación entre estrategia corporativa y ciencia climática.

De cara a los juicios climáticos en 2026, el mensaje es claro: la responsabilidad climática ya no se limita al ámbito reputacional. Para las empresas con alta huella ambiental, el riesgo legal comienza a consolidarse como un componente crítico de la gestión ESG y de la gobernanza corporativa.

juicios climáticos en 2026

El auge global del litigio climático y su expansión al Sur Global

El contexto en el que se desarrollan estos procesos explica su creciente relevancia. De acuerdo con Naciones Unidas, solo en 2024 se presentaron más de 200 nuevos casos climáticos, y desde el primer litigio registrado en 1986 hasta junio de 2025 se han acumulado cerca de 3,000 demandas en 60 países.

Una característica central de esta tendencia es su expansión en el Sur Global, que representa casi el 60% de los casos presentados desde 2020. Países como Brasil se han posicionado como actores clave, con 135 casos, muchos de ellos relacionados con deforestación ilegal y daños ambientales.

Estados Unidos sigue siendo el país más litigioso, con casi 2,000 casos acumulados, pero el aumento de demandas en América Latina, Asia y África revela una búsqueda de justicia climática por parte de comunidades altamente vulnerables a los impactos del cambio climático.

Para la agenda de responsabilidad social, este escenario refuerza la necesidad de una diligencia debida climática con enfoque territorial. Los juicios climáticos en 2026 podrían consolidar estándares legales que obliguen a las empresas a considerar impactos más allá de sus países de origen.

juicios climáticos en 2026

Precedentes, tensiones legales y riesgos de retroceso climático

Algunos fallos recientes ya han sentado bases jurídicas relevantes. En Alemania, aunque un tribunal desestimó la demanda de un agricultor peruano contra la empresa energética RWE, reconoció que las compañías pueden ser responsables de sus emisiones, un precedente clave para futuros casos.

A nivel internacional, el tribunal más alto de las Naciones Unidas emitió una opinión señalando que los Estados deben cumplir sus compromisos de reducción de emisiones o enfrentar posibles compensaciones. Esta interpretación fortalece los argumentos legales que vinculan derechos humanos y acción climática.

No obstante, el litigio climático también enfrenta tensiones. A través del mecanismo de solución de controversias entre inversores y Estados (ISDS), empresas energéticas han demandado a gobiernos por políticas climáticas que afectan sus ganancias, generando un efecto disuasivo sobre la regulación ambiental.

Según el Grantham Research Institute, en 2024 el 27% de los nuevos casos climáticos buscaron retrasar o debilitar políticas públicas, principalmente en tribunales estadounidenses. Este contexto complejiza el impacto real de los juicios climáticos en 2026, al coexistir avances y retrocesos legales.

juicios climáticos en 2026

Cuando la justicia climática redefine el rol de las empresas

Las resoluciones que se dicten en 2026 en los casos contra Shell, Holcim y TotalEnergies podrían marcar un antes y un después en la relación entre empresa, clima y derechos humanos. Más allá de los resultados individuales, estos procesos están redefiniendo los límites de la responsabilidad corporativa en un contexto de emergencia climática.

Para las organizaciones comprometidas con la responsabilidad social y los criterios ESG, los juicios climáticos en 2026 son una señal inequívoca: la inacción climática conlleva riesgos legales, financieros y reputacionales crecientes. Anticiparse a este escenario implica pasar del discurso a la acción, integrando el clima como un eje central de la estrategia de negocio y de la gobernanza corporativa.

¿Qué iniciativas están marcando la diferencia en la lucha contra la desigualdad?

Las fundaciones empresariales han demostrado que el sector privado puede ser un actor decisivo en la reducción de las brechas sociales. Al implementar programas integrales que ayudan a fortalecer el acceso a derechos básicos, estas instituciones se han convertido en aliadas estratégicas que ayudan a reducir desigualdades desde la RSE e impulsar transformaciones sostenibles en comunidades de alta vulnerabilidad.

Ese compromiso se hace visible en modelos de intervención que no solo atienden carencias inmediatas, sino que brindan herramientas para construir trayectorias de vida más dignas. Mediante alianzas, intervenciones especializadas y el fortalecimiento de capacidades locales, las fundaciones empresariales generan impactos medibles que fortalecen el bienestar y la movilidad social de distintos grupos de la población.

Un ejemplo claro de este enfoque es Fundación Gigante, el brazo social de Grupo Gigante y Grupo Presidente, cuyo trabajo se ha convertido en un motor de cambio social. Con programas de educación, salud, acceso a alimentación y proyectos de desarrollo comunitario, la organización está contribuyendo a disminuir las brechas sociales, económicas y de acceso a derechos, demostrando que la responsabilidad social puede convertirse en un catalizador de oportunidades para quienes más lo necesitan.

Fundación Gigante ayuda a reducir desigualdades desde la RSE

A lo largo de los años, el trabajo de Fundación Gigante ha destacado por su capacidad para articular esfuerzos junto a aliados especializados y llevar soluciones directas a comunidades que enfrentan desigualdades estructurales mediante acciones como:

Brindar alimentación digna para la niñez mexicana

La falta de acceso a alimentos nutritivos es una de las desigualdades más urgentes en México. Para contribuir a atender esta problemática, Fundación Gigante se unió a Comer y Crecer, una alianza que ha fortalecido su capacidad para mejorar la nutrición de niñas y niños en comunidades vulnerables. 

En 2023, la alianza benefició a 645 familias mediante la entrega de despensas y permitió servir 296,460 comidas en los comedores de Comer y Crecer, impactando directamente a 1,647 niñas y niños. Así, el programa se ha convertido en una red de apoyo para miles de menores que, al recibir una alimentación adecuada, pueden mejorar su desempeño escolar y alcanzar mayor bienestar general.

reducir desigualdades desde la RSE

Ampliar el acceso a servicios médicos

El acceso a servicios médicos especializados continúa siendo una brecha profunda en México, especialmente para las familias que enfrentan condiciones económicas adversas. Como parte de sus acciones para combatir esta desigualdad, Fundación Gigante ha impulsado una serie de jornadas de cirugías para niñas, niños y adolescentes con labio y paladar hendido, un padecimiento que no solo afecta la salud, sino también la autoestima, el desarrollo del lenguaje y la inclusión social de quienes lo padecen y cuya atención  resulta inaccesible para muchas personas debido a sus altos costos.

Solo en 2023, la fundación realizó 5 jornadas de cirugías en Chiapas, Guadalajara, Monterrey y Puebla, beneficiando a 565 personas con intervenciones quirúrgicas y la realización de 975 valoraciones médicas. Además, la organización mantiene una campaña de cirugías mensuales en Guadalajara y Monterterrey, garantizando atención continua para quienes se enfrentan a esta condición. Con este programa, Fundación Gigante contribuye a reducir desigualdades desde la RSE y a devolver salud, funcionalidad y oportunidades de desarrollo a quienes carecen de recursos para costear un procedimiento de este tipo.

Apoyar la educación de menores en situaciones vulnerables

La educación es uno de los pilares más poderosos para romper ciclos de pobreza. Sin embargo, miles de niñas y niños enfrentan dificultades académicas debido a problemas de visión no atendidos. Para cerrar esta brecha, Fundación Gigante, en alianza con Fundación Ver Bien para Aprender Mejor, implementó un programa que entrega lentes a estudiantes de escuelas públicas, asegurando que puedan ver adecuadamente y aprovechar al máximo su etapa escolar.

Gracias a este esfuerzo, se entregaron 4,347 pares de anteojos a niñas y niños en todo el país, mejorando su salud visual y con ello su concentración, participación en clase y rendimiento académico. Además de su impacto directo, este programa se ha convertido en una herramienta eficaz para reducir desigualdades desde la RSE, ya que permite que los estudiantes continúen su trayectoria educativa sin barreras visuales que limiten su aprendizaje o desempeño.

reducir desigualdades desde la RSE

Impulsar el desarrollo comunitario y fortalecimiento de capacidades

La desigualdad también se manifiesta en la falta de acceso a infraestructura básica, servicios esenciales y alternativas productivas. Para atender estas necesidades, Fundación Gigante impulsó, junto con Fundación Obras Educativas, la implementación del Modelo de Uso Sustentable de Agua (MUSA) en la región Chontal de Oaxaca, el cual consta de sistemas de captación de agua, pozos, baños ecológicos y biofiltros para el manejo de aguas grises. 

Hasta ahora, 65 familias han sido beneficiadas con los materiales y capacitación para construir estos sistemas, hacerlos funcionar y mantenerlos. Además, la organización impulsó la creación de 30 huertos de traspatio, los cuales ayudan a esforzar la seguridad alimentaria de la región y generar nuevas oportunidades de producción familiar. Con iniciativas como esta, Fundación Gigante demuestra que es posible reducir desigualdades desde la RSE mediante proyectos que fortalecen capacidades locales y promueven la autonomía comunitaria.

reducir desigualdades desde la RSE

¡Construir un futuro más justo es posible!

Las acciones de Fundación Gigante evidencian que las empresas pueden desempeñar un papel crucial en la construcción de un México más igualitario. A través de alianzas estratégicas, diagnósticos adecuados y programas que responden a necesidades reales, la organización ha contribuido a mejorar la calidad de vida de miles de personas, mostrando que cuando la responsabilidad social se ejerce con visión y compromiso, tiene un impacto profundo y duradero.

Los programas de alimentación, salud, educación y desarrollo comunitario de FG ejemplifican cómo la colaboración entre sectores permite crear soluciones que transforman la vida de quienes enfrentan mayores barreras, pues cada intervención no solo atiende una necesidad inmediata, sino que siembra oportunidades futuras, fortalece capacidades y disminuye brechas estructurales que limitan el desarrollo integral de miles de familias.

Fundación Gigante demuestra su compromiso con reducir desigualdades desde la RSE y demuestra que, cuando el sector empresarial actúa con empatía y estrategia, es posible generar un impacto que trasciende cifras y se convierte en esperanza, movilidad social y bienestar para las comunidades que más lo necesitan.

¿Cuánto dinero aportan las mujeres en México por trabajo no remunerado?

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El trabajo no remunerado sostiene silenciosamente a la economía mexicana, aunque rara vez se reconoce como un pilar del desarrollo. Las tareas domésticas, de cuidado y de apoyo emocional permiten que millones de personas participen en el mercado laboral formal, sin que estas actividades se reflejen de manera directa en las cuentas nacionales ni en las políticas públicas.

Sin embargo, medir su valor económico revela una realidad contundente: el aporte de las mujeres en México por trabajo no remunerado expone un problema de justicia social, de diseño institucional y de corresponsabilidad.

El peso económico de las mujeres en México por trabajo no remunerado

El valor económico del trabajo no remunerado en México alcanzó los 8 billones de pesos en 2024, equivalente al 23.9% del PIB nacional, según información de Forbes. Esta cifra, reportada por el Inegi, confirma que estas actividades generan casi una cuarta parte de la riqueza del país, aunque no se traduzcan en ingresos, prestaciones ni seguridad social para quienes las realizan.

Del total de este valor, las mujeres aportaron el 72.6%, mientras que los hombres contribuyeron con apenas el 27.4%. En términos comparativos, las labores domésticas y de cuidados realizadas por mujeres generaron 2.7 veces más valor económico que las realizadas por los hombres, evidenciando una distribución profundamente desigual del tiempo y el esfuerzo.

Aunque el 53.9% de las personas que realizan trabajo no remunerado son mujeres y el 46.1% hombres, la brecha se amplía al medir horas y valor económico. Las mujeres en México por trabajo no remunerado concentran casi tres cuartas partes del tiempo invertido en estas actividades, lo que limita su participación plena en el mercado laboral y en espacios de toma de decisiones.

Este desequilibrio no es producto de decisiones individuales aisladas, sino de normas sociales arraigadas y de una falta histórica de políticas de corresponsabilidad. La economía mexicana descansa sobre un esquema que asume el trabajo femenino como un recurso ilimitado y gratuito, reproduciendo desigualdades de género de largo plazo.

mujeres en México por trabajo no remunerado

El costo individual de una desigualdad estructural

El valor económico anual promedio del trabajo no remunerado se ubicó en 60,379 pesos por persona durante 2024. No obstante, esta cifra esconde una brecha significativa: cada mujer aportó en promedio 82,339 pesos anuales en trabajo doméstico y de cuidados, mientras que los hombres generaron solo 34,695 pesos.

Esta diferencia implica que las mujeres aportan más del doble de valor económico sin recibir compensación monetaria. Para muchas, esto se traduce en trayectorias laborales fragmentadas, menor acceso a puestos de liderazgo y pensiones más bajas, profundizando la feminización de la pobreza a lo largo del ciclo de vida.

Desde una perspectiva de responsabilidad social, esta situación representa un riesgo sistémico. Las empresas que no consideran el impacto del trabajo no remunerado en la vida de sus colaboradoras reproducen desigualdades que afectan la productividad, la retención de talento y la sostenibilidad organizacional.

Reconocer el aporte de las mujeres en México por trabajo no remunerado no es solo una cuestión ética, sino estratégica. Implica repensar esquemas de flexibilidad laboral, licencias de cuidado y servicios de apoyo que permitan redistribuir el tiempo y cerrar brechas estructurales.

Cuidados emocionales y desigualdad territorial

Un avance relevante de la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México (CSTNRHM) 2024 fue la incorporación, por primera vez, de información sobre cuidados emocionales. Al considerar esta dimensión, el valor total del trabajo no remunerado se eleva hasta el 26.3% del PIB, confirmando que una parte sustantiva del bienestar social depende de tareas históricamente invisibilizadas.

En este nuevo cálculo, las mujeres aportan el 71.2% del valor económico total, frente al 28.8% generado por los hombres. Los cuidados emocionales, fundamentales para la salud mental y la cohesión social, siguen recayendo mayoritariamente en las mujeres, reforzando una carga que rara vez se reconoce en políticas públicas o estrategias empresariales.

A nivel territorial, cinco entidades concentran la mayor parte del valor económico generado: Estado de México (11.6%), Ciudad de México (6.7%), Jalisco (6.6%), Veracruz (6.3%) y Nuevo León (5.6%). Estas cifras muestran que la desigualdad de género en el trabajo no remunerado también tiene expresiones regionales que deben ser consideradas en el diseño de políticas locales.

Visibilizar el aporte de las mujeres en México por trabajo no remunerado exige una mirada integral que incluya cuidados físicos, domésticos y emocionales. Solo así es posible dimensionar el verdadero costo de sostener la economía sin mecanismos adecuados de redistribución y reconocimiento.

https://twitter.com/EthosInnovacion/status/1983550208605614199?s=20

Del reconocimiento a la corresponsabilidad

Los datos son claros: sin el trabajo no remunerado, principalmente realizado por mujeres, la economía mexicana simplemente no funcionaría. Sin embargo, mientras este aporte siga siendo invisible y desigualmente distribuido, las brechas de género continuarán reproduciéndose en el empleo, los ingresos y el acceso a derechos.

Avanzar hacia la corresponsabilidad implica transformar normas sociales, fortalecer sistemas públicos de cuidado y promover un rol activo del sector empresarial. Reconocer el valor que generan las mujeres en México por trabajo no remunerado es el primer paso; el siguiente es traducir ese reconocimiento en políticas, prácticas y decisiones que distribuyan de manera justa el tiempo, el cuidado y las oportunidades.

Navidades con nieve en riesgo: lo que el cambio climático está cambiando 

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Durante décadas, la imagen de una Navidad blanca ha ocupado un lugar central en el imaginario colectivo, especialmente en países del hemisferio norte. La nieve en diciembre se ha convertido en un símbolo cultural asociado al invierno, la celebración y la nostalgia. Sin embargo, la ciencia climática advierte que esta postal invernal es cada vez menos frecuente y que su ausencia no es una casualidad, sino una consecuencia directa de un clima que se está calentando.

Hoy, hablar de Navidades con nieve en riesgo implica reconocer que los inviernos están cambiando de forma acelerada. De acuerdo con información de la revista Time, expertos en climatología coinciden en que el aumento sostenido de las temperaturas está reduciendo la probabilidad de nevadas en diciembre y acortando la duración de la cobertura de nieve. Este fenómeno, aunque pueda parecer menor, es una señal clara de la crisis climática y de sus impactos visibles en la vida cotidiana.

Navidades con nieve en riesgo: lo que dicen los datos y los expertos

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos, una Navidad blanca solo se considera como tal cuando existe al menos una pulgada de nieve en el suelo la mañana del 25 de diciembre. Bajo este criterio, los registros muestran que, entre 2003 y 2024, la cobertura promedio de nieve en esa fecha alcanzó únicamente el 36% de los estados contiguos del país, lo que confirma que este fenómeno nunca ha sido tan común como suele creerse.

No obstante, los especialistas subrayan que la tendencia está cambiando. En los últimos 75 años, las temperaturas promedio de diciembre han aumentado entre tres y cinco grados, un incremento suficiente para modificar el tipo de precipitación. En muchas regiones, lo que antes caía como nieve hoy se presenta en forma de lluvia, reduciendo así las probabilidades de una Navidad blanca.

Climatólogos como David Robinson y Pete Globe señalan que esta disminución responde tanto al cambio climático como a la variabilidad climática natural. Sin embargo, coinciden en que el calentamiento global está inclinando la balanza hacia inviernos más cortos y cálidos, especialmente en zonas como el noreste y el medio oeste de Estados Unidos, donde la nieve solía ser más frecuente en diciembre.

Navidades con nieve en riesgo

Percepción social, cultura y el mito de la Navidad blanca

La sensación de que “ya no nieva como antes” también está influida por factores culturales y tecnológicos. Las personas tienden a recordar con mayor claridad las Navidades excepcionalmente nevadas, mientras olvidan los años sin nieve. Esta memoria selectiva ha reforzado la idea de que las Navidades blancas eran la norma, cuando en realidad siempre fueron eventos esporádicos en muchas regiones.

A esto se suma la influencia de la cultura popular. Películas, canciones y contenidos mediáticos han consolidado la imagen de una Navidad cubierta de nieve, elevando las expectativas sociales sobre cómo debería lucir el invierno. Cuando la realidad no coincide con esa narrativa, la ausencia de nieve se percibe como una anomalía, aun cuando históricamente no lo sea.

Sin embargo, los expertos advierten que hoy sí existen razones objetivas para hablar de Navidades con nieve en riesgo. El aumento de temperaturas no solo reduce la frecuencia de nevadas, sino que también provoca que la nieve permanezca menos tiempo en el suelo. Además, los avances en infraestructura y remoción de nieve hacen que esta desaparezca más rápido del entorno urbano, reforzando la percepción de inviernos menos severos.

Navidades con nieve en riesgo

Implicaciones climáticas y desafíos para la sostenibilidad

Aunque el calentamiento global disminuye la probabilidad de Navidades blancas, no implica la desaparición total de la nieve. En algunas regiones, una atmósfera más cálida puede retener mayor humedad, lo que aumenta la intensidad de ciertas tormentas invernales. Esto genera un escenario de mayor variabilidad climática: menos días con nieve, pero eventos potencialmente más extremos.

Este contexto plantea desafíos relevantes. Sectores como el turismo invernal, la gestión del agua y la planeación territorial dependen de patrones estacionales relativamente estables. La reducción de la nieve afecta economías locales, disponibilidad hídrica y la resiliencia de comunidades que históricamente han dependido del invierno.

Las Navidades con nieve en riesgo se convierten así en un símbolo accesible de un problema mucho más amplio. No se trata solo de perder una tradición, sino de entender que el cambio climático está alterando sistemas naturales y sociales que requieren respuestas coordinadas desde el ámbito público, privado y comunitario.

Navidades con nieve en riesgo

Nieve: una señal visible de la crisis climática

La transformación de los inviernos y la disminución de las Navidades blancas confirman que el cambio climático ya no es una proyección futura, sino una realidad medible. Las Navidades con nieve en riesgo reflejan cómo el aumento de temperaturas está modificando patrones estacionales que antes parecían inmutables, convirtiéndose en una evidencia cotidiana de la crisis climática.

Para líderes empresariales, especialistas en RSE y tomadores de decisión, este fenómeno refuerza la urgencia de integrar la acción climática en las estrategias de sostenibilidad. Más allá de la nostalgia, la ciencia es clara: actuar hoy es indispensable para mitigar los impactos del calentamiento global y preservar la estabilidad de los ecosistemas y las sociedades frente a un clima cada vez más incierto.

¿Qué es un programa de triple impacto? Ejemplo: Fondo Verde 

Generar desarrollo sostenible es hoy una prioridad para avanzar hacia sociedades más resilientes, inclusivas y equitativas. Para lograrlo, las empresas deben adoptar iniciativas que integren beneficios sociales, económicos y ambientales, dando paso a modelos de gestión más responsables y trascendentes. Este enfoque es clave para que las organizaciones respondan a los desafíos actuales sin comprometer el futuro de las comunidades.

Conscientes de esta responsabilidad, Grupo Restaurantero Gigante (GRG) ha desarrollado un programa de RSE sólido y multidimensional. Se trata de Fondo Verde, una iniciativa cuya estructura refleja de manera ejemplar qué es un programa de triple impacto y cómo es posible transformar la gestión empresarial en un motor de bienestar integral para los colaboradores y sus familias.

¿Qué es un programa de triple impacto?

Un programa de triple impacto es aquel que impulsa simultáneamente los pilares social, económico y ambiental de la sostenibilidad. Este tipo de iniciativas buscan generar beneficios colectivos a través de acciones que mejoran la calidad de vida de las personas, fomentan operaciones económicamente viables y reducen el impacto ambiental. En esencia, permiten que las empresas desarrollen una visión más amplia y congruente con los retos actuales del desarrollo sostenible.

Estas iniciativas resultan fundamentales para fortalecer a las comunidades donde se implementan, ya que contribuyen a cerrar brechas de desigualdad, optimizar el uso de recursos, reducir costos operativos y fomentar culturas de corresponsabilidad. Además, representan un enfoque empresarial que reconoce que el bienestar social y el equilibrio ambiental también determinan la competitividad y permanencia de las organizaciones a largo plazo.

Entre las iniciativas empresariales de este tipo, GRG, que opera reconocidas cadenas de restaurantes entre las que se encuentran Panda Express, Shake Shack El Farolito y Toks, ha logrado destacar con un programa llamado Fondo Verde, el cual ha demostrado cómo un esquema responsable puede convertirse en un instrumento que beneficia tanto a su comunidad interna, como a las familias de sus colaboradores.

qué es un programa de triple impacto

Fondo Verde: el programa de triple impacto de GRG

Fondo Verde es una iniciativa creada por GRG en 2009 con el objetivo de mejorar la salud, el bienestar y la calidad de vida de los colaboradores y sus familias, mediante un modelo sostenible. El programa se financia a través de la venta de residuos orgánicos e inorgánicos generados en las unidades del grupo, tales como aceite vegetal, PET, aluminio, cartón, papel y tóner, cuyo valor se convierte en apoyo directo para la comunidad interna.

De esta forma, el programa logra brindar a sus colaboradores y familiares directos apoyo en servicios médicos que no cubre ni el Seguro Social ni el Seguro de Gastos Médicos Mayores que ofrece la compañía, tales como medicamentos, cirugías, aparatos auditivos o sillas de ruedas. 

qué es un programa de triple impacto

Mediante un enfoque que combina un componente social robusto, un modelo económico autosustentable y un impacto ambiental positivo derivado del reciclaje responsable en toda la empresa, este programa logra demostrar de forma práctica qué es un programa de triple impacto y sus múltiples y profundos beneficios.

¡Un programa con logros excepcionales!

Fondo Verde ha conseguido transformar la gestión de desechos en un vehículo para generar ingresos que se traducen directamente en bienestar social. Así, el programa promueve la responsabilidad ambiental, la salud de las personas y la eficiencia económica, cerrando un ciclo virtuoso dentro de la empresa.

En 16  años de operación, Fondo Verde ha logrado ayudar a más de 842 colaboradores y sus familias mediante una inversión superior a 3 millones de pesos en ayuda directa. Además, el programa ha contribuido significativamente a la disminución del ausentismo laboral, la rotación de personal y diversas problemáticas asociadas con la salud física, emocional y mental. 

Gracias a su diseño innovador y los efectos positivos generados en lo social, económico y ambiental, Fondo Verde fue reconocido en la edición 2025 del premio Empresas Excepcionales, donde resultó ganador en la categoría de Bienestar de los Colaboradores, consolidando su valor y trascendencia en el panorama nacional de la RSE.

qué es un programa de triple impacto

GRG: liderazgo en bienestar de los colaboradores

Fondo Verde ha demostrado que una iniciativa bien diseñada puede convertirse en un mecanismo permanente de bienestar para cientos de familias. Su modelo sostenible, basado en el reciclaje y la corresponsabilidad, brinda soluciones reales a necesidades urgentes mientras impulsa una cultura organizacional más humana y solidaria. 

Al mismo tiempo, el programa muestra cómo la innovación social puede integrarse de forma armónica con la eficiencia económica y la responsabilidad ambiental, pues esta iniciativa no solo mejora la salud y calidad de vida de los colaboradores de GRG, sino que también optimiza procesos internos, sensibiliza sobre el cuidado del Planeta y genera recursos que regresan directamente a la comunidad interna del grupo. 

Con todo ello, GRG reafirma su compromiso con el bienestar y la equidad como pilares estratégicos dentro de la organización, mientras su programa, Fondo Verde, se consolida como un ejemplo de cómo las empresas pueden impulsar impactos positivos en su entorno, demostrando que la responsabilidad social es un camino indispensable para construir organizaciones más resilientes y con futuro.

Ser voluntaria es un gran privilegio: Diana Jiménez

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Por Fabián Muro

Con más de dos décadas de trayectoria en la industria de bebidas alcohólicas y no alcohólicas, Diana ha construido una carrera que trasciende fronteras. Su experiencia abarca mercados como Estados Unidos, México, Canadá, Japón y Nueva Zelanda, donde ha impulsado la expansión de marcas, liderado equipos de alto rendimiento y diseñado estrategias comerciales que transforman etiquetas locales en nombres globales. Sin embargo, su historia va más allá de los resultados: es una narrativa de resiliencia, visión y profunda humanidad.

Desde los primeros años de su carrera, Diana se destacó por su habilidad para identificar oportunidades donde otros veían barreras. Su enfoque combina inteligencia cultural, ejecución estratégica y una sensibilidad nata para construir relaciones auténticas. Esto la ha llevado a desempeñar roles clave, como Sales director en Grupo Cielito Lindo (Cerveza Minerva y Cielito Lindo), donde logró más de 300 por ciento de crecimiento en ventas durante tres años consecutivos. En Bacardí / Patrón Spirits impulsó mercados estratégicos con un crecimiento sostenido en sell-in y sell-out, y durante su representación internacional para Casa Centinela consolidó alianzas comerciales en retail y hospitalidad en Estados Unidos y Canadá. Conceptos como escalamiento comercial, creación de marca y expansión internacional son parte esencial de su ADN profesional.

Pero su trayectoria cobra aún mayor profundidad al mirar lo que ha logrado fuera del ámbito corporativo. Ser mamá de una niña con retos de salud transformó radicalmente su perspectiva y fortaleció su determinación. Los desafíos médicos, terapias y procesos emocionales se entrelazaron con su vida laboral, convirtiéndola en una defensora activa del acompañamiento a familias en situaciones similares. Su compromiso la llevó a colaborar con asociaciones como NMDP (National Marrow Donor Program) como voluntaria, donadora y promotora de la importancia de la participación comunitaria en causas de salud crítica. Paralelamente, ha dedicado tiempo a ofrecer mentorías y oportunidades laborales a mamás cuidadoras, convencida de que el talento y la capacidad de liderazgo no desaparecen frente a las responsabilidades familiares, sino que evolucionan.

Asimismo, Diana ha impulsado iniciativas para reunir a mujeres líderes de la región de Los Altos, de donde es originaria. A través de eventos, espacios de diálogo y esfuerzos colaborativos, ha creado plataformas para conectar, fortalecer redes y promover el crecimiento profesional de mujeres que buscan transformar sus comunidades desde su propio territorio.

Ser voluntaria

Su trabajo incansable, tanto en la industria como en el ámbito social, le ha valido múltiples reconocimientos, incluidos varios años consecutivos de la visa O-1, otorgada a profesionales con habilidades extraordinarias. Este mérito refleja no sólo sus logros empresariales, sino también la profundidad de su impacto humano.

Hoy, Diana continúa su misión como consultora independiente, colaborando con empresas visionarias que desean expandir sus operaciones, elevar sus capacidades comerciales y conectar auténticamente con audiencias globales. Su pasión por el liderazgo, la educación y el storytelling de marca sigue guiando cada proyecto, impulsada por una convicción poderosa: crecer no es sólo avanzar profesionalmente, sino abrir camino para que otros también puedan hacerlo. 

¿Qué significa para ti ser voluntario?

Es un gran privilegio estar en la parte que podemos ayudar, al contraste de ser quien necesita la ayuda. 

¿Por qué ayudar a los demás?

Porque podemos hacerlo, no requiere grandes esfuerzos la mayor parte del tiempo, solo requiere el que podamos hacer lo necesario. 

¿Qué causas te mueven y por qué?

Mi hija es un motor importante y el haberlo vivido en carne propia, sin embargo, desde hace 20 años recuerdo involucrándome con programas para apoyar a personas de la tercera edad, jóvenes, personas con capacidades diferentes e incluyo el impulso a mujeres, pues sigue existiendo tanto por hacer por nuestras comunidades, que siempre que existe la oportunidad, pueden contar conmigo.

40 mil voluntarios de Soriana llevan alegría esta temporada con Esferas de la Esperanza

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Soriana Fundación presenta una nueva edición de Esferas de la Esperanza, uno de los programas de voluntariado corporativo más consolidados del país, con más de 15 años de historia. Este año, la iniciativa realizará cientos de actividades, posadas y convivencias comunitarias durante diciembre y enero, con el objetivo de beneficiar a más de 40 mil niñas, niños y adultos mayores en situación de vulnerabilidad.

Como parte de esta edición, los equipos de las 779 tiendas Soriana adoptarán instituciones cercanas, como casas hogar, albergues infantiles, comedores comunitarios y residencias para adultos mayores, para acompañarlos y atender sus necesidades específicas. Este trabajo incluye colectas, entregas de donativos, organización de posadas, dinámicas recreativas, talleres y espacios de convivencia diseñados para generar un impacto emocional positivo en los beneficiarios.

“En Soriana Fundación creemos que el verdadero espíritu de la temporada se encuentra en la capacidad de compartir y acompañar. Con Esferas de la Esperanza, nuestros voluntarios, incluyendo a sus familias, suman esfuerzos para llevar cercanía, obsequios y momentos de alegría a quienes más lo necesitan, fortaleciendo los lazos de solidaridad en estas fechas tan especiales”, destacó Claudia Aguado, Directora de Soriana Fundación.

voluntarios de Soriana

El impacto del programa no se mide solo en donativos, sino en los gestos que transforman el corazón de quienes participan: voluntarios que regresan año con año para visitar a la misma institución, familias que se unen para servir juntas y comunidades que abren sus puertas para recibir cariño en esta temporada. Esferas de la Esperanza recuerda que la verdadera magia de diciembre y enero se encuentra en compartir nuestro tiempo, nuestra presencia y nuestra alegría con quienes más lo necesitan.

Con la edición de este año de Esferas de la Esperanza, Soriana Fundación reafirma su compromiso con el desarrollo comunitario y con el fortalecimiento de los entornos donde opera. La iniciativa no solo atiende necesidades materiales inmediatas, sino que impulsa una experiencia humana que promueve la empatía, la conexión y el cuidado mutuo durante la temporada decembrina.

Innovación verde: diseño sostenible en las soluciones de seguridad e inteligencia

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Por Luis Mariano Vega, Gerente de Ventas del Área Sur de Latinoamérica de Axis Communications

La necesidad global de cuidar el planeta está redefiniendo la forma en que se diseñan y desarrollan productos en todos los sectores. El interés por adoptar materiales respetuosos con el medio ambiente y cumplir con nuevas regulaciones —como el Acuerdo de Escazú y el programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA / UNEP) marcos desarrollados para Latinoamérica — está llevando a la industria de la seguridad a replantear sus métodos y a priorizar la sostenibilidad como un pilar estratégico. En este panorama, palabras clave como sostenibilidad, innovación, materiales reciclados y tecnología verde toman cada vez más fuerza.

En este proceso de transformación verde global, este sector cuenta con un creciente número de alternativas en lugar de plásticos tradicionales. Los materiales de base biológica y reciclados se han convertido en opciones viables para actualizar catálogos y desarrollar productos más responsables con el ambiente. Aunque los plásticos derivados del policarbonato, siguen siendo comunes por su resistencia, su impacto negativo en el ambiente por su lenta degradación, ponen en evidencia la urgencia del evolucionar hacia soluciones más limpias.

El principal reto para los fabricantes es garantizar que estos materiales sostenibles mantengan el nivel de calidad y durabilidad que exigen dispositivos de vigilancia o eficiencia operativa. Hoy, gracias a la innovación, muchos de estos materiales ecológicos ya superan las expectativas: soportan condiciones extremas, cumplen normas estrictas y ofrecen una vida útil comparable —e incluso superior— a la de los plásticos tradicionales. Esta evolución demuestra que es posible conjugar sostenibilidad, alta calidad y desempeño sin comprometer la seguridad y la eficiencia del usuario final.

Innovación verde

La transición hacia materiales más ecológicamente responsables también exige conocer a profundidad la cadena de suministro. No basta con que un material sea reciclado o tenga una base biológica; es fundamental evaluar su origen, los procesos de su fabricación y el impacto social que genera. La trazabilidad se vuelve clave para que las empresas puedan tomar decisiones informadas y éticas, evitando que una alternativa “verde” genere efectos secundarios como la afectación de cultivos destinados a la alimentación o prácticas laborales cuestionables.

Aunque adoptar plásticos sostenibles puede representar un costo inicial más alto, la tendencia del mercado indica que estos materiales serán cada vez más accesibles a medida que aumente su uso. Además, rediseñar productos existentes y optar por materiales reciclados de alta calidad permite extender su vida útil, mejorar el rendimiento y avanzar hacia un modelo más circular. La industria del plástico avanza, y con ella, la oportunidad de construir un futuro más resiliente y sostenible para el sector de la seguridad.

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La aprobación de la Ley General de Aguas y Ley de Aguas Nacionales será positiva si se destinan recursos para ejecutarla: expertos

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Expertos que integran el Consejo Consultivo del Agua, Agua Capital y la Red del Agua UNAM coincidieron en que es positiva para el país de la aprobación de la nueva Ley General de Aguas y las modificaciones a la Ley de Aguas Nacionales, al considerar que el nuevo marco legal en materia hídrica, aprobado por el Congreso, siempre y cuando vaya acompañado de un presupuesto suficiente para materializar la intención de recuperar la rectoría del Estado y garantizar un uso eficiente, equitativo y sostenible del recurso. 

Los expertos consideraron que las reformas establecen nuevas reglas, refuerzan la prevención de delitos hídricos y clarifican las facultades de la autoridad federal. Sin embargo, “no incluyen incentivos que hubieran sido muy pertinente incluir, para mejorar la eficiencia en el uso del agua, especialmente del sector agrícola, que consume 76% del recurso nacional”, estableció Eduardo Vázquez, director ejecutivo de Agua Capital. 

Por su parte, Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua celebró que el tema hídrico sea prioritario en la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, ya que “no era una prioridad nacional en administraciones pasadas y ahora sí lo es. Son leyes que dan certidumbre, transparencia y orden en el uso del agua. Sin embargo, será necesario que se defina de dónde saldrán los recursos para poder cumplir con las metas que establecen tanto el Plan Nacional Hídrico, como las necesidades de infraestructura para este tema que tiene el país”. 

Organismos internacionales como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) establecen que los países deben invertir al menos 1% de su PIB en materia hídrica. En el caso de México, esto representa alrededor de 350 mil millones de pesos por año. Sin embargo, en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 se destinó alrededor de 36 mil 200 millones de pesos, apenas 10% de esa cantidad, lo que resulta claramente resulta insuficiente para los fines de las leyes aprobadas.

Ley General de Aguas

Al respecto, Jorge Arriaga Medina, coordinador ejecutivo de la Red del Agua de la UNAM, subrayó que estamos viviendo lo que podría convertirse en la transformación jurídica más profunda del sector hídrico mexicano en más de una década, pues desde la incorporación del Derecho Humano al agua y al saneamiento en 2012, el país no había enfrentado una revisión tan amplia y compleja de su marco legal. 

“Sabemos que no basta con tener una ley: necesitamos construir rutas claras para su implementación, fortalecer capacidades y dejar explícitos los derechos y responsabilidades de todos los usuarios. Solo así podremos avanzar hacia una verdadera  Seguridad Hídrica basada en equidad, sostenibilidad y responsabilidad pública”, explicó Arriaga. 

Entre los puntos considerados positivos por los expertos destacan la incorporación explícita del derecho humano al agua como eje de la Ley; un enfoque más estricto para el uso y recuperación de acuíferos y el esfuerzo por ordenar la relación entre autoridades federales, estatales y municipales en materia de gestión.

En ese sentido, Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua, advirtió que el país enfrenta un reto estructural que va más allá del diseño normativo:

“México vive una crisis hídrica que no se resolverá sólo con una nueva Ley, y será indispensable fortalecer capacidades técnicas, presupuestales y de infraestructura para que cualquier reforma tenga efectos tangibles”.

Ley General de Aguas

Los expertos coincidieron en que el desafío con esta nueva Ley es lograr que las disposiciones legales se transformen en acciones efectivas de gestión, distribución, protección de acuíferos e infraestructura. Pues solo entonces podrá afirmarse que el país avanza hacia una gobernanza del agua más justa, moderna y sostenible.

En relación al reciente diferendo entre los gobiernos de Estados Unidos y México sobre la entrega de aguas fronterizas de acuerdo con el tratado binacional en la materia, los especialistas consideraron que el Gobierno de México está tomando cartas en el asunto como lo explicó la propia Presidenta Sheinbaum, para cumplir con en los plazos y términos contemplados en el propio Tratado, sin comprometer la disponibilidad. 

Este tema, así como la aprobación de las reformas al marco legal en materia hídrica resaltan la importancia del trabajo coordinado entre sociedad, academia, sectores productivos y gobierno, para garantizar que sea efectivo el derecho humano al agua, en un contexto de justicia social y desarrollo para todos.

La sostenibilidad, el nuevo pulso de la atención sanitaria 

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Por Guillermo Murra, CEO y General Manager GE HealthCare México 

Cuidar la salud de las personas implica, inevitablemente, cuidar el planeta. El sistema sanitario, que nació para preservar la vida, también genera una huella ambiental importante: la organización Health Care Without Harm 1estima que es el quinto mayor emisor de gases de efecto invernadero del planeta, más que la aviación o el transporte marítimo. En México, el estudio Climate Action for Health muestra que las emisiones del sector salud en nuestro país representan el 3.4 % del total nacional.

A su vez, estimaciones de BBVA Research3 indican que, en 2021, las emisiones locales superaron las 714 millones de toneladas de CO₂ equivalente, por lo que avanzar hacia una atención médica más sostenible ya no es una opción, sino una responsabilidad compartida.  

El reto es grande: ofrecer diagnósticos y tratamientos cada vez más precisos, pero hacerlo de forma más eficiente, humana y respetuosa con el entorno. En los últimos años, la tecnología se ha convertido en una aliada clave de esa transformación. Hoy vemos cómo la digitalización, la automatización y el análisis inteligente de datos están ayudando a optimizar los recursos hospitalarios, reducir el consumo energético y hacer más ágiles los flujos de trabajo clínico. 

Al hablar de sostenibilidad en el sector sanitario también implica el diseño con conciencia. Cada avance técnico puede y debe nacer con una mirada responsable: usar materiales reciclables, prolongar la vida útil de los equipos, facilitar su actualización o reacondicionamiento y minimizar residuos. Un ejemplo para remarcar a nivel global es el programa GoldSeal, de GE HealthCare, que reacondiciona aproximadamente el 95% de la mayoría de los sistemas. En un año típico, GoldSeal recicla aproximadamente 8.000 piezas de equipos de imagen y ecografía, permitiendo que hospitales y clínicas en distintos países accedan a tecnología de última generación con menor huella ambiental y menor costo. 

También existen innovaciones que impactan directamente la huella de carbono sin comprometer la calidad diagnóstica. Algunos sistemas de imagen, por ejemplo, permiten conservar componentes magnéticos existentes mientras se actualizan las partes electrónicas del equipo. Este tipo de modernización ha demostrado evitar hasta 100 toneladas de emisiones de CO₂ por instalación en comparación con un reemplazo completo, al reducir la producción y transporte de imanes de gran tamaño.  

La innovación no solo mejora resultados, también aligera la carga de los equipos médicos y multiplica su impacto. Esa lógica circular, que ya inspira muchas iniciativas del sector, demuestra que cuidar el planeta no es incompatible con ampliar el acceso a la tecnología médica, sino todo lo contrario: es lo que la hace verdaderamente accesible y duradera. 

atención sanitaria

La innovación cobra sentido cuando mejora la vida de las personas. Aunque muchas empresas del sector son jóvenes en su estructura, llevan más de un siglo impulsando descubrimientos que han transformado la práctica médica. Esa experiencia ha demostrado que el futuro del cuidado de la salud no depende solo de la tecnología, sino de cómo la ponemos al servicio de las personas. Hoy la meta es construir un sistema sanitario sin límites, donde cada diagnóstico, tratamiento y recuperación sean más precisos, conectados y compasivos. 

La sostenibilidad es parte de ese propósito. En los últimos años, hemos avanzado en la reducción de emisiones operativas y en el uso de energías renovables, alcanzando niveles de hasta 27% de consumo proveniente de fuentes limpias gracias a la generación in situ, la compra de energía verde y los certificados renovables. Pero más allá de los porcentajes, lo relevante es la manera en que estos cambios comienzan a transformar la cultura operativa de la salud. 

A su vez, se está produciendo un cambio cultural que empieza a permear la forma de comprender la atención sanitaria desde un propósito compartido de reducir la huella ambiental del sector salud y contribuir a mejorar la salud ambiental pública. En México, por ejemplo, centros sanitarios públicos y privados ya se han unido a la iniciativa Global Green & Healthy Hospitals (GGHH), una comunidad internacional de más de 2.000 miembros y 87 países que representan los intereses de más de 70.000 hospitales y centros de salud.5  

Al observar cómo todos los actores del sector unen esfuerzos en pro de la atención sostenible a los usuarios y después de más de 125 años acompañando a médicos y pacientes, hay una certeza: la tecnología por sí sola no basta. Lo que realmente transforma la atención sanitaria es la capacidad de escuchar, colaborar y adaptarse. Por eso, el futuro del sector no solo se medirá en avances científicos, sino en cómo éstos contribuyen a un planeta más sano, a profesionales más motivados y a comunidades más resilientes. 

En última instancia, la sostenibilidad es una forma de entender el cuidado: una en la que la precisión y la humanidad laten al mismo ritmo. Y ese ritmo —cada vez más consciente y colaborativo— es el nuevo pulso vital de la atención sanitaria. 

El impacto del acoso callejero en la libertad femenina en espacios públicos

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La calle, que debería ser un espacio de libre tránsito y encuentro ciudadano, se ha convertido para miles de mujeres, niñas y adolescentes en México, en una zona donde las mujeres transitan las vías públicas en un estado de alerta constante. Lo que debería ser cotidiano y seguro se ha convertido, para las mujeres, en vigilancia constante, incomodidad e incluso miedo.

El acoso callejero, es la violencia de género más naturalizada y normalizada que viven todas las mujeres, manifestándose a través de miradas lascivas, comentarios sexuales indeseados, persecuciones, exhibicionismo o tocamientos en lugares públicos, generando consecuencias profundas que van mucho más allá del incidente inmediato.

Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la violencia comunitaria es una de las modalidades más frecuentes de agresión contra las mujeres.

El 45.6% de las mujeres de 15 años y más ha enfrentado algún tipo de violencia comunitaria a lo largo de su vida, que incluye intimidación, acoso y/o abuso sexual. De aquellas que han experimentado esta violencia, el 70.3% fue víctima de actos de intimidación (como miradas lascivas, silbidos o piropos), siendo esta la manifestación más común.

Estas cifras demuestran que el acoso no es un evento aislado, sino una alarmante y lamentable experiencia común entre la población femenina. Siendo una de las consecuencias más graves la violación a sus derechos, así como la restricción de la autonomía y la libertad.

impacto del acoso callejero

Cuando una mujer es constantemente sometida a este tipo de violencia, comienza a modificar su comportamiento y sus hábitos, lo cual se conoce como estrategias de evitación y autoprotección. Esta no es una elección libre, sino una adaptación forzosa ante la inseguridad. Estas estrategias incluyen:

●     Cambio de rutas y horarios: Evitar transitar por ciertas calles, parques o zonas consideradas “peligrosas” o con escasa iluminación, incluso si son las más directas o convenientes. También implica evitar salir a ciertas horas, limitando actividades nocturnas, deportivas o de ocio.

●     Modificación de la vestimenta: La mujer puede optar por ropa que la haga “menos visible” para evitar la mirada y el comentario ajeno, internalizando la culpa por la agresión.

Uso de acompañantes: Depender de la compañía de otra persona (un amigo, familiar o pareja) para realizar trayectos que podría hacer sola, perdiendo independencia.

Samantha Báez, Co fundadora de Casa Gaviota, Asociación civil mexicana dedicada a la prevención y erradicación de las violencias contra mujeres y niñas, señala que “este conjunto de modificaciones significa que el espacio público deja de ser un espacio de todos para convertirse en un territorio hostil del cual las mujeres deben protegerse constantemente. La energía mental que dedican las mujeres a la vigilancia de su entorno es un costo emocional y psicológico que viven diariamente”.

impacto del acoso callejero

El acoso callejero no debe ser minimizado bajo la etiqueta de “piropos” o “halagos”. Es una forma de violencia de baja intensidad que opera como puerta de entrada a otras violencias y normaliza la cosificación de los cuerpos. Al ser tolerado socialmente, y a que las autoridades no tomen acciones al respecto para la protección de las mujeres y las niñas.

“Para contrarrestar esta problemática, se requiere una perspectiva integral que involucre no solo la legislación y la tipificación del acoso como delito (algo que varias entidades mexicanas ya han adoptado), sino también campañas de sensibilización masivas que desnormalicen estas conductas y eduquen sobre el respeto en el espacio común”, añade la Cofundadora de Casa Gaviota A.C.

La libertad no es simplemente la ausencia de cadenas; es la capacidad de decidir, de moverse y de actuar sin temor. Mientras la mujer tenga que calcular la hora, la ruta y la vestimenta para evitar la agresión, su libertad será incompleta. Abordar este problema es un paso fundamental para garantizar que el espacio público sea, finalmente, un lugar seguro e igualitario para todas y todos.

Mondelēz en México enfrenta un conflicto laboral bajo el T-MEC: qué es el caso, qué implica y qué enseña a las empresas responsables

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La solicitud del gobierno de Estados Unidos, emitida el 12 de diciembre de 2025, para que México investigue un conflicto laboral en una planta de Mondelez México mediante el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR) del T-MEC activó un proceso formal previsto dentro del tratado comercial para atender presuntas violaciones a derechos laborales fundamentales.

El caso es relevante no solo por la empresa involucrada —fabricante de marcas como Oreo, Trident y otros productos de confitería—, sino porque ilustra cómo los compromisos laborales incluidos en acuerdos comerciales están siendo aplicados a través de procedimientos concretos, con implicaciones directas para compañías que operan en México y forman parte de cadenas de valor regionales.

El caso: una revisión laboral en una instalación específica

De acuerdo con un comunicado oficial de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), la solicitud de revisión se deriva de una petición presentada el 12 de noviembre de 2025 por el sindicato independiente Unión General de México (UGM). La organización alega presuntas interferencias a la libertad de asociación y a la negociación colectiva en una planta de Mondelez México ubicada en Puebla, dedicada a la producción de confitería, bebidas y otros alimentos.

Entre las prácticas señaladas se incluyen amenazas, negación de acceso a la instalación, reasignaciones consideradas discriminatorias, despidos y recortes dirigidos a trabajadores que intentaban organizar un sindicato independiente.

Tras una evaluación preliminar, el gobierno estadounidense concluyó que existía evidencia suficiente y creíble para invocar el MLRR. Como medida inicial prevista en el tratado, se ordenó la suspensión temporal de la liquidación de entradas aduaneras de productos provenientes de esa instalación específica.

Este procedimiento no constituye un fallo previo ni una sanción automática. Se trata de un proceso de revisión, con etapas definidas, plazos estrictos y la posibilidad de resoluciones negociadas.

Mondelēz en México

Qué es el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida

El MLRR, incorporado en el T-MEC, permite revisar instalaciones concretas cuando existen denuncias de negación de derechos laborales clave, principalmente la libertad de asociación y el derecho a la negociación colectiva.

A diferencia de otros instrumentos internacionales, el mecanismo se distingue por su enfoque expedito: México cuenta con 10 días para aceptar la revisión y hasta 45 días para realizar la investigación. El análisis se centra en hechos verificables ocurridos en un sitio específico y contempla consecuencias comerciales directas si se confirman violaciones que no sean remediadas.

El mecanismo no evalúa políticas generales ni compromisos corporativos en abstracto, sino prácticas laborales reales en un lugar y momento determinados.

Qué implica para una empresa involucrada

Cuando se activa el MLRR, la empresa enfrenta una serie de implicaciones operativas y de cumplimiento, entre ellas la revisión detallada de contratos colectivos y procesos sindicales, investigaciones conducidas por autoridades mexicanas y requerimientos formales de información y documentación.

En caso de acreditarse irregularidades, la compañía puede estar obligada a implementar medidas de remediación. Si estas no se concretan, el tratado prevé impactos comerciales relevantes, como la suspensión de beneficios arancelarios preferenciales, restricciones a las exportaciones de la instalación afectada o, en casos reiterados, el bloqueo de acceso al mercado estadounidense.

No se trata de multas monetarias directas, pero sí de afectaciones significativas en la operación y la cadena de suministro.

Mondelēz en México

Qué hacen las empresas responsables ante estos procesos

Para compañías con prácticas laborales sólidas, el MLRR funciona como un mecanismo de contraste. En este tipo de escenarios, las empresas suelen colaborar con las autoridades investigadoras, presentar evidencia documental de cumplimiento con estándares laborales, identificar y corregir áreas de mejora y, en caso de confirmarse impactos negativos, remediarlos conforme a lo establecido.

En este contexto, Mondelez ha declarado públicamente que está al tanto del proceso y que colabora con las autoridades correspondientes.

El mecanismo no niega la responsabilidad corporativa; la somete a un escrutinio objetivo y procedimental.

El perfil responsable de Mondelez a nivel global y local

A nivel global, Mondelēz International comunica compromisos públicos en materia de derechos humanos, libertad de asociación y negociación colectiva, alineados con los convenios de la Organización Internacional del Trabajo y con marcos internacionales de sostenibilidad.

En México, la empresa ha destacado su adhesión a principios de responsabilidad social corporativa, bienestar laboral y cumplimiento normativo como parte de su operación local.

El proceso activado bajo el T-MEC no cuestiona estas declaraciones generales, sino si dichos compromisos se reflejan efectivamente en la práctica de una instalación específica, conforme a los estándares laborales asumidos por los países signatarios.

Qué lecciones deja este caso para otras empresas

Independientemente de su resolución final —el caso se encuentra aún en una fase inicial al 15 de diciembre de 2025—, el proceso deja aprendizajes relevantes para empresas que operan en México y se asumen responsables.

Los compromisos laborales han dejado de ser únicamente reputacionales: hoy son verificables y exigibles. La coherencia entre políticas globales y ejecución local se vuelve crítica. La gestión laboral se integra al análisis de riesgos comerciales y operativos. Y la sostenibilidad social requiere evidencia concreta, gobernanza robusta y capacidad de respuesta ágil.

Mondelēz en México

Un caso que ilustra la evolución del T-MEC

El conflicto laboral en una planta de Mondelez México no define el desempeño global de la empresa, pero sí refleja cómo están evolucionando los estándares que vinculan comercio, trabajo y sostenibilidad en América del Norte.

Para las compañías que operan bajo el T-MEC, el mensaje es claro: las organizaciones responsables responden con transparencia, demuestran cumplimiento, mejoran cuando es necesario y asumen consecuencias si corresponde. Esa es la nueva lógica del cumplimiento laboral en las cadenas de valor regionales.

La respuesta de Mondelēz México

En respuesta a la solicitud de comentarios, Mondelēz señaló que “está al tanto de la solicitud de los gobiernos estadounidense y mexicano con respecto a nuestra planta en Puebla, y estamos cooperando con las autoridades”.

La compañía no ofreció comentarios adicionales sobre el fondo del proceso, señalando que, por el momento, esa es la información que compartirá con medios.

Fuentes

  • Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). United States Seeks Mexico’s Review of Alleged Denial of Workers’ Rights at a Mondelēz Facility, comunicado oficial, 12 de diciembre de 2025.
  • Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), Capítulo 31 y Anexo 31-A (Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida).
  • Secretaría de Economía / Gobierno de México. Comunicados y notas informativas sobre la operación del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida del T-MEC.
  • Organización Internacional del Trabajo (OIT). Convenios sobre libertad de asociación y negociación colectiva.
  • Comunicaciones públicas y políticas de derechos humanos y laborales de Mondelēz International.
  • Reforma, sección Negocios, cobertura del caso Mondelez y del uso del MLRR en México.

Cuando “excepcional” deja de ser una palabra y empieza a ser un estándar

“Excepcional” es una palabra ambigua. Puede referirse a algo admirable… o simplemente a algo distinto. A veces se asocia con el talento. Otras, con una oportunidad aislada. En muchos casos, con un golpe de suerte. También puede describir a empresas que hacen muchas cosas bien, todos los días, sin necesariamente ocupar los reflectores.

Porque no todas las organizaciones que transforman su operación, cuidan a su gente, innovan procesos, reducen impactos o redefinen su relación con clientes, son las más visibles. Algunas operan desde la discreción, pero con una consistencia que, vista de cerca, termina siendo más contundente que cualquier campaña.

Pero recientemente, en el mundo empresarial mexicano, la palabra “excepcional” ha empezado a adquirir otro significado. Uno menos ligado a lo extraordinario y más cercano a lo estructural. Menos asociado al aplauso y más a la forma en que una organización decide operar. Así se está leyendo hoy el Premio Empresas Excepcionales.

Impulsado por el Instituto para el Fomento a la Calidad junto con el Consejo Coordinador Empresarial y el Consejo de la Comunicación, el premio cerró su edición 2025 con 88 prácticas reconocidas provenientes de 54 empresas e instituciones, trazando una radiografía inédita del nuevo rostro empresarial en México.

El reconocimiento no evalúa trayectorias completas ni reputaciones de marca. Evalúa prácticas específicas: 

  • Cómo operan.
  • Cómo se sostienen.
  • Cómo se miden. 
  • Qué tan integradas están a la vida real de la empresa. 

Lo que se observa no es el discurso, sino el sistema. Como lo expresó Erika Quevedo, directora general del Consejo de Empresas Globales:

“Ser una empresa excepcional no es solo un reconocimiento. Es una declaración de una forma de ser empresa en México: una forma que decide avanzar incluso en los momentos más complejos, que pone a las personas en el centro y que eleva sus propios estándares”.

Un premio que observa cómo funcionan las empresas por dentro

Durante años, la conversación sobre excelencia empresarial se apoyó en rankings de reputación, campañas visibles o liderazgos mediáticos. El enfoque de Empresas Excepcionales se mueve en otra dirección. No revisa lo que las empresas dicen ser, sino lo que ya están haciendo de forma estructural.

Las prácticas reconocidas en 2025 provienen de empresas industriales, firmas de servicios, compañías tecnológicas, instituciones financieras, universidades, fundaciones, organizaciones sociales y entidades públicas. Lo que las conecta no es su tamaño ni su visibilidad, sino el nivel de formalización, medición y consistencia de lo que hacen.

La evaluación abarca ocho territorios que hoy definen el pulso de la empresa contemporánea: 

  1. Bienestar de las personas.
  2. Transformación digital.
  3. Solidez de la cultura organizacional.
  4. Relación con el entorno y ODS
  5. Experiencia del cliente.
  6. DEI
  7. innovación.
  8. Desarrollo de ecosistemas de valor.

Leído en conjunto, el premio funciona menos como una ceremonia de reconocimientos y más como un mapa del punto de madurez que ha alcanzado hoy la empresa mexicana.

¿En qué se está concentrando actualmente la excelencia?

Los datos de la edición 2025 permiten leer con claridad hacia dónde se está moviendo el corazón de la transformación empresarial. Casi una cuarta parte de las prácticas reconocidas (24%) está vinculada a la contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, lo que confirma la centralidad que ha tomado la agenda ambiental y social dentro de los modelos de negocio.

Le siguen la personalización y experiencia del cliente (15%) y la transformación digital y tecnológica (13%). El bienestar de los colaboradores y la diversidad, equidad e inclusión concentran cada uno el 11% de las prácticas. La innovación representa el 10%, mientras que la cultura con propósito alcanza el 9% y el ecosistema de valor compartido, el 7%.

Más que una dispersión de esfuerzos, el mapa muestra una agenda muy clara de prioridades empresariales, donde el impacto, personas, tecnología y cliente se entrelazan.

Premio Empresas Excepcionales

Una radiografía que cruza industrias, tamaños y modelos

Los resultados confirman que la transformación empresarial dejó de ser patrimonio exclusivo de un solo sector. En el mismo tablero aparecen corporativos industriales, empresas de consumo, firmas financieras, tecnológicas y de servicios, junto con organizaciones educativas, fundaciones y dependencias públicas.

Figuran compañías ampliamente conocidas por su liderazgo público en estos temas, como Grupo Bimbo. También están empresas de escala global como Heineken México, Toyota Motor de México, Grupo México o Industrias Peñoles, junto con firmas de servicios como Deloitte y GNP Seguros.

Por tamaño, el 70% de las organizaciones reconocidas son empresas grandes, mientras que el 17% corresponde a empresas pequeñas y el 13% a medianas. La lectura es doble: las grandes compañías siguen marcando el ritmo, pero la excelencia comienza a permear también en estructuras mucho más compactas.

Por sector, el 63% de las empresas pertenece al ámbito de los servicios y el 37% a la industria. En el desglose por actividad destacan alimentos y bebidas (15%); minería (9%); automotriz, educación y financiero (7% cada uno); y organizaciones de la sociedad civil (6%). El resto se distribuye entre múltiples giros productivos, reforzando la diversidad del ecosistema.

Dos empresas destacan en ocho categorías: la excepción dentro de lo excepcional

En la edición 2025, solo dos empresas lograron algo que permanece fuera del alcance de la mayoría de los participantes: ser reconocidas de manera transversal en las ocho categorías del premio. Una es la Embotelladora Niagara de México y la otra es Grupo Bimbo. 

En ambos casos, el reconocimiento no responde a un proyecto emblemático aislado, sino a modelos de operación donde el bienestar, la cultura, la digitalización, la sostenibilidad, la orientación al cliente, la diversidad y la innovación avanzan en conjunto como parte de un mismo sistema.

Niagara 

En el caso de Niagara —una embotelladora que opera en el competitivo sector de bebidas—, su reconocimiento proviene de la sincronía con la que ha logrado alinear un modelo de gestión integral. La compañía combina el cuidado del bienestar físico y emocional de sus colaboradores con la automatización avanzada de procesos, impulsando mayor eficiencia y seguridad operativa.

Al mismo tiempo, fortalece una cultura organizacional viva basada en liderazgo, responsabilidad y colaboración; reduce su impacto ambiental con innovaciones como la botella más ligera del mercado; y consolida prácticas tecnológicas de punta que anticipan fallas y optimizan decisiones en tiempo real. Todo ello se complementa con un fuerte enfoque al cliente y con políticas formales de diversidad e inclusión, configurando una empresa moderna, sostenible y orientada al alto desempeño.

Grupo Bimbo

Por su parte, Grupo Bimbo fue distinguida gracias a su enfoque integral en el bienestar de sus colaboradores, la transformación digital, la agricultura regenerativa y el impulso a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. También destacó por su cultura de ética y transparencia, su compromiso con la diversidad, la equidad y la inclusión, su innovación constante y la creación de experiencias personalizadas para consumidores basadas en ciencia y nutrición.

En conjunto, Niagara y Grupo Bimbo muestran que la excelencia no es producto del azar, sino de una visión estratégica que integra todas las dimensiones del negocio. Ambas compañías demuestran que cuando bienestar, sostenibilidad, innovación, cultura y enfoque al cliente se desarrollan de forma articulada, es posible construir organizaciones resilientes, competitivas y con un impacto positivo real. 

Cuando la exigencia cambia de nivel

Uno de los patrones más claros que deja el Premio Empresas Excepcionales 2025 es que la sostenibilidad ya no aparece como un departamento aislado. En los casos reconocidos, los temas ambientales están conectados con rediseño de productos, automatización y eficiencia operativa. El bienestar laboral se relaciona con productividad, atracción de talento y experiencia del cliente. La transformación digital se integra directamente a la relación con usuarios, comunidades y cadena de valor.

La innovación deja de ser un laboratorio separado y se vuelve una función permanente de la operación. La diversidad y la inclusión dejan de ser programas paralelos para convertirse en políticas de gobierno interno. Y la experiencia del cliente se redefine como una extensión natural del propósito empresarial.

Más allá de los nombres propios, el Premio Empresas Excepcionales se ha convertido en un termómetro del cambio empresarial en México. No solo señala quiénes destacan, sino también hacia dónde se está desplazando la expectativa del mercado, de los colaboradores, de los consumidores y de la sociedad.

Durante la entrega de reconocimientos, René Freudenberg, presidente del Instituto para el Fomento a la Calidad, lo expresó así:

“las empresas excepcionales comparten tres espíritus poco obvios: el de superación, el de la humildad y el de compartir. Hoy no estamos aquí por competir, sino por mostrar prácticas para que otros también puedan transformar”.

Quizá la señal más profunda que deja esta edición no sea únicamente quiénes fueron reconocidos, sino cómo cambió la vara con la que ahora se mide a las empresas. Lo que hace algunos años se consideraba excepcional —automatizar procesos con enfoque humano, rediseñar productos para reducir impacto ambiental, institucionalizar la diversidad, medir la cultura, profesionalizar el bienestar— hoy empieza a ser leído como un umbral mínimo de competitividad.

Premio Empresas Excepcionales

En ese nuevo terreno, lo excepcional deja de ser una anécdota para convertirse en una forma de operar. Y el mensaje de fondo es claro: la empresa que no logre integrar estas dimensiones de manera estructural no solo quedará fuera de los reconocimientos, sino fuera de la conversación del futuro empresarial. Como afirmó René Freudenberg al cierre de la ceremonia:

“Las empresas excepcionales tienen un espíritu de superación, un espíritu de humildad y un espíritu de compartir las prácticas de las que nos sentimos orgullosos, no se guardan como un secreto para competir, se comparten porque sabemos que el ecosistema es importante, con el agradecimiento a las empresas que nos muestran el camino de la transformación que queremos ver”.

¿Por qué cambios en el ADN de osos polares están abriendo una esperanza frente al calentamiento global?

El calentamiento global ha colocado al oso polar en el centro de una de las crisis ambientales más simbólicas de nuestro tiempo. La pérdida acelerada del hielo marino no solo reduce su territorio, también altera su acceso a alimento, sus patrones de movilidad y su supervivencia a largo plazo. Frente a este escenario, la ciencia busca respuestas que permitan entender si la especie tiene algún margen de adaptación real.

En este contexto, un reciente estudio abre una conversación inesperada al vincular directamente el aumento de la temperatura con cambios en el ADN de osos. Se trata de una investigación pionera que conecta el estrés climático con modificaciones genéticas observables en una población silvestre, ofreciendo una nueva narrativa: la de una especie que intenta ajustarse biológicamente a un entorno que cambia más rápido que nunca.

El hallazgo científico detrás de los cambios en el ADN de osos

Según un artículo de The Guardian, investigadores de la Universidad de East Anglia analizaron muestras de sangre de osos polares en dos regiones de Groenlandia con condiciones climáticas muy distintas. El objetivo era observar cómo se comportaban ciertos fragmentos del genoma conocidos como “genes saltarines”, capaces de influir en la activación de otros genes.

Al cruzar los datos genéticos con información climática local, los científicos detectaron patrones claros: en las zonas más cálidas, estos genes mostraban una actividad mucho mayor. El resultado fue un vínculo estadísticamente significativo entre el aumento de temperatura y la expresión genética, algo nunca antes documentado en mamíferos salvajes.

cambios en el ADN de osos polares

Clima extremo en Groenlandia

El contraste entre el noreste y el sureste de Groenlandia fue clave para entender el fenómeno. Mientras el norte presenta temperaturas más frías y estables, el sureste experimenta un ambiente menos gélido y con fluctuaciones térmicas intensas, lo que somete a los osos a un estrés ambiental constante.

En esta región más cálida, los investigadores observaron que los genes relacionados con el metabolismo, el envejecimiento y el manejo del estrés térmico se activaban de manera distinta. Esto sugiere que los osos no solo enfrentan el cambio climático de forma pasiva, sino que su biología podría estar respondiendo activamente al desafío.

Genes saltarines: una respuesta acelerada al estrés ambiental

El ADN no es un sistema rígido; puede cambiar con el tiempo, especialmente bajo condiciones extremas. Los llamados genes saltarines son fragmentos móviles que, al activarse, pueden modificar cómo se expresan otros genes dentro del genoma.

Según la investigadora principal, la Dra. Alice Godden, el aumento de temperatura parece estar impulsando una actividad drástica de estos genes en los osos del sureste de Groenlandia. Este proceso podría interpretarse como un intento rápido de adaptación frente a la desaparición del hielo marino, una suerte de “reescritura” genética en tiempo real.

Alimentación, metabolismo y supervivencia en un entorno cambiante

Uno de los hallazgos más relevantes se relaciona con el procesamiento de grasas y la dieta. Los osos de regiones más cálidas mostraron adaptaciones genéticas vinculadas a una alimentación más diversa y basada parcialmente en plantas, muy distinta a la dieta rica en focas del norte.

Estas modificaciones podrían ayudarles a sobrevivir en periodos de escasez alimentaria. La genética, en este caso, parece reflejar la presión de un ecosistema transformado, donde las presas tradicionales son menos accesibles y la flexibilidad metabólica se vuelve crucial.

cambios en el ADN de osos polares

Conservación basada en ciencia y responsabilidad climática

Los autores del estudio señalan que comprender estos procesos genéticos puede ser clave para identificar qué poblaciones están en mayor riesgo y cómo priorizar esfuerzos de conservación. Analizar otras 20 poblaciones de osos polares en el mundo será el siguiente paso para confirmar si este patrón se repite.

Sin embargo, los científicos son claros: la capacidad de adaptación no garantiza la supervivencia. Estos hallazgos no sustituyen la urgencia de frenar el calentamiento global mediante la reducción de emisiones y el abandono progresivo de los combustibles fósiles.

La evidencia científica muestra que la naturaleza intenta responder a una crisis provocada por la actividad humana. La adaptación genética de algunos osos polares ofrece una señal de resiliencia, pero también subraya la magnitud del estrés al que están sometidos los ecosistemas.

Esta esperanza, aunque valiosa, no debe interpretarse como una solución definitiva. Para quienes trabajan en responsabilidad social, sostenibilidad y conservación, el mensaje es claro: la ciencia puede ayudarnos a entender y proteger, pero la acción climática sigue siendo insustituible si queremos evitar que esta adaptación sea, en palabras de los investigadores, un último recurso frente a la extinción.

Demandan a Shell por incrementar intensidad de tormenta severa

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En diciembre de 2021, el tifón Rai —conocido localmente como Odette— golpeó Filipinas con una fuerza devastadora. Más de 400 personas murieron, alrededor de 1,400 resultaron heridas y miles de familias perdieron sus hogares en cuestión de horas. Lo que para muchos fue una tragedia climática más, para otras personas se convirtió en el punto de partida de una batalla legal sin precedentes.

De acuerdo con un artículo de edie, hoy, más de 100 sobrevivientes de aquel fenómeno extremo buscan justicia fuera de su país. Su argumento es tan contundente como complejo: la quema de combustibles fósiles ha intensificado eventos meteorológicos como el que destruyó sus vidas. Bajo esta lógica, demandan a Shell en los tribunales del Reino Unido, señalando una responsabilidad directa en el agravamiento de la tormenta.

El tifón Rai y las vidas que cambió para siempre

El impacto del tifón Rai no se midió solo en infraestructura destruida, sino en historias truncadas. Comunidades enteras quedaron arrasadas, con familias separadas y medios de vida perdidos. Para quienes sobrevivieron, la reconstrucción ha sido lenta y profundamente desigual.

Muchos de los demandantes no solo perdieron sus casas, sino también a seres queridos. La magnitud del desastre evidenció la vulnerabilidad de regiones que, aunque contribuyen mínimamente a las emisiones globales, enfrentan de manera desproporcionada los efectos del cambio climático.

Ciencia climática y atribución de responsabilidades

Las investigaciones en atribución climática han avanzado de forma significativa en los últimos años. En el caso del tifón Rai, diversos estudios concluyen que el cambio climático inducido por la actividad humana más que duplicó la probabilidad de que ocurriera un evento de esta magnitud.

Este tipo de análisis ha transformado el debate público y legal. Ya no se trata solo de si el cambio climático existe, sino de identificar quiénes han contribuido de manera sustancial a intensificar sus impactos y cómo esa contribución puede traducirse en responsabilidades concretas.

Por qué demandan a Shell en tribunales del Reino Unido

La elección del Reino Unido como sede judicial no es casual. Shell tiene ahí su domicilio social, lo que abre la puerta a que el caso sea escuchado por tribunales británicos, aun cuando los daños ocurrieron en Filipinas.

La estrategia legal busca aplicar la legislación filipina, argumentando que el perjuicio se produjo en ese país. Esta combinación refleja una tendencia creciente en litigios climáticos: utilizar jurisdicciones corporativas para exigir rendición de cuentas por impactos globales.

 Demandan a Shell

El peso histórico de las emisiones corporativas

Uno de los ejes centrales del caso es el historial de emisiones de la compañía. Los demandantes sostendrán que Shell no puede alegar desconocimiento, ya que ha sido responsable de más del 2% de las emisiones energéticas globales históricas, colocándola entre los diez mayores emisores del mundo.

Desde esta perspectiva, la demanda no busca atribuirle toda la culpa del cambio climático, sino reconocer su contribución significativa. El argumento ético es claro: quienes más han contaminado deben asumir una mayor responsabilidad frente a los daños que hoy enfrentan comunidades vulnerables.

Lo que implica que demandan a Shell para la justicia climática

Shell, por su parte, ha anticipado su defensa. La empresa sostiene que no tenía conocimiento exclusivo sobre los efectos de las emisiones y que no sería justo imponerle sanciones legales sin hacer lo mismo con otras compañías similares.

Este punto abre un debate clave para la justicia climática: ¿es válido señalar a una empresa cuando el problema es sistémico? Para las personas demandantes, la respuesta es sí, especialmente cuando el impacto de esa empresa ha sido tan relevante y documentado.

Demandan a Shell

Antecedentes legales y giros estratégicos de la empresa

El caso se da en un contexto legal complejo. En 2024, Shell ganó una apelación contra un fallo previo de un tribunal holandés que le ordenaba reducir sus emisiones absolutas en un 45% durante esta década. El juez concluyó que no era justo imponer una obligación específica a una sola empresa.

Desde entonces, la compañía ha dado marcha atrás en algunos de sus objetivos climáticos y planes de inversión en energías renovables, particularmente tras la llegada de Wael Sawan como director ejecutivo en 2023. Estos cambios han generado cuestionamientos sobre la coherencia entre su discurso y sus decisiones estratégicas.

La demanda presentada por los sobrevivientes del tifón Rai no es solo un proceso legal; es un símbolo del creciente reclamo global por justicia climática. Historias como la de Trixy Elle, quien afirma que su motivación es proteger el futuro de sus hijos, ponen rostro humano a debates que suelen quedarse en cifras y compromisos corporativos.

Más allá del fallo que eventualmente emitan los tribunales, este caso marca un precedente importante. Plantea preguntas incómodas para las grandes corporaciones y para el sistema económico en su conjunto: ¿quién asume los costos reales del cambio climático y hasta dónde llega la responsabilidad empresarial en un mundo cada vez más afectado por eventos extremos?

12 ejemplos de desigualdad en México que aún persisten

La desigualdad en México no se limita a brechas económicas visibles; se expresa en trayectorias de vida marcadas por el origen, el territorio y las condiciones estructurales que definen quién accede a oportunidades y quién queda sistemáticamente fuera. Más que un problema aislado, se trata de un entramado de factores sociales, históricos y económicos que se refuerzan entre sí.

Analizar estos ejemplos de desigualdad en México implica reconocer que las brechas no se corrigen con acciones aisladas ni soluciones de corto plazo. Entender dónde persisten, cómo se conectan y a quiénes afectan es clave para diseñar estrategias con impacto real y sostenible.

12 ejemplos de desigualdad en México que aún persisten

1. Acceso a la educación de calidad

El sistema educativo mexicano refleja profundas diferencias entre contextos urbanos y rurales, así como entre escuelas públicas y privadas. La infraestructura, el acceso a tecnología y la capacitación docente siguen estando distribuidos de manera desigual, afectando los procesos de aprendizaje desde edades tempranas.

Estas condiciones influyen directamente en la permanencia escolar. Para muchas infancias y juventudes, estudiar compite con la necesidad de trabajar o asumir responsabilidades familiares, lo que limita la educación como verdadera palanca de movilidad social.

2. Acceso a servicios de salud

La atención médica oportuna sigue dependiendo del lugar donde se vive. En comunidades alejadas, la falta de centros de salud, personal especializado y medicamentos convierte la prevención en un privilegio y no en un derecho garantizado.

Esta situación provoca que enfermedades tratables se agraven y que los costos emocionales y económicos recaigan en las familias. El territorio, más que la necesidad, determina la calidad de la atención recibida.

ejemplos de desigualdad en México

3. Brecha salarial entre mujeres y hombres

A pesar de avances normativos, las mujeres continúan percibiendo menores ingresos que los hombres, incluso cuando desempeñan funciones equivalentes. Esta diferencia afecta su independencia económica y su capacidad de toma de decisiones a lo largo de la vida.

Además, la sobrecarga de trabajo de cuidados no remunerado limita su desarrollo profesional. La falta de corresponsabilidad sigue siendo un obstáculo estructural para cerrar esta brecha.

4. Acceso a vivienda digna

Contar con una vivienda adecuada sigue siendo un desafío para millones de personas. La expansión de asentamientos informales y la falta de servicios básicos evidencian un modelo urbano que excluye a quienes tienen menos recursos.

El alto costo de la renta y la escasez de opciones accesibles obligan a muchas familias a destinar gran parte de sus ingresos a la vivienda, reduciendo su capacidad de ahorro y bienestar.

5. Conectividad y acceso a tecnología

La digitalización ha profundizado brechas existentes. El acceso limitado a internet y dispositivos tecnológicos afecta la educación, el empleo y la participación social, especialmente en zonas rurales y comunidades marginadas.

Cuando la conectividad no está garantizada, la tecnología deja de ser una herramienta de inclusión y se convierte en un nuevo factor de exclusión estructural.

ejemplos de desigualdad en México

6. Empleo formal y seguridad social

Una proporción significativa de la población económicamente activa se encuentra en la informalidad. Esta condición implica ingresos inestables, ausencia de prestaciones y alta vulnerabilidad ante crisis económicas o de salud.

La falta de empleo formal limita la posibilidad de construir proyectos de vida a largo plazo y perpetúa ciclos de precariedad difíciles de romper.

7. Desigualdad entre los pueblos indígenas

Las comunidades indígenas continúan enfrentando barreras estructurales en educación, salud, empleo y participación política. Su riqueza cultural contrasta con condiciones de exclusión persistentes y falta de acceso a servicios básicos.

El origen étnico sigue influyendo en las oportunidades disponibles, evidenciando que el desarrollo no ha sido incluyente ni equitativo para todos los sectores del país.

8. Acceso a la justicia

El sistema de justicia resulta inaccesible para muchas personas debido a costos, falta de información y desconfianza institucional. Defender derechos sigue siendo un proceso complejo, especialmente para quienes viven en contextos de vulnerabilidad.

Esta situación contribuye a la impunidad y debilita el Estado de derecho, afectando de manera desproporcionada a quienes tienen menos recursos.

ejemplos de desigualdad en México

9. Movilidad social limitada

En México, el lugar de nacimiento continúa siendo un factor determinante del futuro económico. Las oportunidades de mejorar las condiciones de vida no están distribuidas de manera equitativa y la movilidad social es reducida.

Este fenómeno refuerza la transmisión intergeneracional de la pobreza y cuestiona la narrativa del mérito individual como único motor de progreso.

10. Acceso al agua y saneamiento

El acceso continuo a agua potable sigue sin estar garantizado en múltiples regiones. La escasez, la mala calidad del agua y la falta de infraestructura de saneamiento afectan la salud y la calidad de vida de millones de personas.

Estas carencias evidencian una brecha básica en condiciones de vida y una gestión de recursos que no prioriza la equidad.

11. Desarrollo económico regional

El crecimiento económico se concentra en ciertas zonas del país, mientras otras permanecen rezagadas. Esta falta de equilibrio limita las oportunidades locales y fomenta la migración forzada hacia grandes ciudades.

Sin inversión, infraestructura y empleo local, las brechas regionales continúan ampliándose.

ejemplos de desigualdad en México

12. Acceso a la cultura y el espacio público

La oferta cultural y la calidad de los espacios públicos varían según el nivel socioeconómico de las comunidades. En muchas zonas, el acceso a actividades culturales, recreativas y seguras es limitado o inexistente.

Esta exclusión impacta la cohesión social, el desarrollo comunitario y las oportunidades de expresión, especialmente entre jóvenes.

Estos ejemplos de desigualdad en México muestran que las brechas sociales no son accidentales, sino el resultado de estructuras históricas que siguen reproduciéndose. Para las y los profesionales de la responsabilidad social, el desafío no es solo visibilizarlas, sino intervenir de manera estratégica, con enfoque sistémico, territorial y de largo plazo. Comprender estas realidades es el punto de partida para impulsar transformaciones que realmente contribuyan a un desarrollo más justo e incluyente.

¿Cambio auténtico? Prada afirma dejar atrás la apropiación cultural para ser responsable

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Cuando las sandalias masculinas de Prada desfilaron en la Semana de la Moda de Milán, pocas personas imaginaron que ese modelo “aparentemente inocente” desataría un debate global. Sin embargo, la semejanza con las chappals kolhapuri de India —un diseño artesanal con raíces en el siglo XII— encendió alarmas, protestas y una conversación urgente sobre ética, reconocimiento y justicia cultural. Lo que parecía una presentación más en el calendario de moda pronto se convirtió en un caso mundial de escrutinio.

En cuestión de días, la indignación de comunidades artesanas llegó al centro de decisiones de la firma italiana. Así comenzó un giro inesperado en la narrativa: de una acusación por apropiación cultural de Prada a un intento de reconstruir confianza a través del diálogo, la colaboración y la promesa de un diseño más responsable. Pero la pregunta persiste: ¿es esto una transformación genuina o una respuesta estratégica ante la presión reputacional?

Controversia con historia

El punto de partida fue simple: unas sandalias planas llamadas “sandalias de cuero”, cuya silueta imitaba sin matices a las tradicionales kolhapuri. Mientras que un par auténtico puede costar diez euros en mercados locales, el modelo de lujo insinuaba un precio superior a los mil euros. La industria artesanal india reaccionó de inmediato.

El reclamo central no era solo el precio, sino la falta de reconocimiento. Para los artesanos y las comunidades que han preservado este oficio durante siglos, las kolhapuri son un símbolo cultural y un legado identitario que no puede reducirse a un accesorio de pasarela.

Prada responde: un reconocimiento tardío

La Cámara de Comercio de Maharashtra intervino rápidamente, exigiendo a Prada reconocer el origen del diseño. Lorenzo Bertelli, responsable de marketing y sostenibilidad de la marca, emitió una carta en la que admitía la inspiración en la artesanía india y su “rica historia cultural”.

Aun así, el reconocimiento llegó después de la presión pública. Y aunque Prada aseguró que el modelo estaba en fase de diseño y podría no comercializarse, el incidente abrió la puerta a cuestionamientos mayores sobre la apropiación cultural de Prada y el rol de las casas de moda en proteger —y no explotar— la herencia cultural.

No es la primera vez: un patrón en la industria

La historia del lujo y la apropiación cultural no es nueva. Paul Smith enfrentó críticas similares en 2014 cuando replicó el calzado peshawari pakistaní con un precio hasta veinte veces mayor. Tras la presión social, el diseñador tuvo que aclarar públicamente la inspiración de su modelo.

Este tipo de episodios confirma una tendencia problemática: el uso de diseños tradicionales sin reconocimiento ni beneficio para sus comunidades de origen. El caso reciente volvió a colocar el foco en la apropiación cultural de Prada y en la urgencia de prácticas más éticas en la moda global.

Mientras el debate internacional crecía, en India surgía otra tensión: la producción de las kolhapuri enfrenta desafíos políticos y religiosos. Las restricciones y violencia relacionadas con el comercio de cuero han afectado directamente a artesanos —muchos de ellos pertenecientes a comunidades dalit— que han transmitido estas técnicas por generaciones.

La organización Dalit Voice recordó que estas sandalias no son solo moda: representan identidad, dignidad y resistencia.

Su mensaje fue contundente: “Respeta las raíces”. Esta llamada amplificó la discusión más allá del diseño, llevándola al terreno de los derechos humanos y la justicia social.

De la apropiación cultural de Prada a un modelo inclusivo

De acuerdo con Forbes, seis meses después de la controversia inicial, Prada anunció un acuerdo histórico: la creación de una colección de sandalias Made in India, fabricadas en Maharashtra y Karnataka, con 2,000 piezas elaboradas por artesanos locales. Cada par se venderá en 40 tiendas globales por alrededor de 800 euros.

La marca firmó alianzas con LIDCOM y LIDKAR, organizaciones que preservan el patrimonio del cuero en India. Este proyecto incluye formación, intercambio cultural y oportunidades de capacitación en la Academia Prada en Italia. Para muchos artesanos, esta colaboración promete ingresos más dignos y la posibilidad de atraer a nuevas generaciones al oficio.

¿Reparación o estrategia? El impacto y las dudas

La colección costará “varios millones de euros”, según Bertelli, quien asegura que los artesanos recibirán una remuneración justa. El movimiento ha sido celebrado como un ejemplo de reparación cultural que podría impulsar la demanda por las auténticas kolhapuri y contribuir a preservar su tradición.

Sin embargo, el debate no termina ahí. Muchos se cuestionan si el cambio responde a una convicción profunda o a un manejo reputacional.

En un mercado de lujo que busca legitimidad ética, este tipo de colaboraciones pueden ser un avance… o un mecanismo para limpiar la imagen sin transformar las prácticas estructurales.

Desde la perspectiva de responsabilidad social empresarial, el caso Prada es un ejemplo claro de cómo la presión social puede acelerar procesos de corrección ética. La reacción inicial —reconocimiento tardío, aclaraciones y revisión del diseño— muestra que la empresa no anticipó los riesgos culturales asociados a su creatividad, lo que evidencia una falta de diligencia debida en derechos culturales y prácticas de diseño responsable. La apropiación cultural de Prada sirvió como catalizador para replantear su relación con las comunidades que inspiran sus colecciones.

El paso hacia la colaboración con artesanos indios representa un esfuerzo positivo, especialmente al incluir formación, remuneración justa y participación activa de instituciones locales. Este enfoque va más allá de la simple atribución simbólica: crea valor compartido, preserva técnicas tradicionales y reconoce inequidades históricas. Sin embargo, también plantea un desafío: garantizar que este modelo no quede aislado como una respuesta reactiva, sino que se convierta en un estándar permanente dentro de la empresa.

Finalmente, el caso subraya una lección clave para el sector del lujo: la sostenibilidad cultural es tan relevante como la ambiental o social. Las marcas deben integrar análisis de riesgo cultural, mecanismos de consulta con comunidades y políticas claras de respeto patrimonial. Solo así podrán evitar repetir episodios como el de la apropiación cultural de Prada y avanzar hacia prácticas que valoren genuinamente la herencia, la identidad y la dignidad de quienes mantienen vivo el arte detrás de cada pieza.