HEINEKEN México fue reconocida en la octava edición de Los Bóscares, iniciativa de Reforestamos México que distingue a proyectos que generan un impacto positivo en Los Bosques, cuencas y ecosistemas del país. La compañía recibió este reconocimiento por su proyecto “Cuencas Saludables – Balanceo”, enfocado en restaurar el equilibrio hídrico mediante soluciones basadas en la naturaleza y el trabajo con comunidades locales.
El evento contó con la participación de instituciones aliadas como la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), la Iniciativa Finanzas para la Biodiversidad del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (BIOFIN-PNUD) y la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac, que forman parte del comité evaluador.
“Agradecemos a Reforestamos México por este reconocimiento, que nos impulsa a seguir generando alianzas que fortalezcan la gestión responsable del agua y la conservación de los ecosistemas”, expresó Sarai Rodríguez, Líder de Medio Ambiente y Circularidad de HEINEKEN México. “En HEINEKEN creemos que una empresa sólo puede crecer si lo hace junto con su entorno; por eso, protegemos el agua desde nuestras plantas y más allá de ellas, impulsando proyectos que beneficien tanto a la naturaleza como a las comunidades.”
El proyecto “Cuencas Saludables – Balanceo” tiene como objetivo equilibrar el volumen de agua contenida en sus productos, en zonas de estrés hídrico donde tiene presencia la compañía mediante acciones de reforestación, conservación de suelos y restauración ecológica. Actualmente, se implementa en cuatro cuencas prioritarias del país: Colorado, Lerma-Chapala, San Juan y Conchos, con el fin de regenerar ecosistemas y fortalecer la disponibilidad de agua en zonas con estrés hídrico.
Este Día Mundial del Agua, es un recordatorio de que el agua no se detiene, y nosotros tomamos acción. 💧Descubre cómo estamos cuidando del agua, y haciendo un uso más eficiente para así, Brindar Un Mundo Mejor. 🌍#DíadelAgua… pic.twitter.com/afY3ULUnV2
Gracias a estos esfuerzos, al cierre de 2024 HEINEKEN México logró reabastecer el 77% del agua utilizada en dichas regiones, un avance significativo hacia su meta de alcanzar el balance total en 2030, alineado con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6 de la ONU: Agua limpia y saneamiento.
Un hito relevante dentro de esta iniciativa fue el logro de la cervecería de Tecate, Baja California, la cual se convirtió en la primera planta de HEINEKEN México y de la región Américas en alcanzar el balance hídrico, reflejando la eficiencia y responsabilidad con la que la compañía gestiona su recurso más valioso: el agua.
“Este reconocimiento representa una motivación para seguir avanzando en nuestra visión de Brindar un Mundo Mejor, donde cada acción ambiental se traduzca en bienestar para las personas, los ecosistemas y el país”, agregó Rodríguez.
Con 135 años de historia en México, HEINEKEN continúa integrando la sostenibilidad como parte esencial de su operación. A través de su estrategia global “Brindar un Mundo Mejor”, la compañía impulsa proyectos enfocados en protección del agua, economía circular, consumo inteligente y bienestar social, reafirmando su propósito de brindar momentos de alegría para inspirar un mundo mejor.
Como parte de la iniciativa internacional Ilumina el Mundo, lasMáquinas de Donación regresan a México para ofrecer a miles de personas la oportunidad de compartir luz y esperanza con quienes más lo necesitan durante la época navideña.
Estas máquinas expendedoras de caridad permiten donar artículos esenciales como ropa, aparatos auditivos, medicinas, suministros de higiene, prótesis, útiles escolares, uniformes, capacitación para el empleo, alimentos, entre muchos otros, los cuales son entregados directamente a quienes los requieren y que no cuentan con los recursos para obtenerlos.
En México, las máquinas estarán disponibles del 29 de noviembre al 29 de diciembre de 2025 en ubicaciones estratégicas de Guadalajara, Torreón, San Luis Potosí, Querétaro, Gómez Palacio, Atlixco y Ciudad de México.
Cada artículo representa una acción concreta de ayuda para niños, mujeres y personas en situación vulnerable, incluyendo pacientes de cáncer, familias sin hogar, personas con discapacidad motriz, pacientes con problemas auditivos, o familias que padecen inseguridad alimentaria, entre muchos otros.
“Nos entusiasma colaborar nuevamente con La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en una iniciativa que inspira a la acción y promueve una cultura de ayuda. Gracias a estas máquinas expendedoras, más personas podrán sumarse a impulsar el bienestar de 23 mil niñas y niños en México, construyendo juntos un mejor comienzo para la primera infancia”, dijo Priscilla De Anda, directora general de Un Kilo de Ayuda.
“Gracias a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y a su inspiradora iniciativa de las Máquinas de Donación, muchas personas volverán a escuchar la voz de sus seres queridos y recuperar la alegría de escuchar. Formar parte de este grupo de organizaciones beneficiadas por la generosidad y el corazón solidario de tantas personas nos llena de orgullo y esperanza. Este apoyo nos impulsa a seguir trabajando con más pasión, compromiso y amor por la inclusión de quienes viven con discapacidad auditiva”, señaló Ingrid Alejandra González, directora operativa de Fundación MVS Radio A.C.
Las Máquinas de Donación forman parte de la campaña Ilumina el Mundo, una iniciativa global patrocinada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días para celebrar el nacimiento de Jesucristo. Durante la última década, esta campaña ha invitado a todos a experimentar la luz de Cristo al servir a los demás. En las ciudades donde no habrá una Máquina de Donación, las personas pueden sumarse al Día Nacional de Servicio, auspiciado por La Iglesia, el sábado 6 de diciembre.
Durante 2024, más de 850,000 personas participaron en esta experiencia en 107 ciudades de 13 países, logrando donar más de 490,000 artículos -equivalentes a más de 16 millones de dólares- la cifra más grande desde su creación.
Hace doce días Europa hizo algo que pocos esperaban con tanta claridad: simplificar su marco de sostenibilidad. No matarlo, no suavizarlo… simplificarlo.
El Parlamento Europeo aprobó el paquete Omnibus I que redefine quién debe reportar, qué debe reportar y hasta dónde llega la exigencia regulatoria en temas ambientales, sociales y de debida diligencia.
No es un detalle técnico. Es un cambio de etapa.
La decisión es contundente: el reporting CSRD pasa de aplicarse a empresas con más de 250 empleados a solo las que superan los 1.750 empleados y los 450 millones de euros de facturación. La directiva de diligencia debida CSDDD se reserva para corporaciones muy grandes, con más de 5.000 empleados y 1.500 millones de euros de facturación global. Los estándares sectoriales dejan de ser obligatorios, se eliminan los planes de transición climática alineados con París y se prohíbe exigir datos excesivos a las pymes.
“Europe has a huge growth problem… we have been too bureaucratic.You cannot scare companies into compliance.”
Cualquier persona que haya liderado un área de sostenibilidad sabe exactamente de qué está hablando.
Europa reconoce que pedir siete veces el mismo plan climático no reduce emisiones. Que obligar a miles de empresas a reportar miles de datos sin conexión estratégica no genera competitividad. Que el aparato regulatorio que debía acelerar la transición estaba empezando a frenarla.
La conferencia de prensa posterior al voto lo dejó clarísimo. Jörgen Warborn abrió con una idea que veía todos los días al entrar a su oficina:
“Cut bureaucracy, create more jobs.”
Luego añadió la frase que resume todo:
“We didn’t think it was necessary to have an eighth climate transition plan.”
El punto no era la ambición climática. Era la duplicación. Hacer el mismo plan ocho veces no reduce más emisiones; solo multiplica horas, costos y desgaste.
Lo mismo ocurría con los datos: miles de KPIs repetidos entre directivas con poco valor estratégico.
Europa no retrocede. Europa ajusta.
Y lo hace justo cuando otro diagnóstico llega a conclusiones muy similares.
Su análisis es claro: en la última década, las menciones públicas de ESG se multiplicaron por 54 y la inversión en negocios dedicados a medir sostenibilidad —desde herramientas de datos y trazabilidad hasta plataformas especializadas y proveedores de métricas— creció 37 veces.
Ese impulso creó un ecosistema entero de medición, que llevó a que una gran empresa promedio monitoree hoy cerca de 100 KPIs ESG, un 30 % más que en 2018.
Beyond ESG – McKinsey
McKinsey & Company lo llama inflación: inflación de indicadores, inflación de expectativas, inflación de equipos internos intentando cumplir un catálogo que nadie domina.
Y su frase clave es una que el sector necesitaba escuchar desde hace tiempo:
lo más transformador que hace una empresa no sucede en su reporte ESG, sino en su negocio
Según el estudio, de cada dólar de ingresos de una gran empresa, 83 centavos ya van a stakeholders: salarios, proveedores, consumidores, impuestos. La contribución principal ya está ahí. El reto nunca fue hacer más informes, sino hacer más con lo que ya hacemos.
Beyond ESG – McKinsey
El informe identifica 18 desafíos globales donde las empresas pueden generar impacto real. Pero no todas en todo. Cuando cruzan industrias y problemas, encuentran que cada empresa tiene potencial real en solo 1 a 3 temas, donde se cruzan los riesgos materiales que no puede ignorar, las capacidades reales con las que ya opera y las oportunidades de negocio que pueden acelerar soluciones.
Beyond ESG – McKinsey
Esto no convierte la sostenibilidad en un menú opcional ni en un acto de voluntad. Es exactamente lo contrario: es una disciplina estratégica, basada en riesgo, capacidades y modelo de negocio.
Dos mundos, un mismo diagnóstico
Europa y McKinsey no están coordinados, pero llegan al mismo sitio.
Europa simplifica porque el sistema se estaba volviendo ingobernable. McKinsey advierte que “cuando todo importa por igual, nada importa lo suficiente”.
Ambos revelan una verdad incómoda: la sostenibilidad no se frenaba por falta de compromiso, sino por exceso de complejidad.
Cuando la sostenibilidad no vive en el negocio, se convierte en burocracia
En estos años vimos un patrón repetirse: ante la presión del ESG, muchas compañías resolvieron “contratar a alguien que lo atienda”, y ese alguien —normalmente capaz y comprometido— terminó atrapado en un rol ambiguo: con responsabilidad amplia, autoridad limitada y expectativas infinitas. Era la persona encargada de enlazar finanzas, operaciones, talento y comunicación, pero sin pertenecer del todo a ninguna de esas conversaciones donde realmente se decide.
El resultado fue predecible: más tareas que estrategia, más formularios que prioridades, más desgaste que impacto. La sostenibilidad empezó a vivirse como un ejercicio de cumplimiento, no de negocio.
La simplificación europea acelera el fin de ese modelo. Europa está diciendo, sin rodeos, que la sostenibilidad no puede seguir aislada en un rol periférico: debe integrarse en las capacidades del negocio, que es donde realmente cambian las cosas.
¿Y ahora qué…?
Viene una etapa distinta. Más sensata, más madura, menos espectacular… pero mucho más útil.
La sostenibilidad deja de ser un catálogo infinito y vuelve a ser una disciplina de decisiones claras. Cada empresa tendrá que identificar dónde su modelo genera derrame positivo, dónde están sus riesgos innegociables y dónde puede ser verdaderamente transformadora.
Europa abrió la puerta: menos burocracia, más estrategia. McKinsey ofrece el mapa: capacidades + riesgos + prioridades.
Y las empresas tienen la oportunidad de avanzar sin el peso muerto del “cumplir todo”.
Y mientras Europa hace este ajuste, en México entramos en una etapa distinta: 2025 es el primer año en que las nuevas Normas de Información de Sostenibilidad comienzan a incorporarse al marco contable nacional.
Es un buen momento para preguntarnos si queremos repetir el camino europeo de los últimos años —con su inflación de indicadores y su fatiga— o si aprendemos la lección a tiempo y entramos directamente en la etapa del foco estratégico y el impacto real.
Ajustes se vienen. Y la sostenibilidad seguirá su cauce natural: ser un camino de decisiones, no de plantillas; de capacidades, no de formularios; de impacto real, no de acumulación documental.
Y pues si. El ESG entra, por fin, en la etapa donde nunca debió dejar de estar: la de hacer lo que importa.
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
El papel de las fundaciones empresariales en la lucha contra la pobreza se ha vuelto innegable, pues a través de acciones y programas enfocados en áreas clave como la educación, el impulso al autoempleo, la seguridad alimentaria y el acceso a servicios básicos, estas organizaciones están contribuyendo a reducir la desigualdad estructural, y a brindar a las personas herramientas que les permitan empoderarse y generar sus propias oportunidades de crecimiento.
En este ámbito, Fundación Gigante, el brazo social de Grupo Gigante y Grupo Presidente, destaca como un ejemplo sólido de cómo la colaboración entre el sector empresarial y la sociedad puede ayudar a cerrar las brechas de desigualdad. Con un enfoque basado en la autosuficiencia, la capacitación y la mejora de las condiciones de vida, la fundación impulsa proyectos que generan progreso, promueven la equidad y fortalecen el desarrollo económico en las comunidades más necesitadas de México.
Fundación Gigante y su compromiso con los ODS
Como una de las fundaciones empresariales en la lucha contra la pobreza, Fundación Gigante trabaja con un enfoque alineado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por la Agenda 2030 de la ONU. Su labor se centra promueve el logro de metas clave como el Hambre Cero (ODS 2) y la Reducción de las Desigualdades (ODS 10), convencida de que solo mediante acciones coordinadas en estos frentes es posible generar un cambio profundo y duradero en la sociedad.
Por ello, la Fundación desarrolla programas que promueven el bienestar desde distintos ángulos y buscan atacar las causas estructurales de la pobreza, generando oportunidades reales de crecimiento y resiliencia en comunidades que históricamente han enfrentado condiciones de vulnerabilidad. A continuación, presentamos algunos de los programas más representativos con los que Fundación Gigante está contribuyendo a cerrar la brecha de pobreza en México:
Impulso a proyectos de autoempleo
Con el propósito de fortalecer las economías locales y fomentar la autonomía financiera, Fundación Gigante impulsa 19 proyectos productivos en la región Chontal de Oaxaca en colaboración con la Fundación Obras Educativas. Estas iniciativas abarcan desde criaderos de animales —como ovinos, pollos y truchas— hasta huertos, tiendas, lavanderías y una planta purificadora de agua. Cada proyecto está diseñado para que las familias aprendan a gestionar sus propios negocios y adquieran habilidades en administración, producción y ventas. Gracias a esta estrategia, 356 personas pertenecientes a 89 familias han mejorado sus ingresos y fortalecido su capacidad de resiliencia económica. El programa demuestra cómo las fundaciones empresariales en la lucha contra la pobreza pueden generar un impacto duradero al brindar herramientas que promueven la autosuficiencia y el desarrollo sostenible.
Programa para mejorar el acceso al agua
En comunidades donde el acceso al agua potable es limitado, Fundación Gigante ha implementado un modelo integral que combina infraestructura sustentable con capacitación comunitaria. A través del Modelo de Uso Sustentable del Agua (MUSA), se ha beneficiado a 65 familias de la región Chontal mediante la instalación de sistemas de captación pluvial, pozos, baños secos y biofiltros para el tratamiento de aguas grises. Además, 150 personas han recibido formación técnica para mantener estos sistemas y aprovechar el recurso de manera responsable. Este programa no solo garantiza un acceso digno al agua, sino que fortalece la salud, la higiene y la productividad agrícola, demostrando que la gestión sostenible del agua es una herramienta clave para erradicar la pobreza y mejorar la calidad de vida.
Huertos de traspatio
Los huertos de traspatio representan una iniciativa fundamental dentro de la estrategia de seguridad alimentaria de Fundación Gigante. A través de la creación de 30 huertos familiares en comunidades rurales, la fundación impulsa la producción local de alimentos frescos y nutritivos. Cada huerto se convierte en un espacio de aprendizaje donde las familias desarrollan conocimientos en cultivo orgánico, compostaje y aprovechamiento eficiente del agua. Esta acción no solo fortalece la autosuficiencia alimentaria, sino que también fomenta una cultura ambiental responsable y la generación de ingresos adicionales mediante la venta de excedentes. De esta manera, la fundación contribuye a los ODS Hambre Cero y Reducción de las Desigualdades, reforzando su papel como una de las fundaciones empresariales en la lucha contra la pobreza más comprometidas del país.
Comedores para niñas, niños y adolescentes
Fundación Gigante apoya una iniciativa que garantiza una nutrición adecuada para la infancia mexicana en contextos de vulnerabilidad. Se trata de cinco comedores comunitarios gestionados porComer y Crecer, donde gracias al apoyo del brazo solidario de Grupo Gigante se han entregado 296,460 comidas y despensas a 645 familias, mismas que beneficiaron directamente a 1,647 niñas y niños y adolescentes.
Además de asegurar el acceso a alimentos balanceados, el programa promueve hábitos alimenticios saludables y genera espacios seguros donde los menores conviven, aprenden y se desarrollan. Este esfuerzo combate la desnutrición infantil y fortalece el bienestar integral de la niñez, demostrando que una buena alimentación es la base del progreso y que las fundaciones empresarialespueden transformar el futuro desde la primera infancia.
Ayuda a afectados por desastres naturales
Ante los estragos del huracán Otis, Fundación Gigante respondió con una estrategia solidaria enfocada en el acompañamiento y apoyo a las familias afectadas. La organización brindó ayuda a 187 colaboradores de Grupo Gigante mediante la entrega de 800 muebles, 2,100 láminas para techos, 34 tinacos, material de reconstrucción y la reconstrucción total de cinco viviendas en alianza con TECHO. Además, distribuyó 3,490 despensas para cubrir necesidades básicas durante la emergencia.
Estas acciones no solo ayudaron a restituir hogares, sino a restaurar la esperanza de cientos de personas, fortaleciendo la cohesión comunitaria y demostrando que la solidaridad empresarial puede marcar la diferencia en momentos de crisis. Con programas como este, Fundación Gigante reafirma su compromiso con la reconstrucción social y la reducción de las desigualdades.
El impacto de un compromiso sostenido
Cada uno de los proyectos de esta organización demuestra que el progreso social se logra mediante acciones que promueven la autonomía de las personas, fortalecen la economía local y fomentan la inclusión social, pues esto no solo mejora las condiciones de vida de los beneficiarios, sino que también crea un círculo virtuoso donde la solidaridad empresarial se traduce en oportunidades reales para que ayudan a otros a salir adelante.
Así, Fundación Gigante reafirma que el impacto de las fundaciones empresariales en la lucha contra la pobrezase multiplica cuando existe compromiso, constancia y colaboración. Su modelo nos enseña que el cambio social comienza cuando las empresas asumen un papel activo en el bienestar común y ponen su capacidad organizacional al servicio de quienes más lo necesitan. Con una mirada hacia el futuro, la fundación continúa trazando un camino de esperanza, equidad y desarrollo sostenible para México.
En México, la violencia de género sigue siendo una herida abierta que atraviesa generaciones, territorios y realidades cotidianas. Sin embargo, el verdadero desafío no solo es su prevalencia, sino la brecha de comprensión que aún persiste: aunque 7 de cada 10 mujeres han vivido algún tipo de agresión, gran parte de la sociedad aún no logra nombrarla, reconocerla o actuar ante ella. Esta desconexión entre lo vivido y lo comprendido tiene profundas implicaciones sociales.
De acuerdo con Forbes, el reciente Índice de Concientización sobre Violencia de Género, elaborado por Fundación Instituto Natura y Avon, expone una verdad incómoda: únicamente el 15% de la población mexicana sabe cómo identificar la violencia de género, entender sus manifestaciones o responder adecuadamente. Los datos del estudio no solo nos invitan a una reflexión urgente, sino a repensar cómo construimos sociedades emocionalmente conscientes y capaces de proteger a quienes más lo necesitan.
Una sociedad que aún no logra identificar la violencia de género
Aunque diariamente se escuchan relatos de mujeres que enfrentan agresiones físicas, psicológicas, sexuales o económicas, el estudio reveló que solo un pequeño segmento de la población tiene claridad sobre su significado.
Apenas un 15% alcanzó niveles altos de concientización, mientras que un 41% mostró niveles medios o bajos y un 43% reportó una comprensión muy baja o prácticamente nula.
Esta realidad confirma una preocupación que especialistas expresan desde hace años: la violencia no solo se ejerce, también se normaliza. Como advirtió Silvia Ojeda, directora de Fundación Instituto Natura, “si no nombramos la violencia, la perpetuamos”. En un país donde la desconfianza en las instituciones es constante, comprender la violencia es el primer paso para visibilizarla y desarticularla.
El 13% desconoce los tipos de violencia: una deuda informativa
Entre los hallazgos más alarmantes destaca que el 13% de la población no sabe distinguir los tipos de violencia existentes. Esta falta de claridad limita la capacidad de identificar la violencia de género en entornos cotidianos —desde las dinámicas familiares hasta los espacios laborales— y obstaculiza la prevención temprana.
A ello se suma otro dato crítico: el 30% de las y los mexicanos no conoce ninguna ley de protección hacia mujeres y niñas. Para activistas como Olimpia Coral Melo, este nivel de desconocimiento es una señal de riesgo porque “no se puede defender lo que no se conoce”.
La ausencia de información convierte a las víctimas en personas aún más vulnerables.
Identificación = reconocimiento: el punto de quiebre
Si bien la falta de conocimiento generalizado es preocupante, el estudio también ofrece una luz de esperanza. Cuando una mujer logra reconocer que está viviendo violencia, la comprensión del problema aumenta del 54% al 86%. Este salto evidencia que el acompañamiento emocional y la información son determinantes para romper ciclos de abuso.
La muestra representativa del estudio —2,212 personas encuestadas con un 95% de confianza— confirma que la concientización no es un acto espontáneo, sino un proceso que requiere diálogo, educación y herramientas claras. En este sentido, impulsar entornos donde mujeres y hombres puedan identificar la violencia de género es un compromiso ético y social.
La violencia más allá de las cifras: una experiencia transversal
Los datos del Inegi subrayan que más del 70% de las mexicanas mayores de 15 años han vivido al menos un tipo de violencia, siendo la psicológica (52%), sexual (48%) y física (35%) las más frecuentes. Estas cifras, lejos de ser solo estadísticas, representan historias de vida marcadas por silencios, miedos y resistencias.
El comunicado del índice señala que este diagnóstico “no es un cierre”, sino el inicio de una conversación colectiva que debe trascender noviembre. Construir una cultura donde podamos identificar la violencia de género implica participación social, políticas públicas efectivas y una narrativa que coloque la dignidad y la seguridad de las mujeres al centro.
La violencia de género no es únicamente un problema estructural; es también un desafío de percepción y entendimiento. Cuando la mayoría de la población no logra reconocerla, se generan vacíos que impiden la denuncia, la protección y la construcción de comunidades seguras. Por ello, la educación y la concientización deben convertirse en pilares de cualquier estrategia de transformación social.
Hoy, más que nunca, México necesita fortalecer la alfabetización emocional, jurídica y social sobre este tema. Abrir la conversación, visibilizar el problema y fomentar la capacidad de reacción no solo empodera a las mujeres, sino que redefine la responsabilidad colectiva. Reconocer, nombrar y actuar puede ser la diferencia entre perpetuar la violencia o construir un país donde la igualdad sea una realidad tangible.
El cambio climático es uno de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo, y comunicar su complejidad a los líderes políticos es una tarea crítica para garantizar decisiones efectivas. La “Guía global de los parlamentarios sobre el cambio climático y las soluciones climáticas” surge como una herramienta clave, diseñada por expertos académicos, líderes climáticos y representantes de la ONU, para traducir la ciencia en políticas accionables. Esta guía destaca que la acción depende directamente de las decisiones de quienes ocupan cargos públicos y legislativos, subrayando la responsabilidad de los políticos en la construcción de un futuro sostenible.
Con más de 200 000 personas alcanzadas, incluyendo referencias en el Parlamento británico, esta guía global expande los esfuerzos previos del Reino Unido, adaptando el conocimiento científico a diferentes contextos y realidades locales. Para profesionales de la responsabilidad social, líderes políticos y público general, comprender cómo comunicar el cambio climático se convierte en un imperativo no solo ético, sino estratégico, capaz de catalizar la transición hacia economías bajas en carbono y sociedades resilientes frente a los riesgos climáticos.
La base científica para comunicar el cambio climático
La guía enfatiza la importancia de presentar datos científicos claros y precisos sobre el cambio climático, desde la pérdida de biodiversidad hasta el derretimiento de regiones polares. Stuart Brocklehurst, de la Universidad de Exeter, destaca que los legisladores deben comprender la gravedad de los riesgos para impulsar acciones efectivas antes de que los impactos se vuelvan irreversibles.
Incorporar evidencia tangible en las discusiones políticas permite que los parlamentarios visualicen los efectos locales y globales del calentamiento, conectando la ciencia con la vida cotidiana de sus electores. La claridad en la comunicación científica genera confianza y motiva decisiones alineadas con la mitigación y adaptación climática.
Estrategias efectivas para líderes políticos
Para lograr que los responsables políticos actúen, la guía sugiere simplificar conceptos complejos mediante ejemplos prácticos y comparaciones relevantes. Amanda Ellis, ex embajadora ante la ONU, asegura que la interacción entre ciencia y política es clave: “Tenemos la ciencia. Tenemos las soluciones. Los parlamentarios son fundamentales para transformar ambas en acciones locales con resultados globales”.
Utilizar narrativas que conecten los riesgos climáticos con la seguridad alimentaria, la economía y los mercados de carbono facilita la comprensión y el compromiso. Además, presentar las oportunidades de una transición hacia energías limpias resalta beneficios tangibles, no solo desafíos, fomentando políticas proactivas en lugar de reactivas.
Finanzas y economía: comunicar la urgencia
Los líderes deben entender que el cambio climático tiene implicaciones económicas directas. La guía subraya que los planes nacionales actuales solo cubren la mitad de las reducciones de emisiones necesarias para 2030. Comunicar el cambio climático desde una perspectiva económica permite que los legisladores perciban los costos de la inacción y los beneficios de inversiones sostenibles.
Al mostrar cómo los incentivos financieros y los mercados de carbono pueden impulsar la economía baja en carbono, los responsables políticos ven más claramente la conexión entre sostenibilidad y competitividad. Esta perspectiva convierte la acción climática en una estrategia integral para proteger recursos y garantizar crecimiento a largo plazo.
El rol de la COP30 y la acción legislativa
La COP30, celebrada en Belém, Brasil, subraya la urgencia de la acción global. Con proyecciones que advierten un aumento de hasta 3,1 °C para 2100, los líderes presentes enfrentan decisiones críticas que determinarán la estabilidad de ecosistemas clave. La guía refuerza que los parlamentarios tienen la capacidad de traducir estos escenarios en políticas nacionales concretas.
Participar activamente en procesos como la COP permite a los legisladores alinearse con compromisos internacionales y fortalecer la cooperación global. Comunicar el cambio climático en estos espacios requiere claridad, datos precisos y enfoque en soluciones, fomentando un diálogo basado en hechos y resultados tangibles.
Comunicar el cambio climático a líderes políticos no es solo una cuestión de transmitir información, sino de generar comprensión, urgencia y compromiso. La guía global para parlamentarios se presenta como un modelo de cómo la ciencia y las políticas pueden converger para impulsar acciones concretas.
Para profesionales de responsabilidad social y público interesado, esta guía ofrece lecciones valiosas sobre cómo estructurar mensajes claros, basados en evidencia y orientados a soluciones. La comunicación efectiva es, en última instancia, una herramienta estratégica para transformar el conocimiento científico en políticas que protejan nuestro planeta y aseguren un futuro habitable.
El mundo está en una encrucijada climática: el calentamiento global avanza a pasos alarmantes y los combustibles fósiles, responsables de la mayor parte de las emisiones de dióxido de carbono, siguen dominando nuestras economías. La transición energética hacia fuentes renovables es ya más que una aspiración; es una necesidad para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5 °C y asegurar un planeta habitable para las futuras generaciones. Sin embargo, abandonar décadas de dependencia del carbón, el petróleo y el gas no es tarea sencilla.
La COP30, que se celebra en Brasil, se presenta como una oportunidad crucial para que la comunidad internacional avance hacia una hoja de ruta clara para la transición energética. A pesar de la resistencia histórica de los países petroleros y la complejidad de los debates multilaterales, hay un creciente consenso entre las naciones vulnerables y los Estados miembros de la UE de que es hora de actuar. El desafío es grande: lograr que más de 190 países acuerden dar pasos concretos hacia el adiós a los combustibles fósiles.
La transición energética: una urgencia histórica
De acuerdo con un artículo de The Guardian, abandonar los combustibles fósiles significa replantear el desarrollo económico global. Durante más de 200 años, el carbón, el petróleo y el gas han sostenido el crecimiento industrial, pero su combustión ha elevado la temperatura del planeta a niveles peligrosos. Hoy, gracias a los avances en energías renovables y movilidad eléctrica, es posible imaginar sociedades menos dependientes de los hidrocarburos y más sostenibles.
No obstante, esta transición enfrenta obstáculos políticos y económicos. Los países productores de petróleo y gas han usado su influencia en la CMNUCC para limitar el debate sobre los combustibles fósiles, priorizando metas menos conflictivas como la reducción de emisiones generales. Superar estas barreras será clave para que la COP30 marque un verdadero avance hacia un modelo energético limpio.
De la COP28 a la COP30: los desafíos persistentes
El acuerdo histórico de la COP28, celebrado en Dubái en 2023, fue un primer paso hacia la transición hacia energías renovables. Sin embargo, la implementación inmediata fue limitada: algunos países, especialmente Arabia Saudí, intentaron desmantelar las decisiones adoptadas, dejando claro que la voluntad política aún no coincide con las declaraciones públicas.
Esta resistencia evidencia que el camino hacia el adiós a los combustibles fósiles requiere no solo compromisos, sino también mecanismos de seguimiento y cooperación internacional. La COP30 será una oportunidad para retomar el impulso, consolidando lo aprobado en Dubái y explorando estrategias prácticas para avanzar en la eliminación gradual de los hidrocarburos.
¿Por qué la COP30 podría cambiar el juego?
Aunque la agenda oficial de la COP30 no incluya explícitamente la transición energética, los debates paralelos y la “agenda de acción” permitirán que los países discutan propuestas concretas. Iniciativas como la declaración de Colombia o la adhesión al Tratado sobre la No Proliferación de los Combustibles Fósiles muestran que hay un bloque creciente dispuesto a impulsar el cambio.
Estas discusiones informales pueden sentar las bases de un foro permanente donde los países productores y consumidores de combustibles fósiles dialoguen de manera abierta y no vinculante. Un espacio así facilitaría consensos progresivos y permitiría avanzar hacia un calendario de eliminación gradual sin las tensiones que caracterizan las negociaciones formales.
Actores y alianzas: quiénes empujan la transición
El apoyo internacional para el adiós a los combustibles fósiles está creciendo: la UE, Reino Unido, Australia, varios Estados insulares y países en desarrollo como Colombia y Kenia han mostrado su interés en avanzar hacia energías limpias. Incluso países dependientes del petróleo, como Nigeria, exploran alternativas sostenibles.
Este bloque de apoyo es crucial, porque el progreso dependerá de la capacidad de estos países para influir en la agenda y formar coaliciones efectivas. Si suficientes naciones se comprometen, la COP30 podría convertirse en el punto de partida para un proceso de eliminación gradual que continúe en futuras conferencias, como la COP31 y la COP32.
Mirando hacia el futuro: un adiós gradual pero necesario
La COP30 no resolverá todos los desafíos asociados a los combustibles fósiles, pero sí puede marcar un cambio de paradigma. Iniciar un proceso de transición claro y consensuado, aunque no vinculante, establecería las bases para un futuro donde la dependencia de hidrocarburos disminuya progresivamente, mitigando los efectos del cambio climático.
El éxito de esta conferencia dependerá de la voluntad de los países y de su capacidad para mantener un diálogo constructivo. Decir adiós a los combustibles fósiles no es solo un objetivo ambiental; es una inversión en la estabilidad social, económica y climática global, y la COP30 podría ser el primer paso decisivo en esa dirección.
En un contexto global donde la seguridad hídrica está en riesgo y las empresas enfrentan una presión creciente para adoptar modelos más sostenibles, Amazon ha decidido redoblar sus esfuerzos. A través de proyectos de restauración basados en la naturaleza, la compañía busca demostrar cómo la innovación ambiental puede integrarse en operaciones globales de gran escala. Su iniciativa más reciente se encuentra en la cuenca del río Támesis, convirtiéndose en un ejemplo relevante para especialistas en responsabilidad social y para cualquier persona interesada en soluciones hídricas de largo plazo.
Según información de un artículo de edie, este nuevo proyecto, desarrollado en el río Pang, pretende convertir una zona degradada en un espacio de biodiversidad y resiliencia hídrica, al tiempo que aporta beneficios medibles en reabastecimiento de agua. La iniciativa no solo se alinea con la ambición global de Amazon de convertirse en una empresa con balance hídrico positivo para 2030, sino que fortalece la narrativa empresarial en torno a la acción climática, la protección de ecosistemas y el compromiso con las comunidades.
Amazon busca reponer agua: una restauración con visión de futuro
El proyecto en el río Pang tiene como meta reponer 200 millones de litros de agua al año, reconectando el cauce con su llanura aluvial natural. Para lograrlo, Amazon y The Rivers Trust se han enfocado en eliminar barreras, mejorar el almacenamiento de agua de inundación y elevar la calidad del agua, todo ello utilizando soluciones basadas en la naturaleza. Este enfoque permite recuperar procesos ecológicos esenciales que benefician tanto a la biodiversidad como a las comunidades cercanas.
Además de la reposición hídrica, el plan contempla la creación de un santuario para especies en peligro de extinción.
La regeneración de hábitats naturales ofrece refugio para la fauna silvestre, fortalece los suelos y reduce el riesgo de inundaciones. Es un proyecto que muestra cómo Amazon busca reponer agua al tiempo que aporta valor ambiental integral.
Resultados previos: experiencia que da confianza
Esta no es la primera colaboración entre Amazon, The Rivers Trust y Action for the River Kennet. En Wiltshire, la empresa apoyó la construcción de dos humedales capaces de recargar más de 220 millones de litros de agua subterránea por año. Estos humedales también sirven como filtros naturales, mejorando la calidad del agua y promoviendo la salud del suelo mediante la plantación de 11,000 plantas autóctonas.
Los resultados obtenidos incluyen la desaceleración del flujo del agua para prevenir inundaciones y la creación de hábitats para fauna diversa. Este aprendizaje previo ha sido fundamental para diseñar el proyecto del río Pang con una perspectiva más amplia y con metas que integran resiliencia hídrica, conservación y beneficios comunitarios.
Amazon busca reponer agua a escala global: tres proyectos adicionales
Más allá del Reino Unido, Amazon está impulsando otros tres proyectos que, en conjunto, restaurarán más de dos mil millones de litros de agua al año. Estas iniciativas forman parte de una cartera global de 22 proyectos basados en la naturaleza que ya han mejorado o repuesto más de 11 mil millones de litros de agua a nivel mundial. Es una apuesta clara por la acción climática y por la responsabilidad hídrica corporativa.
Entre ellos destaca un proyecto en Guadalajara, México, que restaurará 150 millones de litros de agua al año en 259 hectáreas de tierras de cultivo mediante soluciones naturales. Asimismo, otro en Nuevo México fortalecerá los flujos críticos del río Grande y dos humedales urbanos para reponer más de 120 millones de litros. En Carolina del Norte, la colaboración con National Fish and Wildlife Foundation permitirá recuperar 20,000 acres de bosques de pino de hoja larga.
Colaboración y confianza: voces desde el terreno
Will Hewes, responsable global de gestión del agua en Amazon, asegura que restaurar los procesos naturales puede mejorar la calidad del agua, reducir el riesgo de inundaciones y crear hábitats vitales. Para él, este proyecto refleja el compromiso de la compañía con soluciones que generan un verdadero impacto en los ecosistemas y las comunidades.
Por su parte, Seren Patterson, gerente de gestión del agua en The Rivers Trust, resalta que la alianza con Amazon ya ha mostrado resultados contundentes en proyectos previos. Señala que la restauración de la llanura aluvial del Pang tendrá un impacto duradero en la biodiversidad y en la resiliencia hídrica local, demostrando que una buena gestión del agua puede transformar positivamente los ríos y la vida de las personas que dependen de ellos.
La estrategia hídrica de Amazon refleja un cambio profundo en la forma en que las corporaciones abordan su impacto ambiental. Las soluciones basadas en la naturaleza, como las implementadas en el río Pang, consolidan una visión que prioriza la recuperación de ecosistemas, el uso responsable del agua y la participación comunitaria. Para quienes trabajamos en responsabilidad social, estas iniciativas abren debates sobre la escalabilidad de los modelos, la medición de impacto y la corresponsabilidad empresarial.
Mientras Amazon busca reponer agua y avanzar hacia un balance hídrico positivo en 2030 —y 2027 en el caso de India—, también establece un precedente relevante para el sector privado. El futuro de la gestión del agua dependerá de alianzas estratégicas, proyectos medibles y un compromiso auténtico con la regeneración ambiental. Y este proyecto es, sin duda, un paso importante en esa dirección.
La creciente preocupación por el cambio climático ha generado nuevas emociones relacionadas con nuestro impacto ambiental. Entre ellas, surge un sentimiento particular que mezcla conciencia, responsabilidad y culpa: el “carbon guilt”. Este fenómeno no solo refleja la preocupación individual por las emisiones de carbono, sino también cómo estas emociones pueden transformar decisiones de consumo y comportamiento social.
Entender qué es el “carbon guilt” se ha vuelto crucial. Reconocer su influencia permite diseñar estrategias más efectivas que conecten con las emociones de las personas, fomenten hábitos responsables y generen un impacto real en la reducción de la huella de carbono.
Origen del concepto y su relevancia
El término “carbon guilt” surge en la intersección de la psicología ambiental y la comunicación sostenible. Se refiere a la culpa que siente una persona al ser consciente de que sus acciones cotidianas contribuyen al cambio climático. Esta sensación no es trivial; impacta desde decisiones sobre transporte hasta consumo de energía y alimentación.
Comprender qué es el “carbon guilt” permite anticipar la recepción de campañas de sostenibilidad y ajustar mensajes que fomenten cambios positivos sin generar parálisis por culpa. La gestión de este sentimiento es clave para impulsar una cultura ambiental responsable.
Además, su relevancia se refleja en estudios recientes que muestran cómo la culpa por emisiones puede motivar comportamientos proambientales más sostenibles. Empresas y organizaciones que logran canalizar este sentimiento de manera constructiva observan mayor compromiso de sus stakeholders.
Manifestaciones en la vida cotidiana
El carbon guilt se manifiesta en decisiones diarias, desde preferir transporte público sobre el auto particular hasta reducir el consumo de productos con alta huella de carbono. Las personas conscientes sienten una presión constante por equilibrar su estilo de vida con sus valores ambientales.
Esta culpa puede convertirse en un motor de cambio, incentivando la adopción de energías renovables, la compra responsable y la participación en iniciativas verdes. Sin embargo, también puede generar ansiedad si no se ofrece un marco de acción claro y alcanzable.
Para los especialistas en responsabilidad social, reconocer estos comportamientos permite diseñar campañas más humanas, que no solo informen sobre impactos ambientales, sino que también ofrezcan soluciones prácticas para mitigarlos.
Impacto en la comunicación corporativa
Las empresas enfrentan un desafío al abordar el carbon guilt de sus consumidores. La clave está en comunicar de manera transparente el impacto de sus productos y servicios, evitando generar sentimientos de culpa paralizante.
Incorporar este entendimiento en estrategias de marketing sostenible permite transformar la culpa en acción positiva. Por ejemplo, ofrecer alternativas bajas en carbono o programas de compensación de emisiones puede convertir la responsabilidad en una experiencia tangible para los clientes.
De esta manera, la comunicación corporativa no solo informa, sino que también empodera, fomentando relaciones de confianza y reforzando la reputación de la empresa como líder en sostenibilidad.
Implicaciones psicológicas y sociales
El carbon guilt va más allá del individuo; afecta dinámicas familiares, comunitarias y profesionales. Puede generar conversaciones sobre hábitos sostenibles y motivar la colaboración en proyectos de reducción de emisiones.
Sin embargo, es importante reconocer que la culpa excesiva puede derivar en ecoansiedad o parálisis ambiental. Estrategias de intervención deben equilibrar la conciencia con la acción efectiva, ofreciendo caminos claros para reducir la huella de carbono.
Especialistas en responsabilidad social pueden utilizar este conocimiento para crear programas de sensibilización que sean motivadores y no coercitivos, generando un cambio sostenible en la sociedad.
Relación con la responsabilidad corporativa
Para las organizaciones, entender qué es el “carbon guilt” es esencial al diseñar políticas de sostenibilidad y reportes ESG. La percepción de los stakeholders sobre el impacto ambiental de la empresa influye directamente en su reputación y en la fidelización de clientes y empleados.
Incorporar la gestión de la culpa ambiental en la estrategia corporativa puede fomentar un compromiso genuino. Esto incluye programas de compensación de carbono, educación ambiental interna y transparencia en la comunicación de logros y áreas de mejora.
Así, el carbon guilt deja de ser solo un sentimiento individual y se convierte en una herramienta estratégica para impulsar acciones concretas de sostenibilidad dentro de las organizaciones.
Estrategias para manejar el “carbon guilt”
Transformar el carbon guilt en acción positiva requiere un enfoque equilibrado. Primero, se debe reconocer el sentimiento sin juzgarlo, para luego ofrecer alternativas prácticas que permitan reducir la huella de carbono.
Herramientas como calculadoras de emisiones, programas de compensación y hábitos de consumo consciente ayudan a canalizar la culpa hacia resultados tangibles. Esto convierte una emoción negativa en un motor de cambio personal y colectivo.
Finalmente, la educación y la comunicación efectiva son esenciales. Los especialistas en responsabilidad social pueden diseñar campañas que no solo informen, sino que inspiren, motivando decisiones sostenibles sin generar ansiedad innecesaria.
El carbon guilt representa una oportunidad única para profesionales de la responsabilidad social. Comprender qué es el “carbon guilt”, cómo se manifiesta y cómo puede gestionarse permite transformar un sentimiento de culpa en acciones concretas y sostenibles.
Al integrar esta perspectiva en estrategias de comunicación y programas corporativos, las organizaciones no solo contribuyen al cuidado del planeta, sino que también fortalecen su reputación y conexión con stakeholders conscientes y comprometidos. El desafío está en canalizar la culpa ambiental hacia un impacto positivo, fomentando una cultura de sostenibilidad real y duradera.
La Ciudad de México podría ser por sí misma un país: diverso, vibrante y rico en cultura, arquitectura, arte, moda, entretenimiento y gastronomía. Desde su llegada a México, DiDi Food ha integrado la cultura, tradiciones y sazón local en su identidad, consolidándose como la app de confianza de millones de mexicanos para descubrir y disfrutar los sabores que definen a la capital.
Para celebrar y agradecer a quienes forman parte de su ecosistema en la CDMX y en todo el país, DiDi Food y el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) unieron fuerzas para ofrecer una función privada en la emblemática Arena México, la “Catedral de la Lucha Libre”. Por una noche dos mundos compartieron el ring: el de la comida a domicilio y el espectáculo de técnicos contra rudos.
En una función en la que participaron algunas de las máximas figuras del CMLL, incluyendo a Templario, Titán, Neón, Hechicero, Bárbaro Cavernario, El Valiente, La Catalina, Persephone, La Jarochita y Olympia, también fue la noche debut del “Titán Naranja”, un nuevo luchador ‘técnico’ que representó a DiDi Food en un combate de triple amenaza contra La Sombra e Infierno Rosa.
DiDi Food también presentó la llegada de nuevos “luchadores gastronómicos” a su portafolio en la Ciudad de México, con restaurantes como Chubbies Burger y Chilim Balam. Con estas incorporaciones, los usuarios podrán acceder a opciones gastronómicas más selectas, sin dejar de lado la inconfundible sazón de barrio que caracteriza a la ciudad, todo sin salir de casa.
“La lucha libre es una de las expresiones más auténticas de la cultura mexicana, es colorida, diversa y llena de carácter, como nuestra gastronomía. Por ello decidimos celebrar, junto al Consejo Mundial de Lucha Libre y todos los que forman parte de nuestro ecosistema en la CDMX, la llegada de nuevos restaurantes que conectarán a los usuarios con los sabores que han hecho de esta ciudad un icono gastronómico mundial”, mencionó Patricia Delgadillo, directora de comunicación de DiDi México.
“Estamos agradecidos que una empresa con el prestigio de DiDi Food, con una gran presencia en México, se haya fijado en nosotros en esta primera celebración con el talento del CMLL. Agradecidos que podamos colaborar con nuestras marcas en la difusión de la lucha libre, que consideramos que es uno de los deportes nacionales”, comentó el Sr. Salvador Lutteroth Lomelí, director general de Promociones México, Coliseo y Revolución.
En el marco de esta única función de lucha libre, DiDi Food, aplicación que conecta restaurantes con miles de usuarios y repartidores, también reveló que los habitantes de la capital pueden acceder a más de 22 mil restaurantes disponibles en la app. Mientras que Iztapalapa, Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Benito Juárez, Coyoacán y Miguel Hidalgo fueron las seis alcaldías en donde los usuarios realizaron el mayor número de pedidos a través de la plataforma, según cifras de la compañía de enero a septiembre de 2025.
La COP30, que se celebra del 10 al 21 de noviembre en Belém, Brasil, ha reunido a líderes mundiales, científicos y representantes de la sociedad civil para abordar la crisis climática. En este contexto, Alfonso Herrera, mejor conocido como “Poncho” Herrera, se ha destacado por llevar la voz de refugiados y personas desplazadas, un sector especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático. Su presencia no solo subraya la importancia de la justicia climática, sino que también da rostro humano a la emergencia ambiental más urgente de nuestra era.
El actor mexicano y embajador de buena voluntad de ACNUR desde 2020, ha trabajado durante años para visibilizar las historias de quienes se ven obligados a abandonar sus hogares. En entrevista exclusiva para Expok, Herrera compartió sus experiencias y el mensaje que espera llevar a la COP30: un llamado a integrar a las personas desplazadas en las políticas de acción climática y a que nadie quede atrás.
La crisis climática y el desplazamiento humano
Cuando hablamos de refugiados y desplazados, estamos refiriéndonos a aproximadamente 117 millones de personas, de las cuales casi 90 millones sufren directamente los estragos del cambio climático. Poncho Herrera en la COP30 ha enfatizado que estas cifras representan voces que no han sido escuchadas y que necesitan ser incorporadas en las decisiones políticas y en los programas de asistencia.
“El cambio climático no es solo una cuestión de temperaturas o cifras. Es una crisis que golpea con más fuerza a quienes ya han escapado de la guerra y la persecución.”
En sus viajes con ACNUR, Herrera ha sido testigo de historias desgarradoras y esperanzadoras: familias desplazadas, niños y personas mayores afectadas por conflictos armados y desastres naturales. Su labor consiste en visibilizar estas realidades, demostrando que la crisis climática es un problema global que exige soluciones inclusivas y basadas en derechos humanos.
Dar voz a quienes no la tienen
Estar en la COP30 le brinda a Herrera una plataforma única para sensibilizar a gobiernos y organismos internacionales. Su objetivo principal es que los refugiados y desplazados sean escuchados y que sus necesidades se integren en políticas públicas de cada país.
“Nadie está exento de la crisis climática; necesitamos ralentizar este tren antes de que sea demasiado tarde.”
Herrera subraya que la crisis climática afecta a todos, sin importar la región o el nivel de desarrollo. Ejemplos recientes de Somalia y Honduras muestran que ninguna comunidad está exenta de los impactos ambientales, y que la acción global debe ser rápida y coordinada.
Experiencias de campo que inspiran acción
En entrevista para Expok, Herrera recordó su visita a Uganda, donde las familias desplazadas luchaban por asegurar alimentos meses antes de su temporada de cosecha. Este ejemplo ilustra la intersección entre la crisis humanitaria y climática, y cómo la acción inmediata es vital para garantizar la supervivencia y dignidad de estas comunidades.
Herrera también destaca la importancia de que la iniciativa privada se involucre. Al colaborar con organizaciones y empresas, se pueden movilizar recursos, plataformas y valores que generan un impacto tangible en las comunidades afectadas.
La importancia de la cooperación
Poncho Herrera en la COP30 ha insistido en que la solución a estos desafíos requiere un esfuerzo conjunto: gobiernos, sociedad civil, empresas y ciudadanos deben coordinar acciones. Las historias humanas, dice Herrera, son las que dan peso a los debates y acuerdos que de otro modo quedarían reducidos a cifras y estadísticas.
En este sentido, Herrera enfatiza que su rol es visibilizar el trabajo de quienes están en el terreno, desde la asistencia legal y educativa hasta la atención directa a desplazados.
“Los verdaderos héroes son quienes trabajan diariamente para proteger y apoyar a estas personas; mi rol es darles visibilidad.”
Un llamado a la acción global
La COP30 marca un momento decisivo en la lucha contra el cambio climático, y Herrera aprovecha la oportunidad para subrayar que defender el planeta es también defender a sus habitantes más vulnerables. Su mensaje es claro: la acción climática debe ser inclusiva, solidaria y basada en justicia social.
Con su participación, Herrera no solo promueve políticas más equitativas, sino que inspira a individuos, empresas y gobiernos a actuar de manera responsable y comprometida. La conciencia y la empatía, asegura, son motores esenciales para un futuro sostenible y justo para todos.
Poncho Herrera en la COP30 demuestra que la visibilidad y la voz son herramientas poderosas para impulsar la acción climática y humanitaria. Su enfoque combina sensibilidad, experiencia de campo y una plataforma mediática para generar impacto real.
Al integrar los derechos de los refugiados y desplazados en la agenda climática, Herrera muestra que la solución a la crisis ambiental requiere un enfoque holístico que incluya a todos los sectores de la sociedad. Su participación en la COP30 es un ejemplo de cómo la responsabilidad social y el activismo humanitario pueden converger para transformar políticas y vidas.
En México, miles de niñas, niños y adolescentes enfrentan grandes desafíos para continuar en la escuela. Entre las principales causas de deserción escolar, según el Coneva, se encuentran las carencias económicas, la falta de acceso a la alimentación, el trabajo infantil y las condiciones inadecuadas para el aprendizaje en el hogar. A ello se suma la falta de valoración sobre la importancia de la educación por parte de las familias y la persistencia de patrones discriminatorios que limitan las oportunidades de desarrollo de las infancias más vulnerables.
Asimismo, el Coneval indica que la pobreza sigue siendo un factor determinante en este problema, pues los menores que abandonan la escuela provienen, en su mayoría, de hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir una canasta básica y, por tanto, no cuentan con la capacidad de brindar una adecuada nutrición a los menores, lo cual, además de afectar su bienestar físico, impacta directamente en el rendimiento escolar y el aprendizaje de los infantes y perpetúa el ciclo de exclusión educativa.
Por ello, en el marco delDía Internacional del Estudiante (17 de noviembre), es esencial reconocer a aquellas organizaciones que están participando activamente en la construcción de soluciones que garantizan el derecho a la educación de las niñas y niños mexicanos. Tal es el caso de Corporativo Kosmos, el conglomerado de empresas de alimentación más grande del país, y su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas(FPL), que trabajan para impulsar la permanencia escolar en México a través de alianzas que combaten las carencias económicas y nutricionales que impiden a la niñez continuar sus estudios.
El compromiso de Corporativo Kosmos con la educación
Para Corporativo Kosmos, la educación representa la base del desarrollo sostenible y la movilidad social. Por ello, ha convertido el impulso educativo en uno de los pilares de acción de su organismo filantrópico, la Fundación Pablo Landsmanas, desde donde impulsa programas que fortalecen la permanencia educativa y promueven la equidad de oportunidades entre la niñez mexicana.
Su labor parte de una convicción clara: que apoyar la formación de las nuevas generaciones no solo beneficia a quienes estudian, sino también al país entero, al fomentar comunidades más justas, participativas y con mejores perspectivas de futuro. Es por ello que la FPL realiza alianzas estratégicas con organizaciones que comparten su visión de transformar vidas a través de la educación y la nutrición.
¡Corporativo Kosmos impulsa la permanencia escolar en México!
Entre las diversas alianzas que Corporativo Kosmos ha establecido para promover la permanencia escolar en México se encuentran sus colaboraciones con SEDAC y FlorecerCasa Hogar, ambas dedicadas a mejorar las condiciones educativas y de vida de menores que enfrentan obstáculos para continuar sus estudios. Te invitamos a conocer más de estos esfuerzos conjuntos, a continuación:
Alianza con SEDAC: educación con propósito y sabor
SEDAC (Servicio, Educación y Desarrollo hacia la Comunidad) es una organización que brinda educación básica integral a niñas y niños de la comunidad Ladrillera Hornos de Santa Bárbara, en Ixtapaluca, Estado de México, una zona con altos índices de pobreza, deserción escolar y problemáticas sociales. Su programa educativo, alineado con la SEP, ofrece formación en danza, inglés, computación, deporte y valores, para que los menores se conviertan en agentes de cambio dentro de su entorno.
Una de las principales fuentes de financiamiento de SEDAC es la iniciativa “El Día del Pan en tu Empresa”, a través de la cual elaboran pan en su taller para venderlo en empresas que deseen colaborar con su causa. Los fondos obtenidos se destinan directamente a la educación de sus beneficiarios y al mantenimiento de sus instalaciones. Corporativo Kosmos ha participado en múltiples ediciones de esta iniciativa, solicitando el servicio en sus centros de trabajo e incluso otorgando espacios en sus naves de la Central de Abasto para que la organización comercialice sus productos.
Gracias a esta alianza, más niñas y niños pueden acceder a una educación de calidad y permanecer en la escuela, al mismo tiempo que se promueve un modelo de colaboración sostenible entre el sector privado y las organizaciones sociales. Este esfuerzo contribuye a reducir las brechas de desigualdad educativa y fortalece la permanencia escolar en México, demostrando que pequeñas acciones coordinadas pueden tener un gran impacto social.
Colaboración con Florecer Casa Hogar: alimentación que abre oportunidades
Florecer Casa Hogar es una organización que brinda atención integral, cuidado y educación a niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad social. Su misión es formar personas con sentido de ciudadanía, capaces de transformar su entorno y alcanzar una vida plena y para lograrlo, ofrece un ambiente seguro y de calidad que impulsa su desarrollo académico y emocional.
A través de la Fundación Pablo Landsmanas, Corporativo Kosmos ha establecido una alianza con Florecer Casa Hogar, mediante la donación constante de alimentos balanceados y nutritivos. Estos productos cubren las necesidades alimentarias diarias —desayunos, comidas, cenas, lonches y colaciones escolares— de los menores beneficiarios, garantizando que la carencia alimentaria no sea un obstáculo para su aprendizaje ni para su bienestar integral.
Esta colaboración, que se ha mantenido a lo largo de los años, permite que las niñas y niños puedan concentrarse en sus estudios, mejorar su rendimiento académico y tener mejores oportunidades de desarrollo, mientras reafirma el compromiso del corporativo con generar soluciones que promuevan la permanencia escolar en México, al atender uno de los factores más determinantes: la seguridad alimentaria infantil.
Educación y nutrición, el camino hacia un futuro mejor
La educación es un derecho humano fundamental y una herramienta poderosa para romper los ciclos de pobreza y desigualdad. No obstante, asegurar que todas las niñas y niños puedan mantenerse en la escuela requiere de un esfuerzo conjunto entre la sociedad civil, el gobierno y la iniciativa privada.
Corporativo Kosmos y la Fundación Pablo Landsmanas han demostrado que es posible generar un cambio positivo al establecer alianzas con instituciones como SEDAC y Florecer Casa Hogar, mediante las cuales contribuyen a que más infancias mexicanas accedan a la educación, a una buena alimentación y a un futuro lleno de oportunidades. Su ejemplo confirma que cuando las empresas apuestan por la educación, apuestan también por el progreso de México.
En los últimos años, las certificaciones de sostenibilidad se han convertido en un referente para las empresas y consumidores que buscan minimizar su huella ambiental y garantizar prácticas responsables. Cada vez más marcas adoptan estándares voluntarios para asegurar que sus productos cumplen con criterios ambientales, sociales y laborales. Los consumidores, por su parte, buscan estos sellos como garantía de transparencia y compromiso. Sin embargo, la pregunta clave persiste: ¿realmente estas certificaciones generan los beneficios que prometen en el mundo real?
De acuerdo con Sustainable Brands, la respuesta no es sencilla. Si bien los estándares voluntarios establecen requisitos claros para prevenir la deforestación, mejorar la salud laboral o garantizar salarios justos, los resultados dependen de múltiples factores externos. La volatilidad de los precios agrícolas, los incentivos de mercado insuficientes y las limitaciones estructurales pueden afectar los impactos positivos. Por ello, analizar la evidencia científica y los estudios de impacto es fundamental para comprender dónde y cómo las certificaciones de sostenibilidad realmente transforman las prácticas productivas y la vida de las comunidades.
Mejoras en los medios de vida gracias a las certificaciones de sostenibilidad
Las certificaciones de sostenibilidad han demostrado su capacidad para mejorar los ingresos y condiciones de los productores. En Ghana, por ejemplo, la adopción de estándares de cacao certificados incrementó los ingresos familiares y los rendimientos agrícolas, generando un aumento significativo del 28 % en algunos casos. Además, los agricultores de aceite de palma y algodón experimentaron mejoras similares, tanto en productividad como en márgenes económicos.
Estos resultados muestran que los estándares voluntarios no solo benefician a las empresas, sino que también tienen un efecto directo en la calidad de vida de los trabajadores y sus familias. La combinación de mejores prácticas agrícolas, acceso a mercados certificados y capacitación fortalece la resiliencia de las comunidades rurales y contribuye a reducir la desigualdad económica en los sectores agrícolas.
Impacto ambiental: clima, biodiversidad y servicios ecosistémicos
Las certificaciones de sostenibilidad también apoyan la acción climática y la conservación de la naturaleza. Estudios en caficultura y cacao muestran que las fincas certificadas adoptan prácticas agrícolas climáticamente inteligentes, optimizan el uso de insumos y contribuyen a la protección de los recursos hídricos. En el ámbito forestal, certificaciones en Indonesia, Brasil y Tanzania han reducido la deforestación y aumentado la biodiversidad.
Además, investigaciones recientes en Gabón, Congo y Nepal destacan que los bosques certificados albergan más especies en peligro de extinción y presentan mayores reservas de carbono. Estas prácticas no solo benefician a la biodiversidad, sino que también refuerzan los servicios ecosistémicos fundamentales para la sociedad, como el almacenamiento de agua, la fertilidad del suelo y la mitigación del cambio climático.
Derechos Humanos y trabajo decente: la dimensión social de la certificación
La certificación no solo impacta la economía y el medio ambiente, sino que también mejora las condiciones laborales. En plantaciones de piña en Ghana, trabajadores con certificación de Comercio Justo reportaron mayor satisfacción laboral, mejores salarios y acceso a beneficios como atención médica y vacaciones pagadas.
Asimismo, los estándares de sostenibilidad contribuyen a reducir prácticas laborales dañinas, incluyendo el trabajo infantil. Estudios en Uganda demuestran que la combinación de certificación y capacitación genera conciencia sobre derechos laborales y fomenta prácticas agrícolas responsables, fortaleciendo la protección social y los derechos humanos en las comunidades productoras.
Desafíos y oportunidades sistémicas
A pesar de sus beneficios, las certificaciones de sostenibilidad enfrentan limitaciones. Los estudios muestran que sus impactos positivos a menudo se concentran en trabajadores cualificados y varones, dejando de lado a mujeres, trabajadores eventuales y pequeños agricultores. Esto resalta la necesidad de abordar las desigualdades de manera integral y fortalecer los sistemas más amplios en los que operan estas normas.
Iniciativas como las impulsadas por ISEAL buscan ir más allá de la certificación individual, promoviendo la colaboración multisectorial, la capacitación y la integración de la perspectiva de género. Aunque estos impactos sistémicos son más difíciles de medir, representan un potencial transformador aún mayor que las mejoras puntuales dentro de una finca o concesión forestal.
Beneficios estratégicos para las empresas
Para las empresas, las certificaciones de sostenibilidad ofrecen más que un sello en el producto: son una herramienta para reducir riesgos, cumplir con la debida diligencia, mejorar la reputación y fortalecer la relación con proveedores y comunidades. Adoptar estándares creíbles permite a las compañías generar un impacto positivo tanto en el entorno como en su rentabilidad.
Si bien no son la única solución para alcanzar la sostenibilidad, las certificaciones voluntarias siguen siendo una de las estrategias más efectivas disponibles. Combinadas con políticas regulatorias inteligentes y otras herramientas de sostenibilidad, representan un camino comprobado para lograr resultados ambientales, sociales y económicos duraderos.
Las certificaciones de sostenibilidad, cuando se aplican correctamente, generan impactos tangibles en los medios de vida de los productores, la conservación ambiental y el respeto de los derechos laborales. Su efectividad depende del contexto, los incentivos y el acompañamiento que reciben los actores involucrados.
Para los profesionales de la responsabilidad social y los consumidores conscientes, estos estándares ofrecen una guía clara para identificar prácticas responsables y generar cambios positivos. Aunque no reemplazan otras políticas, constituyen un componente esencial de las estrategias integrales de sostenibilidad, fortaleciendo tanto a empresas como a comunidades y ecosistemas.
Hace dieciséis años, en la cumbre climática de Copenhague, los países más contaminantes del mundo prometieron aportar 100.000 millones de dólares anuales para ayudar a los países en desarrollo a reducir sus emisiones y adaptarse a un planeta más cálido. Este compromiso fue un hito histórico, pero la promesa de recursos financieros claros y suficientes se ha mostrado esquiva con el paso del tiempo.
El año pasado, los líderes mundiales fijaron un nuevo objetivo de 300.000 millones de dólares anuales para 2035, señalando que la magnitud de la crisis climática requiere acciones más ambiciosas y sostenidas. Sin embargo, la realidad ha demostrado que medir y rastrear la financiación climática sigue siendo complejo, y muchas veces, los recursos no llegan a quienes más los necesitan.
¿Qué es y cómo funciona la financiación climática?
De acuerdo con The Guardian, la financiación climática busca transferir recursos desde los países desarrollados hacia los países en desarrollo, para impulsar proyectos que reduzcan emisiones y fortalezcan la resiliencia ante el cambio climático. Sin embargo, definir qué cuenta como “financiación climática” ha sido un desafío. Expertos la describen como un “salvaje oeste” de definiciones vagas, contabilidad inflada y proyectos cuestionables, lo que complica saber cuánto dinero llega realmente a los más vulnerables.
Según la OCDE, los países ricos incumplieron la meta inicial, pero alcanzaron 116.000 millones de dólares en 2022, aunque Oxfam calcula que las subvenciones efectivas no superaron los 35.000 millones. La disparidad entre cifras refleja la dificultad de transparentar la financiación climática y asegura que su impacto real sea evaluado con rigor.
Principales donantes y beneficiarios de la financiación climática
Más de tres cuartas partes de los recursos provienen de fondos públicos, entregados de manera bilateral o a través de instituciones multilaterales como el Banco Mundial. Japón, Alemania, Estados Unidos y Francia concentran dos tercios de estas contribuciones, destacando el papel crucial de los países desarrollados en la movilización de recursos.
En cuanto a los beneficiarios, aproximadamente una quinta parte de la financiación pública llega a las 44 naciones más pobres del planeta, incluyendo algunos de los países más vulnerables al cambio climático, como Tuvalu, Chad o Haití. No obstante, una proporción mayor se dirige a países de renta media, como India y China, e incluso a petroestados, lo que evidencia la distribución desigual de los recursos.
Subvenciones, préstamos y condiciones de la financiación climática
La financiación climática no siempre se entrega en forma de subvenciones. Dos tercios de los recursos se prometen como préstamos, que pueden generar presión sobre países ya endeudados. Algunos préstamos incluyen condiciones que obligan a contratar empresas del país donante, lo que limita la autonomía de los beneficiarios y puede afectar la eficiencia de los proyectos.
Existen préstamos en condiciones favorables, con tasas de interés más bajas que el mercado, que facilitan proyectos de energía renovable o infraestructura sostenible. Sin embargo, en 2022, la mayoría de los préstamos no fueron preferenciales, lo que limita su capacidad para generar un impacto real sin comprometer los presupuestos nacionales de los países receptores.
El nuevo objetivo colectivo y los desafíos futuros
El objetivo de 100.000 millones de dólares anuales, vigente hasta 2025, está siendo reemplazado por un nuevo compromiso de 300.000 millones para 2035, acompañado de la meta de movilizar 1,3 billones de dólares anuales, en su mayoría provenientes del sector privado. Esta ampliación reconoce que los recursos públicos por sí solos no serán suficientes para enfrentar la crisis climática global.
No obstante, la inversión privada plantea nuevos desafíos de transparencia y responsabilidad. Para que la financiación climática cumpla su propósito, será crucial que los flujos de capital sean claros, efectivos y lleguen a quienes más lo necesitan, evitando la repetición de errores del pasado y restaurando la credibilidad en los compromisos climáticos internacionales.
Hacia una financiación climática más transparente y efectiva
La financiación climática seguirá siendo un tema central en las negociaciones anuales de la ONU, conocidas como COP. Recientes propuestas, como nuevos impuestos a los más ricos, a combustibles fósiles o al canje de deuda por medidas climáticas, buscan garantizar recursos suficientes y aliviar la presión sobre los países en desarrollo.
El nuevo objetivo colectivo también representa una oportunidad para fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas, evitando que la financiación climática vuelva a describirse como un “salvaje oeste”. Solo así será posible que los recursos se traduzcan en acciones concretas y efectivas frente a la emergencia climática global.
Vivimos en un momento en el que la relación entre las personas y el entorno natural es más crítica que nunca. Desde el cambio climático hasta la pérdida de biodiversidad, los retos ambientales exigen respuestas claras y responsables. En este contexto, surge un concepto que busca empoderar a las comunidades y organizaciones: la alfabetización ambiental.
Impulsar este enfoque no es solo un asunto educativo; es una estrategia para construir sociedades más conscientes y comprometidas con la sostenibilidad. Comprender cómo interactuamos con la naturaleza, cómo nuestras decisiones impactan el medio ambiente y cómo podemos transformarlas de manera positiva es fundamental para cualquier profesional de la responsabilidad social.
Comprendiendo qué es la alfabetización ambiental
La alfabetización ambiental va más allá del conocimiento sobre ecología o reciclaje. Es un proceso integral que combina conciencia, comprensión y acción. No se trata únicamente de informar, sino de generar habilidades para interpretar y responder a los desafíos ambientales de manera crítica y efectiva.
En la práctica, esto significa que individuos, empresas y comunidades no solo reconocen los problemas ambientales, sino que saben cómo abordarlos de manera proactiva. La alfabetización ambiental busca, así, transformar la información en acciones sostenibles que impacten positivamente en la sociedad y en los ecosistemas.
Este concepto se convierte en una herramienta estratégica. Permite diseñar programas educativos, políticas corporativas y campañas de sensibilización que fomenten una cultura de sostenibilidad y compromiso ambiental a largo plazo.
La alfabetización ambiental y su vínculo con la responsabilidad social
Integrar la alfabetización ambiental en las estrategias de responsabilidad social corporativa (RSC) genera valor tangible y reputacional. Las empresas que educan a sus colaboradores y comunidades sobre prácticas sostenibles fortalecen su legitimidad y credibilidad.
Además, estas iniciativas contribuyen a cumplir objetivos de desarrollo sostenible, especialmente aquellos relacionados con educación de calidad, acción por el clima y consumo responsable. La alfabetización ambiental, por tanto, es una inversión en capital humano y social.
No se trata solo de cumplir con estándares, sino de fomentar un cambio cultural profundo. Las organizaciones que adoptan este enfoque logran que su compromiso con el medio ambiente sea visible, medible y duradero.
Beneficios de impulsar la alfabetización ambiental
Los beneficios de la alfabetización ambiental son múltiples y se manifiestan en distintos niveles. A nivel individual, promueve la toma de decisiones conscientes, fomenta hábitos sostenibles y fortalece la resiliencia frente a cambios ambientales.
En el ámbito comunitario, genera conciencia colectiva sobre la importancia de proteger recursos naturales y gestionar residuos, agua y energía de manera eficiente. Esto se traduce en comunidades más resilientes y responsables.
Para las empresas y organizaciones, impulsa innovación y competitividad. Incorporar prácticas sostenibles basadas en conocimiento ambiental puede reducir costos, minimizar riesgos y abrir nuevas oportunidades de mercado, mientras se contribuye al bienestar social.
Estrategias efectivas para fomentar la alfabetización ambiental
Implementar la alfabetización ambiental requiere creatividad y planificación. Programas educativos, talleres participativos y campañas de sensibilización son algunos de los métodos más efectivos. La clave es combinar teoría y práctica para que el aprendizaje sea significativo.
El uso de herramientas digitales, experiencias inmersivas y proyectos colaborativos facilita la comprensión de problemas complejos y promueve la acción directa. La gamificación, por ejemplo, puede motivar a los participantes a adoptar hábitos más sostenibles.
También es crucial adaptar las estrategias a contextos locales. La alfabetización ambiental debe considerar la cultura, economía y ecosistema de cada comunidad, garantizando que los mensajes sean relevantes y generen impacto real.
Retos en la implementación de la alfabetización ambiental
A pesar de sus beneficios, existen barreras importantes. La falta de recursos, la resistencia al cambio y la escasa formación de los facilitadores son desafíos frecuentes que requieren atención estratégica.
Otro reto es medir el impacto real de las iniciativas. La alfabetización ambiental implica cambios de comportamiento, que muchas veces se observan a mediano y largo plazo, lo que dificulta la evaluación inmediata.
Superar estos obstáculos demanda colaboración entre sector público, privado y sociedad civil. La creación de redes, alianzas y plataformas de conocimiento compartido potencia la efectividad de los programas y garantiza su continuidad.
Casos de éxito y ejemplos inspiradores
Existen numerosos ejemplos que demuestran la efectividad de la alfabetización ambiental. Organizaciones que integran educación ambiental en sus programas de voluntariado logran cambios significativos en hábitos de consumo y gestión de residuos.
En escuelas y universidades, la alfabetización ambiental ha permitido a estudiantes diseñar proyectos innovadores, desde huertos comunitarios hasta sistemas de reciclaje que benefician a toda la comunidad.
Incluso en el ámbito corporativo, empresas que capacitan a sus empleados en sostenibilidad reportan mayor compromiso y participación en iniciativas ecológicas, evidenciando que este enfoque transforma tanto a individuos como a instituciones.
El futuro de la alfabetización ambiental
Impulsar la alfabetización ambiental es apostar por un futuro sostenible. La combinación de educación, acción y conciencia crea ciudadanos y organizaciones capaces de enfrentar los retos ambientales con soluciones innovadoras y responsables.
La integración de esta alfabetización en políticas públicas, currículos educativos y programas corporativos permitirá que la sostenibilidad se convierta en un valor central de nuestra sociedad.
Para los especialistas en responsabilidad social, promover la alfabetización ambiental es más que una estrategia: es una obligación ética y una oportunidad para liderar el cambio hacia un planeta más equilibrado y resiliente.
En esencia, qué es la alfabetización ambiental se resume en la capacidad de comprender, valorar y actuar de manera responsable sobre nuestro entorno. Su impulso transforma no solo individuos, sino comunidades y organizaciones, fomentando una cultura de sostenibilidad duradera.
Adoptar este enfoque es vital para cualquier estrategia de responsabilidad social efectiva, ya que convierte el conocimiento en acción y la conciencia en impacto. En un mundo que demanda soluciones concretas para problemas ambientales complejos, la alfabetización ambiental se perfila como un pilar fundamental para construir un futuro más justo y sostenible.
PepsiCo ha dado un paso firme hacia la innovación responsable con el anuncio de Simply NKD, la nueva línea de Doritos y Cheetos que se elaborará sin colorantes ni sabores artificiales. Esta iniciativa responde tanto a la creciente demanda de consumidores por opciones más naturales como a una tendencia global hacia la alimentación consciente y sostenible. Con snacks sin colorantes, la compañía busca mantener la intensidad y el sabor que los fans reconocen, pero con ingredientes más limpios y transparentes.
De acuerdo con NBC News, el lanzamiento de Simply NKD también refleja la adaptación de PepsiCo frente a cambios regulatorios y sociales. Aunque la compañía no hace mención directa a la próxima eliminación gradual de colorantes sintéticos en Estados Unidos, el movimiento coincide con un contexto de mayor preocupación por la seguridad alimentaria y la salud infantil. Así, los nuevos productos ofrecen una experiencia auténtica que combina sabor, innovación y responsabilidad social corporativa.
Un renacimiento en el mundo de los snacks sin colorantes
“Sin colorantes, sin saborizantes artificiales, la misma intensidad: eso es Simply NKD”, declaró Hernán Tantardini, director de marketing de PepsiCo. La idea detrás de este proyecto es un verdadero renacimiento de dos de las marcas más icónicas de la compañía, adaptando sus recetas a un público que busca opciones más naturales sin comprometer la experiencia de sabor. Los snacks sin colorantes de Doritos y Cheetos muestran cómo la industria puede evolucionar para ser más consciente y responsable.
A través de Simply NKD, PepsiCo demuestra que la innovación no solo implica nuevos sabores o formatos, sino también un compromiso con la transparencia y la salud del consumidor. La línea ofrecerá Doritos Nacho Cheese y Cool Ranch, así como Cheetos Puffs y Flamin’ Hot, todos con un color amarillo pálido similar al de las tortillas de maíz, mostrando que la eliminación de aditivos artificiales no compromete la apariencia ni la diversión del producto.
Transparencia y confianza al consumidor
La llegada de snacks sin colorantes al mercado responde también a las inquietudes de padres y expertos sobre los efectos de los colorantes alimentarios en la salud de los niños. Aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos aún no establece vínculos concluyentes, PepsiCo toma la delantera ofreciendo alternativas que eliminan esta preocupación. La comunicación de la marca enfatiza la transparencia y refuerza la confianza de sus consumidores.
Este enfoque de responsabilidad social no solo se limita a la salud, sino también a la sostenibilidad y la ética en la producción. Al reducir la dependencia de colorantes y saborizantes artificiales, la compañía avanza hacia un modelo de producción más consciente y alineado con tendencias globales de consumo responsable.
Innovación con propósito y sabor
El desafío de mantener el sabor característico sin ingredientes artificiales demuestra la capacidad de PepsiCo para innovar de manera responsable. Hernán Tantardini asegura que los nuevos snacks sin colorantes conservan la intensidad y el gusto que los fanáticos esperan, logrando un equilibrio entre placer y bienestar. Esta reinvención no solo marca un cambio en la oferta de productos, sino que también establece un precedente en la industria de alimentos y bebidas.
PepsiCo abre así la puerta a futuras innovaciones en el portafolio de la compañía, mostrando que la responsabilidad social puede ir de la mano con la creatividad y el disfrute. La línea Simply NKD está disponible para reservas y llegará a las tiendas el próximo 1 de diciembre, consolidando una propuesta que combina sabor, transparencia y compromiso social.
Hacia un futuro más consciente
Simply NKD es un ejemplo claro de cómo las marcas globales pueden integrar la responsabilidad social en sus decisiones estratégicas. Al ofrecer snacks sin colorantes, PepsiCo no solo responde a una demanda de mercado, sino que también promueve hábitos de consumo más saludables y un modelo de negocio más sostenible.
El lanzamiento representa un paso importante en la evolución de la industria alimentaria, donde la innovación, la salud y la transparencia convergen. Si la reinvención de Doritos y Cheetos es un indicio, el futuro apunta hacia productos más conscientes, donde la responsabilidad social deje de ser una opción y se convierta en un estándar.
En el marco de los 180 años de la fundación de la Escuela Superior de Comercio y Administración (ESCA) Santo Tomás, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Grupo Restaurantero Gigante (GRG) conmemoró más de una década de colaboración con la casa de estudios a través de la llamada Cátedra GRG, un espacio único donde los estudiantes aprenden que liderar negocios desde una visión ética y sostenible es no sólo posible, sino esencial en un mundo marcado por múltiples desafíos sociales y ambientales.
La Cátedra GRG se ha convertido en un programa emblemático en el que los estudiantes tienen la oportunidad de conocer de cerca las operaciones de un grupo empresarial sólido, mientras aprenden sobre prácticas de sostenibilidad, ética y gestión responsable. El modelo integra teoría con experiencias prácticas, acercando a los universitarios a centros de distribución, restaurantes y oficinas corporativas, donde la visión empresarial se enlaza con el compromiso social y ambiental. Este enfoque, ha hecho que el estudiantado considere la cátedra un puente invaluable entre el ámbito académico y el profesional.
Para GRG y el IPN, estos más de diez años de trabajo conjunto representan mucho más que una colaboración institucional: son un proyecto educativo que siembra valores en futuras generaciones de líderes. Gracias a esta visión compartida, miles de jóvenes han comprendido que el verdadero liderazgo empresarial surge al integrar la ética, la sostenibilidad y la innovación en cada decisión. Esta alianza demuestra que impulsar la responsabilidad social en IPN es también abrir camino a un modelo que genere soluciones y transforme comunidades.
Día GRG en la ESCA Santo Tomás: una jornada para sembrar conciencia
Para conmemorar los 180 años de la ESCA Santo Tomás y más de una década de alianza entre el IPN y Grupo Restaurantero Gigante (GRG), ambas instituciones organizaron el Día GRG, el cual se llevó a cabo el 24 de septiembre de 2025 en las instalaciones del plantel. El evento se convirtió en una jornada académica y cultural que reunió a estudiantes, docentes, directivos y miembros de GRG, quienes compartieron experiencias, aprendizajes y reflexiones en torno a la sostenibilidad, la ética y la innovación en los negocios. Desde el inicio, se dejó claro que la intención era mucho más que conmemorar una fecha: era sembrar en los jóvenes la certeza de que la educación y la práctica empresarial pueden ser motores de transformación social y ambiental.
Para dar inicio a la jornada, Ricardo Yépez, director general de la Fundación Yépez, una organización dedicada a la protección de las tortugas marinas en la zona norte de Veracruz y a la prestación de servicios ambientales en la región, presentó una ponencia magistral dedicada a crear conciencia ambiental entre el estudiantado. Durante su intervención, Yépez compartió con los estudiantes la importancia de vincular la educación con los proyectos ambientales:
“La mejor inversión que podemos aplicar como país es en educación, pero ésta no puede estar desligada del cuidado del medio ambiente. Acciones locales generan cambios globales, y cada uno de ustedes tiene en sus manos la posibilidad de transformar desde su trinchera”.
Su ponencia dejó en claro que la conciencia ambiental es inseparable de la formación de los futuros líderes del país, y mostró cómo las iniciativas comunitarias pueden tener un impacto que trasciende fronteras.
Posteriormente, tuvo lugar uno de los momentos más solemnes de la jornada: la develación de una placa conmemorativa que simboliza los más de diez años de colaboración entre GRG y el IPN. El acto contó con la presencia de autoridades académicas, docentes, alumnos y representantes de GRG, y fue recibido con entusiasmo por la comunidad politécnica. Manelic Maganda, docente de la ESCA, recordó los orígenes de la alianza:
“La alianza entre GRG e IPN inició hace más de 10 años, cuando nos acercamos a Gustavo Pérez Berlanga con el fin de colaborar y desde entonces estamos trabajando permanentemente. Ahí empezamos a realizar actividades como la reforestación que hace GRG, la Cátedra empresarial que es impartida en sus instalaciones, las visitas de profesores y alumnos a la instalaciones de GRG, entre otras actividades, todo lo cual ha fortalecido el aprendizaje de nuestros alumnos y les han mostrado que la responsabilidad social empresarial es parte esencial de la formación profesional”.
Por su parte, Elizabeth Aguilar Hernández, subdirectora académica de la ESCA Santo Tomás, destacó el impacto de esta colaboración:
“La Cátedra GRG ha sido para nuestros estudiantes una experiencia que los vincula directamente con el contexto empresarial actual. Es un puente que los prepara para enfrentar un mundo laboral globalizado y que además siembra valores de sostenibilidad”.
El Día GRG finalizó con la ponencia de Germán López, fundador de Reforestalia, un proyecto que busca reducir la tala de árboles de Navidad a través de modelos sostenibles de producción y consumo. López compartió cómo el acompañamiento de Toks —una de las marcas de GRG— fue clave en el desarrollo del proyecto:
“El activo más importante de un negocio es su reputación, y los jóvenes lo saben. Hoy la sostenibilidad no es opcional, es indispensable para emprender. Gracias a la mentoría y confianza de GRG, Reforestalia se ha consolidado como una alternativa que no solo protege al medio ambiente, sino que también cambia nuestros hábitos de consumo”.
Con esta ponencia, los estudiantes descubrieron que crear empresas con un propósito sostenible es posible y que, al hacerlo, se construye un futuro más justo y responsable.
¿Cómo esta alianza fortalece la formación estudiantil con responsabilidad social en IPN?
La colaboración entre GRG y el IPN representa un modelo de vinculación educativa que va más allá de las aulas. Con más de diez años de trayectoria, la Cátedra GRG y las actividades conjuntas han permitido que el estudiantado del IPN viva experiencias que enriquecen su formación profesional y los acerca a una realidad empresarial que también integra la ética, la sostenibilidad y la innovación. Esta alianza ha demostrado que la educación se potencia cuando empresas comprometidas abren sus puertas a los futuros profesionistas.
Para Valeria Victoria Rosas, estudiante de Contaduría en el IPN, el aprendizaje que ha recibido gracias a la colaboración con GRG ha sido transformador:
“Quisiera agradecer a GRG por hacernos más conscientes, por darnos más oportunidades y pláticas como esta que nos llevan a ser más profesionales y a tener un conocimiento más amplio. Esto es esencial en nuestra educación porque nos vuelve conscientes de lo que hay afuera, de lo que nos vamos a enfrentar una vez salgamos de aquí”.
Sus palabras reflejan cómo esta vinculación despierta en los estudiantes una visión más amplia de lo que significa ejercer su profesión, con sensibilidad hacia los problemas ambientales y sociales.
Por su parte, Alexandra Paz Cruz, también estudiante de Contaduría, enfatiza que la alianza con GRG le ha permitido comprender la magnitud del impacto que pueden tener las decisiones profesionales:
“Las ponencias me hicieron entender que las resoluciones que tomamos no solo se quedan en el campo laboral, también pueden tener consecuencias ambientales. Esta colaboración nos enseña que no siempre lo que es viable económicamente hablando es lo más correcto; debemos pensar en lo sustentable”.
Su testimonio demuestra cómo esta alianza promueve la responsabilidad social en IPN, integrando la perspectiva ambiental en la práctica académica y profesional.
En tanto, Valeria Domínguez Rodríguez, estudiante de Negocios Internacionales, destacó la relevancia de que empresas como GRG se involucren en la formación de los jóvenes:
“Es admirable que una empresa tan grande piense en los estudiantes. Nos enseñan que no se trata solo de discursos, sino de acciones reales que generan impacto”.
Su experiencia confirma que los jóvenes valoran y aprenden de la interacción directa con líderes empresariales que comparten su visión y prácticas responsables
En conjunto, estas voces estudiantiles ponen en evidencia cómo la alianza entre GRG e IPN trasciende lo académico, ya que impulsa un aprendizaje integral que forma líderes capaces de enfrentar los retos del presente con propuestas innovadoras y sostenibles. Al incentivar la responsabilidad social en IPN como parte del currículum del estudiantado, los jóvenes no solo adquieren competencias profesionales, sino también el compromiso de aportar a un país que requiere soluciones urgentes en materia social y ambiental.
GRG: más de una década sembrando liderazgo responsable
La alianza entre Grupo Restaurantero Gigante y el IPN mediante la Cátedra GRG ha demostrado que es posible integrar la educación con experiencias prácticas que preparan a los jóvenes para ser líderes con visión responsable. Durante más de una década, esta colaboración ha sembrado valores como la ética, la sostenibilidad y el compromiso social en los futuros profesionistas, contribuyendo a que la responsabilidad social en IPN se convierta en parte vital del currículum de las y los egresados.
En el marco de los 180 años de la ESCA Santo Tomás, el Día GRG no solo celebró el pasado, sino que proyectó hacia el futuro el impacto de esta alianza. Las ponencias, la develación de la placa y la voz de estudiantes y directivos evidencian que formar líderes responsables es una tarea compartida que genera frutos visibles. GRG e IPN han marcado un camino claro: cuando las instituciones educativas y el sector empresarial trabajan juntos, es posible sembrar la semilla de un México más sostenible, justo y consciente.
Volaris, la aerolínea mexicana de ultra bajo costo que opera en México, Estados Unidos, Centro y Sudamérica, activó su programa Avión Ayuda Volaris para colaborar en la repatriación voluntaria de 61 piezas arqueológicas y de indumentaria tradicional de danzas guatemaltecas, localizadas en Guanajuato, México, para entregarlas a las autoridades culturales de Guatemala, su país de origen.
Las 29 piezas arqueológicas prehispánicas y 32 piezas de indumentaria tradicional de danzas guatemaltecas forman parte del patrimonio cultural guatemalteco y fueron repatriadas de manera voluntaria con el apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México, el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINEX) y el Ministerio de Cultura y Deportes (MCD) de Guatemala, en un esfuerzo binacional por preservar el legado histórico y cultural de ambos países.
“Para Volaris, apoyar la preservación del patrimonio cultural de nuestros países es un honor, así como un compromiso con las comunidades donde operamos. Como guatemalteco, me enorgullece que nuestra aerolínea contribuya a que estas piezas regresen a casa, en un acto de profunda colaboración y respeto por la historia de nuestra región, para lo cual Volaris siempre estará dispuesta a apoyar en salvaguardar nuestro legado cultural”, expresó Enrique Beltranena, Presidente Ejecutivo y Director General de Volaris.
Asimismo, la aerolínea agradeció a la Embajada de Guatemala en México por su colaboración y confianza para hacer posible el traslado, así como al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y a las instituciones guatemaltecas MINEX y MCD por su labor conjunta en la recuperación y resguardo del acervo cultural.
El Embajador de Guatemala en México, Excelentísimo Señor Edgar Gutiérrez, manifestó que “el apoyo de Volaris en este acto es inédito y capta visionariamente un futuro de transformación profunda en las relaciones entre México y Guatemala. Nuestros países, que han fomentado más de 175 años de relaciones diplomáticas están, ahora mismo, frente al horizonte más prometedor y, a la vez, realista de integración en los campos esenciales del desarrollo compartido, entre los cuales la cultura fortalece nuestras raíces civilizatorias. Volaris es un socio estratégico para la Embajada de Guatemala en México en el proyecto de cristalizar planes binacionales que impactarán profundamente en la integración regional”.
El programa Avión Ayuda Volaris es una iniciativa de responsabilidad social que moviliza apoyo y carga humanitaria en situaciones de emergencia o proyectos comunitarios en México y Centroamérica. A lo largo de los años, ha trasladado toneladas de ayuda a comunidades afectadas por desastres naturales, emergencias sanitarias y causas sociales.
El traslado de estas piezas se enmarca en el compromiso continuo de Volaris por impulsar el desarrollo de las comunidades donde opera y la promoción de la cultura e historia en la región centroamericana, específicamente en Guatemala, un país clave para la aerolínea donde mantiene una sólida presencia ofreciendo rutas hacia Los Ángeles, California en Estados Unidos; Ciudad de México y Cancún, Quintana Roo en México; así como hacia San Salvador, El Salvador y San José, Costa Rica en Centroamérica, fortaleciendo el intercambio cultural, turístico y de negocios de Guatemala.
La conversación sobre el papel de la tecnología en la salud ha cobrado fuerza con la irrupción de la inteligencia artificial generativa. El debate no es menor: ¿podemos confiar en una máquina para ayudarnos a sanar? El ensayo de Eric Reinhart, Lo que perdemos cuando dejamos la atención médica en manos de algoritmos, plantea dudas legítimas sobre los riesgos de la automatización. Sin embargo, también abre la puerta a una reflexión más amplia sobre los errores humanos y las oportunidades que ofrece la innovación
Hoy, la frontera entre proteger y poner en riesgo a los pacientes parece difusa. Pero en un sistema de salud que ya arrastra miles de muertes prevenibles cada año, negar el potencial de la IA médica podría resultar más peligroso que implementarla con precaución. El verdadero dilema no radica en elegir entre tecnología o humanidad, sino en cómo ambas pueden coexistir para brindar una atención más segura, empática y accesible.
Los riesgos del presente y el papel de la IA médica
De acuerdo con un artículo de The Guardian, antes de evaluar los peligros de la inteligencia artificial, conviene mirar los errores que ya existen en el sistema de salud. Tan solo en Estados Unidos, se estiman 400,000 muertes al año por diagnósticos erróneos y 250,000 más por errores médicos prevenibles. Son cifras que revelan un modelo saturado, donde los pacientes con enfermedades crónicas pasan meses sin revisiones ni ajustes en su tratamiento.
En ese contexto, la IA médica no busca reemplazar a los profesionales, sino fortalecer su labor. Los algoritmos pueden identificar patrones invisibles para el ojo humano, alertar sobre complicaciones y ofrecer información en tiempo real que ayude a prevenir tragedias. En vez de competir con los médicos, la inteligencia artificial podría convertirse en su aliada más poderosa.
La oportunidad de una atención más humana
Paradójicamente, la IA médica puede devolverle humanidad a la atención sanitaria. Al asumir tareas repetitivas y administrativas, libera tiempo para que los profesionales se concentren en escuchar, acompañar y cuidar. Además, brinda soporte emocional a pacientes que enfrentan crisis de ansiedad o depresión en horarios donde los servicios tradicionales no están disponibles.
El potencial no radica en reemplazar el contacto humano, sino en ampliarlo. Un sistema en el que la inteligencia artificial actúe como apoyo —y no sustituto— permite un seguimiento continuo, una detección temprana de riesgos y una respuesta más empática ante el sufrimiento humano.
Ética, precaución y corresponsabilidad
Por supuesto, adoptar la IA médica requiere una mirada ética y socialmente responsable. La regulación debe garantizar la protección de datos, la transparencia en los algoritmos y la equidad en el acceso a la tecnología. Implementarla sin estos principios sería tan riesgoso como ignorarla por miedo.
El enfoque ético no se logra con prohibiciones, sino con corresponsabilidad. Profesionales de la salud, desarrolladores y autoridades deben construir marcos de colaboración que aseguren que la inteligencia artificial beneficie a todos, no solo a unos pocos.
Médicos, pacientes e inteligencia artificial: una alianza necesaria
El futuro de la atención médica no es una disyuntiva entre personas y máquinas, sino una sinergia. Cuando los médicos aportan su experiencia, los pacientes su compromiso y la IA su capacidad de análisis, se crea un sistema integral y preventivo. Esa combinación puede reducir los errores, anticipar crisis y salvar vidas que hoy se pierden por falta de seguimiento.
Negar esa posibilidad sería retroceder. En un mundo donde los problemas de salud se agravan por saturación y desigualdad, la inteligencia artificial no es una amenaza: es una oportunidad de mejorar el bienestar colectivo.
Rechazar la IA médica bajo el argumento de “proteger a los pacientes” ignora una realidad incómoda: el modelo actual ya los pone en riesgo. La tecnología no debe verse como una sustituta del médico, sino como un nuevo instrumento —tan esencial como el estetoscopio— que amplía la capacidad humana para cuidar y preveni
La clave está en el equilibrio. Con supervisión ética, transparencia y propósito social, la inteligencia artificial puede transformar la atención médica en un proceso más justo, preciso y humano. No se trata de elegir entre progreso o prudencia, sino de aprender a usarlos juntos, en favor de la vida.
Vivimos en una era donde las redes sociales amplifican las voces más ruidosas. Sin embargo, entre los reflectores y las pancartas, hay un tipo de cambio que avanza sin alardes: el activismo silencioso. Este fenómeno, aunque poco visible, está transformando comunidades enteras a través de pequeñas acciones cotidianas, sostenidas y coherentes con valores de responsabilidad social.
Entender qué es el activismo silencioso implica mirar más allá del activismo tradicional: no se trata de marchas ni campañas virales, sino de personas y organizaciones que trabajan desde la discreción para provocar un cambio real. Son quienes siembran coherencia, promueven bienestar y transforman su entorno sin buscar reconocimiento público.
Qué es el activismo silencioso: un cambio sin micrófono
El concepto de qué es el activismo silencioso se refiere a la práctica de generar impacto social desde la acción cotidiana, sin necesidad de exposición mediática. Es la decisión de hacer lo correcto aunque nadie lo observe, de adoptar comportamientos sostenibles, empáticos y coherentes que benefician al colectivo.
A diferencia de los movimientos visibles, el activismo silencioso no busca protagonismo. Quienes lo practican priorizan el propósito sobre la visibilidad, entendiendo que la transformación social también ocurre en los gestos más pequeños: un consumo consciente, una mentoría o un voluntariado discreto pueden tener tanto peso como una manifestación pública.
Su fuerza radica en la consistencia. Estas personas no actúan por tendencia o moda, sino por convicción. Así, su impacto se acumula con el tiempo, generando una red invisible pero poderosa de cambio.
Quiénes practican el activismo silencioso
No hay un perfil único para el activismo silencioso. Lo practican desde estudiantes hasta empresarios, desde líderes comunitarios hasta empleados que buscan mejorar el clima laboral con empatía. Lo que los une es la intención: transformar sin esperar aplausos.
En el ámbito corporativo, abundan ejemplos de colaboradores que implementan prácticas sostenibles o fomentan la inclusión desde su posición, sin comunicarlo como logro personal. En comunidades, son los vecinos que organizan redes de apoyo o los jóvenes que acompañan a personas mayores en su entorno.
Entender qué es el activismo silencioso también implica reconocer que no necesita estructuras formales: se construye con coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace.
Activismo silencioso y responsabilidad social individual
El activismo silencioso está profundamente ligado a la responsabilidad social individual. Ambos parten de la misma premisa: el cambio empieza con uno mismo. Adoptar hábitos sostenibles, apoyar a productores locales o promover el respeto en los espacios de trabajo son ejemplos claros de cómo la ética personal se traduce en acción colectiva.
El desafío está en mantener esa coherencia cuando no hay reconocimiento externo. Es en esa constancia donde se consolida el verdadero liderazgo responsable. El activismo silencioso demuestra que cada decisión cuenta y que el impacto social no siempre necesita una audiencia.
En tiempos de sobreexposición digital, esta forma de activismo rescata el valor de la integridad: hacer lo correcto incluso cuando nadie mira.
El poder transformador de lo cotidiano
Las grandes transformaciones nacen de lo pequeño. Un maestro que promueve el pensamiento crítico, una médica que escucha con empatía o un voluntario que dona su tiempo son ejemplos de cómo lo cotidiano puede ser profundamente político.
En este sentido, quienes practican el activismo silencioso entienden que el cambio no depende solo de leyes o instituciones, sino de hábitos sociales sostenidos. Su impacto es más lento, pero más profundo: moldea culturas, inspira conductas y redefine lo que consideramos normal.
Esa es su mayor fortaleza: no busca notoriedad, busca permanencia. Y en esa constancia, construye una nueva forma de liderazgo social.
El papel del silencio como estrategia
El silencio, en el activismo, no significa pasividad. Es una estrategia de enfoque. Permite priorizar la acción sobre la imagen, y la coherencia sobre el discurso. En un mundo saturado de información, optar por el silencio puede ser una forma de resistencia: una manera de no alimentar la sobreexposición y concentrarse en el propósito.
Muchas veces, el activismo silencioso logra resultados sostenibles porque no depende de la validación externa. Su ritmo es propio, su impacto es medible en bienestar, confianza y colaboración.
Comprender qué es el activismo silencioso es reconocer que el silencio también comunica —comunica compromiso, ética y constancia—, y que en él puede nacer una transformación auténtica.
De la acción individual al cambio colectivo
El activismo silencioso demuestra que el cambio comienza desde lo personal, pero trasciende hacia lo colectivo. Las pequeñas decisiones individuales —desde cómo consumimos hasta cómo tratamos a los demás— crean patrones sociales nuevos y más sostenibles.
Cuando varias personas adoptan estos comportamientos sin buscar visibilidad, el resultado es una cultura de responsabilidad compartida. De este modo, los valores se contagian, los entornos se transforman y las comunidades se fortalecen.
Esta forma de activismo nos recuerda que el poder de influir no siempre está en la voz más alta, sino en la acción más constante.
Activismo silencioso en la era digital
Paradójicamente, el entorno digital también ha dado espacio al activismo silencioso. Existen usuarios que prefieren actuar fuera del foco, apoyando causas a través de donaciones anónimas, mentorías virtuales o la difusión ética de información verificada.
Este tipo de activismo contrasta con la cultura del “clicktivismo”, donde muchas veces se confunde visibilidad con impacto. Los activistas silenciosos en línea eligen construir comunidades reales y sostenibles antes que viralidad pasajera.
Así, la pregunta qué es el activismo silencioso cobra aún más relevancia: es la búsqueda de coherencia en un mundo que premia la inmediatez.
El activismo silencioso es la forma más discreta, pero también una de las más poderosas, de transformar el mundo. Su impacto no se mide en likes ni en titulares, sino en los cambios reales que deja en la vida de las personas y las comunidades.
Reconocerlo y promoverlo es esencial para construir una sociedad más empática, sostenible y coherente. Porque, al final, los cambios más profundos no siempre hacen ruido, pero sí dejan huella.