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Día de Reyes con causa: Corporativo Kosmos apoya a la niñez con cáncer con donación de alimentos

Para la niñez, el Día de Reyes representa mucho más que regalos: es una fecha cargada de ilusión, esperanza y alegría que es capaz de disipar aún las experiencias más amargas. Cuando la infancia atraviesa situaciones de vulnerabilidad, como una enfermedad grave, preservar esa magia cobra un valor aún más profundo, pues se convierte en una forma de cuidado emocional que fortalece el ánimo y la resiliencia tanto de las y los menores, como de sus familias.

En concordancia con esta visión, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), el brazo social de Corporativo Kosmos, empresa líder en servicios de alimentación en México, decidió efectuar una de las primeras donaciones de Corporativo Kosmos en 2026 durante el evento de Día de Reyes organizado por  Casa de la Amistad, organización que ofrece hospedaje, medicamentos, comida, transporte y apoyo emocional y educativo a niñas y niños con cáncer. Te contamos.

Donaciones de Corporativo Kosmos: un compromiso con la protección de la infancia

Para Corporativo Kosmos y la Fundación Pablo Landsmanas, la niñez en situación de vulnerabilidad es un grupo prioritario dentro de su visión de bienestar social. Proteger su desarrollo, su salud y también su derecho a vivir experiencias propias de la infancia forma parte del compromiso que motiva sus acciones.

Bajo esta premisa, este enero de 2026 la FPL se sumó al festejo del Día de Reyes organizado por la Fundación Casa de la Amistad. El evento, realizado el 15 de enero, fue posible gracias a la colaboración de distintos donantes: mientras un grupo de aliados organizó la colecta y entrega de regalos, la Fundación Pablo Landsmanas contribuyó con la donación de 100 box lunch para las y los menores y sus familias.

Durante el evento, Mónica Peimbert, directora operativa de Casa de la Amistad, subrayó la relevancia de este tipo de colaboraciones, las cuales, no solo fortalecen la labor de la institución, sino que multiplican su impacto, ya que permiten ofrecer un acompañamiento más completo a las familias:

Al trabajar con socios colaboradores tanto de empresas, como del sector público lo que hacemos es fomentar la solidaridad, el compromiso y todo lo que se requiere para poder dar un tratamiento integral a los menores y que ellos puedan tener una mejor calidad de vida. Definitivamente ni nosotros ni ninguna institución puede sola, entonces tener estos aliados como Corporativo Kosmos es algo importantísimo para nosotros”.

¡Alimentando la ilusión del Día de Reyes!

El festejo estuvo marcado por momentos de alegría y convivencia. Las y los menores recibieron la visita de los Reyes Magos, se tomaron fotografías, partieron la tradicional rosca y compartieron tiempo con sus familias en un ambiente pensado para hacerles olvidar los tratamientos y generar alegría. Para Casa de la Amistad, este tipo de celebraciones son fundamentales, ya que ayudan a que los niños recuerden que siguen siendo niños, más allá del hospital y las terapias.

Dentro del evento, uno de los momentos más significativos fue la hora de la comida, patrocinada por la Fundación Pablo Landsmanas, puesto que no solo permitió que las familias compartieran alimentos durante la celebración, sino que reforzó un aspecto clave del tratamiento oncológico: la nutrición.

Una buena alimentación le permite al niño estar en las condiciones adecuadas para enfrentar el tratamiento y salir adelante…el apoyo de la Fundación Pablo Landsmanas ha permitido que los niños, además de que tengan una ilusión en un evento tan especial como el día de hoy, también puedan continuar con una alimentación sana y oportuna y esto suma a todo lo que hacemos en Casa de la Amistad”.

Mónica Peimbert, directora operativa de Casa de la Amistad.
donaciones de Corporativo Kosmos

Un apoyo que trasciende el festejo

Para las familias de las y los menores beneficiarios, el Día de Reyes representa una pausa luminosa dentro de un proceso largo y marcado por tratamientos médicos, hospitalizaciones y una constante incertidumbre, tal como lo compartió Janet Gómez Jiménez, madre de uno de los beneficiarios de Casa de la Amistad:

Este camino es muy complejo, es mucho tiempo en el hospital y muchas cosas difíciles que vivimos todos los días. Que tengan un espacio como este día los llena de mucha alegría, porque no saben qué esperar de esta sorpresa”.

Además de la ilusión, el acompañamiento que brindan este tipo de iniciativas representa un alivio tangible para las familias, muchas de las cuales enfrentan complicaciones económicas derivadas del tratamiento:

Nosotros como papás nos sentimos apoyados, por ejemplo, para uno como mamá pues ya no trabajas y el papá pues es el que aporta y a veces si no hay pues es más difícil entonces el que nos apoyen pues es un rayito de luz que podemos darles a ellos. Gracias Fundación Pablo Landsmanas por hacer este día más feliz para nuestros hijos”.

Janet Gómez Jiménez, madre de beneficiario.
donaciones de Corporativo Kosmos

Para Evelyn Núñez, madre de otro beneficiario, este tipo de apoyos significan algo más profundo que ayuda material:

Para nosotros este apoyo significa acompañamiento y seguridad. Transmite empatía con el problema de salud que viven nuestros hijos y nos hace sentir que no estamos solos en este proceso, que nos tomen en cuenta es muy importante”.

Estos testimonios reflejan cómo el donativo de alimentos y la celebración del Día de Reyes no se quedan en un solo momento, sino que fortalecen emocionalmente a las familias y les recuerdan que no están solas. De esta forma, las donaciones de Corporativo Kosmos se convierten en un gesto que acompaña, sostiene y da ánimo en uno de los trayectos más difíciles que puede enfrentar una familia.

¡Iniciativas que cuidan el cuerpo y el ánimo de las infancias!

Casa de la Amistad destacó cómo estos apoyos permiten a las y los menores continuar con un proyecto de vida al sentirse respaldados por una red de personas e instituciones comprometidas. Asimismo, fomentan valores como la empatía, la solidaridad y el compromiso social, indispensables para construir una sociedad más consciente y participativa.

Más allá de los alimentos entregados, la participación de la Fundación Pablo Landsmanas en este evento reafirma una visión de responsabilidad social centrada en la infancia en la que la alimentación, entendida como una forma de cuidado y cariño, se convierte en una herramienta para fortalecer tanto el tratamiento médico, como el bienestar emocional de niñas y niños con cáncer.

De esta forma, las donaciones de Corporativo Kosmos demuestran cómo las alianzas entre empresas y organizaciones sociales pueden alimentar el cuerpo, cuidar la salud y preservar la ilusión de las infancias, recordando que celebrar también es una forma de acompañar y proteger a la niñez en México.

Cada día, 148,000 botellas de plástico dejan de llegar a los basureros de México

El constante ir y venir de garrafones en las oficinas del país, con su logística, costos y el espacio que consumen, podría estar llegando a su fin. La empresa mexicana Agua Óptima informó que, gracias a la instalación de más de 18,000 de sus sistemas de purificación, sus clientes corporativos han dejado de consumir el equivalente a 54 millones de botellas de PET de un solo uso al año.

Esta cifra no solo representa un respiro para el medio ambiente, sino que se traduce en un cambio tangible en la operación diaria de oficinas, hoteles, hospitales y plantas industriales. La adopción de esta tecnología elimina la necesidad de comprar garrafones —cuyo costo puede alcanzar los 59 pesos por unidad—, liberando a las empresas de gastos recurrentes y de la compleja logística de recepción, almacenamiento y sustitución.

Más allá del evidente beneficio ecológico y financiero, la disponibilidad de agua purificada de forma continua impacta directamente en el bienestar y la productividad de los equipos de trabajo. Se eliminan los tiempos muertos y se garantiza que los colaboradores tengan acceso ininterrumpido a la hidratación, un factor clave para la concentración y el desempeño.

“Hemos demostrado que la sustentabilidad es un buen negocio. No se trata de sacrificar, sino de optimizar”, comentó Alfonso Escalante, director general de Agua Óptima. “Nuestros clientes no solo obtienen ahorros significativos, que en conjunto suman 540 millones de pesos, sino que mejoran su ambiente laboral y dan un paso firme y medible en sus metas de responsabilidad ambiental (ESG)”.

sistemas de purificación

La iniciativa de Agua Óptima refleja una tendencia creciente en el mundo corporativo: la búsqueda de soluciones que integren eficiencia operativa con un compromiso real por el planeta. Al eliminar millones de botellas plásticas que de otro modo terminarían en los ecosistemas, las empresas mexicanas están redefiniendo lo que significa ser un negocio moderno y responsable.

World Vision destaca el papel de los jóvenes en la configuración de los sistemas de aprendizaje

Bajo el lema del Día Internacional de la Educación 2026, «El poder de los jóvenes en la cocreación de la educación», World Vision hace especial hincapié en el papel fundamental de los jóvenes (niñas y niños) en la configuración de los sistemas de aprendizaje formales y no formales, así como en la defensa de una prestación de servicios educativos inclusiva, pertinente y centrada en el alumno.

En este día, World Vision reflexiona sobre sus enfoques clave en las vías de aprendizaje del desarrollo positivo de los jóvenes, con el fin de dar sentido a su papel en la participación y el empoderamiento de los adolescentes y los jóvenes:

  • Impact+ (12-18 años): un enfoque integrado de ciudadanía activa que aborda de manera holística las cuestiones sectoriales clave a las que se enfrentan los adolescentes en un entorno de relaciones pacíficas y les ayuda a crear proyectos de aprendizaje-servicio para abordar problemas reales de la comunidad. Al mismo tiempo, este enfoque refuerza sus habilidades para la vida y su acceso a un aprendizaje más amplio tanto en espacios formales como no formales.
  • Youth Ready (mayores de 18 años): una intervención que dota a los jóvenes vulnerables de herramientas para que sean agentes positivos de cambio en sus propias vidas y comunidades, empoderándolos para que tengan éxito en el trabajo y en la vida y conectándolos con oportunidades significativas.
jóvenes en la educación

World Vision ha unido sus fuerzas con diversos actores globales de la educación, como la Alianza Global para la Educación (GPE), para celebrar el Día Internacional de la Educación, con el fin de:

  • Destacar la importancia de la educación para multiplicar las posibilidades de los jóvenes, abrir oportunidades de trabajo digno, promover la igualdad de género y fomentar sociedades inclusivas.
  • Resaltar el papel de la educación en la construcción de un mundo mejor para todos, independientemente de su origen, género o capacidad.
  • Apoyar la campaña de reposición de fondos de la GPE, cuyo objetivo es movilizar 5.000 millones de dólares para desbloquear 10.000 millones adicionales en cofinanciación con el fin de transformar el aprendizaje de 750 millones de niños y niñas; y
  • Hacer un llamamiento a los líderes mundiales, las partes interesadas del sector privado y los filántropos para que inviertan en educación, especialmente para aquellos que más la necesitan, y para que garanticen que los sistemas educativos de calidad, inclusivos y relevantes cuenten con el respaldo de recursos reales y una financiación innovadora.

“He sido testigo del poder transformador de la educación que multiplica las posibilidades de los niños y niñas. Cuando la educación se arraiga, la esperanza se expande. World Vision se enorgullece de colaborar con la Alianza Mundial para la Educación y los gobiernos de todo el mundo y poder así multiplicar las posibilidades de millones de niños y niñas”, concluye Andrew Morley, presidente y director ejecutivo de World Vision.

Dietas saludables y accesibles, podrían recortar hasta 33% de las emisiones de alimentos

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Durante años, la conversación sobre alimentación sostenible ha estado marcada por una narrativa casi elitista: comer de forma saludable y cuidar al planeta es costoso, complejo y reservado para quienes pueden pagarlo. Sin embargo, nuevas evidencias científicas están desmontando este mito y colocando sobre la mesa una verdad mucho más poderosa: las decisiones cotidianas en el plato pueden ser una de las herramientas más efectivas —y accesibles— para enfrentar la crisis climática.

De acuerdo con Eco-Business, más allá de tendencias, superalimentos o dietas de moda, el foco está regresando a lo esencial. Un reciente estudio publicado en Nature Food demuestra que una dieta saludable basada en alimentos locales y de bajo costo no solo mejora el acceso a una nutrición adecuada, sino que también puede reducir hasta en un tercio las emisiones de alimentos a nivel global. Una combinación que redefine por completo la relación entre sostenibilidad, economía y bienestar.

Emisiones de alimentos: el verdadero costo del sistema alimentario

Las emisiones de alimentos representan uno de los componentes menos visibles, pero más relevantes, de la huella ambiental global. Desde la producción agrícola hasta el transporte, procesamiento y consumo, cada etapa del sistema alimentario genera gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático.

El estudio analizó 440 productos en 171 países y encontró que, en promedio, una dieta saludable basada en los alimentos más consumidos —como carne, arroz y lácteos— emite alrededor de 2,44 kg de CO₂ equivalente por persona al día, con un costo cercano a los 10 dólares.

Lo que hoy se considera “normal” resulta ambientalmente intensivo y económicamente poco eficiente.

Emisiones de alimentos y accesibilidad: una relación subestimada

Uno de los hallazgos más relevantes es que las dietas saludables con alimentos locales más económicos emiten solo 1,65 kg de CO₂ equivalente y cuestan aproximadamente 3,68 dólares diarios. Esto equivale a un tercio del costo y un tercio del impacto climático de las dietas tradicionales.

Legumbres, frutas, verduras, pescados pequeños, huevos y alimentos básicos como la yuca o las zanahorias aparecen como protagonistas. Son productos cotidianos, disponibles en la mayoría de los países, con alto valor nutricional y menor dependencia de procesos industriales intensivos en energía.

emisiones de alimentos

Lo barato no es sinónimo de insostenible

Contrario a lo que suele asumirse, el bajo costo no implica menor calidad ambiental. De hecho, según la Dra. Elena Martínez, investigadora de la Universidad de Tufts, los alimentos más accesibles suelen requerir menos combustibles fósiles y menos cambios en el uso de suelo, dos de los factores más críticos en la generación de emisiones.

Esto revela una paradoja interesante: muchas estrategias de sostenibilidad se enfocan en soluciones tecnológicas sofisticadas, cuando gran parte del impacto puede reducirse apostando por sistemas alimentarios más simples, locales y menos industrializados.

Grupos de alimentos: quién emite más y quién menos

El análisis distingue seis grandes grupos de alimentos. Los de origen animal —especialmente la carne de res y los lácteos— concentran los mayores costos y las mayores emisiones. En contraste, las legumbres, frutas, verduras y aceites presentan impactos significativamente menores.

Dentro del mismo grupo animal, existen diferencias relevantes. Los pescados pequeños como sardinas o atún tienen emisiones mucho menores que la carne roja, mientras que productos como la leche y las aves de corral resultan relativamente accesibles en términos económicos.

Nutrición, clima y contexto social

El profesor William Masters, también autor del estudio, subraya que no se trata de eliminar grupos completos de alimentos, sino de encontrar equilibrios realistas según el contexto local. En países de bajos ingresos, por ejemplo, algunos alimentos de origen animal siguen siendo clave para cubrir déficits nutricionales.

Lo relevante es priorizar aquellos productos que ofrecen una mejor relación costo-beneficio en términos de salud y clima. Como señala Ignacio Drake, de la organización Colansa:

Si existen alimentos con la misma calidad nutricional, pero más baratos y menos contaminantes, la lógica del cambio es evidente.

A pesar de los beneficios, casi 2.600 millones de personas en el mundo no pueden costear una dieta saludable. En regiones como África subsahariana y el sur de Asia, el 75 % de la población enfrenta esta limitación estructural.

Incluso en países de ingresos medios como México, Brasil o China, el acceso sigue siendo desigual y depende de factores como infraestructura, disponibilidad local, educación alimentaria y políticas públicas. La sostenibilidad, en este sentido, no puede desvincularse de la justicia social.

El estudio sugiere que mejorar los patrones de consumo no depende solo de elecciones individuales. Se requieren políticas que faciliten el acceso a alimentos saludables, incentiven la producción local y desincentiven productos altamente emisores.

Entre las propuestas destacan los sistemas de etiquetado ambiental, impuestos a productos poco saludables y subsidios a alimentos sostenibles. Incluso, otro análisis de Nature Food estima que gravar la carne con IVA estándar en la Unión Europea podría reducir entre 3,5 % y 5,7 % las emisiones asociadas a la alimentación.

Comer mejor para vivir mejor

La evidencia es clara: transformar la dieta no es solo una cuestión de salud personal, sino una estrategia climática de alto impacto. Apostar por alimentos accesibles, locales y de bajo impacto ambiental permite reducir significativamente las emisiones de alimentos sin sacrificar calidad nutricional.

En un contexto donde la sostenibilidad suele percibirse como un lujo, estos hallazgos reconfiguran el debate. Comer mejor no tiene por qué ser más caro, ni más complicado. Al contrario, puede ser una de las decisiones más simples, poderosas y transformadoras para las personas, las empresas y los sistemas alimentarios del futuro.

Qué pasa cuando una empresa deja de reportar sostenibilidad

Durante la última década, la sostenibilidad corporativa dejó de ser un tema aspiracional para convertirse en un estándar de gestión, evaluación y reputación. Hoy, los grupos de interés no solo esperan que las empresas actúen de forma responsable, sino que lo demuestren con información clara, verificable y comparable. En este contexto, los reportes se han convertido en una pieza clave de la narrativa empresarial.

Sin embargo, cada vez más organizaciones enfrentan una decisión crítica: continuar, pausar o abandonar sus ejercicios de transparencia. Cuando una empresa deja de reportar sostenibilidad, el impacto no se limita a la comunicación externa, sino que toca dimensiones profundas de gobernanza, estrategia, confianza y legitimidad social.

Cuando reportar sostenibilidad deja de ser prioridad estratégica

En muchas organizaciones, la decisión de suspender los reportes no ocurre de forma abrupta, sino como resultado de cambios internos: recortes presupuestales, reestructuraciones, fusiones o nuevos liderazgos con otras prioridades. La sostenibilidad comienza a verse como un “nice to have” y no como un eje del negocio.

El problema es que dejar de reportar suele ser un síntoma, no la causa. Detrás de esa decisión hay, con frecuencia, una pérdida de alineación entre la estrategia corporativa y los compromisos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). La sostenibilidad deja de ser transversal y se relega a un área aislada.

A largo plazo, esto genera una desconexión peligrosa: la empresa sigue comunicando propósito, valores y responsabilidad, pero sin evidencia pública que respalde esas declaraciones. El discurso permanece, pero la rendición de cuentas desaparece.

El mensaje implícito a los grupos de interés

Cuando una empresa deja de publicar información ESG, el silencio también comunica. Para inversionistas, clientes, colaboradores y reguladores, la ausencia de datos se interpreta como una señal de alerta, incluso aunque la empresa continúe realizando acciones internas.

En un entorno donde la transparencia se asocia con confianza, no reportar sostenibilidad genera sospechas:

¿hay retrocesos?, ¿se están ocultando impactos negativos?, ¿ya no es relevante el tema para la organización? La narrativa se construye sola, y rara vez es favorable.

reportar sostenibilidad

Además, se rompe una expectativa que ya estaba instalada. Una empresa que nunca reportó puede pasar desapercibida, pero una que deja de hacerlo enfrenta una pérdida reputacional mucho mayor, porque interrumpe una relación de información que ya había establecido.

Impacto en la reputación y el valor de marca

La reputación corporativa se construye con consistencia, no con acciones aisladas. Los reportes funcionan como un archivo histórico que permite observar avances, retrocesos, aprendizajes y evolución estratégica a lo largo del tiempo.

Cuando una empresa deja de reportar, pierde ese registro público de su trayectoria en sostenibilidad. Esto debilita su storytelling institucional y limita su capacidad de demostrar impacto real frente a rankings, evaluaciones ESG, medios especializados y analistas.

En términos de marca, también se pierde diferenciación. En mercados cada vez más saturados de discursos responsables, las empresas que siguen reportando con rigor son las que logran posicionarse como líderes, mientras que las que abandonan quedan en una zona gris de irrelevancia.

Consecuencias en la toma de decisiones internas

Más allá de la comunicación externa, reportar sostenibilidad cumple una función clave hacia adentro: ordenar información, definir indicadores, establecer metas y evaluar desempeño. Sin ese ejercicio, la gestión se vuelve más intuitiva que estratégica.

Los reportes obligan a las organizaciones a mirarse con datos, no con percepciones. Cuando desaparecen, también se debilitan los sistemas de medición, seguimiento y mejora continua. Lo que no se mide, difícilmente se gestiona.

Esto impacta directamente en la toma de decisiones: inversiones sin análisis de impacto, proyectos sin criterios ESG claros y prioridades definidas por urgencias operativas, no por visión de largo plazo.

Riesgos frente a regulación y financiamiento

En muchos países, la obligatoriedad de divulgar información ESG ya no es una tendencia futura, sino una realidad. Normativas como la CSRD en Europa o los estándares ISSB están elevando el nivel de exigencia para las empresas.

Dejar de reportar hoy puede implicar costos mucho mayores mañana: procesos improvisados, información incompleta, falta de trazabilidad y riesgo de incumplimiento normativo. La transparencia ya no es solo reputacional, también es legal.

Además, el acceso a financiamiento sostenible depende cada vez más de la calidad de la información ESG. Fondos de inversión, bancos y aseguradoras priorizan empresas que mantienen esquemas sólidos de divulgación y gestión de impactos.

Cuando volver a reportar sostenibilidad es más difícil que nunca

Una de las consecuencias menos visibles es que, una vez que se abandona el ejercicio, retomarlo se vuelve mucho más complejo. Se pierden series históricas, metodologías, procesos internos y hasta talento especializado.

Volver a reportar sostenibilidad implica reconstruir sistemas de información, reeducar equipos, redefinir indicadores y enfrentar comparaciones incómodas con años anteriores. El costo organizacional es mucho mayor que el de haber mantenido la continuidad.

Además, el contexto ya no es el mismo: los estándares evolucionan, las expectativas crecen y los stakeholders son más críticos. Retomar la transparencia exige un nivel de madurez mucho más alto que el que existía al inicio.

Dejar de reportar sostenibilidad no es un simple ajuste de comunicación, sino una decisión estratégica con implicaciones profundas en reputación, gobernanza, competitividad y legitimidad social. En un mundo donde la transparencia se ha convertido en moneda de cambio, el silencio rara vez es neutral.

Para las empresas que buscan mantenerse relevantes, confiables y alineadas con las nuevas reglas del mercado, reportar sostenibilidad ya no es una opción táctica, sino una práctica estructural. No se trata solo de mostrar lo que se hace, sino de construir una cultura organizacional basada en datos, responsabilidad y visión de largo plazo.

2025 marca un récord en la caída de las energías renovables a nivel global

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El debate sobre la transición energética suele centrarse en la falta de generación limpia, pero 2025 ha puesto sobre la mesa una paradoja inquietante: la incapacidad de los sistemas eléctricos para aprovechar la energía renovable ya instalada. En Gran Bretaña, el volumen de electricidad limpia desperdiciada durante el año alcanzó niveles inéditos, evidenciando que el problema ya no es solo producir más, sino gestionar mejor lo que se genera.

Este escenario refuerza la gravedad de la caída de las energías renovables, entendida no solo como un freno en la expansión de capacidad, sino como la pérdida efectiva de energía limpia por fallas estructurales. Estos datos obligan a replantear la narrativa de éxito de la transición y a mirar con mayor atención la infraestructura, la planificación y la gobernanza energética.

La caída de las energías renovables medida en electricidad desperdiciada

En 2025, Gran Bretaña recortó 10 teravatios-hora (TWh) de electricidad renovable, de acuerdo con un informe de Montel EnAppSys. Este volumen representa un aumento interanual del 22 % y habría sido suficiente para abastecer durante un año a todos los centros de datos del país o a todos los hogares del Gran Londres.

La restricción energética, conocida como curtailment, ocurre cuando la generación supera la demanda y el sistema no puede absorber la electricidad disponible. En el caso británico, este proceso es gestionado por el Operador Nacional del Sistema Energético (NESO) a través del Mecanismo de Equilibrio, que ordena reducir la producción incluso cuando se trata de fuentes limpias.

El dato resulta especialmente relevante porque refleja una caída de las energías renovables en términos de aprovechamiento real. No se trata de falta de viento o sol, sino de un sistema incapaz de integrar la energía generada, lo que erosiona la eficiencia climática de las inversiones realizadas.

Además, Montel EnAppSys estima que sustituir la energía eólica reducida habría costado al menos 1.000 millones de libras, una cifra que pone en evidencia el costo económico directo de no contar con redes y almacenamiento adecuados.

caída de las energías renovables

Escocia: el epicentro del problema estructural

El 98 % de la reducción de energía renovable en 2025 se produjo en Escocia, una región con condiciones óptimas de generación, pero con niveles de demanda relativamente bajos. En algunos meses, más de la mitad de la energía eólica generada en el norte escocés tuvo que ser recortada, pese a su pleno potencial operativo.

Esta situación revela un desequilibrio territorial profundo. La generación renovable se ha expandido más rápido que la infraestructura de transmisión, lo que limita la capacidad de llevar electricidad limpia a los centros de consumo. La caída de las energías renovables aquí no responde a factores climáticos, sino a una planificación incompleta del sistema energético.

A la falta de líneas de transmisión se suma la escasez de almacenamiento energético. Sin baterías u otras tecnologías que permitan absorber excedentes, el sistema no tiene alternativa más que desperdiciar electricidad limpia, incluso cuando la demanda futura podría justificar su uso.

El impacto financiero tampoco es menor. En 2025, los operadores de parques eólicos y solares recibieron 363 millones de libras por reducir deliberadamente su generación, de los cuales casi 300 millones correspondieron a proyectos escoceses, lo que plantea interrogantes sobre la eficiencia del gasto público y la coherencia de las políticas climáticas.

Irlanda y el patrón regional de la caída de las energías renovables

El análisis de Montel EnAppSys también incluyó a Irlanda, donde existe un mercado eléctrico único entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte. En este caso, el volumen de electricidad recortada proveniente de parques solares se cuadruplicó en 2025 respecto al año anterior.

Aunque la reducción de energía eólica mostró una tendencia a la baja, el aumento del recorte solar evidencia que el problema no es exclusivo de una tecnología. La caída de las energías renovables se manifiesta de forma distinta según el mix energético, pero comparte una raíz común: sistemas eléctricos que no evolucionan al mismo ritmo que la generación limpia.

Este patrón regional refuerza la idea de que la transición energética enfrenta un cuello de botella técnico y político. Sin una modernización integral de las redes y una mejor integración regional, el crecimiento renovable puede convertirse en un factor de inestabilidad en lugar de una solución climática.

Para la agenda ESG, estos datos son una señal de alerta. La simple adición de capacidad renovable no garantiza reducciones reales de emisiones si una parte significativa de esa energía nunca llega a utilizarse.

caída de las energías renovables

Resolver el cuello de botella: planificación, red y almacenamiento

Fintan Devenney, analista sénior del mercado energético de Montel EnAppSys, subraya que resolver este desafío requiere múltiples intervenciones simultáneas. Entre ellas, destaca la posibilidad de ubicar instalaciones de alto consumo energético, como centros de datos, cerca de proyectos de generación renovable para reducir la presión sobre la red.

No obstante, la inversión en infraestructura de transmisión y almacenamiento sigue siendo central. Sin estas piezas, la caída de las energías renovables continuará reflejándose en recortes crecientes, incluso en países con altos niveles de ambición climática.

En este contexto, el Plan Estratégico Espacial de Energía (SSEP) del Reino Unido se perfila como una herramienta clave. Encargado conjuntamente por los gobiernos del Reino Unido, Escocia y Gales a finales de 2024, el plan busca una visión más holística de la ubicación de la generación, la expansión de la red y las señales de inversión necesarias.

El SSEP deberá alinearse con el compromiso gubernamental de que los combustibles fósiles representen solo el 5 % de la generación eléctrica en 2030 y con el Plan de Acción de Energía Limpia, que contempla ampliar el almacenamiento en baterías a entre 23 y 27 GW para ese mismo año.

caída de las energías renovables

Una advertencia para la transición energética

El récord de electricidad renovable desperdiciada en 2025 muestra que la caída de las energías renovables no siempre se expresa como menor capacidad instalada, sino como una falla sistémica para aprovechar lo ya construido. Este fenómeno cuestiona la efectividad real de las políticas climáticas cuando no van acompañadas de infraestructura y planificación adecuadas.

Lla transición energética no puede medirse solo en megavatios instalados. Sin redes modernas, almacenamiento suficiente y decisiones territoriales coherentes, incluso los sistemas más ambiciosos corren el riesgo de convertir la energía limpia en una oportunidad perdida, con costos económicos, sociales y climáticos cada vez más difíciles de justificar.

EE.UU. bloqueará ayuda internacional para proyectos de DEI y derechos trans

La política exterior de Estados Unidos vuelve a convertirse en un campo de batalla ideológico con profundas implicaciones en materia de derechos humanos. La administración Trump confirmó que impedirá que las organizaciones que reciben ayuda exterior estadounidense destinen recursos a iniciativas de diversidad, equidad e inclusión (DEI), así como a lo que denomina “ideología de género”. La medida afectará a alrededor de 30 000 millones de dólares en asistencia internacional, una cifra que da cuenta de su alcance global.

Más allá del debate político interno, la decisión plantea riesgos concretos para comunidades históricamente excluidas. El bloqueo a la ayuda para proyectos de DEI amenaza con debilitar programas vinculados a salud, educación, igualdad de género y derechos de personas trans y no binarias en decenas de países, muchos de los cuales dependen de estos fondos para sostener servicios básicos y protección de derechos.

Ayuda para proyectos de DEI bajo una nueva política de bloqueo

La decisión, que fue confirmada a The Guardian este 22 de enero, se enmarca en una ampliación de la llamada “política de la Ciudad de México”, introducida originalmente en 1984 durante el gobierno de Ronald Reagan. Esta política prohíbe que organizaciones no estadounidenses reciban fondos si prestan servicios relacionados con el aborto o defienden su legalidad. Tradicionalmente, su aplicación se limitaba a programas de planificación familiar, con un presupuesto aproximado de 600 millones de dólares.

Sin embargo, durante su primer mandato, Donald Trump amplió la política a toda la asistencia sanitaria mundial, afectando cerca de 7 300 millones de dólares. Ahora, la nueva versión va aún más lejos: se aplicará a amplios sectores de la ayuda exterior e incluirá restricciones explícitas a la ayuda para proyectos de DEI y a programas relacionados con derechos de género.

ayuda para proyectos de DEI

Un portavoz del Departamento de Estado afirmó que “el presidente Trump sigue cumpliendo su promesa de poner fin a la asistencia extranjera progresista”. Esta declaración deja claro que la política no responde solo a criterios presupuestarios, sino a una estrategia ideológica que redefine las prioridades de la cooperación internacional estadounidense.

La extensión de esta política también alcanzará a ONG con sede en Estados Unidos que operan en el extranjero, ampliando su impacto y generando incertidumbre entre organizaciones que hasta ahora dependían de estos fondos para sostener programas de inclusión y derechos humanos.

Impacto directo en derechos humanos y salud global

Los efectos de los ajustes a políticas similares en el pasado ofrecen un precedente preocupante. MSI Reproductive Choices, una organización que opera en casi 40 países, señaló que la ampliación previa de la “política de la Ciudad de México” obligó al cierre de servicios en países como Uganda, Madagascar y Nepal. Estas interrupciones afectaron de forma desproporcionada a mujeres y niñas en contextos de alta vulnerabilidad.

Sarah Shaw, directora asociada de incidencia política de Marie Stopes International, advirtió que estas medidas generan entornos de estigmatización prolongada y señaló algunas de las consecuencias:

Terminamos con toda una generación de mujeres y niñas que crecen sin saber adónde acudir para obtener información sobre su salud y sus derechos”.

La posible restricción a la ayuda para proyectos de DEI podría replicar estos efectos en otros ámbitos clave. En el caso de los derechos de personas trans y no binarias, el impacto podría ser aún más severo. Muchos programas financiados por ayuda internacional se enfocan en prevención de violencia, acceso a servicios de salud y protección legal. El retiro de fondos amenaza con dejar a estas poblaciones sin redes de apoyo en países donde ya enfrentan criminalización o discriminación estructural.

Además, la política impide el uso de fondos para lo que la administración define como “aborto como forma de planificación familiar”, una formulación ambigua que, según expertos, podría generar interpretaciones restrictivas y autocensura por parte de las organizaciones beneficiarias.

ayuda para proyectos de DEI

Exportación de mandatos ideológicos y riesgos sistémicos

La nueva política se inserta en una ofensiva más amplia de la administración Trump contra las iniciativas de DEI y el reconocimiento de la diversidad de género. A nivel interno, el presidente ha firmado órdenes ejecutivas para eliminar el apoyo federal a programas de inclusión y ha promovido la idea de que solo existen dos géneros, debilitando investigaciones sobre equidad racial y de género.

Expertos advierten que estas decisiones no solo afectan a Estados Unidos, sino que exportan mandatos ideológicos a otros países. Amy Friedrich-Karnik, directora de política federal del Instituto Guttmacher, fue contundente:

“Esta política no solo exporta las severas prohibiciones estadounidenses al aborto, sino también mandatos contrarios a los derechos humanos, la salud y la equidad. Es simplemente devastador”.

La falta de claridad sobre cómo se implementarán las nuevas reglas —que el Departamento de Estado publicará de forma oficial— incrementa la incertidumbre. Sin lineamientos precisos, las organizaciones podrían optar por reducir o eliminar programas preventivamente, amplificando el efecto restrictivo de la medida.

En este contexto, la ayuda para proyectos de DEI deja de ser solo una cuestión de financiamiento y se convierte en un indicador de la dirección que toma la política exterior estadounidense respecto a los derechos humanos.

Inclusión en riesgo en la cooperación internacional

El bloqueo a la ayuda para proyectos de DEI marca un punto de inflexión en la cooperación internacional de Estados Unidos. Al condicionar recursos a una visión ideológica restrictiva, la administración Trump redefine el alcance de la ayuda exterior y pone en riesgo avances logrados durante décadas en inclusión, salud y derechos humanos.

Para las organizaciones y gobiernos que dependen de estos fondos, el desafío será doble: sostener programas esenciales y, al mismo tiempo, defender principios básicos de equidad y dignidad. En un escenario global marcado por retrocesos democráticos y sociales, la exclusión de la DEI de la ayuda internacional no solo limita recursos, sino que envía un mensaje político con consecuencias de largo alcance.

Grok AI generó 3 millones de imágenes sexualizadas en menos de dos semanas

Este enero de 2026, Grok AI —el sistema de generación de imágenes de xAI, empresa de Elon Musk— se ha convertido en el centro de una polémica global tras revelarse que produjo alrededor de 3 millones de imágenes sexualizadas en menos de dos semanas, muchas de ellas sin consentimiento de las personas retratadas.

El caso va mucho más allá de una falla puntual de moderación o del error de una sola plataforma. La facilidad con la que usuarios pudieron crear, difundir y monetizar contenido sexualizado —incluidas miles de imágenes que aparentan representar a menores— evidencia un problema estructural: la ausencia de salvaguardas mínimas y un vacío legal que deja a la tecnología avanzando más rápido que la regulación y la rendición de cuentas.

Imágenes sexualizadas en Grok: una producción a escala industrial

De acuerdo con una investigación del Centro para la Lucha contra el Odio Digital (CCDH), Grok AI generó cerca de 3 millones de imágenes sexualizadas entre el 29 de diciembre de 2025 y el 8 de enero de 2026. Dentro de ese volumen, los investigadores estimaron que 23.000 imágenes parecían representar a niños, lo que llevó al CCDH a calificar el sistema como “una máquina a escala industrial para la producción de material de abuso sexual”.

El análisis se apoyó en datos de Peryton Intelligence, que identificó un pico de 199.612 solicitudes individuales en un solo día, el 2 de enero. Durante ese periodo, Grok habría contribuido a la creación de imágenes sexualizadas de menores cada 41 segundos, una cifra que ilustra la magnitud y velocidad del problema.

imágenes sexualizadas en Grok

Entre las víctimas de este uso se encontraron figuras públicas como Selena Gomez, Taylor Swift, Billie Eilish, Ariana Grande, Nicki Minaj y Millie Bobby Brown, así como políticas como Kamala Harris y Ebba Busch. Las imágenes eran creadas a partir de fotografías reales, modificadas para mostrar a las personas en ropa interior, bikinis o poses sexualizadas.

El fenómeno se volvió viral en X, plataforma donde se difundían estas imágenes, lo que amplificó el daño reputacional, psicológico y social para las personas afectadas, muchas de ellas sin posibilidad real de defenderse o retirar el contenido de forma inmediata.

Reacciones tardías y presión internacional

La indignación pública creció rápidamente. El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, calificó el uso de Grok como “repugnante” y “vergonzoso”, mientras que países como Indonesia y Malasia optaron por bloquear la herramienta de inteligencia artificial. Estas reacciones reflejan una creciente preocupación estatal ante la incapacidad de las plataformas para autorregularse eficazmente.

X restringió el acceso a la función de generación de imágenes a usuarios de pago el 9 de enero y, finalmente, el 14 de enero anunció la suspensión total de la función que permitía editar fotografías de personas reales para mostrarlas con ropa reveladora. Sin embargo, para entonces, millones de imágenes ya circulaban en línea.

Imran Ahmed, director ejecutivo del CCDH, fue contundente:

“Desnudar a una mujer sin su permiso es abuso sexual. Durante ese período, Grok se convirtió en una máquina industrial para la producción de material de abuso sexual”.

Ahmed añadió que el escándalo generó “atención, participación y usuarios”, lo que expone incentivos perversos en el modelo de negocio de estas plataformas. La respuesta corporativa, aunque necesaria, fue reactiva. El daño ya estaba hecho y la retirada de la función no garantiza que situaciones similares no se repitan con otras herramientas de IA generativa.

Un vacío legal que expone a personas y derechos

El caso de las imágenes sexualizadas en Grok pone en evidencia un vacío regulatorio significativo. Aunque muchas jurisdicciones cuentan con leyes contra la explotación sexual infantil o la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento, estas normativas no siempre contemplan la escala, velocidad y complejidad de la IA generativa.

Ahmed subrayó que el problema no es exclusivo de Musk o de Grok:

“Se trata de un sistema con incentivos desalineados y sin las garantías mínimas prescritas por la ley”.

Mientras las plataformas se benefician del crecimiento y la viralidad, los marcos legales siguen siendo fragmentados y, en muchos casos, obsoletos. Este vacío deja a las víctimas con recursos limitados y a los desarrolladores con amplios márgenes de maniobra. La autorregulación, como demuestra este caso, resulta insuficiente cuando no existen obligaciones claras de diseño seguro, evaluación de riesgos y prevención de daños desde el inicio.

Además, la ausencia de estándares globales facilita que herramientas prohibidas en un país sigan operando en otros, trasladando el problema en lugar de resolverlo.

Más allá de Grok: responsabilidad compartida en la IA

Reducir el debate a Grok AI sería un error. La proliferación de modelos capaces de generar imágenes hiperrealistas implica que el riesgo de abuso se replica en todo el ecosistema tecnológico. Sin reglas claras, cualquier herramienta similar puede convertirse en un vehículo para la violencia digital, la explotación y la vulneración de derechos humanos.

X afirmó en un comunicado que mantiene “tolerancia cero hacia cualquier forma de explotación sexual infantil, desnudez no consentida y contenido sexual no deseado”, y que colabora con las autoridades cuando es necesario. Sin embargo, estas medidas llegan después del daño, no antes.

El desafío central es establecer expectativas mínimas de seguridad aplicables a todas las plataformas de IA: controles técnicos obligatorios, auditorías independientes, sanciones proporcionales y mecanismos eficaces de reparación para las víctimas.

Mientras esto no ocurra, la generación masiva de contenido dañino seguirá siendo una consecuencia previsible de sistemas diseñados sin salvaguardas suficientes.

imágenes sexualizadas en Grok

Una advertencia que no puede ignorarse

El escándalo de Grok AI no es un episodio aislado, sino una advertencia sobre los riesgos de dejar la innovación tecnológica sin límites claros. Las imágenes sexualizadas en Grok revelan cómo la combinación de IA generativa, incentivos económicos y falta de regulación puede traducirse en daños reales y sistemáticos para miles de personas.

La solución no pasa únicamente por apagar una función o ajustar un algoritmo. Requiere una respuesta estructural que involucre a gobiernos, empresas y sociedad civil para cerrar el vacío legal y establecer responsabilidades claras. Sin este esfuerzo colectivo, la tecnología seguirá avanzando más rápido que la protección de los derechos humanos, con consecuencias cada vez más graves.

Compromiso climático en cifras: SBTi valida a 10.000 empresas en el mundo

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El compromiso climático corporativo ha alcanzado un nuevo punto de referencia pues la iniciativa Science Based Targets (SBTi) ha confirmado la validación de los objetivos de reducción de emisiones de 10.000 empresas a nivel global, un grupo que en conjunto representa alrededor del 40 % de la capitalización del mercado mundial. La cifra no solo refleja la escala del fenómeno, sino también la consolidación de un estándar que busca alinear la acción empresarial con la ciencia climática.

Desde que SBTi validó a su primera empresa en 2015, el crecimiento ha sido sostenido y transversal. Hoy, compañías de más de 90 países han establecido metas alineadas con la trayectoria de temperatura del Acuerdo de París, lo que posiciona a las empresas con objetivos climáticos como un actor cada vez más relevante en la transición hacia economías bajas en carbono.

Empresas con objetivos climáticos: una adopción global en expansión

Las empresas con objetivos climáticos validados por SBTi abarcan prácticamente todos los sectores económicos, tamaños y regiones. De acuerdo con la iniciativa, casi no hay industrias relevantes que queden fuera de este grupo, lo que muestra que la descarbonización ya no es un tema exclusivo de ciertos nichos, sino una expectativa ampliamente compartida.

En términos geográficos, Japón encabeza la lista con más de 2.000 empresas validadas, seguido por el Reino Unido, Estados Unidos y China. Esta distribución evidencia que la adopción de objetivos con base científica no responde a una sola región, sino a dinámicas económicas y regulatorias diversas.

empresas con objetivos climáticos

Europa fue una de las regiones pioneras en la adopción de SBTi, con empresas como Tesco y Heineken marcando el camino desde etapas tempranas. Sin embargo, durante la década de 2020 la expansión más acelerada se ha registrado en Asia, donde cada vez más compañías incorporan objetivos climáticos verificables.

Este crecimiento sugiere que las empresas con objetivos climáticos no solo buscan cumplir con expectativas ambientales, sino también fortalecer su competitividad en mercados donde la acción climática comienza a ser un factor diferenciador.

Más allá del compromiso: valor estratégico y credibilidad

Para SBTi, alcanzar el umbral de 10.000 empresas validadas representa algo más que un logro cuantitativo. David Kennedy, director ejecutivo de la iniciativa, señaló que este hito refleja el reconocimiento de los beneficios estratégicos, reputacionales y financieros asociados a la transformación hacia cero emisiones netas.

En un contexto en el que algunas grandes corporaciones han debilitado o abandonado sus compromisos climáticos —principalmente en los sectores de energía y finanzas—, los datos de SBTi indican que estos casos siguen siendo excepciones. La tendencia general apunta a una mayor adopción y formalización de objetivos alineados con la ciencia.

La verificación de SBTi funciona como un mecanismo de credibilidad frente a inversionistas, clientes y otros grupos de interés. Al establecer criterios claros y comparables, la iniciativa reduce el riesgo de declaraciones climáticas ambiguas y fortalece la rendición de cuentas.

Así, las empresas con objetivos climáticos validados no solo declaran ambiciones, sino que se someten a un marco técnico que permite evaluar avances reales y consistentes en el tiempo.

empresas con objetivos climáticos

Casos concretos y estándares en evolución

Un ejemplo reciente del impacto de SBTi es Weetabix Food Company, que anunció la verificación de sus nuevos objetivos de reducción de emisiones. La empresa ya había superado una meta previa de reducción del 20 % en emisiones absolutas de Alcance 1 y 2 respecto a 2018, lo que sentó las bases para compromisos más ambiciosos.

Sus nuevos objetivos incluyen una reducción del 54,6 % de las emisiones absolutas de Alcance 1 y 2 entre 2022 y 2033, así como el mismo porcentaje para varias categorías de Alcance 3 en ese periodo. Además, la compañía se comprometió a eliminar la deforestación de sus cadenas de suministro vinculadas a productos básicos antes de 2025.

A largo plazo, Weetabix busca reducir en un 90 % sus emisiones absolutas de Alcance 1, 2 y 3 para 2050, alineándose con el Estándar Corporativo de Cero Emisiones Netas. En el caso de las emisiones relacionadas con silvicultura, uso de la tierra y agricultura (FLAG), la meta es una reducción del 72 % entre 2022 y 2050.

Estos compromisos se dan mientras SBTi trabaja en la segunda versión de su Estándar Corporativo de Cero Emisiones Netas, cuyo borrador fue publicado en noviembre de 2025 y cuya versión final se espera para el primer semestre de este año, tras un proceso de consulta pública y revisión experta.

empresas con objetivos climáticos

Un hito que redefine la acción climática corporativa

La validación de 10.000 empresas por parte de SBTi marca un punto de inflexión en la acción climática empresarial. El crecimiento sostenido de las empresas con objetivos climáticos demuestra que la alineación con la ciencia ya no es una aspiración marginal, sino un componente central de la estrategia corporativa global.

No obstante, el desafío ahora radica en la implementación y el cumplimiento efectivo de estos compromisos. La evolución de los estándares, la transparencia y el seguimiento riguroso serán determinantes para que este volumen de compromisos se traduzca en reducciones reales de emisiones y en avances tangibles hacia los objetivos del Acuerdo de París.

La mitad del CO₂ del mundo proviene de solo 32 empresas: estudio

La crisis climática no es un fenómeno abstracto ni difuso: tiene responsables identificables. Un nuevo informe revela que solo 32 empresas de combustibles fósiles fueron responsables de la mitad de las emisiones globales de dióxido de carbono en 2024, una concentración sin precedentes del CO₂ del mundo en manos de un grupo cada vez más reducido de productores. El dato no solo confirma la gravedad del problema, sino que evidencia una estructura de poder que frena la acción climática global.

Este hallazgo plantea preguntas incómodas sobre rendición de cuentas, gobernanza y el papel de los Estados. Lejos de disminuir, las emisiones continúan aumentando año con año, impulsadas por decisiones corporativas y estatales que chocan frontalmente con los compromisos climáticos internacionales y con el objetivo de limitar el calentamiento global.

El CO₂ del mundo concentrado en unos cuantos actores

El informe Carbon Majors confirma que el CO₂ del mundo se concentra de forma alarmante en un grupo reducido de grandes productores de combustibles fósiles, gas, carbón y cemento, muchos de ellos con un peso geopolítico significativo. Entre las diez principales empresas generadoras de emisiones destacan Saudi Aramco, Indian Oil Corporation, China Energy Investment Group, la National Iranian Oil Company (NIOC) y Gazprom, todas de propiedad estatal y con volúmenes de emisiones comparables —o superiores— a los de países enteros, las cuales son responsables del 27, 6 % de las emisiones fósiles de CO₂ globales en 2024.

CO₂ del mundo
Fuente: Carbon Majors

Saudi Aramco encabeza la lista con alrededor de 1 700 millones de toneladas de CO₂, lo que equivale a cerca del 4.3 % de las emisiones globales de combustibles fósiles y cemento. Si esta empresa estatal saudí fuera un país, sería el quinto mayor emisor del planeta, solo por detrás de potencias como China, Estados Unidos, India y Rusia, lo que ilustra la magnitud del CO₂ del mundo asociado a un solo actor corporativo.

Le siguen Indian Oil Corporation y China Energy Investment Group, ambas con aproximadamente 3.9 % de las emisiones globales cada una. En el caso de estas compañías, el vínculo directo con el Estado es clave: su rol no se limita al suministro energético interno, sino que forma parte de estrategias nacionales de crecimiento económico que continúan apostando por la expansión del carbón, el petróleo y el gas.

La National Iranian Oil Company (NIOC) aporta cerca de 3.1 % del total de emisiones globales, mientras que Gazprom representa alrededor de 2.8 %. Estas cifras refuerzan una constante del informe: el CO₂ del mundo está dominado por empresas estatales cuya lógica de operación responde más a intereses políticos y fiscales que a objetivos climáticos de largo plazo.

CO₂ del mundo
Fuente: Carbon Majors

Este nivel de concentración no es accidental. Es el resultado de décadas de consolidación, subsidios y protección estatal que han permitido a estos gigantes mantener —e incluso aumentar— su producción, a pesar de la evidencia científica que señala la necesidad urgente de reducir drásticamente las emisiones globales.

Responsabilidad, litigios y presión creciente

El uso de datos de emisiones está cambiando el terreno de juego. La base de datos Carbon Majors ha sido utilizada para vincular directamente a grandes emisores con olas de calor mortales y con billones de dólares en pérdidas económicas asociadas al calor extremo. Esto marca un punto de inflexión en la discusión sobre responsabilidad climática.

Tzeporah Berman, de la Iniciativa del Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, fue contundente:

“Un grupo poderoso y concentrado de corporaciones no solo domina las emisiones globales, sino que también sabotea activamente la acción climática y debilita la ambición de los gobiernos”.

Sus palabras reflejan el creciente consenso entre expertos y sociedad civil. Por su parte, Christiana Figueres, exdirectora de la ONU para el clima, añadió que los grandes emisores “están en el lado equivocado de la historia”, aferrándose a modelos obsoletos mientras la inversión en energía limpia ya duplica a la de combustibles fósiles a nivel mundial. Aun así, estos actores siguen expandiendo su producción.

Casos legales como Lliuya v RWE en Alemania y las leyes de superfondo climático en Nueva York y Vermont muestran que la evidencia sobre el CO₂ del mundo ya está siendo utilizada para exigir pagos, reparaciones y medidas de adaptación frente a inundaciones y calor extremo.

CO₂ del mundo

Estados, empresas y la urgencia de actuar

El hecho de que la mitad del CO₂ del mundo provenga de solo 32 empresas —muchas de ellas controladas por Estados— deja al descubierto una crisis de gobernanza climática. No se trata únicamente de responsabilidad corporativa, sino de decisiones políticas que perpetúan un modelo energético incompatible con un futuro habitable.

Rebecca Brown, del Centro para el Derecho Ambiental Internacional, lo resume con claridad: “Cuando los hechos son evidentes y la ley es clara, la rendición de cuentas es obligatoria”. Para los gobiernos, seguir protegiendo a los grandes emisores equivale a sabotear la acción climática que dicen apoyar en los foros internacionales.

El mensaje es inequívoco: sin presión real sobre Estados y corporaciones que concentran el CO₂ del mundo, la transición energética seguirá siendo retórica. La crisis climática exige decisiones valientes, coherentes y urgentes, no la defensa de intereses que agravan el daño global.

¿Por qué las nuevas generaciones desconfían de las marcas “con causa”?

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En la última década, las marcas “con causa” se multiplicaron en campañas publicitarias, empaques y redes sociales. Desde mensajes sobre sostenibilidad hasta compromisos con la igualdad o la justicia social, el discurso corporativo se llenó de promesas éticas que buscan conectar con consumidores cada vez más conscientes. Sin embargo, lejos de generar adhesión automática, estas narrativas han despertado un creciente escepticismo, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

En la actualidad, las personas no solo consumen productos: evalúan valores, coherencia y consecuencias. Para ellos, una causa no es un eslogan, sino una responsabilidad sostenida en el tiempo. Cuando detectan contradicciones entre lo que una empresa dice y lo que hace, la reacción suele ser inmediata: desconfianza, crítica pública y, en muchos casos, rechazo. Entender este fenómeno es clave para explicar por qué las marcas “con causa” ya no convencen tan fácilmente. 

4 razones por las que las nuevas generaciones desconfían de las “marcas con causa”

1. Saturación del discurso y pérdida de credibilidad

Uno de los principales motivos de desconfianza es la saturación. Durante años, las marcas “con causa” utilizaron mensajes similares, apelando a conceptos amplios como “cuidar el planeta” o “cambiar el mundo”, sin explicar cómo lo harían. Este uso excesivo vació de contenido a muchas campañas y convirtió la causa en un recurso publicitario más.

Las nuevas generaciones, acostumbradas a analizar información y contrastar fuentes, identifican rápidamente cuando un mensaje carece de sustancia. Para ellas, no basta con declarar buenas intenciones: esperan datos, acciones verificables y resultados claros. Cuando esto no ocurre, la causa se percibe como oportunismo, no como compromiso genuino.

marcas “con causa”

2. Greenwashing y social washing

El greenwashing y el social washing han dejado una huella profunda en la percepción pública. Muchas empresas han sido señaladas por promover iniciativas ambientales o sociales mientras, en la práctica, mantienen modelos de negocio que generan impactos negativos significativos. Estos casos han erosionado la confianza incluso en aquellas marcas que sí intentan hacer las cosas bien.

Las generaciones más jóvenes crecieron viendo cómo campañas “responsables” eran desmentidas por investigaciones periodísticas o reportes de ONG. Como resultado, hoy observan con cautela cualquier discurso de impacto social. Para ellas, las marcas “con causa” deben demostrar que su narrativa no encubre prácticas contradictorias o dañinas.

3. Falta de coherencia entre discurso y operación

Otro factor clave es la incoherencia interna. Una marca puede hablar de diversidad, pero no reflejarla en sus equipos directivos; puede promover el consumo responsable, pero incentivar prácticas de sobreconsumo. Estas inconsistencias son especialmente visibles para generaciones que valoran la autenticidad por encima de la perfección.

Cuando el mensaje externo no coincide con la cultura corporativa, la desconfianza crece. Las nuevas generaciones esperan que la causa atraviese toda la organización: desde la cadena de suministro hasta la relación con empleados y comunidades. Si no hay coherencia, la causa pierde legitimidad.

marcas “con causa”

4. Exigencia de participación real y no simbólica

A diferencia de generaciones anteriores, los consumidores jóvenes no quieren ser espectadores pasivos. Esperan que las marcas abran espacios de diálogo, escuchen críticas y permitan la participación activa. Muchas marcas “con causa” fallan al mantener una comunicación unidireccional, centrada en lo que ellas dicen y no en lo que la comunidad necesita.

Cuando las causas se presentan de forma superficial o simbólica —por ejemplo, limitadas a fechas conmemorativas—, el mensaje resulta insuficiente. Las nuevas generaciones buscan procesos continuos, con metas claras y oportunidades para involucrarse más allá del consumo.

¿Cómo recuperar la confianza de los consumidores?

Para reconstruir la confianza, las marcas deben comenzar por la transparencia radical. Esto implica comunicar avances, pero también errores, retos y áreas de oportunidad. Reconocer lo que aún no se ha logrado genera más credibilidad que prometer impactos inmediatos.

Otra vía es respaldar el discurso con datos verificables, métricas claras y reportes accesibles. Las alianzas con organizaciones independientes, auditorías externas y objetivos medibles ayudan a demostrar que la causa no es solo narrativa.

Asimismo, integrar la causa al modelo de negocio es fundamental. Cuando la responsabilidad social se refleja en decisiones operativas, inversión e innovación, deja de ser un accesorio y se convierte en parte del ADN de la marca.

Finalmente, escuchar activamente a las comunidades y a los consumidores permite ajustar estrategias y construir relaciones más horizontales. La confianza no se impone: se construye con diálogo constante y coherencia.

marcas “con causa”

¿Por qué las marcas con causa siguen siendo necesarias?

A pesar del escepticismo, las marcas con causa siguen siendo relevantes. En un contexto de crisis climática, desigualdad social y pérdida de confianza institucional, el sector privado tiene un papel que no puede eludir. Las empresas cuentan con recursos, alcance e influencia capaces de generar cambios reales cuando se utilizan de forma responsable.

Además, cuando las causas se abordan con seriedad, pueden impulsar transformaciones profundas en cadenas de valor, hábitos de consumo e incluso marcos regulatorios. Las marcas “con causa” que actúan con coherencia no solo generan impacto positivo, sino que fortalecen relaciones de largo plazo con sus públicos.

Lejos de desaparecer, este tipo de marcas está evolucionando. Hoy funcionan mejor cuando abandonan el discurso grandilocuente y apuestan por acciones concretas, medibles y alineadas con su actividad principal.

De la promesa al compromiso real

La desconfianza de las nuevas generaciones hacia las marcas “con causa” no surge de la apatía, sino de una mayor exigencia. Estos consumidores esperan coherencia, transparencia y responsabilidad en un contexto donde los impactos sociales y ambientales son cada vez más evidentes.

Para las marcas, el reto no es abandonar las causas, sino asumirlas con mayor profundidad. Solo aquellas que transformen sus promesas en compromisos sostenidos lograrán recuperar la credibilidad y demostrar que las marcas con causa no solo son necesarias, sino capaces de generar cambios reales y duraderos.

Educación ambiental para las infancias: aprendamos sobre la composta

En el marco del Día Mundial de la Educación Ambiental, que se conmemora cada 26 de enero, Saber Nutrir, el programa de responsabilidad social de Grupo Herdez recuerda la importancia de formar conciencia ambiental desde la infancia. La educación ambiental en los más pequeños no sólo implica hablar de naturaleza, sino enseñar, desde edades tempranas, a cuidar los recursos, entender los ciclos de los alimentos y asumir un rol activo en la protección del entorno.

Desde su experiencia ha observado que cuando las infancias participan en actividades prácticas, el aprendizaje se vuelve más significativo y duradero. Acciones cotidianas como separar residuos, aprovechar alimentos y reutilizar materiales se transforman en herramientas educativas que fortalecen valores como la responsabilidad, el respeto y el cuidado del medio ambiente.

Uno de los ejemplos más claros y accesibles para trabajar educación ambiental con las infancias es la elaboración de composta. Este proceso permite explicar, de forma sencilla, qué ocurre con los residuos orgánicos después de su consumo y cómo pueden regresar a la tierra para nutrirla nuevamente. La composta ayuda a reducir la cantidad de desechos que llegan a los rellenos sanitarios y, al mismo tiempo, enseña que muchos residuos no son basura, sino recursos con un nuevo propósito.

Involucrar desde edades tempranas en la elaboración de composta fomenta la observación, la paciencia y el entendimiento de los ciclos naturales. Ver cómo restos de frutas y verduras se convierten en abono, refuerza la idea de que el cuidado del planeta comienza con pequeñas acciones diarias, tanto en casa como en la escuela. Además, estas prácticas suelen replicarse en familia, amplificando su impacto y generando una cultura de sostenibilidad que trasciende generaciones.

composta

¿Cómo hacer una composta en casa o en la escuela?

Este proceso de degradación de la materia orgánica es una actividad sencilla que puede adaptarse a distintos espacios y convertirse en una experiencia educativa para niñas y niños:

1) Elegir un recipiente adecuado. Puede ser un bote, caja o contenedor con tapa y pequeños orificios para permitir la ventilación.

2) Separar los residuos orgánicos. Restos de frutas y verduras, cáscaras de huevo, posos de café y bolsitas de té. Evitar carnes, lácteos y alimentos grasos.

3) Agregar material seco. Hojas secas, cartón sin tinta o aserrín ayudan a controlar la humedad.

4) Intercalar capas. Alternar residuos orgánicos con material seco para facilitar la descomposición.

5) Mezclar y observar. Remover la mezcla una vez por semana permite oxigenarla y observar los cambios.

6) Aprovechar el resultado. Tras algunas semanas, la composta se convierte en abono natural para plantas, huertos o áreas verdes.

Para Saber Nutrir, este tipo de prácticas además de fortalecer la educación ambiental, refuerzan la relación entre alimentación, cuidado del suelo y bienestar comunitario. Apostar por la educación ambiental desde la infancia es sembrar hábitos conscientes que contribuyen a un futuro más sostenible.

En este Día Mundial de la Educación Ambiental, el llamado es claro: enseñar a cuidar el planeta comienza con acciones simples y cercanas. La composta es una de ellas y, al integrarla en la vida cotidiana de niñas y niños, se siembra conciencia hoy para proteger los recursos del mañana.

La electromovilidad ya genera beneficios climáticos medibles en México

La adopción de vehículos eléctricos en México comienza a traducirse en beneficios climáticos medibles. De acuerdo con el Barómetro de Electromovilidad de la Electro Movilidad Asociación (EMA), los cerca de 100 mil vehículos eléctricos, híbridos conectables y de rango extendido adquiridos por conductores mexicanos durante 2025 evitarán la emisión de 34,865 toneladas de CO₂ equivalente (tCO₂e) en un año de operación calendario, al sustituir trayectos que habrían sido realizados por vehículos de combustión interna.

Al sumar los viajes verdes de taxis de plataforma, las emisiones evitadas sumarán 47,334 toneladas de CO₂ equivalente. Este impacto climático se refleja también en la sustitución de casi 385 millones de kilómetros recorridos sin emisiones locales, una contribución directa a la mejora de la calidad del aire y a los esfuerzos de descarbonización del transporte, particularmente en zonas urbanas con alta concentración vehicular.

Del total de emisiones evitadas, 28,330 tCO₂e corresponden exclusivamente a vehículos eléctricos, mientras que los híbridos conectables y los eléctricos de rango extendido aportan reducciones adicionales. A ello se suma el impacto de los viajes cero emisiones locales, realizados principalmente a través de plataformas digitales de transporte, que en 2025 evitaron 12,469 tCO₂e al completar más de 101 millones de kilómetros sin emisiones por escape.

electromovilidad en México

Más allá del crecimiento del parque vehicular, el Barómetro de EMA pone el foco en el impacto ambiental cotidiano de la electromovilidad: cada trayecto eléctrico sustituye emisiones locales en ciudades, reduciendo contaminantes asociados a enfermedades respiratorias y contribuyendo a un entorno urbano más saludable y una mejor calidad del aire. 

Respecto a la red de carga, el país alcanzó un total de 56,726 posiciones, lo que representa un crecimiento anual de 26%, una expansión que habilita el crecimiento del mercado y permite que los vehículos eléctricos se utilicen de manera continua, maximizando su impacto ambiental positivo. Para EMA, esta tendencia confirma que la electromovilidad comienza a consolidarse como una herramienta estructural para reducir la huella ambiental del transporte.

El cálculo de las emisiones de CO₂ equivalente evitadas se realizó con base en metodologías internacionales de medición climática, apoyadas por una plataforma digital especializada en cuantificación de carbono que EMA utiliza con el acompañamiento técnico de Bono, quien colabora como consultor externo en la medición y el cálculo de emisiones asociadas al parque vehicular eléctrico. 

electromovilidad en México

Durante 2025 las empresas que participan en el financiamiento de vehículos eléctricos e híbridos conectables registraron para el Barómetro de EMA un total de 10,802 créditos, con lo que duplicaron el resultado que habían tenido en 2024. 

“Cada kilómetro recorrido en modo eléctrico representa un avance concreto hacia un aire más limpio. En EMA coincidimos en que el acceso a tecnología eficiente y sostenible es una prioridad para las empresas que integran la Asociación. 

“Continuaremos promoviendo la adopción de vehículos eléctricos con información basada en datos, que permita a consumidores y autoridades tomar decisiones informadas para acelerar la descarbonización del transporte”, señaló Eugenio Grandio, presidente de EMA.

Ciberseguridad y gobernanza: cuando la protección de datos deja de ser un tema técnico

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Durante su conferencia matutina del 21 de enero de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo hizo una referencia breve pero significativa al estado de la ciberseguridad en el país. Al hablar de la digitalización de servicios públicos y del manejo de información sensible, subrayó que el gobierno enfrenta ataques constantes y ha fortalecido su capacidad institucional para proteger datos y sistemas críticos.

“Hay un programa integral de ciberseguridad en el gobierno… diario se reciben decenas de ataques y hay un sistema muy robusto para proteger la información”.

La mención no estaba dirigida al sector privado. Sin embargo, llega en un momento en el que la conversación sobre protección de datos, gobernanza digital y riesgos reputacionales resulta especialmente relevante para industrias intensivas en información, como el sector aeronáutico, la banca, el retail, la salud y las telecomunicaciones.

Un contexto que vuelve inevitable la conversación

En las últimas semanas, México ha avanzado en disposiciones que obligan a los usuarios de telefonía móvil a registrar y vincular su línea a una identidad verificable, incrementando de forma significativa el volumen de datos personales que deben ser recopilados, procesados y resguardados por operadores y autoridades.

Sin que ello implique una respuesta a un incidente específico, la referencia presidencial puede leerse como una señal preventiva: cuando la recolección y concentración de información sensible aumenta por mandato legal, también debe hacerlo la capacidad institucional para protegerla —y la necesidad de comunicarlo públicamente.

Esta lógica no es ajena al sector privado. Industrias como el transporte aéreo, donde se gestionan millones de datos personales de pasajeros, itinerarios, pagos y sistemas de operación crítica, enfrentan desafíos similares en materia de protección de información y continuidad operativa.

Ciberseguridad y gobernanza

De sistemas a gobernanza corporativa

Durante años, la ciberseguridad fue tratada como un tema confinado a áreas de sistemas o tecnología. Hoy, esa lectura resulta insuficiente.

La protección de datos personales, la continuidad operativa y la capacidad de respuesta ante incidentes digitales se han convertido en asuntos de gobernanza corporativa, con impacto directo en la reputación, la confianza de usuarios y la relación con reguladores.

Desde una perspectiva ESG, la ciberseguridad se inscribe de lleno en el eje de gobernanza, particularmente para sectores que operan infraestructura crítica, como las aerolíneas, donde una interrupción o filtración de información puede escalar rápidamente a una crisis pública.

Riesgos que evolucionan más rápido que las organizaciones

Especialistas en ciberseguridad han advertido que los riesgos actuales van más allá de la interrupción de sistemas. En algunos casos documentados a nivel internacional, la información sustraída —datos personales, registros de clientes o credenciales— puede terminar circulando en espacios de la deep web, donde se utiliza como insumo para esquemas de presión, extorsión digital o daño reputacional.

Ciberseguridad y gobernanza

Sin asumir que esto ocurra en todas las empresas ni en todos los sectores, el solo hecho de que este tipo de prácticas exista modifica la naturaleza del riesgo. Para industrias con alta exposición pública, como el sector aeronáutico, la gestión de un incidente digital implica no solo recuperar sistemas, sino proteger la confianza de pasajeros, aliados comerciales y autoridades.

Un patrón recurrente en grandes corporativos

En muchas organizaciones, la conversación sobre ciberseguridad existe, pero suele diluirse entre prioridades operativas. Hay diagnósticos, evaluaciones de riesgo y propuestas que avanzan lentamente, en parte porque el tema continúa percibiéndose como técnico y no estratégico.

Este patrón se repite en grandes corporativos de sectores regulados, donde la ciberseguridad suele recaer en áreas de riesgo o cumplimiento, sin escalar de manera sistemática al nivel del Consejo de Administración. El problema es que, cuando ocurre un incidente, el impacto rara vez se queda en el ámbito tecnológico.

Ciberseguridad y gobernanza

La señal institucional y el espejo para la IP

La referencia de la Presidenta no fue alarmista ni punitiva. Fue una señal institucional que reconoce que la transformación digital —y la mayor recolección de datos— exige elevar los estándares de protección y gobernanza.

Para el sector privado, y particularmente para industrias como la aeronáutica, el mensaje implícito es claro: la ciberseguridad ya no puede abordarse únicamente como una función técnica, sino como un componente central de la sostenibilidad organizacional y de la gestión reputacional.

La pregunta de fondo ya no es si las empresas están expuestas a riesgos digitales. La verdadera pregunta es si su estructura de gobierno está preparada para responder cuando la ciberseguridad deja de ser un asunto operativo y se convierte en una crisis de confianza.

Fuente:
Versión estenográfica de la conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, Presidencia de la República, Palacio Nacional, 21 de enero de 2026.

México, Davos y el discurso que sí resonó: señales de una agenda de desarrollo con justicia y sostenibilidad

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Durante su conferencia matutina del 21 de enero de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dejó entrever una definición relevante sobre cómo México se posiciona frente al nuevo contexto económico global. No ocurrió en un anuncio central ni como declaración programática, sino a partir de una referencia concreta al Foro Económico Mundial 2026.

Al responder sobre la participación del país en Davos, Sheinbaum respaldó explícitamente el discurso del primer ministro canadiense, Mark Carney, destacando su pertinencia frente al momento que vive la economía mundial.

“Por cierto, muy buen discurso de Carney, del primer ministro Carney; muy a tono con los momentos actuales.”

Claudia Sheinbaum Pardo, conferencia del 21 de enero de 2026.

La mención, breve pero directa, no fue casual.

Davos como marco: desarrollo económico con justicia y sostenibilidad

A partir de esa referencia, la Presidenta explicó el enfoque con el que México acudió al foro internacional. Más que promover al país únicamente como destino de inversión, el mensaje buscó articular crecimiento económico, justicia social y protección ambiental como un mismo modelo de desarrollo.

“Ella [Alicia Bárcena] va a presentar el Proyecto de Nación que representamos, lo que significa desarrollo económico con justicia y protección al medio ambiente, las inversiones públicas que estamos haciendo y la importancia de la inversión privada a partir de una visión de justicia y sustentabilidad.”

El énfasis es relevante: la sostenibilidad aparece como marco estructural, no como narrativa complementaria. En esa lógica, la inversión privada es bienvenida —incluida la inversión extranjera directa—, pero bajo un esquema que prioriza bienestar social, estabilidad institucional y responsabilidad ambiental.

Inversión, sí; pero ligada al bienestar

Sheinbaum reforzó esta idea al explicar cómo su gobierno concibe la relación entre inversión y crecimiento. La discusión no se centró en el PIB, sino en los efectos reales sobre la población.

“Vemos las inversiones no solamente como una forma de crecimiento sino, hoy, como una forma de generar empleo con bienestar; porque los salarios son mejores hoy de lo que eran antes”.

México y Davos

Esta afirmación conecta con una lectura ESG cada vez más presente en foros internacionales: la competitividad de los países no depende solo de costos o incentivos fiscales, sino de la calidad del empleo, la cohesión social y la estabilidad de largo plazo.

En ese mismo sentido, la Presidenta reiteró que México mantiene una política de apertura económica:

“Por supuesto que México está abierto a las inversiones privadas de distintos países, a la inversión extranjera directa”.

Certidumbre, Estado y reglas claras

Junto con la narrativa de desarrollo sostenible, Sheinbaum subrayó un componente clave para la inversión: la certidumbre institucional. Al enumerar las ventajas que México ofrece frente a otros países, destacó cuatro elementos:

“Primero: el pueblo de México, trabajador, responsable.
Segundo: un gobierno reconocido por su pueblo.
Tercero: certidumbre.
Y cuarto: que vemos las inversiones no solamente como crecimiento, sino como empleo con bienestar.”

El énfasis en reglas claras, cumplimiento fiscal y fin de prácticas discrecionales forma parte del pilar de gobernanza, indispensable en cualquier conversación contemporánea sobre sostenibilidad económica.

Otras señales de sostenibilidad en la mañanera

Más allá del bloque Davos, la conferencia dejó otras referencias relevantes en clave ESG, aunque no siempre formuladas bajo esa etiqueta.

Por un lado, la Presidenta volvió a insistir en que la protección ambiental es inseparable del desarrollo económico, reforzando el mensaje llevado a Davos:

“Desarrollo económico con justicia y protección al medio ambiente… a partir de una visión de justicia y sustentabilidad”.

Por otro, abordó un tema menos visible, pero estratégico: la ciberseguridad y la protección de datos personales, particularmente en el contexto de la digitalización de servicios públicos y del sistema de salud.

“Hay un programa integral de ciberseguridad en el gobierno… diario se reciben decenas de ataques y hay un sistema muy robusto para proteger la información”.

Desde una lectura ESG, este punto apunta directamente al eje de gobernanza, al reconocer que la modernización del Estado debe ir acompañada de seguridad tecnológica, respeto a los derechos de las personas y responsabilidad institucional en el manejo de datos sensibles.

México y Davos

Una narrativa que busca coherencia

En conjunto, la referencia al discurso de Carney, el mensaje llevado a Davos y los temas abordados en la mañanera muestran un intento por construir coherencia entre política económica, agenda social, sostenibilidad ambiental y fortalecimiento institucional.

No se trata de una declaración aislada ni de una adopción explícita del lenguaje ESG, pero sí de una narrativa que dialoga con los debates globales sobre el futuro del desarrollo.

En un contexto internacional marcado por la incertidumbre, México parece apostar por un posicionamiento que combina apertura económica, justicia social y sostenibilidad como elementos de largo plazo. Para empresas, inversionistas y actores que siguen de cerca la evolución de la agenda ESG en la región, es una señal que merece atención.

Fuente: Versión estenográfica de la conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, Presidencia de la República, Palacio Nacional, 21 de enero de 2026.

3 claves para evitar el greenwashing en tu estrategia de comunicación

Para empresas, líderes corporativos y equipos de sostenibilidad, comprometerse con la agenda ambiental ya no es una opción reputacional, sino una expectativa básica del mercado. Consumidores, inversionistas y reguladores observan con lupa cómo se comunican los impactos ambientales de productos y servicios, y esperan mensajes claros, verificables y coherentes con la realidad operativa de las organizaciones. En este contexto, evitar el greenwashing en tu estrategia de comunicación se ha convertido en un imperativo estratégico.

La presión no es menor: estudios recientes muestran que los consumidores están dispuestos a pagar más por productos con credenciales sostenibles, pero también castigan con rapidez a las marcas que exageran o distorsionan sus logros ambientales. La proliferación de afirmaciones engañosas ha provocado un endurecimiento regulatorio y un mayor escrutinio social, elevando los riesgos legales y reputacionales para las compañías que no comunican con rigor. Por ello, te presentamos a continuación algunas medidas efectivas para evitar el greenwashing en tu estrategia de comunicación.

3 claves para evitar el greenwashing en tu estrategia de comunicación

1. Alinear cada mensaje con marcos regulatorios y principios claros

El punto de partida para evitar el greenwashing en tu estrategia de comunicación es conocer y aplicar los marcos regulatorios existentes. En el Reino Unido, por ejemplo, el Código de Declaraciones Verdes de la Autoridad de Competencia y Mercado (CMA) establece seis principios fundamentales: veracidad, claridad, información completa, relevancia, enfoque de ciclo de vida y fundamentación. Estos criterios no son solo una guía legal, sino un estándar de buena práctica comunicacional.

Cumplir con estos principios implica revisar cada afirmación ambiental desde la perspectiva del consumidor promedio. Una declaración técnicamente correcta puede resultar engañosa si omite información relevante o exagera el impacto positivo. Por ello, las empresas deben asegurarse de que sus mensajes sean precisos, comprensibles y contextualizados, evitando ambigüedades que puedan inducir a error.

greenwashing en tu estrategia de comunicación

2. No comunicar acciones aisladas sin el contexto completo

Uno de los errores más comunes que conducen al greenwashing en tu estrategia de comunicación es presentar iniciativas puntuales como si representaran el desempeño ambiental total de la empresa. Casos analizados por la Autoridad de Normas Publicitarias (ASA) han demostrado que incluso afirmaciones verdaderas pueden ser consideradas engañosas si se omite información clave sobre impactos negativos relevantes.

Esto es especialmente crítico para compañías que operan en sectores intensivos en emisiones. Comunicar esfuerzos ambientales sin reconocer los retos estructurales del negocio puede generar una narrativa desequilibrada. La clave está en adoptar una visión amplia: explicar avances, pero también límites, retos y compromisos de transición, construyendo un relato honesto y creíble.

3. Sustentar las afirmaciones con gobernanza, datos y verificación

Evitar el greenwashing en tu estrategia de comunicación requiere una base sólida de gobernanza interna. Las declaraciones ambientales no deben depender únicamente del área de marketing, sino integrarse en procesos formales que involucren a los equipos de sostenibilidad, legal, cumplimiento y compras. Esto reduce riesgos y fortalece la coherencia del mensaje.

Algunas acciones clave incluyen:

  • Definir políticas internas para la elaboración y aprobación de afirmaciones ambientales.
  • Establecer criterios claros de evidencia, respaldo documental y verificación.
  • Revisar datos provenientes de la cadena de suministro y socios estratégicos.
  • Implementar auditorías periódicas de materiales de comunicación.

Una comunicación sustentada en procesos robustos no solo protege a la empresa, sino que refuerza la confianza de los grupos de interés.

greenwashing en tu estrategia de comunicación

De una buena estrategia a una comunicación verdaderamente excelente

Una estrategia de comunicación ambiental “correcta” cumple con la ley y evita sanciones. Sin embargo, una estrategia excelente va más allá del cumplimiento y se convierte en una ventaja competitiva. Esto ocurre cuando las afirmaciones ambientales están claramente vinculadas con la estrategia corporativa de sostenibilidad, los compromisos públicos y las divulgaciones obligatorias y voluntarias de la empresa.

La excelencia comunicacional se logra cuando la narrativa de sostenibilidad es consistente en todos los canales y refleja una visión de largo plazo. Alinear campañas de marketing con objetivos climáticos, planes de transición y reportes ESG permite construir mensajes con mayor profundidad, coherencia y credibilidad. Así, la comunicación deja de ser reactiva y se transforma en una herramienta de liderazgo.

Además, una comunicación sólida y bien fundamentada tiene beneficios tangibles: mayor impacto positivo en el consumidor, reducción del riesgo de quejas o litigios, y resiliencia frente a un entorno regulatorio cada vez más estricto. En otras palabras, invertir en calidad comunicacional es también una estrategia de gestión de riesgos.

greenwashing en tu estrategia de comunicación

Comunicar sostenibilidad con integridad

Evitar el greenwashing en tu estrategia de comunicación no se trata únicamente de proteger la reputación de la empresa, sino de contribuir a un mercado más transparente y a decisiones de consumo mejor informadas. En un entorno de creciente vigilancia regulatoria y social, las compañías que comuniquen con rigor, evidencia y contexto estarán mejor preparadas para enfrentar los desafíos futuros.

Para las áreas de responsabilidad social y sostenibilidad, el reto es claro: pasar de mensajes atractivos a narrativas responsables, alineadas con la realidad del negocio y con los compromisos ambientales asumidos. Comunicar menos, pero mejor, es hoy una de las formas más efectivas de generar confianza y demostrar liderazgo genuino en sostenibilidad.

¿Pagar más por la carne ayudaría al medio ambiente? Lo que dice un nuevo estudio

Durante años, el debate sobre el impacto ambiental del consumo de carne se ha centrado en la responsabilidad individual y en los cambios de dieta voluntarios. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que las políticas fiscales podrían desempeñar un papel mucho más decisivo y rápido para reducir los daños ecológicos asociados a los productos de origen animal. En particular, la aplicación del IVA completo a la carne de res, cerdo, cordero y pollo aparece como una medida con efectos ambientales relevantes y costos sociales relativamente bajos.

Publicado en Nature Food por investigadores del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, el análisis plantea que el actual sistema de precios distorsiona la realidad ambiental del consumo de carne. Al mantener tipos impositivos reducidos o incluso nulos, muchos gobiernos europeos estarían subsidiando indirectamente actividades con altos costos climáticos, hídricos y de biodiversidad, enviando señales contradictorias frente a sus compromisos ambientales.

El peso ambiental oculto del consumo de carne

Los productos de origen animal concentran la mayor parte de la huella ecológica de la dieta en la Unión Europea. Según el estudio, este tipo de alimentos es responsable de casi una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al consumo doméstico, además de más de la mitad de la pérdida de biodiversidad y de la contaminación por fósforo. Estos impactos rara vez se reflejan en el precio final que paga el consumidor.

El análisis también subraya que la huella ambiental de la carne supera ampliamente a la de los alimentos de origen vegetal en casi todos los indicadores evaluados. El impacto climático, el uso del suelo y la presión sobre los ecosistemas son significativamente mayores, lo que evidencia una brecha entre el costo real de producción y el precio de mercado. La única excepción relevante es el uso del agua, donde algunos productos vegetales también presentan cargas elevadas.

impuesto a la carne

Esta desconexión responde, en parte, a la complejidad de calcular y trasladar los costos ambientales a los precios finales. Ante esta dificultad, los autores sostienen que eliminar exenciones fiscales a los productos más dañinos sería el primer paso más sencillo y directo para corregir la señal de precio. En ese contexto, el impuesto a la carne aparece como una herramienta de política pública pragmática.

Además, el estudio enfatiza que el actual esquema impositivo protege a los consumidores de los costos sociales y ambientales de su dieta. Al no internalizar estos impactos, el sistema perpetúa patrones de consumo intensivos en recursos naturales, lo que contradice los objetivos climáticos y de sostenibilidad que la propia UE ha asumido de manera formal.

El impuesto a la carne y las propuestas fiscales del estudio

El trabajo del Instituto de Potsdam evaluó dos posibles reformas: la eliminación de los tipos reducidos de IVA para la carne y la aplicación de un precio al carbono sobre los alimentos. Ambas medidas buscan internalizar los costos ambientales y modificar los patrones de consumo sin recurrir a prohibiciones directas. No obstante, el impuesto a la carne vía IVA completo se perfila como la opción más viable a corto plazo.

Actualmente, 22 de los 27 países de la Unión Europea aplican un tipo reducido a la compra de carne. Las diferencias son notables: en Irlanda, la carne tiene un impuesto cero frente al 23 % general; en Francia la brecha es de 15 puntos porcentuales; en Alemania e Italia, de 12; y en España, de 11. Solo cinco países gravan la carne con el tipo general de IVA, lo que evidencia la magnitud del privilegio fiscal.

Según las estimaciones del estudio, eliminar estas exenciones permitiría reducir el daño ambiental asociado al consumo de alimentos entre un 3,48 % y un 5,7 %, dependiendo del tipo de impacto. En términos climáticos, esto se traduciría en una reducción anual de 29,9 megatones de CO₂ equivalente, aproximadamente un 5 % del total vinculado a la dieta.

impuesto a la carne

Los autores reconocen que un precio al carbono aplicado directamente a los alimentos podría generar beneficios ambientales aún mayores. Sin embargo, esta alternativa implicaría cálculos económicos y negociaciones políticas más complejas. Por ello, el impuesto a la carne mediante la reforma del IVA se presenta como una solución transitoria, pero eficaz, para comenzar a corregir las distorsiones actuales.

Impacto en los consumidores: costos, redistribución y desigualdad

Uno de los principales cuestionamientos a cualquier impuesto a la carne es su impacto en los hogares, especialmente en aquellos con menores ingresos. El estudio aborda este punto de forma explícita y concluye que el efecto final depende, en gran medida, de cómo se utilicen los ingresos fiscales adicionales. Sin mecanismos de compensación, el gasto medio anual en alimentación por hogar en la UE aumentaría en 109 euros.

No obstante, si los gobiernos redistribuyeran estos ingresos mediante pagos directos a la ciudadanía, el costo neto se reduciría drásticamente a apenas 26 euros al año por hogar. Esta cifra pone en entredicho la idea de que una reforma fiscal de este tipo necesariamente agravaría la desigualdad, siempre que se diseñe con criterios de justicia social.

El estudio también compara esta opción con la imposición de un precio del carbono de 52 euros por tonelada aplicado a los alimentos. En ese escenario, el costo neto para los hogares se reduciría a unos 12 euros anuales, con mayores beneficios ambientales. Sin embargo, la complejidad técnica y política de esta alternativa limita su viabilidad inmediata frente al ajuste del IVA.

El diseño del impuesto a la carne resulta clave. Sin redistribución, el riesgo de afectar de manera desproporcionada a ciertos grupos es real. Con una aplicación progresiva y transparente, en cambio, la medida podría corregir fallas de mercado sin profundizar las brechas sociales existentes.

impuesto a la carne

¿Una solución estructural o un paliativo necesario?

Aunque los resultados del estudio son contundentes, los propios autores advierten que estas políticas no deben entenderse como una solución única. El impuesto a la carne puede reducir impactos de forma rápida y relativamente económica, pero no sustituye la necesidad de transformar los sistemas alimentarios ni de promover una moderación sostenida en el consumo de productos de origen animal.

Charlotte Plinke, autora del estudio, subraya que aún no se han calculado completamente todos los impactos ambientales de la carne. Esto implica que incluso las cifras actuales podrían estar subestimando el daño real. En ese sentido, la reforma fiscal sería apenas un primer paso para visibilizar costos que hoy permanecen ocultos en la cadena de valor.

Este tipo de medidas plantea un cambio relevante en la narrativa: el problema deja de recaer exclusivamente en las decisiones individuales y se traslada al diseño de políticas públicas coherentes con los compromisos climáticos. Las empresas del sector alimentario también se verían presionadas a innovar y diversificar su oferta hacia alternativas menos intensivas en recursos.

En última instancia, el impuesto a la carne puede funcionar como un catalizador. No elimina por sí solo el impacto ambiental del consumo cárnico, pero sí corrige incentivos, genera recursos para políticas compensatorias y abre la puerta a una conversación más honesta sobre el verdadero costo de lo que comemos.

impuesto a la carne

Fiscalidad, sostenibilidad y responsabilidad compartida

El estudio del Instituto de Potsdam aporta evidencia sólida de que ajustar la fiscalidad de la carne podría generar beneficios ambientales significativos sin imponer una carga excesiva a los consumidores. Al eliminar privilegios fiscales, los gobiernos tendrían una herramienta concreta para alinear precios, impactos ambientales y objetivos climáticos, siempre que el diseño del impuesto a la carne contemple mecanismos de redistribución justa.

Sin embargo, la investigación también deja claro que estas medidas son insuficientes si no se acompañan de cambios estructurales en los sistemas alimentarios y de una moderación consciente en el consumo de carne. Para los actores de la responsabilidad social empresarial, el reto no está solo en apoyar políticas fiscales más coherentes, sino en impulsar modelos de producción y consumo que reduzcan de manera duradera la presión sobre el planeta.

¿Qué tan vulnerable es tu casa al cambio climático? Así puedes evaluarlo

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En todo el mundo, los fenómenos meteorológicos extremos —desde sequías prolongadas hasta inundaciones e incendios forestales— son cada vez más frecuentes, intensos y duraderos. Esta realidad ya no es una proyección científica, sino un factor que incide directamente en la seguridad patrimonial, el bienestar social y la estabilidad de los mercados inmobiliarios. Evaluar el riesgo climático en casa se ha convertido en una tarea estratégica, no solo para propietarios, sino también para inversionistas y responsables de políticas públicas.

Tan sólo en Estados Unidos, más de uno de cada cuatro hogares está expuesto a riesgos climáticos graves o extremos, mientras que sólo el año pasado los desastres climáticos causaron cerca de 276 muertes y pérdidas económicas por 115 mil millones de dólares. Estos impactos no se limitan a la destrucción física: influyen en el valor de los inmuebles, en el acceso a seguros, en los costos de mantenimiento y, cada vez más, en la posibilidad misma de vender una propiedad en el futuro.

Riesgo climático en casa: cómo impacta el valor y la venta de un inmueble

El riesgo climático en casa ya es un factor que comienza a alterar la dinámica del mercado inmobiliario. Investigaciones realizadas por plataformas como Redfin y Zillow han demostrado que las propiedades ubicadas en zonas con alto riesgo de inundaciones, incendios forestales o calor extremo pueden tardar más en venderse y, en algunos casos, hacerlo a precios inferiores a los esperados. El riesgo ambiental se traduce en incertidumbre financiera.

A esto se suma el incremento en los costos asociados a la vivienda. Las primas de seguros se elevan o, en ciertos casos, dejan de ofrecerse; las reparaciones preventivas se vuelven más frecuentes y costosas; y los gastos de energía aumentan ante eventos como olas de calor extremo. Así, el riesgo climático en casa deja de ser un tema ambiental y se convierte en una variable económica tangible.

riesgo climático en casa

Paradójicamente, acceder a información clara sobre estos riesgos se ha vuelto más difícil. Herramientas públicas como el Índice de Riesgo Futuro de FEMA, que proyectaba pérdidas económicas a nivel de condado bajo distintos escenarios climáticos, fueron eliminadas recientemente. Asimismo, Zillow retiró su sistema de calificación de riesgo climático tras quejas de propietarios y agentes inmobiliarios, lo que abrió un debate sobre transparencia y responsabilidad en el sector.

La eliminación de estas herramientas no significa que el riesgo haya desaparecido, sino que ahora es menos visible. Esto genera asimetrías de información que afectan la toma de decisiones y pueden derivar en activos inmobiliarios sobrevaluados. Además, este fenómeno plantea preguntas clave sobre divulgación de riesgos, protección al consumidor y estabilidad financiera a largo plazo.

Cómo evaluar el riesgo climático en casa y prepararse ante sus efectos

Evaluar el riesgo climático en casa requiere combinar datos técnicos con un análisis práctico del entorno. Existen plataformas privadas como First Street que ofrecen información detallada —por una tarifa— sobre riesgos de inundación, incendios forestales, vientos extremos, calor y calidad del aire. De hecho, esta firma identificó que el 94 % de las propiedades destruidas por el incendio de Eaton en Altadena estaban clasificadas previamente como de riesgo severo o extremo.

https://twitter.com/latimes/status/1878588043990298961?s=20

Otras plataformas inmobiliarias como Redfin, Realtor.com y Homes.com continúan mostrando estos datos, lo que permite a compradores y vendedores incorporar el riesgo climático en sus decisiones. Como alternativa gratuita, el Índice Nacional de Riesgo de FEMA ofrece mapas interactivos sobre 18 tipos de peligros actuales. Sin embargo, expertos advierten que estos datos pueden ser complejos de interpretar sin un marco adecuado para la toma de decisiones.

Para identificar el riesgo climático en casa, conviene evaluar aspectos como:

  • Ubicación: cercanía a ríos, zonas forestales, costas o áreas con historial de calor extremo.
  • Infraestructura: altura de la vivienda, materiales de construcción y estado del techo.
  • Entorno inmediato: árboles cercanos, drenaje pluvial y calidad del aire.

Una vez identificado el riesgo, la prevención es clave. Si mudarse no es una opción, los especialistas recomiendan adoptar medidas de adaptación, como elevar instalaciones críticas en zonas inundables, gestionar la vegetación cercana para reducir el riesgo de incendios o reforzar estructuras ante vientos extremos. También es fundamental contar con un plan familiar de emergencia, documentos importantes listos para evacuar y protocolos claros de actuación.

No obstante, los expertos subrayan que la responsabilidad no debe recaer únicamente en las personas. La gestión del riesgo climático en casa debe integrarse en una planificación comunitaria y gubernamental más amplia. Políticas de ordenamiento territorial, normas de construcción resiliente y sistemas de comunicación de riesgos a escala local resultan más eficaces que acciones aisladas vivienda por vivienda.

riesgo climático en casa

Del riesgo individual a la responsabilidad colectiva

El cambio climático está redefiniendo el concepto de seguridad habitacional. Evaluar el riesgo climático en casa ya no es una decisión opcional, sino una necesidad para proteger el patrimonio, anticipar costos y garantizar la habitabilidad a largo plazo de las comunidades. Ignorar estos factores puede traducirse en pérdidas económicas significativas y en una mayor vulnerabilidad social.

El reto es avanzar hacia modelos de transparencia, prevención y adaptación que integren a gobiernos, empresas y ciudadanía. Solo mediante una visión colectiva del riesgo climático será posible proteger no solo las viviendas individuales, sino la estabilidad económica y social de las comunidades frente a un clima cada vez más incierto.

ITALIKA; para comunicar sostenibilidad hay que entenderla

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por aRSEnico

Hace unos días me topé con un comunicado de prensa de la marca de motos ITALIKA y… ¡Pardiez!… entendí lo que es decir que hablamos italiano solo porque comemos pizzas y spaghetti.

Resulta y resalta — como dicen ahora las nuevas generaciones, sintiéndose doctos — que ITALIKA decidió celebrar el Día Mundial de la Educación Ambiental con una oda a la motocicleta como solución ecológica. No es broma. ¡Una motocicleta! ¡De combustión! Porque claro, si vamos a salvar el planeta, lo primero es llenarlo de motores de bajo cilindraje… ¿no?

Su comunicado, digno de un comercial de shampoo que “promete cabello después de usarlo”, nos habla de “movilidad responsable”“democratización de la eficiencia” y “pilotos conscientes”. Suena precioso. Casi pude oír a un colibrí llorar de emoción. 

La moto: ese unicornio verde que huele a gasolina

Según la marca, la solución al colapso ambiental de nuestras ciudades no está en repensar la movilidad urbana, invertir en transporte público limpio o dejar de depender de los combustibles fósiles. No, la respuesta es usar más motocicletas. Porque, claro, una moto tarda menos en avanzar por el tráfico, y eso —dicen ellos— “reduce el tiempo del motor encendido” y, por ende, “las emisiones”.

¿Es en serio?

¿Datos? Ninguno. ¿Métricas? Cero. No comunicaron nada de eso… porque cuando estás salvando al planeta con comunicados pomposos ¿quién necesita evidencia?

Lo que ITALIKA no menciona es que en México, según instituciones como el INEGI, la SEMOVI y diversas ONGs de seguridad vial, el parque vehicular de motocicletas ha crecido más del 90% en los últimos cinco años, muchas veces con unidades de baja eficiencia y sin controles reales de emisiones. Tampoco menciona que el 38% de las muertes viales involucran motociclistas. Estos son números reales y representan una condición urgente a atender.

“Verde”: el disfraz favorito

El texto señala la idea de movilidad verde. Una joya. No se puede llamar “verde” a un vehículo de combustión que emite CO₂, NOx y ruido. Ningún auto o moto es verde. Punto.

La verdadera movilidad verde —la de verdad, con mayúsculas y sin gasolina— se llama transporte público eficiente, bicicletas, electrificación masiva, ciudades caminables. Pero eso no vende vehículos. Así que es mejor sugerir que “verde” es cualquier cosa que tarde menos en llegar, porque, claro, menos tiempo prendido = casi la salvación del Amazonas

Educación ambiental… ¿de verdad?

La agencia de comunicación de ITALIKA fue más allá, sugiriendo que se debe educar en estos temas al motociclista. ¿Cómo? Diciéndole que mantengas sus llantas bien infladas y vaya a afinar tu unidad. Lo cual, asumimos que se puede hacer en sus centros de servicio. ¡Qué nobleza!

¿Y si no afinas la moto? Ah, pues entonces tú eres el problema ambiental, no el sistema que permite poner miles de motores de combustión en circulación cada semana.

La ISO 26000, por cierto, tiene una palabra para quien está al mando del marketing y comunicación de las empresas: comportamiento ético. Pero ¿a quién le importa?

Cuando la RSE se vuelve ROI

Lo más fascinante de este tipo de discurso es cómo disfrazan estrategias de venta como si fueran responsabilidad social. Aquí no hay reportes de impacto, ni metas de descarbonización, ni indicadores GRI. Solo green storytelling bien, bien lavado.

Y eso es lo peligroso. Porque una marca que comunica de esta manera y usa la sostenibilidad como bandera —mientras vende motores de combustión— está usando el tema solo como herramienta de marketing, no como una guía ética o estratégica. Eso no es RSE. Es greenwashing.

¿Sabes qué sería verdaderamente responsable? Que ITALIKA tuviera en su sitio al menos una pestaña de responsabilidad social o un informe. O que transparentara cifras de estos temas. O que compensara su huella de carbono invirtiendo en soluciones basadas en la naturaleza. Pero eso cuesta más que escribir un boletín bonito con frases como “cada gota cuenta”.

El planeta no se salva con slogans

ITALIKA no es el demonio. Es solo una marca tratando de hacer lo que muchas otras hacen: aprovechar el clima de sostenibilidad para comercializar más, sin revisar a fondo lo que significa usar estos tópicos, sin comprenderlos, sin asesorarse con profesionales del tema para entender qué si están haciendo bien para comunicarlo, y qué no pueden salir a decir porque simplemente no es cierto, por mucho que queramos maquillarlo.

Porque si de verdad creemos que una motocicleta que emite gases puede ser “verde”, tal vez sea porque estemos viviendo en Ciudad Esmeralda y creemos aún en el Mago de Oz. Y aquí hay un punto clave que no es menor: este tipo de comunicaciones deberían pasar, necesariamente, por la consultora o el área interna que gestiona en ITALIKA la obtención del Distintivo ESR. Justamente para evitar estas ocurrencias que confunden marketing con responsabilidad social y terminan exponiendo a la marca a críticas por greenwashing. Porque si la sostenibilidad es parte del discurso corporativo, también debería ser parte del filtro editorial.


aRSEnico es el seudónimo químico de un asesor en RS muy tóxico, solitario, ensimismado y cuasi misántropo, que a través de una propuesta editorial de crítica ácida, expone las circunstancias, a veces inverosímiles, que se presentan en la RSE. La columna, si bien es ficticia se alimenta de eventos de la vida real sin los cuales no sería posible su realización. El objetivo es precisamente, además de provocar la risa forzada de reconocer y reconocerse en ella, señalar dichas circunstancias desde un enfoque cínico e incluso que raya en anti RS, para mostrar finalmente en este radioactivo estilo, el “deber ser” de la RSE.

Tec de Monterrey campus Guadalajara convoca a jóvenes agentes de cambio a ser “Líderes del Mañana”

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Por Fabián Muro

La Universidad Tecnológico de Monterrey campus Guadalajara invita a jóvenes con excelencia académica y liderazgo social a postularse a la convocatoria “Líderes del Mañana”.

Esta beca otorga el 100% de colegiatura para estudios universitarios y está dirigida a aquellos líderes dispuestos a poner sus talentos y capacidades al servicio de la sociedad, convirtiéndose en verdaderos agentes de cambio. La convocatoria forma parte de la treceava generación.

Desde 2013, más de 2,300 estudiantes de México y América Latina han formado parte de este programa que enriquece su formación y amplifica el impacto de los proyectos que ya lideran. Actualmente, 951 estudiantes están cursando sus estudios universitarios y 1,75 egresadas y egresados contribuyen profesionalmente en sectores como ciencia, tecnología, salud, emprendimiento social, educación y desarrollo comunitario, entre otros. Más de 243 jóvenes de Campus Guadalajara han sido parte de este programa de financiamiento educativo.

Líderes del Mañana

Campus Guadalajara Tec de Monterrey invita a estudiantes, familias, docentes y organizaciones de la región a difundir esta convocatoria y motivar a más jóvenes a postularse a esta convocatoria que estará abierta hasta el 27 de febrero del 2026. 

Casos de éxito

Daana Janiel Sánchez Frausto, de la carrera Licenciatura en Biociencias quién promueve el acceso equitativo a diagnóstico oncológicos oportunos mediante el desarrollo de herramientas de detección temprana de cáncer de mama que sean asequibles, mínimamente, invasivas y utilizables en laboratorios con infraestructura limitada a través de mi-Biomark.   

Por su parte, Pablo Alejandro Olivares Ramírez, de la carrera Ingeniería en Bioingeniería y Procesos Químicos quién ha representado a México en Stockholm Junior Water Prize 2025 en Suecia y destaca por desarrollar soluciones innovadoras para el tratamiento del agua, uniendo ciencia aplicada, emprendimiento y compromiso social.  

Convocatoria “Líderes del Mañana”.