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Green Industrial Grids: la iniciativa que une a Amazon, Google y más para descarbonizar la industria

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La transición energética europea enfrenta un cuello de botella cada vez más evidente: la infraestructura eléctrica. En este contexto, más de una docena de empresas intensivas en consumo energético que operan en Europa han decidido unir fuerzas bajo una nueva alianza industrial denominada Green Industrial Grids, con el objetivo de acelerar la modernización de las redes eléctricas como condición indispensable para la competitividad y la descarbonización.

La asociación, conocida formalmente como Green Industrial Grids Alliance (GIGA), reúne a gigantes tecnológicos como Amazon, Google, Meta y Microsoft, junto con actores clave del sector energético e industrial como Siemens Energy, Hitachi Energy, Linde y Melten. También participan empresas de carga de vehículos eléctricos como Electra, Fastned y Milence, lo que refleja la amplitud del ecosistema que depende de una red eléctrica robusta, flexible y limpia.

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Green Industrial Grids: una alianza para redefinir la infraestructura energética europea

La iniciativa Green Industrial Grids surge de una constatación compartida por el sector privado: la electrificación de la industria y la digitalización avanzan más rápido que la capacidad de las redes eléctricas europeas para acompañarlas. GIGA busca cerrar esta brecha alineando las necesidades reales de los grandes consumidores de energía con la planificación y regulación de la infraestructura de red.

Los miembros de la alianza aportarán conocimientos técnicos y experiencia operativa directa a los responsables de políticas públicas, reguladores y planificadores de red. El objetivo es que el desarrollo de la infraestructura eléctrica deje de ser reactivo y se convierta en un habilitador estratégico de la transición energética y del crecimiento económico bajo en carbono.

Entre sus prioridades, Green Industrial Grids abogará por una colaboración mucho más estrecha entre autoridades y consumidores industriales de energía. Esto incluye mejorar la coordinación en los planes de expansión de la red, acelerar la conexión de proyectos maduros y asegurar que la infraestructura responda a las necesidades del sector privado que está liderando la electrificación.

Asimismo, la alianza impulsará el despliegue de soluciones existentes para maximizar el uso de la red actual, promover la movilización de financiación privada para su modernización y reformar los procesos de cola de conexión, uno de los principales frenos para la integración de energías renovables en Europa.

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Cuellos de botella en la red: un riesgo para la descarbonización industrial

Los desafíos que busca atender Green Industrial Grids no son menores. La Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió que los cuellos de botella en la red, causados por infraestructuras obsoletas y procesos de planificación ineficientes, están retrasando la conexión de proyectos de energías renovables en varios mercados europeos, incluidos países como los Países Bajos.

Esta situación amenaza con frenar la electrificación de sectores clave como la industria pesada, el transporte y la calefacción. Sin redes capaces de absorber nueva generación limpia y una mayor demanda eléctrica, los compromisos climáticos corren el riesgo de quedarse en el papel.

Matt Ersin, presidente de GIGA y director senior de Fastned, lo resumió con claridad:

“La transición energética de Europa solo tendrá éxito si nuestras redes evolucionan con la misma velocidad y escala que la electrificación industrial y la innovación digital”.

La frase refleja una visión compartida por empresas que ya están invirtiendo en descarbonización, pero que dependen de una infraestructura adecuada para escalar. Desde una perspectiva de RSE, este diagnóstico es clave. La responsabilidad corporativa ya no se limita a reducir emisiones internas, sino a involucrarse activamente en la transformación de los sistemas que hacen posible una economía baja en carbono.

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Financiar la red: el gran desafío estructural de Europa

Uno de los ejes centrales de Green Industrial Grids es el financiamiento. Según la AIE, la inversión mundial anual en redes eléctricas se ha mantenido prácticamente estancada desde la firma del Acuerdo de París en 2015, en torno a los 300 mil millones de dólares anuales. Para cumplir con una trayectoria compatible con limitar el calentamiento global a 1.5 °C, esta cifra debería duplicarse y alcanzar los 600 mil millones de dólares anuales hacia 2030.

El desafío es aún más concreto en Europa. La Comisión Europea ha estimado que será necesario desbloquear alrededor de 1.2 billones de euros en inversiones en infraestructura de red eléctrica hasta 2040, en línea con los objetivos climáticos y de crecimiento económico del bloque. Sin estas inversiones, la expansión de energías renovables y la electrificación industrial simplemente no podrán avanzar al ritmo necesario.

En respuesta, la Comisión presentó recientemente el llamado “Paquete de Redes Europeas”, que busca mejorar la cooperación transfronteriza, agilizar los permisos y reducir los costos de ejecución de proyectos de infraestructura energética. No obstante, estas medidas aún deberán ser negociadas por el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE antes de entrar en vigor.

En este escenario, la presión coordinada del sector privado a través de Green Industrial Grids puede convertirse en un catalizador clave para acelerar decisiones políticas, movilizar capital y alinear la planificación pública con la realidad industrial.

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Una alianza estratégica para la competitividad y la RSE en Europa

Más allá de la noticia, Green Industrial Grids representa un cambio relevante en la forma en que las empresas abordan la transición energética. En lugar de limitarse a cumplir objetivos individuales de descarbonización, estas compañías reconocen que su competitividad futura depende de sistemas energéticos colectivos capaces de sostener la electrificación y la digitalización.

La iniciativa marca un paso hacia una RSE más sistémica y menos fragmentada. Participar activamente en el rediseño de la infraestructura energética es una forma de asumir corresponsabilidad sobre los límites estructurales que hoy frenan la acción climática.

En un momento en el que Europa busca mantener su liderazgo climático sin sacrificar competitividad, alianzas como Green Industrial Grids muestran que el sector privado puede —y debe— ser parte de la solución. La descarbonización industrial no será posible sin redes modernas, y estas, a su vez, no avanzarán sin una visión compartida entre empresas, reguladores y gobiernos.

¿Cómo eBay está transformando sus envíos para reducir su huella de carbono?

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El crecimiento acelerado del comercio electrónico ha traído consigo un desafío ambiental de gran escala: la logística. En este contexto, empresas como eBay enfrentan una presión creciente para demostrar que es posible escalar modelos digitales sin profundizar la crisis climática, particularmente en lo que respecta a transporte y distribución. La magnitud de los envíos, su complejidad y su dependencia de terceros hacen que este sea uno de los frentes más difíciles de descarbonizar.

La huella de envíos de eBay es uno de los principales componentes de sus emisiones de Alcance 3, por lo que la compañía presentó este enero su primer Plan de Transición Climática, en el cual coloca este reto en el centro de su estrategia de sostenibilidad.

El plan para reducir la huella de envíos de eBay

El Plan de Transición Climática de eBay fue validado por la iniciativa Science Based Targets (SBTi), lo que confirma que sus objetivos están alineados con limitar el calentamiento global a 1,5 °C respecto a niveles preindustriales. Este respaldo es clave en un entorno donde las promesas corporativas suelen carecer de credibilidad técnica. Como señaló Renee Morin, directora de sostenibilidad de eBay, la empresa busca alinearse plenamente con los compromisos del Acuerdo de París.

Además, la estrategia de eBay está basada en  la meta de operar con electricidad 100 % renovable en todas sus instalaciones, un objetivo que originalmente estaba previsto para 2025, pero se logró alcanzar en 2024, un hito que no sólo permitió reducir de manera sustancial las emisiones directas de la compañía, sino sentar las bases para una estrategia más ambiciosa en la cadena de valor.

Gracias a estas acciones, eBay ha reducido sus emisiones operativas en un 92 % respecto a los niveles de 2019. Este dato refleja cómo la eficiencia energética y la transición a energías limpias siguen siendo herramientas clave para reducir emisiones de Alcance 1 y 2, aunque no resuelven el desafío mayor: la logística.

En paralelo, la empresa reporta una reducción del 21 % en sus emisiones de transporte, con una meta clara de alcanzar el 27,5 % para 2030. Esta trayectoria es especialmente relevante para analizar cómo la huella de envíos de eBay comienza a ser abordada de manera sistemática y con objetivos medibles.

huella de envíos de eBay

La huella de envíos de eBay: el mayor reto de su estrategia climática

El propio plan reconoce que el envío representa el 84 % de las emisiones de Alcance 3 de eBay, es decir, de toda su cadena de valor. Esta cifra ilustra por qué la huella de envíos de eBay se ha convertido en el desafío más complejo dentro de su ruta hacia las emisiones netas cero para 2045.

A diferencia de otros gigantes del comercio electrónico, eBay no cuenta con flotas propias de reparto, lo que limita su control directo sobre las emisiones logísticas. Sin embargo, esta limitación se transforma en una estrategia basada en colaboración, innovación y requisitos contractuales más estrictos para sus socios logísticos.

Entre las medidas clave se encuentra la transición de envíos del transporte aéreo al terrestre cuando es posible, una decisión con alto impacto climático dado que el transporte aéreo es significativamente más intensivo en emisiones. Además, la empresa está impulsando la adopción de vehículos eléctricos en la entrega de última milla y el uso de combustibles sostenibles en la aviación (SAF).

“Tenemos que ser creativos para lograr nuestros objetivos”, explicó Morin, al referirse a iniciativas como la recogida local y el cambio de aviones por camiones con algunos proveedores. Estas acciones muestran cómo reducir la huella de envíos de eBay implica rediseñar procesos logísticos completos, no sólo compensar emisiones.

huella de envíos de eBay

Colaboración con transportistas y requisitos de sostenibilidad

Una de las apuestas más relevantes del plan es la incorporación de criterios de sostenibilidad en los contratos con transportistas. eBay está exigiendo avances en tecnologías limpias, optimización de rutas, uso de energías renovables y embalajes más sostenibles como condiciones para mantener relaciones comerciales.

En algunos casos, la empresa también está explorando coinversiones directas y programas piloto con sus socios logísticos. Este enfoque reconoce que la descarbonización de la logística requiere capital, innovación y una distribución de riesgos más equitativa entre las partes involucradas.

Un ejemplo destacado es DHL, uno de sus principales socios, que ha anunciado el objetivo de alcanzar un 66 % de vehículos eléctricos en la entrega de última milla para 2030. Además, DHL planea transitar a biocombustibles marinos sostenibles e invertir en combustible de aviación sostenible con una meta de uso del 30 % para 2030.

Estas alianzas son fundamentales para reducir de forma estructural la huella de envíos de eBay, especialmente en un contexto donde el mercado del e-commerce sigue creciendo y la presión regulatoria y social sobre las emisiones logísticas es cada vez mayor.

huella de envíos de eBay

Reventa, economía circular y reducción indirecta de emisiones

El plan climático de eBay no se limita al transporte. La compañía identifica oportunidades claras en el crecimiento del mercado de reventa y recommerce, un modelo que extiende la vida útil de los productos y reduce la necesidad de fabricar nuevos bienes, con el consecuente ahorro de emisiones y recursos.

Según eBay, la creciente demanda de los consumidores por opciones de compra más sostenibles representa tanto un riesgo como una oportunidad climática para el negocio. Integrar la economía circular en su estrategia permite reducir emisiones de forma indirecta, complementando los esfuerzos para disminuir la huella de envíos de eBay. 

El plan también incorpora la integración de factores climáticos en la gobernanza corporativa, la gestión de riesgos y la planificación financiera. Este enfoque responde a una tendencia clara entre inversionistas y reguladores que exigen mayor transparencia sobre cómo el cambio climático impacta la viabilidad del negocio.

En este sentido, la sostenibilidad deja de ser un área aislada y se convierte en un eje transversal de la estrategia corporativa, algo cada vez más relevante para empresas que operan en mercados digitales globales.

Logística baja en emisiones en un mercado en expansión

El Plan de Transición Climática de eBay demuestra que abordar la logística es ineludible para cualquier empresa de comercio electrónico que aspire a la neutralidad climática. En un mercado en constante expansión, reducir la huella de envíos de eBay no sólo es una cuestión ambiental, sino una condición para la resiliencia del negocio a largo plazo.

Como afirmó Renee Morin, “creemos que el futuro del comercio y el futuro de nuestro planeta están profundamente conectados”. La experiencia de eBay muestra que, incluso sin flotas propias, es posible impulsar cambios significativos mediante colaboración, innovación y criterios claros de sostenibilidad. Para las empresas que buscan reducir su impacto en un sector de alta huella ecológica, este enfoque ofrece lecciones clave sobre cómo transformar los envíos en una palanca real de acción climática.

Si aumentamos a 2 °C la temperatura, se duplicarán las personas atrapadas en calor extremo

Durante años, el cambio climático se explicó en gráficos, promedios y proyecciones abstractas. Hoy, los nuevos estudios empiezan a traducir esas cifras en algo mucho más tangible: millones de personas viviendo en condiciones de calor extremo que comprometen su salud, su productividad y su calidad de vida. El problema ya no es solo ambiental, sino profundamente social, económico y humano.

Un reciente análisis publicado en Nature Sustainability advierte que, si la temperatura aumenta 2 °C, más del 40 % de la población mundial enfrentará episodios de calor extremo para 2050. Es decir, casi la mitad del planeta experimentará temperaturas peligrosas de forma recurrente. Y lo más inquietante: ninguna región quedará a salvo, sin importar su nivel de desarrollo o ubicación geográfica.

De acuerdo con un artículo de The Guardian, este escenario deja de ser una hipótesis científica para convertirse en una amenaza concreta al bienestar colectivo. El calor extremo ya no es una anomalía climática, sino una nueva condición estructural que redefine cómo vivimos, trabajamos y producimos riqueza.

Cuando la temperatura aumenta 2 °C, el calor deja de ser excepcional

El estudio define los extremos climáticos como aquellos días en los que la temperatura se desvía significativamente de una base de confort de 18 °C. A partir de modelos informáticos, los investigadores mapearon cuántas personas estarán expuestas a estos extremos y dónde se concentrarán los mayores impactos.

Los resultados son contundentes: la población expuesta al calor extremo pasaría de 1.540 millones de personas en 2010 (23 % del total mundial) a 3.790 millones en 2050, lo que representa el 41 % de la población proyectada.

El calor dejaría de ser un fenómeno estacional para convertirse en una condición cotidiana para miles de millones de personas.

Este aumento no solo implica más días incómodos, sino una transformación profunda de las condiciones de vida. El estrés térmico afecta la capacidad de concentración, incrementa los riesgos de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, y reduce significativamente la productividad laboral.

temperatura aumenta 2 °C

La temperatura aumenta 2 °C y redefine el mapa de la vulnerabilidad

India, Nigeria, Indonesia, Bangladesh, Pakistán y Filipinas concentrarán el mayor número absoluto de personas afectadas. Sin embargo, los mayores incrementos relativos de temperaturas peligrosas se darán en países como la República Centroafricana, Sudán del Sur, Laos y Brasil.

Esto dibuja una nueva geografía del riesgo climático: regiones con alta densidad poblacional, sistemas de salud frágiles y economías dependientes del trabajo físico estarán en la primera línea de impacto.

En estos territorios, el calor extremo no solo amenaza la salud, sino la estabilidad social.

Además, esta vulnerabilidad no se distribuye de manera homogénea dentro de los países. Las personas en situación de pobreza, quienes viven en viviendas precarias o trabajan al aire libre son quienes enfrentan mayores riesgos, lo que convierte al calor extremo en un amplificador de desigualdades estructurales.

El impacto no será solo climático, sino energético

Uno de los hallazgos clave del estudio es el cambio en los patrones de demanda energética. Mientras que en el hemisferio norte disminuirá gradualmente la necesidad de calefacción, en el hemisferio sur la demanda de refrigeración se disparará de forma sostenida.

Diversos estudios independientes coinciden en que, para finales de siglo, el consumo energético destinado al aire acondicionado superará con creces al de la calefacción. Esto implica una presión enorme sobre los sistemas eléctricos, especialmente en países donde la infraestructura energética es limitada o depende de combustibles fósiles.

Paradójicamente, sin una transición energética acelerada, la respuesta al calor podría generar más emisiones, reforzando un círculo vicioso: se quema más energía para enfriar un planeta que se calienta por ese mismo consumo.

El costo económico del calor extremo

Más allá de los impactos ambientales, el calor extremo se perfila como una de las mayores amenazas económicas del siglo. Según el Banco Mundial, para 2050 las olas de calor podrían reducir la productividad laboral en más de un 7%, lo que se traduce en pérdidas cercanas a los 5,800 millones de dólares a nivel global.

A esto se suma una disminución potencial del 21% en la producción agrícola y pérdidas de hasta 350 mil millones de dólares en el sector turístico. En términos macroeconómicos, las olas de calor ya han reducido la producción de riqueza global en 0.6 puntos porcentuales.

Las proyecciones son aún más inquietantes:

Para 2030, el mundo podría perder el 2.2% de las horas de trabajo, equivalente a una caída de 2.4 billones de dólares en el PIB mundial. El calor no solo enferma, también empobrece.

El momento crítico no es 2050, es ahora

Para sorpresa de los investigadores, el mayor salto en exposición al calor extremo no ocurre al llegar a los 2 °C, sino mucho antes, cerca del umbral de 1.5 °C, donde el mundo se encuentra actualmente.

Esto refuerza un mensaje incómodo pero urgente: los impactos más severos no son un problema del futuro lejano, sino de la próxima década. Sectores como la salud, la educación, la movilidad urbana y el mercado laboral ya están enfrentando los primeros síntomas de esta transformación térmica.

Como señala Radhika Khosla, autora del estudio y académica de la Universidad de Oxford, superar los 1.5 °C tendrá impactos sin precedentes en todos los ámbitos de la vida social. La adaptación, por tanto, debe comenzar de inmediato y no como una reacción tardía.

Ningún país está realmente preparado

Una de las conclusiones más relevantes del estudio es que incluso las economías más desarrolladas enfrentarán serias dificultades. En el Reino Unido, por ejemplo, los edificios y la infraestructura fueron diseñados para resistir el frío, no olas de calor prolongadas.

En 2023, la Red Nacional británica tuvo que reactivar plantas de carbón para responder a la demanda eléctrica generada por el uso masivo de aire acondicionado. Este tipo de respuestas de emergencia revelan una paradoja crítica: se incrementan las emisiones para enfrentar los efectos del calentamiento que esas mismas emisiones generan.

Esto demuestra que la vulnerabilidad climática no es exclusiva del sur global. La falta de preparación es sistémica y transversal, independientemente del nivel de ingreso de los países.

Empresas, adaptación y nuevas oportunidades

De acuerdo con un artículo de la Universidad Autónoma de Perú, en medio de este escenario crítico, también emergen oportunidades para las empresas que decidan adaptarse de forma estratégica. La crisis térmica abre espacio para nuevos modelos de negocio basados en innovación climática, soluciones de enfriamiento pasivo, infraestructura resiliente, gestión inteligente del agua y turismo sostenible.

Desde una perspectiva de responsabilidad social, las empresas tienen un rol clave en la mitigación del riesgo: diversificación de cultivos, inversión en tecnología climáticamente inteligente, transparencia en riesgos financieros relacionados con el clima y colaboración público-privada ya no son acciones deseables, sino estratégicamente necesarias.

El calor como nuevo eje de la sostenibilidad

El escenario en el que la temperatura aumenta 2 °C no es solo una advertencia científica, sino un punto de inflexión para la agenda de sostenibilidad global. El calor extremo dejará de ser una excepción climática para convertirse en una variable estructural en la toma de decisiones económicas, sociales y empresariales.

Adaptarse ya no es una opción, es una condición para la supervivencia de los sistemas productivos y sociales. Diseñar ciudades resilientes, sistemas energéticos limpios y políticas públicas sensibles al clima será clave para evitar que el calor extremo se convierta en la próxima gran crisis sistémica.

Porque, a diferencia de otros riesgos, este no tendrá fronteras. Afectará a todos, aunque no a todos de la misma manera. Y en ese desequilibrio térmico se juega una de las discusiones más relevantes de nuestro tiempo: cómo construir desarrollo en un planeta que, literalmente, se está calentando.

10 empresas que buscan mitigar las principales causas del calentamiento global

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El calentamiento global es uno de los mayores riesgos sistémicos que enfrenta hoy la humanidad. No se trata únicamente del aumento sostenido de la temperatura promedio del planeta, sino de una cascada de impactos que ya están transformando ecosistemas, economías y sociedades enteras. Sequías más prolongadas, tormentas cada vez más severas, el aumento del nivel del mar y la desaparición acelerada de especies son solo algunas de sus manifestaciones más visibles.

A ello se suman consecuencias profundas para la seguridad alimentaria, la salud pública y la estabilidad social. La escasez de agua, la reducción de rendimientos agrícolas y la propagación de enfermedades relacionadas con el clima afectan de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables. En este contexto, mitigar las causas del calentamiento global resulta una prioridad no solo ambiental, sino también económica y social.

¿Cuáles son las principales causas del calentamiento global?

De acuerdo con Naciones Unidas, la principal causa del calentamiento global es la generación de energía a partir de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas, que liberan grandes volúmenes de dióxido de carbono. A esto se suma el uso intensivo de energía en edificios residenciales y comerciales, especialmente para calefacción, refrigeración e iluminación, lo que incrementa de forma constante la demanda eléctrica y las emisiones asociadas.

Otra de las causas centrales es la industria y la fabricación de productos, incluyendo la producción de cemento, acero, ropa y componentes electrónicos, procesos que requieren grandes cantidades de energía fósil. La deforestación y el cambio de uso de suelo agravan el problema, ya que la tala de bosques libera el carbono almacenado en los árboles y reduce la capacidad del planeta para absorber CO₂ de manera natural.

El transporte y la producción de alimentos completan este panorama. Camiones, barcos y aviones dependen en su mayoría de combustibles fósiles, mientras que la agricultura y la ganadería generan emisiones de metano, fertilizantes y deforestación. Finalmente, el consumo excesivo amplifica todas estas dinámicas, ya que los estilos de vida intensivos en recursos impulsan la producción, el transporte y la generación de residuos, profundizando las causas del calentamiento global.

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Las 10 empresas que buscan mitigar las principales causas del calentamiento global

Dentro de las industrias que han sido identificadas como las principales responsables de la polución que causa el calentamiento global, existen algunas empresas que están comenzando a transformar sus modelos de negocio, implementando estrategias innovadoras para reducir su impacto ambiental y acelerar la transición hacia una economía baja en carbono. A continuación, te presentamos una lista de las más destacadas, según Sustainability Magazine, debido a sus iniciativas para reducir el impacto de sus actividades:

10. Rio Tinto – Minería con bajas emisiones

La minería es una de las actividades industriales más intensivas en carbono, debido al uso de maquinaria pesada y procesos de extracción altamente energéticos. Rio Tinto, una de las mineras más grandes del mundo, está replanteando su modelo para reducir el impacto climático de esta actividad.

A través de iniciativas como BioIron, la empresa busca producir hierro con bajas emisiones utilizando biomasa en lugar de carbón. Esta innovación ataca directamente una de las causas del calentamiento global vinculadas a la industria pesada, al tiempo que impulsa el uso de energías renovables y equipos electrificados en sus operaciones.

9. Holcim – Construcción y cemento bajo en carbono

La industria de la construcción es responsable de una parte significativa de las emisiones globales, y el cemento por sí solo genera alrededor del 8 % del CO₂ mundial. Holcim ha desarrollado ECOPact, un hormigón bajo en carbono que reduce de manera sustancial el carbono incorporado en la infraestructura.

Esta solución permite disminuir emisiones desde la fase de diseño y construcción, abordando una de las causas del calentamiento global relacionadas con el crecimiento urbano. Al combinarlo con estrategias de economía circular, la empresa demuestra que es posible construir ciudades con menor huella climática.

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8. Amazon – Deforestación y restauración de ecosistemas

La deforestación sigue siendo uno de los factores más dañinos para el clima y la biodiversidad. Amazon, a través de su Fondo Climático Right Now, invierte cientos de millones de dólares en proyectos de conservación y restauración forestal a nivel global.

Estas acciones buscan contrarrestar las emisiones derivadas del cambio de uso de suelo y fortalecer los sumideros naturales de carbono. Al financiar reforestación y agroforestería, la empresa incide directamente en una de las principales causas del calentamiento global asociadas a la pérdida de ecosistemas.

7. Tesla – Electrificación del transporte

El transporte genera cerca de una cuarta parte de las emisiones de CO₂ relacionadas con la energía. Tesla ha transformado el sector automotriz al demostrar que los vehículos eléctricos pueden ser viables, eficientes y escalables.

Al impulsar la electrificación y la infraestructura de carga, Tesla contribuye a reducir una de las causas del calentamiento global más persistentes: la dependencia de combustibles fósiles en la movilidad. Su impacto se amplifica a medida que más países adoptan políticas de transición energética.

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6. Schneider Electric – Energía eficiente en edificios

Los edificios consumen más de la mitad de la electricidad mundial y generan emisiones significativas por calefacción, refrigeración e iluminación. Schneider Electric aborda este desafío mediante su plataforma EcoStruxure Building.

La solución optimiza el uso energético e integra energías renovables y sistemas inteligentes. Al mejorar la eficiencia de edificios existentes y nuevos, la empresa actúa sobre una de las causas del calentamiento global vinculadas al consumo energético urbano.

5. Unilever – Producción de alimentos y agricultura regenerativa

La producción de alimentos es una de las actividades que más contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero, debido a la ganadería intensiva, el uso de fertilizantes químicos y la expansión agrícola asociada a la deforestación. Este sector concentra emisiones de metano, CO₂ y óxido nitroso, lo que lo convierte en una de las causas del calentamiento global más complejas de abordar.

Unilever ha impulsado un ambicioso programa de agricultura regenerativa que busca restaurar la salud del suelo, proteger la biodiversidad y reducir la dependencia de insumos altamente contaminantes. Al trabajar directamente con agricultores en su cadena de suministro, la empresa busca transformar el sistema alimentario desde su origen y reducir de manera estructural su impacto climático.

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4. Siemens – Fabricación industrial y eficiencia energética

La industria manufacturera es responsable de una proporción significativa de las emisiones globales debido a procesos intensivos en energía como la producción de acero, cemento y componentes electrónicos. La fabricación industrial es, por tanto, una de las causas del calentamiento global más difíciles de descarbonizar sin comprometer el desarrollo económico.

Siemens aborda este reto mediante su plataforma Siemens Xcelerator, que integra digitalización, automatización y gemelos digitales para optimizar procesos productivos. Estas tecnologías permiten reducir el consumo energético, electrificar operaciones y facilitar la transición hacia el uso de hidrógeno y energías renovables en la industria pesada.

3. Veolia – Residuos, metano y economía circular

La gestión inadecuada de residuos contribuye al calentamiento global principalmente a través de las emisiones de metano generadas en vertederos y de procesos de eliminación intensivos en energía. Aunque suele ser menos visible, este sector está directamente vinculado a varias causas del calentamiento global relacionadas con el desperdicio de recursos.

Veolia ha desarrollado modelos de economía circular que transforman los residuos en recursos mediante reciclaje, recuperación de materiales y captura de biogás. Al cerrar ciclos productivos y reducir la necesidad de materias primas vírgenes, la empresa demuestra cómo una gestión eficiente de residuos puede convertirse en una herramienta clave de mitigación climática.

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2. Patagonia – Consumo excesivo y cambio cultural

El consumo excesivo es una de las causas estructurales del calentamiento global, ya que impulsa la producción, el transporte y la generación de residuos a gran escala. Los patrones de consumo actuales amplifican otras causas del calentamiento global, como la sobreexplotación de recursos y el uso intensivo de energía.

Patagonia ha construido un modelo empresarial que desafía esta lógica, promoviendo la reparación, reutilización y larga vida útil de sus productos a través de iniciativas como Worn Wear. Además, su estructura de gobernanza, que destina las ganancias a la protección ambiental, posiciona a la empresa como un referente de cómo el cambio climático también exige transformaciones culturales y no solo tecnológicas.

1. Ørsted – Transición energética y abandono de los combustibles fósiles

La generación de energía a partir de carbón, petróleo y gas sigue siendo la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial. Este sector concentra la principal de las causas del calentamiento global, ya que sostiene gran parte de los sistemas productivos, de transporte y de consumo energético actuales. Transformarlo es indispensable para cualquier estrategia climática creíble.

Ørsted representa uno de los casos más emblemáticos de transición energética corporativa. La empresa pasó de ser una de las compañías eléctricas más dependientes del carbón en Europa a convertirse en líder global en energía eólica marina. Al eliminar progresivamente los combustibles fósiles e invertir exclusivamente en energías renovables, Ørsted demuestra que es posible atacar de raíz la principal causa del calentamiento global y, al mismo tiempo, construir un modelo de negocio rentable y alineado con un futuro bajo en carbono.

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Innovación empresarial frente a un desafío global

Las causas del calentamiento global están profundamente integradas en los sistemas productivos y de consumo actuales. Sin embargo, como muestran estos ejemplos, las empresas pueden desempeñar un papel clave para transformar sectores enteros mediante innovación, inversión y cambios estructurales.

Más allá de los compromisos climáticos, estas iniciativas evidencian que mitigar el calentamiento global no es solo una cuestión ambiental, sino una estrategia de resiliencia y competitividad. En un mundo que ya enfrenta los efectos del cambio climático, el liderazgo empresarial será determinante para acelerar la transición hacia un futuro bajo en carbono.

Filtran 149 millones de inicios de sesión de plataformas como Gmail y Netflix, ¿y la RSE?

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La seguridad digital se ha convertido en uno de los riesgos más críticos para las empresas tecnológicas y para millones de personas en todo el mundo. Esta semana, la firma de ciberseguridad ExpressVPN dio a conocer un hallazgo alarmante realizado por el investigador Jeremiah Fowler: una base de datos alojada en la nube, sin ningún tipo de protección, expuso información sensible de usuarios de múltiples plataformas digitales de uso cotidiano.

El repositorio contenía más de 149 millones de registros únicos de credenciales de acceso, incluyendo correos electrónicos, nombres de usuario y contraseñas. Entre los servicios afectados se encuentran gigantes tecnológicos y de entretenimiento como Gmail, iCloud, Facebook, Netflix y TikTok, lo que vuelve a poner sobre la mesa un tema clave para la responsabilidad social empresarial: la protección de los datos de usuarios en plataformas digitales.

Datos de usuarios en plataformas expuestos…

De acuerdo con ExpressVPN, la base de datos identificada contenía alrededor de 96 GB de información y estaba públicamente accesible, ya que no contaba con ningún tipo de cifrado ni medidas básicas de seguridad, lo que hacía posible que cualquier persona con conocimientos mínimos pudiera acceder a millones de credenciales sin restricciones, un escenario de alto riesgo para usuarios y empresas por igual.

Los datos de usuarios en plataformas expuestos pertenecen a servicios digitales de alcance global. Entre ellos destacan redes sociales como Facebook, Instagram, TikTok y X; plataformas de streaming como Netflix, HBO Max y Disney Plus; así como servicios de videojuegos, aplicaciones financieras, criptomonedas y banca digital. También se identificaron registros asociados a ecosistemas tecnológicos como Google y Apple.

datos de usuarios en plataformas

Las cifras dimensionan la magnitud del incidente. Según las estimaciones de la firma de ciberseguridad, la base de datos incluía credenciales de 48 millones de cuentas de Gmail, 900 mil de iCloud, 1.5 millones de Outlook, 17 millones de Facebook y 6.5 millones de Instagram. A esto se suman 3.4 millones de Netflix, 780 mil de TikTok, 100 mil de OnlyFans y más de 420 mil de Binance, entre otros servicios.

Este tipo de exposiciones masivas pone en evidencia cómo los datos de usuarios en plataformas se han convertido en uno de los activos más vulnerables de la economía digital. Más allá del número de cuentas afectadas, el riesgo reside en el uso posterior de estas credenciales para fraudes, robo de identidad, ataques de phishing y accesos no autorizados a otros servicios vinculados.

Eliminación de la base de datos y una responsabilidad que sigue sin resolverse

Tras identificar el problema, ExpressVPN informó que contactó al proveedor del servicio de alojamiento en la nube donde se encontraba la base de datos. De acuerdo con la compañía, el repositorio ya fue eliminado y no se tiene evidencia de afectaciones directas a los usuarios, aunque se desconoce durante cuánto tiempo permanecieron expuestos los datos ni quién fue el responsable de su recopilación.

El origen de la información sigue sin esclarecerse. No se sabe si los datos de usuarios en plataformas provienen de actividades delictivas, filtraciones previas o de una recopilación aparentemente legítima que terminó siendo gestionada de forma negligente. Esta falta de claridad agrava el problema desde una perspectiva de gobernanza y rendición de cuentas.

Aunque la base de datos ya no está disponible, el daño potencial permanece. ExpressVPN recomendó a los usuarios cambiar sus contraseñas, utilizar gestores de contraseñas, revisar los permisos otorgados a aplicaciones y mantener actualizados sus sistemas operativos. Estas acciones, sin embargo, trasladan parte de la carga de la seguridad al usuario final.

Sin embargo, resulta inevitable cuestionar la actuación del proveedor que permitió alojar información altamente sensible sin ninguna protección. Almacenar datos privados en la nube sin cifrado ni controles básicos no es un simple error técnico, sino una falla grave en la gestión de riesgos y en la responsabilidad hacia millones de personas.

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Plataformas digitales, proveedores y el riesgo ESG de la ciberseguridad

Este incidente también abre un debate necesario sobre la responsabilidad de las plataformas involucradas. Si bien no fueron ellas quienes alojaron directamente la base de datos, la seguridad de los datos de usuarios en plataformas depende en gran medida de la robustez de sus cadenas de suministro digitales y de la diligencia con la que seleccionan y supervisan a terceros.

Para empresas como Google, Meta, Apple o Netflix, la ciberseguridad ya no es solo un tema técnico, sino un componente central de su desempeño ESG. La confianza del usuario, la protección de la privacidad y la gestión responsable de proveedores forman parte del pilar social y de gobernanza de la sostenibilidad corporativa.

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En un contexto donde los datos son el motor del negocio digital, la exposición masiva de credenciales se posiciona como uno de los riesgos más latentes de la actualidad. No atenderlo con la seriedad que requiere puede traducirse en pérdida de reputación, sanciones regulatorias y un deterioro profundo de la relación con los usuarios.

La filtración de estos datos de usuarios en plataformas es un recordatorio contundente de que la responsabilidad social empresarial también se juega en el terreno digital. Proteger la información personal ya no es opcional: es una obligación ética, legal y estratégica en una economía cada vez más dependiente de la confianza tecnológica.

Premio Mujer Tec presenta a las ganadoras de su edición 2026

El Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey dio a conocer a las ganadoras del Premio Mujer Tec 2026, reconocimiento que distingue la trayectoria, las aportaciones y el liderazgo de mujeres que generan transformaciones significativas en la comunidad.

En su décima cuarta edición, el Premio Mujer Tec, impulsado por el Centro de Reconocimiento de la Dignidad Humana, se consolida como un reconocimiento que visibiliza el talento de las mujeres y promueve la igualdad de género. Así mismo, la iniciativa fortalece una cultura de respeto, inclusión y construcción de entornos seguros en los distintos ámbitos de acción de las ganadoras a través de 10 categorías: Arte y Gestión Cultural, Emprendimiento, Salud y Bienestar, Ciudadanía con Perspectiva de Género, Medio Ambiente, Transformación Tecnológica, Deporte y Gestión Deportiva, Ciencias, Liderazgo Transformador e Historias que Inspiran.

“El Premio Mujer Tec se ha convertido en un símbolo de liderazgo que visibiliza y fortalece las voces de las mujeres. Su crecimiento es una señal de incidencia sostenida en el Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey que valora no solo lo que las mujeres hacen, sino cómo lideran, cuidan e inspiran. Es esencial continuar visibilizando y apoyando la trayectoria de mujeres que con su liderazgo transforman comunidades y escriben la historia colectiva hacia una sociedad más justa para todas y todos”, señaló Felisa González Gómez, directora del Centro de Reconocimiento de la Dignidad Humana del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey.

Este año bajo el lema “Lidera, inspira, transforma”, el Premio Mujer Tec registró un récord histórico incrementando en 78% de participación, con 229 postulaciones recibidas, superando significativamente las 128 postulaciones de 2025. Este hito posiciona a la edición 2026 como la de mayor número de postulaciones en los últimos cinco años, reflejo del interés creciente por visibilizar el liderazgo transformador de las mujeres de la comunidad del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey.

Del total de postulaciones, 56% corresponde a estudiantes y el 26% a egresadas del Tecnológico de Monterrey y Tecmilenio, lo que evidencia el involucramiento de las mujeres jóvenes y profesionistas para impulsar cambios en sus distintas disciplinas. Las categorías con mayor número de postulaciones fueron: Ciudadanía con Perspectiva de Género (25%), Liderazgo Transformador (20%) y Transformación Tecnológica (15%), áreas estratégicas para la construcción de una sociedad más equitativa e innovadora.

Premio Mujer Tec

Las ganadoras del Premio Mujer Tec 2026 son:

Arte y Gestión Cultural

· 15+: Nicté Guevara Calderón, doctorante en Letras Modernas y profesora de cátedra en la Preparatoria Tecmilenio, campus Durango.

· 36+ (empate): Georgina González Mendívil, escritora, feminista y profesora de PrepaTec, campus Sinaloa; y Wendy Juarez Melo, fundadora de Corazón Contento y egresada del Tecnológico de Monterrey, campus Hidalgo.

Ciudadanía con Perspectiva de Género

· 15+: Abril Torres Sánchez, maestra en Estudios de Género y egresada de PrepaTec Metepec.

· 36+: Larisa Lara Guerrero, creadora y responsable de la Alianza Global de Política de la Diáspora y egresada del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México.

Deporte y Gestión Deportiva

· 15+ (empate): Karen Panecatl Urquiza, artista marcial de Kung Fu estilo Shaolin y estudiante de posgrado del Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe; y Aixa Benítez Cruz, fundadora del centro deportivo Titanes y estudiante de Tecmilenio, campus Cuernavaca.

Emprendimiento

· 15+: Marla Silvas Treviño, fundadora de Hakuna Limits y estudiante de Medicina del Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey.

· 36+: Claudia Medellín Ybinarriaga, cofundadora de Audacia y egresada del Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México.

Medio Ambiente

· 15+: Karina Coronado Apodaca, profesora e investigadora del Tecnológico de Monterrey, campus Guadalajara.

· 36+ (empate): Rosanna Bonasia, científica especializada en riesgos ambientales e hidráulicos y profesora del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México; y Blanca Brambila Pérez, pionera de la economía circular y egresada del Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey.

Transformación Tecnológica

· 15+: Biniza Vázquez Moreno, medallista nacional en la Olimpiada Mexicana Femenil de Informática y estudiante del Tecnológico de Monterrey, campus Puebla.

· 36+: Paola Ricaurte Quijano, profesora investigadora del Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México.

Ciencias

· 36+: Ana María Pinilla Torres, química y científica en nanomedicina, colaboradora del Tecnológico de Monterrey.

Salud y Bienestar

·  Silvia Britton Robles, cardióloga pediatra y colaboradora de TecSalud.

Liderazgo Transformador

· 36+: Vanessa Payan López, directora de VALMEX Casa de Bolsa y egresada del Tecnológico de Monterrey.

Historias que Inspiran

· 36+: Ana María Espinosa, ex jefa de enfermería del Hospital San José durante la pandemia por COVID-19.

Categorías especiales

Las ganadoras de las categorías Trayectoria y Pionera Lumi Velázquez, serán anunciadas durante la ceremonia de premiación, a realizarse el 11 de marzo de 2026, a las 13:00 horas, en Campus Monterrey del Tecnológico de Monterrey. 

Premio Mujer Tec

Legado de transformación

El premio fue creado en 2013 por la profesora Luz María Velázquez como un ejercicio académico que ha evolucionado hasta convertirse en un referente de reconocimiento en la Institución. Las galardonadas recibirán la presea “Mujer retadora”, símbolo del espíritu de liderazgo, resiliencia y compromiso con la transformación social. 

A través de las historias y trayectorias reconocidas en esta edición, el Premio Mujer Tec continúa ampliando la conversación sobre el papel de las mujeres en la transformación de sus entornos, fortaleciendo una visión orientada al respeto, la inclusión y la construcción de oportunidades.

World Vision México impulsa la Eduternura para transformar la violencia escolar desde el cuidado y el afecto

En 1993 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el 30 de enero como el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, con el fin de promover la tolerancia, la solidaridad, el respeto de los derechos humanos y la paz como valores que deben promoverse desde el entorno educativo.

Es por ello que, desde hace 33 años, las instituciones educativas mantienen el firme compromiso de fomentar la paz; sin embargo, aún hace falta mucho por trabajar para lograr esta meta al considerar que nuestro país ocupa el primer lugar del bullying escolar en educación básica a nivel mundial, conforme a datos de 2025 proporcionados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ya que las agresiones físicas y verbales son parte de las formas de violencia presente en el ámbito escolar.

Para Esmeralda Reyes Limón, pedagoga y gerente de desarrollo en World Vision México, una herramienta que promueve la educación para la paz es su enfoque de “Crianza con Ternura”, una propuesta pedagógica que humaniza la educación, priorizando el afecto como elemento central en las relaciones humanas y procesos de aprendizaje. Este enfoque busca el bien común, la justicia y la solidaridad, reconociendo a las niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos y agentes válidos.

Más allá de lo cognitivo, la denominada “Eduternura” promueve experiencias que integran emociones, diálogo, cooperación y juego, creando espacios educativos inclusivos, interculturales y democráticos. Un aspecto clave es la construcción de vínculos entre personas y el desarrollo de espacios educativos afectivo – cognitivo (sentir y pensar).

Promover el fortalecimiento de las habilidades humanas para resistir a las pedagogías crueles, brindando un soporte emocional y prácticas restaurativas, además de promover la erradicación de prácticas negativas por parte de los padres de familia, docentes y el alumnado, es esencial para la creación de entornos de paz. La formación desde la Eduternura es mediada por el afecto, el amor y la sensibilidad, para impulsar el desarrollo de seres humanos éticos que procuren el bien común, la justicia y la solidaridad y para ello, el trabajo se hace extensivo con las familias, para que cada uno de sus miembros aprenda a regular sus emociones.

“La violencia en el ámbito escolar en nuestro país sigue siendo una problemática alarmante. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos señala que 7 de cada 10 niñas, niños y adolescentes han experimentado algún tipo de violencia en entornos educativos, lo que afecta su desarrollo integral y su derecho a aprender en espacios seguros, además de que favorece la deserción, e impacta negativamente en el rendimiento académico y la salud emocional”, expuso Reyes Limón.

Eduternura

¿Cómo contribuye la Eduternura a la creación de entornos seguros y afectivos?

  • Resolución pacífica de conflictos: sustituye prácticas sancionadoras por prácticas restaurativas, enfocadas en la reparación y restitución de derechos.
  • Perdón y restauración: ofrece oportunidades para sanar el sufrimiento y recuperar la esperanza, fomentando vínculos afectivos y resiliencia.
  • Protección y dignidad: valora la integridad de cada persona, evitando el abuso de poder y promoviendo relaciones basadas en respeto y cuidado.

En el marco del Día Escolar de la No Violencia y la Paz, World Vision México, destaca la importancia de incorporar el modelo de Eduternura en los planes y currículos educativos, así como de fortalecer la capacitación de docentes y familias en herramientas afectivas y restaurativas. Además, impulsar alianzas locales y comunitarias que contribuyan a consolidar entornos educativos sanos, seguros e inclusivos.

Entre las alternativas que sugiere para la implementación de este modelo en las escuelas, destacan:

  1. La incorporación de programas integrales socioemocionales: incentivar la convivencia desde el cuidado y amor, inclusión y reconocimiento de la diversidad.
  2. Promover el trabajo con las familias: es importante dar capacitación en prácticas de crianza con ternura como soporte a la educación.
  3. Generar espacios de participación activa: la movilización de docentes, estudiantes y familias es necesaria para garantizar una educación humanizadora.
  4. Implementación de prácticas pedagógicas cooperativas: mediante juegos para la convivencia, metodologías activas y lúdicas, evaluación formativa que considere necesidades emocionales.
  5. Impulsar el cultivo de la espiritualidad y la conexión: a través de actividades artísticas, el contacto con la naturaleza y la reflexión sobre el bien común.

“Educar con ternura además de prevenir la violencia, siembra esperanza, reconstruye vínculos y abre el camino hacia una cultura de paz que las niñas, niños y adolescentes merecen. Por ello, World Vision, a través de Eduternura, impulsa la formación docente acreditada y pone a disposición recursos digitales y presenciales en su biblioteca de ternura”, concluyó Reyes Limón.

Target, Best Buy, 3M y más de 60 empresas piden calma tras tiroteo en Minneapolis

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La violencia armada y la creciente tensión entre autoridades federales y gobiernos locales en Estados Unidos han vuelto a encender las alarmas, esta vez en Minneapolis. El asesinato de Alex Pretti, un ciudadano de 37 años abatido por agentes federales, detonó una nueva ola de protestas y evidenció un clima de confrontación que va más allá de un hecho aislado.

En este contexto, más de 60 líderes empresariales decidieron romper el silencio. A través de una carta abierta impulsada por la Cámara de Comercio de Minnesota, empresas piden calma tras tiroteo en Minneapolis, sumándose a un llamado urgente para desescalar las tensiones, evitar más violencia y abrir espacios de diálogo. El pronunciamiento marca un punto relevante en el papel que el sector privado está asumiendo frente a una crisis social y política cada vez más profunda.

Empresas piden calma tras tiroteo en Minneapolis: un llamado inusual del sector privado

Los directores generales de más de 60 compañías con sede en Minnesota firmaron la carta abierta, entre ellos los CEO de Target, Clínica Mayo, Ameriprise Financial, U.S. Bancorp, Best Buy, 3M y Ecolab. A este posicionamiento se sumaron organizaciones deportivas profesionales como los Minnesota Vikings, Twins, Timberwolves y Lynx, ampliando el mensaje más allá del ámbito corporativo.

El texto, difundido el domingo, pide explícitamente una “desescalada de tensiones” entre las fuerzas del orden federales y las autoridades locales. Que empresas piden calma tras tiroteo en Minneapolis no es un gesto menor en un país donde el sector privado suele evitar confrontar directamente a las políticas federales, especialmente en temas de seguridad y migración.

La Cámara de Comercio informó que mantiene contacto tanto con el gobernador Tim Walz como con alcaldes locales, además de las oficinas del presidente Donald Trump y el vicepresidente JD Vance. El mensaje central es claro: “hay formas de unirnos para fomentar el progreso”, una frase que busca abrir la puerta al diálogo en medio de un ambiente altamente polarizado.

El impacto económico de la crisis también es evidente. Cientos de negocios en Minneapolis cerraron sus puertas mientras los manifestantes salían a las calles, muchos de ellos expresando públicamente su simpatía con las protestas. La parálisis comercial refuerza la preocupación empresarial ante un conflicto que amenaza con desbordarse.

empresas piden calma tras tiroteo en Minneapolis

Violencia, represión y un contexto que se agrava en Estados Unidos

El asesinato de Alex Pretti no fue un hecho aislado. Se trata del segundo ciudadano estadounidense abatido por fuerzas federales en Minneapolis desde que comenzó una amplia operación de control migratorio en las Twin Cities, calificada por el propio Departamento de Seguridad Nacional como la mayor hasta la fecha. A principios de enero, Renee Good, madre de 37 años, también murió a manos de agentes federales, provocando protestas masivas.

Estos episodios se insertan en un contexto nacional marcado por denuncias de brutalidad policial, represión de protestas y un uso cada vez más agresivo de fuerzas federales en ciudades gobernadas por autoridades locales de signo político distinto al federal. Para muchos analistas, se trata de una estrategia que profundiza la confrontación social en lugar de resolver los problemas de fondo.

El gobernador Tim Walz y el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, han señalado directamente al despliegue federal como responsable del deterioro de la seguridad. Frey pidió públicamente al presidente Trump que “actuara como un líder” y pusiera fin a la operación, afirmando que solo así la ciudad podría recuperar la paz.

Incluso desde las propias fuerzas del orden locales han surgido advertencias. El jefe de policía de Minneapolis, Brian O’Hara, calificó la situación como “no sostenible” y reconoció que su departamento está saturado, anticipando que la violencia podría repetirse si no se actúa de manera coordinada.

empresas piden calma tras tiroteo en Minneapolis

El papel de las empresas frente a la crisis y la responsabilidad del Estado

Que empresas piden calma tras tiroteo en Minneapolis refleja un cambio relevante en el rol del sector privado frente a la violencia y la erosión de derechos civiles. En un entorno donde el silencio corporativo ha sido históricamente la norma, este pronunciamiento coloca a las compañías como actores sociales con responsabilidad más allá de sus resultados financieros.

El llamado no solo busca proteger operaciones y cadenas de suministro. También evidencia una preocupación por el bienestar de las comunidades donde operan, el respeto a los derechos humanos y la estabilidad social necesaria para cualquier economía funcional.

Sin embargo, el mensaje empresarial también expone una tensión clave: la necesidad de que el gobierno federal escuche. Mientras el presidente Trump ha acusado a líderes locales de “incitar a la insurrección”, la realidad en el terreno muestra ciudades paralizadas, comunidades polarizadas y una creciente desconfianza institucional.

Para un país que busca proyectarse como “grande otra vez”, ignorar estas señales implica un riesgo mayúsculo. Sin paz social, sin respeto a los derechos civiles y sin coordinación entre niveles de gobierno, no hay crecimiento económico sostenible ni clima favorable para la inversión.

Cuando el silencio ya no es opción

El pronunciamiento de Target, Best Buy, 3M y decenas de empresas más marca un precedente en el debate público estadounidense. En un momento en el que hasta las empresas piden calma tras tiroteo en Minneapolis, se hace evidente que la violencia y la represión han alcanzado un punto crítico que incluso el sector privado considera inaceptable.

Este llamado no sustituye la responsabilidad del Estado, pero sí la subraya. La desescalada, el diálogo y el respeto a los derechos humanos no pueden depender solo de cartas abiertas; requieren decisiones políticas claras y un liderazgo dispuesto a priorizar la paz sobre la confrontación.

Para quienes analizan estos hechos desde la responsabilidad social, el mensaje es contundente: cuando la violencia amenaza la cohesión social y la estabilidad económica, callar deja de ser una opción. El reto ahora es que el gobierno de Estados Unidos escuche y actúe antes de que la crisis se profundice aún más.

Denunciantes alertan: agencias de publicidad ayudan a grandes contaminadores y ceden en DEI

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La industria publicitaria atraviesa uno de sus momentos más incómodos. Un grupo de profesionales de alto nivel decidió romper el silencio y denunciar, de forma anónima, lo que consideran una contradicción estructural: mientras el sector presume su rol como agente de cambio social, continúa facilitando estrategias de comunicación para empresas altamente contaminantes y con prácticas éticas cuestionables.

En una carta abierta, los denunciantes sostienen que muchos de los esfuerzos vinculados a ESG se han convertido en gestos simbólicos, más cercanos al discurso que a la transformación real. Desde su perspectiva, el problema no es la falta de información, sino la falta de voluntad para romper con modelos de negocio que resultan rentables, aunque profundamente incompatibles con los desafíos ambientales y sociales actuales.

El papel de las agencias: cuando los publicistas permiten el greenwashing

De acuerdo con edie, durante años, la publicidad ha sido uno de los principales motores de legitimación cultural. Según la carta, hoy ese poder se utiliza para sostener narrativas que minimizan el impacto ambiental de industrias como la de los combustibles fósiles, presentándolas como “en transición” o “parte de la solución”.

Los denunciantes son claros: los publicistas permiten el greenwashing al construir relatos que suavizan la responsabilidad corporativa y desplazan el foco de los daños estructurales hacia acciones aisladas de bajo impacto, como campañas de reciclaje o compromisos climáticos poco verificables.

ESG: entre la narrativa aspiracional y la realidad incómoda

La crítica no apunta a la inexistencia de avances. Existen campañas que han impulsado cambios positivos y han sensibilizado a millones de personas. Sin embargo, el documento sostiene que el balance general es negativo, ya que el sector sigue priorizando la estabilidad del modelo antes que una transformación profunda.

Para los firmantes, la industria se ha acostumbrado a una lógica de “progreso controlado”, donde se habla de sostenibilidad sin cuestionar las relaciones comerciales que la contradicen.

ESG corre el riesgo de convertirse en una etiqueta estética más que en una brújula estratégica.

Uno de los señalamientos más duros es hacia las agencias que continúan trabajando con empresas altamente contaminantes. La carta afirma que la publicidad funciona como un “facilitador crítico” que sostiene la licencia social de estas industrias, ayudándolas a conservar reputación y relevancia pública.

publicistas permiten el greenwashing

Aunque unas 1.500 agencias creativas se han comprometido a no aceptar clientes de combustibles fósiles, gigantes como Havas, Dentsu, WPP, Stagwell y Omnicom siguen manteniendo este tipo de cuentas, lo que evidencia una brecha entre los compromisos públicos y las decisiones reales de negocio.

DEI bajo presión política

El segundo gran eje de la denuncia es el retroceso en diversidad, equidad e inclusión. Según los denunciantes, durante el segundo mandato de Donald Trump muchas agencias redujeron su comunicación sobre DEI o directamente desactivaron programas internos, por temor a reacciones políticas y pérdida de contratos.

Este repliegue no solo afecta a la coherencia interna de las organizaciones, sino que debilita el papel simbólico de la industria como promotora de valores sociales. Para los firmantes, ceder en DEI implica aceptar que los principios son negociables cuando se vuelven incómodos.

Inside Track y el llamado a romper la inercia

La iniciativa fue coordinada por Inside Track, una organización sin fines de lucro que reúne a profesionales de sectores influyentes para facilitar denuncias anónimas. Su objetivo no es solo visibilizar el problema, sino impulsar una conversación incómoda dentro de espacios donde tradicionalmente se evita el conflicto.

La carta invita a los líderes a ser más audaces, a respaldar ideas disruptivas y a dejar de “cortarles las alas” a quienes proponen cambios estructurales. El mensaje es claro: seguir dilatando decisiones críticas pone en riesgo la legitimidad moral de toda la industria.

El documento se publicó antes de la Conferencia LEAD de la Asociación de Publicidad en Londres, un evento considerado por muchos como el principal foro global del sector. Para los denunciantes, no es casual: buscaban interpelar a los tomadores de decisiones en el momento exacto en que se define la agenda.

La advertencia es directa: si la industria no asume una postura clara frente a temas como clima, desinformación y desigualdad, su rol social quedará reducido a una función meramente comercial, desconectada de las demandas reales del contexto global.

En paralelo, durante la COP30 en Brasil, ACT Climate Labs presentó un plan para que agencias y medios abandonen gradualmente la publicidad de combustibles fósiles de forma legal y viable. Esta propuesta responde al llamado del secretario general de la ONU, António Guterres, a eliminar este tipo de anuncios.

La investigación que sustenta el plan revela un dato clave: las grandes holdings obtienen menos del 1% de sus ingresos de estos clientes, pero asumen riesgos financieros, legales y reputacionales mucho mayores al mantenerlos. Es decir, el costo de seguir es superior al de cambiar.

publicistas permiten el greenwashing

Economía circular: una oportunidad narrativa y de negocio

El mismo informe plantea un camino alternativo: la economía circular, valorada en 4,5 billones de dólares, como nuevo eje de crecimiento. En lugar de defender industrias en declive, las agencias podrían posicionarse como arquitectas del relato de modelos regenerativos y sostenibles.

Desde esta perspectiva, el problema no es la falta de oportunidades, sino la resistencia a abandonar zonas de confort. El sector tiene capacidad creativa para liderar nuevas narrativas, pero necesita redefinir qué tipo de progreso está dispuesto a vender.

La carta de los denunciantes no es solo una crítica, sino un espejo incómodo. Expone una industria atrapada entre su discurso transformador y su dependencia de clientes que representan todo lo contrario. En ese espacio de contradicción, los publicistas permiten el greenwashing no por ignorancia, sino por una lógica de supervivencia empresarial.

El reto es profundo: redefinir el rol social de la publicidad en un mundo que exige coherencia, no solo creatividad. Si la industria quiere seguir siendo relevante, deberá decidir si su talento sirve para maquillar problemas o para contribuir, de verdad, a resolverlos.

Sostenibilidad corporativa en 2026: ¿Qué viene y por qué los consumidores la priorizan?

La sostenibilidad dejó de ser una conversación aspiracional para convertirse en un criterio real de decisión. Hoy, los consumidores no solo observan lo que las marcas dicen, sino lo que hacen, cómo lo miden y qué impacto tangible generan en su entorno. En este contexto, 2026 se perfila como un punto de inflexión: un año donde la sostenibilidad corporativa ya no se evaluará por discursos, sino por resultados visibles.

Un nuevo informe de consumidores de la Arbor Day Foundation, elaborado junto con The Harris Poll, confirma esta tendencia. El 95 % de las personas reconoce el valor de los árboles, el 85 % considera que las empresas deberían apoyar activamente la reforestación y más de dos tercios se inclinan por marcas que buscan reducir o compensar su huella de carbono.

Más que una moda, estamos frente a una redefinición del vínculo entre empresas, naturaleza y sociedad.

¿Qué es la sostenibilidad corporativa?

La sostenibilidad corporativa es el enfoque mediante el cual las empresas integran criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en su modelo de negocio, con el objetivo de generar valor económico sin comprometer el bienestar de las personas ni los recursos del planeta.

No se trata únicamente de reducir impactos negativos, sino de transformar la manera en que las organizaciones se relacionan con su entorno. Esto implica desde decisiones operativas —como el uso de energía, agua o materiales— hasta la forma en que se construyen relaciones con comunidades, colaboradores, clientes y proveedores.

Sostenibilidad corporativa en 2026

En esencia, la sostenibilidad corporativa busca que las empresas sean actores activos en la solución de problemas globales como el cambio climático, la desigualdad social y la pérdida de biodiversidad, alineando su crecimiento con una visión de largo plazo.

Sostenibilidad corporativa en 2026: consumidores que quieren ser parte del impacto

De acuerdo con Sustainable Brands, una de las señales más claras del cambio es que los consumidores ya no quieren ser espectadores pasivos. Más de la mitad desea formar parte de esfuerzos colectivos para generar impacto ambiental, y una proporción relevante cree que las empresas pueden lograr resultados más significativos que las acciones individuales.

Para las marcas, esto implica diseñar experiencias donde las personas puedan involucrarse: campañas de reforestación, programas de voluntariado ambiental, iniciativas de compensación de carbono o proyectos comunitarios. En 2026, la sostenibilidad será también una experiencia compartida.

Decisiones de compra guiadas por valores

La mitad de los consumidores ya busca información ambiental antes de comprar. Esto transforma la sostenibilidad en un factor directo de competitividad. No basta con comunicar buenas intenciones: se exige claridad, datos, métricas y transparencia.

Las marcas que no puedan explicar qué hacen, cómo lo hacen y qué resultados obtienen enfrentarán una pérdida de confianza. En cambio, aquellas que integren la sostenibilidad en su narrativa de valor construirán relaciones más sólidas, basadas en coherencia y credibilidad.

La naturaleza como estrategia central de marca

Los árboles y los espacios verdes tienen un valor simbólico y práctico poderoso: representan vida, bienestar, salud y futuro. Las personas los asocian con aire limpio, sombra, seguridad y calidad de vida, no con conceptos abstractos.

Por eso, las soluciones basadas en la naturaleza se están convirtiendo en una de las formas más efectivas de conectar sostenibilidad con experiencia real. Reforestar, restaurar ecosistemas o crear espacios verdes urbanos permite a las empresas mostrar su impacto de manera visible, cercana y emocional.

Cerrar brechas en el acceso a la naturaleza

Aunque la mayoría valora los espacios verdes, el acceso no es equitativo. Muchas comunidades deben desplazarse largas distancias para encontrar áreas arboladas, mientras otras enfrentan calor extremo, contaminación o falta de espacios públicos.

Aquí surge un rol clave para las empresas: invertir en proyectos que lleven naturaleza a los lugares donde más se necesita. Plantar árboles en zonas vulnerables no solo mejora el entorno ambiental, también fortalece el tejido social y posiciona a las marcas como aliadas del desarrollo comunitario.

La acción ambiental como fuerza unificadora

Pocos temas generan tanto consenso social como el valor de los árboles. Casi nueve de cada diez personas creen que contribuyen directamente a la salud pública, más allá de ideologías, niveles socioeconómicos o ubicación geográfica.

Este acuerdo convierte a las soluciones basadas en la naturaleza en una herramienta estratégica: son comprensibles, valoradas y ampliamente aceptadas.

En un contexto de desconfianza hacia las instituciones, la sostenibilidad puede convertirse en un lenguaje común entre empresas y sociedad

Lo que esto significa para los líderes de sostenibilidad

Para quienes lideran áreas de sostenibilidad, 2026 no será solo un año de planeación, sino de ejecución visible. Las empresas serán evaluadas por su capacidad de generar impactos reales, medibles y cercanos a la vida cotidiana de las personas.

La reforestación y la restauración ambiental destacan porque combinan impacto climático, valor comunitario y legitimidad social. Son acciones que permiten demostrar liderazgo, fortalecer reputación y construir confianza en un entorno cada vez más exigente.

La sostenibilidad corporativa en 2026 estará marcada por una transición clara: de la estrategia a la experiencia, del discurso al territorio, del compromiso abstracto al impacto tangible. Los consumidores ya no solo preguntan “qué prometes”, sino “qué estás transformando”.

Las empresas que entiendan esta lógica y lideren con acciones basadas en la naturaleza no solo cumplirán con expectativas ambientales, sino que construirán vínculos más profundos con sus audiencias. En un mundo saturado de mensajes, el verdadero diferencial será aquello que se pueda ver, tocar y vivir.

A 85 segundos del desastre: el Doomsday Clock en su punto más alarmante

En 1947, en un mundo que aún intentaba asimilar las consecuencias de Hiroshima y Nagasaki, el Boletín de los Científicos Atómicos presentó por primera vez el llamado Reloj del Juicio Final o Doomsday Clock. Este grupo, conformado por científicos, académicos y expertos en seguridad global, surgió con el objetivo de advertir sobre los riesgos existenciales creados por la propia humanidad, especialmente aquellos vinculados a las armas nucleares.

Desde entonces, el reloj funciona como una poderosa metáfora: mientras más cerca se encuentra la manecilla de la medianoche, mayor es el peligro de una catástrofe global. No se trata de una predicción literal, sino de una señal de alarma basada en el análisis científico y político del contexto internacional. Este año, el Boletín ha encendido todas las alertas al colocar el reloj a 85 segundos de la medianoche, el punto más cercano al desastre en casi ocho décadas de historia.

El ajuste del Doomsday Clock 2026 no es un gesto simbólico menor. Representa, en palabras de sus creadores, una evaluación sobria de los tiempos que atravesamos y de la incapacidad colectiva para reducir amenazas que ya conocemos, pues, como advirtió Alexandra Bell, presidenta y directora general del Boletín:

“La humanidad no ha avanzado lo suficiente en lo que respecta a los riesgos existenciales que nos ponen en peligro a todos”.

Doomsday Clock 2026
Fuente: @BulletinAtomic

Doomsday Clock 2026: conflictos bélicos y el regreso del fantasma nuclear

Según los creadores del Boletín, el primer gran riesgo que explica por qué el Doomsday Clock 2026 marca apenas 85 segundos antes de la medianoche es el recrudecimiento de los conflictos bélicos y, en particular, la amenaza nuclear. Daniel Holz, presidente del comité de ciencia y seguridad del Boletín, señaló que en el último año “los principales países se volvieron más agresivos, adversarios y nacionalistas”, un contexto que incrementa de forma peligrosa las tensiones globales.

Uno de los factores más alarmantes es la inminente expiración del tratado de armas estratégicas firmado en 2010 entre Estados Unidos y Rusia. De acuerdo con Holz, esto significa que, “por primera vez en más de medio siglo, no habrá nada que impida una carrera armamentista nuclear descontrolada”. La ausencia de acuerdos vinculantes abre la puerta a un escenario de acumulación y modernización de arsenales que incrementa el riesgo de errores de cálculo con consecuencias irreversibles.

Este entorno se ve agravado por el ascenso de gobiernos nacionalistas y autocráticos. Holz advirtió que cuando el mundo se fragmenta bajo una lógica de “nosotros contra ellos”, la probabilidad de conflicto aumenta para todos. La historia demuestra que la erosión de los controles democráticos y la falta de rendición de cuentas suelen ser caldo de cultivo para la violencia, la inestabilidad y la guerra.

Doomsday Clock 2026

El cambio climático: una amenaza que ya está aquí

El segundo gran riesgo identificado por el Boletín es el cambio climático, una crisis que ha dejado de ser una advertencia futura para convertirse en una realidad cotidiana. Según Daniel Holz, tanto el dióxido de carbono atmosférico como los niveles globales del mar han alcanzado máximos históricos, evidenciando que las acciones actuales son insuficientes frente a la magnitud del problema.

“Las sequías, los incendios, las inundaciones y las tormentas siguen intensificándose y volviéndose más erráticos, y esto solo empeorará”, afirmó Holz. Estos fenómenos no solo representan una amenaza ambiental, sino también social y económica, al exacerbar desigualdades, generar desplazamientos forzados y aumentar la probabilidad de conflictos por recursos escasos.

Desde la perspectiva del Doomsday Clock 2026, el cambio climático actúa como un multiplicador de riesgos. Su impacto transversal debilita la capacidad de los Estados para responder a otras amenazas, desde la seguridad alimentaria hasta la estabilidad política. La falta de avances significativos en la reducción de emisiones refuerza la sensación de urgencia que marca el reloj.

Doomsday Clock 2026

Inteligencia artificial: tecnología disruptiva sin reglas claras

El tercer riesgo que empuja al reloj hacia la medianoche es el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial. Holz advirtió sobre la posibilidad de una nueva carrera armamentista, esta vez impulsada por sistemas algorítmicos capaces de transformar la guerra, la vigilancia y la toma de decisiones estratégicas.

“La IA es una tecnología disruptiva significativa y en constante crecimiento”, explicó, subrayando que también está potenciando la desinformación y la información errónea. Este fenómeno socava la confianza pública, dificulta la cooperación internacional y complica la respuesta colectiva a amenazas como el cambio climático o los conflictos armados.

La preocupación no se limita al uso militar de la IA, sino a su impacto sistémico en la democracia, los derechos humanos y la cohesión social. En ausencia de marcos éticos y regulatorios sólidos, esta tecnología puede convertirse en un factor desestabilizador más, alineado con el diagnóstico pesimista del Doomsday Clock 2026.

Doomsday Clock 2026

Cuando el reloj retrocedió: lecciones del pasado

A lo largo de su historia, el Reloj del Juicio Final se ha movido más de dos docenas de veces, y no siempre en dirección al desastre. El momento de mayor esperanza ocurrió en 1991, cuando el reloj se situó a 17 minutos de la medianoche tras el fin de la Guerra Fría y la firma de tratados de reducción de armas nucleares entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética.

Más recientemente, la década de 2020 comenzó con el reloj en 100 segundos antes de la medianoche, una señal ya alarmante. Sin embargo, la guerra en Ucrania, el debilitamiento de la cooperación internacional y la falta de acción climática llevaron a que en 2023 se ajustara a 90 segundos, posición que se mantuvo en 2024. En 2025, el Boletín advirtió que, pese a las señales inequívocas de peligro, los líderes no hicieron lo necesario para cambiar el rumbo.

Alexandra Bell recordó que cada vez que el reloj ha retrocedido ha sido gracias al trabajo conjunto de la humanidad:

“Cada vez que hemos podido hacer retroceder el reloj, ha sido porque teníamos científicos y expertos trabajando para encontrar soluciones y un público que exigía acciones”

Doomsday Clock 2026

Actuar antes de que se agote el tiempo

La posición actual del reloj es una llamada de atención ineludible. Estar a 85 segundos de la medianoche no significa que el colapso sea inevitable, pero sí que la ventana de acción se está cerrando rápidamente. Los riesgos que señala el Doomsday Clock 2026 —conflictos armados, crisis climática y tecnologías disruptivas sin control— son problemas creados por el ser humano y, por tanto, también pueden ser enfrentados por él.

Para quienes trabajan en responsabilidad social, sostenibilidad y gobernanza, el mensaje es claro: no basta con diagnósticos ni compromisos retóricos. Se requieren decisiones valientes, cooperación internacional y una presión constante desde la sociedad civil para exigir cambios reales.

El reloj no mide el tiempo, mide nuestra voluntad colectiva. Y aunque cada segundo cuenta, todavía existe la posibilidad de alejarnos del desastre si se actúa con urgencia, ciencia y responsabilidad compartida.

Accor avanza hacia su meta de reducir sus emisiones de carbono con eficiencia energética y economía circular

Accor, grupo líder mundial en hospitalidad, acelera la implementación de acciones de eficiencia energética, transición al mercado libre de energía y reducción de desperdicios como parte de su estrategia para disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

La sostenibilidad se encuentra al centro del modelo de negocio de Accor, que trabaja de la mano con propietarios e inversionistas de los hoteles para identificar, escalar e implementar soluciones que permitan avanzar hacia una operación cada vez más baja en carbono. Uno de los compromisos más ambiciosos del grupo es reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, una meta alineada con la ciencia climática y con los estándares internacionales de descarbonización.

En este camino, la eficiencia energética se ha consolidado como uno de los principales motores de reducción de emisiones. Accor ha enfocado sus esfuerzos en optimizar el consumo de energía en sus hoteles mediante la incorporación de sistemas de iluminación eficiente, tecnologías HVAC de alto rendimiento y una gestión más inteligente de los recursos. Estas acciones resultan especialmente relevantes si se considera que el consumo energético representa aproximadamente el 63% de la huella de carbono del Grupo.

Como parte de esta estrategia, más de 100 hoteles de la división Premium, Midscale & Economy en la región han migrado al mercado libre de energía, lo que ha permitido generar ahorros acumulados superiores a los 2 millones de dólares y reducir en promedio un 24% el gasto mensual en electricidad. Más allá del impacto financiero, esta transición contribuye de manera directa a la disminución de emisiones asociadas a la operación hotelera, demostrando que la eficiencia y la sostenibilidad pueden avanzar de forma conjunta.

La reducción de emisiones también se aborda desde una visión integral que considera todo el ciclo operativo del hotel. En los nuevos desarrollos, Accor incorpora principios de diseño sostenible orientados a mejorar el desempeño energético de los edificios, optimizar la iluminación natural, reducir la demanda de climatización y minimizar el impacto ambiental desde la etapa de construcción. Este enfoque permite reducir de forma estructural la huella de carbono de los proyectos a lo largo de su vida útil.

Accor

Otro frente clave en la estrategia de descarbonización es la lucha contra el desperdicio de alimentos, un factor que contribuye de manera significativa a las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Accor ha establecido el objetivo de reducir en un 60% el desperdicio alimentario para 2030, alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. En este contexto, algunos hoteles han incorporado biodigestores que procesan el 100% de los residuos orgánicos, eliminando la necesidad de transporte y tratamiento externo, y reduciendo así las emisiones asociadas a la gestión de residuos. Tan solo en 2024, los hoteles de Accor Américas procesaron más de 240 mil toneladas de residuos orgánicos mediante esta tecnología.

La participación de los huéspedes también juega un papel relevante en la reducción de emisiones. A través de iniciativas de sostenibilidad como Skip the Clean, que invita a los huéspedes a renunciar a la limpieza diaria de su habitación a cambio de recompensas, Accor promueve prácticas responsables que permiten disminuir el consumo de agua, energía y productos de limpieza, reduciendo indirectamente la huella de carbono de cada estancia. Estas acciones se complementan con la eliminación progresiva de plásticos de un solo uso en la experiencia del huésped, contribuyendo a una operación más eficiente y alineada con los principios de la economía circular.

En el marco del Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO₂ (28 de enero), Accor refrenda su convicción de que el turismo tiene el potencial de ser parte de la solución frente al cambio climático. En un país como México, donde la industria turística es un motor clave de desarrollo económico, avanzar hacia modelos de hospitalidad más eficientes, responsables y bajos en carbono no solo es una necesidad ambiental, sino una oportunidad para construir un futuro más resiliente y sostenible.

Caracol de Plata® anuncia la convocatoria 2026 del Concurso Iberoamericano de Comunicación con Causa

El Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) y su programa, Caracol de Plata®, abre oficialmente la convocatoria para participar en el Reconocimiento Iberoamericano Caracol de Plata 2026, el certamen que reconoce las mejores campañas de comunicación social realizadas por empresas, agencias, instituciones y estudiantes en Iberoamérica.

El concurso busca destacar proyectos que, mediante estrategias creativas y efectivas de comunicación, promuevan el cambio social positivo y contribuyan a la solución de problemáticas relevantes en la región.

¿Quiénes pueden participar?

  • Empresas privadas y organizaciones de la sociedad civil: campañas de comunicación con impacto social.
  • Agencias de publicidad y comunicación: proyectos desarrollados para clientes con causa social.
  • Estudiantes universitarios: Tema 2026: “El Voluntariado empieza contigo

Fechas clave

  • Apertura de convocatoria: 21 de enero de 2026
  • Cierre de inscripciones: 31 de marzo de 2026
  • Ceremonia de premiación: Finales de agosto de 2026, Auditorio Bolsa Mexicana de Valores CDMX México

La comunicación tiene la capacidad de abrir miradas, generar empatía y transformar realidades. En Cemefi trabajamos para visibilizar causas que inspiran acción y compromiso social. Con el Caracol de Plata®, reconocemos a quienes utilizan la comunicación con causa para impulsar una sociedad más responsable, con la participación activa de empresas, organizaciones y ciudadanía”, afirma Ricardo Bucio Mújica, presidente ejecutivo de Cemefi.

En el Grupo Bolsa Mexicana de Valores creemos firmemente que la comunicación con causa y la educación financiera son herramientas clave para generar impacto social. Por ello, nos honra acompañar una nueva edición del Premio Caracol de Plata®, una iniciativa que reconoce ideas capaces de informar, sensibilizar y transformar la sociedad”, comentó Jorge Alegría Formoso, director general del Grupo BMV.

Por su parte, Salvador Villalobos, presidente ejecutivo del Consejo de la Comunicación señaló: “Hoy en día, las empresas buscan cumplir con su responsabilidad social y económica, aportando al desarrollo de México y mejorando la calidad de vida de miles de familias. Una forma clave de apoyar a la sociedad es mediante la difusión de mensajes con impacto positivo. Por ello, iniciativas como el Reconocimiento Iberoamericano Caracol de Plata® resultan fundamentales, ya que inspiran a las organizaciones a comprometerse y asumir plenamente su dimensión social, utilizando una de las herramientas más poderosas: la comunicación responsable”. 

Información adicional

Los interesados pueden consultar las bases completas y registrar sus proyectos en la página oficial.

La urgencia de los arrecifes

Por Felipe Araiz — Gerente de Desarrollo Sustentable y Fundación Holcim

El mundo de la construcción y la infraestructura se basa en la resiliencia y la durabilidad. Buscamos materiales que soporten el paso del tiempo, el embate del clima y la presión del desarrollo humano. Sin embargo, en el planeta existen infraestructuras naturales, como los arrecifes de coral construidas durante milenios, cuya destrucción está comprometiendo la sostenibilidad de nuestras costas y ecosistemas.

Estos ecosistemas cumplen un papel esencial para la vida marina y humana. Su compleja arquitectura brinda refugio y alimento a miles de especies, y al mismo tiempo atenúa la fuerza del oleaje, actuando como una primera línea de defensa para las comunidades costeras.

Un análisis publicado por el World Resources Institute, confirma que los arrecifes actúan como rompeolas naturales que disipan de manera decisiva la energía del mar. Gracias a ello, más de 200 millones de personas en el mundo ven reducido su riesgo de inundaciones y erosión costera. Cuando esta defensa desaparece, las comunidades quedan expuestas y nos enfrentamos a la necesidad de construir soluciones artificiales más costosas y menos efectivas.

La crisis de los corales no es una fatalidad futura, sino una emergencia que se desarrolla a un ritmo sin precedentes. La Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) y la ICRI han confirmado que entre 2023 y 2025, el mundo ha experimentado el evento de blanqueamiento más intenso y extendido jamás registrado, afectando a más del 80% de los arrecifes en el planeta.

Esta devastación tiene dos frentes de ataque principales. El primero es el cambio climático: el aumento de la temperatura oceánica provoca el blanqueamiento masivo, obligando a los corales a expulsar las algas que les dan sustento. A esto se suma la acidificación oceánica causada por el exceso de CO2, que dificulta su capacidad de construir su esqueleto calcáreo.

los arrecifes

El segundo factor nos incluye directamente desde nuestro campo de acción. La contaminación terrestre derivada de la planificación urbana, industrial y agrícola es un veneno constante. Los escurrimientos de sedimentos y nutrientes sofocan y degradan la calidad del agua, un impacto que se magnifica con una gestión costera deficiente.

Desde nuestra posición, este panorama exige una estrategia dual. En primer lugar, es ineludible la mitigación global. Gobiernos y empresas deben adoptar metas de descarbonización ambiciosas, pues solo frenando las emisiones lograremos aliviar el estrés térmico fundamental que afecta a los océanos.

En segundo lugar, se requiere innovación y acción local. Debemos invertir seriamente en la ciencia de la restauración de corales, también conocida como “jardinería marina”. Este esfuerzo de repoblación, que busca trasplantar y propagar especies más resistentes, es un complemento vital para ayudar a los arrecifes a recuperar su funcionalidad ecológica.

Además, desde la gestión de la tierra, debemos garantizar que toda obra de infraestructura costera y el desarrollo adyacente incorpore la gestión de escurrimientos como una prioridad absoluta. La protección de los arrecifes comienza a kilómetros de distancia, en la forma en que construimos y utilizamos el territorio.

La pérdida de esta infraestructura natural invaluable es una advertencia clara sobre la fragilidad de nuestro planeta. Al proteger los arrecifes, no sólo estamos salvaguardando la biodiversidad, sino que estamos tomando una decisión de responsabilidad fiscal, social y humanitaria. Es momento de pasar de la conciencia a la inversión estratégica en la resiliencia de la naturaleza.

Fundación Aleatica impulsa la seguridad vial a través del arte en Ruta de las Empresas

Fundación Aleatica para la Seguridad Vial participó en la inauguración de la exposición “Ruta de las Empresas”, una iniciativa del Consejo de la Comunicación en conjunto con Locos por el Arte, que transforma al Paseo de la Reforma en una galería al aire libre, donde 17 empresas de distintos sectores presentan sus acciones de responsabilidad social a través de esculturas en forma de mundo.

En este contexto, Fundación Aleatica llama a colocar la seguridad vial en el centro de las prioridades. De acuerdo con datos del Monitor de la Seguridad Vial, México se está alejando de la meta internacional de reducir en al menos 50% las fatalidades y lesiones graves para 2030. Actualmente se registran más de 16 mil fallecimientos al año y cerca de 44 mil lesionados graves por siniestros de tránsito. Los usuarios más vulnerables son peatones, ciclistas y motociclistas, quienes representan el 70% de las fatalidades.

De continuar esta tendencia, el país podría alcanzar más de 25 mil fatalidades anuales en 2030, lo que implicaría 279% más fallecimientos y lesiones por encima de la meta proyectada en el marco del Segundo Decenio de Acción para la Seguridad Vial de Naciones Unidas (2021–2030).

Además, 97% de los hechos de tránsito ocurre en ciudades, lo que apunta a la necesidad de enfocar esfuerzos en el entorno urbano. En este contexto, Fundación Aleatica participa en “Ruta de las Empresas” para concientizar a las personas sobre la importancia de la seguridad vial para salvar vidas.

Durante su mensaje, Fernanda Espinosa, directora de Fundación Aleatica, explicó que la organización nació con el objetivo de lograr que el derecho a la movilidad en condiciones de seguridad vial sea una realidad para todas las personas.

La Fundación impulsa esta agenda mediante programas que apuntan a incidir en políticas públicas, generan datos para la correcta toma de decisiones, incentivan la participación multisectorial y promueven la formación y concientización, con el respeto a la vida en el centro de sus acciones.

La esfera de Fundación Aleatica, titulada “Caminos cruzados con respeto”, fue creada por Angélica Gatica, artista plástica con estilo geométrico abstracto. La pieza simboliza la Tierra como un espacio compartido y en constante movimiento, donde la seguridad vial es una responsabilidad de todas y todos.

Mediante un lenguaje visual que combina geometría y formas orgánicas, la obra alude a la precisión de la ingeniería vial y a su impacto directo en la vida diaria de las personas.

En esta pieza se integran mensajes como “Uno x uno”, “Somos seguridad vial” y “La seguridad vial es nuestro derecho”, que refuerzan que cada acción individual contribuye al bienestar colectivo. Asimismo, el uso de colores como el rojo, azul, amarillo, verde y naranja representa valores asociados a la prevención, la confianza, la visibilidad, el avance responsable y el compromiso comunitario.

Con esta iniciativa, Fundación Aleatica reafirma su compromiso de promover una movilidad más segura y sostenible, con la convicción de que todas y todos tenemos derecho a llegar sanos y salvos a nuestro destino, porque siempre hay alguien esperándonos en casa.

La exposición estará abierta del 25 de enero al 6 de marzo; se sitúa del Ángel de la Independencia a la Glorieta del Ahuehuete, y se estima que alcanzará a más de 4 millones de personas.

¿Qué es el “extractivismo social” y por qué es un problema?

En los últimos años, el debate sobre sostenibilidad ha puesto el foco en prácticas extractivas que van más allá de la minería, el petróleo o los recursos naturales. Cada vez con mayor fuerza aparece un concepto incómodo pero necesario: entender qué es el extractivismo social y cómo opera dentro de los modelos económicos, productivos y hasta filantrópicos que hoy dominan al mundo. No se trata solo de lo que se extrae del territorio, sino de lo que se toma de las personas, las comunidades y los vínculos sociales.

Comprender qué es el extractivismo social implica reconocer una lógica que prioriza el beneficio inmediato sobre el bienestar colectivo, que usa a las personas como medios y no como fines, y que suele justificarse bajo discursos de progreso, desarrollo o incluso impacto social. Este fenómeno atraviesa industrias, cadenas de suministro, políticas públicas y estrategias empresariales, dejando consecuencias profundas que rara vez se miden con la misma rigurosidad que los indicadores financieros.

¿Qué es el extractivismo social y cómo se manifiesta hoy?

Para entender qué es el extractivismo social, es necesario ir más allá de la extracción de recursos naturales. Este concepto se refiere a prácticas que se apropian de tiempo, trabajo, conocimientos, territorios, cultura y capital social de comunidades y personas, sin una retribución justa ni una distribución equitativa de los beneficios generados.

El extractivismo social se manifiesta cuando las poblaciones locales cargan con los costos sociales, ambientales y emocionales de proyectos productivos, mientras los beneficios se concentran en actores externos. También aparece en modelos laborales precarios, en cadenas de suministro que dependen de desigualdades estructurales o en iniciativas que instrumentalizan a comunidades bajo la narrativa del “impacto”, sin empoderamiento real ni participación genuina.

qué es el extractivismo social

6 ejemplos de extractivismo social y sus consecuencias

1. Cadenas de suministro basadas en trabajo precario

Un ejemplo claro de extractivismo social ocurre en cadenas de suministro que dependen de mano de obra mal remunerada, sin seguridad social ni condiciones dignas. Industrias como la textil, agrícola o electrónica suelen externalizar costos sociales a comunidades donde la regulación es débil y la necesidad económica alta.

La consecuencia directa es la reproducción de pobreza estructural y desigualdad. Aunque estos modelos generan productos competitivos a bajo costo, dejan detrás desgaste físico, falta de oportunidades y una imposibilidad real de movilidad social para quienes sostienen la producción.

2. Proyectos extractivos que ignoran la voz comunitaria

Cuando empresas desarrollan proyectos mineros, energéticos o de infraestructura sin consulta previa ni consentimiento informado, se incurre en extractivismo social. Las comunidades son tratadas como obstáculos a gestionar, no como actores con derechos.

Esto genera conflictos sociales, criminalización de la protesta y rupturas internas. A largo plazo, la pérdida de confianza en instituciones y empresas debilita la gobernanza local y deja cicatrices sociales difíciles de reparar.

3. Uso instrumental de comunidades en iniciativas de “impacto social”

Algunas estrategias de responsabilidad social utilizan a comunidades vulnerables como casos de éxito o narrativa reputacional, sin generar cambios estructurales reales. El extractivismo social aparece cuando se extrae valor simbólico sin empoderamiento genuino.

La consecuencia es doble: por un lado, se perpetúa la dependencia; por otro, se vacía de sentido el concepto de impacto social. Las comunidades quedan expuestas y los problemas de fondo permanecen intactos.

qué es el extractivismo social

4. Economía digital y extracción de tiempo y datos

Plataformas digitales que dependen de trabajo flexible o no remunerado —como repartidores, creadores de contenido o moderadores— son otro ejemplo de extractivismo social. Se extrae tiempo, datos y energía emocional sin garantías ni protección laboral.

Esto provoca precarización, estrés crónico y falta de seguridad económica. Además, normaliza modelos donde el riesgo se transfiere a las personas mientras el valor se concentra en pocas empresas tecnológicas.

5. Turismo que consume cultura sin retribución justa

El turismo masivo puede convertirse en extractivismo social cuando se apropia de tradiciones, territorios y cultura local sin beneficiar a las comunidades anfitrionas. La identidad se convierte en mercancía.

Las consecuencias incluyen pérdida cultural, desplazamiento de poblaciones locales y aumento del costo de vida. Lo que se vende como desarrollo termina erosionando la base social que lo hace posible.

6. Modelos laborales que exigen propósito sin cuidado

Organizaciones que apelan al “compromiso”, la vocación o el impacto social para justificar jornadas extensas y sobrecarga emocional incurren en extractivismo social del capital humano. Se extrae motivación y sentido sin límites claros.

Esto deriva en burnout, desafección y alta rotación. A largo plazo, las empresas pierden talento y credibilidad, demostrando que incluso el propósito puede volverse una forma de explotación si no va acompañado de cuidado real.

qué es el extractivismo social

¿Por qué el extractivismo social es un problema?

El extractivismo social es un problema porque se basa en una lógica que prioriza la obtención de valor inmediato sobre el bienestar de las personas y la sostenibilidad de las comunidades. Al tratar el trabajo, el tiempo, la cultura o los vínculos sociales como recursos explotables, este modelo deshumaniza las relaciones económicas y normaliza prácticas que generan daño estructural. Aunque sus efectos no siempre son visibles a corto plazo, sus consecuencias se acumulan y profundizan con el tiempo.

Otro aspecto crítico es que el extractivismo social distorsiona la idea de desarrollo. Bajo narrativas de progreso, competitividad o impacto, se justifican dinámicas que concentran beneficios en pocos actores y trasladan los costos sociales a poblaciones con menor capacidad de defensa. Esto debilita la cohesión social, reduce la confianza en las instituciones y limita la posibilidad de construir economías locales resilientes y justas.

Finalmente, el extractivismo social es un problema porque está estrechamente ligado a la crisis ambiental y al agotamiento de los sistemas que sostienen la vida. Una sociedad que acepta la extracción ilimitada de valor humano tiende a reproducir la misma lógica frente a la naturaleza. Superarlo es indispensable para avanzar hacia modelos de desarrollo que integren justicia social, equilibrio ambiental y bienestar de largo plazo.

qué es el extractivismo social

La urgencia de cambiar esta visión extractiva

La permanencia del extractivismo social revela un problema de fondo: seguimos midiendo el éxito con indicadores que no consideran el bienestar colectivo ni los límites del planeta. Cambiar esta visión no es solo deseable, es urgente si se quiere avanzar hacia modelos verdaderamente sostenibles.

Adoptar una perspectiva más consciente implica repensar cómo se diseñan los proyectos, cómo se distribuye el valor y quién toma las decisiones. Las comunidades no deben ser solo beneficiarias pasivas, sino actores con voz, poder y capacidad de co-creación.

Cuidar el medio ambiente y a las personas requiere transitar de la extracción al cuidado, de la explotación al vínculo, y de la rentabilidad inmediata al valor de largo plazo. Este cambio no es solo ético, también es estratégico para la estabilidad social y económica.

Del extractivismo al cuidado colectivo

Entender qué es el extractivismo social obliga a replantear de fondo la manera en que se conciben el desarrollo, el progreso y el éxito económico. No se trata solo de identificar prácticas injustas, sino de reconocer que muchos modelos vigentes siguen operando bajo una lógica de extracción que desgasta a las personas, debilita a las comunidades y acelera la crisis ambiental. Ignorar estos impactos ya no es una opción viable en un mundo interconectado y socialmente consciente.

Superar el extractivismo social implica transitar hacia enfoques basados en el cuidado, la corresponsabilidad y la creación de valor compartido. Esto requiere decisiones estructurales, métricas que integren lo social y lo ambiental, y una participación real de las comunidades en los procesos que afectan su vida. Solo así será posible construir modelos de desarrollo que no solo generen crecimiento, sino bienestar duradero para las personas y el planeta.

¿Cómo Liverpool FC convirtió la sostenibilidad en un proyecto colectivo?

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En un contexto en el que la sostenibilidad aún lucha por consolidarse como un eje estructural en la industria deportiva, el Liverpool FC se ha posicionado como una excepción notable. Durante la temporada 2023-24, el club fue reconocido con nueve premios de sostenibilidad y, en 2025, su estrategia insignia recibió el galardón a la Iniciativa de comunicaciones del año por edie. Estos reconocimientos no responden a acciones aisladas, sino a una visión de largo plazo integrada en la cultura del club.

La sostenibilidad de Liverpool FC ha demostrado que es posible ir más allá del cumplimiento reputacional y convertir los compromisos ambientales y sociales en un proyecto compartido. A través de una estrategia clara, medible y comunicada de forma creativa, el club ha logrado involucrar tanto a su personal interno como a millones de aficionados, mostrando que la sostenibilidad es más efectiva cuando se vive de manera colectiva.

sostenibilidad de Liverpool FC
Fuente: https://www.liverpoolfc.com/theredway

Sostenibilidad de Liverpool FC: una estrategia alineada con estándares globales

La estrategia de sostenibilidad del club, conocida como The Red Way, fue lanzada en 2021 y se articula en torno a tres pilares: personas, planeta y comunidades. Aunque esta estructura no es nueva, su diferencial radica en su alineación explícita con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y con el Marco de Acción Climática del Deporte de Naciones Unidas.

Este último compromiso implica objetivos ambiciosos, como alcanzar cero emisiones netas para 2040 y establecer metas intermedias alineadas con la ciencia para 2030. En este sentido, la sostenibilidad de Liverpool FC se inserta en marcos internacionales verificables, lo que refuerza su credibilidad ante audiencias especializadas en responsabilidad social.

sostenibilidad de Liverpool FC

Los avances ya son tangibles. El club ha reducido sus emisiones de carbono en un 15 % respecto a su línea base de 2019, impulsando proyectos de descarbonización como la compra de electricidad renovable, el uso de HVO en los autobuses del equipo y la inversión en combustibles de aviación sostenibles para vuelos nacionales.

A estas acciones se suman iniciativas de regeneración ambiental, como la plantación de más de 1.000 árboles y setos en sus instalaciones, así como la introducción de 60.000 abejas en huertos y espacios verdes locales, integrando biodiversidad y deporte de alto rendimiento.

Liderazgo y responsabilidad compartida dentro del club

Rishi Jain, director de impacto del Liverpool FC, atribuye buena parte del éxito de The Red Way al respaldo temprano y continuo de la alta dirección. Desde su inicio, la estrategia contó con patrocinadores ejecutivos en el más alto nivel, incluyendo al director comercial, al director jurídico y a responsables clave de operaciones y finanzas.

“La dirección de la organización es muy alta… se espera mucho de nosotros, que lideremos y demostremos un progreso mensurable”, afirma Jain.

Un elemento central de la sostenibilidad de Liverpool FC es que los 18 objetivos de la estrategia no recaen exclusivamente en el equipo de impacto. Por ejemplo, los programas de gestión de residuos en días de partido son responsabilidad directa del equipo de instalaciones, lo que refuerza la apropiación operativa de los objetivos.

Jain se define más como un coordinador que como un ejecutor único: su rol es monitorear avances, reportar resultados y acompañar a los equipos en la mejora de sus programas. Este modelo de corresponsabilidad ha permitido integrar la sostenibilidad en “todo lo que hace el club”, en palabras del propio directivo.

Afición, cultura y cambio de comportamiento sostenible

Uno de los logros más significativos del Liverpool FC ha sido involucrar a sus aficionados en la estrategia. Actualmente, el club alcanza una tasa de recolección del 96 % de botellas de plástico en Anfield, las cuales se reciclan para convertirse en nuevos equipos deportivos.

Además, un rediseño del sistema de envases ha permitido reducir el uso de aproximadamente 350.000 botellas de plástico al año, priorizando alternativas reutilizables y libres de plástico. Estos cambios no se impusieron de forma abrupta, sino a través de incentivos iniciales, campañas de comunicación intensivas y la participación de jugadores.

Con el tiempo, estas intervenciones se han reducido porque el comportamiento sostenible se ha normalizado:

Los aficionados tienen un sentido de orgullo y reconocen su responsabilidad”, señala Jain, evidenciando cómo la sostenibilidad de Liverpool FC ha permeado la identidad del club.

Hoy, más de un tercio de los aficionados conoce The Red Way, frente a solo el 5 % registrado al final de la temporada 2021-22. Este crecimiento demuestra que la sostenibilidad, cuando se comunica de forma estratégica y auténtica, puede convertirse en un elemento de conexión emocional con la afición.

sostenibilidad de Liverpool FC

Cuando la sostenibilidad se vuelve cultura

El caso del Liverpool FC confirma que la sostenibilidad es más efectiva cuando deja de ser un área aislada y se convierte en el centro de la cultura organizacional. La combinación de liderazgo, responsabilidad compartida, métricas claras y comunicación creativa ha permitido al club posicionarse como uno de los más sostenibles del mundo.

La sostenibilidad de Liverpool FC no solo ha generado premios y reconocimiento internacional, sino que ha demostrado que incluso en industrias altamente competitivas, como el fútbol de élite, es posible alinear desempeño, propósito e impacto. Como concluye Rishi Jain, esta posición puede verse como una carga o como una oportunidad: el Liverpool ha optado claramente por lo segundo.

ONU: el mundo invierte 30 veces más en dañar la naturaleza que en regenerarla

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La brecha entre los discursos climáticos y las decisiones financieras globales vuelve a quedar en evidencia. Así lo demuestra el análisis del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el cual revela que, mientras la crisis climática y la pérdida de biodiversidad se aceleran, el mundo sigue destinando la mayor parte de su capital a actividades que degradan los ecosistemas. Las cifras no solo son alarmantes, sino profundamente contradictorias con los compromisos internacionales asumidos en la última década.

De acuerdo con el informe, en 2023 se canalizaron 7,3 billones de dólares hacia actividades que dañan directamente a la naturaleza, una cantidad 30 veces superior a la destinada a soluciones basadas en la naturaleza. Este desequilibrio financiero confirma que las inversiones contra la naturaleza no son una excepción del sistema económico global, sino una de sus reglas estructurales más persistentes.

Inversiones contra la naturaleza: un flujo financiero dominante

El PNUMA identificó 4,9 billones de dólares en flujos financieros privados considerados “negativos para la naturaleza”. Una parte significativa de este capital se dirigió a servicios públicos, con casi 1,6 billones de dólares, así como a sectores industriales y tecnológicos, que concentraron cerca de 1,4 billones. Estas actividades están directamente vinculadas con la sobreexplotación de recursos, la contaminación y la degradación de ecosistemas clave.

A este panorama se suman 2,4 billones de dólares en financiamiento público destinados a subvencionar prácticas perjudiciales. Más de 1,1 billones se asignaron a combustibles fósiles y alrededor de 400.000 millones de dólares a modelos de agricultura intensiva e industrial, dos sectores ampliamente señalados por su impacto ambiental y climático.

inversiones contra la naturaleza

Según la ONU, la actividad humana ya ha alterado el uso del 70 % de la tierra a nivel global, un dato que da contexto a la magnitud de estas inversiones contra la naturaleza. Lejos de revertir esta tendencia, los flujos financieros actuales la profundizan, consolidando modelos económicos incompatibles con la regeneración ambiental.

Podemos invertir en la destrucción de la naturaleza o impulsar su recuperación: no hay término medio”, advirtió Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA.

Su declaración resume la encrucijada a la que se enfrentan gobiernos, empresas e inversionistas.

Financiar la naturaleza: la gran deuda pendiente

En contraste con los billones destinados a actividades dañinas, solo 220.000 millones de dólares se invirtieron en soluciones basadas en la naturaleza durante 2023. Más preocupante aún es que el 90 % de esta financiación provino de fuentes públicas, lo que evidencia la reticencia del capital privado a involucrarse en este tipo de proyectos.

De la limitada financiación privada disponible, casi un tercio se destinó a unidades de compensación de biodiversidad. Estos mecanismos permiten a las empresas declarar que han “compensado” sus impactos ambientales, aunque diversos expertos cuestionan su efectividad real para detener la pérdida de ecosistemas.

inversiones contra la naturaleza

El PNUMA estima que, si el mundo pretende frenar el deterioro de la naturaleza antes de 2030 —objetivo respaldado por más de 170 países—, la inversión anual en soluciones basadas en la naturaleza deberá multiplicarse por 2,5, hasta alcanzar al menos 571.000 millones de dólares. Sin una reorientación profunda de las inversiones contra la naturaleza, este objetivo parece inalcanzable.

La urgencia no es solo ambiental. El organismo subraya que seguir postergando estas inversiones incrementa los riesgos sistémicos para la economía global, la seguridad alimentaria y la estabilidad social.

Riesgos económicos y presión internacional creciente

El argumento económico para proteger la naturaleza es cada vez más contundente. En 2023, PwC señaló que el 55 % del PIB mundial depende directa o indirectamente de la naturaleza, una cifra que otros análisis consideran incluso conservadora. La degradación ambiental, por tanto, no es un riesgo periférico, sino un factor central para la estabilidad económica global.

Esta percepción también se refleja en los análisis de riesgo. El Foro Económico Mundial identificó recientemente la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas como la segunda amenaza global más grave y probable en los próximos diez años. Aun así, las inversiones contra la naturaleza continúan superando ampliamente a las destinadas a su protección.

En octubre, los gobiernos se reunirán en Armenia para evaluar por primera vez el avance del Marco Mundial de la Diversidad Biológica, adoptado en 2022. El encuentro estará marcado por la presión para presentar medidas concretas: redirigir subsidios, desbloquear financiación privada, fortalecer regulaciones y exigir mayor transparencia corporativa sobre impactos ambientales.

Como parte de este esfuerzo, el nuevo informe del PNUMA introduce la Curva de Transición de la Naturaleza, un marco que propone reducir simultáneamente los subsidios perjudiciales y aumentar la inversión en soluciones regenerativas, con beneficios sociales y económicos más amplios.

inversiones contra la naturaleza

Entre compromisos y capital

El contraste entre los compromisos climáticos internacionales y la realidad financiera global es cada vez más difícil de ignorar. Mientras los discursos apelan a la urgencia de proteger la biodiversidad y frenar la crisis climática, los flujos de capital siguen apuntalando modelos que profundizan el daño ambiental.

Reducir las inversiones contra la naturaleza y redirigir recursos hacia una economía verdaderamente regenerativa no es solo una cuestión ética, sino una decisión estratégica para evitar riesgos económicos y sociales en cascada. Como advierte el PNUMA, el margen de maniobra se estrecha: el capital puede seguir financiando la degradación o convertirse en una palanca clave para la recuperación del planeta.

¿La sostenibilidad genera burnout? El desgaste que nadie está midiendo

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La sostenibilidad corporativa se ha consolidado como uno de los pilares estratégicos más relevantes para las empresas, pero también como uno de los frentes de mayor desgaste interno. En medio de expectativas crecientes, marcos regulatorios más estrictos y una vigilancia pública constante, los líderes de estas áreas enfrentan una presión que rara vez se reconoce: El burnout de la sostenibilidad, el cual, según un artículo de Eco-Business, comienza a emerger como un fenómeno estructural que amenaza la continuidad de los propios objetivos ESG.

Así lo señala un estudio elaborado por la Oxford Brookes Business School (2025), el cual advierte que la combinación de urgencia climática, presión regulatoria y demandas internas está generando fatiga crónica, desmotivación y rotación en estos equipos. 

El agotamiento de los líderes en sostenibilidad

El estudio de la Oxford Brookes Business School (2025) representa uno de los análisis más completos hasta la fecha sobre el estado emocional y profesional de los líderes en sostenibilidad. Con base en encuestas y entrevistas a cientos de profesionales en diversos sectores, el informe identifica tendencias alarmantes que delinean cómo el agotamiento ha dejado de ser un síntoma aislado para convertirse en una característica definitoria del ejercicio profesional en sostenibilidad.

Primero, el 62 % de los encuestados reportó haber experimentado agotamiento significativo durante el último año, un porcentaje que supera con creces las tasas registradas en otros roles ejecutivos de responsabilidad corporativa. Aún más revelador, casi el 70 % afirmó haber tenido dificultades para mantener su motivación, lo que sugiere que el burnout de la sostenibilidad no solo refleja cansancio físico, sino también desgaste emocional y pérdida de sentido.

burnout de la sostenibilidad

El estudio también muestra que este agotamiento está correlacionado con la percepción de falta de apoyo estructural. Muchos profesionales expresaron que dedicaban más tiempo a la recopilación de datos y al cumplimiento de requisitos de informes que a la construcción de estrategias o a la creación de valor tangible. La sostenibilidad se percibe cada vez más como una función reactiva, centrada en la gestión de expectativas y menos en la acción transformadora. Este hallazgo es crucial: cuando la sostenibilidad se reduce a un ejercicio de cumplimiento y rendición de cuentas, se erosiona el sentido de propósito, intensificando el desgaste emocional y físico del liderazgo.

Finalmente, el estudio destaca la fatiga moral como un factor significativo: la tensión entre los valores personales de los profesionales y las realidades organizacionales crea un conflicto interno que acelera el burnout de la sostenibilidad, diferenciándolo del estrés laboral tradicional.

Presiones crecientes sobre los líderes de sostenibilidad

Una de las presiones más relevantes es el llamado modo de informe perpetuo. Los líderes de sostenibilidad operan en ciclos constantes de recopilación de datos, justificación de métricas y atención a auditores, reguladores y agencias de calificación. Marcos como la CSRD en Europa o los estándares del ISSB han elevado el nivel de exigencia, sin que los equipos cuenten necesariamente con la infraestructura o los recursos adecuados.

A esto se suma la paradoja de la rendición de cuentas. Las CSO son responsables de resultados que dependen de áreas sobre las que no tienen autoridad directa, como compras, operaciones o finanzas. Investigaciones de 2024 muestran que muchos líderes se sienten obligados a “saberlo todo”, aun cuando carecen del mandato necesario para incidir en las decisiones clave, un caldo de cultivo directo para el burnout de la sostenibilidad.

El escrutinio por greenwashing y el riesgo reputacional agravan aún más la presión. En un contexto donde cada declaración pública puede convertirse en un pasivo legal o reputacional, la sostenibilidad se vive como caminar sobre una cuerda floja. A ello se suma la dilución estructural del rol, cuando la sostenibilidad se integra a otras funciones sin una línea clara de autoridad, dejando a los líderes en posiciones ambiguas y desgastantes.

burnout de la sostenibilidad

¿Qué consecuencias pueden tener estas presiones en los líderes?

El impacto va mucho más allá del cansancio operativo. El desgaste que viven los líderes de sostenibilidad tiene una dimensión emocional y moral profunda. A diferencia de otros roles corporativos, este trabajo suele estar impulsado por valores personales vinculados al impacto social, la justicia climática y la equidad, lo que intensifica la frustración cuando el avance es lento o simbólico.

Este choque entre propósito y realidad organizacional genera fatiga moral. Estudios recientes señalan que enfrentar de manera constante problemas globales —crisis climática, desigualdad, pérdida de biodiversidad— sin ver resultados tangibles incrementa el riesgo de desconexión, cinismo y abandono del rol. Así, el burnout de la sostenibilidad no solo afecta a las personas, sino que amenaza la continuidad y efectividad de la agenda ESG dentro de las empresas.

Las consecuencias ya son visibles: mayor rotación de CSO hacia consultoría, pérdida de conocimiento institucional y debilitamiento de la acción climática corporativa. No se trata de riesgos marginales, sino de impactos directos sobre la gobernanza y la credibilidad empresarial.

burnout de la sostenibilidad

¿Qué deben hacer las organizaciones para combatir el burnout de la sostenibilidad?

El burnout de la sostenibilidad no es un problema individual, sino una falla estructural. Combatirlo requiere decisiones organizacionales deliberadas que vayan más allá del discurso de bienestar y se traduzcan en cambios reales de gobernanza, recursos y cultura interna. Entre las acciones clave que las empresas deben implementar destacan las siguientes:

  • Redefinir el mandato y la autoridad del liderazgo en sostenibilidad
    Las organizaciones deben otorgar a los líderes de sostenibilidad poder real de decisión, no solo responsabilidad por los resultados. Esto implica acceso directo a la alta dirección y a los consejos, así como claridad en su rol dentro de la estructura de gobierno corporativo.
  • Alinear rendición de cuentas con control operativo
    No es sostenible exigir avances en metas climáticas, sociales o de cadena de suministro sin otorgar influencia directa sobre las áreas que las ejecutan. Las empresas deben corregir la paradoja de “responsabilidad sin autoridad” que alimenta el desgaste crónico.
  • Distribuir la responsabilidad ESG entre todas las áreas del negocio
    La sostenibilidad no puede recaer en una sola persona o equipo. Capacitar a finanzas, legal, compras y operaciones en criterios ESG reduce el aislamiento del rol y evita que los líderes de sostenibilidad funcionen como únicos traductores internos.
  • Optimizar y racionalizar los procesos de reporte
    En lugar de acumular marcos, indicadores y solicitudes de datos, las empresas deben invertir en infraestructura tecnológica, controles internos y automatización que reduzcan la carga operativa y liberen tiempo para el trabajo estratégico.
  • Proteger a los líderes frente al riesgo reputacional y legal
    En un contexto de creciente escrutinio por greenwashing, las organizaciones deben compartir el riesgo de las decisiones y mensajes públicos, evitando que los líderes de sostenibilidad sean los únicos responsables de la credibilidad corporativa.
  • Reconocer el burnout como un riesgo estratégico
    El agotamiento no debe tratarse como una debilidad personal, sino como una amenaza para la continuidad del liderazgo y la ejecución de la estrategia ESG. La supervisión del bienestar desde el consejo, la rotación de roles y el acceso a coaching especializado son medidas preventivas clave.
  • Crear redes internas y externas de apoyo profesional
    Facilitar espacios de intercambio entre pares, mentoría y comunidades profesionales ayuda a reducir la carga emocional y la fatiga moral asociadas al trabajo en sostenibilidad.
burnout de la sostenibilidad

Implementar estas acciones no solo protege a los líderes, sino que fortalece la capacidad de las empresas para cumplir sus objetivos de sostenibilidad de manera creíble, consistente y a largo plazo.

Un rol crítico que debe volverse sostenible

El desgaste que viven hoy los líderes de sostenibilidad no es una debilidad individual, sino una señal de alerta organizacional. Las presiones acumuladas —regulatorias, reputacionales, estructurales y morales— han convertido al burnout de la sostenibilidad en un problema sistémico que amenaza el avance real de la agenda climática y social.

Si las empresas esperan resultados ambiciosos, deben empezar por hacer sostenible el propio rol. El liderazgo en sostenibilidad no puede seguir expandiéndose sin evolucionar. De lo contrario, el costo no será solo humano, sino estratégico, en un momento en el que el mundo necesita más que nunca decisiones corporativas sólidas, coherentes y lideradas con resiliencia.

El dato incómodo de 2025: 1 millón de empleos pero informales y sin mujeres

El análisis del mercado laboral mexicano en 2025 arroja un contraste inquietante entre cantidad y calidad, pues, según El Economista, aunque las cifras oficiales muestran una baja tasa de desocupación y un crecimiento neto del empleo, los datos revelan que este avance ocurrió bajo condiciones cada vez más precarias, ya que la generación de puestos de trabajo no solo se concentró en la informalidad, sino que además profundizó brechas estructurales ya existentes.

En este contexto, hablar de empleos en 2025 implica ir más allá del número de plazas creadas y analizar quiénes acceden a ellas y en qué condiciones. El más reciente reporte del Inegi confirma que el mercado laboral se sostuvo sobre bases frágiles: informalidad creciente, menor participación laboral y una exclusión casi total de las mujeres del crecimiento del empleo.

Empleos en 2025: crecimiento numérico, deterioro estructural

Durante 2025 se generaron un millón 57 mil 970 empleos en México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Sin embargo, este crecimiento tuvo un rasgo común: el 100% de las nuevas plazas se ubicó en la economía informal, mientras que en el empleo formal se perdieron 103 mil 956 puestos de trabajo.

Con este comportamiento, la informalidad no solo dejó de ser un fenómeno coyuntural, sino que se consolidó como el principal motor del empleo. La tasa de informalidad laboral pasó de 53.7% a 54.6% en un año, alcanzando a 32 millones 988 mil 763 personas que trabajan sin acceso pleno a seguridad social ni derechos laborales.

Este escenario obliga a replantear la narrativa positiva en torno a los empleos en 2025. La creación de plazas ocurrió, sí, pero bajo esquemas de alta vulnerabilidad, baja protección y escasas posibilidades de desarrollo profesional.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo también mostró una ligera caída en la tasa de participación laboral, que pasó de 59.4% a 59.1%. Este dato sugiere que menos personas están buscando o accediendo activamente a un empleo, lo que matiza la lectura de una tasa de desempleo aparentemente estable.

La exclusión de las mujeres en la creación de empleo

Uno de los datos más críticos del mercado laboral en 2025 es su marcado sesgo de género. Del total de empleos creados en el año, el 99.6% fue ocupado por hombres, lo que equivale a un millón 53 mil 333 plazas. En contraste, el empleo femenino apenas creció en 4 mil 637 puestos, es decir, solo el 0.4% del total.

Este desequilibrio evidencia que los empleos en 2025 no solo fueron informales, sino profundamente excluyentes. Las mujeres quedaron prácticamente fuera del crecimiento laboral, reforzando una tendencia que limita su autonomía económica y su participación en el mercado de trabajo.

Para Janeth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Grupo Monex, este comportamiento refleja una moderación del mercado laboral alineada con el debilitamiento de la actividad económica:

Si bien la tasa de desempleo se mantuvo en niveles bajos, este comportamiento ocurre en un contexto de menor participación laboral y un repunte de la informalidad”, explicó.

Esta exclusión plantea riesgos relevantes. La falta de oportunidades laborales formales para las mujeres impacta directamente en la desigualdad de ingresos, en la pobreza de los hogares y en el desarrollo económico de largo plazo.

empleos en 2025

Sectores que crecen… y sectores que se debilitan

El análisis sectorial del empleo muestra un comportamiento mixto, aunque con señales claras de fragilidad estructural. El sector servicios registró un saldo positivo de 735 mil 564 plazas, impulsado principalmente por el comercio y por restaurantes y hoteles, actividades caracterizadas por alta rotación y bajos niveles de formalidad.

En paralelo, el sector agropecuario reportó la creación de 500 mil 652 empleos, consolidándose como uno de los principales generadores de trabajo. No obstante, este sector también presenta históricamente elevados niveles de informalidad y condiciones laborales precarias.

El sector secundario fue el único con un balance anual negativo, con la pérdida de 153 mil 132 puestos de trabajo. La industria manufacturera concentró la mayor parte de esta caída, con 237 mil 652 plazas menos, lo que refleja un debilitamiento de actividades tradicionalmente asociadas con mayor formalidad.

Este panorama sectorial refuerza la lectura crítica de los empleos en 2025: el crecimiento se concentró en actividades de baja productividad y escasa protección laboral, mientras que los sectores clave para el desarrollo económico perdieron dinamismo.

empleos en 2025

El reto de la calidad del empleo

Los datos del mercado laboral en 2025 confirman que el reto ya no es solo crear empleo, sino garantizar su calidad, inclusión y sostenibilidad. La combinación de informalidad creciente, menor participación laboral y exclusión de las mujeres configura un escenario preocupante para el desarrollo social y económico del país.

Como advierte Janeth Quiroz, hacia 2026 el mercado laboral podría enfrentar un entorno aún más frágil, con menor creación de empleo y mayores presiones sobre su calidad. El análisis de los empleos en 2025 deja un mensaje claro: sin políticas públicas y estrategias empresariales que prioricen la formalidad y la equidad de género, el crecimiento del empleo seguirá siendo un dato incómodo, más que una buena noticia.