Starbucks México, operado por Alsea, anunció que a partir del 18 de agosto su programa ‘Cada Taza Cuenta’ estará disponible en todas las tiendas a nivel nacional. Lanzada en abril de 2024, esta iniciativa ha transformado la experiencia dentro de la tienda al ofrecer a los clientes la posibilidad de disfrutar sus bebidas y alimentos en tazas de cerámica, vasos de vidrio y platos reutilizables, al mismo tiempo que refuerza su estrategia de sustentabilidad.
Hasta agosto de 2025, Starbucks México ha servido más de 500,000 bebidas en vasos reutilizables y más de 1 millón de alimentos en platos de cerámica, superando significativamente las metas del año pasado. Estos resultados destacan tanto la efectividad operativa del programa como la sólida conexión entre clientes y socios en la adopción de prácticas más responsables. Además, este cambio estructural ha enriquecido la experiencia del cliente al ofrecer un momento más cálido y auténtico en cada visita.
“Contar con un programa como ‘Cada Taza Cuenta’ en todo México es un paso fundamental con la estrategia ‘Back to Starbucks‘ e igualmente decisivo en nuestro compromiso ambiental. Esta iniciativa transforma la forma en la que servimos café e impulsa una cultura de conciencia colectiva como parte de nuestro plan de negocio, donde cada taza refleja nuestro propósito con el planeta y las comunidades que forman parte de nuestra historia,” señaló Saraí Jiménez, directora de Construcción de Marca y Reputación de Alsea Starbucks.
Desde su implementación, esta iniciativa se ha desplegado de manera progresiva por regiones, desde el centro del país hacia las regiones norte, occidente y, más recientemente, sureste y sur. A través de esta estrategia, Starbucks México ha logrado adaptar la operación y capacitar a sus partners (colaboradores) para asegurar una ejecución consistente y de alto impacto en cada comunidad, con un porcentaje de éxito del 89% a nivel nacional.
Hasta agosto de 2025, Starbucks México ha servido más de 500 mil bebidas en vasos reutilizables y más de 1 millón de alimentos en platos de cerámica, superando de manera significativa las metas alcanzadas el año anterior. Este resultado refleja la efectividad operativa del programa, así como la conexión entre clientes y Partners por adoptar prácticas más responsables.
Las regiones que más recientemente incorporaron este programa fueron Bajío, en los estados de Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí, así como Norte, Norte Centro, Noroeste y Occidente, que incluyen a los estados de Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Zacatecas.
Este esfuerzo se suma al descuento de $8 pesos para quienes traen su propio vaso, así como a otras acciones, entre ellas el uso de popotes biodegradables, tapas especiales y el Plan de Manejo de Residuos vigente en la Ciudad de México.
Con la expansión de este programa a nivel nacional, Starbucks reafirma su compromiso de impulsar decisiones conscientes desde lo cotidiano, demostrando que la sustentabilidad y una gran experiencia pueden ir de la mano.
La Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en una de las fuerzas más transformadoras para la economía y la sociedad. Sin embargo, su rápido desarrollo ha puesto en evidencia un desafío crítico: muy pocas empresas cumplen con los estándares de IA responsable. Un reciente estudio del Infosys Knowledge Institute revela que solo el 2% de las compañías analizadas implementan sistemas de IA de manera ética, segura y transparente.
De acuerdo con edie, esta brecha no solo representa un riesgo reputacional, sino también financiero y ambiental. Según la investigación, la mayoría de las empresas se enfrenta a incidentes relacionados con la IA, mientras que apenas un pequeño porcentaje adopta medidas para reducir su huella ambiental y fortalecer la gobernanza. La pregunta es clara: ¿cómo pueden las empresas integrar la IA responsable en sus estrategias sin comprometer innovación y crecimiento?
La magnitud del problema
El estudio encuestó a 1,500 participantes de empresas con ingresos superiores a mil millones de dólares, abarcando siete países y 14 sectores. Los resultados muestran que el 95% de las compañías han tenido incidentes éticos, de seguridad o ambientales relacionados con sus sistemas de IA. Esto evidencia que, aunque la IA ofrece oportunidades sin precedentes, su implementación sigue siendo mayormente reactiva y no alineada con los principios de IA responsable.
A nivel ambiental, apenas el 38% de las empresas monitorean emisiones, invierten en prácticas energéticamente eficientes o implementan soluciones sostenibles en la nube. En un momento en que la sostenibilidad trasciende el carbono para incluir la computación, esta cifra resulta alarmante.
En el plano de la gobernanza, el 77% reporta pérdidas financieras por IA mal implementada, y el 86% de los ejecutivos anticipa nuevos desafíos de cumplimiento. Los riesgos no son solo teóricos: impactan directamente en la resiliencia empresarial.
Beneficios de invertir en IA responsable
Contrario a la percepción de que la IA responsable es un requisito más de cumplimiento, el estudio señala que las empresas que lideran en este ámbito obtienen beneficios tangibles. Las compañías que aplican estándares éticos en IA reducen en promedio un 39% los costos derivados de incidentes y disminuyen la gravedad de los riesgos.
Además, estas empresas reportan un mejor posicionamiento frente a sus stakeholders y una ventaja competitiva en mercados donde la ética y la sostenibilidad se valoran cada vez más. La IA responsable se convierte, así, en un motor de crecimiento y resiliencia, no solo en una obligación regulatoria.
Europa marca la pauta: la Ley de IA
La Unión Europea se ha posicionado como líder en la gobernanza de IA con su Ley de IA, el primer marco legal integral del mundo. Diseñada para garantizar sistemas confiables y centrados en el ser humano, la normativa abarca seguridad, derechos fundamentales y valores democráticos.
La implementación comenzó en agosto de 2024 y se extenderá hasta 2027 para ciertos proveedores globales, incluyendo gigantes como OpenAI, Google y Meta. Las sanciones son severas: multas de hasta 35 millones de euros o el 7% de la facturación global en casos de incumplimiento.
Aunque esta legislación marca un hito en gobernanza, aún queda pendiente fortalecer la dimensión ambiental de la IA responsable, un área que sigue siendo secundaria dentro del marco legal actual.
Desafíos medioambientales de la IA
El entrenamiento y la implementación de modelos de IA requieren enormes cantidades de energía. BloombergNEF advierte que, de mantenerse las tendencias actuales, la demanda energética de los centros de datos podría duplicarse para 2050, representando casi el 9% del consumo global.
A pesar de este riesgo, solo el 38% de las empresas están tomando medidas activas para mitigar la huella de carbono de sus sistemas. La integración de la IA responsable debe incluir protocolos ambientales robustos, alineando ética, seguridad y sostenibilidad.
Riesgos financieros y de reputación
Ignorar los estándares de IA responsable tiene consecuencias claras. Las empresas que no priorizan la gobernanza y la ética en IA enfrentan pérdidas financieras, litigios y daños a la reputación. La inversión en liderazgo en RAI reduce significativamente estos riesgos y fortalece la confianza de clientes, inversionistas y reguladores.
Asimismo, el cumplimiento proactivo con marcos legales, como la Ley de IA de la UE, no solo evita sanciones, sino que posiciona a la empresa como referente en innovación ética y sostenible.
Hacia un futuro de IA ética y sostenible
El estudio demuestra que la adopción de la IA responsable no es opcional: es un imperativo estratégico. La ética, la sostenibilidad y la gobernanza deben integrarse desde el diseño y operación de los sistemas de IA.
Las empresas que lideren en este ámbito no solo minimizarán riesgos, sino que también capitalizarán oportunidades en un mundo donde la transparencia y la responsabilidad son cada vez más valoradas. El futuro de la IA depende de decisiones conscientes que combinen innovación con principios éticos sólidos.
Solo un pequeño grupo de empresas está marcando la diferencia en la implementación de la IA responsable. Aquellas que ignoren esta tendencia enfrentan riesgos financieros, reputacionales y ambientales crecientes. Por el contrario, quienes adopten una estrategia integral de ética, gobernanza y sostenibilidad en IA, no solo cumplirán con regulaciones emergentes, sino que también consolidarán resiliencia, competitividad y confianza en un ecosistema empresarial que exige responsabilidad en cada decisión tecnológica.
La mayoría de las veces, cuando hablamos de agua, pensamos en lo que sale del grifo, en la lluvia o en los ríos que vemos a simple vista. Sin embargo, existe un concepto mucho más complejo y revelador: el agua virtual. Este término describe la cantidad de agua que se necesita para producir los bienes y servicios que consumimos cada día, aunque no la veamos directamente.
Entender qué es el agua virtual nos obliga a mirar más allá de nuestro consumo inmediato y cuestionar los impactos ocultos de nuestras elecciones. Desde la ropa que vestimos hasta el café que tomamos cada mañana, cada producto esconde detrás una historia de uso hídrico que, en muchos casos, supera por mucho lo que utilizamos en nuestra vida cotidiana.
¿Qué es el agua virtual? El recurso que no vemos, pero sí consumimos
El concepto de agua virtual fue introducido por el profesor John Anthony Allan en los años noventa, y desde entonces ha transformado la manera en que entendemos el vínculo entre consumo y sostenibilidad. En pocas palabras, qué es el agua virtual se responde como el volumen de agua que se utiliza durante todo el proceso de producción de un bien o servicio, desde su origen hasta que llega a nuestras manos.
Para dimensionarlo, un simple par de jeans puede requerir hasta 7,500 litros de agua en su fabricación, mientras que una taza de café demanda alrededor de 140 litros. Estos números nos recuerdan que, aunque no veamos correr el agua en nuestros hogares, estamos participando en un consumo hídrico global mucho mayor.
Reconocer la existencia de este recurso “invisible” es clave para redefinir nuestras decisiones de compra y consumo responsable, especialmente en un contexto donde la crisis hídrica es cada vez más alarmante.
Los informes más recientes de organismos internacionales muestran que el 40% de la población mundial ya sufre de escasez de agua. En este escenario, comprender qué es el agua virtual se convierte en una herramienta para analizar la presión que ejercemos sobre los recursos hídricos.
El comercio internacional de bienes agrícolas e industriales se traduce, en la práctica, en un intercambio de agua virtual entre países. Por ejemplo, naciones exportadoras de granos están enviando, junto con los alimentos, miles de millones de litros de agua que nunca regresarán a su territorio.
Esto abre un debate sobre justicia ambiental y sobre cómo las decisiones de consumo en una región impactan directamente la disponibilidad de recursos en otra. Al fin y al cabo, cada elección de compra contribuye a este flujo global de agua oculta.
Agua virtual y responsabilidad social corporativa
En el ámbito empresarial, integrar el concepto de agua virtual dentro de la estrategia de responsabilidad social es fundamental. Las compañías, sobre todo las vinculadas a la industria textil, alimentaria y energética, deben reconocer el peso de su huella hídrica en la cadena de valor.
Hoy, los consumidores demandan mayor transparencia y esperan que las empresas no solo midan, sino que también reduzcan y compensen el uso de agua en sus procesos. Implementar tecnologías más eficientes, buscar certificaciones y reportar con claridad son pasos clave para evitar acusaciones de greenwashing.
Además, al abordar de manera proactiva el impacto del agua virtual, las empresas pueden posicionarse como líderes en sostenibilidad, generando confianza entre sus grupos de interés y contribuyendo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Educación y consumo consciente
Un reto central es que muchas personas aún no comprenden qué es el agua virtual y cómo se conecta con su vida diaria. La educación juega aquí un rol estratégico, tanto en escuelas como en campañas públicas, para visibilizar la magnitud del problema.
Los consumidores tienen un enorme poder de transformación al elegir productos que requieran menos agua en su fabricación o que provengan de cadenas de suministro más responsables. Cambiar hábitos simples como reducir el consumo de carne, optar por textiles reciclados o privilegiar productos locales puede marcar la diferencia.
La construcción de una cultura de consumo consciente no solo alivia la presión sobre el recurso hídrico, sino que también impulsa prácticas empresariales más éticas y sostenibles.
El papel de los gobiernos y las políticas públicas
Si bien las decisiones individuales y corporativas son cruciales, la gestión del agua virtual requiere de políticas públicas sólidas. Gobiernos y organismos internacionales deben establecer marcos regulatorios que incentiven el uso eficiente del agua y sancionen prácticas que la desperdicien.
Algunos países ya han comenzado a incorporar este concepto en sus estrategias nacionales de seguridad hídrica, diseñando políticas agrícolas e industriales que consideran la huella hídrica en su totalidad. Esto no solo protege los ecosistemas locales, sino que también fortalece la resiliencia económica.
La coordinación internacional es indispensable, pues el agua virtual no conoce fronteras. Solo a través de acuerdos multilaterales se podrá gestionar de manera justa y equitativa este recurso oculto pero esencial.
Innovación y soluciones tecnológicas
La tecnología se convierte en una aliada poderosa para reducir el impacto del agua virtual. Desde sistemas de riego por goteo hasta procesos de manufactura con menor consumo hídrico, la innovación está abriendo oportunidades para transformar industrias enteras.
El uso de inteligencia artificial y big data permite medir con mayor precisión la huella hídrica de cada producto, dando a las empresas la posibilidad de ajustar sus procesos y rendir cuentas con mayor claridad. Al mismo tiempo, las startups de economía circular están desarrollando materiales alternativos que requieren menos agua en su producción.
Estas soluciones no solo reducen costos a largo plazo, sino que también fortalecen la reputación corporativa al mostrar un compromiso real con la sostenibilidad.
El futuro de nuestra relación con el agua
Reflexionar sobre qué es el agua virtual nos lleva a reconocer que el verdadero desafío no está únicamente en lo que usamos de manera directa, sino en lo que está oculto en cada objeto que consumimos. La escasez de agua es un problema estructural que requiere cambios profundos en nuestras formas de producir, comerciar y consumir.
El futuro dependerá de la capacidad colectiva de integrar este concepto en las agendas de gobiernos, empresas y ciudadanía. Si logramos hacerlo, estaremos dando un paso significativo hacia una gestión más justa y responsable de los recursos hídricos.
El agua virtual es un recordatorio de que nuestra huella hídrica va mucho más allá del consumo visible. Comprender qué es el agua virtual nos invita a repensar la forma en que vivimos, producimos y consumimos en un mundo cada vez más limitado por la crisis del agua.
La responsabilidad es compartida: gobiernos que diseñen políticas públicas efectivas, empresas que asuman compromisos reales y ciudadanos que adopten hábitos más conscientes. Solo así podremos garantizar que este recurso esencial no se convierta en un privilegio inaccesible para futuras generaciones.
En un mundo donde los consumidores son cada vez más conscientes del impacto de sus decisiones, las empresas enfrentan un reto crucial: pasar de vender productos a construir experiencias responsables. No basta con ofrecer un buen servicio o un precio competitivo; hoy se exige transparencia, sostenibilidad y coherencia. El consumo responsable no es solo una tendencia, sino un nuevo estándar de mercado.
El desafío consiste en fomentar el consumo responsable de forma auténtica y constante, generando confianza en los clientes y, al mismo tiempo, fortaleciendo la reputación corporativa. Para lograrlo, las compañías deben integrar la responsabilidad social en su ADN y diseñar estrategias que combinen educación, innovación y comunicación efectiva.
La educación como punto de partida
Para fomentar el consumo responsable, las empresas deben reconocer que el cambio comienza con la información. Un consumidor bien informado es capaz de tomar mejores decisiones de compra, considerando no solo el precio, sino también el impacto ambiental y social de lo que adquiere.
Las campañas educativas que explican de manera clara temas como el uso de recursos, reciclaje o comercio justo, ayudan a sensibilizar a la audiencia. No se trata de abrumar con datos técnicos, sino de narrar historias que conecten con la vida cotidiana de las personas.
De esta manera, las empresas se convierten en agentes de cambio que inspiran a los clientes a reflexionar sobre sus hábitos de consumo, empoderándolos para elegir productos que respeten al medio ambiente y a las comunidades que los producen.
Transparencia y trazabilidad: el nuevo valor agregado
Los consumidores actuales quieren saber de dónde vienen los productos y cómo fueron elaborados. La trazabilidad, acompañada de información verificable, genera confianza y se convierte en un diferenciador frente a la competencia.
Cuando una empresa muestra el origen de sus materias primas o explica los procesos de fabricación, transmite un mensaje de compromiso y ética. Esto no solo evita acusaciones de greenwashing, sino que refuerza el vínculo emocional con sus clientes.
La transparencia se convierte, entonces, en una herramienta poderosa para fomentar el consumo responsable, ya que el cliente no siente que compra a ciegas, sino que participa activamente en una cadena de valor honesta.
Innovación al servicio de la sostenibilidad
Las empresas que integran la sostenibilidad en su proceso de innovación marcan la diferencia en el mercado. No se trata solo de lanzar productos “verdes”, sino de repensar modelos de negocio que reduzcan residuos, optimicen recursos y promuevan la circularidad.
Ejemplos claros son las marcas que implementan programas de refill, eliminan empaques innecesarios o transforman residuos en nuevas materias primas. Estas acciones no solo benefician al planeta, también generan lealtad en los consumidores.
Innovar con propósito es, en sí mismo, una manera efectiva de fomentar el consumo responsable, porque ofrece alternativas viables que motivan a los clientes a elegir opciones más sostenibles sin sacrificar calidad o funcionalidad.
Comunicación que conecta y transforma
No basta con hacer, también hay que saber comunicar. La narrativa de las empresas debe centrarse en historias que inspiren y que hagan sentir a los clientes parte de un movimiento colectivo. Un mensaje auténtico puede transformar la percepción de una marca.
Las campañas que muestran el impacto real de cada compra, como los litros de agua ahorrados o las comunidades beneficiadas, ayudan a que los consumidores comprendan el alcance de sus decisiones. Lo importante es comunicar con coherencia y consistencia.
Así, la comunicación no es solo marketing, sino un puente para fomentar el consumo responsable, al transformar a los clientes en aliados que difunden y multiplican el mensaje.
Alianzas estratégicas para mayor impacto
El consumo responsable no se fomenta de manera aislada. Las empresas que generan alianzas con ONGs, gobiernos o startups logran ampliar su impacto y crear soluciones conjuntas a problemáticas sociales y ambientales.
Estas colaboraciones permiten diseñar programas más robustos, con alcance comunitario y resultados medibles. Además, refuerzan la credibilidad de las marcas, al asociarse con organizaciones que cuentan con experiencia y legitimidad.
De esta forma, las alianzas se convierten en una palanca para fomentar el consumo responsable, generando cambios que trascienden al cliente individual y alcanzan a la sociedad en su conjunto.
El papel del consumidor como agente de cambio
Finalmente, es importante recordar que las empresas pueden guiar, pero los consumidores también tienen un rol activo. La compra responsable es una forma de voto diario que influye en el mercado y puede acelerar la transición hacia la sostenibilidad.
Cuando los clientes eligen productos responsables, mandan un mensaje claro a las empresas sobre sus expectativas. Esto genera un círculo virtuoso donde la oferta y la demanda evolucionan juntas.
Reconocer al consumidor como protagonista es clave para consolidar estrategias que logren fomentar el consumo responsable de manera duradera y efectiva.
El camino hacia un mercado más sostenible no depende solo de las políticas gubernamentales o de las tendencias globales, sino de cómo las empresas deciden actuar en su día a día. Fomentar el consumo responsable implica educar, innovar, comunicar con transparencia y generar alianzas estratégicas que multipliquen el impacto.
Las marcas que entienden esto no solo construyen una reputación sólida, sino que crean comunidades conscientes y comprometidas con el cambio. Porque al final, la verdadera ventaja competitiva no está en vender más, sino en inspirar a consumir mejor.
La crisis climática es un fenómeno que muchas veces sentimos distante, casi abstracto, hasta que nos enfrentamos con sus efectos en la vida cotidiana de las personas y los animales. The Herds, un proyecto artístico de The Walk Productions, decidió transformar esta distancia en una experiencia tangible y emocional. Sus marionetas gigantes recorrieron 20,000 km, llevando el cambio climático a plazas, calles y espacios públicos de África y Europa, con un mensaje potente: la migración no solo es humana, también es animal.
De acuerdo con Euronews, este viaje épico comenzó en la selva tropical del Congo y terminó en el Círculo Polar Ártico de Noruega. Durante su trayecto, The Herds no solo cruzó continentes, sino también corazones, sensibilizando a miles de personas sobre la urgencia de actuar frente a la crisis climática. La iniciativa combina arte, educación y participación ciudadana, demostrando que la creatividad puede ser un catalizador poderoso para la conciencia social y ambiental.
The Herds: un viaje épico de concienciación
En abril, desde Kinshasa, una manada de marionetas de tamaño natural —elefantes, jirafas, antílopes y leones— inició su migración hacia el norte. Esta travesía de 20,000 km simboliza la huida de animales y personas que se ven obligados a desplazarse por los efectos del cambio climático. La acción buscó provocar emociones más que cifras, recordando que detrás de cada desastre ambiental hay historias de supervivencia y resiliencia.
A medida que avanzaban, The Herds “adoptaba” animales autóctonos de los países que atravesaba. Cada nueva marioneta fue construida con materiales reciclados, como cartón y madera contrachapada, reforzando un mensaje de sostenibilidad y economía circular. Así, la manada no solo representaba la migración climática, sino también la posibilidad de transformar residuos en arte con propósito social.
El viaje se convirtió en una experiencia colectiva. Más de 1,000 personas recibieron formación para dar vida a estas criaturas, participando en 56 actos públicos en 11 países. La interacción con el público permitió que el mensaje de The Herds trascendiera lo visual y lo teatral, convirtiéndose en una vivencia sensorial que conecta directamente con la urgencia del cambio climático.
Arte como vehículo de transformación
David Lan, productor de The Herds, explicó que la ambición no era presentar datos científicos, sino generar una conexión emocional. “A través del teatro podemos abordar los grandes temas de actualidad”, declaró, destacando que el proyecto buscaba que las personas sintieran, más que comprendieran, la crisis climática. Esta estrategia demuestra cómo la comunicación artística puede complementar los enfoques tradicionales de sensibilización ambiental.
El proyecto evidencia que las experiencias sensoriales y emocionales tienen un rol crucial en la educación ambiental. Cuando el público se enfrenta a la magnitud de un elefante de cartón caminando por una ciudad europea, la comprensión del impacto humano sobre la fauna y la naturaleza se internaliza de manera mucho más poderosa que mediante gráficos o estadísticas.
Además, la creación artística fomenta la colaboración global. La participación de comunidades locales y artistas en cada país permitió construir una narrativa compartida y multilingüe sobre el cambio climático. Este enfoque inclusivo amplifica la responsabilidad social del proyecto y su capacidad de generar empatía transnacional.
Aprendizaje y participación ciudadana
Uno de los ejes centrales de The Herds fue el entrenamiento de personas como titiriteros. Esta formación no solo permitió animar las marionetas, sino que también generó conciencia sobre la sostenibilidad y la migración climática. Cada participante se convirtió en embajador del mensaje, multiplicando el alcance del proyecto más allá de los actos públicos.
La educación activa es un componente crítico de la responsabilidad social, y The Herds lo demuestra con claridad. Los ciudadanos no solo observaron el arte, sino que lo experimentaron y lo interpretaron, comprendiendo la urgencia de la crisis climática a través de una lente práctica y emotiva.
La integración de voluntarios y comunidades refuerza la idea de que las soluciones ambientales requieren acción colectiva. La experiencia práctica de manipular una marioneta gigante conecta la reflexión individual con la acción social, una combinación efectiva para impulsar cambios sostenibles.
Migración animal y humana: un espejo de la crisis
The Herds refleja la realidad de millones de especies que se ven forzadas a desplazarse por el cambio climático. La manada itinerante simboliza cómo la destrucción de hábitats naturales y la alteración del clima impactan la vida en el planeta. Esta narrativa permite comprender que la crisis ambiental es inseparable de la justicia social y de los derechos de las futuras generaciones.
Cada parada de la troupe se convirtió en un espacio de diálogo sobre resiliencia y adaptación. Al adoptar animales locales, la manada enfatizó que la diversidad biológica y cultural es clave para enfrentar los desafíos ambientales, mostrando que la cooperación y la innovación son esenciales en la acción climática.
El viaje concluyó en Noruega, donde las marionetas escalaron el glaciar Jostedalsbreen y luego se dirigieron a Nordkapp, en el Círculo Polar Ártico. Este final simbólico subraya la urgencia de la acción climática en los lugares más vulnerables y remotos del planeta.
El poder de lo emocional frente a lo científico
El director artístico Amir Nizar Zuabi resaltó que el valor de The Herds no reside únicamente en su impacto cuantificable. “No sé si lo que añadimos a la conversación cambiará el mundo”, dijo, “pero merece la pena intentarlo”. Esta perspectiva subraya que en la comunicación ambiental, generar compromiso emocional puede ser tan importante como divulgar cifras y datos.
El enfoque de The Herds demuestra que las iniciativas artísticas y sociales pueden complementar estrategias tradicionales de RSE, conectando comunidades con problemas globales de manera memorable y significativa.
Al centrarse en la experiencia y no en la información técnica, el proyecto logra que la audiencia internalice la crisis climática, inspirando acciones conscientes y fomentando un cambio cultural hacia la sostenibilidad.
The Herds no es solo un espectáculo itinerante; es un llamado a la acción, un ejemplo de cómo el arte puede convertirse en una herramienta poderosa de responsabilidad social y ambiental. Su viaje de 20,000 km demuestra que las historias y las emociones tienen el potencial de movilizar a las personas frente a desafíos globales.
Al integrar creatividad, educación y participación ciudadana, The Herds marca un precedente para futuras iniciativas que buscan generar conciencia sobre el cambio climático de manera inclusiva y emocionalmente resonante. La manada de marionetas nos recuerda que, aunque el camino sea largo y los resultados inciertos, cada intento por conectar y sensibilizar es un paso hacia un mundo más sostenible y consciente.
La lucha contra el plástico enfrenta un nuevo obstáculo a nivel global. La reciente reunión internacional en Ginebra, convocada para establecer un tratado vinculante que frene la contaminación por plásticos, terminó sin acuerdo. La presión de la industria petroquímica y la falta de consenso entre países bloquearon lo que muchos esperaban como un avance histórico.
Según Aristegui Noticias, para organizaciones como Greenpeace, este resultado no es simplemente un retroceso; es un reflejo de la complejidad de enfrentar intereses económicos poderosos frente a la urgencia ambiental. Julio Barea, responsable de residuos de Greenpeace, advierte que la contaminación por plásticos no solo afecta ecosistemas, sino también la salud humana, convirtiéndose en un problema de responsabilidad global que exige decisiones firmes.
La industria petroquímica: un poder que frena la acción global
El principal obstáculo en Ginebra fue la influencia de los lobistas de la industria petroquímica. Según Barea, entre 200 y 300 delegados vinculados a este sector asistieron a la reunión, superando incluso la representación conjunta de países europeos. Este desequilibrio en la representación fue clave para que no se alcanzara un consenso.
Los cabildeos impidieron que se aprobara un texto sólido. “La industria petroquímica no quiere dejar este negocio”, explicó Barea, señalando que la transición hacia energías renovables ha reducido la demanda de petróleo, y la producción de plásticos se ha convertido en su principal fuente de ingresos.
Esta situación evidencia que la lucha contra el plástico no puede depender únicamente de negociaciones diplomáticas tradicionales. La influencia de intereses privados continúa condicionando decisiones de carácter global, lo que plantea la necesidad de mecanismos más transparentes y equitativos.
La salud humana en riesgo: el lado invisible del plástico
El impacto de la contaminación por plásticos va mucho más allá de los océanos. Estudios recientes muestran que cada persona ingiere semanalmente alrededor de cinco gramos de plástico a través del aire, el agua y los alimentos. Esto equivale a casi un cuarto de kilo al año.
Los efectos de estas sustancias químicas aún son inciertos, pero la evidencia apunta a riesgos potenciales para la salud. Barea subraya que las toxinas asociadas al plástico pueden tener consecuencias desconocidas y nocivas, lo que convierte la lucha contra el plástico en un tema de salud pública.
Por ello, frenar la producción y el consumo de plásticos no es solo una medida ambiental, sino también un acto de responsabilidad social y de protección de futuras generaciones.
Esta crisis no se resuelve reciclando.
Necesitamos menos plástico, no excusas. Exijamos un Tratado Global que prohíba los plásticos más peligrosos y reduzca la producción desde su origen.
Durante la cumbre, Greenpeace, pueblos indígenas, países y organizaciones civiles plantearon demandas claras: una reducción significativa en la producción de plásticos, especialmente de un solo uso, y el establecimiento de regulaciones estrictas.
Se propuso disminuir en un 75% la producción de plásticos de usar y tirar para 2040, un objetivo ambicioso pero necesario. Sin embargo, la resistencia de la industria petroquímica bloqueó la adopción de medidas concretas.
Este episodio demuestra que la lucha contra el plástico requiere no solo voluntad política, sino también mecanismos de negociación que limiten la influencia de los grupos de presión.
⚠️ Inundados por el plástico.
Cada temporada de lluvias, nuestras ciudades se ahogan también en residuos que bloquean alcantarillas y drenajes. 🥤❗
Reformas necesarias en los procesos de negociación
Greenpeace insiste en cambiar la metodología de las negociaciones internacionales. Actualmente, basta que un solo país se oponga para que un tratado fracase, dejando al mundo sin reglas vinculantes.
Barea propone que futuros acuerdos puedan aprobarse por mayoría, sin la intervención directa de la industria petroquímica. Este cambio garantizaría que la urgencia ambiental y la protección de la salud humana tengan prioridad sobre intereses comerciales.
Solo así será posible avanzar en la lucha contra el plástico de manera efectiva y con legitimidad internacional.
Lecciones de un fracaso con mensaje
Aunque el resultado de Ginebra fue un fracaso, Barea asegura que envió un mensaje importante: la sociedad civil no aceptará acuerdos débiles. “Es mejor no tener un tratado que tener un mal tratado”, afirmó.
La presión ciudadana y el activismo global se mantienen como fuerzas capaces de equilibrar el poder de la industria. Greenpeace y otras organizaciones seguirán impulsando la creación de regulaciones robustas que protejan el planeta y la salud de sus habitantes.
Este aprendizaje refuerza la idea de que la lucha contra el plástico no se detiene por fracasos temporales, sino que se fortalece con la determinación colectiva.
El pasado viernes concluyeron en Ginebra las negociaciones del Tratado Global sobre la Contaminación por Plásticos —sin un acuerdo final. Sin embargo, algo es claro: el trabajo continúa, y la industria de bebidas, tanto a nivel global como en América Latina y el Caribe, mantiene… pic.twitter.com/sdjgjFq6u9
— ICBA Latinoamérica y el Caribe (@Icba_Latam) August 19, 2025
El futuro de la lucha contra el plástico
La lucha contra el plástico exige acción inmediata y regulaciones globales claras. Los intereses privados no pueden seguir dictando el rumbo de decisiones que afectan a toda la humanidad.
La colaboración entre gobiernos, sociedad civil y comunidades científicas es esencial para establecer medidas efectivas y justas. Cada retraso aumenta los riesgos ambientales y sanitarios, y pone en juego la reputación y responsabilidad de empresas y países.
El compromiso internacional debe reforzarse con mecanismos que aseguren resultados concretos, protegiendo tanto al medio ambiente como a la salud de millones de personas.
La reciente cumbre en Ginebra muestra que detener la lucha contra el plástico es posible cuando los intereses económicos priman sobre el bien común. Sin embargo, la resistencia de la sociedad civil y el activismo global envían un mensaje claro: no se aceptarán acuerdos débiles.
Greenpeace y otras organizaciones continuarán presionando para que se implementen reglas justas, fomentando un cambio estructural en la producción y consumo de plásticos. La lucha contra el plástico no termina con una reunión fallida; apenas comienza, y requiere de compromiso, transparencia y visión a largo plazo.
Cristina Pilgram compartió cómo el trabajo voluntario, las alianzas estratégicas y el compromiso comunitario han transformado la vida de miles de familias, destacando el proyecto ReConstruyendo Acapulco tras el huracán Otis.
En su emisión número 345, el programa Generación de Valor – Una suma de acciones que cambian el mundo, transmitido por Radio Anáhuac a través del 1670 de AM y producido por el Centro Latinoamericano de Responsabilidad Social (CLARES) en colaboración con la Facultad de Responsabilidad Social, recibió como invitada especial a Cristina Pilgram, directora general de Construyendo Comunidades Integrales, A.C.
La conversación, conducida por el Mtro. Carlos Ramos Cárdenas y la Dra. Lorena Miranda Navarro, se centró en el impacto social de los proyectos de Construyendo, una organización fundada en 2008 que ha desarrollado más de 2,200 viviendas y 260 espacios educativos, beneficiando a más de 49,000 personas con el apoyo de más de 67,000 voluntarios.
Cristina Pilgram destacó la metodología de intervención Panel, que permite evaluar las necesidades específicas de las comunidades para ofrecer soluciones integrales, así como la importancia del voluntariado y las alianzas para lograr cambios sostenibles. Uno de los ejemplos más relevantes es el proyecto ReConstruyendo Acapulco, que surgió tras el paso del huracán Otis y contempla la construcción de viviendas y una escuela para las familias afectadas.
“Cada proyecto es una oportunidad para transformar vidas, pero también para fortalecer el sentido de comunidad y solidaridad”, afirmó Pilgram, subrayando el valor de sumar esfuerzos entre sociedad civil, empresas y voluntarios para generar un impacto duradero.
Generación de Valor se transmite todos los jueves a las 17:00 horas por el 1670 de AM y puede escucharse también en su versión podcast en Spotify. Este espacio busca visibilizar iniciativas, experiencias y actores que están generando un impacto positivo en el mundo desde la sostenibilidad y la responsabilidad social, y es conducido por la Dra. Lorena Miranda Navarro, coordinadora del CLARES de la Universidad Anáhuac México; el Mtro. Carlos Ramos Cárdenas Artigas, director de la Facultad de Responsabilidad Social, y la Mtra. Ana Perla Guerrero Conde, egresada de la Maestría en Responsabilidad Social.
En 20 años de vida, Fundación Banorte, el brazo social de Grupo Financiero Banorte, ha beneficiado a miles de personas gracias a más de 250 alianzas estratégicas.
Durante estas dos décadas, Fundación Banorte ha mantenido la convicción con la que nació: cambiar la historia de miles de familias mexicanas, ¡contigo, para ti, por México!
Presidida por Carlos Hank González y dirigida por Jimena Prado Lebrija, Fundación Banorte ha evolucionado hasta consolidar un modelo integral basado en cinco pilares: vivienda, educación, salud, nutrición y fortalecimiento de las mujeres que ha permitido atender comunidades vulnerables con soluciones inmediatas y sostenibles.
Sobre esta celebración, Carlos Hank González, Presidente de Grupo Financiero Banorte, dijo: “Estamos celebrando los 20 años de Fundación Banorte. Nuestro propósito es claro: darles a las familias en situación de vulnerabilidad un piso parejo para que puedan prosperar con dignidad. Queremos un país donde la pobreza no sea destino ¡Sigamos construyendo familias fuertes!”.
Por su parte, Jimena Prado, directora de Fundación Banorte, señaló: “En Fundación Banorte sabemos que construir un México justo comienza por fortalecer a las familias. Con el programa integral de vivienda, salud, educación, nutrición así como empoderamiento de las mujeres, trabajamos para romper el ciclo de pobreza extrema y generar oportunidades reales de desarrollo. Con alianzas estratégicas y un enfoque sostenible, las familias mexicanas pueden dirigir su propio camino hacia un futuro digno y próspero”.
¡Estamos celebrando 20 años de la Fundación Banorte, 20 años de construir familias fuertes!
En 2020, Fundación Banorte implementó un modelo integral para multiplicar su alcance. Desde entonces, ha logrado los siguientes resultados:
1.- Vivienda
Fundación Banorte ha construido, ampliado o rehabilitado 6,500 viviendas en comunidades como Estado de México, Chihuahua, Yucatán, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Puebla, Nuevo León y Chiapas.
2.- Educación
Se han beneficiado más de 70,000 personas mediante la construcción de aulas, la entrega de becas y la implementación de talleres que abren puertas al conocimiento.
3.- Fortalecimiento de las mujeres
Fundación Banorte ha brindado herramientas a más de 3,000 mujeres para emprender, generar ingresos y fortalecer su liderazgo.
En Fundación Banorte llevamos 20 años escribiendo historias que laten en el corazón de México. Martín ahora disfruta de un hogar digno que mejora la calidad de vida de su familia. 🏠 Conoce más en: https://t.co/CBsoAUyprqpic.twitter.com/vQTxeVX487
Más de 500,000 personas han recibido paquetes alimentarios.
5.- Salud
Más de 2,000 personas han accedido a diagnósticos, lentes y aparatos auditivos, mejorando su calidad de vida y autonomía.
En Fundación Banorte, cada historia transformada es un testimonio de esperanza y perseverancia. Con la mirada puesta en el futuro, reafirmamos nuestro compromiso de construir un México más justo, más solidario y con familias más fuertes.
Mondelēz Snacking México anunció avances en su estrategia de impacto para el país a través de la reducción de 400 toneladas anuales de residuos a través del nuevo empaque de Tang®, la marca líder de bebidas en polvo en el país.
La disminución de residuos se logró gracias a una innovación en los empaques de la marca impulsada por el área de Investigación y Desarrollo de la compañía, que logró reducir el uso de plástico (22% del peso reducido) y cartón (26% del peso reducido) en cada uno de los empaques, que mantienen el mismo gramaje y fórmula.
A lo largo de más de 40 años en México, Tang se ha establecido como la marca de bebidas en polvo más conocida en el país, y tiene presencia en 5 de cada 10 hogares mexicanos gracias a la gran variedad de sabores que la han posicionado como favorita de los consumidores.
Gracias a los cambios en los materiales utilizados de plástico flexible y cartón display y corrugado, los nuevos sobres de la marca representan una reducción de más del 22% de materiales frente al empaque anterior.
Con la visión de construir un impacto positivo para las personas y el planeta, Mondelēz International ha enfocado sus esfuerzos de impacto en las áreas donde la compañía puede marcar la mayor diferencia, como sus empaques.
“En Mondelēz Snacking México nos hemos enfocado en incorporar esta visión a los procesos de producción, desde los mismos elementos de diseño de imagen de marca, empaque y presentación. Innovaciones como los sobres de Tang nos permiten reducir la cantidad de empaque que utilizamos, pero conservando el mismo sabor y características que nuestros consumidores conocen y prefieren” señaló Santiago Aguilera, director senior de Comunicación, Asuntos Corporativos y de Gobierno de Mondelēz International para México y Latinoamérica.
De esta forma, la empresa trazó una hoja de ruta para impulsar la circularidad de sus residuos centrada en tres grandes acciones: Menos empaques, Mejores empaques y Mejor infraestructura de reciclaje.
Bajo este compromiso, la compañía ha presentado grandes avances en sus objetivos para 2025, donde el 96% de sus empaques a nivel global están diseñados para ser reciclados, con miras a lograr el 98% o más para final de año.
La reducción en los sobres de Tang se suma a las 875,800 toneladas de empaques que Mondelēz International eliminó a nivel mundial el año pasado. Recientemente, la compañía también anunció un compromiso para reducir, por lo menos, 5% del uso de plástico virgen para el 2025.
Mondelēz International también es parte de la red Consumer Goods Forum, un esfuerzo global para compartir las mejores prácticas de la industria, donde se ha realizado una guía llamada Golden Design Rules que plantea los principios que se deben tomar en cuenta para asegurar que los empaques diseñados tengan las características para ser reciclados.
Estas acciones son parte de la misión de la compañía de ofrecerle a los consumidores el snack correcto, para el momento correcto, hecho de la manera correcta. En el país, Mondelēz Snacking México también impulsa modelos de colaboración entre distintos actores y organizaciones como Ecolana y ECOCE, además de la inversión de Mondelēz a través del fondo Circulate Capital en una planta recicladora Omnigreen en México, la cual es pionera en el reciclaje de plásticos flexibles. Estas acciones en conjunto promueven la economía circular de materiales flexibles que se utilizan en nuestro país.
Para más información sobre los compromisos medioambientales de Mondelēz International, consulta el reporte Snacking Made Right particularmente las páginas 33 y 34.
En el marco de la temporada de vacaciones de verano, cuando el descanso se convierte en una oportunidad clave para cuidar la salud mental y recargar energía, OCC, la bolsa de trabajo en línea líder en México, ha revelado según su última encuesta que cada vez más trabajadores valoran la importancia de la desconexión laboral y visualizan un futuro con horarios más flexibles, jornadas más cortas y políticas que promuevan un equilibrio saludable entre la vida personal y profesional.
En el sondeo, un 19% afirma que en su empresa ya existen políticas de desconexión que se cumplen, mientras que otro 19% reconoce que estas reglas están presentes, aunque aún no se aplica. Un 46% indica que no cuenta con una política formal, lo que abre un espacio para que las organizaciones consoliden una cultura de respeto al tiempo personal y un 16% desconoce si en su empresa existen políticas sobre el derecho a la desconexión.
En cuanto a la libertad para no responder mensajes o correos fuera del horario laboral, 32% asegura sentirse libre de hacerlo, otro 32% señala que, aunque a veces percibe cierta presión, logra marcar límites. Un 22% dijo que se siente obligado a responder, 3% aseguró que no aplica porque tiene un horario flexible o es freelance. Un 11% dijo que no labora actualmente.
Entre las medidas más valoradas por los trabajadores para garantizar un descanso real, destacan las siguientes:
Fomentar una cultura organizacional que respete el tiempo personal (51%)
Limitar mensajes fuera de horario (33%)
Implementar políticas obligatorias de desconexión (32%)
Ofrecer programas de salud mental y manejo del estrés (29%)
Brindar vacaciones escalonadas o flexibles por necesidades personales (27%)
Capacitar a los líderes en gestión saludable del tiempo (24%)
Proponer reemplazos temporales o back-up durante vacaciones (15%)
Poner espacios físicos o digitales de relajación durante la jornada laboral (15%)
Dar incentivos por uso efectivo del tiempo de descanso (14%)
Otorgar días adicionales de descanso digital (9%)
La relación entre descanso y productividad es clara para la gran mayoría: el 87% considera que un descanso adecuado es clave para mantener un buen rendimiento, el 11% considera que ayuda, pero depende de la calidad y duración del descanso y solo un 2% no percibe un impacto significativo o cree que puede dificultar el regreso al ritmo habitual.
En lo que respecta al equilibrio entre vida personal y laboral, el 26% se declara muy satisfecho y un 47% algo satisfecho, lo que indica que para la mayoría hay bases positivas que pueden fortalecerse con nuevas prácticas. Mientras que 21% no está del todo conforme con su balance y 6% declaró no estar nada satisfecho porque su trabajo interfiere mucho con su vida personal.
De hecho, al 68% de los encuestados le gustaría que su empresa promoviera más espacios de descanso y desconexión digital y otro 30% estaría abierto a explorarlos si se diseñan correctamente. Solo 2% dijo que no lo consideran necesario.
De cara al futuro, las expectativas se concentran en modelos de trabajo más adaptables:
34% prefiere horarios personalizados
30% jornadas más cortas o desconexión laboral garantizada
24% pausas activas o espacios de bienestar durante la jornada
23% trabajo remoto para mayor flexibilidad
21% días adicionales por salud mental
19% pide mayor reconocimiento e incentivos por tomar vacaciones
18% propone semanas laborales de cuatro días
6% permisos especiales de desconexión inmediata tras proyectos intensivos
13% Más días libres
Los resultados reflejan que las y los trabajadores mexicanos están cada vez más conscientes del valor de la desconexión digital, no solo como un beneficio, sino como una herramienta para impulsar la productividad, el compromiso y la innovación en sus entornos laborales.
La encuesta fue realizada en julio de 2025 a 3,060 usuarios de OCC con el siguiente perfil: el 15% entre 18 y 25 años, el 19% entre 26 y 30 años, el 34% tiene entre 31 y 40 años, el 22% entre 41 y 50 años y el 10% tiene más de 50 años.
El abandono de menores en México se ha convertido en una realidad alarmante que vulnera profundamente los derechos de la infancia. Datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), con base en los registros de la Secretaría de Salud, señalan que en 2023 más de 1,200 niñas, niños y adolescentes fueron atendidos en hospitales por abandono o negligencia, una cifra detrás de la cual existen historias de carencias, dolor y derechos arrebatados que exigen una atención urgente.
Esta problemática no sólo deja huellas físicas, sino que impacta emocional y socialmente el desarrollo de las infancias, dificultando su acceso a la educación, la salud y una vida digna. Por ello, en el marco del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria (19 de agosto), resulta indispensable recordar que combatir este delito requiere del compromiso de la sociedad, el gobierno y la iniciativa privada para crear redes de apoyo que permitan restituir a los menores sus derechos y ofrecerles un futuro libre de violencia.
En este sentido, Corporativo Kosmos, a través de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), está marcando una diferencia notable. Con apoyos constantes a instituciones como Casa de las Mercedes —que brinda refugio y atención integral a niñas víctimas de abandono, violencia y diversas formas de abuso—, contribuye a que estas menores recuperen su seguridad, salud y oportunidades de vida.
Asistencia humanitaria para combatir el abandono de menores
Durante más de 16 años, el apoyo de Corporativo Kosmos a Casa de las Mercedes —institución dedicada a proveer un hogar seguro y un acompañamiento integral a niñas y adolescentes que han enfrentado abandono social y distintas formas de abuso— ha sido indispensable para restituir a sus beneficiarias los derechos que les fueron arrebatados y poder ofrecerles atención en salud, nutrición, educación y un entorno protector y libre de violencia que les permita recuperar la alegría de su infancia. Ángela González Colimoro, directora de Casa de las Mercedes, sede San Rafael, explica:
“Atendemos a bebés, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad. Nuestro programa busca restituir todos los derechos que les han sido arrebatados, brindando atención psicológica, médica, escolar y alimentaria y dentro de nuestro modelo de atención, una buena nutrición es indispensable para lograrlo”.
Por ello, la alianza con Corporativo Kosmos ha sido clave para este trabajo, ya que, a través de su brazo solidario, la Fundación Pablo Landsmanas, proporciona de manera quincenal alimentos balanceados y de alta calidad que permiten cubrir desayunos, comidas, cenas, lunches escolares y colaciones de las beneficiarias de esta organización. Para la directora, esta colaboración ha sido determinante:
“Sin la Fundación Pablo Landsmanas no podríamos restituir otros derechos como la educación o la recreación. La alimentación es el proyecto más costoso y este apoyo nos permite duplicar el número de niñas atendidas”.
Gracias a esta contribución, la sede de San Rafael atiende, actualmente a 69 niñas y adolescentes, un logro que sería insostenible para esta organización sin la asistencia alimentaria de Corporativo Kosmos. Además, esta labor conjunta no sólo combate el abandono de menores desde la atención inmediata, sino que también siembra bases sólidas para que las niñas puedan desarrollarse con salud, estabilidad y confianza en el futuro.
Alimentación y restitución de derechos: un impacto profundo en la vida de las infancias
La asistencia alimentaria que Corporativo Kosmos brinda a Casa de las Mercedes es mucho más que un apoyo logístico; es una herramienta fundamental para la restitución de los derechos de las beneficiarias, las cuales llegan muchas veces con desnutrición, bajo peso o “hambre atrasada” debido a largos periodos sin una dieta adecuada, una situación que puede resolverse gracias a la ayuda de la Fundación Pablo Landsmanas, tal como resalta Dafna Puszkar, directora de la organización:
“Es hermoso poder ver a las niñas comer sus alimentos y saber que gracias a nuestro apoyo tienen una comida completa y balanceada. La nutrición es clave para que puedan estudiar, desarrollarse y labrarse un buen futuro”.
Por otra parte, el respaldo constante de la FPL asegura que la alimentación deje de ser una preocupación diaria para la organización y las niñas. Testimonios como el de Andrea Johana Rodríguez, beneficiaria de Casa de las Mercedes, muestran la magnitud del cambio:
“Yo llegué aquí desde los 11 años, actualmente tengo 19 y el crecimiento que he tenido ha sido gracias a que nos cuidan demasiado y que nos proporcionan alimentos cinco veces al día, nuestra población es muy muy grande entonces pues sí necesitamos bastante cubrir esa parte. Muchas gracias al Corporativo por el alimento que nos brindan”.
Por su parte, Flor María, quien llegó a los 5 años, también agradece el apoyo:
“Contar con estos alimentos nos beneficia en energía, nutrientes y salud, la alimentación es indispensable para nuestro cuerpo ya que, si no, no podríamos realizar nuestras actividades. Gracias Corporativo Kosmos por el apoyo incondicional que nos han dado con los alimentos, les agradecemos muchísimo”.
Sin duda, el apoyo de Corporativo Kosmos a Casa de las Mercedes ha sido una parte vital para que las menores que residen allí puedan contar con un hogar en toda la extensión de la palabra, tal como lo refiere Andrea:
“Para mí el apoyo de Casa de las Mercedes significa muchísimas cosas, por ejemplo, nos enseñan a ser muy empáticos, agradecidos y sobre todo no sólo ver por ti mismo. Además, no sólo me han apoyado económicamente sino también me han apoyado en cuestión de seguir yendo a la escuela, un techo donde pueda dormir, un lugar que es mío, un espacio donde pueda comer comida y, sobre todo, una familia muy grande”.
Estas historias evidencian que la ayuda de Corporativo Kosmos, a través de la FPL, no sólo atiende una necesidad básica, sino que impulsa el restablecimiento de derechos, permitiendo que las niñas superen el abandono de menores y construyan un proyecto de vida con mejores oportunidades.
Corporativo Kosmos: un compromiso que transforma vidas
La labor de Corporativo Kosmos y la Fundación Pablo Landsmanas en Casa de las Mercedes demuestra que la alianza entre empresa y causa social puede transformar realidades profundamente dolorosas. Garantizar alimentos de calidad a niñas y adolescentes no sólo cubre una necesidad vital, sino que abre la puerta a su desarrollo integral.
Combatir el abandono de menores requiere compromiso a largo plazo y acciones concretas que aborden las causas y las consecuencias de esta problemática. El apoyo constante en nutrición es uno de los pilares que permite a estas niñas recuperar su salud, asistir a la escuela y fortalecer su bienestar emocional.
El trabajo de Corporativo Kosmos y la FPL es un ejemplo de cómo la iniciativa privada puede convertirse en un aliado esencial en la protección de la infancia. Su compromiso no solo mejora vidas, sino que construye las bases para un México más justo y solidario.
En los últimos años, la conciencia ambiental y la presión de los consumidores han llevado a las empresas a comunicar sus esfuerzos sostenibles de manera más visible. Sin embargo, no todas las declaraciones ecológicas son iguales, y algunas pueden ser engañosas. Comprender qué son los green claims es clave para garantizar que la comunicación corporativa sea transparente, veraz y responsable.
Para los profesionales de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), los green claims representan un terreno estratégico: no solo reflejan el compromiso ambiental de la empresa, sino que también impactan en la reputación, la confianza del consumidor y el cumplimiento normativo. Saber cómo identificar, validar y comunicar estos claims es indispensable para cualquier estrategia de sostenibilidad efectiva.
¿Qué son los green claims?
Qué son los green claims va más allá de simples frases promocionales. Se trata de declaraciones explícitas o implícitas que afirman que un producto, servicio o proceso tiene beneficios ambientales. Pueden incluir desde etiquetas de “eco-friendly” hasta certificaciones de emisiones reducidas o uso de materiales reciclados.
No todos los green claims están regulados de la misma manera. Mientras algunas jurisdicciones exigen pruebas y certificaciones, otras permiten un margen amplio para declaraciones vagas. Esta disparidad aumenta el riesgo de percepciones engañosas o prácticas de greenwashing.
Para la RSE, identificar correctamente qué son los green claims permite a las empresas establecer políticas internas de comunicación responsable, garantizando que sus mensajes ambientales reflejen acciones reales y medibles.
La relación entre green claims y la reputación corporativa
El uso de green claims impacta directamente la percepción de la marca. Una declaración transparente y bien respaldada fortalece la confianza del consumidor y la credibilidad de la empresa. En contraste, afirmaciones exageradas o infundadas pueden generar críticas públicas y dañar la reputación corporativa.
Para los equipos de RSE, supervisar estas declaraciones es esencial. Implica auditar la cadena de suministro, verificar certificados y asegurar que las campañas de marketing reflejen iniciativas tangibles y medibles.
La gestión ética de los green claims también permite a la empresa diferenciarse de la competencia. Hoy, los consumidores buscan marcas que sean coherentes entre lo que dicen y lo que hacen, y esto se traduce en lealtad y valor a largo plazo.
Riesgos del greenwashing y cómo evitarlos
Uno de los principales desafíos de los green claims es el riesgo de greenwashing, que ocurre cuando una empresa exagera o falsifica sus logros ambientales. Este comportamiento puede derivar en sanciones legales y críticas mediáticas.
Para prevenirlo, las compañías deben establecer criterios claros de validación: evidencia científica, auditorías independientes y reportes transparentes. De esta manera, cada green claim refleja un compromiso real con la sostenibilidad.
Además, la educación interna es clave. Capacitar a los equipos de marketing y comunicación sobre qué son los green claims y cómo manejarlos responsablemente ayuda a evitar errores y fortalecer la cultura de RSE dentro de la organización.
Diferentes países y organismos internacionales han desarrollado lineamientos para regular los green claims. Por ejemplo, la ISO 14021 establece criterios sobre etiquetado ambiental y declaraciones auto-declaradas de sostenibilidad.
La Unión Europea y la Comisión Federal de Comercio en Estados Unidos también han definido marcos para garantizar que las afirmaciones ecológicas no sean engañosas. Conocer estas normativas permite a las empresas operar con seguridad y responsabilidad.
En la práctica, los profesionales de RSE deben integrar estos estándares a sus procesos internos, asegurando que todas las comunicaciones sobre sostenibilidad cumplan con los requisitos legales y éticos. Así, los green claims se convierten en una herramienta de confianza, no de riesgo.
Ejemplos de green claims efectivos
Un green claim efectivo comunica claramente el beneficio ambiental y está respaldado por evidencia verificable. Por ejemplo, mencionar que un envase es “100% reciclable” acompañado de certificación de reciclaje certificado transmite confianza al consumidor.
Otro ejemplo puede ser una declaración sobre eficiencia energética, como “reduce un 30% el consumo eléctrico comparado con estándares previos”, siempre que esté respaldada por mediciones verificables.
Estos casos muestran cómo qué son los green claims se traduce en acciones concretas. No se trata solo de marketing: representan la materialización de políticas ambientales claras y medibles.
Estrategias de comunicación responsable
Comunicar green claims de forma efectiva implica claridad, precisión y contexto. Evitar términos vagos como “verde” o “amigable con el ambiente” y acompañar la declaración con evidencia concreta es fundamental.
El storytelling puede ser un aliado: narrar el proceso detrás del claim, los desafíos superados y los impactos medibles ayuda a conectar emocionalmente con el público sin caer en exageraciones.
Finalmente, la transparencia y la coherencia con otras iniciativas de RSE son esenciales. Integrar los green claims en un marco más amplio de sostenibilidad corporativa fortalece la reputación y asegura que los mensajes sean percibidos como auténticos.
Comprender qué son los green claims es más que un ejercicio de marketing: es un componente estratégico de la RSE moderna. Permite comunicar logros ambientales de manera veraz, fortalecer la reputación corporativa y evitar riesgos legales y de greenwashing.
Para los profesionales de sostenibilidad, dominar este concepto significa estar preparados para auditar, validar y contar historias ambientales auténticas. Las empresas que logran esto no solo cumplen con las expectativas de los consumidores, sino que consolidan un liderazgo responsable y confiable en el mercado.
En la era de los avances tecnológicos, pocos nombres resuenan con tanta fuerza en la imaginación colectiva como James Cameron. El cineasta que nos mostró un futuro dominado por máquinas en Terminator vuelve a levantar la voz: la IA podría desatar un apocalipsis si se convierte en un arma. Su advertencia no solo tiene tintes cinematográficos, sino que nos enfrenta a una reflexión urgente sobre el rumbo que estamos tomando como humanidad.
De acuerdo con The Guardian, en declaraciones recientes, Cameron explicó que la superinteligencia artificial, combinada con sistemas bélicos, podría llevarnos a escenarios de riesgo global comparables con los que enfrenta la humanidad en la realidad: crisis climática, armas nucleares y degradación ambiental. Su mensaje no es una simple metáfora, sino un recordatorio de que la tecnología no es neutra; su uso depende de las decisiones éticas, sociales y responsables que tomemos hoy.
La visión de Cameron: entre la ficción y la advertencia
Cameron no habla desde la ciencia ficción pura. Su visión nace de un análisis de cómo la tecnología puede magnificarse en contextos de conflicto. Señala que los sistemas militares automatizados, combinados con inteligencia artificial, podrían tomar decisiones en fracciones de segundo, fuera del control humano. Ese escenario distópico es, en sus palabras, un eco del mundo que retrató en Terminator.
La frase clave que resuena en sus declaraciones es clara: la IA podría desatar un apocalipsis si se suma al arsenal de la guerra moderna.
Y no es una exageración: en la historia reciente hemos estado cerca de incidentes nucleares por errores humanos. Imaginemos lo que podría pasar si una superinteligencia toma esas decisiones sin empatía ni contexto.
En su reflexión, Cameron también apunta a un momento histórico particular: hoy convergen las mayores amenazas existenciales de la humanidad. El cambio climático, el poder destructivo del armamento nuclear y la incertidumbre frente a la superinteligencia artificial se entrelazan como piezas de un rompecabezas inquietante.
Tecnología con propósito: la otra cara de la moneda
Aunque su mensaje es de alerta, Cameron reconoce el potencial positivo de la inteligencia artificial. En el cine, la IA ha permitido reducir costos y acelerar procesos de producción sin perder calidad. Sin embargo, hace una aclaración crucial:
espero que esa eficiencia no se traduzca en despidos humanos, sino en una aceleración de la velocidad.
Este punto abre un debate ético central: ¿cómo aseguramos que los avances tecnológicos no generen exclusión laboral? La IA puede ser una herramienta para liberar el talento humano hacia actividades más creativas y de mayor valor, siempre que se gestione con responsabilidad social.
Esta es una lección clara: la innovación debe estar alineada con el bienestar humano. Si las empresas priorizan la rentabilidad inmediata sobre la dignidad laboral, el riesgo no solo será económico, sino social.
El dilema de la creatividad: ¿puede la IA conmover?
Cameron también ha sido firme en su escepticismo respecto a que la inteligencia artificial pueda reemplazar a los guionistas o a la creatividad humana. En sus palabras, una máquina “regurgita” combinaciones de lo ya dicho, pero no tiene la experiencia vital para conmover a una audiencia. La emoción, el miedo, la esperanza y el amor son realidades humanas que no se pueden sintetizar en código.
En este sentido, la IA podría desatar un apocalipsis no solo por lo militar, sino también por lo cultural si confiamos en que puede sustituir la esencia del arte y la narrativa humana. Una sociedad que delega en algoritmos su voz creativa corre el riesgo de vaciarse de sentido.
La creatividad es un derecho cultural que debe protegerse. Más allá de la industria del entretenimiento, hablamos de la necesidad de mantener la diversidad de voces y perspectivas que solo las personas pueden aportar.
Superinteligencia y ética: la gran encrucijada
Al considerar que la superinteligencia puede ser una “respuesta” a los desafíos globales, Cameron abre un debate fascinante: ¿será la IA nuestra salvación o nuestro verdugo? Para responder, es necesario situar el problema en un marco ético. Una tecnología sin marcos regulatorios ni códigos de conducta puede llevarnos a riesgos irreversibles.
Aquí surge la importancia de la gobernanza tecnológica. Si la IA podría desatar un apocalipsis, es precisamente porque aún carecemos de consensos internacionales que regulen su uso en áreas sensibles como la defensa, la salud o la educación.
En el terreno de la responsabilidad social, las empresas y gobiernos tienen el reto de impulsar principios de transparencia, inclusión y respeto a los derechos humanos al adoptar estas tecnologías. No se trata de frenar la innovación, sino de guiarla con propósito.
Cameron presentó estas ideas mientras promocionaba Fantasmas de Hiroshima, una historia sobre el primer bombardeo atómico. No es casual que eligiera ese contexto. Hiroshima es un recordatorio de lo que ocurre cuando la humanidad despliega su ingenio tecnológico sin medir consecuencias éticas.
La conexión es clara: así como la bomba nuclear cambió la historia del siglo XX, la inteligencia artificial podría marcar el rumbo del XXI. Y al igual que entonces, el dilema no está en la tecnología misma, sino en el uso que hagamos de ella.
Si la IA podría desatar un apocalipsis, la memoria histórica de Hiroshima nos obliga a actuar con cautela y responsabilidad. Las cicatrices del pasado nos enseñan que el costo de la imprudencia tecnológica puede ser irreversible.
Responsabilidad social frente a la era digital
En este panorama, la responsabilidad social emerge como una brújula imprescindible. Las organizaciones no pueden limitarse a adoptar la IA por competitividad, sino que deben preguntarse qué impactos generan en sus colaboradores, comunidades y medio ambiente.
El reto está en que la innovación tecnológica no aumente las brechas sociales ni genere exclusión laboral. Debemos promover una cultura de inclusión digital, en la que la capacitación y el acompañamiento humano sean prioritarios.
Si bien la IA podría desatar un apocalipsis en contextos de abuso o irresponsabilidad, también puede ser una herramienta poderosa para combatir el cambio climático, mejorar diagnósticos médicos o potenciar la educación. Todo dependerá de cómo decidamos usarla.
Entre la advertencia y la esperanza
El mensaje de James Cameron no es un simple eco de su universo cinematográfico: es una advertencia seria para un mundo que se enfrenta a múltiples crisis simultáneas. La inteligencia artificial puede ser un aliado transformador o una amenaza existencial, y el rumbo dependerá de las decisiones colectivas que tomemos hoy.
Nos corresponde promover una mirada crítica y propositiva. La ética, la inclusión y la sostenibilidad deben estar en el centro del debate tecnológico. Solo así podremos asegurarnos de que la inteligencia artificial no sea el inicio de un final distópico, sino una herramienta para construir un futuro más humano y justo.
En América Latina y el Caribe, la autonomía económica de las mujeres sigue siendo un desafío urgente. Los datos más recientes del Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL revelan que 1 de cada 4 mujeres en LATAM no tiene ingresos propios, mientras que en el caso de los hombres esta cifra desciende a 1 de cada 10. Una brecha que, más allá de ser estadística, refleja desigualdades estructurales que limitan el desarrollo de toda la región.
Según un artículo de Forbes, el lanzamiento renovado del Observatorio, presentado en la Ciudad de México, ofrece nuevas herramientas como indicadores actualizados y mapas de georreferenciación. Con ello se busca enriquecer el análisis territorial de las políticas de género, en un momento en el que los países de la región discuten cómo avanzar hacia una sociedad de cuidados más equitativa. La meta: transformar los datos en políticas públicas que cambien realidades.
Una cifra que refleja desigualdades profundas
Decir que 1 de cada 4 mujeres en LATAM no tiene ingresos propios no es solo un dato frío. Es un recordatorio de que millones de mujeres dependen económicamente de terceros, lo que limita su capacidad de decisión en la vida diaria y las expone a mayores vulnerabilidades. La autonomía económica es, en este sentido, una puerta de entrada hacia otros derechos.
Las desigualdades se amplían cuando observamos la situación de las mujeres jóvenes. Casi una cuarta parte de ellas, entre los 15 y 24 años, ni estudia ni trabaja, y la razón principal es el cuidado de familiares. En contraste, el porcentaje de hombres en esa misma condición es mucho menor, lo que refleja la persistencia de roles de género tradicionales.
Sin ingresos propios, las mujeres no solo enfrentan barreras materiales, sino también simbólicas.
La falta de reconocimiento al trabajo no remunerado que realizan en los hogares perpetúa un sistema en el que su contribución al bienestar colectivo no se traduce en independencia económica.
El peso invisible del trabajo de cuidados
Una de cada tres mujeres fuera del mercado laboral se dedica exclusivamente al trabajo no remunerado. Este dato es clave para entender por qué tantas mujeres no pueden acceder a ingresos. La economía de cuidados, aunque esencial para el sostenimiento de cualquier sociedad, sigue recayendo principalmente en ellas.
Este fenómeno se traduce en una doble desigualdad: por un lado, limita la participación femenina en el mercado laboral formal; por otro, invisibiliza y desvaloriza una actividad que sostiene al sistema económico. Reconocer este trabajo es uno de los grandes retos de las políticas públicas actuales.
Las propuestas de la CEPAL insisten en la necesidad de avanzar hacia una “sociedad de cuidados” en la que hombres y mujeres compartan responsabilidades. No se trata solo de redistribuir tareas, sino de reconocer el valor económico del cuidado y diseñar apoyos institucionales que lo respalden.
El rol de los datos para transformar realidades
La renovación del Observatorio de Igualdad de Género busca ofrecer información certera y actualizada para la toma de decisiones. Herramientas como mapas de georreferenciación permiten ver dónde están las mayores brechas y, sobre esa base, priorizar acciones.
Como señaló la directora de la división de género de la CEPAL, el reto no es solo producir estadísticas, sino convertirlas en conocimiento útil para el diseño de políticas efectivas. Los datos son, en este sentido, un puente entre el diagnóstico y la acción.
Cuando hablamos de que 1 de cada 4 mujeres en LATAM no tiene ingresos propios, lo que está en juego es cómo esos datos pueden inspirar cambios concretos: presupuestos con perspectiva de género, programas de inclusión laboral y medidas de apoyo a las madres jóvenes.
🟣#AméricaLatina y el #Caribe enfrenta nudos estructurales de desigualdad que limitan el ejercicio pleno de los derechos de las #mujeres: aunque tienen más años de estudio que los hombres, esto no se refleja en su participación laboral y política; la mitad de las mujeres no… pic.twitter.com/ejmTQqwhLP
El hecho de que el 23% de las mujeres jóvenes no estudie ni trabaje es alarmante. La principal razón es que están a cargo de cuidados familiares, lo cual limita no solo su presente, sino también sus posibilidades futuras. La juventud debería ser una etapa de construcción de proyectos de vida, pero para muchas, es sinónimo de renuncias impuestas.
Esta situación contrasta con la experiencia masculina, donde los porcentajes de inactividad son mucho menores y no responden mayoritariamente a responsabilidades de cuidado. La desigualdad, entonces, comienza temprano y se acumula a lo largo de la vida.
Abordar esta realidad implica garantizar acceso a servicios de cuidado, becas, programas de reinserción educativa y empleos con condiciones dignas. De lo contrario, se perpetúa un círculo de dependencia económica que frena el desarrollo de toda la región.
El compromiso político: de las cifras a la acción
Los datos del Observatorio son claros: la región necesita decisiones políticas valientes. Las cifras sobre que 1 de cada 4 mujeres en LATAM no tiene ingresos propios deben transformarse en presupuestos públicos con perspectiva de género, en marcos normativos que protejan derechos laborales y en estrategias de corresponsabilidad social.
El llamado de organismos como la CEPAL y de voces feministas en la región apunta a lo mismo: la urgencia de convertir la información en acción. La Estrategia de Montevideo y el Compromiso de Tlatelolco son pasos en esa dirección, pero requieren voluntad política constante para traducirse en cambios concretos.
👉México tiene a su primera presidenta, pero en el país las mujeres y los hombres no son iguales. Al menos eso exhiben los números. Ya sea que hayan estudiado hasta la primaria o posgrado, tengan 20 o 50 años, con hijos o no, ellas tienen ingresos mucho menores a los de los… pic.twitter.com/0dsVvNpOct
La responsabilidad no recae solo en los gobiernos. El sector privado y la sociedad civil también tienen un papel clave en generar empleos inclusivos, impulsar programas de igualdad y visibilizar el valor de los cuidados.
Hacia una sociedad de cuidados con igualdad sustantiva
El lema de la Conferencia Regional de la Mujer fue claro: avanzar hacia una sociedad de cuidados. Esto significa repensar cómo se organiza el tiempo, los recursos y las oportunidades en nuestras comunidades, reconociendo que el bienestar no puede recaer solo en las espaldas de las mujeres.
Romper con las brechas de género implica reconocer que la autonomía económica es un derecho y no un privilegio.
Las mesas de trabajo y los compromisos asumidos en Ciudad de México son un paso importante, pero el verdadero cambio vendrá cuando esos compromisos se traduzcan en políticas y programas tangibles que lleguen a los hogares.
La estadística no puede quedar en un titular pasajero. Es un llamado urgente a repensar nuestras economías, nuestras políticas y nuestras culturas. Sin autonomía económica para las mujeres, no habrá igualdad sustantiva posible.
Los datos están sobre la mesa, las herramientas existen y las voces de mujeres de toda la región exigen soluciones. Ahora, el reto es transformar esa evidencia en decisiones que cambien vidas, construyendo una región más justa, equitativa y sostenible.
La organización mundial de conservación ambiental WWF congratula a los gobiernos de Belice, Guatemala y México, por afirmar su compromiso con el presente y el futuro de la Selva Maya al suscribir la Declaración de Calakmul para establecer el Corredor Biocultural Gran Selva Maya.
Mediante esta declaración, los jefes de gobierno de los tres países afianzaron su responsabilidad compartida con la conservación de la biodiversidad, el desarrollo inclusivo y sostenible y la protección de los derechos humanos en este bioma.
En ese marco, los dirigentes adoptaron la iniciativa “Corredor Biocultural Gran Selva Maya” como marco de cooperación para conservar el patrimonio natural y cultural, fortalecer las prácticas comunitarias e indígenas y generar bienestar y seguridad para sus habitantes, mediante proyectos conjuntos, el uso sostenible de recursos y la asistencia mutua ante amenazas a la naturaleza.
Los gobernantes también acordaron fortalecer los mecanismos financieros y de cooperación e invitaron a la comunidad internacional a reorientar sus contribuciones al desarrollo inclusivo y sostenible en esta región.
Además, convinieron coordinar esfuerzos para conservar y restaurar la conectividad ecológica de las áreas protegidas, proteger especies y hábitats, y compartir información, tecnología e investigación para enfrentar amenazas como incendios forestales, tala ilegal, deforestación y contaminación ambiental.
Para implementar la iniciativa se designó como autoridades responsables a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, a través de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas; el Consejo Nacional de Áreas Protegidas de Guatemala; y el Ministerio de Desarrollo Sostenible de Belice. Estas entidades conformarán el Consejo de Autoridades de Áreas Protegidas, que se encargará de diseñar un Plan de Acción, un plan de inversiones, y presentará informes trianuales.
El Consejo establecerá un Grupo Trinacional de Apoyo al Corredor Biocultural Gran Selva Maya, integrado por sectores académicos, privados, sociales y ambientales, con el fin de movilizar y gestionar recursos nacionales e internacionales a favor de la conservación.
Se estableció el 15 de agosto para celebrar el Día de la Gran Selva Maya, y se creó el reconocimiento al Mérito a la Conservación de la Gran Selva Maya destinado a honrar a quienes contribuyen a su protección y aprovechamiento sostenible.
Por su parte, WWF reiteró su disposición de continuar colaborando con la conservación de la Gran Selva Maya en Belice, Guatemala y México, y contribuir al plan de acción que se desarrolle para implementar esta visionaria declaratoria.
María José Villanueva, Directora General de WWF México expresó: “la Selva Maya une a nuestros países no solo de manera geográfica, sino también cultural, social, ambiental y económica, esta Declaración nos llena de orgullo y llega en el momento más adecuado, motivándonos a seguir impulsando nuestras esfuerzos de protección al hábitat del jaguar, los bosques de manglares, las áreas protegidas y toda la herencia maya expresada en sus actividades productivas ancestrales. ”
Óscar Rojas, Director de Conservación de WWF Mesoamérica, indicó: “Aplaudimos la decisión de los mandatarios de los tres países custodios de la Gran Selva Maya de imprimirle este renovado impulso a los esfuerzos de salvaguardar esta maravilla natural y cultural de importancia global, y de orientar su desarrollo por una senda de conservación, buena gobernanza e inclusión local, lo que permitirá alcanzar un futuro más próspero y sostenible para las personas y la naturaleza”.
En conjunto con otras organizaciones, WWF tiene presencia en los tres países que integran la Selva Maya, desde donde desde hace varios años apoya los esfuerzos de conservación.
Importancia de la Selva Maya
Distintos ecosistemas están distribuidos en la Selva Maya, desde las selvas húmedas de Petén en Guatemala hasta las selvas secas al norte de la Península de Yucatán en México. Estos ecosistemas mantienen una importante función en términos de producción de agua y mantenimiento de la conectividad paisajística, ya que los múltiples corredores ecológicos permiten la movilidad entre organismos y especies, así como la funcionalidad del ecosistema en su conjunto.
Cuenta con una población de aproximadamente dos millones de personas de diversidad étnica y cultural, ubicadas alrededor de las áreas protegidas. Aunque diversos, los pueblos que la habitan dependen de los mismos recursos naturales. Para asegurar su existencia y la su población a largo plazo, es necesario establecer un uso sustentable de la naturaleza y una cooperación intercultural.
Uno de los principales frentes de deforestación en el mundo
Mientras esta región ha sido objeto de deforestación durante mucho tiempo, las fronteras de la pérdida de bosques han cambiado. En la última década, la deforestación se ha desplazado del sur al noroeste de Petén (Guatemala), y ha avanzado cada vez más sobre el noreste de Campeche y el sur de Quintana Roo (México). Los impulsores de la deforestación también han cambiado. Si la ganadería y la tala y quema fueron los principales impulsores en el pasado, la expansión urbana y la agricultura (a pequeña escala, pero especialmente a gran escala) juega ahora un papel cada vez más importante.
Quartux, Bono₂ y CANACINTRA lanzaron de manera oficial la convocatoria nacional Independencia Energética Industrial 2025, una iniciativa que busca transformar el modelo energético de las industrias mexicanas a través de soluciones tecnológicas que impulsen la eficiencia, reduzcan riesgos operativos y permitan cumplir con las nuevas regulaciones federales.
La convocatoria responde a las disposiciones publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 6 de agosto y el 3 de julio de 2025, en un momento en que el sector industrial representa el 75 % del consumo eléctrico nacional y mantiene un crecimiento anual del 3.2 %, según datos de la Secretaría de Energía y el INEGI. El aumento constante en la demanda, junto con los apagones recientes reportados por el CENACE, refuerza la necesidad de avanzar hacia un modelo energético más resiliente, autosuficiente y alineado con los nuevos requerimientos regulatorios.
Durante el evento realizado en CANACINTRA Nacional, participaron Alejandro Fajer, CEO de Quartux; Mario Benítez, Director de Inteligencia para el Mercado Eléctrico Mayorista en Quartux; Diego Arjona Arguelles, Presidente del Comité de Energéticos de CANACINTRA; y Juan Andrés Ayala Ruíz, Presidente General de la Zona Centro del CPEF. Todos coincidieron en la necesidad de adoptar modelos energéticos resilientes, en un contexto donde el respaldo energético ha dejado de ser una opción para convertirse en un requisito legal.
“Las reglas del juego cambiaron. La industria ya no puede depender de un sistema vulnerable ni seguir postergando decisiones críticas. Esta iniciativa permite que las empresas se adapten, reduzcan sus costos a cero y operen con energía limpia sin poner en riesgo su flujo de capital”, señaló Mario Benitez, Director de Innovación e Inteligencia para Mercado Eléctrico Mayorista de Quartux.
Además, las empresas seleccionadas accederán a una ruta crítica de descarbonización industrial, elaborada por Bono₂, que incluye métricas de impacto ambiental, trazabilidad de emisiones y cumplimiento con estándares ESG internacionales.
“Hoy más que nunca, la gestión inteligente de la energía se ha vuelto una ventaja competitiva. Las recientes disposiciones regulatorias están incentivando a las empresas a contar con soluciones que les permitan no solo reducir su exposición a tarifas volátiles, sino también participar activamente en esquemas de eficiencia y respaldo energético. Esta iniciativa permite que las industrias no dependan únicamente de la red, sino que integren tecnologías que mejoren su desempeño operativo y financiero, con trazabilidad real ”, explicó Mario Benítez, Director de Innovación e Inteligencia para Mercado Eléctrico Mayorista de Quartux.
Diego Arjona Arguelles destacó que el almacenamiento de energía es esencial para blindar la producción industrial, especialmente ante el aumento de apagones reportado por CENACE: “Hoy no basta con tener energía. Hay que tenerla disponible, limpia y controlada. Esta es una de las acciones más concretas que podemos impulsar desde el sector privado”.
Desde el CPEF, Juan Andrés Ayala Ruíz aseguró que esta iniciativa marca un precedente en el fortalecimiento del ecosistema fotovoltaico industrial en México: “Estamos ante una solución viable, escalable y técnicamente sólida. Desde el CPEF apoyamos estos esfuerzos porque son parte de una visión más amplia: profesionalizar, masificar y descarbonizar el consumo energético de la industria mexicana”.
Convocatoria abierta
La iniciativa busca 20 empresas mexicanas de alto consumo energético para ser beneficiadas con una inversión total de 500 millones de dólares, destinada a hacer accesibles estas soluciones renovables. Las seleccionadas recibirán, sin inversión inicial, baterías de ion-litio, plataforma de gestión energética con inteligencia artificial y, a través de Bono2, una ruta crítica para acelerar su descarbonización.
Las interesadas pueden postularse hasta el 30 de septiembre de 2025 en el sitio web oficial de Quartux. Un comité evaluará las candidaturas según potencial de ahorro, riesgo por déficit energético y reducción de huella de carbono. Las seleccionadas serán notificadas por correo electrónico.Para más información, visita el sitio web y redes sociales oficiales de Quartux. Sé una de las 20 empresas seleccionadas y lidera la transición energética en México.
Íñigo Sáenz es sociólogo por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con un Máster en Sociología Política por la Universidad de Kent. Además, posee un diploma en Ciencias Ambientales por Harvard y ha cursado el Stanford Executive Program en la Graduate School of Business de Stanford. Su trayectoria incluye la dirección del Grupo Integer en España, la puesta en marcha del Programa de Becas LIDER de la Fundación Carolina y Banco Santander, así como cargos académicos en la Universidad Francisco de Vitoria y el Colegio de Abogados de Madrid. Actualmente, es Director General de la Fundación Botín, una de las instituciones filantrópicas más influyentes de España.
En esta edición de La Entrevista, Edgar López, Director General de Expok, tuvo la oportunidad de conversar con Íñigo Sáenz sobre las acciones de la Fundación Botín, que no solo impactan en España, sino que se han extendido a América Latina. En el caso de México, la fundación impulsa con gran éxito un programa que busca fortalecer la educación emocional de estudiantes de 3 a 16 años, una iniciativa innovadora que está transformando el entorno educativo. Te invitamos a descubrir más sobre este proyecto y el impacto de Fundación Botín en La Entrevista.
Un programa que ayuda a fortalecer la educación emocional: Fundación Botín
Fundación Botín nació en 1964 con un propósito claro: contribuir al bienestar social a través de proyectos innovadores que generen un impacto real. La organización trabaja mediante ejes de acción que abarcan áreas como el arte, la ciencia, el fortalecimiento institucional, el desarrollo rural y la educación, pilares que buscan responder a los retos contemporáneos de manera integral:
“Siempre intentamos ser creativos y acompañar a personas con talento para que contribuyan a generar riqueza económica y social”.
Íñigo Sáenz, Director General de Fundación Botín.
En el área educativa, la fundación ha logrado dar un paso más allá de los límites geográficos de España, extendiendo su impacto a América Latina, una expansión que responde a la necesidad de replantear la educación incorporando competencias emocionales y sociales tan esenciales como las cognitivas. Como explica Sáenz:
“Durante mucho tiempo el sistema educativo estuvo centrado solo en la inteligencia cognitiva, pero nos dimos cuenta de que la inteligencia emocional es fundamental para la vida”.
Íñigo Sáenz, Director General de Fundación Botín.
Así es como nació Educación Responsable, diseñado para promover el desarrollo emocional, social y creativo de niños y jóvenes, para que los menores aprendan a conocerse, a gestionar sus emociones, a resolver conflictos y a trabajar en equipo.
En México, Educación Responsable cuenta con más de 140 escuelas participan en esta iniciativa, que utiliza herramientas como la literatura, la música y las artes visuales para fomentar la creatividad y la empatía. A través de más de 1,000 situaciones de aprendizaje, el programa busca fortalecer la educación emocional en la práctica, desarrollando competencias que serán determinantes para el bienestar personal y la cohesión social. Sin duda, el crecimiento de este programa es un orgullo para la organización y una iniciativa que sigue creciendo y aumentando impactos:
“Estamos casi en 1,000 centros educativos entre España y América Latina, y México pronto tendrá más colegios incluso que España”.
Íñigo Sáenz, Director General de Fundación Botín.
La importancia de medir para transformar
Para la Fundación Botín, la medición de resultados no es opcional, sino que es la base de la mejora continua. Íñigo Sáenz lo resume así: “O medimos el impacto o no tiene sentido ni siquiera nuestra existencia”. Esta filosofía se traduce en metodologías específicas para cada una de sus áreas de acción, las cuales les permiten evaluar la efectividad de cada proyecto y el logro de los objetivos planteados.
Por ejemplo, en su programa Educación Responable, la organización se enfoca en medir variables como el desarrollo de la empatía, la creatividad, la gestión emocional y la capacidad de trabajar en equipo. Durante tres años, la fundación compara la evolución de estas competencias en los centros donde interviene frente a aquellos en los que no lo hace:
“Medimos para saber si verdaderamente estamos ayudando a los alumnos a ser más empáticos y a gestionar mejor sus emociones”.
Íñigo Sáenz, Director General de Fundación Botín.
Este enfoque basado en evidencia es también una herramienta poderosa para atraer aliados y consolidar la credibilidad de la fundación. Gracias a la recopilación y análisis de datos, se pueden demostrar impactos concretos, como la reducción de la violencia en las aulas y el aumento de la creatividad en los estudiantes, indicadores que validan la importancia de fortalecer la educación emocional en los programas escolares.
Alianzas estratégicas: la clave para crecer juntos
Fundación Botín reconoce la importancia de que las organizaciones trabajen juntas para lograr amplificar el alcance de sus iniciativas y lograr realmente incidir en las problemáticas sociales, las cuales son mucho más grandes de lo que cualquier organización por sí misma podría enfrentar:
“Uno puede pensar que un reto importante como la educación se puede abordar solo, pero seamos serios: esto no se puede hacer sin otros”.
Íñigo Sáenz, Director General de Fundación Botín.
Ejemplo de ello es la llegada del programa Educación Responsable a México, misma que fue posible gracias a la colaboración con aliados estratégicos, entre ellos Fundación Gigante, que confió en la propuesta desde el inicio. Actualmente, más de 144 centros educativos en el país se benefician del programa, un logro que, como subrayó Sáenz, “sería imposible sin las alianzas”.
Estas colaboraciones no solo permiten ampliar la cobertura del programa, sino también generar sinergias que potencian el impacto social. Ante la magnitud de los desafíos globales, la cooperación entre organizaciones ha demostrado que el trabajo conjunto es la mejor vía para poder lograr el bienestar colectivo.
Una invitación a sumar esfuerzos
La conversación con Íñigo Sáenz deja claro que la educación del siglo XXI no puede limitarse a transmitir conocimientos, pues hoy, más que nunca, las habilidades socioemocionales son competencias imprescindibles para que las niñas, niños y jóvenes logren superar los retos del presente y del futuro. Programas como Educación Responsable nos recuerdan que el aprendizaje integral es la base para sociedades más justas, creativas y cohesionadas.
Asimismo, Fundación Botín ha demostrado que la innovación no está reñida con la rigurosidad. Cada uno de sus pasos se sustenta en evidencias que avalan los resultados de sus programas y en metodologías que garantizan la efectividad de las intervenciones. Medir el impacto no es un formalismo, sino que, tal como lo ha hecho ver Sáenz, es la garantía de que los esfuerzos se traducen en cambios reales y sostenibles.
La conversación con Sáenz en La Entrevista nos enseña que los grandes cambios no se logran en solitario, sino que: “Todo lo que queramos crecer lo tenemos que hacer con otros”. Esta es una invitación a trabajar de manera colaborativa, a sumar capacidades, recursos, estructuras, experiencias y construir juntos los caminos hacia el mundo que soñamos habitar.
Volkswagen de México y el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen (SITIAVW) informan que, tras un proceso de diálogo respetuoso y constructivo, han alcanzado un acuerdo en la revisión salarial correspondiente al año 2025.
El incremento del 4 por ciento directo al salario protege el poder adquisitivo de las y los colaboradores, ubicándose por encima de la inflación. Con ello, se reafirma el compromiso de la empresa de velar por el bienestar de las familias que dependen de esta fuente de empleo.
“En Volkswagen de México estamos convencidos de que el diálogo abierto y el respeto mutuo son pilares fundamentales para construir acuerdos que beneficien a todas las partes. Este resultado refleja nuestro compromiso con una estrategia de negocio centrada en las personas y en su bienestar,” señaló Ricardo Guerrero, vicepresidente ejecutivo de Recursos Humanos y Organización de Volkswagen de México.
Este resultado es fruto de una serie de encuentros entre las comisiones revisoras de ambas partes, en los que se realizó un análisis detallado del entorno actual, marcado por retos significativos para la industria automotriz a nivel global, así como para el Grupo Volkswagen y Volkswagen de México.
Volkswagen de México reconoce y agradece la labor de las autoridades laborales y del equipo de conciliadores que acompañaron este proceso, facilitando un entorno de entendimiento y colaboración.
Este acuerdo envía una señal contundente de estabilidad y paz laboral, elementos clave para fortalecer el posicionamiento de la planta de Puebla como una filial relevante y atractiva dentro del Grupo Volkswagen.
La relación entre marcas globales y consumidores locales nunca ha sido tan delicada como en la actualidad. En un mundo interconectado, un error de comunicación puede detonar una crisis internacional en cuestión de horas. Eso fue precisamente lo que ocurrió con Swatch, fabricante suizo de relojes, tras difundir un anuncio acusado de racismo en China.
El gesto del modelo —tirando de las comisuras de sus ojos— fue percibido como una burla hacia los asiáticos. Enseguida, las redes sociales se llenaron de críticas y llamados al boicot. Aunque Swatch retiró el material y emitió una disculpa pública, el daño a la reputación ya estaba hecho, recordando que en materia de responsabilidad social, la prevención vale más que la reacción.
Una campaña racista de Swatch que encendió las alarmas
De acuerdo con la BBC, el detonante de esta crisis fue una imagen promocional incluida en la última campaña de la marca, donde un modelo asiático reproducía el gesto conocido como “ojo rasgado”. Este símbolo, históricamente usado para ridiculizar a personas asiáticas, fue interpretado como un acto de discriminación.
Lo que para algunos pudo parecer un gesto trivial, para millones de consumidores significó una afrenta cultural. Las redes sociales en China se llenaron de indignación, y el hashtag contra la campaña racista de Swatch se convirtió rápidamente en tendencia.
En un contexto donde los consumidores demandan coherencia y respeto cultural, Swatch quedó bajo los reflectores como ejemplo de lo que sucede cuando no existe un filtro intercultural en la comunicación corporativa.
💥 La marca de relojes Swatch la lía con un anuncio que ha sido vilipendiado en China por racista https://t.co/eTdGJl2tsi
Tras las críticas, la empresa emitió un comunicado en Instagram y Weibo, donde reconoció la situación y retiró de inmediato la campaña. Swatch aseguró que nunca fue su intención ofender y que trataba el asunto con la “máxima importancia”.
Sin embargo, el mensaje no fue suficiente. Los usuarios consideraron que la disculpa era meramente estratégica, enfocada en proteger las ventas, y no un reconocimiento genuino del error. Muchos comentarios en línea apuntaban a que la marca “solo teme por sus ganancias”.
Esta respuesta tibia generó un efecto contrario al esperado: en vez de frenar la indignación, alimentó los llamados al boicot. La percepción de que la compañía actuó tarde y de manera superficial quedó instalada en la conversación pública.
El impacto en un mercado clave
La reacción de los consumidores chinos golpea directamente el corazón financiero de Swatch. China, Hong Kong y Macao representan alrededor del 27% de sus ingresos, lo que convierte al país en un mercado estratégico para el grupo.
Ya en julio, la empresa había reportado una caída del 11,2% en sus ventas netas durante el primer semestre, atribuida principalmente a la baja demanda en China. Este nuevo episodio amenaza con profundizar esa tendencia.
Swiss watchmaker Swatch apologized Saturday for alleged promotional image featuring "slanted eyes"—a gesture widely regarded as offensive to Asians. The company said at the Instagram that we have taken note of the recent concerns regarding the portrayal of a model in images for… pic.twitter.com/uLgrCJhx1z
El boicot, de prosperar, no solo afectaría a la marca Swatch, sino también a otras enseñas del grupo, como Longines, Tissot y Blancpain, todas dependientes en gran medida del consumo de lujo asiático.
Antecedentes: no es la primera vez
El caso no es aislado. Otras marcas de lujo han enfrentado acusaciones similares. Dolce & Gabbana, en 2018, fue blanco de críticas en China tras un anuncio que mostraba a una modelo torpemente usando palillos. Dior, en 2023, también fue señalado por una imagen que evocaba el gesto del “ojo rasgado”.
Estos episodios evidencian que la sensibilidad cultural es un terreno complejo, especialmente en mercados como el chino, donde la identidad nacional juega un rol fundamental en el consumo. La campaña racista de Swatch se inscribe en esa misma narrativa.
Las marcas que fallan en entender el contexto sociocultural corren el riesgo no solo de perder consumidores, sino de enfrentar consecuencias regulatorias y sanciones indirectas al ser catalogadas como irrespetuosas.
La responsabilidad social en juego
Más allá del revuelo mediático, este caso abre un debate profundo sobre el papel de la responsabilidad social en la comunicación corporativa. La inclusión, la diversidad y el respeto cultural no pueden seguir siendo “accesorios” en la estrategia de marca.
En este sentido, la campaña racista de Swatch representa una lección para todas las empresas que buscan posicionarse en mercados multiculturales. Las buenas intenciones ya no bastan: es necesario contar con filtros de revisión diversos, consultores interculturales y protocolos de prevención de riesgos reputacionales.
Las compañías deben comprender que la reputación es un activo tan valioso como sus productos, y que reconstruir la confianza puede tomar años después de una crisis de esta magnitud.
The Swatch Group is credited with saving the Swiss watch industry in the 1980s. But right now the company is under pressure with falling sales, and President Trump’s trade war has only piled onto its problems.
Un fenómeno clave que emerge en este caso es la fuerza de los consumidores como actores sociales. En China, las redes se han convertido en un espacio donde se dictan sanciones simbólicas más poderosas que las legales.
El llamado al boicot se ha consolidado como un mecanismo de presión ciudadana. Marcas como H&M, Nike y Adidas ya lo vivieron cuando expresaron preocupación por Xinjiang, y ahora Swatch se une a esa lista.
Esto demuestra que la sociedad, especialmente la digital, actúa como un “regulador social” que castiga lo que percibe como racismo, discriminación o insensibilidad cultural. El poder de las audiencias no puede ser subestimado.
El caso de la campaña racista de Swatch nos recuerda que la responsabilidad social no se limita a proyectos filantrópicos o ambientales, sino que debe permear todas las expresiones de la marca, incluyendo la comunicación y la publicidad.
Hoy, el respeto a la diversidad cultural es una condición indispensable para operar en mercados globalizados. No basta con disculparse: se requiere un compromiso real y estructural para evitar reproducir estereotipos dañinos.
En última instancia, lo que está en juego no es solo la reputación de una marca de relojes, sino la confianza de millones de consumidores que exigen coherencia y respeto en cada mensaje.
México enfrenta el desafío de atender una creciente demanda energética mientras reduce sus emisiones de carbono. Actualmente el 79% de la generación eléctrica proviene de combustibles fósiles, una dependencia que subraya la necesidad de adoptar modelos sostenibles que promuevan energías limpias y el bienestar comunitario.
En este contexto, SPIC-Zuma Energía, uno de los principales generadores privados de energía renovable en México, presenta el Reporte de Sustentabilidad 2024, elaborado bajo los criterios Global Reporting Initiative (GRI) y Sustainability Accounting Standards Board (SASB). Este informe destaca los esfuerzos realizados y comparte las mejores prácticas en materia ambiental, social y gobernanza en sus seis parques solares, dos eólicos y una sede corporativa.
“En SPIC-Zuma Energía, creemos que la energía debe ser accesible y sostenible. Nuestra visión va más allá de generar energía limpia, queremos ser un actor clave en la transición energética de México. Cada planta, proyecto y colaborador son fundamentales en este camino hacia un futuro más brillante para todos”, afirmó Richard Xie, CEO de SPIC-Zuma Energía.
Con una capacidad instalada de más de 1.3 gigavatios (GW), se contribuye a la reducción de más de 1.5 millones de toneladas de CO₂ al año. Solo en 2024, la compañía vendió 3,209,348 megawatts-hora (MWh) de energía 100% limpia, proveniente en un 48% de fuentes eólicas y 52% solares. Esta cantidad de energía sería equivalente para abastecer, durante un año, a más de 1.5 millones de hogares mexicanos promedio. Estos resultados consolidan a la empresa como uno de los principales generadores privados de energía renovable en el país, reafirmando su compromiso con la transición energética y la lucha contra el cambio climático.
En 2024 SPIC-Zuma Energía integró la sustentabilidad en su estrategia mediante acciones como el estudio de materialidad y la integración de cuatro Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) de la ONU:
1. Salud y bienestar. La compañía gestionó una clínica en los municipios de Lagos de Moreno y Unión de San Antonio, donde se brindó atención médica de primer nivel a pobladores y trabajadores de la zona. Durante 2024 se atendieron a más de 1,300 personas.
2. Educación de calidad. En las comunidades aledañas a las plantas de Reynosa, Orejana, Santa María y el portafolio Jaguar Solar, se realizaron proyectos de formación y capacitación sobre energías renovables a escuelas, fomentando el conocimiento y la conciencia ambiental desde edades tempranas.
3. Energía asequible y no contaminante. SPIC-Zuma Energía cuenta con parques solares y eólicos para aumentar la generación de energía limpia en México, generando un consumo bajo en comparación con otras industrias, al cierre del 2024, el consumo total fue de 16,437.14 MWh.
4. Vida de ecosistemas terrestres. En línea con los principios de protección de la biodiversidad, la empresa ha identificado a las especies endémicas que se encuentran dentro y alrededor de los sitios de operación, estableciendo procedimientos para monitorearlas y promover su conservación tales como la rana de madriguera, la tortuga de caja, entre otros.
Durante el mismo año, el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI) reconoció a SPIC Zuma Energía con el distintivo de Empresa Socialmente Responsable (ESR) por sus programas de desarrollo social, médicos, ambientales y rehabilitación de espacios educativos.
Otros logros destacados en materia de proyectos sociales incluyeron la firma de un convenio de colaboración con el Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Chihuahua (ICATECH), orientado a la formación y especialización en energías renovables, entre otros, así como diversas actividades de voluntariado en beneficio de comunidades en situación de vulnerabilidad, donde se entregaron útiles escolares, juguetes y computadoras portátiles.
A lo largo del año, se impartieron más de 70 talleres enfocados en emprendimiento, educación y salud; se brindó atención médica gratuita a más de 150 familias; y se distribuyeron más de 4,000 medicamentos sin costo. Además, se contribuyó a la rehabilitación de tres espacios comunitarios: un gimnasio público, un domo deportivo escolar y un comedor estudiantil. También se colocaron los cimientos de una cuarta obra, cuya conclusión está prevista para 2025. En conjunto, estas acciones beneficiaron directamente a más de 2,000 personas.
En materia de salud, seguridad, medio ambiente y calidad, SPIC-Zuma Energía fortaleció su cultura de prevención mediante la implementación de simulacros, capacitaciones y campañas de salud, con el objetivo de eliminar o mitigar riesgos en todas sus instalaciones.
En Jalisco se acordó impulsar la reforestación de 700 hectáreas como parte del compromiso ambiental, mientras que en Tamaulipas se trabajará en conjunto con el gobierno estatal en inversión con impacto de desarrollo social. Estas alianzas promueven el bienestar comunitario y fortalecen la huella de las políticas públicas a nivel local.
“Para SPIC-Zuma Energía es de vital importancia contribuir al desarrollo y bienestar de las comunidades en donde se opera; así como crear sinergias que fortalezcan e impulsen los programas y proyectos gubernamentales,” comentó Richard Xie.
Respecto a la gestión en la cadena de suministro, la compañía aprobó una nueva política de compras en la que se estableció un proceso de evaluación de proveedores prioritarios y reafirmó el impulso a la contratación de proveedores locales, logrando dar de alta y validar 232 proveedores al cierre del año anterior.
Con acciones concretas y una visión de largo plazo, SPIC-Zuma Energía reafirma su compromiso con la transición energética de México por un futuro más limpio y sostenible. Para más información sobre el Reporte de Sustentabilidad 2024 visita: www.spicmexico.com/es/sustainability