El nuevo centro se especializará en áreas clave como urbanismo social y ambiental, y ciencia de ciudades, y operará con herramientas tecnológicas como sensores, simuladores, imágenes satelitales y modelos computacionales que ayudarán a diagnosticar territorios, prever escenarios de crecimiento o degradación urbana, medir captura de carbono en suelos, detectar zonas verdes y diseñar propuestas de transporte para la Zona Metropolitana de Guadalajara (AMG).
“El Centro será un punto de encuentro entre academia, gobierno, sector privado y comunidades, para construir soluciones colectivas a los retos de nuestras ciudades”, explicó José Antonio Torre, director del Centro para el Futuro de las Ciudades del Tecnológico de Monterrey.
Durante la apertura, Jorge Rocha, director general del Tec Campus Guadalajara, destacó que este centro refuerza el compromiso con Jalisco y su capacidad de generar impacto real.
Por su parte, Roberto Ponce, profesor investigador del centro, subrayó que se buscará “traducir diagnósticos y simulaciones en políticas públicas y planes urbanos más eficientes”.
Esta nueva sede funcionará como un laboratorio vivo, probando soluciones que podrán replicarse en otras ciudades con la meta de ampliar el acceso equitativo a oportunidades y mejorar la calidad de vida urbana.
La obesidad en el mundo ha alcanzado niveles históricos y, por primera vez, supera el número de casos de bajo peso en la infancia y adolescencia. Según el informe Feeding Profit de UNICEF, el 9.4 % de las personas de entre 5 y 19 años vive con obesidad, mientras que el bajo peso se ubica en 9.2 %. Esta transición marca un cambio profundo en la naturaleza de la malnutrición global.
Este fenómeno no distingue fronteras: desde países de ingresos altos hasta regiones de ingresos bajos y medios, los alimentos ultraprocesados han desplazado dietas tradicionales, generando un problema de salud pública que compromete el futuro de millones de niños. UNICEF advierte que el reto ya no es solo combatir el hambre, sino también frenar el consumo de productos que enferman desde edades tempranas.
La malnutrición en la actualidad: del hambre al exceso
Los datos recopilados por UNICEF entre 2000 y 2022 muestran que aproximadamente 188 millones de escolares tienen obesidad. Este cambio es particularmente evidente en países como Niue, Islas Cook y Nauru, donde cerca del 40 % de los menores de 19 años vive con esta condición. Incluso en países como Chile, Estados Unidos o Emiratos Árabes Unidos, la prevalencia supera el 20 %.
El problema no se limita a países desarrollados. Regiones de ingresos medios también experimentan una transición alimentaria, en la que comidas nutritivas y locales ceden paso a productos altos en azúcar, sodio y grasas. La obesidad en el mundo es ya una crisis que impacta la salud y la economía global.
El informe de UNICEF advierte que el bajo peso sigue siendo un desafío en África subsahariana y el sur de Asia, pero incluso ahí comienza a crecer la obesidad. Esto revela que la malnutrición hoy es una doble carga: exceso y carencia coexisten en la misma comunidad.
Este panorama es un llamado urgente a la acción: es necesario diseñar soluciones que aborden simultáneamente la inseguridad alimentaria y el consumo desmedido de ultraprocesados.
Enfermedades de adultos en cuerpos de niños
La obesidad infantil no es un problema estético, sino una alerta de salud pública. Niños con obesidad tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer a edades tempranas. Estos problemas comprometen su calidad de vida y su esperanza de vida futura.
UNICEF advierte que el costo económico global de la obesidad podría alcanzar los 4 billones de dólares anuales en pocos años. Los sistemas de salud se verán presionados para atender enfermedades crónicas prevenibles que se originan en la infancia.
Además, el impacto social es enorme. La discriminación y el estigma hacia niños con obesidad pueden afectar su desarrollo emocional y rendimiento escolar, perpetuando un círculo de desigualdad.
Combatir la obesidad en el mundo requiere políticas integrales que protejan a la infancia y promuevan entornos saludables, en lugar de responsabilizar únicamente a las familias por sus decisiones alimentarias.
Empresas en la mira: de parte del problema a parte de la solución
Las compañías que producen y venden alimentos ultraprocesados tienen un rol fundamental en la solución a este problema de salud pública. UNICEF llama a estas empresas a reformular sus productos para reducir azúcares añadidos, grasas saturadas y sodio, así como a promover opciones más nutritivas a precios accesibles.
Además, el marketing dirigido a menores debe ser regulado con responsabilidad empresarial. Promociones que incentiven el consumo excesivo de productos poco saludables no son compatibles con los compromisos de sostenibilidad y salud pública.
Las empresas pueden contribuir desarrollando programas de educación nutricional y apoyando campañas que fomenten hábitos de alimentación equilibrada. Esto no solo beneficia a la sociedad, sino que también fortalece su reputación corporativa. El sector privado tiene la oportunidad de liderar la transición hacia sistemas alimentarios más saludables y de demostrar que la rentabilidad puede coexistir con el bienestar social.
Gobiernos y consumidores: piezas clave del cambio
UNICEF propone medidas urgentes que los gobiernos deben implementar para frenar el avance de la obesidad infantil. Estas incluyen el etiquetado frontal de advertencia, la prohibición de venta de ultraprocesados en escuelas y regulaciones estrictas sobre su publicidad dirigida a niños.
La creación de políticas fiscales que graven productos poco saludables y subsidien opciones nutritivas es otra estrategia para nivelar el acceso a alimentos de calidad. Países que han implementado impuestos al azúcar han registrado descensos en el consumo de bebidas azucaradas.
Los consumidores también tienen un papel clave: elegir productos frescos, leer etiquetas y reducir la compra de ultraprocesados son pasos que pueden transformar la demanda del mercado.
La conciencia colectiva sobre la obesidad en el mundo es necesaria para generar un cambio cultural que priorice la salud de la infancia por encima de la conveniencia o el marketing agresivo.
Un llamado urgente para frenar la crisis
La advertencia de UNICEF es clara: estamos ante un nuevo rostro de la malnutrición. Ya no se trata únicamente de combatir el hambre, sino de proteger a los niños de entornos alimentarios que los predisponen a enfermedades crónicas desde pequeños.
Gobiernos, empresas y consumidores deben actuar de manera conjunta para revertir la tendencia. Solo a través de regulación efectiva, innovación responsable y educación nutricional será posible garantizar que la obesidad en el mundo deje de ser una amenaza para las próximas generaciones.
Impulsar la economía local se ha convertido en una prioridad tanto para gobiernos como para empresas y ciudadanos conscientes. Las comunidades que fomentan el comercio interno y el consumo de productos locales no solo fortalecen su tejido económico, sino que también promueven la creación de empleos sostenibles y la preservación de tradiciones culturales. Además, en un contexto global donde la competencia es intensa, apostar por lo local se traduce en resiliencia frente a crisis externas y en una mayor autonomía económica.
Las estrategias para apoyar la economía local requieren un enfoque integral que involucre a empresarios, consumidores y autoridades. No se trata únicamente de comprar productos cercanos, sino de generar un ecosistema donde cada acción refuerce la cadena productiva local. Esto incluye desde el fortalecimiento de pequeñas empresas hasta la inversión en infraestructura, educación y capacitación, elementos que permiten que las economías regionales prosperen de manera continua y sostenible.
¿Por qué es importante impulsar la economía local?
Impulsar la economía local contribuye directamente al desarrollo social de una comunidad. Cada negocio pequeño que se mantiene activo genera empleo, ingresos y oportunidades de aprendizaje para los habitantes, lo que se traduce en una reducción de la migración hacia grandes ciudades y un fortalecimiento del sentido de pertenencia. Además, una economía local robusta puede amortiguar el impacto de crisis económicas globales, ya que depende menos de cadenas de suministro externas y más de recursos propios y cercanos.
El desarrollo económico local también fomenta la innovación y la diversificación productiva. Los emprendedores que conocen las necesidades de su comunidad pueden ofrecer soluciones más creativas y adaptadas, fortaleciendo sectores como la gastronomía, el arte, la tecnología y los servicios. De esta manera, se genera un círculo virtuoso donde los negocios prosperan y los consumidores acceden a productos y servicios de mayor calidad, reflejando un beneficio colectivo.
Finalmente, invertir en lo local contribuye a la sostenibilidad ambiental y social. La reducción de transportes largos disminuye la huella de carbono, y la compra de productos de proximidad garantiza un impacto ambiental menor. Además, al fortalecer la economía local, se promueve la cohesión social y la participación ciudadana, elementos esenciales para un desarrollo equitativo y duradero.
12 estrategias para apoyar la economía local
1. Comprar en negocios locales
Adquirir productos y servicios de negocios cercanos es la acción más directa y efectiva para fortalecer la economía local. Cada compra realizada en una tienda o empresa local contribuye a mantener empleos, generar ingresos para la comunidad y garantizar la continuidad de negocios que forman parte de la identidad cultural de la región. Esto también permite que los beneficios económicos circulen dentro del mismo territorio, aumentando la estabilidad financiera local.
Además, comprar localmente fomenta relaciones más cercanas entre consumidores y empresarios. Los negocios locales suelen ofrecer un trato personalizado y comprender mejor las necesidades de sus clientes, lo que se traduce en productos adaptados y un servicio de mayor calidad. A largo plazo, estas interacciones fortalecen la confianza comunitaria y crean un ecosistema económico más sólido y colaborativo.
2. Apoyar a emprendedores y microempresas
Invertir en emprendedores locales y microempresas impulsa la innovación y la creación de empleo. Los pequeños negocios suelen ser fuente de ideas creativas que responden a necesidades específicas de la comunidad, generando soluciones originales que las grandes corporaciones no siempre pueden ofrecer. Además, apoyar a estos emprendedores fortalece la diversidad económica y reduce la dependencia de productos o servicios importados.
El respaldo a microempresas también puede ser indirecto, mediante la promoción de sus productos en redes sociales, la participación en ferias locales o la colaboración en proyectos conjuntos. Cada acción de apoyo contribuye a que estos negocios se consoliden y crezcan, creando un efecto multiplicador que beneficia a toda la comunidad y fomenta un desarrollo económico sostenible.
3. Participar en ferias y mercados locales
Asistir a ferias, mercados y exposiciones locales fortalece la economía regional y promueve la cultura de la compra consciente. Estos espacios permiten a los productores, artesanos y pequeños empresarios presentar sus productos directamente a los consumidores, crear vínculos y recibir retroalimentación valiosa para mejorar sus ofertas. Además, se incentiva la rotación de recursos dentro de la comunidad y se genera un entorno donde los negocios locales se apoyan entre sí.
La participación en estos eventos también fomenta la educación del consumidor sobre la procedencia de los productos, sus procesos de producción y la importancia de consumir responsablemente. Con ello, se refuerza la conciencia sobre los impactos positivos de apoyar lo local y se promueve un sentido de pertenencia y orgullo comunitario que trasciende el ámbito económico.
4. Establecer alianzas entre negocios locales
Las alianzas entre negocios locales potencian la competitividad y permiten aprovechar recursos compartidos. Por ejemplo, comercios de diferentes rubros pueden ofrecer promociones conjuntas, colaborar en logística o crear eventos que atraigan a más clientes. Este tipo de cooperación fortalece la resiliencia económica de la comunidad y permite que los negocios enfrenten desafíos externos de manera más eficiente.
Además, las alianzas fomentan la transferencia de conocimientos y buenas prácticas, aumentando la profesionalización de los negocios y su capacidad de innovación. Al trabajar de manera conjunta, los empresarios locales generan un ecosistema más dinámico, donde los beneficios no se limitan a una sola empresa, sino que impactan positivamente a toda la economía de la región.
5. Consumir productos de temporada
Optar por productos de temporada fortalece la economía local y reduce el impacto ambiental. Los alimentos, artesanías y bienes producidos en su temporada requieren menos recursos de almacenamiento y transporte, lo que se traduce en costos más bajos y menor huella ecológica. Para los productores locales, esto significa una mayor rotación de inventario y estabilidad económica, favoreciendo su permanencia en el mercado.
Además, consumir productos de temporada permite a los consumidores acceder a bienes más frescos, nutritivos y de calidad, fortaleciendo la relación con los productores locales. Esta práctica fomenta la educación sobre los ciclos de producción regional y promueve un consumo responsable que beneficia tanto a la economía como al medio ambiente.
6. Apoyar cooperativas y asociaciones locales
Las cooperativas y asociaciones locales concentran esfuerzos para generar empleo, distribuir recursos equitativamente y mejorar la calidad de vida de la comunidad. Invertir o colaborar con estas organizaciones permite que los beneficios económicos se repartan de manera más justa, fortaleciendo la cohesión social y aumentando el impacto de cada acción dentro del territorio.
Además, las cooperativas suelen implementar prácticas sostenibles y modelos de negocio innovadores que responden a las necesidades específicas de la región. Al apoyar estas iniciativas, los consumidores y empresas contribuyen a la profesionalización de los sectores locales y a la creación de una economía más resiliente y diversificada.
7. Impulsar el turismo local
Fomentar el turismo local genera ingresos directos para negocios de hospedaje, gastronomía y servicios culturales, además de promover la identidad y patrimonio de la región. Los visitantes locales y regionales contribuyen a la economía sin generar la presión ambiental y logística de los grandes flujos turísticos internacionales.
El turismo local también permite que los residentes conozcan y valoren su propia cultura y entorno, fortaleciendo el sentido de comunidad. Las experiencias auténticas que ofrecen los negocios locales —desde tours gastronómicos hasta talleres artesanales— aumentan la fidelidad del consumidor y generan un círculo virtuoso de promoción económica y social.
8. Apostar por proveedores locales
Contratar proveedores locales fortalece las cadenas de suministro regionales y reduce la dependencia de productos importados. Esto genera beneficios económicos directos para otras empresas locales y mantiene el flujo de capital dentro de la comunidad, contribuyendo al desarrollo sostenido de la región.
Además, trabajar con proveedores cercanos permite una mayor flexibilidad y coordinación, mejorando la eficiencia logística y la calidad del servicio. Esta cercanía fomenta relaciones comerciales más estables y confiables, donde la comunicación y la colaboración se convierten en factores clave para el crecimiento de todos los negocios involucrados.
9. Promover productos con certificación local
Adquirir productos con certificaciones locales garantiza que el valor económico permanezca dentro de la comunidad y respalda la formalización de negocios pequeños y medianos. Estas certificaciones reconocen prácticas de calidad, sostenibilidad y responsabilidad social, fortaleciendo la reputación de los productores locales frente a los consumidores.
Al elegir productos certificados localmente, los consumidores también contribuyen a educar a la comunidad sobre estándares de producción responsables y sostenibles. Esto incentiva a más negocios a formalizarse, mejorar sus procesos y generar empleos de calidad, consolidando un ecosistema económico más sólido y confiable.
10. Fomentar la digitalización de negocios locales
Ayudar a negocios locales a digitalizar sus operaciones, ventas y promoción amplía su alcance y competitividad. La presencia en plataformas digitales permite que pequeños empresarios lleguen a nuevos clientes, optimicen procesos y reduzcan costos de intermediación, fortaleciendo la economía local de manera tangible.
Además, la digitalización genera oportunidades de innovación, capacitación y colaboración entre negocios locales, creando un entorno más dinámico y adaptado a las tendencias del mercado actual. Esto se traduce en un crecimiento sostenible, donde las empresas pueden expandirse sin perder su identidad ni comprometer la economía de su comunidad.
11. Participar en programas de responsabilidad social local
Integrarse a programas de responsabilidad social que apoyen a la comunidad fortalece los lazos entre empresas y ciudadanos. Estas iniciativas, como donaciones, mentorías o capacitación, generan impactos positivos en el empleo, la educación y la cohesión social, promoviendo un desarrollo económico más inclusivo.
Al colaborar con programas de responsabilidad social local, los negocios y consumidores se convierten en agentes activos del crecimiento regional. Esto refuerza la percepción de compromiso y confianza, incentivando un ciclo donde el apoyo económico, social y ambiental se retroalimenta, beneficiando tanto a la economía como a la comunidad.
12. Educar sobre la importancia de consumir local
Informar y sensibilizar a la comunidad sobre los beneficios de consumir productos locales genera un cambio de hábitos que fortalece la economía de manera sostenible. La educación permite que los consumidores comprendan cómo sus decisiones impactan en el empleo, la cultura y la estabilidad económica de la región.
La difusión de esta información puede incluir talleres, campañas en redes sociales, ferias educativas o colaboraciones con escuelas y universidades. Al empoderar a la comunidad con conocimiento, se fomenta un consumo consciente y comprometido, asegurando que las estrategias para apoyar la economía local se conviertan en prácticas habituales y duraderas.
El poder de cada acción local
Cada acción orientada a fortalecer la economía local tiene un impacto tangible y medible en la comunidad. Desde comprar productos de temporada hasta apoyar emprendedores o digitalizar negocios, todas las estrategias contribuyen a generar empleo, preservar tradiciones y mejorar la calidad de vida de los habitantes. La economía local no es solo un reflejo de ingresos, sino de bienestar colectivo y sostenibilidad.
Implementar estas estrategias para apoyar la economía local requiere conciencia, compromiso y colaboración entre consumidores, empresas y autoridades. Al hacerlo, se construye un ecosistema económico sólido, resiliente y sostenible que beneficia tanto a quienes producen como a quienes consumen. Cada decisión de consumo puede ser un acto de responsabilidad social que transforme comunidades y fortalezca el desarrollo regional de manera duradera.
En un mundo empresarial cada vez más dinámico, los despidos masivos se han convertido en una estrategia frecuente para reducir costos o responder a crisis económicas. Sin embargo, su efecto trasciende lo financiero. El impacto social de los despidos masivos puede alterar comunidades enteras, generar inestabilidad emocional en los trabajadores y afectar la reputación de las empresas.
Comprender las implicaciones de estas decisiones es esencial para que las compañías no solo cumplan con la ley, sino también con sus compromisos de responsabilidad social. Gestionar de manera ética los despidos no significa evitar los ajustes necesarios, sino reducir el daño a empleados, familias y sociedad en general, asegurando que las transiciones sean lo más humanas y sostenibles posible.
El impacto social de los despidos masivos y cómo manejarlos
Desempleo y pérdida de ingresos
Los despidos masivos generan desempleo inmediato, lo que afecta el ingreso de cientos o miles de familias. Esto puede provocar un efecto dominó en la economía local, ya que disminuye el consumo y la demanda de bienes y servicios. Las comunidades que dependen de una sola industria son especialmente vulnerables, pues un cierre masivo puede paralizar la economía regional. Esta consecuencia no solo afecta a los trabajadores despedidos, sino también a pequeños negocios y proveedores que dependen de su poder adquisitivo.
Para reducir este impacto, las empresas pueden implementar programas de recolocación laboral y alianzas con otras compañías para facilitar la contratación de los afectados. También es clave que los gobiernos activen programas de seguro de desempleo y capacitación para ayudar a las personas a adquirir nuevas habilidades. De esta forma, el tiempo de transición se reduce y se evita que la situación se prolongue con consecuencias sociales más graves.
Afectaciones a la salud mental
El despido masivo puede provocar ansiedad, depresión y pérdida de autoestima en los trabajadores afectados. La incertidumbre económica y la sensación de fracaso personal generan un alto nivel de estrés, que a su vez impacta a las familias. Este tipo de efectos emocionales puede incluso aumentar la incidencia de problemas de salud física, como hipertensión o insomnio, debido al estrés prolongado.
Para manejar este impacto, las empresas pueden ofrecer apoyo psicológico y talleres de resiliencia para los trabajadores en proceso de desvinculación. También es útil mantener una comunicación clara y empática durante todo el proceso de despido, lo que ayuda a reducir la sensación de injusticia y abandono. Los gobiernos y ONGs pueden participar ofreciendo líneas de ayuda y programas de apoyo emocional comunitario.
Ruptura del tejido social
Cuando un gran número de personas pierde su empleo de forma simultánea, se debilitan los lazos comunitarios. Las familias pueden verse forzadas a migrar en busca de oportunidades, lo que impacta las dinámicas de barrios y escuelas. Además, se incrementa el riesgo de conflictos sociales, protestas e incluso actos de violencia, especialmente si la comunidad siente que la decisión fue injusta o arbitraria.
Para mitigar esta consecuencia, es importante que las empresas involucren a las comunidades en el proceso de transición. Programas de diálogo social, apoyo a proyectos comunitarios y estrategias de responsabilidad social empresarial pueden ayudar a mantener la cohesión y reducir tensiones. Las autoridades locales deben participar activamente para coordinar recursos y evitar que el problema escale.
Disminución de la confianza en las empresas
Los despidos masivos afectan la percepción que empleados, clientes y la sociedad tienen de la empresa. Si la medida no es bien comunicada o parece motivada exclusivamente por maximizar ganancias, la reputación corporativa puede sufrir un daño irreparable. Esta pérdida de confianza puede traducirse en menor lealtad de los consumidores y dificultad para atraer talento en el futuro.
Para contrarrestar este efecto, las empresas deben comunicar con transparencia las razones de los despidos y mostrar planes concretos para apoyar a los trabajadores afectados. Además, pueden implementar políticas de responsabilidad social enfocadas en la generación de empleo y el desarrollo económico local. Una estrategia de comunicación proactiva y empática puede convertir una crisis en una oportunidad para demostrar valores corporativos.
Impacto en la economía local
Los despidos masivos no solo afectan a quienes pierden su trabajo, sino a toda la cadena de valor de la región. Al disminuir el poder adquisitivo de la población, se reducen las ventas en comercios, se cierran pequeños negocios y se afectan los ingresos fiscales locales. Este círculo vicioso puede llevar a un deterioro generalizado de la calidad de vida en la comunidad.
Para prevenir este escenario, es fundamental que las empresas colaboren con gobiernos locales en la creación de programas de reconversión económica. Incentivar nuevas inversiones, apoyar a emprendedores y promover la capacitación en sectores en crecimiento puede ayudar a diversificar la economía de la zona. De esta manera, se construye resiliencia comunitaria y se evita que la crisis se prolongue a largo plazo.
Más allá del corto plazo: reflexiones estratégicas
El impacto social de los despidos masivos no debe analizarse solo desde una perspectiva reactiva, sino preventiva. Las organizaciones pueden anticiparse diseñando estrategias de reestructuración gradual, optimizando procesos y capacitando a su fuerza laboral para que pueda adaptarse a los cambios del mercado.
Las áreas de responsabilidad social empresarial (RSE) tienen un papel crucial en este proceso. Al integrar la gestión de talento con la planeación estratégica, pueden generar planes de transición que protejan el bienestar de las personas y minimicen el efecto negativo en la economía local.
Los sindicatos y organizaciones civiles también pueden ser aliados clave. Su participación en mesas de diálogo puede ayudar a encontrar soluciones colaborativas, como la negociación de paquetes de liquidación más justos o la creación de programas de apoyo para el autoempleo.
Asimismo, es importante considerar el contexto digital. Con la velocidad de las redes sociales, las malas prácticas en despidos pueden viralizarse y dañar la reputación en cuestión de horas. Ser transparente, empático y actuar con responsabilidad es hoy más necesario que nunca.
Despidos con enfoque humano
El impacto social de los despidos masivos es un recordatorio de que las decisiones empresariales tienen efectos que van más allá de las finanzas. Implementar estrategias de mitigación, como programas de recolocación, apoyo psicológico y comunicación clara, no solo protege a los trabajadores, sino que también fortalece la reputación de la empresa a largo plazo.
Las organizaciones que entienden esta realidad pueden convertir una situación de crisis en una oportunidad para reforzar sus valores y compromiso social. Priorizar el bienestar de las personas, aun en momentos difíciles, es la clave para construir un entorno laboral más resiliente y una sociedad más solidaria.
La agricultura regenerativa ha dejado de ser un concepto emergente para convertirse en una estrategia clave en la lucha contra el cambio climático y la inseguridad alimentaria. Esta semana, PepsiCo, Mars y ADM anunciaron un ambicioso programa en Polonia que busca transformar las prácticas agrícolas en 5454 hectáreas de cultivo. Su objetivo es apoyar a 24 socios agrícolas en la transición hacia métodos sostenibles que mejoren la salud del suelo y fortalezcan la resiliencia de las granjas.
La iniciativa integra rotaciones de cultivos regenerativas para marcas como Lay’s, Doritos, Whiskas® y Pedigree®, y fomenta un enfoque integral que va más allá de un solo cultivo. Con esta colaboración, las empresas se comprometen a reducir emisiones, optimizar la gestión del agua y promover cadenas de suministro sostenibles que sirvan de modelo para otras regiones del mundo.
Enfoque integral en las cadenas de suministro sostenibles
Uno de los principales diferenciadores de este programa es su visión de finca completa, pues según información de Sustainable Brands, las tres compañías promueven la diversificación agrícola mediante rotaciones de cultivos. Este enfoque contribuye a romper los ciclos de plagas y enfermedades, reducir el uso de insumos sintéticos y regenerar la fertilidad del suelo de manera natural.
Los agricultores involucrados recibirán apoyo técnico especializado, con asesoría de expertos como Biospheres, que brindarán capacitaciones prácticas en manejo de cultivos de cobertura, conservación de humedad y prácticas de labranza mínima. Esta combinación de capacitación y acompañamiento técnico busca garantizar la adopción exitosa de las nuevas prácticas.
El impacto esperado va más allá del beneficio individual de cada finca. Las empresas buscan recopilar datos robustos con herramientas como Cool Farm, que permitirán medir la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Estos datos ayudarán a tomar decisiones estratégicas que fortalezcan las cadenas de suministro sostenibles en toda la región.
El proyecto en Polonia se concibe como un laboratorio de innovación agrícola. Si los resultados son positivos, la iniciativa podría escalar a otros países, acelerando la transición hacia una producción de alimentos más responsable y resiliente a nivel global.
Colaboración precompetitiva para un futuro más resiliente
La alianza entre PepsiCo, Mars y ADM es un ejemplo de colaboración precompetitiva en la industria alimentaria. Al unir esfuerzos, estas empresas pueden compartir aprendizajes y estandarizar prácticas que permitan una adopción más rápida de modelos sostenibles.
Paul Gardner, vicepresidente global de Mars, destacó que la meta es empoderar a los agricultores para que adopten prácticas climáticamente inteligentes en diversos cultivos y temporadas. Esto no solo genera beneficios ambientales, sino que también incrementa la estabilidad de la producción a largo plazo.
Este modelo de colaboración contribuye directamente a la resiliencia de las explotaciones agrícolas. Al reducir emisiones y optimizar el uso de recursos hídricos, se disminuye la vulnerabilidad de los sistemas productivos frente al cambio climático.
A su vez, esta estrategia ayuda a crear cadenas de suministro sostenibles que satisfacen la creciente demanda de consumidores y reguladores que buscan productos con menor huella ambiental.
Incentivos financieros y capacitación técnica
Un elemento clave para el éxito de esta iniciativa es el apoyo financiero que recibirán los agricultores. Los incentivos estarán vinculados a la implementación de prácticas específicas, como la labranza de conservación y la siembra de cultivos de cobertura.
Estos incentivos no solo facilitan la transición, sino que también reducen el riesgo económico para los productores. De esta manera, se crea un entorno favorable para que más agricultores se sumen al cambio hacia modelos regenerativos.
ADM, como socio implementador, aportará tanto recursos económicos como soporte técnico para garantizar que la transición sea viable y escalable. Este acompañamiento permitirá acelerar la adopción de innovaciones en el sector agrícola polaco.
La capacitación se complementará con herramientas de medición que proporcionen información en tiempo real sobre la mejora en la calidad del suelo y la reducción de emisiones, reforzando la transparencia y el compromiso de las empresas con el medio ambiente.
Polonia como campo de pruebas para la innovación agrícola
La elección de Polonia no es casualidad. Se trata de un país donde las prácticas sostenibles se encuentran en distintas etapas de desarrollo, lo que ofrece un entorno ideal para probar nuevas metodologías.
El programa permitirá identificar qué técnicas tienen mayor impacto en diferentes tipos de suelo y condiciones climáticas. Esto ayudará a definir estrategias adaptables a otras regiones europeas y mercados emergentes.
Además, el trabajo colaborativo con agricultores locales fortalece la relación de largo plazo de PepsiCo en el país, donde ha operado por más de 30 años. Esta cercanía incrementa la confianza y facilita la adopción de prácticas innovadoras.
Los datos recopilados servirán como base para impulsar políticas públicas y estándares de la industria que promuevan cadenas de suministro sostenibles en Europa y más allá.
Un paso firme hacia la agricultura regenerativa
La colaboración entre PepsiCo, Mars y ADM es un ejemplo de cómo las empresas pueden liderar la transición hacia un sistema alimentario más responsable. Al combinar incentivos económicos, capacitación y herramientas de medición, se genera un modelo replicable que beneficia a productores, empresas y consumidores.
Si bien el camino hacia cadenas de suministro sostenibles es complejo, iniciativas como esta demuestran que es posible transformar el sector agrícola con soluciones colaborativas y medibles. El proyecto en Polonia podría convertirse en un referente global para avanzar hacia una producción de alimentos más equitativa y resiliente.
¿Y si pudieras firmar documentos sin imprimir un solo papel, desde cualquier lugar de Bogotá y con total validez legal? Cada vez más empresas están dejando atrás el papel, convirtiéndose la firma digital en clave para acelerar procesos, reducir errores, disminuir impactos ambientales y cumplir con la normativa. Pero no todas las soluciones son iguales. Te contamos por qué Viafirma es la opción más completa.
¿Qué caracteriza una firma digital empresarial?
Una firma digital empresarial debe ofrecer seguridad jurídica, integridad documental y autenticación robusta del firmante. Además, debe adaptarse a los flujos de trabajo de las organizaciones, permitir interacciones sencillas y cumplir con las normativas.
Nivel de validación conforme a ONAC y otras leyes
El Organismo Nacional de Acreditación de Colombia (ONAC) es el responsable de acreditar a las entidades de certificación digital que emiten certificados para firmas digitales. Al estar respaldadas, tienen un nivel alto de confianza y validez legal, cumpliendo con la normativa de Colombia. La firma digital, en sí misma, garantiza la integridad del documento y la identidad del firmante.
Integraciones para tu empresa
Generalmente las soluciones de firma digital incorporan API para integradores que permite a los negocios integrarlas en sus aplicaciones, mejorando la experiencia del usuario. Las más populares son integraciones con ERP, CRM o email.
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En el marco de la quinta edición de Mercado Libre Experience, el evento más grande de comercio electrónico y finanzas digitales en el país, Mercado Libre presentó el estudio “Lo Mejor de México. El efecto social y económico de Mercado Libre en los emprendedores y las PyMEs mexicanas, 2024”. El informe destacó que emprendedores y PyMEs movilizaron 15,029 millones de dólares en actividad económica a través del ecosistema de la compañía, cifra equivalente al 0.81% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
El ecosistema Mercado Libre también se consolidó como un generador de empleo: sólo en 2024, las PyMEs que operan en el marketplace crearon más de 33.000 empleos directamente relacionados con su actividad de ecommerce. Si se tiene en cuenta a los empleados de Mercado Libre, el empleo indirecto vinculado al sistema logístico de envíos y el empleo generado por las PyMEs que operan en el marketplace, fueron 11,4 puestos creados por hora durante todo 2024.
“Nuestro foco es claro: queremos construir soluciones locales que resuelvan desafíos reales: logística, pagos, crédito, que permitan a las PyMEs operar en la economía digital. Los datos muestran que Mercado Libre es uno de los motores de crecimiento para las pymes mexicanas al aumentar la actividad económica, impulsar la generación de empleo y acelerar la inclusión financiera en todo el país”, destacó David Geisen, Director General de Mercado Libre México y SVP Marketplace Hispanos.
De acuerdo con el informe, más de un millón de PyMEs mexicanas operan dentro de todo el ecosistema de Mercado Libre. Para el 45% de las pequeñas y medianas empresas que operan en el marketplace, su principal fuente de ingresos proviene de las ventas que generan a través de la plataforma.
Por su parte, Mercado Pago se consolidó como un actor clave en la inclusión financiera. Durante 2024, procesó más de 9,200 millones de dólares en ventas por las PyMEs que incorporaron alguna de sus soluciones de cobro. Asimismo, para el 54% de éstas, la cuenta digital es su principal herramienta de cobro.
“Las PyMEs son el motor económico de México y una de sus fortalezas deben ser sus finanzas. Nuestras soluciones buscan brindarles acceso a servicios financieros que impulsen su crecimiento. Muestra de ello es que 63% de las PyMEs observó un aumento en sus ventas al incorporar a Mercado Pago como herramienta de cobro, además de que para ese mismo número fuimos su primer crédito. Actualmente, Mercado Pago cuenta ya con más de un millón de terminales punto de venta en México, acelerando con ello la digitalización de los pequeños comercios” añadió Pedro Rivas, director general de Mercado Pago.
Cabe destacar que la presentación del estudio se hizo en presencia del Subsecretario de Industria y Comercio de la Secretaría de Economía, Vidal Llerenas, y de Iván Escalante, titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). Con estos datos, Mercado Libre refrenda su compromiso con el sector emprendedor y se posiciona como un socio estratégico en la digitalización, la inclusión financiera y la innovación tecnológica de México, contribuyendo al fortalecimiento de la economía nacional y al impulso de las PyMEs como motor de desarrollo.
Sobre el Estudio
El estudio “Efecto Meli 2025” busca profundizar el entendimiento de la capacidad dinamizadora que tiene el ecosistema de Mercado Libre a nivel social y económico en los principales países en los que opera. En esta edición, se estudia específicamente el impacto en la actividad de las Micro, Pequeña y Medianas empresas (MiPyMEs) y emprendedores que operan en el ecosistema en Argentina, Brasil y México, incluyendo por primera vez un análisis a nivel sub-nacional para dimensionar la capilaridad del impacto.
Para el desarrollo del informe, Euromonitor International diseñó e implementó, en estrecha colaboración con Mercado Libre, una metodología mixta que combina múltiples fuentes:
+7700 encuestas directas a las MiPyMEs y emprendedores que comercializan productos a través del marketplace y utilizan las soluciones de cobro de Mercado Pago, diseñadas en conjunto con Euromonitor y distribuidas por Mercado Libre.
Análisis de datos internos provistos por el propio Mercado Libre a nivel de ventas, actividad fintech, creación de empleo, entre otros.
Entrevistas cualitativas realizadas por Euromonitor con actores clave que forman parte de la cadena logística, como operadores de última milla, centros de distribución y transportistas.
Investigación secundaria: utilización de fuentes secundarias para medir impacto micro y macroeconómico de Mercado Libre.
La comida mexicana no es un antojo de ocasión, hay un platillo ‘mexa’ para disfrutar en la mañana, tarde o noche o sin importar si es verano o invierno, hay una opción para todos los gustos. De acuerdo con datos de DiDi Food, entre agosto de 2024 y agosto de 2025 se realizaron alrededor de 18 millones de pedidos de comida mexicana en todo el país.
Para dimensionar esta cifra, si cada uno de esos pedidos fuera una persona, esa cifra representaría llenar más de 200 veces el Estadio Azteca o más de 270 veces el Estadio GNP Seguros, lo que confirma que la gastronomía mexicana no es solo un símbolo de identidad, sino también un motor clave en la industria de ‘Food Delivery’.
La comida mexicana está presente en casi todas las celebraciones del año y más cuando se trata de compartir en familia o con amigos. Por ejemplo, el Día de las Madres es la celebración no patriótica con más pedidos de comida mexicana: más de 60 mil en un solo día a nivel nacional a través de la app. Mientras que los sábados a las 10 de la mañana es el día y el horario en el que los usuarios más ordenan comida mexicana en DiDi Food.
Aunque casi todos tienen un favorito, ¿cuáles son realmente los platillos de comida mexicano más pedidos? Según datos de la app de DiDi Food del último año, los 8 platillos ‘mexas’ más ordenados por los usuarios en todo el país, fueron: tacos, quesadillas, enchiladas, tostadas, mole, pozole, tamales y pambazos.
Los usuarios de Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Ciudad Juárez, Puebla, Durango, Mexicali y Torreón integran el Top 8 de ciudades que más ordenan comida mexicana a través de DiDi Food, de acuerdo con datos de la plataforma del último año.
Para responder al gusto por la comida mexicana, DiDi Food cuenta con más de 17 mil restaurantes activos en todo el país que ofrecen al menos un platillo de esta categoría. Estos datos, correspondientes al periodo de mayo a julio de 2025, reflejan el alcance y la diversidad gastronómica disponible hoy en la app, lista para acompañar cualquier antojo, en casi cualquier momento.
La degradación de los ecosistemas no solo es un problema ambiental, sino también un desafío económico de gran escala. De acuerdo con un informe de la organización Ceres, ocho industrias globales podrían enfrentar pérdidas de hasta 430 mil millones de dólares al año si no se toman medidas para detener la pérdida de biodiversidad y los servicios ecosistémicos que sostienen sus operaciones.
El análisis proyecta pérdidas acumuladas de 2,15 billones de dólares en los próximos cinco años en un escenario de continuidad. El estudio evalúa el impacto económico de funciones ecológicas como la retención de suelos, la regulación de las precipitaciones y la polinización, mostrando que el costo del deterioro de la naturaleza ya está afectando directamente la rentabilidad y la resiliencia de las empresas.
El costo del deterioro de la naturaleza: un riesgo financiero creciente
El informe vincula cinco impulsores clave —cambio de uso de la tierra, cambio climático, sobreexplotación, contaminación y especies invasoras— con la disminución de los servicios ecosistémicos. Cada pérdida fue cuantificada en términos monetarios, permitiendo estimar los riesgos directos que enfrentan sectores críticos como alimentos, comercio minorista, silvicultura y minería.
La producción de alimentos aparece como el sector más expuesto, con pérdidas estimadas en 253 mil millones de dólares anuales. La reducción de la polinización, la degradación del suelo y la alteración de los patrones de lluvia impactan directamente en los rendimientos agrícolas y en los costos de producción. La polinización, que aporta un valor de casi 25 mil millones de dólares al año, se ve cada vez más amenazada por factores antropogénicos.
Otros sectores, como el comercio minorista, la producción de papel, la industria química y la minería, también presentan riesgos considerables. El comercio minorista de bienes de consumo, por ejemplo, podría enfrentar pérdidas por 69 mil millones de dólares cada año, una cifra que pone en evidencia la magnitud del costo del deterioro de la naturaleza en las cadenas de suministro.
Estos resultados son conservadores, ya que se centran únicamente en riesgos operativos directos y no incluyen los impactos en toda la cadena de valor. Esto implica que el verdadero impacto financiero podría ser mucho mayor, afectando márgenes, precios y la estabilidad de mercados globales.
Industrias más afectadas y sus vulnerabilidades
La producción de alimentos es el sector más dependiente de los servicios ecosistémicos. La erosión del suelo incrementa los costos de fertilización y reduce la productividad de las tierras agrícolas. La disminución de la polinización natural obliga a recurrir a métodos artificiales costosos, afectando la rentabilidad de cultivos como frutas, verduras y granos.
El sector forestal y de productos de papel enfrenta pérdidas estimadas en 42 mil millones de dólares anuales, derivadas de la degradación de los bosques, la sobreexplotación y el cambio climático. Estos factores reducen la disponibilidad de materia prima y elevan los costos de reforestación y gestión sostenible.
La industria de alimentos y bebidas, junto con el sector restaurantero, también enfrenta impactos significativos. La variabilidad en la disponibilidad de ingredientes y el aumento de precios por escasez afectan tanto la operación como la competitividad.
Incluso sectores menos asociados con la naturaleza, como el de productos químicos o farmacéuticos, sufren efectos indirectos por la pérdida de servicios ecosistémicos, ya que muchas materias primas provienen de fuentes biológicas. El estudio demuestra que ninguna industria está exenta de asumir parte del costo del deterioro de la naturaleza.
Expectativas de los inversores y presión por la transparencia
El informe de Ceres también resalta que, a pesar de los riesgos financieros, la mayoría de las empresas se encuentra en etapas tempranas de su estrategia para abordar la pérdida de naturaleza. Esto genera incertidumbre para los inversores, que buscan mayor claridad sobre cómo las compañías están evaluando sus impactos y dependencias.
Las consultas realizadas para el estudio revelan que los inversionistas desean información detallada sobre los objetivos empresariales, las acciones de mitigación implementadas y cómo estas se alinean con marcos internacionales de sostenibilidad.
Iniciativas como la TNFD (Taskforce on Nature-related Financial Disclosures) y la CSRD de la Unión Europea están impulsando la divulgación de información obligatoria. Las empresas deberán reportar riesgos, estrategias y resultados de manera estructurada, lo que puede convertirse en una ventaja competitiva para aquellas que actúen proactivamente.
Para guiar este proceso, el informe propone un marco en cuatro pasos: evaluar impactos y dependencias, asumir compromisos y fijar metas, transformar las cadenas de valor y crear un entorno propicio para la acción colectiva. Esto no solo mitiga riesgos financieros, sino que facilita el acceso a capital sostenible.
Oportunidad para transformar los modelos de negocio
Si bien el panorama es desafiante, el costo del deterioro de la naturaleza puede convertirse en una oportunidad para innovar y mejorar la resiliencia de las industrias. Integrar el valor de los servicios ecosistémicos en la toma de decisiones permite optimizar procesos, reducir dependencia de insumos vulnerables y anticipar disrupciones.
Las empresas que invierten en restauración de ecosistemas, prácticas agrícolas regenerativas y cadenas de suministro sostenibles pueden obtener beneficios de largo plazo, como mayor estabilidad operativa y mejor reputación ante consumidores e inversionistas.
Además, este enfoque puede abrir nuevos mercados. Soluciones basadas en la naturaleza, como la captura de carbono a través de reforestación, pueden generar créditos de carbono comerciables y convertirse en fuentes adicionales de ingresos.
La transición hacia modelos de negocio regenerativos también favorece el cumplimiento de regulaciones emergentes y reduce riesgos reputacionales en un entorno donde la presión por resultados sostenibles es cada vez mayor.
De riesgo financiero a motor de cambio
El informe de Ceres deja claro que ignorar el costo del deterioro de la naturaleza podría tener consecuencias económicas devastadoras para múltiples sectores. Los riesgos van más allá de las pérdidas operativas y amenazan la estabilidad de las cadenas de valor globales.
Para los líderes empresariales y de RSE, el desafío está en transformar estos riesgos en oportunidades, adoptando estrategias basadas en la ciencia que protejan el capital natural y garanticen la viabilidad de los negocios a largo plazo. Actuar ahora no solo evitará pérdidas millonarias, sino que posicionará a las empresas como agentes de cambio en la transición hacia una economía más sostenible y resiliente.
En los últimos años, los modelos de inteligencia artificial (IA) se han convertido en parte integral de nuestra vida digital, respondiendo preguntas, generando contenido y ofreciendo recomendaciones en tiempo real. Sin embargo, detrás de esta aparente magia tecnológica existe una fuerza laboral poco visible: los humanos que entrenan la IA, responsables de revisar, corregir y filtrar millones de respuestas antes de que lleguen a los usuarios. Sin su trabajo, los productos de empresas como Google serían poco confiables e incluso peligrosos.
De acuerdo con información de The Guardian, estos trabajadores enfrentan desafíos que van desde la exposición constante a contenido perturbador hasta plazos de entrega cada vez más estrictos. Muchos de ellos aseguran que las condiciones laborales no corresponden al nivel de responsabilidad que cargan sobre sus hombros.
Humanos que entrenan la IA: una fuerza invisible pero esencial
Los evaluadores de productos de Google, como Rachael Sawyer, fueron contratados con títulos ambiguos que no anticipaban la verdadera naturaleza de su trabajo:
“Me impactó que mi trabajo implicara trabajar con contenido tan inquietante. No solo porque no me avisaron ni me pidieron que firmara ningún formulario de consentimiento durante la incorporación, sino porque ni el título ni la descripción del puesto mencionaban la moderación de contenido”.
Así, lo que empezó como un empleo de creación de contenido se transformó rápidamente en una tarea de moderación, revisión y calificación de resultados generados por Gemini y otros sistemas de GoogleMiles de humanos que entrenan la IA corrigen errores, señalan sesgos y aseguran que los chatbots no emitan respuestas dañinas.
A pesar de su relevancia, estos trabajadores permanecen en la sombra, con poca visibilidad pública. Contratados a través de empresas como GlobalLogic, reciben salarios bajos en comparación con los ingenieros que desarrollan los modelos, aunque superiores a los de los anotadores de datos en países de renta baja. Su labor es crítica, ya que sin ellos, los modelos podrían producir desinformación masiva o replicar discursos de odio sin control. No obstante, su importancia en el adecuado funcionamiento de esta tecnología que está cambiando al mundo no es reconocida, ni mucho menos gratificada justamente, tal como lo expresó Adio Dinika, investigador del Instituto de Investigación de IA Distribuida con sede en Bremen, Alemania:
“La IA no es magia; es una estafa piramidal de trabajo humano. Estos evaluadores son el escalón intermedio: invisibles, esenciales y prescindibles”.
Estos evaluadores están divididos en categorías, desde generalistas hasta “superevaluadores” con conocimientos especializados en medicina, física o finanzas. Sin embargo, independientemente de su formación, todos enfrentan cargas de trabajo intensas. Plazos cada vez más reducidos y objetivos de productividad estrictos generan una presión psicológica que en muchos casos termina en ansiedad y agotamiento emocional.
La paradoja es clara: mientras la industria presume avances en IA generativa, descuida a las personas que permiten que esta tecnología sea funcional y segura. La falta de transparencia sobre su rol profundiza la sensación de ser desechables, como lo señalan varios trabajadores entrevistados.
Presión laboral y salud mental en riesgo
El trabajo de estos moderadores implica interactuar con contenido perturbador: violencia gráfica, discurso de odio y material sexualmente explícito. Lo que inicialmente era un porcentaje pequeño de su carga se convierte, con el tiempo, en su actividad principal. Para Sawyer y otros trabajadores, la exposición constante sin apoyo psicológico ha derivado en ataques de pánico y espirales de ansiedad.
El volumen de tareas es elevado. Cada pieza debe analizarse en lapsos de 10 a 15 minutos, lo que deja poco espacio para pausas o para procesar emocionalmente el contenido revisado. Esto compromete no solo su bienestar, sino también la calidad del producto final: las prisas pueden llevar a que se pasen por alto errores graves.
A esta presión se suma la inestabilidad laboral. GlobalLogic y otras empresas han implementado despidos recurrentes, reduciendo equipos y sobrecargando a los que permanecen. La inseguridad que esto genera añade una capa extra de estrés y desmotivación entre quienes sienten que su trabajo no es valorado.
Desde una perspectiva de responsabilidad social, las condiciones actuales plantean un dilema ético para las grandes tecnológicas. Si las organizaciones priorizan la velocidad de desarrollo sobre el bienestar de los humanos que entrenan la IA, el resultado podría ser una tecnología menos segura y más propensa a reproducir sesgos y errores.
Falta de transparencia y capacitación insuficiente
Uno de los mayores problemas reportados es la escasa información que reciben los evaluadores sobre el propósito de su trabajo. Muchos desconocen cómo se usan sus calificaciones y cómo influyen en los modelos finales. Esta opacidad dificulta tomar decisiones consistentes y genera frustración.
La capacitación inicial suele ser breve y superficial. Algunos trabajadores apenas reciben una semana de entrenamiento antes de enfrentarse a tareas complejas que incluyen revisar respuestas sobre salud, finanzas o astrofísica. En algunos casos, se les prohíbe rechazar indicaciones por falta de conocimiento, lo que incrementa el riesgo de errores.
Además, las directrices cambian con frecuencia, a veces de un día para otro. Esto obliga a los evaluadores a adaptarse rápidamente sin contar con procesos claros de retroalimentación o espacios para resolver dudas. Como resultado, muchos cuestionan la fiabilidad de los productos que ayudan a construir.
La falta de protocolos sólidos de apoyo psicológico y de comunicación interna crea un ambiente laboral frágil. Para que los humanos que entrenan la IA puedan hacer su trabajo de manera ética y efectiva, necesitan herramientas claras, estabilidad y respaldo por parte de las empresas que se benefician de su labor.
Ética vs. velocidad en el desarrollo de la IA
El testimonio de los evaluadores revela una tensión entre la promesa de seguridad y la presión por competir en el mercado. Tras incidentes públicos, como las respuestas erróneas de AI Overviews, las empresas suelen priorizar mejoras rápidas antes que procesos de seguridad sostenidos.
Las directrices internas que flexibilizan la moderación de discursos de odio y contenido sensible son un ejemplo de cómo la ética puede verse comprometida para acelerar el despliegue de productos. Esto deja a los moderadores en una posición complicada: deben cumplir órdenes que a veces contradicen sus propios principios.
Expertos como Adio Dinika señalan que la seguridad de la IA se mantiene solo hasta que amenaza las ganancias. Cuando el objetivo principal es superar a la competencia, los sistemas se lanzan incluso si no están totalmente listos, dejando a los trabajadores humanos la tarea de corregir los errores sobre la marcha.
Este enfoque reactivo no solo compromete la calidad de la IA, sino que también incrementa el desgaste emocional de los evaluadores, quienes sienten que limpian el desastre de sistemas inacabados. Para un futuro más ético, es necesario que las empresas den tiempo y recursos suficientes para una moderación profunda y responsable.
Responsabilidad corporativa y derechos laborales
El auge de la IA plantea preguntas urgentes sobre la protección de los derechos laborales de quienes participan en su desarrollo. La cadena de suministro de datos debe incluir estándares claros para la contratación, pago justo y apoyo emocional de los evaluadores.
Las empresas tecnológicas, incluyendo Google, tienen la oportunidad de liderar con el ejemplo implementando políticas de transparencia y programas de salud mental específicos para estos trabajadores. La ética empresarial no puede limitarse a las declaraciones públicas; debe reflejarse en el trato diario a los equipos.
También es fundamental establecer métricas de calidad que valoren el bienestar de los moderadores tanto como la eficiencia de los modelos. Un trabajador exhausto o mal capacitado puede introducir sesgos que comprometan la seguridad del producto.
Desde el enfoque de la responsabilidad social corporativa, invertir en mejores condiciones laborales para los humanos que entrenan la IA es una medida estratégica: no solo mejora la reputación de la empresa, sino que asegura que los productos sean más confiables y seguros para el público.
La ética empieza en el trabajo invisible
El desarrollo de modelos de inteligencia artificial depende en gran medida de una fuerza laboral invisible que realiza tareas esenciales pero poco reconocidas. Garantizar su bienestar no es solo una obligación moral, sino una inversión en la calidad y seguridad de los productos que llegan a miles de millones de usuarios.
Si la industria de la IA quiere ser verdaderamente transformadora, debe priorizar condiciones laborales dignas, capacitación continua y apoyo psicológico para estos trabajadores. Proteger a los humanos que entrenan la IA es proteger la confiabilidad de la tecnología que usamos todos los días.
La seguridad alimentaria es uno de los desafíos más complejos y urgentes que enfrenta el mundo en la actualidad. Garantizar el acceso a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos para toda la población requiere un esfuerzo coordinado entre gobiernos, empresas y sociedad civil. Sin embargo, factores como el cambio climático, la desigualdad social y las cadenas de suministro ineficientes complican esta tarea de manera significativa. Entender los riesgos y proponer soluciones efectivas es fundamental para construir sistemas alimentarios sostenibles.
La importancia de abordar los retos de seguridad alimentaria no solo radica en evitar el hambre, sino también en prevenir problemas de salud, pérdida de productividad y conflictos sociales. Cada etapa de la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumo, puede presentar riesgos que deben gestionarse de manera proactiva. Además, la colaboración internacional y las políticas públicas sólidas son clave para que las estrategias funcionen a largo plazo. Esta nota explora los 10 principales retos de seguridad alimentaria y cómo enfrentarlos de manera efectiva.
10 retos de seguridad alimentaria y cómo combatirlos
1. Cambio climático y eventos extremos
El cambio climático afecta directamente la producción de alimentos al alterar patrones de lluvia, temperaturas y frecuencia de fenómenos extremos como sequías e inundaciones. Esto genera pérdida de cosechas y disminución de la calidad de los productos agrícolas. Para mitigar este riesgo, es vital implementar prácticas agrícolas resilientes, como el uso de cultivos resistentes, sistemas de riego eficientes y técnicas de conservación de suelos.
Asimismo, los gobiernos y empresas deben invertir en investigación y desarrollo para anticipar los impactos climáticos en distintas regiones. La integración de tecnologías de monitoreo climático y la planificación territorial son herramientas efectivas para reducir la vulnerabilidad de las comunidades agrícolas frente a fenómenos extremos, asegurando así un suministro constante de alimentos.
2. Pérdida y desperdicio de alimentos
Se estima que un tercio de los alimentos producidos en el mundo se pierde o desperdicia. Esto representa no solo un problema económico, sino también un desafío de seguridad alimentaria al reducir la disponibilidad de productos nutritivos. Combatirlo requiere estrategias en toda la cadena de suministro: desde mejorar la logística y almacenamiento hasta educar a consumidores y minoristas sobre manejo adecuado de alimentos.
El rescate de alimentos, la donación a bancos de alimentos y la creación de políticas públicas que incentiven la reducción del desperdicio son acciones efectivas. Además, la innovación tecnológica, como aplicaciones para conectar excedentes de productores con consumidores, puede transformar la manera en que distribuimos alimentos, aumentando la eficiencia y reduciendo pérdidas.
3. Acceso desigual a alimentos nutritivos
Aunque existen suficientes alimentos a nivel global, no todos los individuos tienen acceso a productos nutritivos y seguros. Esto provoca malnutrición, anemia y obesidad. Para abordar este reto, es fundamental implementar programas de subsidios, incentivos fiscales y mercados locales que prioricen alimentos frescos y accesibles para comunidades vulnerables.
La educación nutricional también juega un papel crucial. Informar a la población sobre cómo elegir alimentos balanceados, aprovechar recursos locales y diversificar la dieta permite maximizar los beneficios de los alimentos disponibles. Las empresas pueden sumarse a estos esfuerzos mediante responsabilidad social corporativa y programas de alimentación saludable.
4. Seguridad y calidad de los alimentos
Los alimentos contaminados pueden generar enfermedades graves y afectar la confianza de los consumidores. La contaminación puede ser biológica, química o física, y ocurre en cualquier etapa de la cadena alimentaria. Combatir este reto requiere controles estrictos de higiene, trazabilidad y certificaciones de calidad.
Las empresas y productores deben adoptar protocolos internacionales, como los estándares HACCP, y realizar inspecciones regulares. Asimismo, fortalecer la educación de trabajadores y consumidores sobre manipulación segura de alimentos contribuye a minimizar riesgos de intoxicación, garantizando alimentos seguros y confiables.
5. Impacto de la urbanización en la producción agrícola
El crecimiento urbano reduce tierras cultivables y presiona los recursos hídricos. Esto limita la capacidad de producir alimentos cerca de los centros de consumo, incrementando costos y dependencia de importaciones. Para combatir este reto, se promueve la agricultura urbana y periurbana, así como la innovación en cultivos verticales y sistemas hidropónicos.
Incentivar políticas públicas que protejan suelos agrícolas y fomenten la planificación urbana sostenible permite equilibrar desarrollo urbano y producción de alimentos. La colaboración entre gobiernos locales, empresas y comunidades asegura que la expansión de ciudades no comprometa la disponibilidad de alimentos frescos.
6. Escasez de agua y recursos naturales
La producción de alimentos depende directamente de agua y suelo fértil. La escasez de estos recursos puede afectar cultivos y ganado, disminuyendo la seguridad alimentaria. Para prevenirlo, es esencial adoptar tecnologías de riego eficiente, prácticas de conservación de suelos y sistemas de reciclaje de agua.
Además, la educación y capacitación de agricultores en gestión sostenible de recursos hídricos mejora la resiliencia frente a sequías y sobreexplotación. Las políticas gubernamentales deben garantizar acceso equitativo a agua y promover incentivos para prácticas sostenibles, evitando que la escasez impacte la producción y disponibilidad de alimentos.
7. Dependencia de monocultivos
El monocultivo aumenta la vulnerabilidad a plagas, enfermedades y cambios climáticos, poniendo en riesgo la producción alimentaria. Combatir este reto implica diversificar cultivos, implementar rotación agrícola y fomentar la agroecología, reduciendo la dependencia de insumos químicos y promoviendo la sostenibilidad.
La diversificación también mejora la resiliencia económica de los productores y protege la biodiversidad. Integrar especies nativas y sistemas agroforestales permite mantener ecosistemas saludables, al tiempo que garantiza la disponibilidad continua de alimentos variados y nutritivos para la población.
8. Conflictos y crisis sociales
Guerras, violencia y crisis sociales afectan directamente la producción y distribución de alimentos, generando inseguridad alimentaria en zonas vulnerables. Para enfrentar este reto, es crucial fortalecer la cooperación internacional, apoyar programas humanitarios y garantizar acceso a alimentos mediante cadenas de suministro resilientes.
La inversión en infraestructura y programas de seguridad alimentaria en regiones afectadas permite mantener el suministro y prevenir crisis humanitarias mayores. Además, promover la estabilidad social y económica contribuye a la seguridad alimentaria a largo plazo, protegiendo a las comunidades más vulnerables.
9. Falta de educación y concientización
La falta de conocimiento sobre alimentación balanceada, desperdicio de alimentos y prácticas de producción sostenibles limita la seguridad alimentaria. Combatirlo requiere programas educativos integrales para productores, distribuidores y consumidores, fomentando hábitos responsables y sostenibles.
La integración de estas temáticas en currículos escolares, campañas de sensibilización y capacitación empresarial fortalece la cultura alimentaria. Informar sobre la procedencia de los alimentos y su impacto ambiental contribuye a decisiones más conscientes, mejorando la eficiencia y sostenibilidad del sistema alimentario.
10. Vulnerabilidad de la cadena de suministro
Las interrupciones en transporte, almacenamiento o distribución afectan la disponibilidad de alimentos. Para combatir este reto, es esencial fortalecer la infraestructura logística, digitalizar procesos y diversificar fuentes de suministro, garantizando continuidad en cualquier escenario.
La planificación estratégica, el uso de tecnología de monitoreo y la colaboración entre actores de la cadena permiten anticipar riesgos y minimizar pérdidas. Un sistema logístico resiliente asegura que los alimentos lleguen a los consumidores de manera segura y oportuna, fortaleciendo la seguridad alimentaria global.
Innovaciones tecnológicas para la seguridad alimentaria
La tecnología juega un papel clave en la mitigación de los retos de seguridad alimentaria. Desde sensores para monitoreo de cultivos hasta inteligencia artificial que predice cosechas y demanda, las soluciones digitales permiten una gestión más eficiente de recursos y reducción de pérdidas. La implementación de blockchain en trazabilidad también garantiza transparencia y seguridad en la cadena alimentaria.
Además, la biotecnología ofrece cultivos resistentes a sequías y plagas, mientras que la automatización optimiza procesos de almacenamiento y distribución. Estas innovaciones, combinadas con políticas públicas y educación, fortalecen la resiliencia del sistema alimentario frente a desafíos presentes y futuros.
Políticas públicas y colaboración internacional
La seguridad alimentaria no puede lograrse de manera aislada; requiere cooperación global. La coordinación entre gobiernos, organismos internacionales, empresas y sociedad civil permite crear redes de apoyo ante emergencias, compartir tecnología y recursos, y diseñar estrategias sostenibles.
Políticas públicas sólidas deben incluir subsidios, incentivos a prácticas sostenibles y regulaciones de calidad. Además, los acuerdos internacionales sobre comercio y cooperación técnica aseguran que los alimentos lleguen a quienes más los necesitan, promoviendo justicia social y estabilidad alimentaria en un mundo cada vez más interconectado.
Garantizando un futuro seguro para todos
Enfrentar los retos de seguridad alimentaria demanda un enfoque integral que combine innovación tecnológica, educación, políticas públicas y colaboración internacional. La participación activa de productores, empresas y consumidores es crucial para construir sistemas alimentarios sostenibles y resilientes.
Solo mediante la prevención, planificación y gestión eficiente de recursos se puede garantizar acceso a alimentos suficientes, nutritivos y seguros para toda la población. Superar estos retos no solo protege la salud y el bienestar, sino que también fortalece la estabilidad social y económica a nivel global.
Cada año, el mundo genera más de 60 millones de toneladas de residuos electrónicos, según el Global E-Waste Monitor, y menos del 20% se recicla de manera formal. El resto suele terminar en vertederos, contaminando suelos y agua con metales pesados y plásticos difíciles de degradar. Este problema crece a un ritmo de 3% anual y se espera que alcance los 82 millones de toneladas para 2030 si no se toman medidas urgentes.
Ante este panorama, empresas como Amazon están repensando su papel en el ciclo de vida de los productos. Con el lanzamiento de The Second Chance Deal Days en la Unión Europea, la compañía busca reducir su impacto ambiental, ofreciendo productos devueltos, usados y reacondicionados a precios reducidos. Esta iniciativa no solo promueve la reutilización y la reparación, sino que impulsa una cultura de consumo circular que puede marcar una diferencia en la lucha contra el e-waste.
Economía circular de Amazon: de vendedor a impulsor de consumo responsable
La estrategia de economía circular de Amazon tiene como objetivo prolongar la vida útil de los productos y disminuir el volumen de residuos que generan los consumidores a través de los Second Chance Deal Days, la alternativa con la que la empresa ofrece a millones de clientes en Europa la posibilidad de adquirir tecnología personal, electrodomésticos, juegos y otros artículos con descuentos de hasta el 50%. Con ello, se reduce la necesidad de producir nuevos dispositivos y se aprovechan los recursos ya invertidos en su fabricación.
Cada producto devuelto pasa por un proceso de inspección, prueba y reparación cuando es necesario, asegurando que cumpla con los estándares de calidad de Amazon. Solo entonces es puesto nuevamente a la venta, con etiquetas que indican su estado exacto: “Como nuevo”, “Muy bueno”, “Bueno” o “Aceptable”. Esto genera confianza y permite que el cliente tome una decisión informada.
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La iniciativa también contribuye a reducir la cantidad de devoluciones al brindar herramientas como tablas de tallas basadas en IA y funciones de realidad aumentada, ayudando a los usuarios a seleccionar correctamente desde el inicio. Así se minimiza el ciclo de compra-devolución, uno de los principales factores de generación de e-waste en el comercio electrónico.
De esta forma, Amazon está pasando de ser un potencial generador de residuos electrónicos a un agente activo en su reducción, posicionándose como promotor de la economía circular a gran escala.
Beneficios ambientales de los Second Chance Deal Days
El principal impacto de los Second Chance Deal Days está en la reducción de residuos electrónicos y el ahorro de recursos naturales. Cada vez que un consumidor opta por un producto reacondicionado, se evita la extracción de materias primas, el gasto energético y las emisiones de CO₂ que implicaría producir un artículo nuevo. Esto representa un avance concreto en la disminución de la huella ambiental del sector tecnológico.
La economía circular de Amazon se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular el ODS 12 sobre producción y consumo responsables. La iniciativa ayuda a cerrar el ciclo de los productos electrónicos, manteniéndolos en uso y evitando que terminen en rellenos sanitarios o en flujos de basura electrónica no controlados.
Además, esta estrategia envía un mensaje potente a los consumidores: reutilizar es una decisión responsable. Al acceder a productos de alta calidad con garantía y respaldo de Amazon, los clientes ven que el reuso es una alternativa segura, confiable y accesible. Esto contribuye a cambiar los hábitos de consumo y fomentar una economía basada en la reparación y el reaprovechamiento.
Si este modelo se replica y escala a otros mercados, podría convertirse en un estándar global para el comercio electrónico, con beneficios ambientales de gran alcance.
Old phones, fridges or laptops don’t just disappear when tossed.
The world generates 62 million tonnes of e-waste each year, enough to fill 1.5 million trucks.
Amazon Resale y Amazon Renewed: programas clave para extender la vida de los productos
En el corazón de la economía circular de Amazon se encuentran sus programas Amazon Resale y Amazon Renewed. El primero está orientado a productos devueltos o de caja abierta que se vuelven a comercializar con descuentos, mientras que el segundo ofrece artículos reacondicionados por socios certificados que garantizan su funcionamiento óptimo.
Ambos programas están diseñados para brindar transparencia. Los clientes pueden conocer el estado exacto de cada producto antes de comprarlo, lo que fortalece la confianza en la opción de segunda mano. Este es un aspecto crucial, ya que estudios del CEBR señalan que la desconfianza sobre la calidad y la falta de garantías son barreras para la adopción del consumo de productos usados.
La reparación y reacondicionamiento de artículos también genera valor económico y social. Se crean empleos en logística, inspección, mantenimiento y soporte técnico, contribuyendo a un modelo de negocio más inclusivo.
Gracias a estas soluciones, Amazon logra que un alto porcentaje de los productos devueltos vuelva a integrarse al mercado en lugar de terminar en el flujo de residuos electrónicos, avanzando hacia una meta de desperdicio cero.
El impacto económico y cultural de la estrategia de economía circular de Amazon
Los beneficios de la economía circular de Amazon también se sienten en los bolsillos de los consumidores. Tan solo en 2023, los clientes en la Unión Europea ahorraron millones de euros al adquirir productos reacondicionados. Este ahorro es especialmente relevante en un contexto de inflación y crisis de costo de vida, en el que el consumo inteligente se vuelve prioritario.
En términos de mercado, la iniciativa impulsa el crecimiento del sector de productos reacondicionados y de segunda mano, que ha mostrado un auge en Europa en los últimos años. Esto abre nuevas oportunidades para proveedores, técnicos y empresas asociadas.
Culturalmente, esta campaña educa al consumidor sobre el valor de prolongar la vida de los productos. Al normalizar la compra de artículos usados y reacondicionados, se reduce el estigma y se incentiva la adopción masiva de hábitos sostenibles.
De esta manera, Amazon no solo promueve un modelo de negocio más rentable y responsable, sino que también contribuye a una transformación cultural que puede tener efectos a largo plazo en la industria tecnológica y en el consumo global.
Amazon y el futuro del consumo circular
La estrategia de Amazon muestra que las grandes empresas pueden liderar el cambio hacia un consumo más sostenible. Al lanzar los Second Chance Deal Days en la Unión Europea, la compañía no solo reduce el e-waste, sino que impulsa un sistema que mantiene los productos en circulación y educa a los clientes sobre la importancia del reuso.
Si esta iniciativa continúa creciendo, podría convertirse en un referente global de cómo las plataformas de comercio electrónico pueden alinearse con la economía circular. Esto no solo beneficiará al planeta, sino que transformará la manera en que entendemos el ciclo de vida de los productos y el papel de las empresas en la sostenibilidad.
En México, los trastornos mentales relacionados con el entorno laboral se han convertido en la tercera causa más común de enfermedad. El Barómetro de Salud Mental de los Trabajadores revela que 49% de los colaboradores reporta sentir tensión en su trabajo, un indicador que muestra cómo el bienestar emocional se ve comprometido en gran parte de la población económicamente activa.
A esto se suma que 37% enfrenta problemas para dormir, 33% presenta síntomas de depresión y 32% tiene dificultades para concentrarse durante su jornada. Estos datos evidencian que el estrés laboral no solo impacta la productividad, sino que también compromete la salud integral de las personas.
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha señalado que 75% de los trabajadores considera su empleo una fuente importante de estrés. Ante este panorama, las empresas tienen la responsabilidad de diseñar un programa de salud mental que ofrezca herramientas efectivas para prevenir y atender estos problemas antes de que deriven en ausentismo, rotación o riesgos psicosociales mayores.
¿Por qué es importante crear programas de salud mental en el trabajo?
Promover la salud mental en el entorno laboral no es solo un tema de bienestar individual, sino una estrategia empresarial que impacta en los resultados. Los colaboradores emocionalmente sanos son más productivos, innovadores y colaborativos, lo que se traduce en equipos de alto desempeño.
Además, contar con iniciativas de apoyo disminuye el ausentismo y mejora el clima organizacional. Esto genera un círculo virtuoso donde el talento se siente más comprometido con la organización y reduce su intención de rotar de empleo.
Por otro lado, las empresas que se comprometen con este tema fortalecen su reputación corporativa. Hoy en día, los consumidores y los inversionistas valoran las prácticas responsables que colocan el bienestar humano en el centro de sus estrategias de negocio.
7 pasos para diseñar un programa de salud mental en el trabajo
1. Diagnóstico de la situación actual
El primer paso para diseñar un programa de salud mental es realizar un análisis profundo del estado de los colaboradores. Esto implica aplicar encuestas de clima laboral, entrevistas individuales y herramientas de evaluación de factores de riesgo psicosocial. El objetivo es identificar qué situaciones generan mayor tensión, ansiedad o desmotivación dentro de la organización.
Un diagnóstico detallado permite evitar acciones superficiales o genéricas que no resuelvan el problema de fondo. Además, al contar con datos reales, la empresa puede priorizar recursos en las áreas donde el impacto será más significativo. Esta etapa es la base para cualquier estrategia sólida de bienestar.
2. Establecer objetivos claros y medibles
Una vez que se tiene un diagnóstico, es fundamental definir objetivos concretos y alcanzables. Para diseñar un programa de salud mental efectivo, la empresa debe establecer metas como reducir el ausentismo, prevenir el síndrome de burnout o mejorar la satisfacción laboral. Estas metas deben estar alineadas con la estrategia general de la organización.
Los objetivos deben ser medibles para evaluar los avances a lo largo del tiempo. Indicadores como la rotación de personal, encuestas de satisfacción y número de incapacidades médicas ayudan a determinar el éxito del programa y a realizar ajustes cuando sea necesario.
3. Crear un comité o equipo de trabajo
Formar un equipo responsable es esencial para coordinar las acciones y garantizar que el programa sea integral. Este comité debe incluir representantes de recursos humanos, médicos laborales, psicólogos y líderes de las distintas áreas de la empresa. Su función es supervisar la implementación de cada acción y asegurar que se mantenga la coherencia con la cultura organizacional.
Un equipo multidisciplinario fomenta la corresponsabilidad y asegura que las decisiones consideren todas las perspectivas. Además, este comité se convierte en un canal de comunicación entre los colaboradores y la alta dirección, lo que genera mayor confianza y participación.
4. Desarrollar políticas y protocolos de actuación
Un paso indispensable al diseñar un programa de salud mental es documentar políticas y protocolos claros para prevenir y atender problemas relacionados con el bienestar emocional. Estos documentos deben incluir lineamientos para identificar señales de alerta, reportar casos de acoso laboral y activar redes de apoyo psicológico.
Contar con protocolos bien definidos da seguridad tanto a los colaboradores como a los líderes. Todos saben cómo actuar ante una crisis y qué recursos están disponibles para resolver la situación. Esto contribuye a crear un entorno laboral más seguro y confiable.
5. Implementar programas de sensibilización y capacitación
Una vez establecidas las políticas, es vital capacitar a todos los niveles de la organización. Para diseñar un programa de salud mental efectivo, es necesario que los colaboradores y líderes comprendan qué es la salud mental, cómo identificar signos tempranos de estrés y cuáles son los recursos disponibles. Las sesiones de sensibilización deben ser dinámicas e incluir casos prácticos.
La formación de mandos medios es especialmente relevante, ya que suelen ser el primer contacto ante cualquier problema. Al entrenarlos para manejar conversaciones difíciles y canalizar adecuadamente los casos, se fomenta una cultura de apoyo y no de estigmatización. Esto aumenta la efectividad del programa a largo plazo.
6. Ofrecer recursos de apoyo y asistencia psicológica
Proveer servicios de apoyo es un componente clave para diseñar un programa de salud mental integral. Esto puede incluir líneas de atención 24/7, asesoría psicológica confidencial, acceso a terapeutas externos o programas de mindfulness. Lo importante es que los colaboradores tengan opciones accesibles y adaptadas a sus necesidades.
Contar con estos recursos demuestra el compromiso real de la empresa con el bienestar de su personal. Además, se genera un efecto preventivo, ya que los empleados tienen herramientas para atender los problemas antes de que se conviertan en crisis que afecten su desempeño.
7. Medir resultados y mejorar continuamente
El último paso para diseñar un programa de salud mental es establecer un sistema de seguimiento y mejora continua. Esto incluye recolectar datos periódicos, analizar tendencias y evaluar el impacto de cada acción implementada. Los resultados deben ser transparentes y compartidos con la organización para fomentar la confianza.
La mejora continua garantiza que el programa se mantenga vigente y relevante frente a nuevos desafíos. Ajustar estrategias con base en datos y retroalimentación permite que las acciones sean cada vez más efectivas, lo que fortalece la cultura de bienestar de la empresa.
Hacia entornos laborales más saludables
Diseñar un programa de salud mental es una de las decisiones más estratégicas que puede tomar una empresa en la actualidad. No solo se trata de cumplir con normativas de seguridad y salud, sino de apostar por el talento como el activo más valioso de la organización.
Al implementar estas iniciativas, las compañías no solo protegen a sus colaboradores, sino que también generan un impacto positivo en la productividad, la retención de talento y la imagen de marca.
Invertir en salud mental es invertir en el futuro de la organización. Cuanto antes se integren estas prácticas en la cultura corporativa, más rápido se verán los beneficios para el negocio y para el bienestar colectivo.
En el foro “Movilidad Segura: Estándares de Seguridad para Baterías en Vehículos Eléctricos”, expertos de UL Standards & Engagement, el gobierno de México, la industria y el ámbito académico se reunieron para analizar la transición del país hacia la electromovilidad. Coincidieron en que dicho proceso solo será sostenible si se respalda con estándares de seguridad robustos.
Los especialistas abordaron el panorama actual de los dispositivos alimentados por baterías recargables de iones de litio, que ofrecen alta densidad energética pero también implican riesgos críticos de incendio debido al fenómeno conocido como “fuga térmica”, en el que la batería entra en un estado de autocalentamiento peligroso que puede provocar emisiones tóxicas, fuego o explosión. La reunión subrayó la necesidad urgente de contar con estándares claros y universales, y destacó que la innovación tecnológica solo puede prosperar de forma segura si se fundamenta en una regulación sólida que proteja a las personas, los bienes y el medio ambiente.
Los representantes de ULSE compartieron datos sobre el nivel de conciencia de los consumidores estadounidenses respecto a los riesgos de las baterías: el 40% desconoce los peligros del sobrecalentamiento, el 59% no está familiarizado con el concepto de fuga térmica, y el 48% ha escuchado sobre algún incidente relacionado en el último año. Estas cifras evidencian una brecha significativa en la información y una cultura preventiva aún incipiente en torno a la movilidad eléctrica.
Durante su participación, Rodolfo Osorio, Titular de Electromovilidad en la Secretaría de Economía, afirmó que el sector de la electromovilidad es clave para la generación de empleos, la atracción de inversiones y el fortalecimiento de la sostenibilidad. Sin embargo, recalcó que no basta con fabricar vehículos eléctricos; México debe ampliar la infraestructura de carga, garantizar que la energía utilizada sea limpia y desarrollar sus propias baterías.
“La etiqueta ‘Hecho en México’ debe ir acompañada de estándares internacionales que aseguren calidad y competitividad global”, señaló Osorio.
El foro también presentó iniciativas de innovación mexicana, como el proyecto Olinia —una iniciativa respaldada por el gobierno que reúne a diversos actores de la industria para producir vehículos eléctricos ligeros y de bajo costo, ideales para la movilidad urbana. A través de este proyecto, México está incorporando estándares internacionales de seguridad, tomando como referencia la norma UL 2271, Baterías para Aplicaciones en Vehículos Eléctricos Ligeros. Rafael Garayoa, Coordinador del Proyecto Olinia, anunció una inversión de 25 millones de pesos en una planta para fabricar las baterías de estos vehículos, cuya producción comenzará en mayo de 2027.
“La electrificación trajo consigo riesgos sin precedentes, como los incendios, que solo pudieron mitigarse mediante la creación de estándares de seguridad”, afirmó Jeff Marootian, CEO de ULSE. “Hoy enfrentamos una situación similar con el rápido desarrollo de las baterías de litio y los vehículos eléctricos. Las nuevas tecnologías traen nuevos riesgos, y los estándares no solo previenen accidentes: también crean el entorno adecuado para que la innovación prospere.”
“La seguridad depende de múltiples factores, como protocolos de carga adecuados, sistemas de enfriamiento eficientes, pruebas rigurosas y diseños centrados en la funcionalidad más que en la estética”, explicó Judy Jeevarajan, Vicepresidenta y Directora Ejecutiva del Instituto de Investigación en Seguridad Electroquímica de UL Research Institutes. “Incluso el tamaño de la batería determina la composición química que debe utilizarse, y cada variable puede influir en su seguridad.”
“No queremos que los estándares limiten la innovación; queremos que la impulsen”, expresó Denice Durrant, Directora de Ciencia de Datos e Ingeniería en ULSE. “UL Standards & Engagement mantiene más de 1,700 estándares activos en áreas como seguridad contra incendios, energía renovable y electromovilidad, y más de un siglo después de su fundación, estos estándares continúan evolucionando para enfrentar nuevos desafíos.”
BorgWarner publicó su Informe de Sostenibilidad 2025, titulado “Diseñado para la Resiliencia”, en el que destaca los avances de la empresa en sus metas e iniciativas de sostenibilidad, en apoyo a su visión de un mundo limpio y energéticamente eficiente.
“Me enorgullece liderar a un equipo increíble que da vida a nuestra visión cada día. Nuestros empleados son la fuerza impulsora detrás de nuestro progreso: innovando tecnologías, reduciendo nuestro impacto ambiental y adaptándose continuamente para satisfacer las necesidades del cliente y del mercado,” afirmó Joseph F. Fadool, Presidente y Director Ejecutivo de BorgWarner. “A través de nuestro trabajo, seguimos gestionando nuestro negocio de manera responsable, poniendo a las personas en primer lugar, cuidando del planeta y manteniendo la integridad y la responsabilidad en todo lo que hacemos. Nuestro amplio y resiliente portafolio de tecnologías para vehículos de combustión, híbridos y eléctricos ayuda a impulsar el futuro de la movilidad, sin importar el tipo de vehículo.”
La estrategia de sostenibilidad de BorgWarner respalda a sus clientes en la implementación de soluciones de transporte con cero o bajas emisiones, apoya a sus empleados en el desarrollo de sus habilidades y fortalece los recursos y mecanismos de supervisión necesarios para un crecimiento resiliente y sostenible a largo plazo.
La niñez en situación de calle en México es una de las caras más duras de la exclusión social. De acuerdo con World Vision, más de 5.2 millones de niñas, niños y adolescentes en México viven en esta condición en la que la falta de recursos, los vínculos familiares fracturados y la ausencia de oportunidades los obligan a hacer de la calle su hogar y convierten a la escuela en un sueño distante.
Frente a esta realidad, la labor de organizaciones sociales se vuelve crucial, pues su trabajo no solo ofrece acompañamiento y alternativas educativas, sino también un espacio seguro donde los infantes pueden reconstruir su confianza y visualizar nuevas posibilidades de vida.
En este camino, el apoyo de fundaciones empresariales como la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), el brazo social de Corporativo Kosmos, resulta determinante, ya que su colaboración fortalece las acciones de organizaciones como Fundación Pro Niños de la Calle, con la cual colaboró recientemente para impulsar la educación y la sana alimentación de menores que han padecido o estado en riesgo de calle, con el objetivo de ofrecerles oportunidades para un mejor futuro.
Corporativo Kosmos ayuda a niñez en situación de calle en México con esta alianza
A lo largo de los años, la Fundación Pablo Landsmanas ha dirigido sus esfuerzos a áreas como la educación, la alimentación y el apoyo a la niñez en situaciones vulnerables. En este camino contra las desigualdades, el brazo solidario de la compañía de alimentos más grande de México ha encontrado en diversas organizaciones aliados con los cuales amplificar el alcance de sus acciones, como es el caso de su colaboración con Fundación Pro Niños de la Calle que cuenta con más de tres décadas de experiencia en prevenir la callejerización y en ofrecer alternativas de desarrollo integral a las infancias que han estado en riesgo o situación de calle.
Dichas organizaciones unieron esfuerzos para llevar a cabo un evento con el objetivo de motivar a los menores en vísperas del regreso a clases del ciclo 2024-2025 y contribuir con algunos de los insumos necesarios para hacer de este inicio una experiencia agradable. Así, cada niña, niño y adolescente que es beneficiario de la Fundación Pro Niños de la Calle recibió una lonchera nueva, acompañada de un box lunch saludable y actividades diseñadas para sensibilizarlos sobre la importancia de una buena nutrición tanto en la escuela como en su vida diaria. Para Carmen Mendoza, coordinadora de Desarrollo y Procuración de Fondos de esta fundación, la ayuda recibida por parte de la FPL es una acción con el poder de transformar el futuro de los menores:
“Que una organización como Fundación Pablo Landsmanas nos apoye es vital, porque juntos generamos oportunidades para darles una vida digna a estos niños y niñas que viven en contextos de calle. La educación y la alimentación saludable son claves para transformar su presente y futuro”.
En esa misma línea, Jorge Vidal, director general de la organización, destacó como el apoyo de organizaciones como la fundación de Corporativo Kosmos es crucial para cumplir su misión:
“Desde hace más de 32 años hemos acompañado a niñas, niños y adolescentes, así como a sus familias, para que tomen decisiones que los lleven a vivir fuera de la calle. Esta alianza fortalece esa misión y abre nuevas posibilidades para los menores”.
Una jornada llena de aprendizajes
El evento se vivió como una verdadera jornada de aprendizaje y esperanza. Desde muy temprano, voluntarios de Corporativo Kosmos y representantes de ambas fundaciones se reunieron con las niñas, niños y adolescentes beneficiarios del Centro de Día de la Fundación pro Niños de la Calle, un lugar donde los menores reciben alimentos, clases, consultas y pueden ejercer su derecho al juego. El ambiente estuvo lleno de alegría, curiosidad y entusiasmo por parte de los pequeños, quienes, durante el desayuno, compartieron anécdotas con los voluntarios en un espacio de confianza y cercanía.
Posteriormente, se llevó a cabo una plática nutricional a cargo de Jocelyn Sixto Ramírez, nutrióloga e higienista en el área de calidad central en Corporativo Kosmos quien, con un enfoque dinámico y práctico, explicó a los menores la importancia de alimentarse de manera balanceada y cómo los buenos hábitos pueden ayudarles a sentirse con más energía y concentración durante las clases. Asimismo, se habló de la importancia de involucrar a los menores en la preparación de los alimentos, de buscar preparar comidas divertidas y combinar ingredientes que les gustan para lograr hacer de la alimentación saludable una experiencia agradable:
“Nosotros buscamos plantar una semillita de reflexión sobre la importancia de consumir alimentos saludables y de la participación de nuestros niños en la preparación de sus comidas. Además, buscamos que la lonchera que se les regaló sea un motivo para que ellos tengan contacto con la alimentación saludable y se motiven a adquirir estos hábitos”.
Jocelyn Sixto Ramírez, higienista en el área de calidad central en Corporativo Kosmos.
Además, Sixto recordó que enseñar a un infante a comer bien es un acto que trasciende el presente:
“La nutrición es la base del desarrollo de nuestros niños. Enseñarles a elegir y preparar alimentos saludables desde pequeños es plantar hábitos que los acompañarán toda la vida”.
Después de la charla, llegó uno de los momentos más esperados: la entrega de las loncheras. Cada niño y niña recibió con emoción su nuevo accesorio escolar, acompañado de un menú saludable. Posteriormente, representantes de ambas fundaciones compartieron algunas palabras de motivación, mientras que uno de los menores beneficiados agradeció el gesto y el acompañamiento por parte de los voluntarios de la FPL.
Voces de los voluntarios: una experiencia que deja huella
El voluntariado corporativo fue también un espacio de aprendizaje para los colaboradores de Corporativo Kosmos. Al convivir con las niñas y niños de Fundación Pro Niños de la Calle, pudieron dimensionar la importancia de involucrarse en causas sociales y de aportar, desde sus capacidades, a la construcción de un futuro más igualitario.
Las y los colaboradores coincidieron en que esta experiencia les permitió ampliar su perspectiva sobre la realidad de la niñez en situación de calle en México y, al mismo tiempo, les recordó que, con acciones simples pero significativas, es posible generar cambios que repercuten directamente en la vida de quienes más lo necesitan:
“Convivir con las niñas y niños me hizo ver que hay diferentes formas de apoyarlos y que la alimentación sana es clave para que continúen aprendiendo y creciendo con energía. Yo les diría a las personas que se unan a alguna fundación porque muchos pueden decir que no pueden aportar de manera monetaria, pero no solo se necesita el apoyo económico, también es necesario acompañar, brindar tiempo”.
Brenda Juárez, analista de procesos en Corporativo Kosmos.
De igual forma, Diana Aldana, asistente de dirección general, describió la experiencia como transformadora:
“Fue maravilloso convivir con las niñas y niños de esta fundación. Ellos me enseñaron a disfrutar el momento y me hicieron valorar lo que significa acompañar, escuchar. Actividades como esta llenan el corazón y nos recuerdan lo importante que es dar un poco de lo que tenemos”.
Por su parte, Dafna Puzkar Neumark, directora de la FPL, hizo hincapié en el valor de esta iniciativa:
“Pensamos que el regreso a clases es un momento de ilusión para cualquier niño. Una mochila o una lonchera nueva pueden parecer detalles pequeños, pero para estos menores hacen toda la diferencia. Además, esto nos permitió concientizarlos sobre la importancia de llevar un lunch saludable y no consumir comida chatarra”.
Sin duda, este voluntariado no solo sembró conciencia entre los beneficiarios, sino también entre los propios voluntarios, quienes se llevaron consigo un aprendizaje profundo: ser parte de una empresa socialmente responsable significa también estar dispuesto a tender la mano y compartir tiempo, empatía y conocimiento.
Sembrando hábitos saludables, regalando esperanza
El regreso a clases representa un momento clave en la vida de cualquier niña o niño, pero para aquellos en situación de vulnerabilidad puede convertirse en un desafío cargado de carencias e incertidumbre, pero, gracias a la alianza entre la Fundación Pablo Landsmanas y la Fundación Pro Niños de la Calle, se logró transformar el inicio del ciclo escolar en una experiencia esperanzadora, llena de aprendizajes y motivación.
La entrega de loncheras, la charla sobre nutrición y la convivencia con voluntarios no solo aportaron herramientas prácticas, sino que también reforzaron la autoestima y el sentido de pertenencia de los menores. Estas acciones, aparentemente sencillas, contribuyen a crear un círculo virtuoso en el que la educación y la alimentación se convierten en cimientos para un mejor futuro.
Más allá de los números, la verdadera medida del impacto está en transformar vidas. Con el apoyo de la Fundación Pablo Landsmanas, Corporativo Kosmos impulsa oportunidades que permiten a la niñez vulnerable avanzar hacia una vida con propósito, seguridad y bienestar.
En el marco de la celebración por sus 35 años de brindar soluciones logísticas, que conectan personas y posibilidades, Federal Express en México (“FedEx”), la empresa de transporte exprés más grande del mundo avanza en la implementación de su estrategia ambiental en el país con la incorporación de vehículos eléctricos nuevos. Esta acción forma parte de un esfuerzo integral para reducir las emisiones de CO2 para 2040 y contribuir a un futuro más sustentable.
Los nuevos vehículos operarán desde diversos centros operativos en todo el país, incluido el Valle de México. FedEx ha invertido en la infraestructura necesaria para respaldar la modernización de la flota, como estaciones de carga para vehículos eléctricos y herramientas de datos que ayudan a optimizar las rutas y reducir el consumo de combustible. Estos esfuerzos contribuyen a aumentar la eficiencia de la flota y a seguir avanzando hacia el cumplimiento de los objetivos medioambientales de la empresa.
“La sustentabilidad es un pilar fundamental de nuestra operación, y cada paso que damos hacia una flota más limpia es una inversión en el futuro del planeta. Como parte de esta visión, hoy incorporamos 72 nuevas unidades eléctricas a nuestra flota actual”, comentó Jorge Torres, vicepresidente de operaciones en FedEx México. “Este año, al celebrar 35 años de brindar soluciones que conectan a personas y empresas, reafirmamos nuestro compromiso con el desarrollo del comercio y una logística más responsable en nuestro país. Estamos convencidos que las decisiones que tomemos hoy son clave para garantizar un mañana más sustentable para las generaciones futuras”.
Con esto, FedEx demuestra su compromiso con la reducción de la huella de carbono, alineándose con su visión global de operar una flota 100% eléctrica para 2040. Esta expansión se suma al enfoque gradual de la empresa para electrificar su flota de recolección y entrega de paquetes, con vehículos eléctricos que ya realizan entregas activamente en docenas de mercados de todo el mundo.
La necesidad de actuar de manera responsable y consciente con nuestro planeta es cada vez más evidente. En este contexto, desarrollar e implementar una estrategia de sustentabilidad en la industria logística se ha convertido en un aspecto fundamental para mejorar la eficiencia, adaptarse a las crecientes demandas de los consumidores y ajustarse a regulaciones ambientales. La expansión de la flota eléctrica de FedEx en México y toda América Latina forma parte de un plan estratégico que también se está implementando en otros mercados clave, como Brasil y Chile.FedEx también destaca en su Informe de Responsabilidad Corporativa 2025 los avances logrados en la reducción de emisiones en sus operaciones de transporte terrestre, transporte aéreo e instalaciones, que abarcan iniciativas como la electrificación de la flota, la modernización de aeronaves, los combustibles alternativos, las energías renovables y las mejoras en la eficiencia. Entre los años fiscales 2023 y 2025, FedEx logró reducir sus emisiones directas (Alcance 1) en un 6.1% gracias a sus esfuerzos operativos.
La inseguridad alimentaria es uno de los mayores desafíos que enfrenta el país. De acuerdo con investigaciones del Tec de Monterrey, casi un tercio de la población padece este problema y alrededor de 35 millones de personas no saben si podrán comer hoy o tendrán que sacrificar la cantidad o calidad de sus alimentos, entre ellos, millones de niñas y niños que ven comprometido su desarrollo físico y cognitivo.
La falta de acceso a alimentos nutritivos provoca consecuencias que van más allá del hambre, pues afecta el rendimiento escolar, limita las oportunidades de desarrollo económico y perpetúa el ciclo de la pobreza. Por ello, la participación del sector privado, a través de programas de responsabilidad social empresarial (RSE) y las acciones de sus fundaciones resultan cada vez más relevantes, ya que desarrollan proyectos innovadores para responder a esta urgente problemática social.
A través de sus iniciativas, estas organizaciones no sólo brindan apoyo inmediato en forma de despensas y comidas, sino que también promueven educación nutricional, el rescate de alimentos y el desarrollo de sistemas alimentarios más sostenibles, logrando así que más personas puedan acceder a una alimentación digna, saludable y suficiente y generando un impacto positivo en la salud y el bienestar colectivo.
¿Por qué es tan importante el rol de las fundaciones empresariales?
Las fundaciones empresariales son organizaciones sin fines de lucro creadas por empresas para canalizar sus esfuerzos de impacto social en distintas áreas, incluyendo la seguridad alimentaria. A través de ellas, las compañías alinean sus objetivos de negocio con el desarrollo social, diseñando programas que benefician a comunidades vulnerables de forma directa y sostenible.
En el caso del combate a la inseguridad alimentaria, estas fundaciones juegan un papel fundamental mediante programas de rescate de alimentos, comedores comunitarios, educación nutricional y alianzas con bancos de alimentos. De esta manera, contribuyen a reducir el hambre y mejorar la calidad de vida de miles de familias en México. A continuación, te presentamos algunos ejemplos de las fundaciones empresariales que destacan por su compromiso e impacto en esta causa.
6 fundaciones que combaten el hambre en México
1. Fundación Gigante
Fundación Gigante es considerada una de las principales fundaciones que combaten el hambre en México debido a las acciones en favor de esta causa que ha impulsado a lo largo de los años. Tan solo en 2023 benefició a 645 familias mediante la entrega de despensas, una iniciativa llevada a cabo en colaboración con Comer y Crecer, institución que desarrolla programas cuyo objetivo es ayudar a las comunidades a satisfacer sus necesidades. Además, gracias a esta alianza, Comer y Crecer pudo servir 296,460 comidas en sus comedores comunitarios, lo que impactó directamente en la nutrición de 1,647 niñas y niños, los cuales encontraron un espacio de apoyo seguro y constante que les permitió suplir las carencias alimentarias.
Además, durante el mismo año, la fundación colaboró con la Asociación Mexicana de Malta para entregar paquetes nutricionales a 4,076 niñas y niños en CDMX, Estado de México, Hidalgo y Morelos. Dicha labor no solo buscó cubrir el hambre inmediata, sino mejorar la calidad de la dieta de los pequeños, brindándoles alimentos con los nutrientes necesarios para un desarrollo saludable. Esta perspectiva integral es fundamental para prevenir problemas de salud a largo plazo.
Cabe mencionar que las alianzas de Fundación Gigante también incluyen acciones de educación nutricional, pues en los comedores apoyados se imparten talleres sobre hábitos alimenticios balanceados y técnicas de preparación de alimentos, las cuales permiten que las familias adopten prácticas saludables y aprovechen de mejor manera los insumos que reciben.
A través de estas acciones, Fundación Gigante contribuye a atacar las causas estructurales de la inseguridad alimentaria y a crear condiciones para que las familias aprendan a planificar su alimentación de forma sostenible. Así, se fomenta la autonomía de las comunidades y se fortalece su capacidad de resiliencia.
Gracias a su enfoque integral en la lucha contra el hambre, Fundación Gigante se ha puesto a la cabeza entre las organizaciones que están macando la diferencia en la nutrición de miles de mexicanos. Su labor demuestra cómo la unión de esfuerzos empresariales y comunitarios puede generar resultados medibles y duraderos, especialmente en la vida de la niñez más vulnerable.
2. Fundación Alsea
El Movimiento Va por Mi Cuenta es la iniciativa emblemática de Fundación Alsea, la cual ha recaudado más de $51 millones de pesos en su campaña 2024, alcanzando un récord histórico. Estos fondos permiten operar 33 comedores comunitarios y apoyar a 59 bancos de alimentos en todo el país.
En doce años, el movimiento ha servido cerca de 9 millones de comidas y beneficia a más de 1.4 millones de personas al año. Esta labor no solo atiende el hambre inmediato, sino que también fomenta la participación de clientes, colaboradores y aliados en la construcción de soluciones sostenibles.
3. Fundación PepsiCo México
La Fundación PepsiCo México celebró su 13.º aniversario anunciando una inversión de 6.7 millones de pesos destinada a beneficiar a un millón de personas en cinco años. Esta iniciativa se lleva a cabo en colaboración con la Red de Bancos de Alimentos de México, lo que garantiza un mayor alcance y efectividad en la distribución de apoyos.
Entre las acciones más destacadas está la donación de un camión de 22 toneladas para mejorar la capacidad logística de la Red BAMX en la región del Bajío. Asimismo, se invierte en la infraestructura de bancos de alimentos en Jalisco, Yucatán y Chiapas, fortaleciendo su operación y capacidad de almacenamiento.
El Fondo de Recuperación del Campo es otra pieza clave de su estrategia. Este programa permite rescatar alimentos directamente de las fincas, evitando su desperdicio y asegurando que los excedentes de cultivos lleguen a quienes más los necesitan. Esto no solo reduce el hambre, sino que contribuye a la sostenibilidad ambiental.
Con su enfoque en colaboración y sostenibilidad, la Fundación PepsiCo México demuestra que las fundaciones que combaten el hambre en México pueden generar sinergias que optimicen los recursos y maximicen el beneficio social, logrando que más personas tengan acceso a una alimentación suficiente.
4. Fundación Herdez
Desde 2006, Fundación Herdez mantiene un convenio con la Red de Bancos de Alimentos de México para agilizar las donaciones de despensas y llegar a más territorios. Apoya también a 68 asociaciones de la sociedad civil mediante programas de entrega mensual de alimentos.
Adicionalmente, promueve actividades educativas y culturales que refuerzan la importancia de la alimentación saludable, como su programa Saber Nutrir. Con estas acciones, contribuye a mejorar el bienestar integral de comunidades, en especial de niñas y niños en situación vulnerable.
5. Fundación Walmart de México
La Fundación Walmart de México se ha posicionado como una de las mayores donadoras de alimentos en el país. En 2024 entregó más de 99 mil toneladas de productos a 90 bancos de alimentos, lo que benefició a más de 2 millones de familias en situación vulnerable.
La participación de voluntarios es otro componente esencial de sus acciones, ya que más de tres mil asociados de tiendas, clubes y centros de distribución colaboran en el proceso de selección, entrega y distribución de los productos, fortaleciendo así el sentido de compromiso social dentro de la empresa. Asimismo, la fundación impulsa huertos familiares que permiten a las comunidades producir sus propios alimentos.
Gracias a estas iniciativas, la Fundación Walmart de México es considerada una de las fundaciones que combaten el hambre en México con mayor alcance. Su enfoque integral abarca desde la ayuda inmediata hasta el fortalecimiento de las capacidades productivas de las comunidades.
6. Fundación Lala
Fundación Lala centra su labor en garantizar el acceso a lácteos de calidad para poblaciones en situación de vulnerabilidad, como es el caso del año 2023 en el cual donó más de 5 millones de litros de leche en 72 municipios del país. Sus programas están diseñados para mejorar la nutrición de niñas, niños y adolescentes, quienes reciben productos ricos en calcio y proteínas.
La organización también trabaja en alianza con 48 bancos de alimentos en México, las cuales, tan solo en 2023 beneficiaron a más de 318 mil personas con apoyo alimentario frecuente. Con estas acciones, la organización está ayudando a romper el ciclo de la desnutrición y fortalecer el desarrollo físico de la población.
Alianzas para un México sin hambre
El trabajo de las fundaciones empresariales representa una pieza clave en la lucha contra el hambre en el país. Gracias a sus programas, millones de personas acceden a alimentos suficientes y de calidad, lo que se traduce en una mejor salud y en oportunidades de desarrollo para las comunidades más vulnerables.
Estas iniciativas muestran que la colaboración entre empresas, sociedad civil y bancos de alimentos puede generar un cambio real y sostenible. Las fundaciones que combaten el hambre en México son ejemplo de que la responsabilidad social no es solo una estrategia empresarial, sino una herramienta de transformación social.
El futuro de México depende de que más actores se sumen a este esfuerzo. Identificar, apoyar y replicar estas iniciativas es fundamental para garantizar que ninguna persona pase hambre y que la seguridad alimentaria sea una realidad en todo el país.
“Somos las guardianas del planeta para la sanación de la tierra”. Este lema resuena con fuerza entre las mujeres indígenas que, con voz firme y experiencia ancestral, buscan ser escuchadas en la COP30, la conferencia climática de la ONU que se celebrará en Belém, Brasil, este noviembre. La movilización evidencia su papel esencial en la conservación ambiental y la resiliencia de sus comunidades frente a los efectos extremos del cambio climático.
En la Marcha Nacional de Mujeres Indígenas, realizada en Brasilia a principios de agosto, se expusieron los impactos desproporcionados del cambio climático sobre las mujeres y niñas indígenas. Inseguridad alimentaria, sobrecarga de trabajo, violencia y dificultades económicas son solo algunos de los desafíos que enfrentan quienes cuidan de la biodiversidad y transmiten conocimiento ancestral. Hoy, más que nunca, su voz busca espacio en la agenda climática internacional.
Mujeres indígenas en la COP30: guardianas del conocimiento ancestral
De acuerdo con un artículo de eco-business, las Naciones Unidas reconocen que las mujeres indígenas son piezas clave en la conservación ambiental: preservan semillas, protegen polinizadores, fertilizan los suelos de manera orgánica y mantienen intactos los bosques. Sin embargo, su participación en la toma de decisiones sigue siendo limitada. Afirma Alana Manchineri, asesora internacional de Coiab:
“Somos quienes reflexionamos sobre el proceso de resiliencia en los territorios y transmitimos nuestro conocimiento a las nuevas generaciones”.
Dalí Angel, coordinador de proyectos de Filac, destaca que las mujeres siempre se ven más afectadas por los fenómenos climáticos extremos. Por ello, garantizar su participación efectiva en espacios internacionales no solo es un acto de justicia, sino una estrategia indispensable para la adaptación y mitigación de la crisis climática. La preservación de semillas y el conocimiento de plantas medicinales son elementos esenciales para la seguridad alimentaria y la salud de las comunidades.
Nayra Kaxuyana, asesora internacional del Ministerio de Pueblos Indígenas de Brasil, subraya que la construcción de casas de semillas y el apoyo a la agricultura adaptada al cambio climático son demandas fundamentales. Sin estas acciones, el conocimiento ancestral corre el riesgo de perderse, afectando directamente la resiliencia de los territorios.
Delegación indígena que bate récords
La COP30 busca reunir a la mayor delegación indígena de la historia, con al menos 1.000 acreditados en la Zona Azul, donde se realizan las negociaciones oficiales. Hasta ahora, las mayores participaciones se registraron en la COP21 y COP28, con aproximadamente 350 representantes indígenas cada una. Este incremento refleja la creciente demanda de inclusión y visibilidad de los pueblos originarios en la agenda climática global.
Brasil ha impulsado iniciativas para fortalecer la participación de los pueblos tradicionales, incluyendo la Aldea COP, un campamento que recibirá a 3.000 indígenas, y capacitaciones específicas para mujeres. Sin embargo, las mujeres indígenas advierten que llegar a Belém será solo el primer paso. “Incluso cuando llegamos, son los hombres quienes acceden a los espacios de decisión”, explica Ángel.
El desafío no solo es logístico, sino también político: garantizar que la acreditación sea equitativa y que las mujeres puedan incidir directamente en las negociaciones. La alternativa actual ha sido registrarlas como invitadas de organizaciones socias, pero este mecanismo sigue limitando su voz en los debates formales.
Diplomacia indígena con voces de mujeres
Desde hace un año, representantes indígenas de América Latina y el Caribe se organizan para fortalecer su posición en la COP30. El impulso surgió tras analizar la Contribución Determinada a Nivel Nacional de Brasil al Acuerdo de París, que rara vez menciona a los pueblos indígenas. “Cuando tuvimos acceso al texto, pensamos: esto está mal”, comenta Manchineri.
El movimiento presentó su propia CDN con demandas específicas: reconocimiento de la contribución indígena a la mitigación climática y acceso directo a los recursos financieros para enfrentar la crisis, que hoy reciben solo en un 1%. Esta estrategia refleja la urgencia de incluir la perspectiva de las mujeres indígenas en la toma de decisiones internacionales.
La articulación trasciende América Latina, conectando territorios amazónicos, islas del Pacífico y Australia. Conferencias y campamentos previos a la COP30 han consolidado una agenda unificada, poniendo énfasis en la gestión territorial y la centralidad de la tierra como principio rector de los derechos indígenas y de las mujeres.
De la tierra al debate internacional
Para las mujeres indígenas, toda discusión sobre desarrollo sostenible empieza con el territorio. La violación de sus tierras impacta directamente en salud, soberanía alimentaria y calidad de vida. La expansión de la minería ilegal en Brasil ha afectado especialmente a las mujeres, elevando los niveles de mercurio en embarazadas y niños, según estudios de Fiocruz en Pará.
El conocimiento de plantas medicinales, prácticas agrícolas y gestión de recursos es un patrimonio que corre riesgo si los territorios no están protegidos. Por ello, la presencia en la COP30 se concibe como un puente entre las comunidades y los espacios de decisión global, garantizando que las decisiones internacionales reflejen la realidad de los pueblos originarios.
La participación de mujeres indígenas en la COP30 se convierte así en un acto de justicia climática, donde la preservación de la vida y la biodiversidad dependen de su reconocimiento y empoderamiento.
Estrategia y capacitación para incidencia real
La preparación para la COP30 incluye talleres, reuniones pre-COP y capacitaciones impartidas por la presidencia del evento. La meta es empoderar a las mujeres con herramientas para negociar y representar a sus comunidades de manera efectiva. Afirma Ángel:
“Necesitamos llegar empoderadas, con herramientas que nos permitan tener mayor incidencia en los espacios de negociación”.
La estrategia es doble: trasladar al ámbito internacional las necesidades de los territorios y, a su regreso, difundir de manera accesible los avances y decisiones alcanzadas. Este proceso fortalece la educación ambiental y política en las comunidades, asegurando que la participación de las mujeres indígenas genere impactos sostenibles a largo plazo.
El empoderamiento también implica apoyo logístico: garantizar cuidado familiar y acompañamiento para mujeres que son madres, superando barreras patriarcales internas y externas. Solo así su participación puede ser plena y significativa.
Hacia una COP30 inclusiva
La COP30 representa una oportunidad histórica para visibilizar la contribución de las mujeres indígenas a la agenda climática global. Su participación efectiva no solo en la Aldea COP, sino en la Zona Azul, es fundamental para asegurar que sus voces influyan en las decisiones internacionales.
La coordinación entre pueblos, regiones y continentes demuestra que la movilización indígena puede superar barreras y articular demandas comunes. El objetivo es claro: que los derechos de las mujeres indígenas se traduzcan en políticas y recursos concretos para enfrentar la crisis climática.
Este llamado de las mujeres indígenas en la COP30 es un recordatorio de que la justicia climática requiere equidad de género y reconocimiento cultural. La preservación del planeta depende de que quienes han protegido la tierra durante generaciones tengan un asiento en la mesa donde se deciden los futuros del mundo.
En un mundo donde la responsabilidad social corporativa (RSE) se ha convertido en un eje central de la reputación empresarial, la forma en que se comunica tiene un impacto decisivo. No basta con implementar programas de sostenibilidad, impacto social o iniciativas medioambientales: si la narrativa no se transmite correctamente, el valor real de estas acciones puede perderse ante empleados, clientes y la sociedad en general. Aquí es donde entra la comunicación estratégica en la RSE, como el puente entre la acción y la percepción.
Entender cómo la comunicación influye en la percepción pública permite que las organizaciones construyan confianza, credibilidad y vínculos duraderos con sus stakeholders. La transparencia, la consistencia y la coherencia no solo fortalecen la reputación, sino que potencian los resultados de los programas de RSE, convirtiéndolos en historias de éxito que inspiran a otros actores del ecosistema empresarial.
La comunicación como motor de la RSE
La RSE sin comunicación efectiva corre el riesgo de ser invisible. Una iniciativa puede transformar vidas o proteger el medio ambiente, pero si no se comunica de manera estratégica, el impacto percibido puede ser mínimo. La comunicación estratégica en la RSE permite que las acciones se traduzcan en relatos que conectan emocionalmente con las audiencias clave.
Los stakeholders actuales no buscan solo cifras o reportes; buscan historias auténticas que reflejen valores corporativos y compromiso social. Al integrar la comunicación desde la planificación de los programas de RSE, las empresas pueden garantizar que cada mensaje refuerce su propósito y no se perciba como un esfuerzo aislado.
Además, la comunicación estratégica facilita la medición de resultados intangibles como la confianza, la lealtad y la reputación, complementando indicadores tradicionales y ofreciendo una visión completa del impacto de la RSE.
Construcción de confianza a través del storytelling
Contar historias es un recurso poderoso en la RSE. Las narrativas que destacan los logros de programas sociales, ambientales o de inclusión generan un efecto positivo inmediato en la percepción pública. Pero no se trata solo de contar lo que se hace, sino de cómo se hace: la autenticidad y la transparencia son esenciales.
El storytelling aplicado a la RSE permite humanizar la empresa y mostrar que detrás de cada acción hay personas comprometidas. Esto fortalece la conexión emocional con empleados, clientes y comunidades, haciendo que los esfuerzos sean percibidos como genuinos y no como simples estrategias de marketing.
Por ello, la comunicación estratégica en la RSE no puede improvisarse. Requiere de planificación, mensajes claros y consistentes, así como canales adecuados que aseguren que la historia llegue a las audiencias correctas en el momento oportuno.
Integración con la cultura organizacional
La percepción de la RSE no solo depende de la comunicación externa, sino también de cómo los empleados viven los valores corporativos. Una cultura organizacional alineada con los principios de sostenibilidad y responsabilidad social refuerza la credibilidad de cualquier mensaje.
Cuando la comunicación estratégica en la RSE se enlaza con la cultura interna, los colaboradores se convierten en embajadores auténticos de la empresa. Esto genera un efecto multiplicador, ya que su experiencia y compromiso fortalecen la narrativa externa.
Además, este enfoque permite detectar oportunidades de mejora en los programas, pues los empleados, al estar involucrados, ofrecen feedback valioso que enriquece las iniciativas y la forma en que se comunican.
Transparencia y gestión de crisis
La percepción de la RSE puede verse afectada negativamente si surgen crisis o conflictos relacionados con la empresa. Una estrategia de comunicación clara, abierta y proactiva es crucial para minimizar riesgos y mantener la confianza de los stakeholders.
La comunicación estratégica en la RSE permite anticipar escenarios de riesgo, preparar mensajes consistentes y garantizar que la información se distribuya de manera efectiva. Esto no solo protege la reputación, sino que refuerza la credibilidad de la empresa frente a desafíos.
En momentos de crisis, la narrativa debe centrarse en la acción y la mejora continua, demostrando que la RSE no es un discurso, sino un compromiso tangible con la sociedad y el medio ambiente.
Medición y comunicación de impacto
Medir el impacto de las iniciativas de RSE es fundamental para fortalecer la narrativa corporativa. Sin datos claros y relevantes, los mensajes pueden perder efectividad y ser percibidos como superficiales.
Al combinar métricas de desempeño social, ambiental y económico con una estrategia de comunicación efectiva, la empresa puede mostrar resultados concretos, historias transformadoras y lecciones aprendidas. Esto genera confianza y legitima los esfuerzos frente a inversionistas, comunidades y medios de comunicación.
La comunicación estratégica en la RSE se convierte así en una herramienta para cerrar el ciclo: desde la planificación de la acción, pasando por la ejecución, hasta la demostración de impacto, garantizando coherencia y relevancia en cada etapa.
Innovación y tendencias en comunicación de RSE
Las empresas líderes no solo comunican lo que hacen, sino que innovan en cómo lo hacen. Plataformas digitales, storytelling interactivo y experiencias inmersivas permiten transmitir la RSE de manera más atractiva y participativa.
La comunicación estratégica en la RSE aprovecha estas tendencias para crear engagement, fortalecer la marca y posicionarse como referente en sostenibilidad. Cada innovación en la comunicación amplifica el mensaje y refuerza la percepción positiva de los programas.
Además, permite que las audiencias se conviertan en aliados activos, compartiendo historias y contribuyendo a un ecosistema más colaborativo y responsable, lo que multiplica el impacto social y ambiental de la empresa.
La percepción de la RSE no es un resultado automático de las acciones; depende de cómo se comunican y se integran en la cultura corporativa. La comunicación estratégica en la RSE es el eje que transforma iniciativas en historias que generan confianza, compromiso y reputación duradera.
Las empresas que entienden este vínculo logran no solo mejorar su imagen, sino también maximizar el impacto social y ambiental de sus programas. En un mundo donde la transparencia y la autenticidad son cada vez más valoradas, la comunicación estratégica no es opcional, sino indispensable para que la RSE cumpla su verdadero propósito: generar valor compartido para todos los stakeholders.