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Señalan a BP por influir en la educación STEM a través de museos científicos

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Activistas han denunciado que BP influye en educación STEM en el Reino Unido mediante una relación estratégica con el Science Museum Group. Las acusaciones se centran en el proyecto Enterprising Science, financiado por BP y antecedente directo de la academia del Science Museum Group, un programa que ha impartido más de 500 cursos a más de 5.000 profesores.

Para los críticos, el caso ilustra un problema mayor: cuando empresas con intereses directos en industrias altamente contaminantes participan en el diseño de contenidos educativos, la independencia del conocimiento queda en entredicho. 

BP influye en educación STEM: patrocinio, control e incidencia

Los documentos revelados muestran que BP no fue un actor pasivo en el proyecto Enterprising Science. De acuerdo con el contrato de colaboración, las decisiones relevantes no podían aprobarse sin el voto favorable del representante de la empresa. Para los activistas, esta cláusula evidencia un grado de control que va más allá del patrocinio tradicional y plantea dudas legítimas sobre la autonomía académica de los programas resultantes.

Chris Garrard, integrante del grupo Culture Unstained, ha sido uno de los críticos más contundentes al declarar que:

“La influencia tóxica de BP sobre el aprendizaje de los jóvenes es calculada e insidiosa”.

En su opinión, BP influye en educación STEM de una manera comparable a prácticas que hoy resultarían inaceptables en otros sectores:

“No permitiríamos que las compañías tabacaleras participaran en la elaboración de estrategias educativas, así que ¿por qué BP debería comprar un papel tan influyente y destacado?”.

El Science Museum Group ha rechazado estas acusaciones, asegurando que, aunque BP financió el proyecto y patrocina la academia, no tuvo participación directa en la investigación ni en los contenidos educativos. Un portavoz sostuvo que el control editorial recae exclusivamente en la institución y que el patrocinio corporativo es “vital” para cumplir su misión de inspirar a millones de personas cada año. Sin embargo, para muchos expertos en RSE, la existencia de salvaguardas editoriales no elimina el riesgo de captura institucional cuando los recursos dependen de actores con agendas claras.

BP, por su parte, defendió el proyecto señalando que la academia del Museo de Ciencias, creada en 2018, “continúa inspirando a los educadores a ofrecer experiencias STEM atractivas dentro y fuera del aula”. No obstante, el contexto en el que se da esta defensa resulta clave: el museo ha sido duramente criticado por mantener vínculos con la empresa incluso después de que BP anunciara el abandono de sus objetivos climáticos para aumentar la producción de combustibles fósiles. Para los activistas, este contraste refuerza la percepción de que BP influye en educación STEM como parte de una estrategia más amplia de legitimación social.

Las críticas no provienen únicamente de grupos climáticos. Sindicatos docentes y comunidades educativas se han sumado a la preocupación. Helen Tucker, representante verde del Sindicato Nacional de Educación (NEU), señaló que cada vez más profesores cuestionan su participación en la academia del museo, “cuyo plan de estudios fue desarrollado con la supervisión de las mismas personas que están causando el cambio climático: BP”. Para el sindicato, permitir esta relación equivale a normalizar el greenwashing en espacios que deberían formar pensamiento crítico y científico.

BP influye en educación STEM

Educación, cultura y el deber de la independencia

El caso del Science Museum Group pone sobre la mesa un dilema central para la responsabilidad social empresarial y la gobernanza cultural: ¿pueden la educación y la divulgación científica mantenerse independientes cuando dependen de financiamiento corporativo con intereses contradictorios al bien común? Cuando BP influye en educación STEM, no solo está en juego la reputación de una empresa o de una institución cultural, sino la credibilidad misma del conocimiento que se transmite a futuras generaciones.

Sin duda, este debate obliga a replantear los límites éticos del patrocinio y a exigir marcos más robustos de transparencia, rendición de cuentas y separación entre financiamiento y contenido. La educación y la cultura solo pueden aportar soluciones reales a los problemas sociales y ambientales actuales si operan libres de agendas particulares. De lo contrario, el riesgo no es menor: formar profesionales bajo narrativas suavizadas que perpetúan los mismos modelos que han profundizado la crisis climática y social que hoy se busca resolver.

Las 5 tendencias ESG que marcarán la agenda empresarial en 2026

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Durante años, el enfoque ESG fue percibido por muchas empresas como un ejercicio aspiracional, más cercano a la reputación que a la estrategia. Sin embargo, ese ciclo ha llegado a su fin. De cara al nuevo escenario económico y regulatorio, la sostenibilidad deja de ser un discurso voluntario para convertirse en una variable dura de competitividad, gestión de riesgos y acceso a capital. En este contexto, hablar de ESG en 2026 implica asumir que ya no se trata de ideología, sino de negocio.

Los datos lo confirman, pues durante 2024, los activos gestionados bajo criterios responsables y sostenibles superaron los 16.7 billones de dólares, representando más de una cuarta parte del mercado global de fondos. Lejos de abandonar el enfoque, los mercados lo están profesionalizando. Para las empresas, esto significa operar bajo estándares más estrictos, con mayor escrutinio y con impactos directos en su valor financiero, su resiliencia y su permanencia en el mercado.

Las 5 tendencias clave del ESG en 2026

Hoy, es importante entender que el ESG en 2026 no operará como un conjunto de iniciativas aisladas, sino como un sistema integrado que atraviesa la estrategia corporativa, la gobernanza y la toma de decisiones financieras. En este escenario, el ESG deja de ser un “área” para convertirse en una capacidad organizacional clave que seguirá las siguientes tendencias:

1. Un lenguaje común para el ESG: del discurso a la información financiera

La fragmentación de estándares comienza a cerrarse de forma definitiva. Los marcos IFRS S1 y S2 del ISSB se consolidan como el idioma común de la sostenibilidad financiera a nivel global, alineando riesgos ESG con desempeño económico. En México, este avance se materializa con la entrada en vigor de las Normas de Información de Sostenibilidad (NIS), que elevan el nivel de exigencia al equiparar el reporte ESG con el financiero.

En ESG en 2026, muchas empresas presentarán su primer reporte obligatorio bajo estos marcos y enfrentarán una realidad incómoda: no todas estaban preparadas. La sostenibilidad ya no se declara; se documenta, se audita y se explica con evidencia. Quienes no cuenten con sistemas robustos de información quedarán expuestos ante inversionistas, reguladores y grupos de interés.

ESG en 2026

2. El fin del ESG cosmético y el riesgo real del greenwashing

El greenwashing ha dejado de ser un problema reputacional para convertirse en un riesgo legal y financiero. Reguladores y mercados están elevando los estándares de aseguramiento, trazabilidad y control interno de la información ESG. Europa, lejos de retroceder, está afinando su regulación para enfocarse en riesgos materiales y grandes empresas, sin renunciar al fondo del enfoque.

En ESG en 2026, las organizaciones que no cuenten con datos verificables, procesos internos claros y una gobernanza sólida enfrentarán primas de riesgo más altas, pérdida de credibilidad y restricciones en el acceso a capital. La evidencia sustituye al relato, y la sostenibilidad se mide con la misma rigurosidad que cualquier otro indicador estratégico.

3. La cadena de suministro como el nuevo frente de riesgo

El perímetro del ESG se expande más allá de la operación directa de las empresas. Proveedores, contratistas y socios comerciales pasan a formar parte del mapa de riesgos. Para economías como la mexicana, profundamente integradas a cadenas globales por el nearshoring, este cambio es crítico y estructural.

En ESG en 2026, muchas compañías descubrirán que su mayor exposición no está dentro de sus muros, sino en su cadena de valor. No habrá competitividad ni atracción de inversiones sin cumplimiento ambiental, laboral y de integridad en los eslabones que sostienen el negocio. Gestionar proveedores deja de ser un tema operativo y se convierte en una prioridad estratégica.

ESG en 2026

4. La transición energética entra al balance financiero

La transición energética abandona las presentaciones aspiracionales y se materializa en decisiones de inversión. La inversión global en energía alcanzó niveles récord, con más de dos billones de dólares destinados a tecnologías limpias, duplicando el flujo hacia los combustibles fósiles. El capital ya está tomando partido.

En ESG en 2026, la diferencia no la marcará quien tenga la narrativa climática más ambiciosa, sino quien cuente con proyectos ejecutables: contratos de energía limpia, electrificación, eficiencia operativa, almacenamiento, movilidad sostenible y retornos claramente identificados. La sostenibilidad se evalúa en términos de desempeño financiero y gestión de riesgos.

5. Clima, adaptación y biodiversidad: el ESG del mundo real

El cambio climático dejó de ser un riesgo futuro. Inundaciones, sequías y estrés hídrico ya impactan activos, seguros, infraestructura y planeación urbana. A pesar de ello, la brecha de financiamiento para adaptación sigue siendo significativa, mientras que biodiversidad y capital natural irrumpen con fuerza en la agenda corporativa.

El mensaje de ESG en 2026 es contundente: reducir emisiones ya no es suficiente. Las empresas deben construir resiliencia y anticiparse a impactos físicos que afectan directamente su continuidad operativa. Ignorar estos riesgos hoy implica asumir costos mucho mayores mañana, tanto económicos como reputacionales.

ESG en 2026

El ESG como ventaja competitiva

El 2026 marcará un punto de inflexión definitivo. El ESG dejará de ser una conversación moral para consolidarse como una herramienta estratégica de gestión empresarial. Las compañías que entiendan esta transición no solo cumplirán con regulaciones, sino que protegerán valor, fortalecerán su resiliencia y mejorarán su posición competitiva en un entorno cada vez más complejo.

En ESG en 2026, ganarán las empresas que asuman la sostenibilidad como una inversión y no como un costo adicional. Aquellas que integren estos criterios en su toma de decisiones estarán mejor preparadas para acceder a capital, gestionar riesgos y competir en un mercado que ya no premia las promesas, sino la evidencia y la capacidad real de adaptación.

Científicos aseguran que el objetivo de 1,5 °C del Acuerdo de París “está muerto”

Durante casi una década, el límite de 1,5 °C se presentó como la línea roja que la humanidad no debía cruzar para evitar los peores impactos del cambio climático. Ese umbral, acordado en 2015 por casi 200 países, se convirtió en el eje de las políticas climáticas, los compromisos corporativos y las estrategias de inversión sostenible. Sin embargo, hoy ese consenso enfrenta su momento más crítico.

Ahora, científicos advierten que el objetivo del Acuerdo de París ya no es alcanzable en los términos en que fue concebido. Los datos más recientes sobre temperatura global, emisiones y eventos extremos muestran que el calentamiento avanza más rápido de lo previsto, mientras las acciones para reducir el uso de combustibles fósiles siguen siendo insuficientes. 

El récord de temperaturas que pone en jaque el objetivo del Acuerdo de París

Los datos más recientes confirman la gravedad del momento. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó que 2025 fue el tercer año más caluroso jamás registrado, con una temperatura media global de entre 1,44 °C y 1,48 °C por encima de los niveles preindustriales. Esta cifra se alcanza tras tres años consecutivos de “temperaturas globales extraordinarias”.

Ocho conjuntos de datos independientes, elaborados por organismos científicos de Europa, Estados Unidos, Japón y China, coinciden en la tendencia general: el planeta se acerca peligrosamente al umbral de 1,5 °C. Aunque existen ligeras variaciones metodológicas, el mensaje científico es consistente y alarmante.

Según el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea, el ritmo actual de calentamiento podría hacer que el objetivo del Acuerdo de París —medido como promedio de 30 años— se supere antes de que termine esta década. Esto ocurriría más de diez años antes de lo que se proyectaba cuando se firmó el acuerdo.

Carlo Buontempo, director de Copernicus, lo expresó con claridad:

“Estamos destinados a superarlo. La decisión que tenemos ahora es cómo gestionar mejor el inevitable sobrepaso y sus consecuencias”.

La pregunta ya no es si se cruzará el umbral, sino cómo se enfrentará ese escenario.

Por qué los científicos afirman que el límite de 1,5 °C ya no es viable

Una de las razones clave detrás de este diagnóstico es que los picos recientes de temperatura no pueden explicarse solo por la variabilidad natural. Si bien fenómenos como El Niño añadieron alrededor de 0,1 °C en años recientes, los científicos coinciden en que la señal dominante es el calentamiento inducido por la actividad humana.

Tim Osborn, director de la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia, explicó que en 2025 la influencia de El Niño se debilitó. “La temperatura global que observamos en 2025 ofrece una imagen más clara del calentamiento subyacente”, señaló, dejando claro que el problema estructural persiste.

El calor “antinatural”, como lo describen los expertos, es consecuencia directa de una atmósfera saturada de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. Esta contaminación no solo eleva la temperatura promedio, sino que intensifica olas de calor, sequías, incendios forestales e inundaciones en todo el mundo.

objetivo del Acuerdo de París

Para Bill McGuire, profesor emérito de riesgos climáticos del University College de Londres, la conclusión es contundente:

“A todos los efectos, el límite de 1,5 °C ya no existe”.

Desde su perspectiva, el colapso climático peligroso ya ha comenzado, con escasas señales de que el mundo esté reaccionando a la altura del desafío.

Impactos visibles y un mundo que aún no responde

Los efectos del calentamiento acelerado ya son evidentes. En 2025, la Antártida registró su año más caluroso y el Ártico el segundo más cálido. La extensión del hielo marino polar cayó en febrero a su nivel más bajo desde que existen observaciones satelitales, en la década de 1970.

Además, aproximadamente la mitad de la superficie terrestre experimentó más días de estrés térmico severo, con temperaturas superiores a los 32 °C. Berkeley Earth estima que el 8,5 % de la población mundial vivió en regiones con temperaturas medias anuales récord, una cifra que podría repetirse en 2026.

A pesar de estas señales, las emisiones globales continúan aumentando diez años después de la firma del acuerdo de París. Esto ocurre incluso en un contexto de crecimiento acelerado de las energías renovables, lo que evidencia una desconexión entre avances tecnológicos y decisiones estructurales.

objetivo del Acuerdo de París

Laurence Rouil, director del Servicio de Monitoreo de la Atmósfera Copernicus, fue claro:

“Los datos para 2025 muestran que la actividad humana sigue siendo el impulsor dominante de las temperaturas excepcionales”.

El mensaje, añadió, es inequívoco y urgente.

Del objetivo climático a la gestión del riesgo real

La afirmación de que el objetivo del Acuerdo de París “está muerto” no implica que la acción climática haya perdido sentido. Por el contrario, subraya la magnitud del desafío y la necesidad de cambiar el enfoque. Limitar el calentamiento sigue siendo crucial, pero ahora debe combinarse con estrategias sólidas de adaptación, resiliencia y reducción de daños.

Para el ámbito de la responsabilidad social empresarial, este escenario exige ir más allá de los compromisos simbólicos. Las organizaciones deben integrar el riesgo climático en su estrategia central, en sus cadenas de valor y en su toma de decisiones financieras. Ignorar esta nueva realidad no solo es irresponsable desde una perspectiva ambiental, sino también un error estratégico en un mundo donde el clima ya define las reglas del juego económico y social.

¿Quiénes son los stakeholders invisibles y por qué pueden poner en riesgo una empresa?

Durante décadas, la gestión empresarial se centró en un mapa de actores relativamente claro: clientes, inversionistas, empleados, proveedores y autoridades. Sin embargo, la realidad social, ambiental y digital ha transformado radicalmente ese panorama. Hoy, muchas crisis corporativas no se originan en los stakeholders tradicionales, sino en actores que operan fuera del radar formal de las organizaciones y que, aun así, tienen capacidad real de incidir en su reputación, operación y viabilidad.

En este contexto surge una pregunta clave para la sostenibilidad y la gestión de riesgos: quiénes son los stakeholders invisibles y por qué las empresas siguen subestimando su influencia. Entenderlos ya no es un ejercicio teórico, sino una necesidad estratégica. Ignorarlos puede traducirse en conflictos sociales, boicots, pérdida de legitimidad o incluso en la interrupción de operaciones críticas, especialmente en un entorno donde la información circula con rapidez y las asimetrías de poder se han reducido.

¿Quiénes son los stakeholders invisibles y por qué importan?

Cuando hablamos de stakeholders invisibles nos referimos a aquellos grupos o actores que no suelen figurar en los análisis clásicos de partes interesadas, pero que se ven afectados —directa o indirectamente— por la actividad de una empresa. No están en el organigrama, no firman contratos y, muchas veces, tampoco tienen canales formales de diálogo con la organización, lo que los vuelve difíciles de identificar y gestionar.

Estos actores pueden incluir comunidades no organizadas, trabajadores tercerizados, usuarios indirectos, colectivos digitales, generaciones futuras o incluso ecosistemas naturales que no tienen voz propia. La clave es que su invisibilidad no implica irrelevancia. Al contrario, su falta de reconocimiento suele amplificar el conflicto cuando deciden manifestarse o cuando terceros hablan en su nombre.

Entender quiénes son los stakeholders invisibles exige cambiar la lógica tradicional de poder. Ya no se trata solo de quién tiene influencia económica inmediata, sino de quién puede afectar la licencia social para operar. En un mundo hiperconectado, estos stakeholders pueden ganar visibilidad rápidamente y convertirse en actores centrales de una crisis reputacional o social.

quienes son los stakeholders invisibles

¿Por qué los stakeholders invisibles pueden poner en riesgo una empresa?

Anticipan riesgos que la empresa no está viendo

Los stakeholders invisibles suelen ser los primeros en experimentar los impactos negativos de una operación: contaminación, precarización laboral, desplazamiento social o deterioro ambiental. Al no ser escuchados, estas señales tempranas se ignoran hasta que el problema escala. Cuando la empresa reacciona, el daño ya es mayor y más costoso de reparar, tanto en términos económicos como reputacionales.

Pueden detonar crisis reputacionales inesperadas

En la era digital, un grupo aparentemente marginal puede convertirse en tendencia global en cuestión de horas. Activistas locales, comunidades afectadas o usuarios organizados en redes sociales pueden amplificar una denuncia y atraer la atención de medios, reguladores e inversionistas. Cuando una empresa no entiende quiénes son los stakeholders invisibles, suele sorprenderse por el origen y la velocidad de estas crisis.

quienes son los stakeholders invisibles

Influyen indirectamente en decisiones regulatorias y de mercado

Aunque no participen directamente en procesos formales, estos stakeholders pueden influir en ONG, organismos internacionales, autoridades locales o fondos de inversión. Sus demandas suelen alimentar nuevas regulaciones, litigios estratégicos o cambios en criterios ESG. Ignorarlos hoy puede significar enfrentar marcos normativos más estrictos mañana.

Erosionan la licencia social para operar

La licencia social no se obtiene solo cumpliendo la ley, sino construyendo legitimidad ante la sociedad. Cuando los stakeholders invisibles perciben que una empresa los excluye, se rompe la confianza. Esto puede traducirse en bloqueos, protestas, boicots o resistencia comunitaria que afecte directamente la continuidad del negocio, incluso si la empresa es legalmente correcta.

Revelan incoherencias entre el discurso y la práctica

Muchas organizaciones comunican compromisos ambiciosos en sostenibilidad, derechos humanos o inclusión, pero los stakeholders invisibles viven una realidad distinta. Estas brechas son especialmente riesgosas, ya que exponen casos de greenwashing o social washing. Identificar quiénes son los stakeholders invisibles permite contrastar el relato corporativo con el impacto real y corregir antes de que otros lo hagan públicamente.

quienes son los stakeholders invisibles

Hacer visible lo invisible como ventaja estratégica

Reconocer quiénes son los stakeholders invisibles no es un acto de filantropía ni un ejercicio de imagen; es una decisión estratégica. Las empresas que logran identificarlos, entenderlos e incorporarlos en su análisis de riesgos están mejor preparadas para anticipar conflictos, fortalecer su resiliencia y tomar decisiones más informadas en entornos complejos.

En un mundo donde la sostenibilidad se ha convertido en un criterio central de competitividad, ignorar a estos actores es un lujo que pocas empresas pueden permitirse. Hacer visible lo invisible no solo reduce riesgos, también abre oportunidades para innovar, construir confianza y generar valor compartido. Porque, al final, entender quiénes son los stakeholders invisibles es entender cómo funciona realmente el poder en la economía contemporánea.

Cambio en la Dirección de la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac

Comunicado de prensa
Estimada comunidad que conforma la Facultad de Responsabilidad Social

Por medio de la presente, les informamos que, a partir del 15 de enero de 2026, se llevará a cabo
un cambio en la Dirección de la Facultad de Responsabilidad Social.


El Mtro. Carlos Ramos Cárdenas Artigas concluye su gestión como Director de la Facultad.
Agradecemos de manera especial su compromiso, liderazgo y dedicación durante el periodo en
que estuvo al frente, así como los logros alcanzados bajo su administración, los cuales han
contribuido de forma significativa al fortalecimiento académico, formativo e institucional de esta
Facultad y de nuestra comunidad universitaria.


Asimismo, les informamos que, a partir de la fecha antes mencionada, ha sido designada como
Directora interina de la Facultad de Responsabilidad Social la Dra. Lorena Miranda Navarro, quien es
Doctora en Innovación y Responsabilidad Social por la Universidad Anáhuac México, institución en
la que también obtuvo la Maestría en Finanzas y la Maestría en Responsabilidad Social e
Innovación Estratégica. Es Contadora Pública por la Escuela Superior de Comercio y Administración
del Instituto Politécnico Nacional y cuenta con más de catorce años de experiencia en el sector
financiero.


Actualmente se desempeña como Coordinadora de la Licenciatura en Responsabilidad Social y
Sustentabilidad, así como Directora del Centro Latinoamericano de Responsabilidad Social
(CLARES) en la Universidad Anáhuac México. Es autora de diversas publicaciones académicas en
temas de responsabilidad social, finanzas sostenibles, criterios ESG y la Agenda 2030, lo que
respalda su sólida trayectoria académica y profesional.


Le deseamos el mayor de los éxitos en el desempeño de esta nueva responsabilidad, con la certeza
de que su experiencia, capacidad académica y liderazgo serán de gran valor para dar continuidad a
los proyectos de la Facultad y para seguir cumpliendo la misión de nuestra Universidad, como una
comunidad de grandes líderes y mejores personas al servicio de una sociedad que nos invita a ser
buscadores del bien y de la verdad.


Agradecemos a todos su disposición, colaboración y apoyo durante este proceso de transición.

OXXO refuerza su compromiso social y de seguridad con Tamaulipas

Comunicado de prensa; CDMX, 14 de enero de 2026. En OXXO, reafirmamos nuestro compromiso con el desarrollo de Tamaulipas mediante un diálogo constructivo con las autoridades estatales. Esta colaboración busca fortalecer nuestra operación en el estado, enfocándose en la generación de empleos, el impulso de la economía local y el trabajo conjunto en materia de seguridad.

Este encuentro refleja nuestra dedicación para llevar a cabo una operación responsable, en coordinación con las autoridades, permitiéndonos contribuir de manera efectiva al desarrollo integral de las comunidades donde operamos.

“Reconocemos la disposición y apertura del Gobierno de Tamaulipas para mantener un diálogo cercano y constructivo. Esta colaboración denota la confianza mutua y la importancia de trabajar en conjunto para fortalecer la seguridad y las condiciones que permiten una operación responsable en beneficio de las comunidades”, afirmó Jorge Sánchez, Gerente de Operaciones OXXO.

Un ejemplo tangible de esta colaboración se observa en el Municipio de Río Bravo, donde nuestras 31 tiendas OXXO están funcionando normalmente, gracias al acompañamiento y refuerzo en estrategias de seguridad implementadas por las autoridades municipales y estatales.

En OXXO continuaremos trabajando para ofrecer nuestra propuesta de valor, reafirmando nuestro compromiso de ser un buen vecino, con un enfoque prioritario en la seguridad de nuestros colaboradores, clientes y de toda la comunidad.

Expertos alertan: el riesgo climático es peor de lo que creemos y dicen los modelos

La conversación climática ha avanzado durante décadas entre gráficos, escenarios y proyecciones que intentan traducir la ciencia en decisiones públicas y financieras. Sin embargo, un nuevo informe del Instituto y Facultad de Actuarios (IoFA) y la Universidad de Exeter sugiere que esa traducción ha sido incompleta y, en algunos casos, peligrosamente optimista.

No se trata solo de errores técnicos, sino de una subestimación estructural del problema.

El documento —titulado La sombrilla perdida— plantea que, de seguir la trayectoria actual, el calentamiento global alcanzará los 2 °C hacia 2050. Este umbral no es simbólico: está asociado con impactos severos sobre ecosistemas, economías y sociedades, y con la posibilidad de que amplias regiones del planeta se vuelvan difíciles o imposibles de habitar. El mensaje central es claro: los sistemas de decisión están mirando el problema con lentes que ya no sirven.

El riesgo climático que los modelos no alcanzan a ver

De acuerdo con un artículo de edie, eurante años, los modelos climáticos y económicos han funcionado como brújula para gobiernos, bancos centrales y grandes inversionistas. El problema es que muchos de ellos no incorporan adecuadamente variables críticas ni la velocidad real a la que se están produciendo los cambios. Esto genera una falsa sensación de control y de tiempo disponible para reaccionar.

El informe advierte que esta brecha entre la realidad física del planeta y las proyecciones utilizadas en la toma de decisiones puede amplificar los impactos. Cuando los modelos fallan en anticipar shocks sistémicos, las respuestas llegan tarde y suelen ser más costosas, tanto en términos económicos como sociales.

riesgo climático

La desaparición de la “sombrilla” invisible

Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es la pérdida del llamado “enfriamiento por aerosoles”. Durante décadas, la contaminación atmosférica generó un efecto colateral: reflejaba parte de la radiación solar y compensaba aproximadamente 0,5 °C del calentamiento global.

A medida que las regulaciones ambientales —como las aplicadas al transporte marítimo— reducen estas partículas en el aire, ese efecto de sombra está desapareciendo. El resultado es contraintuitivo pero contundente: al limpiar el aire sin reducir de forma acelerada los gases de efecto invernadero, las temperaturas pueden aumentar más rápido de lo previsto.

Otro punto crítico es la llamada sensibilidad climática, que mide cuánto se calienta la Tierra cuando se duplican las concentraciones de CO₂. Durante años, el valor de referencia fue de 3 °C, ampliamente aceptado en escenarios y evaluaciones de riesgo.

Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que esta sensibilidad podría acercarse o incluso superar los 4 °C. Esto implica que, para el mismo nivel de emisiones, el planeta se calentaría más de lo anticipado, reduciendo drásticamente el presupuesto de carbono restante y estrechando la ventana de acción.

Puntos de inflexión y efectos en cascada

Un calentamiento más rápido incrementa la probabilidad de cruzar puntos de inflexión del sistema terrestre. Estos umbrales marcan cambios que, una vez activados, pueden ser irreversibles o muy difíciles de detener. El colapso de las capas de hielo, el deshielo del permafrost, la degradación de la Amazonia o la alteración de grandes corrientes oceánicas no son riesgos aislados. El informe advierte sobre “cascadas de inflexión”, donde la desestabilización de un sistema amplifica el colapso de otros, de forma similar a lo ocurrido en crisis financieras globales.

Más allá del daño ambiental, el documento subraya consecuencias económicas profundas. La alteración de los sistemas alimentarios e hídricos, el aumento de enfermedades, la migración forzada y la pérdida de productividad pueden presionar la inflación y desestabilizar mercados financieros.

En este contexto, las aseguradoras podrían retirar coberturas en zonas de alto riesgo y los Estados enfrentar crisis fiscales inesperadas. El informe introduce el concepto de “insolvencia planetaria”: un colapso económico y social derivado del deterioro de los sistemas naturales que sostienen la vida y la actividad productiva.

El riesgo climático frente a los límites del pensamiento económico

El informe es especialmente crítico con los modelos económicos tradicionales que han minimizado los daños potenciales del cambio climático. Algunas estimaciones históricas hablaban de pérdidas relativamente bajas del PIB incluso con escenarios extremos de calentamiento.

Estas proyecciones excluyeron impactos clave como el aumento del nivel del mar, la degradación de ecosistemas, los efectos en la salud humana o los conflictos sociales. Análisis más recientes, como los del Foro de Riesgo Financiero Climático del Reino Unido, sugieren que un shock combinado de clima y naturaleza podría contraer la economía global entre un 15 y un 20 % en apenas cinco años.

Otro mensaje central es que reducir emisiones, aunque indispensable, ya no es suficiente.

Si el sistema climático responde con mayor intensidad de lo previsto, será necesario eliminar activamente carbono de la atmósfera mediante restauración ecológica a gran escala y soluciones tecnológicas.

El informe recuerda que el daño climático no es inmediato: el calentamiento continúa años después de emitidos los contaminantes. Con concentraciones de gases de efecto invernadero que ya superan ampliamente los niveles preindustriales, la inacción aumenta el riesgo de cruzar límites peligrosos sin posibilidad de corrección.

Responsabilidad social y toma de decisiones: del diagnóstico a la acción

Este escenario plantea un reto que va más allá de la mitigación ambiental. La evidencia científica está obligando a replantear cómo se evalúan los impactos, cómo se priorizan las inversiones y cómo se mide la creación de valor a largo plazo. Integrar estas alertas en la estrategia corporativa ya no es un ejercicio reputacional, sino una cuestión de viabilidad operativa y financiera.

El informe deja claro que ignorar señales tempranas —como la aceleración del calentamiento o la fragilidad de los sistemas naturales— equivale a transferir costos a comunidades, gobiernos y futuras generaciones. Desde esta perspectiva, la responsabilidad social se convierte en un puente entre la ciencia y la toma de decisiones: ayuda a traducir riesgos complejos en acciones concretas, comprensibles y accionables para distintos públicos.

Además, este enfoque abre una conversación más madura con inversionistas, colaboradores y sociedad civil. Hablar de adaptación, resiliencia y restauración no como “extras”, sino como ejes estratégicos, permite anticiparse a crisis, fortalecer la confianza y construir narrativas creíbles.

En un contexto de incertidumbre climática creciente, la coherencia entre discurso y acción será uno de los activos más valiosos de cualquier organización.

Una decisión que se toma hoy

La advertencia de fondo es incómoda pero necesaria: sin cambios rápidos en políticas públicas, finanzas y marcos económicos, el mundo está eligiendo un camino de alto riesgo. No por desconocimiento, sino por seguir confiando en herramientas que no reflejan la magnitud del desafío.

Como señaló Sir David King, la respuesta pasa por una estrategia integral que reduzca emisiones, elimine el exceso de carbono, repare los daños ya causados y fortalezca la resiliencia social y ecológica. Más que un costo, el informe plantea esta transición como una oportunidad económica. La pregunta ya no es si actuar, sino cuánto estamos dispuestos a arriesgar si decidimos no hacerlo.

Seguridad, extorsión y debida diligencia: el caso OXXO en Río Bravo

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El cierre temporal de tiendas OXXO en Río Bravo, Tamaulipas, volvió a evidenciar una realidad que rara vez se aborda desde una óptica de sostenibilidad: la seguridad como condición mínima para la operación empresarial y la protección de las personas.

De acuerdo con información publicada por Reforma, la cadena suspendió operaciones en este municipio fronterizo tras una serie de robos y presuntos actos de extorsión vinculados al crimen organizado. Autoridades locales reconocieron que la decisión respondió a la falta de condiciones de seguridad suficientes, en un contexto donde la extorsión ha sido una queja recurrente del sector empresarial en el estado.

Horas después, FEMSA, grupo al que pertenece OXXO, informó que las 31 tiendas ubicadas en Río Bravo ya operan con normalidad, tras un trabajo coordinado con autoridades municipales y estatales para reforzar la seguridad. En su comunicado, la empresa subrayó que el diálogo institucional permitió restablecer condiciones para proteger a colaboradores, clientes y comunidades.

Más allá de la reapertura, el episodio abre una conversación relevante desde la perspectiva de la responsabilidad social empresarial, la debida diligencia y la gestión de riesgos.

Cerrar para proteger: una decisión de responsabilidad

En contextos de violencia o extorsión, suspender operaciones no es una señal de retirada ni de falta de compromiso con la comunidad. Desde un enfoque de RSC, es una medida preventiva orientada a salvaguardar la integridad del capital humano, reducir riesgos operativos y evitar la normalización de prácticas ilegales que vulneran a trabajadores, proveedores y clientes.

Este tipo de decisiones forman parte de los procesos de debida diligencia, cada vez más exigidos a las empresas en materia de derechos humanos, seguridad y gobernanza, incluso cuando los marcos regulatorios locales son insuficientes o poco efectivos.

caso OXXO en Río Bravo

Seguridad: un tema ESG poco visible

Aunque rara vez aparece de forma explícita en los reportes ESG, la seguridad impacta de manera directa en:

  • la continuidad del negocio,
  • la protección de colaboradores,
  • la estabilidad de las cadenas de suministro,
  • y la relación con comunidades locales.

El caso de Río Bravo demuestra que no puede haber operación responsable sin condiciones mínimas de seguridad, y que la sostenibilidad empresarial también depende del entorno institucional y del Estado de derecho.

La responsabilidad que no es empresarial

Es importante subrayar un punto clave: la seguridad pública no es responsabilidad de las empresas, sino del Estado, en coordinación con los distintos niveles de gobierno. La actuación de OXXO responde a un contexto de riesgo específico y no busca sustituir funciones gubernamentales.

Cuando estas condiciones fallan, las empresas se ven obligadas a tomar decisiones difíciles que impactan empleo, servicios y economía local, pero que buscan evitar daños mayores y proteger a las personas.

caso OXXO

Una conversación pendiente

El cierre temporal y posterior reapertura de tiendas OXXO en Río Bravo no es un hecho aislado. Refleja los desafíos estructurales que enfrentan empresas y comunidades en regiones afectadas por la extorsión y la violencia, y plantea una pregunta de fondo: ¿cómo integrar la seguridad, la legalidad y la gobernanza territorial en las agendas de sostenibilidad empresarial?

Mientras esa conversación siga ausente, los cierres temporales seguirán apareciendo como medidas reactivas, cuando en realidad son síntomas de un problema más profundo que exige soluciones institucionales de largo plazo.

¿Qué es la migración interna y por qué se habla poco de ella?

Cuando se habla de movilidad humana, la conversación pública suele centrarse en la migración internacional, las fronteras y los flujos entre países. Sin embargo, dentro de los propios territorios ocurre un fenómeno igual de profundo y mucho más frecuente: millones de personas se desplazan cada año sin cruzar una frontera nacional. Comprender qué es la migración interna resulta clave para interpretar estos cambios silenciosos.

Este tipo de movilidad transforma comunidades, mercados laborales y dinámicas sociales de forma estructural. No se trata solo de un fenómeno demográfico, sino de una variable crítica que incide en la estabilidad social, la cohesión comunitaria y la sostenibilidad de las operaciones empresariales a largo plazo.

¿Qué es la migración interna?

La migración interna se refiere al desplazamiento de personas dentro de un mismo país, ya sea entre regiones, estados, ciudades o zonas rurales y urbanas. Aunque no implica un cambio de nacionalidad ni procesos migratorios formales, sí conlleva transformaciones profundas en la vida económica, social y cultural de quienes migran y de los territorios involucrados.

A diferencia de la migración internacional, estos movimientos suelen pasar desapercibidos porque están normalizados como parte del desarrollo económico. Sin embargo, entender qué es la migración interna implica reconocer que no todos los desplazamientos responden a oportunidades, sino muchas veces a contextos de exclusión, precariedad o falta de alternativas.

Este fenómeno representa una señal temprana de desequilibrios territoriales que no deben ignorarse.

Un fenómeno cotidiano que rara vez entra en la agenda pública

La migración interna ocurre todos los días y en todos los países, pero rara vez ocupa un lugar central en la conversación pública o empresarial. Al no percibirse como una crisis inmediata, suele quedar fuera de los análisis estratégicos y de los mapas de riesgo social.

Esta invisibilidad tiene consecuencias. Cuando los desplazamientos se intensifican sin planeación, las comunidades receptoras enfrentan presión sobre servicios, vivienda y empleo, mientras que las comunidades de origen se debilitan económica y socialmente. Para las empresas, no observar estas dinámicas equivale a operar en territorios que cambian sin ser comprendidos.

Las causas estructurales detrás del desplazamiento interno

Detrás de la migración interna existen factores estructurales persistentes. La desigualdad regional, la concentración de oportunidades económicas y la falta de servicios básicos empujan a miles de personas a buscar alternativas en otros territorios.

En los últimos años, el cambio climático ha comenzado a jugar un papel cada vez más relevante. Sequías, pérdida de suelos productivos y escasez de agua están provocando desplazamientos internos que no siempre se reconocen como tales. Analizar qué es la migración interna desde estas causas permite dejar de ver el fenómeno como una elección individual y empezar a entenderlo como un síntoma de fallas sistémicas.

Impactos en el tejido social y la cohesión comunitaria

Los movimientos internos de población modifican el equilibrio social de los territorios. En las zonas receptoras pueden surgir tensiones derivadas de la competencia por recursos, empleo o vivienda, especialmente cuando no existen políticas de integración.

Estas tensiones no solo afectan a las comunidades, sino también a las empresas que operan en esos entornos. Conflictos sociales, rechazo comunitario o deterioro del entorno local suelen estar vinculados a procesos de movilidad mal gestionados. Desde la RSE, anticipar estos impactos permite diseñar estrategias que fortalezcan la cohesión social y reduzcan riesgos reputacionales.

¿Qué es la migración interna desde la perspectiva empresarial?

Para las empresas, entender qué es la migración interna no es un ejercicio académico, sino una herramienta estratégica. Los cambios demográficos influyen directamente en la disponibilidad de talento, la relación con las comunidades y la estabilidad del entorno operativo.

Las organizaciones que incorporan esta mirada en su análisis territorial pueden anticipar escenarios de riesgo social y adaptar sus programas de inversión comunitaria, empleabilidad o desarrollo local. La migración interna, observada con profundidad, ofrece información valiosa sobre hacia dónde se están desplazando las oportunidades… y dónde se están perdiendo.

La responsabilidad social tiene la capacidad de actuar como un puente entre poblaciones móviles y comunidades receptoras. Programas de capacitación, inclusión laboral y fortalecimiento comunitario pueden facilitar procesos de integración más equilibrados.

Además, trabajar con organizaciones sociales y autoridades locales permite abordar el fenómeno de forma colaborativa, evitando soluciones aisladas o de corto plazo. Incorporar el tema de la migración interna en la estrategia de RSE significa reconocer que el desarrollo sostenible también depende de cómo se gestionan los movimientos de personas dentro del territorio.

La migración interna es una de las fuerzas más determinantes —y menos discutidas— en la transformación social contemporánea. Comprender qué es la migración interna permite a las empresas anticipar riesgos, fortalecer la cohesión comunitaria y diseñar estrategias más alineadas con la realidad territorial. Hablar de este fenómeno no es abrir un nuevo tema, sino iluminar uno que siempre ha estado ahí y que hoy resulta imposible seguir ignorando.

El uso de la IA para dañar a las mujeres ya es una realidad, advierten expertos

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Durante años, la inteligencia artificial fue presentada como una herramienta neutral, capaz de impulsar la innovación, la eficiencia y el progreso social. Sin embargo, el despliegue acelerado de modelos generativos y plataformas de creación de imágenes ha revelado un ángulo mucho más oscuro: la capacidad de estas tecnologías para amplificar violencias existentes, especialmente contra mujeres y niñas, a una escala sin precedentes.

Hoy, el debate ya no gira en torno a riesgos hipotéticos. Casos recientes, como el escándalo de las imágenes sexualizadas creadas con Grok IA, muestran que la IA para dañar a las mujeres no solo es técnicamente posible, sino que se ha normalizado en comunidades digitales que utilizan estas herramientas para humillar, silenciar y violentar simbólicamente. Expertas, legisladoras y organizaciones advierten que, sin regulación y rediseño urgente, el problema apenas comienza.

Uso de la IA para dañar a las mujeres: de la innovación al abuso sistemático

La popularización de modelos generativos como Grok ha expuesto cómo ciertas plataformas permiten la creación de imágenes sexualizadas no consentidas a partir de fotografías reales. En foros como Reddit y Telegram, usuarios comparten abiertamente estrategias para eludir controles de seguridad, un fenómeno conocido como jailbreaking, con el objetivo explícito de generar contenido degradante de mujeres reales.

Investigadoras del Instituto para el Diálogo Estratégico (ISD) advierten que este no es un fenómeno marginal. Una investigación del organismo identificó decenas de aplicaciones de “nudificación” que, en conjunto, recibieron casi 21 millones de visitas en un solo mes de 2025, además de cientos de miles de menciones en redes sociales. La escala revela que la IA para dañar a las mujeres opera ya como una economía digital informal.

IA para dañar a las mujeres

A diferencia de otras tecnologías abusivas, la IA reduce drásticamente las barreras de entrada. No se requieren conocimientos técnicos avanzados ni acceso a software especializado. Bastan una imagen, una instrucción y una plataforma permisiva para producir contenido que puede arruinar reputaciones, carreras y salud mental.

Este uso no es accidental. Como señala Anne Craanen, investigadora del ISD, “existe un terreno muy fértil para que la misoginia prospere”. La arquitectura de muchas plataformas prioriza el engagement y la viralidad, incluso cuando el contenido reproduce violencia de género.

Fallas de diseño y la responsabilidad de las empresas tecnológicas

Mientras algunos modelos, como Claude o Gemini, han implementado bloqueos más estrictos, otros mantienen salvaguardas débiles o inconsistentes. Esta asimetría demuestra que el problema no es técnico, sino de voluntad corporativa y prioridades de diseño.

Nina Jankowicz, cofundadora del American Sunlight Project, lo resume con claridad: “Gran parte de la infraestructura de los deepfakes de abuso sexual está financiada por empresas que todos usamos a diario”. Esto incluye aplicaciones alojadas en tiendas convencionales como Apple o Google, lo que plantea serias dudas sobre los procesos de evaluación y responsabilidad empresarial.

El argumento de que las plataformas “no pueden controlar todos los usos” resulta cada vez menos sostenible. La IA para dañar a las mujeres se apoya en decisiones concretas: permitir ciertos prompts, no auditar resultados, priorizar crecimiento sobre seguridad y externalizar el daño a las víctimas.

Desde una perspectiva de responsabilidad social, esto implica una falla grave en el deber de diligencia debida. Las empresas no solo desarrollan tecnología: moldean normas sociales, incentivos y relaciones de poder. Ignorar el impacto diferenciado sobre las mujeres equivale a reproducir desigualdades estructurales bajo una capa de innovación.

El vacío legal y la urgencia de una reforma jurídica global

Aunque algunos países comienzan a reaccionar —como el Reino Unido, que pronto tipificará penalmente la creación de imágenes íntimas no consentidas—, el marco legal sigue siendo fragmentado y reactivo. Las tecnologías avanzan más rápido que las leyes, dejando a millones de mujeres desprotegidas frente a abusos transnacionales.

Expertas en derecho advierten que el daño no es solo individual. Clare McGlynn, profesora de la Universidad de Durham, subraya que estas prácticas buscan castigar y silenciar a las mujeres, afectando su participación pública y debilitando normas democráticas. El impacto, por tanto, es social y político.

Casos como el de la diputada británica Jess Asato, quien ha sido blanco recurrente de imágenes explícitas generadas con IA, evidencian cómo esta violencia se utiliza como herramienta de intimidación. “He hablado con muchísimas víctimas de situaciones mucho peores”, señaló, dejando claro que el problema precede a cualquier plataforma específica.

Frente a este escenario, especialistas coinciden en que no basta con ajustes internos. Se requiere una reforma jurídica global que establezca estándares claros: consentimiento explícito, responsabilidad compartida, sanciones efectivas y la obligación de diseñar tecnologías que prevengan, y no faciliten, el abuso.

IA para dañar a las mujeres

Regular, rediseñar y asumir responsabilidad

El auge de la IA para dañar a las mujeres demuestra que la neutralidad tecnológica es un mito peligroso. Cuando sistemas avanzados se despliegan sin perspectiva de género ni marcos éticos robustos, el resultado no es progreso, sino la amplificación de violencias históricas en formatos nuevos y más invasivos.

De cara al futuro, la discusión ya no puede limitarse a la moderación de contenidos. Es imprescindible exigir regulaciones vinculantes, un rediseño tecnológico centrado en la prevención del daño y una responsabilidad corporativa real. Proteger a las mujeres frente a estos abusos no es un freno a la innovación: es una condición mínima para que la tecnología pueda considerarse socialmente responsable.

¿Avances o retrocesos? Qué esperar para los derechos LGBTQ+ en 2026 a nivel global

El panorama internacional de los derechos humanos llega a 2026 atravesado por una profunda tensión entre avances sociales logrados en la última década y un renovado impulso conservador que busca revertirlos. En este contexto, los derechos LGBTQ+ en 2026 se perfilan como uno de los ejes más disputados a nivel global, condicionados por elecciones clave, decisiones judiciales de alto impacto y reformas legislativas que redefinirán el alcance de la igualdad y la no discriminación.

Tras un año marcado por recortes a la financiación internacional, reveses legales y discursos políticos abiertamente hostiles, la comunidad LGBTQ+ enfrenta un escenario incierto. Sin embargo, este contexto no es homogéneo: mientras algunos países consolidan avances históricos, otros refuerzan marcos normativos restrictivos. Analizar los derechos LGBTQ+ en 2026 exige, por tanto, una lectura regional y estratégica que permita identificar tanto los riesgos como las oportunidades que marcarán la agenda global. Por ello, te presentamos, a continuación, un despliegue de los avances y retrocesos que, según Eco-Business, podrían marcar este 2026 en lo que refiere a los derechos de esta comunidad.

Derechos LGBTQ+ en 2026: avances y retrocesos que marcarán la agenda global

África: entre criminalización y reconocimiento emergente

El continente africano muestra contrastes significativos en materia de derechos LGBTQ+ en 2026. En Botsuana, una demanda presentada por una pareja del mismo sexo podría abrir la puerta al debate sobre la igualdad matrimonial, aunque el país aún carece de un marco legal que la reconozca. En contraste, Ghana podría endurecer su legislación mediante el proyecto de ley de Valores Familiares, que refuerza disposiciones de la era colonial y criminaliza las relaciones entre personas del mismo sexo, lo que representaría un grave retroceso en derechos humanos.

Zimbabue, por su parte, ofrece una señal distinta: el inicio de un proceso de reforma legal para reconocer a las personas intersexuales marca un precedente relevante en la región. Este tipo de iniciativas, aunque limitadas, reflejan que los derechos LGBTQ+ en 2026 no avanzan de manera lineal, sino fragmentada y altamente dependiente del contexto político nacional.

derechos LGBTQ+ en 2026

Asia: tribunales, censura y control estatal

En Asia, los tribunales jugarán un papel decisivo. En Japón, los casos sobre matrimonio igualitario llegarán al Tribunal Supremo tras un fallo adverso del Tribunal Superior de Tokio, lo que podría definir el rumbo de los derechos LGBTQ+ en una de las economías más influyentes del mundo. Indonesia, en cambio, avanza hacia una mayor criminalización al penalizar las relaciones sexuales fuera del matrimonio, lo que en la práctica afecta directamente a las parejas del mismo sexo.

Además, la posible aprobación de una ley que prohíba el contenido LGBTQ+ en línea profundiza la censura digital y limita la libertad de expresión. Estos movimientos evidencian cómo, en 2026, los derechos LGBTQ+ se ven amenazados no solo por leyes penales, sino también por restricciones al acceso a la información y la visibilidad.

Europa: decisiones judiciales y reconocimientos parciales

Europa seguirá siendo un escenario clave para los derechos LGBTQ+ en 2026, especialmente por las resoluciones del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). El fallo pendiente sobre la ley anti-LGBTQ+ de Hungría podría sentar un precedente vinculante para los Estados miembros, reforzando los estándares de derechos humanos en la región. Asimismo, el caso de una mujer trans búlgara que no pudo cambiar legalmente su género podría ampliar el reconocimiento de la identidad de género en documentos oficiales.

En paralelo, Polonia podría aprobar contratos de cohabitación para parejas del mismo sexo, un avance limitado pero significativo en un país con fuerte resistencia conservadora. En contraste, Kazajstán ya implementó una ley que prohíbe la “propaganda LGBTQ+”, alineándose con modelos restrictivos que normalizan la discriminación desde el Estado.

derechos LGBTQ+ en 2026

América del Norte: retrocesos legales y disputas constitucionales

En Estados Unidos, los derechos LGBTQ+ en 2026 estarán profundamente marcados por la Corte Suprema. Los desafíos al fallo Obergefell de 2015, que legalizó el matrimonio igualitario, reabren un debate que se creía cerrado. A ello se suman decisiones clave sobre la prohibición de terapias de conversión y la participación de niñas trans en deportes femeninos, casos que podrían redefinir la protección constitucional contra la discriminación.

México presenta una dinámica distinta: varios estados podrían reformar sus códigos penales para tipificar el transfemicidio, un avance relevante en el reconocimiento de la violencia específica que enfrentan las mujeres trans. Este contraste regional subraya la coexistencia de avances y retrocesos dentro de un mismo bloque geográfico.

Sudamérica y Oceanía: políticas públicas y debates bioéticos

En Sudamérica, Chile podría fortalecer la protección contra el acoso escolar por orientación sexual e identidad de género, consolidando un enfoque preventivo desde las instituciones educativas. En Oceanía, Australia y Nueva Zelanda enfrentan debates complejos sobre los derechos de personas intersexuales y trans, especialmente en relación con tratamientos médicos y bloqueadores de la pubertad.

Estas discusiones reflejan una evolución del debate público: más allá del reconocimiento legal, los derechos LGBTQ+ en 2026 se juegan en el diseño de políticas públicas, la ética médica y la protección de la infancia y adolescencia desde un enfoque de derechos humanos.

derechos LGBTQ+ en 2026

Más allá de la ley: financiamiento, deporte y poder simbólico

Un aspecto transversal que marcará los derechos LGBTQ+ en 2026 es la reducción de la financiación internacional para programas de igualdad y prevención del VIH, particularmente tras decisiones de la administración estadounidense. Este recorte debilita a organizaciones de la sociedad civil que históricamente han sostenido avances en contextos adversos.

Asimismo, el anuncio del Comité Olímpico Internacional sobre los criterios de elegibilidad para atletas trans tendrá un impacto simbólico y práctico en el deporte global. Estas decisiones no solo afectan a atletas individuales, sino que influyen en la narrativa pública sobre inclusión, ciencia y derechos, demostrando que el debate trasciende el ámbito legal y se inserta en la cultura y la opinión pública.

Un año decisivo para los derechos LGBTQ+ en 2026

El escenario global muestra que los derechos LGBTQ+ en 2026 estarán definidos por una disputa constante entre fuerzas que buscan consolidar la igualdad y actores que promueven retrocesos normativos y culturales. No se trata únicamente de avances o retrocesos aislados, sino de una reconfiguración del compromiso internacional con los derechos humanos en su conjunto.

Para gobiernos, empresas y organizaciones sociales, el reto será asumir un rol activo y coherente, entendiendo que la protección de los derechos LGBTQ+ no es una agenda sectorial, sino un indicador clave de la salud democrática y del respeto al Estado de derecho. En un mundo cada vez más polarizado, 2026 podría convertirse en un punto de inflexión que defina el rumbo de la igualdad en la próxima década.

Cómo detectar señales tempranas de desgaste reputacional

En un entorno hiperconectado, donde la información circula con velocidad y los públicos son cada vez más exigentes, la reputación se ha convertido en uno de los activos más frágiles y valiosos de cualquier organización. Una decisión mal comunicada, una incoherencia entre el discurso y la práctica o una crisis mal gestionada pueden erosionar la confianza construida durante años en cuestión de días.

El desgaste reputacional rara vez ocurre de manera súbita. Por el contrario, suele manifestarse a través de señales tempranas que, si no se identifican a tiempo, se acumulan hasta detonar crisis de mayor escala. Aprender a reconocer estos indicios permite a las organizaciones actuar de forma preventiva, proteger su legitimidad social y fortalecer su estrategia de responsabilidad social y gobernanza.

6 formas de detectar el desgaste reputacional de manera temprana

1. Cambios en el tono y la narrativa de la conversación pública

Una de las primeras señales de desgaste reputacional aparece en la forma en que los públicos hablan de la organización. No se trata únicamente de críticas explícitas, sino de cambios sutiles en el tono, el lenguaje y los marcos narrativos que comienzan a predominar en medios, redes sociales y espacios de opinión.

Cuando el discurso pasa de la expectativa positiva a la duda recurrente, o cuando conceptos como desconfianza, incongruencia o falta de transparencia se vuelven frecuentes, la reputación comienza a erosionarse. Monitorear la conversación cualitativa, más allá de métricas de alcance o volumen, resulta clave para detectar estos desplazamientos tempranos.

desgaste reputacional

2. Incremento de cuestionamientos por parte de grupos de interés clave

El desgaste reputacional también se refleja en la relación con stakeholders estratégicos como colaboradores, comunidades, inversionistas, proveedores o aliados. Cuando estos grupos comienzan a expresar dudas, solicitar explicaciones adicionales o mostrar resistencia frente a decisiones organizacionales, suele existir un problema de confianza subyacente.

Estas señales pueden manifestarse en encuestas internas, asambleas comunitarias, juntas con inversionistas o incluso en procesos de negociación más largos y tensos. Ignorar estas alertas internas suele ser un error, ya que los grupos de interés suelen percibir el desgaste antes de que este se haga visible públicamente.

3. Pérdida de coherencia entre discurso y prácticas reales

Otra señal temprana de desgaste reputacional surge cuando existe una brecha creciente entre lo que la organización comunica y lo que realmente hace. Esta incoherencia es particularmente sensible en temas como sostenibilidad, derechos humanos, diversidad o ética corporativa.

Cuando los públicos detectan que los compromisos declarados no se reflejan en acciones concretas, la credibilidad comienza a deteriorarse. En estos casos, el desgaste no siempre se traduce en una crisis inmediata, pero sí en una pérdida progresiva de legitimidad que puede ser difícil de revertir.

desgaste reputacional

4. Disminución de la capacidad de influir en la agenda pública

Las organizaciones con buena reputación suelen tener voz y autoridad en los temas que les competen. Un indicador temprano de desgaste reputacional es la reducción de esa capacidad de influencia, ya sea porque los medios consultan menos a la organización o porque sus posicionamientos generan menor impacto.

Esta pérdida de centralidad en la conversación pública puede pasar desapercibida si no se analiza de forma estratégica. Sin embargo, suele ser una señal clara de que la organización está dejando de ser vista como un referente confiable o legítimo en su sector.

5. Aumento de microcrisis y controversias recurrentes

El desgaste reputacional rara vez se expresa a través de una sola gran crisis. Con frecuencia, se manifiesta en una sucesión de microcrisis, polémicas menores o controversias que, de forma aislada, podrían parecer manejables, pero que en conjunto generan una narrativa negativa persistente.

Cuando las organizaciones se ven obligadas a reaccionar constantemente a críticas similares, aclaraciones repetidas o cuestionamientos recurrentes, es una señal de que el problema no es coyuntural, sino estructural. En estos casos, la gestión reactiva deja de ser suficiente.

6. Erosión de la confianza interna y del orgullo de pertenencia

Finalmente, una de las señales más subestimadas del desgaste reputacional es la pérdida de confianza al interior de la organización. Cuando colaboradores muestran menor compromiso, disminuye el orgullo de pertenencia o aumenta la rotación, la reputación interna comienza a fracturarse.

Este desgaste interno suele preceder al externo. Los colaboradores son portadores clave de la reputación y, cuando su percepción se deteriora, el impacto eventualmente se traslada al entorno externo, afectando la imagen y credibilidad de la organización.

desgaste reputacional

El desgaste reputacional como riesgo estratégico y no solo comunicacional

El desgaste reputacional no debe entenderse únicamente como un problema de comunicación o manejo de crisis. Se trata de un riesgo estratégico que atraviesa la gobernanza, la cultura organizacional y la toma de decisiones. Su origen suele estar en fallas estructurales más profundas que una narrativa mal construida.

En el contexto de la responsabilidad social, este desgaste se vincula directamente con la pérdida de licencia social para operar. Las organizaciones que no identifican a tiempo estas señales se enfrentan a mayores costos operativos, menor atracción de talento, presión regulatoria y deterioro en la relación con comunidades y autoridades.

Abordar el desgaste reputacional de forma preventiva implica construir sistemas de escucha activa, fortalecer la coherencia entre propósito y acción, y asumir la reputación como un activo dinámico que requiere gestión continua, no solo reacción ante la crisis.

Anticiparse para proteger la confianza

Identificar las señales tempranas del desgaste reputacional permite a las organizaciones pasar de una lógica reactiva a una estrategia preventiva. Reconocer estos indicios no implica aceptar una derrota, sino asumir con madurez que la reputación se construye y se erosiona todos los días, a partir de decisiones concretas.

En una época donde la confianza es un recurso escaso, anticiparse al desgaste reputacional es una ventaja competitiva y ética. Las organizaciones que desarrollan esta capacidad no solo protegen su imagen, sino que fortalecen su legitimidad social, su impacto positivo y su sostenibilidad a largo plazo.

Aborto por ansiedad climática: el caso que abre un nuevo debate social

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La historia de una mujer de 37 años, madre de dos hijos y con una vida familiar estable, pone sobre la mesa una conversación incómoda pero cada vez más presente: cómo la crisis climática impacta no solo en políticas públicas o modelos económicos, sino también en las decisiones más íntimas. De acuerdo con la historia de la mujer, compartida por The Guardian, desde hace años, la preocupación por el deterioro ambiental forma parte de su vida cotidiana y se intensificó tras la maternidad, al tomar conciencia de que sus hijos enfrentarán un mundo más vulnerable que el suyo.

Ese compromiso se tradujo en hábitos de vida sostenibles y en una reflexión constante sobre el futuro. Sin embargo, también convivió con una ansiedad posparto no resuelta y con una sensación persistente de fragilidad emocional. En ese contexto, el deseo de ampliar la familia comenzó a chocar con el temor profundo a traer otra vida a un planeta en crisis, dando origen a una experiencia que hoy interpela al debate social desde una mirada ética, emocional y de responsabilidad colectiva.

El deseo de maternar frente a un planeta incierto

Aunque se sentía agradecida por tener dos hijos sanos, la idea de un tercero aparecía como un anhelo difícil de ignorar. Ver crecer rápidamente a sus hijos, mientras otras mujeres de su entorno aún transitaban la crianza temprana, activó preguntas sobre el tiempo, la edad y los proyectos no cumplidos.

Su pareja se mostró dispuesto a acompañar esa decisión, pero la reflexión no fue sencilla. La crisis climática, lejos de ser una preocupación abstracta, se había convertido en un factor determinante al imaginar el futuro de un nuevo hijo y las condiciones en las que viviría.

Al quedar embarazada, la ansiedad se intensificó de manera abrupta. En pocos días, el miedo al futuro, a la inacción de los gobiernos y al deterioro ambiental se volvió paralizante. Tras dialogarlo con amigas y con su esposo, decidió interrumpir el embarazo, una experiencia que hoy se identifica como aborto por ansiedad climática.

aborto por ansiedad climática

Este término comienza a circular para describir decisiones reproductivas atravesadas por la ecoansiedad, entendida como una reacción emocional legítima frente a amenazas reales.

No se trata de una falta de deseo de maternar, sino de un conflicto profundo entre el cuidado, la responsabilidad y el miedo al porvenir.

Alivio inmediato y un duelo postergado

Tras la interrupción del embarazo, la primera sensación fue de alivio. Sin embargo, con el paso de las semanas apareció una tristeza persistente y un fuerte sentimiento de culpa. La terapia y el tratamiento farmacológico ayudaron a reducir la ansiedad, pero no lograron cerrar el proceso emocional. Un año después, el arrepentimiento seguía presente. La decisión de intentar nuevamente un embarazo surgió como una forma de reconciliación interna, aunque también como un intento de dar sentido a la experiencia previa.

El segundo embarazo reactivó, casi de inmediato, la misma ansiedad intensa. La percepción de un futuro negativo volvió a dominar el escenario emocional. Finalmente, el proceso terminó en un aborto espontáneo, profundizando el duelo y la sensación de haber atravesado una cadena de pérdidas sin espacios claros para elaborarlas. Desde entonces, la mujer ha buscado construir satisfacción con su familia de cuatro, aunque persiste la pregunta sobre cómo comprender lo sucedido y cómo aceptar decisiones tomadas desde el miedo y la vulnerabilidad emocional.

Aborto por ansiedad climática y salud mental: lo que dicen los especialistas

En terapia con la psicoterapeuta y psicoanalista Jo Stubley, el foco se desplazó hacia el significado de la maternidad y la historia personal. La especialista señaló la presencia de soledad, de expectativas no cuestionadas y de una falta de tiempo para el duelo. También subrayó que, en cierto sentido, todas las personas deberían sentir ansiedad climática, aunque socialmente se viva en la negación.

Desde esta mirada, el aborto por ansiedad climática no puede analizarse de forma aislada, sino como parte de un contexto más amplio donde la crisis ambiental, la salud mental y las presiones sociales sobre las mujeres se entrecruzan.

La ansiedad climática no afecta solo a los adultos. Expertos en salud mental advierten que niñas, niños y adolescentes son especialmente vulnerables a los efectos psicológicos del cambio climático, tanto por la exposición directa a fenómenos extremos como por el consumo constante de información sobre devastación ambiental.

Estas preocupaciones pueden impactar en el sueño, la alimentación, el rendimiento escolar y las relaciones sociales. Lejos de ser un trastorno, se trata de una respuesta natural que refleja empatía y conciencia, pero que requiere acompañamiento y validación por parte de los adultos.

El rol de madres, padres y cuidadores

Especialistas coinciden en que escuchar y reconocer las emociones de la infancia es clave. Hablar del cambio climático de forma honesta, adaptada a la edad y acompañada de acciones concretas, ayuda a transformar la angustia en resiliencia. También recomiendan cuidar la forma en que los adultos expresan sus propias preocupaciones, regular la exposición a noticias y fomentar la participación en iniciativas colectivas que transmitan esperanza y sentido de pertenencia.

La crisis climática no solo genera impactos ambientales y económicos, sino también consecuencias profundas en la salud mental y en la toma de decisiones personales.

La inacción institucional amplifica la ansiedad individual. Por ello, empresas, gobiernos y organizaciones tienen un papel clave en generar políticas, narrativas y acciones que reduzcan la sensación de abandono y refuercen la idea de un futuro posible.

La experiencia de esta mujer evidencia cómo la crisis climática atraviesa la vida cotidiana y las decisiones más íntimas. No se trata solo de una historia personal, sino de un reflejo de tensiones sociales más amplias que conectan maternidad, salud mental y sostenibilidad.

Aceptar lo vivido, como señaló su terapeuta, implica detenerse, hacer espacio para el duelo y permitir que las emociones sean escuchadas. En un contexto de transformación global, comprender estos procesos resulta clave para construir una conversación más empática y responsable sobre el futuro que estamos creando —y heredando— como sociedad.

Perspectivas del sector eléctrico mexicano para 2026

Tras la publicación del nuevo Reglamento de la Ley del Sector Eléctrico el pasado 3 de octubre y las regulaciones que desde entonces ha emitido la autoridad federal en materia eléctrica, se concretan cambios en este nuevo sector, como la prevalencia del gobierno en la generación eléctrica, la planeación de la generación y un incremento en el rol de la CFE.

A pesar de las posibles limitaciones para la inversión privada, el sector presenta un enfoque de oportunidades. La supervisión estatal se alinea con el impulso a la transición energética, el desarrollo económico y la accesibilidad de la electricidad para toda la población.

Al respecto, Valeria Amezcua, Maestra en Energía y Sustentabilidad y socia fundadora de la consultora Regenerative, y Lilia Alonzo, Maestra y abogada experta en sector eléctrico y socia fundadora de Áurea Partners, analizan los puntos clave del nuevo marco:

Las nuevas Convocatorias que emita el gobierno al menos cada año, permitirán al sector privado acceder a una tramitación ágil y con mayor certeza, ya que desarrollarán ‘Proyectos Estratégicos’ para el país”, señala Alonzo, “los interesados en instalar centrales eléctricas pueden presentar sus proyectos desde hoy para ser considerados en la planeación vinculante y que la SENER pueda evaluar su pertinencia bajo el estado actual de la oferta y demanda”.

La nueva regulación emitida en materia de otorgamiento de permisos de generación, aporta mayor claridad sobre las condiciones para solicitar ya un permiso de generación en modalidad de autoconsumo, complementa Alonzo:

“Ya comenzó su proceso de consulta pública la regulación específica para el Autoconsumo, con lo que se completa el marco regulatorio  necesario para el impulso del Autoconsumo.”

sector eléctrico

Este nuevo marco entra en vigor a pesar de que hay elementos pendientes. “El reglamento ya entró en vigor, y ya se emitieron algunas regulaciones como la relacionada con la planeación vinculante, permisos y la de impacto social”, advierte Valeria Amezcua. “Pero aún hay al menos 20 regulaciones que son necesarias para aclarar las reglas del juego en temas tan importantes como generación distribuida, almacenamiento, demanda controlable y electromovilidad”.

Las empresas del sector deben considerar los nuevos ajustes, ya que varias inversiones previamente detenidas están siendo reactivadas. La inversión privada busca contribuir al sector eléctrico en México y ampliar la capacidad de generación para cubrir la demanda de industrias, comercios y la sociedad en general. Además, el aumento de planes de transición y eficiencia energética en gobiernos municipales y estatales sugiere que las nuevas reglas facilitan su implementación.

“El 2026 se proyecta como un año de mucho movimiento, una ola de nuevas reglas en el sector eléctrico, acompañadas de inversiones públicas y privadas. Es el momento ideal para que las empresas, gobiernos y organizaciones se anticipen y revisen sus proyectos y planes de inversión, para atender necesidades faltantes como la transición energética y condiciones más eficientes y económicas de adquirir su electricidad”, finalizó Amezcua.

¿Por qué EE. UU. financia la justicia laboral en México con 23 millones de dólares?

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El anuncio de que EE. UU. financiará la justicia laboral en México fue dado a conocer este martes mediante un comunicado oficial del Departamento de Trabajo de Estados Unidos y difundida públicamente por la Embajada estadounidense en México a través de sus canales institucionales. El anuncio formalizó una asignación de 23.4 millones de dólares destinada a reforzar la consolidación del Sistema de Justicia Laboral mexicano, en un momento de creciente atención internacional al cumplimiento de los compromisos laborales del T-MEC.

La medida responde a la preocupación de la administración estadounidense por prácticas laborales en México que, de acuerdo con su diagnóstico, distorsionan la competencia regional al suprimir salarios y otorgar ventajas injustas a determinados actores económicos. En ese contexto, el financiamiento se concibe como una herramienta preventiva y correctiva para asegurar que la reforma laboral mexicana —impulsada desde 2019— se aplique de forma efectiva en sectores estratégicos que compiten directamente con empresas y trabajadores de Estados Unidos.

EE. UU. financia la justicia laboral en México como parte del T-MEC

Que EE. UU. financia la justicia laboral en México no es una decisión improvisada, sino una acción formalizada a través del Departamento de Trabajo estadounidense. En esta ocasión, se asignaron 23.4 millones de dólares para fortalecer la aplicación de la ley laboral mexicana, canalizados mediante dos organizaciones: Partners of the Americas y Creative Associates International.

Del total, 15.4 millones de dólares fueron entregados a Partners of the Americas y 8 millones a Creative Associates International. Ambos proyectos serán administrados por la Oficina de Asuntos Laborales Internacionales (ILAB), con el objetivo explícito de garantizar que el comercio bilateral beneficie a trabajadores y empresas de Estados Unidos.

Según el comunicado oficial, el financiamiento busca combatir prácticas anti-laborales que “suprimen salarios y crean un campo de juego desigual”. En otras palabras, se trata de evitar que empresas se beneficien de una aplicación laxa de la ley laboral en México para reducir costos y obtener ventajas competitivas frente a compañías estadounidenses.

Este enfoque refleja una visión ampliada del comercio internacional, donde los derechos laborales dejan de ser un asunto interno para convertirse en un componente central de la competitividad regional. Así, EE. UU. financia la justicia laboral en México como una herramienta para proteger su propio mercado laboral.

Sectores estratégicos, cumplimiento y control transfronterizo

Uno de los elementos clave del financiamiento es su focalización en sectores prioritarios del T-MEC que compiten directamente con empresas estadounidenses. El Departamento de Trabajo subrayó que una aplicación débil de la ley laboral en estos sectores puede “socavar” el empleo y los salarios en Estados Unidos.

Los proyectos financiados buscan fortalecer la fiscalización, mejorar las capacidades institucionales y empoderar a los trabajadores para denunciar violaciones laborales. Esto incluye el uso del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida del T-MEC, una herramienta inédita que permite activar revisiones directas a empresas específicas sin pasar por procesos estatales largos.

Desde la perspectiva estadounidense, estas acciones corrigen distorsiones de competencia generadas por “malos actores” que incumplen la ley laboral. Desde México, representan una presión constante para consolidar la reforma laboral iniciada en 2019 y asegurar que los nuevos tribunales y centros de conciliación funcionen de manera efectiva.

No es menor que EE. UU. financia la justicia laboral en México mientras refuerza su capacidad de supervisión indirecta. El modelo combina cooperación técnica con mecanismos de control que trascienden las fronteras nacionales y redefinen la gobernanza laboral en América del Norte.

EE. UU. financia la justicia laboral en México

Cooperación, intereses y gobernanza laboral

El hecho de que EE. UU. financia la justicia laboral en México con 23 millones de dólares revela que los derechos laborales se han convertido en un eje estratégico del comercio internacional. La inversión no responde únicamente a una preocupación social, sino a la necesidad de proteger salarios, empleo y competitividad en el mercado estadounidense.

Para México, este financiamiento representa tanto una oportunidad como un desafío. Si bien aporta recursos y capacidades para consolidar su reforma laboral, también implica un escrutinio permanente sobre el cumplimiento de sus compromisos. En un entorno donde la responsabilidad social, la gobernanza y el comercio están cada vez más entrelazados, la justicia laboral se confirma como un terreno clave de disputa y cooperación regional.

Explotar petróleo venezolano: el plan de EE.UU. que amenaza el límite climático de 1,5 °C

La crisis climática se encuentra en un punto crítico en el que cada decisión energética tiene consecuencias globales. En este contexto, la reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela y el llamado del expresidente Donald Trump para que empresas estadounidenses inviertan masivamente en la industria petrolera del país sudamericano han encendido las alarmas de la comunidad climática internacional. Más allá de las implicaciones geopolíticas, el debate se centra en el impacto ambiental que tendría reactivar y expandir una de las reservas de crudo más grandes —y más contaminantes— del mundo.

Un análisis realizado para The Guardian por ClimatePartner advierte que explotar petróleo venezolano no es una decisión neutral desde el punto de vista climático. Por el contrario, podría consumir una porción significativa del presupuesto de carbono restante del planeta, poniendo en jaque el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C. 

El análisis de ClimatePartner: datos que encienden las alertas

El estudio elaborado por ClimatePartner modeló un escenario de crecimiento progresivo de la producción petrolera venezolana impulsado por la inversión estadounidense. En concreto, se analizó un aumento de la producción de +0,5 millones de barriles diarios para 2028, escalando hasta +1,58 millones de barriles por día entre 2035 y 2050. Aunque estas cifras estarían aún por debajo del pico histórico de 3,5 millones de barriles diarios alcanzado en la década de 1990, su impacto climático sería descomunal.

De acuerdo con el análisis, un escenario de este tipo consumiría gran parte del presupuesto global de carbono restante necesario para mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C. Hollie Parry, analista sénior de ClimatePartner, fue contundente al respecto:

“La decisión de aumentar la producción de uno de los crudos con mayor intensidad de carbono del mundo a niveles históricos consumiría aproximadamente el 13 % del presupuesto global de carbono restante“.

https://twitter.com/Juan_OrtizMX/status/2007505509163679976?s=20

Este dato es particularmente alarmante si se considera que se trata de la expansión de un solo país productor. ClimatePartner subraya que explotar petróleo venezolano a esta escala equivaldría a casi una década de emisiones de toda la Unión Europea concentradas en una única decisión de política energética.

En un momento en el que la ciencia climática exige reducciones rápidas y sostenidas de emisiones, este escenario consolidaría décadas adicionales de dependencia a los combustibles fósiles.

Un crudo extremo en un mundo con presupuestos de carbono limitados

Uno de los factores que agrava el impacto de explotar petróleo venezolano es la naturaleza del propio recurso. El crudo del país, particularmente el extraído de la Faja del Orinoco, es clasificado como pesado y ácido, con una consistencia densa y un alto contenido de azufre. Estas características hacen que su extracción y procesamiento requieran enormes cantidades de energía, elevando de forma significativa su huella de carbono.

Un estudio de S&P Global Platts Analytics concluyó que los yacimientos de la Faja del Orinoco presentan, con diferencia, la mayor intensidad de carbono entre las principales regiones petroleras del mundo. Para dimensionar el problema, la intensidad de carbono del crudo venezolano alcanza los 1.460 kg de CO₂e por barril de petróleo equivalente, frente a los apenas 1,6 kg de CO₂e/bpe del crudo producido en el campo Johan Sverdrup de Noruega. La diferencia es tan extrema que el propio informe califica el caso venezolano como “incompatible” con un escenario de presupuestos de carbono ajustados.

Desde una perspectiva de responsabilidad social, este dato cuestiona cualquier narrativa que intente justificar la expansión petrolera como una transición ordenada. Explotar petróleo venezolano implica apostar por uno de los combustibles más intensivos en carbono del planeta justo cuando la ventana para actuar se está cerrando rápidamente.

explotar petróleo venezolano

Implicaciones climáticas, éticas y de gobernanza global

Más allá de las cifras, la propuesta de reactivar masivamente la industria petrolera venezolana plantea interrogantes profundos sobre coherencia climática y gobernanza internacional. Mientras muchos países refuerzan sus compromisos de reducción de emisiones y transición energética, impulsar una expansión fósil de esta magnitud envía una señal contradictoria a los mercados, a los inversionistas y a la sociedad civil.

Organizaciones ambientalistas han calificado la estrategia como imprudente y peligrosa. Mads Christensen, director ejecutivo de Greenpeace Internacional, advirtió:

 “El único camino seguro hacia adelante es una transición justa que nos aleje de los combustibles fósiles, que proteja la salud, salvaguarde los ecosistemas y apoye a las comunidades en lugar de sacrificarlas por ganancias a corto plazo”

Desde esta óptica, explotar petróleo venezolano no solo amenaza el límite climático de 1,5 °C, sino que también profundiza las desigualdades y los riesgos asociados a un modelo energético obsoleto.

Para las empresas que operan bajo criterios ESG, involucrarse en proyectos de este tipo también conlleva riesgos reputacionales y financieros. En un entorno donde inversionistas y reguladores exigen alineación con los objetivos climáticos, apostar por uno de los crudos más contaminantes del mundo puede convertirse en un pasivo difícil de justificar a largo plazo.

explotar petróleo venezolano

Una decisión que pone a prueba los compromisos climáticos

Explotar petróleo venezolano representa mucho más que una oportunidad energética o económica para Estados Unidos: significa un desafío a los compromisos climáticos globales y las decisiones geopolíticas reales. Los datos de ClimatePartner muestran con claridad que esta expansión consumiría una fracción desproporcionada del presupuesto de carbono restante, acercando peligrosamente al planeta a un escenario de calentamiento irreversible.

Para quienes trabajan en responsabilidad social y sostenibilidad, este caso subraya una lección incómoda pero necesaria: no todas las reservas fósiles pueden ni deben ser explotadas. En un mundo que necesita limitar el calentamiento a 1,5 °C, insistir en crudos de intensidad extrema no solo es ambientalmente inviable, sino éticamente cuestionable. La transición energética exige decisiones difíciles, y este plan pone en evidencia cuán lejos aún estamos de asumirlas plenamente.

¿Alarma exagerada? Científicos cuestionan el hallazgo de microplásticos en el cuerpo humano

Durante los últimos años, las investigaciones sobre microplásticos han captado la atención de la comunidad científica, los responsables de políticas públicas y los medios de comunicación internacionales. Estudios de alto perfil han afirmado detectar microplásticos y nanoplásticos en órganos humanos como el cerebro, la sangre, la placenta, los testículos y las arterias, generando preocupación por sus posibles impactos en la salud. Sin embargo, a medida que el volumen de publicaciones aumenta, también lo hacen las dudas sobre la solidez metodológica de muchos de estos hallazgos.

Si bien nadie cuestiona que la contaminación plástica es omnipresente —la producción de plástico se ha multiplicado por 200 desde la década de 1950 y menos del 10 % se recicla—, lo que hoy se debate es la calidad de la evidencia que sustenta algunas conclusiones alarmantes. Según información de The Guardian, científicos especializados en química analítica han advertido que varias investigaciones sobre microplásticos podrían estar reportando falsos positivos, lo que plantea riesgos tanto para la credibilidad científica como para el diseño de regulaciones basadas en evidencia débil.

Investigaciones sobre microplásticos bajo la lupa científica

Las investigaciones sobre microplásticos en tejidos humanos enfrentan un desafío central: la detección de partículas extremadamente pequeñas se encuentra al límite de las capacidades analíticas actuales. Técnicas como la pirólisis acoplada a cromatografía de gases y espectrometría de masas (Py-GC-MS) se utilizan ampliamente, pero presentan limitaciones importantes cuando se aplican a muestras biológicas complejas.

Un análisis reciente identificó al menos 18 estudios que no consideraron adecuadamente que ciertos tejidos humanos, especialmente los ricos en grasa, pueden generar señales químicas fácilmente confundibles con plásticos comunes. Esto es especialmente relevante en órganos como el cerebro, que contiene aproximadamente un 60 % de lípidos, lo que incrementa el riesgo de falsos positivos en los resultados.

El caso más emblemático fue un estudio que afirmaba que los niveles de microplásticos en el cerebro humano habían aumentado de forma acelerada entre 1997 y 2024. Aunque el artículo fue publicado en una revista de alto impacto, posteriormente recibió una carta de “Asuntos pendientes” señalando “controles de contaminación limitados y falta de pasos de validación”, lo que podría afectar la fiabilidad de las concentraciones reportadas.

investigaciones sobre microplásticos

El químico ambiental Dušan Materić, del Centro Helmholtz de Investigación Ambiental, fue contundente al respecto: “Se sabe que la grasa produce falsos positivos en la prueba del polietileno. El cerebro es mayoritariamente grasa”. Para él, más de la mitad de los artículos de alto impacto que reportan microplásticos en tejidos biológicos presentan serias dudas metodológicas.

Argumentos a favor y en contra: entre la alarma y la cautela

Quienes defienden estas investigaciones sobre microplásticos argumentan que el campo se encuentra en una fase temprana de desarrollo y que no existe aún un “manual” estandarizado para medir partículas tan pequeñas en el cuerpo humano. El profesor Matthew Campen, autor principal de varios estudios cuestionados, sostuvo que muchas críticas “son conjeturales y no están respaldadas por datos reales”, y reconoció que el objetivo es mejorar continuamente los métodos disponibles.

Desde esta perspectiva, los estudios pioneros cumplen una función exploratoria fundamental: poner el tema sobre la mesa y acelerar el desarrollo de mejores técnicas analíticas. Además, publicaciones como The Lancet han advertido que los plásticos representan un “peligro grave, creciente y poco reconocido” para la salud humana, considerando todo su ciclo de vida, desde la extracción de combustibles fósiles hasta su eliminación.

En contraste, los críticos señalan que publicar resultados poco robustos puede generar alarmismo injustificado. Cassandra Rauert, química ambiental de la Universidad de Queensland, afirmó que “muchas de las concentraciones de microplásticos que se informan son completamente irreales” y subrayó que no es biológicamente plausible que grandes partículas de entre 3 y 30 micrómetros atraviesen barreras biológicas y se acumulen en órganos vitales.

investigaciones sobre microplásticos

Además, existe el riesgo de que evidencia errónea derive en políticas públicas mal diseñadas. Regulaciones basadas en datos débiles no solo pueden ser ineficaces, sino que también pueden ser utilizadas por los grupos de presión de la industria del plástico para desacreditar preocupaciones legítimas sobre la contaminación ambiental y sus impactos reales.

Riesgos regulatorios y efectos colaterales de la evidencia científica débil

La publicación de estudios metodológicamente débiles puede erosionar la confianza en la ciencia y alimentar narrativas negacionistas. Roger Kuhlman, exquímico de Dow Chemical, calificó esta situación como “una bomba”, al obligar a reevaluar “todo lo que creemos saber sobre los microplásticos en el cuerpo, que al parecer no es mucho”.

Desde el ámbito regulatorio, la falta de estándares específicos para el análisis de microplásticos y nanoplásticos complica la toma de decisiones. A diferencia de otros contaminantes, aún no existen guías ampliamente aceptadas que establezcan controles de calidad mínimos, blancos analíticos obligatorios o validaciones cruzadas entre técnicas.

No obstante, hay señales positivas. Expertos como Frederic Béen, de la Vrije Universiteit Amsterdam, destacan que el uso de múltiples técnicas analíticas está mejorando rápidamente y que cada vez se reduce la incertidumbre sobre la presencia de microplásticos. El verdadero reto, subrayan, es determinar con precisión cuántos hay y qué implicaciones reales tienen para la salud humana.

investigaciones sobre microplásticos

Rigor científico antes que titulares

El debate en torno a las investigaciones sobre microplásticos revela una tensión clave entre la urgencia de comprender un problema emergente y la necesidad de mantener los estándares científicos más altos. Si bien es altamente probable que los seres humanos estén expuestos a microplásticos de forma cotidiana, la evidencia actual sobre su distribución y concentración en el cuerpo sigue siendo limitada y, en algunos casos, poco fiable.

Para la comunidad científica, las empresas y los responsables de políticas públicas, el camino a seguir exige mayor colaboración, transparencia metodológica y cautela en la comunicación de resultados. Como advirtieron varios expertos, generar alarma sin datos sólidos no solo es irresponsable, sino que puede socavar los esfuerzos reales por reducir la contaminación plástica. En un contexto donde la producción de plástico sigue en aumento, avanzar con rigor y evidencia robusta es tan importante como actuar con urgencia.

¿Qué es la educación no formal y por qué se continúa subestimando?

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En un mundo marcado por la transformación tecnológica acelerada, la crisis de los sistemas educativos tradicionales y la urgencia de cerrar brechas sociales, la forma en la que aprendemos está cambiando más rápido que las instituciones que históricamente han definido la educación. Hoy, el aprendizaje ocurre fuera del aula, más allá de los planes de estudio oficiales y sin necesariamente otorgar títulos reconocidos por el Estado, aunque con impactos tangibles en la vida de las personas.

En este contexto, la pregunta sobre qué es la educación no formal cobra especial relevancia. A pesar de su papel clave en el desarrollo de habilidades, la inclusión social y la empleabilidad, este tipo de educación sigue siendo subestimado, invisibilizado o considerado complementario. Entender su valor no solo es un ejercicio académico, sino una necesidad en un mundo cambiante y que necesita cerrar brechas sociales.

¿Qué es la educación no formal y en qué se diferencia de la educación formal?

Para comprender qué es la educación no formal, es necesario partir de una definición clara: se trata de todas aquellas actividades educativas organizadas, intencionales y sistemáticas que ocurren fuera del sistema educativo formal y que no conducen, necesariamente, a un título oficial. Sin embargo, esto no significa que carezcan de estructura, objetivos o impacto.

A diferencia de la educación formal —regulada por el Estado, con planes de estudio obligatorios, evaluaciones estandarizadas y certificaciones oficiales—, la educación no formal se caracteriza por su flexibilidad. Sus contenidos se adaptan a contextos específicos, necesidades locales y perfiles diversos, lo que le permite responder con mayor rapidez a los cambios sociales, económicos y tecnológicos.

Mientras la educación formal suele centrarse en trayectorias largas y homogéneas, la educación no formal privilegia el aprendizaje práctico, continuo y contextual. Esto la convierte en una herramienta clave para poblaciones que han quedado fuera del sistema tradicional o que requieren actualización constante de conocimientos.

Entre sus principales características destacan:

  • Flexibilidad en contenidos, duración y metodologías.
  • Enfoque práctico y orientado a habilidades específicas.
  • Accesibilidad para distintos grupos etarios y sociales.
  • Vinculación directa con problemáticas reales y territoriales.
  • Evaluación basada en competencias y resultados, no solo en acreditaciones.
qué es la educación no formal

Ejemplos de educación no formal y sus principales ventajas

Para entender de forma concreta qué es la educación no formal, resulta útil observar cómo se manifiesta en la práctica a través de iniciativas muy diversas que responden a necesidades educativas específicas. A continuación, algunos de los ejemplos más representativos de educación no formal:

  • Programas de capacitación laboral y técnica, enfocados en habilidades específicas como oficios, manufactura, logística, tecnologías digitales o servicios, generalmente de corta duración y con orientación práctica.
  • Talleres comunitarios y educativos, dirigidos a niñas, niños, jóvenes o personas adultas, que abordan temas como alfabetización, salud, nutrición, derechos humanos o prevención de violencias.
  • Cursos de formación digital y tecnológica, incluyendo programación básica, uso de herramientas digitales, análisis de datos o ciberseguridad, muchas veces impartidos por organizaciones civiles, empresas o plataformas independientes.
  • Escuelas de liderazgo social y participación ciudadana, orientadas a fortalecer capacidades de incidencia, organización comunitaria y toma de decisiones colectivas.
  • Programas de educación ambiental y para la sostenibilidad, que promueven el cuidado del entorno, el consumo responsable y la adaptación al cambio climático desde un enfoque práctico y territorial.
  • Iniciativas de educación financiera y emprendimiento, enfocadas en la gestión de recursos, ahorro, acceso al crédito y desarrollo de proyectos productivos.
  • Formación en habilidades socioemocionales, como comunicación, trabajo en equipo, resolución de conflictos y pensamiento crítico, competencias cada vez más valoradas en el ámbito laboral.
qué es la educación no formal

Una de las principales ventajas de estos modelos es su flexibilidad, ya que pueden adaptarse rápidamente a cambios en el entorno económico y social. Además, su enfoque práctico facilita la transferencia inmediata del aprendizaje a contextos reales, aumentando su impacto en la empleabilidad y el desarrollo personal.

Asimismo, la educación no formal reduce barreras de acceso al aprendizaje al no exigir trayectorias académicas previas ni largos periodos de estudio. Esta característica la convierte en una herramienta clave para la inclusión social, la formación continua y el fortalecimiento de capacidades en contextos donde la educación formal no logra cubrir todas las necesidades existentes.

¿Por qué se sigue subestimando la educación no formal?

A pesar de su impacto comprobable, la educación no formal sigue siendo una pregunta poco presente en la agenda pública. Una de las principales razones de su subestimación es la centralidad histórica que se ha otorgado a los títulos oficiales como principal indicador de valor educativo, dejando en segundo plano el aprendizaje real y las competencias adquiridas.

Otra causa es la dificultad para medir sus resultados con indicadores tradicionales. Mientras la educación formal se evalúa mediante certificaciones y grados académicos, la educación no formal suele generar impactos cualitativos —empoderamiento, habilidades sociales, resiliencia— que no siempre se reflejan en métricas inmediatas.

También persiste una percepción errónea de informalidad o falta de rigor. En muchos casos, se confunde educación no formal con educación improvisada, cuando en realidad numerosos programas cuentan con metodologías sólidas, facilitadores especializados y procesos de evaluación rigurosos.

Finalmente, la falta de marcos normativos claros y de reconocimiento institucional contribuye a su invisibilización. Aunque organismos internacionales como la UNESCO han destacado su importancia, su integración en políticas públicas sigue siendo fragmentada y desigual entre países.

qué es la educación no formal

El papel de las organizaciones en el reconocimiento de la educación no formal

En un contexto donde las trayectorias educativas son cada vez menos lineales, las organizaciones tienen un papel clave en legitimar y aprovechar la educación no formal como una fuente válida de conocimiento y competencias. Empresas, fundaciones, organizaciones civiles e instituciones públicas influyen directamente en qué tipos de aprendizaje se consideran valiosos cuando definen criterios de contratación, promoción y desarrollo de talento.

Aceptar la educación no formal implica ir más allá del énfasis exclusivo en títulos académicos y comenzar a evaluar habilidades, experiencia práctica y capacidades demostrables. Modelos de contratación basados en competencias, microcredenciales y portafolios de proyectos permiten reconocer aprendizajes adquiridos en programas comunitarios, cursos especializados, formación técnica o iniciativas de aprendizaje autónomo.

Además, las organizaciones pueden actuar como impulsoras activas de este modelo educativo al invertir en programas propios de formación no formal, especialmente en comunidades donde el acceso a la educación formal es limitado. Estas iniciativas no solo fortalecen el capital humano, sino que generan impacto social, reducen brechas de empleabilidad y contribuyen a ecosistemas locales más resilientes.

Finalmente, integrar la educación no formal en las estrategias de responsabilidad social y sostenibilidad envía una señal clara sobre el compromiso organizacional con el aprendizaje a lo largo de la vida. Reconocer este tipo de educación no es solo una decisión operativa, sino una postura ética frente a los desafíos educativos, laborales y sociales del presente.

Cuando la RSE se traduce en Hambre Cero: la contribución de Corporativo Kosmos

La falta de alimento es una de las realidades más duras que viven millones de personas alrededor del mundo. No se trata únicamente de la ausencia de comida en la mesa, sino también de cómo la falta de acceso a este derecho tiene impactos profundos en la salud, el desarrollo, la educación y las oportunidades de vida de quienes la padecen. El hambre limita el potencial de las personas desde la infancia y perpetúa ciclos de pobreza y exclusión que resultan difíciles de romper.

De acuerdo con El Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2025 (SOFI 2025), durante 2024 alrededor de 673 millones de personas pasaron hambre, un dato que debe recordarnos la urgencia de seguir implementando acciones decididas que nos permitan avanzar hacia el cumplimiento del ODS 2: el Hambre Cero, un compromiso global que no admite retrocesos, ni dilaciones y en el que la participación del sector privado resulta primordial debido a su potencial de impulsar cambios positivos desde sus acciones de responsabilidad social.

Así lo ha demostrado Corporativo Kosmos, el conglomerado de empresas de servicios de alimentación más grande de México, que se ha consolidado como un referente en materia gracias a las acciones que impulsa su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), las cuales están contribuyendo a que más personas puedan alcanzar la seguridad alimentaria en nuestro país.

cumplimiento del ODS 2

Avanzar hacia el Hambre Cero: la estrategia de desarrollo y bienestar de Corporativo Kosmos

El hambre es una consecuencia de la pobreza y, al mismo tiempo, una de sus causas más profundas. Garantizar que todas las personas puedan ejercer su derecho a una alimentación suficiente, nutritiva y de calidad, es un paso esencial para reducir desigualdades estructurales y crear condiciones que permitan a niñas, niños y adultos desarrollarse y participar activamente en la vida social y económica.

Consciente del papel central que desempeña la alimentación en el bienestar de las personas, Corporativo Kosmos se ha enfocado en impulsar la alimentación saludable de personas en situación de vulnerabilidad, con especial énfasis en las infancias. Esta visión se materializa a través de su Fundación Pablo Landsmanas, que ha hecho de las alianzas estratégicas un pilar de su actuación.

Con la convicción de que el trabajo colaborativo permite generar impactos más profundos y llegar a más personas, la fundación ha construido sinergias con diversas organizaciones sociales para fortalecer sus programas de apoyo alimentario. Tan solo durante 2025, estas colaboraciones permitieron apoyar de manera directa la alimentación de diversos grupos en situaciones vulnerables, entre los cuales se encuentran los que se presentan a continuación.

5 grupos que recibieron el apoyo alimenticio de Corporativo Kosmos

1. Niñez en contextos de riesgo o desintegración familiar

Desde hace años, Corporativo Kosmos y la Fundación Pablo Landsmanas mantienen una colaboración constante con Casa Hogar Santa Inés, una institución dirigida por las Hermanas Franciscanas que atiende a niñas de entre 3 y 12 años en contextos de riesgo, desnutrición o desintegración familiar. Esta alianza responde a la necesidad de brindar condiciones básicas de bienestar a menores que enfrentan realidades adversas desde edades tempranas.

Por ello, la FPL entrega insumos alimentarios cada quince días para contribuir a cubrir las necesidades nutrimentales de las niñas atendidas por la casa hogar. Este apoyo es fundamental, ya que una alimentación suficiente y saludable incide directamente en su desarrollo físico, emocional y educativo, ayudando a reducir desigualdades desde la infancia y a sentar bases más sólidas para su futuro.

2. Personas con dificultades económicas

La Fundación Pablo Landsmanas se ha aliado con el banco de alimentos AMA (Alimentos de México a Compartir, A.C.), una organización dedicada al rescate de alimentos no comercializables pero aptos para el consumo, provenientes de empresas, centrales de abasto y supermercados. Esta colaboración permite canalizar alimentos hacia comunidades con altos niveles de marginación social.

Gracias a esta alianza, se han distribuido más de 990 toneladas de alimentos a nivel nacional, beneficiando a miles de personas en situación de vulnerabilidad. Además de combatir el hambre, esta acción contribuye a reducir el desperdicio de alimentos en la cadena de suministro, generando un impacto social y ambiental positivo que fortalece la lucha contra las desigualdades alimentarias.

3. Niñez con enfermedades renales

Como parte de su compromiso con la niñez vulnerable, Corporativo Kosmos y la FPL colaboraron con DAR, organización dedicada a brindar momentos de esperanza y alegría a menores con enfermedades graves. Las organizaciones prepararon un evento diseñado para que las niñas y niños con insuficiencia renal atendidos en el Hospital Infantil Federico Gómez y sus familias pudieran vivir un momento de diversión y esparcimiento.

Además, la Fundación Pablo Landsmanas donó despensas a las familias de los menores, un apoyo que no solo alivia la carga económica de los hogares, sino que asegura el acceso de los infantes a alimentos saludables, los cuales resultan esenciales para que respondan de manera positiva a los tratamientos.

4. Menores con padres privados de la libertad

Desde hace ya varios años, Corporativo Kosmos dona los alimentos necesarios para cubrir las necesidades de los menores acogidos por FUNFAI, una organización que trabaja para mejorar la calidad de vida de los hijos e hijas de personas privadas de la libertad.

Este apoyo garantiza una nutrición adecuada, indispensable para su desarrollo, y se complementa con acciones de acompañamiento emocional que fortalecen su bienestar integral y reducen brechas de desigualdad, como lo fue la visita de Jack Landsmanas, director general de la compañía, a los menores de esta fundación, los cuales pudieron disfrutar de un día de juego con el CEO de la compañía y recibir un presente por parte de la FPL.

5. Infantes con enfermedades graves

Otra de las colaboraciones de la FPL fue la llevada a cabo con la Fundación Dr. Sonrisas, la cual consistió en la organización de un evento recreativo para más de 600 niñas, niños y familiares con enfermedades graves. La celebración ofreció un espacio de alegría, convivencia y esparcimiento para los infantes, elementos fundamentales para el bienestar emocional de quienes, como ellos, enfrentan tratamientos médicos complejos.

Para complementar la experiencia, la Fundación Pablo Landsmanas aportó 600 box lunches diseñados para cubrir necesidades nutricionales específicas, considerando las condiciones de salud de los asistentes. Esta acción demuestra cómo la alimentación adecuada también puede ser una herramienta de cuidado y dignidad en contextos de alta vulnerabilidad.

El sector privado como aliado clave del Hambre Cero

El reto de erradicar el hambre requiere acciones coordinadas y sostenidas en las que el sector privado juega un papel activo como aliado estratégico. Más allá de complementar los esfuerzos públicos, las empresas pueden aportar capacidades operativas, experiencia y recursos que se traduzcan en soluciones concretas para garantizar el derecho a la alimentación. Cuando la responsabilidad social empresarial se orienta a atender problemáticas estructurales, su impacto trasciende la asistencia inmediata y contribuye a reducir desigualdades de manera sostenida.

En este sentido, la labor de Corporativo Kosmos, a través de la Fundación Pablo Landsmanas, demuestra cómo el cumplimiento del ODS 2 puede fortalecerse desde el ámbito empresarial mediante alianzas estratégicas y una visión de largo plazo,  posicionándose como un referente en México en la lucha por la seguridad alimentaria.

Compromiso que suma: Moctezuma impulsa educación, salud y participación comunitaria

Consciente de su papel como motor de desarrollo en México, Moctezuma  —empresa 100% mexicana dedicada a la producción, distribución y comercialización de cemento, concreto y agregados— materializa su compromiso social a través de proyectos enfocados en la educación, la salud, el empleo y la calidad de vida de las comunidades donde opera.

En línea con su Roadmap 2030, la compañía ha definido cinco pilares estratégicos que guían su desempeño social, ambiental y económico. Uno de ellos es la Responsabilidad Social, el cual está orientado a generar un impacto positivo tanto en su personal como en las comunidades aledañas a sus operaciones. Entre sus principales ejes de acción destacan:

· Educación: la base del progreso

Convencidos de que la educación es un factor clave para el desarrollo, en Moctezuma se otorgan becas a estudiantes de comunidades cercanas a sus plantas en Apazapan, Cerritos y Tepetzingo, beneficiando cada año a más de 300 alumnas y alumnos y contribuyendo a la reducción de la deserción escolar.

Asimismo, mediante programas en los que se entregan útiles escolares y se mejora la infraestructura educativa, la empresa ha beneficiado a más de 22,000 estudiantes, además de organizar recorridos guiados por sus plantas para que las y los jóvenes conozcan de primera mano los procesos productivos del cemento.

· Salud: bienestar para todos

En coordinación con autoridades locales, Moctezuma realiza anualmente Ferias de la Salud en las comunidades aledañas a sus plantas cementeras, ofreciendo servicios médicos gratuitos enfocados en la prevención y detección oportuna de enfermedades como cáncer cervicouterino y de mama, así como chequeos visuales, dentales y nutricionales, entre otros.

Estas jornadas de atención integral benefician cada año a más de 2,250 personas, contribuyendo a mejorar su bienestar y calidad de vida.

· Jornadas de Puertas Abiertas: la comunidad dentro de las plantas

La transparencia y el diálogo permanente con la comunidad son valores fundamentales para Moctezuma. A través de las Jornadas de Puertas Abiertas, más de 4,000 personas participan cada año en recorridos donde conocen los procesos productivos, viveros y laboratorios, así como iniciativas vinculadas con sostenibilidad, seguridad vial y economía circular. En estas jornadas participan instituciones gubernamentales.

· Escuela de Fútbol Tepetzingo: formación integral a través del deporte

Desde hace más de 25 años, Moctezuma impulsa la Escuela de Fútbol Tepetzingo, un programa dirigido a niñas, niños y jóvenes de entre 10 y 18 años, que fomenta la educación, la salud y valores como la disciplina, el trabajo en equipo y la dedicación.

La iniciativa ofrece entrenamientos gratuitos, uniformes y apoyo para la inscripción a torneos, consolidándose como un espacio de formación integral y desarrollo social.

“Nuestro compromiso es consolidar el diálogo con nuestros grupos de interés, impulsar proyectos de gestión social, promover la inclusión y la equidad de género, y mejorar las condiciones de vida de las comunidades donde operamos”, destacó José María Barroso Ramírez, director general de Moctezuma.

Con cada uno de sus programas y acciones, Moctezuma reafirma su propósito de construir un México mejor, impulsando el desarrollo sostenible para las familias de hoy y las generaciones del mañana.