¿Cómo pueden las empresas integrar los ODS? ISO y PNUD lanzan un nuevo estándar

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Convertir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en acciones concretas sigue siendo uno de los grandes desafíos para empresas, gobiernos e instituciones. Aunque la Agenda 2030 estableció una hoja de ruta compartida, el reto está en llevar esas metas a la estrategia, la operación y las decisiones cotidianas de las organizaciones.

Para responder a esta necesidad, la ISO y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lanzaron la norma ISO/UNDP 53001, el primer estándar internacional diseñado específicamente para ayudar a las organizaciones a convertir los ODS en acciones medibles. Su propuesta establece un sistema de gestión para definir prioridades, establecer objetivos y evaluar el desempeño.

¿Qué es la norma ISO/UNDP 53001?

La ISO/UNDP 53001 es una norma internacional que proporciona un sistema de gestión específico para integrar los ODS en la estrategia y las operaciones de una organización. Está basada en requisitos y busca establecer una estructura común para gestionar las prioridades relacionadas con el desarrollo sostenible.

En términos prácticos, el estándar permite que las organizaciones:

  • Identifiquen sus prioridades relacionadas con los ODS.
  • Establezcan objetivos vinculados con esas prioridades.
  • Incorporen los objetivos en procesos existentes.
  • Realicen un seguimiento del desempeño.
  • Utilicen la mejora continua como parte de la gestión.

La norma fue presentada durante la Reunión Anual de la ISO y llega en un contexto de mayor atención sobre la manera en que los compromisos de sostenibilidad se convierten en resultados verificables y procesos internos.

¿Cómo pueden las organizaciones integrar los ODS?

El estándar plantea un proceso estructurado para llevar los ODS de la declaración a la gestión. Primero, las organizaciones deben identificar sus prioridades de desarrollo sostenible y definir objetivos relacionados con ellas; posteriormente, pueden incorporarlos a sus procesos y dar seguimiento a su desempeño.

Esto permite conectar los compromisos de sostenibilidad con áreas que ya forman parte de la gestión organizacional. Para los consejos de administración, equipos directivos y responsables de sostenibilidad, el marco puede aportar una estructura más clara para la gobernanza, la rendición de cuentas y la evaluación de resultados.

Un elemento relevante es que la ISO/UNDP 53001 no se presenta como una lista de acciones aisladas, sino como un sistema de gestión basado en requisitos. Por ello, proporciona una base común para evaluar si el enfoque de una organización cumple con los requisitos establecidos.

De los compromisos con los ODS al desempeño medible

El lanzamiento responde a una cuestión cada vez más relevante: ¿cómo demostrar que un compromiso con los ODS se está traduciendo en gestión y desempeño? La norma busca responder mediante una estructura que permita establecer objetivos y realizar un seguimiento de los avances a lo largo del tiempo.

Sergio Mujica, secretario general de ISO, señaló que las organizaciones necesitan mecanismos prácticos para convertir la visión compartida de los ODS en acciones. Desde esta perspectiva, las normas internacionales pueden proporcionar un lenguaje común y un marco de acción para enfrentar desafíos globales.

La propuesta también introduce la mejora continua como parte del proceso. Así, el desempeño relacionado con los ODS no se plantea como una fotografía de un momento determinado, sino como un aspecto que puede ser monitoreado y ajustado.

ISO y PNUD unen experiencia en sostenibilidad y normalización

La norma es resultado de una alianza entre el PNUD e ISO. El PNUD seleccionó a ISO como su socio internacional para desarrollar este estándar, combinando la experiencia del organismo de Naciones Unidas en desarrollo sostenible con el sistema de normalización internacional de ISO.

La colaboración busca que el marco pueda utilizarse en diferentes sectores, regiones y tamaños de organizaciones. Esto resulta especialmente relevante para compañías que operan en distintos mercados y necesitan mantener criterios consistentes para gestionar sus prioridades de sostenibilidad.

Marcos Neto, subsecretario general de las Naciones Unidas y director de la Oficina de Apoyo a las Políticas y los Programas del PNUD, destacó que alcanzar los ODS requiere que las organizaciones conviertan la ambición en acción y los incorporen en su forma de operar, liderar y gobernar.

Un estándar para empresas, gobiernos e instituciones

La ISO/UNDP 53001 no está limitada a un tipo específico de organización. Su marco basado en requisitos está diseñado para empresas, gobiernos e instituciones de distintos sectores y ubicaciones geográficas.

El desarrollo del estándar requirió un proceso de consenso internacional. Jens Heiede, director ejecutivo de Danish Standards, explicó que expertos de diferentes sectores y países participaron en la creación de requisitos que pudieran ser aplicados por organizaciones de distintos tamaños y contextos.

Para las empresas con presencia en varios mercados, un marco común puede facilitar una mayor coherencia interna al momento de gestionar prioridades relacionadas con los ODS. También puede proporcionar a inversores y otras partes interesadas una referencia más clara sobre los procesos organizativos vinculados con el desarrollo sostenible.

¿Qué pasará con la norma después de 2030?

Uno de los elementos distintivos de la ISO/UNDP 53001 es que no fue diseñada únicamente para el periodo de vigencia de la Agenda 2030. ISO y PNUD plantearon un marco que pueda adaptarse a futuros objetivos globales de sostenibilidad.

Esto significa que su utilidad pretende ir más allá de los 17 ODS actuales y de la fecha límite de 2030. La intención es que las organizaciones puedan mantener una estructura de gestión capaz de incorporar nuevas prioridades conforme evolucione la agenda internacional de sostenibilidad.

Para los consejos de administración y equipos ejecutivos, el planteamiento coloca el desarrollo sostenible dentro de sistemas de gestión, procesos de gobernanza y toma de decisiones. Integrar los ODS bajo este enfoque no dependería únicamente de iniciativas individuales, sino de una estructura que pueda evolucionar con los siguientes objetivos globales.

La ISO/UNDP 53001 busca responder a una necesidad concreta: establecer cómo pueden las organizaciones llevar los ODS desde los compromisos generales hasta la estrategia, la operación y la medición del desempeño. Su principal aportación es ofrecer un sistema de gestión basado en requisitos que puede aplicarse en distintos sectores y contextos.

Con 2030 cada vez más cerca, el desafío no termina con el cumplimiento de la Agenda 2030. La propuesta de ISO y PNUD apunta a construir una estructura que permita mantener el desarrollo sostenible dentro de la gestión organizacional y adaptarlo a los objetivos globales que surjan después.

Sanofi refrenda su liderazgo ético al ser reconocida entre las Empresas Más Éticas de México 2026

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Sanofi, biofarmacéutica con casi 100 años en México y más de 800 colaboradores en nuestro país, fue reconocida nuevamente entre las Empresas Más Éticas de México 2026, distinción otorgada por AMITAI que ratifica una trayectoria de largo plazo construida sobre la integridad, la transparencia y la rendición de cuentas. Más que un reconocimiento anual, este nombramiento refleja la convicción de la compañía de hacer de la ética un principio transversal en cada decisión de negocio y en cada interacción con sus grupos de interés.

La compañía destaca por haber sido una de las organizaciones que participaron en las evaluaciones de AMITA desde el inicio de este proceso independiente que evalúa la solidez y efectividad de los programas de ética, integridad y cumplimiento empresarial. Su participación temprana la posicionó entre las compañías que contribuyeron a elevar los estándares de conducta corporativa en México, demostrando que el crecimiento sostenible está estrechamente vinculado con la confianza.

“Para la compañía, este recorrido ha permitido consolidar una visión en la que la ética no se limita al cumplimiento regulatorio, sino que constituye nuestro ADN y un habilitador estratégico para generar valor social y construir relaciones duraderas con pacientes, profesionales de la salud y comunidades” señaló Diego Swiszcz, director de Ética e Integridad de Negocio para Latinoamérica en Sanofi.

Este compromiso ha evolucionado al mismo ritmo que los retos de la industria de la salud. Como parte de la transformación de su modelo de gobernanza, Sanofi implementó un enfoque integral que reúne bajo una misma estructura la ética empresarial, la ética de datos y tecnología, la bioética y la protección de datos. La integración de estas disciplinas permite anticipar riesgos emergentes y responder con mayor eficacia a un entorno cada vez más digital, complejo e interconectado.

En línea con esta visión, la compañía ha desarrollado mecanismos específicos para garantizar una innovación responsable. Ante el creciente uso de herramientas digitales e inteligencia artificial, Sanofi ha fortalecido sus procesos de evaluación y supervisión para asegurar que cada iniciativa tecnológica cumpla con criterios de seguridad, responsabilidad y transparencia.

“Tenemos reglas claras, una gobernanza clara y también un comité donde evaluamos todas las iniciativas que van a utilizar inteligencia artificial; analizamos cuáles son los riesgos que estamos corriendo y cuáles son las maneras de mitigarlos”, agregó Swiszcz.

Sanofi

La ética también se vive en el día a día de la organización. Por ello, la compañía ha fortalecido una cultura interna basada en la apertura, la responsabilidad y el diálogo, promoviendo espacios donde los colaboradores puedan expresar inquietudes, plantear preguntas y reportar posibles riesgos de manera segura y con plena confianza.

“En Sanofi creemos que la integridad es la base de la confianza y del impacto positivo que buscamos generar. Recibir el reconocimiento de Empresas Más Éticas es un orgullo, pero también una responsabilidad, ya que la ética no es una meta que se alcanza, sino un compromiso permanente que tenemos que llevar a cabo”, concluyó Swiszcz.

Con este reconocimiento, Sanofi reafirma su compromiso de seguir fortaleciendo una cultura de integridad que acompañe la innovación, impulse decisiones responsables y contribuya a construir un sistema de salud más confiable, transparente y sostenible. En un entorno de constante transformación, la compañía mantiene la convicción de que actuar con ética no solo es la mejor manera de hacer negocios, sino también la mejor forma de generar un impacto positivo y duradero en la sociedad mexicana y el mundo.

Más allá de contar beneficiarios, ¿qué significa generar impacto social? Caso Fundación Gigante

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¿Cuándo una iniciativa social realmente genera impacto? La respuesta podría parecer sencilla: cuando beneficia a muchas personas. Sin embargo, el número de beneficiarios, los recursos destinados o la cantidad de programas realizados cuentan solo una parte de la historia.

Detrás de una acción de inversión social puede haber una oportunidad educativa, una capacidad desarrollada, una comunidad fortalecida o una condición que comienza a transformarse. En este contexto, Fundación Gigante, brazo social de Grupo Gigante y Grupo Presidente, desarrolla iniciativas de inversión social enfocadas en atender distintas necesidades de las personas y comunidades.

Su trabajo abarca programas educativos, iniciativas enfocadas en la salud y atención ante desastres naturales, además de acciones desarrolladas mediante alianzas con otras organizaciones. Pero, ¿qué significa realmente generar impacto social? Y, específicamente, ¿cómo puede entenderse el impacto social de Fundación Gigante a partir de las iniciativas que impulsa?

¿Qué significa generar impacto social?

El impacto social se refiere a los cambios que una iniciativa busca generar en las personas, comunidades o condiciones que pretende atender. Por ello, además de medir el alcance de una acción, también es necesario observar qué oportunidades se abren, qué capacidades se fortalecen o qué necesidades comienzan a atenderse. En este sentido, el impacto social de Fundación Gigante puede observarse a través de las distintas iniciativas con las que busca responder a necesidades concretas.

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Cuando el apoyo busca abrir nuevas oportunidades

Una de las diferencias entre atender una necesidad y generar una oportunidad está en lo que sucede después del apoyo. El Aula Fundación Gigante, por ejemplo, acerca oportunidades educativas a trabajadores de la construcción que enfrentan rezago educativo. La iniciativa lleva el aprendizaje hasta su entorno laboral y busca facilitar la continuidad de estudios y el desarrollo de habilidades.

En este caso, conocer cuántas personas participan permite dimensionar el alcance del programa, pero también importa lo que esa oportunidad puede representar: retomar los estudios, obtener una certificación o ampliar las posibilidades de desarrollo.

Una lógica similar aparece en los proyectos productivos de Fundación Gigante, donde el objetivo va más allá de entregar un apoyo y busca fortalecer capacidades económicas y productivas en las comunidades.

Así, una iniciativa de inversión social puede tener valor no solo por el apoyo que entrega, sino por las posibilidades que busca abrir a partir de él. Esta mirada permite comprender otra dimensión del impacto social de Fundación Gigante: la búsqueda de oportunidades que puedan ir más allá de una ayuda puntual.

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¿Cuáles son los pilares de Fundación Gigante?

Las necesidades sociales no requieren todas la misma respuesta. Por ello, Fundación Gigante articula su estrategia de inversión social en tres pilares, cada uno enfocado en atender diferentes necesidades de las personas y comunidades:

  • Educación: impulsa iniciativas que buscan ampliar las oportunidades educativas y contribuir al desarrollo de capacidades.
  • Salud: desarrolla acciones orientadas a atender necesidades relacionadas con el bienestar y la salud de las personas.
  • Apoyo ante desastres naturales: canaliza esfuerzos para responder a las necesidades de las comunidades afectadas por situaciones de emergencia.

A partir de estos pilares, Fundación Gigante desarrolla distintos programas y acciones de acuerdo con las necesidades de las personas y comunidades, que permiten abordar las problemáticas desde diferentes perspectivas e involucrar a otros actores. Esta diversidad permite entender que el impacto social no tiene una única forma. La respuesta depende de la necesidad que se busca atender y de las oportunidades que una iniciativa puede generar.

¿Beneficiar a más personas significa generar mayor impacto social?

Las cifras ayudan a dimensionar una intervención, pero no necesariamente explican su profundidad. Dos iniciativas pueden beneficiar al mismo número de personas y perseguir objetivos completamente diferentes. Una puede responder a una emergencia puntual; otra puede buscar desarrollar capacidades durante un periodo más prolongado.

Por eso, hablar de impacto social de Fundación Gigante también implica preguntarse qué hay detrás del número: ¿qué oportunidad se generó?, ¿qué capacidad se fortaleció?, ¿qué condición se buscó transformar?

Desde esta perspectiva, los programas de Fundación Gigante pueden entenderse como respuestas a necesidades diferentes. Por ejemplo, el Aula Fundación Gigante aborda barreras educativas; los proyectos productivos buscan fortalecer capacidades económicas; y el voluntariado involucra a colaboradores y comunidades en acciones que van más allá de una aportación económica.

generar impacto social

¿Cómo contribuyen las alianzas al impacto social?

Hay otra dimensión importante de la inversión social: las alianzas. Sumar para Transformar, por ejemplo, reúne a organizaciones para fortalecer la atención de niñas, niños y adolescentes que viven sin cuidados parentales. La iniciativa parte de la colaboración para combinar recursos, experiencia y capacidades alrededor de una problemática social.

Esta lógica permite entender otra dimensión del trabajo de Fundación Gigante. La inversión social no necesariamente ocurre de manera aislada: puede construirse junto con organizaciones especializadas, comunidades, instituciones y voluntarios.

Las alianzas pueden convertirse así en una herramienta para generar impacto social, al sumar capacidades para responder a problemáticas que difícilmente podría atender un solo actor por sí mismo. En este sentido, también forman parte de la manera en que puede entenderse el impacto social de Fundación Gigante.

Más allá de contar beneficiarios

La inversión social empresarial enfrenta un reto: pasar de responder a una necesidad inmediata a construir respuestas que tengan sentido para quienes las reciben. Esto implica entender que no todas las problemáticas requieren los mismos recursos, los mismos tiempos ni las mismas soluciones.

El caso de Fundación Gigante muestra precisamente esa diversidad. Más que una fórmula única, su trabajo plantea distintas maneras de involucrarse frente a necesidades sociales y de hacerlo junto con otros actores. Ahí es donde la inversión social deja de ser únicamente una acción de apoyo y se convierte en una forma de participación en los problemas que busca atender.

¿Para qué queremos las escuelas? Grupo Educación apoya el documental “El fin de la escuela”

¿Qué tendría que hacer la escuela para seguir siendo un espacio relevante en la vida de las nuevas generaciones? Esa es una de las preguntas que plantea El fin de la escuela, documental de Juan Alfonso Mejía que busca abrir una conversación sobre el propósito de la educación y las capacidades que necesitan los jóvenes para construir su futuro.

Grupo Educación, aliado de esta iniciativa, se sumó a la conversación durante la premier del documental, que reunió a representantes del sector empresarial y educativo para reflexionar sobre los retos que enfrenta México. Para el grupo, esta discusión conecta con una visión de la educación que entiende el aprendizaje como un proceso que no termina al salir de la escuela.

¿Para qué queremos las escuelas?

La pregunta que da origen a El fin de la escuela parte de una realidad: las necesidades de las nuevas generaciones están cambiando, al igual que los entornos en los que aprenden, trabajan y se relacionan.

Los resultados de PISA 2025 colocaron nuevamente sobre la mesa los desafíos educativos de México. De acuerdo con los datos presentados durante la rueda de prensa, 41.8% de los estudiantes no alcanza el nivel básico en ciencias, lectura y matemáticas, mientras que apenas 0.5% logra un desempeño alto en alguna de estas áreas.

Más allá de los resultados de una evaluación, la discusión apunta hacia una pregunta de fondo: ¿qué debe ofrecer la escuela para que el origen de una persona no determine las posibilidades de su futuro?

En este contexto, el documental propone llevar la conversación más allá de los especialistas y acercarla a las familias, las comunidades y los distintos espacios donde ocurre el aprendizaje.

Grupo Educación apoya documental

Grupo Educación: aprender no termina en la escuela

Para Grupo Educación, esta discusión se relaciona con una concepción más amplia del derecho a la educación. Durante la rueda de prensa, Alejandra Carmona Ortega, Codirectora General de Grupo Educación y Directora General de HABLA, explicó que para el grupo aprender es un proceso que se extiende a lo largo de la vida.

La escuela, señaló, es un espacio privilegiado donde las personas aprenden a socializar, conocerse, comprender límites y consecuencias y relacionarse con otros. Sin embargo, el aprendizaje también ocurre en otros escenarios, como el trabajo, la calle y la comunidad en la que cada persona habita.

Por ello, ante la pregunta sobre qué papel deben asumir las empresas frente a los retos educativos, Carmona planteó que su responsabilidad también pasa por poner a las personas al centro, facilitar su desarrollo y apostar por la capacitación y la adquisición de nuevas habilidades.

En un entorno donde las capacidades necesarias para desenvolverse en el mundo laboral también están cambiando, esto implica mantener procesos constantes de aprendizaje, capacitación y desarrollo.

Red Aprende: una educación centrada en el alumno

Esta visión también se refleja en las iniciativas que Grupo Educación desarrolla desde distintos frentes. Uno de ellos es Red Aprende, una comunidad educativa que reúne diferentes propuestas y metodologías bajo un Modelo Educativo de Aprendizaje Centrado en el Alumno.

El enfoque coloca a los estudiantes en el centro del proceso educativo y busca favorecer un desarrollo integral que incluye habilidades como la creatividad, el pensamiento crítico y la empatía desde una edad temprana.

Como red multimarca, Red Aprende trabaja con distintos enfoques y metodologías educativas para adaptarse a diferentes contextos y necesidades, con una visión que busca que la educación trascienda la transmisión de conocimientos.

Además, la red señala su compromiso con la Agenda 2030 de Naciones Unidas, con el objetivo de contribuir a formar estudiantes conscientes de los desafíos que enfrenta el mundo y capaces de participar en la construcción de soluciones.

HABLA: llevar la educación al centro de la conversación

Otro de los espacios desde los que Grupo Educación participa en esta conversación es HABLA, plataforma que impulsa la transformación educativa en México desde 2023 mediante eventos, comunicación estratégica y construcción de alianzas.

A través de HABLA Summit, publicaciones, investigaciones y alianzas estratégicas, la plataforma reúne a líderes académicos, especialistas, docentes, tomadores de decisión y organizaciones para generar evidencia y construir soluciones colectivas alrededor de los retos del sistema educativo.

Su trabajo tampoco se limita a los encuentros presenciales. HABLA mantiene una conversación durante todo el año mediante la generación de contenido, la difusión de evidencia y la articulación de actores vinculados con la educación.

En ese sentido, la participación de Grupo Educación en El fin de la escuela se suma a una agenda que busca mantener la educación en el centro de la conversación pública y ampliar el diálogo sobre los cambios que requiere el aprendizaje.

Grupo Educación apoya documental

¿Qué debe enseñar la escuela frente a la inteligencia artificial?

La discusión sobre el futuro de la educación también llevó la conversación hacia uno de los cambios que están transformando la manera de aprender y trabajar: la inteligencia artificial. Durante la rueda de prensa, Juan Alfonso Mejía señaló que la escuela enfrenta el desafío de fortalecer capacidades que no se reduzcan al conocimiento técnico. Entre ellas mencionó la creatividad, la curiosidad, la flexibilidad y la capacidad de aprender del error.

También planteó que, frente a un entorno de desinformación y herramientas capaces de generar contenidos, la escuela tiene una responsabilidad en el desarrollo de criterios para diferenciar la verdad de la mentira. La reflexión conecta con una pregunta más amplia sobre el papel que tendrá la escuela en un contexto donde aprender ya no significa únicamente acumular información, sino desarrollar capacidades para interpretarla, cuestionarla y utilizarla.

Una escuela que no termine

La participación de Grupo Educación en El fin de la escuela permite llevar la conversación más allá de la pregunta sobre si la escuela funciona o no. También plantea qué tipo de aprendizaje debería acompañar a las personas durante su desarrollo y qué papel tienen otros espacios en ese proceso.

Carmona resumió esta reflexión al preguntarse qué tendría que hacerse para que “la escuela no termine” y para que ese espacio privilegiado de construcción de bienestar, encuentro personal y comunidad pueda continuar.

Así, el documental coloca una pregunta sobre la mesa, pero la conversación no termina con la pantalla: continúa en las escuelas, las familias, las empresas y las comunidades. Para Grupo Educación, el reto está en seguir construyendo esos espacios de aprendizaje y diálogo para que la educación no se limite a una etapa de la vida, sino que contribuya al desarrollo de las personas y a las posibilidades que tendrán para construir su propio futuro.

Este país fija 2045 como fecha límite para eliminar los combustibles fósiles

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Alemania estableció 2045 como fecha límite para abandonar gradualmente el carbón, el petróleo y el gas, con una hoja de ruta que busca llevar la transición energética más allá de los compromisos generales de neutralidad climática. El plan presentado por el ministro federal de Medio Ambiente, Carsten Schneider, ante las Naciones Unidas detalla cómo la mayor economía de Europa pretende reducir su dependencia de los combustibles fósiles en sectores como la generación eléctrica, el transporte, la calefacción y la industria.

La decisión coloca a Alemania entre los pocos países que han publicado una ruta nacional explícita para eliminar los combustibles fósiles. Francia y Países Bajos ya cuentan con hojas de ruta similares, mientras que el compromiso alemán llega después del acuerdo alcanzado en la COP28 para acelerar la transición hacia fuentes energéticas alternativas. El desafío ahora será convertir el plazo de 2045 en inversiones, infraestructura y políticas capaces de sostener ese cambio.

¿Qué plantea Alemania para eliminar los combustibles fósiles?

La hoja de ruta establece objetivos diferentes para cada sector, pero con una misma dirección: sustituir progresivamente las fuentes fósiles por electricidad renovable, hidrógeno verde y otras alternativas de bajas emisiones.

Entre los principales compromisos se encuentran:

  • Alcanzar al menos 80% de electricidad renovable para 2030, frente al 55% actual del consumo bruto de electricidad.
  • Incorporar 12 GW adicionales de energía eólica terrestre.
  • Mantener la expansión de la generación solar y de las redes eléctricas.
  • Abandonar el carbón en el sistema eléctrico a más tardar en 2038.
  • Preparar las centrales de gas con capacidad de gestión para utilizar hidrógeno verde.
  • Alcanzar una generación eléctrica climáticamente neutra y libre de combustibles fósiles para 2045.
  • Reducir las emisiones de metano en 30% para 2030, como parte del Compromiso Global sobre el Metano.
eliminar los combustibles fósiles

La importancia del plan está en que la fecha de 2045 no se plantea únicamente como una meta ambiental. También obliga a definir qué tecnologías, infraestructura y mecanismos de inversión deberán estar disponibles para que la economía pueda funcionar sin carbón, petróleo y gas.

¿Por qué la electricidad es clave para eliminar los combustibles fósiles?

El sistema eléctrico ocupa una posición central porque buena parte de la descarbonización de otros sectores dependerá de contar con electricidad abundante y con bajas emisiones.

Alemania ya obtiene alrededor de 55% de su consumo bruto de electricidad de fuentes renovables y pretende elevar esa participación hasta al menos 80% en 2030. Para lograrlo, no basta con instalar más aerogeneradores y paneles solares: también será necesario ampliar las redes capaces de transportar esa electricidad y adaptar el sistema para gestionar una generación cada vez más variable.

El calendario también coloca presión sobre la salida del carbón. Aunque el objetivo definitivo para el sector eléctrico es 2045, las centrales de carbón deberán desaparecer a más tardar en 2038. Al mismo tiempo, las centrales de gas deberán prepararse para utilizar hidrógeno verde.

Esto muestra una característica importante de la transición energética: eliminar los combustibles fósiles requiere sustituir simultáneamente las fuentes de energía y la infraestructura que depende de ellas.

Transporte y calefacción: los sectores donde la transición será más difícil

La electricidad alemana avanza más rápido en materia de descarbonización que sectores como el transporte y la calefacción. Por ello, la electrificación ocupa un lugar central en la hoja de ruta.

En agosto de 2026, aproximadamente un tercio de los automóviles nuevos registrados en Alemania eran completamente eléctricos. El gobierno está impulsando su adopción mediante incentivos sujetos a criterios de ingresos y mediante la expansión de la infraestructura de recarga.

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La calefacción presenta otro frente relevante. Las bombas de calor y los sistemas de calefacción urbana están llamados a sustituir progresivamente las instalaciones que utilizan gas y petróleo. Un dato muestra el cambio en marcha: en 2025 se vendieron por primera vez en Alemania más bombas de calor que sistemas centrales de calefacción a gas.

Sin embargo, esta transformación también ha mostrado los límites políticos de acelerar la transición. La regulación alemana sobre calefacción se convirtió en un tema de fuerte debate después de que una legislación buscara restringir los nuevos sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles.

Para Jennifer Morgan, ex enviada alemana para el clima, acelerar el cambio es fundamental:

“Acelerar la transición del carbón, el petróleo y el gas a las energías renovables limpias reforzará la independencia energética y protegerá a los consumidores de las fluctuaciones de precios en un momento crítico”.

Pero Morgan también advirtió que “una hoja de ruta es solo el punto de partida”.

¿Qué significa para las empresas e inversionistas?

Para la industria alemana, eliminar los combustibles fósiles significa afrontar un nuevo ciclo de inversión. La estrategia contempla financiación pública para proyectos de descarbonización, mientras que el Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea mantiene un precio sobre las actividades con altas emisiones de carbono.

A esto se suma el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), diseñado para establecer un coste de carbono sobre determinadas importaciones hacia la Unión Europea y reducir las diferencias entre productores europeos y competidores ubicados en jurisdicciones con regulaciones climáticas distintas.

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Para los ejecutivos, esto cambia la pregunta que plantea el horizonte de 2045. Ya no se trata solamente de cuándo desaparecerán los combustibles fósiles, sino de qué activos, tecnologías e infraestructura serán necesarios para operar después de esa fecha.

La expansión de las redes eléctricas, las energías renovables, la electrificación industrial y la infraestructura de hidrógeno serán determinantes para definir hacia dónde se dirige el capital. Para los inversionistas, el calendario también puede convertirse en una señal sobre el riesgo de mantener activos cuya viabilidad económica dependa de combustibles que Alemania pretende abandonar.

¿Alemania realmente está acelerando la eliminación de combustibles fósiles?

La propia hoja de ruta enfrenta críticas porque establecer un plazo no garantiza que la transición avance a la velocidad necesaria.

Andreas Sieber, jefe de estrategia política global de 350.org, calificó el compromiso explícito de eliminación gradual como un “cambio notable”, pero cuestionó que el gobierno continúe respaldando el gas.

Su crítica apunta a una tensión que será relevante durante las próximas dos décadas: Alemania puede establecer una fecha para eliminar los combustibles fósiles, pero la infraestructura construida durante el periodo de transición puede acelerar o retrasar ese objetivo.

Esta contradicción también muestra por qué los indicadores de implementación serán tan importantes como el compromiso político. La capacidad renovable instalada, las redes construidas, la electrificación del transporte y la calefacción, el uso de hidrógeno y la inversión destinada a tecnologías bajas en carbono permitirán medir si el calendario se está convirtiendo en una transformación efectiva.

¿Qué precedente establece Alemania para la transición climática?

Alemania se convierte en el tercer país, después de Francia y Países Bajos, en publicar una hoja de ruta nacional de este tipo. Su relevancia no está únicamente en el número 2045, sino en que una de las principales economías industriales del mundo está intentando establecer un horizonte concreto para abandonar el carbón, el petróleo y el gas.

El compromiso también conecta la política climática con la seguridad energética. La propia Alemania plantea la transición hacia renovables como una vía para reducir su exposición a las fluctuaciones de los precios energéticos y fortalecer su independencia energética.

Además, el gobierno está trasladando este enfoque a sus relaciones internacionales. Su alianza para la transición energética con Sudáfrica contempla la eliminación gradual del carbón, el despliegue de energías renovables y la expansión de las redes eléctricas.

En ese sentido, el caso alemán puede convertirse en una referencia para otros gobiernos que buscan pasar de metas generales de neutralidad climática a calendarios sectoriales más concretos.

2045 será una prueba de implementación, no solo una fecha

El mayor significado de esta hoja de ruta está en que convierte eliminar los combustibles fósiles en un objetivo con fecha y sectores específicos. Para que ese compromiso contribuya realmente a las metas climáticas, Alemania tendrá que demostrar que puede acompasar la política energética con la construcción de infraestructura, la inversión empresarial y la transformación de los hábitos de consumo.

Para las empresas, el mensaje también es relevante: la transición energética comienza a definirse cada vez más mediante calendarios nacionales que pueden modificar el valor de los activos, las necesidades de capital y las condiciones para competir. El horizonte de 2045 todavía está lejos, pero las decisiones de inversión que permitirán llegar a él deben tomarse mucho antes.

Por eso, el verdadero precedente de Alemania no será únicamente haber fijado una fecha para eliminar los combustibles fósiles, sino demostrar si una economía industrial puede convertir ese compromiso en una transformación medible de su sistema energético.

Más libertad para fabricar autos, menos controles de emisiones: la nueva medida de Trump

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La administración de Donald Trump quiere dar a las automotrices estadounidenses mayor libertad para fabricar vehículos de gasolina con requisitos de eficiencia menos estrictos. Para hacerlo, el Departamento de Transporte de Estados Unidos anunció una nueva regulación llamada Freedom Means Affordable Cars, con la que busca reducir los costos que, según el gobierno, generan los estándares actuales de consumo de combustible.

La decisión modifica las reglas aplicables a los vehículos de los años modelo 2022 a 2031 y revierte los incrementos de eficiencia establecidos durante el gobierno de Joe Biden. Asimismo, el cambio tiene una consecuencia ambiental directa: vehículos menos eficientes pueden consumir más gasolina y, por tanto, generar mayores emisiones durante su vida útil.

¿Qué hace exactamente Freedom Means Affordable Cars?

La iniciativa Freedom Means Affordable Cars flexibiliza los estándares de eficiencia de combustible que deben cumplir los automóviles, SUV y camionetas ligeras nuevos. Estas reglas determinan qué distancia deben recorrer los vehículos con un galón de gasolina y, por esa vía, funcionan también como uno de los principales mecanismos regulatorios para reducir emisiones.

La administración Biden había elevado progresivamente esos requisitos:

  • 8% anual para los modelos 2024 y 2025.
  • 10% en 2026.
  • 2% anual entre 2027 y 2031.

La nueva regulación reduce considerablemente ese ritmo. El estándar final establece que la flota alcance un promedio de 34.9 millas por galón para 2031, frente a las 50.4 millas por galón que contemplaban las reglas de la administración Biden. Además, elimina a partir de 2028 el sistema de intercambio de créditos de eficiencia entre fabricantes.

controles de emisiones

En términos prácticos, esto significa que los fabricantes tendrán que hacer menos mejoras de eficiencia para cumplir con la regulación. La medida no obliga a las compañías a abandonar los vehículos eléctricos ni establece que deban producir más automóviles de gasolina; reduce la presión regulatoria para mejorar el rendimiento de los vehículos que utilizan combustibles fósiles.

¿Por qué Trump quiere reducir los controles de emisiones?

La administración Trump presenta la iniciativa como una medida para abaratar los automóviles y aumentar la producción nacional. El Departamento de Transporte estima que reducirá en 1,300 dólares el costo promedio de un vehículo nuevo y permitirá ahorrar a los consumidores 138,000 millones de dólares durante los próximos cinco años.

Trump, por su parte, ha argumentado que los requisitos de kilometraje anteriores encarecían innecesariamente la fabricación de automóviles y los vehículos que llegan al consumidor.

Sin embargo, existe una diferencia importante entre el discurso de la administración y la naturaleza de la regulación. Trump se ha referido repetidamente a un supuesto “mandato” federal de vehículos eléctricos, aunque ninguna política federal obligaba a las automotrices a vender vehículos eléctricos. La administración Biden había establecido como objetivo que los vehículos eléctricos representaran la mitad de las ventas de autos nuevos en 2030, pero se trataba de una meta de política pública.

La nueva regulación tampoco establece una prohibición de los vehículos eléctricos. Lo que hace es reducir los requisitos de eficiencia que condicionan el desempeño de los vehículos nuevos, incluidos los de combustión.

Menos controles de emisiones también significa más consumo de combustible

El propio análisis gubernamental permite dimensionar la otra cara de la medida. La propuesta de estándares menos exigentes estimaba un aumento del consumo de combustible de aproximadamente 100,000 millones de galones hasta 2050, 185,000 millones de dólares adicionales en gasto de combustible y cerca de 5% más emisiones de dióxido de carbono.

Así, parte del ahorro que la administración espera conseguir en el precio inicial del automóvil puede trasladarse al periodo de uso del vehículo: un automóvil menos eficiente requiere más combustible y queda más expuesto a las variaciones en su precio.

controles de emisiones

Para las empresas, la flexibilización de los controles de emisiones puede reducir costos de cumplimiento y dar mayor margen para mantener vehículos de combustión en el mercado, pero también puede aumentar la exposición a riesgos relacionados con combustible, regulación climática y expectativas de descarbonización.

¿Qué dicen los defensores del clima sobre el impacto ambiental y en la salud?

Las organizaciones ambientales y de salud pública cuestionan que el menor costo inicial de los vehículos compense los efectos asociados con un mayor consumo de gasolina y contaminación.

Dan Becker, director de la campaña Safe Climate Transport del Center for Biological Diversity, señaló que la nueva norma “ignora la viabilidad de la tecnología limpia y los millones de coches de bajo consumo que ya circulan por las carreteras”. La organización sostiene que los nuevos estándares permitirán fabricar vehículos que consuman más gasolina y generen más contaminación.

Desde la perspectiva de salud pública, Harold Wimmer, presidente y CEO de la American Lung Association, fue más específico sobre las consecuencias potenciales: “La nueva norma generará más contaminación atmosférica, perjudicará la salud y acelerará el cambio climático”. Wimmer también advirtió que la contaminación del tráfico puede afectar especialmente a niñas y niños, al dificultar el desarrollo pulmonar, favorecer nuevos casos de asma infantil y aumentar el riesgo de enfermedades respiratorias.

La preocupación ambiental tiene además una dimensión cuantificable. El Center for Biological Diversity estima que las reglas anteriores habrían llevado a una eficiencia promedio de 50.4 millas por galón en 2031, mientras que el nuevo estándar apunta a 34.9 millas por galón. La organización advierte que la diferencia permitirá un mayor consumo de gasolina y más contaminación.

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Para los líderes ESG, el debate es relevante porque los controles de emisiones funcionan como un mecanismo para trasladar parte de los costos ambientales de la movilidad al diseño y fabricación de los vehículos. Al reducirse esa exigencia, aumenta la responsabilidad de las propias compañías para determinar si mantendrán objetivos de eficiencia y reducción de emisiones más ambiciosos que el mínimo regulatorio.

El reto ESG: adaptarse a una regulación más flexible

La nueva regulación ilustra un desafío para las automotrices: el gobierno puede reducir el piso regulatorio, pero las expectativas ambientales del mercado no necesariamente disminuyen al mismo ritmo.

Una menor exigencia puede favorecer, en el corto plazo, la producción de vehículos de combustión y reducir determinados costos de cumplimiento. Pero las empresas que mantienen objetivos climáticos, compromisos de descarbonización o estrategias de transición energética tendrán que decidir cómo responder a este nuevo escenario sin generar una brecha entre sus compromisos ESG y sus decisiones de producto.

La iniciativa Freedom Means Affordable Cars representa, en suma, un cambio de dirección en la política automotriz estadounidense: menos presión regulatoria para elevar la eficiencia de los vehículos nuevos y mayor libertad para los fabricantes. Para las empresas, la pregunta ya no es solamente cuánto les exige la regulación, sino qué nivel de eficiencia y reducción de emisiones están dispuestas a mantener cuando el estándar legal es menos exigente.

SpaceX pone a Starship en órbita, pero ¿cuál es el costo ambiental de este hito?

Este 28 de septiembre SpaceX logró poner en órbita terrestre a Starship durante su decimocuarta prueba de vuelo, un avance clave para el objetivo de Elon Musk de desarrollar un sistema espacial completamente reutilizable. La misión alcanzó una altitud aproximada de 275 kilómetros, comenzó el despliegue de 26 satélites Starlink V3 y puso a prueba nuevas mejoras en el escudo térmico de la nave.

El hito tecnológico, sin embargo, ocurre en paralelo con una pregunta que resulta cada vez más relevante para la agenda ESG: ¿qué costos ambientales genera hacer posibles lanzamientos espaciales cada vez más frecuentes? En el caso de SpaceX, organizaciones ambientalistas y comunidades han documentado impactos asociados con residuos, ruido, alteraciones de ecosistemas y daños vinculados con las pruebas de Starship en el sur de Texas y zonas de Tamaulipas.

¿Qué es Starship y por qué su vuelo es un hito para SpaceX?

Starship es el sistema de lanzamiento espacial desarrollado por SpaceX para transportar personas y carga al espacio y, a largo plazo, apoyar misiones a la Luna y Marte. Está compuesto por dos elementos: la nave Starship, que viaja en la parte superior, y el propulsor Super Heavy, encargado de impulsarla durante el despegue. Ambos fueron diseñados para ser reutilizables, una característica central del proyecto para reducir el costo de los lanzamientos y aumentar su frecuencia.

Hasta ahora, las pruebas de Starship habían utilizado trayectorias suborbitales, es decir, vuelos que no alcanzaban la velocidad necesaria para permanecer en órbita y que estaban diseñados para regresar a la Tierra después de recopilar datos. La decimocuarta prueba cambió ese escenario: por primera vez, Starship logró alcanzar la órbita terrestre, a una altitud aproximada de 275 kilómetros.

La diferencia es relevante porque llegar al espacio no es lo mismo que entrar en órbita. Para mantenerse alrededor de la Tierra, una nave necesita conservar una velocidad cercana a los 28,000 kilómetros por hora. El vuelo también permitió probar nuevas mejoras en el escudo térmico de Starship y desplegar por primera vez 26 satélites Starlink V3, con una capacidad conjunta de aproximadamente 26 Tbps, alrededor de 20 veces superior a la de los Starlink V2 mini lanzados mediante Falcon 9.

El resultado representa un avance importante para el objetivo de SpaceX de convertir Starship en un sistema de lanzamiento completamente reutilizable y con capacidad para realizar misiones de mayor frecuencia. Pero precisamente esa posibilidad de escalar los lanzamientos vuelve relevante otra pregunta: ¿cuál es el impacto ambiental de SpaceX cuando este modelo comienza a operar a una escala mayor?

México: un caso para dimensionar el impacto ambiental de SpaceX

Si bien la reutilización puede reducir la cantidad de hardware necesario por misión, no elimina automáticamente los impactos ambientales de lanzar vehículos espaciales. La cercanía de Starbase, en Boca Chica, Texas, con la frontera mexicana permite observar algunos de estos impactos más allá de territorio estadounidense.

De acuerdo con fuentes del gobierno de México, las pruebas y lanzamientos de Starship, han generado una lluvia de residuos y otras afectaciones sobre el territorio del Golfo de México, como delta del Río Bravo, Playa Bagdad, cerca de Matamoros, Ejido La Burrita y El Mezquital, así como en áreas de relevancia ecológica como la Laguna Madre. Entre los residuos y afectaciones reportada se encuentran:

  • Restos metálicos, plásticos y otros materiales después de explosiones o reingresos.
  • Fragmentos de cohetes y componentes que llegan al océano o a las costas.
  • Vegetación quemada y alteraciones del suelo.
  • Ruido y vibraciones capaces de modificar el comportamiento de la fauna.
  • Riesgos para ecosistemas costeros y marinos cercanos a las zonas de lanzamiento.
  • Emisiones asociadas con las operaciones de lanzamiento y el uso de combustibles.

No obstante, estos elementos no representan simplemente basura convencional. Su presencia introduce materiales industriales en playas, suelo y ambientes marinos donde pueden convertirse en un riesgo físico para la fauna y requieren labores de identificación, retiro y disposición. En el caso de Starship, además, la escala importa. La compañía está desarrollando uno de los sistemas de lanzamiento más grandes y potentes jamás construidos, con la expectativa de realizar operaciones repetidas. Por ello, para evaluar el impacto ambiental de SpaceX no basta con analizar un lanzamiento individual: también es necesario considerar los efectos acumulativos de una actividad que pretende multiplicar la frecuencia de vuelos.

¿Qué daños ambientales se han identificado en Tamaulipas?

El caso mexicano también permite observar que el impacto ambiental de SpaceX tiene distintas dimensiones y no se limita a los residuos visibles. También se ha identificado vegetación quemada y contaminación del suelo. A esto se suman los efectos del ruido y las vibraciones producidos durante los lanzamientos.

Pescadores locales han reportado niveles elevados de ruido, mientras que la información recopilada señala que las aves pueden reaccionar ante las vibraciones y el sonido. A partir de estas observaciones se han identificado distintos riesgos ambientales que requieren seguimiento:

  • Fauna: desplazamiento de aves, cambios en el comportamiento y posibles riesgos físicos derivados del contacto con residuos.
  • Ecosistemas marinos: potencial afectación de peces y otros organismos por residuos y alteraciones físicas del entorno.
  • Suelo: compactación y contaminación asociada con la presencia de materiales y residuos.
  • Agua: posible aumento de turbiedad derivado de la alteración física de los terrenos.
  • Vegetación: daños y áreas quemadas después de determinados incidentes.
  • Hábitat: perturbaciones acústicas que pueden modificar temporalmente el uso de determinadas zonas por parte de la fauna.

Es importante distinguir estos riesgos de los daños que ya han sido identificados directamente. La existencia de residuos, vegetación quemada y contaminación del suelo está documentada en las operaciones señaladas; otros efectos, como cambios prolongados en poblaciones de fauna, requieren estudios específicos para determinar su magnitud y duración.

Explosiones, manglares y tortugas: los episodios que han encendido las alertas

Algunos incidentes permiten observar con mayor claridad por qué las comunidades y organizaciones ambientales han cuestionado las operaciones de Starship.

En junio de 2025, una explosión ocurrida en un banco de pruebas cercano a la frontera fue señalada por Greenpeace como un incidente que provocó la quema de manglares del lado mexicano. La importancia ambiental de este episodio radica en que los efectos de una prueba espacial pueden extenderse más allá de las instalaciones donde ocurre el evento.

Otro caso señalado por Greenpeace y la organización local Conibio Global corresponde a Playa Bagdad, donde testimonios recopilados por ambas organizaciones apuntan a que más de 800 crías de tortuga no pudieron realizar su proceso de anidación después de uno de los lanzamientos.

Ese dato debe entenderse como una denuncia documentada por dichas organizaciones y no como una medición independiente de todas las afectaciones sobre la población de tortugas. Sin embargo, ilustra un aspecto relevante de la discusión: cuando las operaciones espaciales ocurren cerca de ecosistemas costeros, la evaluación ambiental también debe considerar especies que utilizan esas zonas durante periodos específicos de reproducción o anidación.

El impacto ambiental de SpaceX también plantea un problema de gestión

El caso de Tamaulipas muestra por qué el debate no debería reducirse a si un cohete explota o consigue completar su misión. Para una empresa cuyo objetivo es aumentar la frecuencia de los lanzamientos, la pregunta ambiental también es qué ocurre cuando determinados impactos se repiten.

Desde una perspectiva ESG, existen al menos cuatro dimensiones que deberían acompañar la expansión de Starship:

Prevención. Reducir la probabilidad de explosiones, dispersión de residuos y daños a ecosistemas.

Monitoreo. Medir de manera sistemática e independiente la calidad del suelo, agua y aire, además de ruido, biodiversidad y comportamiento de la fauna.

Remediación. Retirar residuos, reparar los daños identificados y restaurar los ecosistemas afectados cuando sea necesario.

Transparencia. Informar sobre incidentes, materiales liberados, zonas afectadas y resultados de los programas de monitoreo.

A esto se suma una quinta dimensión especialmente relevante en este caso: la responsabilidad transfronteriza. Cuando una operación ubicada en un país genera residuos o posibles afectaciones ambientales en otro, la gestión del impacto no puede limitarse al territorio donde se encuentra la plataforma de lanzamiento.

Innovación espacial y responsabilidad ambiental tienen que avanzar juntas

El éxito de Starship demuestra la capacidad tecnológica de SpaceX para acercarse a un sistema de lanzamiento orbital reutilizable y de mayor escala. También abre una nueva etapa para Starlink y para las futuras misiones lunares y marcianas de la compañía.

Pero el impacto ambiental de SpaceX plantea una cuestión que será cada vez más difícil separar de su éxito tecnológico: qué ocurre con los ecosistemas cuando una actividad espacial deja residuos, ruido o daños en las comunidades y territorios que rodean sus operaciones.

Para los líderes ESG, el caso ofrece una lección que va más allá de SpaceX. La innovación no elimina la necesidad de gestionar externalidades; de hecho, cuando una tecnología está diseñada para escalar rápidamente, la gestión ambiental debe escalar con ella.

El desafío para SpaceX no consiste únicamente en demostrar que Starship puede llegar al espacio y regresar. También consiste en demostrar que el costo ambiental de hacerlo puede medirse, prevenirse, reducirse y, cuando exista un daño inevitable, repararse. Ahí es donde el éxito tecnológico comienza a convertirse también en una cuestión de responsabilidad corporativa.

¿Qué papel juegan los créditos de carbono para alcanzar cero emisiones netas?

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Alcanzar cero emisiones netas se ha convertido en uno de los objetivos centrales de las estrategias climáticas corporativas, pero para muchas empresas reducir todas sus emisiones dentro de la propia operación sigue siendo un desafío. En ese escenario, los mercados voluntarios de carbono buscan cubrir parte de la brecha mediante proyectos que evitan, reducen o remueven emisiones fuera de los límites directos de una organización.

Un nuevo estudio de Climate Impact Partners (CIP) muestra hasta qué punto esta herramienta está ganando relevancia entre los responsables corporativos de cambio climático, pero también revela una paradoja: las empresas que utilizan créditos de carbono reportan beneficios climáticos y comerciales, mientras cada vez menos se sienten cómodas hablando públicamente de ellos.

¿Qué papel juegan los créditos de carbono en las estrategias de cero emisiones netas?

El informe Setting the Standard: The Civil Society Perspective encuestó a 600 altos responsables de decisiones climáticas en Reino Unido y Estados Unidos. Entre quienes utilizan o planean utilizar créditos de carbono, 81% considera que son esenciales para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas de su organización.

La percepción tampoco parece limitarse al corto plazo. 66% considera que los créditos seguirán siendo cruciales para sus planes durante los próximos seis años.

Esto no significa que los créditos sustituyan la reducción de emisiones propia. Su relevancia está en complementar una estrategia climática cuando existen emisiones que todavía no pueden eliminarse mediante cambios operativos, tecnológicos o de cadena de suministro.

Para los líderes ESG, la distinción es fundamental: incorporar créditos de carbono no debería significar reducir la presión por descarbonizar el negocio, sino definir qué emisiones puede eliminar realmente la empresa, cuáles son más difíciles de abatir y qué papel pueden desempeñar mecanismos externos de compensación o contribución climática.

créditos de carbono

La calidad pesa más que el precio

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el cambio en los criterios de compra. 84% de los compradores actuales afirma que prioriza la calidad de los créditos sobre el precio.

La cifra apunta a una evolución del mercado: para las empresas, adquirir créditos ya no consiste únicamente en encontrar una alternativa relativamente económica para abordar sus emisiones. La integridad ambiental del proyecto, la trazabilidad y la credibilidad de las afirmaciones asociadas al crédito adquieren un peso mayor.

Esto resulta especialmente importante ante el escrutinio que ha acompañado al mercado voluntario de carbono. Una estrategia corporativa que utilice créditos de baja calidad puede generar un riesgo reputacional superior al beneficio climático que busca comunicar.

Por ello, una cartera corporativa debería considerar aspectos como:

  • Calidad e integridad ambiental de los proyectos.
  • Verificación independiente de los resultados.
  • Trazabilidad sobre el destino y uso de los créditos.
  • Claridad sobre qué emisiones se están abordando.
  • Coherencia entre la compra de créditos y los objetivos internos de reducción.

Los créditos de carbono también están generando valor empresarial

El estudio de CIP plantea otro hallazgo relevante para las áreas de sostenibilidad: los compradores no están reportando únicamente beneficios ambientales.

90% de las empresas que compran créditos afirma que estos contribuyeron al cumplimiento de sus objetivos organizacionales durante los últimos 12 meses. Entre los beneficios reportados se encuentran:

  • 38%: mayor confianza en la marca.
  • 37%: crecimiento de los ingresos.
  • 36%: mejora de la reputación.
  • 35%: beneficios en captación de clientes.
  • 48% de las empresas B2C: mejoras en retención y fidelización de clientes.
SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk, el hombre más rico del mundo y que podría convertirse en los próximos meses en el primer trillonario, persigue un ambicioso sueño: llevar a la humanidad a la Luna y Marte. Para lograrlo, desarrolló su programa de cohetes Starship. Te contamos por qué las incursiones espaciales de este multimillonario están dañando el medio ambiente y quién debería pagar el costo ambiental.

Desde junio de 2023, SpaceX desde su base en Boca Chica, Texas, a escasos kilómetros de la frontera con México, cerca de Matamoros, comenzó a lanzar basura espacial a territorio mexicano. El resultado fue un grave daño para las comunidades y ecosistemas de Tamaulipas. 

Las operaciones de los cohetes Starship han generado una lluvia de escombros y basura espacial como restos de cohetes, plásticos, metales que están contaminando el Golfo de México. Este fenómeno está afectando las playas, la vegetación circundante y ocasionó la muerte de cientos de especies, entre éstas más de 800 tortugas bebés que no pudieron desovar en Playa Bagdad después de uno de los lanzamientos, de acuerdo con información recopilada por Greenpeace y testimonios compartidos por la organización local Conibio Global.

¿Qué causa los desechos de SpaceX?
Images around SpaceX’s Starbase facility near Brownsville, Texas recently.  

On April 20, 2023 the most powerful rocket in the world exploded minutes into a test flight, after launching from Boca Chica, Texas.

Called Starship, the SpaceX rocket took off around 9:33 a.m. Eastern time and made it about four minutes into its flight. But when it came time for the Starship spacecraft to separate from the Super Heavy first stage booster, the two parts—still connected—exploded into smoke.
Fuentes gubernamentales estiman que desde 2019, se han registrado al menos 16 pruebas y lanzamientos del programa Starship. En al menos 9 de ellos se identificaron restos de cohetes en territorio mexicano. Los desechos provienen de explosiones durante el despegue o en el reingreso a la atmósfera, así como de caídas de componentes directamente en el océano. 

Una de las principales zonas afectadas es la Playa Bagdad, cerca de Matamoros. Aunque también el Ejido La Burrita, El Mezquital, y algunas zonas de las aguas del Golfo de México resultaron afectadas. Además de áreas protegidas como Laguna Madre y delta del Río Bravo.

Entre los escombros encontrados en las costas de Tamaulipas y en el fondo marino, se encuentran: 

• Tanques de gas

• Láminas de acero y piezas de aluminio

• Fragmentos de plástico y residuos sólidos de color negro con apariencia de caucho

• Material sintético blanco, posiblemente del recubrimiento térmico del cohete

• Tanques cilíndricos metálicos identificados como parte del sistema de propulsión o contraincendios

• Propulsores del tamaño de un camión grande localizados en el fondo marino

SpaceX México: ¿qué daños hay?
El impacto de las operaciones de SpaceX no es una abstracción. Las consecuencias en territorio mexicano están documentadas  por organizaciones civiles y varios reportes de medios locales y nacionales.

Firefighters set a backfire to try to save cabins near Shirley Meadow as the French Fire grows, destroying homes and properties amid record wildfires and worsening drought conditions across the West on August 22, 2021 near Wofford Heights, California. Large portions of the West are now classified as being in "exceptional drought", the most extreme drought category.
The French wildfire in Kern County is now one of the largest wildfires actively burning in the state. It has been burning in the Lake Isabella area for a week and is now at 20,678 acres and 19% contained.
Las operaciones gubernamentales en el sitio han identificado: desechos metálicos y plásticos, vegetación quemada y contaminación del suelo. Aunque no identificaron efectos en las aves, durante el lanzamiento, algunas reaccionaron por el ruido y vibraciones generadas.

Asimismo, algunos pescadores locales reportaron la percepción de alto ruido. Esto podría causar alteración en los patrones de uso del hábitat con efectos acumulativos por lanzamientos regulares.

El problema se agrava debido al estrés acústico que podría producir desplazamiento de aves, muerte de peces, efectos en el comportamiento de la fauna, riesgo físico para la fauna por desechos plásticos y metálicos, compactación del suelo y turbiedad en agua.

El área de impacto no es una zona desértica, sino un ecosistema de incalculable valor. SpaceX no solo contamina esta área desde la distancia, estableció una presencia física directa. El riesgo no es teórico, en junio de 2025, una de sus naves explotó en un banco de pruebas muy cercano a la frontera, quemando manglares del lado mexicano, según información recopilada por Greenpeace.

El conflicto escaló a una crisis de soberanía cuando, según testimonios que recopiló Conibio, en Playa Bagdad aparecieron letreros con la leyenda “Área Restringida” presuntamente pertenecientes al Departamento de Defensa de los Estados Unidos, instalados por personas que cruzaron desde Texas. La Secretaría de Marina tuvo que intervenir para retirar los señalamientos.

El proyecto de exploración espacial del hombre más rico del mundo, Elon Musk, está causando un daño ambiental tangible  en México. La promesa de un futuro en las estrellas no puede construirse sobre la destrucción de los ecosistemas aquí en la Tierra.

créditos de carbono

Los resultados también varían según el modelo de negocio. 43% de las empresas B2C reportó incrementos directos en ingresos, mientras que las compañías B2B recurren en mayor medida a los créditos para gestionar riesgos climáticos.

Esto ofrece una lectura relevante para los responsables ESG: la acción climática puede dejar de gestionarse como un presupuesto aislado de sostenibilidad cuando está vinculada con variables del negocio como confianza, adquisición de clientes, reputación e ingresos.

¿Por qué las empresas están dejando de hablar de sus créditos de carbono?

Aquí aparece la paradoja central del estudio.

Aunque los compradores reportan resultados positivos, solo 22% se siente seguro hablando públicamente sobre sus compras de créditos de carbono. Además, 69% afirma haber reducido o detenido sus comunicaciones públicas sobre estas adquisiciones debido al escrutinio de los medios.

La principal barrera interna también es reveladora: 58% de los responsables de decisiones climáticas identifica la ansiedad reputacional como una de las principales preocupaciones antes de comprar créditos de carbono.

El resultado es un mercado en el que las empresas pueden estar actuando más de lo que comunican.

Para CIP, este silencio genera un problema colectivo: si las compañías que compran créditos no comparten sus experiencias, los potenciales compradores disponen de menos casos visibles para evaluar el mercado. La falta de ejemplos públicos puede, a su vez, alimentar la cautela de otras empresas e inversionistas.

Desde una perspectiva ESG, esto plantea una cuestión distinta al tradicional riesgo de greenwashing: el temor a comunicar puede terminar dificultando que las empresas expliquen correctamente estrategias climáticas legítimas.

¿Cómo pueden comunicar los créditos de carbono sin aumentar el riesgo de greenwashing?

La respuesta que plantea CIP está en fortalecer la evidencia detrás de las afirmaciones corporativas. 94% de los altos responsables de decisiones consultados recibiría positivamente una declaración clara y creíble a nivel de producto que demostrara el apoyo voluntario a proyectos de carbono de alta calidad.

La recomendación implícita es pasar de mensajes generales a afirmaciones verificables: explicar qué proyecto se financió, qué estándar utilizó, cómo fue verificado y cuál es exactamente la contribución climática realizada.

También es relevante diferenciar entre reducir emisiones y financiar acción climática mediante créditos. Presentar ambas acciones como equivalentes puede generar confusión sobre el desempeño real de una empresa.

Para un líder ESG, una estrategia sólida requiere que los créditos estén integrados en una jerarquía climática clara:

primero reducir las emisiones propias; después abordar las emisiones residuales difíciles de eliminar; y comunicar por separado las contribuciones climáticas realizadas mediante proyectos externos.

créditos de carbono

El reto para los líderes ESG: usar créditos sin convertirlos en sustituto de la descarbonización

El estudio de CIP ofrece una señal clara sobre la maduración del mercado: entre quienes ya participan, los créditos de carbono son considerados una herramienta estratégica y la calidad está ganando prioridad frente al precio. Al mismo tiempo, el miedo a las críticas está reduciendo la disposición de las empresas a explicar públicamente sus decisiones.

La oportunidad para los líderes ESG está en resolver ambas cuestiones simultáneamente. Los créditos de carbono pueden formar parte de una estrategia de cero emisiones netas, pero su valor depende de cómo se seleccionan, verifican, integran en la estrategia climática y comunican.

En lugar de tratarlos como una salida rápida para las emisiones corporativas, las empresas pueden utilizarlos como una herramienta complementaria dentro de una estrategia más amplia de descarbonización. Y cuando exista evidencia suficiente para respaldar las afirmaciones, comunicarla con transparencia puede contribuir a que el mercado deje de moverse entre dos extremos: el uso acrítico de créditos y el silencio absoluto sobre ellos.

De desecho del maíz a recurso: investigadores mexicanos transforman el nejayote en agua y energía  

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El nejayote, agua residual generada durante la nixtamalización del maíz -el proceso tradicional de cocción del grano con agua y cal- , podría dejar de ser un desecho para convertirse en una fuente de energía, agua reutilizable y materiales con valor. 

Investigadores de la Escuela de Ingeniería y Ciencias (EIC) del Tecnológico de Monterrey, en colaboración con el Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), desarrollaron un sistema modular que permite tratar este residuo y aprovechar sus componentes para producir biogás o hidrógeno, recuperar agua y obtener nuevos subproductos. 

La solución busca atender un problema especialmente relevante para las tortillerías urbanas. Debido a su elevada carga de materia orgánica y concentración de calcio, el nejayote puede ser aproximadamente 20 veces más contaminante que el agua residual doméstica y resulta difícil de tratar mediante procesos biológicos convencionales. Al descargarse directamente en el drenaje, también puede contribuir a la acumulación de residuos e incrustaciones en las tuberías. 

Frente a este desafío, el equipo de la Escuela plantea cambiar la lógica tradicional de tratamiento; en lugar de limpiar el agua únicamente para desecharla, busca recuperar los recursos presentes en ella y reincorporarlos a distintos procesos productivos. 

El sistema comienza con el acondicionamiento del nejayote para retirar el exceso de calcio. Después, el agua residual pasa por un proceso biológico sin oxígeno, en el que la materia orgánica se transforma en gases con valor energético. Dependiendo del acondicionamiento previo, el proceso puede orientarse hacia la producción de biogás (compuesto por aproximadamente 70% de metano) o de hidrógeno. 

El biogás obtenido podría utilizarse nuevamente durante la cocción del maíz, creando un circuito de aprovechamiento dentro de la propia tortillería. Para un establecimiento pequeño, el equipo estima un potencial de reducción de entre 10% y 30% en el consumo de combustibles fósiles, dependiendo de sus características y condiciones de operación. 

El sistema fue probado a escala piloto en una tortillería de Puebla, donde alcanzó una remoción de 99% de la materia orgánica, 99% del calcio y entre 70% y 75% del nitrógeno presente en el agua residual. 

nejayote

Una vez tratada, el agua puede reutilizarse en actividades sin contacto humano directo, como el lavado de pisos y muros o el riego de áreas verdes. Por su parte, el calcio retirado mediante precipitación química permite obtener hidroxiapatita, un material con potencial para emplearse en aplicaciones como la elaboración de prótesis dentales. 

“Más que encontrar una forma distinta de desechar el nejayote, buscamos dejar de verlo como un residuo. Su composición permite recuperar energía, agua y materiales que pueden generar valor y contribuir a una producción de tortillas con menor impacto ambiental”, señaló Pabel Cervantes, profesor investigador del Núcleo de Clima y Sostenibilidad de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey. 

La transformación de residuos y recursos biológicos en productos con valor ambiental, social y económico es uno de los principios de la bioeconomía. En este sentido, el sistema desarrollado por la Escuela de Ingeniería y Ciencias representa un ejemplo concreto de cómo la investigación científica puede trasladarse del laboratorio a una actividad productiva cotidiana y generar soluciones de economía circular. 

Este trabajo cobra especial relevancia rumbo a la Conferencia Anual 2026 de la Global Bioeconomy Alliance (GBA), que se realizará del 26 al 30 de octubre en el campus Monterrey del Tecnológico de Monterrey. Será la primera ocasión en que este encuentro internacional se celebre en América Latina y tendrá a la Escuela de Ingeniería y Ciencias como anfitriona. 

La conferencia reunirá a investigadores, académicos, representantes de la industria, autoridades, emprendedores y estudiantes de distintas regiones para intercambiar conocimiento y analizar cómo acelerar el desarrollo de soluciones basadas en la bioeconomía. Para la Escuela, también será una oportunidad de visibilizar la investigación que se desarrolla en México y su capacidad para responder a desafíos relacionados con sostenibilidad, economía circular y aprovechamiento de residuos. 

El proyecto es resultado de una colaboración de cinco años entre la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tec de Monterrey y el Instituto de Ingeniería de la UNAM. El trabajo conjunto recibió inversión de BBVA para continuar con su desarrollo y llevar la solución fuera del laboratorio. Además, fue reconocido en el Reto Nacional de Sostenibilidad y cuenta con una solicitud de patente relacionada con la integración del sistema completo. 

Con proyectos como este, la Escuela de Ingeniería y Ciencias refrenda su compromiso de transformar el conocimiento científico en soluciones aplicables a los desafíos ambientales y productivos del país. El desarrollo de esta tecnología abre la posibilidad de que una actividad tan cotidiana como la producción de tortillas avance hacia modelos más circulares, eficientes y sostenibles, al tiempo que posiciona a México como generador de innovación con relevancia global. 

Herbalife Family Foundation celebra más de 20 años de alianza con Albergue Infantil Los Pinos y entrega donación  

Por Fabián Muro

Herbalife Family Foundation (HFF), el brazo filantrópico de Herbalife, visitó el Albergue Infantil Los Pinos para celebrar más de dos décadas de colaboración y anunciar un donativo total de 45 mil dólares: 30 mil dólares destinados a fortalecer la labor de la institución, 5 mil dólares enfocados en acciones de bienestar y hábitos saludables y 10 mil dólares adicionales para la rehabilitación de una zona de tareas y computadoras, que brindará a niñas, niños y jóvenes mejores condiciones para estudiar, aprender y acceder a herramientas tecnológicas. 

Albergue Infantil Los Pinos brinda atención integral a niñas y niños en situación de vulnerabilidad identificados por el Sistema DIF Jalisco. La casa funciona como albergue de lunes a viernes: durante su estancia, las y los menores reciben alimentación, apoyo para cubrir sus gastos educativos, acompañamiento en tareas escolares y actividades para su desarrollo. De manera paralela, sus familias participan en programas de formación y fortalecimiento familiar, como la Escuela para Padres, con el objetivo de construir entornos más estables para su crecimiento. 

Los Pinos forma parte de Casa Herbalife, el programa global de Herbalife Family Foundation que colabora con organizaciones locales para ofrecer a niñas, niños y comunidades en situación de vulnerabilidad acceso a alimentación nutritiva, educación de calidad y hábitos de vida saludables. 

“Nuestro objetivo es trabajar junto con organizaciones que conocen las necesidades de las comunidades a las que sirven y contribuir a que puedan continuar y fortalecer su labor. Contar con espacios adecuados para estudiar, aprender y acceder a herramientas tecnológicas puede abrir nuevas oportunidades para las niñas, niños y jóvenes”, señaló Pooja Jhobalia-Pelham, Directora de Impacto Social de Herbalife. 

“El verdadero impacto se construye con constancia y, sobre todo, trabajando juntos. Esta relación de más de 20 años refleja algo que para nosotros es fundamental: generar alianzas que puedan crecer, fortalecerse y mantenerse en el tiempo”, afirmó Stephan Gratziani, CEO de Herbalife. 

“En Herbalife entendemos el bienestar de una manera integral. Por eso, nuestro compromiso no termina en lo que hacemos como compañía; también buscamos contribuir positivamente en las comunidades donde tenemos presencia”, destacó Jesús Álvarez, Director General de Herbalife México. 

Herbalife Family Foundation

La entrega simbólica del donativo estuvo a cargo de Mario Barreiro, en representación de la red de Distribuidores Independientes de Herbalife, cuyas aportaciones, junto con las de colaboradores de la compañía, hacen posible el trabajo de la fundación. 

“Cada apoyo que recibimos tiene un propósito muy concreto: fortalecer nuestra capacidad para acompañar a las niñas, niños y jóvenes que forman parte de esta comunidad. La nueva zona de tareas y computadoras significará nuevas herramientas y mejores condiciones para que puedan estudiar, aprender y desarrollar sus habilidades”, expresó José Moreno Braun, Presidente del Consejo de Los Pinos. 

Como parte de la visita, las y los asistentes recorrieron las instalaciones del albergue, conocieron su huerto y presenciaron una demostración de taekwondo, actividades que forman parte del día a día de la comunidad de Los Pinos.