Tu reloj podría escuchar conversaciones ajenas: el dilema de privacidad que enfrentan Apple y Amazon

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Un reloj inteligente puede ayudar a organizar el día, registrar actividades y resumir conversaciones. Sin embargo, cuando la inteligencia artificial comienza a interpretar lo que dicen las personas que están alrededor, surge una pregunta clave: ¿qué sucede cuando alguien procesa una conversación sin el consentimiento de quienes participan en ella?

Apple, Amazon y otras empresas tecnológicas están desarrollando dispositivos con IA capaces de analizar el habla y extraer información sin necesariamente conservar el audio original. Aunque los fabricantes aseguran que sus productos incorporan medidas de protección de datos, especialistas en derecho advierten que estas funciones podrían plantear problemas legales. En algunos estados de Estados Unidos, incluso el usuario que lleva puesto el dispositivo podría enfrentar consecuencias por captar comunicaciones privadas sin el consentimiento requerido.

¿Cómo funcionan los dispositivos con IA que escuchan conversaciones?

Los primeros asistentes de voz generaron controversias por activaciones accidentales, almacenamiento de grabaciones y envío de audio a servidores externos. La nueva generación de dispositivos plantea un escenario distinto: algunos sistemas pueden interpretar palabras, identificar información relevante y generar resúmenes sin guardar el audio original.

Esta diferencia abre un debate jurídico: ¿procesar el contenido de una conversación constituye una interceptación si no existe una grabación convencional? Según especialistas consultados por CNBC, algunas leyes estatales se centran en la obtención del contenido de una comunicación privada, no únicamente en la conservación de un archivo de audio.

El problema también involucra a quienes no utilizan estos productos. Una persona puede aceptar que su reloj procese conversaciones, pero esa decisión no significa que sus compañeros de trabajo, familiares o desconocidos hayan autorizado el análisis de sus palabras.

Apple Watch y Amazon Bee: ¿cómo protegen la privacidad de las conversaciones?

El Apple Watch Series 12, presentado en septiembre, incorporará Siri Recap, una función que toma notas durante el día y genera resúmenes de conversaciones. También incluirá Live Rewind, que permite resumir 15 segundos de una conversación mediante una transcripción de texto. Apple afirma que estas funciones no almacenan audio, no envían grabaciones a sus servidores y no requieren revisión humana.

Por su parte, Amazon presentó el 15 de octubre los dispositivos Bee Frontier y Bee Eclipse, con precios iniciales de 74.99 y 99.99 dólares, respectivamente. La empresa asegura que el audio no se almacena y que las conversaciones se procesan en un entorno seguro al que nadie, ni siquiera Amazon, puede acceder. Además, sus dispositivos incorporan un indicador LED para mostrar cuándo están encendidos.

Amazon también modificó el funcionamiento de Bee después de adquirir la startup que lo desarrolló. Según Bloomberg, los dispositivos dejaron de escuchar y resumir conversaciones automáticamente: ahora, los usuarios deben presionar un botón para iniciar la captura de audio. Aunque estas decisiones pueden reducir ciertos riesgos, no resuelven por sí solas las dudas sobre el consentimiento de las personas que se encuentran cerca.

¿Las leyes de privacidad consideran una interceptación escuchar sin grabar?

Las leyes estadounidenses sobre interceptación de comunicaciones podrían abarcar algunas de estas funciones, incluso cuando no se conserva el audio. Colin Zick, abogado especializado en privacidad y seguridad de datos de Foley Hoag, explicó a CNBC que la legislación de Massachusetts contempla equipos capaces de transmitir, recibir, amplificar o grabar comunicaciones. En su opinión, un sistema que capta palabras y genera un resumen escrito podría entrar en esa definición.

Daniel Pi, profesor asociado de la Facultad de Derecho Franklin Pierce de la Universidad de New Hampshire, considera que la legislación de ese estado también podría aplicarse. La norma contempla la adquisición auditiva o de otro tipo del contenido de una comunicación, lo que abre la posibilidad de que el procesamiento de palabras sea relevante para determinar si existe una interceptación.

Pi señaló que un usuario podría enfrentar responsabilidad civil o penal en New Hampshire, aunque considera menos probable que se inicie un proceso judicial. La aplicación de estas normas dependerá de las circunstancias y de la interpretación legal correspondiente. Por ahora, el debate evidencia que la legislación puede enfrentarse a dificultades para abordar tecnologías que procesan conversaciones de formas distintas a las grabaciones tradicionales.

¿Cómo afectan los dispositivos inteligentes la privacidad de terceros?

El riesgo no afecta únicamente a quienes compran estos productos. Michael Stokes, exoficial de la CIA y vicepresidente sénior de tecnologías emergentes de Veilant, describió a CNBC el «problema del espectador»: una persona puede ser vigilada sin poseer el dispositivo que recopila la información ni saber que está siendo observada.

Las gafas inteligentes de Meta, capaces de tomar fotografías, grabar videos y guardar notas de voz, ilustran cómo estas capacidades se extienden más allá de los relojes. También existen grabadoras con inteligencia artificial del tamaño de una tarjeta, desarrolladas por empresas como Plaud y Pocket, así como el collar de Friend.

Para Stokes, el cambio más significativo es la facilidad con la que la inteligencia artificial puede analizar grandes volúmenes de información. Datos que antes requerían numerosas horas de trabajo para organizarse e interpretarse ahora pueden procesarse de forma automatizada, facilitando la identificación de hábitos, relaciones y otros detalles personales.

¿Quién es responsable por grabar o procesar conversaciones sin consentimiento?

La responsabilidad legal podría recaer no solo en los fabricantes, sino también en las personas que utilizan estos dispositivos. Si una función procesa una conversación privada sin el consentimiento exigido por la legislación local, quien la activa podría exponerse a consecuencias legales, aunque no haya tenido la intención de vulnerar la privacidad de los demás.

Colin Zick cuestionó que las personas que no compraron el reloj, no aceptaron los términos de Apple ni eligieron utilizar la función puedan ver procesadas sus conversaciones. El caso evidencia una limitación de los mecanismos tradicionales de consentimiento: aceptar las condiciones de un producto no equivale a obtener el permiso de todas las personas afectadas por su funcionamiento.

Karen Panetta, decana de estudios de posgrado de la Facultad de Ingeniería de Tufts y miembro del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos, también advirtió sobre esta diferencia. El consentimiento de una persona para que se registre una conversación no implica que todos los presentes hayan aceptado participar. Por ello, las empresas deben considerar los derechos de terceros al diseñar funciones capaces de captar e interpretar el habla.

¿Qué medidas pueden proteger la privacidad ante los dispositivos con IA?

La preocupación por las grabaciones no consentidas también ha impulsado el desarrollo de herramientas para detectar o dificultar la captura de conversaciones. Aida Baradari, fundadora de la startup Deveillance, creó Spectre I, un dispositivo con forma de disco de hockey que utiliza inteligencia artificial para identificar dispositivos cercanos y emitir señales diseñadas para distorsionar el habla antes de que los micrófonos puedan procesarla.

Esta propuesta busca dar más control a las personas frente a la presencia de micrófonos, cámaras y sensores en objetos cotidianos. Sin embargo, también evidencia las dificultades de proteger la privacidad cuando la tecnología puede recopilar información de quienes no han elegido utilizarla.

Para las empresas, una respuesta responsable requiere incorporar medidas de protección desde el diseño, explicar con claridad cuándo se procesa una conversación y ofrecer controles accesibles. Entre las medidas relevantes se encuentran:

  • Activación manual: permitir que el usuario decida cuándo comienza el procesamiento de audio.
  • Indicadores visibles: informar cuándo el dispositivo está activo y puede captar conversaciones.
  • Transparencia sobre los datos: explicar qué información se procesa, dónde se gestiona y si se conserva.
  • Consentimiento de terceros: considerar cómo informar y proteger a las personas que participan en una conversación sin utilizar el dispositivo.
  • Protección desde el diseño: evaluar los riesgos para la privacidad antes de incorporar nuevas funciones de inteligencia artificial.

La privacidad debe acompañar la innovación tecnológica

Los dispositivos con IA están transformando la manera de capturar y procesar conversaciones. La ausencia de una grabación de audio no garantiza, por sí sola, que la privacidad esté protegida: un resumen escrito también puede revelar información personal. Por eso, las promesas de los fabricantes deben evaluarse junto con el funcionamiento real de sus productos y las implicaciones legales de su uso.

El desafío para las empresas tecnológicas y las autoridades es establecer límites que permitan aprovechar estas herramientas sin normalizar la vigilancia involuntaria. La innovación responsable exige considerar tanto a quienes activan una función como a quienes quedan expuestos a ella sin haberlo decidido. La pregunta ya no es solamente qué pueden escuchar estos dispositivos, sino quién tiene derecho a autorizar que una conversación sea procesada y bajo qué condiciones.

Salud financiera: la clave para eliminar el estrés financiero

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Por Fabián Muro.

La salud financiera en México debe tomarse como una solución sostenible y convertirse en un elemento estratégico para las organizaciones y personas en el corto, mediano y largo plazo, debido a su impacto en la productividad y la reducción del estrés emocional, coincidieron especialistas en salud financiera.

Según el portal de BBVA la salud financiera se entiende como el bienestar que se alcanza mediante una buena gestión de la economía personal, familiar o empresarial para poder hacer frente a imprevistos y conseguir metas vitales y de futuro.

“La gestión del dinero es una de las principales fuentes de preocupación y de estrés en todo el mundo, tanto como la propia salud física. Se considera que una persona tiene una buena salud financiera cuando puede cumplir perfectamente con sus obligaciones financieras, se encuentra en una situación de tranquilidad ante su futuro financiero y es capaz de tomar decisiones que le permitan disfrutar de su vida”, menciona.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) el porcentaje de ahorro de los mexicanos sólo el 52.0% de la población mayor de edad cuenta con algún tipo de resguardo monetario, de los cuales el 55.2% son hombres y el 49.3% mujeres en edad laboral. Asimismo, el 10.3% de la población de 18 años o más que tiene algún tipo de ahorro cuenta con más de tres meses de lo que ganaba o recibía.

En ese sentido, ENSAFI apunta que la población que más ahorros tiene por grupo de edad es la de 18 a 29 años con 59.6%, después la de 30 a 49 años con 54.0%, le sigue de 50 a 64 años con 46.9% y por último los adultos mayores de 65 años y más con 41.3%.

En cuanto a la deuda generada por la población económicamente activa en el país. Se muestra que la población femenina presenta un endeudamiento excesivo con un 5.9% mientras que la población masculina de 4.1% con una deuda máxima mensual de 3 mil 382 pesos en los hombres, seguidos por las mujeres con 2 mil 262 pesos.

Por su parte Banco Santander, indica que es posible obtener una buena salud financiera si es que se cumplen los siguientes factores como: llegar al final del mes sin complicaciones, mantener un ahorro constante, tener deudas manejables, una buena protección financiera e invierten o existe una posibilidad de hacerlo.

En tanto Financial Health Network, menciona en su portal que existen al menos ocho indicadores que permiten diagnosticar el estado de la salud financiera de una persona:

  • Gastar menos de lo que se gana mensualmente.
  • Pagar a tiempo y en totalidad todas las facturas.
  • Tener suficientes ahorros en productos financieros adecuados o líquidos (lanita de emergencia).
  • Contar con suficientes ahorros o activos a largo plazo (prevención y planificación).
  • Tener un nivel de deuda sostenible.
  • Contar con un historial crediticio saludable.
  • Tener seguros adecuados a las necesidades.
  • Planificar adecuadamente los gastos para el futuro.

¿Filantropía o responsabilidad? El nuevo negocio de hacer el bien

Por Edgar López.

Alguna vez alguien me dijo que «ser bueno es buen negocio». Siempre me pareció una buena forma de explicar que hacer el bien y obtener beneficios no tienen por qué estar peleados.

Pero últimamente he leído varias noticias que me han hecho pensar que esa relación es bastante más compleja.

La más reciente es de Anthropic, la empresa detrás de Claude. Anunció su intención de destinar el 5% de sus acciones a un fondo de interés público, sujeto a la aprobación de sus accionistas. La participación podría aumentar conforme crezca el valor de la compañía y, según las estimaciones publicadas por Reuters ante una eventual salida a bolsa, alcanzar entre 75,000 y 100,000 millones de dólares.

Contenido del artículo
Jornada / Reuters

No hablamos de dinero que ya haya llegado a beneficiarios, sino de una participación accionaria cuyo valor dependerá de la empresa y de cómo se instrumente el fondo.

Entre las posibles aplicaciones de esos recursos están las donaciones a organizaciones sociales, las transferencias directas a determinadas poblaciones y la atención de los efectos de la inteligencia artificial sobre los trabajadores.

De hecho, Anthropic ya había anunciado un compromiso de 200 millones de dólares para estudiar y atender las disrupciones laborales asociadas con la IA.

Veamos… una empresa que desarrolla una tecnología capaz de transformar millones de empleos, propone destinar parte de su riqueza a atender las consecuencias de esa transformación.

¿Qué es esto? ¿Estamos ante filantropía o ante una nueva forma de asumir responsabilidades por los impactos del propio negocio?

La diferencia no es menor. La filantropía supone aportar voluntariamente recursos a causas sociales. La responsabilidad empresarial implica identificar, prevenir, mitigar y, cuando corresponde, remediar los impactos negativos de sus actividades.

Una puede complementar a la otra, pero no sustituirla. Y financiar medidas ante riesgos potenciales tampoco significa que la empresa haya causado ya esos daños.

Este noticia llega en un momento interesante. Y es que en las últimas semanas, The Economist ha publicado tres artículos que me han ayudado a entender lo que está ocurriendo con la filantropía.

Uno cuestiona la eficacia de los incentivos fiscales a las donaciones. El Estado renuncia a recaudar impuestos para estimular la filantropía, pero no siempre consigue suficientes donaciones adicionales para justificar ese costo. Además, son los donantes quienes deciden qué causas financiar, independientemente de que coincidan o no con las necesidades sociales más urgentes. Así, una política pensada para promover el bienestar colectivo también puede terminar subsidiando las preferencias de quienes tienen mayores recursos.

Contenido del artículo
The Economist

Otro analiza el altruismo eficaz, una corriente que nació buscando maximizar el beneficio social de cada donación, pero que ha llevado a algunos de sus principales impulsores a financiar la prevención de riesgos existenciales, como una eventual catástrofe provocada por la inteligencia artificial. El dilema es interesante: grandes fortunas pueden destinarse a proteger a generaciones que todavía no existen mientras millones de personas enfrentan necesidades urgentes hoy. No significa que prevenir esos riesgos sea innecesario, sino que alguien está decidiendo qué problemas merecen atención primero.

Contenido del artículo
The Economist

El tercero examina la Fundación Musk, con unos 14,700 millones de dólares en activos. Musk transfirió miles de millones en acciones de Tesla a esta organización mediante operaciones con potenciales ventajas fiscales, mientras conserva influencia sobre el destino de los recursos. Según The Economist, más de la mitad de sus desembolsos entre 2020 y 2024 terminó en otra entidad vinculada con él. El caso muestra cómo una fortuna puede destinarse formalmente a la filantropía sin que resulte sencillo conocer cuánto ha llegado a los beneficiarios finales ni qué resultados sociales ha conseguido.

Contenido del artículo
The Economist

Ninguno de estos hechos demuestra, por sí mismo, que esas iniciativas carezcan de valor social. Pero sí muestran que la filantropía puede ofrecer ventajas fiscales, mantener grandes recursos bajo la influencia de sus donantes y financiar causas cercanas a sus intereses.

Y no necesariamente esas causas son las que más necesita la sociedad.

Ahora, el propio Musk propone una alternativa: entregar directamente una acción de SpaceX a cada niño estadounidense. Reuters estima que, con los precios actuales de referencia, la promesa representaría unos 11,000 millones de dólares.

Todavía no conocemos los mecanismos de distribución ni las condiciones para disponer de esas acciones. Pero el contraste es interesante: mientras Anthropic plantea un fondo para administrar y distribuir recursos, Musk propone transferir directamente una parte de la propiedad empresarial a las personas.

Dos modelos distintos que también cuestionan el papel de los intermediarios tradicionales.

Durante años nos acostumbramos a un esquema relativamente conocido: las empresas aportan, las fundaciones administran, las ONG ejecutan y el Estado regula o incentiva.

Hoy encontramos empresas que reservan acciones para fines sociales, crean vehículos propios y consideran entregar recursos directamente a sus beneficiarios.

Anthropic, además, ha elegido una estructura de sociedad de responsabilidad limitada para su fondo y ha anunciado que sus recursos no se utilizarán para cabildeo ni contribuciones políticas. Su condición de public benefit corporation también supone incorporar objetivos de beneficio público junto con los intereses económicos de la empresa.

OpenAI, por su parte, cuenta con una fundación que posee una participación accionaria importante en la compañía.

La riqueza generada por la inteligencia artificial podría dar lugar a algunas de las mayores estructuras filantrópicas del mundo.

¿Vienen buenos tiempos para la inversión social? Es posible. Pero no necesariamente para todas las organizaciones que tradicionalmente han administrado esos recursos.

Y aquí pienso en México. Veamos… Un estudio de la OCDE publicado este año muestra que las 328 mayores organizaciones filantrópicas nacionales desembolsaron alrededor de 3,400 millones de dólares entre 2020 y 2023. Casi la mitad se concentró en diez financiadores y los estados con mayor pobreza recibieron comparativamente menos recursos por habitante.

A ello se suman las tensiones con el gobierno durante la 4T, la reducción de mecanismos de financiamiento público y los cuestionamientos a la intermediación.

En ese contexto, el papel de las fundaciones y las ONG merece revisarse. No porque vayan a desaparecer ni porque las empresas puedan sustituirlas fácilmente: muchas conocen las comunidades, mantienen relaciones de confianza y tienen capacidades difíciles de improvisar desde una oficina corporativa.

Pero tendrán que hacer más visible ese valor si los grandes financiadores empiezan a usar mecanismos distintos para llegar a sus beneficiarios.

Las empresas, por su parte, también tendrán que explicar mejor sus decisiones de inversión social.

No es lo mismo financiar una causa ajena a la actividad empresarial que invertir en soluciones relacionadas con sus propios riesgos e impactos. Ambas pueden ser valiosas, pero responden a lógicas diferentes.

Y cuando una compañía contribuye a generar un problema, atenderlo no debería depender únicamente de su generosidad.

Por eso pienso que podríamos estar entrando en una etapa de grandes oportunidades para la inversión social y, al mismo tiempo, de revisión de varios de sus paradigmas.

Quizá haya más capital disponible, nuevas instituciones y formas distintas de financiar proyectos. Pero eso no garantiza que los recursos lleguen a quienes más los necesitan ni que produzcan mejores resultados.

Vuelvo a aquella frase: «ser bueno es buen negocio».

Sigo creyendo que puede ser cierta. Incluso me parece deseable que las empresas encuentren beneficios en contribuir al bienestar social.

Lo que ya no me parece tan sencillo es llamar filantropía a todo lo que una empresa hace por la sociedad. A veces está ayudando. Otras, está atendiendo consecuencias de su propio negocio. Y en ocasiones hace ambas cosas.

La diferencia importa, sobre todo cuando llega el momento de reconocer sus méritos y exigirle responsabilidades.


Edgar

R con R, por Edgar López

Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.

Pasaportes digitales de productos: cómo impulsar la transparencia y la competitividad

Las etiquetas tradicionales ofrecen información básica sobre un producto, como su país de origen, instrucciones de cuidado o certificaciones. Sin embargo, las expectativas han cambiado: consumidores, reguladores y socios comerciales buscan conocer también la procedencia de los materiales, las condiciones de fabricación, el impacto ambiental y las opciones de reparación o reciclaje. Para responder a estas demandas, las empresas necesitan información confiable que abarque toda la vida útil de sus productos.

De acuerdo con Sustainable Brands, los pasaportes digitales de productos (PDP) responden a esta necesidad mediante registros que permiten consultar datos sobre el origen, la composición y el impacto de los artículos. Su adopción, impulsada por iniciativas regulatorias como el Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR) de la Unión Europea, representa una oportunidad para mejorar la trazabilidad, fortalecer la economía circular y respaldar las declaraciones de sostenibilidad. El reto para las empresas es convertir esta información en una herramienta de transparencia y competitividad.

¿Qué son los pasaportes digitales de productos?

Un pasaporte digital de producto es un registro electrónico que reúne información relevante sobre un artículo a lo largo de su ciclo de vida. Puede consultarse mediante un código QR, una etiqueta RFID u otro identificador digital, y actualizarse cuando cambia la información disponible. Sus datos pueden abarcar desde el diseño y la fabricación hasta el mantenimiento, la reparación y la disposición final.

Según la categoría del producto, el registro puede incluir su composición, número de serie, país de origen, proveedores, huella de carbono, certificaciones y cumplimiento normativo. También puede ofrecer instrucciones de reparación, disponibilidad de repuestos y recomendaciones de reciclaje. De esta manera, fabricantes, distribuidores, consumidores y gestores de residuos pueden acceder a información útil para tomar decisiones y aprovechar mejor los recursos.

La regulación europea impulsa los pasaportes digitales

El Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR) de la Unión Europea establece un marco para mejorar la sostenibilidad de los productos y contempla la introducción progresiva de requisitos de información por categorías. Entre los sectores relevantes se encuentran las baterías, los textiles, la electrónica y el mobiliario. Para las empresas que participan en estos mercados, prepararse implica revisar cómo recopilan, verifican y comparten los datos de sus productos.

Las implicaciones pueden extenderse a organizaciones fuera de Europa que exportan a ese mercado o forman parte de sus cadenas de suministro. Clientes y socios comerciales pueden necesitar información más detallada para responder a sus propias obligaciones. Por ello, anticiparse a estas exigencias permite reducir brechas de información y preparar a la organización para un entorno comercial en el que la trazabilidad adquiere mayor importancia.

Trazabilidad para identificar riesgos en la cadena de suministro

Conocer a los proveedores directos no siempre significa tener visibilidad sobre toda la cadena de suministro. Las empresas pueden desconocer el origen de las materias primas, las instalaciones donde se fabrican los componentes o las prácticas de los proveedores indirectos. Estos vacíos dificultan evaluar riesgos ambientales, comprobar la procedencia de los materiales e identificar posibles incumplimientos.

La implementación de un registro digital exige recopilar y verificar información de distintos niveles de la cadena. Este proceso puede revelar documentos incompletos, datos contradictorios y relaciones comerciales sobre las que existe poca información. Al detectar estas deficiencias, las organizaciones pueden fortalecer la colaboración con sus proveedores, anticipar riesgos y responder con mayor agilidad a las solicitudes de clientes y reguladores.

Economía circular: reparar, reutilizar y reciclar

Cuando un producto sale de la fábrica, parte de la información necesaria para mantenerlo o recuperar sus materiales puede dejar de estar disponible. Un técnico quizá desconozca qué repuestos necesita; una empresa recicladora puede carecer de detalles sobre su composición, y el consumidor puede no saber cómo prolongar su vida útil. Estas limitaciones dificultan la recuperación de recursos y favorecen que artículos todavía aprovechables se conviertan prematuramente en residuos.

Los pasaportes digitales pueden facilitar el acceso a instrucciones de mantenimiento, información sobre materiales y recomendaciones para la reparación o el reciclaje. Esto ayuda a fabricantes, profesionales y consumidores a identificar opciones para extender la vida útil de los productos mediante la reutilización, la renovación y la remanufactura. Además, los datos sobre su desempeño después de la venta pueden orientar mejoras en el diseño y la gestión de recursos.

Transparencia verificable para fortalecer la confianza

Las afirmaciones generales sobre sostenibilidad pierden credibilidad cuando no existen evidencias que permitan comprobarlas. Decir que un producto es sostenible no explica necesariamente qué materiales contiene, cómo se fabricó ni qué impactos se consideraron para respaldar esa declaración.

Un registro digital puede ofrecer información sobre el origen, la composición, los procesos de fabricación y las certificaciones de un producto, lo que permite a las marcas fundamentar mejor sus comunicaciones. También facilita que los consumidores comparen información y tomen decisiones más informadas. Sin embargo, el acceso digital no garantiza por sí solo la transparencia: la confianza depende de que los datos sean precisos, estén actualizados y cuenten con mecanismos adecuados de verificación.

Datos e inteligencia artificial: los retos de implementación

La información necesaria para construir un registro digital suele estar dispersa entre sistemas de desarrollo de productos, logística, compras, gestión de proveedores y control de calidad. Además, algunos proveedores utilizan hojas de cálculo, correos electrónicos y documentos manuales para compartir sus registros. Esta fragmentación aumenta el tiempo de recopilación y puede generar inconsistencias que comprometan la calidad de la información.

La inteligencia artificial puede ayudar a extraer datos de documentos, identificar registros faltantes y detectar inconsistencias. No obstante, automatizar tareas no resuelve las deficiencias estructurales de la gestión de información. Las empresas también necesitan definir responsables, establecer criterios comunes, verificar los datos y promover la participación de sus proveedores. Sin estas condiciones, la tecnología difícilmente podrá ofrecer resultados confiables.

Cómo convertir la trazabilidad en una ventaja competitiva

La preparación comienza con una evaluación de los sistemas y procesos existentes. Las empresas necesitan identificar qué información tienen, dónde se encuentra, qué datos faltan y qué tan preparados están sus proveedores para compartirlos. También deben fortalecer la coordinación entre las áreas de compras, sostenibilidad, cumplimiento normativo, desarrollo de productos y logística.

Una gestión integrada permite que diferentes equipos aprovechen la misma información para objetivos específicos: las áreas de sostenibilidad pueden respaldar sus evaluaciones ambientales; cumplimiento normativo puede fortalecer la debida diligencia; marketing puede sustentar sus declaraciones, y los fabricantes pueden mejorar la colaboración con sus socios comerciales. Para los consumidores y los profesionales de reparación y reciclaje, el beneficio consiste en acceder a datos útiles para decidir cómo comprar, mantener o recuperar un producto.

Los pasaportes digitales de productos están cambiando la forma en que las empresas documentan y comunican el origen, la composición y el impacto de sus artículos. Además de contribuir a responder a las exigencias regulatorias, pueden mejorar la trazabilidad, facilitar la economía circular y ofrecer evidencias que respalden las declaraciones de sostenibilidad. Su alcance depende, sin embargo, de la calidad de la información que reúnen y de la capacidad de las organizaciones para mantenerla actualizada.

Para aprovechar su potencial, las empresas deben integrar la gestión de datos en sus procesos, fortalecer la colaboración con sus proveedores y establecer mecanismos de verificación. La ventaja competitiva no provendrá únicamente de disponer de un registro digital, sino de utilizar la información para tomar mejores decisiones, reducir riesgos y generar confianza. En un mercado que demanda mayor transparencia, conocer y demostrar la historia de un producto puede ser tan relevante como el producto mismo.

¿Cómo hacer que reutilizar ropa sea tan atractivo como estrenar? Patagonia difumina la frontera

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Comprar ropa nueva y elegir una prenda usada suelen percibirse como experiencias distintas. Patagonia busca cambiar esa idea al integrar su colección de reventa Worn Wear en su tienda en línea principal, donde los consumidores pueden comparar ambas opciones y comprarlas desde un mismo carrito.

La estrategia busca normalizar la compra de ropa de segunda mano al eliminar la necesidad de visitar una plataforma independiente. Esta propuesta de Patagonia también plantea una pregunta para la industria de la moda: ¿cómo convertir la reutilización en una alternativa tan accesible y atractiva como estrenar, sin separarla de la experiencia de compra habitual?

Una propuesta de Patagonia para integrar la ropa usada a la experiencia de compra

Lanzado hace nueve años, Worn Wear es el programa mediante el cual Patagonia comercializa prendas usadas verificadas. La marca decidió trasladar estos artículos a su plataforma principal de comercio electrónico, donde ahora conviven con las colecciones nuevas. Los clientes pueden comparar precios, elegir entre prendas nuevas y usadas y añadir ambas al mismo carrito.

El cambio busca llegar a consumidores que quizá no habrían buscado ropa reutilizada por iniciativa propia, pero que pueden interesarse en ella al encontrarla durante su navegación habitual. En lugar de presentar la reventa como una actividad independiente, Patagonia la incorpora directamente a su oferta comercial.

Además, tanto las prendas nuevas como las usadas están cubiertas por la garantía de la empresa. Esta condición refuerza la continuidad de la experiencia de compra y evita que la ropa reutilizada quede relegada a un canal con condiciones diferentes.

Por qué las marcas de moda separan la reventa de sus colecciones nuevas

Aunque muchas empresas cuentan con programas de reparación, recuperación y reventa de prendas, suelen comercializar estos artículos por separado. Eileen Fisher, por ejemplo, mantiene un sitio web exclusivo para su colección Renew.

La integración presenta varios desafíos. Ken Pucker, profesor de práctica en sostenibilidad en la Escuela Fletcher de la Universidad de Tufts, señala que las marcas temen que la ropa usada reduzca las ventas de sus nuevas colecciones. También deben afrontar una oferta imprevisible y establecer precios para prendas únicas, cuyo valor depende de su estado y características.

Estas dificultades han llevado a algunas empresas a recurrir a proveedores externos para gestionar sus programas de reventa. Pucker considera valiente la decisión de Patagonia, ya que integrar los artículos usados en su propia plataforma implica asumir directamente una mayor complejidad operativa y comercial.

Patagonia vendió casi 160 mil prendas usadas en 2026

La reventa ya representa una actividad comercial relevante para la empresa. Durante el ejercicio fiscal de 2026, Patagonia vendió casi 160 mil artículos usados verificados y generó aproximadamente 13 millones de dólares en ventas.

Para abastecer Worn Wear, la marca recibe prendas a través de sus tiendas físicas, su sitio web y programas de donación por correo. Después, un equipo de más de 40 empleados en Reno, Nevada, inspecciona, limpia, repara y verifica cada artículo. En 2025, el equipo procesó aproximadamente 230 mil prendas, de las cuales cerca del 80 % podía revenderse.

Estas cifras permiten dimensionar el trabajo necesario para mantener un programa de reventa a escala. A diferencia de los productos nuevos, las prendas usadas requieren una evaluación individual antes de volver al mercado, lo que añade tareas de revisión, reparación y clasificación.

La tecnología detrás de la propuesta de Patagonia

Integrar Worn Wear en la tienda principal requirió una actualización plurianual de los sistemas tecnológicos de Patagonia. El proyecto involucró a los equipos de inventario, comercialización, diseño y experiencia de usuario, así como a los responsables de establecer precios.

Entre los principales retos estuvieron gestionar un mayor número de referencias, controlar los artículos descatalogados y definir cómo el estado de cada prenda afectaría su precio. Algunas de estas funciones eran gestionadas anteriormente por Trove, la empresa de software que operaba el sitio independiente de Worn Wear.

Según Sam Brown, director de reventa de Patagonia, la integración exigió fortalecer prácticamente todos los aspectos del negocio. Esto evidencia que incorporar ropa usada al comercio electrónico no consiste únicamente en añadir una categoría: requiere adaptar los sistemas y procesos para administrar productos cuyas condiciones varían de una unidad a otra.

Reventa y economía circular: el reto de prolongar la vida de la ropa

La integración de Worn Wear también forma parte de los esfuerzos de Patagonia por reducir el impacto ambiental de su actividad. Sus programas de reparación y reventa contribuyen a disminuir las emisiones asociadas con las materias primas, que constituyen la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero de la empresa.

Al facilitar el acceso a prendas usadas, la marca busca ampliar la participación en su programa y convertir la reutilización en una alternativa habitual. Para lograrlo, la disponibilidad de productos, sus precios, su estado y la facilidad de compra son factores importantes para que los consumidores consideren esta opción frente a una prenda nueva.

La experiencia de Patagonia muestra que la economía circular puede integrarse a la estrategia comercial de una marca, en lugar de operar como una iniciativa aislada. Sin embargo, ampliar la reventa también exige resolver los retos de abastecimiento, evaluación y gestión de inventario que distinguen a los productos usados de las colecciones convencionales.

El siguiente desafío será comprobar si esta integración consigue atraer a nuevos compradores y aumentar la participación de la ropa reutilizada en las decisiones de consumo. Más allá de las ventas, el alcance de la iniciativa dependerá de su capacidad para mantener las prendas en uso durante más tiempo y consolidar la reventa como parte de la experiencia habitual de compra.

¿La edad influye en el voto ESG? Los inversores jóvenes duplican a los mayores

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La edad marca una diferencia en las preferencias de los inversores sobre cómo deben tomarse las decisiones corporativas. Según un informe de Vanguard, el 38.8% de los participantes menores de 30 años eligió una política de voto por delegación centrada en criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), frente al 16.2% de los inversores de entre 62 y 80 años. Esta brecha revela distintas preferencias sobre la gestión de las empresas y los riesgos que deben considerar.

Los resultados se conocen mientras crece la participación en Investor Choice, el programa de Vanguard que permite a determinados inversores elegir la política de voto aplicable a sus participaciones en fondos. En 2026, la iniciativa alcanzó 507,000 participantes, más de seis veces la cifra de 2025. El crecimiento abre una cuestión relevante para las empresas y los gestores de activos: ¿cómo responder a accionistas con expectativas distintas sobre sostenibilidad y gobierno corporativo?

Los inversores jóvenes prefieren el voto ESG

El informe Cómo votan los inversores, de Vanguard, identifica una diferencia generacional en la elección de políticas de voto por delegación. La Política ESG de Glass Lewis fue seleccionada por el 38.8% de los inversores menores de 30 años y por el 36.3% de quienes tenían entre 31 y 45 años. Entre los participantes de 46 a 61 años, la proporción descendió al 19.4%, mientras que en el grupo de 62 a 80 años fue del 16.2%.

Esta política sigue las recomendaciones de Glass Lewis, basadas en la identificación, divulgación y mitigación de riesgos ambientales, sociales y de gobernanza. Su enfoque considera que la gestión de estos factores puede beneficiar el rendimiento de las inversiones.

Los datos muestran una mayor preferencia por esta alternativa entre los participantes más jóvenes, aunque no explican las motivaciones individuales detrás de cada elección. Para los gestores de activos, conocer estas diferencias permite comprender mejor las expectativas de sus inversionistas respecto a la sostenibilidad y las decisiones corporativas.

Las mujeres muestran mayor preferencia por criterios ESG

Vanguard también identificó diferencias por género en la selección de políticas de voto. El 25% de las inversoras eligió la Política ESG de Glass Lewis, frente al 15% de los inversores masculinos. Esta diferencia indica que las preferencias sobre sostenibilidad y gobernanza varían entre los grupos demográficos analizados.

Aunque los resultados permiten identificar patrones, no establecen por qué cada grupo se inclina por una política determinada. Las cifras tampoco permiten concluir que la edad o el género sean, por sí solos, las causas de estas preferencias.

Para las empresas, estos hallazgos refuerzan la importancia de comprender las expectativas de sus accionistas y comunicar sus decisiones con transparencia. La diversidad de perspectivas exige evitar suposiciones sobre lo que esperan los inversores a partir de sus características demográficas.

Las preferencias también cambian en materia de gobierno corporativo

La brecha generacional también se observa en la elección de políticas relacionadas con el gobierno corporativo. Los inversores de mayor edad fueron más propensos a seleccionar la Política de Alineación con el Consejo de Administración de la Empresa, que contempla votar de acuerdo con las recomendaciones de los consejos de las compañías en cartera.

El contraste refleja distintas preferencias sobre cómo ejercer los derechos de voto asociados a las inversiones. Mientras algunos participantes optan por una política que incorpora criterios ESG, otros prefieren respaldar las recomendaciones de los órganos directivos de las empresas.

Para los consejos de administración y los equipos de sostenibilidad, comprender estas diferencias resulta relevante para fortalecer la rendición de cuentas y explicar cómo se integran los riesgos ambientales, sociales y de gobernanza en la estrategia empresarial.

Investor Choice supera el medio millón de participantes

Lanzado en 2023, Investor Choice permite a los inversores elegibles seleccionar la política de voto por delegación aplicable a sus participaciones proporcionales en determinados fondos. El programa amplía las alternativas para expresar preferencias sobre las decisiones de las empresas en las que invierten.

Entre 2025 y 2026, el número de participantes aumentó de 82,000 a 507,000. Durante el mismo periodo, los activos participantes crecieron de 9,000 millones a 151,000 millones de dólares, casi 17 veces más. Actualmente, cerca de 80 patrocinadores de planes de jubilación participan en el programa, que representa a más de un millón de personas inscritas en dichos planes.

Este crecimiento demuestra una mayor adopción de la iniciativa, pero no implica que todos sus participantes prefieran políticas ESG. Su relevancia radica en ofrecer distintas opciones de voto a una base creciente de inversores.

Vanguard prevé ampliar los activos elegibles a 8 billones de dólares

En 2026, los activos elegibles para Investor Choice aumentaron de aproximadamente un billón a cuatro billones de dólares. Vanguard planea extender el programa a todos sus fondos indexados de renta variable estadounidense en 2027, con lo que el universo potencial de activos elegibles alcanzaría unos ocho billones de dólares.

Además, los inversores ya seleccionaron políticas de voto para otros 120,000 millones de dólares en activos de fondos que se espera incorporar al programa en 2027. Esta expansión podría ampliar el número de accionistas con capacidad para expresar sus preferencias mediante el voto por delegación.

John Galloway, director global de participación de inversores en Vanguard, señaló que el programa parte de la convicción de que las distintas perspectivas sobre gobierno corporativo merecen ser escuchadas. La gestora prevé que la expansión permita a más inversores influir directamente en la forma en que se votan sus fondos indexados.

La participación de la política ESG disminuye en activos

A pesar de su popularidad entre los participantes más jóvenes, la participación ponderada por activos de la Política ESG de Glass Lewis cayó del 18% al 12% en 2026. Vanguard atribuyó el descenso principalmente a la expansión de Investor Choice y al cambio en la composición de los participantes.

La evolución muestra por qué es importante distinguir entre el número de inversores que eligen una política y el volumen de activos que representan. Una alternativa puede ganar presencia entre determinados grupos demográficos sin aumentar su proporción del total de activos participantes.

En contraste, dentro del ETF de acciones estadounidenses con criterios ESG de Vanguard, la selección de la política ESG aumentó del 73% en 2023 al 78% en 2026, pese a que los inversores tuvieron más opciones disponibles. En el conjunto de Investor Choice, ninguna política concentró más del 38% de las selecciones, lo que evidencia la diversidad de preferencias entre los participantes.

¿Qué implica la brecha generacional para las empresas?

Los datos de Vanguard muestran que los inversores menores de 30 años eligieron una política de voto centrada en criterios ESG con una frecuencia más del doble que los participantes de entre 62 y 80 años. Las diferencias por género y las preferencias sobre gobierno corporativo complementan este panorama, aunque no explican por sí solas las motivaciones de los accionistas.

La expansión de Investor Choice podría dar mayor visibilidad a estas preferencias y plantear nuevos retos para las empresas, los consejos de administración y los gestores de activos. La transparencia, la rendición de cuentas y una comunicación clara serán relevantes para responder a expectativas diversas. Conforme más fondos se incorporen al programa, sus resultados permitirán observar si las diferencias generacionales se mantienen y cómo evolucionan las decisiones de voto dentro de la inversión indexada.

Timbiriche: cuando el morbo vende más que la ética y el abuso se convierte en entretenimiento

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La nostalgia es un negocio poderoso. Pero ¿qué sucede cuando, para capitalizarla, una producción audiovisual termina cuestionada por ignorar abusos, revictimizar a una mujer y dejar fuera de la conversación a las personas cuya historia pretende contar? Eso es precisamente lo que se le ha criticado a la nueva serie inspirada en Timbiriche, estrenada en la plataforma ViX.

¿La romantización del abuso sexual?

Hay varios temas que se podrían analizar, pero la controversia más delicada gira en torno a la representación de Sasha Sokol y su relación durante la adolescencia con el productor Luis de Llano. Según informó La Silla Rota el 13 de octubre de 2026, los primeros dos episodios muestran a la versión adolescente de la cantante prefiriendo acudir al departamento del productor, entonces de 40 años, en lugar de convivir con sus compañeros de agrupación. Esta decisión narrativa ha generado críticas por presentar a la menor de edad como quien busca activamente el vínculo con el adulto.

El problema no es simplemente una interpretación discutible de acontecimientos pasados. Existe un antecedente judicial fundamental: de acuerdo con el mismo medio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación dejó firme una sentencia civil que declaró a Luis de Llano responsable de vulnerar derechos de Sasha Sokol por actos cometidos cuando ella era menor de edad y por declaraciones revictimizantes posteriores. Entre los derechos afectados se encuentran la dignidad, la integridad física, psicológica y moral, la intimidad y el libre desarrollo de la personalidad.

Sin derecho a opinión o réplica

La controversia también alcanza la participación de quienes integraron Timbiriche. El 6 de octubre, Benny Ibarra, Alix Bauer, Diego Schoening, Mariana Garza, Erik Rubín y Sasha Sokol manifestaron públicamente que no autorizaron el uso de su imagen, voz o identidad, ni participaron en la elaboración o supervisión de las historias. La producción ejecutiva, por su parte, defendió el proyecto como una obra de ficción basada en información de dominio público.

A las críticas se sumaron las declaraciones de Diego Schoening, recogidas por SensaCine México el 14 de octubre. Durante una entrevista con Nayo Escobar, el cantante recordó que, cuando los integrantes eran menores de edad, las presentaciones del grupo podían venderse hasta en un millón de pesos, mientras ellos recibían una cantidad fija de 10 mil pesos por espectáculo. Schoening calificó aquella situación como un abuso completo y afirmó que no existían contratos escritos.

El artista también señaló que no han recibido regalías como intérpretes por la venta de sus discos y describió un ambiente de presión que dificultaba cualquier reclamo. Según su testimonio, el hecho de que sus padres trabajaran dentro de la misma empresa televisiva contribuía a mantener el silencio, ante el temor de posibles consecuencias laborales.

Así, la serie ha abierto una discusión que trasciende la nostalgia musical. No solo se cuestiona cómo representa un caso de abuso acreditado judicialmente, sino también qué responsabilidad tienen las empresas del entretenimiento cuando comercializan historias vinculadas con la infancia, las relaciones de poder y los derechos de las personas protagonistas.

¿Por qué es relevante para la responsabilidad social?

Una ficción no debería convertir el abuso en romance

Desde la perspectiva de la responsabilidad social corporativa, el aspecto más preocupante es la manera en que una decisión narrativa puede modificar la percepción pública de una situación de abuso.

En el caso de Sasha, el presentar a una adolescente buscando voluntariamente la compañía de un adulto con poder sobre su trayectoria profesional puede transmitir una idea profundamente problemática: que la menor provocó, alentó o fue corresponsable de lo sucedido.

Y aquí es necesario ser contundentes: la aparente iniciativa de una persona menor de edad no elimina la responsabilidad de la persona adulta ni las asimetrías de poder existentes.

No se trata de negar la libertad creativa. Se trata de reconocer que esa libertad implica responsabilidades, especialmente cuando se representan situaciones de violencia y personas reales identificables.

En este caso, además, no estamos ante una controversia sustentada únicamente en versiones contrapuestas. Existe una resolución judicial firme sobre la responsabilidad civil del productor. La ficción puede dramatizar acontecimientos, pero no debería utilizar esa condición para diluir la gravedad de hechos acreditados.

Desde una mirada ética, resulta particularmente inquietante que una historia de abuso pueda transformarse en una narrativa sentimental donde el comportamiento de la víctima se convierta en el centro del cuestionamiento.

El morbo parece tener más peso que la ética

El entretenimiento siempre ha recurrido al conflicto para captar la atención. Sin embargo, existe una diferencia entre abordar responsablemente una historia dolorosa y utilizar sus elementos más sensibles como combustible para la conversación pública.

La polémica de Timbiriche plantea precisamente esa tensión: ¿hasta qué punto el interés por generar audiencia termina desplazando las consideraciones éticas?

Desde una perspectiva de RSE, el morbo no puede convertirse en una justificación para cualquier representación. Una producción puede atraer espectadores, generar conversación y despertar curiosidad sin que eso signifique que sus decisiones sean socialmente responsables.

Que algo genere atención no significa que merezca ser contado de cualquier manera.

El riesgo es normalizar una lógica en la que el sufrimiento ajeno se transforma en producto, mientras las personas involucradas pierden capacidad de influir en la manera en que sus experiencias son representadas.

Conviene distinguir entre la intención comercial de la producción, que no puede establecerse únicamente a partir de la controversia, y sus posibles consecuencias sociales. No necesitamos demostrar que una empresa buscó deliberadamente revictimizar para cuestionar si tomó las precauciones necesarias para evitarlo.

La responsabilidad social también incluye cómo se cuentan las historias

Con frecuencia, la responsabilidad social se asocia con programas ambientales, voluntariado o donaciones. Pero la responsabilidad corporativa también se expresa en el producto principal de una organización.

Para una plataforma de entretenimiento, ese producto son las historias que decide financiar, producir y distribuir.

Esto implica preguntarse si existen criterios para representar situaciones de violencia, si se incorporan perspectivas especializadas y si las personas directamente afectadas cuentan con mecanismos para expresar preocupaciones.

La postura pública de los seis integrantes originales de Timbiriche revela otra dimensión importante: la diferencia entre tener argumentos para producir una ficción y construir un proceso que considere a las personas cuya identidad e historia alimentan esa ficción.

Que determinada información sea pública no resuelve, por sí mismo, todas las preguntas éticas sobre su utilización.

La explotación laboral infantil también forma parte de la conversación

Las declaraciones de Diego Schoening amplían el análisis. Su testimonio describe presuntas prácticas de remuneración desigual, ausencia de contratos y presiones relacionadas con la dependencia laboral de las familias.

Aunque estas afirmaciones deben reconocerse como el relato del exintegrante y no confundirse con hechos judicialmente acreditados, plantean interrogantes relevantes sobre la protección de menores dentro de la industria del espectáculo.

La debida diligencia en derechos humanos exige prestar atención a las relaciones de poder, los mecanismos de denuncia, las condiciones contractuales y la protección frente a represalias.

En este contexto, la historia de Timbiriche podría ofrecer una oportunidad para reflexionar sobre las condiciones que enfrentan niñas, niños y adolescentes dentro de estructuras empresariales poderosas.

Sin embargo, cuando el debate público se concentra en los aspectos más polémicos de las relaciones personales, existe el riesgo de que estas otras cuestiones estructurales queden relegadas.

La reputación corporativa no se protege únicamente con discursos: TelevisaUnivision

La confianza en una empresa también depende de la coherencia entre sus valores y sus decisiones comerciales. Una plataforma puede promover mensajes de inclusión, respeto y bienestar, pero esos compromisos pierden fuerza cuando su contenido genera cuestionamientos sobre el tratamiento de personas vulneradas.

ViX es la plataforma de streaming de TelevisaUnivision, empresa de medios y entretenimiento surgida de la combinación de los negocios de contenido de Televisa y Univision en 2022.

En este caso, la discusión no debería limitarse a si la serie tiene éxito o fracasa comercialmente. La pregunta es si las decisiones de producción fueron suficientemente responsables frente a los derechos y la dignidad de las personas representadas.

La responsabilidad social no consiste en evitar todas las controversias. Consiste en reconocer cuáles son las consecuencias de las decisiones empresariales, especialmente cuando pueden reproducir estereotipos, justificar relaciones desiguales de poder o minimizar experiencias de violencia.

¿Anthropic apuesta por el beneficio público?: Planea destinar el 5% de sus acciones a un fondo

Anthropic, la empresa creadora del modelo de inteligencia artificial Claude, anunció un plan para destinar el 5% de sus acciones a un nuevo fondo de beneficio público, sujeto a la aprobación de sus accionistas. La iniciativa busca convertir parte del valor de la compañía en recursos para atender desafíos sociales relacionados con el desarrollo tecnológico.

El proyecto, denominado Anthropic Public Benefit Fund, contempla financiar organizaciones benéficas y realizar pagos directos a grupos específicos de personas. Entre sus prioridades figura el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral, una preocupación que cobra relevancia mientras la tecnología transforma las actividades económicas y profesionales. El anuncio también coincide con los preparativos de la empresa para una posible salida a bolsa.

¿Cómo funcionará el fondo de beneficio público de Anthropic?

La propuesta contempla que el fondo reciba inicialmente el equivalente al 5% de las acciones de Anthropic, una vez obtenida la aprobación correspondiente. Además, la junta directiva podrá aportar un 2% adicional cada vez que la valoración de la compañía aumente un 50% respecto de un punto de partida fijo.

Los hitos de valoración que podrían activar estas aportaciones adicionales se darán a conocer en los próximos meses. De esta manera, el mecanismo permitiría incrementar los recursos destinados al beneficio público conforme crezca el valor de la empresa, aunque las aportaciones adicionales dependerán de las decisiones de su junta directiva.

¿Por qué Anthropic eligió una LLC para administrar el fondo?

A diferencia de una organización sin fines de lucro bajo la figura 501(c)(3) de Estados Unidos, Anthropic estructurará el fondo como una sociedad de responsabilidad limitada (LLC, por sus siglas en inglés) de propiedad absoluta. Según la compañía, esta figura le permitirá explorar distintas modalidades de filantropía.

Entre las opciones se encuentran las donaciones a organizaciones benéficas consolidadas y los pagos directos a grupos específicos de personas. La empresa también aseguró que ninguna de las acciones en poder de la LLC se destinará a actividades de cabildeo ni a contribuciones políticas, tanto en Estados Unidos como en el extranjero.

La elección de esta estructura será relevante para conocer cómo se administrarán los recursos y qué mecanismos se utilizarán para garantizar que cumplan con los objetivos anunciados. Anthropic adelantó que ofrecerá más detalles sobre la organización y la gestión del fondo durante los próximos meses.

El impacto de la inteligencia artificial en el empleo, entre las prioridades

Uno de los principales objetivos del fondo será atender los efectos de la inteligencia artificial en el mercado laboral. Los cambios que esta tecnología puede provocar en las actividades profesionales plantean desafíos relacionados con el empleo y la capacidad de las personas para adaptarse a nuevas condiciones económicas.

Anthropic informó que ya ha destinado 200 millones de dólares al estudio y la búsqueda de soluciones para este problema. La empresa considera que la velocidad del desarrollo de la IA exige respuestas más ambiciosas, por lo que el fondo podría ampliar las posibilidades de financiar iniciativas dirigidas a enfrentar sus consecuencias sociales.

Sin embargo, todavía no se han detallado los criterios para seleccionar a los beneficiarios ni los mecanismos para evaluar los resultados de las intervenciones. Estos elementos serán importantes para determinar cómo se traducirá el capital comprometido en beneficios concretos para las personas.

Las acciones de Anthropic y los compromisos de sus fundadores y empleados

El nuevo fondo se suma a compromisos previos de la compañía. Según Anthropic, sus cofundadores acordaron donar el 80% de sus acciones cuando establecieron la empresa. Además, aproximadamente la mitad de sus empleados participa en un programa mediante el cual la compañía iguala las donaciones que estos se comprometen a realizar.

Con la nueva iniciativa, Anthropic estima que alrededor del 20% de sus acciones se destinará al bien público, sin contar las posibles participaciones adicionales. Esta cifra corresponde al conjunto de compromisos comunicados por la empresa y no exclusivamente a la aportación inicial del nuevo fondo.

Anthropic también contrastó esta decisión con las prácticas habituales de las empresas tecnológicas, que suelen ofrecer incentivos salariales progresivos a sus ejecutivos. En lugar de destinar todo ese capital a esquemas de compensación, la compañía busca canalizar una parte hacia objetivos de beneficio público.

El fondo se anuncia mientras Anthropic prepara su salida a bolsa

El anuncio se produce mientras Anthropic avanza hacia una posible oferta pública inicial de acciones (IPO, por sus siglas en inglés). De acuerdo con Bloomberg, la comercialización formal de la oferta podría comenzar durante la semana del 9 de noviembre de 2026, lo que abriría la posibilidad de que la compañía cotice antes del Día de Acción de Gracias en Estados Unidos.

La empresa ha considerado una oferta que podría valorarla en 2 billones de dólares y presentó una solicitud de registro confidencial ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) a principios de este año. No obstante, su formulario S-1 todavía no se ha hecho público, por lo que los detalles definitivos de una eventual salida a bolsa siguen pendientes.

La iniciativa también provocó reacciones públicas. Según CNBC, Elon Musk recomendó en la red social X que Anthropic entregara las acciones directamente al público. Esta postura contrasta con el modelo anunciado por la compañía, que plantea administrar los recursos mediante una entidad propia dedicada al beneficio público.

¿Qué falta por conocer sobre el fondo de Anthropic?

Anthropic prevé ofrecer más información sobre la estructura y la gestión del fondo durante los próximos meses. También tiene previsto describir sus avances en el siguiente informe de beneficio público, un documento que podría aportar elementos para evaluar el cumplimiento de sus compromisos.

Entre los aspectos clave estarán los criterios de asignación de los recursos, la selección de los beneficiarios y la publicación de resultados verificables. La transparencia en estas decisiones será fundamental para comprender el alcance de la iniciativa y distinguir entre el capital comprometido y los beneficios sociales efectivamente alcanzados.

Además, la aprobación de los accionistas será un paso necesario para concretar la aportación inicial. Hasta entonces, el fondo representa un plan anunciado por la compañía, cuya implementación y resultados todavía están por conocerse.

Del capital comprometido al impacto social: el reto de Anthropic

La propuesta de Anthropic abre una conversación relevante para la responsabilidad social empresarial: cómo pueden las compañías que desarrollan tecnologías capaces de transformar la economía contribuir a atender sus consecuencias sociales. Destinar una parte de sus acciones a un fondo de beneficio público es una forma de vincular el crecimiento corporativo con la financiación de iniciativas de interés social.

No obstante, el alcance de esta apuesta no dependerá únicamente del porcentaje de acciones comprometido. La gobernanza del fondo, la transparencia en la asignación de recursos y la evaluación de sus resultados serán determinantes para conocer su contribución real. En un sector marcado por el rápido desarrollo tecnológico y las grandes expectativas económicas, el desafío para Anthropic será demostrar que su compromiso con el beneficio público puede traducirse en mejoras tangibles para la sociedad.

¿Cómo pueden las empresas gastar menos energía y ahorrar más de cara a 2027?

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La volatilidad de los precios de la energía y la presión sobre los presupuestos operativos obligan a las empresas a buscar nuevas formas de controlar sus gastos. Sin embargo, reducir el consumo no siempre requiere renovar equipos o invertir en infraestructura: en muchos casos, el ahorro comienza por corregir fallas de mantenimiento, ajustar sistemas existentes y detectar consumos innecesarios.

De cara a 2027, las organizaciones pueden mejorar su eficiencia energética si aprovechan los datos disponibles, establecen objetivos realistas e involucran a sus equipos en las decisiones cotidianas. Este enfoque permite obtener resultados financieros y ambientales sin depender, desde el inicio, de grandes inversiones de capital.

¿Por qué las empresas deben priorizar la eficiencia energética rumbo a 2027?

En un entorno de incertidumbre económica, las iniciativas que requieren grandes inversiones compiten con otras prioridades operativas. No obstante, posponer las mejoras energéticas sin revisar las ineficiencias existentes puede mantener gastos innecesarios.

Durante un seminario web sobre ahorro energético empresarial organizado por edie , George Richards destacó que los mayores ahorros no siempre provienen de proyectos de gran escala. Calderas con mantenimiento deficiente, aislamiento inadecuado, fugas de aire comprimido y controles ineficientes de calefacción y refrigeración pueden elevar el consumo sin que las empresas lo adviertan.

Para corregir estos problemas, las organizaciones necesitan establecer procedimientos que permitan identificar fallas, asignar responsables de mantenimiento y verificar que las acciones correctivas se hayan implementado. Así, la eficiencia energética se convierte en una tarea operativa medible, en lugar de depender de iniciativas aisladas.

empresas en 2027

¿Cómo identificar dónde se desperdicia energía?

Antes de adquirir nuevos sistemas de monitoreo, las empresas pueden aprovechar la información que ya reciben de sus proveedores de energía. Joanne Horne recomendó analizar el consumo progresivamente, comenzando por cada planta y avanzando hacia edificios, sistemas y equipos específicos.

Los registros de consumo eléctrico cada media hora, cuando están disponibles, permiten identificar patrones durante la jornada laboral, las noches y los fines de semana. Un consumo elevado fuera del horario de operación, por ejemplo, puede revelar equipos encendidos innecesariamente o sistemas de climatización mal programados.

Las empresas también pueden comparar instalaciones similares para detectar diferencias de desempeño y localizar oportunidades de mejora. Entre las acciones prioritarias destacan:

  • Revisar los horarios de operación para evitar que los equipos funcionen cuando no se necesitan.
  • Inspeccionar los sistemas de climatización y ajustar sus controles a la ocupación real de los espacios.
  • Corregir fallas de mantenimiento, como fugas de aire comprimido y deficiencias en el aislamiento.
  • Revisar anualmente los sistemas de gestión de edificios (BMS) para comprobar que los horarios, sensores y temperaturas sigan configurados adecuadamente.

Solo después de aprovechar estos recursos conviene evaluar la instalación de medidores adicionales o herramientas de monitoreo más sofisticadas. De esta manera, las inversiones responden a necesidades concretas y no a la suposición de que disponer de más tecnología generará ahorros automáticamente.

empresas en 2027

¿Qué indicadores deben utilizar las empresas en 2027?

Recopilar información no basta: los datos deben traducirse en decisiones. Durante el seminario web, Horne advirtió que algunas organizaciones producen informes energéticos extensos que pocos empleados consultan, mientras que otras acumulan datos sin convertirlos en acciones.

Una alternativa es adaptar los indicadores clave de desempeño (KPI) a las responsabilidades de cada área:

  • Dirección financiera: evolución del gasto energético, ahorros obtenidos y avance frente a los objetivos.
  • Operaciones y mantenimiento: consumo por instalación, fallas detectadas y acciones correctivas pendientes.
  • Sostenibilidad: evolución del consumo y de las emisiones asociadas.
  • Gerencias de cada centro: desempeño energético y cumplimiento de metas locales.

Los objetivos también deben ajustarse a las condiciones de cada instalación. Richards advirtió sobre el riesgo de imponer reducciones idénticas a centros que tienen equipos, procesos y oportunidades de mejora diferentes. Cada uno necesita un plan energético viable, con responsables, metas específicas y mecanismos de seguimiento.

empresas en 2027

¿Cómo involucrar a los empleados en el ahorro energético?

La eficiencia energética no puede recaer exclusivamente en los equipos de sostenibilidad o mantenimiento. Los hábitos de trabajo y las decisiones cotidianas también influyen en el consumo, por lo que el personal debe comprender cómo sus acciones afectan los costos y las emisiones.

Richards compartió ejemplos de programas sostenidos de cambio de comportamiento que lograron reducciones de entre 30 y 40 % en el consumo de energía. Este rango corresponde a los casos mencionados durante la sesión y no representa un resultado garantizado para todas las organizaciones.

Para impulsar mejoras, las empresas pueden:

  • Incorporar prácticas de eficiencia energética en la capacitación de nuevos empleados.
  • Establecer canales para reportar fugas, fallas y consumos inusuales.
  • Asignar responsables para atender los reportes y comprobar que los problemas se resuelvan.
  • Comunicar resultados mediante indicadores claros y relevantes para cada equipo.
  • Involucrar a la dirección para integrar el ahorro energético en las decisiones operativas.

El cambio de comportamiento debe acompañarse de procesos que faciliten actuar. Pedir al personal que apague los equipos resulta insuficiente si los sistemas permanecen encendidos por una programación incorrecta o si las fallas de mantenimiento no se atienden.

empresas en 2027

¿Qué medidas permiten ahorrar energía sin grandes inversiones?

Para las empresas en 2027, demostrar resultados financieros tempranos puede facilitar la aprobación de futuras iniciativas. Por ello, conviene comenzar con acciones de bajo costo o sin costo que permitan comprobar el potencial de ahorro.

Las prioridades pueden incluir ajustar los horarios de funcionamiento, optimizar los controles de climatización, fortalecer el mantenimiento preventivo, aprovechar los registros de consumo y establecer objetivos específicos para cada instalación.

También es indispensable comparar el consumo y los costos antes y después de cada intervención. Esta medición permite verificar si las medidas funcionan, identificar cuáles ofrecen mejores resultados y construir argumentos financieros para inversiones posteriores.

Empresas en 2027: convertir la eficiencia energética en una decisión financiera

Reducir el consumo energético exige combinar datos, mantenimiento y participación de los empleados. Las nuevas tecnologías pueden contribuir a este objetivo, pero no deberían sustituir la revisión de las ineficiencias que las empresas pueden corregir con los recursos existentes.

De cara a 2027, la oportunidad consiste en identificar desperdicios, establecer responsabilidades, medir los ahorros y dirigir las inversiones hacia las mejoras con mayor potencial. Además de reducir gastos operativos, estas acciones pueden contribuir a disminuir las emisiones asociadas al consumo de energía.

La pregunta para los equipos directivos no es únicamente cuánto deben invertir para consumir menos, sino cuánto están gastando hoy por ineficiencias que todavía no han identificado o corregido.

Compartamos Banco impulsa la educación financiera de 3.6 millones de pequeños negocios

Todos conocemos a un amigo, familiar o vecino que todos los días, desde muy temprano, abre su pequeño negocio en el barrio. Para ellos, así como para miles de comerciantes, administrar el gasto de la casa o de su propio negocio es un reto de todos los días. Constantemente tiene que decidir qué comprar para su familia, cuánto guardar por si surge una emergencia o cómo le va a hacer para volver a surtir la mercancía de su negocio.

Entendiendo el esfuerzo diario que esto significa para los negocios del vecindario, Compartamos Banco participó en la Semana Nacional de Educación Financiera 2026 (SNEF) para presentar su plataforma “Llévate bien con tu dinero”.

El objetivo principal de este lanzamiento es justamente apoyar a las familias y a los pequeños comerciantes para que conozcan herramientas sencillas directamente en su celular. Por ejemplo, al usar la banca móvil se pueden organizar los pagos y mantener el control de sus ganancias, todo esto sin perder tiempo de trabajo y sin complicaciones técnicas. Porque la educación financiera no es de libros complicados, es algo que se vive todos los días.

Todos conocemos una historia de superación y en conjunto reflejan el esfuerzo de miles de mexicanos por mejorar sus vecindarios y hacer realidad los negocios de sus sueños. Actualmente, Compartamos Banco acompaña a más de 3.6 millones de dueños de pequeños negocios en todo México que buscan lo mejor para los suyos. Este apoyo cercano y humano se logra a través de una red de aproximadamente 17 mil colaboradores y asesores que trabajan tanto en las oficinas como caminando las calles, apoyando directamente en las comunidades.