¿Puede la RSE ser una ventaja competitiva a largo plazo?

0

Durante años, la responsabilidad social empresarial fue vista por muchas organizaciones como una actividad complementaria: una forma de retribuir a la sociedad mientras se fortalecía la reputación corporativa. Sin embargo, los cambios sociales, ambientales y regulatorios de las últimas décadas han transformado profundamente esa percepción. Hoy, las empresas enfrentan una pregunta mucho más compleja: ¿cómo generar impacto que permanezca cuando el financiamiento termina?

La respuesta está llevando a las organizaciones más avanzadas a replantear la forma en que diseñan, implementan y evalúan sus iniciativas sociales. Ya no basta con reportar montos invertidos o cantidad de beneficiarios; ahora se exige demostrar transformaciones reales, medibles y sostenibles. En este nuevo escenario, la responsabilidad social deja de ser un gasto reputacional para convertirse en un activo estratégico.

Las ventajas de la RSE se construyen con resultados, no con promesas

Durante mucho tiempo, los informes corporativos se concentraron en documentar actividades: cuántas becas se entregaron, cuántos árboles se plantaron o cuántas personas participaron en una campaña. Sin embargo, la conversación ha evolucionado hacia una lógica mucho más exigente basada en evidencia y resultados verificables.

La experiencia de diversos programas de desarrollo social demuestra que el verdadero impacto se mide por los cambios generados en la calidad de vida de las personas. Variables como el incremento de ingresos, la creación de empleos, la mejora en los indicadores educativos o el fortalecimiento de capacidades comunitarias se han convertido en métricas prioritarias para evaluar el éxito de una intervención.

Este cambio de paradigma también está modificando la manera en que los consejos de administración supervisan la inversión social. La pregunta ya no es cuánto se invirtió, sino qué transformación logró esa inversión y cuánto tiempo permanecerá vigente.

De beneficiarios a protagonistas del cambio

Uno de los mayores aprendizajes de los programas sociales exitosos es que las comunidades generan resultados más duraderos cuando participan activamente en la construcción de las soluciones. Las iniciativas que tratan a las personas como agentes económicos y sociales, y no únicamente como receptoras de apoyo, suelen alcanzar impactos más profundos y sostenibles.

Los proyectos enfocados en medios de vida han demostrado que la capacitación, el acceso a mercados y el fortalecimiento de capacidades generan efectos mucho más permanentes que la simple entrega de recursos materiales. Cuando una persona desarrolla habilidades productivas, incrementa su autonomía y reduce su dependencia de apoyos externos.

Lo mismo ocurre en sectores como la agricultura, donde el acceso a información, asesoría técnica y conexiones comerciales puede transformar la productividad de manera más significativa que la infraestructura por sí sola.

¿Por qué las ventajas de la RSE dependen de la sostenibilidad?

Si la rendición de cuentas responde a la pregunta de si una iniciativa funcionó, la sostenibilidad responde a una interrogante aún más relevante: ¿seguirá funcionando cuando la empresa deje de intervenir?

La permanencia del impacto depende de que los conocimientos, herramientas y capacidades queden instalados dentro de las comunidades. Cuando los programas fortalecen actores locales como escuelas, centros de salud, organizaciones comunitarias o liderazgos ciudadanos, se crean condiciones para que los resultados continúen evolucionando con el tiempo.

Este enfoque permite que las iniciativas trasciendan los ciclos presupuestales y reduzcan el riesgo de que los avances desaparezcan una vez concluido el financiamiento. En otras palabras, el éxito deja de depender exclusivamente de la empresa y comienza a formar parte del tejido social.

La capacidad local como motor de permanencia

Las organizaciones que han logrado impactos duraderos suelen compartir una característica: invierten en fortalecer instituciones locales. Más allá de construir infraestructura o entregar equipamiento, destinan recursos a desarrollar capacidades humanas y organizacionales.

En el ámbito educativo, por ejemplo, los programas que capacitan docentes, fortalecen procesos de gestión escolar y promueven mejoras sistémicas suelen generar beneficios que permanecen durante años. La infraestructura es importante, pero son las personas quienes garantizan la continuidad de los cambios.

Esta lógica también aplica en salud, emprendimiento y desarrollo comunitario, donde la creación de capacidades permite que las comunidades mantengan y amplíen los resultados alcanzados.

La cocreación fortalece la legitimidad y la confianza

Los proyectos diseñados desde oficinas corporativas, sin considerar las necesidades locales, enfrentan mayores probabilidades de fracasar. Por el contrario, cuando las comunidades participan en la definición de prioridades y estrategias, el nivel de apropiación aumenta considerablemente.

La cocreación permite desarrollar soluciones culturalmente relevantes, adaptadas a las realidades del territorio y respaldadas por quienes serán directamente beneficiados. Esto genera confianza, fortalece las relaciones entre los distintos actores y mejora la resiliencia de las iniciativas frente a cambios externos.

Además, las organizaciones comunitarias y los liderazgos locales funcionan como aliados clave para ampliar el alcance de los programas y garantizar su continuidad en el largo plazo.

Alianzas y visión de largo plazo: la nueva frontera de las ventajas de la RSE

Los desafíos sociales más complejos no pueden resolverse mediante intervenciones aisladas ni en periodos cortos. Temas como la educación, la inclusión económica, la igualdad de oportunidades o la resiliencia climática requieren estrategias sostenidas y colaboración entre múltiples actores.

Por ello, cada vez más empresas están impulsando alianzas con gobiernos, organizaciones civiles, instituciones académicas y organismos internacionales. Estos modelos permiten compartir recursos, distribuir riesgos y multiplicar el alcance del impacto generado.

Las ventajas de la RSE emergen con mayor fuerza cuando las iniciativas evolucionan de proyectos individuales a sistemas colaborativos capaces de mantenerse en el tiempo. En ese proceso, la inversión social adquiere una dimensión estratégica que fortalece tanto a las comunidades como a las propias organizaciones.

La evolución de la responsabilidad social está redefiniendo la forma en que las empresas entienden su papel en la sociedad. La inversión social ya no se evalúa únicamente por su alcance inmediato, sino por su capacidad para generar cambios duraderos, medibles y relevantes para las comunidades.

En este contexto, las ventajas de la RSE no provienen exclusivamente del reconocimiento público o de los beneficios reputacionales. Surgen de la capacidad de construir confianza, fortalecer sistemas locales y crear valor compartido a largo plazo. Cuando una iniciativa logra mantenerse más allá de la presencia de quien la financia, deja de ser un proyecto temporal para convertirse en una verdadera transformación social.

Casi 1 billón de dólares al año: el costo climático asociado a los activos de multimillonarios

Durante años, la imagen de los multimillonarios ha estado ligada a símbolos de lujo como jets privados, yates de gran tamaño y propiedades exclusivas alrededor del mundo. Estas expresiones de riqueza han sido señaladas frecuentemente como ejemplos de un estilo de vida con una elevada huella ambiental. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que el verdadero impacto de las grandes fortunas sobre el planeta va mucho más allá de los hábitos de consumo visibles.

Detrás de las fotografías compartidas en redes sociales y de los viajes de alto perfil existe una dimensión menos evidente, pero mucho más influyente: la propiedad de empresas, inversiones y activos que generan enormes cantidades de emisiones de gases de efecto invernadero. De acuerdo con Greenpeace, las personas más ricas del planeta son responsables de daños climáticos cercanos a un billón de dólares cada año, una cifra que reabre el debate sobre quién debe asumir la responsabilidad de financiar la transición hacia una economía más sostenible.

El verdadero origen del costo climático de las grandes fortunas

Cuando se habla de contaminación asociada a los sectores más ricos de la población, la atención suele centrarse en sus patrones de consumo. Sin embargo, los nuevos hallazgos apuntan a que la mayor parte del problema proviene de las inversiones y activos que poseen. Participaciones en empresas petroleras, desarrollos inmobiliarios, industrias intensivas en carbono y fondos de inversión forman parte de un entramado económico con profundas implicaciones ambientales.

Según los cálculos de Greenpeace, el 1% más rico de la población mundial controla aproximadamente una cuarta parte de las emisiones globales anuales a través de sus inversiones y participaciones empresariales. Esto significa que las decisiones financieras de un grupo relativamente pequeño tienen efectos que repercuten en millones de personas alrededor del mundo.

La organización estima que este grupo es responsable de cerca del 40% de todas las emisiones vinculadas a la propiedad privada. A partir de estos datos se calculó una especie de “deuda climática” que permite dimensionar el costo climático asociado a las actividades económicas respaldadas por las grandes fortunas.

costo climático

Una desigualdad que también se mide en emisiones

Mientras las personas con mayores patrimonios concentran una parte significativa de las emisiones derivadas de la propiedad de activos, la realidad es muy distinta para la mayoría de la población mundial. Greenpeace calcula que la mitad más pobre del planeta genera apenas el 3% de las emisiones asociadas a la propiedad.

La diferencia resulta aún más llamativa cuando se observa el comportamiento de los segmentos más exclusivos de riqueza. El 0.1% más rico sería responsable del 17% de las emisiones derivadas de activos privados, mientras que el 0.01% acumularía cerca del 9%. Estos porcentajes reflejan una concentración de impacto ambiental que supera ampliamente la distribución de la riqueza global.

Esta situación ha llevado a especialistas y organizaciones ambientales a cuestionar la manera en que se distribuyen las responsabilidades frente al cambio climático. Mientras millones de hogares enfrentan mayores costos de energía y fenómenos climáticos extremos, una parte importante de las emisiones continúa vinculada a activos altamente rentables para un grupo reducido de personas.

El costo climático que permanece fuera del radar

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que pone el foco en emisiones que suelen pasar desapercibidas en las discusiones públicas. A diferencia de las emisiones derivadas del consumo individual, aquellas asociadas a la propiedad de empresas y activos son menos visibles y mucho más complejas de rastrear.

Clara Thompson, activista de Greenpeace Internacional, señala que durante años las políticas climáticas se han enfocado principalmente en modificar los hábitos de consumo de la ciudadanía. No obstante, los resultados sugieren que las inversiones y la propiedad corporativa pueden tener una influencia mucho mayor sobre la trayectoria de las emisiones globales.

Este enfoque plantea un cambio importante en la conversación sobre sostenibilidad. Más allá de promover estilos de vida responsables, también sería necesario analizar quién financia, controla y se beneficia de las actividades económicas que continúan dependiendo de combustibles fósiles y otros modelos de negocio intensivos en carbono.

El debate sobre los impuestos al patrimonio

Ante este escenario, diversas voces han comenzado a impulsar mecanismos fiscales que permitan vincular la riqueza extrema con una mayor contribución a la acción climática. La idea parte de un principio sencillo: quienes han contribuido en mayor medida al problema deberían participar proporcionalmente en las soluciones.

La propuesta de aplicar impuestos al patrimonio de las grandes fortunas ha ganado fuerza en distintos espacios internacionales. Sus defensores argumentan que los recursos obtenidos podrían destinarse a financiar proyectos de adaptación climática, infraestructura resiliente y programas de transición energética.

Además, este debate coincide con una creciente preocupación por la desigualdad económica global. Diversos estudios han señalado que una distribución más equilibrada de la riqueza podría facilitar modelos de desarrollo compatibles con los límites ambientales del planeta y con mayores niveles de bienestar social.

Inversiones fósiles y transición justa: los retos que vienen

La discusión adquiere mayor relevancia al considerar que grandes instituciones financieras continúan destinando enormes recursos a industrias basadas en combustibles fósiles. Datos recientes muestran que bancos e inversionistas canalizaron alrededor de 900 mil millones de dólares hacia este sector durante el último año.

Estas inversiones contrastan con los compromisos climáticos anunciados por numerosas organizaciones financieras en los últimos años. Para muchos expertos, la permanencia de estos flujos de capital evidencia la necesidad de fortalecer la regulación y la transparencia en materia de financiamiento sostenible.

Mientras tanto, gobiernos y organismos internacionales avanzan en las negociaciones que marcarán la agenda climática de los próximos años. Uno de los principales temas será garantizar una transición justa para las personas trabajadoras que dependen actualmente de sectores vinculados a los combustibles fósiles, asegurando que nadie quede atrás en el camino hacia una economía baja en carbono.

La crisis climática ha puesto de manifiesto que las emisiones no solo están relacionadas con las decisiones de consumo, sino también con las estructuras económicas que respaldan la producción global. Comprender esta realidad permite identificar con mayor precisión dónde se generan los mayores impactos y quiénes tienen la capacidad de influir sobre ellos.

El debate sobre el costo climático de las grandes fortunas abre una conversación necesaria sobre responsabilidad, equidad y financiamiento de la transición sostenible. A medida que el mundo busca soluciones para enfrentar el calentamiento global, la atención ya no se dirige únicamente a lo que las personas consumen, sino también a lo que poseen, financian y permiten que continúe operando.

Fundación Pablo Landsmanas: una radiografía de por qué es referente en alimentación

Combatir la inseguridad alimentaria continúa siendo uno de los principales retos sociales en nuestro país. De acuerdo con cifras del Tecnológico de Monterrey, casi un tercio de la población en el país sufre inseguridad alimentaria moderada o severa, lo que significa que alrededor de 35 millones de mexicanas y mexicanos han pasado uno o más días sin comer, desconocen si podrán alimentarse o se ven obligados a sacrificar la cantidad y calidad de sus alimentos.

Garantizar el derecho efectivo a la alimentación es, en realidad, una base indispensable para construir bienestar social. Cuando una persona cuenta con acceso seguro a alimentos adecuados, también tiene mayores posibilidades de desarrollarse plenamente en otros ámbitos de su vida.

Por ello, diversas organizaciones trabajan actualmente para fortalecer la seguridad alimentaria en el país y, entre ellas, destaca la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), el brazo social de Corporativo Kosmos, que actualmente dona 550 mil comidas mensuales a grupos vulnerables y se ha consolidado como una de las organizaciones de mayor alcance en este ámbito.

¿Quién es la Fundación Pablo Landsmanas?

Hablar de quién es la Fundación Pablo Landsmanas implica remontarse a la historia de Corporativo Kosmos, empresa líder en servicios de alimentación en México con más de 60 años de experiencia en el rubro. La compañía fue fundada por Pablo Landsmanas, empresario y filántropo que llegó a México en la década de los cincuenta desde una pequeña villa llamada Kawno, en Polonia. Muy pronto don Pablo Landsmanas comenzó a trabajar en el sector alimentario, hasta que su experiencia en el sector y arduo trabajo le permitieron abrir su propia carnicería, misma que no sólo fue el comienzo de lo que hoy es Corporativo Kosmos, sino que también fue el punto de partida de los esfuerzos por ayudar a las personas que siempre lo caracterizaron.

No obstante, fue hasta 2016 cuando el actual director del Corporativo, Jack Landsmanas, impulsó la formalización de este espíritu solidario que ha distinguido al corporativo desde el principio mediante la creación de la Fundación Pablo Landsmanas, con el objetivo de consolidar y ampliar el alcance de sus acciones sociales y honrar el legado del fundador, quien siempre promovió la ayuda al prójimo como parte de la visión de la empresa.

Desde entonces, la Fundación trabaja bajo tres ejes principales: salud, educación y alimentación, impulsada por una filosofía que, en palabras de la actual directora de la organización, Dafna Puszkar, se basa en el servicio como un acto que nos distingue como humanos:

“Servir a los demás no es un acto de obligación es un acto de humanidad y eso nos define como fundación y es lo que ha impulsado estos más de 10 años que venimos trabajando”.

No obstante, el eje alimentario se ha convertido en el más representativo de la organización, tanto por la experiencia de Corporativo Kosmos en el sector, como por su consciencia de la necesidad de contribuir a combatir la inseguridad alimentaria en México y sentar esta base sólida que permita a más personas acceder a mejores oportunidades de desarrollo y bienestar.

quién es la Fundación Pablo Landsmanas

Alimentación: el eje más fuerte de la Fundación Pablo Landsmanas

Si algo distingue a la Fundación Pablo Landsmanas es la dimensión y alcance de sus acciones en materia alimentaria. Una de las iniciativas más importantes es su Programa de Donación de Alimentos, mediante el cual la organización entrega comidas a distintas asociaciones civiles e instituciones que atienden a población vulnerable en diversas regiones del país.

El funcionamiento del programa depende en gran medida de alianzas estratégicas con organizaciones sociales que conocen de primera mano las necesidades de las comunidades a las que atienden. Gracias a este modelo colaborativo, la Fundación logra canalizar apoyos alimentarios de manera más eficiente y ampliar el impacto de sus acciones hacia diversos grupos vulnerables, entre ellos:

quién es la Fundación Pablo Landsmanas

Comprender quién es la Fundación Pablo Landsmanas también implica analizar el alcance de sus resultados. Lo que comenzó con la donación anual de 438 mil comidas a algunas organizaciones hoy se ha convertido en una operación de gran escala que refleja el crecimiento sostenido de la institución. Actualmente, la Fundación dona alrededor de 5.4 millones de comidas al año y más de 550 mil comidas mensuales a comunidades vulnerables.

Además, la organización ha logrado donar más de 40 millones de comidas desde su creación, beneficiando a más de 125 organizaciones sociales que trabajan directamente con población vulnerable. Asimismo, a través de sus alianzas permanentes con más de 30 organizaciones, cerca de 4 mil 930 personas pueden acceder diariamente a sus tres alimentos, una cifra que evidencia la relevancia de la labor que realiza la Fundación en términos de seguridad alimentaria.

quién es la Fundación Pablo Landsmanas

Otro dato que refleja el alcance de sus acciones es la entrega de 3 mil 360 despensas a familiares de personas privadas de la libertad, en colaboración con Reinserta. Este tipo de iniciativas muestran cómo la Fundación no sólo busca atender la necesidad inmediata de alimentación, sino también acompañar a sectores históricamente vulnerados que enfrentan contextos particularmente complejos.

Del mismo modo, la capacidad logística y experiencia operativa de Corporativo Kosmos han sido factores clave para potenciar el impacto de la Fundación. Gracias a la infraestructura desarrollada durante décadas en el sector alimentario, la organización cuenta con herramientas que le permiten responder de manera eficiente y constante a las necesidades de las comunidades beneficiadas, ampliando significativamente el alcance de cada acción solidaria.

Cuando la ayuda se convierte en oportunidades: dos ejemplos del impacto de la FPL

Aunque los más de 40 millones de comidas donadas por la Fundación Pablo Landsmanas permiten dimensionar el alcance de su labor, son las historias detrás de estas cifras las que muestran con mayor claridad el valor de su trabajo. A través de alianzas con organizaciones sociales que atienden a poblaciones altamente vulnerables, la Fundación ha logrado convertir el acceso a la alimentación en una herramienta para brindar estabilidad, bienestar y nuevas oportunidades. Casos como el de sus alianzas con CAFEMIN y Casa Hogar Santa Inés son muestra de cómo una estrategia de apoyo sostenida puede transformar vidas en contextos muy distintos, pero igualmente complejos.

CAFEMIN: un plato de comida para quienes buscan una nueva oportunidad

Uno de los proyectos que más ha marcado a la Fundación Pablo Landsmanas en años recientes es su alianza con CAFEMIN, considerado uno de los centros de atención para personas migrantes más importantes de la Ciudad de México. Desde hace casi tres años, la organización brinda apoyo alimentario a este espacio que recibe a hombres, mujeres, niñas y niños provenientes principalmente de países de América Latina y África, quienes han dejado atrás sus hogares para emprender un camino lleno de incertidumbre en busca de mejores condiciones de vida.

quién es la Fundación Pablo Landsmanas

A través de esta colaboración cientos de personas migrantes pueden tener acceso a una alimentación digna durante una etapa que implica dejar todo atrás, a veces, incluso, a sus familias. Por ello, para Dafna Puszkar, directora de la Fundación Pablo Landsmanas, este proyecto representa uno de los ejemplos más claros del impacto que tienen las acciones de la organización:

“Es muy gratificante saber que [los migrantes] tienen un plato de comida caliente porque a lo mejor llevan semanas recorriendo kilómetros para poder estar ahí; entonces es ahí cuando te das cuenta que realmente estamos haciendo la diferencia y que realmente estamos tocando la vida de muchísima gente”.

Casa Hogar Santa Inés: alimentando el futuro de niñas en situación vulnerable

Otro ejemplo del compromiso sostenido de la Fundación es su colaboración de largo plazo con Casa Hogar Santa Inés, institución dirigida por las Hermanas Franciscanas que brinda atención a niñas de entre 3 y 12 años que viven en contextos de riesgo, desnutrición o desintegración familiar. Durante años, la Fundación ha acompañado a esta organización con el objetivo de contribuir al bienestar integral de las menores y fortalecer las condiciones necesarias para su desarrollo.

Como parte de esta alianza, la Fundación Pablo Landsmanas realiza entregas quincenales de insumos alimentarios que permiten cubrir una parte importante de las necesidades nutricionales de las niñas. Esta colaboración cobra especial relevancia al considerar que una alimentación adecuada durante la infancia influye directamente en el aprendizaje, la salud y las oportunidades futuras. Al garantizar el acceso constante a alimentos nutritivos, la Fundación ayuda a que las menores puedan crecer en mejores condiciones y construir un futuro con mayores posibilidades de desarrollo personal y educativo.

Sin duda, este tipo de alianzas reflejan la importancia de involucrarse activamente en la búsqueda de soluciones a los desafíos sociales más apremiantes del país. No obstante, como recuerda Puszkar, este compromiso no debería ser exclusivo de unas cuantas organizaciones, sino una responsabilidad compartida por el sector empresarial y que va más allá de las meras donaciones:

“No nada más se trata de donar, se trata de involucrarse, de escuchar y actuar con estas poblaciones vulnerables. Es importante que todas las empresas se sumen y también ayuden al bienestar social. México necesita empresas más humanas, empresas comprometidas y empresas más conscientes del entorno en el que vivimos”.

Bajo esta lógica, la labor de la Fundación busca demostrar que garantizar el acceso a alimentos nutritivos puede convertirse en un motor de bienestar y oportunidades para las poblaciones más vulnerables.

quién es la Fundación Pablo Landsmanas

Datos que consolidan a un referente en seguridad alimentaria

Los números detrás de la Fundación Pablo Landsmanas ayudan a dimensionar la relevancia de su trabajo dentro del panorama social mexicano. Más de 40 millones de comidas donadas, 125 organizaciones beneficiadas y millones de apoyos alimentarios entregados cada año son indicadores que reflejan una operación sólida, constante y enfocada en atender una de las problemáticas más urgentes del país.

Pero más allá de las cifras, el impacto de la Fundación radica en lo que estos alimentos representan para miles de personas: mejores oportunidades de desarrollo, mayor estabilidad para las familias y una posibilidad real de construir un futuro con menos desigualdad. En un país donde la inseguridad alimentaria continúa afectando a millones de personas, organizaciones como la Fundación Pablo Landsmanas demuestran cómo la colaboración entre iniciativa privada y sociedad civil puede generar cambios medibles y sostenidos en favor de quienes más lo necesitan.

Golpe a la productividad laboral: Hasta 369 MDD en juego por Mundial 2026

0

La cuenta regresiva para el Mundial de Futbol ya comenzó y, junto con la emoción de millones de aficionados, también surge un desafío poco visible para las organizaciones: mantener el ritmo de trabajo durante uno de los eventos deportivos más importantes del planeta. Lo que para muchos representa una celebración global, para las empresas podría convertirse en un periodo de importantes interrupciones operativas.

De acuerdo con un análisis de UKG, las compañías que operan en México podrían enfrentar pérdidas de hasta 369 millones de dólares derivadas principalmente del ausentismo y el presentismo durante la competencia. Este escenario coloca a la productividad laboral en el centro de la conversación, especialmente en un contexto donde la flexibilidad y el bienestar de los colaboradores son cada vez más relevantes.

Productividad laboral y Mundial: una combinación desafiante

El interés que despierta la Selección Mexicana y los principales encuentros del torneo explica parte del fenómeno. Según una encuesta de Indeed, el 45% de los trabajadores mexicanos desea seguir los partidos del combinado nacional, mientras que un porcentaje importante ya comenzó a negociar alternativas con sus empleadores para no perderse los encuentros.

Los datos muestran que el 44% de los colaboradores interesados en ver los partidos ya solicitó permisos laborales y otro 39% pidió ajustes en sus horarios. Aunque estas peticiones reflejan entusiasmo deportivo, también evidencian la necesidad de que las empresas desarrollen estrategias que permitan equilibrar la experiencia de los colaboradores con los objetivos del negocio.

¿Por qué la productividad laboral podría verse afectada?

Uno de los factores más relevantes tiene que ver con los horarios de los encuentros. El Índice de Tendencias Laborales 2025 de Microsoft señala que las personas suelen experimentar su mayor pico de rendimiento entre las 9 de la mañana y las 3 de la tarde, mientras que un segundo momento de alta energía ocurre entre las 5 y las 7 de la tarde.

La coincidencia entre estos periodos y la programación del torneo es significativa. El partido inaugural entre México y Sudáfrica, por ejemplo, se disputará a la 1 de la tarde. Además, el 68% de los 50 encuentros de fase regular programados entre lunes y viernes se jugará entre las 10 de la mañana y las 6 de la tarde, precisamente cuando la capacidad de concentración y desempeño suele ser más alta.

Esta situación incrementa el riesgo de ausentismo, pero también de presentismo, fenómeno en el que las personas permanecen físicamente en su puesto de trabajo sin dedicar toda su atención a las tareas asignadas. En ambos casos, los resultados terminan impactando la eficiencia organizacional.

productividad laboral en el Mundial

Más que futbol: una prueba para la gestión empresarial

Para los especialistas en gestión del talento, el Mundial representa mucho más que un evento deportivo. Suresh Vittal, director de producto de UKG, señala que la Copa del Mundo puede convertirse en una verdadera prueba de planificación de la fuerza laboral, con efectos sobre el rendimiento, la comunicación y hasta la retención de personal.

La afirmación cobra relevancia en un entorno donde las organizaciones buscan fortalecer la experiencia de sus equipos. Ignorar el entusiasmo generado por el torneo podría generar descontento, mientras que una gestión flexible y bien estructurada puede convertirse en una oportunidad para fortalecer el compromiso de los colaboradores.

Además, la conversación trasciende la asistencia física a la oficina. Hoy los equipos enfrentan agendas saturadas de reuniones virtuales y presenciales, por lo que la llegada de un evento deportivo de alcance global añade una nueva capa de complejidad a la administración del tiempo y la atención.

Las estrategias que las empresas ya están implementando

Lejos de adoptar una postura restrictiva, muchas organizaciones han comenzado a diseñar mecanismos para convivir con el Mundial sin sacrificar resultados. Una encuesta de KPMG muestra que el 42% instalará pantallas en distintos espacios de trabajo para que los colaboradores puedan seguir los partidos.

Por su parte, el 37% habilitará zonas específicas para la transmisión de los encuentros, mientras que el 26% evitará programar juntas durante los partidos de la Selección Mexicana. Otras medidas incluyen la suspensión temporal de labores en ciertos encuentros clave y la posibilidad de realizar home office durante algunos juegos.

Para Jorge Sánchez, socio director de Apolo 25, la clave está en comprender que la flexibilidad no representa una concesión, sino una herramienta de gestión estratégica. Ajustar horarios, reorganizar actividades y establecer reglas claras con anticipación puede ayudar a proteger la productividad laboral sin afectar la experiencia de los trabajadores.

El Mundial 2026 promete convertirse en una celebración histórica para millones de personas, pero también en un desafío para las organizaciones que buscan mantener la continuidad operativa. Las posibles pérdidas de hasta 369 millones de dólares muestran que la relación entre deporte y negocios es mucho más estrecha de lo que suele imaginarse.

En este contexto, la productividad laboral dependerá menos de imponer controles rígidos y más de la capacidad de las empresas para anticiparse, adaptarse y responder a las expectativas de sus equipos. Aquellas organizaciones que logren combinar flexibilidad, planeación y confianza tendrán mayores posibilidades de convertir el entusiasmo mundialista en una oportunidad para fortalecer la cultura laboral, en lugar de asumirlo únicamente como un riesgo para la productividad laboral.

Google y American Airlines sellan alianza para reducir cerca de 300 mil toneladas de emisiones

0

La transición hacia una economía baja en carbono ya no depende únicamente de innovaciones tecnológicas o compromisos gubernamentales. Cada vez más, son las alianzas entre grandes empresas las que están impulsando cambios concretos en industrias difíciles de transformar. En este contexto, Google y American Airlines anunciaron un acuerdo que busca acelerar el uso de combustibles sostenibles para la aviación y disminuir el impacto climático de los viajes corporativos.

La colaboración contempla la adquisición de 35 millones de galones de combustible sostenible para aviación (SAF, por sus siglas en inglés), un volumen capaz de evitar casi 300 mil toneladas de emisiones de dióxido de carbono equivalente. Más allá de la cifra, la alianza envía una señal relevante al mercado: las empresas están comenzando a asumir un papel más activo en la transformación de sectores donde descarbonizar sigue siendo uno de los mayores desafíos.

Una alianza estratégica para reducir emisiones en la aviación

Durante años, la aviación ha sido identificada como una de las industrias más complejas de descarbonizar. A diferencia de otros sectores, las alternativas tecnológicas para sustituir completamente los combustibles fósiles aún enfrentan importantes barreras técnicas, económicas y de infraestructura.

Ante este escenario, Google y American Airlines apostaron por una solución disponible en el presente. El acuerdo representa el mayor contrato público anunciado hasta ahora entre una aerolínea y un comprador corporativo para impulsar el combustible sostenible de aviación, una herramienta clave para reducir emisiones sin modificar radicalmente las aeronaves actuales.

La iniciativa también permitió que American Airlines fortaleciera su relación comercial con el productor energético Valero, asegurando un suministro de largo plazo que podría contribuir a expandir la producción de este tipo de combustibles en los próximos años.

Google y American Airlines

¿Por qué el SAF es considerado una solución inmediata?

El combustible sostenible para aviación ha ganado protagonismo dentro de las estrategias climáticas globales debido a su capacidad para disminuir significativamente la huella de carbono de los vuelos. Dependiendo de su proceso de producción, puede generar hasta 80% menos emisiones durante su ciclo de vida en comparación con el combustible convencional.

Además, una de sus principales ventajas es que puede elaborarse a partir de residuos, como aceites de cocina usados y otros desechos orgánicos. Esto permite aprovechar recursos existentes mientras se reduce la dependencia de combustibles fósiles.

Para las aerolíneas, el SAF representa una alternativa práctica porque puede utilizarse en gran parte de la infraestructura actual. Esto acelera su adopción y permite avanzar en objetivos climáticos sin esperar décadas para el desarrollo de nuevas tecnologías aeronáuticas.

La demanda corporativa se vuelve clave para reducir emisiones

Uno de los aspectos más relevantes del acuerdo es que demuestra cómo las empresas están incorporando las emisiones derivadas de los viajes de negocios dentro de sus estrategias de sostenibilidad. Durante mucho tiempo, estas emisiones fueron consideradas un elemento secundario dentro de los inventarios corporativos.

Hoy, esa visión está cambiando. Mediante la compra de certificados SAF, compañías como Google pueden apoyar la producción de combustibles más limpios, aun cuando no controlan directamente las operaciones aéreas ni la adquisición física del combustible.

Este modelo permite conectar los compromisos climáticos empresariales con acciones tangibles en la economía real. En lugar de depender exclusivamente de mecanismos de compensación, las organizaciones pueden impulsar soluciones que contribuyen directamente a transformar sectores intensivos en carbono.

Google y American Airlines

El papel de las inversiones de largo plazo

La expansión del mercado de combustibles sostenibles depende de una variable fundamental: la certeza de la demanda. Los productores necesitan garantías de que existirán compradores dispuestos a adquirir estos combustibles durante varios años antes de invertir en nuevas instalaciones y capacidades de producción.

Por ello, los acuerdos plurianuales como el firmado por Google y American Airlines tienen una relevancia especial. Funcionan como señales de mercado que reducen la incertidumbre y facilitan decisiones de inversión de gran escala.

Para los inversionistas, este tipo de compromisos ofrece evidencia de que existe un mercado dispuesto a pagar por soluciones climáticas. A medida que más compañías adopten objetivos de reducción de carbono, la demanda por combustibles sostenibles podría crecer de manera significativa.

Más que combustible: una ventaja competitiva para las empresas

La sostenibilidad también está comenzando a influir en las decisiones comerciales de los clientes corporativos. Las organizaciones multinacionales buscan cada vez más proveedores y socios alineados con sus metas ambientales, especialmente cuando deben reportar emisiones de Alcance 3.

En este contexto, las aerolíneas que logren garantizar acceso a combustibles sostenibles podrían diferenciarse frente a sus competidores. La disponibilidad de vuelos con menor huella de carbono podría convertirse en un factor decisivo para atraer clientes empresariales en los próximos años.

Al mismo tiempo, los gobiernos continúan desarrollando incentivos, regulaciones y esquemas fiscales para fomentar la producción de SAF. Sin embargo, los especialistas coinciden en que la participación activa del sector privado seguirá siendo indispensable para acelerar la transición.

Google y American Airlines

Un mensaje para el futuro de la descarbonización

Aunque el acuerdo entre Google y American Airlines no resolverá por sí solo el desafío climático de la aviación, sí representa una muestra de cómo diferentes actores pueden colaborar para generar cambios concretos. La combinación de compradores corporativos, aerolíneas y productores de combustible está creando un nuevo modelo para impulsar la transición energética.

La capacidad de reducir emisiones en sectores difíciles dependerá cada vez más de alianzas estratégicas como esta. Mientras la oferta global de SAF continúa creciendo y la demanda corporativa se fortalece, iniciativas de este tipo podrían convertirse en un referente para acelerar la descarbonización de los viajes de negocios y de toda la industria aérea.

México llega al Mundial con pendientes de inclusión en estadios, movilidad e infraestructura 

A tan solo unas horas de la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el entusiasmo futbolero convive con una pregunta incómoda: ¿quiénes podrán disfrutar realmente de la fiesta? 

Durante los últimos años, las ciudades sede, estadios y autoridades han impulsado obras de remodelación e infraestructura para recibir a millones de aficionados nacionales e internacionales. Sin embargo, para muchas personas con discapacidad motriz o sensorial, el acceso pleno al espectáculo sigue estando lejos de ser una realidad.

Por lo menos así será en México, que encara el torneo con deudas importantes en movilidad, infraestructura y diseño incluyente que amenazan con dejar fuera del juego a las personas con discapacidad, quienes también tienen derecho a vivir la pasión del fútbol.

Inclusión en el Mundial 2026: los avances que presume la FIFA 

Desde hace años, la FIFA ha insistido en que el fútbol debe ser un deporte para todas las personas. Bajo esa premisa, el organismo ha impulsado una serie de iniciativas para garantizar que los aficionados con discapacidad puedan disfrutar de la Copa Mundial 2026 en mejores condiciones que en ediciones anteriores.

Uno de los avances más destacados que ha logrado el organismo es la obtención del reconocimiento de Inclusión Sensorial otorgado por KultureCity, organización líder a nivel mundial en accesibilidad sensorial. Gracias a esta certificación, la Copa Mundial de la FIFA 2026 se ha convertido en el primer torneo deportivo de gran escala en recibir la designación de “Inclusivo Sensorial”, un hecho que busca responder a las necesidades de personas con autismo, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, demencia y otras condiciones relacionadas con el procesamiento sensorial.

Como parte de esta estrategia, los estadios contarán con salas sensoriales especialmente diseñadas para ofrecer espacios tranquilos a quienes experimenten sobrecarga por el ruido, las luces, las multitudes o la intensidad propia de un partido mundialista. Además, habrá personal capacitado para brindar asistencia, interpretación en lengua de señas durante todos los encuentros, paneles hápticos para personas ciegas o con baja visión, audiodescripción y diversos servicios de accesibilidad.

Tras el auncio de estas salas, Heimo Schirgi, director de operaciones de la Copa Mundial de la FIFA 2026 declaró:”El fútbol une al mundo, y nuestro objetivo es ayudar a todos a participar en este deporte, ya sea como jugadores o como aficionados”. Y añadió:

“Nos enorgullece que la Copa Mundial de la FIFA 2026 sea el primer torneo en recibir la designación de Inclusivo Sensorial. Gracias a los recursos disponibles, los aficionados con necesidades sensoriales podrán disfrutar del deporte rey en persona con nosotros”.

Sin embargo, aunque estas iniciativas representan avances relevantes para la inclusión en el Mundial 2026, la experiencia de quienes viven con discapacidad en México muestra que la accesibilidad no depende únicamente de lo que ocurre dentro de los estadios. Llegar a ellos, desplazarse por las ciudades y disfrutar del evento con autonomía sigue siendo un desafío que las obras mundialistas no lograron resolver por completo.

México llega al Mundial con deudas en accesibilidad y movilidad

La organización de un Mundial suele ser vista como una oportunidad para modernizar infraestructura y transformar ciudades. Sin embargo, en materia de accesibilidad, los resultados en México muestran una realidad más compleja. Las remodelaciones realizadas en los estadios sede y las obras urbanas asociadas al torneo han generado mejoras visibles, pero también han dejado al descubierto carencias históricas que afectan a las personas con discapacidad.

El caso más evidente es el del Estadio Banorte, antes Estadio Azteca. De acuerdo con testimonios recogidos por el periodista Enrique Hernández Alcázar, muchos aficionados con discapacidad enfrentan obstáculos desde antes de ingresar al inmueble. Estacionamientos inaccesibles, accesos especiales bloqueados, rampas demasiado inclinadas y espacios limitados para usuarios de silla de ruedas forman parte de una experiencia que dista mucho de ser incluyente.

La situación resulta aún más preocupante al revisar los números. Con una capacidad superior a los 83 mil espectadores, el estadio Banorte cuenta apenas con 40 espacios para personas con discapacidad motriz. Incluso considerando zonas adicionales para acompañantes, la proporción de lugares accesibles representa menos del 0.25 % del aforo total, cuando, según la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, que estipula que al menos el 3 % de la capacidad debería contar con accesibilidad plena, deberían existir aproximadamente 2 mil 400 espacios para esta población tan solo en esta sede.

Sin embargo, las deudas de la CDMX con las personas con discapacidad no terminan en el estadio. La movilidad urbana también ha sido objeto de críticas. Uno de los casos más señalados es el del Tren Ligero que conecta con el recinto. Diversos colectivos han denunciado que varios de sus accesos dependen exclusivamente de puentes peatonales, una barrera que excluye a usuarios de silla de ruedas, personas con movilidad reducida y aficionados con discapacidades temporales. A esto se suman cuestionamientos sobre la nueva ciclovía construida con motivo del Mundial, la cual ha sido señalada por presentar problemas tanto para ciclistas como para peatones, incluidos aquellos que viven con alguna discapacidad.

En Monterrey, la situación presenta matices similares. El Estadio BBVA cuenta con 208 lugares accesibles, una cifra superior a la de otros recintos, pero todavía muy por debajo de los aproximadamente mil 605 espacios que debería ofrecer para cumplir con los criterios de inclusión establecidos en la legislación mexicana. Aunque existen mejoras en infraestructura interna, la brecha entre la normativa y la realidad sigue siendo considerable.

Guadalajara parece mostrar mejores resultados dentro del Estadio Akron. El inmueble dispone de 208 espacios para personas con discapacidad, nueve elevadores, rampas amplias y baños exclusivos. Sin embargo, el problema reaparece al salir del recinto. El trayecto desde el Periférico hasta el estadio presenta banquetas irregulares, rampas inexistentes y tramos que obligan a los usuarios a desplazarse por la vía vehicular, convirtiendo un recorrido cotidiano en una experiencia insegura y excluyente.

Además, especialistas advierten que la conversación sobre accesibilidad suele centrarse únicamente en las discapacidades motrices, dejando de lado las llamadas discapacidades invisibles. Personas sordas, con discapacidad visual o dentro del espectro autista continúan enfrentando barreras para disfrutar plenamente del futbol. Tecnologías como los bucles magnéticos para usuarios de implantes cocleares o los tableros táctiles para seguir las jugadas en tiempo real siguen siendo prácticamente inexistentes en los estadios mexicanos.

La paradoja es evidente. Mientras la página oficial de la FIFA destaca la disponibilidad de entradas accesibles, asistencia especializada, espacios reservados y salas sensoriales para la inclusión en el Mundial 2026, la experiencia de miles de aficionados demuestra que aún faltan elementos básicos como más espacios accesibles, lugares que permitan asistir con varios acompañantes, barandales de seguridad, accesos adecuados y sistemas de movilidad verdaderamente inclusivos.

Cuando la infraestructura excluye, el deporte también

Las deficiencias en accesibilidad no son únicamente problemas técnicos o arquitectónicos. También representan barreras sociales que limitan la participación de millones de personas en espacios de convivencia, cultura y recreación. Cuando una persona debe enfrentar obstáculos para llegar a un estadio, desplazarse dentro de él o acceder a servicios básicos, el mensaje implícito es que su experiencia no fue considerada durante la planificación.

Por ello, hablar de inclusión en el Mundial 2026 implica ir más allá de la instalación de rampas o la habilitación de espacios reservados. Significa reconocer que las ciudades, los sistemas de transporte y los recintos deportivos deben diseñarse pensando en la diversidad de quienes los utilizan. Una infraestructura verdaderamente incluyente no beneficia únicamente a las personas con discapacidad; también favorece a adultos mayores, personas lesionadas, familias con carriolas y cualquier ciudadano que requiera desplazarse de manera segura y autónoma.

El Mundial representa una oportunidad única para visibilizar estas brechas y acelerar transformaciones que durante años han permanecido pendientes. Sin embargo, para que el legado del torneo sea realmente positivo, será necesario que las inversiones realizadas no se limiten a responder a una exigencia temporal, sino que formen parte de una estrategia permanente de inclusión y accesibilidad.

inclusión en el Mundial 2026

Un Mundial para todos también debe construirse fuera de la cancha

La Copa Mundial de la FIFA 2026 pasará a la historia por múltiples razones: será la edición más grande del torneo, reunirá a tres países anfitriones y estrenará innovaciones tecnológicas inéditas en materia de accesibilidad. Sin embargo, su verdadero legado no debería medirse únicamente por la calidad de los partidos o por la derrama económica que genere.

La inclusión en el Mundial 2026 será realmente exitosa cuando todas las personas, independientemente de sus capacidades físicas o sensoriales, puedan vivir la misma emoción al entrar a un estadio, recorrer una ciudad sede o celebrar un gol. Las mejoras impulsadas por la FIFA son un paso importante, pero México aún tiene una oportunidad invaluable para transformar sus espacios deportivos y urbanos en lugares más accesibles, seguros y humanos. Porque si el futbol aspira a ser el deporte que une al mundo, también debe garantizar que nadie quede fuera de la celebración.

Jóvenes mexicanos convierten problemáticas sociales en proyectos sostenibles: UVM abre convocatoria nacional

Frente a desafíos como pobreza, desigualdad y cambio climático, cada vez más jóvenes mexicanos están desarrollando soluciones sociales y ambientales desde sus propias comunidades.

Desde proyectos de educación y salud mental hasta iniciativas de reciclaje, inclusión y conservación ambiental, el emprendimiento social juvenil comienza a consolidarse como una de las principales formas de innovación social en el país.

En este contexto, la Universidad del Valle de México (UVM) anunció la apertura de la convocatoria 2026 del Premio UVM por el Desarrollo Social, una iniciativa que busca identificar, impulsar y fortalecer proyectos liderados por jóvenes con impacto positivo en sus comunidades.

Tan solo en su edición más reciente, el programa registró más de 380 postulaciones provenientes de distintos estados del país, reflejando el creciente interés de las nuevas generaciones por desarrollar iniciativas con impacto social y ambiental.

Desde su creación en 2006, el Premio UVM ha reconocido a más de 220 jóvenes emprendedores sociales que impulsan proyectos enfocados en educación, medio ambiente, inclusión social, salud y desarrollo económico.

Más allá del reconocimiento, la iniciativa brinda herramientas para fortalecer el alcance y sostenibilidad de los proyectos a través de capacitación, mentoría y vinculación con especialistas.

“Cada vez más jóvenes están creando soluciones sostenibles desde sus comunidades, incluso frente a contextos complejos y falta de oportunidades. Lo que antes eran iniciativas aisladas hoy comienza a consolidarse como una nueva generación de emprendimiento social en México”, señaló Linda Nava López, Directora de Responsabilidad Social de la UVM.

Premio UVM por el Desarrollo Social

La convocatoria 2026 contempla dos categorías:

Liderazgo Sostenible

Dirigida a jóvenes que lideran proyectos sociales o ambientales con al menos un año de implementación comprobable. La categoría está abierta tanto a la comunidad UVM como al público general.

Inspiración UVM

Enfocada en estudiantes y miembros de la comunidad UVM que desarrollen iniciativas académicas, sociales o emprendimientos en etapa temprana con potencial de impacto.

Las y los participantes seleccionados accederán a un bootcamp presencial en la Ciudad de México, donde recibirán capacitación especializada y mentoría personalizada para fortalecer sus proyectos.

Además, los ganadores de la categoría Liderazgo Sostenible recibirán un apoyo económico de $50,000 pesos para impulsar el desarrollo de sus iniciativas.

La convocatoria estará abierta hasta el 2 de agosto de 2026 y las postulaciones podrán realizarse en: premio.uvm.mx

Para UVM, este tipo de iniciativas forman parte de una visión educativa que busca impulsar líderes capaces de generar soluciones sostenibles frente a los retos sociales y ambientales del país.

IA en salud: cómo la tecnología médica puede reducir la huella ambiental del sector

Por Guillermo Murra, General Manager GE HealthCare México

Cada 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente invita a reflexionar sobre cómo utilizamos los recursos disponibles para generar un mayor impacto. En el sector salud, esa conversación ocurre todos los días en hospitales, centros de diagnóstico y unidades de atención que enfrentan una creciente demanda de servicios mientras gestionan infraestructura, personal, equipos médicos e insumos.

De acuerdo con la WHO Foundation, la atención sanitaria representa cerca del 5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero[1]. Parte de ese impacto proviene de la energía necesaria para operar hospitales, salas de diagnóstico, quirófanos, unidades críticas y cadenas de suministro asociadas a la prestación médica.

En ese escenario, la tecnología médica y la Inteligencia Artificial (IA) pueden ayudar a usar mejor los recursos disponibles, digitalizando procesos y reduciendo ineficiencias que también tienen un costo ambiental. Nos referimos a estudios repetidos, equipos encendidos durante más tiempo del necesario, traslados adicionales, esperas prolongadas, consumo de insumos y mantenimiento correctivo que pudo prevenirse.

En diagnóstico por imágenes, por ejemplo, la IA ayuda a mejorar la calidad de las imágenes desde la adquisición, agilizar los tiempos de procesamiento y priorizar estudios según criterios clínicos. Esto permite aprovechar mejor la capacidad instalada de hospitales y centros médicos, reducir interrupciones operativas y fortalecer la eficiencia de los servicios de diagnóstico.

La optimización de procesos también tiene un impacto ambiental. Cada estudio realizado correctamente desde el primer intento evita consumo adicional de energía, tiempo clínico e infraestructura. De igual forma, una mejor gestión de agendas, equipos y flujos de trabajo permite reducir tiempos improductivos y aprovechar de manera más eficiente los recursos disponibles.

tecnología médica

Algunas instituciones ya observan resultados concretos. El Foro Económico Mundial ha documentado experiencias en las que el uso de sistemas inteligentes para la gestión de quirófanos y consumo energético permitió reducciones de hasta 25 % en el uso de energía en salas de operación[2]. Estos avances muestran cómo la innovación puede generar beneficios clínicos, operativos y ambientales de manera simultánea.

En países como México, donde los sistemas de salud enfrentan desafíos relacionados con acceso, disponibilidad de especialistas y creciente demanda de atención, la eficiencia adquiere un valor estratégico. Cada mejora en productividad, capacidad diagnóstica o utilización de recursos contribuye a fortalecer la sostenibilidad del sistema y ampliar el alcance de la atención médica.

La relación entre salud y sostenibilidad seguirá estrechándose durante los próximos años. La incorporación de tecnologías capaces de generar información más útil, optimizar procesos y apoyar decisiones clínicas permitirá avanzar hacia sistemas de salud más resilientes, preparados para responder a las necesidades de los pacientes y a los desafíos ambientales que acompañan al desarrollo del sector.

En el Día Mundial del Medio Ambiente, la sostenibilidad encuentra una expresión concreta en la manera en que se utilizan los recursos disponibles para generar mejores resultados. Una decisión clínica respaldada por información más precisa, un estudio realizado con mayor eficiencia o una operación hospitalaria optimizada forman parte de ese esfuerzo por construir una atención médica más sostenible para las personas y para el entorno.

B Lab redefine las reglas de la certificación empresarial

Las reglas para competir en la economía global están cambiando. Mientras México busca consolidarse como un destino estratégico para la inversión extranjera, los principales mercados internacionales elevan cada vez más las exigencias en materia de derechos laborales, trazabilidad, acción climática, economía circular y transparencia en las cadenas de suministro.

Presentada por B Lab a nivel global, esta actualización representa la evolución más importante en la historia de la certificación de Empresas B™. Los nuevos estándares elevan el nivel esperado para demostrar impacto social, ambiental y económico mediante requisitos específicos en siete temas de impacto, fortaleciendo la transparencia, la gestión integral y la mejora continua.

Además, incorporan metodologías y criterios de marcos reconocidos internacionalmente, como GRI para reportes de sostenibilidad, SBTi para objetivos climáticos basados en ciencia y Fair Trade para comercio justo, facilitando que las empresas alineen sus estrategias de sostenibilidad con referentes ampliamente utilizados a nivel global.

Los requerimientos responden a la evolución de las expectativas sociales, regulatorias y de mercado sobre lo que significa una empresa líder en impacto, pero se ajustan según el tamaño, sector y nivel de riesgo de cada empresa, permitiendo una aplicación sumamente efectiva.

“Los nuevos estándares representan una nueva etapa para las Empresas B y reflejan la evolución de las expectativas sobre lo que significa liderar con impacto. La actualización de la Certificación B™ fortalece los requisitos en siete temas estratégicos e incorpora mecanismos de mejora continua que impulsarán a las empresas a seguir avanzando en su desempeño social y ambiental a lo largo del tiempo.

Más que sustituir un modelo por otro, los nuevos estándares ofrecen una referencia más clara, rigurosa y verificable para gestionar y demostrar el impacto empresarial”, señaló Javier Herrero, director general de Sistema B México.

¿Qué cambia en la Certificación B para México y el resto del mundo?

AntesAhora
5 áreas de evaluación:7 temas de impacto obligatorios:
GobernanzaGobernanza y propósito
Trabajadores   Trabajo justo
Comunidad      Derechos humanos
Medio Ambiente           Acción climática
Clientes           JEDI (Justicia, Equidad, Diversidad, e Inclusión)
 Asuntos gubernamentales y acción colectiva
 Circularidad y gestión ambiental
Sistema de puntos (80/200)    Cumplimiento obligatorio de requisitos
Se podía compensar un área débil con una fuerte  Todas las áreas aplicables deben cumplirse

La conversación ya no es si las empresas deben transformarse, sino qué tan preparadas están para actuar frente a los desafíos que enfrentan las personas y el planeta. Los nuevos estándares ofrecen una guía clara para gestionar el impacto de manera más integral y fortalecer el papel de las empresas como agentes de cambio”, puntualizó Herrero.

Bajo este enfoque, añadió, las empresas certificadas deberán demostrar avances a lo largo del tiempo, reafirmando que el compromiso con el impacto positivo no es un punto de llegada, sino un proceso continuo de transformación.

B Lab

La actualización llega en un momento de expansión para el Movimiento B, que reúne a más de 10,000 Empresas B certificadas en más de 104 países. En México, más de 150 Empresas B Certificadas demuestran que es posible integrar el impacto positivo en múltiples sectores de la economía.

Además de fortalecer los requisitos para la certificación, los nuevos estándares buscan servir como referencia para cualquier empresa interesada en mejorar su desempeño social y ambiental. El objetivo es impulsar una economía más inclusiva, equitativa y resiliente, donde la creación de valor considere tanto los resultados financieros como el impacto generado en las personas y el entorno.

Entre los nuevos requisitos se incluyen acciones relacionadas con la medición y gestión de emisiones, planes climáticos con objetivos basados en la ciencia, procesos de debida diligencia en derechos humanos, fortalecimiento de la gobernanza corporativa y una mayor supervisión de las cadenas de suministro.

“Las empresas que integren estos criterios en su estrategia estarán mejor preparadas para responder a las nuevas expectativas del entorno y, al mismo tiempo, liderar la transición hacia una economía más inclusiva, equitativa y regenerativa. En el contexto mexicano, los nuevos estándares representan una oportunidad para fortalecer la contribución del sector privado frente a desafíos sociales y ambientales cada vez más urgentes, generando valor para las personas, las comunidades y el planeta”, advirtió Herrero.

Arranca el Mundial… y no está ni estamos bien

Por Luis Maram

Me sentía fuera de lugar por no compartir la emoción desbordada que genera el Mundial… pero varias columnas, comentaristas y creadores de contenido me hicieron sentir que soy parte de la mayoría, no la excepción.

Creo que hay tres razones concretas y, francamente, tristes.

1 México no está para fiestas — los datos hablan solos

· En el Mundial del 94, el crimen organizado no controlaba territorios enteros como lo hace hoy, ni existían más de 100 mil desaparecidos. 

· Las instituciones autónomas apenas nacían; hoy las están desmantelando y la polarización social es brutal. 

· Las finanzas se habían estabilizado; hoy cargamos un déficit fiscal histórico y un crecimiento del PIB raquítico: 1%, sin mencionar que la deuda pública podría alcanzar 58% del PIB hacia 2030.

· A pesar de los aumentos al salario mínimo, la realidad es que el país está hundido en una realidad donde más de la mitad trabaja en la informalidad.

· Y por si fuera poco, la relación bilateral con EUA está más tensa que nunca, marcada por temas como aranceles, deportación de migrantes y acusaciones de narcogobiernos.

Es difícil celebrar con ese telón de fondo.

2 La FIFA se adueñó del Mundial

· En el 86 y el 94, la gente podía ir al estadio. Hoy los precios son obscenos y la mayoría de los partidos irá en PPV. 

· De forma que raya en lo ridículo, se han restringido incluso las palabras que se pueden pronunciar cerca de los recintos si no eres patrocinador oficial. 

· Y no olvidemos que la FIFA es una organización con un historial de corrupción documentado, no obstante, es quien cosechará todas las ganancias del evento. Las ciudades ponen los estadios, el gobierno pone la seguridad, el contribuyente pone el dinero para el evento, y la FIFA cobra la factura.

· Lo que era una fiesta popular se convirtió en un evento privado de élites, pero que pagamos todos.

https://twitter.com/RaulGtzNR/status/2064120565242151075?s=20

3 La sede es Estados Unidos — seamos claros

· EUA albergará 78 partidos. México y Canadá, apenas 13 cada uno. Somos sedes alternas, no anfitriones, aunque el gobierno insista en presentarlo así en un desesperado intento de catapultar inversiones y ánimo en el país.

Con ese escenario, no es que vayamos perdiendo: nos están goleando, y no tenemos banca que pueda rescatar el partido.

Mundial

Y no me amargo, pero…

Veré el Mundial, gritaré gol cuando México anote y disfrutaré el juego de los equipos que me gustan, porque soy humano y multidimensional. Pero no voy a cerrar los ojos ni a fingir que estamos viviendo la gran fiesta del fútbol y que todo está bien. No, no está bien.


Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación

Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas

Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.

Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa y sus clientes. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.