¿Por qué la sostenibilidad corporativa ya es una estrategia de supervivencia?

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Durante años, hablar de sostenibilidad en las empresas significó hablar de compromisos voluntarios, reportes y metas ambientales que ayudaban a fortalecer la reputación corporativa. Sin embargo, el escenario actual demuestra que esa visión quedó atrás. Hoy, las organizaciones enfrentan un entorno donde el cambio climático, las nuevas regulaciones y la incertidumbre económica están redefiniendo las reglas del mercado.

El más reciente Barómetro de Avances Empresariales 2026, elaborado por el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD), confirma esta transformación. Tras recopilar información de más de 500 líderes empresariales y 70 entrevistas con ejecutivos, el informe revela que las empresas ya no consideran la sostenibilidad únicamente como una oportunidad de diferenciación, sino como una herramienta indispensable para proteger su operación y asegurar su permanencia en el largo plazo.

En pocas palabras: La sostenibilidad corporativa es un modelo de gestión que integra criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en la estrategia de una empresa. Hoy se ha convertido en una estrategia de supervivencia porque ayuda a cumplir regulaciones, gestionar riesgos climáticos, fortalecer la resiliencia empresarial, proteger las cadenas de suministro y mantener la competitividad en mercados cada vez más exigentes.

¿Qué es la sostenibilidad corporativa?

La sostenibilidad corporativa consiste en integrar factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en la toma de decisiones de una empresa para generar valor económico mientras reduce impactos negativos sobre el entorno y fortalece su capacidad para enfrentar riesgos futuros.

Más allá de una estrategia de reputación, hoy representa una disciplina empresarial que permite anticipar riesgos climáticos, responder a nuevas regulaciones, atraer inversión, fortalecer la confianza de clientes e inversionistas y asegurar la continuidad del negocio.

¿Por qué la sostenibilidad corporativa dejó de ser voluntaria?

Durante décadas, muchas compañías impulsaron iniciativas ambientales y sociales por convicción. Publicaban reportes de sostenibilidad, fijaban metas de reducción de emisiones y desarrollaban programas comunitarios antes de que existieran obligaciones legales.

 sostenibilidad corporativa

Hoy el panorama cambió. La sostenibilidad corporativa forma parte de normas de divulgación ESG, regulaciones climáticas, mecanismos de fijación del precio del carbono, procesos de compras y requisitos para acceder a distintos mercados. De acuerdo con el Barómetro de Avances Empresariales 2026, el 52% de los líderes empresariales considera que el cumplimiento regulatorio es uno de los principales motores de sus estrategias de sostenibilidad.

¿Por qué la resiliencia empresarial se volvió una prioridad?

El informe también revela otro dato relevante: otro 52% de las empresas identifica la resiliencia y la gestión de riesgos como el principal impulsor de sus decisiones estratégicas. La explicación está en el contexto actual. Las organizaciones enfrentan fenómenos meteorológicos extremos, escasez de agua, incendios forestales, interrupciones logísticas, conflictos geopolíticos, inflación y volatilidad regulatoria que afectan directamente sus operaciones.

La resiliencia empresarial permite anticipar estos escenarios, adaptarse rápidamente y mantener funcionando las cadenas de valor incluso en condiciones de alta incertidumbre.

¿Cómo ayuda la sostenibilidad corporativa a reducir riesgos?

La verdadera transformación ocurre cuando la sostenibilidad deja de ser responsabilidad de un solo departamento y se incorpora a toda la estrategia empresarial. Esto implica evaluar cómo el cambio climático puede afectar activos físicos, infraestructura, disponibilidad de agua, consumo energético, proveedores, logística, productividad laboral e incluso el acceso a nuevos mercados.

En este contexto…

La sostenibilidad funciona como una herramienta de gestión de riesgos que facilita mejores decisiones financieras, operativas y estratégicas.

¿Qué inversiones están impulsando las empresas?

El Barómetro muestra que las inversiones relacionadas con la transición climática continúan creciendo, especialmente aquellas que ofrecen beneficios empresariales claros y medibles.

Entre las áreas con mayor atractivo destacan:

  1. Generación y almacenamiento de energía;
  2. Redes eléctricas inteligentes;
  3. Agricultura regenerativa;
  4. Edificios resilientes;
  5. Vehículos de cero emisiones;
  6. Infraestructura energética.

Estas inversiones permiten reducir costos, fortalecer la seguridad energética, mejorar la continuidad operativa y disminuir la exposición a riesgos climáticos.

En contraste, tecnologías como el hidrógeno de bajas emisiones o las proteínas alternativas aún presentan mayores desafíos debido a su dependencia de infraestructura, incentivos públicos y madurez tecnológica.

¿Qué revela el Barómetro de Avances Empresariales 2026?

Uno de los mensajes más importantes del estudio es que la sostenibilidad ya no responde únicamente a una agenda ambiental.

Los principales factores que impulsan las decisiones empresariales son:

  • 52% cumplimiento regulatorio.
  • 52% resiliencia y gestión del riesgo.
  • 46% oportunidades de crecimiento.

Esta combinación demuestra que las organizaciones ya no separan la sostenibilidad de la estrategia corporativa, sino que la consideran una herramienta para proteger el negocio y crear nuevas oportunidades.

El futuro pertenece a las empresas resilientes

La próxima etapa estará marcada por la combinación de tres elementos: regulación, resiliencia e innovación. El cumplimiento establece el mínimo necesario para operar. La resiliencia fortalece el modelo de negocio frente a un entorno cambiante. La innovación permite aprovechar nuevos mercados y responder a consumidores cada vez más conscientes.

Las empresas que logren integrar estos tres pilares tendrán mayores posibilidades de competir en una economía caracterizada por la incertidumbre climática, la transformación tecnológica y la evolución constante de las expectativas sociales.

El Barómetro de Avances Empresariales 2026 deja claro que la conversación empresarial ha cambiado. La sostenibilidad ya no se limita a reducir impactos ambientales o fortalecer la reputación corporativa; hoy representa una capacidad estratégica para anticipar riesgos, proteger operaciones y generar valor en el largo plazo.

En un contexto donde convergen nuevas regulaciones, fenómenos climáticos extremos y cambios en los mercados, la sostenibilidad corporativa se consolida como un componente esencial de la competitividad. Más que una tendencia, es una herramienta para construir empresas capaces de adaptarse, innovar y mantenerse vigentes en una economía cada vez más compleja.

Las empresas más sostenibles del mundo en 2026 según TIME

En un contexto marcado por presiones de costos, retrocesos regulatorios en Estados Unidos y una creciente incertidumbre energética, la sostenibilidad corporativa enfrenta una prueba de madurez. La tercera edición anual del ranking de las Empresas Más Sostenibles del Mundo, elaborado por TIME y Statista, permite observar qué organizaciones han logrado mantener una gestión ambiental, social y de gobernanza sólida en medio de un entorno económico y político más complejo. Más que una lista reputacional, el ejercicio busca identificar a las compañías que han incorporado la sostenibilidad a sus prácticas de negocio, su transparencia y su capacidad de generar impactos verificables.

El ranking presenta a las compañías mejor evaluadas dentro de una muestra de 750 de las empresas más grandes e influyentes del mundo. Para construir esta clasificación, TIME y Statista analizan información corporativa, desempeño ambiental, divulgación de emisiones, metas climáticas, prácticas de responsabilidad, transparencia y otros indicadores vinculados con la gestión ESG. El resultado permite comparar a organizaciones de distintos sectores y regiones bajo una metodología que considera tanto la calidad de los compromisos anunciados como la evidencia disponible sobre su implementación.

Esta aproximación resulta relevante porque la sostenibilidad corporativa ya no puede evaluarse únicamente a partir de campañas, certificaciones o metas de largo plazo. El ranking de las empresas más sostenibles del mundo pone el foco en la capacidad de las organizaciones para medir sus impactos, reportar riesgos, fortalecer la rendición de cuentas y responder a desafíos como la transición energética, la descarbonización de las cadenas de suministro, el uso de agua y la exposición a nuevas regulaciones. Para los líderes de responsabilidad social, la clasificación ofrece una señal clara: el desempeño sostenible está cada vez más ligado a la resiliencia, la competitividad y la creación de valor empresarial de largo plazo.

empresas más sostenibles del mundo

Las cinco empresas más sostenibles del mundo según TIME y Statista

El liderazgo de las primeras posiciones refleja que la sostenibilidad puede generar ventajas competitivas cuando está vinculada con la oferta comercial, la innovación tecnológica, la eficiencia operativa y la gestión de la cadena de valor. Las cinco compañías mejor posicionadas en 2026 pertenecen a sectores distintos, pero comparten una característica: han incorporado la sostenibilidad como un componente relevante de su estrategia empresarial. Estas compañías son las siguientes:

  1. Schneider Electric, Francia — 97.58 puntos. La empresa de ingeniería, manufactura y tecnología médica encabeza el ranking por tercer año consecutivo, después de ocupar también el primer lugar en 2024 y 2025. Su posición responde, en gran medida, a que su actividad principal está ligada a soluciones de electrificación, eficiencia energética y descarbonización. En un mercado donde la seguridad energética se ha convertido en una preocupación de los consejos de administración, su propuesta de valor se alinea directamente con las necesidades de la transición energética.
  2. NRI, Japón — 95.00 puntos. Nomura Research Institute se ubica en la segunda posición dentro del sector de servicios profesionales. Su presencia en el listado muestra que la sostenibilidad no es exclusiva de las empresas industriales o energéticas. Las organizaciones de servicios también pueden generar valor al fortalecer la transparencia, la gestión de datos, la asesoría estratégica y la integración de criterios ESG en sus operaciones y decisiones de negocio.
  3. Moncler, Italia — 94.41 puntos. La firma de lujo ocupa el tercer lugar gracias a avances en materiales y cadena de suministro. En 2025, reportó que más de 55% de sus hilos y tejidos procedían de alternativas recicladas, orgánicas, regenerativas o certificadas. Además, ha trabajado con proveedores para reducir emisiones a lo largo de su cadena de valor. Su caso ilustra cómo las marcas con mayor capacidad de inversión pueden acelerar transformaciones materiales, aunque también plantea la necesidad de que estos avances se extiendan a modelos de consumo menos intensivos.
  4. Nokia, Finlandia — 90.80 puntos. La compañía tecnológica se posiciona como una de las empresas más destacadas del sector de tecnología, medios y servicios. La relevancia de Nokia dentro del ranking se relaciona con la creciente importancia de la infraestructura digital, la eficiencia energética de las redes y la necesidad de que el sector tecnológico responda a los impactos asociados con su consumo energético, sus cadenas de suministro y el crecimiento de la inteligencia artificial.
  5. Nasdaq, Estados Unidos — 90.54 puntos. La presencia de Nasdaq entre las empresas más sostenibles del mundo confirma que el sector financiero y los mercados de capital tienen un papel central en la transición. La divulgación de información ESG, la evaluación de riesgos climáticos y la calidad de los datos corporativos influyen cada vez más en el acceso a inversión, la permanencia en cadenas de suministro y la capacidad de las empresas para responder a nuevos requerimientos regulatorios.

El liderazgo de estas organizaciones es relevante porque demuestra que la sostenibilidad puede consolidarse en sectores tan diversos como la manufactura, los servicios profesionales, la moda, la tecnología y las finanzas. Sin embargo, también deja claro que no existe una fórmula única: cada industria debe identificar sus impactos materiales y traducirlos en decisiones operativas, tecnológicas y financieras.

¿Qué revela el ranking sobre la nueva agenda de sostenibilidad?

El listado de TIME y Statista evidencia que la agenda ESG está atravesando una transformación. Durante años, el debate se concentró en la definición de metas, compromisos de cero emisiones netas y reportes voluntarios. En 2026, la discusión se ha desplazado hacia la capacidad de las empresas para responder a riesgos físicos, regulatorios, energéticos y de cadena de suministro.

María Mendiluce, directora ejecutiva de We Mean Business Coalition, señala que “el pragmatismo está llegando a la agenda de sostenibilidad”, impulsado tanto por responsables de estándares corporativos como por legisladores. Esta afirmación resulta especialmente relevante en un escenario donde la transición climática ya no se justifica únicamente por razones ambientales, sino por su relación con la estabilidad energética, la eficiencia de costos y la resiliencia empresarial.

El ranking también confirma que la divulgación de información se ha convertido en un activo estratégico. Sherry Madera, directora ejecutiva del Carbon Disclosure Project, ha señalado que las empresas multinacionales protegen sus ingresos al divulgar sus emisiones, uso de agua y riesgos, ya que estos datos les permiten mantenerse dentro de los universos de compra de otras compañías. La sostenibilidad, por tanto, se está integrando a las decisiones de abastecimiento, financiamiento, inversión y continuidad de negocio.

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Entre los principales cambios que deja ver esta edición se encuentran:

  • Mayor vínculo entre sostenibilidad y seguridad energética. Los conflictos geopolíticos y la volatilidad de los mercados energéticos están llevando a las empresas a analizar sus matrices energéticas y las de sus proveedores como parte de su gestión de riesgos.
  • Más atención a la cadena de valor. Las emisiones indirectas, el uso de agua, la biodiversidad y la exposición de proveedores a eventos climáticos se consolidan como temas materiales para sectores como alimentos y bebidas, manufactura, textiles, centros de datos y tecnología.
  • Regulación con efectos económicos directos. La entrada en vigor del Mecanismo de Ajuste en Frontera del Carbono de la Unión Europea a principios de 2026 incrementa el interés de las compañías por conocer su intensidad de carbono y anticipar posibles impactos comerciales y financieros.
  • Estándares más exigentes para la credibilidad climática. La consolidación y el rediseño de referentes como la iniciativa Science Based Targets (SBTi), los estándares ISO de cero emisiones netas y los marcos internacionales de divulgación elevan las expectativas sobre la calidad, verificabilidad y consistencia de las metas corporativas.
  • Un giro desde los compromisos hacia la transformación de sistemas. Kaya Axelsson, investigadora de políticas climáticas de la Universidad de Oxford, resume esta evolución al señalar que la siguiente etapa de la acción climática corporativa se concentra menos en fijar objetivos y más en cambiar los sistemas. Esto incluye colaboración con gobiernos, impulso de políticas públicas y desarrollo de mercados para tecnologías bajas en carbono.

La presencia de compañías como Aena, ubicada en el noveno lugar, ilustra esta tendencia. La regulación europea ReFuelEU Aviation, que exige una proporción mínima de combustible sostenible de aviación en aeropuertos de la Unión Europea, ha incentivado a los operadores a participar más activamente en el desarrollo de condiciones que permitan ampliar la adopción de estas alternativas. La sostenibilidad corporativa, en consecuencia, comienza a depender menos de acciones individuales y más de la capacidad de las empresas para colaborar en la transformación de sus ecosistemas.

empresas más sostenibles del mundo

Liderazgo sostenible en un entorno de incertidumbre

El ranking de las empresas más sostenibles del mundo muestra que la acción climática y social no ha desaparecido de la agenda corporativa, aun cuando las condiciones políticas y económicas han cambiado. Las compañías líderes han entendido que la sostenibilidad puede proteger ingresos, reducir riesgos, fortalecer la seguridad energética y abrir oportunidades de innovación. Schneider Electric, NRI, Moncler, Nokia y Nasdaq representan modelos distintos, pero coinciden en integrar estos factores a decisiones centrales de negocio.

Para las áreas de responsabilidad social, la principal lección es que el liderazgo sostenible ya no se medirá solo por la cantidad de compromisos anunciados. Las organizaciones deberán demostrar cómo sus estrategias responden a riesgos reales, cómo utilizan datos verificables para tomar decisiones y cómo colaboran con proveedores, reguladores, inversionistas y comunidades. En 2026, las empresas más sostenibles del mundo no son necesariamente las que comunican más, sino las que están mejor preparadas para transformar la sostenibilidad en resiliencia y valor de largo plazo.

Te compartimos las 50 empresas más responsables del mundo según TIME, pero puedes ver el listado completo aquí.

Las bolsas plásticas no desaparecen: en México generan 3.6 millones de toneladas de residuos

Durante décadas, las bolsas de plástico se convirtieron en un símbolo de practicidad. Bastaban unos minutos para transportar una compra y después eran desechadas sin pensar demasiado en su destino. Sin embargo, esa aparente comodidad esconde una de las problemáticas ambientales más persistentes de la actualidad, pues un producto utilizado durante apenas 15 minutos puede permanecer en el ambiente alrededor de medio siglo.

La dimensión del reto adquiere especial relevancia al observar el panorama nacional. Las bolsas plásticas en México generan cada año 3.6 millones de toneladas de residuos, equivalentes al 8.7% de los residuos sólidos del país, de acuerdo con datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Más allá de la cifra, el desafío refleja la necesidad de transformar los patrones de consumo, fortalecer la gestión de residuos y acelerar la transición hacia modelos de economía circular.

Bolsas plásticas en México: un problema que sigue creciendo

El consumo de bolsas de un solo uso continúa representando un desafío ambiental pese a los avances regulatorios registrados en los últimos años. Mientras a nivel mundial se utilizan cerca de 500,000 millones de bolsas anualmente, una parte importante termina dispersa en calles, ríos, barrancas y mares debido a sistemas insuficientes de recolección y disposición final.

En el caso de las bolsas plásticas en México, la situación adquiere una dimensión particular por el volumen de residuos que generan y por las dificultades que aún existen para garantizar su correcta gestión. La acumulación de estos materiales incrementa la presión sobre rellenos sanitarios, favorece la contaminación de ecosistemas y evidencia la necesidad de reducir desde el origen la producción de residuos.

 bolsas plásticas en México

Una vida útil de minutos, un impacto de décadas

La paradoja de las bolsas de plástico es evidente: mientras su uso cotidiano suele durar apenas unos minutos, su permanencia ambiental puede extenderse alrededor de 50 años. En productos especializados, como algunas bolsas multicapa utilizadas para envasado, ese periodo incluso puede acercarse a los 1,000 años.

Durante ese tiempo los materiales no desaparecen por completo. Lo que ocurre es un proceso de fragmentación que genera microplásticos de menos de cinco milímetros, partículas capaces de permanecer durante décadas en el ambiente y de incorporarse tanto a ecosistemas terrestres como marinos, dificultando cada vez más su recuperación.

Fauna, océanos y microplásticos: una cadena de impactos

De acuerdo con WWF México, muchas bolsas abandonadas son transportadas por el viento o los sistemas de drenaje hasta desembocar en ríos y océanos. Ahí pueden ser ingeridas por tortugas, aves, peces y mamíferos marinos, provocando lesiones, obstrucciones digestivas e incluso la muerte de numerosas especies.

El problema no termina cuando la bolsa deja de ser visible. Conforme se degrada, libera microplásticos que permanecen en el agua, los sedimentos y la cadena alimentaria. Esta contaminación representa un desafío creciente tanto para la biodiversidad como para la salud de los ecosistemas que sostienen actividades económicas y comunidades enteras.

Bolsas plásticas en México: regulación con avances, pero desafíos pendientes

En los últimos años, el país ha fortalecido su marco normativo para limitar el uso de plásticos desechables. Según el Pacto de los Plásticos de México, cerca del 88% de las entidades federativas cuenta con legislación para prohibir o regular las bolsas de un solo uso.

No obstante, especialistas de WWF México y WRAP coinciden en que las disposiciones aún enfrentan importantes retos de implementación. La vigilancia desigual, las excepciones legales y la sustitución por otros materiales igualmente desechables han limitado el impacto esperado de estas políticas, lo que demuestra que la regulación, por sí sola, no resuelve el problema.

La economía circular exige ir más allá del cambio de materiales

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que el mundo produce más de 430 millones de toneladas de plástico cada año y que casi dos terceras partes corresponden a productos de vida corta. En México, además, entre el 38% y el 58% de los residuos plásticos no recibe una gestión adecuada, lo que favorece su llegada a tiraderos, playas, ríos y barrancas.

Frente a este escenario, organizaciones como WWF México y WRAP insisten en que el objetivo no debe limitarse a sustituir un material por otro. La prioridad consiste en reducir la generación de residuos desde el diseño de los productos, mantener los materiales dentro de cadenas de aprovechamiento y fortalecer los modelos de economía circular.

Reutilizar antes que sustituir: la alternativa con mayor potencial

La Guía para abordar plásticos problemáticos y evitables en México señala que las bolsas de un solo uso forman parte de los llamados plásticos evitables, ya que en numerosos casos pueden reemplazarse por alternativas reutilizables de larga duración. Solo cuando no exista otra opción deberían considerarse soluciones compostables, siempre que existan las condiciones para garantizar su adecuado compostaje.

Por otra parte, un análisis de ciclo de vida desarrollado por ANIPAC, Inboplast y CADIS concluye que el impacto ambiental de una bolsa depende de múltiples factores, entre ellos su fabricación, transporte, contenido reciclado, número de reutilizaciones y disposición final. Esto significa que reutilizar una bolsa varias veces puede reducir considerablemente su huella ambiental frente al uso de múltiples bolsas desechables.

El debate sobre las bolsas de plástico ya no gira únicamente en torno a prohibirlas o reemplazarlas. La evidencia apunta a una transformación más profunda: modificar los patrones de producción y consumo para evitar que materiales diseñados para unos cuantos minutos permanezcan contaminando el ambiente durante décadas. La responsabilidad es compartida entre gobiernos, empresas, fabricantes, comercios y consumidores.

Reducir el uso innecesario, privilegiar productos reutilizables, incorporar contenido reciclado y fortalecer la economía circular son acciones complementarias que pueden disminuir la generación de residuos desde su origen. En un contexto donde los recursos naturales enfrentan una presión creciente, el verdadero desafío consiste en evitar que un objeto de uso efímero continúe dejando una huella ambiental que perdure por generaciones.

Amazon apuesta por el combustible de aviación sostenible hecho con residuos

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La transición hacia una economía baja en carbono no solo depende de electrificar vehículos o ampliar el uso de energías renovables. Existen industrias donde ese camino aún enfrenta importantes limitaciones tecnológicas, como la aviación, uno de los sectores con mayores desafíos para reducir sus emisiones. En ese contexto, el desarrollo de combustible de aviación sostenible se ha convertido en una prioridad para empresas, gobiernos e inversionistas.

Consciente de este reto, Amazon decidió respaldar a GranBio, una empresa que busca transformar residuos forestales y de construcción en combustibles con bajas emisiones de carbono. Más allá de una inversión financiera, la apuesta refleja una visión estratégica: acelerar soluciones capaces de descarbonizar sectores donde las alternativas aún son escasas y demostrar que los residuos pueden convertirse en un recurso clave para la transición energética.

El combustible de aviación sostenible encuentra una nueva fuente en los residuos

Durante décadas, toneladas de ramas, restos de cultivos, palés, madera contrachapada y escombros de construcción han terminado en vertederos o simplemente han permanecido abandonados. En muchas regiones forestales de Estados Unidos, estos materiales incluso incrementan el riesgo de incendios, generando impactos ambientales y económicos adicionales.

GranBio plantea cambiar esa lógica mediante un modelo de economía circular. En lugar de considerar estos materiales como desechos, los convierte en la materia prima para producir combustible de aviación sostenible, así como diésel y gasolina renovables. La propuesta demuestra que la gestión de residuos también puede convertirse en una estrategia para reducir emisiones y fortalecer nuevas cadenas de valor.

Así funciona la tecnología que transforma biomasa en energía

El proceso desarrollado por GranBio aprovecha la biomasa leñosa para liberar el carbono almacenado en las fibras vegetales. Posteriormente, ese material se sintetiza hasta obtener moléculas con características similares a las presentes en los combustibles fósiles tradicionales.

combustible de aviación sostenible

Una de las principales ventajas es que los combustibles obtenidos son compatibles con la infraestructura y los motores existentes. Esto permite que puedan utilizarse como sustitutos directos sin requerir modificaciones costosas en aeronaves, vehículos o sistemas de distribución, un aspecto especialmente relevante para industrias cuya transición tecnológica será gradual.

Una producción más eficiente gracias al aprovechamiento energético

La innovación no termina en la fabricación del combustible. El propio proceso genera un subproducto que produce calor para abastecer parte de las necesidades energéticas de la planta, reduciendo el consumo de fuentes externas y mejorando la eficiencia operativa.

Este tipo de soluciones resulta especialmente atractivo porque combina beneficios ambientales con ventajas económicas. Reducir costos de producción mientras se disminuye la huella de carbono puede acelerar la adopción de tecnologías limpias y hacerlas más competitivas frente a los combustibles convencionales.

Combustible de aviación sostenible para acelerar la descarbonización del transporte

Para Amazon, esta inversión forma parte de una estrategia mucho más amplia vinculada con The Climate Pledge, iniciativa mediante la cual la compañía busca alcanzar cero emisiones netas de carbono para 2040. La empresa reconoce que no todos los sectores podrán electrificarse al mismo ritmo, especialmente la aviación y el transporte pesado de larga distancia.

Por ello, el combustible de aviación sostenible representa una de las alternativas más prometedoras para disminuir las emisiones sin esperar décadas a la renovación completa de las flotas. La compañía considera que impulsar estas tecnologías desde ahora puede acelerar su disponibilidad comercial y favorecer una transición más rápida para toda la industria.

Reconvertir fábricas para impulsar el desarrollo regional

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es el plan para escalar la producción durante la próxima década mediante la reconversión de antiguas plantas de pulpa y papel en distintas regiones de Estados Unidos.

Esta estrategia ofrece múltiples ventajas. Aprovecha infraestructura industrial existente, reduce costos de implementación y permite conservar empleos especializados en comunidades manufactureras que han enfrentado procesos de desindustrialización. Al mismo tiempo, fortalece cadenas regionales de suministro vinculadas a la bioeconomía y abre nuevas oportunidades para las economías rurales.

La inversión corporativa como motor de innovación climática

La demanda de combustibles con bajas emisiones de carbono crece con rapidez, pero la capacidad de producción todavía resulta insuficiente. En este escenario, el respaldo financiero de grandes empresas puede convertirse en un elemento decisivo para reducir el riesgo de tecnologías emergentes y acelerar su llegada al mercado.

Así lo expresó Andreas Marschner, vicepresidente de Sostenibilidad de Operaciones Mundiales de Amazon, al señalar que la aviación necesita combustibles bajos en carbono cuya oferta aún no existe a gran escala. Desde su perspectiva, invertir desde etapas tempranas ayuda a demostrar que existe una demanda real y facilita que soluciones como la de GranBio puedan desarrollarse en beneficio de toda la industria.

El respaldo de Amazon envía un mensaje que trasciende su propia operación. La descarbonización de sectores complejos requerirá alianzas entre desarrolladores tecnológicos, inversionistas, productores de materias primas y grandes compradores capaces de ofrecer señales de demanda a largo plazo.

Si iniciativas como la de GranBio logran consolidarse, el aprovechamiento de residuos podría contribuir simultáneamente a reducir emisiones, fortalecer economías regionales y mejorar la gestión forestal. En un escenario donde los objetivos climáticos exigen soluciones cada vez más integrales, este tipo de proyectos demuestra que la innovación puede surgir precisamente de aquello que durante años fue considerado un simple desecho.

La apuesta de Amazon también evidencia que la transición energética no dependerá de una única tecnología. Será necesario combinar electrificación, eficiencia energética, nuevos materiales y combustibles de bajas emisiones para atender las distintas necesidades de cada sector productivo. En esa combinación, el combustible de aviación sostenible emerge como una pieza estratégica para avanzar hacia una movilidad más limpia sin comprometer la operación de industrias críticas para la economía global.

Papa León pone al centro la diversidad; pide construir unidad desde ella

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La Iglesia enfrenta un momento en el que las diferencias culturales, sociales y generacionales plantean nuevos desafíos para la convivencia y el diálogo. En ese contexto, el papa León XIV colocó un mensaje claro sobre la mesa: la unidad no se construye eliminando las diferencias, sino aprendiendo a integrarlas desde un propósito común. Su homilía durante la solemnidad de San Pedro y San Pablo recordó que la comunión requiere apertura, escucha y compromiso permanente.

El mensaje adquiere relevancia más allá del ámbito religioso. En una época marcada por la polarización y la fragmentación social, el pontífice propuso una visión en la que el liderazgo se ejerce desde el servicio y la capacidad de tender puentes. Así, la diversidad en la Iglesia dejó de presentarse como un desafío que debe resolverse para convertirse en una oportunidad de crecimiento compartido y de construcción colectiva.

Diversidad en la Iglesia: una unidad que nace del encuentro

Durante la celebración en la Basílica de San Pedro, el papa León XIV presidió la tradicional imposición del palio a 35 arzobispos provenientes de 19 países, un gesto que simboliza la comunión entre los pastores y el pontífice, así como la responsabilidad de cuidar a las comunidades que les han sido confiadas. Más que un acto protocolario, la ceremonia representó el compromiso de caminar juntos al servicio de los demás.

En su homilía, el Papa afirmó que la comunión no surge de imponer una sola visión ni de aferrarse rígidamente a las propias posturas. Por el contrario, explicó que la unidad se fortalece cuando las personas buscan puntos de encuentro desde la verdad, permitiendo que cada experiencia contribuya al crecimiento de los demás. Bajo esa perspectiva, la diversidad en la Iglesia se convierte en una condición necesaria para construir comunidades más abiertas y solidarias.

Pedro y Pablo: dos caminos distintos hacia un mismo propósito

Para explicar su mensaje, León XIV recurrió a las figuras de San Pedro y San Pablo, a quienes describió como los dos grandes pilares de la Iglesia. Aunque sus historias, temperamentos y trayectorias fueron profundamente diferentes, ambos compartieron la misión de anunciar el Evangelio y entregar su vida por esa causa.

San Pedro representa la capacidad de reconocer los propios errores, escuchar a los demás y preservar la comunión incluso frente a los conflictos. San Pablo, por su parte, simboliza la transformación personal y la fuerza de la palabra para cambiar realidades. Juntos demuestran que las diferencias no impiden colaborar por un objetivo común; al contrario, enriquecen la misión cuando existe una causa que une.

Diversidad en la Iglesia como modelo para una sociedad más incluyente

Uno de los mensajes centrales del pontífice fue que cada cristiano está llamado a convertirse en constructor de unidad colocando a Cristo en el centro de su vida y permaneciendo atento a las necesidades de quienes lo rodean. Esa responsabilidad no recae únicamente en los obispos, sino en toda la comunidad creyente.

El Papa destacó que escuchar, discernir, acompañar y corregir con caridad son tareas fundamentales para fortalecer la convivencia. Desde esa óptica, la diversidad en la Iglesia deja de ser únicamente una característica interna para convertirse en un ejemplo sobre cómo cualquier organización puede gestionar las diferencias mediante el diálogo, la empatía y el respeto mutuo.

El liderazgo que abre puertas en lugar de levantar barreras

Durante la homilía, León XIV utilizó una imagen particularmente significativa para explicar la misión de San Pedro. Comparó las llaves que sostienen sus manos con la capacidad de abrir puertas en lugar de derribarlas. Según explicó, una llave encuentra el mecanismo adecuado para liberar los cerrojos y conectar espacios que antes permanecían separados.

La metáfora también redefine el papel del liderazgo. En vez de ejercer autoridad mediante la imposición, el Papa propuso un modelo basado en la escucha activa, el acompañamiento y la construcción de confianza. Se trata de un liderazgo que favorece la reconciliación y crea condiciones para que las diferencias encuentren espacios de convivencia.

La comunión como respuesta a un mundo dividido

El mensaje de unidad también quedó reflejado en los gestos que acompañaron la celebración. Siguiendo una tradición de diálogo ecuménico, una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla participó en la misa y compartió con el pontífice el signo de la paz antes de orar juntos ante la tumba de San Pedro. La escena simbolizó que el acercamiento entre distintas tradiciones cristianas sigue siendo una prioridad.

Al concluir la celebración, León XIV recordó que San Pedro y San Pablo anunciaron el Evangelio desde voces y experiencias muy distintas. Sin embargo, esas diferencias jamás los convirtieron en adversarios, sino en testigos de que un mismo Espíritu puede unir múltiples realidades para servir a un propósito compartido.

El mensaje del papa León XIV trasciende el ámbito religioso porque plantea una reflexión vigente para cualquier comunidad, organización o sociedad. La unidad sostenible no nace de la uniformidad, sino de la capacidad de reconocer el valor de perspectivas distintas y convertirlas en una fortaleza colectiva.

En un contexto global donde la polarización parece ganar terreno, la invitación del pontífice recupera una idea esencial: el liderazgo auténtico no busca eliminar las diferencias, sino generar las condiciones para que estas convivan, dialoguen y contribuyan al bien común. Ese enfoque convierte la comunión en una herramienta para construir relaciones más humanas, instituciones más sólidas y sociedades capaces de reconciliarse desde la diversidad.

La riqueza mundial creció 11%, pero la mayoría de las personas no se benefició

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El mundo cerró 2025 con un dato que, a primera vista, parece una señal inequívoca de progreso: la riqueza mundial aumentó 11%, impulsada por el buen desempeño de los mercados financieros y la valorización de los activos. Sin embargo, detrás de esa cifra alentadora se esconde una realidad mucho más compleja. El crecimiento económico no llegó de la misma manera a todas las personas y, para millones de hogares, la prosperidad sigue siendo una promesa lejana.

Este contraste vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que cada vez cobra mayor relevancia para empresas, gobiernos y organizaciones sociales: ¿qué significa realmente que aumente la riqueza si sus beneficios permanecen concentrados en una pequeña parte de la población? Más allá de los indicadores macroeconómicos, la discusión apunta hacia la calidad del crecimiento, la equidad y la capacidad de construir economías que generen bienestar compartido.

La riqueza mundial crece, pero también la concentración

El más reciente informe de UBS revela que la riqueza mundial registró uno de sus mayores incrementos de los últimos años. Sin embargo, el crecimiento estuvo impulsado principalmente por quienes ya contaban con patrimonios elevados, especialmente las personas con activos superiores a los cinco millones de dólares.

Actualmente, el 1.5% de la población concentra cerca de la mitad de toda la riqueza existente en el planeta. Esto significa que, aunque el valor total de los activos aumentó, la mayor parte de las ganancias permaneció en manos de un grupo reducido, ampliando la distancia entre quienes poseen grandes fortunas y el resto de la población.

La tendencia confirma que el crecimiento patrimonial no necesariamente refleja una mejora en las condiciones económicas de la mayoría. Cuando la riqueza se concentra, el desarrollo pierde capacidad para traducirse en mejores oportunidades, movilidad social y mayor estabilidad para las familias.

riqueza mundial

Riqueza mundial: el promedio puede contar una historia engañosa

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la diferencia entre la riqueza promedio y la riqueza mediana. Mientras la primera puede aumentar gracias a un pequeño grupo de personas extremadamente ricas, la segunda refleja con mayor precisión la situación del ciudadano común.

Estados Unidos es un claro ejemplo. El país ocupa el segundo lugar mundial en riqueza promedio por adulto, pero desciende hasta la posición 28 cuando se analiza la riqueza mediana. Entre 2020 y 2025, el patrimonio promedio creció 10%, mientras que la riqueza mediana cayó 20%.

Esta diferencia evidencia que los indicadores agregados pueden ocultar profundas desigualdades. Para quienes diseñan políticas públicas o estrategias empresariales de impacto social, entender esta brecha resulta fundamental para medir el verdadero bienestar económico de una sociedad.

La tecnología promete crear riqueza, pero también nuevos desafíos

Mientras la inteligencia artificial continúa transformando industrias enteras, también crecen las preocupaciones sobre quiénes capturarán el valor económico generado por estas innovaciones. La automatización, el desarrollo de nuevos modelos de negocio y la aceleración tecnológica podrían ampliar aún más las diferencias entre quienes poseen capital y quienes dependen únicamente de sus ingresos laborales.

A ello se suman otras tecnologías emergentes como la fusión nuclear, la medicina basada en ARN mensajero y los avances en longevidad, que prometen modificar profundamente la economía durante las próximas décadas. Su impacto podría ser incluso mayor que el de la inteligencia artificial, aunque todavía existe incertidumbre sobre cómo se distribuirán sus beneficios.

El reto no consiste únicamente en impulsar la innovación, sino en garantizar que sus resultados fortalezcan el desarrollo económico de forma más inclusiva y reduzcan las brechas existentes.

No todo apunta al pesimismo

A pesar del aumento de la desigualdad, el informe también identifica señales positivas. La proporción de personas con menos de 10 mil dólares en activos continúa disminuyendo. Si en el año 2000 este grupo representaba cerca del 75% de la población mundial, actualmente equivale al 41%.

Al mismo tiempo, continúa creciendo el número de personas que logran incorporarse a segmentos patrimoniales más altos. Solo durante el último año, Estados Unidos creó más de 1,200 nuevos millonarios cada día, reflejando que la movilidad patrimonial sigue siendo posible para una parte de la población.

Estos avances muestran que el desarrollo económico sigue generando oportunidades, aunque de forma desigual. El desafío consiste en ampliar ese acceso para que más personas puedan participar en la creación de valor y no únicamente observar cómo aumenta desde la distancia.

El crecimiento de la riqueza mundial confirma que la economía global continúa generando valor, pero también deja claro que el principal desafío ya no es únicamente producir más riqueza, sino distribuir mejor sus beneficios. Cuando la prosperidad se concentra en una minoría, aumentan las tensiones sociales, disminuye la confianza en las instituciones y se debilita la percepción de progreso colectivo.

Para el sector empresarial, los gobiernos y quienes impulsan la agenda de sostenibilidad, esta realidad representa una oportunidad para replantear el concepto de desarrollo. La riqueza mundial seguirá creciendo, pero el verdadero indicador de éxito será la capacidad de convertir ese crecimiento en bienestar compartido, inclusión económica y oportunidades reales para una mayor parte de la población.

El lado oscuro del Mundial 2026: aumentan los comentarios racistas e insultantes, alerta la FIFA

El Mundial 2026 ha confirmado que la celebración deportiva más seguida del planeta también puede amplificar algunas de las expresiones más dañinas de la conversación digital. Durante la fase de grupos, la FIFA identificó un pico de mensajes ofensivos dirigidos a jugadores, entrenadores, árbitros y otros participantes, con una presencia particularmente preocupante de ataques raciales. 

Los comentarios racistas en el Mundial 2026 ya no pueden considerarse incidentes aislados ni consecuencias inevitables de la pasión futbolística: son una forma de violencia que compromete la dignidad, la seguridad y el bienestar de quienes hacen posible el espectáculo. Frente a ello, la respuesta institucional debe ir más allá de moderar contenidos: requiere construir una cultura deportiva donde la competencia no sea utilizada como pretexto para el racismo, los insultos y las agresiones.

Los comentarios racistas en el Mundial 2026 superan los registros de Catar 2022

El Servicio de Protección en Redes Sociales (SMPS, por sus siglas en inglés) de la FIFA informó haber detectado 89,000 publicaciones injuriosas durante la fase de grupos del Mundial 2026. De ese total, 11% correspondió a ataques de carácter racista, una categoría que, de acuerdo con el organismo rector del fútbol mundial, representa la más importante entre los comentarios ofensivos registrados desde el inicio de la competencia.

comentarios racistas en el Mundial 2026

La cifra revela un deterioro significativo frente a la edición anterior. Tras 72 de los 104 partidos programados, la FIFA contabilizó 13 veces más publicaciones injuriosas que durante la fase de grupos de Catar 2022: 89,000 frente a 6,700. Aunque el Mundial actual reúne a 48 selecciones, en comparación con las 32 que participaron en Catar, la diferencia no solo refleja un torneo más amplio; también evidencia que la expansión de la conversación digital está generando riesgos más intensos para quienes participan en él.

El SMPS analizó más de 6 millones de publicaciones y comentarios en línea, 33% más que en la misma etapa del Mundial de 2022. Como resultado, logró ocultar 181,000 comentarios ofensivos y abrió investigaciones exhaustivas sobre alrededor de 1,000 usuarios. En palabras del servicio, “los insultos racistas van en aumento y se han convertido en una amenaza persistente para el bienestar de los jugadores”.

Estos datos obligan a mirar el problema desde una perspectiva de responsabilidad social. Los comentarios racistas en el Mundial 2026 no son solamente fallas de moderación en plataformas digitales; son manifestaciones de discriminación que trasladan desigualdades estructurales al entorno deportivo y pueden reforzar narrativas de odio frente a audiencias masivas. Su combate exige trazabilidad, protocolos de denuncia, sanciones efectivas y acciones preventivas que involucren a todos los actores de la cadena de valor del fútbol.

comentarios racistas en el Mundial 2026

El SMPS: una herramienta de protección que opera desde 2022

La FIFA lanzó el Servicio de Protección en Redes Sociales en 2022 como una respuesta a la creciente violencia digital contra integrantes del fútbol profesional. El mecanismo está disponible para todos los equipos, así como para jugadores, entrenadores y árbitros que participan en las competiciones organizadas por la FIFA. Su función consiste en monitorear conversaciones en línea, detectar mensajes abusivos, ocultar contenidos ofensivos y facilitar la investigación de cuentas que puedan estar incurriendo en conductas discriminatorias o agresivas.

La existencia de este servicio representa un avance relevante, pues reconoce que el deber de cuidado de una organización deportiva no termina en el estadio. La experiencia de los participantes se extiende a las redes sociales, donde un error, una decisión arbitral o una derrota pueden detonar campañas de hostigamiento con impactos reales. La presión constante, la deshumanización y los ataques dirigidos a la identidad racial o étnica de una persona pueden afectar su autoestima, su sensación de seguridad y su salud mental.

El inicio de la fase eliminatoria mostró la gravedad del fenómeno. Los internacionales neerlandeses Crysencio Summerville, Justin Kluivert y Quinten Timber fueron objeto de insultos racistas en redes sociales después de fallar sus tiros de penal en la derrota de Países Bajos ante Marruecos, durante los dieciseisavos de final. El caso evidencia cómo una acción deportiva puntual puede convertirse en una excusa para atacar a personas por su origen o apariencia, desplazando el análisis futbolístico hacia la violencia discriminatoria.

La intervención del SMPS permite contener una parte del daño, pero no elimina la causa de fondo. Que la FIFA haya tenido que ocultar 181,000 comentarios ofensivos durante la fase de grupos demuestra que el volumen de agresiones rebasa la capacidad de una respuesta exclusivamente reactiva. Para las organizaciones deportivas, este escenario plantea la necesidad de complementar las herramientas tecnológicas con educación, acompañamiento psicosocial, protocolos de crisis y una comunicación pública firme contra cualquier forma de discriminación.

Responsabilidad social de la afición: el fútbol no puede normalizar la violencia

La responsabilidad social en el fútbol no recae únicamente en federaciones, clubes, patrocinadores o plataformas digitales. La afición también forma parte de la experiencia deportiva y, por tanto, tiene un papel decisivo en la construcción de entornos seguros. Cada comentario, publicación, burla o interacción puede contribuir a una cultura de respeto o, por el contrario, reforzar la idea de que el insulto y la humillación son componentes aceptables del entretenimiento.

Es necesario cuestionar la normalización de ciertas prácticas que suelen justificarse como “bromas”, rivalidad o pasión por un equipo. Los comentarios racistas en el Mundial 2026, los ataques por nacionalidad, las agresiones contra árbitros y las burlas hirientes hacia jugadores no son expresiones inocuas. Detrás de cada perfil hay personas que enfrentan una exposición pública extraordinaria y que pueden sufrir consecuencias emocionales por la repetición de mensajes hostiles, especialmente cuando estos se multiplican de manera coordinada.

Promover una cultura futbolística respetuosa implica reconocer que disfrutar el deporte no requiere degradar a quienes participan en él. La competencia puede ser intensa sin ser violenta; la crítica puede ser legítima sin convertirse en acoso; y la identidad de un equipo puede celebrarse sin convertir al rival en objeto de discriminación. Esta distinción es esencial para avanzar hacia una práctica deportiva coherente con los principios de inclusión, derechos humanos y bienestar.

La urgencia es clara: combatir los comentarios racistas en el Mundial 2026 demanda corresponsabilidad. La FIFA debe fortalecer sus sistemas de prevención y seguimiento; las plataformas deben mejorar sus mecanismos de detección y sanción; los equipos deben acompañar a sus integrantes; los patrocinadores deben exigir estándares de respeto; y la afición debe asumir que su comportamiento digital tiene consecuencias. La seguridad en el deporte se construye tanto en las gradas como en las pantallas.

comentarios racistas en el Mundial 2026

Proteger el juego también significa proteger a las personas

El Mundial 2026 está demostrando que el crecimiento de la conversación digital puede ampliar la visibilidad del fútbol, pero también los riesgos que enfrentan quienes participan en él. Las 89,000 publicaciones injuriosas identificadas durante la fase de grupos y el peso de los ataques racistas son una señal de alerta para toda la industria deportiva. La tecnología de monitoreo es necesaria, pero resulta insuficiente si no se acompaña de una transformación cultural más profunda.

Erradicar la violencia digital exige que el respeto deje de ser un mensaje institucional y se convierta en una práctica compartida. El fútbol tiene la capacidad de unir a comunidades, generar identidad y abrir conversaciones globales; precisamente por ello, debe asumir la responsabilidad de rechazar cualquier conducta que ponga en riesgo la dignidad y la salud mental de jugadores, árbitros, entrenadores y aficionados. El futuro del deporte dependerá, en buena medida, de que todas las personas puedan vivirlo con pasión, pero también con seguridad y respeto.

¿Qué tienen en común los negocios, el fútbol, la cultura y la sostenibilidad?

Por Edgar López

Se me derramó la cerveza sobre el periódico.
Mientras intentaba secarlo, seguí leyendo.

En Negocios: The The HEINEKEN Company anunciaba a Rafael Oliveira como nuevo CEO global. El mensaje no era cambiar la estrategia, sino acelerar la ejecución de hashtag#EverGreen2030. En la misma página, Constellation Brands celebraba el buen momento de la industria por los grandes eventos deportivos. Más abajo, HEINEKEN MÉXICO aparecía por su alianza con hashtag#ACNUR para incorporar personas refugiadas.

En Deportes: las fotos de los festejos por el pase de México tenían algo en común: vasos en alto, espuma en el aire, cerveza como parte del ritual.

En Ciudad: las imágenes eran parecidas, pero la noticia ya no. Hablaban de las personas fallecidas durante esos mismos festejos.

En Espectáculos: Shakira en el Zócalo, entrada gratuita, Grupo Modelo de Daniel Cocenzo detrás del patrocinio. Una marca impulsando un evento cultural colectivo de la mano del Gobierno de la CDMX.

En Estados: Samuel García anunciando el acuerdo con Grupo Modelo para el Fan Fest. “Ya hay cheve gratis para el modo party”.

En redes: videos virales de gente arrojando cerveza durante las celebraciones. El exceso convertido en espectáculo.

Y al final, en el crucigrama, casi como una broma del destino: “Adjetivo con el que las cerveceras promueven la forma correcta de beber”. Durante años fue “hashtag#responsable”. Ahora algunos prefieren “hashtag#inteligente”.

Cerré el periódico.

Una misma industria, el mismo día, apareciendo en conversaciones de negocio, inclusión, cultura, deporte, espacio público, celebración, comportamiento y consecuencias.

Supongo que por eso nunca he terminado de creer que la hashtag#sostenibilidad sea un tema de nicho.

Y todo… alrededor de una cerveza.

Salud!


Edgar

R con R, por Edgar López

Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.

La IA no sustituirá humanos, al contrario

Por el Dr. Ariosto Manrique Moreno

Durante meses nos han vendido la misma historia: que la inteligencia artificial viene por nuestros empleos, que sustituirá abogados, médicos, diseñadores, profesores, programadores y hasta sacerdotes. Que estamos presenciando el principio del fin del trabajo humano. Suena aterrador. Pero quizá estamos observando el fenómeno equivocado. La verdadera noticia es que, por primera vez en décadas, estamos descubriendo qué cosas sólo pueden hacer los seres humanos, no que “las máquinas son más inteligentes”.

Durante años el mercado laboral premió la repetición: memorizar, seguir procesos, llenar formatos y ejecutar instrucciones. Y entonces apareció la IA, una tecnología capaz de hacerlo mejor, más rápido y más barato. La sorpresa fue que muchas actividades que creíamos producto de la inteligencia eran, en realidad, rutina disfrazada de conocimiento.

Por eso no es casualidad que el Foro Económico Mundial señale que para 2030 el 39% de las habilidades laborales actuales se transformarán y que las competencias con mayor demanda serán pensamiento analítico, creatividad, liderazgo, resiliencia e influencia social: lo que ahora llaman habilidades blandas. Por su parte, la OCDE, de la cual México es miembro, llega a conclusiones similares: sus investigaciones destacan el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos y la capacidad de adaptación como habilidades indispensables para el futuro. 

Curiosamente, todas tienen algo en común: son profundamente humanas.

Ninguna aplicación siente, ninguna ama, ningún algoritmo tiene principios, ningún chatbot siente responsabilidad por sus decisiones. La inteligencia artificial puede redactar un discurso, pero no creer en él; puede recomendar una estrategia, pero no asumir sus consecuencias. Por eso nos debería preocupar menos la inteligencia artificial que la inteligencia natural que estamos dejando de usar. Vivimos rodeados de información, pero escasos de reflexión. Tenemos más herramientas que nunca, pero menos disposición para pensar.

IA no sustituirá humanos

Un estudio realizado por investigadores de Microsoft y Carnegie Mellon advirtió que una dependencia excesiva de la inteligencia artificial puede reducir el ejercicio del pensamiento crítico en determinadas tareas. Paradójicamente, la tecnología más poderosa de nuestra época podría volvernos intelectualmente más ineficientes si dejamos de cuestionar y analizar por nosotros mismos.

Tal vez por eso las universidades tienen hoy una responsabilidad mayor que nunca: no basta con enseñar a utilizar nuevas tecnologías, hay que formar personas capaces de ejercer criterio, liderazgo, carácter y responsabilidad.

El futuro no pertenecerá a quien tenga acceso a la inteligencia artificial; esa estará disponible para prácticamente todo el mundo dentro de muy poco. El futuro pertenecerá a quienes desarrollen aquello que sigue siendo escaso: juicio, creatividad, empatía, valentía y propósito. O como lo pronosticaba el otrora Rector de la Universidad Autónoma de Guadalajara, Dr. Luis Garibay Gutiérrez: el reto de los jóvenes es volver a pensar.

Y quizá ahí se encuentre la gran ironía de nuestros tiempos: después de décadas intentando construir máquinas cada vez más humanas, terminaremos descubriendo que lo verdaderamente valioso nunca fue la tecnología, lo verdaderamente valioso sigue siendo la capacidad de una persona para pensar, decidir, crear, servir y amar.

La inteligencia artificial no vino a reemplazar a los humanos, vino a confirmar una vez más por qué los humanos importan y por qué los humanos valemos tanto.

Santander proyecta crecimiento histórico de 35% en crédito para vehículos eléctricos e híbridos en 2026

Banco Santander México proyectó que el 2026 será un año histórico para el crédito de autos verdes con un crecimiento de hasta un 35% en su cartera de financiamiento a unidades eléctricas e híbridas, acompañando el crecimiento de la movilidad sostenible en el país.

La proyección responde al crecimiento sostenido del mercado de la electromovilidad en México. De acuerdo con la Electro Movilidad Asociación (EMA), las ventas de vehículos eléctricos e híbridos enchufables crecieron 262% entre 2022 y el primer trimestre de 2026. Tan sólo en ese periodo, la EMA reportó la comercialización de más de 25 mil unidades. Este dinamismo se refleja también en el mercado nacional, donde entre enero y abril de 2026 se comercializaron alrededor de 78,700 vehículos con algún tipo de electrificación, equivalentes al 12.74% de las ventas de vehículos ligeros en el país.

En este contexto, Santander México estima un crecimiento de 35% en su cartera de autos verdes durante 2026, apoyado en alianzas con fabricantes y distribuidores, condiciones diferenciadas para movilidad verde y procesos de originación digital.

“El 2026 podría consolidarse como un año histórico en el financiamiento de autos híbridos y eléctricos, siendo un punto de inflexión en el impulso de la movilidad más sostenible. En Santander México vemos una oportunidad clara para dar a los consumidores el financiamiento clave con condiciones preferenciales para consolidar esta tendencia a favor de una transición energética en autos”, señaló Alejandro Vázquez, Director Ejecutivo de Automotriz en Santander México.

“La electrificación del parque vehicular mexicano está entrando en una etapa de consolidación. Hoy vemos una combinación de factores que hace algunos años no existía: una mayor oferta de modelos, más infraestructura de recarga, consumidores mejor informados y una participación creciente de la banca para facilitar el acceso a esta tecnología. Un ecosistema determinante para acelerar la adopción de la movilidad eléctrica en México”, señaló Eugenio Grandio, Presidente de EMA. 

ventas de autos verdes

El directivo destacó los factores que están siendo diferenciadores este año en el mercado de autos eléctricos e híbridos, entre ellos: más de 170 modelos eléctricos disponibles; más de 60 híbridos conectables; infraestructura de carga creciendo 26% anual; ahorros de hasta 55 mil pesos al año; y un mayor cuidado del medio ambiente en sus actividades diarias.

Santander México estima que, actualmente, un 50% de las unidades sostenibles que se financian en México, lo hacen por medio de un crédito de banco, lo que refleja un potencial importante por atender. Y como parte de la oferta para impulsar la movilidad sostenible, el banco cuenta con alianzas con marcas reconocidas en el mercado de autos híbridos o eléctricos, ofreciendo tasas y condiciones especiales para este tipo de unidades.

Para Santander, el siguiente reto será ampliar la penetración del financiamiento verde fuera de los principales centros urbanos, donde comienza a observarse una creciente demanda de vehículos electrificados conforme aumenta la infraestructura de carga. 

Banco Santander México destacó que la oportunidad de crecimiento es nacional, ya que la movilidad verde no se concentra únicamente en la Ciudad de México, sino que muestra una mayor adopción en distintas regiones del país.

Con esta estrategia, Santander México refuerza su compromiso con la innovación financiera, la sostenibilidad y el desarrollo de soluciones que respondan a las nuevas necesidades de movilidad de sus clientes.