Una definición simple de impacto ambiental nos dice que es “cualquier cambio en el ambiente que sea adverso o beneficioso, que es resultado total o parcial de las actividades, productos o servicios de la empresa”.
Un impacto ambiental no es necesariamente inmediato, ni deja secuelas evidentes, asi como tampoco debe estar vinculado sólo con ciertos sectores productivos sino que con todo tipo de actividad. Esto hace necesario comenzar a internalizar los impactos diarios que las organizaciones realizan y como se pueden ir paliando de diversas formas.

A diferencia de E.U. y Europa, los programas de responsabilidad social en América Latina aún navegan en un mar de confusión entre la filantropía y el “queremos que nos perciban buenos.” Terrible error. ¿Cuál es el resultado? Que a la llegada de la crisis o con el primer cambio de directiva, muchos programas sociales se vienen abajo porque no pueden demostrar rentabilidad.

