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La felicidad sí es un gran negocio

La felicidad sí es un gran negocio
La felicidad sí es un gran negocio

Felicidad en el trabajo vía Shutterstock

¿Cómo podríamos definir lo que es la felicidad? Los grandes filósofos chinos y griegos, pensadores contemporáneos y religiones nos han hablado y profesado sobre esa necesidad intrínseca del ser humano de trascender como persona y alcanzar un estado más elevado de satisfacción con nuestra vida y su diario acontecer.

Desde finales de los 90 la ciencia dio un paso adelante para involucrarse en tan interesante y ancestral tema de conversación. A lo largo de estos años, numerosas y prestigiosas universidades, así como investigadores han realizado cientos de estudios psicológicos, estadísticos, neurológicos y fisiológicos para nutrirnos y ampliar nuestro conocimiento en torno a la felicidad y sus efectos.

Marks, director de Happiness Works, explica que la felicidad en el trabajo no sólo es el resultado de buenas experiencias, sino también un buen pronosticador de futuras buenas experiencias. Las personas más felices en la empresa tienden a ser más creativas e innovadoras, más leales, más dispuestas a recomendarte ante amigos, colegas, consumidores y clientes y más orgullosas de la organización a la que representan.

“Las personas felices toman mayor responsabilidad por sus resultados dentro de la compañía sin importar su cargo. La felicidad afecta positivamente tanto a la persona que opera maquinaria o chofer de la compañía como a las cabezas de cada empresa. Yo definiría una empresa feliz como un lugar donde las personas disfrutan trabajar, donde existe una cultura de respeto y buenas relaciones humanas, donde las personas disfrutan y encuentran tareas con propósito”, indica Marks.

De acuerdo con el experto, existe un creciente número de estudios que demuestran que la felicidad no depende únicamente de cuán bien nos vaya en el trabajo y de los resultados que obtengamos.

“Los mismos reportes muestran que las personas más felices también se desempeñan de mejor manera. Es por esto que la felicidad en el trabajo trasciende de ser algo bueno de tener, y por el contrario, es un marco fundamental para aumentar los niveles de productividad y optimización en la organización. Nutrir la felicidad en el empleo tiene un retorno de inversión muy alto para la empresa, además de dejar una satisfacción por el trabajo bien hecho”.

Mirada científica

Para introducir en la conversación una mirada científica, el primer reto de los investigadores fue darle una definición a tan subjetivo concepto. En este sentido, el aporte de la doctora Sonja Lyubomirski de la Universidad de California en Riverside se ha convertido en la definición más aceptada y usada en la actualidad.

“La felicidad es una combinación de una sensación de placer y plenitud con una experiencia profunda de significado y propósito”. El placer, primera parte de la definición, se refiere al presente, es decir, lo que estamos viviendo en el aquí y el ahora. “Esta experiencia debe ser agradable a nuestros sentidos, debe generarnos bienestar y valor en ese momento”, expone por su parte Tal Ben-Shahar, profesor de la Universidad de Harvard.

Por otro lado, la experiencia profunda de significado y propósito Ben-Shahar la extiende hacia el futuro en esa línea de tiempo. Con esto se refiere a que la experiencia que estamos teniendo en el presente debe también traernos beneficios y valor en el futuro.

Desde el punto de vista organizacional y de negocios, esta definición y explicación nos brinda elementos interesantes a considerar dentro de nuestros equipos de trabajo y de la cultura organizacional. Si tomamos en cuenta las apreciaciones de Ben-Shahar, podemos clasificar a nuestros colaboradores en cuatro arquetipos:

  1. Arquetipo del hedonismo: el placer como fin supremo de la vida. Buscar el placer momentáneo sin importar las consecuencias negativas que pudiesen haber en el futuro.
  2. Arquetipo siguiendo la zanahoria: subordinar el presente por el futuro. Sacrificarse en el ahora para ganar en el futuro.
  3. Arquetipo de nihilismo: Negación de toda creencia. Describe a las personas que han perdido el interés por lo que hacen, sienten que lo que piensan y hacen no importa ni puede generar valor, por ello no hacen nada.
  4. Arquetipo de la felicidad: La gente feliz escoge con seguridad las actividades que les trae disfrute en el presente y les genera valor en la construcción de un futuro exitoso.

Sobre este último aspecto la psicología positiva nos da más profundidad para su comprensión. En cierta medida el propósito (para qué hacemos lo que hacemos) está íntimamente ligado a la posibilidad que tenemos de utilizar nuestras capacidades y al potencial en nuestras actividades diarias.

La psicología tradicional explica que nuestra capacidad de desempeño y éxito viene dada por una combinación de nuestro coeficiente intelectual (CI), inteligencia emocional (IE) y nuestra habilidad de relacionamiento o inteligencia social (IS). Sin embargo, los estudios neurológicos y fisiológicos de la ciencia de la felicidad han descubierto que normalmente sólo tenemos acceso hasta el 70% de esas capacidades. Ese último 30% de nuestro rango alto de capacidades sólo se activa en nosotros cuando nuestro cerebro libera endorfinas y dopaminas de manera sostenida, y esto ocurre justo cuando somos felices.

Es por esta razón que las personas felices tienen un mejor desempeño frente a quienes no lo son. La felicidad les da una ventaja competitiva al tener acceso a su rango alto de competencias:

  • Mayor capacidad de razonamiento (CI): Les permite pensar con mayor rapidez, ser más asertivos, entender las situaciones desde diferentes puntos de vista, hacer más y mejores conexiones entre ideas.
  • Mayor inteligencia emocional (IE): Les brinda herramientas para controlarse mejor en situaciones complejas y de alto nivel de estrés. Disminuye la reactividad emocional frente a imprevistos. Mejora los niveles de salud al disminuir los de estrés.
  • Mayor inteligencia social (IS): Que se traduce en mejores relaciones e interacciones con pares, jefes, colaboradores y clientes.

¿Y las empresas mexicanas?

Como regla general, toda Latinoamérica tiene un muy buen nivel de felicidad en el trabajo y en su vida comparada con otras regiones. Las empresas mexicanas tienden a ser más duras que otras compañías con relación a otros países, lo cual puede limitar en gran medida la creatividad de sus colaboradores. Todavía no existe un óptimo nivel de igualdad de condiciones entre géneros, lo cual limita el potencial de varios colaboradores en varias industrias.

“En general, México es similar a otras naciones en lo siguiente: los trabajadores altamente cualificados son más felices frente a los menos cualificados. Las personas que pertenecen a la gerencia son más felices que aquellas en mando de una gerencia. En general, los colaboradores con mayor autonomía tienden a ser más felices. De igual manera sucede con los miembros que tienen un mayor sentido de propósito en lo que hacen. La felicidad también depende de ser tratado justamente”, añade Marks.

En México el tema del salario es un problema más grande que en países como el Reino Unido o Estados Unidos, ya que probablemente estos últimos tienen más legislación sobre el tema.

Calidad humana

La confianza que deriva de la gerencia general o del dueño de la compañía es muy importante para definir la cultura de una organización. Definitivamente, existe un proceso de liderazgo que nace en lo más alto de la empresa y que debería divulgar integridad y honestidad hacia los niveles subordinados para fomentar el respeto y la felicidad.

“Obviamente las personas que se encuentran en una posición de poder tienen la capacidad de influenciar a toda la organización. La felicidad en el trabajo tiene tres maneras de operar. La primera es un enfoque que inicia en la parte más alta de la organización y que mira hacia abajo, en el cual el líder, genuinamente, desea y acciona para que la organización sea un buen lugar para trabajar.

“La segunda es un enfoque que inicia en la parte baja de la pirámide organizacional. En ésta los colaboradores de una empresa crean buenas relaciones y establecen códigos de trabajo positivos para lograr un mejor lugar de trabajo. Finalmente existe un enfoque que nace dentro de los equipos, pero se proyecta hacia afuera. En este enfoque los distintos equipos de trabajo desarrollan buenas prácticas para poder apoyarse entre sí y, con ello, fomentar una mejor cultura organizacional”, concluye Marks.

Fuente: STUVE BELLO, Johan. La felicidad si es un gran negocio. Mundo Ejecutivo. Marzo 2015, n° 434, p. 42-45.

Acerca del autor

Expok

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