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¿Qué empresas de IA sostenible están ayudando a otras compañías a alcanzar sus metas ESG?

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La inteligencia artificial suele aparecer en las conversaciones empresariales como una tecnología capaz de transformar industrias enteras. Pero detrás de cada modelo, centro de datos o sistema automatizado existe otra pregunta que cobra cada vez más importancia: ¿qué tan sostenible es la infraestructura que hace posible esa transformación? Hoy, la IA también está entrando en el terreno de la sostenibilidad para ayudar a las organizaciones a consumir menos energía, reducir emisiones y aprovechar mejor sus recursos.

El cambio no ocurre únicamente en las empresas que utilizan IA para sus operaciones. También está sucediendo en quienes construyen los chips, centros de datos, plataformas, sistemas energéticos y herramientas capaces de hacer que esta tecnología sea más eficiente. Desde la gestión inteligente de la energía hasta la modelización climática, distintas compañías están desarrollando soluciones que conectan innovación tecnológica con objetivos ambientales. La pregunta ya no es solamente qué puede hacer la IA, sino qué puede hacer por la transición hacia una economía baja en carbono.

Empresas de IA sostenible: cuando la infraestructura también cuenta

1. NVIDIA: hacer más con menos energía

La revolución de la IA necesita una enorme capacidad de procesamiento, y ahí es donde NVIDIA ocupa un lugar central. La compañía proporciona infraestructura informática acelerada para aplicaciones que van desde la ciencia climática y la fabricación hasta las cadenas de suministro. Pero su apuesta por la sostenibilidad no se limita a utilizar sus sistemas para resolver problemas ambientales: también busca que la propia infraestructura de IA sea más eficiente.

NVIDIA trabaja en aumentar la eficiencia energética de su hardware y en medir la huella de carbono de sus productos durante su ciclo de vida. Sus sistemas más recientes ofrecen un rendimiento de inferencia superior por vatio y buscan reducir las emisiones incorporadas asociadas con grandes cargas de trabajo. A esto se suman proyectos de modelización climática, conservación de vida silvestre, reciclaje y predicción de desastres.

2. Google: de los semáforos a la prevención de desastres

Google muestra otra dimensión de esta transformación: utilizar la IA para intervenir sobre problemas ambientales que ocurren fuera de los centros de datos. La compañía desarrolla soluciones para reducir emisiones del transporte, mejorar la resiliencia ante desastres y acelerar la adopción de energías limpias. Según la información proporcionada, sus soluciones basadas en IA permitieron evitar 41 millones de toneladas de CO₂e en 2025.

El alcance resulta especialmente interesante porque abarca situaciones cotidianas y desafíos globales. Green Light busca optimizar semáforos para disminuir congestión y emisiones, mientras que Google Maps ofrece rutas de menor consumo de combustible. A ello se suman proyectos como Contrails, Solar API, Flood Hub y FireSat, enfocados respectivamente en aviación, energía solar y prevención de desastres.

3. Microsoft: convertir los datos en acción climática

Microsoft plantea la IA como una herramienta para acelerar la acción ambiental y, al mismo tiempo, apoyar los objetivos de sostenibilidad de otras organizaciones. La compañía utiliza esta tecnología en ámbitos como el mapeo de energías renovables, el monitoreo de biodiversidad, el análisis de riesgos de inundaciones y proyectos de conservación. Su estrategia también contempla objetivos ambientales propios para 2030.

La propuesta va más allá de reducir el impacto de sus propias operaciones. Microsoft busca que sus clientes y socios utilicen información basada en IA para tomar mejores decisiones, desarrollar cadenas de suministro responsables y avanzar en sus propios objetivos ambientales. En este ecosistema también destaca su Fondo de Innovación Climática, con una inversión de 1,000 millones de dólares destinada a impulsar soluciones relacionadas con el clima.

IA sostenible

4. AWS: hacer visible el impacto de la nube

La nube es uno de los grandes motores de la transformación digital, pero también representa un reto ambiental por la energía y los recursos necesarios para mantener sus centros de datos. AWS está abordando este desafío mediante infraestructura orientada a mejorar la eficiencia energética, reducir el consumo de agua y avanzar hacia el uso de energía libre de carbono.

Para las empresas, esto se traduce en herramientas capaces de medir emisiones de carbono y consumo de agua, además de servicios impulsados por IA que ayudan a optimizar recursos y acelerar procesos de descarbonización. La sostenibilidad comienza así a integrarse en una parte de la infraestructura que muchas organizaciones utilizan todos los días, aunque no siempre sea visible para sus usuarios.

5. Cisco: redes preparadas para una economía más eficiente

La transición digital también depende de las redes que conectan dispositivos, personas y operaciones. Cisco combina IA, redes y ciberseguridad para desarrollar infraestructuras digitales más resilientes y eficientes energéticamente. Sus centros de datos preparados para IA, redes inteligentes y plataformas de automatización buscan ayudar a las organizaciones a optimizar operaciones mientras reducen consumo energético y emisiones.

La compañía también ha incorporado objetivos ambientales a su estrategia corporativa, entre ellos alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en toda su cadena de valor para 2040 y promover el diseño de productos circulares. El planteamiento muestra que el impacto ESG de la tecnología no depende únicamente del software: también está relacionado con cómo se diseñan, conectan y administran los sistemas que sostienen la economía digital.

6. Intel: cuando el hardware también entra en la conversación ESG

Los semiconductores son otra pieza fundamental del crecimiento de la IA. Intel está integrando objetivos de sostenibilidad con el desarrollo de tecnologías informáticas, mientras utiliza IA para mejorar la eficiencia energética y ofrecer hardware y software optimizados para estas aplicaciones. La compañía se ha planteado alcanzar cero emisiones netas de Alcance 1 y 2 para 2040.

Su estrategia también contempla utilizar electricidad 100% renovable y alcanzar un balance hídrico positivo para 2030. A esto se suman iniciativas de economía circular, restauración del agua y fabricación responsable. El caso de Intel deja claro que una IA con menores impactos ambientales también depende de lo que ocurre mucho antes de que un usuario abra una aplicación: desde la fabricación de los componentes hasta el consumo de recursos asociado con ellos.

7. Siemens: medir para transformar

Siemens lleva la conversación hacia el terreno industrial. Su IA industrial busca mejorar la eficiencia energética, reducir emisiones y optimizar operaciones, mientras sus soluciones de gemelos digitales permiten analizar procesos y tomar decisiones basadas en datos. La compañía informa que las organizaciones que implementan IA industrial consiguen, en promedio, un ahorro energético de 23% y una reducción de CO₂ de 24%.

La tecnología también se integra con herramientas de informes de sostenibilidad y con su marco de productos EcoTech. Esto permite conectar información ambiental con decisiones operativas y empresariales. En otras palabras, la sostenibilidad deja de ser únicamente un indicador que se reporta al final del año y comienza a convertirse en una variable que puede incorporarse a la operación cotidiana.

8. IBM: convertir datos ambientales en decisiones

Para muchas organizaciones, uno de los mayores obstáculos para avanzar en ESG no es la falta de información, sino la dificultad para convertir grandes cantidades de datos ambientales en decisiones útiles. IBM trabaja precisamente en ese punto mediante soluciones de IA y software orientadas a la gestión de emisiones, la eficiencia de los recursos y los reportes ESG.

Herramientas como Envizi, Maximo y TRIRIGA forman parte de esta propuesta, mientras que la compañía también invierte en centros de datos alimentados por energías renovables y en iniciativas relacionadas con el desarrollo ético de la IA. El resultado es una aproximación que combina desempeño ambiental, transparencia, resiliencia y valor empresarial de largo plazo.

9. Schneider Electric: inteligencia para administrar la energía

Si existe un punto donde la IA y la sostenibilidad tienen una conexión especialmente evidente, es la energía. Schneider Electric utiliza inteligencia artificial para transformar la gestión energética y la automatización industrial, ayudando a las organizaciones a mejorar su eficiencia, reducir emisiones y avanzar en la descarbonización.

La compañía combina IA con gemelos digitales y automatización para optimizar centros de datos, edificios, redes eléctricas y operaciones industriales. También busca favorecer una mayor transparencia sobre el uso de energía y una administración más inteligente de los recursos. Para las empresas que necesitan convertir sus metas ESG en resultados cuantificables, este tipo de tecnología puede llevar la sostenibilidad directamente al corazón de la operación.

10. Vertiv: enfriar la revolución de la IA

Hay una paradoja detrás del crecimiento de la inteligencia artificial: cuanto más poder de cómputo necesita, mayor es la presión sobre la infraestructura energética y térmica de los centros de datos. Vertiv trabaja precisamente en ese desafío mediante sistemas de energía y refrigeración diseñados para computación de alta densidad.

Su propuesta combina refrigeración líquida, almacenamiento de energía en baterías, gestión inteligente de la energía e infraestructura modular para reducir el consumo y mejorar la eficiencia del uso energético. A través de alianzas con compañías como NVIDIA e Intel, busca que las organizaciones puedan escalar sus cargas de trabajo de IA sin dejar de lado la eficiencia y la resiliencia de la infraestructura que las soporta.

La pregunta que queda para las empresas

La aparición de estas compañías revela algo importante: la sostenibilidad de la IA no se juega en un único lugar. Está en el hardware, en los centros de datos, en la energía que los alimenta, en los algoritmos, en la gestión de los recursos y también en las aplicaciones que permiten reducir emisiones o anticipar riesgos ambientales. Para una organización que busca avanzar en ESG, elegir tecnología también puede convertirse en una decisión ambiental.

Pero la oportunidad no consiste simplemente en incorporar IA porque sea una tecnología asociada con la innovación. El verdadero desafío está en identificar dónde puede generar un impacto ambiental medible y cómo integrarla a objetivos concretos. Las soluciones descritas muestran distintas rutas: reducir energía, optimizar recursos, mejorar la trazabilidad de los datos, anticipar desastres, transformar procesos industriales o hacer más eficientes las infraestructuras digitales.

La inteligencia artificial está modificando la manera en que las empresas operan, pero también puede cambiar la manera en que entienden y gestionan su impacto ambiental. Los casos de NVIDIA, Google, Microsoft, AWS, Cisco, Intel, Siemens, IBM, Schneider Electric y Vertiv muestran que la relación entre tecnología y sostenibilidad ya no pertenece únicamente al terreno de la experimentación. Existen soluciones que buscan llevarla a centros de datos, fábricas, redes, cadenas de suministro y sistemas energéticos.

Para los líderes de sostenibilidad, el reto será distinguir entre utilizar IA como una simple herramienta de eficiencia y aprovecharla estratégicamente para transformar el desempeño ESG. En ese escenario, la pregunta más relevante quizá no sea cuánto puede hacer la IA, sino cuánto impacto positivo puede generar cuando innovación, datos y objetivos ambientales avanzan en la misma dirección.

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