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Cómo convertirte en un emprendedor social sin morir en el intento

¿Qué es un emprendedor social?

El esfuerzo por crear un mundo mejor puede afectar tu salud emocional. ¡Descubre cómo evitarlo!

¿Qué es un emprendedor social?

Emprendedor social vía Shutterstock

Elegir el emprendimiento social como un camino de vida implica haber encontrado una forma de mejorar el mundo a través de los negocios y sentir una enorme pasión por generar un impacto positivo; lograrlo no es una tarea sencilla, requiere mucha visión, paciencia y disciplina, así como un conocimiento profundo sobre las necesidades del mercado y un entendimiento extenso sobre cómo es que este modelo de negocio debe diferenciarse de las empresas tradicionales.

Sin embargo, a menudo las exigencias de este camino y los múltiples obstáculos a enfrentar pueden hacer de salvar el mundo una misión realmente agotadora, por lo que los emprendedores deben enfrentarse a un alto índice de cansancio y constantes sentimientos de frustración, llegando en algunos casos incluso a tener un desgaste físico considerable.

De acuerdo con información de Fast Company esta situación puede llevar a los emprendedores sociales a percibir daños en sus relaciones interpersonales, lo que se debe en gran medida a un fenómeno que el experto Heath Shackleford denomina como fatiga de la compasión, mismo que está íntimamente relacionado con altos niveles de frustración y suele desencadenar determinado desapego por su propia causa.

Este término se utiliza generalmente para documentar una disminución gradual de la compasión y suele ser común en terapeutas, enfermeras, psicólogos y personal de primera respuesta, ya que se trata de personas que buscan generar un impacto positivo en su entorno, por lo que los emprendedores sociales deben sumarse a esta lista y comenzar a atender sus necesidades emocionales.

A menudo los emprendedores sociales se encuentran de frente con los grandes problemas del mundo conviven con la población más vulnerable y afrontan una terrible sensación que llega a jugar incluso en contra de su pasión: la incapacidad autodiagnosticada para generar un impacto positivo con la velocidad o la profundidad deseadas.

Más que en los resultados obtenidos, los emprendedores tienen la mirada puesta en las necesidades existentes y la estrategia a seguir para cubrirlas de la mejor forma posible, por lo que suelen tener expectativas demasiado altas sobre a dónde quieren llegar y llegan a sentir culpa si sus planes no se cumplen plenamente.

La sensación de que siempre es posible hacer más no es desconocida para los agentes de cambio, lo mismo que la incapacidad de ayudar a todo aquel que lo necesita en el mundo y el constante reto de hacer más con menos incrementa el deseo de involucrar a una mayor cantidad de personas y comprometer a profundidad a donantes, inversionistas, clientes y colaboradores con la misión que se han impuesto.

Este comportamiento tiene múltiples implicaciones en la forma en que los emprendedores se comunican con sus stakeholders, sus estrategias para la atracción y retención de talento, y por consecuencia afecta su oportunidad para crear un cambio positivo, ya se trata de una sensación que se filtra fácilmente a todos los grupos de interés de la organización.

¿Cómo pueden los emprendedores protegerse de la fatiga de compasión?

1. Dedica algo de tiempo a ti mismo: seguramente has escuchado que si no cuidas tu salud y mantienes tu cuerpo fuerte es muy difícil que llegues a tener la capacidad de ayudar a otros y esto es definitivamente cierto, así que dedica tiempo suficiente a cuidar tu salud, dormir adecuadamente y adquirir excelentes hábitos de alimentación

2. Mantén algo de perspectiva: es sencillo descartar las batallas que has ganado cuando estás siempre pensando en que estás perdiendo la guerra. Así que enfócate en reconocer tus propios éxitos y los de tus colaboradores, de esa forma te mantendrás motivado.

3. Sé proactivo: anticípate al agotamiento y genera estrategias que te permitan prevenir que padecimientos como el síndrome de burnout consigan entrar en tu organización.

4. Sé decidido: lo mejor que puedes hacer cuando te invade la frustración es, irónicamente, mantenerte enfocado y encontrar algo que te inspire a continuar. Los recuerdos de batallas ganadas pueden ser una excelente herramienta para ello, por lo que es buena idea mantenerlos visibles en tu organización.

Acerca del autor

Corinna Acosta

Comunicóloga por la Universidad del Valle de México, especialista en marketing y RSE. Colabora en este espacio desde 2012 y es la encargada de planear el contenido de Expoknews para hacer llegar a tus manos información útil y entretenida.

Actualmente es estudiante de la Maestría en Mercadotecnia por la Universidad de la Comunicación.

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