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Ahora sí: AMLO pide proactividad de IP en el desarrollo

Las declaraciones que ahora hace el Presidente significan un viraje de 180º respecto de lo que había dicho anteriormente.

Erika Barón

Han pasado casi dos años desde que el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que el trabajo de las empresas es invertir, generar empleos y pagar los impuestos”, porque ayudar a la ciudadanía “es una obligación del gobierno”, pero tal parece que su opinión ha dado un vuelco con la llegada de la Covid-19, pues ahora considera al sector privado como un ente fundamental para el desarrollo del país.

El Presidente ha asegurado en ocasiones que las empresas no pagaban impuestos ni cumplían su responsabilidad social en México y, en más de una ocasión, ha referido que “una empresa que evade el pago de impuestos, que no contribuye para el desarrollo del país, no tiene ética y un corporativo que no les paga bien a sus trabajadores, que los explota, pues tampoco es una empresa con dimensión cívica y ética”.

No obstante esto parece haber cambiado. Durante la conferencia matutina del pasado 24 de mayo, el actual mandatario federal señaló que “en la economía no puede el Estado mexicano ser el único promotor del desarrollo, ni puede ni debe ser el único, se necesita la participación del sector privado y del sector social”.

Cabe mencionar que en 2019, en el mismo salón de minería de Palacio Nacional, comentó que el gobierno federal, a pesar de contar con presupuestos austeros, cumpliría con los compromisos de la Agenda 2030 y el desarrollo sostenible del país.

“El propósito es que todos ahorremos, que no haya excesos, que no haya gastos superfluos, que no haya lujos en el gobierno, que no haya derroche y que se terminen con las extravagancias”, explicó.

Ahora, el mandatario federal rectifica y dice que la economía que hoy concibe es la que logra armonizar distintos sectores para conseguir el desarrollo de México, pues “la inversión pública, la inversión privada y la inversión social son los tres motores que se requieren para lograr el desarrollo del país con la rectoría del Estado”.

“Esa es una diferencia que tenemos de fondo con los conservadores, porque ellos quisieran que el Estado no promoviera el desarrollo y que ejerciera la rectoría para el desarrollo del país, quisieran que el Estado se diluyera y que todo quedara al mercado, a la libertad empresarial”, dijo.

Sin embargo, agregó que hace falta la participación del Estado para que no haya abusos y para que no haya una “libertad mal entendida”, “como la libertad del zorro en el gallinero, no se puede decir ‘el zorro es libre en el gallinero’, porque acaba con todas las gallinas”.

“Entonces, sí se requiere del Estado, que cumpla con su responsabilidad social, pero esto no significa que asfixie la iniciativa de la sociedad civil, es decir, del sector privado; además, no se podría, no nos alcanza el presupuesto”, añadió.

Señaló que en la actualidad el gobierno federal tiene una capacidad de inversión del 20% de lo que requiere de inversión el país, y es por ello que el 80% tiene que conseguirse con la participación del sector privado nacional y extranjero, y eso también hay que tenerlo muy en cuenta”.

La IP en la 4T

Pese a que en 2020, el Presidente de la República mostró gran interés en el apoyo del sector privado durante la crisis económica y sanitaria que se vive en México por la llegada de la Covid-19, de acuerdo con un estudio realizado por el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), el gobierno federal suma 15 “acciones de animadversión” a la inversión privada.

De acuerdo con las cifras, la inversión física se ha reducido casi 6% del Producto Interno Bruto (PIB) desde el 2008 hasta el tercer trimestre del 2020, es decir, bajó de 22.8% a 17.1% y es el actual gobierno que encabeza López Obrador donde se ha registrado la mayor caída continua: “3.2% de los 6% que cayó de 2018 a 2020 corresponde al periodo de enero 2019 a septiembre 2020”.

“La caída de la inversión se ha agudizado fuertemente en este gobierno. La inversión pública tiene claros objetivos políticos y está dirigida mayormente a proyectos cuya rentabilidad social es dudosa y opaca, mientras que la inversión privada ha sido desalentada de manera significativa”, establece el estudio.

En este sentido, el CEESP sostuvo que la inversión privada es el motor que puede provocar la recuperación de la actividad económica en México, pero ha sido “severamente debilitada en estos dos últimos años”.

Comunicado de prensa.

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