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ACNUR advierte sobre el deterioro en las condiciones de asilo para los refugiados

protección

Un gran déficit en los fondos para albergar y proteger a los refugiados está minando gravemente los esfuerzos para hacer frente a la mayor crisis de desplazamiento global desde la Segunda Guerra Mundial, advirtió hoy el ACNUR, la Agencia de Refugiados de la ONU.

En el lanzamiento hoy de la nueva campaña global llamada «Nadie quede fuera» (Nobody left outside), el ACNUR dijo enfrentarse a un déficit de medio billón de dólares en sus esfuerzos por proporcionar un albergue adecuado a los refugiados bajo su cuidado. «Nadie quede fuera» invita al sector privado a solidarizarse y contribuir con fondos para solucionar los problemas de cuidado y alojamiento de 2 millones de refugiados. La campaña está dirigida a individuos, empresas, fundaciones y filántropos en todo el mundo.

El desplazamiento forzado, derivado principalmente de la guerra y los conflictos, ha aumentado considerablemente en la última década, en gran medida debido a la crisis en Siria, pero también debido a la proliferación de nuevas situaciones de desplazamiento, aunadas a las antiguas no resueltas. Actualmente, alrededor de 60 millones de personas en el mundo se encuentran en situación de desplazamiento forzado, de esta cifra, casi 20 millones son refugiados que han sido obligados a huir cruzando fronteras internacionales, el resto son desplazados dentro de sus propios países. El financiamiento humanitario está fallando en seguirle el ritmo a la situación.

Un albergue – ya sea una tienda de campaña, una estructura improvisada o una casa-, es la construcción básica para que los refugiados sobrevivan y se recuperen de los efectos físicos y mentales de la violencia y la persecución. Sin embargo, en todo el mundo millones de personas están luchando para salir adelante en viviendas inadecuadas y a menudo peligrosas, donde ponen en riesgo su dignidad, su futuro y su vida.

“El albergue es la piedra angular para que los refugiados puedan recuperarse y sobrevivir, y debería ser considerado como un Derecho Humano no negociable”, dijo Filippo Grandi, el Alto Comisionado
de la ONU para los Refugiados. “A medida que enfrentamos un desplazamiento mundial en un nivel no visto desde la Segunda Guerra Mundial, ningún refugiado debe quedarse fuera”

La campaña “Nadie quede fuera” tiene como objetivo recaudar fondos del sector privado para construir o mejorar las condiciones de alojamiento de 2 millones de refugiados en 2018, alcanzando a casi uno de cada ocho de los 15.1 millones de refugiados bajo el amparo del ACNUR a mediados de 2015. El Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas se encarga del resto de los refugiados de Palestina.

Sin un aumento considerable en la financiación y el apoyo mundial, millones de personas que huyen de la guerra y la persecución enfrentan la falta de un techo o una vivienda adecuada en países como el Líbano, México y Tanzania. Sin un lugar seguro para comer, dormir, estudiar, almacenar sus pertenencias y tener privacidad, las consecuencias para su salud y el bienestar pueden ser profundas.

Proporcionar albergue a una escala global es una tarea masiva de logística. Cada año, el ACNUR compra 70.000 tiendas de campaña y más de 2 millones de lonas, las cuales han venido a simbolizar la respuesta a las emergencias humanitarias.

Sin embargo, como el ACNUR sigue haciendo frente a los altos niveles de necesidad de alojamiento con fondos limitados, la operación frecuentemente enfrenta la difícil decisión de dar prioridad a los refugios de emergencia para el número máximo de personas, sobre la inversión en soluciones más duraderas y sostenibles. Fuera de los campamentos, los refugiados dependen del apoyo del ACNUR para encontrar vivienda y pagar la renta en pueblos y ciudades en la docena de países colindantes a las zonas de conflicto.

Se espera que estas operaciones tengan un costo de 724 millones de dólares en 2016. Sin embargo, actualmente sólo se cuenta con 158 millones, un déficit que amenaza con dejar a millones de hombres, mujeres y niños sin un alojamiento adecuado y luchando para reconstruir sus vidas.

La campaña “Nadie quede fuera» solicita que los donantes privados y las empresas se involucren más. El sector privado es una fuente de donantes cada vez más importante para el ACNUR, contribuyendo con más de ocho por ciento de la financiación total de la organización en 2015.

«El sector privado tiene un rol importante con su conocimiento, energía y dinero para actuar con un espíritu de solidaridad para alojar a los refugiados que huyen de la guerra y la persecución», dijo el Alto Comisionado Filippo Grandi, añadiendo que proporcionar viviendas adecuadas podría aliviar las tensiones entre los refugiados y las comunidades de acogida. «Debemos encontrar mejores formas de integración pacífica de los refugiados en nuestras comunidades de acogida. Un albergue adecuado para todos es fundamental para la cohesión social. Buenos hogares hacen buenos vecinos».

Las regiones que necesitan mayor asistencia son el África subsahariana (US $255 millones necesarios, US $48 millones disponibles), Oriente Medio y África del Norte (US $373 millones necesarios, US $91 millones disponibles). Por su parte, Asia requiere US $59 millones, con sólo US $8 millones disponibles y Europa también requiere significativamente más ayuda (US $36 millones necesarios, US $10 millones disponibles), ya que se enfrenta a una afluencia continua de refugiados.

Para apoyar «Nadie quede fuera», diríjase a www.nobodyleftoutside.org

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