En México, migrar puede significar dejar atrás el hogar, la familia y todo lo conocido para buscar una vida más segura. Pero el camino también implica riesgos: violencia, extorsión, accidentes y obstáculos para acceder a servicios básicos y ejercer sus derechos. Tan solo en 2024, el país registró 1.2 millones de personas presentadas, canalizadas o intervenidas por las autoridades migratorias, una cifra que dimensiona los desafíos de la movilidad humana.
Frente a esta realidad, garantizar condiciones dignas durante el tránsito requiere esfuerzos que van más allá de la asistencia inmediata. El Centro Migrante de Tijuana brinda atención integral a esta población mediante servicios esenciales y acompañamiento, una labor que cuenta con el respaldo de Corporativo Kosmos, líder nacional en servicios de alimentación en México. A través de una alianza de varios años, la compañía, por medio de la Fundación Pablo Landsmanas, contribuye a cubrir necesidades básicas y a fortalecer la atención de personas migrantes en situación de vulnerabilidad.
¿Cuáles son los principales riesgos que enfrentan los migrantes en México?
La travesía migratoria por territorio mexicano implica desafíos legales, sociales y ambientales que pueden agravarse por la falta de documentación, recursos económicos y redes de apoyo.
Entre los principales riesgos se encuentran:
- Extorsión y explotación: la falta de documentación puede aumentar la vulnerabilidad ante abusos de autoridades corruptas y grupos criminales, así como dificultar el acceso a mecanismos de protección.
- Accidentes y condiciones climáticas extremas: los traslados en medios precarios, como el tren de carga conocido como La Bestia, exponen a las personas a caídas, lesiones y otros accidentes. También deben atravesar zonas desérticas o selváticas donde enfrentan deshidratación, enfermedades y fauna nociva.
- Secuestro y violencia criminal: distintas rutas migratorias están controladas por organizaciones delictivas que pueden cobrar por el paso, traficar personas o someterlas a violencia y trabajo forzado.
- Barreras para ejercer sus derechos: la incertidumbre sobre su situación migratoria, las diferencias culturales y lingüísticas y el desconocimiento de las leyes pueden dificultar el acceso a salud, educación, empleo y justicia.

La magnitud de estos peligros también se refleja en los datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la cual informó que tan solo en 2023, el 13% de las personas migrantes que murieron en México falleció por accidentes relacionados con medios de transporte precarios, mientras que el 11% perdió la vida por heridas o enfermedades asociadas con climas extremos o flora y fauna nociva.
Estas condiciones hacen indispensable contar con espacios seguros donde las personas puedan descansar, alimentarse, recibir atención y conocer las alternativas disponibles para proteger sus derechos.
¿Cómo la alianza entre el Centro Migrante de Tijuana y Corporativo Kosmos ayuda a los migrantes?
El Centro Migrante de Tijuana es una asociación civil sin fines de lucro que brinda asistencia a población migrante de bajos recursos económicos. Su labor incluye servicios de primera necesidad como alojamiento, alimentación, vestuario, atención médica y promoción de los derechos humanos.

Su trabajo también abarca distintas dimensiones de protección y acompañamiento:
- Orientación en derechos humanos: ofrece charlas, talleres y asesoría personalizada sobre regularización migratoria, visas, refugio, asilo, acceso a servicios y mecanismos de denuncia. Cuando es necesario, canaliza a las personas hacia defensorías especializadas.
- Asistencia educativa: mediante espacios seguros, niñas, niños y adolescentes en movilidad pueden recibir apoyo escolar en lectura, matemáticas e idiomas, participar en actividades artísticas y científicas y aprender sobre derechos humanos y convivencia.
- Acompañamiento psicosocial y comunitario: promueve entornos protectores que favorecen el aprendizaje, la autoestima y la integración durante el tránsito.
- Asistencia social y espiritual: complementa la atención para responder a otras necesidades de las personas alojadas.
Así, el centro no solo atiende necesidades inmediatas, sino que también proporciona herramientas para que las personas migrantes conozcan sus derechos y encuentren alternativas para continuar su camino en condiciones más seguras. Sin embargo, mantener estos servicios requiere recursos y la colaboración de distintos actores y es por ello que alianzas como la que este centro ha establecido con Corporativo Kosmos se han vuelto fundamentales para sostener la atención gratuita que ofrece a este grupo vulnerable.
La compañía actualmente dirigida por Jack Landsmanas Stern, a través de su brazo solidario, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), dona alimentos de forma constante al Centro Migrante de Tijuana, gracias a lo cual la organización puede ofrecer comida gratuita tres veces al día a las personas migrantes que atiende.

Este apoyo ayuda a cubrir una necesidad básica y permite que la organización destine sus esfuerzos a otras dimensiones de la asistencia, como la orientación legal, la atención social y la protección de niñas, niños y adolescentes. Asimismo, la FPL ha ayudado a brindar atención médica a 556 personas migrantes y ha contribuido a que 1,602 adultos y 242 menores de edad sean canalizados a trabajo social.
Todas estas acciones muestran que el apoyo a migrantes en México puede articularse mediante distintas formas de colaboración: desde la provisión de alimentos hasta el acceso a servicios médicos y el acompañamiento social.
¿Por qué las alianzas empresariales son importantes para apoyar a los migrantes?
El caso del Centro Migrante de Tijuana y Corporativo Kosmos ilustra cómo una alianza puede responder a necesidades urgentes, como lo es la alimentación, además de apoyar la labor de una organización que busca ofrecer un entorno de protección durante una etapa de alta vulnerabilidad.
Por ello, el apoyo a migrantes en México no debe entenderse únicamente como una respuesta humanitaria inmediata u ocasional, sino como una oportunidad para que las empresas ejerzan su responsabilidad social mediante alianzas sostenidas, orientadas a las necesidades reales de los grupos más vulnerables.
En un trayecto marcado por la incertidumbre, garantizar lo indispensable puede ser el primer paso para que quienes migran recuperen seguridad, conozcan sus derechos y encuentren nuevas posibilidades.












