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Más de 900 MDD: los bancos más grandes del mundo aumentan su apoyo a combustibles fósiles

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Durante años, las instituciones financieras más importantes del planeta han asegurado que la sostenibilidad forma parte de su visión de futuro. Han firmado compromisos climáticos, anunciado metas de descarbonización y prometido respaldar la transición energética. Sin embargo, los números más recientes cuentan una historia distinta, una que pone en duda el verdadero rumbo del sistema financiero global.

Un nuevo informe revela que los 65 bancos más grandes del mundo comprometieron 906 mil millones de dólares a la industria de los combustibles fósiles durante el último año. Lejos de disminuir, el flujo de capital hacia el carbón, el petróleo y el gas aumentó significativamente, en un momento en el que la comunidad científica insiste en la urgencia de reducir las emisiones responsables del calentamiento global.

El regreso de la financiación masiva al petróleo y al gas

El informe Banking on Climate Chaos documenta un incremento de 64 mil millones de dólares en nuevos préstamos destinados a empresas de combustibles fósiles respecto al año anterior. Esto representa un crecimiento cercano al 8%, una cifra que sorprendió incluso a las organizaciones ambientales que participan en el análisis.

La expectativa era diferente. Tras años de presión social, regulatoria y corporativa, muchos especialistas esperaban observar una disminución progresiva en la financiación de actividades intensivas en carbono. Sin embargo, ocurrió lo contrario: la inversión creció y consolidó una tendencia que aleja a los mercados financieros de los objetivos climáticos internacionales.

Para diversos analistas, esta situación demuestra una desconexión entre los compromisos públicos asumidos por los bancos y las decisiones de financiamiento que continúan impulsando la expansión de actividades altamente emisoras.

El liderazgo del apoyo a combustibles fósiles sigue concentrado

Entre las instituciones financieras analizadas, JPMorgan Chase volvió a ocupar el primer lugar como financiador mundial de combustibles fósiles. Solo durante el último año destinó 58 mil millones de dólares al sector, un aumento del 13% respecto a 2024.

Le siguen Bank of America, los bancos japoneses MUFG y Mizuho Financial, además de Citigroup. En Europa, Barclays aparece como la entidad mejor posicionada dentro de los principales financiadores del sector.

El informe también señala una creciente concentración del capital. Un grupo de apenas doce grandes instituciones financieras concentra alrededor del 40% de toda la financiación destinada a combustibles fósiles. Asimismo, la mayor parte de estos recursos proviene de seis grandes centros financieros: Estados Unidos, Canadá, Japón, China, Reino Unido y la Unión Europea.

apoyo a combustibles fósiles

Un camino cada vez más distante del Acuerdo de París

Cuando se firmó el Acuerdo de París en 2015, los países se comprometieron a limitar el aumento de la temperatura global a 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales. Alcanzar este objetivo implica reducir drásticamente las emisiones provenientes de la producción y el consumo de combustibles fósiles.

Sin embargo, desde entonces los principales bancos del mundo han canalizado aproximadamente 8.7 billones de dólares hacia empresas dedicadas a extraer más carbón, petróleo y gas. Esta cifra refleja la magnitud de una contradicción que preocupa cada vez más a científicos, inversionistas y organizaciones ambientales.

La situación resulta especialmente relevante porque diversos estudios advierten que el límite de 1.5 °C podría superarse en los próximos años. Además, la última década ha estado marcada por récords históricos de temperatura, fenómenos meteorológicos extremos y crecientes impactos económicos asociados al cambio climático.

El apoyo a combustibles fósiles crece pese a los compromisos climáticos

Uno de los hallazgos más llamativos del informe es que buena parte del crecimiento del financiamiento se destinó a la expansión de infraestructura existente. Los bancos comprometieron 508 mil millones de dólares para ampliar proyectos relacionados con combustibles fósiles, una cifra 27% superior a la registrada en 2024.

Entre las empresas que más recursos recibieron destacan Venture Global, Enbridge y Energy Transfer, compañías vinculadas al desarrollo y transporte de petróleo y gas en Estados Unidos.

Este escenario contrasta con las promesas realizadas por numerosas instituciones financieras durante los últimos años. Varias de ellas habían anunciado restricciones para financiar actividades relacionadas con el carbón o habían establecido objetivos de reducción de emisiones alineados con la neutralidad climática.

Presiones políticas y un cambio de rumbo financiero

Para los autores del informe, el contexto político internacional ha desempeñado un papel importante en este cambio de dirección. El regreso de discursos favorables a la expansión de la producción energética tradicional ha coincidido con una relajación de algunos compromisos climáticos asumidos por el sector financiero.

La desaparición de la Alianza Bancaria de Cero Emisiones Netas, una iniciativa respaldada por Naciones Unidas que buscaba alinear las carteras de crédito con objetivos de neutralidad climática para 2050, es vista por muchos especialistas como una señal de retroceso.

De acuerdo con los investigadores, varios bancos han optado por abandonar o minimizar sus compromisos ambientales debido a presiones políticas y económicas. Esto ha reabierto el debate sobre la necesidad de una regulación más estricta para garantizar que las metas climáticas se traduzcan en acciones concretas.

Entre la transición energética y la seguridad del suministro

Los bancos involucrados defienden sus decisiones argumentando que el sistema energético mundial aún depende de múltiples fuentes para garantizar estabilidad, seguridad y accesibilidad económica.

Representantes de JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup han señalado que sus estrategias buscan equilibrar la inversión en energías limpias con la necesidad de mantener un suministro energético confiable para consumidores, industrias y economías nacionales.

Desde esta perspectiva, la transición hacia una economía baja en carbono no puede ocurrir de manera inmediata. Sin embargo, organizaciones ambientales advierten que continuar financiando la expansión de proyectos fósiles podría dificultar significativamente el cumplimiento de los objetivos climáticos globales.

El aumento de la financiación a combustibles fósiles evidencia una de las mayores tensiones de la actualidad: la distancia entre las metas climáticas y las decisiones económicas que siguen moldeando el sistema energético mundial. Mientras los impactos del cambio climático se vuelven cada vez más visibles, los flujos de capital continúan favoreciendo actividades que contribuyen al calentamiento global.

La discusión ya no gira únicamente en torno a la responsabilidad de las empresas energéticas. Cada vez más actores señalan que los bancos desempeñan un papel determinante en la velocidad y dirección de la transición energética. En ese contexto, las decisiones que tomen las principales instituciones financieras durante los próximos años podrían influir tanto en el futuro de la economía global como en la capacidad del planeta para enfrentar la crisis climática.

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