Moda ética

La moda rápida de ha convertido en una industria de cientos de millones de dólares explotando una premisa simple: cuando un consumidor se encuentra enfrente de dos camisas similares con una diferencia de precio significativa, seguramente se decidirá por la más barata. Muchas empresas han explotado esa premisa en los últimos años, desafortunadamente los precios en sus etiquetas no pueden contarnos toda la historia que se oculta tras las telas, y que resulta realmente alarmante.

Si la prenda más económica tuviera una etiqueta que revelara su duración y su impacto ambiental estimado en comparación con aquella que tiene un costo más elevado, ¿el ahorro continuaría siendo atractivo? Probablemente no.

Para que sea posible este enorme ahorro para los consumidores finales, probablemente ha sido necesario que cientos de personas sean sometidas a horas de trabajo esclavo en condiciones nada optimas de seguridad y la explotación ineficiente de recursos naturales.

En 1950, más del 90% de la ropa comercializada en Estados Unidos se producía de manera local, un gran porcentaje de las prendas utilizadas alrededor del mundo son fabricadas en países en desarrollo donde la mano de obra significa un gasto mucho menor para las grandes empresas. Sin embargo, se trata de una realidad que únicamente se hace visible cuando acontecimientos como la tragedia ocurrida el año pasado en Bangladesh, invaden las pantallas de televisión y las publicaciones a nivel global.

Por desgracia el accidente ocurrido en Rana Plaza no es el primero, y existen pocas probabilidades de que sea el último. Las advertencias sobre riesgos ocupacionales en las fabricas textiles de estos países son frecuentemente ignoradas por las empresas para las que laboran bajo la presión de cumplir con cuotas diarias de trabajo a cambio de un salario poco digno.

Por otro lado, existen algunas empresas preocupadas por crear tendencias que favorezcan la sustentabilidad dentro de la industria de la moda, utilizando componentes más amigables con el medio ambiente, eliminando los químicos tóxicos en sus prendas e implementando prácticas responsables a lo largo de sus cadenas de suministro a fin de impulsar el desarrollo integral de las comunidades en las que operan y generar un impacto positivo dentro de su entorno.

Desde sus diferentes trincheras, tanto las marcas de lujo como las compañías dedicadas a ofrecer ropa a precios más accesibles han ido creando esfuerzos importantes en materia social y ambiental a fin de llevar la industria de la moda directo al camino de la sustentabilidad.

Sin embargo las marcas no son los únicos actores que deben hacer un esfuerzo en favor de la sustentabilidad, los consumidores también pueden colaborar en esta misión a través de prácticas de consumo responsable basadas en decisiones informadas de compra. Preguntarte quien esta detrás de la costura de tu blusa o de la tela del vestido que pretendes adquirir es una buena forma de comenzar a crear mejores hábitos y comenzar a demandar transparencia por parte del sector empresarial.

Con información de Triple Pound It

Acerca del autor

Corinna Acosta

Comunicóloga por la Universidad del Valle de México, especialista en marketing y RSE. Colabora en este espacio desde 2012 y es la encargada de planear el contenido de Expoknews para hacer llegar a tus manos información útil y entretenida.

Actualmente es estudiante de la Maestría en Mercadotecnia por la Universidad de la Comunicación.