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Visiones de Esperanza: Dr. Mahbub Ul-Haq

EXPRESANDO DE MANERA SENCILLA, NUESTRO DESAFÍO ES éste: ¿Podemos hacer que el siglo XXI sea el siglo del desarrollo humano, en el que toda la gente tenga acceso a la educación y a la salud, en el que cada individuo sea a la educación y a la salud, en el que cada individuo sea capaz de utilizar su potencial al máximo, en que la gente desarrolle todas sus capacidades básicas y disfrute de acceso a las oportunidades de la vida en igualdad? Ahora, seamos claros; Esta es una visión de la competencia humana, no del bienestar del estado. Es una visión del acceso a las oportunidades, no del acceso a la caridad. Es una visión del enriquecimiento del ingreso o de las riquezas nacionales.

La inversión que se necesita para llevar a cabo esta visión es definitivamente modesta.

Deseamos avanzar durante los próximos quince años hacia una sociedad donde existe la educación básica universal cuidados primarios de la salud para todos los niños mal nutridos y servicios de planificación familiar para todas las parejas que así lo deseen. En otras palabras, deseamos avanzar hacia una sociedad donde los servicios sociales básicos estén disponibles para todos, tanto para los hombres como para las mujeres, y las mujeres primero que los hombres; donde las peores privaciones humanas que frenan hoy en día el potencial de más de 1,300 millones de personas, finalmente se hayan resuelto; donde se tengan disponibles todos los ingredientes esenciales para el completo florecimiento del potencial humano en forma de educación, salud y nutrición adecuada. Nosotros deseamos lograr todo esto.

¿Cuál es el costo financiero para lograr tal sociedad? De acuerdo con los mejores cálculos disponibles, el costo estaría alrededor de 34 mil millones de dólares adicionales por año. Este costo es menor al uno por ciento del ingreso total si las naciones pobres llevan todo el peso ellas solas; pero este costo se reducirá a menos de un séptimo del uno por ciento del ingreso mundial si la comunidad internacional decide compartir el costo con todas las naciones. Ese es el costo.

La pregunta que enfrentamos hoy en día es: ¿Se puede persuadir a los líderes del mundo para que acepten tal convenio mundial a favor del desarrollo humano para el siglo XX?

Seamos claros una vez más. tal convenio mundial no es otro tratado que necesite de la aprobación formal de los gobiernos del mundo. De hecho, es una visión compartida de lo que el mundo puede y debe alcanzar. Se requiere de la comprensión mundial, no de un tratado mundial, porque de acuerdo con el último análisis se debe empezar a actuar a nivel nacional y, en general, a nivel de las raíces, y tal acción ha de iniciarse en el mundo en desarrollo.

Estos países no tienen en el mundo de recursos financieros. Lo que les hace falta es valor político. Necesitamos preguntarles a los líderes del tercer mundo, y debemos hacerlo contundentemente, por qué insisten en gastar 130 mil millones de dólares cada año en la milicia, cuando sólo una cuarta parte de ese gasto puede financiar toda su agenda social esencial. También debemos preguntarles por qué insisten en tener seis soldados por cada doctor, cuando su gente ese está muriendo debido a enfermedades comunes, a la desintegración interna y a la agresión externa, a las amenazas a la seguridad humana y no a las amenazas a la seguridad territorial.
También, debemos preguntarles por qué no están convencidos de que todo lo que compran cuesta la inmunización de cuatro millones de niños y cada avión de ataque que compren cuesta la escuela de tres millones de niños y cada submarino que almacenan en las aguas niega el agua potable a sesenta millones de personas. ¿Por qué dejamos que apelen a la pobreza de recursos para el desarrollo humano cuando tienen bien alimentados a sus ejércitos, pero mal alimentada a su población, y cuando muchas de estas naciones gastan más en sus ejércitos cada año que todo el presupuesto para la educación y la salud?

Al mismo tiempo, debemos preguntarles a los líderes de las naciones ricas: ¿Pr qué continúan otorgando subsidios a sus exportaciones de armas a las naciones pobres, cuando están en contra de los subsidios de alimentos para estas naciones pobres? ¿Por qué se siguen negando a cerrar sus bases militares, a apartar su ayuda militar y a restringir la exportación de armamento militar sofisticado incluso hoy, cuando ya se terminó la Guerra Fría? ¿Cuál es su excusa? ¿Y por qué obtienen tan buenas ganancias de sus exportaciones de armas a los países pobres, hambrientos y desintegrados, mientras les dan todo el tiempo recomendaciones referentes al respecto de los derechos humanos básicos? Y tenemos que preguntarle a estos líderes: ¿Por qué no invierten en el desarrollo humano obteniendo ganancias sobre la prosperidad futura de los países pobres y no sobre el actual estado de privación humana?

Creo, mis amigos, que lo que debemos cambiar es la forma de pensar de los líderes de los países en desarrollo, así como los de las naciones ricas, para que entonces se den los cambios en las políticas y se movilicen los recursos adecuados para las agendas prioritarias de desarrollo humano.

Difundamos el mensaje a todos los líderes del mundo sobre el convenio que no es sólo deseable, sino inminente y factible, para que dentro de muchos años podamos mirar a nuestros nietos a los ojos y decirles con orgullo: “Sí, nosotros intentamos.”

Obtenido del Libro: Arquitectos de la Paz
Publicado por: Michael Collopy, durante este año

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