2026: las preocupaciones que más inquietan a los líderes de sostenibilidad

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En 2026, el rol del director o directora de sostenibilidad (CSOlíderes de sostenibilidad en 2026, por sus siglas en inglés) atraviesa uno de sus momentos más complejos desde que la función se institucionalizó en las empresas. Lo que alguna vez fue una posición en expansión, impulsada por la urgencia climática y el auge de los criterios ESG, hoy se percibe como un puesto frágil, sometido a reestructuraciones, presiones presupuestarias y un escrutinio político creciente dentro de las organizaciones.

En este contexto, los líderes de sostenibilidad en 2026 no solo deben responder a métricas ambientales o a exigencias regulatorias cada vez más sofisticadas, sino también justificar su existencia estratégica ante juntas directivas más escépticas y orientadas al corto plazo. Por ello, a continuación te presentamos algunos de los temores más significativos que, de acuerdo con Eco-Business, están inquietando a quienes encabezan la agenda de sostenibilidad corporativa.

Las preocupaciones que inquietan a los líderes de sostenibilidad en 2026

1. La desaparición del puesto de CSO

Una de las preocupaciones más profundas entre los líderes de sostenibilidad en 2026 es la fragilidad estructural del propio cargo. La eliminación del puesto de CSO en empresas como Apple, Nike, HSBC o Swire ha encendido alertas sobre la disposición real de las organizaciones para sostener la agenda de sostenibilidad cuando el contexto económico se vuelve adverso. La ausencia de sucesores en varios de estos casos refuerza la percepción de que la función sigue siendo vista como complementaria, no esencial.

Este escenario genera un efecto dominó dentro de las organizaciones. Cuando la sostenibilidad pierde representación al más alto nivel, también pierde capacidad de influir en decisiones estratégicas, asignación de capital y gestión de riesgos. Para muchos CSO, el temor no es solo perder el puesto, sino que la sostenibilidad quede diluida en estructuras donde pierde prioridad, ambición y rendición de cuentas.

2. Presupuestos cada vez más limitados

La reducción de presupuestos es otra de las grandes tensiones que enfrentan los líderes de sostenibilidad en 2026. Incluso en empresas que mantienen compromisos públicos, los equipos de sostenibilidad reciben menos recursos mientras se les exige cumplir con un volumen creciente de obligaciones regulatorias, reportes y expectativas externas. Esta contradicción convierte el trabajo en un ejercicio de supervivencia operativa.

El riesgo principal de esta presión financiera es que la sostenibilidad se reduzca a cumplimiento mínimo. Sin inversión suficiente en datos, sistemas, capacitación y transformación, la función pierde su capacidad estratégica y se convierte en un área reactiva. Para los CSO, esto no solo limita el impacto, sino que debilita el argumento interno de que la sostenibilidad genera valor real a largo plazo.

3. Retrasos e incertidumbre regulatoria

Los cambios y retrasos en regulaciones clave han generado frustración entre los líderes de sostenibilidad en 2026, especialmente en empresas que invirtieron tiempo y recursos para adelantarse a los marcos normativos. La postergación de directivas como la CSDDD en Europa o la divulgación climática obligatoria en Asia Pacífico ha erosionado la ventaja competitiva de quienes actuaron de forma proactiva.

Esta incertidumbre también complica la narrativa interna. Cuando el entorno regulatorio se vuelve inestable, resulta más difícil justificar inversiones tempranas ante juntas directivas enfocadas en el corto plazo. Aun así, muchos CSO advierten que retroceder sería un error estratégico, ya que los riesgos climáticos, sociales y de biodiversidad siguen materializándose independientemente del ritmo legislativo.

4. Presión para demostrar valor financiero inmediato

Hoy, la sostenibilidad ya no se evalúa solo por su alineación con valores o compromisos a largo plazo. Los líderes de sostenibilidad en 2026 enfrentan una presión creciente para demostrar retornos financieros tangibles y de corto plazo. Incluso empresas con estrategias climáticas robustas exigen que la función pruebe su contribución directa al EBITDA o a la mitigación de riesgos financieros.

Esta lógica plantea una tensión estructural. La sostenibilidad está diseñada para anticipar impactos sistémicos y prevenir crisis futuras, no para generar resultados trimestrales inmediatos. Cuando se fuerza esta traducción financiera, se corre el riesgo de priorizar acciones de bajo impacto pero fácil medición, en detrimento de transformaciones profundas que requieren tiempo, inversión y compromiso organizacional.

5. Volatilidad del mercado y crisis geopolíticas

La volatilidad económica y geopolítica se ha convertido en un factor permanente para los líderes de sostenibilidad en 2026. Conflictos armados, tensiones comerciales, fenómenos meteorológicos extremos y cambios regulatorios abruptos afectan directamente a las cadenas de suministro globales. En este contexto, mantener planes de sostenibilidad estables resulta cada vez más complejo.

Para sectores intensivos en recursos naturales o con cadenas de valor largas, esta inestabilidad obliga a replantear supuestos básicos del negocio. Los CSO deben gestionar riesgos que escapan al control corporativo, al tiempo que enfrentan expectativas crecientes de resiliencia y continuidad. Esto convierte la sostenibilidad en un ejercicio constante de adaptación bajo presión.

líderes de sostenibilidad en 2026

6. El riesgo de perder el rumbo al integrar la sostenibilidad

La integración de la sostenibilidad en todas las áreas del negocio es, en teoría, una señal de madurez organizacional. Sin embargo, muchos líderes de sostenibilidad en 2026 temen que esta descentralización diluya la ambición y la coherencia estratégica. Delegar responsabilidades en finanzas, operaciones o recursos humanos implica confiar en que estos equipos prioricen criterios ESG frente a otras presiones internas.

Sin una gobernanza clara, indicadores comunes y mecanismos de rendición de cuentas, la sostenibilidad corre el riesgo de fragmentarse. Para los CSO, el desafío no es soltar el control, sino asegurarse de que la responsabilidad compartida no se traduzca en falta de liderazgo, pérdida de foco o retrocesos silenciosos en compromisos clave.

7. Incertidumbre sobre el rol del CSO

A medida que las responsabilidades ESG se trasladan hacia áreas como finanzas, riesgos y cumplimiento, muchos CSO se enfrentan a una pregunta incómoda: ¿cuál es ahora mi función real dentro de la organización? Para los líderes de sostenibilidad en 2026, la pérdida de un perímetro claro debilita su autoridad y dificulta su posicionamiento estratégico frente a otros altos ejecutivos.

Este escenario obliga a redefinir el rol, pasando de “propietarios” de la sostenibilidad a integradores y asesores internos. Sin embargo, esta transición no siempre viene acompañada de poder de decisión ni de recursos adecuados. El riesgo es quedar atrapados en una función consultiva sin capacidad real de influir en las decisiones que determinan el impacto ambiental y social del negocio.

8. Riesgo persistente de greenwashing

Aunque muchas empresas han reducido su comunicación ambiental por temor a represalias legales y reputacionales, el riesgo de greenwashing sigue siendo una preocupación central. Para los líderes de sostenibilidad en 2026, el problema ya no es solo exagerar logros, sino revisar o diluir objetivos climáticos que no pueden cumplirse, lo que erosiona la credibilidad corporativa.

Este entorno aumenta la presión personal sobre los CSO, quienes deben garantizar que cada afirmación esté respaldada por datos sólidos y auditables. La delgada línea entre ambición y sobrepromesa convierte la comunicación en un terreno de alto riesgo, donde un error puede desencadenar investigaciones, sanciones o daños reputacionales difíciles de revertir.

9. Resistencia y politización de los criterios ESG

La creciente resistencia a los criterios ESG, incluso en regiones donde antes gozaban de amplio consenso, genera un clima de cautela e inmovilismo. Los líderes de sostenibilidad en 2026 se encuentran atrapados entre expectativas regulatorias más estrictas y juntas directivas cada vez más escépticas o ideológicamente polarizadas.

Esta politización tiene efectos prácticos: retrasa decisiones, congela inversiones y debilita la ambición climática. En muchos casos, la reacción no es un rechazo frontal, sino una estrategia de “esperar y ver”, que puede resultar costosa cuando los plazos regulatorios y los riesgos físicos del cambio climático siguen avanzando.

líderes de sostenibilidad en 2026

10. Bloqueo en la canalización de talento

El auge de la automatización y el uso de inteligencia artificial en tareas como la elaboración de informes ha reducido las oportunidades de aprendizaje para perfiles junior y de nivel medio. Para los líderes de sostenibilidad en 2026, esto está generando un serio cuello de botella de talento, con equipos pequeños y sobrecargados.

La falta de experiencia práctica entre las nuevas generaciones amenaza la continuidad de la función. Sin programas sólidos de mentoría y desarrollo, las organizaciones corren el riesgo de quedarse sin profesionales capacitados para asumir roles de liderazgo en sostenibilidad, justo cuando la complejidad del entorno exige mayor especialización.

11. Falta de conocimiento sobre naturaleza y biodiversidad

A pesar del avance en materia climática, la biodiversidad sigue siendo uno de los grandes puntos ciegos de la agenda corporativa. Muchos líderes de sostenibilidad en 2026 reconocen que sus organizaciones no cuentan con las herramientas ni el conocimiento para medir y gestionar impactos sobre la naturaleza, a pesar de nuevas exigencias regulatorias.

La integración de marcos como el TNFD en estándares de reporte incrementa la presión. Sin embargo, la falta de datos, métricas claras y experiencia técnica convierte la biodiversidad en un terreno complejo, que requiere nuevas capacidades y enfoques interdisciplinarios que aún no están plenamente desarrollados.

12. Brecha de habilidades dentro de la organización

A medida que la sostenibilidad se integra en toda la empresa, surge una brecha evidente entre la ambición y las capacidades reales de los equipos. Los líderes de sostenibilidad en 2026 siguen siendo quienes traducen los temas ESG a lenguajes financieros, legales y operativos, lo que evidencia una dependencia excesiva de sus áreas.

Esta brecha limita la escalabilidad de la sostenibilidad. Sin una inversión decidida en formación transversal, la responsabilidad compartida corre el riesgo de convertirse en un concepto vacío. Para los CSO, el desafío es lograr que la sostenibilidad deje de ser una “traducción constante” y se convierta en una competencia básica dentro de la organización.

13. Agotamiento emocional y desgaste profesional

El agotamiento se ha convertido en una constante silenciosa para muchos líderes de sostenibilidad en 2026. La exposición continua a datos sobre crisis climática, pérdida de biodiversidad y desigualdad social, sumada a la presión por cumplir objetivos cada vez más ambiciosos con menos apoyo, genera un desgaste emocional profundo que pocas organizaciones reconocen abiertamente.

Este desgaste se intensifica cuando la sostenibilidad se percibe como una responsabilidad individual y no como un compromiso corporativo. Sin redes de apoyo internas, mecanismos de autocuidado institucional y liderazgo compartido, el riesgo de burnout aumenta, provocando rotación, desmotivación y pérdida de talento clave en un momento crítico.

líderes de sostenibilidad en 2026

14. Inestabilidad y revisión constante de los objetivos

La ambición de los objetivos de sostenibilidad está bajo un escrutinio sin precedentes. Para los líderes de sostenibilidad en 2026, el reto es navegar entre dos riesgos opuestos: fijar metas demasiado ambiciosas que no puedan cumplirse o establecer objetivos conservadores que resulten irrelevantes frente a la magnitud de la crisis.

La revisión constante o dilución de metas, práctica cada vez más común, daña la credibilidad interna y externa. Cuando los objetivos se perciben como negociables o temporales, se debilita la confianza de inversionistas, empleados y sociedad civil, y se refuerza la idea de que la sostenibilidad es secundaria frente a otras prioridades del negocio.

15. Lentitud y resistencia en la cadena de suministro

A pesar del crecimiento de empresas comprometidas con la divulgación ambiental, lograr avances reales en la cadena de suministro sigue siendo uno de los mayores desafíos. Los líderes de sostenibilidad en 2026 enfrentan proveedores con distintos niveles de madurez, recursos y comprensión de los requisitos ESG, lo que ralentiza cualquier esfuerzo de transformación.

La presión regulatoria y de mercado está empujando a las empresas a exigir planes de transición creíbles a sus proveedores. Sin embargo, sin acompañamiento, incentivos y colaboración a largo plazo, estas exigencias pueden generar resistencia o cumplimiento superficial, poniendo en riesgo la integridad de toda la estrategia de sostenibilidad.

16. Baja calidad y fragmentación de los datos

La calidad de los datos sigue siendo un obstáculo crítico. Muchos líderes de sostenibilidad en 2026 operan con información incompleta, inconsistente o recopilada mediante procesos manuales, lo que dificulta la toma de decisiones estratégicas y la defensa frente a acusaciones de greenwashing.

Invertir en arquitectura de datos, sistemas de medición y controles internos ya no es opcional. Sin estas bases, la sostenibilidad carece de credibilidad y pierde capacidad de influir en el negocio. La presión por reportar con precisión y en tiempo real expone las debilidades estructurales de muchas organizaciones.

17. Fatiga crónica por los informes de sostenibilidad

Aunque la armonización de estándares ha simplificado parcialmente el panorama de divulgación, la carga de los informes sigue siendo abrumadora. Para los líderes de sostenibilidad en 2026, gran parte del tiempo se consume en recopilar datos, responder cuestionarios y cumplir con calendarios de reporte cada vez más exigentes.

Esta fatiga limita la capacidad de los CSO para enfocarse en la transformación y la creación de valor. Cuando la sostenibilidad se reduce a reportar, se pierde la oportunidad de utilizar la información como una herramienta estratégica para rediseñar procesos, productos y modelos de negocio.

líderes de sostenibilidad en 2026

18. Saturación de eventos y foros de sostenibilidad

La proliferación de eventos de sostenibilidad se ha convertido en una distracción adicional. Muchos líderes de sostenibilidad en 2026 cuestionan el valor real de conferencias que, además de tener una alta huella ambiental, priorizan el marketing corporativo sobre el intercambio honesto de soluciones.

La falta de espacios críticos y la moderación de preguntas incómodas refuerzan el escepticismo. Para los CSO, el tiempo invertido en estos foros rara vez se traduce en avances concretos, lo que obliga a replantear qué tipo de espacios realmente contribuyen a enfrentar los desafíos estructurales de la sostenibilidad corporativa.

Un rol en tensión permanente

Las preocupaciones que enfrentan los líderes de sostenibilidad en 2026 revelan una función en plena redefinición. Lejos del entusiasmo de años anteriores, hoy el rol se mueve entre la presión financiera, la politización del ESG y la urgencia climática que no da tregua. Esta tensión constante exige perfiles más estratégicos, resilientes y capaces de navegar la complejidad organizacional.

El futuro del liderazgo en sostenibilidad dependerá de la capacidad de las empresas para entender que este rol no es un costo, sino una inversión en viabilidad a largo plazo. Sin respaldo institucional, recursos adecuados y coherencia estratégica, el riesgo no es solo perder a los CSO, sino debilitar seriamente la capacidad corporativa para enfrentar los desafíos sociales y ambientales que definirán la próxima década

¿Greenwashing filantrópico? El fideicomiso de Bill Gates aumenta inversiones en combustibles fósiles

Durante la última década, Bill Gates ha sido una de las voces más visibles del sector filantrópico en la discusión climática global. A través de libros, conferencias y posicionamientos públicos, el fundador de Microsoft ha insistido en la urgencia de acelerar la transición energética y reducir las emisiones para evitar un desastre climático. Sin embargo, nuevas revelaciones financieras vuelven a poner bajo escrutinio la coherencia entre su discurso y las decisiones de inversión vinculadas a su patrimonio filantrópico.

De acuerdo con información de The Guardian, los informes financieros más recientes muestran que el fideicomiso de Bill Gates, encargado de gestionar el fondo patrimonial de la Fundación Gates, incrementó de forma significativa sus inversiones en empresas extractoras de combustibles fósiles

El fideicomiso de Bill Gates no dejó de invertir en combustibles fósiles

Los datos de cierre de 2024 revelan que el fideicomiso de Bill Gates invirtió al menos 254 millones de dólares en empresas dedicadas a la extracción de combustibles fósiles como Chevron, BP y Shell. Esta cifra representa un récord en nueve años y un aumento del 21 % respecto a 2016, de acuerdo con un análisis basado en los formularios fiscales 990-PF revisados por The Guardian.

Ajustada por inflación, esta cantidad es la más alta desde 2019, precisamente el año en que Gates aseguró públicamente haber desinvertido por completo en las compañías de petróleo y gas. El contraste entre el discurso y los números financieros ha generado cuestionamientos entre analistas, activistas climáticos y especialistas en responsabilidad social corporativa.

 fideicomiso de Bill Gates

Si bien parte del crecimiento puede atribuirse al aumento en el precio de las acciones, los informes muestran nuevas inversiones directas en empresas como Inpex, que pasó de recibir 20 millones de dólares en 2020 a 139 millones en 2024, lo que contradice la narrativa de una desinversión sostenida y plantea dudas sobre la estrategia real del fideicomiso.

De la desinversión prometida al aumento sostenido

La presión para que grandes fundaciones abandonaran los combustibles fósiles comenzó a intensificarse en 2015, cuando activistas, organizaciones religiosas y estudiantes impulsaron campañas globales de desinversión. En ese contexto, The Guardian lanzó la iniciativa Keep It in the Ground, que pedía al fideicomiso de Bill Gates y a otros actores clave “deslegitimar los modelos de negocio” de las petroleras.

En aquellos años, la fundación llegó a tener hasta 1.400 millones de dólares invertidos en combustibles fósiles. Posteriormente, el fideicomiso redujo drásticamente su exposición, pasando a 260 millones en 2015 tras vender participaciones significativas en BP y ExxonMobil. Gates reconoció entonces la presión social, aunque expresó su escepticismo: la desinversión, dijo, no bastaba por sí sola para frenar el cambio climático ni ayudar a los países más pobres.

No obstante, la tendencia se revirtió con el tiempo. Entre 2015 y 2024, las participaciones del fideicomiso en empresas como Glencore, BP y Occidental Petroleum crecieron de forma constante. En el caso de Occidental, la inversión pasó de apenas 23.529 dólares a 7,9 millones, una expansión difícil de explicar solo por la apreciación del mercado.

 fideicomiso de Bill Gates

Discurso climático, libros y contradicciones financieras

En su libro de 2021 Cómo evitar un desastre climático, Gates afirmó que había tomado la decisión personal de no beneficiarse del aumento en el valor de las acciones de empresas fósiles:

“Me sentiría mal si me beneficiara un retraso en alcanzar la neutralidad. Así que en 2019 desinvertí todas mis participaciones directas en empresas de petróleo y gas, al igual que el fideicomiso que gestiona el fondo de dotación de la Fundación Gates”.

Sin embargo, los datos muestran que, tras tocar un mínimo de 133 millones de dólares a finales de 2020, las inversiones del fideicomiso volvieron a crecer con fuerza. Empresas como BP y Equinor —acusadas de greenwashing y enfrentadas a rebeliones de accionistas en 2025— siguen figurando entre las participaciones relevantes.

Además, el fideicomiso mantiene inversiones en compañías como Occidental Petroleum, que promueven tecnologías de captura de carbono utilizadas para extraer aún más petróleo. Este tipo de estrategias refuerza la dependencia fósil en lugar de acelerar una transición real hacia energías limpias.

 fideicomiso de Bill Gates

Greenwashing filantrópico y sus efectos en la justicia climática

El caso del fideicomiso de Bill Gates encaja con precisión en lo que cada vez más especialistas denominan greenwashing filantrópico: una práctica en la que los beneficios reputacionales de financiar causas climáticas, sociales o de adaptación sirven para neutralizar —o invisibilizar— el impacto negativo de decisiones financieras que refuerzan los mismos sistemas que generan la crisis. No se trata de una contradicción menor, sino de una estrategia que permite acumular capital simbólico verde mientras se mantiene exposición a industrias altamente contaminantes.

La filantropía climática, cuando no va acompañada de coherencia en la asignación del capital, corre el riesgo de convertirse en un mecanismo de legitimación del statu quo. En este caso, el fideicomiso financia programas de resiliencia y adaptación para comunidades vulnerables, al mismo tiempo que obtiene rendimientos de empresas responsables de una parte significativa de las emisiones globales. Este doble rol no solo diluye responsabilidades, sino que desplaza el foco del problema estructural hacia soluciones paliativas.

Desde una perspectiva de justicia climática, el impacto es aún más grave. Las comunidades que sufren los efectos más severos del cambio climático —principalmente en el sur global— no son las mismas que se benefician de las ganancias generadas por la expansión fósil. Cuando una figura con el peso político y económico de Gates normaliza esta lógica, contribuye a perpetuar un modelo en el que los daños se socializan y las ganancias se concentran.

fideicomiso de Bill Gates

Además, el argumento recurrente de que la desinversión “no basta” para frenar el cambio climático omite un elemento central: la desinversión no es solo una herramienta financiera, sino un acto político. Mantener inversiones en combustibles fósiles mientras se promueve un discurso climático progresista debilita las demandas de activistas, comunidades y organizaciones que exigen una transición justa y rápida lejos del petróleo, el gas y el carbón.

Cuando la filantropía erosiona la credibilidad climática

El fideicomiso de Bill Gates no es un actor marginal dentro del ecosistema filantrópico global; es una referencia. Por ello, sus decisiones de inversión tienen un efecto que va mucho más allá de sus balances financieros. Cuando el discurso público sobre la urgencia climática convive con un aumento sostenido de inversiones en combustibles fósiles, se envía un mensaje peligroso: que es posible declararse comprometido con el clima sin renunciar a los beneficios del modelo que lo destruye.

Este tipo de greenwashing filantrópico debilita la lucha por la justicia climática porque introduce una narrativa de falsa compatibilidad entre acción climática y expansión fósil. Normaliza la idea de que el daño puede compensarse con donaciones, cuando la evidencia científica es clara en señalar que no hay adaptación suficiente si no se reduce de forma drástica la extracción y quema de combustibles fósiles.

El caso obliga a replantear una pregunta incómoda pero urgente: ¿puede considerarse liderazgo climático cuando el capital sigue apostando por industrias incompatibles con un futuro seguro? Mientras esta contradicción persista, la filantropía corre el riesgo de convertirse no en una fuerza transformadora, sino en un escudo reputacional que retrasa los cambios estructurales que la crisis climática exige con urgencia.

Clarios es reconocido por primera vez como Top Employer 2026

Clarios, líder mundial en tecnologías avanzadas de baterías de bajo voltaje para la movilidad, ha sido reconocido por primera vez como Top Employer 2026 en México por el Top Employers Institute, una certificación que avala a las organizaciones que destacan por sus prácticas de Recursos Humanos, su cultura organizacional y su enfoque estratégico en las personas.

Este reconocimiento confirma el compromiso de Clarios por construir un entorno de trabajo inclusivo, seguro y de alto desempeño para sus más de 4,700 colaboradores en México, impulsado por estrategias basadas en datos, innovación continua y una clara alineación entre los objetivos del negocio y el desarrollo de su talento.

Top Employers Institute es la autoridad global en certificación y benchmarking de prácticas de Recursos Humanos, con presencia en más de 130 países. Su programa de certificación evalúa a las organizaciones a través del HR Best Practices Survey, que analiza seis áreas clave, entre ellas: estrategia de personas, entorno de trabajo, adquisición de talento, aprendizaje y desarrollo, diversidad, equidad e inclusión, y bienestar.

En Clarios, este enfoque se refleja en una cultura que promueve la seguridad y salud de sus colaboradores, la diversidad e inclusión, así como nuestra excelencia en la gestión de personas y prácticas de Recursos Humanos, evaluando áreas clave como estrategia de personas, ambiente laboral, atracción de talento, aprendizaje y bienestar.

Top Employer 2026 Clarios

“Top Employer significa que cuidamos, desarrollamos y acompañamos a cada persona en su experiencia dentro de la empresa. Es una evaluación de las políticas y procesos: cómo diseñamos, implementamos y mejoramos nuestras prácticas. Contar con esta certificación nos da certeza de que creamos un entorno de trabajo consistente, seguro y orientado al desarrollo. Refuerza nuestro compromiso con el desarrollo, bienestar y satisfacción de nuestros colaboradores”, señaló Daniel Berino, vicepresidente de RR.HH y Transformación de RR.HH. para la región de Latinoamérica.

La certificación como Top Employer no solo fortalece la marca empleadora de Clarios, sino que también le permite acceder a benchmarks globales, mejores prácticas y una comunidad internacional de organizaciones comprometidas con transformar el mundo del trabajo.

A nivel global, Clarios opera un portafolio de marcas líderes como LTH®, VARTA®, Heliar®, OPTIMA®, Delkor® y MAC®, y participa activamente en alianzas internacionales como la Global Battery Alliance y la Responsible Battery Coalition, reforzando su compromiso con prácticas responsables, innovación tecnológica y desarrollo sostenible.

Cómo afectan las jornadas laborales extendidas a nivel social (más allá del burnout)

Durante años, las jornadas laborales extendidas se han normalizado como una señal de compromiso, productividad y éxito profesional. En muchas corporaciones, trabajar más horas sigue siendo un indicador implícito de valor, incluso cuando la evidencia demuestra que el rendimiento no crece de forma proporcional. Este modelo, heredado de lógicas industriales del siglo pasado, continúa influyendo en la cultura organizacional contemporánea.

Sin embargo, el impacto de las jornadas laborales extendidas va mucho más allá del desgaste individual. Sus efectos se expanden hacia la estructura social, las dinámicas familiares, la cohesión comunitaria y, paradójicamente, la propia sostenibilidad de las empresas. Ignorar estas consecuencias no solo es un error ético, sino también estratégico, especialmente en un contexto donde el capital humano es el principal activo corporativo. Por ello, a continuación te explicamos algunas maneras en las que este tipo de jornadas pueden afectar a nivel social.

7 maneras en las que las jornadas laborales extendidas pueden dañar a nivel social

1. Deterioro del tejido social y comunitario

Las jornadas laborales extendidas reducen drásticamente el tiempo disponible para la participación comunitaria. Cuando las personas pasan la mayor parte de su día trabajando o recuperándose del trabajo, disminuye su involucramiento en redes vecinales, actividades culturales y organizaciones civiles. Esto debilita el capital social, entendido como la confianza y cooperación entre individuos.

A largo plazo, esta desconexión genera comunidades más fragmentadas y menos resilientes. La ausencia de vínculos sólidos incrementa la vulnerabilidad social ante crisis económicas, sanitarias o ambientales. Lo que comienza como una decisión empresarial termina erosionando la capacidad colectiva de respuesta y apoyo mutuo.

jornadas laborales extendidas

2. Impacto negativo en la vida familiar y en los cuidados

Las jornadas laborales extendidas afectan de forma directa la dinámica familiar. Menos tiempo en casa implica menor participación en tareas de cuidado, crianza y acompañamiento emocional. Esta situación no solo genera tensiones intrafamiliares, sino que también traslada cargas invisibles a otros miembros del hogar.

En muchos contextos, estas cargas recaen de manera desproporcionada en las mujeres, profundizando brechas de género. Así, un modelo laboral basado en extensas jornadas no es neutral: refuerza desigualdades estructurales y dificulta la corresponsabilidad en los cuidados, un elemento clave para el desarrollo social sostenible.

3. Reproducción de desigualdades económicas y laborales

Las jornadas laborales extendidas suelen beneficiar a quienes ya cuentan con mayor estabilidad económica y margen de negociación. Para trabajadores en condiciones precarias, negarse a trabajar horas extra puede significar perder ingresos o incluso el empleo. Esto genera una relación de poder desigual que normaliza la explotación del tiempo.

Además, este esquema penaliza a quienes no pueden extender su jornada por razones de salud, cuidado o movilidad. De esta manera, se crea un mercado laboral que recompensa la disponibilidad total, no el talento ni la eficiencia, profundizando la exclusión de ciertos grupos sociales.

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4. Afectación a la salud pública

Aunque el burnout es el efecto más visible, las jornadas laborales extendidas también están asociadas con enfermedades cardiovasculares, trastornos del sueño y problemas de salud mental crónicos. Estos padecimientos no se quedan en el ámbito individual, sino que presionan a los sistemas de salud pública.

El aumento de enfermedades relacionadas con el trabajo implica mayores costos sociales, desde gasto sanitario hasta pérdida de productividad agregada. Las corporaciones que ignoran este impacto trasladan parte de sus costos operativos a la sociedad, generando externalidades negativas difíciles de revertir.

5. Normalización de culturas laborales tóxicas

Cuando las jornadas laborales extendidas se convierten en norma, se envía un mensaje implícito: el tiempo personal carece de valor. Esta narrativa legitima prácticas de liderazgo autoritarias, fomenta la competencia desmedida y desalienta la empatía en los entornos laborales.

Estas culturas tóxicas no solo afectan a quienes las padecen directamente, sino que se replican hacia otros espacios sociales. El estrés, la irritabilidad y la falta de tiempo se trasladan a las relaciones cotidianas, afectando la convivencia y el bienestar colectivo.

6. Reducción de la participación cívica y democrática

El tiempo es un recurso fundamental para la participación ciudadana. Las jornadas laborales extendidas limitan la posibilidad de informarse, organizarse y participar en procesos democráticos, desde votar hasta involucrarse en iniciativas sociales o políticas.

Una sociedad con ciudadanos exhaustos es más vulnerable a la apatía y la desinformación. En este sentido, los modelos laborales que consumen todo el tiempo disponible también debilitan la democracia, al reducir la capacidad crítica y el compromiso cívico de la población.

jornadas laborales extendidas

7. Riesgos estratégicos para la sostenibilidad corporativa

Desde una perspectiva de largo plazo, las jornadas laborales extendidas representan un riesgo para las propias empresas. La alta rotación, la pérdida de talento y el deterioro reputacional son consecuencias cada vez más visibles en un mercado que valora el equilibrio vida-trabajo.

Además, las nuevas generaciones cuestionan abiertamente estos esquemas y prefieren organizaciones alineadas con valores de bienestar y responsabilidad social. Persistir en modelos laborales extensivos puede dejar a las corporaciones rezagadas frente a competidores más adaptativos y humanos.

Alternativas empresariales para reducir las jornadas sin perder competitividad

Reducir las jornadas laborales extendidas no implica, necesariamente, sacrificar resultados ni eficiencia. Por el contrario, múltiples organizaciones han demostrado que es posible mantener —e incluso mejorar— el desempeño empresarial cuando se rediseña el trabajo desde una lógica de valor y no de tiempo. El primer paso consiste en identificar qué tareas generan impacto real y cuáles responden a inercias culturales, duplicidades o procesos obsoletos que consumen horas sin aportar resultados.

Una de las estrategias más efectivas es la gestión por objetivos claros y medibles, en lugar de la supervisión basada en presencia. Cuando los equipos trabajan con metas bien definidas, plazos realistas y autonomía, la productividad tiende a concentrarse en menos tiempo. Este enfoque permite compensar una reducción de jornada al eliminar horas improductivas y fomentar la responsabilidad individual y colectiva.

jornadas laborales extendidas

Otra alternativa clave es invertir en rediseño de procesos y tecnología, no como una vía de intensificación del trabajo, sino como un medio para simplificarlo. Automatizar tareas repetitivas, mejorar la coordinación entre áreas y reducir la carga administrativa libera tiempo operativo sin afectar la continuidad del negocio. En muchos casos, las jornadas laborales extendidas existen para compensar ineficiencias estructurales, no por una verdadera necesidad operativa.

Finalmente, las empresas pueden implementar esquemas de flexibilidad inteligente, como semanas laborales comprimidas, horarios escalonados o modelos híbridos, acompañados de políticas claras de desconexión. Estas medidas permiten distribuir mejor la carga de trabajo a lo largo del tiempo, mejorar la disponibilidad de los equipos en momentos críticos y reducir el desgaste acumulado. Lejos de ser concesiones, estas alternativas fortalecen la resiliencia organizacional y reducen los riesgos sociales asociados a las jornadas laborales extendidas.

Repensar el tiempo como un asunto social

Las jornadas laborales extendidas no son únicamente un problema de salud individual, sino un fenómeno con profundas implicaciones sociales. Afectan la cohesión comunitaria, reproducen desigualdades, debilitan la democracia y trasladan costos al conjunto de la sociedad. Comprender esta dimensión es clave para avanzar hacia modelos de trabajo más justos y sostenibles.

Para las empresas, el reto no es trabajar más horas, sino diseñar esquemas que generen valor sin sacrificar el bienestar colectivo. Reducir y reorganizar las jornadas laborales extendidas no es una concesión, sino una inversión estratégica en capital humano, estabilidad social y sostenibilidad a largo plazo. Solo así será posible construir organizaciones y sociedades verdaderamente resilientes.

Profepa y Humane World for Animals firman convenio para fortalecer la protección de fauna silvestre

Humane World for Animals Mexico y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) firmaron un convenio de colaboración para promover las labores de protección de fauna silvestre en México.

México es uno de los países con mayor biodiversidad en el mundo, hábitat de una amplia gama de ecosistemas y especies únicos, los cuales no existen en ningún otro sitio del planeta. De los jaguares en sus selvas tropicales hasta las tortugas marinas en sus costas, el rico patrimonio natural de México es una fuente de valor ecológico mundial. Sin embargo, esta biodiversidad se ve gravemente amenazada por el comercio ilegal de fauna silvestre y por otras actividades humanas.

El tráfico de animales silvestres, en particular, es un problema en México, impulsado por la demanda nacional e internacional de animales de compañía exóticos, medicinas tradicionales y artículos de lujo. Esta actividad ilegal no solo pone en peligro a las especies, sino también debilita las labores de conservación y perjudica a las comunidades locales que dependen de ecosistemas sanos. Hacer frente a este reto es fundamental para preservar la extraordinaria fauna silvestre de México para las generaciones futuras.

“El tráfico ilegal de ejemplares de vida silvestre tiene un impacto inmediato en el bienestar y la capacidad de reproducción de las poblaciones de las que son extraídos los ejemplares, lo que se suma al enorme sufrimiento y violencia que enfrentan los individuos extraídos, generalmente las crías. Combatir este delito es una prioridad para la Profepa y por ello nos da mucho gusto hacer alianzas y colaboraciones como ésta con Humane World for Animals Mexico, con la que reforzaremos nuestras acciones y haremos más robusta la comunicación con la ciudadanía sobre el tema”, afirmó la Procuradora Mariana Boy Tamborrell.

Mediante esfuerzos conjuntos, Humane World for Animals Mexico y la Profepa reforzarán los trabajos de aplicación de la ley contra el tráfico de fauna silvestre, promoverán campañas de sensibilización, y brindarán capacitación especializada para las autoridades responsables de hacer cumplir la regulación en la materia.

Profepa y Humane World for Animals

Antón Aguilar, director ejecutivo de Humane World for Animals Mexico, declaró: “La Profepa tiene la responsabilidad extraordinaria de proteger la fauna silvestre y evitar los delitos contra la biodiversidad del país. Nos entusiasma aportar nuestra experiencia y conocimiento en apoyo a su labor eficaz en la identificación, respuesta y atención de los animales silvestres atrapados en la mira del comercio ilegal en México. Agradecemos su fuerte compromiso con la protección y respaldo de los programas de educación necesarios para lograr un mundo más humanitario”.

El convenio fortalecerá la colaboración con las autoridades orientada a impulsar el cumplimiento de las leyes de protección a la fauna silvestre y fomentar su debida aplicación. Incluye el apoyo institucional y la capacitación adecuada para el personal encargado de hacer cumplir la ley en el tema de detección, investigación y persecución de los delitos cometidos contra la fauna silvestre.

Humane World for Animals Mexico expresa su reconocimiento y gratitud a Mariana Boy Tamborrell, titular de la Profepa, por sumar esfuerzos y reafirmar su compromiso con la protección de los animales en todo el país.

Las pilas no se tiran a la basura, acá te decimos cómo deben desecharse correctamente

Con la nueva obligatoriedad de separar la basura en la CDMX, una de las acciones más importantes —y que más pasamos por alto— es el manejo correcto de las pilas usadas. Aunque pequeñas, estas fuentes de energía pueden generar un impacto desproporcionado en el ambiente si se tiran a la basura común. 

Para dimensionarlo, una sola pila puede contaminar hasta 167 mil litros de agua, equivalente al consumo de una persona durante 229 años, y el caso más grave es el de la pila botón, utilizada en relojes y audífonos que puede contaminar hasta 600 mil litros de agua, suficiente para 800 años de consumo humano. Una pila puede durar horas en uso, pero su contaminación puede afectar a varias generaciones si no se dispone correctamente.

Para evitar este impacto, es fundamental que la ciudadanía sepa que existe una forma segura y sencilla de hacerlo: depositarlas en los contenedores especializados de IMU Recicla, el programa de acopio de pilas usadas más grande de América Latina abierto al público. Desde 2007, Grupo IMU —en coordinación con la Secretaría del Medio Ambiente de la CDMX— ha logrado recolectar más de 1,400 toneladas de pilas, evitando que lleguen a tiraderos, barrancas, drenajes o cuerpos de agua.

Actualmente, IMU Recicla cuenta con más de 800 puntos de recolección distribuidos en la capital y otras ciudades del país, donde cualquier persona puede depositar las pilas usadas. Una vez recolectadas, las pilas se trasladan a plantas especializadas donde se clasifican y reciclan adecuadamente para recuperar materiales y neutralizar los componentes tóxicos.

En el marco de la nueva normativa de separación de residuos, la invitación es clara: todos podemos ayudar a reducir la contaminación. Guardar las pilas usadas en un frasco, llevarlas periódicamente a un contenedor IMU Recicla y compartir esta información con amigos, vecinos y familiares puede marcar una diferencia real.

Para ubicar el punto de acopio más cercano, la ciudadanía puede consultar: https://imu.com.mx/backup-imu/imurecicla-3/ 

Cuidar el planeta comienza por acciones pequeñas. Y hoy, desechar correctamente una pila es una de las más importantes.

L’Oréal anuncia los primeros 13 agentes que participarán en su programa de innovación sostenible

Tras revisar casi 1,000 solicitudes procedentes de 101 países, L’Oréal Groupe ha anunciado hoy las primeras 13 empresas emergentes y PYMES que se unirán a «L’AcceleratOR», su programa insignia de innovación sostenible. Dotado con 100 millones de euros durante cinco años y gestionado en colaboración con el Instituto para el Liderazgo en Sostenibilidad (CISL) de la Universidad de Cambridge, «L’AcceleratOR» pretende ser un catalizador de soluciones sostenibles escalables para el futuro con el fin de resolver los retos más urgentes en materia de clima, naturaleza y circularidad.

Desde envases fabricados con madera hasta ingredientes obtenidos a partir de residuos, las primeras 13 empresas pioneras seleccionadas han demostrado el mayor potencial para abordar la próxima generación de envases, ingredientes de origen natural, soluciones para impulsar aún más la circularidad y herramientas de inteligencia predictiva.

Conoce a los primeros 13 agentes del cambio

Envases y materiales de próxima generación:

Kelpi (Reino Unido): Aprovechamiento de las algas marinas para crear envases reciclables y con bajas emisiones de carbono.

Bioworks (Japón): Produce bioplásticos innovadores derivados de la caña de azúcar y otros materiales vegetales.

Blue Ocean Closures (Suecia): Crea tapas y tapones a base de fibra como alternativa a los envases de plástico.

Pulpex (Reino Unido): desarrolla la próxima generación de botellas de papel reciclables.

PULPAC (Suecia): empresa innovadora en procesos de envasado con bajo contenido de carbono y a base de papel.

RAIKU (Estonia): Transformación de madera natural en envases protectores de alta gama que absorben los golpes.

Ingredientes de origen natural:

Biosynthis (Francia): Fabricación de materias primas renovables y biodegradables.

P2 Science (EE. UU.): Lleva al mercado la química verde y los materiales de origen biológico.

Oberon Fuels (EE. UU.): Conversión de residuos de madera y pulpa en ingredientes renovables para fórmulas en aerosol.

Soluciones circulares:

Novobiom (Bélgica): Utiliza el poder natural de los hongos para convertir residuos complejos en productos de alto valor.

REPLACE (Francia): Tecnología de un solo paso que transforma residuos complejos y multicapa en nuevos artículos duraderos.

Gàs Verde (Brasil): Produce biometano para sustituir los combustibles fósiles en los procesos industriales y el transporte.

L'AcceleratOR»

Inteligencia de datos:

Neutreeno (Reino Unido): un sistema digital que ayuda a las empresas a calcular y reducir las emisiones en sus cadenas de suministro.

Estos 13 partners entrarán en una fase de apoyo intensivo dirigida por el equipo de innovación de CISL, centrada en la preparación de proyectos piloto. También tendrán la oportunidad de acceder a los recursos globales de L’Oréal para lanzar proyectos piloto de 6 a 9 meses de duración y, potencialmente, ampliar sus soluciones a las operaciones internacionales del grupo.

«Para acelerar la comercialización de soluciones sostenibles, estamos siendo aún más intencionales e inclusivos en nuestra búsqueda de asociaciones a través de «L’AcceleratOR», afirmó Ezgi Barcenas, Directora Global de Responsabilidad Corporativa de L’Oréal. «Estamos muy ilusionados por diseñar conjuntamente el futuro de la belleza con el Instituto para el Liderazgo en Sostenibilidad de la Universidad de Cambridge y estos 13 agentes del cambio».

«En CISL, nos enorgullece asociarnos con L’Oréal, un grupo con una larga trayectoria en la entrega de innovaciones disruptivas a escala», añadió James Cole, director de innovación de CISL. «Al identificar las soluciones escalables más prometedoras que benefician a las personas, la naturaleza y el clima, y elevándolas al escenario mundial, estamos haciendo que un futuro sostenible no sea solo un objetivo, sino una realidad».

Para obtener más información sobre los avances de estos innovadores y estar al tanto del lanzamiento de nuestra próxima convocatoria, visite: https://www.loreal.com/en/commitments-and-responsibilities/for-the-planet/accelerator/.

Top Employer 2026: Scania, reconocida por su cultura de talento en México y LATAM

Scania, la marca sueca líder en la transformación hacia un sistema de transporte sustentable, ha sido reconocida por quinto año consecutivo como Top Employer 2026 en México y América Latina. Este reconocimiento, otorgado por el Top Employers Institute, reafirma el compromiso de la compañía con la creación de entornos laborales centrados en las personas, impulsando el desarrollo profesional y el bienestar de sus colaboradores.

En esta edición, las operaciones de Scania en Argentina, Chile, Colombia, México y Perú renovaron la certificación internacional, consolidando su liderazgo regional. Cabe destacar que en México, Scania continúa creciendo de la mano de sus colaboradores; actualmente cuenta con más de mil colaboradores y presencia en todas las regiones del país con 17 sucursales.

Para obtener la certificación, Top Employers Institute evalúa seis dominios las estrategias de recursos humanos y 20 áreas clave de las prácticas de People & Culture de cada organización.

Scania a lo largo de los años se ha destacado en cada una de estas dimensiones y áreas como son: estrategia de talento, planificación y calidad de vida, on boarding, aprendizaje y desarrollo, desarrollo de liderazgo, gestión del desempeño, gestión de carrera y sucesión, adquisición de talento, compensaciones y beneficios, así como cultura organizacional.

Top Employer 2026

Cultura centrada en los colaboradores: nuestra gente, nuestro éxito

En Scania todo inicia y termina con las personas. Nuestra cultura, Scania Way, se vive en cada acción y se basa en cinco valores fundamentales: cliente en primer lugar, espíritu de equipo, eliminación de desperdicios, respeto y responsabilidad. Estos principios guían nuestras decisiones y refuerzan nuestro compromiso de poner a las personas en el centro.

Alejandro Mondragón, Director General de Scania México, afirmó “Este reconocimiento refleja nuestra convicción de que las personas son el motor del cambio. En Scania, trabajamos para ofrecer una experiencia laboral que inspire crecimiento, colaboración y propósito. Ser Top Employer por quinto año consecutivo confirma que vamos en la dirección correcta: poner a las personas en el centro para transformar la industria del transporte hacia un futuro sustentable”.

Por su parte, Maite Delgadillo, Directora de People Experience & Culture de Scania México, señaló “En una época de constantes cambios tecnológicos, económicos y sociales, este logro reafirma nuestra dedicación a crear entornos donde cada persona pueda crecer y aportar valor. Nuestra prioridad es cuidar el talento, acompañar el liderazgo y construir experiencias laborales que generen orgullo y bienestar. Esta certificación nos motiva a seguir evolucionando y a mantener a las personas como el corazón de nuestra estrategia”.

Este reconocimiento reafirma el compromiso de Scania de seguir fortaleciendo una cultura donde las personas son el centro y el Scania Way guía cada decisión. Ser Top Employer por quinto año consecutivo no solo valida el camino recorrido, sino que impulsa a la compañía a continuar evolucionando, desarrollando talento y construyendo entornos de trabajo que contribuyan a un futuro más sustentable para la industria del transporte y para la sociedad.

Del cielo a la ciudad: el país que usa agua de lluvia para construir edificios ecológicos

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El diseño del Estadio Nacional de Pekín, conocido mundialmente como el Nido de Pájaro, es mucho más que una proeza arquitectónica asociada a los Juegos Olímpicos de 2008. Su estructura porosa y su sistema de gestión hídrica lo han convertido en un emblema de cómo China ha integrado la captación urbana de agua de lluvia como una respuesta concreta y funcional a los desafíos climáticos contemporáneos. Lejos de ser una solución aislada, este enfoque refleja una visión de largo plazo para construir edificios ecológicos capaces de adaptarse a lluvias torrenciales, inundaciones y estrés hídrico.

En un contexto marcado por eventos climáticos extremos y una creciente presión sobre los recursos naturales, China ha apostado por estrategias que combinan ingeniería, planeación urbana y tradición cultural. La captación urbana de agua de lluvia no solo permite mitigar riesgos asociados a inundaciones, sino que también fortalece la gestión de un recurso cada vez más escaso. El Nido de Pájaro es apenas la punta del iceberg de un modelo que busca construir edificios ecológicos como parte integral de la adaptación climática y la resiliencia urbana.

El Nido de Pájaro y el impulso para construir edificios ecológicos

El Estadio Nacional de Pekín fue concebido con una intrincada celosía de acero altamente porosa que no solo define su identidad estética, sino que cumple una función ambiental clave. Integrada en esta estructura se encuentra una red de tubos capilares diseñada para captar y desviar el agua de lluvia hacia tres tanques subterráneos de almacenamiento. Allí, el agua se filtra y se prepara para su reutilización dentro del propio recinto.

De acuerdo con el Ministerio de Recursos Hídricos de China, este sistema permite cubrir al menos el 50 % de las necesidades hídricas del estadio. Desde las cisternas de los inodoros hasta el lavado de pistas y el riego del césped, el agua de lluvia reutilizada se convierte en un recurso estratégico. En total, el sistema puede tratar alrededor de 58.000 toneladas de agua de lluvia al año, una cifra significativa para una sola infraestructura deportiva.

Este enfoque no es exclusivo del Nido de Pájaro. Justo enfrente, el Centro Acuático Nacional de Pekín cuenta con un sistema de recolección capaz de captar aproximadamente 10.000 toneladas de agua de lluvia al año, el equivalente al consumo anual de unas 100 viviendas. Ambos complejos muestran cómo construir edificios ecológicos se ha convertido en un estándar en grandes desarrollos públicos.

construir edificios ecológicos

La lógica se extiende también al sector privado. En Shenzhen, la empresa tecnológica DJI inauguró en 2022 su nueva sede corporativa, equipada con jardines en azoteas y un sistema integrado de captación de agua de lluvia destinado al riego de áreas verdes. Este tipo de proyectos evidencia que la captación urbana de agua de lluvia es ya una práctica transversal en la arquitectura contemporánea china.

Captación urbana de agua de lluvia y ciudades esponja

La captación urbana de agua de lluvia, conocida como Urban Rainwater Harvesting (URWH), consiste en recolectar, almacenar, tratar y reutilizar el agua pluvial dentro de los entornos urbanos. A diferencia de los sistemas tradicionales de drenaje, que buscan evacuar rápidamente el agua, la URWH apuesta por retenerla y reincorporarla al ciclo urbano mediante sistemas paralelos de aguas grises.

Este enfoque está estrechamente vinculado al concepto de “ciudades esponja”, una estrategia de planificación urbana que combina infraestructura verde —como humedales, parques y pavimentos permeables— con sistemas de drenaje convencionales. El objetivo es absorber el exceso de agua durante lluvias intensas y liberarla gradualmente, reduciendo el riesgo de inundaciones y mejorando la recarga de acuíferos.

China adoptó oficialmente el modelo de ciudades esponja en 2014, impulsado por el trabajo del arquitecto paisajista Yu Kongjian y su firma Turenscape. Desde entonces, decenas de ciudades han incorporado estos principios en su planeación urbana, con la meta gubernamental de reutilizar al menos el 70 % del agua de lluvia en estas zonas. En Pekín, por ejemplo, se reutilizan alrededor de 50 millones de metros cúbicos de agua de lluvia al año, cubriendo más del 30 % de las necesidades hídricas de la ciudad junto con otras fuentes recicladas.

Más allá de la mitigación de inundaciones, la URWH permite construir edificios ecológicos que reducen su dependencia del agua potable, disminuyen costos operativos y fortalecen la resiliencia urbana frente a sequías, particularmente relevantes en el norte árido del país.

construir edificios ecológicos

Una práctica arraigada en la cultura y la visión de sostenibilidad

La captación y reutilización del agua de lluvia no es una idea nueva en China. Históricamente, la gestión del agua ha sido una prioridad para sus gobernantes durante milenios. Desde las dinastías Qin y Han existen registros de estanques domésticos destinados a almacenar agua de lluvia, una práctica que hoy encuentra una reinterpretación moderna en la arquitectura sostenible.

“China tiene una especial predilección por el agua de lluvia”, explica Wang Dong, director general del estudio de ciudades ecológicas de Turenscape. En la arquitectura tradicional china, las viviendas se organizaban en torno a patios centrales diseñados para canalizar el agua de los tejados hacia el interior del hogar, donde simbolizaba riqueza y prosperidad. Esta lógica cultural sigue influyendo en la manera en que hoy se conciben los espacios urbanos.

El impulso moderno comenzó a institucionalizarse en 1995, cuando el Partido Comunista Chino organizó el primer seminario nacional sobre aprovechamiento del agua de lluvia. A partir de entonces, estas prácticas se incorporaron a los códigos de ingeniería y encontraron en los Juegos Olímpicos de 2008 una vitrina internacional. Hoy, la industria de la URWH en China alcanza un valor estimado de 126 mil millones de yuanes, reflejando su peso estratégico en el desarrollo urbano.

Para arquitectos como Dan Sibert, socio principal de Foster and Partners, integrar estos sistemas es ya un requisito básico:

“En China, los diseños que absorben y reutilizan eficazmente el agua de lluvia son absolutamente fundamentales para el desarrollo”.

Esta práctica ya no se trata de un añadido posterior, sino de una prioridad por construir edificios ecológicos que mejoren la calidad de vida y la relación de las personas con su entorno.

construir edificios ecológicos

Del diseño urbano a la adaptación climática

La experiencia china demuestra que la captación urbana de agua de lluvia puede trascender la escala técnica para convertirse en una política pública y cultural de adaptación climática. Desde iconos como el Nido de Pájaro hasta complejos corporativos y barrios completos, construir edificios ecológicos con sistemas de reutilización hídrica se ha consolidado como una respuesta eficaz frente a inundaciones, sequías y presión sobre los recursos.

Para quienes trabajan en responsabilidad social y sostenibilidad, el caso de China ofrece una lección clara: la innovación ambiental es más efectiva cuando se integra a la planeación urbana, se apoya en la cultura local y se respalda con políticas públicas ambiciosas. En un mundo cada vez más vulnerable al cambio climático, transformar la lluvia de amenaza en recurso puede marcar la diferencia entre ciudades reactivas y ciudades verdaderamente resilientes.

Señalan a BP por influir en la educación STEM a través de museos científicos

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Activistas han denunciado que BP influye en educación STEM en el Reino Unido mediante una relación estratégica con el Science Museum Group. Las acusaciones se centran en el proyecto Enterprising Science, financiado por BP y antecedente directo de la academia del Science Museum Group, un programa que ha impartido más de 500 cursos a más de 5.000 profesores.

Para los críticos, el caso ilustra un problema mayor: cuando empresas con intereses directos en industrias altamente contaminantes participan en el diseño de contenidos educativos, la independencia del conocimiento queda en entredicho. 

BP influye en educación STEM: patrocinio, control e incidencia

Los documentos revelados muestran que BP no fue un actor pasivo en el proyecto Enterprising Science. De acuerdo con el contrato de colaboración, las decisiones relevantes no podían aprobarse sin el voto favorable del representante de la empresa. Para los activistas, esta cláusula evidencia un grado de control que va más allá del patrocinio tradicional y plantea dudas legítimas sobre la autonomía académica de los programas resultantes.

Chris Garrard, integrante del grupo Culture Unstained, ha sido uno de los críticos más contundentes al declarar que:

“La influencia tóxica de BP sobre el aprendizaje de los jóvenes es calculada e insidiosa”.

En su opinión, BP influye en educación STEM de una manera comparable a prácticas que hoy resultarían inaceptables en otros sectores:

“No permitiríamos que las compañías tabacaleras participaran en la elaboración de estrategias educativas, así que ¿por qué BP debería comprar un papel tan influyente y destacado?”.

El Science Museum Group ha rechazado estas acusaciones, asegurando que, aunque BP financió el proyecto y patrocina la academia, no tuvo participación directa en la investigación ni en los contenidos educativos. Un portavoz sostuvo que el control editorial recae exclusivamente en la institución y que el patrocinio corporativo es “vital” para cumplir su misión de inspirar a millones de personas cada año. Sin embargo, para muchos expertos en RSE, la existencia de salvaguardas editoriales no elimina el riesgo de captura institucional cuando los recursos dependen de actores con agendas claras.

BP, por su parte, defendió el proyecto señalando que la academia del Museo de Ciencias, creada en 2018, “continúa inspirando a los educadores a ofrecer experiencias STEM atractivas dentro y fuera del aula”. No obstante, el contexto en el que se da esta defensa resulta clave: el museo ha sido duramente criticado por mantener vínculos con la empresa incluso después de que BP anunciara el abandono de sus objetivos climáticos para aumentar la producción de combustibles fósiles. Para los activistas, este contraste refuerza la percepción de que BP influye en educación STEM como parte de una estrategia más amplia de legitimación social.

Las críticas no provienen únicamente de grupos climáticos. Sindicatos docentes y comunidades educativas se han sumado a la preocupación. Helen Tucker, representante verde del Sindicato Nacional de Educación (NEU), señaló que cada vez más profesores cuestionan su participación en la academia del museo, “cuyo plan de estudios fue desarrollado con la supervisión de las mismas personas que están causando el cambio climático: BP”. Para el sindicato, permitir esta relación equivale a normalizar el greenwashing en espacios que deberían formar pensamiento crítico y científico.

BP influye en educación STEM

Educación, cultura y el deber de la independencia

El caso del Science Museum Group pone sobre la mesa un dilema central para la responsabilidad social empresarial y la gobernanza cultural: ¿pueden la educación y la divulgación científica mantenerse independientes cuando dependen de financiamiento corporativo con intereses contradictorios al bien común? Cuando BP influye en educación STEM, no solo está en juego la reputación de una empresa o de una institución cultural, sino la credibilidad misma del conocimiento que se transmite a futuras generaciones.

Sin duda, este debate obliga a replantear los límites éticos del patrocinio y a exigir marcos más robustos de transparencia, rendición de cuentas y separación entre financiamiento y contenido. La educación y la cultura solo pueden aportar soluciones reales a los problemas sociales y ambientales actuales si operan libres de agendas particulares. De lo contrario, el riesgo no es menor: formar profesionales bajo narrativas suavizadas que perpetúan los mismos modelos que han profundizado la crisis climática y social que hoy se busca resolver.