Según datos de Médicos Sin Fronteras (MSF), en los próximos doce meses la malaria matará a 1,2 millones de personas, la tuberculosis a 2 millones; 70.000 contraerán la enfermedad del sueño; 13 millones padecerán Chagas y 60.000 morirán de fiebre negra. La realidad es que no existen fármacos adecuados para combatir estas enfermedades ni sistemas de diagnóstico eficientes.
Mientras que los gobiernos han hecho gala de una incomprensible pasividad, la industria farmacéutica se ha centrado en las patologías de países ricos, con elevado nivel de compra. El resultado es un fuerte desequilibrio en la investigación: desde 1975 a 2004 se comercializaron 1.556 nuevos fármacos y sólo 20 de ellos (el 1,3%) tratan enfermedades tropicales.








