Solo 35% de las empresas se prepara para el impacto del cambio climático

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El cambio climático dejó de ser una advertencia lejana para convertirse en una variable crítica que ya está afectando la productividad, la salud y la estabilidad de los mercados. Hoy, las disrupciones ambientales redefinen cadenas de suministro, elevan costos operativos y exponen la fragilidad de modelos de negocio que no fueron diseñados para un planeta en transformación. En este contexto, hablar de sostenibilidad ya no es una conversación aspiracional, sino una discusión sobre continuidad empresarial y competitividad a largo plazo.

Sin embargo, la brecha entre lo que las organizaciones reconocen y lo que realmente integran en su estrategia sigue siendo alarmante. A pesar de la evidencia, solo una minoría se prepara de forma estructural para enfrentar estos riesgos. El informe Crecimiento frente a la disrupción climática, presentado en el Foro Económico Mundial, confirma esta distancia: mientras los riesgos ambientales escalan en la agenda global, las empresas frente al cambio climático avanzan con lentitud, sin incorporar aún estos factores como ejes centrales de decisión.

Empresas frente al cambio climático: un riesgo que ya es financiero

De acuerdo con Aristegui Noticias, los riesgos ambientales llevan ocho años consecutivos entre las principales amenazas económicas globales. No se trata únicamente de eventos extremos, sino de impactos sistémicos que afectan la productividad, la salud y la estabilidad social. Las proyecciones indican pérdidas de más de 1.5 billones de dólares anuales hacia 2050 si no se adoptan medidas de adaptación.

Para las compañías, esto se traduce en impactos directos en su operación de hasta 1.2 billones de dólares por año. Índices globales advierten que sin estrategias claras, el riesgo climático deja de ser externo y se convierte en un factor material que compromete resultados, valor de mercado y reputación.

Del discurso a la estrategia: la brecha del 35%

A pesar de estas cifras, solo 35% de las organizaciones cuenta con planes sólidos para adaptarse a los cambios físicos del planeta. Esto revela una desconexión profunda entre el reconocimiento del problema y su incorporación real en la gestión corporativa.

La mayoría de las compañías continúa tratando el clima como un tema paralelo, aislado de la planeación financiera y del gobierno corporativo. En consecuencia, las empresas frente al cambio climático permanecen en una zona de alto riesgo, reaccionando tarde a disrupciones que ya están ocurriendo.

El papel del consejo de administración

Uno de los grandes retos es que el riesgo climático aún no se asume como una responsabilidad fiduciaria. Desde la perspectiva de Chapter Zero, los consejos deben entender que el impacto financiero del cambio climático los obliga a integrar este tema como parte central de su mandato.

Cuando el consejo lidera la conversación, la sostenibilidad deja de ser un área operativa para convertirse en un eje estratégico. Esto permite alinear decisiones de inversión, innovación y crecimiento con una visión de largo plazo que proteja el valor de la empresa.

En México, el trabajo con consejeros ha demostrado que la formación es clave para romper inercias. Programas ejecutivos especializados traducen variables ambientales en lenguaje de negocio, mostrando cómo afectan la productividad, la operación y el desempeño financiero.

Con alrededor de 30 horas de formación en clima, naturaleza y sostenibilidad, los participantes adquieren herramientas prácticas para evaluar riesgos, identificar oportunidades y replantear modelos de negocio. Este enfoque busca que las empresas frente al cambio climático pasen de la reacción a la anticipación.

Cuatro principios para una transformación real

El primer principio establece que los temas climáticos son responsabilidad directa del consejo, por su impacto financiero. El segundo señala que la estrategia climática debe ser parte integral de la estrategia de negocio, no un apéndice.

El tercer principio se enfoca en identificar riesgos y oportunidades materiales, con datos estructurados y gobernanza clara. El cuarto pone énfasis en el reporte y la transparencia, garantizando que la información ambiental sea tan consistente como la financiera.

Del riesgo a la oportunidad

Cuando el consejo comprende el impacto de la crisis climática, también identifica nuevas oportunidades: innovación, eficiencia, nuevos mercados y modelos de negocio alineados con una economía baja en carbono y circular.

Este cambio de enfoque permite que la sostenibilidad deje de verse como un costo y se convierta en un motor de resiliencia y competitividad. Así, las empresas frente al cambio climático pueden construir ventajas en un entorno cada vez más incierto.

La crisis climática no es un escenario futuro, es una condición presente que redefine las reglas del juego. Ignorarla no solo incrementa los riesgos, también limita la capacidad de adaptación y crecimiento de las organizaciones. Integrar estos factores en la toma de decisiones ya no es opcional.

Las empresas que comprendan esta transformación y actúen desde su máximo órgano de gobierno estarán mejor preparadas para enfrentar la disrupción. El verdadero reto no es reconocer el problema, sino convertirlo en una palanca estratégica para asegurar la permanencia y el valor en el largo plazo.

¿Qué es el “capital reputacional” y cómo impacta en el valor real de una empresa?

Durante años, las organizaciones midieron su éxito únicamente en términos financieros, confiando en que los números reflejaban su verdadera fortaleza. Sin embargo, los escándalos corporativos, las crisis sociales y la hipertransparencia digital demostraron que los activos intangibles pueden destruir o multiplicar valor en cuestión de horas. Hoy, la confianza se ha convertido en una moneda más poderosa que cualquier inversión material.

En este contexto surge una pregunta clave: qué es el capital reputacional y por qué se ha transformado en un factor estratégico. No se trata de una tendencia pasajera, sino de un componente estructural del valor de marca. Comprenderlo implica reconocer que cada decisión impacta la percepción pública y, por ende, la viabilidad del negocio.

Qué es el capital reputacional y por qué ya no es intangible

Qué es el capital reputacional sino la suma de percepciones, emociones y expectativas que los grupos de interés proyectan sobre una empresa a partir de su comportamiento. No vive en un balance contable, pero se manifiesta en la preferencia de clientes, en la lealtad de empleados y en la confianza de inversionistas. Es un activo vivo que se construye todos los días.

Este capital no se compra ni se improvisa; se cultiva a partir de coherencia entre discurso y acción. Cada política interna, cada alianza y cada respuesta ante una crisis deja una huella que refuerza o debilita la credibilidad. Por eso, su valor no depende de campañas, sino de consistencia.

Cuando una organización entiende que la reputación es una forma de capital, deja de verla como un área aislada. Comienza a integrarla en su estrategia, conectando sostenibilidad, gobernanza y propósito. Así, lo intangible se vuelve medible a través de impactos reales en el negocio.

De la percepción al valor económico

El capital reputacional se traduce en preferencia, y la preferencia se traduce en ingresos. Una marca confiable reduce costos de adquisición, retiene talento y accede con mayor facilidad a financiamiento.

En mercados saturados, la reputación se convierte en un diferenciador tan relevante como el precio o la calidad.

Las empresas con una narrativa creíble logran resistir mejor las crisis porque cuentan con un “colchón de confianza”. Este respaldo no elimina el riesgo, pero sí amortigua sus efectos y acelera la recuperación. La reputación actúa como un seguro invisible que protege el valor de la organización.

En este sentido, qué es el capital reputacional no es una pregunta teórica, sino una ecuación práctica. Donde hay coherencia, hay estabilidad; donde hay confianza, hay crecimiento sostenible. La reputación deja de ser un intangible para convertirse en un motor económico.

El rol de la sostenibilidad en la construcción de confianza

La sostenibilidad dejó de ser un área complementaria para convertirse en un pilar de credibilidad. Las empresas que integran criterios sociales, ambientales y de gobernanza en su estrategia fortalecen su reputación porque demuestran visión de largo plazo. No se trata de “verse bien”, sino de “hacerlo bien”.

Cuando las acciones responden a necesidades reales de la comunidad, se genera una conexión emocional con los grupos de interés. Esa conexión es la base de una reputación sólida, porque trasciende el producto y se ancla en valores compartidos. La empresa deja de ser solo una marca para convertirse en un actor social.

Aquí, qué es el capital reputacional se entiende como el reflejo de una gestión responsable. Cada iniciativa auténtica suma credibilidad, mientras que cualquier incoherencia resta confianza.

La sostenibilidad no es el discurso: es la evidencia.

Liderazgo, cultura y reputación corporativa

El capital reputacional comienza dentro de la organización. Los colaboradores son los primeros embajadores de la marca y, al mismo tiempo, los primeros críticos. Una cultura alineada con el propósito fortalece la credibilidad hacia afuera porque nace de una convicción real.

El liderazgo juega un papel decisivo en este proceso. Las decisiones éticas, la transparencia y la escucha activa construyen una narrativa coherente que se replica en todos los niveles. Cuando el ejemplo viene desde arriba, la reputación se vuelve parte del ADN corporativo.

Así, qué es el capital reputacional se conecta directamente con la cultura interna. No puede existir una marca confiable sin personas que crean en ella. La reputación no se impone: se vive.

Gestión de riesgos y resiliencia reputacional

Las crisis son inevitables, pero su impacto depende de la fortaleza reputacional previa. Las organizaciones con credibilidad enfrentan los errores con mayor margen de maniobra, porque la sociedad les concede el beneficio de la duda. La reputación funciona como un amortiguador estratégico.

Gestionar este capital implica anticipar riesgos, monitorear percepciones y responder con transparencia. No se trata de controlar la narrativa, sino de asumir responsabilidades con coherencia. Cada crisis es una oportunidad para demostrar valores.

Desde esta perspectiva, qué es el capital reputacional también es una herramienta de resiliencia. Permite atravesar momentos críticos sin perder legitimidad, siempre que exista una base sólida de confianza.

Medir lo invisible: indicadores y estrategia

Aunque intangible, el capital reputacional puede analizarse a través de métricas de confianza, engagement, atracción de talento y percepción de marca. Estas señales permiten evaluar cómo las acciones impactan en la credibilidad de la empresa. Lo que no se mide, no se gestiona.

Integrar estos indicadores en la estrategia corporativa ayuda a tomar decisiones más conscientes. La reputación deja de ser reactiva para convertirse en un eje de planificación. Cada proyecto se evalúa no solo por su rentabilidad, sino por su impacto reputacional.

Comprender qué es el capital reputacional también implica asumir que su gestión requiere inversión, tiempo y coherencia. No es un resultado inmediato, sino un proceso continuo de construcción.

El capital reputacional es el puente entre lo que una empresa dice y lo que realmente es. Su valor no se limita a la percepción, sino que se traduce en estabilidad, crecimiento y legitimidad social. En un entorno donde la confianza es escasa, las organizaciones que la cultivan se posicionan como referentes.

Entender qué es el capital reputacional es reconocer que la reputación no es un accesorio, sino un activo estratégico que define el futuro de las empresas. Aquellas que lo gestionen con autenticidad no solo sobrevivirán, sino que liderarán el cambio hacia modelos de negocio más responsables y sostenibles.

¿Puede el evento deportivo más grande del mundo ser sostenible? El reto del Super Bowl LX

El Super Bowl no solo es una final deportiva: es un ritual global que conecta a más de 120 millones de personas frente a una pantalla, alrededor de un mismo espectáculo. Cada pase, cada anuncio y cada acorde del show de medio tiempo convierten a este evento en un fenómeno cultural con un impacto que va mucho más allá del deporte. Pero junto con esa magnitud también llegan preguntas incómodas sobre su huella ambiental.

De acuerdo con un artículo de Sustainability Mag, en 2026, el Super Bowl LX vuelve a poner el tema en la conversación pública, no como un accesorio, sino como parte central del relato. Con la presión de la opinión global y la urgencia climática como telón de fondo, la NFL, PepsiCo y Levi’s Stadium buscan demostrar que un Super Bowl LX sostenible no es una utopía, sino un experimento real a escala masiva que podría redefinir cómo se conciben los grandes eventos.

El escenario del desafío global

El domingo 8 de febrero de 2026, los New England Patriots y los Seattle Seahawks se enfrentarán en el Levi’s Stadium, casa de los San Francisco 49ers. No se trata solo de una final más, sino del evento deportivo más visto del planeta, con una logística comparable a la de una ciudad temporal. Energía, agua, alimentos y residuos se mueven en volúmenes extraordinarios.

Cada Super Bowl deja tras de sí toneladas de desechos y una huella difícil de justificar en tiempos de emergencia ambiental. Por eso, la edición LX se convierte en un laboratorio vivo para probar si es posible reducir impactos sin sacrificar la experiencia del fan. La pregunta ya no es si se debe intentar, sino cómo hacerlo.

La expectativa es alta, porque el alcance mediático del evento puede amplificar cualquier avance. Lo que funcione aquí tiene el potencial de replicarse en otros estadios y ligas. En ese sentido, el reto es tan simbólico como operativo.

PepsiCo y la apuesta por la reutilización

Una de las iniciativas más visibles nace de la alianza entre los 49ers y PepsiCo, que introdujo vasos reutilizables en el estadio desde la pretemporada 2025. Estos recipientes duraderos se integran en un sistema de circuito cerrado: el fan devuelve el vaso, se desinfecta y vuelve a circular. La lógica es simple, pero el impacto es profundo.

Durante la temporada regular, este modelo evitó que más de 32.000 vasos desechables terminaran en vertederos. Para el Super Bowl LX, el programa se ampliará con más contenedores de retorno y zonas piloto en áreas de asientos seleccionadas. Bold Reuse y Levy se encargan de la operación, demostrando que la logística de la reutilización es posible incluso en eventos de alta densidad.

Burgess Scott Davis, director de sostenibilidad de PepsiCo Norteamérica, lo resume con claridad: avanzar en la reutilización requiere colaboración y un cambio sistémico.

No se trata solo de tecnología, sino de transformar hábitos y hacer que la opción sostenible sea la más conveniente.

¿Qué tan viable es un Super Bowl LX sostenible?

Más allá de los vasos, la estrategia se extiende a la gestión integral de residuos. PepsiCo apoya la instalación de unidades Oscar Sort, sistemas interactivos con inteligencia artificial que guían a los asistentes para clasificar correctamente sus desechos. La tecnología se convierte así en una aliada pedagógica.

Se suman más de 200 contenedores de reciclaje plegables y reutilizables distribuidos por el estadio y zonas de eventos. Además, personal especializado en sostenibilidad estará disponible para orientar a los fanáticos, cerrando la brecha entre intención y acción. El objetivo es reducir la contaminación cruzada en los flujos de residuos.

Este enfoque integral muestra que un Super Bowl LX sostenible no depende de una sola medida, sino de un ecosistema de soluciones coordinadas. La experiencia del usuario sigue siendo prioritaria, pero ahora con una narrativa ambiental que invita a participar.

Donar, reutilizar y cerrar el ciclo

La NFL planea dar una segunda vida a los materiales y alimentos que queden tras el evento. Más de 30 organizaciones locales, entre bancos de alimentos y escuelas, recibirán donaciones que en ediciones pasadas superaron los 800.000 dólares en valor. Para 2026, se espera igualar o incluso superar esa cifra.

Esta fase posterior al evento es clave, porque conecta la sostenibilidad con la justicia social. No se trata solo de reducir residuos, sino de redistribuir recursos hacia quienes más los necesitan. Así, el impacto trasciende el estadio y se ancla en la comunidad.

Además, se están probando nuevos protocolos de clasificación que podrían convertirse en estándar para futuros eventos.

Cada Super Bowl se transforma en un ensayo que deja aprendizajes replicables.

Un legado verde para el Área de la Bahía

El compromiso no termina cuando se apagan las luces. La NFL busca dejar un “legado verde” en la región, priorizando donaciones y proyectos que generen beneficios duraderos. La idea es que el evento sea un catalizador de cambios locales, no una carga temporal.

Las organizaciones comunitarias participan activamente en este proceso, asegurando que los recursos se utilicen de manera estratégica. Este enfoque refuerza la noción de que la sostenibilidad no es un gesto simbólico, sino una inversión en resiliencia social.

Aquí, el Super Bowl LX sostenible se convierte en un puente entre el espectáculo global y la transformación local. Un recordatorio de que los grandes escenarios también pueden servir a causas mayores.

Colaboración como motor del cambio

Ninguna empresa puede resolver por sí sola los desafíos de los envases y los residuos. El valor de este esfuerzo radica en la colaboración entre la NFL, PepsiCo, el Levi’s Stadium y los propios fanáticos. Cada actor aporta una pieza al rompecabezas.

La participación del público es crucial. Devolver un vaso, separar un residuo o apoyar una donación son gestos pequeños, pero multiplicados por miles generan un efecto tangible. La sostenibilidad se vuelve un deporte de equipo.

Este modelo colaborativo ofrece una hoja de ruta para otros eventos masivos. No es perfecto, pero demuestra que el cambio sistémico empieza con alianzas estratégicas.

El poder de la visibilidad global

Con millones de personas observando, cada acción se amplifica. La narrativa del Super Bowl LX sostenible no solo se vive en el estadio, sino que viaja por pantallas de todo el mundo. La visibilidad convierte a la sostenibilidad en parte del espectáculo.

Este alcance tiene un efecto cultural: normaliza prácticas responsables y las presenta como parte del futuro del entretenimiento. Lo que antes era un esfuerzo silencioso ahora se integra al relato principal. Así, el evento no solo entretiene, sino que educa e inspira. La sostenibilidad deja de ser un tema de nicho para ocupar el centro del escenario.

El Super Bowl LX demuestra que incluso los eventos más complejos pueden reinventarse cuando existe voluntad, innovación y colaboración. No se trata de alcanzar la perfección, sino de avanzar con pasos concretos que marquen una diferencia real.

En ese camino, el Super Bowl LX sostenible se convierte en un símbolo de lo que es posible cuando el deporte, la industria y la comunidad trabajan juntos. Un recordatorio de que, incluso en los escenarios más grandes, cada acción cuenta.

El III Foro ESG Nuevo León de la Secretaría de Igualdad e Inclusión convierte la sostenibilidad social en una nueva oportunidad de negocio

Con la visión de que la sostenibilidad social puede y debe convertirse en una oportunidad real de negocio, Martha Herrera, Secretaria de Igualdad e Inclusión, anunció el III Foro ESG Nuevo León: Innovación como motor de Igualdad e Inclusión, que se llevará a cabo el próximo 3 de marzo en el Auditorio del EGADE Business School.

Martha Herrera, titular de la dependencia, destacó que desde la dependencia se impulsa una visión de gobierno que reconoce a las empresas como aliadas estratégicas del desarrollo social, generando sinergias que permiten vincular el crecimiento económico con causas sociales prioritarias. 

La Secretaría ha consolidado un modelo de colaboración público-privada que acompaña a las empresas para transformar su compromiso social en impacto medible, valor reputacional y ventajas competitivas reales.

“Nos propusimos desde el principio el trabajo colaborativo entre gobierno, academia, empresas, sociedad civil y gobierno estatal para poder realmente promover la sostenibilidad social dentro de las empresas. Entonces, Nuevo León, siendo un estado motor económico del país, pues definitivamente depende de la sostenibilidad de sus propias empresas. Y cuando hablo de la sostenibilidad de sus propias empresas, no hablo nada más de las empresas grandes, porque se creería que nada más las empresas grandes tienen que tener todos estos mecanismos para lograr su sostenibilidad económica, ambiental, social y de gobernanza”, dijo Martha Herrera. 

El Foro es un evento sin costo, abierto, inclusivo y con causa, diseñado para que empresas de todos los tamaños accedan a información estratégica, herramientas prácticas y casos reales que les permitan integrar la sostenibilidad social en sus modelos de negocio y cadenas de suministro, en línea con las exigencias de los mercados globales.

“Hoy las empresas no necesitan más discursos; necesitan aliados. Las empresas son generadoras de riqueza y bienestar, y cuando les va bien, le va bien a todo el estado. Desde el Gobierno de Nuevo León estamos construyendo un modelo que las acompaña para integrar la sostenibilidad social como una ventaja competitiva real, que les permita crecer, atraer inversión y abrirse a nuevos mercados”, afirmó Martha Herrera, Secretaria de Igualdad e Inclusión.

En un entorno donde las grandes inversiones que llegan al estado exigen cadenas de suministro responsables, la Secretaría impulsa este espacio como una vía para vincular a las empresas locales y a las personas a los beneficios del desarrollo económico, fortaleciendo la competitividad de Nuevo León frente a las cadenas globales de valor.

En este contexto, la academia y la formación de liderazgo juegan un papel clave para preparar a las empresas frente a los retos de la sostenibilidad, la innovación y la competitividad global.

Miguel Treviño, Director de la Sede Monterrey de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, señaló que “la innovación, el conocimiento y la formación de líderes son factores clave para que las empresas puedan competir en un entorno global cada vez más exigente. Espacios como el Foro ESG Nuevo León permiten traducir la sostenibilidad social en capacidades reales para las organizaciones, fortaleciendo su toma de decisiones, su talento y su impacto en la economía y en la sociedad”.

Durante el Foro se abordarán temas clave sobre cómo aumentar la valuación empresarial a partir de criterios ESG, la innovación en proyectos de impacto social, los nuevos modelos de financiamiento con propósito y el uso responsable de la inteligencia artificial en sostenibilidad.

Además, se realizará el lanzamiento del curso en línea gratuito para el cálculo del Retorno Social de la Inversión (SROI), que permitirá a empresas y organizaciones medir, gestionar y comunicar su impacto social alineado a estándares internacionales.

Uno de los momentos centrales será la presentación de resultados y la entrega del Premio Igualdad e Inclusión Corporativa 2025, un esquema de acompañamiento diseñado a partir del análisis de 16 certificaciones y estándares internacionales, que hoy reconoce a 26 empresas de distintos tamaños y sectores, desde grandes corporativos hasta empresas pequeñas, instituciones educativas y organizaciones del sector creativo.

Desde la perspectiva del sector privado, las alianzas estratégicas se consolidan como un factor clave para convertir la sostenibilidad social en valor económico y en una ventaja competitiva sostenible en el tiempo.

Ana Margarita Garza-Villarreal, Directora de Asuntos Públicos LATAM de Clarios, destacó que “la visión que compartimos con la Secretaría y con la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey es la de sumar a cada vez más empresas a este ecosistema donde todos hacemos equipo para multiplicar el efecto positivo de nuestras acciones individuales. La invitación a empresas e instituciones de todos los tamaños es a informarse, prepararse, tomar conciencia y actuar con responsabilidad ante los desafíos que enfrentamos como estado y como humanidad, incluyéndonos como parte activa de la solución”.

Con este Foro, la Secretaría de Igualdad e Inclusión reafirma que la innovación con enfoque social no es un costo, sino una estrategia para hacer más y mejores negocios, impulsando proyectos público-privados que generan impacto medible, crecimiento económico y bienestar para las personas.

Para obtener más información o registrarse sin costo pueden visitar el sitio www.foroesgnuevoleon.com.

No cometa estos 5 errores de IA: una guía de sostenibilidad para la era de la IA

Por Vinod Bijlani, AI Practice Leader para APAC, HPE

A medida que la inteligencia artificial transforma las industrias a una velocidad vertiginosa, las organizaciones se apresuran a implementar soluciones de IA sin tener en cuenta su impacto ambiental. ¿El resultado? Una crisis oculta que amenaza tanto los objetivos medioambientales como la sostenibilidad empresarial. Aquí hay cinco errores críticos que debe evitar al crear su estrategia de IA.

1. Elegir modelos de gran tamaño para tareas simples

Implementar grandes modelos de lenguaje para tareas que los modelos de lenguaje pequeños podrían manejar con la misma eficacia.

Muchas organizaciones adoptan los modelos de IA más recientes y de mayor tamaño: pensando que cuanto más grande, mejor. Sin embargo, ejecutar inferencias en modelos masivos puede consumir entre 10 y 100 veces más energía por consulta que alternativas más pequeñas y optimizadas. Usar un modelo de 175 mil millones de parámetros para clasificar correos electrónicos de clientes o extraer datos básicos es como usar un camión de carga para hacer la compra. Considere si su caso de uso realmente requiere capacidades de vanguardia, o si un modelo más pequeño y eficiente—o incluso el aprendizaje automático tradicional—podría ofrecer resultados similares con una fracción del costo ambiental.

2. Ignorar la infraestructura y el despliegue de eficiencia energética

Ejecutar cargas de trabajo de IA sin optimizar la eficiencia energética ni considerar la intensidad de carbono de su infraestructura informática.

No todos los componentes de infraestructura o centros de datos son iguales en cuanto al uso de energía y las emisiones de carbono. Ejecutar el mismo modelo en centros de datos alimentados por carbón frente a aquellos que funcionan con energía renovable puede resultar en diferencias de hasta 10 veces en la huella de carbono. Del mismo modo, no implementar técnicas de optimización de modelos como la cuantificación, poda o destilación de conocimiento significa que sus modelos consumen cantidades innecesarias de energía durante la inferencia. Las organizaciones inteligentes auditan los compromisos de energía renovable de sus proveedores de centros de datos o en la nube y optimizan las arquitecturas de modelos para la eficiencia, no solo para precisión.

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3. Descuidar las prácticas de gestión y almacenamiento de datos

Almacenar grandes conjuntos de datos indefinidamente sin políticas de gobernanza, conduce a un consumo innecesario de energía en los centros de datos.

Los datos son el combustible de la IA, pero una mala higiene de datos genera costos ocultos enormes. Muchas organizaciones recopilan y almacenan grandes cantidades de datos “por si acaso,” sin políticas para la gestión del ciclo de vida de los datos. Los datos redundantes, obsoletos o triviales aún requieren energía para ser almacenados y respaldados. Implemente marcos de gobernanza de datos que evalúen regularmente el valor de los datos, establezcan políticas de retención y utilicen técnicas de compresión.

Considere si realmente necesita almacenar los datos sin procesar de manera permanente, o si se procesan, conjuntos de datos más pequeños serían suficientes para sus aplicaciones de IA.

4. No invertir en las personas y en una comunicación clara

Implementar IA sin capacitar adecuadamente a su fuerza laboral o comunicar cómo la IA complementará en lugar de reemplazar los roles humanos.

Una mala gestión del cambio en la adopción de la IA genera resistencia organizativa, reduce la eficiencia y, en última instancia, desperdicia la energía invertida en los sistemas de IA. Cuando los empleados temen la pérdida de empleo o carecen de las habilidades para trabajar eficazmente con herramientas de IA, las organizaciones enfrentan menores tasas de adopción, esfuerzos duplicados y resultados subóptimos. Esta fricción humana hace que las implementaciones de IA sean menos sostenibles tanto ambiental como económicamente. Una comunicación clara que posicione la IA como una herramienta colaborativa—ayudando a los humanos a centrarse en trabajos creativos y de mayor valor—combinada con programas de capacitación integral, asegura que sus inversiones en IA generen los beneficios previstos mientras se mantiene el compromiso y la productividad de la fuerza laboral.

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5. No medir y monitorear el impacto total de la IA en la sostenibilidad

Tratar la sostenibilidad de la IA como un pensamiento posterior en lugar de integrar la medición y el monitoreo desde el primer día de sus operaciones de IA.

Usted no puede gestionar lo que no se mide. La mayoría de las organizaciones no tienen visibilidad del consumo de energía ni de las emisiones de carbono de sus sistemas de IA, lo que hace imposible identificar oportunidades de optimización o realizar un seguimiento del progreso hacia los objetivos de sostenibilidad. Implemente herramientas y marcos de trabajo que monitoreen métricas clave de eficiencia, como tokens procesados por kilovatio-hora, solicitudes de inferencia por unidad de energía consumida, tiempo de respuesta del modelo frente a la carga computacional y emisiones de carbono por interacción del usuario. Realice un seguimiento tanto de los KPI de impacto ambiental (consumo de energía por tarea, reducción de la huella de carbono, porcentaje de uso de energía renovable) como de los KPI de aumento de productividad (reducción del tiempo de realización de tareas, horas humanas ahorradas, mejoras en la eficiencia de la automatización de procesos) junto con las métricas de rendimiento tradicionales como precisión y latencia. Este enfoque de medición dual permite la mejora continua, ayuda a identificar cuándo los modelos funcionan de manera ineficiente y proporciona métricas concretas para justificar inversiones en prácticas de IA más eficientes.

Incorporar la sostenibilidad en la IA desde el principio

La sostenibilidad de la IA no se trata solo de emisiones de carbono y mitigación de riesgos ambientales, es un negocio inteligente. Los sistemas de IA más eficientes reducen los costos operativos, mejoran el rendimiento y preparan las inversiones en tecnología para el futuro contra el aumento de los costos de energía y las regulaciones climáticas. Al evitar estos errores comunes, las organizaciones pueden aprovechar el poder transformador de la IA mientras construyen un futuro digital más sostenible.

La clave es integrar el pensamiento de sostenibilidad en su estrategia de IA desde el principio, no añadirlo posteriormente. A medida que la IA se vuelve omnipresente, las organizaciones que dominen las prácticas sostenibles de IA hoy tendrán una ventaja competitiva significativa mañana.

CONAGUA y HEINEKEN Water Challenge impulsan a emprendedores para convertir soluciones hídricas en proyectos de alto impacto

Con el objetivo de fortalecer el desarrollo de soluciones innovadoras para la gestión del agua en México y en el marco del Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua y la Sustentabilidad, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), en colaboración con HEINEKEN México, brindó a emprendedores orientación estratégica durante el HEINEKEN Water Challenge 2025, una iniciativa que forma parte de los compromisos asumidos por HEINEKEN para contribuir activamente a la gestión responsable y sostenible del recurso hídrico en el país.

Este esfuerzo contó con el acompañamiento de aliados clave como el Tecnológico de Monterrey, Banco Santander y la Embajada de los Países Bajos en México, consolidando un espacio de colaboración multisectorial orientado a transformar la innovación en acciones concretas de impacto social y ambiental.

A través de esta iniciativa, CONAGUA y HEINEKEN México abrieron la oportunidad para que emprendedores con proyectos enfocados en la gestión, conservación y acceso al agua recibieran acompañamiento especializado, lo que permitió fortalecer sus modelos, evaluar su viabilidad técnica y potenciar su implementación en contextos reales. Este enfoque busca cerrar la brecha entre la innovación y la ejecución, uno de los principales desafíos que enfrentan los emprendimientos de impacto.

El HEINEKEN Water Challenge 2025 se consolidó como una plataforma que trasciende la generación de ideas, al priorizar proyectos con potencial de convertirse en soluciones aplicables y escalables. En este marco, la participación de CONAGUA contribuyó a enriquecer el diálogo y a brindar un referente institucional que permite a las iniciativas participantes visualizar posibles rutas para su desarrollo e implementación, alineadas con los objetivos del Acuerdo Nacional.

De acuerdo con datos de CONAGUA, el 96% de la población mexicana tiene acceso a fuentes mejoradas de agua potable, reflejo de avances importantes en infraestructura hídrica. Sin embargo, persisten desafíos significativos en la preservación de cuerpos de agua y en el acceso equitativo al recurso, especialmente en comunidades vulnerables. Frente a este panorama, la articulación entre sector público, iniciativa privada y emprendedores resulta clave para detonar soluciones innovadoras que complementen los esfuerzos públicos y contribuyan al cumplimiento del derecho humano al agua.

CONAGUA y HEINEKEN

Los proyectos apoyados se enfocan en dos áreas prioritarias:

  • Mejora de cuerpos de agua, mediante soluciones orientadas a la preservación, recuperación y reducción de contaminantes en ríos, lagos y otros ecosistemas.
  • Acceso al agua potable para comunidades vulnerables, con propuestas que buscan garantizar agua limpia y segura, mejorando la calidad de vida de las personas.

Con este esfuerzo conjunto, CONAGUA y HEINEKEN México reafirman su compromiso con el Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua y la Sustentabilidad, impulsando el talento emprendedor como un aliado estratégico para la gestión sostenible del agua. A través del HEINEKEN Water Challenge 2025, ambas instituciones fortalecen una plataforma que conecta innovación, impacto social y acción concreta, con una meta compartida: transformar buenas ideas en proyectos reales que contribuyan a una gestión responsable y sostenible del agua en México.

Fuente de Sabiduría consolida en BC su impacto social y educativo durante 2025

Durante el ejercicio 2025, la asociación civil Fuente de Sabiduría consolidó su presencia y fortaleció su impacto social mediante la ejecución de acciones estratégicas orientadas al desarrollo educativo, comunitario y humano en los municipios de Ensenada y Tijuana, Baja California, reafirmando su compromiso como una organización formalmente constituida y socialmente responsable.

Las actividades iniciaron en abril con la participación en el Holiday Bazar, a través de un stand de difusión institucional enfocado en dar visibilidad a la labor de la Asociación Civil y promover sus programas de apoyo educativo.

En mayo, se llevó a cabo un evento de recaudación y donación de ropa y calzado en beneficio de la comunidad del Valle de Guadalupe, además de la colaboración con IAMAEASYING y la Psicóloga Pamela Cassis, quien impartió talleres de educación y crianza en Ensenada.

“Cada actividad que realizamos tiene como eje central la dignidad y el bienestar de las niñas, los niños y sus familias; no entregamos apoyos, entregamos oportunidades”, afirmó Verónica Rosas, Directora de Fuente de Sabiduría A.C.

En julio, dio inicio el programa de recorridos en escuelas becadas de Ensenada para la captación de datos oficiales del ciclo escolar 2025, beneficiando a jardines de niños y primarias de la zona.

Posteriormente, en agosto, el programa de becas se amplió a la ciudad de Tijuana, alcanzando un total de 3 mil 404 beneficiarios entre ambos municipios.

Este crecimiento incluyó la entrega de paquetes escolares más completos, incorporando material de limpieza para los planteles, resmas de hojas, material didáctico y equipo deportivo, además de la realización de un magno evento de entrega simbólica de becas en el Auditorio Municipal de Tijuana.

Durante septiembre y octubre se realizaron las entregas presenciales de becas en Ensenada y Tijuana, otorgando mil 800 becas en Ensenada y 2 mil 400 becas en Tijuana, cada una integrada por uniforme escolar completo, uniforme deportivo, zapatos, tenis y kits de útiles escolares asignados por grado.

Fuente de Sabiduría

En este mismo periodo, la Asociación brindó apoyo integral a Alberto, un niño originario de Mexicali con una condición cardíaca congénita, cubriendo en su totalidad estudios médicos y viáticos para su atención especializada en la Ciudad de México.

“El crecimiento de la Asociación es reflejo de la confianza de la comunidad y de la suma de voluntades; nuestro compromiso es seguir ampliando el impacto social con transparencia y responsabilidad”, destacó la Directora de Fuente de Sabiduría, Verónica Rosas.

El año concluyó con la realización, en diciembre, del Bingo Navideño con Causa, a beneficio de Fuente de Sabiduría A.C. y Mujeres por Mujeres, integrando además la actividad “Abriga a una familia”, mediante la donación de cobijas para comunidades en situación vulnerable.

Asimismo, se incorporó la Escuela Primaria Gustavo Aubanel, en Tijuana, al programa de becas, beneficiando a otras 520 niñas y niños.

Con estas acciones, Fuente de Sabiduría A.C. reafirma su misión de generar oportunidades reales para la niñez y las comunidades de Baja California, consolidándose como un referente de impacto social, educación solidaria y compromiso comunitario.

¿Por qué algunas marcas “verdes” desaparecen?

Durante la última década, la promesa de la sostenibilidad se convirtió en uno de los activos más poderosos para las marcas. Certificaciones, campañas con causa y mensajes de impacto llenaron los anaqueles y las redes sociales. Sin embargo, muchas de esas empresas hoy enfrentan una realidad incómoda: el discurso “verde” no basta cuando no existe una transformación profunda detrás.

Lo que antes generaba confianza hoy puede detonar desconfianza si no se respalda con acciones medibles y coherentes. En este contexto, las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social dejó de ser una consigna preventiva para convertirse en una necesidad estratégica. Comprender por qué ocurre este fenómeno es el primer paso para evitar que la reputación se diluya.

La sostenibilidad como moda y no como sistema

Muchas organizaciones adoptaron la sostenibilidad como una etiqueta atractiva, sin integrarla en su modelo de negocio. El problema surge cuando el marketing avanza más rápido que las operaciones, creando una brecha entre lo que se comunica y lo que realmente se hace. Esa distancia se vuelve visible con el tiempo.

El consumidor especializado, los inversionistas y las comunidades ya no se conforman con mensajes aspiracionales. Buscan datos, procesos auditables y compromisos públicos que puedan verificarse. Cuando no los encuentran, interpretan la falta de consistencia como una señal de riesgo reputacional.

En este escenario, las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social se vuelve una alerta temprana. No es un fenómeno aislado, sino el resultado de estructuras frágiles que no resisten el escrutinio. La moda pasa, pero la coherencia permanece.

El greenwashing como detonador de crisis

El greenwashing no solo erosiona la confianza, también acelera la caída de marcas que parecían sólidas. Un solo reporte, una investigación periodística o una denuncia en redes puede activar una crisis de alcance global. La velocidad digital no deja margen para corregir a tiempo.

Cuando la narrativa no coincide con la realidad, la audiencia reacciona con mayor dureza. El daño no se limita a una campaña fallida, sino que impacta en la credibilidad corporativa, en el valor de marca y en la relación con aliados estratégicos. La reputación se vuelve un activo volátil.

Por eso, entender por qué las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social es una prioridad para líderes en RSE. No se trata de evitar el error, sino de construir sistemas que detecten y corrijan antes de que sea demasiado tarde.

Falta de gobernanza y métricas claras

Sin una estructura de gobernanza sólida, la sostenibilidad queda dispersa entre áreas sin un responsable claro. Esto provoca decisiones fragmentadas y mensajes inconsistentes. La ausencia de indicadores dificulta evaluar avances y comunicar resultados reales.

Las empresas que sobreviven a largo plazo son aquellas que convierten la sostenibilidad en un proceso transversal. Integran métricas en su planeación estratégica y asignan responsabilidades con autoridad real. Así, cada acción se conecta con una visión común.

Cuando esta base no existe, las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social se convierte en un síntoma de desorden interno. La crisis no nace afuera, sino en la falta de estructura que sostiene la promesa.

La presión de audiencias cada vez más informadas

Hoy, las audiencias tienen acceso a información, comparativos y reportes que antes solo estaban en manos de especialistas. Esta democratización del conocimiento elevó el estándar de exigencia hacia las empresas. Ya no basta con decir; hay que demostrar.

Los stakeholders cruzan datos, revisan cadenas de suministro y cuestionan cada afirmación. Este nuevo entorno exige transparencia radical y una narrativa respaldada por evidencia. Las marcas que no se adaptan quedan expuestas.

Así, las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social refleja un cambio cultural profundo. No es una moda pasajera, sino una transformación en la relación entre empresas y sociedad.

La desconexión entre propósito y operación

El propósito corporativo pierde fuerza cuando no se refleja en las decisiones diarias. Muchas marcas comunican valores ambiciosos, pero operan con lógicas tradicionales que contradicen su discurso. Esa incoherencia genera fricción interna y externa.

Los colaboradores también detectan estas brechas, lo que impacta en la cultura organizacional. Cuando el equipo no cree en la narrativa, la comunicación se vuelve mecánica y poco creíble. La marca pierde autenticidad desde adentro.

En este contexto, las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social se vuelve un recordatorio: el propósito debe vivirse, no solo declararse. La congruencia es el verdadero diferenciador.

Anticiparse: del discurso a la resiliencia

Preparar a una empresa para una crisis social implica reconocer que el riesgo es parte del entorno. La diferencia está en cómo se gestiona. Las organizaciones resilientes diseñan protocolos, escenarios y rutas de acción antes de que ocurra el conflicto.

Esto incluye escuchar activamente, medir impactos y ajustar estrategias con rapidez. La sostenibilidad deja de ser un área aislada para convertirse en un sistema de gestión de riesgos y oportunidades. La prevención se vuelve una ventaja competitiva.

Cuando las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social deja de ser una advertencia y se transforma en una práctica constante, la reputación se fortalece. La marca ya no reacciona: lidera.

Las marcas no desaparecen por ser “verdes”, sino por no ser coherentes con lo que prometen. En un entorno donde la transparencia es ineludible, la sostenibilidad debe construirse desde la estrategia, la operación y la cultura. Solo así se convierte en un pilar real de valor.

Entender por qué ocurre este fenómeno permite a las organizaciones evolucionar hacia modelos más sólidos. Porque cuando la sostenibilidad es auténtica, no solo resiste la crisis: la transforma en una oportunidad para crecer con propósito.

P&G gana batalla legal contra anuncios de competencia acusados de greenwashing

Durante años, la industria de productos de consumo ha utilizado el lenguaje de la sostenibilidad como una promesa aspiracional, una forma de conectar con consumidores cada vez más conscientes. Sin embargo, esa narrativa también ha abierto la puerta a interpretaciones ambiguas que hoy son cuestionadas por reguladores, marcas y especialistas en responsabilidad social. El reciente fallo en Reino Unido marca un punto de inflexión en la conversación global sobre qué significa realmente comunicar con ética ambiental.

De acuerdo con edie, el caso enfrenta a dos pymes con certificaciones y discursos verdes frente a uno de los gigantes del sector: Procter & Gamble. Más allá de la disputa comercial, la resolución de la Autoridad de Normas Publicitarias (ASA) expone una tensión clave del mercado: cómo evitar que la sostenibilidad se diluya en slogans sin sustento. Este episodio pone bajo la lupa el fenómeno de los anuncios acusados de greenwashing, obligando a redefinir los límites entre intención, evidencia y percepción.

El origen del conflicto: anuncios acusados de greenwashing

La ASA recibió quejas formales por parte de P&G contra las campañas digitales de Kit & Kin y Cheeky Panda, dos marcas que promovían pañales y toallitas húmedas como “sostenibles” y “biodegradables”. En ambos casos, el regulador concluyó que la información no explicaba de manera suficiente el alcance real de dichas afirmaciones.

La resolución ordenó retirar los anuncios en su forma actual, al considerar que podían inducir a error al consumidor promedio. Para la autoridad, el problema no fue la intención, sino la falta de claridad sobre el impacto ambiental real de los productos a lo largo de su ciclo de vida.

El caso Kit & Kin: promesas verdes sin contexto

Kit & Kin utilizaba en su sitio frases como “mejor para nuestro mundo” y “protegiendo nuestro futuro”, acompañadas de imágenes de pañales etiquetados como “sostenibles”. Además, describía sus productos como fabricados con materiales de origen vegetal y con certificación FSC.

Aunque la empresa presentó pruebas de biodegradabilidad en condiciones de compostaje doméstico y destacó su estatus como B Corp, la ASA determinó que el sitio no explicaba la naturaleza comparativa ni el contexto de estas afirmaciones. Para el regulador, el consumidor interpretaría que el impacto ambiental era positivo o nulo, algo que no estaba debidamente sustentado.

Cheeky Panda y el lenguaje absoluto

En el caso de Cheeky Panda, los pañales de bambú se promocionaban como “bambú sostenible” y “más respetuosos con el planeta”, con mensajes como “mantendrán al planeta sonriendo”. Para la ASA, estas expresiones eran absolutas y carecían de una base cuantificada.

La empresa argumentó que utilizaba “sostenible” para referirse a un menor impacto frente a alternativas tradicionales y presentó análisis de ciclo de vida. Sin embargo, la autoridad concluyó que la comparación no estaba explicada y que el consumidor no podía entender en qué se basaba esa supuesta ventaja ambiental.

Biodegradable no es igual en todos los contextos

Uno de los puntos más sensibles fue la afirmación de que las toallitas eran “biodegradables”. Cheeky Panda incluso sugería desecharlas en el contenedor y esperar su descomposición. Para la ASA, el comprador razonable esperaría que se degradaran completamente en cualquier entorno.

La evidencia mostró que la viscosa de bambú solo se biodegradaba en un 80% tras 122 días a 25 °C. Esta diferencia entre expectativa y realidad fue clave para que el regulador determinara que el mensaje podía inducir a error, reforzando la necesidad de precisión en los anuncios acusados de greenwashing.

El papel de P&G en la disputa

P&G, con marcas como Pampers y Luvs, fue quien impulsó las quejas ante la ASA. Aunque podría interpretarse como una estrategia competitiva, el fallo demuestra que incluso las grandes corporaciones pueden actuar como catalizadores para elevar los estándares de comunicación ambiental.

Más allá de la rivalidad, el caso revela cómo la presión entre actores del mercado puede fortalecer la regulación y promover prácticas más transparentes. La sostenibilidad deja de ser un diferenciador superficial para convertirse en un compromiso medible.

Ambas pymes contaban con certificaciones como B Corp y FSC, además de colaboraciones con organizaciones ambientales. Sin embargo, la ASA dejó claro que estos sellos no justifican, por sí solos, afirmaciones amplias o comparativas.

Las certificaciones son un punto de partida, no un sustituto de la explicación clara. El consumidor necesita entender qué parte del producto cumple con esos estándares y cómo se traduce en beneficios ambientales reales.

Un precedente para la comunicación responsable

El fallo envía un mensaje contundente a la industria: el lenguaje verde debe estar respaldado por datos claros y contextualizados. No basta con utilizar términos aspiracionales si no se explica su alcance y sus límites.

Para marcas, agencias y especialistas en RSE, este caso redefine las reglas del juego. La transparencia ya no es una opción, sino un requisito para evitar caer en anuncios acusados de greenwashing que erosionan la confianza.

La decisión de la ASA no solo afecta a dos pymes, sino que establece un precedente para todo el ecosistema de consumo. La sostenibilidad debe ser comunicada con rigor, evitando generalizaciones que puedan interpretarse como verdades absolutas.

En un mercado donde la conciencia ambiental crece, la credibilidad se convierte en el activo más valioso. Este caso demuestra que el verdadero desafío no es parecer sostenible, sino serlo y poder explicarlo con claridad frente a una audiencia cada vez más informada.

El Fondo Bezos acelera la acción climática apoyando 48 iniciativas globales

En un contexto donde la crisis climática avanza más rápido que las soluciones, las alianzas estratégicas se han convertido en una de las herramientas más poderosas para cerrar la brecha entre la innovación y la implementación real. Hoy, el impulso no proviene solo de gobiernos o multilaterales, sino de fondos filantrópicos que buscan escalar proyectos con alto potencial transformador. Entre ellos, el Fondo Bezos se posiciona como un actor clave para llevar ideas locales a escenarios globales.

De acuerdo con edie, la reciente colaboración con el Premio Earthshot marca un nuevo capítulo en esta visión: 48 proyectos de todo el mundo recibirán recursos para convertir prototipos y soluciones emergentes en respuestas de impacto sistémico. Más que un esquema de financiamiento, esta alianza busca demostrar que la innovación climática no es un privilegio de unos pocos, sino una red viva de iniciativas que esperan el empuje correcto para crecer.

Fondo Bezos: una apuesta por la escala y la velocidad

La alianza destinará 100.000 dólares a cada uno de los 48 proyectos seleccionados, sumando 4,8 millones de dólares en tres años. Estos recursos provienen del compromiso filantrópico de Jeff Bezos, quien ha asignado 10.000 millones de dólares para acelerar soluciones frente a la crisis ambiental.

Más allá de las cifras, el verdadero valor está en la intención: no dejar que las ideas se queden pequeñas cuando el mundo las necesita en grande. La colaboración busca romper la barrera que separa a la innovación del impacto masivo, especialmente en comunidades que ya enfrentan los efectos más severos del cambio climático.

Fondo Bezos y Earthshot: una alianza con propósito

Los proyectos apoyados serán seleccionados del amplio grupo de nominaciones del Premio Earthshot, uno de los ecosistemas de innovación climática más diversos del mundo. Esto permite acceder a una cartera global de soluciones que ya han demostrado su potencial, aunque no hayan sido finalistas.

La Dra. Kelly Levin, jefa de ciencia y cambio de sistemas del fondo, subrayó que la innovación surge tanto en laboratorios como en comunidades locales. Sin embargo, sin financiamiento y redes, muchas de estas ideas no logran crecer. Esta alianza busca convertir “chispazos de esperanza” en soluciones capaces de transformar sistemas completos.

De las nominaciones al impacto real

Para la edición 2025 del Premio Earthshot se recibieron casi 2.500 nominaciones, lo que revela una demanda global de recursos para escalar proyectos ambientales. Aunque el premio selecciona solo 15 finalistas cada año, su red es mucho más amplia y diversa.

Jason Knauf, director ejecutivo del Premio, destacó que este universo de nominaciones representa una línea global de soluciones en las que se puede invertir. Con el respaldo del Fondo, estas iniciativas ahora cuentan con una puerta de entrada a nuevas oportunidades de crecimiento.

La colaboración apoyará a 16 proyectos por año durante tres años, creando una cohorte continua de innovación climática.

Este modelo permite dar seguimiento, aprendizaje colectivo y ajustes estratégicos a lo largo del tiempo.

El enfoque no es solo financiar, sino acompañar procesos de escalamiento. Al integrar recursos económicos con visibilidad internacional, las iniciativas pueden cruzar fronteras y acelerar su impacto en sectores clave como energía, conservación y economía circular.

Primeros beneficiarios: diversidad de soluciones

Entre los proyectos seleccionados se encuentran organizaciones como Air Protein Inc, Instituto Floresta Viva, Fundación Rewilding Argentina, Mati Carbon y Misión Tiburón, entre otros. Cada uno aborda un reto distinto: desde proteínas alternativas hasta restauración de ecosistemas y captura de carbono.

Esta diversidad refleja una comprensión integral de la crisis climática, donde naturaleza, tecnología y comunidades deben avanzar juntas. No se trata de una única solución, sino de un mosaico de respuestas que, en conjunto, pueden redefinir nuestra relación con el planeta.

Un ecosistema que se expande

La noticia llega tras el anuncio de nuevos aliados para Earthshot, como la fundación filantrópica del fundador de easyJet, Sir Stelios Haji-Ioannou. Este respaldo amplía el alcance del premio y fortalece su red global.

Para las iniciativas seleccionadas, esto significa acceso a nuevos mercados, mentorías y conexiones estratégicas. La colaboración no solo entrega recursos, sino que construye puentes entre innovadores, inversionistas y tomadores de decisiones.

La alianza entre el Premio Earthshot y el Fondo Bezos demuestra que la filantropía estratégica puede ser un catalizador de cambio sistémico. Al apostar por la escala, la colaboración reconoce que el tiempo es un factor crítico y que las soluciones deben crecer tan rápido como los desafíos que enfrentan.

En una década decisiva para el futuro del planeta, este modelo ofrece una hoja de ruta: invertir en innovación, conectar redes globales y confiar en que las ideas, cuando reciben el apoyo adecuado, pueden transformar realidades. La acción climática necesita velocidad, colaboración y visión; hoy, estas tres fuerzas comienzan a alinearse.