Cáncer infantil en México, enfermedad que puede curarse hasta en 80% de los casos; acompañamiento social es clave

En México, de acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Salud federal, cada año se diagnostican cerca de 7 mil nuevos casos de cáncer en niñas, niños y adolescentes, principalmente relacionados con leucemias, tumores del sistema nervioso central y linfomas. De ellos, 80% puede curarse cuando la enfermedad se detecta de manera oportuna y se cuenta con acceso a tratamiento integral. Así, el diagnóstico temprano es considerado uno de los factores más importantes para incrementar la supervivencia y reducir complicaciones.

En el marco del Día Internacional contra el Cáncer Infantil, que se conmemoró el 15 de febrero, especialistas y autoridades de salud destacan la importancia de mantener estrategias enfocadas en la detección oportuna, el acceso equitativo a servicios especializados y el acompañamiento a los pacientes y las familias, con el objetivo de seguir mejorando la atención y las oportunidades de vida de niñas, niños y adolescentes en México.

En los últimos años, México ha fortalecido la atención oncológica pediátrica mediante la expansión de unidades médicas especializadas, así como la capacitación del personal de salud de primer contacto para identificar signos de alerta y referir a los pacientes a centros especializados. Estas acciones han contribuido a mejorar los resultados clínicos y a optimizar la atención durante las primeras etapas del tratamiento.

Cáncer infantil en México

Además del componente médico, el cáncer infantil tiene una dimensión social que involucra a las familias, las comunidades y a las organizaciones de la sociedad civil. En este sentido, fundaciones y asociaciones civiles participan activamente en tareas de acompañamiento, apoyo emocional y orientación, complementando los servicios de salud y favoreciendo la continuidad de los tratamientos.

Un ejemplo de este acompañamiento es Mundo Imáyina, un parque accesible, creado para regalar momentos de alegría a niñas y niños que atraviesan complejos procesos de salud, así como a sus familias. Su propósito es ofrecerles un respiro y un espacio donde, aunque sea por unos días, puedan dejar atrás el papel de pacientes y reconectar con la infancia. Durante un fin de semana, los pequeños y sus acompañantes disfrutan gratuitamente de juegos mecánicos, alberca de olas, toboganes, áreas de salto, cine y 60 villas especialmente diseñadas para brindar comodidad y descanso.

“En Mundo Imáyina sabemos que el acompañamiento emocional es parte esencial del proceso que viven las niñas y los niños con cáncer y sus familias. Crear espacios de alegría, descanso y convivencia les permite recuperar energía, fortalecer vínculos y enfrentar el tratamiento con mayor ánimo”, mencionó Piki Martínez, director general de Mundo Imáyina. 

A lo largo de sus tres años de operación, más de 14 mil niñas y niños y más de 3 mil familias han sido parte de esta experiencia, encontrando un espacio de bienestar emocional, convivencia y esperanza, lo que refleja la importancia de contar con iniciativas que acompañen de forma integral a quienes enfrentan el cáncer infantil.

¿Qué impulsa las decisiones de compra sostenibles y cómo pueden adaptarse las empresas?

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La sostenibilidad dejó de ser un “valor agregado” para convertirse en una expectativa mínima. Hoy, las decisiones de consumo se toman en un entorno donde la transparencia, la trazabilidad y la coherencia pesan tanto como el precio o la calidad. Las marcas ya no compiten sólo por atención: compiten por credibilidad, por demostrar que sus promesas están respaldadas por acciones verificables. En este contexto, entender los motivadores reales del consumidor es clave para diseñar estrategias con impacto.

El informe de Euromonitor, confirma este giro: en 2025, el 60% de los nuevos productos a nivel global incluyó al menos una declaración de sostenibilidad. Este dato no habla sólo de tendencias, sino de una transformación estructural del mercado. Sin embargo, el crecimiento viene acompañado de retos: precios, etiquetas poco claras y desconfianza.

Adaptarse implica traducir la sostenibilidad en valor tangible, sin fricciones para el usuario.

El contexto que redefine las expectativas

De acuerdo con Sustainability Mag, la sostenibilidad ya forma parte del “paquete base” de cualquier propuesta de valor. Los consumidores esperan opciones responsables sin sacrificar desempeño, diseño o accesibilidad. No se trata de elegir entre lo ético o lo funcional, sino de exigir ambas cosas a la vez. Este cambio obliga a las marcas a integrar la sostenibilidad desde el diseño del producto. No basta con campañas; es necesario que el impacto positivo sea visible y comprobable. Así, la promesa deja de ser abstracta y se convierte en una experiencia concreta.

De acuerdo con Euromonitor, la adopción de estas prácticas no es marginal. Afecta categorías enteras y redefine la forma en que se construyen portafolios, se fijan precios y se comunica valor. La sostenibilidad ya no compite con otros atributos: los potencia.

Compra sostenibles: el nuevo estándar del mercado

El informe revela tres grandes barreras: precios más altos (40%), etiquetado confuso (27%) y dudas sobre la veracidad de las afirmaciones (25%). Estos frenos no detienen el interés, pero sí condicionan la decisión final. El consumidor quiere hacer lo correcto, siempre que el proceso sea claro y justo. Por eso, los retailers están integrando la sostenibilidad como un atributo central, no como un extra. La presentan junto a variables tradicionales como sabor, durabilidad o rendimiento.

El mensaje es simple: elegir responsablemente no debe implicar renuncias.

Cuando las marcas logran reducir la fricción —con información clara y beneficios visibles—, la adopción se acelera. La sostenibilidad deja de ser un ideal aspiracional para convertirse en una opción cotidiana, práctica y confiable.

Confianza, etiquetas y credibilidad

En 2025, las afirmaciones más confiables fueron “reciclable” (57%), “de origen local” (55%) y “natural” (54%). Estos sellos funcionan como atajos cognitivos: ayudan a decidir rápido en un entorno saturado de información. Sin embargo, su eficacia depende de la consistencia detrás del mensaje.

La transparencia es el nuevo lenguaje de marca. Los consumidores no sólo leen etiquetas; investigan, comparan y cuestionan. Las empresas deben respaldar cada declaración con datos, certificaciones y procesos auditables. Cuando la comunicación es honesta, se fortalece la relación. La confianza se convierte en un activo estratégico que trasciende campañas y construye lealtad a largo plazo.

Compra sostenibles y valor en la cadena de suministro

Entre los perfiles identificados por Euromonitor destaca el Gastador Verde, que representa alrededor del 25% del mercado. Este grupo está dispuesto a pagar más si percibe calidad, propósito y evidencia del impacto positivo. No compran sólo un producto: compran una historia verificable. Un ejemplo es The Estée Lauder Companies, cuyo enfoque en abastecimiento responsable integra criterios sociales y ambientales en toda su cadena de valor. Su colaboración con proveedores fortalece prácticas éticas y cuida a las comunidades donde opera.

En su informe 2025, Nancy Mahon, directora de sostenibilidad, subrayó el compromiso con el empaque responsable y el uso de materiales certificados. Para la marca, comunicar estos avances es tan importante como ejecutarlos, porque la credibilidad influye directamente en la decisión de compra.

Circularidad como motor de cambio

Los Zero Wasters, otro 25% de los consumidores, buscan reducir residuos y esperan que las marcas los acompañen. Quieren reparar, reutilizar y reciclar sin complicaciones. La economía circular deja de ser un concepto teórico para convertirse en un servicio tangible. Aquí destaca L’Oréal, que impulsa recargas para el hogar y en tienda, con bolsas, cápsulas y estaciones que permiten reutilizar envases originales. Este modelo transforma la experiencia del usuario y reduce costos e impacto ambiental.

Para Ezgi Barcenas, directora global de responsabilidad corporativa, la meta es clara: hacer de las recargas la nueva norma. La circularidad no sólo ahorra recursos; crea una relación más duradera entre marca y consumidor.

Del propósito a la acción cotidiana

El verdadero cambio ocurre cuando la sostenibilidad se integra en la rutina. No como un gesto heroico, sino como una decisión simple. Las marcas que facilitan este camino convierten la responsabilidad en hábito. Así, la tercera mención de compra sostenibles aparece como resultado de un ecosistema donde el consumidor siente que cada elección suma. La coherencia entre discurso y práctica refuerza la percepción de valor.

Cuando el impacto es visible, medible y compartido, la sostenibilidad deja de ser una promesa futura para convertirse en una experiencia presente.

El mercado ya habló: la sostenibilidad es un criterio de decisión, no una moda. Las empresas que comprendan los motivadores reales —confianza, claridad, valor y circularidad— estarán mejor preparadas para responder a un consumidor más informado y exigente.

La cuarta mención de compra sostenibles resume este desafío: crear propuestas donde el propósito sea parte del producto, no un adorno. Quienes logren alinear estrategia, operación y comunicación no sólo se adaptarán al cambio: lo liderarán.

Recortes en programas de género arriesgan a 3 millones de mujeres: OMS

La reducción del financiamiento humanitario global comienza a mostrar efectos tangibles en uno de los frentes más sensibles de la agenda social: la protección de mujeres y niñas frente a la violencia de género en contextos de crisis. En este escenario, los recortes en programas de género emergen como un factor crítico que compromete redes de atención construidas durante décadas. La alerta no es menor: implica retrocesos en salud, protección y derechos humanos. Y, sobre todo, evidencia la fragilidad estructural de la cooperación internacional.

De acuerdo con información reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la disminución de recursos destinados a estos programas ha puesto en riesgo a cerca de tres millones de personas, principalmente mujeres y niñas en contextos humanitarios. La pérdida de financiamiento —estimada, según Forbes, en 110 millones de dólares— responde, en gran medida, a la salida de su principal contribuyente histórico: Estados Unidos. Este ajuste obliga a replantear la sostenibilidad de los mecanismos de respuesta ante emergencias. Los recortes en programas de género no solo limitan la cobertura, sino que desarticulan servicios esenciales. La consecuencia inmediata es un vacío institucional en territorios donde la violencia ya es estructural.

Recortes en programas de género: desmantelamiento silencioso de la atención humanitaria

La jefa del departamento de respuesta ante emergencias de la OMS, Teresa Zakaria, advirtió que más del 60% de las organizaciones que brindaban atención clínica, protección social y asistencia a sobrevivientes de violencia sexual han tenido que reducir o suspender servicios. Esta cifra refleja un desmantelamiento operativo de gran escala. No se trata de eficiencias presupuestarias, sino de cierres, despidos y cancelación de programas. La infraestructura humanitaria comienza a erosionarse desde su base. Y reconstruirla implica años de inversión.

La atención a sobrevivientes de violencia de género requiere equipos multidisciplinarios, protocolos médicos, apoyo psicológico y acompañamiento legal. Cuando el financiamiento desaparece, estos servicios no pueden sostenerse con voluntariado o esfuerzos aislados. Los recortes eliminan espacios seguros, refugios y rutas de atención. La interrupción de estos sistemas incrementa la revictimización. Además, dificulta la denuncia y la reparación del daño.

recortes en programas de género

Desde una perspectiva de responsabilidad social, este fenómeno revela la dependencia crítica de los programas de género respecto a la cooperación internacional. Muchos países en crisis carecen de presupuestos públicos para sustituir estos servicios. Por ello, los recortes en programas de género generan un efecto dominó que trasciende a la OMS. Impactan a ONGs locales, redes comunitarias y sistemas de salud colapsados. La cadena de protección se fragmenta en todos sus niveles.

A nivel operativo, también se pierde capacidad de prevención. Sin campañas, educación comunitaria ni monitoreo de riesgos, la violencia se normaliza. La respuesta humanitaria se vuelve reactiva en lugar de preventiva. Esto incrementa costos futuros y profundiza el daño social. La falta de inversión hoy multiplica la necesidad de intervención mañana.

Violencia de género en crisis: cuando el riesgo es estructural

La advertencia de la OMS adquiere mayor gravedad al considerar el contexto donde ocurren estos recortes. Según datos del organismo, aproximadamente el 70% de las mujeres en situaciones de crisis —como conflictos armados o desplazamientos forzados— sufre violencia de género. Es decir, la violencia no es un riesgo eventual, sino una condición generalizada. Los programas recortados operaban precisamente en estos entornos de máxima vulnerabilidad. Reducirlos equivale a retirar protección en el punto más crítico.

En escenarios humanitarios, la violencia adopta múltiples formas: explotación sexual, trata, matrimonios forzados o abuso dentro de campamentos de refugiados. La ausencia de servicios médicos especializados impide atender lesiones físicas y traumas psicológicos. Asimismo, limita el acceso a anticoncepción de emergencia y profilaxis post-exposición. Esto incrementa embarazos forzados e infecciones. El impacto sanitario es profundo y de largo plazo.

Los Recortes en programas de género también afectan la recolección de datos y la trazabilidad de casos. Sin información, los Estados y organismos internacionales pierden capacidad de diseñar políticas efectivas. La invisibilización estadística agrava la impunidad. Lo que no se mide, no se gestiona. Y lo que no se gestiona, se perpetúa.

A nivel social, la reducción de servicios debilita la confianza en las instituciones humanitarias. Las comunidades perciben abandono internacional. Esto puede derivar en mayor control de actores armados o redes criminales sobre mujeres y niñas. La violencia deja de ser solo un problema de salud pública para convertirse en un factor de inestabilidad social y de seguridad.

recortes en programas de género

Financiamiento con enfoque de género: una prioridad estratégica, no opcional

Los datos presentados por la OMS obligan a replantear la forma en que gobiernos, empresas y organismos multilaterales priorizan la inversión social en contextos de crisis. Los Recortes en programas de género no son ajustes técnicos: son decisiones que exponen a millones de personas a violencia, desprotección y abandono institucional. Desde la óptica ESG, esto representa un retroceso en derechos humanos y debida diligencia social. La sostenibilidad no puede desvincularse de la protección de poblaciones vulnerables.

Para el sector corporativo y filantrópico, el escenario abre un espacio de corresponsabilidad. La financiación de programas de prevención y atención a la violencia de género debe entenderse como inversión en estabilidad social, salud pública y resiliencia comunitaria. Ignorar estos recortes implica asumir mayores riesgos reputacionales y sistémicos en el futuro. Revertirlos, en cambio, fortalece ecosistemas humanitarios completos. Porque cuando se debilita la protección de las mujeres, se debilita la sostenibilidad de toda la sociedad.

Educación ambiental como motor de cambio: las Eco Jornadas LTH fortalecen su impacto comunitario en 2026

En un contexto global marcado por los desafíos ambientales y la necesidad de generar cambios reales desde la vida cotidiana, la educación ambiental se ha consolidado como un pilar clave para construir comunidades más conscientes y responsables. Cuando el aprendizaje se vincula con la experiencia directa, el entorno inmediato y la participación colectiva, la sostenibilidad deja de ser un concepto abstracto y se transforma en una acción concreta, medible y de largo alcance. Bajo esta visión, las iniciativas que promueven la formación ambiental desde edades tempranas y fortalecen la corresponsabilidad social adquieren un papel estratégico en la construcción de un futuro más sostenible. 

Y es precisamente desde este enfoque que surgen las Eco Jornadas LTH, un programa de educación y concientización ambiental que, a lo largo de los últimos años, se ha consolidado como una de las iniciativas de impacto social y ambiental más relevantes impulsadas por la marca. A través de actividades presenciales, talleres educativos y experiencias comunitarias en escuelas, parques y espacios públicos, buscan acercar conceptos clave como reciclaje responsable, cuidado del entorno y uso consciente de los recursos entre niñas, niños, adolescentes y sus familias, promoviendo cambios reales en los hábitos cotidianos de las comunidades donde se implementan.

impacto comunitario LTH

Alianzas que fortalecen el impacto

A nivel regional, las Eco Jornadas LTH han ampliado su alcance en Centroamérica y el Caribe, colaborando con organizaciones como el Centro Costarricense de Logoterapia (Costa Rica, Honduras y Guatemala), Fundación Ozama Verde (República Dominicana), lo que permite compartir metodologías, fortalecer capacidades locales y construir una visión regional de la educación ambiental. 

Uno de los pilares fundamentales de este proyecto ha sido el trabajo colaborativo con organizaciones de la sociedad civil y aliados estratégicos. En México, el programa mantiene contacto y colaboración con diferentes ONGs como Preservamb, la Fundación Miguel Ángel Barberena Vega A.C. (Aguascalientes), Fundación Quetzalli A.C. (Coatzacoalcos) y Fundación La Planta (Morelia). 

2026: proyección y nuevos públicos

De cara a 2026, y considerando que el programa ha superado consistentemente sus metas anuales, las Eco Jornadas proyectan alcanzar mas de 231,000 impactos directos, consolidando así su crecimiento y ampliando su presencia territorial. Esta proyección se sustenta en los resultados obtenidos, la expansión de alianzas y la incorporación de nuevos formatos y públicos. 

Uno de los pasos estratégicos más relevantes para 2026 será la integración formal de visitas a escuelas secundarias, con el objetivo de fortalecer el vínculo con adolescentes y generar conciencia ambiental en una edad clave para la formación de hábitos, liderazgo y pensamiento crítico. Este enfoque permitirá formar agentes de cambio capaces de replicar lo aprendido en sus escuelas, familias y comunidades.

impacto comunitario LTH

Además, el programa de Eco Jornadas LTH continuará desarrollándose en coordinación con autoridades locales, instituciones educativas, ONGs y aliados estratégicos, reforzando su presencia en parques, eventos comunitarios y espacios públicos, e integrando a medios de comunicación e influenciadores para amplificar el mensaje y visibilizar el impacto real de las Eco Jornadas.

Un compromiso que se vive en comunidad

Con estos resultados y proyecciones, Eco Jornadas LTH reafirma su compromiso con una educación ambiental viva, práctica y cercana, que trasciende el discurso y se traduce en acciones concretas. Porque la sostenibilidad no es una promesa a futuro: es una práctica cotidiana que empieza en la infancia, se fortalece en la comunidad y construye un impacto real para las próximas generaciones.

Bayer propone acuerdo de más de 7 MDD por casos de cáncer vinculados a su herbicida más vendido

La historia de Roundup dejó de ser únicamente un debate científico para convertirse en un símbolo de cómo las decisiones corporativas pueden impactar a miles de familias. Lo que comenzó como un producto agrícola ampliamente aceptado hoy es el centro de una de las batallas legales más complejas de la industria química. En este escenario, la propuesta de acuerdo colectivo de Bayer en Estados Unidos marca un punto de inflexión en la relación entre empresa, consumidores y sistema judicial.

Detrás de los números millonarios hay agricultores, jardineros y trabajadores que aseguran haber desarrollado enfermedades graves tras años de exposición. Para el sector empresarial, el caso es una advertencia sobre la gestión de riesgos reputacionales, la transparencia científica y la responsabilidad social corporativa en mercados donde la salud pública se cruza con los intereses económicos.

El origen del conflicto y la sombra del cáncer vinculado a Roundup

El herbicida Roundup fue adquirido por Bayer en 2018 al comprar Monsanto por 63 mil millones de dólares. En ese momento, el producto ya estaba rodeado de controversias por su ingrediente activo, el glifosato. Miles de usuarios comenzaron a demandar a la compañía alegando haber desarrollado linfoma no Hodgkin tras una exposición prolongada.

Con el paso de los años, el volumen de casos creció hasta alcanzar casi 200.000 demandas en tribunales de Estados Unidos. La narrativa del cáncer vinculado a Roundup dejó de ser marginal para convertirse en una crisis estructural. Para Bayer, el desafío dejó de ser únicamente legal: se transformó en un problema de confianza pública.

La presión aumentó cuando algunos veredictos otorgaron indemnizaciones históricas, debilitando la percepción de seguridad que la empresa defendía. Cada fallo reavivó el debate sobre la responsabilidad de las multinacionales frente a los riesgos de sus productos.

Un acuerdo colectivo que busca cerrar una herida abierta

De acuerdo con Reuters, la propuesta presentada por Bayer contempla hasta 7.250 millones de dólares para resolver reclamos actuales y futuros. El plan establece un fondo a largo plazo, con pagos anuales durante 21 años, destinado a compensar a quienes puedan demostrar diagnóstico y exposición previa.

El objetivo es evitar nuevas demandas y crear un mecanismo nacional que concentre los casos. Aunque aún requiere la aprobación de un juez, la iniciativa fue recibida con optimismo por los mercados, reflejado en el alza de las acciones de la compañía. Para Bayer, este acuerdo es una estrategia para recuperar estabilidad financiera y reputacional. Sin embargo, para los demandantes, representa la esperanza de un cierre tras años de incertidumbre.

El peso de los litigios en la estrategia corporativa

Desde 2020, la empresa ha desembolsado cerca de 10 mil millones de dólares en acuerdos previos. Aun así, no logró frenar la ola de reclamos, lo que obligó a replantear su enfoque legal. Las provisiones por litigios aumentarán de forma considerable, afectando el flujo de caja y retrasando la publicación de resultados financieros. Este contexto muestra cómo una crisis legal puede transformar la planeación estratégica de una corporación global.

Más allá de las cifras, el caso evidencia la necesidad de integrar la gestión de riesgos sociales y ambientales en la toma de decisiones empresariales.

Política, tribunales y responsabilidad compartida

Durante la administración de Joe Biden, el Departamento de Justicia permitió que los consumidores presentaran demandas en tribunales estatales. Sin embargo, con el giro impulsado por Donald Trump, el gobierno federal pidió limitar esos reclamos.

Este cambio reavivó el debate sobre la protección al consumidor y el papel de los estados frente a la ley federal. Para muchas organizaciones, la decisión prioriza la estabilidad corporativa sobre la justicia para las víctimas. La controversia demuestra cómo la política puede redefinir el alcance de la rendición de cuentas empresarial.

El papel de la ciencia y la ética corporativa

Bayer sostiene que décadas de estudios respaldan la seguridad del glifosato. Sin embargo, denuncias sobre conflictos de interés y autores fantasma en investigaciones anteriores debilitaron esa narrativa. Aunque la mayoría de los reguladores globales consideran el producto no cancerígeno bajo ciertas condiciones, la percepción pública se ha visto erosionada. La ética en la investigación científica se vuelve un pilar clave para reconstruir la confianza. En este contexto, la transparencia se convierte en una exigencia ineludible para cualquier empresa que opere en sectores sensibles.

Los demandantes incluyen agricultores, trabajadores rurales y usuarios domésticos. Sus historias reflejan el costo humano detrás de una cadena de suministro que rara vez se cuestiona. El cáncer vinculado a Roundup no es solo un término legal; es una realidad que transformó vidas y comunidades enteras. Cada testimonio refuerza la necesidad de políticas preventivas y de reparación integral.

El caso es un recordatorio de que el bienestar humano debe ser central en cualquier modelo de negocio.

El futuro del litigio y la mirada global

La Corte Suprema de Estados Unidos escuchará una apelación clave que podría limitar la responsabilidad de Bayer. Un fallo favorable reduciría drásticamente las demandas futuras y sentaría un precedente para la industria agroalimentaria. Mientras tanto, Europa sigue de cerca el proceso, especialmente tras prorrogar el uso de glifosato hasta 2033. Países como Francia y Austria presionan por restricciones más severas. El desenlace podría redefinir la relación entre regulación, salud pública y sostenibilidad empresarial.

El caso muestra que la gestión de crisis no puede limitarse a acuerdos financieros. La prevención, la ética y la comunicación transparente son pilares para evitar que situaciones similares se repitan. Las empresas deben anticipar los impactos sociales de sus productos y asumir un rol activo en la protección de sus grupos de interés. Ignorar estas señales puede derivar en costos económicos y reputacionales irreversibles. La historia de Roundup se convierte así en un estudio de caso para toda la industria.

El acuerdo propuesto por Bayer no solo busca cerrar un capítulo legal, sino también redefinir su relación con la sociedad. El cáncer vinculado a Roundup es hoy un símbolo de los riesgos que surgen cuando la innovación no se acompaña de una evaluación integral de impactos. Más allá del resultado judicial, el caso deja una lección clara: la sostenibilidad corporativa exige poner a las personas en el centro. Solo así será posible construir modelos de negocio que generen valor sin comprometer la salud ni la confianza de quienes dependen de ellos.

La IA no salvará al planeta: califican de greenwashing sus promesas climáticas

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En la narrativa corporativa contemporánea, pocas tecnologías han sido posicionadas con un halo tan transformador como la inteligencia artificial. Sin embargo, lo contrario ha ocurrido con la inteligencia artificial, pues, desde reportes ESG hasta cumbres climáticas, la IA aparece como catalizadora de eficiencia energética, optimización de recursos y reducción de emisiones. No obstante, las promesas climáticas de la IA comienzan a ser examinadas con el mismo rigor aplicado a otras soluciones tecnológicas que, en el pasado, sobrestimaron su impacto ambiental positivo. El resultado: una brecha creciente entre discurso y evidencia.

Un informe reciente, basado en el análisis de 154 declaraciones públicas de la industria tecnológica, concluye que no existe prueba material de que las herramientas de IA generativa estén reduciendo emisiones de forma verificable. Por el contrario, el crecimiento acelerado de centros de datos y modelos de alto consumo energético plantea nuevos riesgos climáticos. En este contexto, las promesas climáticas de la IA han sido señaladas por analistas como una estrategia de distracción que desvía la atención de la huella ambiental real de la tecnología. 

Promesas climáticas de la IA: entre la narrativa corporativa y la falta de evidencia

El análisis encargado por organizaciones como Beyond Fossil Fuels y Climate Action Against Disinformation encontró que muchas afirmaciones climáticas de la industria confunden deliberadamente tipos de inteligencia artificial. Específicamente, mezclan la IA tradicional —basada en aprendizaje automático aplicado a eficiencia industrial— con la IA generativa, responsable del auge actual de consumo energético. Esta confusión conceptual amplifica beneficios potenciales mientras oculta impactos reales. La narrativa se construye sobre agregados tecnológicos que no son comparables.

La investigación no halló “ni un solo ejemplo” en el que herramientas populares de IA generativa hubieran producido reducciones “materiales, verificables y sustanciales” de emisiones. Esta ausencia de evidencia resulta crítica considerando el posicionamiento climático de estas soluciones. Las empresas tecnológicas han promovido casos de uso hipotéticos más que resultados medibles, lo que implica riesgos de sobreestimación de impacto y, potencialmente, exposición a acusaciones de greenwashing.

promesas climáticas de la IA

Ketan Joshi, analista energético y autor del informe, calificó estas estrategias como “distrayentes” y comparables a tácticas históricas de la industria de combustibles fósiles. Según explicó, se destacan inversiones marginales mientras se expanden operaciones altamente contaminantes: 

Estas tecnologías solo evitan una fracción minúscula de las emisiones en relación con las emisiones masivas de su negocio principal”, afirmó. 

La analogía no es menor: equipara la comunicación climática de la IA con campañas reputacionales del petróleo.

El estudio también identificó debilidad estructural en la evidencia utilizada. Solo el 26% de las afirmaciones ambientales citaba investigaciones académicas publicadas, mientras que el 36% no presentaba ningún respaldo. En informes corporativos clave, la mayoría de los beneficios climáticos carecía de verificación independiente. Esto erosiona la credibilidad de las promesas climáticas de la IA dentro de marcos de reporte como TCFD o CSRD, donde la trazabilidad de impacto es central.

promesas climáticas de la IA

El costo energético oculto de la revolución generativa

El cuestionamiento a las promesas climáticas de la IA se intensifica al observar la expansión energética que sustenta su crecimiento. Los centros de datos —infraestructura crítica para entrenar y operar modelos generativos— consumen actualmente cerca del 1% de la electricidad mundial. Aunque la cifra parece moderada, las proyecciones son alarmantes. BloombergNEF estima que su participación en la electricidad de Estados Unidos podría más que duplicarse hasta alcanzar 8.6% para 2035.

La Agencia Internacional de Energía proyecta que los centros de datos representarán al menos el 20% del crecimiento de la demanda eléctrica en países desarrollados hacia el final de la década. Este incremento está directamente vinculado al despliegue de IA generativa, particularmente aplicaciones de video, imagen y modelos multimodales. Es decir, el crecimiento energético no responde a digitalización básica, sino a cargas computacionales intensivas. La huella de carbono asociada crece en paralelo.

A nivel micro, el consumo por consulta puede parecer bajo: una interacción textual equivale aproximadamente a mantener encendida una bombilla durante un minuto. Sin embargo, esta métrica se vuelve irrelevante frente a funciones complejas como generación de video o investigación profunda automatizada. Allí, el consumo escala exponencialmente. Investigadores energéticos han advertido sobre la velocidad y magnitud de esta expansión. El problema no es el uso individual, sino el volumen sistémico.

Además, el aumento de demanda eléctrica está siendo cubierto, en parte, por generación a gas. Esto implica que el crecimiento de la IA no solo consume energía, sino que puede impulsar nueva infraestructura fósil. Desde una perspectiva climática, el balance neto podría ser negativo. Las promesas climáticas de la IA, bajo este escenario, no solo carecen de evidencia: podrían estar en contradicción con la realidad operativa.

promesas climáticas de la IA

¿Qué tipo de IA sí aporta valor climático?

El debate no implica descartar toda aplicación de inteligencia artificial en la lucha climática. Expertos subrayan que existe una distinción crítica entre IA generativa y modelos predictivos tradicionales. Sasha Luccioni, especialista en IA y clima, lo sintetiza: “Cuando hablamos de IA que es relativamente mala para el planeta, se trata principalmente de IA generativa y modelos de lenguaje grandes”.

En contraste, la IA considerada “buena” para el planeta incluye modelos predictivos, extractivos y de optimización industrial. Estos sistemas se utilizan para pronóstico meteorológico, eficiencia en redes eléctricas, agricultura de precisión o mantenimiento predictivo. Su consumo energético es significativamente menor. Y su impacto climático es más medible. Aquí sí existen casos documentados de reducción de emisiones.

No obstante, incluso en IA tradicional, la evidencia suele ser débil. El informe señala que muchas afirmaciones ambientales se basan en proyecciones no verificadas. Un ejemplo emblemático es la cifra que sostiene que la IA podría mitigar entre 5% y 10% de las emisiones globales para 2030. Este dato, replicado por corporaciones tecnológicas, proviene de una cadena de referencias que incluye blogs corporativos y estimaciones de consultoría. No de estudios revisados por pares.

Esto refuerza la necesidad de auditoría independiente sobre impacto climático digital. Sin métricas estandarizadas, las promesas climáticas de la IA seguirán operando en el terreno de la especulación. Para áreas de sostenibilidad corporativa, distinguir entre IA de eficiencia e IA de alto consumo será clave en evaluaciones de huella de carbono tecnológica.

promesas climáticas de la IA

Greenwashing algorítmico y riesgos para la agenda climática

El posicionamiento de la inteligencia artificial como solución climática refleja una tendencia histórica: depositar expectativas desproporcionadas en innovaciones emergentes. Sin embargo, la evidencia disponible sugiere que las promesas climáticas de la IA —particularmente en su vertiente generativa— carecen de sustento empírico sólido. Más aún, funcionan como narrativa distractora frente al crecimiento acelerado de infraestructuras energéticamente intensivas. El riesgo no es solo ambiental, sino reputacional para quienes adoptan estos discursos sin verificación.

Para líderes de responsabilidad social, el desafío es doble. Por un lado, evitar amplificar mensajes de impacto climático no comprobado. Por otro, exigir transparencia energética y trazabilidad de emisiones en cadenas digitales. La IA puede aportar valor climático, pero solo en aplicaciones específicas, auditables y energéticamente eficientes. Separar innovación real de greenwashing tecnológico será determinante para no desviar recursos —ni atención— de las soluciones climáticas que sí pueden marcar diferencia.

Volkswagen de México: 25 mil personas beneficiadas en 2025 con su estrategia Por Amor a México

Volkswagen de México fortaleció durante 2025 su compromiso con el desarrollo social y comunitario, beneficiando a 25,248 personas a través de una estrategia integral de Responsabilidad Social Corporativa que articula acciones en educación, bienestar comunitario, inclusión, salud y cuidado del entorno.

 A través de su estrategia Por Amor a México, estructurada en cuatro ejes —Futuro, Comunidad, Pasión y Cuidado— la armadora impulsó iniciativas orientadas a generar valor social, ambiental y económico en las comunidades donde tiene presencia, alineando cada proyecto con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

 “En Volkswagen de México entendemos la responsabilidad social como un compromiso permanente con las personas y con el entorno. Los resultados de 2025 reflejan un trabajo colaborativo, estructurado y con visión de largo plazo, enfocado en generar un impacto positivo y duradero en México”, señaló Alea Lozada.

Durante el año, Volkswagen de México impulsó iniciativas enfocadas en la educación y el desarrollo integral desde edades tempranas. A través de programas de educación STEM, como New Auto New Engineers y ¡Qué chulo es ser STEM!, la armadora contribuyó a la capacitación de más de 2,500 estudiantes y 200 docentes de educación básica, media superior y superior en Puebla y Guanajuato, fortaleciendo habilidades clave para el futuro. De manera complementaria, mediante programas de Desarrollo Temprano Infantil, se promovieron hábitos de alimentación saludable, huertos comunitarios y capacitación nutricional en comunidades indígenas, beneficiando a 133 infantes y 136 madres y padres de familia.

Por Amor a México

Como parte de estas acciones, Volkswagen de México también contribuyó a mejorar la seguridad y movilidad de 150 niños y niñas en situación de vulnerabilidad a través del mantenimiento vehicular de la flota de Casa del Sol, así como mediante la campaña Un Día para el Futuro, iniciativa anual en la que colaboradores donan parte de su salario y la empresa duplica cada aportación, destinando los recursos al fortalecimiento de la infraestructura de ocho bachilleratos públicos en Puebla y Silao, impactando positivamente a miles de estudiantes.

En el ámbito comunitario, el Programa de Voluntariado Volkswagen movilizó a 529 colaboradores, quienes dedicaron 2,943 horas de voluntariado en 27 jornadas, beneficiando a 10,971 personas y contribuyendo a la plantación de 1,600 árboles, fortaleciendo una cultura de empatía, participación y corresponsabilidad social dentro de la organización. Asimismo, a lo largo del año se realizaron jornadas de salud comunitaria, en colaboración con asociaciones civiles y autoridades locales, ofreciendo servicios de nutrición, pediatría, psicología, oftalmología y asesoría legal en comunidades cercanas a sus operaciones.

Por Amor a México

Otras iniciativas destacadas incluyeron Tapitas que salvan vidas, mediante la cual se recolectaron 330 kilos de tapitas que fueron recicladas para apoyar a niñas y niños con cáncer, así como acciones alineadas a principios de integridad y cumplimiento que permitieron canalizar donaciones de alimentos básicos en beneficio de comunidades en situación de vulnerabilidad. De igual forma, el Día de Puertas Abiertas de Volkswagen de México integró un enfoque solidario a través del Mercado Navideño, en apoyo a la Casa Ronald McDonald, fortaleciendo el vínculo con la comunidad interna y beneficiando a niñas, niños y adolescentes en tratamiento médico.

En materia de inclusión y desarrollo integral, la armadora impulsó el programa StrongHER, una iniciativa que utiliza el fútbol como herramienta para fomentar el liderazgo y empoderamiento de mujeres adolescentes, promoviendo entornos más equitativos. En paralelo, bajo el eje de cuidado, se desarrollaron acciones enfocadas en el bienestar animal, como el Croquetatón Volkswagen y jornadas de adopción, beneficiando a cientos de mascotas en situación de calle, así como programas de apoyo a madres de familia mediante la entrega de despensas y acompañamiento comunitario.

“Cada iniciativa que integra Por Amor a México refleja nuestra convicción de que la sostenibilidad se construye desde la acción, la colaboración y la cercanía con las comunidades. Seguiremos fortaleciendo este compromiso en los próximos años”, agregó Erika Castellanos Carreto.

Con estos resultados, Volkswagen de México reafirma su compromiso con una movilidad que impulsa a trascender, integrando la sostenibilidad como un eje transversal de su operación y contribuyendo activamente al bienestar de México.

ONU Turismo, Iberostar y Circle Economy impulsan la economía circular como motor de una industria de la hospitalidad competitiva y resiliente

Iberostar Hotels & Resorts, Circle Economy y ONU Turismo han presentado el informe “Towards circular hospitality transforming the tourism system”. Este documento examina los retos de la industria hotelera ante la creciente escasez de recursos. Orientado a fomentar la conversación colectiva con los actores clave en cada destino, este informe señala las oportunidades y estrategias de economía circular que permiten mantener la competitividad, mejorar la eficiencia y operar de manera más responsable a medio y largo plazo.

Se estima que los hoteles y otros establecimientos turísticos son responsables de 260 millones de toneladas de emisiones de CO2 al año1, una cifra casi tan alta como las emisiones anuales de toda Francia. Dado que alrededor del 70% de estas emisiones provienen de la producción2, el transporte y la eliminación de los bienes y servicios de los que dependen los hoteles y consumen los huéspedes, las decisiones de compra y operación tienen el potencial de transformar cadenas de suministro enteras. Diferentes estrategias de economía circular, como la logística inversa o priorizar la reparación y la reutilización frente al descarte, son fundamentales para reducir el impacto del sector. 

Retos de la industria hotelera

Los hoteles se enfrentan a múltiples barreras individuales y también sistémicas. El informe señala diez desafíos principales, entre los que destacan: la falta de infraestructuras de reciclaje adecuadas en muchos destinos turísticos, que provoca que la separación de residuos en los hoteles no alcance todo su potencial; barreras de comportamiento, como el cambio cultural en relación con el cambio climático; la ausencia de una visión compartida de la circularidad en la industria hotelera, que dificulta que las soluciones sostenibles escalen más allá de hoteles o cadenas. 

industria de la hospitalidad

Caso de éxito: Iberostar Hotels & Resorts

En un contexto de retos sistémicos, las iniciativas individuales pueden ayudar a demostrar lo que es posible y ofrecer puntos de referencia prácticos para otros actores de la cadena de valor. El informe se basa en la experiencia de Iberostar, una cadena hotelera con más de 100 hoteles en 14 países, para ilustrar cómo se están abordando algunos de estos retos en las operaciones del día a día.

El enfoque de Iberostar hacia la circularidad combina personas, datos e innovación. Impulsado por un propósito claro y el compromiso de su equipo directivo, la empresa ha creado equipos dedicados a las 3R, con más de 250 profesionales centrados en la separación, medición y análisis de residuos. Paralelamente, utiliza herramientas de inteligencia artificial en las cocinas de más de 60 hoteles para controlar y reducir el desperdicio de alimentos, lo que ayuda a comprender mejor dónde se producen las pérdidas y cómo se pueden evitar.

Además, se están realizando esfuerzos para integrar la circularidad en las decisiones de compra, el diseño de los hoteles y la experiencia tanto de los huéspedes como de los empleados, así como en las operaciones diarias. En conjunto, estas medidas han contribuido a una reducción de más del 80% de los residuos enviados a rellenos sanitarios desde 2021.

Sin embargo, la experiencia ha demostrado que para avanzar es preciso contar con el apoyo de los actores locales así como con infraestructuras, políticas y colaboraciones, y que la circularidad sistémica no puede lograrse solo con acciones individuales de los agentes a lo largo de la cadena de valor. 

Cinco oportunidades estratégicas para el cambio

Basado en las conclusiones y los talleres realizados con actores del sector, en este informe se han identificado cinco áreas estratégicas para avanzar hacia la economía circular:

  1. Compras circulares: involucrar a los proveedores para priorizar opciones duraderas, reutilizables o biodegradables, evitando materiales innecesarios.
  2. Operaciones circulares: implicar al personal para un uso responsable de recursos como el agua, y la optimización de los menús.
  3. Entorno construido circular: diseñar edificios eficientes energéticamente, duraderos y fáciles de desmontar, utilizando materiales de origen biológico y con energías renovables.
  4. Cultura empresarial y experiencias circulares: formar a directivos y empleados en principios de circularidad, además de concienciar a los huéspedes para fomentar comportamientos responsables.
  5. Destinos circulares: colaborar con los municipios, invertir en la restauración de la naturaleza y apoyar iniciativas circulares locales.
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Gloria Fluxà, Vicepresidenta & Chief Sustainability Officer en Grupo Iberostar, explica: “Hace cuatro años iniciamos un ambicioso proyecto para reducir los residuos que enviamos al vertedero e introducir la circularidad en nuestras operaciones. No se trataba de un proyecto aislado, sino de un cambio fundamental en la forma de gestionar nuestro negocio. Esto implicó alinear las prioridades estratégicas internas, los objetivos comerciales e incentivos. Creemos que así es como comienza el cambio sistémico: no con una sola gran decisión, sino con miles de pequeñas elecciones alineadas en la misma dirección. La transición hacia una industria hotelera circular requerirá ir más allá de los esfuerzos individuales y comprometerse con acciones colaborativas en diferentes áreas para implementar un cambio sistémico. Sólo entonces podremos escalar el impacto positivo y fortalecer la competitividad y el futuro de nuestro sector”.

Su Excelencia la Sra. Shaikha N. Alnuwais, secretaria general de Turismo de las Naciones Unidas, destaca: “La industria hotelera desempeña un papel fundamental en la cadena de valor del turismo e influye en la forma en que los destinos gestionan los recursos, reducen los residuos, miden el impacto, fortalecen las economías locales y responden a las crecientes presiones climáticas, medioambientales y de la cadena de suministro. El fomento de prácticas circulares y regenerativas no solo es una prioridad medioambiental, sino también una vía estratégica hacia la resiliencia, la acción climática, la competitividad y la creación de valor a largo plazo. Esperamos que este informe inspire el cambio y proporcione una orientación útil a los responsables políticos, las empresas y los destinos para avanzar hacia un futuro del turismo más circular y resiliente”.

Por su parte, Claudia Alessio, experta en circularidad y autora por parte de Circular Economy, añade: “La economía circular no es solo una necesidad ambiental, es un medio para un fin. Refuerza la resiliencia del negocio al reconocer que la industria hotelera depende de un capital natural y social saludable. Es una herramienta poderosa para la mitigación y adaptación al cambio climático, y apoya a los destinos ayudándoles a operar dentro de su capacidad de carga. El marco que presentamos está diseñado para que lo utilice toda la cadena de valor, dotando al sector de una dirección común para avanzar juntos”.

Referencias

1Juvan, E., Grün, B., & Dolnicar, S. (2023). Waste production patterns in hotels and restaurants: An intra-sectoral segmentation approach. Annals of Tourism Research Empirical Insights, 4(1). doi:10.1016/j.annale.2023.100090

2 Science Based Targets initiative (SBTi). (2023). Catalyzing value chain decarbonization: Corporate survey results (Rep.). Retrieved from: SBTi Website.

Santander México recibe el reconocimiento “Aliado del Año 2025” de Reforestamos 

Banco Santander México fue reconocido por la organización de la sociedad civil Reforestamos México con el distintivo “Aliado del Año 2025”, tras más de 17 años de colaboración continua y una inversión ambiental acumulada superior a 52 millones de pesos, consolidándose como uno de los referentes del sector financiero en la integración de criterios socioambientales mediante alianzas de largo plazo con impactos medibles en conservación forestal, restauración de ecosistemas y desarrollo comunitario en el país.

El reconocimiento otorgado por Reforestamos destaca la continuidad de esta alianza, orientada al desarrollo forestal sostenible en el país, la conservación de los ecosistemas terrestres y la generación de valor social, con impactos trazables desde el inicio de esta colaboración. También el compromiso de Santander México con el desarrollo sostenible al abrir canales de participación, tanto a clientes como usuarios de cajeros automáticos para que puedan contribuir al impacto ambiental y social positivo.

“En Santander entendemos que la inversión social no es un esfuerzo aislado, sino el resultado de alianzas estratégicas sólidas. Así, desde 2008, hemos recaudado más de 52 millones de pesos gracias a todas las personas que han creído en esta alianza, eligiendo el botón de ‘Si quiero donar’, de nuestros más de 10 mil cajeros automáticos en todo el país, permitiéndonos apoyar causas medioambientales como la conservación del bosque ‘Itza-popo’ en 2025. El segundo canal de cooperación e impacto social son nuestras tarjetas LikeU, en particular la verde para los que ya la conocen. Gracias a esta tarjeta, y de la mano con Reforestamos, logramos beneficiar a más de 38 mil personas y plantar más de 87 mil árboles, lo que representa aproximadamente 124 hectáreas de superficie verde y casi 180 canchas de fútbol”, señaló Alonso Cervera Lomelí, Director General Adjunto de Estudios, Asuntos Públicos y Comunicación de Banco Santander México.

Aliado del Año 2025

Por su parte, Ernesto Herrera Guerra, Director General de Reforestamos México, destacó: “Santander confió en esta iniciativa desde el inicio. En 2008 comenzaron los donativos en cajeros automáticos y, más adelante, en 2021 se sumaron las tarjetas LikeU, contribuyendo a fortalecer un modelo que hoy se expande hacia otros paisajes estratégicos del país. Este impulso nos ha permitido llevar la conversación del bosque al agua, al clima y a la vida en las ciudades, demostrando que, desde las comunidades, México puede liderar soluciones basadas en la naturaleza con impacto nacional.”

Con este reconocimiento, Banco Santander México refuerza su posicionamiento como una institución financiera que integra la sostenibilidad ambiental y social como un eje estratégico de su modelo de negocio, reafirmando su compromiso con el crecimiento responsable, la acción climática y el desarrollo sostenible de México.

Sostenibilidad en la cocina: el caso urgente de la Almeja Chocolata

La península de Baja California alberga una diversidad extraordinaria de almejas: Pismo, Chocolata, Pata de Mula Roja, Negra, Garra de León, Voladora, Concha Espina, Burra, Callos de Hacha, Margarita, Concha Nácar, Chione, Generosas, entre muchas otras. Estos moluscos forman parte esencial de nuestra identidad gastronómica y se disfrutan en cocteles, ceviches, aguachiles, estofados, empanadas, guisos o simplemente con aceite de oliva y limón. Son protagonistas de celebraciones y pilares de la cocina del mar en México.

Sin embargo, su popularidad también representa un riesgo. Es fundamental reconocer cada especie, conocer sus características y entender su situación actual. La concha nácar está prácticamente desaparecida. Los callos de hacha y las almejas generosas se producen en una escala considerablemente menor que hace apenas cinco años. La Garra de León considerada una de las mejores almejas de callo del mundo y en su momento columna vertebral de la gastronomía de Guerrero Negro casi ha desaparecido debido a la sobreexplotación, y su recuperación aún se vislumbra lejana.

La almeja Pismo, que anteriormente se consumía en mayor volumen que la Chocolata, estuvo al borde de desaparecer. Tras varios años de veda, hoy ha logrado recuperarse. Respetando sus temporadas y tallas oficiales, podemos consumirla de manera responsable y asegurar su disponibilidad para las futuras generaciones.

Hoy, la preocupación se centra en la Almeja Chocolata. Durante los años de veda de la Pismo, la Chocolata se convirtió en el sustituto natural para un mercado en crecimiento. El incremento sostenido en su demanda ha provocado una presión significativa sobre sus poblaciones, colocándola actualmente en riesgo.

Las señales son claras: hace algunos años era común encontrar ejemplares de 300 gramos por pieza en abundancia. Hoy, en muchos casos, solo se logra cubrir el 50% de los pedidos y con ejemplares de hasta 80 gramos por pieza. Esto evidencia una reducción preocupante en talla y disponibilidad. Lo ideal sería permitir su reproducción y recuperación, pero no se le está dando el tiempo necesario.

En este contexto, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), a través de CONAPESCA, decretó de manera acertada una veda de dos años, del 1º de enero de 2026 al 31 de diciembre de 2027, para la captura y recolección de la Almeja Chocolata en Baja California Sur, en la zona del Mar de Cortés. Sin embargo, en Baja California aún no se ha implementado una medida similar de protección al recurso.

Almeja Chocolata

Ante esta situación, hacemos un llamado a la comunidad gastronómica nacional para actuar con conciencia y responsabilidad. Invitamos a restaurantes, distribuidores, cocineras y cocineros a permitir que las poblaciones de Almeja Chocolata descansen voluntariamente durante un periodo prudente, contribuyendo así a su recuperación.

Alternativas sostenibles:

  • Almeja Pismo, respetando estrictamente sus vedas y tallas oficiales.
  • Pata de Mula Roja (Akagai), cuyas poblaciones se mantienen saludables.

Como representantes del sector gastronómico y de la industria alimentaria, asumimos la responsabilidad de visibilizar esta situación y promover soluciones que generen conciencia y educación en torno al consumo responsable de nuestros recursos marinos.

Hoy más que nunca, es momento de actuar y aportar nuestro grano de arena para proteger un recurso nutritivo, delicioso y capaz de sostener a comunidades pesqueras en el futuro.

Por una cocina comprometida con la sostenibilidad. Atentamente: David Castro, Edgar Chávez, Bernardo Galindo, Eduardo García, Ernesto Hernández, Ezequiel Hernández, José Luis Hinostroza, Benito Molina, Solange Muris, Alejandra Navarro, Javier Plascencia, Elena Reygadas, Alejandro Ruiz, Alfredo Villanueva.