La sostenibilidad empresarial ya no se mide por compromisos declarativos, sino por resultados concretos, métricas verificables y su capacidad para integrarse al corazón del negocio. Bajo esta lógica, HSBC, en colaboración con EY, ha abierto la convocatoria a la quinta edición del Premio ELIS HSBC, una iniciativa que busca identificar a las empresas que están traduciendo la agenda ESG en ventajas competitivas reales.
A cinco años de su lanzamiento, el Premio Empresas Líderes en Innovación Sustentable (ELIS) se ha consolidado como un espacio de referencia para reconocer estrategias que generan impacto tangible en México, al tiempo que impulsan innovación, crecimiento y resiliencia. Más que un distintivo, el premio opera como una plataforma que conecta sostenibilidad con negocio y posiciona a las organizaciones frente a los desafíos —y oportunidades— del futuro.
ELIS: una plataforma que conecta sostenibilidad y negocio
Desde su origen, ELIS ha buscado algo más que reconocer iniciativas aisladas. Su propuesta radica en identificar y visibilizar estrategias integrales que incorporen la sostenibilidad en el núcleo del negocio, generando impacto tangible y valor a largo plazo. En este sentido, el Premio ELIS HSBC se distingue por promover una visión donde la sostenibilidad no es un área paralela, sino un eje transversal de crecimiento, innovación y competitividad.
A lo largo de sus ediciones, el premio ha logrado consolidar una comunidad de empresas que no solo responden a los desafíos actuales —como el cambio climático, la desigualdad o la gobernanza corporativa—, sino que están redefiniendo las reglas del juego. Este enfoque resulta especialmente relevante en un entorno donde inversionistas, reguladores y consumidores exigen cada vez mayor transparencia y compromiso.
Para HSBC, esta iniciativa también refleja su propia estrategia: acompañar a sus clientes en la transición hacia una economía baja en carbono, alineando capital, conocimiento y soluciones financieras. Así, ELIS se posiciona como una extensión de este compromiso y que funciona como un espacio de reconocimiento, aprendizaje y proyección.
Categorías y criterios de evaluación del Premio ELIS HSBC
El Premio ELIS HSBC evalúa a las empresas a partir de cinco categorías clave que reflejan los pilares del enfoque ESG:
Ambiental: estrategias orientadas a la reducción de emisiones, economía circular y conservación de la biodiversidad.
Social: iniciativas que generen impacto positivo en comunidades, promuevan condiciones laborales dignas y reduzcan desigualdades.
Gobernanza: integración de la sostenibilidad en políticas corporativas, gestión de riesgos y mejores prácticas de gobierno corporativo.
Climate Tech: desarrollo o implementación de tecnologías innovadoras para la mitigación y adaptación al cambio climático.
Mención honorífica en Transición Climática: reconocimiento especial a proyectos que destaquen por su enfoque integral en descarbonización y transición justa.
Un elemento clave es que las estrategias participantes deben haber sido implementadas al menos 12 meses antes de la convocatoria y demostrar un impacto cuantificable en México. Este criterio refuerza la credibilidad del premio y asegura que las iniciativas reconocidas trascienden el discurso y tengan resultados medibles.
Quiénes pueden participar: perfil, proceso y fechas clave
La convocatoria está dirigida a empresas legalmente constituidas en México, con actividad económica en el país y ventas superiores a los 250 millones de pesos al cierre de 2025. Es importante considerar que no podrán participar instituciones financieras, organizaciones no gubernamentales y tampoco fundaciones, así como entidades con actividades ilícitas o contrarias a la normativa.
El proceso de inscripción está diseñado para ser estructurado y transparente:
Registro: del 27 de abril al 30 de junio de 2026
Envío de evidencias: hasta el 10 de julio de 2026
Evaluación y deliberación: a cargo de un jurado independiente
Resultados: 15 de octubre de 2026, durante la ceremonia de premiación
Las empresas interesadas deberán registrarse en la plataforma oficial, crear un usuario, completar el formulario correspondiente y cargar la documentación que respalde la implementación de sus estrategias.
Más allá de cumplir con un requisito administrativo, este proceso representa una oportunidad para que las organizaciones estructuren, midan y comuniquen sus avances en sostenibilidad, un ejercicio cada vez más valorado en los mercados.
Un reconocimiento que impulsa la competitividad
Participar en ELIS no es únicamente aspirar a un reconocimiento; es integrarse a una conversación estratégica sobre el futuro de los negocios. En un entorno donde la sostenibilidad define cada vez más la capacidad de las empresas para atraer inversión, talento y clientes, iniciativas como el Premio ELIS HSBC funcionan como aceleradores de posicionamiento y credibilidad.
Para las compañías líderes en ESG, este tipo de plataformas ofrecen visibilidad, validación externa y la posibilidad de compararse con estándares de alto nivel, pero, sobre todo, permiten consolidar una narrativa de valor que conecta propósito con resultados.
Para aquellas organizaciones que ya están transformando su modelo de negocio o buscan dar el siguiente paso, ELIS representa una oportunidad concreta para demostrar que la sostenibilidad, bien ejecutada, no solo es responsable, sino también rentable y estratégica. La invitación a ser parte está abierta. ¡Participa dando click aquí!
En un entorno donde la responsabilidad social empresarial (RSE) ha pasado de ser un valor agregado a un criterio de decisión para consumidores y comunidades, la declaración no es menor. Cada 23 de abril, México conmemora el Día Nacional de la Responsabilidad Social, una fecha que invita a replantear el papel de las organizaciones en la construcción de una economía más justa, sostenible y centrada en la dignidad humana.
Impulsada por organismos como el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI) y COPARMEX, esta agenda ha evolucionado hacia conceptos más exigentes como el ingreso digno, por encima del mínimo legal y la debida diligencia en derechos humanos, colocando a las empresas frente a un nuevo estándar ético.
En ese contexto, el modelo cooperativo ha cobrado relevancia al priorizar el bienestar colectivo sobre la rentabilidad inmediata. Valladolid Caja Financiera es un ejemplo de ello: su estrategia de responsabilidad social no se limita a acciones aisladas, sino que forma parte de su operación cotidiana y de su vínculo con las comunidades.
“En Valladolid Caja Financiera nuestro modelo cooperativo coloca a las personas en el centro de cada decisión, con una visión enfocada en transformar vidas y fortalecer el tejido social en las regiones donde tenemos presencia”, afirma Erika Arellano Martínez, gerente de recursos humanos de la institución.
Durante 2025, esta visión se tradujo en una de sus apuestas más significativas: la educación como motor de transformación social. La institución destinó más de 15.5 millones de pesos en becas para 4 mil 440 menores ahorradores, además de apoyos adicionales para hijos de colaboradores y programas dirigidos a menores con discapacidad, reforzando un enfoque de inclusión y equidad.
Pero el alcance va más allá de las aulas. A través de programas como +Talentum y el modelo de Educación Dual, la Cooperativa busca cerrar la brecha entre la formación académica y la vida profesional, impulsando a jóvenes a incorporarse al mundo laboral con herramientas reales y experiencia práctica.
La responsabilidad social también se expresa en el territorio. Desde el respaldo a eventos deportivos y culturales hasta la rehabilitación de espacios educativos y de infraestructura comunitaria, las acciones de la institución apuntan a generar entornos más dignos, seguros y cohesionados.
Sin embargo, más allá de las cifras, el fondo del debate sobre la RSE en México radica en su autenticidad. En un escenario donde algunas prácticas pueden percibirse como estrategias de reputación, el reto es demostrar que el compromiso social es estructural y no circunstancial.
En ese sentido, Valladolid Caja Financiera sostiene que su identidad cooperativa le permite actuar desde la cercanía con las personas y no desde una lógica exclusivamente corporativa. La diferencia, sostienen especialistas, radica en que la responsabilidad social deja de ser sólo discurso y evoluciona para ser una de las principales guías en la operación de las instituciones.
Así, en el marco de esta conmemoración, la reflexión se vuelve inevitable: en una economía donde cada vez pesa más el impacto social de las organizaciones, elegir una institución también implica decidir qué tipo de desarrollo se quiere impulsar. “Porque, al final, la responsabilidad social no solo define a las empresas, sino también a las comunidades que ayudan a construir”, concluye Erika Arellano.
Apotex Inc., la empresa farmacéutica más grande de Canadá, anunció la apertura de la convocatoria 2026 de su Fondo de Acceso a la Salud Global (Global Health Access Fund). Esta iniciativa está dirigida a Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) en Latinoamérica que desarrollen proyectos de alto impacto destinados a mejorar la salud materna en comunidades vulnerables de la región.
Con 52 años de historia y casi 30 de presencia en América Latina, Apotex refuerza su compromiso con el bienestar de las mujeres. Esta es la segunda edición del Fondo de Acceso a la Salud Global de Apotex, una iniciativa que actualmente apoya proyectos de salud materna a través de organizaciones no gubernamentales en Canadá, Estados Unidos, India y México.
“Nuestro compromiso es a largo plazo y va más allá de proporcionar medicamentos de alta calidad; se trata de ser un aliado activo en la salud pública”, afirmó André Soresini, vicepresidente y director general de Apotex para Latinoamérica. “Estamos comprometidos con el fortalecimiento del acceso a la atención médica para las mujeres e invertimos en el futuro al apoyarlas a ellas y a la niñez”.
El Fondo de Acceso a la Salud Global de Apotex respalda programas que promueven la equidad en salud y abordan las causas fundamentales de las disparidades sanitarias. El fondo se enfoca en solucionar el acceso desigual a la atención y la baja alfabetización en salud en comunidades con determinantes sociales de salud deficientes, donde la raza, el nivel económico y otros factores constituyen barreras de acceso.
Alcance y financiamiento
La organización seleccionada recibirá $100,000 CAD (aprox. $1,300,000 MXN) para ejecutar un proyecto de un año, con posibilidad de renovación por un segundo año. Las propuestas deben centrarse en áreas prioritarias, como emergencias obstétricas, atención prenatal, parto seguro y capacitación para el personal de salud o parteras en comunidades rurales y de difícil acceso.
“A través del Fondo de Acceso a la Salud Global, buscamos amplificar el alcance de las organizaciones de la sociedad civil que conocen de primera mano los desafíos locales en la defensa de los derechos humanos de las mujeres, como sus derechos a la salud y a los derechos reproductivos”, explicó Adriana Valdés, directora de Asuntos Corporativos para Latinoamérica en Apotex. “Nuestro objetivo es generar un impacto real, cualitativo y medible en el bienestar de las mujeres, acompañándolas en cada etapa de su camino hacia la salud”.
Hay apoyos que se cuantifican en cifras y otros que se viven en momentos: una conversación, una risa compartida, una tarde en la que todo parece, por un instante, volver a la normalidad. Sin embargo, este segundo tipo de ayuda rara vez ocupa un lugar central en la narrativa de la responsabilidad social. Y es ahí donde radica su valor: para quienes atraviesan situaciones complejas, estos gestos pueden ser tan significativos como un respaldo material o económico, al abrir espacios de contención, empatía y esparcimiento que también transforman.
La alianza entre la Fundación Dr. Sonrisas y Corporativo Kosmos, con motivo del Día del Niño (30 de abril), es un ejemplo claro de ello. Mientras que la Fundación Dr. Sonrisas, que se dedica a brindar momentos de felicidad a menores que atraviesan diagnósticos adversos o situaciones difíciles, organizó un evento recreativo con juegos y actividades diseñadas para que los menores pudieran reconectar con su infancia y pasar un momento recreativo, Corporativo Kosmos, líder nacional en servicios de alimentación, a través de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas, se sumó con la donación de alimentos y, sobre todo, con algo igual de valioso: presencia.
Por ello, mediante un voluntariado a favor de la niñez, colaboradores de la compañía participaron en la convivencia, brindando atención, cercanía y tiempo a los niños y sus familias, demostrando que el impacto también ocurre cuando el apoyo se traduce en acompañamiento.
Un día para sentirse niños otra vez: la alianza entre Dr. Sonrisas y Corporativo Kosmos
Fundación Dr. Sonrisas diseñó esta jornada con una intención muy clara: ofrecer a las niñas y niños un respiro dentro de realidades complejas, un momento para jugar, convivir y sentirse parte de un entorno donde la enfermedad o la vulnerabilidad no definen su experiencia.
Desde la operación misma del evento, esta visión se hizo evidente pues, como explica Lidia Sánchez, Directora de Programas de la fundación: “es importante que vuelvan a sentirse niños y que vuelvan a sentirse capaces… buscamos el cómo sí pueden hacer lo que quieren hacer”. Esta afirmación no solo describe una metodología, sino una forma de entender el acompañamiento: habilitar experiencias que reconstruyan la confianza y el sentido de posibilidad.
Paralelamente, el evento también consideró a las familias, en especial a madres, padres y cuidadores, como actores clave que requieren contención emocional y espacios de pausa para poder sostener el día a día. En esa misma línea, Piki Martínez, fundador de Dr. Sonrisas explicó cómo este tipo de encuentros son tan importantes como la medicina, ya que son “una inyección de amor, una inyección de ánimo… donde no solamente los niños, también los papás pueden desconectarse, descansar y llevarse muchas cosas: risas, momentos”. Lo que ocurre en estos espacios, entonces, no es menor: se trata de intervenciones que, aunque no siempre son medibles, inciden directamente en el bienestar emocional de los beneficiarios.
A esta propuesta se sumó Corporativo Kosmos, a través de la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), bajo un modelo de participación que integró lo material con lo humano. Por una parte, la fundación realizó la donación de 300 box lunch para complementar la experiencia de los asistentes con alimentos saludables y deliciosos, en línea con su compromiso con promover la alimentación saludable y suficiente entre quienes más lo necesitan, asegurando así que las familias contaran con opciones nutritivas y de calidad durante la jornada.
Por otra parte, la FPL también impulsó un voluntariado a favor de la niñez, mediante el cual movilizó a colaboradores de Corporativo Kosmos a participar donando su tiempo para convivir directamente con los menores y sus familias durante la celebración. A través de su presencia, juegos, conversaciones y cercanía, los voluntarios se convirtieron en un puente entre la intención institucional y la experiencia vivida, demostrando que el impacto social también ocurre cuando las acciones se traducen en acompañamiento.
Voluntariado a favor de la niñez: el valor de estar presentes
Si algo dejó claro esta alianza es que el acompañamiento a parte de ser un complemento de apoyo social, es uno de sus componentes más significativos. El voluntariado a favor de la niñez organizado por la Fundación Pablo Landsmanas permitió que la ayuda trascendiera la entrega de recursos y se transformara en experiencias compartidas.
Dafna Puszkar, Directora de la FPL, lo explica desde una perspectiva estratégica: “No hay fundación que pueda trabajar sola… se trata de hacer una cadena de ayuda y entre más eslabones hay, mayor es el impacto”. En este caso, esos eslabones se materializaron en personas que decidieron involucrarse activamente, entendiendo que su tiempo y su presencia también generan valor.
La experiencia de los voluntarios confirma esta lógica, tal como ocurrió en el caso de César, colaborador de Corporativo Kosmos, quien expresó emocionado:
“Es la primera vez que vengo a un evento así y estoy fascinado… es muy bonito ver cómo estos esfuerzos logran cosas muy grandes, como la felicidad de los niños”.
Más allá del entusiasmo inicial, este tipo de experiencias tienden a dejar una huella duradera. La convivencia directa rompe barreras, humaniza las problemáticas y genera una conexión que difícilmente se logra desde la distancia, tal como lo expresó Vanessa, otra de las voluntarias de Corporativo Kosmos:
“Creo que la importancia de estos apoyos radica en que así podamos tener en la mira este tipo de situaciones que por la misma dinámica social las vamos haciendo a un lado. Por eso participar en esto ayuda a que estas personas sean visibles y se les pueda entregar la ayuda que necesitan”.
Para las niñas y niños, significa sentirse vistos, escuchados y acompañados; para los voluntarios, implica una reconfiguración de prioridades y una mayor conciencia social. Para la compañía, esta es una forma de activar el propósito corporativo desde las personas, convirtiéndolas en agentes directos de cambio e impulsores de los valores y la visión que promueven.
Acompañar también es transformar
La alianza entre Fundación Dr. Sonrisas y Corporativo Kosmos confirma que el impacto social más significativo no siempre proviene de grandes inversiones, sino de la capacidad de integrar acciones que atiendan tanto lo material como lo emocional.
La donación de alimentos por parte de la Fundación Pablo Landsmanas resolvió una necesidad específica, pero fue el voluntariado a favor de la niñez lo que causó un impacto en el ánimo de los menores y sus familias. Por eso, apostar por el acompañamiento implica entender que este no es un complemento, sino un diferenciador y un recurso estratégico.
Iniciativas como esta demuestran que cuando el propósito corporativo se activa desde las personas, el impacto se vuelve más humano, más tangible y, sobre todo, más duradero pues, al final, lo que permanece no es solo la ayuda recibida, sino la experiencia vivida. Y en ese terreno, pocas acciones tienen tanto peso como aquellas que hacen sentir a alguien acompañado.
La escena de The Devil Wears Prada en la que Emily repite “amo mi trabajo” como un mantra al borde del colapso dejó de ser hace tiempo solo una referencia pop. Hoy funciona como espejo cultural de una generación que ha normalizado jornadas extensas, liderazgos hostiles y el desgaste emocional como precio del éxito. A casi dos décadas del estreno, el inminente regreso de la historia en una secuela reactivó una conversación que va mucho más allá del cine.
Esta vez, la discusión surgió por una declaración de Emily Blunt durante la gira promocional de la película. Su consejo —dejar un empleo que se detesta para buscar algo que apasione— detonó una pregunta más incómoda y profunda: ¿renunciar a un trabajo tóxico es realmente una decisión al alcance de todos? En un contexto marcado por inflación, despidos y mayor incertidumbre laboral, la respuesta parece menos individual y más estructural.
Cuando renunciar a un trabajo tóxico no depende solo de la voluntad
La idea de abandonar un entorno dañino suele plantearse como un acto de valentía personal, pero para millones de personas también está atravesada por renta, deudas, cuidados y supervivencia. Ahí es donde el consejo aspiracional choca con la precariedad. Para muchos trabajadores, renunciar a un trabajo tóxico no es una decisión emocional, sino un cálculo de riesgo.
Las reacciones en redes lo hicieron evidente: no era un rechazo a la búsqueda de bienestar, sino a romantizar elecciones que no siempre existen. Porque si bien la conversación sobre salud mental laboral ha avanzado, la estructura económica sigue imponiendo límites muy concretos a quién puede irse y quién tiene que resistir.
El contexto de 2026 ha intensificado esa tensión. Nuevas olas de despidos, reestructuras y automatización han vuelto más frágil la sensación de seguridad laboral, incluso en sectores tradicionalmente estables. Casos recientes citados en el panorama laboral incluyen recortes en empresas como Workday, Meta, Microsoft y otras tecnológicas que han reducido miles de puestos, reforzando una percepción extendida de incertidumbre. En ese escenario, cambiar de empleo o abandonar uno dañino no siempre parece una ruta viable para todas las personas.
Cultura laboral tóxica: del meme a un problema sistémico
Durante años, la toxicidad laboral fue trivializada bajo narrativas de meritocracia: “ponerse la camiseta”, “aguantar para crecer”, “así es en puestos de alto desempeño”. Pero lo que antes se celebraba como ambición hoy es cuestionado como agotamiento normalizado.
El personaje de Emily en The Devil Wears Prada se convirtió en meme porque miles se reconocieron en él. No por glamour, sino por ansiedad. Esa identificación colectiva revela que la cultura laboral tóxica no es un caso aislado, sino un síntoma de modelos organizacionales que han confundido exigencia con desgaste.
La conversación actual también expone un cambio cultural: nuevas generaciones no están aceptando tan fácilmente que el éxito implique deterioro emocional. Eso ha obligado a revisar prácticas de liderazgo, bienestar y condiciones laborales desde otro ángulo.
¿Renunciar a un trabajo tóxico o transformar el trabajo?
El debate suele plantearse en términos individuales: irse o quedarse. Pero esa dicotomía es limitada. La pregunta también debería ser por qué tantos espacios siguen expulsando talento por ambientes insostenibles.
Hablar de renunciar a un trabajo tóxico no debería ocultar otra discusión más relevante: la responsabilidad de las organizaciones para no producir esos entornos. Desde cargas excesivas hasta jefaturas abusivas, muchas dinámicas no son accidentes culturales, sino decisiones de gestión.
Aquí emerge una tensión importante para empresas y liderazgos: el problema no se resuelve solo invitando a las personas a irse si algo les hace daño, sino construyendo culturas donde no tengan que elegir entre estabilidad y dignidad.
El mercado laboral cambió y el consejo también necesita matices
Hay una razón por la que el comentario de Emily Blunt generó tanto ruido: tocó una herida contemporánea. En otra coyuntura, “sigue tu pasión” podía leerse como inspiración. Hoy, en un mercado tensionado, también puede sonar desconectado. Eso no invalida el fondo del mensaje. Hay valor en recordar que ningún empleo debería exigir la renuncia a uno mismo. Pero el bienestar laboral no puede pensarse sin hablar de salarios dignos, redes de protección, movilidad y condiciones materiales.
Quizá la verdadera enseñanza no sea “deja tu trabajo mañana”, sino reconocer cuándo un empleo erosiona más de lo que sostiene, y entender que buscar alternativas —aunque sea gradualmente— también es una forma de cuidado.
Una conversación que interpela a la responsabilidad social
Desde una mirada de responsabilidad social, el debate no debería quedarse en si Emily Blunt tiene razón o no. Lo relevante es lo que la reacción colectiva revela: el trabajo sigue siendo un espacio donde bienestar y desigualdad conviven de manera incómoda. Hablar de renunciar a un trabajo tóxico también obliga a preguntarse qué tan responsables son las empresas frente a los factores que empujan a una persona al burnout o la resignación. La conversación conecta con derechos laborales, salud mental, productividad sostenible y ética corporativa.
Desde esta perspectiva, no se trata de romantizar la renuncia ni de glorificar la resistencia. Se trata de reconocer que una cultura laboral saludable no es solo un beneficio organizacional, sino una dimensión de sostenibilidad social. Y eso cambia la discusión: deja de ser un dilema personal para convertirse en una conversación sobre diseño del trabajo.
En ese sentido, la postura más razonable quizá no sea elegir entre “aguanta” o “vete”, sino asumir que las organizaciones tienen una corresponsabilidad en evitar que esa sea la única disyuntiva.
La polémica abierta por Emily Blunt no gira realmente en torno a un consejo de celebridad, sino a una pregunta de época: ¿quién puede darse el lujo de elegir su bienestar sin poner en riesgo su estabilidad? Allí está el centro del debate. Porque más que discutir si se debe o no renunciar, la conversación urgente es cómo construir entornos donde sobrevivir no implique soportar toxicidad para conservar un ingreso. Y esa discusión, inevitablemente, también es social.
Las relaciones entre crimen organizado, instituciones públicas y gobernabilidad volvieron a colocarse bajo tensión tras una nueva ofensiva judicial de Estados Unidos. Esta vez, el foco está en Sinaloa, donde el gobernador Rubén Rocha Moya fue incluido en una investigación del Departamento de Justicia estadounidense por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, en un caso que eleva el tono de las acusaciones por narcotráfico a un nivel político sin precedentes.
Más allá del impacto diplomático, el caso abre preguntas profundas sobre legalidad, confianza pública y rendición de cuentas. No se trata solo de una acusación contra un funcionario en activo, sino de una narrativa que conecta presunta protección institucional, redes criminales y una investigación que, según autoridades estadounidenses, se ha ido construyendo durante años. Las acusaciones por narcotráfico colocan así a Sinaloa en el centro de una discusión que rebasa fronteras.
Acusaciones por narcotráfico apuntan a presunta red de protección política
De acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Rocha Moya y otros funcionarios y ex funcionarios habrían conspirado con líderes del Cártel de Sinaloa para facilitar el tráfico de narcóticos hacia territorio estadounidense a cambio de apoyo político y sobornos. La dimensión del señalamiento no radica solo en el cargo presentado, sino en la presunta estructura de colaboración descrita por los fiscales.
La acusación sostiene que integrantes de Los Chapitos habrían contribuido a la llegada de Rocha Moya al poder mediante intimidación contra adversarios políticos. Ya en funciones, el gobernador habría sostenido reuniones con integrantes del grupo criminal y ofrecido protección a sus operaciones, según la narrativa judicial presentada en Nueva York.
El caso fue anunciado por el Fiscal Federal del Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, y por la DEA, que encabeza una investigación de largo alcance. La causa quedó asignada a la jueza Katherine Polk Failla y se suma a una serie de procesos abiertos desde 2023 relacionados con la misma organización criminal.
Las acusaciones por narcotráfico escalan más allá del gobernador
El expediente no se limita al mandatario sinaloense. Nueve personas más fueron acusadas, entre ellas el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez; el senador Enrique Inzunza; y otros perfiles vinculados con áreas de seguridad, procuración de justicia y administración pública.
Uno de los señalamientos más graves involucra al subprocurador estatal Dámaso Castro Zaávedra, quien presuntamente habría recibido pagos mensuales del cártel a cambio de filtrar información y proteger a sus integrantes. La acusación plantea, así, una presunta infiltración institucional que rebasa responsabilidades individuales.
El caso de Juan Valenzuela Millán, excomandante policial, elevó aún más la gravedad del expediente. Se le atribuyen cargos adicionales por el secuestro y asesinato de una fuente confidencial de la DEA y un familiar, en hechos que, de confirmarse, mostrarían cómo estas acusaciones por narcotráfico también tocan dimensiones de violencia contra quienes colaboran con investigaciones internacionales.
Un caso que pone presión sobre instituciones y cooperación bilateral
El impacto del caso no es solo judicial. También reabre el debate sobre la fragilidad institucional frente al crimen organizado y sobre los límites de la cooperación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad. Cuando las acusaciones alcanzan a autoridades electas y mandos de seguridad, la conversación cambia de escala.
Para especialistas, este tipo de procesos también ponen a prueba la legitimidad de las instituciones. Las investigaciones pueden convertirse en un punto de inflexión: o fortalecen mecanismos de rendición de cuentas o profundizan la desconfianza ciudadana si no hay claridad, debido proceso y respuestas institucionales sólidas.
La acusación, además, llega en un contexto donde la discusión sobre gobernanza, corrupción y captura institucional tiene una creciente dimensión internacional. No es casual que estas acusaciones por narcotráfico generen atención más allá del ámbito penal: también interpelan al sistema político.
Sinaloa bajo una narrativa que rebasa el expediente judicial
El caso se suma a más de 30 imputados vinculados al Cártel de Sinaloa procesados en el mismo distrito desde 2023, lo que refuerza la idea de una estrategia sostenida por parte de autoridades estadounidenses. No se presenta como un hecho aislado, sino como parte de una investigación más amplia.
En ese contexto, las acusaciones contra Rocha Moya adquieren un peso simbólico mayor. Colocan nuevamente a Sinaloa en una narrativa global asociada con crimen organizado, pero también con el desafío de demostrar fortaleza institucional frente a señalamientos de esta magnitud.
Aunque los acusados permanecen en México y el proceso apenas comienza, el caso ya abrió una discusión inevitable sobre responsabilidad pública, presunción de inocencia y el costo social de cualquier posible colusión entre poder político y estructuras criminales.
Más allá del desenlace judicial, el caso marca un momento de alta tensión para la relación entre justicia, política y seguridad en la región. Las acusaciones por narcotráfico contra un gobernador en funciones no son un episodio menor: son un recordatorio de que la integridad institucional sigue siendo un terreno en disputa.
En una época en la que la confianza pública es un activo crítico, este proceso también deja una pregunta de fondo: cómo responden los Estados cuando las sospechas alcanzan a quienes deberían garantizar legalidad. La respuesta, más que jurídica, podría ser una prueba de gobernabilidad.
Durante años, las cadenas de suministro globales se construyeron bajo una lógica de eficiencia: reducir costos, acelerar tiempos y responder a una demanda cada vez más volátil. Pero esa arquitectura, diseñada para operar al límite, hoy enfrenta tensiones para las que no fue preparada. Sequías, olas de calor, interrupciones logísticas y crisis sanitarias están revelando que las amenazas a la cadena de suministro no provienen únicamente de factores comerciales, sino también de riesgos sistémicos profundamente conectados.
Cada vez resulta más claro que la resiliencia económica no puede entenderse sin hablar de salud y clima. Lo que antes parecían agendas paralelas hoy convergen en un mismo punto crítico: la capacidad de sostener producción, empleo y bienestar en contextos de disrupción. Desde esta perspectiva, las amenazas a la cadena de suministro no son un escenario futuro, sino una condición presente que está reconfigurando la conversación sobre sostenibilidad y continuidad operativa.
Cuando el clima y la salud dejan de ser riesgos separados
De acuerdo con un artículo de Sustainability Mag, las señales se acumulan en múltiples geografías. Inundaciones que paralizan puertos, calor extremo que reduce horas seguras de trabajo, enfermedades transmitidas por vectores que afectan comunidades productivas completas. No son eventos aislados, sino síntomas de una presión estructural que expone vulnerabilidades largamente ignoradas.
El problema es que muchas cadenas globales crecieron sin integrar plenamente variables como protección social, acceso a servicios médicos o adaptación climática. Esa desconexión comienza a cobrar factura. Cuando una región productiva enfrenta crisis sanitaria y estrés climático al mismo tiempo, el impacto trasciende a proveedores: se convierte en una amenaza para industrias enteras.
En Davos, líderes empresariales y sociales han insistido en que la salud de la fuerza laboral ya no puede considerarse un tema periférico. Es un componente de continuidad económica. Y esa visión está modificando la manera en que se entiende el riesgo corporativo.
Amenazas a la cadena de suministro: la fragilidad detrás de la eficiencia
La eficiencia ha sido una ventaja competitiva, pero también una fuente de fragilidad. Modelos “just in time” o redes de abastecimiento altamente concentradas funcionan bien en estabilidad, pero se vuelven vulnerables frente a shocks climáticos o crisis sanitarias prolongadas.
A ello se suman brechas profundas en acceso a salud. Miles de millones de personas aún enfrentan barreras para recibir atención esencial, y esa realidad tiene efectos directos en productividad, ausentismo, rotación laboral y capacidad de respuesta comunitaria. Cuando los trabajadores no cuentan con sistemas de apoyo resilientes, la cadena completa se debilita.
Diversos análisis sobre riesgos laborales ya ubican el aumento de costos sanitarios, la escasez de talento y la exposición climática como factores estratégicos. Bajo ese panorama, las amenazas a la cadena de suministro dejan de ser una discusión logística para convertirse en una discusión social, económica y ambiental.
La exposición climática de la fuerza laboral redefine el riesgo
Casi siete de cada diez trabajadores en el mundo están expuestos a riesgos asociados al clima. Esa cifra cambia la conversación. Ya no se trata solo de proteger activos físicos, sino de proteger a las personas que sostienen la operación.
El calor extremo puede disminuir capacidad laboral; inundaciones interrumpen movilidad y acceso a servicios; los cambios epidemiológicos elevan presiones sobre sistemas de salud ya frágiles. Todo ello erosiona productividad, afecta comunidades proveedoras y multiplica costos invisibles para las empresas.
Además, la cobertura financiera frente a pérdidas climáticas sigue siendo insuficiente. Cuando menos de la mitad de esos daños está asegurada, la exposición se traslada a economías locales, familias trabajadoras y cadenas globales. Esa es una dimensión crítica que muchas estrategias de sostenibilidad apenas comienzan a incorporar.
Amenazas a la cadena de suministro también son desafíos de justicia social
Hablar de resiliencia sin hablar de desigualdad deja fuera una parte central del problema. Las regiones más vulnerables al clima suelen coincidir con mayores carencias en infraestructura sanitaria, protección laboral y financiamiento para adaptación.
Eso significa que las amenazas a la cadena de suministro también tienen una dimensión de justicia social. Porque cuando proveedores pequeños, trabajadores informales o comunidades agrícolas absorben desproporcionadamente los impactos, el riesgo no desaparece: se desplaza.
Este enfoque está empujando a repensar la debida diligencia. Ya no basta con revisar emisiones o trazabilidad. Hoy comienza a ganar fuerza una mirada que integra salud, derechos laborales y adaptación como parte de una misma ecuación de sostenibilidad.
Replantear la salud como infraestructura estratégica
Uno de los cambios más relevantes es entender la salud de la fuerza laboral no como gasto, sino como infraestructura crítica. Ese giro puede parecer conceptual, pero tiene implicaciones profundas para las decisiones de inversión.
Empresas, aseguradoras y gobiernos exploran mecanismos como seguros paramétricos, modelos compartidos de atención primaria y soluciones de financiamiento preventivo. Más que medidas de bienestar, empiezan a verse como herramientas de adaptación.
La lógica es clara: cadenas de suministro más resilientes dependen de ecosistemas saludables. Y eso exige invertir no solo en tecnología o diversificación de proveedores, sino también en capacidades comunitarias que permitan absorber crisis.
De la reacción a la resiliencia sistémica
Durante mucho tiempo, la gestión de riesgos operó de forma reactiva: responder al desastre, ajustar procesos y seguir adelante. Pero la convergencia entre clima y salud exige otro marco. Uno sistémico.
Eso implica reconocer que la resiliencia no se construye únicamente dentro de una empresa, sino en toda la red que la sostiene. Proveedores, territorios, trabajadores y sistemas públicos forman parte del mismo entramado.
En ese contexto, las empresas que integren adaptación climática con bienestar laboral probablemente no solo mitigarán disrupciones, sino que fortalecerán competitividad, reputación e impacto social en el largo plazo.
Una nueva agenda para las cadenas de valor
Lo que está en juego no es solo evitar interrupciones. Es redefinir qué significa una cadena de suministro sostenible en un entorno marcado por volatilidad climática y brechas sociales persistentes. Esa discusión ya dejó de ser teórica.
Las organizaciones más avanzadas empiezan a entender que gestionar las amenazas a la cadena de suministro pasa por invertir en salud, fortalecer comunidades y asumir que la adaptación es parte del modelo de negocio, no un complemento.
Las crisis climáticas y las desigualdades en salud están revelando una verdad incómoda: muchas cadenas globales fueron diseñadas para rendir, no necesariamente para resistir. Y en un contexto de disrupciones cada vez más frecuentes, esa diferencia importa. Mucho.
La oportunidad está en convertir esa vulnerabilidad en una agenda de transformación. Porque construir resiliencia hoy no solo implica asegurar insumos o diversificar proveedores; implica reconocer que el bienestar humano y la estabilidad climática son también infraestructura económica. Y quizás ahí reside la respuesta más sólida frente a los riesgos del futuro.
Por más avanzada que parezca una civilización, la naturaleza sigue recordándonos que su fuerza está por encima de cualquier frontera, infraestructura o desarrollo humano. Huracanes, terremotos, inundaciones e incendios forestales son fenómenos capaces de transformar paisajes enteros en cuestión de horas y de poner en pausa la vida cotidiana de millones de personas. Cuando un desastre natural ocurre, no hay ciudad, economía o tecnología que permanezca completamente intacta.
Sin embargo, estas tragedias también revelan otro rostro profundamente humano: la solidaridad. En medio de viviendas destruidas, caminos bloqueados y familias desplazadas, emergen redes de apoyo que permiten reconstruir no sólo espacios físicos, sino también esperanza.
Ante desastres naturales 7 fundaciones empresariales se han convertido en uno de los actores más relevantes para responder a esas emergencias, debido a su capacidad para coordinar recursos, movilizar personal y activar cadenas de suministro, todo lo cual permite ampliar significativamente el apoyo en desastres naturales y las posiciona como aliadas imprescindibles en momentos de enorme vulnerabilidad.
¿Cómo es que ante desastres naturales 7 fundaciones empresariales pueden hacer la diferencia?
La relevancia de las fundaciones empresariales durante una emergencia va mucho más allá del número de personas beneficiadas. Estas organizaciones cuentan con estructuras operativas, experiencia administrativa y redes logísticas que les permiten actuar con rapidez cuando cada hora puede marcar la diferencia entre la seguridad y el riesgo para una comunidad afectada.
Mientras que muchas instituciones enfrentan desafíos para coordinar suministros o acceder a regiones dañadas, las fundaciones vinculadas al sector empresarial suelen disponer de transporte, centros de distribución, alianzas estratégicas y equipos especializados capaces de movilizar ayuda hacia lugares de difícil acceso. Esa combinación de capacidad operativa y visión social permite que alimentos, medicinas, materiales de reconstrucción y artículos de primera necesidad lleguen a quienes más los necesitan.
Además, estas organizaciones no sólo responden a la emergencia inmediata, sino que muchas desarrollan esquemas de reconstrucción y fortalecimiento comunitario que extienden su impacto durante meses e incluso años después del desastre. Por ello, se han convertido en piezas estratégicas dentro del ecosistema de apoyo en desastres naturales en México.
Aunque existen muchas organizaciones que brindan apoyo en estos contextos, algunas de las fundaciones empresariales más destacadas en esta materia son las que te presentamos a continuación.
Frente a los desastres naturales 7 fundaciones empresariales destacan por su labor:
1. Fundación Gigante
Fundación Gigante ha convertido la atención a desastres en uno de los pilares más claros de su estrategia social. Lo relevante de su modelo es que la ayuda no se entiende únicamente como donación inmediata, sino como acompañamiento integral para la recuperación de personas y comunidades afectadas. Esa visión ha permitido que la fundación fortalezca su presencia como uno de los referentes nacionales en materia de atención humanitaria en desastres naturales.
Por ejemplo, tras el impacto del huracán Otis en 2023, Fundación Gigante desplegó una intervención que benefició a 187 colaboradores afectados, mediante una inversión superior a 6 millones 400 mil pesos. Este apoyo incluyó la entrega de 3 mil 490 despensas; más de 800 muebles, entre comedores, refrigeradores, colchones y lavadoras; más de 2 mil 100 láminas para techos y 34 tinacos, además de diversos materiales de construcción y la reconstrucción de seis viviendas.
A ello se suma su participación en Multiplicando Alegrías, una alianza que ya ha hecho posible la reconstrucción de 12 de las 16 escuelas de Acapulco y Coyuca de Benítez que ayudará a rehabilitar esta iniciativa. Sin duda, estos impactos colocan a Fundación Gigante como una de las organizaciones empresariales con mayor compromiso en la recuperación comunitaria posterior a fenómenos naturales.
2. Fundación Carlos Slim
Uno de los ejemplos más visibles de atención estructurada ante emergencias es Fundación Carlos Slim. Tras el devastador paso del huracán Otis en Acapulco y localidades cercanas, la organización activó una respuesta coordinada junto con Fundación Telmex Telcel y Fundación Inbursa para atender de forma inmediata las necesidades humanitarias y de salud de la población.
Su estrategia combinó ayuda directa con esquemas de coinversión social. Por cada peso donado por miles de ciudadanos, Fundación Inbursa aportó dos pesos adicionales, multiplicando así el alcance de la asistencia y fortaleciendo el apoyo en desastres naturales mediante mecanismos de corresponsabilidad.
Los resultados reflejan la magnitud de su intervención. La fundación participó en la limpieza y remoción de cientos de toneladas de escombros, acumulando más de 21 mil 450 horas dedicadas a estas tareas. Además, aplicó 40 toneladas de cal en espacios públicos para labores de sanitización y fumigó más de 30 mil hectáreas para reducir riesgos sanitarios asociados con dengue y fauna nociva.
La acción de la organización no se limitó a la fase de emergencia. La Fundación Carlos Slim también impulsó la rehabilitación educativa y habitacional mediante la reconstrucción de 55 escuelas, la terminación de 20 viviendas nuevas, seis rehabilitaciones concluidas y decenas de obras adicionales en proceso, consolidando así un modelo de intervención de largo plazo.
3. Fundación BBVA
Fundación BBVA ha desarrollado un esquema de ayuda humanitaria basado en la preparación anticipada y la coordinación institucional. En alianza con la Secretaría de la Defensa Nacional y Fundación Televisa, mantiene inventarios de despensas disponibles para responder de forma inmediata cuando se activa el Plan DN-III (Plan de Auxilio a la Población Civil en Casos de Desastre) o alguna otra declaratoria de emergencia.
La fortaleza de este modelo radica en que combina suministro alimentario, logística militar y capacidad financiera. Las despensas diseñadas por la fundación están pensadas para alimentar de forma balanceada a familias de cuatro integrantes durante cinco días, mientras que la SEDENA asegura el resguardo y distribución.
Durante 2024, Fundación BBVA realizó entregas relevantes tras el huracán John y el huracán Nadine. Tan sólo en Guerrero distribuyó 3 mil despensas, mientras que para Oaxaca entregó mil 200 despensas y mil kits de higiene.
El impacto acumulado al final de este año alcanzó 32 mil 800 beneficiarios directos, 7 mil 200 despensas entregadas y más de 43 toneladas de alimentos distribuidas, acompañadas por una inversión superior a 2.9 millones de pesos. Estas cifras la posicionan como un actor de alta capacidad operativa en emergencias.
La ayuda a las comunidades más afectadas por #Otis sigue. En conjunto con Fundación Televisa y la Secretaría de la Defensa Nacional, hemos apoyado a 52 mil habitantes en Guerrero con 11,200 despensas, 2,000 kits de higiene, un total de 67.2 toneladas de alimentos. pic.twitter.com/fcENlsMUfd
Fundación Coppel entiende que la atención oportuna puede modificar el destino de comunidades enteras. Su estrategia parte de una premisa clara: los desastres naturales amplían desigualdades preexistentes y pueden convertirse en obstáculos permanentes para la movilidad social cuando la ayuda no llega a tiempo.
Por ello, la organización trabaja bajo un modelo de respuesta rápida que busca mitigar daños y acompañar a las regiones afectadas desde las primeras etapas de la emergencia. Su operación se apoya en alianzas con organizaciones especializadas que permiten identificar fenómenos, localizar comunidades vulnerables y canalizar asistencia.
El alcance logrado es significativo, pues Fundación Coppel ha apoyado a más de 60 mil personas afectadas por distintas contingencias, desde huracanes hasta inundaciones y terremotos. No obstante, más allá del volumen de ayuda, destaca su capacidad para estructurar procesos que abarcan desde la identificación del riesgo hasta la intervención directa, fortaleciendo así la resiliencia de las comunidades más vulnerables.
5. Fundación Walmart
Fundación Walmart opera mediante el pilar Apoyo en Situaciones Emergentes, un esquema diseñado para canalizar ayuda inmediata y organizada cuando ocurre una contingencia.
La organización aprovecha la experiencia logística de Walmart y su Centro de Continuidad de Operaciones, que funciona las 24 horas del día durante todo el año. Este sistema permite identificar, clasificar y responder rápidamente ante emergencias que afectan tanto operaciones comerciales como comunidades.
Su capacidad diferencial radica en los recursos que puede movilizar en campo: generadores portátiles, combustible, camiones y personal operativo preparado para responder a crisis.
Gracias a esa infraestructura, Fundación Walmart ha logrado consolidarse como un actor de respuesta temprana, particularmente valioso cuando el acceso a suministros básicos resulta limitado o las cadenas tradicionales de distribución se encuentran interrumpidas.
6. Fundación Grupo México
Mediante su eje de Apoyo en Contingencias, Fundación Grupo México ha desarrollado acciones dirigidas a responder con rapidez y eficacia ante emergencias y crisis de diversa naturaleza.
La fundación destacó particularmente por su participación durante los sismos de 2017 en Oaxaca y Ciudad de México, así como por las acciones desplegadas durante la contingencia sanitaria por COVID-19. Estas intervenciones muestran que su visión de emergencia contempla tanto fenómenos naturales como crisis de alcance social y sanitario.
La organización sostiene que mejorar la calidad de vida de los mexicanos implica estar presente cuando las comunidades atraviesan situaciones de riesgo extremo. Su disposición para actuar de manera inmediata convierte a Fundación Grupo México en un aliado importante dentro del entramado empresarial que fortalece la respuesta humanitaria nacional.
7. Fundación Chedraui
Fundación Chedraui cuenta con una trayectoria histórica en atención a personas afectadas por desastres naturales. Su intervención suele combinar apoyo económico y entrega de artículos esenciales como alimentos, medicamentos, productos de higiene y limpieza.
La organización también ha participado en acciones de reparación y reconstrucción de viviendas, incluyendo mobiliario y artículos para el hogar, reconociendo que la recuperación no termina cuando cesa la emergencia inmediata.
Uno de sus casos más representativos ocurrió tras el huracán Grace en 2021. Ante las severas inundaciones registradas en Veracruz, principalmente en Poza Rica y Xalapa, la fundación destinó más de 3 millones de pesos para apoyar a 14 mil 462 damnificados.
Este tipo de intervenciones evidencian cómo el sector empresarial puede responder con rapidez y alcance territorial cuando la magnitud del desastre rebasa las capacidades ordinarias de atención.
Las familias afectadas por el huracán Otis en Acapulco aún nos necesitan 👊. Por ello, las acciones de Fundación Chedraui no se detienen. pic.twitter.com/1m6P6Aw9Je
Los desastres naturales seguirán siendo una realidad imposible de evitar por completo, pero la manera en que las sociedades responden a ellos puede transformar profundamente sus consecuencias. En México, las fundaciones empresariales han demostrado que la ayuda organizada, profesional y estratégica puede salvar vidas, acelerar procesos de recuperación y devolver estabilidad a miles de familias.
En ese panorama, organizaciones como Fundación Carlos Slim o Fundación Gigante destacan por la profundidad y continuidad de sus intervenciones. Mientras unas aportan infraestructura, salud y reconstrucción masiva, otras fortalecen la recuperación comunitaria mediante vivienda, escuelas y acompañamiento directo. Su labor confirma que, en los momentos de mayor necesidad, la solidaridad respaldada por capacidad operativa se convierte en una de las fuerzas más poderosas para reconstruir esperanza y futuro.
Entre los diagnósticos que más trastocan la vida de niñas y niños mexicanos se encuentran la discapacidad, el cáncer y el autismo, pues, además de los retos médicos y emocionales que implican, muchas veces también representan dificultades económicas, sociales y de acceso a servicios básicos como la alimentación, la educación o la atención especializada. Es por ello que el apoyo a infancias con discapacidad y otros padecimientos complejos resulta indispensable para construir entornos más dignos e incluyentes.
Consciente de esta realidad y en línea con su misión de apoyar a los grupos más vulnerables del país mediante acciones que contribuyan a mejorar su acceso a la alimentación, la salud y la educación,Corporativo Kosmos, líder nacional en servicios de alimentación, a través de su brazo solidario, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), se unió aFundación Teletón para celebrar el Día del Niño (30 de abril) junto a menores con discapacidad, cáncer y autismo atendidos en el Centro de Rehabilitación Teletón Ciudad de México.
La alianza permitió crear una jornada llena de alegría, convivencia y acompañamiento para decenas de familias que diariamente enfrentan desafíos físicos, emocionales y económicos y, más allá del festejo, la iniciativa se convirtió en una muestra de cómo la colaboración entre empresas y organizaciones sociales puede generar espacios de inclusión y bienestar para quienes más lo necesitan.
Corporativo Kosmos brinda apoyo a infancias con discapacidad mediante alimentación y acompañamiento
Como parte de esta celebración, la Fundación Pablo Landsmanas realizó la donación de 300 box lunch para niñas y niños atendidos por Teletón y sus familias, con el objetivo de contribuir a que pudieran disfrutar de una alimentación nutritiva durante el evento. La iniciativa buscó demostrar que la comida también puede convertirse en una experiencia de cuidado, cercanía y bienestar para las infancias.
Para la FPL, este tipo de acciones forman parte de su compromiso con impulsar una alimentación digna y saludable para sectores vulnerables. Dafna Puszkar, directora de la Fundación, destacó que decidieron sumarse a la celebración porque los menores con este tipo de diagnósticos “necesitan una alimentación sana y decidimos apoyar este día con alimentos sanos y saludables”.
Además, el impacto de este apoyo alimentario resulta especialmente significativo si se considera que muchas de las familias atendidas por Teletón enfrentan dificultades económicas que incluso les impiden cubrir gastos básicos. Edna Ortiz, procuradora de fondos de Teletón, explicó con claridad cómo un donativo de este tipo puede hacer una diferencia real en la vida cotidiana de las personas beneficiadas:
“Familias que a veces ni siquiera tienen para desayunar, ni tienen para comer, entonces el hecho de que nosotros les podamos brindar un alimento gracias a su ayuda, hace toda la diferencia”.
La especialista también señaló que este tipo de alianzas ayudan a aliviar, aunque sea por un momento, la carga emocional y económica que enfrentan diariamente las familias cuidadoras. “Tener aliados que se quieran sumar para consentir a nuestros niños, para sacarles una sonrisa y alivianar un poco el día a día que llevan, la verdad es un regalazo”, afirmó.
En ese sentido, para Teletón contar con aliados como la Fundación Pablo Landsmanas resulta fundamental para ampliar el alcance de sus acciones y generar un mayor impacto social. Dafna subrayó que trabajar de la mano con organizaciones con una trayectoria como la de Teletón fortalece el compromiso social de Corporativo Kosmos y permite atender de manera más integral las necesidades de estas poblaciones y destacó cómo “sumando esfuerzos somos más fuertes”.
Un espacio seguro de inclusión y bienestar para las familias
Además del apoyo alimentario, la alianza entre la Fundación Pablo Landsmanas y Teletón permitió crear un espacio donde niñas, niños y cuidadores pudieron disfrutar de una jornada de convivencia, juego y esparcimiento en un entorno seguro y accesible, ya que para muchas familias que viven con discapacidad, cáncer o autismo, acceder a este tipo de actividades recreativas suele resultar complicado debido a los gastos médicos, de transporte o cuidados especializados que enfrentan diariamente.
Por ello, este tipo de iniciativas no solo generan momentos de alegría, sino también espacios donde las familias pueden sentirse acompañadas, escuchadas y libres de prejuicios. Marifer Hernández, promotora de obras generadoras de Teletón, destacó que el acompañamiento humano es tan importante como cualquier apoyo material pues “lo primero es que sientan que no están solos y ya después todo lo material que podamos darles”, expresó.
La celebración también permitió reforzar mensajes de inclusión y sensibilización entre los asistentes y voluntarios. Para Edna Ortiz, este tipo de actividades ayudan a construir una sociedad más abierta y empática hacia las personas con discapacidad y otros diagnósticos complejos. “La meta es generar que México se vuelva más inclusivo”, afirmó, al explicar que estas alianzas ayudan a que las infancias puedan convivir en espacios públicos sin ser excluidas o discriminadas.
Esta perspectiva evidencia cómo el apoyo a infancias con discapacidad cobra aún más relevancia cuando se entiende que muchas veces las barreras sociales pesan tanto como las económicas. Por ello, acciones como esta buscan no solo atender necesidades inmediatas, sino también contribuir a construir comunidades más sensibles e incluyentes.
Asimismo, la colaboración entre ambas organizaciones permitió recordar que la alimentación es un derecho fundamental para el desarrollo infantil. Desde la Fundación Pablo Landsmanas señalaron que garantizar comida nutritiva para niñas y niños vulnerables representa una responsabilidad social prioritaria y una forma concreta de generar bienestar a largo plazo.
Una alianza que alimenta sonrisas
La colaboración entre Corporativo Kosmos y Teletón demuestra que las alianzas entre empresas y organizaciones sociales pueden convertirse en motores reales de cambio para las poblaciones más vulnerables. Más allá de la donación de alimentos, la iniciativa permitió brindar acompañamiento, inclusión y momentos de felicidad a familias que diariamente enfrentan retos complejos relacionados con la salud y la economía.
A través de acciones como esta, Corporativo Kosmos reafirma su compromiso con el apoyo a infancias con discapacidad, cáncer y autismo, impulsando iniciativas que colocan el bienestar humano en el centro. En un país donde miles de familias aún enfrentan carencias alimentarias y barreras de inclusión, sumar esfuerzos para generar espacios dignos, seguros y llenos de empatía puede marcar una diferencia profunda en la vida de quienes más lo necesitan.
¿Cómo le hablas al consumidor de tu impacto sostenible sin aburrirlo? ¿Cómo logras esa magia con marketing digital? Hoy te mostramos 3 lecciones de Pedigree comunicando responsabilidad corporativa con marketing digital ¡Muy perro!
Seamos francos: nadie, salvo quienes trabajen en responsabilidad corporativa o sostenibilidad, tomará un informe anual de una marca para conocer sus impactos positivos en el planeta y la comunidad, NADIE. Esos informes están hechos para otros grupos de interés: inversionistas, accionistas, prensa especializada y reguladores.
Entonces, ¿cómo le comunicas al consumidor tu impacto sostenible sin que parezca que le das una píldora para dormir?
3 lecciones de Pedigree al comunicar responsabilidad corporativa
Hace un par de años tengo una perrita —no porque fuera mi voluntad, sino porque, como muchos, cedemos a las peticiones de nuestros hijos— y desde entonces me volví target de todas las marcas de productos para mascotas… y el algoritmo en mis redes sociales ya se dio cuenta.
Con más de 15 años en marketing digital, siempre tengo los ojos abiertos a cómo las marcas se comunican. Y ayer, un video de Pedigree me atrapó. Más adelante te lo muestro. Prometido.
Verlo despertó mi curiosidad de mercadólogo: ¿qué más estaba haciendo la marca y cómo lo comunicaba?
3 acciones responsables de Pedigree y cómo las comunican con digital
Tres acciones en particular me llamaron la atención, no solo por lo que son, sino por cómo las están comunicando y los resultados que están logrando.
1. Programa «Pedigree Adóptame» y donación de alimento
Es el programa de responsabilidad corporativa más longevo y reconocido de la marca en el país, que funciona como un puente entre albergues y familias.
Resultados: Ha facilitado más de 83,000 adopciones exitosas en México.
Apoyo a albergues: Han donado más de 6,650 toneladas de alimento, asegurando que los perros en espera de un hogar tengan una nutrición profesional sin costo para los refugios. ¡Son más de 19 millones de platos de comida!
¿Cómo lo comunican?
¡Tienen un sitio completo solo para ello! Pedigree Adóptame. A través de él puedes adoptar a un nuevo integrante para tu familia o registrar un albergue, de modo que la estrategia es capicúa.
Además tiene información sobre por qué adoptar, tips y cuidados, así como un listado enorme de albergues.
Y sí, para usarlo es necesario registrarse, con lo que la marca obtiene tus datos… ¡lo cual NO es malo, mi gente! Así funciona el marketing digital. Dejemos de rasgarnos las vestiduras.
A ello suman infografías como esta en sitio y múltiples campañas en redes sociales para que el público también participe sintiéndose parte del esfuerzo.
2. Control poblacional
Esta es quizás su acción social más relevante. En marzo de 2026, la marca celebró un hito histórico: haber evitado, a través de sus jornadas de esterilización, que 35 millones de perros y gatos nazcan en situación de calle.
Impacto: Han realizado más de 497,000 esterilizaciones desde 2008.
Por qué importa: Ataca la raíz del problema del abandono en México, donde se estima que existen cerca de 28 millones de animales sin hogar.
A diferencia de otras marcas que solo donan alimento, Pedigree financia y organiza infraestructura médica para comunidades vulnerables:
Unidades Móviles: Clínicas itinerantes que viajan a zonas donde el acceso a servicios veterinarios es limitado o inexistente.
Jornadas Gratuitas: Eventos masivos de esterilización sin costo para los dueños, enfocándose en perros con hogar y perros rescatados.
Capacitación: Apoyan la formación de veterinarios locales en técnicas de cirugía de mínima invasión para que las recuperaciones sean más rápidas.
¿Cómo lo comunican?
Esta información se actualiza constantemente en sus redes sociales y en el sitio oficial de Mars Petcare México.
3. Manufactura con energía 100% eólica
A nivel ambiental, Pedigree ha logrado que toda su producción en México sea limpia. Desde hace varios años, el 100% de la energía eléctrica utilizada en sus plantas mexicanas proviene del viento.
Origen: La energía se genera en el parque eólico de Dzilam Bravo, Yucatán.
Impacto: Esto reduce drásticamente la huella de carbono de cada bolsa de alimento que llega a las tiendas, alineándose con su meta global de cero emisiones netas para 2050.
¿Cómo lo comunican?
Aquí va el video que me atrapó desde el principio, y que me parece jocoso, interesante, corto y al grano. Justo como se debe comunicar la sostenibilidad al consumidor.
Así que para decirlo en términos perrunos… ¡guau! ¡Qué bien lo está haciendo Pedigree en el marketing de reputación! Buen uso de sus activos digitales: sitio, redes sociales, e-mail marketing y comunicados de prensa. La vieja y sólida fórmula, sin hype, focalizada y con resultados concretos.
¿Qué mejoraría yo? Destacar esta información en sus empaques. Los que somos dueños de perros o gatos estamos interesados en conocer estos datos, lo que mitiga disonancias cognitivas y genera lealtad. Entiendo que el empaque es un activo difícil de tocar sin la venia del corporativo matriz, pero en mercados como el nuestro funcionaría muy bien.
Y hasta aquí la columna, porque debo sacar a mi perrita a darle su vuelta.
Luis Maram, Marketing y sostenibilidad Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas
Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.
Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.