Sostenibilidad vs rentabilidad: el error de reducirlo todo a un cambio de materiales

En muchas conversaciones corporativas, el debate sobre sostenibilidad vs rentabilidad suele simplificarse hasta volverse engañoso. Cuando una iniciativa no arroja los resultados financieros esperados, la conclusión inmediata suele ser que “la sostenibilidad no compensa”. Sin embargo, esa afirmación casi siempre nace de una visión limitada: evaluar toda una estrategia a partir de un único intento fallido, generalmente basado en la sustitución de materiales.

Este enfoque no solo reduce la complejidad del desafío, también invisibiliza oportunidades reales de creación de valor. Cambiar un insumo más barato por uno más sostenible puede afectar los márgenes en el corto plazo, sí, pero asumir que ese resultado define toda la relación entre sostenibilidad y negocio es ignorar el potencial estratégico de la innovación. El problema no es la sostenibilidad, sino la forma en que se está intentando implementar.

Sostenibilidad vs rentabilidad: cuando la sustitución no es suficiente

De acuerdo con Sustainable Brands, la sustitución es, probablemente, la técnica más utilizada por las empresas que buscan avanzar en sostenibilidad. Reemplazar plástico virgen por reciclado o elegir materiales con menor huella ambiental parece un paso lógico. Sin embargo, este enfoque suele venir acompañado de un incremento en costos que, si no se compensa con otros factores, impacta directamente en la rentabilidad por unidad.

Lo relevante aquí no es negar esa realidad, sino entender su alcance. La sustitución es solo una herramienta dentro de un abanico mucho más amplio de estrategias. Cuando las organizaciones la prueban una vez y la descartan tras un resultado negativo, en realidad están abandonando el 97% de las posibilidades disponibles. Es como evaluar toda una disciplina con base en un solo experimento.

Sostenibilidad vs rentabilidad

El sesgo de las decisiones empresariales

Las decisiones corporativas suelen estar influenciadas por resultados inmediatos. Si una iniciativa no genera retornos claros en el corto plazo, se percibe como un error. Este sesgo limita la exploración de modelos más complejos, donde el valor no siempre es directo ni inmediato, pero sí sostenible en el tiempo.

En este contexto, la conversación sobre sostenibilidad vs rentabilidad se vuelve reduccionista. Se mide el impacto únicamente en términos de costos directos, sin considerar beneficios como la fidelización del talento, la reputación, la innovación o la apertura de nuevas fuentes de ingreso. Es una mirada parcial que termina condicionando la estrategia.

El excedente estratégico: una lógica diferente

Frente a este escenario, surge una alternativa poderosa: el excedente estratégico. En lugar de limitarse a optimizar costos, esta técnica propone desarrollar capacidades internas más allá de lo necesario y luego monetizarlas externamente. Es un cambio de mentalidad que transforma la sostenibilidad en una plataforma de crecimiento.

La lógica es simple pero potente. Si una empresa invierte en desarrollar algo valioso —como talento, procesos o conocimiento— puede convertir ese excedente en un activo comercializable. Así, lo que inicialmente era un costo se convierte en una nueva fuente de ingresos, alineando impacto social con resultados financieros.

Un caso que redefine el valor

Una cadena de restaurantes emergente enfrentaba un desafío común: atraer y retener talento calificado en un mercado competitivo. Para resolverlo, diseñó un programa de capacitación de alto nivel enfocado en personas que buscaban reincorporarse al mercado laboral. El resultado fue un equipo más leal, productivo y comprometido.

El programa, además de mejorar la operación, generaba un impacto social significativo. Sin embargo, también planteaba un reto: la alta retención reducía la necesidad de nuevas contrataciones, limitando el alcance del impacto y dejando capacidad de formación sin utilizar. Lo que parecía una fortaleza comenzaba a mostrar una ineficiencia.

Sostenibilidad vs rentabilidad

De centro de costos a motor de ingresos

La solución fue replantear el enfoque. En lugar de ver la capacitación como un gasto necesario, la empresa la convirtió en un servicio. Comenzó a ofrecer a otras compañías del sector acceso a los egresados del programa, altamente capacitados y con bajas tasas de rotación.

Este modelo permitió generar ingresos a través de comisiones por colocación, al mismo tiempo que fortalecía el ecosistema laboral local. La empresa no solo recuperó la inversión en capacitación, sino que la transformó en un activo estratégico que diversificaba sus fuentes de ingreso y amplificaba su impacto social.

Más allá de una sola técnica

El excedente estratégico es solo una de las múltiples formas en que la sostenibilidad puede integrarse al modelo de negocio. Existen otras técnicas como la adaptación —utilizar recursos de forma precisa y eficiente— o el cambio de tiempo —optimizar la relación entre inversión y retorno— que también ofrecen oportunidades valiosas.

Esto evidencia que el debate sobre sostenibilidad vs rentabilidad no debería centrarse en si una acción específica funciona o no, sino en la capacidad de las empresas para explorar diferentes enfoques. Limitarse a una sola estrategia es, en esencia, limitar el potencial de innovación.

Sostenibilidad vs rentabilidad

Sostenibilidad vs rentabilidad: ampliar el manual estratégico

Cuando una organización basa toda su estrategia en una única técnica, está operando con una visión incompleta. La sostenibilidad no es un bloque monolítico, sino un sistema compuesto por múltiples palancas que pueden activarse según el contexto y los objetivos del negocio.

Ampliar el “manual” implica adoptar una mentalidad experimental, donde el aprendizaje continuo sustituye al juicio inmediato. En lugar de descartar iniciativas tras un primer intento, se trata de iterar, combinar estrategias y construir modelos más robustos que integren impacto y rentabilidad.

El verdadero error no está en intentar ser sostenible, sino en hacerlo de forma limitada. Reducir la sostenibilidad a un simple cambio de materiales es ignorar su dimensión estratégica y su capacidad de generar valor. La rentabilidad no desaparece cuando se incorpora el impacto social; simplemente requiere nuevas formas de ser entendida y gestionada.

Replantear la relación entre sostenibilidad vs rentabilidad implica dejar de verlas como fuerzas opuestas y empezar a tratarlas como variables interdependientes. Las empresas que logren hacerlo no solo serán más resilientes, sino también más relevantes en un entorno donde el valor ya no se mide únicamente en términos financieros, sino en la capacidad de generar impacto sostenible en el tiempo.

¿Más salario trabajando menos? Jornada de 40 hrs que podría transformar el empleo en México

En México, trabajar más no necesariamente significa producir mejor. Durante años, el país ha encabezado las listas de sobrecarga laboral, mientras mantiene niveles de productividad por debajo de economías desarrolladas. Hoy, en medio de este contraste, la reducción de la jornada laboral emerge como una de las transformaciones más relevantes del mundo del trabajo, con implicaciones que van mucho más allá del tiempo en oficina.

La llegada de la jornada de 40 hrs abre una conversación de fondo sobre eficiencia, bienestar y competitividad. No se trata únicamente de acortar la semana laboral, sino de cuestionar un modelo que ha normalizado jornadas extensas con resultados limitados. La evidencia más reciente apunta a que, si se gestiona correctamente, este cambio podría convertirse en una palanca para mejorar salarios, reducir el desempleo y construir entornos laborales más sostenibles.

Jornada de 40 hrs: ¿una oportunidad para dinamizar el mercado laboral?

El escenario más optimista plantea un cambio estructural en la dinámica económica. De acuerdo con estimaciones de Deloitte, si la transición a la jornada de 40 hrs viene acompañada de un aumento en la productividad, los salarios reales podrían crecer hasta 9.2% entre 2027 y 2030, mientras que la tasa de desempleo se reduciría a 2.9%.

Este panorama sugiere un círculo virtuoso: empresas más eficientes, talento mejor remunerado y un mercado laboral más estable.

La clave está en entender que la reducción de horas no es el objetivo final, sino el punto de partida para replantear cómo se genera valor dentro de las organizaciones.

Productividad: el verdadero eje de la transformación

Hablar de menos horas sin hablar de productividad es quedarse a la mitad de la conversación. El éxito de esta reforma dependerá, en gran medida, de la capacidad de empresas y colaboradores para hacer más eficiente el tiempo de trabajo.

jornada de 40 hrs

Esto implica desde la digitalización de procesos hasta una gestión más estratégica del tiempo: reuniones más cortas, menos tareas operativas y mayor enfoque en actividades de alto impacto. En este sentido, la reforma actúa como un catalizador que obliga a las organizaciones a evolucionar, dejando atrás prácticas que ya no responden a las exigencias actuales.

Entre lo posible y lo probable: escenarios de implementación

No todos los caminos conducen al mismo resultado. En un escenario intermedio, el costo laboral aumentaría alrededor de 0.5% en 2027, distribuido entre empresas y trabajadores. Aquí, el crecimiento salarial sería más moderado, cercano al 3.7%, y el desempleo podría incrementarse ligeramente a 3.4%.

Este escenario refleja una transición más cercana a la realidad: avances graduales, ajustes operativos y decisiones estratégicas que definirán el rumbo. La forma en que se gestione este proceso será determinante para evitar que los beneficios se diluyan en el corto plazo.

Cuando el cambio se queda corto: riesgos de una mala implementación

El mayor riesgo no está en la reforma, sino en cómo se implemente. Si la reducción de horas se compensa únicamente con el pago de tiempo extra, sin mejoras en productividad, los efectos pueden ser adversos.

En un escenario pesimista, los salarios reales podrían caer 0.8% y el desempleo aumentar a 3.7%. Este resultado pone sobre la mesa una advertencia clara:

Reducir la jornada sin transformar el modelo de trabajo puede generar más presión que beneficios, tanto para empresas como para colaboradores.

Aprendizajes globales: eficiencia como ventaja competitiva

La experiencia internacional ofrece señales alentadoras. En países como Chile, la reducción de la jornada impulsó a las empresas a modernizarse, adoptando tecnología y mejores prácticas que, con el tiempo, elevaron su desempeño.

Islandia refuerza esta narrativa. Tras implementar jornadas más cortas entre 2015 y 2019, el país logró incrementar su productividad en 1.5% en cuatro años, apoyado por políticas públicas y negociación colectiva. El mensaje es contundente: no se trata de trabajar menos, sino de trabajar con mayor inteligencia.

Jornada de 40 hrs: bienestar como eje de la sostenibilidad laboral

Más allá de los indicadores económicos, la jornada de 40 hrs responde a una deuda histórica con el bienestar de las personas trabajadoras. México concentra a millones de personas con jornadas superiores a 60 horas semanales, una realidad que impacta directamente en su salud física y mental.

El estrés laboral, asociado a enfermedades cardiovasculares, evidencia que el modelo actual no es sostenible. Reducir la jornada representa una oportunidad para equilibrar la vida personal y profesional, disminuir el burnout y avanzar hacia entornos laborales más humanos, alineados con las agendas de responsabilidad social.

Una transición en marcha: del decreto a la acción

La reforma ya no es una posibilidad, es una realidad en construcción. Desde mayo de 2026, se establecieron las bases legales para la transición hacia una semana laboral de 40 horas, con una implementación gradual que se extenderá hasta 2030.

Este periodo será clave para que las empresas rediseñen sus operaciones, ajusten turnos y fortalezcan su gestión del talento. Más que cumplir con una obligación normativa, el reto está en capitalizar esta transformación como una ventaja competitiva.

La reducción de la jornada laboral marca un punto de inflexión en el futuro del trabajo en México. Sin embargo, su éxito no dependerá únicamente de la legislación, sino de la capacidad de adaptación de las organizaciones y del compromiso por construir modelos más eficientes.

La pregunta ya no es si es posible trabajar menos, sino cómo hacerlo mejor. En esa respuesta se juega no solo el impacto económico de la reforma, sino la posibilidad de redefinir la relación entre productividad, bienestar y desarrollo sostenible en el país.

¿Cómo la IA está redefiniendo el liderazgo en sostenibilidad?

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La conversación sobre inteligencia artificial dejó de centrarse en el “qué puede hacer” para enfocarse en el “cómo lo está haciendo” y, sobre todo, en sus implicaciones. A tres años del auge de herramientas como ChatGPT, las empresas enfrentan un nuevo punto de inflexión: integrar la IA en su operación sin comprometer sus compromisos ambientales, sociales y de gobernanza. En este escenario, el liderazgo en sostenibilidad se posiciona como una pieza clave para equilibrar innovación y responsabilidad.

Hoy, la IA no solo acelera procesos, también redefine prioridades. Desde el análisis de riesgos climáticos hasta la trazabilidad en cadenas de suministro, su impacto es innegable. Pero junto con las oportunidades emergen tensiones: mayor consumo energético, sesgos en los datos y riesgos en la toma de decisiones automatizadas. Esta “frontera accidentada” obliga a replantear el liderazgo en sostenibilidad como una capacidad que combine tecnología, pensamiento crítico y visión sistémica.

IA y liderazgo en sostenibilidad: navegar una frontera irregular

De acuerdo con Eco-business, la inteligencia artificial ha demostrado ser altamente eficiente en tareas específicas, pero inconsistente en otras. Esta dualidad, descrita como una “frontera irregular”, marca el nuevo terreno que deben recorrer las organizaciones. Para el liderazgo en sostenibilidad, esto implica reconocer que no todas las soluciones tecnológicas generan valor sostenible por sí mismas.

El entusiasmo por la IA ha llevado a muchas empresas a adoptarla rápidamente, incluso sin una estrategia clara. En paralelo, los marcos de gobernanza, regulación y ética avanzan a un ritmo mucho más lento. Esta brecha incrementa los riesgos y evidencia la necesidad de liderazgos más conscientes y estratégicos.

En este contexto, liderar ya no significa solo implementar herramientas, sino entender sus implicaciones. La sostenibilidad exige una mirada más amplia, capaz de anticipar impactos y evitar soluciones que, aunque eficientes, resulten insostenibles en el largo plazo.

 liderazgo en sostenibilidad

Pensamiento sistémico: la base del liderazgo en sostenibilidad

Uno de los principales desafíos al utilizar IA es la falta de contexto en los datos. Los algoritmos pueden procesar grandes volúmenes de información, pero no necesariamente comprenden las dinámicas sociales, ambientales y económicas que la rodean. Aquí es donde el liderazgo en sostenibilidad cobra relevancia.

El pensamiento sistémico permite entender cómo una decisión impacta múltiples dimensiones al mismo tiempo. Por ejemplo, una estrategia eficiente en costos podría generar consecuencias negativas en comunidades o ecosistemas si no se evalúa de forma integral.

Desarrollar esta capacidad no es opcional. En un entorno donde la IA amplifica el alcance de las decisiones, también amplifica sus efectos. Por ello, los líderes deben ser capaces de conectar datos con realidades y traducir información en acciones responsables.

Automatización sí, pero con criterio

El uso de inteligencia artificial en la toma de decisiones plantea una pregunta clave: ¿hasta qué punto delegar el juicio humano? En sostenibilidad, donde las decisiones tienen implicaciones éticas y de largo plazo, esta cuestión es especialmente crítica.

La automatización puede mejorar la eficiencia, pero no sustituye la responsabilidad. Delegar decisiones a sistemas cuyo funcionamiento no es completamente transparente puede debilitar la rendición de cuentas dentro de las organizaciones.

Además, existe el riesgo de confiar ciegamente en resultados que parecen correctos, pero carecen de profundidad. Por ello, el liderazgo en sostenibilidad debe garantizar que la IA funcione como una herramienta de apoyo y no como un sustituto del criterio profesional.

El “batido conceptual”: cuando la IA pierde el sentido

Uno de los fenómenos más preocupantes en el uso de IA generativa es la producción de contenidos que, aunque bien estructurados, carecen de sustancia. Este efecto, conocido como “batido conceptual”, puede generar una falsa sensación de claridad.

En el ámbito de la sostenibilidad, donde los matices son esenciales, este tipo de contenido representa un riesgo. Las decisiones basadas en análisis superficiales pueden derivar en estrategias poco efectivas o incluso contraproducentes.

Frente a esto, los líderes deben desarrollar habilidades para identificar inconsistencias, cuestionar resultados y profundizar en los análisis. La calidad de las decisiones dependerá, en gran medida, de la calidad del pensamiento detrás de ellas.

Talento en transformación: del reporte a la estrategia

La IA está modificando la estructura de los equipos de sostenibilidad. Muchas organizaciones están automatizando tareas como la elaboración de reportes, lo que reduce la carga operativa, pero también redefine los perfiles profesionales.

Esto abre una oportunidad importante: pasar de roles centrados en la recopilación de información a funciones estratégicas. Sin embargo, también plantea un riesgo si no se desarrollan adecuadamente las nuevas capacidades.

El liderazgo en sostenibilidad debe impulsar esta evolución, apostando por habilidades como análisis prospectivo, inteligencia sistémica y comprensión del negocio. La sostenibilidad deja de ser un área operativa para convertirse en un eje estratégico.

¿Optimizar o transformar?

La IA es, en esencia, una herramienta de optimización. Pero optimizar procesos existentes no siempre equivale a generar impacto positivo. De hecho, puede perpetuar modelos insostenibles si no se cuestionan sus bases.

Muchas empresas adoptan IA con un enfoque de eficiencia, sin reflexionar sobre el propósito de su implementación.

Esto puede traducirse en beneficios a corto plazo, pero con consecuencias negativas a largo plazo.

Aquí es donde el liderazgo en sostenibilidad juega un papel determinante: asegurar que la tecnología se utilice para transformar, no solo para acelerar. La clave no está en la capacidad de la IA, sino en la intención con la que se utiliza.

Pensamiento crítico: la nueva ventaja competitiva

En un entorno donde la IA genera información de manera constante, el pensamiento crítico se convierte en una habilidad indispensable. Saber cuestionar, validar y contextualizar la información es clave para tomar decisiones responsables.

Las preguntas correctas marcan la diferencia: ¿de dónde provienen los datos?, ¿qué sesgos pueden existir?, ¿qué perspectivas están ausentes? Estas interrogantes permiten ir más allá de lo evidente. El liderazgo en sostenibilidad debe fomentar una cultura organizacional donde el análisis riguroso sea la norma. La tecnología puede facilitar el acceso a la información, pero solo el pensamiento crítico garantiza su uso adecuado.

Narrativa y conexión en la era de la IA

El liderazgo no se limita a los datos; también implica generar conexión. En sostenibilidad, esto se traduce en la capacidad de movilizar a personas y organizaciones hacia objetivos comunes.

La IA puede amplificar mensajes, pero también polarizar audiencias.

En un contexto donde las “cámaras de eco” son cada vez más frecuentes, construir narrativas inclusivas se vuelve fundamental. Contar historias relevantes, cercanas y basadas en evidencia permite generar empatía y compromiso. El liderazgo en sostenibilidad debe integrar esta dimensión para impulsar cambios reales y duraderos.

La inteligencia artificial está redefiniendo las reglas del juego, pero no sustituye los principios que guían la sostenibilidad. Más bien, los pone a prueba. La capacidad de integrar tecnología con ética, contexto y visión estratégica será determinante en los próximos años.

El verdadero reto no es adoptar IA, sino hacerlo con intención. El liderazgo en sostenibilidad tiene la oportunidad —y la responsabilidad— de guiar este proceso, asegurando que la innovación tecnológica contribuya a construir un futuro más equitativo y resiliente.

Eventos deportivos en riesgo: Cómo el clima está redefiniendo las reglas del juego

El deporte siempre ha sido sinónimo de resistencia, estrategia y adaptación. Sin embargo, hoy enfrenta un desafío que rebasa cualquier preparación física: el cambio climático. Las condiciones extremas ya no son eventos aislados, sino una constante que comienza a modificar la forma en que se planifican, ejecutan y evalúan los grandes torneos a nivel global.

En este contexto, los eventos deportivos en riesgo dejan de ser una proyección futura para convertirse en una realidad operativa. La creciente incertidumbre climática no solo compromete la seguridad de atletas y espectadores, también cuestiona la vigencia de modelos de inversión diseñados para un entorno que ya no existe. La industria deportiva se encuentra así en un punto de inflexión donde cada decisión importa más allá del silbatazo final.

Eventos deportivos en riesgo: cuando el calor redefine las reglas

De acuerdo con Sustainable Brands, el Mundial de 2026 será un caso emblemático. Proyecciones indican que partidos en ciudades como Miami podrían alcanzar temperaturas de bulbo húmedo superiores a los 33 °C, rebasando los límites recomendados para la práctica deportiva profesional. Este escenario no solo implica ajustes logísticos, sino riesgos directos para la salud.

A pesar de ello, gran parte de la conversación se ha enfocado en medidas inmediatas: pausas de hidratación, ventiladores o cambios de horario. Si bien son necesarias, estas acciones responden a una lógica de corto plazo que no atiende la raíz del problema: la creciente exposición climática que enfrentan los torneos internacionales.

Eventos deportivos en riesgo

Infraestructura bajo presión climática

El debate sobre sostenibilidad en el deporte ha evolucionado. Lo que antes se centraba en emisiones y cumplimiento normativo, hoy exige una visión mucho más amplia. Estadios diseñados hace apenas cinco años ya operan en condiciones distintas a las previstas, evidenciando una brecha entre planeación e implementación.

Estudios recientes muestran que recintos icónicos enfrentan riesgos específicos: desde olas de calor hasta inundaciones o tormentas eléctricas. Este panorama confirma que los eventos deportivos en riesgo también dependen de la capacidad de adaptación de su infraestructura, no solo de la logística del evento.

El impacto económico de no anticiparse

Más allá de lo ambiental, el cambio climático representa un desafío financiero significativo. Se estima que las pérdidas potenciales en estadios podrían alcanzar miles de millones de dólares en las próximas décadas si no se incorporan criterios de resiliencia desde su diseño.

Esto plantea una pregunta crítica: ¿se está invirtiendo en infraestructura preparada para el futuro o simplemente en soluciones que responden al presente? La respuesta definirá no solo la rentabilidad de estos recintos, sino su viabilidad a largo plazo.

La organización de megaeventos continúa priorizando la operación inmediata. Ejemplo de ello son torneos recientes donde las condiciones climáticas ya han obligado a modificar dinámicas dentro y fuera del campo.

Sin embargo, la mayor parte de la inversión sigue enfocada en infraestructura temporal. Este enfoque limita el potencial transformador de los eventos y deja sin resolver la pregunta más relevante: ¿qué beneficio tangible permanece para las ciudades anfitrionas una vez que termina la competencia?

Adaptación: más allá de lo operativo

Hablar de adaptación implica distinguir entre lo urgente y lo estratégico. Por un lado, están las medidas que garantizan la viabilidad del evento: protocolos de salud, ajustes de calendario y sistemas de enfriamiento. Por otro, existe una oportunidad más profunda: diseñar espacios que aporten valor a largo plazo.

En este sentido, los eventos deportivos en riesgo pueden convertirse en catalizadores de infraestructura resiliente. Estadios que funcionen como refugios climáticos, sistemas de captación de agua o espacios que reduzcan el calor urbano son ejemplos de cómo el deporte puede integrarse en la solución.

Algunas iniciativas comienzan a marcar el camino. La habilitación de estadios como centros de emergencia demuestra el potencial de estas infraestructuras más allá del entretenimiento. Su escala y capacidad los posicionan como activos clave en contextos de crisis.

Asimismo, la inversión en espacios deportivos comunitarios refuerza la idea de legado. Cuando el enfoque se traslada de lo temporal a lo permanente, el impacto social se amplifica y el deporte adquiere un nuevo rol dentro de las ciudades.

Aprendizajes que no pueden ignorarse

Casos recientes han demostrado que los megaeventos pueden generar beneficios duraderos si se alinean con una visión estratégica. La clave está en entender que cada inversión puede responder a una necesidad inmediata o convertirse en una solución estructural.

Este cambio de enfoque será determinante para futuros eventos en regiones con mayor exposición climática. Lo que hoy se defina como estándar marcará la pauta para las próximas décadas.

El cambio climático está redefiniendo las reglas del juego para la industria deportiva. Los eventos deportivos en riesgo no solo evidencian la vulnerabilidad del sector, también abren una oportunidad para replantear su impacto.

Integrar la resiliencia climática en la planificación no es una opción, sino una necesidad estratégica. El verdadero legado de los grandes torneos no estará en la infraestructura construida, sino en la capacidad de las ciudades para enfrentar un futuro incierto con soluciones sostenibles y de largo plazo.

Ruta de las Empresas en Guadalajara

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En el Centro Histórico de la de la ciudad de Guadalajara, se llevó a cabo la inauguración de la Exposición de Arte “Ruta de las Empresas” conformada por esculturas en forma de mundo, que muestran las principales acciones de responsabilidad social que realizan 17 destacadas empresas de diversos sectores. 

Cada empresa cuenta con una pieza artística única, que plasma iniciativas que normalmente no son visibles, pero que impactan de manera positiva en la vida cotidiana de millones de personas, resaltando que, además de generar 8 de cada 10 empleos en el país, el sector empresarial contribuye de manera significativa al desarrollo social y económico de México.

Las empresas que participan en esta iniciativa son: 3M, Alpura, Bausen, Coppel, Cotemar, Cinépolis, Danone, Devlyn, Fundación Aleatica, Gayosso, Grupo Modelo, Liverpool, Natura, Quálitas, Unilever, Whirlpool, Xignux; así como una pieza representativa del Consejo de la Comunicación, Voz de las Empresas.

Ruta de las Empresas

En su primera etapa, del 28 de abril al 31 de mayo, la exposición estará ubicada en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres.  Posteriormente, del 01 al 15 de junio, los mundos podrán ser visitados en Av. Chapultepec.

Se estima que la exposición tenga un impacto aproximado de casi 3 millones de personas que podrán conocer que las empresas no solo generan empleo, además tienen un gran compromiso con el país y la sociedad, impulsando mediante programas y proyectos en temas como medioambiente, salud, educación y desarrollo de sus colaboradores.

Más información aquí.

Santander México emitirá tarjetas de débito 100% libres de PVC: un paso firme hacia una banca más sostenible

En línea con su compromiso con la innovación responsable y la sostenibilidad ambiental, a partir de ahora las tarjetas de débito que emita Banco Santander México estarán fabricadas con materiales 100% libres de PVC, una medida que representa un avance significativo en la reducción del uso de plásticos convencionales en la industria financiera.

Estas nuevas tarjetas, desarrolladas con el apoyo tecnológico de Thales, líder global en tecnología ,están elaboradas con PETG 100% reciclado, un material libre de cloro, altamente resistente y con una menor huella ambiental frente al PVC tradicional, con lo que Santander México será pionero en la adopción de prácticas más sostenibles y la reducción de residuos, contribuyendo activamente a la protección del medio ambiente con una solución que combina innovación, eficiencia y responsabilidad ambiental y establece un nuevo estándar para la banca mexicana. 

Una decisión con impacto ambiental positivo

Actualmente, más del 90% de las tarjetas bancarias en el mundo se fabrican con PVC, un plástico complejo de reciclar y que libera sustancias tóxicas durante su producción y disposición final. Su sustitución por materiales reciclados y libres de cloro, como el PETG, permite reducir significativamente la generación de residuos y las emisiones contaminantes asociadas a su ciclo de vida.

En una primera fase, Santander México producirá aproximadamente 500 mil tarjetas de débito mensuales bajo este nuevo modelo, con una inversión estimada de 96 millones de pesos anuales. En etapas posteriores, se prevé ampliar la fabricación libre de PVC a otros productos del portafolio, avanzando hacia una operación más limpia y circular.

Actualmente, Santander México ya emplea PVC reciclado en el 85% de sus tarjetas y ha alcanzado el 100% en algunos productos. Con esta transición hacia materiales 100% libres de PVC, el banco refuerza su estrategia de sostenibilidad y se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, en particular los relacionados con la producción y el consumo responsables.

Esta iniciativa consolida a Santander México como una de las instituciones financieras más comprometidas con la gestión ambiental, integrando la sostenibilidad como eje estratégico de su modelo de negocio, y reafirma su convicción de impulsar soluciones que generen valor económico, social y ambiental y contribuyan al desarrollo de una banca más responsable.

“Juguemos en equipo contra la trata”

Por Aldo Farrugia.

En COMUNAL llevamos meses trabajando en una campaña que pueda visibilizar el abuso y la violencia sexual infantil en nuestro país, un problema terrible que no podemos ignorar y más con un evento deportivo tan importante en puerta.

 Hay momentos en los que el mundo se une para celebrar, pero debemos estar concientes de los riesgos latentes en estos eventos masivos. La trata y la explotación sexual infantil son una de ellas.

Diversos estudios han demostrado que durante eventos deportivos masivos aumenta el riesgo de explotación sexual de niñas, niños y adolescentes. El turismo, el consumo de alcohol y la sensación de anonimato crean un entorno propicio para que los agresores actúen con mayor impunidad. 

Pero lo más alarmante no solo ocurre en espacios públicos. También dentro de casa. Durante partidos importantes, incrementan los casos de violencia sexual y doméstica, muchas veces ligados al consumo de alcohol, la falta de supervisión y hasta al resultado del juego. 

Y entonces surge una pregunta incómoda:
¿qué estamos dejando pasar mientras celebramos?

Una campaña que busca romper el silencio

“Juguemos en equipo contra la trata” nace como una campaña 360 que no busca incomodar por incomodar, sino visibilizar lo que lleva demasiado tiempo oculto.

Impulsada por Fundación Freedom y desarrollada por Comunal, esta iniciativa apuesta por poner el tema sobre la mesa desde distintos frentes:

  • Teasers protagonizados por figuras públicas que decidieron alzar la voz 
  • Presencia en espacios públicos para generar conversación 
  • Un cortometraje con un giro inesperado que confronta al espectador 
  • Micrositio con información para saber como actuar, denunciar y proteger a nuestras infancias

Entre las voces que se sumaron están figuras como Rafa Márquez, Aislinn Derbez, Eugenio Derbez, Luis Hernández, Regina Blandón, Renata Notni, Zuria Vega, Esmeralda Pimentel, Jaime Lozano, entre otros muchos que  utilizan su voz para amplificar un mensaje urgente: no podemos seguir ignorando esta realidad.

Uno de los grandes aciertos de la campaña es partir de una verdad simple pero poderosa:

Lo que no se nombra, no existe. Y lo que no existe, no se puede combatir.

Durante años, la trata y la explotación infantil han vivido en la sombra del silencio social. No porque no existan, sino porque como sociedad no hemos querido mirarlas de frente.

Esta campaña no solo busca generar conciencia. Busca incomodar lo suficiente para provocar acción.

Porque hablar del problema es el primer paso para enfrentarlo.

Si algo deja claro esta iniciativa es que esta lucha no le pertenece solo a organizaciones o autoridades. Nos corresponde a todos.

  • A quienes consumen contenido.
  • A quienes asisten a eventos.
  • A quienes tienen una plataforma.
  • A quienes prefieren no hablar del tema.

Porque en esta cancha, el silencio también juega… y muchas veces, del lado equivocado.

Hoy, la invitación es clara: sumarnos a la conversación, amplificar el mensaje y entender que la empatía también es una forma de acción.

Porque si vamos a jugar en equipo, que sea del lado correcto.

Más información: www.fundacionfreedom.mx @fundacionfreedommx


El valor del altruismo, por Aldo Farrugia

Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.

Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.

Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.

Certeza en aumento: los fósiles no crecerán para siempre; ¿la razón?

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La conversación energética global vive un momento de aparente contradicción. Mientras activistas climáticos, científicos y responsables políticos presionan para acelerar la transición, los productores de petróleo y gas continúan operando bajo lógicas de mercado que buscan maximizar beneficios en el corto plazo. Sin embargo, detrás de estos discursos divergentes comienza a consolidarse una coincidencia clave: el crecimiento de la demanda de combustibles fósiles no será infinito.

Este punto de convergencia no surge de declaraciones grandilocuentes, sino de señales cada vez más consistentes en los mercados, la política y la tecnología. En 2026, la transformación energética avanza más en decisiones estratégicas silenciosas que en anuncios públicos. Lo que antes era una hipótesis hoy empieza a tomar forma como una certeza incómoda para algunos y una oportunidad histórica para otros.

Un consenso silencioso sobre la demanda de combustibles fósiles

De acuerdo con Time, aunque los actores del ecosistema energético hablan lenguajes distintos, hay una premisa que comienza a alinearlos: la demanda de combustibles fósiles no crecerá indefinidamente. Este reconocimiento, aún implícito en muchos casos, marca un cambio estructural en la forma en que se entienden los mercados energéticos.

Por un lado, los defensores del clima impulsan políticas para eliminar gradualmente estos recursos. Por otro, los productores ajustan sus estrategias ante un futuro menos predecible. Esta coincidencia no implica acuerdo, pero sí una base común que redefine las reglas del juego global.

La cumbre que anticipa el cambio

En la ciudad colombiana de Santa Marta, representantes de casi 60 países se reunieron para avanzar en la eliminación progresiva de los combustibles fósiles. A diferencia de otras cumbres, este encuentro se desarrolló al margen de las negociaciones formales internacionales, lo que permitió mayor flexibilidad para diseñar soluciones concretas.

El resultado no fue un gran titular, sino la creación de grupos de trabajo enfocados en integrar el clima en políticas comerciales y reconfigurar sistemas financieros.

Esto refleja una transición que ya no depende solo de compromisos, sino de mecanismos operativos que impactan directamente en la economía global.

Electricidad: el primer indicador de transformación

El sector eléctrico se ha convertido en el termómetro más claro del cambio. Un informe revela un “declive estructural” en la generación de energía a partir de combustibles fósiles en países de la OCDE. Incluso economías como India y China comienzan a mostrar ligeras reducciones.

Este comportamiento sugiere que la transición energética ya no es exclusiva de economías desarrolladas. La reducción, aunque gradual, apunta a una reconfiguración profunda del sistema energético global, donde la electrificación y las energías renovables ganan terreno de forma sostenida.

Ausencias que también hablan

Llama la atención que grandes economías y emisores como Estados Unidos, India y China no hayan participado en la cumbre de Santa Marta. Tampoco lo hicieron potencias energéticas como Rusia o Arabia Saudita. Sin embargo, su ausencia no implica desconexión del fenómeno.

De hecho, estos países enfrentan las mismas presiones estructurales. Sus decisiones estratégicas revelan cómo están interpretando el futuro de la energía. En este contexto, lo que no se dice públicamente puede ser más relevante que cualquier declaración oficial.

La decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar la OPEP es una señal reveladora. Tradicionalmente, este organismo ha regulado la producción para sostener precios. Pero este modelo pierde eficacia si la demanda futura es incierta o decreciente.

Desde esta perspectiva, reducir producción podría significar renunciar a ingresos en un contexto donde el mercado podría contraerse. La salida de los EAU refleja una visión estratégica que prioriza la flexibilidad y la diversificación energética frente a la disciplina colectiva.

Volatilidad y decisiones en un mercado incierto

Si la demanda de combustibles fósiles se estabiliza o disminuye, el impacto en los mercados será inevitable. La volatilidad de precios aumentará y la capacidad de los grandes productores para influir en ellos se verá limitada. Esto introduce un nivel de incertidumbre que transforma la lógica de inversión.

Las empresas deberán tomar decisiones más complejas sobre dónde y cómo invertir. En un entorno donde los activos pueden perder valor más rápidamente, el riesgo se convierte en un factor central. La rentabilidad ya no depende solo de la extracción, sino de la anticipación estratégica.

Más allá del discurso: decisiones que marcan el rumbo

En este nuevo escenario, observar cómo los grandes actores asignan capital resulta más revelador que analizar sus discursos. Las inversiones en energías limpias, innovación tecnológica y diversificación energética ofrecen pistas claras sobre el rumbo del sector.

Incluso países que no participaron en la cumbre, como los Emiratos Árabes Unidos, han reiterado su compromiso con soluciones bajas en carbono. Esto confirma que la transición energética no es una narrativa, sino una realidad en construcción.

La historia energética actual no es de ruptura inmediata, sino de transición progresiva. La demanda de combustibles fósiles seguirá siendo relevante durante años, pero su crecimiento ya no está garantizado. Este cambio de paradigma obliga a todos los actores a replantear sus estrategias.

Para quienes trabajan en sostenibilidad y responsabilidad social, este momento representa una oportunidad clave. Comprender estas señales permite anticipar riesgos, identificar oportunidades y contribuir a una transición más justa y ordenada. El futuro energético no está completamente definido, pero una cosa es clara: ya no será como antes.

De la peluquería al campo: ¿cómo se le da segunda vida de los residuos capilares?

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Cada visita al salón de belleza parece un acto cotidiano, casi automático. Sin embargo, detrás de cada corte de cabello se esconde una historia poco visible: la de los residuos que generamos sin pensar. A nivel global, se producen alrededor de 810 mil toneladas de cabello humano cada año, un material que, aunque natural, tarda en degradarse y suele terminar en vertederos o ser incinerado, liberando gases de efecto invernadero.

En un contexto donde la economía circular se posiciona como una necesidad urgente, el cabello emerge como un recurso inesperado. Hoy, diversas iniciativas están demostrando que es posible transformar este desecho en insumos útiles para la agricultura, dando una segunda vida de los residuos capilares y replanteando la forma en que entendemos el desperdicio dentro de industrias aparentemente ajenas a la sostenibilidad.

Segunda vida de los residuos capilares: del salón al suelo agrícola

De acuerdo con Triple Pundit, el cabello humano está compuesto principalmente por queratina, una proteína resistente que le permite degradarse lentamente. Esta característica, que podría parecer una desventaja ambiental, se convierte en una oportunidad cuando se aprovecha correctamente. Empresas especializadas recolectan los recortes de peluquería y los transforman en productos como mantillo biodegradable, compost y fertilizantes.

Este proceso no solo evita que toneladas de cabello terminen en vertederos, sino que también reduce la dependencia de materiales sintéticos. Así, la segunda vida de los residuos capilares se convierte en una solución tangible para disminuir la huella ambiental de la industria de la belleza y, al mismo tiempo, aportar valor al sector agrícola.

Innovación circular desde los salones de belleza

Desde 2020, organizaciones como Green Salon Collective han logrado evitar que más de 225 toneladas de residuos lleguen a vertederos. Su enfoque va más allá del reciclaje: buscan transformar la operación completa de los salones hacia prácticas más sostenibles, incluyendo el ahorro de agua y energía.

Por su parte, iniciativas como Clic Recycle han escalado este modelo en Europa, recolectando cabello de múltiples países y generando reportes de impacto para cada salón participante. Esta trazabilidad permite a los negocios comprender su contribución ambiental, integrando la sostenibilidad como parte de su propuesta de valor y no solo como un esfuerzo aislado.

Agricultura regenerativa: beneficios tangibles

Una vez procesado, el cabello se convierte en un recurso valioso para el campo. El mantillo biodegradable elaborado con fibras capilares ayuda a reducir la erosión del suelo, limita el crecimiento de maleza y disminuye el uso de herbicidas. Además, puede reducir las necesidades de riego en más de un 40 %, un beneficio clave en contextos de estrés hídrico.

A diferencia de las láminas plásticas utilizadas comúnmente en la agricultura, este material se descompone en un periodo de tres a cinco años sin dejar residuos contaminantes. Así, la segunda vida de los residuos capilares no solo sustituye materiales problemáticos, sino que contribuye activamente a la regeneración del suelo.

Más allá del compost: innovación en materiales

El potencial del cabello no se limita al mantillo. También se utiliza para producir compost enriquecido, donde su lenta descomposición permite una liberación gradual de nutrientes como el nitrógeno. Este efecto prolongado lo convierte en una alternativa eficiente frente a fertilizantes sintéticos.

Además, se están desarrollando materiales como fieltros para macetas y soluciones para absorber contaminantes en cuerpos de agua. Estas innovaciones abren nuevas posibilidades para el uso del cabello en distintas industrias, ampliando el impacto de esta práctica más allá del sector agrícola.

Retos culturales y de adopción

A pesar de sus beneficios, el uso del cabello reciclado enfrenta barreras importantes. Una de ellas es la fuerte presencia del plástico en la agricultura, un material barato, accesible y ampliamente aceptado. Cambiar esta inercia requiere no solo innovación, sino también incentivos y políticas que impulsen alternativas sostenibles.

Otro desafío es la percepción social. Existe cierta resistencia al uso de cabello en procesos relacionados con alimentos, lo que obliga a las empresas a invertir en investigación y comunicación para generar confianza. Superar estas barreras será clave para escalar el impacto de estas soluciones.

Una oportunidad para la industria de la belleza

Actualmente, solo una pequeña fracción de los salones de belleza recicla sus residuos. Sin embargo, el interés por adoptar prácticas sostenibles está creciendo. Cada vez más negocios reconocen que integrar la sostenibilidad no solo reduce su impacto ambiental, sino que también puede generar beneficios económicos y reputacionales.

La clave está en visibilizar estos casos de éxito y facilitar la adopción de modelos circulares. La segunda vida de los residuos capilares representa una oportunidad concreta para que la industria de la belleza se convierta en un actor relevante dentro de la transición hacia una economía más sostenible.

Lo que antes se consideraba un desecho sin valor hoy se perfila como un recurso estratégico. La transformación del cabello en insumos agrícolas demuestra que la innovación puede surgir de los lugares más inesperados, siempre que exista una mirada distinta sobre los residuos.

Impulsar la segunda vida de los residuos capilares no solo implica reducir la carga en vertederos, sino también redefinir nuestra relación con los materiales que utilizamos diariamente. En un mundo que demanda soluciones sostenibles, incluso los pequeños cambios —como lo que ocurre en una peluquería— pueden generar un impacto significativo cuando se integran en sistemas más amplios de economía circular.

Uber Mujeres: llega a México la opción en la app para que usuarias puedan elegir viajes con conductoras 

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Más control y más opciones para una mejor experiencia: estos son los principios detrás del lanzamiento en México de Uber Mujeres, la solución que permite a las usuarias de la app de Uber elegir viajes con conductoras mujeres y que a partir de esta semana se estará implementando de forma gradual en cinco ciudades del país: Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Los Cabos y Cancún. 

“Uber Mujeres es resultado de nuestro compromiso de largo plazo para priorizar la experiencia de las mujeres en la plataforma. Desde el lanzamiento en 2020 de Ellas -la opción que permite a conductoras elegir viajes con mujeres- hemos escuchado que las usuarias quieren tener una función equivalente en la app. Entendemos la importancia de la movilidad para el desarrollo y oportunidades de las mujeres, y es por ello que esta solución busca contribuir a que más mujeres puedan llegar a donde se lo propongan, como ellas elijan”, afirmó Cecilia Román, Gerente de Comunicación de Uber.

Atendiendo a este interés de las usuarias y buscando a la vez la mejor forma de promover una experiencia confiable, Uber Mujeres se anuncia con tres modalidades de uso flexibles: 

1.   Preferencias para todos mis viajes: permite configurar la app para priorizar la asignación de conductoras en cada solicitud de viaje. Si el tiempo de espera es elevado, el viaje puede ser ofrecido a más conductores. Se activa desde la app en Cuenta > Configuración > Preferencias de viaje.

2. Viaje anticipado (a través de Uber Reserve): Para situaciones donde se busca mayor previsibilidad, las usuarias pueden programar un viaje con anticipación (hasta 30 minutos antes) y seleccionar la opción Uber Mujeres para viajar con una conductora.

3. Viaje inmediato*: Las usuarias pueden seleccionar la opción Uber Mujeres directamente en la app al momento de solicitar un viaje. Si la app no encuentra a una conductora cercana o el tiempo de espera es demasiado largo, le preguntará a la usuaria si desea esperar más o si acepta ser redirigida a un conductor. 

En los próximos días las usuarias de las ciudades mencionadas recibirán en su correo electrónico y notificaciones de la app más información sobre esta nueva opción. A las usuarias, identificadas inicialmente a partir de un modelo de inferencia mediante Inteligencia Artificial, se les requerirá realizar una confirmación de género la primera vez que utilicen Uber Mujeres.

“Como una empresa cuya tecnología está presente en el día a día de millones de mujeres, nos enorgullece seguir ofreciendo opciones de movilidad confiable mediante tecnología pionera en la industria, controles y equipos especializados. Manteniendo la seguridad como una prioridad en absolutamente todas las interacciones con nuestra plataforma, Uber Mujeres es una apuesta más integral por brindarles a nuestras usuarias más formas de moverse como ellas decidan. En Uber tenemos la convicción de que si mejoramos nuestra plataforma para las mujeres la mejoramos para todas las personas.”, concluyó Román.