En Nuevo León las mujeres, niñas, adolescentes y juventudes toman la cancha. En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la Secretaría de Igualdad e Inclusión realizó el torneo de fútbol “Ellas Toman la Cancha” en el Macrocentro Comunitario Independencia.
En el evento significativo para promover el reconocimiento de los derechos de la mujer, su participación en la vida política, social y económica y su lucha por un mundo igualitario, libre de violencia y discriminación, se impartió una plática sobre la lucha histórica del empoderamiento de las mujeres y las niñas.
Ante más de 500 mujeres de la comunidad y líderes deportistas, Martha Herrera, Secretaria de Igualdad e Inclusión, refrendó el compromiso con las mujeres.
“Desde hace más de tres años nuestra Secretaría ha estado brindando todo este acompañamiento a más de 300 mil niñas, mujeres, jóvenes”, mencionó.
“Estamos desarrollando programas que buscan capacitarlas, acompañarlas, brindarles becas. Poder crear estos espacios en donde ya desde hace tres años hemos logrado tener estos torneos y estas capacitaciones con maestros y maestras de primera que puedan lograr que ustedes se coloquen no nada más aquí a nivel local, sino a nivel nacional e internacional porque ese debe ser nuestro sueño, pensar en grande”.
A la jornada en la que se hizo conciencia sobre este día tan emblemático, se contó con la presencia de Daniela Solís, Gerente deportiva del Club Rayados y exjugadora profesional del equipo de futbol Rayadas de Monterrey y Marisol Rodríguez, líder de Impacto Social Club Tigres, quienes compartieron su experiencia desde la participación de la mujer en el deporte.
Posteriormente, las asistentes realizaron una procesión del silencio que partió del auditorio del Macrocentro Comunitario hacia la cancha de fútbol donde Herrera, dio el silbatazo de inicio del torneo femenil de futbol “Ellas Toman la Cancha”, en el que participaron niñas y mujeres, en reconocimiento al empoderamiento, fuerza y disciplina de todas las mujeres de Nuevo León.
El año pasado, mientras hacía una consultoría para diseñar un taller de equidad de género, entrevisté a mujeres con puestos medios y altos en empresas con buena reputación, esas que uno asume como lugares con buenas políticas de trabajo.
Abordando el tema de la experiencia laboral desde la perspectiva de género, me contaron historias que podrían formar parte de cualquier estudio sobre desigualdad en el trabajo: estancamiento en el crecimiento argumentado como “falta de liderazgo”, la necesidad de hacer overperformance y demostrar mucho más que sus pares hombres para que se valide su pertenencia en el puesto que ocupan, reuniones en las que sus ideas eran ignoradas hasta que alguien más (un hombre) las repetía.
Y esto no es percepción ni “exageración”: el 41% de las mujeres siente que debe rendir perfectamente para evitar el escrutinio o el juicio en su trabajo (LeanIn.Org & McKinsey & Company, 2023). Y si hablamos de confianza en los espacios laborales, no es menor que el 48% de las mujeres evite compartir su opinión en el trabajo para no parecer difíciles o agresivas (LeanIn.Org & McKinsey & Company, 2023).
Nada de esto me sorprendió. Lo que sí me sorprendió fue otra cosa.
Todas pidieron anonimato.
No porque dudaran de sus propias experiencias, sino porque sabían que hablar de estos temas abiertamente podía poner en riesgo sus carreras. Sabían que, aunque su empresa dijera que estaba comprometida con la equidad, admitir que había desigualdad podía traerles consecuencias, hacer que su entorno laboral se volviera hostil o afectar sus oportunidades de crecimiento.
Y aquí es donde viene la gran paradoja: muchas empresas creen que no tienen problemas de género porque tienen pocas o ninguna denuncia.
Pero la ausencia de denuncias no significa que todo está bien. A veces significa que las personas no se sienten seguras para hablar. Y si nadie se siente seguro para hablar, ¿cómo se supone que una empresa va a mejorar?
Recibir denuncias ya es un avance
Cuando en una empresa empiezan a aparecer quejas formales sobre desigualdad, lo primero que suele pasar es el pánico: “¡¿Cómo es posible?! ¡Si aquí tratamos a todo el mundo igual!”
Pero en realidad, recibir denuncias no es una señal de que las cosas estén empeorando, sino de que la gente empieza a sentir que puede hablar.
Es como cuando alguien empieza a ir a terapia: el primer paso no es resolver el problema, sino reconocer que hay uno. Lo mismo pasa con la equidad en las empresas. Si recibir quejas sobre género es inusual, no significa que todo sea perfecto; significa que, probablemente, las personas trabajadoras aún no ven un entorno seguro para decir lo que realmente piensan.
Y si aún hay dudas sobre qué tan extendido está el problema, aquí van algunos datos:
El 70% de las empleadas en América Latina han sufrido microagresiones como interrupciones constantes en reuniones, cuestionamientos sobre su criterio y que otras personas reciban el crédito de sus ideas o trabajo (Buk, 2023).
El 27.9% de las mujeres mexicanas han experimentado algún tipo de violencia laboral a lo largo de su vida, incluyendo violencia psicológica, física, sexual y discriminación (Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], 2021).
Si estos son los números generales, ¿por qué alguien creería que su empresa es la excepción? Es más que lógico que, si una empresa no ha trabajado activamente en mejorar su cultura organizacional, la estadística también la alcanza.
Un último pensamiento antes de hablar de soluciones
El primer paso para cambiar algo es verlo con claridad. Si las personas no son conscientes de lo que está mal, difícilmente van a poder nombrarlo, mucho menos transformarlo.
Ser mujeres no nos hace inmunes a haber crecido en un sistema patriarcal. Muchas veces no es fácil discernir qué retos son inherentes al trabajo y cuáles tienen que ver con dinámicas de inequidad de género que se han normalizado. Por eso, antes de medir el impacto de un problema, hay que asegurarse de que quienes lo viven lo reconozcan como tal.
Si nunca te has cuestionado por qué en ciertas reuniones te interrumpen más que a tus colegas hombres, por qué cuando hablas de tus logros en el trabajo sientes la necesidad de justificarlos con “fue trabajo en equipo” o por qué te piden que sonrías más para parecer “agradable”, es difícil que puedas verbalizar esas situaciones como inequidades.
Y aquí viene lo importante: que el ambiente de trabajo sea más pesado para una mujer que para sus pares hombres muchas veces no tiene que ver con un bajo desempeño de nuestra parte. Pero si nadie habla de esto, se sigue perpetuando la idea de que “así son las cosas” y que las mujeres simplemente deben aprender a moverse en este sistema sin cuestionarlo.
Si nunca has hablado de esto en tu empresa, si nunca has cuestionado cómo se sienten las mujeres en su día a día, si las únicas cifras que tienes sobre equidad son el porcentaje de mujeres en la organización, entonces todavía estás en el paso cero.
Y la pregunta no es si hay desigualdad de género en tu empresa (estadísticamente la hay). La pregunta es: ¿qué tan dispuesta está la organización a reconocerla y hacer algo al respecto?
Recordemos que primero viene la concientización, luego la medición y después el cambio.
Con.tribu.yendopor Azucena Martínez
Azucena Martínez es estratega con más de una década de experiencia colaborando con marcas globales y un firme compromiso con la diversidad, la equidad y la inclusión (DEI). Su formación en instituciones como el Tecnológico de Monterrey, Fudan University y Cambridge Judge Business School le ha brindado bases sólidas, mientras que las experiencias compartidas con personas de contextos diversos han enriquecido su perspectiva y ampliado su visión del mundo.
Con la presencia de Pedro Rodríguez, Presidente Municipal de Atizapán de Zaragoza, y de Agustín Coppel, Presidente del Consejo y Director General de Grupo Coppel, hoy se llevó a cabo la ceremonia de entrega a la comunidad de la restauración de dos emblemáticas obras del arquitecto Luis Barragán, las fuentes “Plaza y Fuente del Bebedero” y la “Fuente del Campanario”.
El evento se realizó en Mayorazgos de los Gigantes, en Atizapán, Estado de México en el marco del natalicio de Luis Barragán. Las obras renovadas, construidas entre 1958 y 1961, presentaban deterioro significativo por el paso del tiempo, razón por la cual se sometieron a restauración con el objetivo de preservar la obra arquitectónica y el legado del icónico arquitecto mexicano.
“En Fundación Coppel, reconocemos y celebramos el esfuerzo del municipio de Atizapán de Zaragoza y de su presidente, Pedro Rodríguez, por preservar el legado cultural de México. Esta restauración es un testimonio del trabajo conjunto entre la iniciativa privada, el gobierno y la comunidad, honrando la obra de Luis Barragán y reafirmando el compromiso con la recuperación de espacios que dan identidad a nuestras ciudades”, destacó Agustín Coppel Luken, Presidente del Consejo y Director General de Grupo Coppel.
En coordinación y con las facilidades de las autoridades municipales, Fundación Coppel trabajó en alianza con Parque Humano, despacho de arquitectura especializado en la obra de Luis Barragán, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y la Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán en la rehabilitación de la obra. El proceso incluyó una exhaustiva investigación documental, análisis fotográfico y estudios técnicos para garantizar que cada detalle respetara el diseño original.
El Presidente Municipal de Atizapán de Zaragoza, Pedro Rodríguez, también expresó su satisfacción por esta importante colaboración: “Agradecemos profundamente a Fundación Coppel por su dedicación y apoyo en la restauración de estas fuentes que forman parte de nuestro patrimonio cultural. Esta iniciativa enriquece nuestra comunidad y reafirma la importancia de la cooperación entre el gobierno y la iniciativa privada para promover el desarrollo y la identidad local.”
La entrega de las fuentes reunió a especialistas en conservación, autoridades municipales y representantes de las instituciones participantes, entre ellos Jorge Covarrubias, arquitecto de Parque Humano. Además, vecinos de la comunidad se dieron cita para celebrar la entrega de este emblemático espacio público.
Con esta iniciativa, el municipio de Atizapán y Fundación Coppel refuerzan su compromiso con la conservación del patrimonio y la recuperación de espacios urbanos, contribuyendo a la protección y difusión de la riqueza arquitectónica de México. A través de proyectos como este, buscan inspirar la preservación del legado cultural para las futuras generaciones.
La economía solidaria es una alternativa a los modelos económicos tradicionales, basada en principios de cooperación, equidad, y sostenibilidad. En lugar de centrarse en el beneficio individual o empresarial, promueve el bienestar colectivo, la inclusión social y el respeto al medio ambiente. Este modelo busca transformar las estructuras económicas y sociales, promoviendo un desarrollo más justo y equilibrado. Los ejemplos de economía solidaria son variados y abarcan distintas áreas como la agricultura, la producción artesanal y la cooperación entre comunidades.
En los últimos años, la economía solidaria ha tomado relevancia como respuesta a las crisis económicas globales y locales, al ofrecer un enfoque más humanizado y responsable. A través de diversas iniciativas, muchas organizaciones y comunidades han encontrado alternativas viables para combatir la pobreza, la exclusión social y la destrucción ambiental. En este artículo, exploraremos 10 ejemplos de economía solidaria que están marcando la diferencia en diversas partes del mundo, y cómo estos modelos pueden ser un referente para otros actores sociales y económicos.
10 ejemplos de economía solidaria
1. Cooperativas de trabajadores
Las cooperativas de trabajadores son uno de los ejemplos más emblemáticos de economía solidaria. En este modelo, los empleados no solo son trabajadores, sino también socios de la empresa. Esto les otorga voz y voto en las decisiones clave de la organización, además de compartir las ganancias de manera equitativa. Esta estructura fomenta la democracia económica, promoviendo el compromiso y la lealtad de los trabajadores, quienes se sienten dueños de su propio destino.
Un claro ejemplo de cooperativa exitosa es la Mondragón Corporación Cooperativa (MCC), ubicada en el País Vasco, España. Fundada en 1956, esta red cooperativa ha crecido hasta convertirse en uno de los conglomerados empresariales más importantes de Europa, destacándose en sectores como la industria, la distribución y la educación. El éxito de Mondragón es una prueba de que las cooperativas de trabajadores pueden ser altamente competitivas sin sacrificar los valores de justicia social y equidad.
2. Comercio justo
El comercio justo es un ejemplo de economía solidaria que busca crear relaciones comerciales más equilibradas entre los países del norte y del sur global. Este modelo asegura que los productos que compramos, especialmente en sectores como el café, el cacao y el textil, provienen de organizaciones que respetan los derechos laborales, pagan salarios justos y promueven prácticas agrícolas sostenibles. Al elegir productos de comercio justo, los consumidores contribuyen al desarrollo económico de las comunidades productoras.
Organizaciones como Fairtrade International y la Fundación Solidaridad se encargan de certificar que los productos cumplan con los estándares del comercio justo. Este tipo de comercio no solo beneficia a los productores, sino que también empodera a las comunidades locales, brindándoles acceso a mercados internacionales y mejorando sus condiciones de vida.
3. Bancos de tiempo
Los bancos de tiempo son una forma innovadora de economía solidaria en la que el tiempo, y no el dinero, es la unidad de intercambio. Las personas pueden intercambiar horas de trabajo, como ayudar en tareas domésticas, enseñar idiomas o cuidar a personas mayores, sin necesidad de recurrir a la moneda convencional. Este sistema promueve la solidaridad entre los miembros de una comunidad y fomenta el uso de habilidades locales.
Un ejemplo exitoso es el “Timebank” en el Reino Unido, que permite a las personas ganar “tiempo” a cambio de servicios y luego gastarlo en obtener otras prestaciones de la misma red. Este tipo de iniciativas son particularmente útiles en comunidades con recursos limitados y fomentan una mayor cooperación y sentido de comunidad.
4. Agricultura orgánica comunitaria
La agricultura orgánica comunitaria es otro claro ejemplo de economía solidaria, ya que promueve la producción local, la sostenibilidad y el consumo responsable. A través de proyectos como huertos urbanos o cooperativas agrícolas, los productores pueden ofrecer alimentos frescos y orgánicos, al mismo tiempo que fortalecen los lazos entre las comunidades locales.
En lugares como la Red de Huertos Urbanos de Madrid, las comunidades se organizan para cultivar sus propios alimentos y reducir la dependencia de la agricultura industrial. Este tipo de iniciativas también educa sobre prácticas sostenibles y apoya la biodiversidad, siendo un modelo ideal para aquellos interesados en la economía solidaria.
5. Finanzas éticas
Las finanzas éticas son un ejemplo de economía solidaria que busca redirigir el flujo de dinero hacia proyectos que beneficien a la sociedad, en lugar de financiar actividades que dañen el medio ambiente o fomenten la desigualdad. Instituciones como Triodos Bank, en Europa, ofrecen productos financieros que solo invierten en proyectos con impacto social y ambiental positivo.
Este tipo de banca social y ética contribuye a una economía más sostenible y justa, al asegurar que el dinero se utilice de forma responsable y transparente. Las finanzas éticas se presentan como una alternativa viable para aquellos interesados en apoyar empresas y proyectos que alineen sus valores con los principios de la economía solidaria.
6. Energías renovables comunitarias
Las energías renovables comunitarias son una respuesta a la necesidad de descarbonizar la economía y reducir la dependencia de combustibles fósiles. Mediante la creación de cooperativas de energía, las comunidades pueden generar su propia electricidad a partir de fuentes renovables, como la solar, eólica o hidroeléctrica.
En países como Dinamarca y España, existen proyectos de energía comunitaria que permiten a los ciudadanos ser dueños de sus fuentes de energía, lo que fomenta la autosuficiencia y reduce la huella de carbono. Este modelo también fortalece la cohesión social, ya que los beneficios se distribuyen equitativamente entre los miembros de la comunidad.
7. Sistemas de consumo colaborativo
El consumo colaborativo es un modelo en el que los bienes y servicios son compartidos entre varias personas o grupos, en lugar de ser adquiridos por cada individuo de forma independiente. Plataformas como Airbnb y BlaBlaCar son ejemplos de cómo el consumo colaborativo está revolucionando industrias enteras, al permitir a las personas compartir recursos de manera más eficiente.
Además de ser económicamente beneficioso, este tipo de consumo fomenta la solidaridad y el uso responsable de los recursos. En lugar de competir por la propiedad de los bienes, los individuos cooperan para maximizar su uso, reduciendo el desperdicio y promoviendo un estilo de vida más sostenible.
8. Centros de reciclaje y reutilización comunitaria
Los centros de reciclaje y reutilización comunitaria son espacios dedicados a dar una segunda vida a productos y materiales que de otro modo serían desechados. Estos centros operan bajo principios de economía circular, donde los materiales se reutilizan, reparan o se transforman para crear nuevos productos, contribuyendo a la reducción de residuos y el ahorro de recursos naturales.
Ejemplos de este tipo de iniciativas incluyen las redes de reciclaje urbano en países como Alemania y Brasil, donde las comunidades gestionan los recursos de forma cooperativa. Además de generar empleo, estos centros también sensibilizan a la población sobre la importancia de reducir el impacto ambiental y fomentar el consumo responsable.
9. Cooperativas de vivienda
Las cooperativas de vivienda son otra muestra de economía solidaria, donde un grupo de personas se organiza para desarrollar, construir y gestionar viviendas de manera colectiva. Este modelo permite a los miembros acceder a viviendas asequibles y de calidad, a la vez que promueve la cooperación entre los residentes y el sentido de comunidad.
Un ejemplo destacable es el proyecto de la cooperativa de viviendas La Borda, en Barcelona, que ofrece un modelo de vivienda cooperativa sostenible y autosuficiente. Este tipo de iniciativas pueden ser una solución efectiva para combatir la crisis de la vivienda y garantizar el acceso a hogares dignos.
10. Redes de intercambio local
Las redes de intercambio local, como las monedas locales o los sistemas de trueque, permiten a las personas intercambiar bienes y servicios sin necesidad de usar dinero convencional. Estos sistemas promueven la economía local y fortalecen los lazos dentro de las comunidades, ofreciendo una alternativa ante las fluctuaciones económicas globales.
Ejemplos de redes de intercambio local incluyen el Sistema de Intercambio Local (SIL) en distintas ciudades del mundo, donde los miembros pueden intercambiar productos como alimentos, ropa o herramientas, creando una economía basada en la cooperación y la solidaridad.
¿Por qué es importante fomentar la economía solidaria?
La economía solidaria no solo tiene beneficios inmediatos para los individuos y comunidades involucradas, sino que también juega un papel crucial en la sostenibilidad a largo plazo. Al poner el foco en el bienestar colectivo y la sostenibilidad ambiental, este modelo ayuda a reducir las desigualdades económicas y a promover un desarrollo social inclusivo. Además, al implicar a las comunidades en la toma de decisiones, fortalece el tejido social y aumenta la cohesión y cooperación entre los distintos actores.
En un mundo donde los retos económicos, sociales y medioambientales son cada vez mayores, la economía solidaria ofrece una vía hacia un futuro más justo y equilibrado. Al apoyar proyectos que se centran en las personas y el planeta, se puede contribuir a la creación de sociedades más resilientes, solidarias y sostenibles.
Los ejemplos de economía solidaria muestran que es posible construir una economía más inclusiva, justa y sostenible, donde el bienestar colectivo y la cooperación sean los pilares fundamentales. Estas iniciativas no solo representan una alternativa viable a los modelos tradicionales de negocio, sino que también pueden servir como inspiración para transformar nuestras comunidades y economías en lugares más equitativos y responsables.
Si bien la economía solidaria sigue siendo un campo en expansión, cada vez más personas y organizaciones se suman a esta causa, demostrando que un cambio profundo es posible. Adoptar y promover este modelo económico es una oportunidad para crear un futuro más equilibrado y justo para todos.
En los últimos años, la inteligencia artificial (IA) ha revolucionado múltiples sectores, incluyendo los servicios de atención al cliente. Un ejemplo reciente es la decisión de la mayor operadora de centros de llamadas del mundo de utilizar IA para modificar los acentos indios de sus agentes, con el fin de ofrecer una experiencia más “neutral” a los clientes en mercados como Estados Unidos y Reino Unido. Esta práctica, aunque innovadora, plantea importantes cuestiones desde la perspectiva de la responsabilidad social corporativa (RSC), la sostenibilidad y los principios de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI).
Con el objetivo de reflexionar en las consecuencias de esta medida,te ofrecemos, a continuación, un análisis sobre los pros y contras de esta acción, vinculándola con marcos globales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU y la norma ISO 26000, que guían las prácticas empresariales responsables.
Pros de la Implementación de IA para Modificar Acentos
Mejora de la comunicación y satisfacción del cliente Uno de los principales argumentos a favor de esta tecnología es que puede reducir las barreras lingüísticas y mejorar la claridad en la comunicación. Para muchas empresas, la satisfacción del cliente es una prioridad, y un acento más familiar o neutral puede facilitar la interacción, especialmente en mercados donde los clientes no están acostumbrados a acentos extranjeros. Esto puede traducirse en una mayor eficiencia operativa y una mejor reputación corporativa.
Competitividad en el mercado global En un mundo cada vez más globalizado, las empresas buscan diferenciarse a través de la innovación. La implementación de IA para modificar acentos puede ser vista como una ventaja competitiva, permitiendo a las compañías ofrecer un servicio más personalizado y adaptado a las expectativas culturales de sus clientes. Esto está alineado con el ODS 9 (Industria, Innovación e Infraestructura), que promueve la adopción de tecnologías avanzadas para mejorar la productividad y la inclusión económica.
Reducción de sesgos inconscientes Aunque controvertido, el uso de IA para neutralizar acentos podría ayudar a reducir los sesgos inconscientes que algunos clientes puedan tener hacia ciertos grupos culturales o étnicos. Al eliminar el acento como factor de distracción o prejuicio, la atención se centra en la resolución del problema, lo que podría fomentar una interacción más equitativa.
Contras y riesgos desde la perspectiva de RSC y DEI
Erosión de la identidad cultural Uno de los mayores riesgos de esta práctica es la pérdida de identidad cultural. Al modificar los acentos, se está enviando un mensaje implícito de que ciertas formas de hablar no son “aceptables” o “profesionales”. Esto puede generar discriminación indirecta y socavar la autoestima de los empleados, quienes podrían sentir que su identidad cultural no es valorada. Esto contradice los principios de la ISO 26000, que enfatiza la importancia de respetar la diversidad cultural y promover la inclusión.
Falta de autenticidad y confianza La transparencia es un pilar fundamental de la RSC. Si los clientes descubren que los acentos han sido modificados artificialmente, podrían percibir la interacción como poco auténtica, lo que podría dañar la confianza en la marca. Además, esta práctica podría interpretarse como una forma de engaño, lo que va en contra de los principios éticos que deben guiar a las empresas.
Impacto en la diversidad e inclusión La diversidad no solo se trata de contratar personas de diferentes orígenes, sino también de valorar y celebrar sus diferencias. Al utilizar IA para eliminar acentos, se corre el riesgo de perpetuar la idea de que solo ciertas formas de comunicación son válidas. Esto puede tener un impacto negativo en los esfuerzos de DEI, ya que los empleados podrían sentir que deben “ocultar” su identidad para ser aceptados. Esto va en contra del ODS 10 (Reducción de las Desigualdades), que busca promover la inclusión social, económica y política de todos.
Riesgos laborales y éticos Desde una perspectiva laboral, esta tecnología podría generar presión adicional sobre los empleados, quienes podrían sentirse obligados a adaptarse a estándares artificiales. Además, plantea cuestiones éticas sobre el consentimiento informado: ¿saben los empleados que sus voces están siendo modificadas? ¿Tienen la opción de optar por no participar? Estas preguntas son cruciales para garantizar que se respeten los derechos de los trabajadores, un principio clave de la ISO 26000.
Recomendaciones para una implementación responsable
Transparencia y consentimiento Las empresas deben ser transparentes con sus empleados y clientes sobre el uso de esta tecnología. Los empleados deben tener la opción de participar o no en el programa, y los clientes deben ser informados de que están interactuando con una IA que modifica el audio.
Valoración de la diversidad cultural En lugar de eliminar los acentos, las empresas podrían invertir en programas de sensibilización para educar a los clientes sobre la diversidad cultural y fomentar la aceptación de diferentes formas de comunicación. Esto no solo promovería la inclusión, sino que también fortalecería la reputación de la empresa como un líder en DEI.
Evaluación de impacto Antes de implementar tecnologías de este tipo, es esencial realizar una evaluación de impacto que considere los efectos sociales, culturales y éticos. Esto incluye consultar a los empleados, clientes y otros grupos de interés para garantizar que la decisión sea inclusiva y respetuosa.
Alineación con los ODS y la ISO 26000 Las empresas deben asegurarse de que sus prácticas estén alineadas con los ODS y la ISO 26000, especialmente en lo que respecta a la promoción de la diversidad, la inclusión y el respeto por los derechos humanos.
El impacto social del uso de la tecnología en las empresas
La implementación de IA para modificar acentos en centros de llamadas es un ejemplo de cómo la tecnología puede mejorar la eficiencia operativa, pero también plantea importantes desafíos éticos y sociales. Desde la perspectiva de la RSC, es crucial que las empresas equilibren la innovación con el respeto por la diversidad cultural y los derechos de los empleados. Solo así podrán construir un modelo de negocio verdaderamente sostenible e inclusivo, alineado con los principios de los ODS y la ISO 26000.
En un mundo cada vez más interconectado, la verdadera innovación no reside en eliminar las diferencias, sino en celebrarlas y aprender de ellas.
Las acciones proactivas que favorecen el liderazgo y desarrollo profesional de las mujeres son una decisión de negocios inteligente. Según cifras del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), si México incorporara 8.2 millones de mujeres al mercado laboral formal en los próximos 10 años, fomentaría un crecimiento adicional del PIB del 15% para el 2030 (con el 2020 como base). En este sentido, Aleatica, operadora global de infraestructura de transporte, ha identificado una oportunidad clave para impulsar un cambio significativo.
En su último Informe de Sostenibilidad, se indica que la brecha salarial de género se redujo en un 4%. Actualmente, el 37% de su plantilla está conformada por mujeres y el 29% de las posiciones ejecutivas son ocupadas por ellas. Además, su Consejo de Administración cuenta con dos consejeras independientes con amplia experiencia y trayectoria profesional. Estos esfuerzos le valieron el reconocimiento de 50/50 Women on Boards y Women Corporate Directors, que colocan a Aleatica como una de las 15 empresas con mayores avances en inclusión de género en los mercados de capitales y deuda en México.
Para reforzar su estrategia en Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI), con el apoyo de Mercer Consulting, la compañía realizó un diagnóstico situacional en la materia y, a partir de este análisis, estableció una Política y conformó un Comité Global DEI con representantes de los siete países donde opera, asegurando la institucionalización de sus iniciativas.
Como parte de la implementación de la estrategia DEI, la empresa ha puesto en marcha acciones concretas para incrementar la participación de mujeres:
Se fomenta su inclusión en procesos de selección de personal.
Se fomenta el crecimiento profesional, para ello, se trabaja en alianzas con universidades para atraer talento femenino en etapas tempranas de sus carreras. Asimismo, se implementa un programa dirigido a recién graduadas en Ingeniería Civil, Industrial y Mecánica, ofreciendo mentorías con líderes de la empresa.
Este es un factor clave al considerar que en México la participación de mujeres representa sólo el 33% en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM por sus siglas en inglés).
“Aunque parezca obvio, para que las perspectivas y voces de las mujeres sean consideradas en los procesos de toma de decisiones, ellas deben tener un lugar en la mesa”, comentó Rubén López, CEO de Aleatica México.
Dado que lo que no se mide no se mejora, la evaluación del progreso de la empresa se basa en indicadores específicos como:
Incrementar 5% en 2025 el número de mujeres en posiciones ejecutivas.
Incrementar 5% de mujeres en posiciones de mandos medios en 2025, para promover el talento de futuras líderes ejecutivas.
Lograr que al menos el 85% de las personas del equipo de Aleatica perciba su entorno como libre de acoso y discriminación para 2025.
En Aleatica la equidad de género es clave para el crecimiento. Con acciones concretas, mide y fortalece el liderazgo femenino, elimina las barreras y crea oportunidades reales para quienes colaboran en su equipo. Llegar a la meta es un esfuerzo continuo y la empresa tiene el compromiso de liderar este cambio con el ejemplo.
En un mundo en el que la crisis climática y social exige respuestas inmediatas, los líderes en sostenibilidad deben estar preparados para enfrentar grandes desafíos. No basta con tener buenas intenciones; se requiere conocimiento, estrategia y resiliencia para impulsar cambios significativos dentro de las organizaciones y comunidades.
El rol de quienes encabezan estas iniciativas no solo implica diseñar soluciones innovadoras, sino también involucrar a distintos actores y generar impacto a largo plazo. Estas cinco claves ayudarán a los líderes en sostenibilidad a desempeñar su papel con eficacia y compromiso.
5 claves para los nuevos líderes en sostenibilidad
1. Atiende primero las cuestiones básicas
Para abordar la sostenibilidad de manera efectiva, es crucial asegurarse de que todos comprendan los conceptos fundamentales. Puede resultar tentador enfocarse en soluciones complejas, pero sin una base sólida, el impacto será limitado. Explicar con claridad qué es la sostenibilidad, cuáles son sus desafíos y por qué es urgente actuar es el primer paso para generar compromiso.
Muchas personas no piensan en estos temas de forma cotidiana, por lo que repetir “lo básico” no es una pérdida de tiempo, sino una inversión en educación y sensibilización. Incorporar a nuevos aliados en la conversación desde sus conocimientos previos fortalecerá el movimiento hacia la sostenibilidad. Además, esto permitirá crear una narrativa accesible y convincente que facilite la toma de decisiones dentro de las empresas y gobiernos.
Los líderes en sostenibilidad deben ser comunicadores efectivos, capaces de traducir temas complejos en mensajes comprensibles y persuasivos. Esto les permitirá influir en sus equipos, inversionistas y consumidores, generando un cambio cultural en la forma en que se entiende y prioriza la sostenibilidad en diferentes sectores.
2. Prioriza tu bienestar para evitar el agotamiento
Liderar en sostenibilidad implica enfrentar constantemente problemas urgentes y muchas veces desalentadores. La sobrecarga emocional y el agotamiento son riesgos reales para quienes se dedican a esta labor. Para mantenerse en el tiempo, es fundamental encontrar un equilibrio entre la pasión por el cambio y el autocuidado.
Construir una red de apoyo con personas que comparten valores similares puede ayudar a aliviar el estrés. Además, actividades como la meditación, el ejercicio o el arte pueden ser clave para mantener la energía y la motivación. Un líder en sostenibilidad debe ser un ejemplo de resiliencia y bienestar, ya que el liderazgo sostenible no solo se trata del medioambiente, sino también de la sostenibilidad personal y profesional.
Es importante también establecer límites claros entre la vida personal y laboral. La sensación de urgencia que acompaña a los problemas de sostenibilidad puede llevar a un activismo constante que, sin una adecuada gestión del tiempo, puede afectar la productividad y la salud mental. La planificación estratégica y la delegación de tareas son habilidades esenciales para evitar el desgaste emocional y maximizar el impacto a largo plazo.
3. Entiende que nadie puede hacerlo solo
El impacto real en sostenibilidad no proviene de esfuerzos aislados, sino de la colaboración entre sectores y actores diversos. Ninguna organización puede abordar por sí sola la crisis climática o la desigualdad social, pero cada una puede contribuir desde su rol específico.
En lugar de buscar la “solución perfecta”, los líderes en sostenibilidad deben centrarse en las oportunidades de acción dentro de su entorno. Cuestionarse si se está en el sector “correcto” es menos productivo que aprovechar los recursos disponibles para generar cambios desde cualquier posición. Desde las grandes corporaciones hasta los emprendedores sociales, cada actor tiene un papel crucial en la transición hacia una economía más sostenible.
Fomentar la colaboración entre gobiernos, empresas y sociedad civil es clave para alcanzar metas globales de sostenibilidad. La implementación de políticas públicas alineadas con estrategias empresariales responsables puede generar soluciones integradas y escalables. Además, las alianzas estratégicas permiten compartir conocimientos, recursos y tecnologías que optimicen el impacto de las iniciativas sostenibles.
4. Evalúa cuándo y con quién colaborar
Si bien la colaboración es esencial, también conlleva costos en términos de tiempo y recursos. No todas las alianzas serán beneficiosas, y es clave evaluar si los objetivos están alineados antes de comprometerse con un proyecto conjunto.
Las asociaciones efectivas se construyen con actores que aportan habilidades complementarias y que comparten una visión clara. En algunos casos, coordinar esfuerzos con otra organización puede ser más costoso que productivo. Un líder debe tener criterio para identificar colaboraciones que realmente generen valor.
Es fundamental analizar los incentivos de cada parte involucrada para asegurar que la alianza sea genuina y mutuamente beneficiosa. Las colaboraciones mal estructuradas pueden resultar en pérdida de tiempo, recursos y credibilidad. Además, establecer métricas claras de éxito y mecanismos de seguimiento garantizará que los esfuerzos conjuntos realmente contribuyan a los objetivos de sostenibilidad.
5. Aprende a optimizar los recursos disponibles
Uno de los grandes desafíos de la sostenibilidad es la falta de financiamiento y apoyo. Muchas iniciativas funcionan con recursos limitados, lo que obliga a los equipos a ser creativos y eficientes. Desarrollar habilidades multifuncionales y simplificar procesos es esencial para maximizar el impacto.
Aprovechar herramientas tecnológicas accesibles y fomentar la innovación con los recursos disponibles puede marcar la diferencia. Los líderes en sostenibilidad deben ser estrategas que encuentren soluciones prácticas y viables dentro de sus propias limitaciones. Adoptar enfoques como la economía circular y la digitalización permite reducir costos y mejorar la eficiencia operativa.
Además, es fundamental generar modelos de negocio sostenibles que integren el impacto social y ambiental en la rentabilidad financiera. La inversión en investigación y desarrollo puede facilitar la creación de soluciones innovadoras que no solo mitiguen los problemas actuales, sino que también prevengan futuros desafíos.
Desafíos y oportunidades del liderazgo en sostenibilidad
El liderazgo en sostenibilidad requiere una combinación de conocimientos técnicos, habilidades interpersonales y una mentalidad resiliente. Los nuevos líderes deben estar dispuestos a cuestionar el status quo y desafiar las estructuras tradicionales que perpetúan la crisis climática y social.
Sin embargo, también es importante reconocer que el cambio es progresivo. Cada pequeña acción suma y contribuye a un impacto mayor. El reto no es solo tener grandes ideas, sino implementar estrategias efectivas que generen transformaciones reales en las organizaciones y comunidades.
En este contexto, la capacidad de inspirar y movilizar a otros se vuelve un activo fundamental. Un líder en sostenibilidad no solo actúa, sino que también empodera a otros para sumarse a la causa, creando redes de impacto con un compromiso duradero.
Un liderazgo con propósito
Ser un líder en sostenibilidad hoy implica mucho más que diseñar estrategias ecológicas o implementar programas corporativos. Requiere una visión integral, un compromiso constante y la capacidad de navegar en un entorno desafiante sin perder el enfoque en el bienestar propio y de los demás.
Los retos son grandes, pero también lo es la oportunidad de transformar el futuro. Al aplicar estas cinco claves, los nuevos líderes en sostenibilidad podrán generar un impacto significativo y duradero, guiando el camino hacia una economía y sociedad más equitativa y resiliente.
México enfrenta una serie de desafíos estructurales que afectan su desarrollo económico, social y ambiental. Desde la inseguridad hasta la crisis del agua, estos problemas impactan directamente la calidad de vida de millones de ciudadanos y frenan el crecimiento del país. La falta de soluciones efectivas ha permitido que muchas de estas problemáticas persistan por décadas, generando desigualdad, desconfianza en las instituciones y afectaciones en sectores clave como la educación, la salud y el empleo.
Para atender los problemas más grandes en México, es necesario un enfoque integral que involucre a gobiernos, empresas y sociedad civil. Reformas estructurales, inversiones estratégicas y la participación activa de la ciudadanía pueden marcar la diferencia en la construcción de un futuro más equitativo y sostenible. A continuación presentamos algunos de los desafíos que enfrenta nuestro país y algunas soluciones viables que podrían aplicarse para transformar el país y garantizar mejores condiciones para las generaciones presentes y futuras.
Los 15 problemas más grandes de México y cómo solucionarlos
1. Inseguridad y violencia
La inseguridad es uno de los problemas más grandes en México, con altos índices de homicidios, secuestros y delitos de alto impacto. La presencia del crimen organizado y la falta de confianza en las instituciones policiales agravan la percepción de inseguridad en la población, afectando la calidad de vida y el desarrollo económico.
Para reducir la violencia, es necesario fortalecer el estado de derecho mediante una reforma profunda en las instituciones de seguridad y justicia. Invertir en la profesionalización de los cuerpos policíacos, mejorar la coordinación entre niveles de gobierno y fortalecer la prevención del delito con programas comunitarios y de educación son estrategias clave.
2. Corrupción
La corrupción es un obstáculo para el desarrollo del país, afectando la eficiencia del sector público y la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Casos de desvío de recursos, sobornos y enriquecimiento ilícito han debilitado la credibilidad del gobierno y de las empresas privadas.
Para combatir la corrupción, se requiere una aplicación estricta de las leyes, con sanciones severas para los responsables. Además, es fundamental fortalecer la transparencia gubernamental mediante el uso de tecnologías digitales, auditorías independientes y la promoción de la participación ciudadana en la vigilancia del gasto público.
3. Pobreza y desigualdad
Más del 40% de la población mexicana vive en condiciones de pobreza, enfrentando dificultades para acceder a educación, salud y empleo digno. La brecha entre ricos y pobres sigue creciendo, lo que limita las oportunidades de desarrollo para millones de personas.
Para reducir la pobreza, es necesario implementar políticas de inclusión social que fomenten la educación de calidad, el acceso a servicios básicos y la creación de empleos bien remunerados. Programas de apoyo a pequeños negocios y cooperativas pueden impulsar la economía local y mejorar la distribución de la riqueza.
4. Educación deficiente
El sistema educativo mexicano enfrenta deficiencias en infraestructura, calidad de enseñanza y acceso equitativo. Muchos estudiantes no terminan sus estudios debido a la falta de recursos o a la necesidad de incorporarse tempranamente al mercado laboral.
Mejorar la educación en México requiere una inversión sostenida en capacitación docente, infraestructura escolar y tecnología educativa. Además, es clave modernizar los planes de estudio para adaptarlos a las necesidades del mercado laboral actual y fomentar la educación dual para combinar teoría y práctica.
5. Sistema de salud insuficiente
El acceso a servicios de salud de calidad es limitado en muchas regiones del país, especialmente en comunidades rurales e indígenas. La falta de hospitales, personal médico y medicamentos agrava la situación, dejando a millones de personas sin atención adecuada.
Para mejorar el sistema de salud, es necesario aumentar el presupuesto en infraestructura hospitalaria y garantizar la distribución equitativa de recursos médicos. La digitalización de los expedientes clínicos y el fortalecimiento de la telemedicina pueden facilitar el acceso a la atención médica en zonas alejadas.
6. Falta de empleo digno
El desempleo y la informalidad laboral afectan a millones de mexicanos, quienes carecen de prestaciones sociales y estabilidad económica. La precarización del trabajo limita el crecimiento personal y la movilidad social de los trabajadores.
Para generar más empleo digno, es fundamental incentivar la inversión en sectores estratégicos como la tecnología y la manufactura avanzada. Además, promover la formalización de empresas mediante incentivos fiscales y capacitación empresarial puede mejorar las condiciones laborales y salariales.
7. Cambio climático y contaminación
México enfrenta problemas ambientales graves, como la deforestación, la contaminación del aire y del agua, y el agotamiento de los recursos naturales. La sobreexplotación y la falta de regulación han afectado la biodiversidad y la calidad de vida en varias regiones del país.
Para mitigar el impacto ambiental, es crucial fortalecer las leyes de protección ecológica y fomentar el uso de energías renovables. Programas de reforestación, gestión adecuada de residuos y educación ambiental son esenciales para construir una cultura de sostenibilidad.
8. Transporte público ineficiente
El transporte público en muchas ciudades mexicanas es insuficiente, inseguro y poco accesible. Esto provoca congestión vehicular, altos tiempos de traslado y un impacto negativo en la calidad de vida de los ciudadanos.
Para mejorar la movilidad urbana, se debe invertir en infraestructura de transporte sostenible, como sistemas de metro y autobuses eléctricos. También es necesario promover el uso de bicicletas y regular mejor el transporte concesionado para garantizar seguridad y eficiencia.
9. Derechos humanos vulnerados
En México persisten violaciones a los derechos humanos, incluyendo desapariciones forzadas, violencia de género y represión contra activistas. La impunidad en estos casos refuerza un clima de desprotección y desconfianza hacia las autoridades.
Fortalecer el respeto a los derechos humanos requiere una política integral que garantice la justicia y reparación para las víctimas. Además, es vital impulsar campañas de sensibilización y programas de protección para grupos vulnerables, incluyendo mujeres, periodistas y defensores del medio ambiente.
10. Crisis del agua
México enfrenta una crisis hídrica debido a la sobreexplotación de los acuíferos y la contaminación de ríos y lagos. La falta de acceso al agua potable afecta a comunidades rurales y urbanas, generando problemas sanitarios y económicos.
Para resolver este problema, es esencial implementar políticas de uso eficiente del agua, invertir en infraestructura de saneamiento y fomentar la captación de agua de lluvia. La educación sobre el consumo responsable y la reducción del desperdicio son claves para la sustentabilidad hídrica en el país.
Estos son solo algunos de los problemas más grandes en México, pero con soluciones adecuadas y el compromiso de todos los sectores, es posible avanzar hacia un país más equitativo y próspero. A medida que abordemos estos desafíos, se podrá mejorar la calidad de vida de millones de personas y construir un futuro más sostenible para las próximas generaciones.
🚱 ¿Sabías que el 16.1% de los hogares en México enfrenta inseguridad del agua moderada o severa?
La ENSANUT expone una realidad preocupante sobre el acceso al agua en el país. 🌍💧
El alto costo de la vivienda y la falta de financiamiento accesible impiden que muchas familias mexicanas puedan adquirir un hogar digno. La proliferación de asentamientos irregulares genera problemas de infraestructura y servicios básicos.
Para garantizar el acceso a la vivienda, es necesario promover políticas de financiamiento asequible y proyectos de construcción sustentable. La regularización de asentamientos y el desarrollo de viviendas sociales con acceso a servicios básicos pueden mejorar las condiciones de vida de millones de personas.
12. Discriminación y racismo
México sigue enfrentando problemas de discriminación hacia comunidades indígenas, afrodescendientes, personas con discapacidad y la comunidad LGBTQ+. Estas prácticas limitan el acceso a derechos fundamentales como la educación, el empleo y la salud, perpetuando desigualdades estructurales.
Para combatir la discriminación, es esencial fortalecer las leyes antidiscriminatorias y promover campañas de concientización desde la educación básica. Las empresas e instituciones deben implementar políticas de inclusión y equidad, asegurando oportunidades justas para todos los ciudadanos sin importar su origen, género u orientación.
13. Impunidad y debilidad del sistema judicial
La falta de justicia en México es un obstáculo para el desarrollo, ya que muchos crímenes quedan sin castigo. La impunidad fomenta la corrupción, la violencia y la desconfianza en las instituciones, debilitando el estado de derecho y afectando a toda la sociedad.
Para mejorar el sistema judicial, es clave garantizar investigaciones eficientes y sanciones ejemplares. La digitalización de procesos, la capacitación de jueces y fiscales, así como la independencia del poder judicial, son fundamentales para fortalecer la justicia y reducir la impunidad.
14. Desperdicio de alimentos
Cada año, México desperdicia millones de toneladas de comida mientras más de 53 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria. La mala gestión en la producción, distribución y consumo de alimentos contribuye a este problema, generando impactos ambientales y sociales negativos.
Para reducir el desperdicio de alimentos, es necesario mejorar la logística de distribución y fomentar programas de rescate alimentario. Iniciativas como bancos de alimentos, incentivos fiscales para donaciones y educación sobre el consumo responsable pueden ayudar a optimizar el uso de los recursos.
15. Falta de inversión en ciencia y tecnología
México destina un porcentaje mínimo de su PIB a la investigación y el desarrollo tecnológico, lo que limita la innovación y la competitividad global. La escasez de incentivos para científicos y emprendedores frena el crecimiento de sectores estratégicos como la biotecnología y la inteligencia artificial.
Para impulsar la ciencia y la tecnología, es imprescindible aumentar la inversión pública y privada en investigación. La creación de centros de innovación, programas de financiamiento para startups tecnológicas y alianzas con universidades pueden posicionar a México como un país competitivo en el ámbito global.
Con estas acciones, podemos enfrentar los problemas más grandes en México y generar cambios positivos en nuestra sociedad. Apostar por soluciones estructurales y sostenibles permitirá construir un país más justo, equitativo y con mayores oportunidades para todos.
El papel de la sociedad en la transformación del país
Si bien los gobiernos juegan un papel crucial en la solución de los problemas estructurales, la participación de la sociedad es igual de importante. La exigencia ciudadana, la denuncia de irregularidades y el involucramiento en iniciativas de cambio pueden acelerar la implementación de soluciones efectivas. Cada persona, desde su ámbito de acción, puede contribuir a la mejora de su entorno.
El sector privado también tiene una gran responsabilidad en el desarrollo sostenible del país. La implementación de políticas de responsabilidad social empresarial, la generación de empleos dignos y la adopción de tecnologías limpias pueden reducir significativamente problemas como la desigualdad, la corrupción y el cambio climático. La colaboración entre empresas, gobierno y ciudadanía es clave para impulsar un cambio real.
Además, el fortalecimiento de la educación cívica y la promoción de valores como la transparencia, la equidad y el respeto a los derechos humanos pueden generar una cultura de cambio a largo plazo. Invertir en la formación de ciudadanos críticos y comprometidos con su comunidad permitirá construir un México más fuerte, justo y resiliente ante los desafíos del futuro.
Un México con oportunidades para todos
Resolver los problemas más grandes en México requiere un esfuerzo coordinado y sostenido por parte de todos los sectores de la sociedad. La inseguridad, la corrupción y la falta de acceso a servicios básicos no son problemas insuperables, pero sí demandan soluciones estratégicas y compromisos a largo plazo. Es fundamental que los ciudadanos, las empresas y el gobierno trabajen en conjunto para implementar cambios profundos y estructurales.
Si se fomenta una cultura de legalidad, transparencia e innovación, México podrá avanzar hacia un modelo de desarrollo más equitativo y sostenible. La clave está en fortalecer las instituciones, mejorar la educación y promover la inclusión social, permitiendo que todas las personas tengan acceso a oportunidades de crecimiento. Con acciones concretas y un compromiso real, es posible construir un país donde el bienestar y la prosperidad sean una realidad para todos.
Con una asistencia récord de más de 500 empresas, expertos en sostenibilidad y representantes del sector público, el Segundo Foro ESG Nuevo León 2025 organizado por la Secretaría de Igualdad e Inclusión se consolidó como un espacio clave para la construcción de un futuro empresarial más competitivo y responsable.
Desde el Auditorio de EGADE Business School, el evento abordó el papel fundamental de la sostenibilidad social como un factor de competitividad y transformación empresarial, poniendo sobre la mesa un mensaje claro: las empresas que no integren la igualdad y la inclusión en su cadena de valor quedarán rezagadas en el mercado global.
Durante la conferencia de clausura, la Secretaria Martha Herrera subrayó que en Nuevo León la resiliencia es entendida como una construcción de alianzas.
Herramientas como la Constancia de Contribución e Impacto Social, dijo, han permitido a muchas empresas medir y reportar la inversión en resiliencia social, asegurando que cada peso invertido está generando un gran valor sostenible.
“Desde la Secretaría de Igualdad e Inclusión hemos acompañado a las empresas en la creación de estrategias que generen bienestar social y al mismo tiempo fortalezcan su competitividad. La sostenibilidad no vista como un tema aislado sino como un compromiso colectivo que involucra al sector privado, al gobierno y a la sociedad civil”, destacó la funcionaria estatal.
Durante el foro se presentó el Premio Igualdad e Inclusión Corporativa 2025, galardón que tendrá 2 categorías Compromiso Social y Proyectos de Inversión Social el cual reconocerá a las empresas comprometidas con la sostenibilidad social y brindará acompañamiento para ayudarlas a fortalecer su impacto social, generar estrategias más efectivas y facilitar su acceso a certificaciones internacionales.
El registro para las empresas que deseen participar será del 5 de marzo al 30 de mayo.
Con el lanzamiento del Premio, Nuevo León se coloca a la cabeza en la promoción de empresas que no solo buscan el éxito financiero, sino que están dispuestas a transformar su entorno y generar impacto positivo real.
El objetivo, señaló la Secretaria Martha Herrera es que más empresas puedan adoptar estándares globales de igualdad, inclusión y responsabilidad social, generando beneficios tanto para su operación como para la comunidad.
El evento contó con la participación de líderes de empresas globales, quienes compartieron su experiencia en la integración de ESG en sus modelos de negocio:
Tendencias Globales en ESG – Hernando Aguilera, CEO de Social Value Institute, presentó las últimas estrategias en sostenibilidad social como ventaja competitiva.
Casos de Éxito en Sostenibilidad y Competitividad – Empresas como Heineken, Nestlé, Clarios, Natura México y el Centro de Empresas Conscientes del Tec de Monterrey demostraron cómo ESG ya es un factor clave en la toma de decisiones estratégicas.
El Propósito Empresarial como Motor de Transformación – Dr. Boyd Cohen (EGADE Business School) analizó el papel de la innovación y la sostenibilidad en el éxito empresarial.
FIFA Y SU LEGADO ESG – Representantes de FIFA explicaron cómo el mundial 2026 generará impacto social y ambiental positivo, de igual forma la manera en que se aplicará criterios ESG en la organización de la Copa. Se resaltó el efecto positivo que traerá este enfoque en la región, especialmente en generación de empleo y desarrollo de infraestructura inclusiva.
Inteligencia Artificial para Medición y Reportes ESG – Elida Godínez Ramírez (IBM) mostró cómo la tecnología está revolucionando la medición del impacto social y ambiental en las empresas.
El Segundo Foro ESG Nuevo León 2025 no solo reafirmó el compromiso del estado con la agenda ESG, sino que dejó claro que las empresas que quieran permanecer en el mercado global necesitan un enfoque integral en sostenibilidad social.
En el evento estuvieron presentes Mauricio Canseco Cavazos, Subsecretario de Inversión Social y Alianzas Estratégicas y Juan Carlos Meade, Director de Alianzas Estratégicas de la Secretaría de Igualdad e Inclusión, así como Eva María Guerra, Decana Asociada de la EGADE Business School.
A las barreras que enfrentan las mujeres en el mundo laboral se suma una condición fisiológica ineludible: la menstruación. Este proceso natural sigue estando rodeado de estigmas que limitan su reconocimiento en el entorno corporativo. Según el estudio Menstruación y productividad laboral y la información proporcionada por El Economista, el 35% de las trabajadoras ha sufrido consecuencias económicas, como descuentos salariales, debido a ausencias por malestares menstruales.
La falta de políticas empresariales sobre el tema impide que las colaboradoras cuenten con medidas de apoyo para mitigar su impacto en la productividad. Solo cuatro estados en México han implementado licencias menstruales: Colima, Hidalgo, Nuevo León y Michoacán. Aun así, solo el 9% de las mujeres en estas entidades han podido acceder a estos permisos, mientras que el 75% ha enfrentado dificultades para obtenerlos. Esto demuestra la falta de infraestructura y regulación que garantice el derecho de las trabajadoras a gestionar su salud menstrual sin repercusiones laborales.
Impacto en la productividad y bienestar laboral
Las molestias menstruales afectan directamente el desempeño laboral. Según el mismo estudio, el 53% de las mujeres sufre dolor durante su periodo, y en el 48% de los casos, este dolor es incapacitante. A pesar de ello, las trabajadoras deben cumplir con sus responsabilidades sin un marco de apoyo adecuado. Esta situación genera un dilema: asistir al trabajo en condiciones adversas o faltar con el riesgo de ser sancionadas.
El 91% de las encuestadas percibe una disminución en su productividad durante los días de mayor malestar. Este descenso está relacionado con la falta de medidas de mitigación, como la posibilidad de trabajo remoto o flexibilidad horaria. Las empresas que han implementado estas políticas reportan menores impactos en el rendimiento de sus colaboradoras, demostrando que un enfoque basado en el bienestar es una inversión que beneficia tanto a las empleadas como a la organización.
Los cambios hormonales asociados al ciclo menstrual también influyen en la energía y desempeño de las empleadas. Si bien la menstruación en el trabajo es un tema evitado en muchos entornos corporativos, su consideración podría optimizar el bienestar y la productividad general de las organizaciones. La concientización sobre estos efectos permitiría adaptar la carga laboral de manera estratégica, maximizando la eficiencia sin comprometer la salud de las trabajadoras.
Políticas empresariales y su implementación
En México, hay más de 24 millones de mujeres en la fuerza laboral, representando el 40% de la población trabajadora. A pesar de su presencia, sólo el 5% de las empleadas encuestadas afirma trabajar en empresas con políticas de apoyo ante molestias menstruales. Esta cifra es alarmante, pues evidencia la falta de iniciativas que reconozcan las necesidades de las trabajadoras.
Las estrategias empresariales implementadas incluyen licencias menstruales pagadas, flexibilidad horaria y home office. Sin embargo, solo el 11% de las organizaciones han integrado alguna de estas medidas en sus normativas internas. Estas políticas han sido adoptadas tanto por grandes corporaciones como por pequeñas y medianas empresas, lo que demuestra que no es una cuestión de recursos, sino de voluntad para generar un entorno laboral más equitativo.
El incremento en la visibilización de esta problemática podría reducir la brecha de género en el ámbito laboral. Implementar medidas de apoyo no solo mejoraría la salud y bienestar de las trabajadoras, sino que también impulsaría su desempeño y permanencia en el empleo. Las empresas que han optado por incluir licencias menstruales y flexibilización han observado una reducción en el ausentismo y un aumento en el compromiso de su talento femenino.
Pérdida de horas laborales y costos asociados a la menstruación en el trabajo
Las molestias menstruales tienen un impacto directo en la economía de las empresas. Se estima que el 45% de las trabajadoras ha faltado o intentado faltar al trabajo debido a los síntomas menstruales. Esta situación representa una pérdida significativa de horas laborales y afecta la continuidad operativa de las empresas, lo que, a largo plazo, tiene consecuencias económicas tanto para las empleadas como para los empleadores.
El cálculo del número de horas anuales perdidas por molestias menstruales refuerza la necesidad de contar con políticas organizacionales incluyentes. En un entorno laboral competitivo, la pérdida de talento femenino debido a la falta de condiciones adecuadas para su bienestar es un problema que las empresas no pueden permitirse ignorar. El reconocimiento de la menstruación en el trabajo como una variable que influye en la productividad permite diseñar estrategias para reducir el impacto de sus síntomas en las operaciones diarias.
Garantizar diagnósticos adecuados y tratamientos para condiciones como la dismenorrea severa también es fundamental. La trivialización del dolor menstrual perpetúa la desigualdad en el trabajo y limita las oportunidades de desarrollo profesional de las mujeres. Además, normalizar la conversación sobre la salud menstrual en los espacios laborales ayudaría a desestigmatizar el tema y a fomentar una cultura de apoyo y comprensión.
Hacia una cultura empresarial más incluyente
La integración de políticas que aborden la menstruación en el trabajo es un paso esencial para la equidad de género en el ámbito laboral. No se trata solo de garantizar permisos, sino de generar espacios donde la salud menstrual sea comprendida y atendida sin estigmas. En este sentido, es fundamental que las empresas establezcan canales de comunicación efectivos para que las trabajadoras puedan expresar sus necesidades sin temor a represalias.
A nivel nacional, es urgente ampliar la licencia menstrual, mejorar su accesibilidad y promover diagnósticos oportunos. Empresas y gobiernos tienen la responsabilidad de construir un entorno donde las mujeres puedan desempeñarse en igualdad de condiciones, sin que un proceso biológico natural sea motivo de penalización laboral. La normalización de estas políticas contribuiría no solo al bienestar de las trabajadoras, sino también al fortalecimiento de la competitividad y sostenibilidad de las organizaciones en el mercado actual.