Así comienza el Reporte Anual Integrado 2024 de Arca Continental, publicado a finales del año pasado. Una frase breve, pero poderosa, que deja claro a quién va dirigido el documento: a quienes invierten, participan en el rumbo estratégico y exigen resultados.
El mensaje firmado por el C.P. Jorge Humberto Santos Reyna, Presidente del Consejo de Administración, y el Lic. Arturo Gutiérrez Hernández, Director General, establece con claridad el tono, el propósito y el público objetivo. Nada que objetar. Es una elección legítima, clara y coherente.
Pero precisamente por eso, surge la pregunta que da sentido a este comentario: ¿El tono y la estructura del informe están realmente alineados con ese público al que busca dirigirse?
Porque si el objetivo es informar, también importa cómo se presenta la información: narrativa, títulos, estructura. Y ahí es donde este informe —aunque sólido en contenido— deja espacio para la reflexión.
Lo que antes podía verse como un nice to have, hoy es parte del carácter corporativo. Reportar con intención, estructura y claridad es clave para construir confianza. Especialmente con los accionistas, que necesitan comprender con precisión cómo se genera valor, cómo se gestiona el riesgo y qué tan sólida es la estrategia.
El reporte se organiza en torno a conceptos como evolucionar, conectar, innovar. Inspiradores, sí. Pero también abstractos. El índice no refleja con precisión los temas clave. La narrativa no sigue una línea clara de desempeño. Y el apartado “Cómo leer este reporte” no orienta; más bien reafirma marcos de referencia sin explicar cómo navegar el contenido.
Temas fundamentales —agua, reciclaje, energía, gobernanza, derechos laborales— aparecen dispersos, sin una lógica que facilite su localización. Para quien busca una visión clara del desempeño, eso representa una barrera.
Esto no le resta mérito al contenido, que es sólido y bien documentado. Pero sí abre una oportunidad: si el informe busca informar a los accionistas, la forma debería facilitar esa comprensión, no entorpecerla.
Y más aún en una empresa como Arca Continental: una organización industrial, multinacional, con una lógica B2B, y parte de uno de los sistemas comerciales más influyentes del mundo, como lo es The Coca-Cola Company. Ahí, el valor no solo está en lo que se hace, sino también en cómo se explica.
La evolución sostenible también implica claridad, estructura y foco.
Este reporte representa una buena señal de avance. Refleja la intención de evolucionar, de trascender el cumplimiento, de integrar la sostenibilidad como parte del negocio.
¡Bien por Arca Continental! Mejor aún si esa evolución continúa también en la manera en que se comunica y se pone a disposición el valor creado.
Porque sí: es un informe para accionistas.
Pero el reto —y la oportunidad— está en continuar con un mensaje que también diga: A nuestros otros grupos de interés…
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
MAPFRE México fue reconocida por su labor en voluntariado durante 2024, año en el que alcanzó cifras récord y consolidó su compromiso con las comunidades más vulnerables del país.
A través del Programa de Voluntariado de Fundación MAPFRE en México, se llevaron a cabo más de 250 actividades en más de 20 ciudades mexicanas, beneficiando a más de 4,000 personas y colaborando con 56 instituciones locales. Estas acciones fueron posibles gracias a la participación de más de 1,200 voluntarios, donde 880 representan el 47% de la plantilla de MAPFRE en México.
Este compromiso fue reconocido con el tercer lugar en los Premios de Voluntariado MAPFRE 2024, un galardón que celebra el impacto positivo generado por los equipos de voluntariado en los distintos países donde opera el Grupo MAPFRE.
“Una de las características de nuestra empresa es que somos personas dispuestas a ayudar. Esta manera de entender nuestra actividad alcanza especialmente a las comunidades más vulnerables a través de nuestro programa de Voluntariado Corporativo, que desarrollamos a través de Fundación MAPFRE”, compartió Verónica Hernández, Directora Ejecutiva Personas y Organización de MAPRE México.
Este programa apoyó a comunidades marginadas y a organizaciones sociales en ámbitos como la salud, la educación y el bienestar social. Ejemplo de esto es el apoyo brindado al Centro Comunitario MAPFRE-UP, Alianza Anticáncer Infantil y el Centro de Atención Down.
“El Programa de Voluntariado de Fundación MAPFRE tiene como principal objetivo mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas más desfavorecidas y de la sociedad en general”, comentó Itzel Contreras, responsable de Fundación MAPFRE en México. “Además es una oportunidad de construir un mundo más justo, solidario, humano y sostenible.No cabe duda de que la sede mexicana ha demostrado compromiso por marcar una diferencia”, finalizó.
Una iniciativa global con impacto local
En 2024, el Programa de Voluntariado de Fundación MAPFRE a nivel global motivó el esfuerzo de más de 9,100 personas que fueron parte de 2,500 actividades desarrolladas en 25 países, impactando positivamente la vida de más de 153,000 personas en situación de vulnerabilidad.
“En MAPFRE, tenemos un enorme compromiso con las personas, con la sociedad y con el planeta y todo ello forma parte de nuestra manera de ser y de nuestra cultura. Más del 20% de la plantilla global ha participado hasta el momento en alguna de las actividades de voluntariado realizadas durante el 2024. Cada minuto invertido en ayudar cobra sentido para nosotros”, finalizó Marta Granero, experta en Diversidad y Voluntariado Corporativo de Grupo MAPFRE.
En un entorno donde el orden de la política climática y de sostenibilidad se esta reacomodando, DoGood People, la solución corporativa líder en ESG (Environmental, Social and Governance – ambiental, social y de gobernanza) que impulsa la participación e impacto de los colaboradores en la estrategia de sostenibilidad de las empresas, presenta las principales tendencias que definirán el rumbo de las estrategias ESG en 2025.
El panorama global en materia de ESG está en constante transformación. Las nuevas tendencias reflejan una presión cada vez mayor para que las empresas alineen sus prácticas sostenibles con los marcos regulatorios, avances tecnológicos y las crecientes expectativas de los consumidores.
1. Enfoque en el capital humano
La inversión en capital humano e involucramiento de los colaboradores es una de las principales tendencias del mundo laboral en 2025. Es por ello que continuarán fortaleciéndose las políticas que promueven la igualdad de género, diversidad e inclusión.
Además, el bienestar seguirá ocupando un lugar central, desde el cuidado de la salud mental y el equilibrio entre la vida personal y profesional, hasta la capacitación para impulsar el crecimiento profesional.
Reconocer y valorar a las personas dentro de la organización serán factores cada vez más determinantes para el progreso sostenible de las empresas. Hoy, la sostenibilidad se ha convertido en un criterio clave para atraer y retener talento, ya que los profesionales buscan empresas con valores con los que se identifiquen.
2. Creciente demanda de habilidades verdes / green Skills
Con la transición energética y el avance de nuevas regulaciones, especialmente en Europa, el mercado laboral en sostenibilidad se está consolidando como uno de los más dinámicos y atractivos, de acuerdo con el informe Green Skills Report de LinkedIn, la demanda de talento con habilidades en esta materia creció en promedio 5% anual entre 2021 y 2024, principalmente en ingeniería de energía renovable y gestión de recursos hídricos.
Esta tendencia continuará en los próximos años: la demanda seguirá superando a la oferta, lo que impulsará una mayor inversión en programas de formación, y estas competencias no serán exclusivas de los equipos de sustentabilidad, sino que se volverán esenciales en áreas clave como operaciones y finanzas.
Por ello, 2025 estará marcado no sólo por la búsqueda de talento con habilidades verdes, sino también por una apuesta en la capacitación y formación interna.
3. Tecnología y transparencia ESG
A través de directivas de la Unión Europea como la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD) y la Corporate Sustainability Due Diligence Directive (CSDDD), las empresas están cada vez más presionadas para definir estrategias detalladas y demostrar impactos concretos en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
Sin dejar de lado la reciente iniciativa Ómnibus, que si bienpuede interpretarse a la vez como una reacción al entorno y como una respuesta pragmática a desafíos mayores. Ambos enfoques no se excluyen sino que se han reforzado mutuamente para impulsar la acción climática y donde la tecnología seguirá siendo un pilar fundamental para monitorear, medir y reportar las prácticas ESG de manera más eficiente. Tecnologías como blockchain serán utilizadas para garantizar transparencia y trazabilidad.
4. La sostenibilidad en el centro de la cultura corporativa
Las estrategias ESG se están integrando cada vez más en los planes de negocio y crecimiento, convirtiéndose en un eje transversal a lo largo de toda la cadena de valor. Más allá de la Taxonomía Europea, esta visión se consolidará como motor de una transformación cultural hacia un futuro más responsable.
Impulsar una cultura organizacional con enfoque sustentable será clave para la resiliencia y permanencia de las compañías a largo plazo.
En lo que resta del presente año, se fortalecerá esta mentalidad tanto a nivel interno, a través de acciones de sensibilización, formación y participación activa de los colaboradores. Y al mismo tiempo en el plano externo, alineándose con los criterios que exigen inversores y consumidores.
5. Alianzas entre empresas y comunidades
El papel de las empresas es crucial para liderar el camino hacia un futuro más sostenible. Durante 2025, se espera un mayor compromiso empresarial con la comunidad. De igual forma, la colaboración entre el sector privado y el público seguirá siendo esencial para generar un impacto real.
Por lo cual será fundamental la cooperación entre todos los actores: empresas, sector público y sociedad civil, con el objetivo común de promover la sostenibilidad.
Natura ha consolidado la Venta por Relaciones como un motor de prosperidad para millones de personas, principalmente mujeres. Desde hace una década, la compañía mide el Índice de Desarrollo Humano de las Consultoras de Belleza (IDH-CB) cada dos años, vinculando el crecimiento del negocio con la creación de una vida digna para la red de ventas.
En la más reciente medición de 2024, el Índice registró un crecimiento del 8.9% respecto a la última medición en 2022, acercándose a los niveles previos a la pandemia de 2019. Por primera vez, este estudio incluyó a las Consultoras Avon, permitiendo una visión integral de la red comercial del grupo.
El IDH-CB, basado en el que expone el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), mide tres dimensiones fundamentales: Salud y Bienestar, que evalúa el acceso a atención médica y calidad de vida; Conocimiento, que abarca educación financiera, inclusión digital y ciudadanía; y Vida digna/Trabajo, que mide las condiciones laborales, la generación de ingresos y las experiencias positivas dentro del modelo de negocio.
“Creemos que prosperidad es un concepto que va más allá del ingreso e involucra otros aspectos relacionados a las condiciones y calidad de vida. Nos enorgullece saber que nuestro modelo de negocio es el gran impulsor de la Regeneración al poner a las personas en el centro, para que generen Bien Estar para ellas, para el otro y para el mundo del que somos parte”, comentó Griscelda Ramos, directora de Sustentabilidad de Natura.
Uno de los avances más significativos se observa en la dimensión de Trabajo, Natura ha implementado estrategias para promover un negocio próspero. En términos de estabilidad financiera, el 41% de las Consultoras Avon logra llegar con dinero al final de la quincena, frente al 35.3% de las Consultoras Natura. Sin embargo, estas han experimentado una mejora significativa en este aspecto, con un incremento de 15 puntos porcentuales en comparación con 2022. Además, el gasto en alimentación representa ahora el 43.51% de los ingresos familiares, una reducción significativa respecto al 52.81% registrado en 2022, lo que indica una mejora en la distribución de la ganancia.
El acceso a la educación y la digitalización siguen siendo pilares clave para el crecimiento de la red. Más de 37,900 Consultoras Natura y Avon participaron en programas de formación y educación financiera, y las plataformas digitales han impulsado la inclusión de la red, promoviendo su desarrollo personal y profesional.
El bienestar sigue siendo una prioridad para la compañía. Las Consultoras Natura que recibieron atención médica en 2024 reportaron estar 32% más activas, 51% más productivas y 5% más satisfechas en la dimensión de trabajo. Las Consultoras Avon tienen mayor acceso a médicos y dentistas, aunque enfrentan desafíos en la adquisición de medicamentos y descanso adecuado. En materia de prevención, el 47.1% de las Consultoras mayores de 40 años se realizan mamografías anualmente. Avon muestra un mayor compromiso con la prevención, con un 51.2% de Consultoras realizándose exámenes, frente al 41.6% de Natura.
El informe también revela retos importantes en el entorno familiar y social de la red. Más de la mitad de las consultoras Avon indicaron que sus familias enfrentan dificultades como falta de autocuidado, pérdidas familiares o problemas de adicción. La violencia de género sigue siendo un problema alarmante, ya que el 36% de las Consultoras Natura y el 41.2% de las de Avon han experimentado algún tipo de ella. A pesar de esto, el 76.4% de las Consultoras Avon que han sufrido violencia han buscado ayuda, frente al 58.2% de las de Natura.
La medición del Índice de Desarrollo Humano 2024 demuestra que invertir en educación, digitalización y bienestar financiero genera un impacto real en la calidad de vida de las Consultoras y Representantes. De cara al futuro, la compañía mantiene su meta de incrementar un 10% en el IDH para 2030, reforzando su propósito de construir un entorno donde más mujeres puedan prosperar.
LATAM Airlines Group ha sido reconocida como una de las empresas líderes en sostenibilidad a nivel mundial, según el prestigioso informe anual de sostenibilidad de S&P Global, The Sustainability Yearbook. Dicho reporte destaca a las empresas que han demostrado un desempeño sobresaliente en la gestión de sostenibilidad, evaluada en función de sus prácticas ambientales, sociales y de gobernanza corporativa.
Para clasificar en el anuario, las empresas deben obtener una puntuación dentro del 15 % superior de su industria. En la edición de 2025, S&P Global evaluó a más de 7690 empresas, de las cuales 780 forman parte de la publicación. En la industria, solo 6 lograron ser incluidas en el Sustainability Yearbook.
Cabe destacar que recientemente, y de acuerdo a los resultados de la Evaluación de Sostenibilidad Corporativa (CSA) de la misma entidad, LATAM Airlines Group fue posicionado como el grupo de aerolíneas más sostenible del continente americano y el quinto a nivel mundial.
Avances durante el periodo
Con su estrategia de sostenibilidad como hoja de ruta, el grupo se ha trazado metas bajo tres focos: Cambio Climático, Economía Circular y Valor Compartido, siendo las más relevantes alcanzar las cero emisiones netas a 2050, eliminar los plásticos de un solo uso en su operación, buscar ser cero residuos a rellenos sanitarios y trabajar junto a las comunidades donde opera a través de su programa de transporte de pasajeros y carga sin costo “Avión Solidario”.
En este sentido, el grupo LATAM ha logrado compensar más de 1.9 millones de toneladas de CO2 desde el año 2020 y apoyar la conservación de más de 300 mil hectáreas de sabanas inundables en Colombia, un ecosistema estratégico debido a su alta capacidad de captura de CO2. Además, ha reducido en un 97% los plásticos de un solo uso en su operación, lo que representa más de 1,700 toneladas y, a través del programa “Avión Solidario”, desde 2021, ha transportado gratuitamente a más de 6,660 personas y 779 toneladas de carga, manteniendo cerca de 50 alianzas en 5 países de Sudamérica con organizaciones como Teletón, Bomberos de Chile y Coaniquem para el caso de Chile.
Nuevo León busca proyectarse como epicentro de la transformación empresarial mexicana.Sistema B México, en colaboración con la Secretaría de Igualdad e Inclusión del Estado de Nuevo León, el Tecnológico de Monterrey yKomunika Latam (Empresa B), presenta laRonda de Negocios Monterrey 2025, un espacio donde empresas líderes, startups y aliados estratégicos unirán fuerzas para fortalecer cadenas de valor sostenibles y acelerar la colaboración entre negocios con impacto social y ambiental.
La participación de la Secretaría de Igualdad e Inclusión es fundamental en esta iniciativa ya que por medio de alianzas estratégicas se promueve un entorno más equitativo y justo en el Estado. Estas colaboraciones permiten unir esfuerzos con diversas organizaciones, tanto gubernamentales como no gubernamentales, así como con el sector privado, para asegurar que todas las voces sean escuchadas y que se generen oportunidades para todos.
El evento, que tendrá lugar el 10 de abril en el Estadio Banorte, Terraza CEMEX, reunirá a startups, grandes compradores, Empresas B, aliados estratégicos y organizaciones de la sociedad civil. Bajo el lema ‘Cadenas de valor más fuertes con igualdad e inclusión’, la jornada busca generar oportunidades comerciales alineadas con los principios de sostenibilidad, equidad e innovación, pilares clave para el crecimiento empresarial en la nueva economía global.
Empresas con propósito: la nueva ventaja competitiva
Ante una economía global sacudida por la incertidumbre y la crisis climática, las empresas comprometidas con un desarrollo sostenible están ganando la confianza de inversionistas y consumidores. Monterrey, con su robusta infraestructura industrial, capitalismo social y liderazgo en innovación, se posiciona como punta de lanza para acelerar esta transformación empresarial.
“Las empresas no solo deben ser las mejores del mundo, deben ser las mejores para el mundo. La Ronda de Negocios Monterrey 2025 es una oportunidad clave para que las compañías visionarias colaboren, innoven y construyan una economía más justa, inclusiva y regenerativa”, comenta Javier Herrero, director ejecutivo de Sistema B México.
Una agenda que transforma negocios en agentes de cambio
● Reuniones uno a uno para conectar a empresas con propósito, proveedores y grandes compradores, creando alianzas estratégicas que fortalezcan sus cadenas de valor.
● Panel de negocios, “Fortaleciendo la cadena de valor con Igualdad e Inclusión”, con la participación de Vector Global Logistics (Empresa B) y corporativos líderes como Bimbo, Frisa, FEMSA, Whirlpool, Bayer o American Express.
● Desarrollo de nuevos proyectos colaborativos enfocados en sostenibilidad, innovación e impacto social.
La red de empresas y aliados
Empresas líderes en sus sectores ya confirmaron su participación, entre ellas figuran: el Tecnológico de Monterrey, la Secretaría de Igualdad e Inclusión, Solardec, Fitzer, Neeta, Capital Natural, Vinco, Cívica Digital, Blue 5PL, Red Girasol, CREO, Three, LIDAG, Bioconstrucción y Energía Alternativa, Unboxed y Bodega Cero. Estas compañías no solo generan crecimiento económico, sino que miden y mejoran su impacto social y ambiental, posicionándose como referentes de la nueva economía.
Por su parte, la Secretaría de Igualdad e Inclusión de Nuevo León promueve la Certificación de Empresa B en el estado, impulsando la adopción de prácticas sostenibles entre las empresas locales. El Tecnológico de Monterrey, anfitrión del evento, moviliza a sus estudiantes voluntarios y consolida su rol como incubadora de los líderes empresariales del futuro.
Movimiento B y el futuro de la economía
Las Empresas B son compañías que van más allá de las ganancias: miden su impacto social y ambiental y se comprometen legal e institucionalmente a tomar decisiones considerando las consecuencias a largo plazo para sus comunidades y el planeta.
El Movimiento B, nacido en Estados Unidos en 2006, es una iniciativa global que impulsa esta nueva economía donde el éxito empresarial se mide a través del bienestar de las personas, las sociedades y el medio ambiente. Más de 9,500 empresas en 102 países forman parte de esta red, transformando industrias hacia modelos más equitativos, inclusivos y regenerativos.
Monterrey ya fue sede, en octubre de 2023, del Encuentro+B, un evento del Movimiento B que reunió a más de 800 personas de 31 países, para explorar soluciones del liderazgo empresarial en relación con los grandes desafíos sociales y ambientales de México y Latinoamérica.
Desde el Movimiento B le decimos basta al sistema económico actual, que pone las ganancias antes que a las personas y al planeta ¿Te sumas al Movimiento B? Mira nuestro nuevo video institucional a partir del 11 de enero. Activa un recordatorio aquí https://t.co/1pGDtv6HuP 🔔🍿👀 pic.twitter.com/ZVVKQ7IAuR
Ahora, la Ronda de Negocios Monterrey 2025 será un espacio donde las empresas podrán reafirmar su compromiso con el futuro, demostrando que la rentabilidad, la innovación y el impacto social pueden ir de la mano. Así, Nuevo León se consolida como un estado comprometido con la construcción de una economía inclusiva, equitativa y regenerativa.
Detalles del evento:
● Fecha: jueves 10 de abril de 2025.
● Lugar: Estadio Banorte | Terraza CEMEX, Monterrey, Nuevo León.
“El que no vive para servir, no sirve para vivir” es una frase frecuentemente atribuida a la Madre Teresa de Calcuta, la cual nos recuerda que, en medio de un mundo aquejado por profundas desigualdades, la participación de cada uno es fundamental para lograr alcanzar la justicia social.
La participación de individuos que, con pequeñas acciones, pueden marcar una diferencia significativa en la vida de otros es crucial para fortalecer una cultura de apoyo mutuo y solidaridad. Sin embargo, gobiernos, empresas y organizaciones también desempeñan un papel clave en esta misión, ya que, a través de programas de asistencia, voluntariado y donaciones, pueden liderar el cambio y generar un impacto positivo en las comunidades más vulnerables.
En este contexto, las acciones de responsabilidad social de Toks están demostrando que el sector privado tiene el potencial de ayudar a ofrecer más y mejores oportunidades a quienes menos tienen. En concordancia con esta visión, la empresa organizó un voluntariado que permitió celebrar el ímpetu y vocación de servicio de las hermanas de Hogar San Vicente las cuales, como lo hace la cadena de restaurantes, aunque desde diferente trinchera, se han dedicado a ayudar a otros y así, ofrecerles un poco de los que ellas han dado a lo largo de sus vidas. Te invitamos a conocer cómo se vivió este momento.
La responsabilidad social de Toks: solidaridad en acción
El compromiso de Toks con la comunidad se ha manifestado a lo largo de los años en diversas iniciativas solidarias, como es el caso del programa JugueToks, mediante el cual, la empresa ha logrado impactar positivamente a niños y adultos mayores en situación vulnerable llevando alegría a quienes más lo necesitan mediante obsequios y actividades especiales que fomentan la inclusión y el bienestar de los beneficiarios.
En la última edición de JugueToks, la cadena de restaurantes conoció a las Hermanas de la Caridad de Hogar San Vicente, un grupo de religiosas dedicadas a cuidar y apoyar a mujeres adultas mayores de bajos recursos, con las cuales la empresa colaboró para brindar un momento inolvidable para las mujeres que residen en el albergue. Inspirados por la dedicación con la que las hermanas entregan su vida a ayudar a los necesitados, la empresa decidió organizar un voluntariado especial en su honor, con motivo de la renovación de sus votos de servicio, para así devolverles un poco del amor y cuidados que ellas han dado a los demás.
Como parte de esta iniciativa, Toks abrió sus puertas a las hermanas del Hogar San Vicente, invitándolas a disfrutar de una comida en honor a su entrega, pero también, de un momento de descanso y festividad. Más allá de una simple comida, este voluntariado fue un gesto de gratitud y reconocimiento por su incansable labor cotidiana, misma que, pese a sus largos años, han decidido continuar.
Este tipo de iniciativas evidencian que la responsabilidad social de Toks no es una estrategia, sino una filosofía corporativa que motiva a la cadena de restaurantes a generar acciones en favor del bienestar social y espacios de convivencia que permitan inspirar a otros a ser solidarios.
Las hermanas del Hogar San Vicente: una vida de entrega y amor
Las Hermanas de la Caridad forman parte de la Fundación de Obras Sociales de San Vicente (FOSSVI), una institución sin fines de lucro que desde 1957 brinda apoyo a las personas más vulnerables. Dentro de FOSSVI, el Hogar San Vicente se dedica a proporcionar un hogar permanente a mujeres adultas mayores sin recursos, ofreciéndoles atención integral para garantizar una vida y una muerte dignas.
El hogar atiende a mujeres de más de 60 años en situación de pobreza extrema, proporcionándoles alojamiento, alimentación, atención médica y actividades recreativas, donde las hermanas, guiadas por el ejemplo de San Vicente de Paúl, dedican su vida al servicio de estas mujeres, ofreciéndoles un espacio de amor y cuidado.
Las hermanas también brindan acompañamiento emocional y espiritual a las residentes, ayudándolas a enfrentar los desafíos de la vejez con dignidad y esperanza. A través de terapias ocupacionales, actividades recreativas y asistencia psicológica, el Hogar San Vicente busca mejorar la calidad de vida de estas mujeres, garantizando que se sientan valoradas y queridas.
Día Internacional del Adulto Mayor. En Fossvi Hogar San Vicente, atendemos a 104 Adultos Mayores pic.twitter.com/OMx9BegvdH
Esta entrega incondicional fue lo que motivó a Toks a rendirles homenaje con una comida especial. Reconocer su labor es también una forma de sensibilizar a la sociedad sobre la importancia del servicio y el impacto que tiene en la vida de muchas personas.
Una celebración llena de gratitud y alegría
El festejo por la renovación de votos que Toks organizó para las hermanas del Hogar San Vicente fue un momento lleno de emociones. Sor María Magdalena García Arcana expresó su gratitud por el gesto de la empresa para con ellas:
“Quiero agradecer a Toks por esta cortesía. Nosotras cada año nos comprometemos a servir a los pobres con un voto de castidad, de pobreza y de obediencia, lo hacemos así porque quien así lo decida puede retirarse, pero nosotras hemos permanecido porque lo mejor que nos ha tocado en herencia es que Dios nos haya elegido desde siempre y para siempre para servir como ejemplo de él, él dedicó su vida a los pobres, nosotras también y además yo quiero hacerlo aún mejor que el año pasado”.
Sor María Magdalena García Arcana.
La hermana María del Carmen Rivera Soria compartió su alegría por la atención recibida:
“Nosotras hicimos nuestra renovación de votos ayer, entonces cuando nos dijeron que estábamos invitadas a Toks dijimos ‘¡Qué padre!’, porque para nosotras es una fiesta muy grande de entrega al Señor. Estamos maravilladas, ha sido una experiencia muy bonita, desde que llegamos nos recibieron con mucha atención, nos sentimos acogidas y la comida está riquísima”.
Sor Maria del Carmen Rivera Soria.
Por su parte, la hermana María del Pilar Méndez Gallegos destacó lo especial de la ocasión:
“Ha sido una experiencia muy bonita, primero porque nunca salimos, siempre estamos atareadas en la casa y ahora que hubo oportunidad porque nos invitaron pues aquí estamos y la pasamos muy bien gracias a Dios Y gracias a Toks. La comida estuvo deliciosa”.
Sor María del Pilar Méndez Gallegos.
Este tipo de eventos no solo permiten honor a quienes han entregado su vida a ayudar a otros, sino que también fortalecen los lazos de solidaridad y generosidad entre las comunidades y las empresas que buscan hacer la diferencia.
Momentos Toks: una oportunidad para reconocer e inspirar
Iniciativas como el voluntariado para celebrar a las hermanas del Hogar San Vicente demuestran cómo la responsabilidad social de Toks no solo fortalece el vínculo con la comunidad, sino que también permite crear espacios de reconocimiento y aprendizaje. Sin duda, la labor de las Hermanas de la Caridad es un recordatorio del poder transformador del servicio, y celebrarlas es también una forma de inspirar a otros a seguir su ejemplo.
Voluntariados como este no solo benefician a quienes reciben el apoyo, sino también a quienes lo brindan. En este caso, la experiencia de compartir con estas solidarias mujeres dejó una huella imborrable en todos los involucrados, recordando que ayudar a otros es, en sí mismo, un regalo invaluable.
Toks reafirma su compromiso con la responsabilidad social demostrando que las empresas pueden ser agentes de cambio positivo. A través de acciones como esta, se construyen puentes de solidaridad que benefician a todos y nos acercan a un mundo más humano y justo.
En medio de una creciente presión política y económica, diversas empresas han comenzado a desmontar los incentivos salariales vinculados al clima en sus estructuras de pago ejecutivo. Organizaciones como UBS, HSBC, BP y Starbucks han reducido o eliminado métricas climáticas y sociales de sus planes de bonificaciones. Esta tendencia marca un giro preocupante en los compromisos de sostenibilidad del sector privado, especialmente frente al acelerado avance del cambio climático.
Los incentivos ligados a metas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) habían ganado fuerza en los últimos años. No obstante, el endurecimiento del discurso anti-ESG, particularmente en Estados Unidos, y el creciente escrutinio sobre la efectividad de estos mecanismos han llevado a muchas empresas a replantearse su uso. Mientras tanto, el calentamiento global no da tregua y los instrumentos corporativos para frenarlo se debilitan.
Este retroceso ocurre cuando más se necesita una acción coordinada. La desconexión entre las metas climáticas y los sistemas de remuneración de altos directivos puede debilitar el compromiso real de las empresas con la sostenibilidad. De no corregirse esta tendencia, corremos el riesgo de convertir la transición verde en una narrativa sin impacto tangible.
Menos compromiso, más presiones: ¿por qué las empresas están retrocediendo?
El informe anual de UBS eliminó referencias claras a incentivos salariales vinculados al clima, en especial a la reducción de emisiones en sectores clave como bienes raíces, energía y cemento. Standard Chartered, por su parte, eliminó de sus planes de bonificación anual para 2025 los objetivos relacionados con la reducción de emisiones financiadas. En ambos casos, las empresas alegan que mantienen su compromiso, pero sin plasmarlo con la misma fuerza en la compensación ejecutiva.
HSBC también suavizó su enfoque. Redujo del 25% al 20% la ponderación de los objetivos ambientales en sus planes de incentivos a largo plazo, tras recibir retroalimentación de accionistas. Además, eliminó una métrica de sostenibilidad de sus bonificaciones anuales. Esta medida refleja una creciente tensión entre las metas ambientales y las demandas inmediatas de rentabilidad.
El argumento recurrente es que algunas métricas eran difíciles de medir, poco exigentes o poco relevantes para la estrategia corporativa. Pero al debilitarlas o eliminarlas, las empresas también eliminan uno de los pocos mecanismos que alinean los intereses ejecutivos con la acción climática. Esto podría socavar la seriedad con la que se asumen los compromisos de sostenibilidad.
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Incentivos salariales vinculados al clima: un modelo en crisis
El estancamiento de las empresas estadounidenses en la adopción de incentivos salariales vinculados al clima sugiere una “recalibración” de prioridades. Según el grupo de expertos Conference Board, esto puede reflejar tanto una maduración de los mecanismos ESG como una respuesta al rechazo político en EE. UU. Sin embargo, esta estabilización podría ser también una señal de retroceso.
Andrew Page, de PwC, destaca la bifurcación en las expectativas de los inversores: mientras en Europa se presiona por métricas más robustas, en EE. UU. el escepticismo gana terreno. En este escenario, las empresas globales enfrentan una disyuntiva: escuchar las voces más conservadoras o mantener un enfoque coherente con sus compromisos climáticos.
Además, los datos revelan que las métricas cualitativas —más abiertas a manipulación— generan mayores pagos que las cuantitativas, como las metas de descarbonización. Esto ha llevado a críticas de que los incentivos no están motivando a las empresas rezagadas a mejorar, sino simplemente aumentando la remuneración sin mejoras ESG reales.
Del “greenwashing” al desinterés: consecuencias del abandono
BP eliminó recientemente un objetivo que vinculaba bonificaciones al crecimiento de su negocio de transición energética, apenas un año después de haberlo establecido. El resultado fue nulo: la métrica no logró generar impacto, ni en la compensación ni en la estrategia. Starbucks también anunció que eliminará su objetivo de reducción de emisiones del plan de incentivos a largo plazo.
Aunque algunas empresas conservan elementos de sostenibilidad en sus planes salariales, muchas han optado por eliminar otras métricas como diversidad, equidad e inclusión. Esto representa un paso atrás no solo en materia ambiental, sino también social, y debilita los avances logrados en la última década en prácticas empresariales responsables.
La desconexión entre desempeño climático y retribución ejecutiva genera un vacío de liderazgo. Si los líderes no están motivados por resultados sostenibles, el mensaje hacia el resto de la organización se diluye. Esto podría traducirse en menores inversiones en innovación verde y menor capacidad de respuesta ante los desafíos ambientales del futuro cercano.
Incentivos salariales vinculados al clima: ¿cambio estratégico o simple retroceso?
La retirada de las métricas ESG no necesariamente implica el abandono completo de la sostenibilidad. Algunas compañías afirman que están reformulando sus estrategias para lograr un mejor alineamiento entre metas e impacto. No obstante, la falta de transparencia y de estándares comunes dificulta evaluar si se trata de un cambio estratégico o simplemente una retirada camuflada.
El hecho de que muchas de estas decisiones estén influenciadas por presiones políticas o costos operativos demuestra que aún falta institucionalizar la sostenibilidad como parte del ADN empresarial. En lugar de fortalecer los incentivos salariales vinculados al clima, muchas empresas optan por ocultarlos o diluirlos, perdiendo la oportunidad de convertirlos en motores de transformación.
Más preocupante aún es que las bonificaciones por logros ESG rara vez penalizan el incumplimiento. Si el único escenario es ganar más o no ganar nada, el incentivo se convierte en un lujo opcional. Esto refuerza la percepción de que la sostenibilidad sigue siendo un accesorio, y no un pilar central de la gobernanza empresarial.
Entre el retroceso y la oportunidad
El retiro paulatino de los incentivos salariales vinculados al clima marca una etapa de incertidumbre para la gobernanza corporativa sostenible. En un contexto donde la acción climática es más urgente que nunca, desmantelar estos mecanismos no solo debilita las políticas ESG, sino también la credibilidad de las empresas frente a inversionistas y sociedad civil.
Este momento representa también una oportunidad para rediseñar incentivos más rigurosos, transparentes y verdaderamente alineados con la descarbonización. Las empresas que logren mantener coherencia y ambición en sus sistemas de retribución estarán mejor preparadas para liderar una transición verde efectiva.
En un entorno donde el “greenwashing” es cada vez más fácil de detectar, vincular el salario a resultados climáticos cuantificables sigue siendo una herramienta poderosa. Si bien algunos retroceden, quienes apuesten por profundizar su compromiso podrían marcar la diferencia entre el liderazgo climático real y la inercia corporativa.
La región de América Latina y el Caribe se encuentra en un punto crítico respecto al cumplimiento de la Agenda 2030. A menos de cinco años del plazo establecido por Naciones Unidas, apenas un 23% de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se lograrían en tiempo y forma. Así lo advierte un nuevo informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), presentado recientemente en Santiago de Chile.
De acuerdo con ONU Noticias, este panorama revela que, pese a algunos avances, la región avanza con lentitud y de forma desigual. Mientras un 41% de las metas sigue una trayectoria positiva pero insuficiente, un preocupante 36% se encuentra estancado o en retroceso. El informe no solo expone la situación actual, sino que propone transformaciones estructurales que deben implementarse con urgencia si se desea revertir esta tendencia.
Cumplimiento de la Agenda 2030: un reloj que corre en contra
Los datos de la CEPAL son contundentes: de mantenerse el ritmo actual, América Latina no logrará cumplir ni una cuarta parte de las metas globales para 2030. La región ha vivido una década marcada por desafíos estructurales y coyunturales que han frenado el avance en múltiples frentes, desde la pobreza y la desigualdad hasta el cambio climático y la gobernanza.
Aun cuando algunos ODS muestran señales alentadoras —como los relacionados con salud, energía limpia o alianzas—, los más urgentes siguen rezagados. La erradicación de la pobreza, la reducción de las desigualdades y la construcción de ciudades sostenibles son objetivos donde los indicadores muestran retrocesos alarmantes.
Este incumplimiento no solo pone en entredicho el compromiso político de los países, sino que deja expuesta la fragilidad institucional y la falta de una visión integral para el desarrollo sostenible. El cumplimiento de la Agenda 2030 en Latinoamérica es, cada vez más, una deuda social y ambiental con su población.
Barreras más profundas que el tiempo
Uno de los principales obstáculos señalados por la CEPAL es la debilidad institucional. La implementación efectiva de políticas públicas requiere capacidades técnicas, recursos financieros y una voluntad política sostenida, aspectos que se han visto deteriorados en la última década. Indicadores como la calidad regulatoria o el control de la corrupción han sufrido un retroceso en varios países de la región.
Otro factor clave es la falta de alineación entre los ODS y los planes nacionales de desarrollo. En muchos casos, los compromisos asumidos a nivel internacional no se reflejan en presupuestos, programas ni prioridades internas. Esto ha generado una desconexión entre el discurso oficial y la acción concreta.
Finalmente, la disponibilidad de financiamiento es crítica. Las elevadas deudas públicas y el limitado espacio fiscal impiden a muchos gobiernos invertir en las transformaciones necesarias. Sin recursos, incluso las estrategias mejor diseñadas se quedan en el papel. Para lograr el cumplimiento de la Agenda 2030 en Latinoamérica, se requiere una visión de largo plazo que supere la lógica del corto plazo electoral.
Desigualdad entre países y dentro de ellos
El avance hacia los ODS no solo es lento: es profundamente desigual. Según el estudio, México y Centroamérica podrían alcanzar un 24% de las metas, mientras que Sudamérica se ubica en 23% y el Caribe apenas en 13%. Estas diferencias reflejan no solo capacidades institucionales distintas, sino también prioridades políticas y grados de vulnerabilidad económica.
Dentro de cada país, las desigualdades también son evidentes. Zonas rurales, comunidades indígenas y poblaciones afrodescendientes enfrentan mayores obstáculos para acceder a servicios básicos, empleo digno o una vida saludable. Sin una perspectiva interseccional, los avances que se logren podrían ser excluyentes o incluso profundizar las brechas existentes.
La CEPAL insiste en que el cumplimiento de la Agenda 2030 en Latinoamérica requiere una mirada regional, pero también local. La implementación territorializada de los ODS permitiría responder mejor a las necesidades específicas de cada comunidad, algo que hoy aún está lejos de materializarse.
Transformaciones que no pueden esperar
Frente a este escenario, el informe propone cuatro transformaciones estructurales para acelerar el progreso: desarrollo productivo sostenible, reducción de desigualdades, acción climática y fortalecimiento institucional. Estas no son sugerencias nuevas, pero sí urgentes y difíciles de postergar más.
El desarrollo productivo sostenible implica cambiar el modelo económico de la región hacia uno más verde, inclusivo e innovador. Esto requiere inversión en tecnología, capacidades locales y transición energética. Sin estas bases, la región seguirá dependiendo de sectores extractivos y vulnerables a crisis globales.
La reducción de desigualdades, por su parte, exige políticas redistributivas efectivas: acceso equitativo a salud, educación, empleo y justicia. Solo un enfoque de derechos puede garantizar que nadie quede atrás. Y, por supuesto, todo esto necesita de un Estado fuerte, transparente y con capacidad de articulación multiactoral.
¿Y el sector privado? La RSE como actor clave (y aún insuficiente)
El sector empresarial tiene una enorme capacidad de influencia en el cumplimiento de la Agenda 2030 en Latinoamérica, no solo por su poder económico, sino también por su rol en la generación de empleo, innovación y transformación social. Sin embargo, su participación real todavía es limitada y, en muchos casos, más simbólica que estructural. Muchas empresas han adoptado los ODS como parte de sus reportes anuales o estrategias de marketing, pero sin integrar los principios de sostenibilidad en el corazón de sus modelos de negocio.
Hablar de responsabilidad social empresarial (RSE) en este contexto implica superar la lógica de la filantropía ocasional o del “greenwashing”. Lo que se necesita son acciones estratégicas, medibles y alineadas con las metas globales. Es decir, empresas que entiendan que la sostenibilidad no es un valor agregado, sino una condición necesaria para su permanencia a largo plazo. Y esto aplica tanto para grandes corporaciones como para pequeñas y medianas empresas, que, aunque con capacidades distintas, también tienen un papel que jugar.
La región requiere un nuevo pacto empresarial donde se repiensen las cadenas de valor, se respeten los derechos laborales, se fomente la innovación social y se invierta en comunidades. Las empresas pueden contribuir a cerrar las brechas que los gobiernos no han logrado atender, por ejemplo, promoviendo inclusión financiera, educación de calidad, infraestructura verde o acceso a servicios básicos en zonas marginadas. Pero para que eso suceda, deben asumir riesgos y comprometerse más allá del cumplimiento regulatorio.
También es necesario que los marcos normativos incentiven este cambio. Políticas públicas que reconozcan e impulsen la RSE auténtica pueden generar un círculo virtuoso en el que el sector privado no solo sume, sino también lidere. En definitiva, el cumplimiento de la Agenda 2030 en Latinoamérica no será posible sin un empresariado consciente, corresponsable y transformador. El momento de actuar no es mañana: es ahora.
Repensar el desarrollo: cumplimiento de la Agenda 2030
Pese a la adversidad, la región cuenta con recursos valiosos: capital humano, redes comunitarias, biodiversidad, innovación social y voluntad de cambio. El informe de la CEPAL subraya que la colaboración entre gobiernos, empresas, academia y sociedad civil es clave para diseñar soluciones creativas y adaptadas a las realidades locales.
Las crisis vividas —como la pandemia o las tensiones geopolíticas— pueden convertirse en catalizadores si se aprovechan para acelerar la transformación. La región necesita nuevas narrativas, liderazgos valientes y un enfoque sistémico. No se trata de hacer más de lo mismo, sino de imaginar un modelo distinto de desarrollo.
El cumplimiento de la Agenda 2030 en Latinoamérica está en riesgo, pero no todo está perdido. Lo que hace falta no son más diagnósticos, sino una voluntad política renovada, alianzas reales y acciones coordinadas. La sostenibilidad no es una meta distante: es una urgencia presente.
Google reafirmó su compromiso con la sostenibilidad hídrica al anunciar una serie de nuevas alianzas internacionales orientadas a restaurar más de 15 mil millones de litros de agua dulce. Estos esfuerzos se enfocan en regiones agrícolas estratégicas de California, Chile, Taiwán y Francia, donde la presión sobre los recursos hídricos se ha intensificado debido al cambio climático y la alta demanda del sector agrícola, de acuerdo con ESG Dive.
La compañía tecnológica no solo busca compensar su propio consumo hídrico —establecido como objetivo desde 2021—, sino también generar un impacto sistémico en las cuencas donde opera. A través de alianzas para restaurar agua, Google impulsa soluciones tecnológicas y naturales que mejoran la eficiencia del riego, fortalecen la infraestructura hídrica y promueven la resiliencia de las comunidades locales ante el estrés hídrico.
Alianzas para restaurar agua: una estrategia global con impacto local
Google ha priorizado el establecimiento de alianzas para restaurar agua con actores especializados en manejo hídrico, agroindustria y conservación. Estas colaboraciones permiten la implementación de proyectos diseñados a la medida de las condiciones locales, como lo demuestra su intervención en California, donde se desarrolla un sistema de riego por goteo con estiércol que optimiza el uso del agua en cultivos lecheros.
En Taiwán, la alianza con N-Drip busca transformar el riego tradicional por inundación en arrozales mediante un sistema de goteo por gravedad, reduciendo así el desperdicio de agua. En Francia, la incorporación de inteligencia artificial aplicada al riego permite un manejo más preciso y eficiente, utilizando datos en tiempo real sobre humedad, clima y necesidades del cultivo.
Cada una de estas iniciativas responde a la necesidad de soluciones personalizadas para regiones con características hídricas particulares. Estas alianzas para restaurar agua no solo benefician a Google, sino que aportan valor a comunidades agrícolas que históricamente han enfrentado escasez y falta de acceso a innovación tecnológica.
América Latina en la agenda hídrica de Google
Chile destaca como una de las regiones más afectadas por la sequía en América Latina, y por ello fue seleccionada como sede de uno de los proyectos más emblemáticos. En la cuenca del Maipo, Google trabaja junto a la Fundación Ambiental Bonneville y Agua Segura en la restauración de canales y reservorios, lo que permite a pequeños agricultores seguir produciendo a pesar de las condiciones adversas.
Este enfoque refuerza el compromiso de Google de actuar como un agente catalizador de soluciones locales. Al priorizar regiones como el Maipo, donde los impactos del cambio climático ya son evidentes, la empresa apuesta por un modelo de desarrollo agrícola sustentable centrado en la equidad hídrica.
Asimismo, esta iniciativa subraya la relevancia de las alianzas para restaurar agua como herramientas para fortalecer capacidades comunitarias, garantizar el acceso al recurso y fomentar prácticas productivas resilientes. Se trata de un modelo de cooperación que conjuga innovación, sostenibilidad y justicia social.
Inteligencia artificial al servicio de la gestión del agua
Uno de los pilares de la estrategia hídrica de Google es el uso de tecnologías emergentes para la toma de decisiones más eficientes. En Francia, el proyecto piloto con xFarm Technologies combina sensores, análisis de datos ambientales e IA para ayudar a agricultores de papa a decidir cuándo y cuánto regar.
Esta aplicación de IA se perfila como una de las más prometedoras, pues permite optimizar el uso del recurso sin comprometer la productividad agrícola. Además, representa una oportunidad de escalar soluciones a otras regiones del mundo con desafíos similares.
El enfoque tecnológico de Google complementa sus alianzas para restaurar agua, integrando herramientas de predicción, monitoreo y respuesta rápida que fortalecen la gestión del agua en tiempo real. Esta sinergia entre conocimiento científico y acción comunitaria representa un camino eficaz para enfrentar la crisis hídrica global.
Un compromiso integral con la seguridad hídrica
Desde que en 2021 Google anunció su meta de restaurar el 120% del agua que consume en promedio, ha impulsado más de 100 proyectos de conservación hídrica a nivel global. A finales de 2024, su cartera incluye 112 iniciativas, que van desde restauraciones de arroyos en Cupertino hasta sistemas de captación de lluvia en Gurugram, India.
Según el informe más reciente, solo en 2024 se logró reabastecer más de 16,500 millones de litros de agua. La expectativa es que, cuando todos los proyectos estén en operación, se alcance una capacidad de restauración de 32,800 millones de litros por año.
Este nivel de compromiso evidencia que las alianzas para restaurar agua son más que una táctica de responsabilidad social: son una estrategia central de sostenibilidad corporativa que articula innovación, cooperación y largo plazo. En un mundo donde la escasez de agua amenaza la estabilidad de comunidades y economías, acciones de este tipo son cada vez más urgentes.
Más allá del cumplimiento: generar impacto sistémico
Google ha demostrado que la sostenibilidad hídrica no se limita a la compensación de impactos propios, sino que implica incidir en los sistemas donde opera. Su enfoque combina la acción corporativa con la colaboración multiactor, priorizando territorios críticos para la producción de alimentos y la vida comunitaria.
Al invertir en soluciones adaptativas y basadas en evidencia, la compañía impulsa un nuevo estándar para el sector tecnológico, mostrando que es posible innovar con propósito y escalar buenas prácticas. En este sentido, las alianzas para restaurar agua son una vía estratégica para crear valor compartido entre empresas, sociedad y medio ambiente.
Estas experiencias también brindan aprendizajes replicables para otros sectores intensivos en recursos hídricos. Al integrar sostenibilidad desde el diseño, los proyectos de Google marcan un precedente en la lucha por la seguridad hídrica global.
Las acciones de Google en materia de restauración del agua son un claro ejemplo de cómo la tecnología, cuando se pone al servicio del bien común, puede catalizar soluciones reales y de largo plazo. A través de alianzas para restaurar agua, la compañía no solo enfrenta su propia huella hídrica, sino que impulsa un cambio estructural en la forma de relacionarnos con este recurso esencial. En un contexto global marcado por el estrés hídrico, iniciativas como estas son fundamentales para garantizar un futuro sostenible y justo para todas las comunidades.