¿Qué tan lejos estamos de retirar el carbono que calienta el planeta?

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La lucha contra el cambio climático suele centrarse en reducir emisiones, acelerar la transición energética y proteger los ecosistemas. Sin embargo, existe una realidad cada vez más evidente para la comunidad científica: disminuir las emisiones ya no será suficiente para evitar los peores escenarios climáticos. Además de contaminar menos, la humanidad deberá encontrar formas efectivas de limpiar parte del daño acumulado durante décadas.

En este contexto, las tecnologías capaces de extraer dióxido de carbono de la atmósfera han comenzado a ganar protagonismo. Aunque todavía representan una fracción mínima de los esfuerzos globales, diversos estudios advierten que su desarrollo será determinante para alcanzar los objetivos climáticos internacionales. La pregunta ya no es si serán necesarias, sino qué tan rápido podrán escalar para responder a una crisis que avanza con rapidez.

El enorme desafío de retirar el carbono antes de que sea tarde

Los investigadores coinciden en que los próximos cinco años serán decisivos para definir el papel de las tecnologías de eliminación de carbono. De acuerdo con una reciente evaluación científica, el mundo necesita desplegar estos sistemas a una velocidad comparable o incluso superior a la que experimentaron los paneles solares y los vehículos eléctricos durante sus etapas de expansión más acelerada.

De acuerdo con The Guardian, la urgencia responde a una realidad incómoda: los compromisos climáticos actuales no son suficientes. Los países han prometido eliminar miles de millones de toneladas de carbono en las próximas décadas, pero las trayectorias necesarias para limitar el calentamiento global a 1.5 °C exigen esfuerzos mucho mayores. Esta brecha entre las metas y las necesidades reales continúa ampliándose con el paso del tiempo.

retirar el carbono

William Lamb, científico del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, advierte que los compromisos existentes están lejos de alcanzar los volúmenes requeridos para estabilizar el clima. Sin una aceleración significativa, los efectos del calentamiento global seguirán intensificándose durante las próximas décadas.

¿Por qué retirar el carbono no sustituye la reducción de emisiones?

Los especialistas suelen utilizar una analogía sencilla para explicar el papel de estas tecnologías. Imaginemos una playa cubierta de basura. La forma más eficiente de resolver el problema es dejar de arrojar residuos al mar. Sin embargo, cuando la contaminación ya está presente, también resulta necesario recoger los desechos acumulados para restaurar el ecosistema.

Algo similar ocurre con el cambio climático. La prioridad sigue siendo reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles y detener la destrucción de la naturaleza. No obstante, existen sectores económicos donde las emisiones son particularmente difíciles de eliminar por completo. En esos casos, la captura de carbono puede compensar parte del impacto residual.

Además, los modelos científicos contemplan que el planeta podría superar temporalmente el umbral de 1.5 °C antes de estabilizarse. En ese escenario, las tecnologías capaces de retirar el carbono serían fundamentales para disminuir posteriormente las concentraciones de gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera.

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Tecnologías prometedoras, pero todavía insuficientes

Actualmente, las máquinas que capturan dióxido de carbono directamente del aire y métodos como la producción de biocarbón apenas representan el 0.1% de las aproximadamente 2,200 millones de toneladas de CO₂ eliminadas cada año en el mundo. La gran mayoría proviene de soluciones basadas en la naturaleza, especialmente la restauración forestal.

Aunque las nuevas tecnologías han mostrado tasas de crecimiento cercanas al 40% anual, parten de una base extremadamente pequeña. Los investigadores señalan que apenas una quinta parte de la capacidad proyectada ha sido implementada durante los últimos años, lo que refleja la distancia entre las promesas y la ejecución.

A ello se suma otro desafío: no todos los métodos garantizan un almacenamiento permanente del carbono capturado. Algunas soluciones pueden revertirse con el tiempo debido a incendios forestales, degradación ambiental o cambios en el uso del suelo, lo que obliga a fortalecer la investigación y los mecanismos de monitoreo.

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Retirar el carbono requiere más apoyo político y empresarial

El crecimiento de esta industria emergente depende en gran medida de políticas públicas estables, inversiones sostenidas y señales claras por parte del sector privado. Sin embargo, el informe identifica un panorama cada vez más frágil. Los cambios regulatorios y el debilitamiento de ciertas políticas climáticas han generado incertidumbre entre inversionistas y desarrolladores tecnológicos.

El caso de Microsoft ilustra esta situación. La compañía concentra la mayor parte de las compras de créditos asociados a nuevas tecnologías de eliminación de carbono. Sin embargo, la reciente pausa en algunas de sus adquisiciones generó preocupación sobre la dependencia excesiva del mercado respecto a un número reducido de actores corporativos.

Por otra parte, especialistas señalan que ningún país del G20 cuenta actualmente con objetivos jurídicamente vinculantes en materia de eliminación de carbono. Esta falta de compromisos sólidos dificulta la creación de un mercado estable y limita la capacidad de atraer inversiones a largo plazo para proyectos innovadores.

La ciencia es cada vez más clara: alcanzar los objetivos climáticos requerirá una combinación de acciones. Reducir emisiones, proteger ecosistemas y desarrollar tecnologías de captura de carbono deberán avanzar de manera simultánea. Apostar únicamente por una de estas estrategias no será suficiente para enfrentar la magnitud del desafío.

Hoy, la capacidad global para retirar el carbono sigue siendo limitada frente a lo que demanda el clima del planeta. Sin embargo, los expertos coinciden en que ampliar estas soluciones es indispensable para corregir parte del daño acumulado y abrir una ruta hacia la estabilización climática. La ventana de oportunidad aún existe, pero cada año de retraso hace que el esfuerzo necesario sea considerablemente mayor.

Presiones para renunciar podrían constituir despido injustificado; ¿la razón?

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En muchas organizaciones, las salidas laborales suelen asociarse a una renuncia voluntaria o a un despido comunicado de manera formal. Sin embargo, la realidad de los centros de trabajo demuestra que existen escenarios más complejos, donde las personas trabajadoras enfrentan condiciones que las empujan a abandonar sus puestos sin que exista una terminación expresa de la relación laboral.

Precisamente sobre este tipo de situaciones se pronunció recientemente el Poder Judicial, al reconocer que determinadas conductas patronales pueden configurar un despido injustificado aun cuando no exista una notificación formal de cese. La decisión abre una discusión relevante sobre la protección de los derechos laborales y sobre la responsabilidad de las organizaciones de garantizar entornos de trabajo justos, transparentes y libres de presiones indebidas.

¿Cuándo un despido injustificado puede ocurrir sin ser expresado?

La resolución emitida por el Primer Tribunal Colegiado en Materias Administrativa y de Trabajo del Décimo Primer Circuito establece que existen actos patronales que pueden impedir materialmente que una persona continúe desempeñando sus funciones. Cuando esto ocurre, la terminación de la relación laboral puede atribuirse al empleador, incluso si nunca comunicó un despido de manera explícita.

Entre las conductas identificadas destacan la suspensión reiterada del pago del salario o la baja de la persona trabajadora en los registros electrónicos de entrada y salida. Estas acciones, según el criterio judicial, pueden convertirse en indicios suficientes para acreditar una ruptura de la relación laboral con responsabilidad para el patrón.

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El análisis resulta particularmente relevante porque reconoce que las relaciones laborales no se desarrollan únicamente a través de documentos o comunicaciones formales. Las acciones cotidianas dentro de una organización también generan consecuencias jurídicas cuando afectan derechos fundamentales de las personas trabajadoras.

Conductas patronales y despido injustificado: lo que determinó el tribunal

El caso que dio origen al criterio judicial surgió cuando una persona trabajadora demandó el pago de la indemnización constitucional y otras prestaciones laborales. Según su relato, fue dada de baja del sistema electrónico de asistencia y dejó de recibir su salario durante dos quincenas consecutivas.

Inicialmente, la autoridad laboral local consideró que no se había acreditado el despido y concluyó que la persona había decidido rescindir la relación laboral debido a la falta de pago. Sin embargo, el análisis posterior permitió observar que las circunstancias del caso podían interpretarse de manera distinta.

El tribunal señaló que cuando las acciones del patrón generan una imposibilidad real para continuar trabajando, la terminación de la relación laboral no necesariamente deriva de una decisión libre de la persona trabajadora. En estos casos, la responsabilidad puede recaer en quien creó las condiciones que hicieron inviable la continuidad del empleo.

La importancia de acreditar las presiones en juicio

Aunque el criterio judicial amplía la protección para las personas trabajadoras, también establece la necesidad de demostrar las conductas patronales que originaron la salida del empleo. No basta con afirmar que existió presión o intimidación; es necesario presentar elementos que permitan acreditar los hechos ante la autoridad correspondiente.

Registros de asistencia, comprobantes de pago, comunicaciones internas y otros documentos pueden convertirse en evidencia relevante para demostrar que existieron acciones orientadas a impedir el desarrollo normal de las actividades laborales.

Este aspecto es fundamental porque fortalece la seguridad jurídica para ambas partes. Mientras las personas trabajadoras cuentan con mecanismos para defender sus derechos, las organizaciones también tienen claridad sobre las conductas que podrían generar responsabilidades legales.

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Más allá de la ley: una reflexión sobre la cultura laboral

La resolución también plantea preguntas importantes sobre la forma en que las empresas gestionan sus relaciones laborales. En un contexto donde la responsabilidad social corporativa cobra cada vez más relevancia, las prácticas de gestión del talento son observadas no solo desde una perspectiva legal, sino también ética.

Generar condiciones que presionen indirectamente a una persona para abandonar su empleo puede afectar la confianza organizacional, deteriorar el clima laboral y comprometer la reputación de una empresa frente a colaboradores, inversionistas y otros grupos de interés.

Por ello, especialistas en sostenibilidad y gobernanza coinciden en que el cumplimiento normativo debe complementarse con políticas que promuevan el respeto, la transparencia y la protección efectiva de los derechos humanos en el trabajo.

El reciente criterio del Poder Judicial reconoce una realidad que durante años ha sido señalada por especialistas y personas trabajadoras: no todos los despidos ocurren mediante una notificación formal. En ocasiones, son las propias acciones del empleador las que terminan haciendo imposible la continuidad de la relación laboral.

Aunque la tesis aislada publicada el 29 de mayo de 2026 no constituye jurisprudencia obligatoria, sí representa una referencia relevante para futuros casos relacionados con despido injustificado. Su alcance podría contribuir a una interpretación más amplia de los derechos laborales y a una mayor responsabilidad de las organizaciones respecto al trato que brindan a quienes forman parte de ellas.

¿Patagonia traiciona su misión de cuidado del planeta? Demanda a activista climática

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Durante décadas, Patagonia ha construido una reputación difícil de igualar. La empresa de ropa para actividades al aire libre se convirtió en un referente global por defender causas ambientales, impulsar campañas de conservación y promover un modelo empresarial alineado con la protección del planeta. Su propósito de “salvar nuestro hogar, el planeta Tierra” ha sido parte central de su identidad corporativa.

Por ello, la controversia que hoy enfrenta ha generado un intenso debate entre activistas, especialistas en sostenibilidad y consumidores. La reciente demanda de Patagonia contra la activista climática y drag queen Pattie Gonia ha puesto sobre la mesa una pregunta incómoda:

¿hasta dónde puede llegar una empresa para proteger su marca sin comprometer los valores que la hicieron destacar?

La demanda de Patagonia abre una discusión sobre coherencia corporativa

De acuerdo con TIME, el conflicto comenzó en enero, cuando la compañía presentó una acción legal contra Wyn Wiley, mejor conocida como Pattie Gonia. La empresa argumenta que existe una infracción de marca registrada derivada del uso comercial del nombre y de elementos que considera cercanos a su identidad corporativa.

Aunque la compensación económica solicitada es simbólica —un dólar más gastos legales—, la activista sostiene que los costos asociados al litigio podrían superar el millón de dólares. Para ella, el caso trasciende una disputa jurídica y representa un intento de limitar el alcance de su activismo ambiental.

La situación adquirió mayor visibilidad cuando Pattie Gonia utilizó sus redes sociales para denunciar públicamente el proceso. Con millones de seguidores entre Instagram y TikTok, la creadora afirmó que la acción legal contradice el discurso ambiental que Patagonia ha promovido durante años.

¿Quién es Pattie Gonia y por qué su voz tiene tanta influencia?

Lo que comenzó como un juego de palabras en 2018 terminó convirtiéndose en uno de los movimientos de activismo climático más visibles en redes sociales. Pattie Gonia nació como un personaje drag creado por Wyn Wiley, pero rápidamente evolucionó hacia una plataforma de defensa ambiental y derechos LGBTQ+.

A través de campañas, eventos y colaboraciones, la activista ha construido una comunidad comprometida con la justicia social y climática. Su impacto también se refleja en la recaudación de más de 3.7 millones de dólares destinados a organizaciones sin fines de lucro dedicadas a causas ambientales y sociales.

Su creciente relevancia le ha valido reconocimientos internacionales, incluyendo su inclusión entre las Líderes de la Próxima Generación de 2024 y las creadoras más influyentes de 2025. Por ello, el conflicto con una marca considerada aliada de las causas ambientales ha generado sorpresa entre sus seguidores.

El origen del conflicto: una marca registrada en disputa

La controversia se intensificó cuando Pattie Gonia solicitó el registro oficial de su marca para desarrollar actividades comerciales vinculadas con mercancía, campañas digitales y promoción de causas sociales.

Según Patagonia, esta decisión representó un cambio importante respecto al uso inicial del personaje. La empresa sostiene que la solicitud refleja la intención de construir una operación comercial más amplia bajo el nombre Pattie Gonia, lo que podría generar riesgos para la protección de su propia marca.

Por su parte, la activista rechaza esta interpretación. Wiley asegura que nunca existió un acuerdo permanente con Patagonia sobre el uso futuro de su identidad y que cualquier conversación previa estuvo relacionada únicamente con colaboraciones específicas realizadas años atrás.

La defensa de Patagonia: proteger la marca para proteger la misión

Desde la perspectiva de la compañía, la situación no se trata de una diferencia ideológica. Patagonia sostiene que la defensa constante de sus marcas registradas es una obligación legal necesaria para preservar sus derechos de propiedad intelectual.

La empresa argumenta que una aplicación selectiva de las normas podría debilitar su capacidad para enfrentar infracciones futuras. Entre los ejemplos citados se encuentran falsificadores, grupos extremistas o industrias cuyos intereses podrían entrar en conflicto con los valores ambientales que la compañía promueve.

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Además, la organización ha señalado que proteger la marca Patagonia es esencial para garantizar la continuidad de su negocio y, en consecuencia, de las iniciativas ambientales que financia y respalda desde hace décadas.

La demanda de Patagonia y el debate sobre la parodia

Uno de los aspectos más complejos del caso gira en torno a la interpretación de la parodia. La activista sostiene que gran parte de los elementos señalados por la empresa forman parte de expresiones humorísticas propias de la cultura drag y del activismo creativo.

Según Pattie Gonia, nunca utilizó directamente el logotipo oficial ni la identidad visual completa de la compañía en los productos que comercializa. En cambio, afirma que la demanda de Patagonia toma ejemplos aislados de parodias o referencias satíricas para construir un argumento de infracción más amplio.

Este punto será determinante en caso de que el litigio avance. Los tribunales deberán evaluar si las similitudes son suficientes para generar confusión entre consumidores o si se encuentran protegidas por principios relacionados con la libertad de expresión y la parodia.

Activismo, reputación y expectativas sociales

Más allá de la resolución legal, el caso plantea una discusión relevante para las organizaciones que han construido su reputación alrededor de valores sociales y ambientales. Cuando una empresa adopta una causa como parte de su identidad, las expectativas de sus grupos de interés suelen elevarse significativamente.

En este contexto, muchos observadores consideran que la controversia pone a prueba la capacidad de Patagonia para equilibrar la protección de sus activos corporativos con la percepción pública de coherencia y autenticidad.

Al mismo tiempo, el caso refleja una realidad cada vez más frecuente: las tensiones que pueden surgir cuando activistas, creadores de contenido y empresas comparten causas similares, pero también intereses comerciales que eventualmente pueden entrar en conflicto.

¿Es posible una solución fuera de los tribunales?

Durante los últimos meses ambas partes han manifestado públicamente su interés por evitar una confrontación prolongada. Pattie Gonia incluso ofreció retirar su solicitud de marca registrada si la empresa desistía de la acción legal.

Patagonia respondió señalando que la resolución dependería de condiciones más amplias, incluyendo el retiro de solicitudes de registro, el cese del uso de ciertos elementos asociados a la marca y la suspensión de actividades comerciales relacionadas con dichos elementos.

Por ahora, ninguna de las partes parece dispuesta a ceder completamente. Sin embargo, la posibilidad de alcanzar un acuerdo negociado sigue abierta y podría evitar que el conflicto continúe escalando.

La demanda de Patagonia contra Pattie Gonia ha trascendido el ámbito jurídico para convertirse en un caso emblemático sobre reputación, activismo y responsabilidad corporativa. Lo que para la empresa representa una obligación legal para proteger su marca, para la activista simboliza una contradicción frente a los valores ambientales que la organización ha defendido públicamente.

Mientras los tribunales o las negociaciones determinan el desenlace, el caso deja una lección relevante para empresas y organizaciones: en una época donde la coherencia es uno de los activos más valiosos, cada decisión corporativa es observada no solo por sus implicaciones legales, sino también por el impacto que tiene en la confianza de las comunidades que respaldan una causa.

Una buena calificación ESG: ¿vale la pena para empresas y OSC?

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Las siglas ESG han pasado de ser un concepto conocido únicamente por especialistas financieros a convertirse en una referencia habitual dentro de los consejos directivos, los equipos de sostenibilidad y las organizaciones de la sociedad civil. Hoy, tanto empresas como OSC se enfrentan a una pregunta cada vez más relevante: ¿realmente una buena calificación ESG genera valor o se ha convertido en un ejercicio administrativo que consume tiempo y recursos?

La discusión no es menor. En un entorno donde los inversionistas, clientes y reguladores exigen mayor transparencia, las evaluaciones ESG prometen ofrecer una fotografía del desempeño ambiental, social y de gobernanza de una organización. Sin embargo, detrás de cada puntuación existen metodologías distintas, interpretaciones variables y una creciente carga operativa que ha llevado a muchas organizaciones a cuestionar si el esfuerzo realmente compensa los beneficios.

La calificación ESG como lenguaje común entre organizaciones e inversionistas

Durante años, los mercados financieros han buscado herramientas que permitan evaluar riesgos más allá de los indicadores económicos tradicionales. En este contexto surgieron las evaluaciones ESG, que analizan aspectos relacionados con el medio ambiente, el impacto social y las prácticas de gobernanza corporativa.

De acuerdo con el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD), estas calificaciones funcionan como evaluaciones elaboradas por agencias externas que recopilan información pública y corporativa para asignar una puntuación o clasificación. En teoría, este mecanismo facilita el diálogo entre empresas, inversionistas y otros grupos de interés al ofrecer un marco común de referencia.

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De acuerdo con Sustainability Mag, para muchas organizaciones, contar con una evaluación positiva puede representar una ventaja competitiva al momento de acceder a financiamiento, participar en índices especializados o responder a las expectativas de clientes estratégicos.

¿Cuándo una calificación ESG realmente aporta valor?

El informe del WBCSD plantea que estas evaluaciones son especialmente útiles cuando tienen una aplicación concreta en la toma de decisiones. Por ejemplo, pueden servir para identificar riesgos emergentes, anticipar controversias o fortalecer los procesos internos de supervisión y gestión.

Además, ayudan a reducir la asimetría de información entre empresas e inversionistas. Al contar con parámetros relativamente estandarizados, los actores financieros pueden identificar con mayor facilidad cuáles son los temas materiales y las áreas prioritarias de atención.

En algunos casos, las evaluaciones ESG también contribuyen a mejorar la percepción del mercado y a cumplir requisitos específicos establecidos por prestamistas, fondos de inversión o cadenas de suministro que incorporan criterios de sostenibilidad en sus procesos de selección.

Cuando las calificaciones se convierten en una carga operativa

No obstante, el mismo instrumento que puede abrir puertas también puede convertirse en un desafío importante. Muchas organizaciones destinan una cantidad considerable de recursos humanos y financieros a responder cuestionarios, recopilar evidencia y atender solicitudes de múltiples agencias calificadoras.

El problema surge cuando los equipos comienzan a perseguir una puntuación en lugar de enfocarse en mejorar su desempeño real. En estos escenarios, la prioridad deja de ser la generación de impacto y se concentra en producir documentos, políticas y reportes que satisfagan los requisitos de evaluación.

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Esta situación puede resultar especialmente compleja para las organizaciones de la sociedad civil, cuyos recursos suelen ser más limitados y cuya capacidad operativa puede verse comprometida por procesos de reporte excesivamente demandantes.

Las limitaciones detrás de una calificación ESG

Uno de los principales desafíos identificados por especialistas es la falta de uniformidad entre las metodologías utilizadas por los distintos proveedores. Una misma empresa puede recibir evaluaciones significativamente diferentes dependiendo de la agencia que realice el análisis.

Las diferencias obedecen a factores como los indicadores seleccionados, las ponderaciones asignadas, los criterios de materialidad o las fuentes de información empleadas. Incluso cuando se analiza exactamente la misma información pública, los resultados pueden variar considerablemente.

Esta falta de consistencia ha llevado a muchos inversionistas institucionales a desarrollar modelos propios de evaluación, utilizando las calificaciones externas únicamente como una referencia adicional y no como un criterio definitivo para la toma de decisiones.

Más datos no siempre significan mejores resultados

El crecimiento de los reportes de sostenibilidad ha generado una enorme cantidad de información disponible. Sin embargo, el WBCSD advierte que el volumen de datos divulgados no necesariamente se traduce en una mejor comprensión del desempeño organizacional.

En numerosas ocasiones, los sistemas de evaluación terminan premiando la existencia de políticas, procedimientos o documentos, mientras que los resultados tangibles en materia ambiental y social reciben una atención menor. Esto puede generar incentivos equivocados para las organizaciones.

Por ello, cada vez más empresas están orientando sus esfuerzos hacia indicadores con impacto directo en la generación de valor, como metas de reducción de emisiones, estrategias de adaptación climática, asignación de capital sostenible o métricas relacionadas con la resiliencia operativa.

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Inteligencia artificial y el futuro de las evaluaciones ESG

La transformación digital también está modificando la manera en que se generan y analizan las calificaciones. Actualmente, muchas agencias utilizan inteligencia artificial, aprendizaje automático y procesamiento de lenguaje natural para examinar grandes volúmenes de información corporativa.

Estas herramientas permiten detectar riesgos, monitorear controversias y automatizar procesos de análisis con una velocidad impensable hace algunos años. Asimismo, tecnologías como el etiquetado digital y los sistemas de prellenado de cuestionarios prometen reducir significativamente la carga administrativa asociada a los reportes.

Sin embargo, los expertos coinciden en que la supervisión humana sigue siendo indispensable. Aspectos como la materialidad, el contexto empresarial o las decisiones estratégicas continúan requiriendo criterio profesional para evitar interpretaciones erróneas o conclusiones simplificadas.

Más allá de la puntuación: el verdadero objetivo

Una de las conclusiones más relevantes del informe es que las organizaciones no deberían invertir recursos ilimitados únicamente para mejorar una puntuación. La prioridad debe ser fortalecer la gestión interna, la transparencia, la gobernanza y la calidad de los datos de sostenibilidad.

Cuando existe una justificación clara —como cumplir requisitos de financiamiento, acceder a determinados mercados o satisfacer expectativas específicas de clientes— una calificación ESG puede convertirse en una herramienta valiosa. Sin embargo, perseguir una puntuación alta como objetivo aislado rara vez genera beneficios sostenibles a largo plazo.

La verdadera fortaleza de una organización no radica en el número que aparece en un reporte externo, sino en su capacidad para gestionar riesgos, generar impacto positivo y construir confianza entre todos sus grupos de interés.

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El debate sobre si las calificaciones ESG son aliadas o enemigas está lejos de terminar. Lo que resulta evidente es que estas herramientas seguirán formando parte del ecosistema empresarial y financiero durante los próximos años, impulsadas por nuevas regulaciones, mayores exigencias de transparencia y avances tecnológicos.

Para empresas y organizaciones de la sociedad civil, el desafío consiste en encontrar el equilibrio adecuado: aprovechar los beneficios que puede ofrecer una calificación ESG sin perder de vista que el verdadero éxito en sostenibilidad no se mide únicamente por una puntuación, sino por los resultados concretos que generan valor para las personas, las comunidades y el planeta.

Primera mujer laica en un alto cargo del Vaticano: histórico nombramiento de León XIV

Durante siglos, los principales puestos de decisión dentro de la Iglesia católica estuvieron reservados casi exclusivamente para hombres ordenados o miembros de congregaciones religiosas. Sin embargo, una nueva página comienza a escribirse en la historia del Vaticano con un nombramiento que refleja los cambios que han ido tomando forma en los últimos años.

El papa León XIV ha designado a María Montserrat Alvarado como prefecta del Dicasterio para la Comunicación, convirtiéndola en la primera mujer laica en ocupar un cargo de este nivel dentro del gobierno central de la Santa Sede. La decisión no sólo rompe una barrera histórica, sino que también envía un mensaje sobre el rumbo que podría tomar la Iglesia en temas de liderazgo, participación y modernización institucional.

La primera mujer laica en el Vaticano al frente de la comunicación global

De acuerdo con The Guardian, a partir del 1 de noviembre, María Montserrat Alvarado asumirá la dirección del Dicasterio para la Comunicación, uno de los organismos más estratégicos de la Santa Sede. Desde esta posición coordinará los principales canales informativos del Vaticano, incluyendo su portal de noticias, la radio, el periódico oficial, la oficina de prensa, la editorial y la filmoteca.

La relevancia del cargo va más allá de la administración de medios. En una época marcada por la hiperconectividad, la desinformación y los cambios en la forma de consumir contenidos, la comunicación se ha convertido en una herramienta fundamental para acercar la Iglesia a millones de personas en todo el mundo.

Nacida en Ciudad de México y ciudadana estadounidense desde 2008, Alvarado llega al puesto después de una trayectoria consolidada en EWTN News, donde se desempeñó como presentadora, directora de operaciones y posteriormente presidenta de la organización.

Mujer laica en el Vaticano: un símbolo de continuidad con las reformas de Francisco

El nombramiento de Alvarado también es interpretado como una señal de continuidad respecto a las transformaciones impulsadas por el papa Francisco. Durante su pontificado, el líder argentino promovió una mayor participación femenina dentro de las estructuras de gobierno de la Iglesia y cuestionó abiertamente las resistencias culturales que limitaban su acceso a posiciones de liderazgo.

En los meses previos a su fallecimiento, Francisco nombró a las religiosas Raffaella Petrini y Simona Brambilla en puestos de gran responsabilidad dentro de la curia romana. Sin embargo, el caso de Alvarado marca un precedente distinto, ya que se trata de la primera mujer laica en el Vaticano que alcanza el rango de prefecta de un dicasterio.

Este paso representa un cambio significativo en una institución donde las transformaciones suelen producirse de manera gradual, pero cuyos efectos pueden tener un impacto duradero en la cultura organizacional y en la percepción pública de la Iglesia.

Una apuesta por modernizar la comunicación de la Iglesia

La elección de Alvarado ocurre en un momento clave para la comunicación vaticana. Desde 2015, el Dicasterio para la Comunicación ha sido responsable de integrar y modernizar las distintas plataformas informativas de la Santa Sede, una tarea iniciada por Francisco para hacer los mensajes de la Iglesia más accesibles y cercanos.

León XIV parece dispuesto a profundizar ese proceso. Recientemente convocó a los cardenales a una reunión para revisar la eficacia de la comunicación eclesial y explorar nuevas formas de fortalecer su dimensión evangelizadora.

Para el pontífice, el desafío no consiste únicamente en transmitir información, sino en comunicar esperanza y construir puentes en una sociedad cada vez más fragmentada. Bajo esa visión, el área de comunicación adquiere un papel estratégico para el futuro de la Iglesia.

Del periodismo católico a uno de los cargos más influyentes de Roma

La trayectoria de María Montserrat Alvarado refleja una combinación de experiencia en medios, liderazgo organizacional y conocimiento profundo de la comunicación religiosa. Su llegada al Vaticano representa el punto más alto de una carrera construida durante años dentro de uno de los grupos mediáticos católicos más influyentes de Estados Unidos.

Curiosamente, EWTN fue objeto de críticas por parte del papa Francisco debido a algunos contenidos que cuestionaban aspectos de su pontificado. No obstante, la designación de Alvarado sugiere que León XIV ha priorizado la experiencia profesional y la capacidad de gestión por encima de las diferencias editoriales que pudieron existir en el pasado.

En su primer mensaje tras conocerse el nombramiento, la futura prefecta reconoció que la noticia fue inesperada y expresó su disposición para servir al Santo Padre y continuar fortaleciendo la labor comunicativa de la Iglesia a nivel global.

mujer laica en el Vaticano

Un nombramiento que trasciende al Vaticano

La llegada de una mujer laica en el Vaticano a uno de los puestos más importantes de la Santa Sede constituye mucho más que una designación administrativa. Se trata de una decisión con un fuerte componente simbólico que refleja la evolución de una institución que busca responder a las exigencias de un mundo en constante transformación.

Aunque los desafíos relacionados con la participación femenina dentro de la Iglesia siguen siendo amplios, el nombramiento de María Montserrat Alvarado marca un precedente histórico. Su liderazgo será observado de cerca tanto por quienes impulsan una mayor inclusión dentro de las estructuras eclesiales como por quienes analizan el futuro de una organización con más de mil millones de fieles en todo el mundo.

The Home Depot rehabilita 100 canchas de fútbol en 2026 en México

The Home Depot México continúa fortaleciendo su compromiso de Devolver a la comunidad a través de Equipos Depot, uno de los programas de voluntariado más grandes e importantes de México, enfocado en la recuperación y mejora de espacios públicos como parques, escuelas, canchas deportivas y centros comunitarios.

Como parte de este compromiso, la compañía alcanzó la meta de su iniciativa nacional “100 canchas, 100 comunidades”, creada en el marco de la Copa Mundial de la FIFA 2026™ con el objetivo de rehabilitar 100 canchas de fútbol en parques públicos y espacios comunitarios de todo el país para promover la convivencia, el deporte y la recuperación del tejido social.

La cancha número 100 fue intervenida el 29 de mayo durante una Macrojornada de voluntariado en la Ciudad de México, donde más de 60 asociados(as) voluntarios(as) de las 13 tiendas de The Home Depot en CDMX participaron en labores de rehabilitación en el parque Rancho La Estrella, ubicado en la alcaldía Coyoacán.

Equipos Depot

Durante la jornada se realizaron trabajos de pintura y rehabilitación de canchas deportivas, guarniciones, áreas verdes y espacios comunitarios, con el objetivo de generar entornos más seguros, dignos y funcionales para niñas, niños, jóvenes y familias mexicanas.

Desde su llegada a México en 2001, The Home Depot ha convertido el voluntariado en uno de los pilares más importantes de su cultura y de su compromiso social. A través de Equipos Depot, la empresa ha realizado más de 10,000 jornadas de voluntariado en todo el país, en las que han participado más de 110 mil voluntarios(as).

Gracias a estas acciones, la compañía ha contribuido a mejorar casi  4,500 escuelas y centros educativos, así como alrededor de 900 parques y espacios públicos en distintas comunidades de México.

Equipos Depot

Tan solo el año pasado, la empresa realizó más de 900 jornadas de voluntariado Equipos Depot en las 32 entidades de la República Mexicana, incluyendo la mejora de más de 250 escuelas y más de 100 parques públicos.

En The Home Depot creemos que mejorar un espacio público también significa fortalecer una comunidad. Cada parque, escuela o cancha rehabilitada representa nuevas oportunidades para convivir, practicar deporte, inspirar a las nuevas generaciones y construir comunidades más fuertes y unidas. Nos llena de orgullo ver cómo miles de asociados(as) voluntarios(as) han hecho de Equipos Depot uno de los programas de voluntariado más importantes del país”, comentó Erika Díaz, VP de eCommerce, Mercadotecnia y Relaciones Públicas de The Home Depot México.

Con iniciativas como “100 canchas, 100 comunidades”, The Home Depot México reafirma su compromiso de seguir generando un impacto positivo en las comunidades del país y de continuar impulsando espacios públicos que promuevan la convivencia, el bienestar y el desarrollo social.

Fundación Tijuana Sin Hambre: el poder de una comunidad unida para combatir el hambre

Por Aldo Farrugia

Este fin de semana tuve la oportunidad de asistir al evento anual de Fundación Tijuana Sin Hambre, una organización que se ha convertido en un referente de cómo la colaboración entre ciudadanía, empresas, líderes comunitarios y organizaciones sociales puede transformar realidades.

Lo que encontré fue mucho más que una cena o una recaudación de fondos. Fue una demostración de que cuando distintos sectores de la sociedad se unen alrededor de una causa común, es posible generar soluciones concretas para algunos de los desafíos más urgentes que enfrentamos como país.

Fundación Tijuana Sin Hambre nació con el objetivo de combatir la inseguridad alimentaria que afecta a miles de personas en Baja California. A lo largo de los años ha logrado construir una red de apoyo integrada por empresas, fundaciones, voluntarios y ciudadanos comprometidos con garantizar que quienes más lo necesitan tengan acceso a una alimentación digna.

Uno de los momentos más emotivos de la noche fue el reconocimiento a Carolina Aubanel Riedel de Cohen, una de las figuras más influyentes de la comunicación y la promoción cultural en Baja California. Su trayectoria ha estado marcada por un profundo compromiso con el desarrollo comunitario, el fortalecimiento del arte y la cultura, así como por una constante labor filantrópica en beneficio de distintas causas sociales.

combatir el hambre

El evento también reunió a importantes aliados que han hecho posible el crecimiento y fortalecimiento de esta iniciativa. Organizaciones y empresas como ICF, CBX y This Is About Humanity fueron reconocidas por su compromiso con la construcción de una comunidad más solidaria y con mayores oportunidades para todos.

La gastronomía también jugó un papel fundamental durante la velada. Reconocidos chefs nacionales e internacionales se sumaron para apoyar la causa, demostrando que el talento puede convertirse en una poderosa herramienta de impacto social. Entre ellos participaron Drew Deckman, Leopoldo Bórquez, Adria Marina, Lula Martín del Campo, Maribel Villareal, Miguel Ángel Guerrero y Ruffo Ibarra, quienes ofrecieron una experiencia culinaria extraordinaria al servicio de una misión mucho más grande.

Sin embargo, más allá de los nombres, los reconocimientos y la celebración, el mensaje central fue claro: ninguna organización puede resolver sola los grandes retos sociales.

La lucha contra el hambre requiere de alianzas estratégicas, recursos, liderazgo y, sobre todo, voluntad colectiva. Requiere que empresas, ciudadanos, fundaciones y líderes comunitarios entiendan que el bienestar de una sociedad depende de la participación de todos.

combatir el hambre

En una época donde con frecuencia escuchamos hablar de divisiones, individualismo y polarización, resulta inspirador encontrarse con iniciativas que nos recuerdan el enorme poder de la colaboración.

Fundación Tijuana Sin Hambre es un ejemplo de que la filantropía moderna no se trata únicamente de donar recursos, sino de construir comunidades capaces de generar cambios sostenibles.

Al salir del evento, me quedó una reflexión sencilla pero poderosa: cuando las personas deciden involucrarse, compartir sus talentos y trabajar juntas por una causa común, el impacto puede ir mucho más allá de una comida servida o un cheque entregado. Puede convertirse en esperanza, dignidad y oportunidades para miles de personas.

Y eso, sin duda, merece ser reconocido y replicado.

www.fundaciontijuanasinhambre.org


Aldo Farrugia

El valor del altruismo, por Aldo Farrugia

Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.

Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.

Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.

Liderazgo tóxico: un riesgo para la sostenibilidad empresarial

La conversación sobre sostenibilidad empresarial suele concentrarse en emisiones, gobernanza o cadenas de suministro responsables. Sin embargo, existe un factor interno que frecuentemente permanece invisibilizado y que puede erosionar cualquier estrategia ESG desde dentro: la calidad del liderazgo. Una organización difícilmente puede presumir compromiso social o bienestar laboral si sus estructuras de mando reproducen dinámicas de miedo, desgaste o abuso cotidiano.

El liderazgo tóxico no es únicamente un problema interpersonal ni un desacuerdo entre jefe y colaborador. Se trata de un fenómeno organizacional que, según El Economista, afecta la productividad, deteriora la reputación corporativa y pone en riesgo la permanencia del talento, por lo que comprender el costo del liderazgo tóxico se ha vuelto una prioridad estratégica y no solo un asunto de recursos humanos.

Cuando el liderazgo deja de ser una fortaleza

Un liderazgo basado en el autoritarismo, la intimidación o el control excesivo suele producir efectos que trascienden la incomodidad cotidiana. De acuerdo con Sami Ramírez, autora del libro ¡Auxilio! Tengo un jefe, trabajar con un mal jefe puede convertirse en una experiencia profundamente desgastante, aunque también en una oportunidad para identificar patrones que no deben repetirse dentro de las organizaciones.

“Una mala relación con el jefe despierta un montón de emociones que nadie nos ha enseñado a gestionar. Lo sé porque lo viví en carne propia, y muy poca gente habla de eso”, explica la autora.

Esta afirmación resulta particularmente relevante para las organizaciones comprometidas con la sostenibilidad social. Durante años, ciertas prácticas de mando fueron normalizadas bajo la idea de que la presión constante, la rigidez o el temor eran herramientas legítimas para obtener resultados. No obstante, cada vez es más evidente que el costo del liderazgo tóxico se refleja en agotamiento, pérdida de confianza y debilitamiento de la cultura corporativa.

Más allá del daño individual, las compañías enfrentan consecuencias tangibles: rotación de personal, reducción del compromiso, menor capacidad de innovación y deterioro reputacional. El talento especializado, especialmente entre nuevas generaciones, ya no solo evalúa salarios o beneficios; también observa la calidad del entorno laboral y la coherencia ética del liderazgo.

costo del liderazgo tóxico

Personalidades distintas, conflictos previsibles

Ramírez plantea que no todas las relaciones laborales fallidas derivan necesariamente de malas intenciones. En muchos casos, los conflictos surgen porque las personalidades entre líderes y colaboradores no logran coincidir o entenderse.

La autora identifica cuatro perfiles inspirados en distintos test de personalidad:

  • Guerrero: orientado al control, cómodo con el mando, enfocado en resultados y decisiones rápidas.
  • Mediador: prioriza la confianza, la colaboración y evita confrontaciones innecesarias.
  • Explorador: disfruta el reconocimiento, la interacción social y la motivación colectiva.
  • Guardián: privilegia la estabilidad, la planeación y el orden.

El valor de esta clasificación no radica en etiquetar personas, sino en reconocer que los estilos de interacción influyen directamente en la dinámica laboral. Todos los individuos pueden utilizar rasgos de los cuatro perfiles dependiendo del contexto; sin embargo, cuando un liderazgo desconoce estas diferencias o impone una sola manera de trabajar, las tensiones aumentan.

“Tuve una situación difícil con un jefe y emocionalmente fue complicado para mí y me impactó mucho. En ese momento, no tuve las herramientas o suficientes herramientas para poderlo manejar”, comparte Ramírez.

Para las empresas, esta lectura es especialmente útil. Un líder que interpreta toda diferencia como resistencia o incompetencia puede terminar creando relaciones laborales basadas en desconfianza y control. El costo del liderazgo tóxico comienza muchas veces en esa incapacidad de reconocer la diversidad emocional y conductual dentro de los equipos.

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El costo del liderazgo tóxico y el desgaste emocional

Uno de los aportes más relevantes del libro es poner sobre la mesa el papel de las emociones en el entorno laboral. Tradicionalmente, las organizaciones han privilegiado la racionalidad productiva mientras relegan la dimensión emocional a la esfera privada.

Ramírez sostiene que desde edades tempranas aprendemos a reprimir ciertas emociones y a validar únicamente aquellas asociadas con fortaleza o control:

“Solo hubo una emoción que se volvió una herramienta y nos permitimos usar en sociedad, porque aprendimos que nos servía para protegernos, para parecer fuertes y pedir cosas. Nos convencimos que nos servía para ser respetados y tener el control: el enojo”.

Este aprendizaje cultural tiene implicaciones directas en el liderazgo. Cuando los jefes carecen de herramientas de inteligencia emocional, el enojo puede convertirse en mecanismo recurrente de gestión, generando ambientes hostiles y normalizando dinámicas agresivas.

La autora explica que muchas personas ni siquiera logran identificar con claridad lo que sienten en el trabajo, lo que dificulta establecer límites o pedir ayuda oportunamente. El resultado es un desgaste progresivo que puede derivar en ansiedad, estrés crónico o síndrome de burnout.

Aquí el costo del liderazgo tóxico deja de ser abstracto. Los impactos sobre la salud mental de los colaboradores se traducen en ausentismo, menor productividad y disminución del sentido de pertenencia. Desde una perspectiva de responsabilidad social, ignorar estas consecuencias representa una omisión que compromete tanto el bienestar humano como la sostenibilidad del negocio.

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Ambientes laborales tóxicos: una deuda pendiente de la cultura organizacional

El liderazgo tóxico rara vez opera de manera aislada. Con frecuencia prospera en culturas organizacionales donde los malos tratos se justifican en nombre del desempeño, la presión comercial o la jerarquía. Ramírez advierte que muchas personas tardan en reconocer que enfrentan una relación laboral dañina:

“Las personas que se enfrentan con un jefe tóxico, les toma mucho tiempo darse cuenta. Mantienen la creencia que son fuertes y pueden soportarlos”.

Esta normalización es peligrosa porque prolonga dinámicas que afectan profundamente la innovación y la permanencia del talento. Equipos que trabajan bajo miedo o desgaste emocional difícilmente desarrollan creatividad, confianza o colaboración genuina.

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El problema suele agravarse por una falla estructural en las organizaciones: ascender a personas por sus competencias técnicas sin prepararlas para liderar.

“La mayoría de los jefes ascienden porque hacen un buen trabajo, pero no porque son buenos líderes”, señala la autora.

Esta observación debería funcionar como una alerta para las empresas. El costo del liderazgo tóxico no se reduce únicamente mediante códigos de ética o políticas de bienestar; requiere inversión sistemática en formación de líderes.

Capacitar en inteligencia emocional, comunicación, resolución de conflictos y liderazgo consciente debe entenderse como una estrategia preventiva de sostenibilidad empresarial. Las organizaciones que descuidan este proceso corren el riesgo de convertir el talento directivo en un factor de deterioro interno.

Hoy, la sostenibilidad corporativa exige ampliar la mirada. No basta con reportar indicadores sociales; es necesario revisar cómo se ejerce el poder dentro de las empresas. Porque una organización puede perder reputación, innovación y capital humano mucho antes de detectar que el verdadero problema estaba sentado en la oficina de un jefe.

¿Cómo TikTok está contribuyendo a normalizar el vapeo ilegal entre los jóvenes?

El vapeo parecía, hace apenas algunos años, una moda pasajera asociada a nuevos hábitos de consumo y a una supuesta alternativa menos dañina que el cigarro tradicional. Sin embargo, lejos de desaparecer, su presencia se ha consolidado entre adolescentes y jóvenes, impulsada por una industria dinámica y por ecosistemas digitales que amplifican su atractivo. Hoy, el debate ya no gira únicamente en torno a los riesgos sanitarios del vapeo, sino sobre cómo las plataformas digitales participan en la construcción social que lo vuelve aceptable y cotidiano.

En ese contexto, TikTok se ha convertido en un actor central dentro de esta narrativa. El contenido breve, visual y altamente emocional que caracteriza a la plataforma está moldeando percepciones sobre el consumo de cigarrillos electrónicos, incluidos aquellos que se comercializan de manera irregular o ilegal. Así lo ha advertido un estudio publicado en la revista Addiction, que señala cómo los contenidos de la plataforma están presentando este hábito de una forma seductora y engañosa.

Vapeo ilegal en TikTok: lo que revela el estudio de la Universidad de East Anglia

La investigación fue desarrollada por especialistas de la Universidad de East Anglia (UEA), en Reino Unido, encabezados por la Dra. Emma Ward, de la Facultad de Medicina de Norwich, y por Eleanor Bray, investigadora asociada de la Facultad de Psicología. El estudio, publicado en la revista Addiction, analizó cómo los jóvenes encuentran información radicalmente distinta sobre vapeadores ilícitos dependiendo de la plataforma que utilicen.

Para ello, los investigadores compararon recursos educativos oficiales localizados mediante Google con videos de TikTok vinculados a hashtags relacionados con el vapeo ilícito. El equipo recopiló 200 videos y seleccionó 58 directamente relacionados con el tema, además de revisar 18 recursos educativos formales. El análisis midió aspectos como tono del mensaje, evidencia científica, claridad sobre riesgos y capacidad de atraer la atención juvenil.

vapeo ilegal en TikTok

Los hallazgos mostraron una brecha profunda entre ambos universos informativos. Mientras los contenidos oficiales resultaban correctos desde el punto de vista técnico, TikTok presentaba mensajes más emocionales y cercanos a la experiencia cotidiana de los adolescentes.  La Dra. Emma Ward señala:

“Nuestra investigación demuestra que los jóvenes se encuentran con mensajes muy diferentes sobre los cigarrillos electrónicos ilícitos dependiendo de dónde busquen información en internet”.

Por su parte, Eleanor Bray subrayó que el valor del estudio radica precisamente en haber contrastado ambos escenarios digitales: “Al analizar tanto los resultados de búsqueda de Google como el contenido de TikTok, pudimos comparar los mensajes formales sobre salud con el contenido informal que los jóvenes consumen con mayor frecuencia a diario”.

Aunque la investigación se desarrolla en Reino Unido, sus implicaciones resuenan en México, donde el consumo de vapeadores entre menores continúa preocupando a autoridades sanitarias y organizaciones civiles. El entorno digital no reconoce fronteras regulatorias, y la circulación de contenidos sobre vapeadores ocurre con una velocidad que supera la capacidad de respuesta institucional.

Lo que TikTok muestra —y omite— sobre el vapeo

El estudio identificó un patrón consistente: numerosos videos presentaban el vapeo ilegal como una práctica ingeniosa, divertida o socialmente aceptada. En lugar de enfatizar riesgos o ilegalidades, el contenido priorizaba la experiencia emocional y estética del consumo.

Algunos videos mostraban cómo adquirir vapeadores sin identificación oficial; otros ofrecían consejos para ocultarlos de padres y profesores. También se identificaron estrategias comerciales que mezclaban vapeadores con dulces, cosméticos y artículos asociados a la cultura juvenil, diluyendo cualquier percepción de riesgo.

“Lo que más llamó la atención fue la inconsistencia con la que se aborda el vapeo ilícito en las distintas plataformas. En TikTok, a veces se glorificaban activamente los productos ilegales, y los vendedores comercializaban los dispositivos mediante ofertas combinadas diseñadas para eludir la verificación de edad”, señaló Bray.

vapeo ilegal en TikTok

Este fenómeno convierte al vapeo ilegal en TikTok en algo más complejo que simples publicaciones aisladas. La plataforma contribuye a crear una narrativa cultural donde vapear no parece peligroso ni problemático, sino parte de una identidad juvenil aspiracional.

La construcción visual desempeña un papel decisivo. Música en tendencia, humor, edición dinámica, jerga digital y códigos de belleza transforman el vapeo en un acto integrado al entretenimiento cotidiano. El estudio encontró que los videos relacionados con la satisfacción de infringir normas superaron los 24.5 millones de “me gusta”, evidencia del enorme alcance de estas narrativas.

Cuando la exposición es repetitiva, el riesgo comienza a percibirse como distante o poco relevante. El vapeo ilegal en TikTok no se normaliza mediante discursos explícitos de promoción, sino a través de una acumulación de imágenes y símbolos que reducen la percepción de daño.

Una práctica entre jóvenes que sigue creciendo

La preocupación aumenta porque el vapeo juvenil ya muestra una trayectoria ascendente. De acuerdo con datos de Action on Smoking and Health citados en la investigación, el 20% de los jóvenes entre 11 y 17 años ha probado el vapeo y el 7% lo utiliza de manera habitual. En 2019, los usuarios regulares representaban apenas el 0.8%.

El crecimiento del fenómeno ocurre además en un contexto donde los productos ilícitos presentan riesgos adicionales. Algunos contienen niveles excesivos de nicotina, depósitos superiores a los permitidos, etiquetado deficiente o ausencia total de aprobación regulatoria. Otros incluyen THC o cannabinoides sintéticos, incrementando la incertidumbre sanitaria.

Los investigadores también identificaron señales de una subcultura emergente del vapeo ilícito: hashtags, bromas internas, trucos para evadir controles y lenguaje propio del grupo.

“Estos vídeos de TikTok atraen mucha atención y pueden alimentar una subcultura emergente de vapeo ilícito, donde los jóvenes intercambian consejos, experiencias y maneras de eludir las restricciones de edad”, advirtió Ward.

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Para México, este punto es especialmente relevante. La discusión sobre vapeadores suele concentrarse en decomisos, prohibiciones o comercio ilegal, pero menos en la dimensión cultural del problema. La pertenencia grupal y la identidad digital se están convirtiendo en variables críticas para entender por qué el consumo persiste y se adapta.

RSE digital y salud pública: la responsabilidad pendiente

El estudio también deja una pregunta incómoda para la conversación sobre responsabilidad social empresarial: ¿qué papel juegan las plataformas digitales cuando contenidos potencialmente dañinos circulan y ganan popularidad entre menores?

TikTok sostiene políticas contra la promoción de productos restringidos; sin embargo, la investigación muestra que los creadores modifican hashtags, utilizan palabras clave ambiguas y disfrazan la venta dentro de contenido de estilo de vida, dificultando la moderación. Esta realidad revela una tensión entre gobernanza algorítmica, monetización y protección de usuarios vulnerables.

Está claro que la discusión no puede limitarse a la eliminación reactiva de contenidos. Plataformas con influencia masiva entre menores tienen la responsabilidad de desarrollar mecanismos preventivos, auditorías de riesgo digital y sistemas más eficaces de detección contextual.

El problema, sin embargo, tampoco se resolverá únicamente mediante prohibiciones. Los investigadores observaron que muchos recursos educativos oficiales resultan poco competitivos frente al lenguaje digital que consumen los adolescentes. Textos largos, tono legalista y mensajes moralizantes reducen significativamente su impacto.

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“Este entorno en línea fragmentado es preocupante”, señaló Ward. “Cuando la información precisa es difícil de encontrar o resulta poco atractiva, los jóvenes pueden recurrir a contenidos más interesantes pero también más engañosos”.

Por ello, los expertos plantean una ruta complementaria para el sector salud y para organizaciones comprometidas con la prevención: producir información que dialogue con las plataformas donde están los jóvenes.

“Los mensajes de salud pública tienen más probabilidades de ser efectivos cuando se dirigen a los jóvenes y a las plataformas que ya utilizan”, afirmó Bray y añadió:

“Para proteger al público joven, necesitamos información en línea que no solo sea precisa, sino también accesible, atractiva y relevante para su vida cotidiana”.

La lección es clara. Combatir el vapeo ilegal en TikTok exige algo más que regulación; requiere comunicación estratégica, alfabetización digital y responsabilidad compartida. Cuando el contenido riesgoso se vuelve entretenido y socialmente aspiracional, la salud pública necesita aprender a competir en el mismo lenguaje. Ignorar esta transformación no solo deja espacio a la desinformación: también normaliza prácticas que millones de jóvenes pueden interpretar como inofensivas.

Refugios de México, EE.UU. y Canadá llaman a combatir la violencia de género durante el Mundial

Los grandes eventos deportivos suelen asociarse con celebración, identidad colectiva y oportunidades económicas para los países anfitriones. Sin embargo, detrás del entusiasmo que acompaña a competencias globales como la Copa Mundial de Fútbol también emergen realidades sociales que rara vez ocupan el centro de la conversación pública, como lo es la violencia contra las mujeres, una problemática estructural que persiste mucho antes del silbatazo inicial, pero que puede intensificarse durante eventos deportivos de gran convocatoria y alta carga emocional.

Con el Mundial de 2026 a celebrarse en México, Estados Unidos y Canadá, organizaciones de refugios y defensoras de derechos humanos buscan colocar esta discusión en la agenda regional. Para organizaciones especializadas en atención y protección de las mujeres, el desafío de habla sobre violencia de género durante el Mundial no consiste solo en visibilizar el aumento de la violencia durante este tipo de eventos, sino en aprovechar la oportunidad para fortalecer la prevención, ampliar redes de apoyo y exigir que la seguridad y dignidad de las mujeres formen parte del legado social que dejará uno de los eventos deportivos más importantes del planeta.

Abordar la violencia de género durante el Mundial como una agenda regional de prevención

Bajo el lema “La violencia contra las mujeres no es parte del juego”, la Red Nacional de Refugios (RNR) de México, Women’s Shelters Canada y National Network to End Domestic Violence de Estados Unidos lanzaron una campaña regional rumbo a la Copa del Mundo de 2026. El esfuerzo reúne a organizaciones de los tres países sede con una apuesta compartida: utilizar el contexto del Mundial para fortalecer una conversación pública que con frecuencia permanece fuera de la agenda deportiva.

La iniciativa busca generar conciencia, promover la cero tolerancia frente a las violencias machistas y consolidar rutas de atención antes, durante y después del torneo. Desde esta perspectiva, hablar de violencia de género durante el Mundial significa colocar la prevención y la protección en el diseño mismo del evento, evitando que la seguridad de mujeres y niñas quede relegada frente a prioridades vinculadas únicamente con turismo o infraestructura.

“No queremos un Mundial que solo deje cifras de turismo y derrama económica; queremos un Mundial que deje acciones concretas para prevenir las violencias”, afirmó Wendy Figueroa Morales, directora general de la Red Nacional de Refugios.

Como parte de la campaña, la RNR anunció que brindará acompañamiento gratuito y especializado a mujeres mexicanas y extranjeras que enfrenten situaciones de violencia durante el desarrollo del torneo. Además, las organizaciones alertaron sobre la necesidad de fortalecer mecanismos de prevención frente a riesgos como violencia familiar, violencia sexual, acoso, explotación sexual y trata de mujeres y niñas.

El valor de esta iniciativa radica también en su dimensión regional. Las redes participantes parten de una premisa fundamental: la violencia no reconoce fronteras y, por tanto, las respuestas tampoco deberían hacerlo. En ese sentido, abordar la violencia de género durante el Mundial se convierte en una oportunidad para articular esfuerzos trinacionales que trasciendan la coyuntura deportiva y dejen capacidades institucionales duraderas.

“La violencia contra las mujeres no reconoce fronteras, la protección y prevención tampoco debería hacerlo”, señaló Figueroa Morales al insistir en que la seguridad de las mujeres “no puede quedar fuera de la conversación”.

El contexto social que impulsa la campaña

La convocatoria de las redes de refugios no surge en el vacío. Diversos antecedentes muestran que los grandes eventos deportivos pueden funcionar como momentos de especial visibilidad para discutir problemáticas sociales que ya existen estructuralmente y que requieren mayor atención pública.

De acuerdo con datos de ONU Mujeres, durante megaeventos deportivos las llamadas de emergencia por violencia familiar pueden aumentar hasta un 30%. Este dato no implica que el deporte origine por sí mismo la violencia, sino que las dinámicas sociales y familiares asociadas a eventos de alta intensidad emocional pueden visibilizar o exacerbar situaciones preexistentes.

En México, el contexto resulta especialmente preocupante. Entre marzo de 2025 y marzo de 2026 aumentaron los casos de violencia familiar a nivel nacional, según la Red Nacional de Refugios. Además, Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco —las sedes mexicanas del Mundial— se encuentran entre las entidades con mayores reportes de violencia familiar, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

A ello se suma una crisis persistente de violencia feminicida. Organizaciones civiles y datos oficiales indican que alrededor de diez mujeres son asesinadas diariamente en el país y que menos de una cuarta parte de los casos se investiga como feminicidio. Estas cifras evidencian que la problemática antecede al Mundial y exige respuestas permanentes.

Precisamente por ello, las organizaciones insisten en que la conversación sobre violencia de género durante el Mundial debe entenderse como una estrategia de focalización mediática y no como una preocupación limitada al calendario deportivo. El torneo representa un escaparate global capaz de atraer atención gubernamental, empresarial y social hacia una agenda históricamente postergada.

En este contexto, la RNR cuestiona que muchas estrategias rumbo al Mundial continúen priorizando promoción internacional, obras e inversión turística mientras siguen siendo limitadas las acciones específicas de prevención y atención.

“La vida, la dignidad y la libertad de las mujeres no pueden quedar fuera del juego”, reiteró Figueroa Morales, sintetizando una demanda que interpela a gobiernos, organizadores, patrocinadores y empresas vinculadas al torneo.

Cuando el deporte puede amplificar los derechos humanos

Los megaeventos deportivos poseen una capacidad única para movilizar atención, recursos y narrativas colectivas. Esa visibilidad, que tradicionalmente se ha utilizado para promover turismo o identidad nacional, también puede convertirse en un instrumento poderoso para impulsar agendas sociales que requieren mayor presencia pública y voluntad política.

La relevancia de esta campaña radica precisamente en entender la violencia de género durante el Mundial como una oportunidad de incidencia y prevención. Los gobiernos tienen la responsabilidad de fortalecer políticas y protocolos; las organizaciones civiles aportan experiencia y acompañamiento; mientras que empresas, patrocinadores y medios pueden amplificar mensajes y respaldar acciones concretas. El legado de un Mundial no debería medirse únicamente en infraestructura o ingresos económicos, sino también en su capacidad para contribuir a sociedades más seguras e incluyentes. Si el futbol aspira a unir fronteras, la protección de las mujeres también debería formar parte del juego.