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Se ponen pila con el Nobel de Química

Los ganadores son los responsables del desarrollo de baterías de iones de litio, que aplanan el camino hacia un futuro libre de combustibles fósiles.

La humanidad está urgida de avances tecnológicos que aceleren el desarrollo sostenible debido a la crisis climática que se está viviendo en todo el planeta.

La lucha contra el cambio climático, la persecución incansable de parte de empresas y corporativos por alcanzar los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y la batalla por librarnos de los plásticos que llenan los océanos, son solo muestras de este nuevo paradigma.

De modo que el Nobel de Química 2019, forzosamente tenía que estar relacionado, y así fue. La academia se «puso pila» y anunció a los ganadores, quienes son los responsables del desarrollo de baterías de iones de litio, que juegan un papel fundamental en gadgets móviles e incluso en vehículos híbridos, es decir, aplanan el camino hacia un futuro libre de combustibles fósiles.

El diario El Mundo publicó esta nota, la cual transcribimos en su totalidad.

Tres contribuciones fundamentales para el desarrollo de las baterías de iones de litio han merecido el premio Nobel de Química que concede la Real Academia de las Ciencias de Suecia.

John B. Goodenough (1922), M. Stanley Whittingham (1941) y Akira Yoshino (1948) comparten el galardón, anunciado en la mañana del martes, por sus diferentes pero imprescindibles avances en la creación de unos dispositivos hoy ubicuos.

Las baterías de litio son ya ampliamente utilizadas en toda clase de ingenios electrónicos y se espera que sean cada vez más importantes en el futuro.

De teléfonos móviles a vehículos eléctricos, pasando por los ordenadores portátiles, multitud de invenciones se benefician de estas pilas ligeras, recargables y con gran poder energético. La Academia sueca ha destacado, además, que las baterías de litio serán fundamentales en el camino hacia un nuevo panorama energético libre de combustibles fósiles.

El británico Stanley Whittingham, de la Universidad de Binghamton, dio el primer paso cuando, en los años 70, desarrolló el primer modelo funcional de batería de litio.

El alemán John Goodenough, de la Universidad de Texas en Austin, logró multiplicar el potencial de las baterías de litio y abrió el camino para su utilización profesional y comercial.

El japonés Akira Yoshino, de la Universidad de Osaka, logró eliminar el litio puro del diseño, cambiándolo por los más seguros iones de litio, lo que dio un impulso fundamental a esta clase de baterías.

Un mundo móvil y renovable

Los tres investigadores, cada uno en su especialidad y su institución, «desarrollaron la batería más poderosa del mundo», según ha destacado la Academia de Ciencias sueca.

El investigador Olof Ramström, del Comité del Nobel, señaló tras conocerse el premio que «las baterías de iones de litio han permitido el mundo móvil», en relación a la revolución que ha supuesto la electrónica sin cables y la gran cantidad de dispositivos recargables que nos rodea.

El siguiente desafío en el que se espera que esta tecnología sea decisiva es el del cambio del modelo energético. «Hemos logrado acceder a una revolución técnica», explicó Sara Snogerup Linse, del Comité del Nobel.

Goodenough, que tiene ahora 97 años, comenzó a interesarse por el diseño de baterías durante la crisis del petróleo de los años 70, cuando trabajaba en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Allí, por cierto, también contribuyó al desarrollo de la memoria RAM, un elemento básico en la informática actual.

La batería de litio, según subraya la Academia de Ciencias sueca, ha impulsado el desarrollo de energías limpias y el uso de coches eléctricos, lo que contribuye, y se espera que lo haga aún más en un futuro cercano, a la reducción de gases de efecto invernadero y partículas contaminantes.

«Podemos esperar más descubrimientos importantes en la tecnología de las baterías», avanza Ramström. «Sin duda, estos hallazgos futuros contribuirán a nuevas mejoras en nuestras vidas, no sólo para nuestra conveniencia, sino también para los entornos globales y locales y, en última instancia, la sostenibilidad de todo el planeta».

Acerca del autor

Kenya Giovanini

Comunicóloga en formación por la UTEL. Melómana, cinéfila y amante de la cultura pop. Ha desarrollado contenido para Revista Kuadro y actualmente trabaja como Asistente Editorial en Expokews, donde se encarga de curar el contenido más relevante sobre responsabilidad social, diseñar la síntesis diaria y crear contenido entretenido acerca de estos temas.

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