La neutralidad política es un término recurrente en los códigos éticos de las empresas, aunque en tiempos electorales suele olvidarse. Esto le pasó a BioPappel.

El CEO de Bio Pappel, Miguel Rincón Arredondo, expresó durante la pasada campaña electoral su apoyo al movimiento político encabezado por el actual Presidente, de acuerdo con lo aceptado por el propio Andrés Manuel López Obrador en su conferencia matutina el pasado 18 de marzo.

“Conozco a Miguel, fue de los empresarios que durante la campaña expresó su apoyo a nuestro movimiento”, respondió López Obrador cuando le preguntaron si era cierto que había apadrinado a la hija del empresario el sábado pasado. “Sí, sí fui padrino”, aceptó.

¿Es esto responsabilidad social en elecciones?

El Código de Ética de Bio Pappel establece que la empresa respeta las instituciones democráticas “manteniendo el principio de neutralidad política, no interfiriendo políticamente en las comunidades donde desarrolla sus actividades”.

Bio Pappel, entre cuyas marcas se encuentran Scribe, Titán y McKinley, no ha compartido una postura sobre las declaraciones ofrecidas por el Presidente respecto de su CEO Miguel Rincón.

Buscamos al área de responsabilidad social de la empresa para preguntarle al respecto y las implicaciones que este apoyo expresado implicaría en términos del incumplimiento de su neutralidad política, pero no recibimos respuesta.

¿Dónde está el límite?

En sus declaraciones, el Presidente negó que esta situación implique un conflicto de interés con el empresario, quien además de su ahora compadre ya era uno de los ocho integrantes de su consejo asesor empresarial.

¿Aplica en estos casos entender un comportamiento individual como una manifestación 100% personal? ¿Pensara Miguel Rincón que podemos asumir su apoyo como una condición desvinculada de su posición empresarial?

Los límites éticos en este ámbito son sin duda muy sensibles y pueden bordear el conflicto de interés.

En contra, ¿cuándo conviene?

Hay que recordar que durante la contienda electoral de 2018, el entonces candidato López Obrador acusó a varios empresarios de condicionar el voto entre sus colaboradores.

Entre estos casos, de falta de responsabilidad social en elecciones, señaló a Coppel, Aeroméxico y Telmex refiriendo que los empresarios “de mero arriba” pedían a sus trabajadores que votaran por uno de sus adversarios.

Las empresas señaladas rechazaron categóricamente las afirmaciones, respaldando el libre derecho al voto de sus colaboradores y garantizando el pleno cumplimiento de su responsabilidad social en elecciones.

La polémica derivó incluso en que el Instituto Nacional Electoral (INE) llamara públicamente a empresarios y demás actores sociales a no inducir el voto.

En contraste, no se le escuchó a López Obrador acusar los casos de quienes lo apoyaban, como ahora sabemos hizo Miguel Rincón.

La postura de López Obrador debió haber sido de aceptación o rechazo de las manifestaciones políticas de los empresarios, independientemente de si expresaban su apoyo a favor o en contra de su propuesta.

Incoherencia es, de acuerdo con la RAE, la “falta de actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan”.

¿Pecaron de incoherencia algunos empresarios, entre ellos Miguel Rincón, así como el propio López Obrador?

Tú qué opinas.

Acerca del autor

Alejandra Aguilar

Periodista especializada en responsabilidad social y sustentabilidad. Ha colaborado en medios como El Universal, El Economista y Mundo Ejecutivo; así como participado en publicaciones y pláticas de RSE.
Desde 2015 desarrolla investigación y contenido en Expok. #OrgullosamenteUNAM