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Reinserción laboral de exreos; un reto

Una de las cosas preocupantes para alguien que sale de la cárcel es cómo será la vida después de esto. Un ejemplo claro es Gabriel Contreras, quien fue condenado por homicidio calificado en grado de tentativa. Estuvo ocho años y cuatro meses en el Reclusorio Preventivo Varonil Sur, por una riña en la vía pública.

“Cuando uno está adentro piensa que el salir es la solución a todo y dices ‘yo lo que quiero es recuperar mi libertad’ y es un error muy grande, porque (afuera) la cosa se complica más, mucho más”, cuenta Gabriel Contreras.

Las personas que salen del reclusorio, se encuentran con una vida diferente entre la familia, los amigos y el trabajo.

De acuerdo con Contreras, las personas que salen del reclusorio, deben comenzar a recuperar lo que perdieron mientras estuvieron en prisión y uno de los más importantes es el trabajo.

El 90.8% de la población privada de libertad en México  dijo que podría tener reinserción laboral una vez cumplida la condena.

La mayoría de los que salen no tienen dónde dormir o qué comer y tampoco cuentan con recursos para movilizarse.

“Muchos de ellos han perdido sus vínculos, sus redes, entonces no hay necesariamente alguien que los espere afuera o que los reciba”, explica la directora del Instituto de Reinserción Social de la CDMX, Paola Zavala.

Es común que las personas que no encuentran oportunidades laborales reincidan. Actualmente hay 29 mil personas en la cárcel en la CDMX, de acuerdo con las cifras publicadas diariamente por la Subsecretaría de Gobierno.

Según la ENPOL, en 2016, de las personas en prisión en la ciudad, el 44.9% había sido juzgada por un delito anterior.

A nivel nacional el 25.9% había sido juzgado anteriormente y de ellos, el 95.4% había estado recluido antes. En el país, uno de cada cuatro reos es reincidente, según los datos de la encuesta.

Complicaciones para encontrar trabajo

De acuerdo con Animal Político, cuando las personas salen del reclusorio a buscar trabajo, el departamento de Recursos Humanos, les pide un documento de «antecedentes no penales» y eso afecta la búsqueda de un trabajo formal.

La tardanza en la obtención de la credencial para votar (INE) también es un problema.

“Si no tienen INE, no los podemos inscribir a programas sociales, no les es nada fácil conseguir un trabajo, no pueden rentar una casa, es la credencial más básica que necesitan al salir”, dice Zavala y agrega que están tratando de agilizar este proceso, porque el tiempo que tarda este trámite es mucho para una persona que acaba de salir. “Puede ser un mes y medio decisivo en el resto de su destino en libertad”, dice Zavala.

Las personas que se encuentran en libertad condicional, deben firmar semanal o mensualmente, y en algunos casos, deben cumplir con otras actividades que les ordena el juez: desde reuniones de alcohólicos anónimos hasta hacer deporte, por ejemplo.

Gabriel Contreras salió preliberado en noviembre de 2012. Los ocho de cada mes tiene que ir a firmar y entregar una carta “a la que ellos le llaman modo honesto de vida”, dice. La carta la firma su aval moral, que en este caso es su madre. Ella tiene que dar fe que su hijo se sigue “portando bien”. Contreras tendrá que hacer este trámite hasta mediados del próximo año.

Que no van a poder cumplir con un horario, que no van a estar lo suficientemente comprometidos o que seguramente se drogan, son algunos de los mitos que circulan sobre las personas con antecedentes penales. En general, se trata de problemas que puede tener cualquier persona, explica Hubert y agrega que, a veces, aquellos que estuvieron en la cárcel, están más comprometidos con su trabajo, porque justamente intentan salir adelante.

Para Camacho hay retos importantes para lograr la reinserción laboral.

1.- Crear una metodología de selección de candidatos para que los empresarios tengan un poco más de seguridad y conocimiento de a quién están contratando.

2.- El involucramiento del sector privado es necesario y que se deberían comenzar a realizar capacitaciones dentro de la cárcel para que cuando salgan, les aseguren algunas plazas.

“No existe una conexión sólida entre los programas de capacitación que se ofrecen en los Centros Penitenciarios y las opciones reales que existen para ellos en el mercado laboral”.

Ahora están trabajando en un programa piloto junto con el Instituto de Reinserción Social, Documenta y el restaurante Contramar, para poder capacitar a personas dentro de la cárcel y que posteriormente tengan la posibilidad de trabajar en el restaurante.

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