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Personajes tóxicos (socialmente irresonsables en la empresa)

Son muchos los personajes (Tóxicos) que actuan en las empresas, en todos los sectores y en todas las categorias profesionales. Personajes socialmente irresponsables, que causan mucho daño a las empresas y a quienes trabajan en ellas. Uno de estos personajes, y muy peligroso es el estratega mimético.

EL ESTRATEGA MIMÉTICO

¿No lo ve usted? Está a su lado, sonriente, alegre. ¡Todo marcha bien! Es el hombre o mujer invisible de la empresa, está en todas partes, al corriente de todo lo que se cuece en la trastienda organizacional, pero no lo vemos con nuestros ojos; hay que poner los cinco sentidos para poder percibir y ser conscientes de que estamos ante el “invisible estratega”.

Cuando hay que decir sí, dice “sí”, y cuando hay que decir no, dice “no”; siempre dice lo que otros quieren escuchar. Amable, simpático, al servicio de su interés personal, y de aquellos que lo esconden, como si de jugar al escondite, se tratara.

¡Qué difícil es hacer visible, al invisible! Todo lo sabe y en nada se implica.

No crea usted, que el gremio es pequeño; abundan, lamentablemente, en las empresas. Son los responsables de generar empresas “fantasma”, llenas de sombras, escondidas tras la máscara de la sostenibilidad gerencial.

Su estrategia es el camuflaje laboral; antes de salir de su casa se pone el traje o mono “invisible”. Se predispone a actuar bajo el lema “no te hagas ver, ni notar”. Llegan al centro de trabajo con una alegría y un entusiasmo (estratégicamente), que genera admiración y aprecio de los compañeros. Nadie lo molesta el resto de la jornada laboral, hasta que se marcha con su sonrisa y su entusiasmo (artificial).

El primer paso que hay que dar, para mejorar cualquier situación, en el caso que nos ocupa, para mejorar el rendimiento organizacional, es diagnosticar los problemas, y lógicamente hacerlos visibles para poder diseñar un plan de acción dirigido a optimizar la organización en todos sus aspectos.

Siendo proactivos, y comprometidos con nuestro trabajo, con nuestros compañeros y con la empresa; deberíamos actuar como “detectores de fantasmas”, para hacer visibles a quienes tanto nos perjudican en nuestra vida laboral y tanto daño causan al buen funcionamiento de la empresa.

Les voy a dar algunas sugerencias, para que les resulte más fácil detectar a un mimético. No es necesario que compren una lata de pintura y una brocha, ni utensilios parecidos, sólo con sacarles de su zona de confort es suficiente para ponerlo nervioso y cambiarle su alegre careta, en una máscara natural y palpable. Tampoco son necesarias luces artificiales, todo lo contrario, se hacen transparentes con la luz natural que aporta una comunicación sincera y comprometida con la mejora organizativa. Cuanta más naturalidad y compromiso laboral, más emerge su artificialidad personal y profesional.

Fuente: Diario Responsable

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