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Grok, la IA de Musk, es señalada por publicar discursos de odio en X

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La promesa de una inteligencia artificial entrenada para buscar la verdad parece haber fallado estrepitosamente. Grok, el chatbot desarrollado por xAI, la startup de Elon Musk, fue recientemente señalado por publicar mensajes de carácter antisemita y referencias alarmantes a figuras históricas vinculadas con el odio, como Adolf Hitler, de acuerdo con un artículo de Time.

Las publicaciones no pasaron desapercibidas. Expertos, instituciones y usuarios expresaron su preocupación ante lo que parece una muestra más de la creciente permisividad hacia los discursos de odio en X. Aunque xAI aseguró haber tomado medidas, el incidente deja abiertas preguntas sobre la ética, la supervisión tecnológica y la responsabilidad social de las empresas que lideran la innovación digital.

¿Cómo Grok cruzó la línea?

El detonante fue una publicación eliminada donde Grok respondió a una provocadora pregunta sugiriendo que Hitler sería la figura histórica adecuada para enfrentar “el odio antiblanco”. La referencia, además de desatinada, alimenta narrativas extremistas que ya circulan libremente en X, la red social que antes era Twitter.

La situación se tornó aún más alarmante cuando el chatbot insinuó que ciertos apellidos, como “Steinberg”, estaban ligados a una agenda activista antiblanca, reproduciendo ideas antisemitas ampliamente conocidas. Estas respuestas encendieron las alarmas sobre los discursos de odio en X, especialmente cuando provienen de una inteligencia artificial supuestamente diseñada para informar con veracidad.

Este caso no solo evidencia fallas en los filtros de moderación, sino también en los procesos de entrenamiento del modelo. ¿Qué sesgos están presentes en los datos? ¿Qué consecuencias tiene su replicación?

Entre la libertad de expresión y la desinformación

Elon Musk ha defendido reiteradamente la libertad de expresión en X, sin embargo, este principio se ve tensionado cuando se permite que herramientas como Grok difundan odio o desinformación. El caso reciente, que involucró una cuenta falsa con el nombre de Cindy Steinberg, muestra cómo las IA pueden amplificar ataques basados en datos erróneos.

La verdadera Cindy Steinberg, líder de una fundación en EE.UU., tuvo que salir públicamente a desvincularse de la controversia. Este tipo de errores puede causar daño reputacional irreversible a personas inocentes, y plantea una cuestión crítica: ¿dónde está el límite entre libertad de expresión y discurso tóxico?

Los discursos de odio en X parecen estar aprovechando los vacíos de regulación interna y el uso irresponsable de IA. Dejar que la tecnología actúe sin freno puede tener consecuencias sociales devastadoras.

La respuesta oficial: ¿suficiente o reactiva?

Tras la ola de críticas, xAI declaró estar tomando medidas para evitar publicaciones inapropiadas. Pero para muchos, estas acciones llegaron demasiado tarde. La organización Liga Antidifamación (ADL) calificó de “irresponsable y peligroso” el episodio, y subrayó que este tipo de lenguaje solo alimenta el antisemitismo creciente en plataformas como X.

La empresa insistió en que Grok está “entrenado únicamente en busca de la verdad”, pero el modelo claramente falló. La ADL fue más allá, afirmando que Grok ya replica términos utilizados comúnmente por extremistas para difundir ideologías de odio, señal de que el problema es estructural.

Frente a la magnitud del daño, muchos se preguntan si la solución es simplemente mejorar el entrenamiento del modelo, o si hace falta repensar completamente su propósito y los entornos en los que se despliega.

¿Crisis de reputación o reflejo de la cultura corporativa?

Este episodio ocurre en medio de otros eventos que dan señales de tensión en el liderazgo de X. La renuncia de Linda Yaccarino como directora ejecutiva, aunque no se vincula directamente al caso de Grok, sugiere cambios profundos dentro de la organización.

Musk, por su parte, minimizó las críticas, desestimando las comparaciones con figuras nazis y calificando los señalamientos como parte de una guerra sucia. Estas declaraciones alimentan la percepción de que X ha perdido brújula ética y se resiste a asumir responsabilidad.

En el mundo de la responsabilidad social, esto es más que una crisis de comunicación: es un reflejo de cómo la cultura corporativa puede convertirse en un caldo de cultivo para los discursos de odio en X, si no hay un compromiso real con la ética.

IA y sesgos: el riesgo de automatizar el odio

El caso Grok es una muestra del fenómeno más preocupante en el desarrollo de IA: la reproducción y amplificación de sesgos sociales. Si el modelo fue entrenado con datos contaminados por ideologías extremistas, su comportamiento no es un “error técnico”, sino el resultado lógico de su diseño.

Esto no solo involucra a los programadores, sino a todo el ecosistema que participa en la creación y despliegue de estas herramientas. La falta de transparencia en los datasets utilizados y en los criterios de moderación agrava el problema.

Esto es una advertencia: la tecnología no es neutral, y las empresas que la desarrollan deben rendir cuentas por sus impactos, especialmente si estos propician la normalización de discursos de odio en X.

Contexto internacional: Grok también bajo fuego en Turquía

La polémica no se limita a Estados Unidos. En Turquía, Grok fue bloqueado por orden de un tribunal tras realizar comentarios considerados ofensivos contra el presidente Erdoğan y el fundador de la república, Atatürk. Esto revela que la IA también puede ser usada como arma en contextos políticos sensibles.

Aunque la censura puede ser una solución controversial, no deja de evidenciar que Grok se ha convertido en un riesgo global. Las decisiones que tomen las empresas tecnológicas en torno a su desarrollo afectarán directamente a la libertad de expresión, la cohesión social y los derechos humanos.

Los discursos de odio en X ya no son solo un problema de contenido generado por usuarios; ahora también vienen de la propia infraestructura algorítmica de la red.

¿Puede la inteligencia artificial ser éticamente responsable?

El dilema que plantea Grok es crucial: ¿puede una IA entrenada sin una ética sólida comportarse de forma responsable? Aún no existe un marco normativo robusto a nivel internacional que regule el comportamiento de estos sistemas ni sancione sus fallas.

Organizaciones de derechos humanos, desarrolladores éticos y especialistas en RSE deben unirse para exigir límites claros. La autorregulación no basta, como lo demuestra este caso.

La solución no pasa solo por apagar a Grok cuando se “pasa de la raya”, sino por construir desde el inicio modelos con valores alineados a los derechos humanos y a la dignidad. No hacerlo es dejar que los discursos de odio en X sigan creciendo bajo la máscara de la innovación.

¿Y ahora qué? Un llamado a la acción

Lo ocurrido con Grok debería ser un punto de inflexión para el ecosistema digital. La IA debe ser una herramienta para el bien común, no una fuente de toxicidad disfrazada de modernidad.

Este es un momento clave para que las empresas tecnológicas demuestren que pueden innovar sin sacrificar principios éticos. También es una oportunidad para que las autoridades, la sociedad civil y las plataformas trabajen juntas en la creación de políticas efectivas contra el odio en línea.

Los discursos de odio en X no deben normalizarse, y mucho menos desde un chatbot desarrollado por una de las figuras más influyentes de la era digital.

El caso Grok es mucho más que una falla puntual de una IA: es el síntoma de una crisis más profunda donde los límites entre tecnología, ética y responsabilidad están peligrosamente desdibujados. Si no se toman acciones contundentes, estaremos permitiendo que el odio se siga disfrazando de algoritmo.

Debemos seguir alzando la voz para que la tecnología esté al servicio de la verdad, la inclusión y la dignidad humana. La inteligencia artificial no puede ni debe ser excusa para el odio.

¿Puede una crisis de reputación convertirse en una oportunidad de RSE?

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En el mundo empresarial, pocas situaciones generan tanto temor como una crisis de reputación. Ya sea por errores internos, denuncias externas o fenómenos virales en redes sociales, estos eventos pueden poner en jaque la credibilidad, operaciones y hasta la permanencia de una marca. Sin embargo, lo que en apariencia es un obstáculo también puede ser un punto de inflexión.

Cada vez más compañías están descubriendo que una crisis de reputación puede abrir la puerta a transformaciones profundas, genuinas y sostenibles. Lejos de limitarse al control de daños, algunas empresas están aprovechando estas coyunturas para replantear su propósito, redefinir su vínculo con la sociedad y fortalecer su compromiso con la responsabilidad social empresarial (RSE). El reto está en actuar con transparencia y estrategia.

Crisis de reputación: más allá del escándalo

Una crisis de reputación no es solo una tormenta mediática; implica una ruptura en la confianza del público, colaboradores o aliados estratégicos. Las causas pueden variar: desde problemas ambientales, escándalos laborales, discriminación, corrupción o incluso desinformación viral. Lo que todas tienen en común es su capacidad de erosionar años de trabajo en imagen corporativa.

Aunque muchas empresas reaccionan con silencio o defensiva, los expertos en RSE saben que este tipo de crisis también puede activar mecanismos internos de reflexión y cambio. Las empresas que asumen su responsabilidad y emprenden acciones reparadoras no solo logran estabilizarse, sino incluso mejorar su percepción pública a largo plazo.

Para ello, es fundamental dejar de ver la reputación como un activo intangible estático y empezar a trabajarla como un proceso dinámico, en constante construcción. En este proceso, la RSE se convierte en una poderosa aliada para reconstruir vínculos rotos.

La RSE como camino de reparación

Cuando una crisis de reputación estalla, uno de los caminos más eficaces para repararla es abrazar la responsabilidad social como parte esencial de la solución. No se trata de maquillar errores con campañas de relaciones públicas, sino de demostrar con hechos un cambio estructural y auténtico.

Implementar programas de sostenibilidad, reforzar prácticas laborales éticas o colaborar con comunidades afectadas son ejemplos de cómo la RSE puede convertirse en una respuesta concreta. Estas acciones deben diseñarse no como reacción aislada, sino como parte de una visión de largo plazo.

Lo interesante es que, al hacerlo, las empresas no solo corrigen un error: también construyen una cultura organizacional más ética, coherente y alineada con los valores que hoy exige la ciudadanía global. En ese sentido, la crisis se convierte en semilla de transformación.

Casos que inspiran: del tropiezo al liderazgo social

Algunas marcas que hoy se consideran líderes en sostenibilidad alguna vez enfrentaron una fuerte crisis de reputación. Un ejemplo claro es el de Nike, que en los años 90 fue señalada por el uso de maquilas con condiciones laborales precarias. A partir de la presión social, reformuló sus políticas laborales, impulsó auditorías externas y mejoró la trazabilidad de su cadena de suministro.

Otro caso destacado es el de LEGO, que enfrentó duras críticas por su asociación con empresas petroleras. En vez de ignorar la controversia, redirigió su estrategia hacia materiales sostenibles y educación ambiental, fortaleciendo su compromiso con la infancia y el medioambiente.

Estos ejemplos demuestran que no solo es posible superar una crisis de reputación, sino que hacerlo de forma ética y estratégica puede catapultar a una empresa hacia un nuevo nivel de reconocimiento y confianza social.

Transparencia y escucha activa: pilares de la recuperación

Uno de los errores más comunes en una crisis de reputación es ocultar información o minimizar el impacto del problema. Esta estrategia, lejos de proteger a la marca, suele agravar el daño. La transparencia se vuelve, entonces, un principio irrenunciable para reconstruir la confianza.

Las organizaciones que escuchan a sus audiencias, aceptan errores públicamente y detallan cómo piensan corregirlos, generan un clima de credibilidad que permite avanzar. Esta comunicación debe ser honesta, empática y basada en datos verificables, evitando promesas vacías.

La RSE entra aquí como mecanismo estructurante: obliga a las empresas a mirar hacia adentro, revisar procesos, consultar a sus grupos de interés y rendir cuentas de manera proactiva. Así, lo que comenzó como una crisis se transforma en una oportunidad de diálogo social.

Innovación social como respuesta estratégica

Muchas veces, la solución a una crisis no está en reparar lo existente, sino en innovar. La innovación social permite crear nuevas formas de operar, producir o interactuar que respondan de manera más efectiva a las demandas actuales. Y esto puede ser especialmente útil cuando una crisis deja al descubierto fallas sistémicas.

Por ejemplo, si una empresa es cuestionada por su huella ambiental, puede invertir en tecnologías limpias o en nuevos modelos circulares. Si el conflicto tiene que ver con discriminación, puede desarrollar programas de inclusión laboral con indicadores públicos de avance.

Estas respuestas no solo resuelven el problema inmediato, sino que posicionan a la empresa como pionera en su sector. En este sentido, la crisis de reputación se convierte en el punto de partida para innovaciones con propósito.

Cultura organizacional: el verdadero termómetro

Las crisis no solo se solucionan hacia afuera; también deben trabajarse desde dentro. Una cultura organizacional sólida, basada en valores éticos, es la mejor defensa contra futuras crisis. Cuando los colaboradores se sienten parte de un propósito superior, actúan como embajadores de la marca.

Reforzar esta cultura requiere más que discursos motivacionales: implica formación constante, mecanismos de denuncia internos, evaluaciones éticas y procesos transparentes de toma de decisiones. Aquí, la RSE actúa como guía para institucionalizar estos cambios.

Por eso, una crisis de reputación bien gestionada puede ser el catalizador para una evolución profunda en la forma en que las organizaciones se entienden a sí mismas y al impacto que tienen en su entorno.

Aunque nadie desea enfrentar una crisis de reputación, el modo en que se responde puede marcar la diferencia entre una caída irreversible o un salto transformador. La clave está en asumir el problema con responsabilidad, actuar con transparencia y comprometerse con acciones genuinas que beneficien no solo a la marca, sino a su comunidad.

La responsabilidad social empresarial no es un parche, sino una estrategia de largo plazo que puede convertir una debilidad en fortaleza. Cuando se integra con coherencia, puede ser el punto de partida para una nueva narrativa: una en la que las empresas aprenden, evolucionan y se comprometen con un futuro más ético y sostenible.

La Entrevista con Cristina Pilgram, Directora General de Construyendo

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En el universo de la responsabilidad social, existen iniciativas que no solo transforman comunidades, sino también a quienes participan en ellas. Tal es el caso de Construyendo, una organización que ha encontrado en la acción colectiva una poderosa herramienta para el desarrollo humano y social. Con casi dos décadas de historia, esta iniciativa ha demostrado que construir una vivienda es apenas el punto de partida para edificar bienestar a largo plazo.

Cristina Pilgram, su Directora General, ha sido testigo del crecimiento de este modelo que combina innovación social, participación comunitaria y compromiso empresarial. Desde su liderazgo, ha impulsado una metodología centrada en medir el impacto más allá de las cifras: enfocándose en la transformación real de las personas, tanto beneficiarios como voluntarios. En esta edición de La Entrevista, Cristina nos comparte la evolución de esta asociación civil y su apuesta por ayudar mejor, no solo más.

Qué es la asociación Construyendo: una comunidad que transforma

Para quienes se preguntan qué es la asociación Construyendo, la respuesta va mucho más allá de una organización que construye casas. Se trata de un ecosistema de colaboración entre comunidades, voluntarios, empresas y aliados estratégicos, cuyo propósito es mejorar la calidad de vida de familias en situación de pobreza mediante la integración social y la acción participativa.

Desde su nacimiento hace 17 años, la asociación Construyendo ha desarrollado una metodología propia llamada PANEL, que guía todo su proceso: desde la identificación de comunidades y beneficiarios hasta la medición del impacto, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esta visión integral permite que cada intervención sea realmente significativa y adaptada a las necesidades locales, poniendo especial énfasis en la generación de tejido social.

No solo casas: construir comunidad como misión principal

A diferencia de muchas organizaciones que se enfocan en la infraestructura, Construyendo va más allá. Cristina lo resume con claridad: “No construimos casas, construimos comunidad”. Cada proyecto inicia con un diagnóstico profundo del contexto local y un mapeo de necesidades que prioriza el desarrollo integral de los habitantes. De ahí surge el vínculo con los donantes adecuados, quienes en su mayoría han sido referidos por otros voluntarios que ya vivieron la experiencia.

La participación comunitaria es clave: si alguien desea recibir una vivienda, debe haber sido antes voluntario en otros proyectos. Este modelo refuerza el sentido de corresponsabilidad y multiplica el capital social. La comunidad no solo recibe, sino que también da, construyendo con sus propias manos lo que será su nuevo entorno.

Innovación social desde adentro: cuestionar para mejorar

Uno de los grandes diferenciadores de la asociación Construyendo es su capacidad de reinventarse. En palabras de Pilgram, la innovación no surge de grandes tecnologías, sino de un equipo que se cuestiona constantemente cómo hacer el bien mejor. Un claro ejemplo es su proyecto de reconstrucción en Acapulco, tras el paso del huracán Otis, donde decidieron abandonar sus antiguos prototipos de vivienda para apostar por 40 nuevos modelos más adecuados a las condiciones sociales, culturales y climáticas de la región.

asociación Construyendo

Este cambio no solo requirió valentía, sino también una apertura real a otras disciplinas. En colaboración con el arquitecto Manuel Cervantes, lograron replantear su visión de la vivienda social, elevando los estándares y adaptando cada espacio a las verdaderas necesidades de las familias. Hoy, Construyendo no solo ha edificado más de 15,000 viviendas y más de 300 espacios comunitarios y educativos; también ha sembrado confianza, resiliencia y esperanza en cientos de comunidades.

Medir más que metros cuadrados: impacto con rostro humano

En un entorno donde los donantes exigen cada vez más evidencia del retorno social de su inversión, la asociación Construyendo ha apostado por un enfoque cualitativo. En lugar de enfocarse únicamente en la cantidad de casas construidas, su equipo realiza evaluaciones posteriores de tres meses, seis meses y un año para medir el verdadero cambio en la vida de las familias: menos enfermedades, más asistencia escolar, mayor bienestar emocional.

Este compromiso con la calidad también se refleja en sus garantías post-construcción. Si una casa presenta fallas, la organización regresa para corregirlo. Así, la promesa de bienestar no termina con la entrega de una llave, sino que se extiende en el tiempo, acompañando a las familias en su proceso de recuperación y mejora continua.

Crecimiento con sentido: expansión responsable

Actualmente, la asociación Construyendo tiene presencia en 17 estados del país, muchos de ellos gracias al impulso de empresas que buscan generar valor en las regiones donde operan. Uno de los hitos más importantes fue su llegada a Bahía de Lobos, en Sonora, donde inicialmente construyeron cinco casas. Hoy, ya van más de 100 viviendas y una clínica de salud en esa región, lo que demuestra que cuando la voluntad y la estrategia se alinean, el impacto puede ser duradero.

Proyectos como el de Acapulco, con más de 130 casas construidas y una comunidad profundamente reconfigurada, muestran que el modelo de Construyendo puede adaptarse a contextos complejos. El proceso no ha sido fácil, pero sí profundamente transformador para todos los involucrados.

Alianzas que multiplican impacto

Como bien señala Cristina Pilgram, ninguna organización puede cambiar el mundo sola. Por eso, uno de los ejes más importantes de la asociación Construyendo es su capacidad de generar alianzas con empresas, gobiernos y otras OSC. Actualmente, el 70% de sus donantes son empresas y el 30% personas físicas que buscan celebrar momentos importantes de su vida a través del voluntariado.

En un contexto nacional cada vez más retador, estas alianzas son esenciales. Además, Construyendo apuesta por fortalecer las economías locales, priorizando la contratación de proveedores comunitarios y asegurando que cada peso invertido tenga una repercusión directa en el desarrollo regional. Esta mirada sistémica permite que los beneficios de cada proyecto se multipliquen a niveles económicos, sociales y emocionales.

Un legado que se construye en comunidad

Hablar de la asociación Construyendo es hablar de un modelo de desarrollo basado en la humildad, el aprendizaje constante y la convicción de que ayudar mejor es más importante que ayudar más. Desde su Consejo Directivo, conformado por líderes del sector empresarial, hasta los voluntarios que donan su tiempo y esfuerzo, cada engranaje de esta organización trabaja con una misma visión: transformar vidas desde la raíz.

Como concluye Cristina Pilgram: “No estamos aquí porque sea fácil. Estamos aquí porque vale la pena”. Y sin duda, Construyendo lo ha demostrado con cada alianza y cada historia de vida que ahora tiene un nuevo comienzo.

¿Qué es el “factor asco” y por qué está frenando la economía circular?

Imagina una economía donde casi todo lo que usamos puede volver a circular: muebles restaurados, electrónicos reacondicionados, ropa reutilizada y alimentos con apariencia imperfecta pero valor nutricional intacto. Esa es la promesa de la economía circular. Sin embargo, un obstáculo emocional y profundamente humano está poniendo freno a este cambio necesario: el “factor asco”.

Según un artículo de edie, aunque el planeta exige decisiones más conscientes, muchos consumidores aún sienten rechazo al usar productos que alguien más ya ha utilizado. Este sesgo, aunque irracional en muchos casos, tiene un peso enorme. Según el estudio de BSI y CISL, es una de las barreras más persistentes para adoptar hábitos sostenibles. Y el reto no es solo cultural, sino comunicacional y estructural.

Qué es el “factor asco”: un obstáculo subestimado

El término “factor asco” se refiere a esa sensación de incomodidad, rechazo o desconfianza que genera el uso de objetos que ya han sido poseídos o utilizados por otros. Aunque no siempre se expresa abiertamente, es una emoción potente que condiciona decisiones de consumo.

En el contexto de la economía circular, este sesgo está afectando negativamente la voluntad de comprar productos reacondicionados o reutilizados. A pesar de que el 68 % de las personas se siente motivada por el impacto ambiental, la práctica no acompaña al discurso. Sólo el 25 % estaría dispuesto a comprar alimentos imperfectos, y apenas un tercio consideraría adquirir electrónicos de segunda mano.

Qué es el factor asco

El dilema es evidente: queremos ser sostenibles, pero no a costa de nuestra percepción de limpieza, seguridad o calidad. Es ahí donde el “factor asco” frena el verdadero potencial transformador de la economía circular.

Higiene, seguridad y calidad: el trinomio que alimenta la desconfianza

Los datos del estudio son reveladores:

El 56 % de los encuestados duda de la calidad de los productos circulares; el 51 % teme por su seguridad, y el 49 % cuestiona su confiabilidad.

Estos miedos alimentan la brecha entre la intención de actuar sosteniblemente y la acción concreta.

El “factor asco” no se trata solo de una reacción visceral. Está profundamente vinculado a preocupaciones legítimas, aunque a veces sobredimensionadas. Cuando se trata de alimentos, electrónicos o artículos para el hogar, la percepción de riesgo es mayor, incluso si los estándares de reacondicionamiento garantizan su buen estado.

Este fenómeno nos exige trabajar desde una perspectiva ética y técnica. No basta con ofrecer alternativas sostenibles; también hay que desactivar los prejuicios que impiden su adopción.

Etiquetas de confianza: una herramienta subutilizada

Uno de cada tres consumidores duda de la veracidad de las afirmaciones de sostenibilidad que hacen las marcas. Esto es crítico. Si no confiamos en los mensajes, difícilmente apostaremos por opciones circulares. Aquí, los sellos de certificación y las pruebas de durabilidad pueden marcar la diferencia.

El informe revela que el 59 % de las personas confiaría más en productos circulares si estuvieran avalados por etiquetas reconocidas.

Esta cifra demuestra que el reto no solo está en superar el “factor asco”, sino en construir mecanismos de validación que generen seguridad. En este sentido, las empresas tienen una oportunidad invaluable: profesionalizar sus narrativas, dejar atrás el greenwashing y apostar por la trazabilidad, la transparencia y el respaldo técnico de sus productos circulares.

Más allá del precio: ¿es realmente menos conveniente lo circular?

El costo sigue siendo una barrera para muchas personas. Casi la mitad de los encuestados mencionó el precio como un factor que los desanima a optar por opciones sostenibles. Pero también hay una percepción de que lo circular es menos práctico.

El 37 % considera que las alternativas circulares no se adaptan con facilidad a su estilo de vida. Aquí, el “factor asco” se mezcla con dinámicas de consumo tradicionales, donde lo nuevo representa comodidad, estatus y rapidez.

El cambio requerirá rediseñar la experiencia del consumidor circular: hacerla más accesible, atractiva y funcional. Desde los canales de distribución hasta el empaque y el servicio postventa, todo debe reflejar una lógica de valor, no de sacrificio.

Qué es el factor asco

La economía circular necesita más que intención: necesita confianza

El 76 % de los encuestados reconoce que sus decisiones personales pueden impulsar la sostenibilidad. Sin embargo, los materiales reutilizados en la economía global pasaron del 7.2 % al 6.9 % en los últimos años. Una paradoja que revela que la intención no está transformándose en hábito.

Para resolver esta contradicción, se necesita reforzar la narrativa en torno al valor de los productos circulares. Esto implica no solo informar, sino emocionar y demostrar con hechos. Las marcas deben generar experiencias positivas, historias que dignifiquen lo restaurado y eduquen sobre los beneficios de alargar la vida útil de los productos.

Solo así se podrá debilitar el poder del “factor asco” y comenzar a cerrar la brecha entre la conciencia ambiental y el consumo responsable.

Políticas públicas y regulaciones: el futuro de la circularidad

La intervención gubernamental también será clave. El Reino Unido ya se prepara para lanzar una Estrategia de Economía Circular que incluirá medidas para sectores críticos como el textil y la construcción. Aunque no será vinculante legalmente, podría dar pie a futuras regulaciones.

Las políticas deben acompañar este cambio cultural con incentivos, normas claras y educación ambiental desde edades tempranas. Porque si bien el 86 % cree que gobiernos y empresas deben liderar la transición, aún se necesita un marco que facilite y acelere el cambio.

Reducir los residuos, fomentar la reutilización y potenciar el reciclaje podría representar beneficios económicos gigantescos. Solo en el Reino Unido, estas prácticas podrían añadir 25 mil millones de libras a la economía para 2035.

Redefinir lo usado como valioso

Hablar de qué es el “factor asco” es abrir una conversación incómoda pero urgente. No podemos permitir que un sesgo emocional detenga una transformación estructural. La economía circular no es una utopía: es una necesidad frente al agotamiento de recursos y el cambio climático.

Si queremos que lo circular deje de ser una excepción y se convierta en norma, necesitamos rediseñar nuestra relación con los objetos usados. Eso implica cambiar mensajes, redoblar esfuerzos en educación y generar experiencias que conecten desde la confianza.

Y sobre todo, necesitamos recordar que la sostenibilidad no empieza en los materiales, sino en la forma en la que los miramos. Porque lo que hoy rechazamos por “asco”, mañana podría ser la clave para habitar un planeta más justo y habitable.

Unilever y México Recicla impulsan el reciclaje inclusivo con segunda edición de “Enchúlame el acopio”

Existen cerca de 400 mil acopiadores en México, quienes son un eslabón clave en la cadena del reciclaje. Para apoyar su labor y profesionalización, Unilever y México Recicla nuevamente suman esfuerzos con el programa “Enchúlame el Acopio”, una iniciativa social enfocada en mejorar la infraestructura de centros de acopio, así como su bienestar.

En esta segunda edición, realizada en el centro de acopio “Gabo”, ubicado en Ecatepec, Estado de México, se mejoraron significativamente los espacios de trabajo dedicados a la recolección y separación de residuos, a través de la renovación de infraestructura, servicios sanitarios y optimización de procesos. Además, se brindaron capacitaciones de seguridad en su espacio de trabajo y durante el reciclaje, así como de finanzas personales y alimentación, con el objetivo de profesionalizar a los acopiadores y promover una cultura de reciclaje inclusivo.

Con la iniciativa, se ha beneficiado directa e indirectamente a 13,250 personas, adicional, al mejoramiento del centro de acopio que cuenta con una capacidad de reciclaje de 40 toneladas al mes, equivalente a 480 toneladas al año de materiales como plástico, cartón, vidrio, aluminio, entre otros. Esto evita la emisión de 960 toneladas de CO₂ al año, lo que equivale a retirar 210 automóviles de circulación o evitar el consumo de más de 390 mil litros de gasolina.

“Enchúlame el Acopio” nace de la colaboración entre Unilever y México Recicla, que en su primera edición permitió la mejora de la Recicladora Caballero, en el Estado de México, y benefició a más de 33 mil personas de forma directa e indirecta.

“En Unilever trabajamos para reducir el plástico virgen, usar materiales reciclados y facilitar la recolección y transformación de nuestros envases. Pero también creemos que el cambio debe ser social, por eso impulsamos el reciclaje inclusivo, fortaleciendo a quienes hacen posible esta transformación. Y seguiremos  avanzando con una tercera edición de esta iniciativa”, comentó Crespo, Mei, Directora de Comunicación y Asuntos Corporativos de Unilever México.

“Desde México Recicla, vemos el reciclaje como una oportunidad de acelerar la transición hacia una economía circular. ‘Enchúlame el Acopio’ busca dignificar el trabajo de los acopiadores, brindarles herramientas y acompañarlos en su desarrollo, mientras fortalecemos una cadena de valor más sólida, eficiente e incluyente para todos”, comentó Daniel Beltrán, director comercial de México Recicla, empresa con más de 30 años de experiencia en el manejo de materiales postconsumo.

El compromiso de Unilever con la sustentabilidad y la economía circular también se refleja en sus operaciones, ya que el 91% de los plásticos rígidos de su portafolio ya son reciclables o reutilizables, mientras que el 100% del papel y cartón que utiliza proviene de fuentes sustentables, contribuyendo así al uso eficiente de los recursos naturales.

Hasta el momento, ya son dos los centros de acopio intervenidos como parte de “Enchúlame el Acopio” y una tercera edición de la iniciativa está en planeación. De esta manera, Unilever refuerza su compromiso con la responsabilidad social corporativa y su meta global de que el 100% de sus envases rígidos sean reutilizables, reciclables o compostables.

Ciencia que transforma: Dow presenta su Informe de Progreso 2024

Dow presentó su nuevo, que reúne los avances más relevantes en su estrategia global de sostenibilidad. A través de resultados medibles en descarbonización, circularidad e innovación colaborativa, el informe muestra cómo la compañía convierte sus compromisos en acciones concretas.

La visión de largo plazo de Dow se basa en tres pilares: innovación con trazabilidad, colaboración con impacto y crecimiento responsable, que impulsan acciones concretas, alianzas estratégicas y soluciones sostenibles para el planeta, las personas y el negocio.

“Este informe no es solo una colección de datos, es una muestra de cómo pensamos y actuamos en Dow. Cada decisión que tomamos busca sumar a un futuro más justo, más sostenible y más colaborativo. Porque estamos convencidos de que el progreso, para ser real, tiene que ser compartido.”, destacó Aylin Tame, Directora General de Dow México.

Entre los principales logros del año se destacan:

Innovación con impacto

Desde el desarrollo de resinas recicladas y bio-renovables para empaques y productos de cuidado personal, hasta tecnologías que optimizan el rendimiento energético en centros de datos y baterías, Dow ha acelerado la transición hacia soluciones circulares y de menor huella ambiental en sectores clave.

  • REVOLOOP™, resinas recicladas con contenido posconsumo, ya forman parte de soluciones circulares implementadas por diversos clientes.
  • UCARSOL™, solventes diseñados para la captura de carbono, refuerzan la transición energética de industrias intensivas en emisiones.
  • DOWFROST™ y DOWSIL™, tecnologías de enfriamiento líquido, reducen el consumo energético en centros de datos.
  • VORATRON™, sistemas de poliuretano que mejoran la durabilidad y eficiencia en paquetes de baterías.
  • RHOBARR™, recubrimientos para papel que mejoran la reciclabilidad sin comprometer resistencia al agua.
  • MaizeCare™, polímeros bio-basados certificados para productos de cuidado personal, bajo el esquema ISCC PLUS.
Informe de Progreso 2024

Clima y recursos naturales: medición real, impacto tangible

Dow continúa integrando la sostenibilidad como eje transversal de su operación, priorizando la descarbonización y la gestión responsable del agua a través de inversiones tecnológicas, mejoras operativas y herramientas de trazabilidad.

  • La estrategia Descarbonizar y Crecer permitió reducir más de 350 mil toneladas de CO₂ al año y 30% del consumo de agua en la planta de Plaquemine, EE. UU.
  • Se implementó el modelo Carbon Footprint Ledger, una metodología propia que permite rastrear, calcular y comunicar la huella de carbono de los productos.
  • Con la estrategia Agua y Naturaleza, Dow fortalece la resiliencia hídrica de sus sitios y comunidades vecinas.

Economía circular: más allá del reciclaje tradicional

Dow amplía su capacidad de acción en economía circular mediante soluciones de reciclaje avanzadas, alianzas estratégicas y materiales certificados bajo estándares internacionales.

  • La adquisición de Circulus incrementó la capacidad de reciclaje en 50 mil toneladas anuales.
  • En alianza con JLR y Adient, se desarrolló una solución de reciclaje químico en circuito cerrado para espumas de asientos automotrices.
  • Se fortaleció el portafolio de materiales circulares certificados bajo ISCC PLUS, integrando balance de masa y trazabilidad.

Personas y cultura: sostenibilidad desde adentro

La transformación hacia una empresa más sostenible también implica cultura, talento y vínculos con las comunidades.

  • Dow fue reconocida como una de las Mejores Empresas para Trabajar en el Mundo™, y obtuvo el primer lugar en manufactura y producción, según Great Place to Work® y Fortune.
  • Más de 600 organizaciones aliadas colaboraron con Dow durante 2024 en proyectos sociales, educativos y ambientales.
Informe de Progreso 2024

Gobernanza con visión de futuro

Dow continúa fortaleciendo sus estructuras de liderazgo y toma de decisiones, con foco en evolución estratégica y transparencia.

  • Se reforzaron los procesos de evaluación del Consejo de Administración y los planes de sucesión ejecutiva, priorizando continuidad y adaptación.
  • Las decisiones estratégicas se acompañaron de estructuras sólidas que apuntan a un crecimiento más sostenible e inclusivo.

El informe completo, así como un resumen ejecutivo y datos analíticos, ya están disponibles en el Informe Intersections 2024. Para conocer más sobre cómo la compañía convierte su propósito en acción medible visita: ww.dow.com .

Greenpeace señala a CEMEX por daño la Selva Maya; pone en duda su RSE

La Selva Maya, uno de los pulmones verdes más importantes de Mesoamérica, vuelve a estar en el centro de la controversia. Esta vez, la organización ambientalista Greenpeace ha levantado la voz contra una de las empresas más grandes del país: CEMEX, por sus planes de explotar material pétreo en una zona selvática cercana a Tulum, en el estado de Quintana Roo.

En el marco de su campaña México al grito de Selva, activistas de Greenpeace realizaron una protesta simbólica en la sede de la SEMARNAT en Cancún. El objetivo: exigir el fin de las autorizaciones para deforestar y dinamitar áreas protegidas. Lo que está en juego no es solo la biodiversidad de la región, sino también la legitimidad del discurso de sostenibilidad que muchas empresas aseguran adoptar. Y en este caso, CEMEX está en el centro del huracán.

El nuevo capítulo del modelo extractivo: de Calica a CEMEX

El conflicto actual no surge de la nada. Durante más de tres décadas, Calica —filial de Vulcan Materials Company— operó una mina de extracción en la zona que hoy se ha convertido en un símbolo de devastación ambiental. Tras su clausura por la Profepa en 2022 y la declaratoria como Área Natural Protegida en 2024, se pensó que la historia había llegado a su fin.

Pero, como advierte Carlos Samayoa, vocero de Greenpeace, ese modelo no solo no ha desaparecido, sino que está siendo replicado. Greenpeace señala a CEMEX por seguir la misma lógica que su predecesora: deforestar selva virgen, dinamitar el suelo y extraer grandes volúmenes de piedra para abastecer megaproyectos como el Tren Maya o el desarrollo turístico.

Greenpeace señala a CEMEX

La empresa ha solicitado la modificación del uso de suelo en al menos 650 hectáreas de terreno forestal para establecer un nuevo banco de materiales. Según su propia Manifestación de Impacto Ambiental, los recursos extraídos se destinarían a obras prioritarias del gobierno federal, lo que refuerza la preocupación de que este modelo de desarrollo pone en segundo plano la protección del medio ambiente.

Sascaberas: heridas abiertas en el corazón de la península

Las llamadas sascaberas, nombre local para los bancos de material pétreo, se han convertido en uno de los principales enemigos de la Selva Maya. Su proliferación responde al crecimiento urbano desmedido, el turismo masivo y la necesidad de insumos para megaproyectos. Y su impacto ya es medible: cerca de 10 mil hectáreas han sido taladas.

En la protesta realizada frente a SEMARNAT, Greenpeace arrojó simbólicamente material pétreo desde un camión como denuncia visual de lo que estas prácticas representan: destrucción, fragmentación del hábitat y contaminación del acuífero más grande de México.

Además, el uso de dinamita y trascabos para abrir paso a estas actividades pone en riesgo no solo la vida silvestre, sino también el delicado sistema de ríos subterráneos que atraviesa la región. En este contexto, Greenpeace señala a CEMEX como un actor clave en la continuidad de este modelo, que, según ambientalistas, debería haberse detenido tras el caso Calica.

Comunidades excluidas: los otros afectados invisibles

Uno de los elementos más graves del caso es la omisión de consulta a las comunidades locales. Habitantes de Francisco Uh May, una comunidad maya colindante con el terreno en disputa, han denunciado públicamente que no fueron consultados de forma previa, libre e informada, como lo exigen los estándares internacionales.

Más allá del daño ambiental, se trata de una violación directa a los derechos de los pueblos originarios. La selva no solo es su hogar, sino también su fuente de agua, medicina, alimentos y cultura. Ignorar sus voces es perpetuar una lógica extractivista que coloca el progreso económico por encima de los derechos humanos.

El hecho de que Greenpeace señale a CEMEX también está relacionado con esta dimensión social. La responsabilidad social empresarial implica, como mínimo, garantizar procesos participativos y respetuosos. En este caso, ni siquiera ese umbral parece haberse cumplido.

¿Dónde queda la responsabilidad social?

La participación de CEMEX en este modelo extractivo resulta especialmente preocupante considerando que es una empresa que presume sus compromisos con la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente. De ahí que la denuncia pública no sea solo ambiental, sino también reputacional.

Hoy en día, la responsabilidad social no puede limitarse a reportes anuales ni campañas institucionales. Las empresas son llamadas a actuar con coherencia, sobre todo cuando sus decisiones pueden tener efectos irreversibles en el entorno y las comunidades.

Por eso, cuando Greenpeace señala a CEMEX, el cuestionamiento va más allá de una sola empresa: pone en jaque todo un discurso empresarial que dice estar alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero que en la práctica sigue replicando modelos altamente destructivos.

Un llamado urgente: detener el modelo antes de que sea irreversible

Greenpeace ha sido enfática: cerrar Calica no resolvió el problema, solo le cambió de nombre. Mientras SEMARNAT continúe otorgando permisos para este tipo de actividades, el riesgo de perder los ecosistemas únicos de la península de Yucatán seguirá creciendo.

Activistas, científicos y comunidades locales coinciden: se necesitan medidas de protección más ambiciosas que incluyan tanto la superficie como el subsuelo. Y estas medidas no pueden quedar supeditadas a intereses comerciales o políticos.

La protesta frente a SEMARNAT no fue un acto aislado, sino una advertencia: la Selva Maya está al límite. Greenpeace señala a CEMEX como un actor que, en lugar de liderar un cambio hacia un modelo regenerativo, estaría optando por repetir prácticas ya condenadas por su impacto ambiental y social.

Entre el discurso y la acción, la selva no puede esperar

En un país que se enfrenta a una crisis climática cada vez más evidente, no hay espacio para medias tintas. El caso de CEMEX y las sascaberas en la Selva Maya plantea una disyuntiva crítica: o las empresas y autoridades se alinean con una visión verdaderamente sostenible, o seguirán alimentando un modelo que prioriza el corto plazo sobre el bienestar común.

La denuncia de Greenpeace no es un ataque empresarial, sino un recordatorio urgente de que los compromisos sociales y ambientales deben reflejarse en las decisiones más estratégicas de una compañía.

¿Cuál es el impacto social de la gentrificación y cómo las empresas pueden mitigarla?

La gentrificación es un fenómeno urbano que ha ganado relevancia en los últimos años, especialmente en grandes ciudades donde la revalorización de ciertas zonas provoca un aumento acelerado de los precios de vivienda, desplazando a las comunidades originales. Este proceso no solo transforma el paisaje urbano, sino que también tiene consecuencias profundas en el tejido social, afectando a personas que históricamente han habitado esos barrios.

Cuando hablamos del impacto social de la gentrificación, no se trata solo de un cambio en la estética urbana o la llegada de nuevos servicios; implica la pérdida de redes comunitarias, el debilitamiento de la identidad cultural local y un aumento en la desigualdad. En este contexto, el papel de las empresas se vuelve crucial: pueden ser parte del problema, pero también parte de la solución si adoptan una postura ética y proactiva.

¿Qué es la gentrificación y por qué importa?

La gentrificación ocurre cuando zonas tradicionalmente habitadas por comunidades de bajos o medianos ingresos se vuelven atractivas para inversores y clases más altas, provocando un alza en los costos. Este fenómeno transforma la dinámica social del lugar, expulsando a residentes que ya no pueden costear vivir allí.

Aunque puede traer mejoras urbanas y desarrollo económico, también suele ignorar las necesidades de los habitantes originales. Los espacios públicos cambian, los negocios locales desaparecen y con ello se erosiona la historia viva de las comunidades. Comprender el impacto social de la gentrificación es fundamental para construir ciudades más inclusivas.

impacto social de la gentrificación

Desde la responsabilidad social empresarial, es necesario revisar si los proyectos que una compañía impulsa en ciertas zonas están promoviendo el desarrollo integral o simplemente responden a intereses comerciales a corto plazo.

El desplazamiento silencioso: una crisis habitacional

Uno de los efectos más visibles del impacto social de la gentrificación es el desplazamiento forzado de las familias. A medida que el costo de vida se eleva, muchos residentes se ven obligados a mudarse a zonas más alejadas, perdiendo acceso a servicios, empleos y redes de apoyo.

Este desplazamiento no siempre es inmediato, muchas veces es progresivo y silencioso. Las familias enfrentan aumentos constantes de renta, nuevos requisitos para alquileres o venta de inmuebles que terminan por marginarlos. Lo que comienza como renovación urbana, puede derivar en una crisis habitacional invisible.

El acceso a una vivienda digna es un derecho humano. Las empresas del sector inmobiliario, comercial y turístico tienen la responsabilidad de analizar si sus acciones están promoviendo una ciudad para todos o para unos pocos.

Pérdida de identidad y cultura barrial

La gentrificación no solo transforma edificios; transforma también las dinámicas sociales y culturales. Los barrios tienen historia, sabores, costumbres y ritmos propios que corren el riesgo de desaparecer cuando se convierten en destinos de moda.

Tiendas tradicionales, espacios comunitarios, arte callejero, festividades locales y otras expresiones culturales tienden a ser desplazadas por cafeterías boutique, cadenas comerciales o desarrollos homogéneos. Este borrado cultural tiene un alto impacto social de la gentrificación.

Las empresas pueden contribuir a la preservación cultural apoyando proyectos locales, invirtiendo en la identidad del barrio e integrando a la comunidad en el diseño y ejecución de sus proyectos.

La responsabilidad empresarial frente a la gentrificación

En muchas ocasiones, empresas inmobiliarias, turísticas o de servicios son señaladas como catalizadoras de la gentrificación. Sin embargo, adoptar un enfoque de responsabilidad social puede convertirlas en agentes de cambio positivo.

Una empresa consciente evalúa el entorno antes de desarrollar proyectos, escucha a las comunidades locales, crea alianzas con organizaciones vecinales y mitiga impactos negativos. Invertir con ética también implica buscar un equilibrio entre rentabilidad y bienestar social.

Integrar criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) en la toma de decisiones puede ayudar a prevenir que las operaciones de una compañía alimenten la exclusión y, en cambio, promuevan un desarrollo verdaderamente sostenible.

Soluciones urbanas con enfoque social

Existen alternativas para que el desarrollo urbano no implique desplazamiento. Una de ellas es el “desarrollo inclusivo”, un modelo que considera la permanencia de los habitantes actuales en las zonas intervenidas, con acceso a servicios, empleo y mejoras en calidad de vida.

Otro ejemplo es el uso de herramientas como los fideicomisos de tierras comunitarias o programas de renta controlada, que permiten mantener precios accesibles. Las alianzas público-privadas también pueden ser clave para crear soluciones habitacionales sostenibles.

Las empresas que integran este tipo de prácticas no solo previenen el impacto social de la gentrificación, sino que además construyen reputación positiva, confianza con las comunidades y resiliencia a largo plazo.

Turismo y gentrificación: una relación compleja

El turismo es uno de los sectores que más ha impulsado procesos de gentrificación, sobre todo en ciudades con alto valor histórico o cultural. Plataformas de hospedaje temporal, como Airbnb, han elevado los precios de renta en muchos barrios, vaciándolos de residentes permanentes.

Aunque el turismo puede beneficiar económicamente a ciertos sectores, su descontrol también contribuye al impacto social de la gentrificación. Los comercios locales son reemplazados por negocios para turistas, y la vida comunitaria pierde su esencia.

impacto social de la gentrificación

Una práctica responsable en este ámbito implica promover el turismo sostenible, con beneficios redistribuidos, límites claros y participación activa de la comunidad en la gestión del territorio.

Cómo las empresas pueden mitigar el impacto social de la gentrificación

Existen múltiples acciones que las empresas pueden implementar para mitigar el impacto social de la gentrificación: establecer políticas de compras locales, contratar mano de obra del barrio, crear espacios accesibles para toda la población y ofrecer vivienda asequible como parte de sus desarrollos.

También es importante realizar estudios de impacto social antes de comenzar cualquier intervención urbana. Escuchar las voces locales y establecer mecanismos de diálogo continuo ayuda a prevenir conflictos y construir confianza mutua.

Finalmente, rendir cuentas y transparentar los beneficios sociales de cada proyecto fortalece la legitimidad empresarial y demuestra un compromiso real con el bienestar colectivo.

El futuro urbano se escribe con responsabilidad

El impacto social de la gentrificación nos obliga a repensar cómo se desarrolla una ciudad. No basta con mejorar el paisaje urbano si a cambio se excluye a quienes le dan vida. Empresas, gobiernos y sociedad civil deben trabajar juntos para garantizar que el progreso no se traduzca en despojo.

Las empresas tienen un papel clave: pueden ser parte de una transformación más justa si colocan a las personas en el centro de sus decisiones. Invertir en ciudades incluyentes no solo es ético, también es una apuesta inteligente para un futuro más sostenible y resiliente.

¿México ha avanzado contra la discriminación de la mujer? ONU responde

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México ha transitado un largo camino en la lucha por los derechos de las mujeres. Desde 2019, se han impulsado reformas legales que prometen un cambio de fondo, orientadas a la igualdad sustantiva y la erradicación de la violencia de género. Sin embargo, los avances legales no siempre se traducen en justicia cotidiana para las mexicanas, comparte un artículo de La Jornada.

Así lo dejó claro el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra las Mujeres (Cedaw) de la ONU, que recientemente emitió sus conclusiones sobre la situación actual. Si bien reconoce progresos normativos, también lanza alertas contundentes sobre temas estructurales no resueltos que siguen perpetuando la discriminación de la mujer en México.

Reformas legales: avances importantes, pero insuficientes

El Cedaw aplaudió las reformas constitucionales y legales adoptadas por México desde 2019, que han sentado las bases para una institucionalidad con perspectiva de género. Reconoció también el desarrollo de políticas públicas dirigidas a erradicar la violencia contra las mujeres.

Sin embargo, señaló que estas acciones aún no son suficientes para transformar de raíz los patrones socioculturales que normalizan la discriminación. La ONU subraya la necesidad de acompañar las leyes con mecanismos de aplicación sólidos y personal capacitado.

discriminación de la mujer en México

La discriminación de la mujer en México no solo se combate con marcos normativos, sino también con voluntad política y articulación efectiva con la sociedad civil, cuyas voces muchas veces siguen siendo excluidas de los espacios de decisión.

Poder judicial: sin enfoque feminista, no hay justicia

Una de las principales preocupaciones del Cedaw se centra en el sistema de justicia. Aunque se han elegido más juezas y magistradas, la ONU advierte que eso no garantiza automáticamente un enfoque feminista en los tribunales.

El comité insta a garantizar la independencia judicial y elevar los criterios de selección de jueces, asegurando su formación en derechos humanos y perspectiva de género. La falta de esta preparación impide que casos de feminicidio, esterilización forzada o desapariciones sean abordados con la sensibilidad que exigen.

La discriminación de la mujer en México se perpetúa también en los juzgados, donde muchas veces las víctimas encuentran revictimización o indiferencia, en lugar de justicia y reparación.

Agresiones a periodistas y buscadoras: una deuda urgente

El informe también enciende las alarmas sobre las crecientes agresiones hacia periodistas, defensoras de derechos humanos y mujeres buscadoras. Estas mujeres enfrentan amenazas, desapariciones y asesinatos por ejercer su labor.

El Cedaw exhorta al Estado mexicano a reforzar los mecanismos de protección, dotarlos de presupuesto suficiente y mejorar la coordinación entre niveles de gobierno. Denuncia que la labor de las buscadoras no es reconocida como defensa de derechos humanos, lo que limita su acceso a medidas de protección.

Frente a este panorama, la discriminación de la mujer en México adquiere un carácter aún más grave, cuando se normaliza la violencia contra quienes luchan por verdad y justicia para otras.

Grupos vulnerables: interseccionalidad como deuda pendiente

La ONU también pone el foco en mujeres históricamente marginadas, como las indígenas, afromexicanas, personas con discapacidad, diversidad sexual y trabajadoras sexuales. Para ellas, el acceso a derechos básicos como salud, educación o justicia sigue siendo una promesa lejana.

La falta de accesibilidad a servicios, la escasa representatividad en las políticas públicas y la discriminación interseccional generan un entorno hostil y excluyente. El Cedaw recomienda medidas específicas e incluyentes para cada grupo.

Reconocer la diversidad de experiencias y violencias es fundamental para erradicar de fondo la discriminación de la mujer en México, y no limitarse a soluciones generalistas que dejan fuera a miles.

Presupuesto y violencia vicaria: el doble abandono

Las mujeres víctimas de violencia doméstica, especialmente aquellas que enfrentan violencia vicaria —cuando sus hijos son usados como forma de agresión—, enfrentan un abandono sistemático. Muchas veces pierden la custodia o son obligadas a convivir con sus agresores en procesos judiciales sin enfoque de género.

Además, el informe advierte sobre los recortes presupuestarios a servicios de protección, como refugios y centros de justicia. Esto impacta particularmente a mujeres con discapacidad o que viven en zonas rurales, quienes tienen aún más barreras para acceder a estos apoyos.

La discriminación de la mujer en México no es solo simbólica; se refleja también en la falta de recursos que sostengan una respuesta efectiva ante la violencia y la exclusión.

El balance del Cedaw es claro: México ha avanzado, pero aún arrastra profundas deudas estructurales. Reconocer los logros no debe significar bajar la guardia ante las múltiples formas de discriminación que persisten. Las leyes existen, pero su aplicación sigue siendo desigual y, en ocasiones, simbólica.

Erradicar la discriminación de la mujer en México implica ir más allá de los discursos y poner en el centro a las mujeres reales, diversas y valientes que siguen enfrentando riesgos por exigir justicia. El verdadero cambio será tangible cuando cada mujer pueda vivir sin miedo, con dignidad y con plenos derechos.

10 formas en que el trabajo remoto reduce emisiones de carbono

El auge del trabajo remoto ha transformado no solo la manera en que interactuamos laboralmente, sino también el impacto que generamos sobre el medio ambiente. Lo que inició como una medida de emergencia durante la pandemia, hoy representa una oportunidad para repensar nuestra huella ecológica desde el ámbito corporativo y personal.

Diversos estudios han demostrado que el trabajo remoto contribuye a la reducción de emisiones de carbono, pero pocas veces se analiza a profundidad el cómo y el porqué de estos efectos. En esta nota desglosamos diez formas concretas en las que esta modalidad puede convertirse en una aliada estratégica para la sostenibilidad y la responsabilidad social empresarial.

10 formas en las que el trabajo remoto puede contribuir a la reducción de emisiones de carbono

1. Disminución del uso del automóvil particular

Una de las formas más evidentes en que el trabajo remoto contribuye a la reducción de emisiones es al evitar millones de viajes diarios en automóvil. Esto significa menos consumo de combustibles fósiles y una baja considerable en la emisión de CO₂ a la atmósfera.

Según datos de la Agencia Internacional de Energía, el transporte representa casi una cuarta parte de las emisiones globales de CO₂. Al eliminar el traslado diario a la oficina, se reduce la congestión vehicular y la necesidad de construir más infraestructura para autos, lo que a largo plazo también tiene beneficios ambientales.

2. Menor demanda de transporte público

Aunque el transporte público es más eficiente en términos de emisiones por persona, su operación también conlleva un gasto energético considerable. Con menos personas desplazándose diariamente, se pueden ajustar frecuencias y rutas, optimizando el uso de energía.

Además, una reducción en la sobrecarga del transporte urbano permite a las ciudades invertir en opciones más sostenibles y eficientes. Así, el trabajo remoto contribuye a la reducción de emisiones al descongestionar sistemas saturados que operan con energía fósil.

3. Reducción del consumo energético en oficinas

Los grandes edificios corporativos requieren sistemas complejos de aire acondicionado, calefacción, iluminación y tecnología que funcionan durante largas jornadas. Con menos personal presencial, se reduce la necesidad de mantener estos sistemas activos a plena capacidad.

Esta eficiencia energética en la infraestructura se traduce directamente en menos consumo de electricidad y, por ende, menos emisiones asociadas a su generación. Empresas que adoptan modelos híbridos pueden incluso redimensionar sus espacios y hacerlos más sostenibles.

4. Menor generación de residuos en oficinas

El trabajo remoto implica que las personas ya no generen residuos en masa en un mismo lugar: menos papeles impresos, vasos desechables, empaques de comida o residuos de cafetería. Esta dispersión contribuye a una reducción global de residuos urbanos.

Además, los trabajadores remotos suelen adoptar hábitos más responsables en sus hogares, como usar materiales reutilizables o controlar mejor su consumo. Este cambio de comportamiento aporta indirectamente al objetivo de sostenibilidad.

5. Incentivo para ciudades más descentralizadas

Cuando muchas personas pueden trabajar desde cualquier lugar, la necesidad de vivir cerca de los grandes centros urbanos disminuye. Esto alivia la presión sobre ciudades contaminadas y congestivas, promoviendo una mejor distribución poblacional.

Este fenómeno, conocido como “desurbanización funcional”, permite que más personas vivan en entornos con mayor cobertura verde, menor densidad vehicular y mejor calidad del aire. Así, el trabajo remoto contribuye a la reducción de emisiones al redistribuir el impacto urbano.

6. Promoción del consumo local y responsable

Trabajar desde casa permite a las personas consumir productos y servicios de su entorno inmediato, lo que acorta cadenas logísticas y reduce las emisiones por transporte de mercancías. Las economías locales se fortalecen y el impacto ambiental se minimiza.

Este tipo de consumo consciente y de proximidad es una de las claves para una economía circular y baja en carbono. Empresas que promueven el home office también pueden fomentar proveedores locales para sus empleados, amplificando el impacto positivo.

7. Optimización del uso de recursos digitales

El teletrabajo ha acelerado la digitalización de procesos, lo que reduce la necesidad de insumos físicos como papel, impresoras, carpetas o envíos postales. Esta transformación no solo ahorra tiempo, también reduce la huella ambiental.

Aunque los centros de datos también consumen energía, su eficiencia es mucho mayor que la de procesos físicos tradicionales. El trabajo remoto contribuye a la reducción de emisiones al digitalizar rutinas que antes implicaban recursos materiales y traslados.

8. Rediseño de hábitos personales más sostenibles

Al tener mayor control de su entorno, muchas personas han rediseñado sus rutinas para ser más amigables con el ambiente: desde cocinar en casa hasta usar luz natural o reducir el uso de aire acondicionado. Estos cambios, aunque pequeños, suman en el conjunto global.

La autonomía que brinda el home office empodera a los individuos para tomar decisiones sostenibles en su vida cotidiana, algo que en un entorno corporativo tradicional puede verse limitado. Esta transformación cultural es uno de los beneficios menos visibles, pero más duraderos.

9. Reducción de viajes de negocios

Muchas reuniones que antes requerían vuelos o traslados ahora se realizan por videollamadas. Esta reducción en los viajes corporativos es una de las formas más claras en que el trabajo remoto contribuye a la reducción de emisiones de carbono.

Con menos vuelos de trabajo, las empresas no solo ahorran en costos, sino también en su huella ambiental. Algunas ya han adoptado políticas para limitar sus viajes y priorizar la conexión digital como alternativa sostenible.

10. Estímulo a políticas empresariales más verdes

Las compañías que adoptan el trabajo remoto como parte de su cultura organizacional suelen acompañarlo de iniciativas más amplias de sostenibilidad, como metas de carbono neutro, compensación de emisiones o inversión en energías limpias.

Este tipo de acciones no solo reducen el impacto ambiental directo de la empresa, también influyen en su reputación y compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El home office se convierte así en un catalizador para una transformación corporativa más profunda.

Más allá de las emisiones: efectos colaterales positivos

El impacto ambiental del trabajo remoto también se extiende a otros aspectos de la vida urbana: menos ruido, mayor seguridad vial y mejor salud mental al reducir el estrés del traslado diario. Estos beneficios complementarios fortalecen el argumento a favor de modelos híbridos.

Además, al permitir una mayor flexibilidad, el teletrabajo promueve la inclusión laboral de personas con discapacidad, madres o cuidadores, fomentando una cultura organizacional más diversa y resiliente frente a los desafíos climáticos y sociales.

Consideraciones para evitar el efecto rebote

Es importante considerar que el trabajo remoto no es automáticamente sostenible. Si no se gestiona correctamente, puede generar un “efecto rebote”, como el uso excesivo de energía en casa, duplicación de recursos o incluso aislamiento social.

Por eso, es fundamental que las empresas acompañen esta modalidad con educación ambiental, herramientas eficientes, asesoría técnica y promoción de estilos de vida sostenibles. Solo así se asegura que el trabajo remoto realmente contribuya a la reducción de emisiones y no lo contrario.

El trabajo remoto representa una oportunidad real para que las empresas y personas reduzcan su impacto ambiental sin comprometer su productividad. Desde la movilidad hasta los hábitos de consumo, esta modalidad transforma silenciosamente la relación entre trabajo y medio ambiente.

Sin embargo, para que su efecto sea positivo y duradero, requiere de estrategias claras, liderazgo consciente y compromiso colectivo. Comprender cómo el trabajo remoto contribuye a la reducción de emisiones es el primer paso para aprovechar su verdadero potencial en la transición hacia un futuro más sustentable.

¿Prohibir celulares mejora la salud mental estudiantil? Este país lo está intentando

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Desde hace años, el uso excesivo de pantallas ha encendido las alertas en el ámbito educativo. Pero fue hasta enero de 2024 que Países Bajos dio un paso firme: prohibir celulares en clase en prácticamente todas sus escuelas secundarias. A más de un año de implementación, los primeros resultados no solo apuntan a una mejora en la concentración académica, sino también a un inesperado pero bienvenido efecto en la salud mental de los adolescentes, de acuerdo con el Excélsior.

La medida, respaldada por docentes, familias y autoridades, no fue una decisión improvisada. Respondió a una inquietud creciente sobre la hiperconectividad en la adolescencia y sus consecuencias en el entorno escolar. Ahora, los datos comienzan a contar una historia: más tranquilidad, menos ansiedad y una participación más activa en clase. Pero también hay retos nuevos, especialmente en la forma en que los jóvenes procesan sus emociones sin la mediación constante de una pantalla.

Un aula sin pantallas: los primeros efectos de prohibir celulares en clase

Cuando el gobierno neerlandés impulsó la política de prohibir celulares en clase, lo hizo con el respaldo de la comunidad educativa. Desde entonces, el 99 % de las escuelas secundarias ha adoptado medidas estrictas para limitar el acceso a dispositivos durante las clases. Muchos estudiantes deben dejar sus teléfonos en casa o guardarlos en cajas fuertes al inicio del día.

Un año después, el cambio es palpable. El 75 % de los centros reporta mejoras en la concentración y el 59 % señala un ambiente social más saludable. Aunque el rendimiento académico solo subió en un 28 %, el bienestar emocional destaca como uno de los beneficios más significativos.

prohibición de celulares en clases

Sin embargo, no todo es positivo. La eliminación de esta “válvula de escape digital” ha dado lugar a un aumento de episodios de acoso físico y actitudes disruptivas. Estos efectos secundarios exigen nuevas estrategias de contención emocional que acompañen la política educativa.

Más conexión humana, menos ansiedad digital

Una de las transformaciones más notorias ha sido la mejora en la interacción entre estudiantes y docentes. El 41 % de los profesores asegura que la participación en clase ha aumentado desde que se decidió prohibir celulares en clase. La atención plena, antes fragmentada por notificaciones constantes, vuelve a estar presente.

Además, el 64 % del alumnado afirma sentirse menos presionado socialmente al no tener el celular consigo. En un entorno donde la comparación digital constante alimentaba la ansiedad, este cambio ha traído un respiro. Menos selfies, más conversación cara a cara.

Esto se traduce también en un efecto preventivo: reducir la exposición digital durante el horario escolar podría mitigar el riesgo de problemas de salud mental más graves. Así lo advierte el Instituto Trimbos, que ha documentado un alza preocupante en síntomas depresivos y ansiedad entre jóvenes desde 2017.

Primaria y educación especial: impacto moderado pero relevante

En el nivel primario, el impacto de prohibir celulares en clase ha sido más discreto. El 89 % de las escuelas ha implementado alguna forma de restricción, pero solo el 23 % reporta mejoras notables en el bienestar del alumnado. Aun así, reducir la exposición temprana a dispositivos se percibe como una inversión a largo plazo en salud emocional.

Un fenómeno emergente ha sido el uso de relojes inteligentes como sustituto del celular. Aunque más difíciles de controlar, no han generado conflictos mayores. En estos casos, las escuelas trabajan en adaptar sus políticas con flexibilidad y vigilancia.

En la educación especial, el uso de celulares ya estaba limitado. Las excepciones continúan aplicándose con criterios de accesibilidad, permitiendo que estudiantes con discapacidades accedan a herramientas de apoyo como lectores de pantalla o audífonos conectados.

¿Tendencia europea o política aislada?

La experiencia de Países Bajos no es un caso aislado. Francia ya había implementado una política similar en 2018, y Suecia sigue pasos parecidos. Lo que distingue al modelo neerlandés es su enfoque consensuado: más del 95 % de las escuelas secundarias lo han adoptado sin necesidad de legislación formal, priorizando acuerdos entre comunidad educativa y Estado.

Este movimiento responde a un contexto más amplio. Un informe reciente reveló que los adolescentes pasan entre 3 y 5 horas diarias en el celular fuera del aula. En ese sentido, reducir esta exposición en horario escolar se vuelve una estrategia de higiene digital necesaria.

Las autoridades ahora evalúan ir más allá: extender las restricciones al uso de redes sociales durante los horarios escolares. La medida, aunque polémica, busca consolidar un entorno más saludable para el desarrollo emocional de los estudiantes.

Una oportunidad para repensar la convivencia escolar

Más allá de los beneficios inmediatos, prohibir celulares en clase ha detonado una reflexión más amplia sobre el rol de la tecnología en la vida escolar. ¿Cómo crear entornos que fortalezcan la empatía, la escucha activa y la salud emocional? ¿Qué herramientas pueden reemplazar las pantallas como vía de regulación emocional?

Aunque algunos efectos colaterales requieren atención, como el incremento de conductas disruptivas, también abren la puerta a innovar en estrategias socioemocionales. El aula libre de pantallas exige nuevos recursos pedagógicos y una presencia docente más cercana y proactiva.

En última instancia, la escuela no solo educa en contenidos: también moldea hábitos, vínculos y formas de habitar el mundo. En ese sentido, reducir la dependencia digital durante el horario escolar es un acto de responsabilidad educativa con implicaciones de largo alcance.

Tecnología sí, pero con propósito

Prohibir celulares en clase no se trata de demonizar la tecnología, sino de usarla con conciencia. La experiencia neerlandesa muestra que limitar su uso en las aulas puede mejorar significativamente el bienestar emocional de los adolescentes y fortalecer el tejido social escolar.

Este tipo de políticas requieren diálogo constante, ajustes y acompañamiento emocional. Pero si algo ha demostrado este experimento a gran escala es que hay una alternativa posible a la hiperconectividad: una en la que la atención plena, la convivencia real y la salud mental tengan un lugar privilegiado en la educación.

En un mundo cada vez más digital, apostar por momentos de desconexión consciente puede ser, paradójicamente, una de las decisiones más conectadas con el bienestar de las nuevas generaciones.

Fundación PepsiCo México invertirá cerca de 7 millones de pesos para nutrir el futuro de un millón de personas de la mano de BAMX

Fundación PepsiCo México celebró su 13° aniversario de la mano de su red de aliados, beneficiarios, voluntarios y marcas insignia como Sabritas, Gamesa, Quaker y Natuchips. En un evento encabezado por Isaías Martínez, presidente de la fundación y de la compañía, se anunció la inversión de 6.7 millones de pesos para contribuir a la seguridad alimentaria de un millón de personas durante los próximos cinco años por medio de la Red de Bancos de Alimentos de México (Red BAMX).

“Nuestra historia nos define como aliados que liberan el potencial de las comunidades. A través de nuestra Fundación, durante 13 años hemos sido  un agente de cambio positivo en los lugares en los que estamos presentes. Esta inversión representa nuestro compromiso con aliados, beneficiarios, así como con los voluntarios de nuestra familia conformada por más de 200 marcas que, en cada programa, continúan alimentando el cambio”, afirmó Isaías Martínez, presidente de PepsiCo Alimentos México y de Fundación PepsiCo.

La inversión pondrá foco en tres ejes clave:

  1. Adquisición y donación de un camión de cinco toneladas, que permitirá mejorar la capacidad logística, el rescate y la distribución de alimentos por parte de Red BAMX en la zona del Bajío.
  2. Fortalecimiento de la infraestructura de los Bancos de Alimentos, al permitir un almacenamiento más eficiente y una mayor cobertura. Los Bancos de Alimentos que se beneficiarán son los ubicados en Zapotlanejo, Jalisco; Mérida, Yucatán y San Cristobal de las Casas, Chiapas.
  3. Inversión en el Fondo para el Rescate en el Campo, que habilitará la recuperación de alimentos directamente desde el origen y contribuirá a reducir el desperdicio. El fondo revolvente es una herramienta financiera que permite dar viabilidad a las actividades de rescate de alimentos desde el campo, como puede ser apoyar a productores para el aprovechamiento de productos no comercializados.
Fundación PepsiCo México

“Para la Red BAMX, esta alianza representa mucho más que una inversión: es una oportunidad real de transformar el acceso a los alimentos en las regiones donde más se necesita. Gracias al compromiso de Fundación PepsiCo México podremos fortalecer nuestra infraestructura, llegar más lejos y seguir alimentando el cambio en comunidades del Bajío y el sureste del país”, señaló Mariana Jiménez, Directora General de la Red BAMX.

En 2024, Red BAMX rescató más de 182 toneladas de alimento, reflejo del impacto colectivo de sus acciones. La alianza con Fundación PepsiCo México se suma a los esfuerzos de la Red para fortalecer la seguridad alimentaria. Además del rescate de alimentos, la organización lidera programas integrales de impacto social y ambiental, entre los que destacan:

  • Comer en Familia, que promueve la educación alimentaria y prácticas saludables
  • Al Rescate, iniciativa que recupera alimentos preparados de hoteles y restaurantes mediante una app móvil y
  • Pacto por la Comida, acuerdo voluntario que une a organizaciones para crear sistemas alimentarios más sostenibles y reducir el desperdicio.

Lo anterior es testimonio de una historia de 13 años a lo largo de los cuales la Fundación PepsiCo  ha invertido 28 millones de dólares en organizaciones de gran alcance en el país, lo cual se ha traducido en un beneficio para más de 5 millones de personas.

Fundación PepsiCo México

“En PepsiCo, creemos en el poder de las alianzas para generar cambios reales y alimentar el cambio. Por eso, seguiremos impulsando el trabajo de organizaciones de la sociedad civil con experiencia probada en transformar comunidades y fomentar el desarrollo sostenible en las zonas que más lo necesitan” señaló Leonor Quiroz, Directora Sr. de Comunicación Corporativa & Impacto Social para PepsiCo Alimentos México.

“Con nuestros tres programas insignia –Agrovita, Hambre Cero y Redes Solidarias– hemos tenido la oportunidad de habilitar a organizaciones como la Red de Bancos de Alimentos de México, Un Kilo de Ayuda y Save the Children, entre otras, que son reconocidas por ser agentes de cambio para la sociedad mexicana. Nos enorgullece ser parte de esta huella”,  comentó Dulce Santana, Gerente Senior de Impacto Social y Fundación PepsiCo México, durante el evento de celebración por los 13 años de la fundación.

Fundación PepsiCo México continuará reforzando sus tres pilares estratégicos de intervención, que abarcan desde la cobertura de necesidades básicas para poblaciones que no cuentan con acceso a alimentos o agua; construcción de capacidades locales, por medio de conocimientos, infraestructura y habilidades duras y blandas; y autogestión, mediante planes de salida sostenibles que permiten a las comunidades continuar prosperando de manera autónoma.

Epson fue seleccionada por vigésimo segundo año consecutivo para integrar  el índice FTSE4Good

Seiko Epson Corporation (TSE: 6724, “Epson”) fue seleccionada para integrar la serie de índices FTSE4Good, desarrollada por FTSE Russell, empresa del grupo London Stock Exchange Group. Este es el vigésimo segundo año consecutivo en que Epson forma parte del índice.

Epson aspira a alcanzar la sostenibilidad y enriquecer a las comunidades a largo plazo. La empresa considera que su inclusión en este índice constituye una evidencia objetiva de sus iniciativas en materia ambiental y social, y un reconocimiento a su posición como empresa sostenible.

La serie de índices FTSE4Good, creada por el proveedor global FTSE Russell, está diseñada para medir el desempeño de las empresas que demuestran prácticas destacadas en los ámbitos ambiental, social y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés). Estos índices se utilizan ampliamente para el desarrollo y la evaluación de fondos de inversión sostenible y otros instrumentos financieros responsables.

https://twitter.com/EpsonAmerica/status/1914723227030388841

Además del índice FTSE4Good, Epson también integra otros índices de inversión ESG conformados por acciones japonesas y utilizados por el Fondo de Inversión en Pensiones del Gobierno de Japón (GPIF), entre ellos: FTSE Blossom Japan Index; FTSE Blossom Japan Sector Relative Index; MSCI Nihonkabu ESG Select Leaders Index; MSCI Japan Empowering Women Index (WIN); S&P/JPX Carbon Efficient Index; y Morningstar Japan ex-REIT Gender Diversity Tilt Index.

Gestión de Sostenibilidad

corporate.epson/en/sustainability/initiatives/

FTSE Russell

https://www.ftserussell.com

Serie de Índices FTSE4Good 

https://www.ftserussell.com/products/indices/ftse4good

10 sesgos inconscientes en campañas sociales: cómo detectarlos y evitarlos

En un mundo que apuesta por la inclusión, la equidad y la representación, las campañas sociales tienen un papel crucial. Sin embargo, incluso con buenas intenciones, pueden estar impregnadas de sesgos inconscientes que refuerzan estereotipos, invisibilizan a ciertos grupos o replican dinámicas de poder. Estos errores no siempre son evidentes, pero pueden tener un alto costo en credibilidad, impacto y confianza social.

Comprender los sesgos inconscientes en campañas es esencial tanto para organizaciones como para creativos, comunicadores y profesionales de la responsabilidad social. Este artículo busca ser una guía práctica y reflexiva para identificar esos errores invisibles, prevenirlos y avanzar hacia narrativas más justas y representativas. Porque no basta con tener un buen mensaje; también importa cómo se comunica.

10 sesgos inconscientes en campañas sociales: cómo detectarlos y evitarlos

1. El sesgo del salvador blanco

Uno de los sesgos más comunes es mostrar a personas blancas o privilegiadas como “salvadoras” de comunidades racializadas o vulnerables. Esta narrativa refuerza la idea de superioridad moral o económica, además de perpetuar desigualdades históricas.

Este enfoque ha sido ampliamente criticado en campañas internacionales y puede observarse incluso en iniciativas bienintencionadas. Para evitarlo, es importante co-crear los mensajes con las comunidades involucradas y mostrar su agencia, no solo su vulnerabilidad.

2. Invisibilización de la diversidad funcional

Muchas campañas sociales omiten representar a personas con discapacidad, o lo hacen desde una óptica condescendiente o paternalista. Este sesgo no solo excluye a un grupo importante de la población, sino que también refuerza prejuicios sobre sus capacidades.

La clave está en incluir a personas con discapacidad como sujetos activos, protagonistas y expertos de su propia experiencia. La representación debe ser realista, no simbólica ni estereotipada.

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3. Sesgo de género en los roles

Reforzar roles tradicionales de género —como mostrar solo a mujeres en tareas de cuidado o a hombres como líderes— es un sesgo recurrente en campañas sociales. Aunque parezca sutil, tiene un impacto profundo en la percepción social.

Evitar este sesgo implica revisar cómo se distribuyen los papeles, quién habla, quién actúa y desde qué lugar lo hace cada género. El equilibrio y la ruptura de estereotipos deben ser una prioridad en toda campaña.

4. Tokenismo cultural

Este sesgo ocurre cuando se incluye a una persona de una minoría solo para aparentar diversidad, sin que tenga un papel relevante o voz propia. Se convierte en un gesto vacío que puede generar rechazo más que inclusión.

En lugar de usar rostros diversos como decoración, hay que darles protagonismo real, permitir que sus historias y contextos formen parte del mensaje y construir desde la autenticidad.

5. Sesgo urbano-centralista

Muchas campañas sociales asumen que su audiencia vive en grandes ciudades, con acceso a servicios digitales o transporte público. Esto excluye a poblaciones rurales, indígenas o desconectadas digitalmente.

Para contrarrestar este sesgo, es fundamental considerar diferentes realidades geográficas y adaptar tanto los mensajes como los medios de difusión. No todos viven en el mismo entorno, y eso importa.

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6. Infantilización de los adultos mayores

Las campañas que hablan de personas mayores como si fueran niños o como si estuvieran siempre enfermos caen en un sesgo que limita su autonomía y participación activa en la sociedad.

Es esencial mostrar a los adultos mayores como personas plenas, con diversidad de intereses, historias y capacidades. Evitar el tono condescendiente es clave para no deshumanizar a este grupo.

7. Estigmatización de la pobreza

Usar imágenes que muestren la pobreza de manera impactante o amarillista para generar compasión puede ser contraproducente. Este sesgo cosifica a las personas y reduce su identidad a una situación económica.

Una buena campaña debe equilibrar la visibilización del problema con el respeto a la dignidad de quienes lo viven. Mostrar soluciones, fortalezas comunitarias y testimonios empoderados es más ético y efectivo.

8. Sesgo etario hacia la juventud

No incluir a jóvenes como agentes de cambio o asumir que no están interesados en temas sociales también es un sesgo frecuente. La juventud suele ser retratada como pasiva, apática o problemática.

Lo cierto es que muchos movimientos sociales actuales son liderados por jóvenes. Las campañas deben reflejar esto con autenticidad y darles espacio para hablar en sus propios términos.

9. Centralización del idioma español como única vía

El idioma puede ser una barrera. Campañas que no consideran lenguas indígenas, lengua de señas o versiones accesibles están ignorando a millones de personas. Este es un sesgo lingüístico invisibilizado.

Incluir traducciones y adaptaciones demuestra un compromiso real con la inclusión. Además, fortalece la legitimidad de la campaña al llegar verdaderamente a más públicos.

10. Uso exclusivo de cuerpos normativos

Mostrar solo cuerpos delgados, jóvenes y con estéticas eurocentradas es un sesgo muy extendido, incluso en campañas que hablan de diversidad. Esto limita la identificación y refuerza estándares inalcanzables.

Representar cuerpos diversos, sin romantizar ni exotizar, es un acto de responsabilidad. La belleza no debe ser el filtro que determine quién puede protagonizar una campaña social.

¿Por qué ocurren los sesgos inconscientes en campañas?

Los sesgos inconscientes en campañas ocurren porque los equipos creativos —como toda persona— están influenciados por su entorno, cultura, formación y privilegios. No siempre es fácil ver lo que no se cuestiona, especialmente si se trabaja bajo presión o sin perspectivas externas.

Además, la falta de participación activa de los grupos representados, así como la escasa formación en comunicación inclusiva, pueden dejar pasar estos errores sin notar su impacto. El diseño de campañas más diversas requiere intencionalidad, escucha y humildad.

Herramientas para detectar y evitar sesgos

Existen metodologías y guías que ayudan a prevenir los sesgos inconscientes en campañas, como el uso de checklists de inclusión, análisis de representación, pruebas con grupos focales o la asesoría de consultores en diversidad. También es útil la revisión cruzada entre equipos de distintas áreas.

Incluir voces diversas en la creación del mensaje, invertir en formación continua y utilizar el enfoque de interseccionalidad permite que las campañas tengan más impacto, respeto y resonancia. Detectar los sesgos no es un castigo: es una oportunidad para comunicar mejor.

Los sesgos inconscientes en campañas no son errores menores. Pueden invisibilizar, excluir o incluso dañar a las mismas personas que se busca apoyar. Detectarlos y corregirlos no solo mejora la calidad ética de una campaña, también fortalece su efectividad y legitimidad ante la audiencia.

En un contexto en el que la responsabilidad social va más allá del discurso, las marcas, fundaciones y organizaciones deben asumir el reto de comunicarse con empatía, respeto y visión crítica. Solo así lograremos que nuestras campañas sociales transformen, en lugar de reproducir, las desigualdades que queremos cambiar.

Solo 6 de cada 100 jóvenes quiere ser líder empresarial; eligen estabilidad mental

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Las aspiraciones profesionales de las nuevas generaciones están marcando un cambio drástico en las estructuras organizacionales tradicionales. Según la encuesta global de Deloitte, solo el 6% de millennials y generación Z desea ocupar posiciones de liderazgo, una cifra que evidencia una crisis de liderazgo sin precedentes.

De acuerdo con un artículo de El Economista, este fenómeno no responde a una falta de ambición, sino a un nuevo enfoque de vida profesional: estabilidad emocional, sentido de propósito y balance personal. Las nuevas generaciones no rechazan la influencia, sino el modelo tradicional de poder que no representa sus valores ni su bienestar integral.

Crisis de liderazgo: ¿desinterés o transformación?

La denominada crisis de liderazgo no es sinónimo de apatía, sino de una transformación profunda en las prioridades profesionales. Para millennials y generación Z, ser líder no es un objetivo si implica renunciar a su salud mental, su tiempo personal o sus principios éticos.

Ambas generaciones buscan trayectorias profesionales que estén alineadas con sus valores, en entornos flexibles y significativos. La figura del líder tradicional se percibe como distante, autoritaria o desconectada de estos ideales, lo que genera desincentivo.

Frente a esto, las organizaciones deben replantearse qué tipo de liderazgo están promoviendo: ¿uno basado en jerarquías rígidas o uno que pone al ser humano en el centro?

Mentoría, no dirección: lo que piden las nuevas generaciones

Lejos de rechazar el acompañamiento, millennials y Z anhelan figuras líderes que inspiren, orienten y motiven. De hecho, 86% y 84%, respectivamente, consideran clave contar con mentoría y espacios de aprendizaje continuo dentro de las empresas.

No buscan jefes, sino guías. Líderes empáticos que construyan entornos psicológicamente seguros y con oportunidades de desarrollo reales, no discursos vacíos. La crisis de liderazgo podría revertirse si se fomenta un estilo más horizontal, cercano y humano.

Sin embargo, apenas dos de cada diez personas encuestadas considera que en su entorno laboral actual existe una cultura verdaderamente inclusiva y positiva, lo que revela una gran área de oportunidad para las empresas.

Liderar con propósito: una motivación aún vigente

A pesar del bajo interés en roles ejecutivos, más del 67% de la generación Z y el 72% de los millennials afirma sentirse emocionalmente estables cuando perciben que su trabajo tiene un impacto social positivo. La clave está en el propósito.

Las organizaciones que logren conectar las actividades diarias con una causa mayor podrán revertir parte de esta crisis de liderazgo y atraer talento que desee influir desde otros espacios de decisión, más colaborativos y menos jerárquicos.

El nuevo liderazgo no solo se mide en resultados financieros, sino en la capacidad de construir entornos laborales con sentido, empatía y responsabilidad social compartida.

La paradoja del liderazgo como habilidad blanda

A pesar de no buscar activamente puestos de poder, los jóvenes valoran el liderazgo como una habilidad esencial. Según Deloitte, 89% de la generación Z y 85% de los millennials lo consideran clave para avanzar profesionalmente, junto con la empatía y la comunicación.

En tiempos donde la inteligencia artificial asume cada vez más funciones operativas, las habilidades humanas —como el liderazgo inspirador— cobran mayor relevancia. Es una paradoja: no quieren liderar a la vieja usanza, pero sí desarrollar capacidades de liderazgo adaptadas al futuro.

Esta visión reconfigura la crisis de liderazgo como una oportunidad para redefinir qué significa liderar en un entorno más ético, emocionalmente inteligente y diverso.

Capacitación continua: motor de la confianza

La encuesta revela que el 70% de la generación Z y el 59% de los millennials ya se capacita semanalmente. Esta cultura de mejora constante es clave para recuperar la confianza en las estructuras organizacionales y mitigar la rotación de talento.

Las y los jóvenes esperan que las empresas les faciliten acceso a formación —sin impactar su carga laboral—, y que los líderes promuevan estos espacios como parte de su responsabilidad. De no hacerlo, la crisis de liderazgo se profundizará al no generar entornos retadores ni seguros.

Empresas que apuesten por el aprendizaje y la adaptabilidad estarán mejor preparadas para cerrar la brecha generacional e impulsar nuevos modelos de liderazgo.

El liderazgo necesita una nueva narrativa

La crisis de liderazgo que enfrentan las organizaciones no es una sentencia, sino una llamada de atención. Las nuevas generaciones no han dejado de soñar con influir, pero buscan hacerlo desde espacios coherentes con sus valores, emociones y aspiraciones.

Si las empresas desean sobrevivir y prosperar, deben abandonar modelos rígidos y construir una narrativa de liderazgo más humana, empática y centrada en el propósito. Solo así podrán reconectar con quienes ya están marcando el rumbo del futuro laboral.

El calor extremo amenaza la producción de leche en todo el mundo

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El cambio climático ya no es una amenaza lejana, sino una realidad que está afectando procesos clave para la seguridad alimentaria mundial. Una de las industrias más golpeadas es la lechera, donde nuevas evidencias científicas señalan cómo las olas de calor intensas están reduciendo de manera sostenida la capacidad de producción.

Un estudio reciente realizado en Israel, basado en datos de más de 130,000 vacas a lo largo de 12 años, concluye que el calor extremo amenaza la producción de leche, y que para 2050 podríamos enfrentar una reducción promedio del 4% en la producción diaria. De acuerdo con The Guardian, las implicaciones no solo son económicas: también afectan la resiliencia de millones de hogares y ponen en riesgo la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios.

Calor extremo amenaza la producción de leche: ¿por qué importa?

Cuando hablamos del impacto climático en la industria alimentaria, pocas veces se visualiza lo que ocurre en las granjas. Sin embargo, el calor extremo amenaza la producción de leche al provocar estrés térmico en las vacas, reduciendo su rendimiento hasta en un 10%.

El estrés térmico no solo disminuye la producción diaria; también tiene efectos persistentes. Basta una hora de temperatura de bulbo húmedo superior a 26 °C para afectar negativamente a las vacas, y estas pueden tardar hasta diez días en recuperarse.

Esto representa un desafío para las cadenas de valor lácteo, especialmente en regiones tropicales y subtropicales, donde las olas de calor son más frecuentes y severas. El impacto acumulado amenaza la estabilidad de las comunidades que dependen de esta actividad para subsistir.

Un problema global con efectos locales

El estudio también señala que esta problemática no se distribuye de manera equitativa. El sur de Asia, por ejemplo, será una de las zonas más afectadas, al concentrar la mayor parte del crecimiento proyectado en la producción lechera mundial.

En estas regiones, donde las condiciones climáticas extremas se intensifican por la quema de combustibles fósiles, el riesgo para la seguridad alimentaria es mayor. La dependencia de pequeños productores y economías informales agrava aún más el problema.

En otras palabras, el calor extremo amenaza la producción de leche de una forma que puede incrementar las desigualdades estructurales, afectando con mayor severidad a quienes menos capacidad tienen de adaptación.

¿Qué se está haciendo? Adaptación y sus límites

En Israel, la mayoría de las granjas ya han implementado tecnologías de enfriamiento para mitigar los efectos del calor en el ganado. Estas incluyen sistemas de sombra, ventilación y aspersores que permiten reducir la carga térmica en los animales.

No obstante, los resultados del estudio revelan que estas medidas solo compensan parcialmente el daño. En días con temperaturas superiores a los 24 °C, las estrategias actuales apenas logran mitigar el 40% del impacto del calor.

Esto sugiere que, si bien la adaptación es clave, no será suficiente si no se acompañan de medidas estructurales más profundas. La evidencia es clara: el calor extremo amenaza la producción de leche incluso en contextos tecnológicamente avanzados.

Estrategias sociales y políticas para enfrentar el problema

La investigadora Claire Palandri subraya que enfriar a las vacas no basta. Es necesario considerar factores de bienestar animal, como el confinamiento o la separación de los terneros, que aumentan su sensibilidad al calor.

Desde la perspectiva de la responsabilidad social, esto exige una transformación de los modelos productivos hacia prácticas más empáticas y sostenibles. Incorporar criterios de bienestar animal ya no es solo una cuestión ética, sino de eficiencia y resiliencia.

El calor extremo amenaza la producción de leche y eso implica también repensar el rol de los responsables políticos, los productores y los consumidores en el diseño de un sistema más justo y sostenible.

Emisiones ganaderas y el círculo vicioso del calentamiento

Hay un componente adicional que vuelve urgente esta conversación: el ganado es responsable de cerca de un tercio de las emisiones de metano de origen humano, un gas que contribuye significativamente al calentamiento global.

Esto crea un círculo vicioso: a mayor ganadería, mayor metano; a mayor calentamiento, más estrés térmico; y como resultado, menor producción de leche. Romper este ciclo exige una transición hacia modelos menos intensivos y más regenerativos.

Para los profesionales de la responsabilidad social, este dilema representa una oportunidad clave: apoyar innovaciones que combinen productividad con impacto positivo, desde la inversión social hasta la gobernanza climática.

El estudio israelí es un llamado de atención contundente: el calor extremo amenaza la producción de leche y lo seguirá haciendo en las próximas décadas si no tomamos medidas urgentes. Más allá de la productividad, está en juego el bienestar de millones de familias y la estabilidad de nuestros sistemas alimentarios.

Desde la responsabilidad social empresarial hasta las políticas públicas, es hora de integrar esta alerta climática en la toma de decisiones. El futuro de la leche no solo depende del clima, sino también de nuestra capacidad colectiva para responder con visión y compromiso.

¿Qué es la escucha social y por qué ayuda a construir reputación sostenible?

En un mundo interconectado, donde las conversaciones digitales pueden definir el éxito o fracaso de una marca, comprender lo que se dice en redes sociales y plataformas digitales se vuelve fundamental. Aquí es donde entra en juego la escucha social, una herramienta estratégica que permite a las organizaciones detectar oportunidades, riesgos y percepciones en tiempo real.

Más allá del monitoreo tradicional, la escucha social ayuda a las empresas a sintonizar con las expectativas sociales, culturales y ambientales de sus públicos. Esta práctica no solo permite reaccionar, sino anticipar, adaptarse y construir relaciones basadas en confianza, pilares clave para una reputación corporativa sólida y sostenible en el tiempo.

¿Qué es la escucha social y cómo va más allá del monitoreo?

Para entender qué es la escucha social, es necesario distinguirla del simple monitoreo de redes. Mientras el monitoreo se limita a contar menciones, la escucha analiza el tono, contexto y tendencias detrás de esas conversaciones. Es una forma de interpretar los sentimientos y necesidades de los usuarios, más allá de los números.

La escucha social involucra herramientas digitales que recopilan y analizan datos de múltiples fuentes, como redes sociales, blogs, foros y medios digitales. Sin embargo, lo más importante es la capacidad de traducir esa información en conocimiento estratégico.

Esta práctica ayuda a detectar puntos críticos: desde posibles crisis de reputación hasta oportunidades para mejorar productos, servicios o campañas sociales. En resumen, la escucha permite a las marcas estar un paso adelante y demostrar que verdaderamente escuchan a sus comunidades.

qué es la escucha social

La escucha social como base de una comunicación ética

Una de las ventajas más importantes de saber qué es la escucha social es su capacidad de fomentar una comunicación más transparente, ética y basada en valores. Escuchar antes de hablar permite que las marcas respondan de forma más empática y responsable.

Cuando las organizaciones prestan atención a los discursos que emergen en redes, pueden reconocer causas sociales relevantes, preocupaciones ciudadanas y movimientos emergentes. Así, no solo se adaptan, sino que también se alinean con el contexto social.

Además, la escucha social reduce el riesgo de caer en prácticas oportunistas o mensajes que parezcan vacíos. Evita el greenwashing y el pinkwashing al conectar genuinamente con lo que importa a las audiencias, desde la diversidad hasta la sostenibilidad.

Detectar riesgos antes de que escalen

Una empresa que sabe qué es la escucha social no se entera de una crisis cuando es viral, sino cuando apenas empieza a gestarse. Esta anticipación es clave para cuidar la reputación y actuar con rapidez y responsabilidad.

La escucha permite identificar patrones de descontento, cambios en la percepción pública o rumores que podrían escalar. Cuando las señales de alerta se detectan temprano, las respuestas pueden ser más estratégicas, informadas y humanas.

Este enfoque reduce daños reputacionales y también evita consecuencias legales, financieras o sociales. Escuchar a tiempo puede marcar la diferencia entre una marca que se disculpa y una que repara con acciones concretas.

qué es la escucha social

Construir vínculos con grupos de interés

Entender qué es la escucha social también significa reconocer su poder para fortalecer la relación con los grupos de interés. Involucrar activamente a consumidores, colaboradores, comunidades y aliados genera confianza mutua.

A través de la escucha, las organizaciones pueden comprender mejor qué esperan sus stakeholders: desde mejoras en productos hasta compromisos más claros con la sostenibilidad o la diversidad. Estas expectativas, cuando se atienden, generan lealtad.

Al construir vínculos con base en datos reales, las empresas evitan asumir lo que sus públicos quieren y, en cambio, responden con pertinencia. Esto crea una cultura empresarial más participativa, centrada en el diálogo y la mejora continua.

Escucha social para fortalecer iniciativas de RSE

La escucha también tiene un rol estratégico en las iniciativas de responsabilidad social empresarial (RSE). Permite identificar causas que resuenan auténticamente con las comunidades y entender cómo articular alianzas más efectivas.

Al saber qué es la escucha social, las empresas pueden crear campañas más sensibles, evitar errores de percepción y garantizar que sus acciones sociales sean relevantes y valoradas. Esto da como resultado programas más impactantes y sostenibles.

También facilita evaluar el impacto emocional de las acciones de RSE, más allá de los indicadores cuantitativos. Así, las empresas pueden ajustar sus estrategias, amplificar lo que funciona y reconocer lo que puede mejorar.

¿Cómo comenzar a implementar escucha social?

Adoptar la escucha social requiere más que tecnología; requiere una mentalidad abierta al aprendizaje y a la crítica constructiva. El primer paso es identificar qué plataformas son más relevantes para cada organización y qué tipo de conversaciones desea analizar.

Existen herramientas especializadas que ayudan a filtrar menciones, analizar sentimientos y agrupar temas. Pero lo esencial es contar con un equipo capaz de interpretar los datos y convertirlos en decisiones estratégicas.

La implementación debe ser constante y no solo reactivamente. Invertir en escucha es invertir en inteligencia social, algo cada vez más valioso en un entorno donde la reputación se construye en segundos, pero también puede perderse en un clic.

Saber qué es la escucha social es comprender que no se trata solo de datos, sino de personas. Escuchar con atención y empatía nos permite actuar con responsabilidad, construir relaciones duraderas y generar impacto positivo desde la comunicación.

En una época donde los valores importan tanto como los productos, la escucha social se convierte en un recurso indispensable para las marcas que desean construir una reputación sostenible, alineada con lo que verdaderamente importa a la sociedad.

Pantene se deslinda de Lady Racista y defiende sus valores de inclusión

La conversación en redes sociales volvió a encenderse luego de que se viralizara un video en el que Ximena Pichel, identificada por los usuarios como “Lady Racista”, profiere insultos clasistas y racistas hacia un agente de tránsito de la CDMX. El contenido, ampliamente compartido, generó dudas sobre su supuesta participación en una campaña de Pantene, debido a clips donde se le observa en sets de grabación vinculados al cuidado del cabello.

Según con SDP, frente a los señalamientos, Pantene actuó con rapidez y contundencia. A través de un comunicado oficial, la marca aseguró no tener ninguna relación profesional con la implicada y aclaró que el contenido difundido no forma parte de sus campañas. Así, Pantene se deslinda de Lady Racista y reitera su compromiso con la inclusión y el respeto como pilares de su identidad de marca.

Pantene se deslinda de Lady Racista: una respuesta inmediata

El domingo 6 de junio, Pantene emitió un comunicado en el que niega cualquier tipo de relación laboral, contractual o promocional con Ximena Pichel. “Podemos confirmar que las imágenes en redes sociales no tienen nuestro logo ni forman parte de ninguna producción de Pantene”, aseguró la empresa.

A pesar de que la mujer aparece en grabaciones que podrían interpretarse como parte de una campaña de cuidado del cabello, la marca insistió en que no ha colaborado con ella bajo ninguna modalidad, ni siquiera en esquemas de influencer marketing. Así, Pantene se deslinda de Lady Racista con base en una investigación interna que validó cada una de las evidencias circulando en redes.

Esta reacción rápida fue aplaudida por algunos internautas, quienes destacaron la importancia de deslindarse de comportamientos que promueven la violencia simbólica y la exclusión. En contextos digitales tan inmediatos como polarizados, la rendición de cuentas de las marcas debe ser clara y sin ambigüedades.

La viralidad que obliga a actuar

La crisis estalló tras la difusión de un video en el que Ximena Pichel agrede verbalmente a un agente de tránsito por intentar inmovilizar su automóvil en la colonia Condesa. El incidente no solo generó indignación, sino también una búsqueda colectiva de consecuencias, incluyendo el llamado a boicotear marcas con las que supuestamente estaría relacionada.

En ese contexto, Pantene se deslinda de Lady Racista como parte de un esfuerzo por contener la desinformación y salvaguardar su reputación. La marca no solo negó vínculos con la persona implicada, sino que agradeció públicamente a quienes alertaron del contenido en cuestión.

Este tipo de escenarios muestran cómo una crisis reputacional no siempre surge por acción directa de una marca, sino por suposiciones que la vinculan indirectamente. El desafío está en cómo se reacciona, y en este caso, Pantene lo hizo con claridad, rapidez y coherencia con sus valores.

Una reafirmación de principios

Lejos de limitarse a desmentir, Pantene aprovechó la coyuntura para reforzar sus valores corporativos. En su mensaje, recordó su compromiso con una belleza que se construye desde el respeto, la inclusión y la autenticidad, rechazando de forma tajante cualquier forma de racismo o discriminación.

Además, subrayó que los contenidos ofensivos y excluyentes “jamás representarían a la marca”. Así, Pantene se deslinda de Lady Racista, pero también transforma una crisis potencial en una oportunidad para dejar clara su postura en temas éticos y sociales.

Este tipo de posicionamientos son cada vez más esperados por consumidores conscientes. No basta con vender productos, las marcas deben defender principios y ser coherentes con ellos, incluso —o especialmente— cuando las redes sociales se convierten en escenario de controversia.

¿Qué implica para la RSE de una marca?

En el entorno actual, la responsabilidad social empresarial no se limita a buenas prácticas internas: también abarca cómo una marca responde frente a temas de discriminación, ética pública y representación social. Pantene se deslinda de Lady Racista no solo como una declaración de inocencia, sino como un gesto activo de alineación con valores humanistas.

Esta acción es parte de una tendencia en la que las marcas se convierten en actores culturales con responsabilidades que trascienden lo comercial. Dejar pasar el incidente sin pronunciarse habría sido leído como complicidad o indiferencia.

En este sentido, Pantene demuestra que actuar con ética y comunicar con transparencia son fundamentales para conservar la confianza del público. En tiempos donde los consumidores evalúan con lupa cada acción, defender valores es parte esencial de cualquier estrategia de responsabilidad social.

Más allá de un deslinde

La reacción de Pantene ante esta polémica no solo fue oportuna, sino pedagógica. Al declarar que Pantene se deslinda de Lady Racista, la empresa trazó una línea clara entre sus valores y los discursos de odio, dejando ver que el respeto, la inclusión y la autenticidad no son solo eslóganes, sino compromisos reales.

Este caso es un recordatorio de que la reputación ética se construye tanto en las decisiones cotidianas como en las respuestas a momentos críticos. Las marcas deben ser más que espectadoras: son protagonistas con voz, valores y, sobre todo, responsabilidad.

FUCAM celebra 25 años acompañando mujeres con cáncer de mama

Por Aldo Farrugia

Este mes, FUCAM (Fundación de Cáncer de Mama) cumple 25 años acompañando a mujeres mexicanas en uno de los procesos más significativos de su vida: el camino hacia el diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama.

Desde el año 2000, FUCAM ha sido una institución pionera en ofrecer atención médica integral, con calidez y excelencia, especialmente a mujeres que viven en condiciones de vulnerabilidad. Su compromiso ha sido claro: brindar servicios de detección oportuna, tratamiento especializado y seguimiento, siempre con un enfoque humano y digno.

A lo largo de este tiempo, hemos sido testigos de miles de historias que nos han conmovido, nos han inspirado y nos han recordado que cada mujer merece recibir atención de calidad, sin importar su contexto social o económico.

FUCAM celebra 25 años

Este aniversario es un homenaje a cada paciente, familia, profesional de la salud, colaborador, voluntario y donante que ha formado parte de este proyecto de vida. Gracias a su confianza y generosidad, FUCAM se ha consolidado como una comunidad activa que cuida, informa y transforma.

A lo largo de estos años FUCAM ha impactado la vida de millones de personas con presencia en más de 20 estados de la República Mexicana a través de unidades móviles y una gran alianza con el Dr. Vagón, El tren de la salud.

·  +2 millones de estudios realizados desde su fundación, incluyendo mastografías, ultrasonidos, biopsias y otros estudios diagnósticos.

·  +75,000 pacientes atendidas anualmente.

·  +12,000 tratamientos integrales de cáncer de mama brindados, incluyendo cirugía, quimioterapia, radioterapia y atención psicológica.

25 años salvando vidas. 25 años latiendo por ellas.

https://www.fucam.org.mx

@fucam_ac


El valor del altruismo, por Aldo Farrugia

Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.

Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.

Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.

¿Cómo impulsar la RSE en los jóvenes profesionistas? Grupo Restaurantero Gigante llega a la UNAM

En un contexto global donde la crisis ambiental exige una transformación urgente, la educación en sostenibilidad se ha convertido en un eje clave para construir futuros más conscientes. Formar jóvenes capaces de integrar valores ambientales en sus estilos de vida no solo contribuye al cuidado del planeta, sino que también permite generar una cultura que prioriza el equilibrio ecológico sobre el consumo desmedido. La educación ambiental no solo enseña a reciclar, sino a replantear cómo vivimos, producimos y consumimos.

Esta necesidad se vuelve aún más crítica cuando se piensa en las empresas y su papel en la transformación de los sistemas de producción. Incorporar prácticas sostenibles en el mundo corporativo depende, en gran medida, de los futuros profesionistas.

Conscientes de ello, Grupo Restaurantero Gigante (GRG) y la Facultad de Contaduría y Administración (FCA) de la UNAM decidieron unir esfuerzos para impulsar la RSE entre el estudiantado mediante una jornada de conferencias que llevó por nombre el Día GRG, una experiencia académica diseñada para inspirar desde el ejemplo. Te invitamos a conocer cómo se vivió esta iniciativa.

Compromiso que se construye con constancia

Grupo Restaurantero Gigante ha consolidado un historial de compromiso con la responsabilidad social y ambiental a través de prácticas operativas y programas que priorizan a las personas y al medio ambiente, consolidándose así como un referente en en materia dentro del sector restaurantero. Esta filosofía no solo se mantiene vigente, sino que se fortalece con iniciativas como su colaboración con la FCA de la UNAM.

Desde hace cerca de diez años, GRG imparte una Cátedra Universitaria dirigida a estudiantes de la UNAM, el IPN y otras instituciones educativas, mediante la cual, jóvenes de carreras afines a los negocios aprenden sobre la operación restaurantera desde un enfoque ético y sostenible, una experiencia que permite acercar la teoría a la práctica y mostrarles que es posible liderar empresas exitosas con conciencia social.

No obstante, este año, como parte de sus esfuerzos por promover la educación sostenible y de calidad, GRG decidió ampliar su colaboración con la UNAM mediante la organización del Día GRG, una labor destinada a enriquecer la formación universitaria a través de conferencias magistrales impartidas por aliados estratégicos de la compañía, quienes han colaborado con el Grupo en proyectos de alto impacto en materia de sostenibilidad ambiental y responsabilidad social.

El evento también incluyó la participación del propio Director de Responsabilidad Social de GRG, Gustavo Pérez Berlanga, quien reafirmó con su presencia el compromiso de la empresa con la educación y la formación ética de los futuros líderes.

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Día GRG: una jornada para aprender desde la experiencia

El Día GRG se llevó a cabo el 7 de mayo en la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM. Durante esta jornada, tres conferencias reunieron a decenas de estudiantes interesados en aprender cómo se vive la responsabilidad social en el mundo real. Las sesiones fueron presentadas por aliados clave de GRG, con proyectos ejemplares en temas sociales y ambientales.

La primera conferencia fue impartida por Ricardo Yepez Gerón, director de la Fundación Yepez, quien abordó cómo la Responsabilidad Social Corporativa puede impactar directamente en la conservación de los ecosistemas y en la protección de animales en peligro de extinción. Su experiencia en la protección de tortugas marinas ofreció una visión clara sobre el papel activo que pueden jugar las organizaciones en el cuidado del medio ambiente.

Posteriormente, Germán López Sarabia, representante de Reforestalia, compartió el tema “Emprendedores Ambientales”, una plática que inspiró a los jóvenes a ver el emprendimiento como una herramienta para resolver problemáticas ecológicas, demostrando que es posible generar valor económico, mientras se protege la naturaleza.

La jornada cerró con la ponencia de Gustavo Pérez Berlanga, quien habló sobre la responsabilidad social como forma de vida. Su charla fue una invitación directa a los estudiantes a integrar la ética, la sostenibilidad y el compromiso social en decisiones tanto profesionales, como personales, haciendo hincapié en que cada una de ellas tiene el poder de impulsar la RSE.

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Más que teoría, inspiración y conciencia en acción

El Día GRG demostró que impulsar la RSE en los jóvenes no se limita a enseñar conceptos, sino a mostrar ejemplos reales de cómo una empresa puede liderar con propósito. Las y los alumnos no solo escucharon sobre sostenibilidad, también presenciaron cómo se aplica desde distintos frentes. Alpha, estudiante de la FCA, compartió:

“Yo creo que todo lo que escuché en la cátedra fue importante, fue una plática muy nutritiva y que cualquier persona debería de tomar en esta universidad y en todas las escuelas, porque como dijeron en la plática es muy importante la educación ambiental y es algo que nosotros como país no tenemos mucho y a lo que tenemos que ponerle mucha importancia porque nos afecta a todos”.

Alpha, estudiante de la FCA.

Su testimonio refleja cómo el evento sembró inquietudes profundas y necesarias en los asistentes. Por su parte, Paulina Osorio destacó:

“Lo que me llevo es la motivación. Aprendí que no se necesita mucho dinero para empezar a cambiar algo. Lo importante es tener la iniciativa, la sensibilidad y actuar con ética”.

Paulina Osorio, estudiante de la FCA.

Su experiencia resume el espíritu del evento: sembrar conciencia, movilizar desde el ejemplo. El propio Ricardo Yepez, fundador de la organización que lleva el apellido de su familia, subrayó que la educación ambiental es la clave del éxito para lograr proteger la biodiversidad:

“La educación ambiental es importante porque tú no puedes amar lo que no conoces. Si conoces, por ejemplo, el valor de una hoja, le das ese valor agregado y entonces puedes comprender y es allí donde nace el amor, tú no puedes dañar lo que amas, pero tampoco puedes cuidar lo que no conoces, por eso educa es la clave para poder proteger el medioambiente.”

Ricardo Yepez, director de Fundación Yepez.
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Enseñanzas que dejan huella

Esta jornada organizada por GRG dejó una huella profunda entre los universitarios. Alumnas y alumnos agradecieron la oportunidad de conocer de cerca a quienes están generando cambios reales, dentro y fuera de las empresas. La conexión entre teoría y práctica fue evidente y transformadora, tal como señaló Francisco Martínez García, secretario de vinculación de la FCA:

“La responsabilidad social ya no es opcional, es una obligación. Por eso, estas colaboraciones son tan valiosas. GRG no solo nos mostró cómo funcionan sus restaurantes, también nos enseñó la ética que hay detrás de cada decisión empresarial”.

Francisco Martínez García, secretario de vinculación de la FCA.

Yepez también agradeció a GRG por su compromiso con el medio ambiente:

“Gracias por no olvidar el tema ambiental. Acciones como estas abren espacios para formar a los líderes del futuro, que son quienes van a heredar nuestras empresas y el planeta. Este tipo de iniciativas son un regalo para México”.

Ricardo Yepez, director de Fundación Yepez.
impulsar la RSE

Por su parte, alumnos como Paulina Osorio no perdieron la oportunidad de invitar a la compañía a seguir participando en este tipo de eventos que contribuyen a su formación:

“Agradezco mucho que GRG esté aquí con nosotros y que nos brinde el acercamiento a este tipo de personas que son un total ejemplo a seguir y son muy bienvenidos a la Facultad de Contaduría de Administración para seguir dándonos conferencias”.

Paulina Osorio, estudiante de la FCA de la UNAM.

El Día GRG es una muestra clara de cómo impulsar la RSE desde las escuelas puede influir de forma profunda en quienes en unos años estarán tomando decisiones clave dentro de las organizaciones.

Educación con propósito, alianzas con impacto

La alianza entre GRG y la UNAM demuestra cómo el sector privado puede fortalecer la educación pública con acciones significativas. Al compartir su experiencia en responsabilidad social y sostenibilidad, GRG se convierte en un referente para formar profesionistas comprometidos con el bienestar social y ambiental.

Impulsar la RSE desde las aulas es apostar por un futuro más justo, más verde y más consciente, y jornadas como el Día GRG son el mejor ejemplo de cómo sembrar semillas de cambio entre quienes pronto estarán liderando las empresas, las comunidades y el país.