Inicio Blog Página 67

¿Qué es el pasaporte para la moda y cómo podría terminar el greenwashing textil?

0

La industria de la moda, valuada en alrededor de 1.7 billones de dólares a nivel global, enfrenta una presión creciente para demostrar que sus compromisos ambientales son reales y medibles. En un contexto donde consumidores, inversionistas y reguladores exigen mayor transparencia, las promesas de sostenibilidad ya no son suficientes si no están respaldadas por datos verificables a lo largo de toda la cadena de suministro.

Ante este escenario, la Unión Europea impulsa una herramienta que podría transformar profundamente al sector: el pasaporte digital de producto para la moda. Esta iniciativa busca combatir prácticas engañosas y avanzar hacia una trazabilidad total, convirtiéndose en un posible punto de inflexión para frenar el greenwashing textil que durante años ha caracterizado a parte de la industria.

¿Qué es el pasaporte para la moda y cómo funcionaría?

El pasaporte digital de producto (DPP, por sus siglas en inglés) es un sistema que permitirá a cada prenda contar con un registro digital accesible mediante códigos QR o etiquetas electrónicas. Al escanearlos, los consumidores podrán conocer de forma detallada los materiales utilizados, el consumo de agua y energía, los químicos empleados y los actores involucrados en su producción.

Este pasaporte acompañaría a la prenda desde el origen de la fibra —como el algodón o el poliéster— hasta el producto final. De esta manera, se documenta cada etapa del proceso productivo, creando un historial único que conecta a desmotadoras, fábricas textiles, tintorerías y ensambladoras de prendas.

La propuesta de la Unión Europea apunta a que esta información sea estandarizada y verificable, evitando declaraciones vagas o no comprobables. En mercados como el europeo, este requisito podría comenzar a aplicarse a proveedores de países exportadores clave, como Bangladesh, a partir de 2027.

Desde la perspectiva empresarial, el pasaporte representa una evolución del cumplimiento normativo: no solo se trata de reportar, sino de integrar datos ambientales y sociales en tiempo real, accesibles tanto para marcas como para consumidores finales.

greenwashing textil

Retos de implementación del pasaporte digital en la industria textil

La implementación del pasaporte digital plantea grandes retos para la industria, entre ellos, la brecha de capacidades entre grandes y pequeños fabricantes. En países como Bangladesh, miles de fábricas orientadas a la exportación carecen aún de la infraestructura tecnológica necesaria para gestionar grandes volúmenes de datos de manera sistemática.

La digitalización de procesos, la adopción de software especializado y la capacitación del personal representan inversiones significativas. Para muchos proveedores pequeños, estos cambios pueden parecer inalcanzables sin el apoyo directo de marcas globales, organismos de desarrollo y políticas públicas que incentiven la adopción temprana.

Otro reto clave es la gestión y propiedad de los datos. Las empresas proveedoras deben equilibrar la transparencia exigida por el pasaporte con la protección de información sensible. Soluciones basadas en blockchain, como las que ya se están probando, buscan responder a este dilema otorgando control de los datos a los fabricantes.

Finalmente, la verificación independiente de la información es crucial. Sin auditorías de terceros que validen los datos sobre consumo de agua, energía o materiales, el pasaporte corre el riesgo de convertirse en una nueva capa burocrática sin impacto real sobre el greenwashing textil.

greenwashing textil

¿Qué ventajas traería la implementación de este pasaporte?

La implementación del pasaporte digital de producto representa un avance estructural hacia una industria de la moda más transparente, trazable y alineada con los principios de sostenibilidad. Al centralizar información ambiental, social y productiva de cada prenda, el pasaporte permite tomar decisiones basadas en datos verificables, tanto a nivel empresarial como regulatorio.

Una de sus ventajas clave es el fortalecimiento de la rendición de cuentas a lo largo de la cadena de suministro. Al documentar cada etapa del proceso —desde la materia prima hasta la prenda final—, se incentiva a proveedores y marcas a mejorar sus prácticas, reducir impactos ambientales y cumplir con estándares laborales más exigentes.

En este contexto, el pasaporte también se convierte en una herramienta efectiva para combatir el greenwashing textil. Al exigir evidencia rastreable y auditada, limita el uso de mensajes ambiguos o afirmaciones exageradas sobre reciclaje, materiales sostenibles o huella ambiental, elevando el estándar de credibilidad en la comunicación corporativa.

Además, el pasaporte para la moda puede impulsar la innovación, la eficiencia operativa y la colaboración sectorial. Al mejorar la calidad de los datos, las empresas pueden identificar puntos críticos de impacto, optimizar recursos y responder mejor a las expectativas de consumidores, inversionistas y reguladores, avanzando hacia un modelo de negocio más responsable y resiliente.

greenwashing textil

Una herramienta clave para transformar la moda

El pasaporte digital para la moda no es una solución mágica, pero sí representa un cambio estructural en la forma en que la industria gestiona y comunica su sostenibilidad. Al poner la información en manos de los consumidores y exigir verificabilidad, se establecen nuevas reglas del juego que dificultan la perpetuación del greenwashing textil.

Para que esta iniciativa tenga éxito, será indispensable una implementación inclusiva, con apoyo a proveedores pequeños y mecanismos claros de verificación. Si se ejecuta correctamente, el pasaporte puede convertirse en un catalizador de transformación, alineando a la industria de la moda con los principios de transparencia, responsabilidad y sostenibilidad que hoy demanda la sociedad.

Índice Global del Hambre 2025: el mundo se estanca y América Latina convive con avances y crisis extremas

0

A pesar de los esfuerzos internacionales por fortalecer la seguridad alimentaria, los avances siguen siendo limitados. El Índice Global del Hambre 2025 (GHI), que analiza dos décadas de evolución del hambre en el mundo, concluye que aún falta camino para alcanzar el objetivo de Hambre Cero en 2030: la puntuación global apenas pasó de 19,0 en 2016 a 18,3 en 2025, manteniéndose en un nivel de hambre considerado “moderado”. 

Según el informe, elaborado por Welthungerhilfe y Concern —organizaciones de Alliance2015— junto al Institute for International Law of Peace and Armed Conflict (IFHV), el hambre sigue siendo “alarmante” en 7 países y “grave” en otros 35. Al ritmo actual, por lo menos 56 países no lograrán llegar a un nivel “bajo” de hambre para 2030 y, si la tendencia observada desde 2016 no cambia, el mundo no alcanzaría ese umbral hasta el año 2137. Además, en 27 países las puntuaciones del GHI han empeorado desde 2016 y en otros 10 el progreso prácticamente se ha detenido. 

Frente a este panorama, desde la plataforma Alliance2015, red europea de organizaciones de desarrollo y cooperación en la que participa Ayuda en Acción, se impulsa la difusión de este informe para que este mensaje llegue lo más lejos posible. Más que una alarma, la coyuntura refuerza la necesidad de aumentar esfuerzos y trabajar de manera coordinada para garantizar un futuro digno y sostenible para las generaciones presentes y las que están por venir. 

En este contexto, Ayuda en Acción presenta la edición en español del Global Hunger Index 2025, con foco en América Latina y el Caribe, una región que logró avances importantes desde el año 2000, pero que hoy muestra señales claras de pérdida de impulso.

América Latina y el Caribe: avance histórico, pero progreso estancado

En la región, la puntuación del GHI bajó de 13,2 puntos en 2000 a 8,2 en 2016, pero desde entonces apenas ha cambiado y se sitúa en 7,9 en 2025. La subalimentación afecta al 5,4 % de la población (34,6 millones de personas) y el retraso en el crecimiento infantil alcanza a uno de cada ocho niños menores de cinco años, con aumentos en cerca de un tercio de los países desde 2016.

Factores como conflictos, desplazamientos y migraciones siguen erosionando la seguridad alimentaria. En Colombia, por ejemplo, alrededor de 7,8 millones de personas enfrentaron altos niveles de inseguridad alimentaria en 2024, contexto marcado por desplazamientos internos y la llegada de población migrante y refugiada.

Índice Global del Hambre 2025

Países en alerta y señales de avance

Guatemala muestra una de las tasas más altas de desnutrición crónica infantil a nivel mundial. Según el Índice, cerca de la mitad de los niños y niñas menores de cinco años presenta retraso en el crecimiento, con cifras aún mayores en comunidades indígenas y rurales. A pesar de los programas sociales y alimentarios, la combinación de pobreza, crisis climática y vulnerabilidad económica ha limitado el avance.

Honduras, por su parte, refleja vulnerabilidad y señales mixtas: su GHI está en 12,5 (2025), y la subalimentación repunta a 14,8 % (2022–2024), mientras persisten rezagos en niñez (retraso en crecimiento 17,9 % en 2024).

Por otro lado, Ecuador ha mejorado su Índice Global del Hambre (GHI de 19,1 en 2000 a 10,9 en 2025), reduciendo el retraso en el crecimiento infantil (21,1 % a 17,7 %). Sin embargo, persisten alertas por un reciente aumento de la subalimentación (12,1 % en 2022–2024) y brechas territoriales, con desnutrición crónica infantil estructural en zonas rurales y comunidades vulnerables. Estas tensiones se vinculan al alto costo de alimentos, fragilidad económica y cambio climático, lo que subraya la necesidad de políticas sostenidas en seguridad alimentaria, infancia y resiliencia local, áreas de trabajo de Ayuda en Acción.

Índice Global del Hambre 2025

Cómo se traduce el índice en acción local

En este contexto regional, Ayuda en Acción impulsa en América Latina proyectos de reactivación económica y resiliencia alimentaria dirigida a comunidades rurales especialmente vulnerables. En El Salvador, en municipios como Masahuat, la organización trabaja para fortalecer la autonomía económica de las familias, especialmente de las mujeres. Este impacto se refleja en historias como la de Maritza Flores, que tras incorporarse a un proyecto de Ayuda en Acción, pasó de depender de ingresos irregulares para acceder a alimentos a producir hortalizas ecológicas en su propia comunidad, mejorando la alimentación de su familia y generando ingresos mediante la venta local.

Casos como el de Maritza, hay muchos otros, y forman parte de una realidad compartida por miles de personas y familias que, gracias al acompañamiento de organizaciones de desarrollo, han logrado fortalecer sus medios de vida, recuperar su seguridad alimentaria y construir oportunidades sostenibles que contribuyen a su bienestar.

20 años de evidencia: el problema no es la falta de soluciones

Tras revisar dos décadas de recomendaciones, el Global Hunger Index 2025 concluye que el hambre no persiste por falta de soluciones, sino porque no se han aplicado de forma plena y sostenida. El informe subraya la importancia de políticas nacionales y marcos legales que garanticen derechos, equidad y rendición de cuentas; sistemas de datos robustos para orientar la acción pública;  fortalecimiento de la resiliencia climática y la anticipación de riesgos; y de impulsar un desarrollo inclusivo, liderado a nivel local, que empodere especialmente a mujeres, jóvenes, pequeños agricultores y pueblos indígenas.

Por eso, en línea con el llamado del informe a “renovar el compromiso con el Hambre Cero”, Ayuda en Acción invita a gobiernos, sector privado, organismos internacionales y sociedad civil de la región a redoblar esfuerzos, alineando las inversiones públicas, la protección social, la acción climática y el fortalecimiento de los sistemas alimentarios locales para que los avances de las últimas dos décadas no se pierdan.

Volkswagen de México y Fundación Juconi celebran un año de compromiso con la infancia migrante a través de “El Bunko”

0

Durante el primer trimestre de 2025, el Instituto Nacional de Migración (INM) canalizó a 9,920 niñas, niños y adolescentes migrantes. Estas cifras reflejan el constante crecimiento de la movilidad infantil en el país y la urgencia de brindar espacios seguros que garanticen su desarrollo integral.

Las niñas y los niños en situación de migración enfrentan desafíos específicos, como la interrupción en su educación, la pérdida de redes familiares y la ausencia de espacios que fomenten el juego, la lectura y la expresión emocional. Frente a este contexto, las alianzas entre el sector empresarial, la sociedad civil y las instituciones públicas representan una estrategia fundamental para crear entornos protectores y educativos, que contribuyan a la reconstrucción de la infancia y al fortalecimiento de la resiliencia infantil.

Con esta visión, Volkswagen de México, en alianza con Fundación Juconi México A.C. y Fondo Unido IAP, inauguró en 2024 la Ludoteca-Biblioteca “El Bunko” en el Centro de Atención Familiar de Juconi, en Puebla. El nombre del espacio surge de la combinación de dos conceptos fundamentales: ludoteca, entendida como un entorno que promueve el juego como herramienta de aprendizaje y desarrollo emocional; y bunko, término japonés que significa “colección de libros”. Esta fusión representa el espíritu del lugar: un espacio seguro donde el juego y la lectura se integran para fomentar la creatividad, la imaginación y el bienestar de niñas y niños en situación de movilidad.

A un año de su apertura, El Bunko se ha consolidado como un espacio seguro para niñas y niños en situación de vulnerabilidad, donde el juego, la lectura y la empatía se convierten en herramientas de transformación. Desde su inauguración, este proyecto ha ofrecido actividades diseñadas para fortalecer la autoestima, estimular la imaginación y fomentar la convivencia a través de la lectura, el arte y el juego libre

compromiso con la infancia migrante

A la fecha El Bunko ha abierto sus puertas a 778 menores, de los cuales 618 son niñas y niños migrantes que encontraron en este espacio un entorno seguro para expresarse, compartir y aprender. Gracias al acompañamiento de especialistas, las y los participantes han desarrollado habilidades socioemocionales que contribuyen a su integración, resiliencia y sentido de pertenencia. También se han realizado diversas dinámicas, talleres y sesiones de lectura a través de la mediación lectora, contando con la participación de familias, voluntarios y aliados estratégicos.

El compromiso de Volkswagen de México con la educación y la inclusión social se reafirma a través de iniciativas como El Bunko, un programa que contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular en los ámbitos de educación de calidad, reducción de las desigualdades y alianzas estratégicas para el desarrollo. Esta acción forma parte de la estrategia de Responsabilidad Social Corporativa “Por Amor a México”, la cual impulsa proyectos educativos, promueve la equidad y fortalece el desarrollo de comunidades más justas e inclusivas.

A través de alianzas sólidas con organizaciones comprometidas como Juconi y Fondo Unido IAP, la armadora demuestra que el cambio es posible cuando los valores corporativos se traducen en acciones concretas.

10 problemas del mundo que impactan más a mujeres y niñas

0

Hablar de desigualdad no es solo hablar de brechas económicas, sino de sistemas completos que colocan a mujeres y niñas en una posición de desventaja estructural. En distintos contextos culturales, políticos y económicos, existen patrones que se repiten: menos oportunidades, mayor exposición a la violencia y una carga desproporcionada de responsabilidades invisibles. Estos factores no operan de manera aislada, sino que se refuerzan entre sí.

Analizar los problemas del mundo que impactan más a mujeres implica ir más allá de los síntomas y observar las raíces profundas de la desigualdad. Muchas de estas problemáticas están normalizadas, otras se minimizan, y algunas incluso se justifican bajo tradiciones o dinámicas económicas. Sin embargo, todas tienen consecuencias reales y duraderas sobre la autonomía, la salud y el desarrollo de mujeres y niñas en todo el mundo.

10 problemas del mundo que impactan más a mujeres y niñas

1. Violencia de género normalizada

La violencia de género sigue siendo uno de los problemas más extendidos y persistentes que afectan a mujeres y niñas en todo el mundo. Se manifiesta en el ámbito familiar, laboral, comunitario y digital, y muchas veces está profundamente normalizada por normas sociales que la minimizan o justifican. Esta normalización provoca que la violencia no siempre sea identificada como tal, lo que dificulta su prevención y erradicación.

Además, los sistemas de justicia y protección suelen ser insuficientes o poco sensibles a las experiencias de las mujeres. La falta de acceso a mecanismos de denuncia seguros y efectivos refuerza el silencio y la impunidad. Como resultado, la violencia se reproduce como una forma estructural de control que limita la autonomía, la seguridad y el bienestar de mujeres y niñas desde edades tempranas.

problemas del mundo que impactan más a mujeres

2. Acceso desigual a la educación

El acceso a la educación continúa siendo uno de los problemas del mundo que impactan más a mujeres y niñas, especialmente en contextos de pobreza o desigualdad social. Factores como normas culturales, estereotipos de género y expectativas sobre los roles femeninos siguen influyendo en la permanencia escolar de las niñas. La educación de las mujeres suele considerarse prescindible frente a otras prioridades familiares.

Cuando una niña abandona la escuela, sus oportunidades futuras se reducen de manera significativa. La falta de educación limita el acceso a empleos dignos, a información sobre salud y derechos, y a espacios de participación social. Este problema no solo afecta a las mujeres de forma individual, sino que perpetúa ciclos de desigualdad que impactan a comunidades enteras.

3. Trabajo no remunerado y carga desproporcionada de cuidados

Las mujeres asumen la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados en prácticamente todas las sociedades. Cuidar a personas enfermas, niñas, niños o adultos mayores suele considerarse una responsabilidad femenina, aun cuando este trabajo es esencial para el funcionamiento de la economía y la vida social. Sin embargo, rara vez es reconocido o valorado.

Esta carga limita el tiempo y la energía que las mujeres pueden dedicar a su desarrollo personal, educativo o profesional. Además, refuerza la dependencia económica y reduce su participación en espacios de toma de decisiones. El trabajo no remunerado se convierte así en uno de los problemas del mundo que impactan más a mujeres, aunque permanezca invisible en muchas políticas públicas.

problemas del mundo que impactan más a mujeres

4. Brecha económica y precariedad laboral

Las desigualdades económicas afectan de forma desproporcionada a mujeres y niñas, especialmente a lo largo de su vida laboral. Las mujeres suelen concentrarse en sectores peor remunerados, con menos estabilidad y menor protección social. Incluso cuando tienen empleo, enfrentan mayores dificultades para acceder a puestos de liderazgo o toma de decisiones.

La precariedad laboral limita la autonomía financiera y aumenta la vulnerabilidad frente a la violencia y la exclusión social. Sin ingresos propios o con condiciones laborales inestables, muchas mujeres ven restringida su capacidad de elegir sobre su futuro. Este contexto refuerza desigualdades estructurales que se transmiten de una generación a otra.

5. Acceso limitado a servicios de salud

El acceso a servicios de salud adecuados sigue siendo uno de los problemas del mundo que impactan más a mujeres y niñas. Las necesidades específicas relacionadas con la salud sexual, reproductiva y mental no siempre son atendidas de manera oportuna o con enfoque de derechos. Esto se agrava en contextos de pobreza, crisis o sistemas de salud debilitados.

Además, las mujeres suelen enfrentar barreras adicionales como estigmas, falta de información o decisiones tomadas por terceros sobre su propio cuerpo. La ausencia de atención integral afecta su calidad de vida y su capacidad de participar plenamente en la sociedad. Garantizar el acceso a la salud es clave para reducir desigualdades estructurales de género.

problemas del mundo que impactan más a mujeres

6. Matrimonio infantil y uniones tempranas

El matrimonio infantil sigue siendo una práctica que afecta de manera desproporcionada a niñas y adolescentes, limitando su desarrollo integral desde edades tempranas. Estas uniones suelen estar vinculadas a normas culturales, pobreza y falta de oportunidades educativas, lo que coloca a las niñas en situaciones de dependencia y vulnerabilidad. Con frecuencia, se presentan como soluciones económicas o sociales, invisibilizando sus consecuencias.

Las niñas que se casan tempranamente enfrentan mayores riesgos para su salud, menor acceso a la educación y una reducción drástica de sus oportunidades futuras. Además, suelen quedar atrapadas en relaciones desiguales de poder que dificultan su autonomía. Este problema perpetúa ciclos de desigualdad que afectan no solo a las niñas, sino también al desarrollo de sus comunidades.

7. Falta de representación y participación en la toma de decisiones

La escasa participación de mujeres en espacios de poder político, económico y social sigue siendo uno de los problemas del mundo que impactan más a mujeres. A pesar de los avances normativos, las decisiones clave continúan siendo tomadas mayoritariamente por hombres, lo que limita la inclusión de perspectivas diversas en políticas y estrategias públicas y privadas.

Esta falta de representación tiene consecuencias directas en la formulación de leyes, programas y presupuestos que afectan la vida de mujeres y niñas. Cuando sus voces no están presentes, sus necesidades tienden a quedar relegadas. Fortalecer la participación femenina es esencial para construir sociedades más justas e inclusivas.

8. Discriminación interseccional y exclusión social

Las mujeres no viven la desigualdad de género de manera uniforme. Factores como la etnicidad, la discapacidad, la edad, la orientación sexual o el contexto migratorio profundizan las barreras que enfrentan muchas mujeres y niñas. Esta discriminación interseccional genera múltiples capas de exclusión que rara vez son abordadas de forma integral.

La falta de políticas inclusivas y de enfoques diferenciados deja a muchas mujeres fuera de los sistemas de protección y oportunidades. Como resultado, se refuerzan desigualdades estructurales que limitan su acceso a derechos básicos. Reconocer estas intersecciones es clave para comprender la complejidad de los problemas del mundo que impactan más a mujeres.

9. Acceso desigual a la tecnología y brecha digital

La brecha digital afecta de manera particular a mujeres y niñas, limitando su acceso a información, educación y oportunidades económicas. En muchos contextos, el uso de tecnología sigue estando condicionado por estereotipos de género, restricciones culturales o falta de recursos. Esto reduce la participación femenina en sectores clave para el desarrollo futuro.

La exclusión digital también impacta la capacidad de las mujeres para ejercer otros derechos, como el acceso a servicios, redes de apoyo o espacios de denuncia. Sin una inclusión tecnológica con perspectiva de género, las desigualdades existentes se profundizan. Este es uno de los problemas del mundo que impactan más a mujeres en un entorno cada vez más digitalizado.

problemas del mundo que impactan más a mujeres

10. Crisis climática y vulnerabilidad de género

La crisis climática no es neutral al género y afecta de forma desproporcionada a mujeres y niñas, especialmente en comunidades vulnerables. La dependencia de recursos naturales, la pobreza y la desigual distribución de responsabilidades aumentan su exposición a riesgos ambientales y sociales. Sin embargo, estas desigualdades suelen pasar desapercibidas en las estrategias climáticas.

Además, las mujeres suelen quedar excluidas de los espacios donde se toman decisiones sobre adaptación y mitigación climática. Esto limita la efectividad de las respuestas frente a la crisis y perpetúa la desigualdad. Integrar la perspectiva de género en la acción climática es fundamental para enfrentar uno de los problemas del mundo que impactan más a mujeres y niñas.

Desigualdades que se refuerzan entre sí

Las desigualdades que enfrentan mujeres y niñas rara vez operan de forma aislada. Por el contrario, suelen superponerse y amplificarse entre sí, creando entornos donde la exclusión se vuelve estructural y persistente. La pobreza, la falta de acceso a la educación, la violencia y la discriminación de género se combinan de maneras que limitan profundamente las oportunidades de millones de mujeres, reforzando muchos de los problemas del mundo que impactan más a mujeres.

Cuando una mujer pertenece además a un grupo históricamente marginado —por su origen étnico, condición migratoria, discapacidad o ubicación geográfica— las barreras se multiplican. Estas intersecciones hacen que el acceso a derechos básicos, como la salud, el trabajo digno o la justicia, sea más limitado. En estos contextos, las políticas públicas generalistas suelen ser insuficientes para atender realidades complejas.

problemas del mundo que impactan más a mujeres

Entender cómo estas desigualdades se refuerzan entre sí es clave para abordar de manera integral los problemas del mundo que impactan más a mujeres. Sin una mirada que reconozca estas conexiones, las soluciones tienden a ser parciales y poco efectivas. Avanzar hacia la equidad implica reconocer la raíz estructural de estas desigualdades y diseñar respuestas que no fragmenten la experiencia de las mujeres, sino que la comprendan en toda su complejidad.

Visibilizar para transformar

Reconocer estos problemas no es un ejercicio retórico, sino una acción política. Mientras las desigualdades que afectan a mujeres y niñas sigan normalizadas, será imposible construir sociedades más justas y sostenibles.

Hablar de los problemas del mundo que impactan más a mujeres es incomodar, pero también abrir la puerta a cambios profundos. La visibilidad es una forma de resistencia.

El reto no es solo identificar los problemas, sino actuar sobre sus causas. Esto exige responsabilidad colectiva, políticas públicas con enfoque de género y una revisión crítica de los modelos económicos y sociales actuales.

Solo cuando las desigualdades dejen de verse como inevitables y comiencen a tratarse como fallas estructurales, será posible avanzar hacia un mundo donde mujeres y niñas vivan con dignidad, autonomía y justicia.

¿Funciona la siembra de nubes contra la contaminación del aire?

0

En los últimos años, la crisis de contaminación atmosférica en grandes ciudades ha llevado a los gobiernos a explorar soluciones cada vez más sofisticadas —y polémicas— para mitigar sus efectos. Entre ellas, la siembra de nubes ha reaparecido como una alternativa tecnológica que promete inducir lluvias artificiales capaces de “limpiar” el aire en episodios críticos de smog, especialmente en contextos urbanos con severos problemas de calidad del aire.

El caso reciente de Nueva Delhi, donde autoridades locales recurrieron a esta técnica durante uno de los picos más graves de contaminación, reabrió el debate sobre la efectividad real de la siembra de nubes como herramienta ambiental. Para quienes trabajan en responsabilidad social, sostenibilidad y políticas públicas, la pregunta es clave: ¿se trata de una medida de emergencia con base científica o de una distracción frente a soluciones estructurales más urgentes?

¿Qué es la siembra de nubes y cómo funciona?

La siembra de nubes es una técnica de modificación climática desarrollada hace casi ocho décadas, cuyo objetivo es aumentar la precipitación a partir de nubes ya existentes. No crea nubes nuevas, sino que introduce partículas específicas que favorecen la condensación del vapor de agua presente en la atmósfera.

Estas partículas, conocidas como núcleos de condensación de nubes, suelen incluir compuestos como yoduro de plata, sal común o sal de roca, dependiendo de la temperatura y características de la nube. Al dispersarse desde aeronaves o dispositivos terrestres, buscan acelerar el proceso natural de formación de gotas de lluvia.

Sin embargo, la técnica depende de condiciones atmosféricas muy específicas. Sin humedad suficiente —generalmente superior al 50 %—, la siembra de nubes no produce precipitación alguna. Este límite físico es central para entender por qué su aplicación como solución a la contaminación es tan controvertida.

En el experimento realizado en Nueva Delhi, por ejemplo, el contenido de humedad era inferior al 15 %. Aun así, los investigadores avanzaron con la prueba para recopilar datos sobre posibles efectos indirectos, como aumentos de humedad o reducciones marginales de partículas contaminantes.

siembra de nubes

¿Puede la siembra de nubes reducir la contaminación del aire?

Los resultados del experimento en Delhi fueron, cuando menos, ambiguos. El Instituto Indio de Tecnología de Kanpur reportó una reducción del 6 al 10 % en partículas contaminantes, aun sin lluvia. No obstante, esta afirmación fue cuestionada por múltiples expertos que señalan la falta de evidencia concluyente.

Investigadores del Instituto Indio de Tecnología de Delhi calificaron la iniciativa como “otro truco” comparable a soluciones tecnológicas fallidas, como las torres de smog. Desde su perspectiva, cualquier mejora observada es menor, temporal y difícil de atribuir directamente a la siembra de nubes.

La científica climática Roxy Mathew Koll subraya que incluso cuando la técnica funciona, su impacto es efímero. En el mejor de los casos, puede generar una llovizna ligera que arrastra partículas durante unas horas, sin modificar las condiciones estructurales que provocan la acumulación de contaminantes.

Sachin Ghude, experto en química atmosférica, añade que para lograr una mejora sostenida en la calidad del aire, ciudades como Delhi necesitarían lluvias casi cada dos días. Dado que la nubosidad invernal ronda apenas el 20 %, sembrar nubes de forma consistente resulta prácticamente inviable.

siembra de nubes

Riesgos, costos y críticas desde la ciencia ambiental

Más allá de su efectividad limitada, la siembra de nubes plantea riesgos ambientales que rara vez se discuten en el debate público. El uso de yoduro de plata, aunque relativamente seguro en pequeñas cantidades, puede resultar tóxico para los ecosistemas acuáticos si se acumula con el tiempo.

Expertas como Thara Prabhakaran advierten que dispersar partículas adicionales en una atmósfera ya saturada de aerosoles y gases contaminantes podría generar interacciones químicas aún no comprendidas. Esto abre interrogantes sobre impactos secundarios no previstos.

También existe el riesgo de provocar precipitaciones excesivas o alterar patrones de lluvia en regiones cercanas al sitio de intervención. Se han documentado casos en los que zonas a sotavento experimentan aumentos inesperados de precipitación, complicando la evaluación de responsabilidades y efectos.

Finalmente, el costo de estos proyectos —millones de rupias en el caso de Delhi— ha generado críticas sobre el uso de recursos públicos en soluciones experimentales frente a la urgencia de políticas de control de emisiones probadas y de largo plazo.

¿Distracción tecnológica o solución real?

Uno de los principales señalamientos de la comunidad científica es que la promoción de la siembra de nubes como respuesta a la contaminación puede generar desinformación. Presentarla como “hito histórico” alimenta la ilusión de que la tecnología puede compensar décadas de emisiones descontroladas.

Este enfoque resulta problemático. Desvía la atención de medidas estructurales como la transición energética, el control del transporte motorizado, la regulación de la construcción y la sustitución de combustibles sólidos en los hogares.

Como recuerda Chandra Venkataraman, la evidencia internacional muestra que las reducciones significativas de contaminación dependen de atacar las fuentes de emisión. El caso de China, donde la sustitución de biomasa redujo drásticamente la exposición a contaminantes, es un ejemplo claro.

La siembra de nubes, en este contexto, puede entenderse solo como una medida de emergencia experimental, nunca como una política ambiental integral ni como sustituto de una gobernanza climática sólida.

siembra de nubes

Límites claros para una técnica controvertida

La experiencia de Nueva Delhi deja una lección relevante para gobiernos, empresas y profesionales de la sostenibilidad: la siembra de nubes no es una solución estructural a la contaminación del aire. Su efectividad es limitada, dependiente de condiciones específicas y, en el mejor de los casos, temporal.

Para quienes trabajan en responsabilidad social y ESG, el debate no debe centrarse en si la tecnología es innovadora, sino en si contribuye realmente al bienestar ambiental y social. Apostar por soluciones de alto impacto mediático pero bajo impacto real puede retrasar acciones urgentes y necesarias.

En última instancia, enfrentar la contaminación atmosférica exige políticas multisectoriales, inversión sostenida y decisiones incómodas sobre modelos de desarrollo. La ciencia es clara: no hay atajos tecnológicos que sustituyan la reducción directa de emisiones y una transformación profunda de los sistemas urbanos y energéticos.

Por qué el silencio corporativo también comunica (y puede dañar la reputación)

0

En un entorno donde la transparencia, la rendición de cuentas y la coherencia son valores cada vez más exigidos a las empresas, comunicar ya no es una opción: es una responsabilidad. Sin embargo, muchas organizaciones siguen creyendo que callar ante una crisis, una controversia social o una expectativa pública es una forma de proteger su reputación y “no echar leña al fuego”.

El problema es que el silencio corporativo nunca es neutro. En la era digital, donde la información circula en tiempo real y las audiencias interpretan activamente las acciones —y omisiones— de las marcas, no decir nada también envía un mensaje. Y ese mensaje, en muchos casos, puede ser más dañino que una respuesta imperfecta pero honesta.

5 formas en las que el silencio corporativo también comunica 

1. El silencio se interpreta como falta de responsabilidad

Cuando una empresa guarda silencio frente a un problema que la involucra directa o indirectamente, muchas audiencias interpretan esa ausencia de respuesta como una evasión de responsabilidades. No aclarar, no explicar y no asumir una postura suele percibirse como una forma de deslindarse del impacto causado.

Desde la óptica de la responsabilidad social, el silencio corporativo contradice principios básicos como la transparencia y la rendición de cuentas. Incluso cuando la empresa está “analizando la situación”, la falta de una comunicación mínima genera desconfianza y abre espacio a narrativas externas difíciles de controlar.

silencio corporativo

2. Refuerza la percepción de indiferencia social

En contextos de crisis sociales, ambientales o laborales, callar puede interpretarse como indiferencia. Las personas no solo esperan que las marcas vendan productos o servicios, sino que comprendan el entorno en el que operan y el impacto que generan.

El silencio corporativo frente a temas sensibles —como derechos humanos, equidad de género o impactos ambientales— puede posicionar a la empresa como desconectada de la realidad social. Esto es especialmente crítico para organizaciones que han construido un discurso de sostenibilidad o propósito.

3. Permite que otros controlen la narrativa

Cuando una empresa no comunica, alguien más lo hace por ella. Medios, activistas, exempleados o usuarios en redes sociales llenan el vacío informativo con interpretaciones, filtraciones o suposiciones que pueden no ser precisas, pero sí muy influyentes.

En este sentido, el silencio corporativo no evita la conversación pública, solo cede el control del relato. Recuperar la confianza después de que una narrativa negativa se consolida suele ser mucho más costoso que comunicar de forma oportuna y estratégica desde el inicio.

silencio corporativo

4. Debilita la coherencia entre discurso y acción

Muchas empresas cuentan con códigos de ética, políticas ESG y compromisos públicos ambiciosos. Sin embargo, cuando enfrentan una situación que pone a prueba esos compromisos y optan por no decir nada, la incoherencia se vuelve evidente.

El silencio corporativo actúa como una grieta entre lo que la empresa dice que es y lo que demuestra ser en la práctica. Para inversionistas, colaboradores y consumidores informados, esta falta de congruencia es una señal de alerta reputacional.

5. Erosiona la confianza a largo plazo

La confianza no se pierde solo por cometer errores, sino por la forma en que se gestionan. Las empresas que comunican de manera clara, aun en escenarios complejos, suelen ser percibidas como más confiables que aquellas que eligen callar.

A largo plazo, el silencio corporativo puede generar una reputación de opacidad, lo que afecta la relación con grupos de interés clave. Una vez que la confianza se erosiona, recuperarla requiere mucho más que campañas de comunicación o mensajes correctivos.

silencio corporativo

El silencio corporativo en la era de la hipertransparencia

Hoy, las empresas operan bajo un escrutinio constante. Redes sociales, periodismo de datos y marcos regulatorios más estrictos han reducido drásticamente los márgenes para “esperar a que pase la tormenta”. El silencio corporativo ya no es invisible: es rastreable, comentado y evaluado.

Además, las nuevas generaciones de consumidores y colaboradores esperan posturas claras. No necesariamente perfección, pero sí honestidad, empatía y disposición al diálogo. En este contexto, callar puede ser interpretado como una estrategia defensiva propia de modelos empresariales del pasado.

Desde una perspectiva estratégica, comunicar no significa reaccionar impulsivamente ni emitir mensajes vacíos. Significa reconocer el contexto, explicar procesos, marcar tiempos y demostrar que la empresa comprende su rol social. Incluso un “estamos investigando y volveremos con información” comunica más que el silencio absoluto.

Comunicar también es una forma de responsabilidad

El silencio corporativo puede parecer, en el corto plazo, una forma de evitar riesgos. Sin embargo, en la práctica, suele amplificarlos. Callar comunica distancia, falta de compromiso y, en algunos casos, desinterés por los impactos generados.

Para las empresas que buscan construir reputaciones sólidas y sostenibles, entender que toda omisión comunica es fundamental. La comunicación responsable no elimina los problemas, pero sí puede contener el daño y fortalecer la credibilidad.

La clave no está en hablar por hablar, sino en hacerlo con propósito, claridad y coherencia. En un entorno donde la reputación se construye tanto con acciones como con palabras, gestionar adecuadamente el silencio corporativo es tan importante como definir qué se dice y cómo se dice.

En última instancia, las empresas que entienden esto no solo protegen su reputación: fortalecen su legitimidad social en un mundo que exige cada vez más coherencia entre lo que se promete y lo que se hace.

Tres voluntariados de Grupo Educación que se convirtieron en ejemplos a seguir

En Grupo Educación creen que la responsabilidad social se construye a partir de acciones que reflejan sus valores y fortalecen el vínculo con las comunidades. A través del voluntariado corporativo, sus colaboradores y colaboradoras participan activamente en iniciativas que generan impacto social y promueven una cultura de solidaridad y compromiso.

Durante 2024, impulsaron distintas acciones de voluntariado enfocadas en el bienestar de la niñez y el fortalecimiento comunitario.

1. Casa Hogar Casa de las Mercedes

En el marco del Día Internacional de la Mujer, 17 colaboradoras y 4 consejeras participaron en actividades recreativas y mensajes de empoderamiento dirigidos a 55 niñas en situación de vulnerabilidad. Además, se realizó una donación en especie con alimentos, productos de limpieza e higiene personal, contribuyendo a cubrir necesidades básicas y apoyar la labor cotidiana de la institución.

2. Brincando por ti

En 2024, 33 colaboradores se sumaron a este voluntariado mediante un reto de brincos de cuerda para recaudar fondos a favor de la Casa Hogar Asilo Primavera. La iniciativa permitió sensibilizar sobre la importancia del esfuerzo colectivo, impactó a 43 niñas y niños y logró recaudar $33,342 pesos destinados a su bienestar.

3. Mochilas con causa

En octubre de 2024, llevaron a cabo este voluntariado en la Casa Hogar Asilo Primavera, donde entregaron mochilas a niñas y niños como apoyo a su desarrollo académico. La jornada incluyó actividades de convivencia que fortalecieron los vínculos emocionales y el sentido de comunidad.

En Grupo Educación están convencidos de que el voluntariado fortalece su cultura organizacional y contribuye a la construcción de entornos más solidarios, justos y comprometidos con el bienestar social.

Mexicanas destacan entre las 100 mejores fundadoras del premio Aurora Tech de inDrive

0

Las mujeres emprendedoras en México se encuentran incursionando cada vez más dentro del ámbito empresarial. Aun así, es bien sabido que la brecha de género persiste y se requieren esfuerzos de apoyo para que las mujeres no solamente emprendan, sino que sus negocios sean sostenibles en el largo plazo.

Conscientes de la urgencia por hacer equipo con las emprendedoras en el ámbito tecnológico, así como la adopción de herramientas digitales que impulsen la educación, crecimiento y desarrollo e estas compañías en México y Latinoamérica, Aurora Tech, el premio global impulsado por inDrive presentó su lista de las 100 fundadoras más prometedoras de 2026. Esta presea tiene por objetivo impulsar a fundadoras tecnológicas de mercados emergentes.

En esta edición del Aurora Tech, 8 mexicanas se posicionaron entre las 100 fundadoras: Anaís Cisneros con Amela, que brinda tutoría personalizada a través de una plataforma tecnológica; Belén Espinosa con Prueba mi Ride, que impulsa la movilidad sostenible; Jazmín Anouna con La floración, que impulsa el trabajo colaborativo en comunidades a través de la IA; Jeanne Solofrizzo con BuscoRoomies, que promueve la vivienda segura a través de programas creados con IA; Karina Schwartzman con Colectivo SEED, que impulsa la construcción sostenible; María Román con Reserva, que desarrolla herramientas de gestión empresarial digital; Patricia Florencia con Pilou, que impulsa la gestión de riqueza con IA, y Regina Paredes Gorostieta Jiménez con Muevetex, que impulsa la movilidad eficiente con tecnología geoespacial.

La edición 2026 del premio registró un récord de 3.400 postulaciones de 127 países, frente a 2,018 candidaturas de 116 países el año pasado. Las solicitudes provinieron principalmente de Nigeria, Kazajistán, Kenia, Colombia, Egipto, Brasil, India, Chile, Pakistán y México, lo que confirma el crecimiento y alcance global de la innovación liderada por mujeres.

Aurora Tech de inDrive

Emprendimientos con enfoque de impacto social

Las fundadoras trabajan en campos muy diversos, desde bienestar y longevidad hasta plataformas médicas digitales y tecnología deportiva, pero todas comparten una misma intención: crear soluciones reales para necesidades cotidianas en sus comunidades. En los países con mayor participación, la IA se ha vuelto una herramienta clave en muchos de estos proyectos, y cada vez más emprendedoras conectan su trabajo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, mostrando una evolución hacia iniciativas con un impacto social más profundo.

En cuanto a capital, en América Latina el monto promedio solicitado por startups en etapa temprana se mantuvo por debajo de USD 1 millón: Colombia reportó alrededor de USD 620 mil, México cerca de USD 500 mil, Chile casi USD 400 mil y Perú entre USD 300 mil y 340 mil, para escalar sus respectivas empresas.

“De entre más de 3,400 solicitudes, nuestro Top 100 representa al 3% superior, fundadoras verdaderamente excepcionales. Están creando empresas comercialmente potentes y que definen categorías, capaces de resolver problemas reales a los que se enfrentan sus comunidades y mercados. Estamos encantadas de que hayan decidido presentar su candidatura y orgullosas de destacar su impacto”, mencionó Isabella Ghassemi-Smith, Directora del Aurora Tech Award.

Las finalistas se anunciarán en febrero de 2026 y las ganadoras serán reconocidas en una ceremonia global a finales del mismo año. Además del reconocimiento internacional, las emprendedoras seleccionadas podrán acceder a premios en efectivo —incluyendo US $50,000 para el primer lugar, US $20,000 para el segundo y US $15,000 para el tercero— así como a mentorías especializadas, visibilidad global y acceso a una red internacional de inversionistas y aliados estratégicos. Para consultar la lista completa, ingresa al siguiente enlace.

Ciencia e innovación, claves para redefinir el futuro de la alimentación: coinciden expertos en el FoodTech Evolution

0

En un contexto de retos globales como el cambio climático, la escasez de recursos y la creciente demanda de productos saludables y accesibles, es fundamental generar conocimiento que permita diseñar alimentos más seguros, nutritivos y sostenibles, y que a la vez respondan a las necesidades sociales, ambientales y de salud. Por ello, la alimentación del futuro requiere soluciones basadas en evidencia científica, innovación tecnológica y colaboración interdisciplinaria, así lo destacaron especialistas durante el VIII Congreso de Ingeniería en Alimentos: FoodTech Evolution, organizado por la Universidad Iberoamericana.

La investigación científica y la innovación en la industria alimentaria impulsan la transformación de los alimentos, desde nuevas técnicas de procesamiento y conservación, hasta la formulación de productos más funcionales y de mayor calidad nutricional. Estos avances contribuyen a reducir desperdicios, prolongar la vida útil de los alimentos y garantizar su disponibilidad, fortaleciendo la seguridad alimentaria y ampliando el acceso a opciones seguras y nutritivas para más personas.

Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), más de un tercio de los alimentos producidos a nivel mundial nunca se consumen, lo que representa una pérdida de recursos naturales, económicos y humanos sin precedente. Además, los recursos del planeta se están utilizando 80% más rápido de lo que pueden regenerarse, lo que subraya la urgencia de transformar los sistemas alimentarios hacia modelos más eficientes y sostenibles, donde la ciencia y la tecnología de alimentos ocupan un papel central.

“Espacios como el FoodTech Evolution cobran una relevancia especial ya que más allá de ser un evento académico, el Congreso representa una plataforma de reflexión y colaboración entre estudiantes, investigadores y líderes del sector comprometidos con transformar los sistemas alimentarios desde una perspectiva sostenible, inclusiva e innovadora”, señaló Alejandra Cantoral, académica de la Ibero, quien participó en la mesa Procesamiento de alimentos y salud: Evidencias y controversias sobre los ultraprocesados, de este octavo congreso.

FoodTech Evolution

A lo largo de conferencias, talleres y paneles, se abordaron temas como el procesamiento inteligente de alimentos, reformulación de productos, trazabilidad, economía circular y equidad en la cadena alimentaria, todos ellos esenciales para construir sistemas alimentarios más resilientes. En el caso del procesamiento, por ejemplo, se destacó que, apoyado en la ciencia, es un aliado estratégico del futuro alimentario al permitir optimizar recursos, mantener la calidad nutricional y funcionalidad de los productos, y ofrecer soluciones convenientes sin comprometer la seguridad ni la sostenibilidad.

Además, durante el evento se destacó la importancia de tomar decisiones de consumo basadas en evidencia científica, evitando interpretaciones simplistas o estigmatizantes de ciertos alimentos o ingredientes. Y es que fomentar un consumo informado fortalece la confianza de la sociedad en los procesos, productos y profesionales que conforman el sistema alimentario, y permite que la innovación y la ciencia tengan un impacto real en la vida cotidiana de los consumidores.

“Tenemos que hablar con los alumnos, ellos son el futuro de esta profesión que combatirá el hambre. Debemos olvidar la palabra de ultraprocesados. Los alimentos son crudos, procesados (y todos procesamos nuestros alimentos en nuestras casas, en nuestras cocinas, básicamente todos) o industrializados, porque salen de una fábrica. Lo que debe saber el consumidor es que todos los alimentos disponibles son seguros para su consumo, en lo que debemos enfocarnos en todo caso es en su perfil nutricional”, destacó Márcia Terra, miembro del Consejo de la National Association for Diabetes Care, ANAD por sus siglas en inglés y experta en Nutrición.

Por su parte, Adriana Quintero, nutrióloga especializada en inocuidad y ciencia de alimentos, ex consultora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aseguró que los aditivos tienen una funcionalidad, sin embargo, el término de ultraprocesados es impreciso, por lo que deberíamos centrarnos en la composición del alimento, independientemente de dónde o cómo fue procesado. “El término ha sido incorrecto, y puede llevar interpretaciones erróneas o estigmatizantes, lo que puede generar confusión en la calidad alimentaria y desalentar el uso de tecnologías que mejoren la calidad de los alimentos”.

Así, la colaboración entre academia, industria y comunidad, junto con espacios de diálogo como el FoodTech Evolution, demuestra que reunir distintas perspectivas es clave para generar debate, aprendizaje y creación de soluciones que impulsen un futuro alimentario más sostenible, saludable y accesible para las próximas generaciones.

Impactan Eco Jornadas de LTH a más de 300 mil personas en 2025

0

Durante este año, la marca de baterías automotrices LTH reafirmó su compromiso con la responsabilidad social y la sostenibilidad a través las Eco Jornadas, programa de educación ambiental que a través de talleres, dinámicas y pláticas interactivas buscan generar conciencia en el cuidado del planeta, registrando uno de los cierres más sólidos desde su creación. A lo largo de 2025, la iniciativa integró educación ambiental, participación comunitaria y fortalecimiento del negocio, consolidándose como una plataforma de impacto integral en México y Centroamérica.

En territorio nacional, las Eco Jornadas superaron los 263 mil participantes, lo que representa un crecimiento del 22% frente al ejercicio anterior. Este avance refleja la expansión constante del programa y una mayor cercanía con comunidades, escuelas y distribuidores, aliados estratégicos clave para amplificar estos resultados.

Uno de los logros más destacados de 2025 fue el fortalecimiento del modelo uno a uno con distribuidores, que amplió su operación de ocho a 12 centros activos y alcanzó a 6 mil participantes, logrando un crecimiento de 50%. A nivel nacional se alcanzó presencia en más de 25 ciudades del país, mientras que la participación en proyectos culturales como el Festival Papirolas y Cumbre Tajín, impactaron a 11 mil asistentes, creciendo un 57% respecto a 2024. Por otro lado, en Centroamérica, las Eco Jornadas alcanzaron a 25 mil personas (un incremento del 37.5%) con operaciones en Costa Rica, Guatemala, Honduras y República Dominicana.

Eco Jornadas de LTH

Desde su lanzamiento en 2010, las Eco Jornadas han beneficiado directamente a más de 1.7 millones de personas -principalmente a niños de primaria- y han generado un impacto indirecto superior a los 7 millones. Cabe destacar que, en el periodo comprendido entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, el programa alcanzó su máximo registro histórico anual al beneficiar alrededor de 300,000 personas, reafirmando su relevancia como una iniciativa de largo plazo con resultados exponenciales.

Con estas acciones, la marca LTH posiciona a las Eco Jornadas como una iniciativa regional líder que impulsa la educación ambiental, el uso responsable de los recursos y la participación ciudadana activa.

Residuos electrónicos: la realidad del basurero silencioso de México

0

México se encuentra entre los diez países con mayor generación de residuos electrónicos a nivel mundial, un fenómeno derivado del alto consumo de dispositivos por tendencias donde el avance de la tecnología y el contar con dispositivos de última generación son primordiales. Este volumen de desechos, conocido también como el e-waste, presenta serios desafíos ambientales y económicos alrededor del mundo.

La cantidad de residuos electrónicos generados anualmente en el país es significativa. Los datos más recientes de informes como el Observatorio Internacional sobre Residuos Electrónicos de la ONU, indican que en 2022 México produjo aproximadamente 1.5 millones de toneladas de basura electrónica, es decir, el equivalente a llenar cinco o hasta seis veces la capacidad del Estadio Azteca. Por ende, a nivel individual, cada ciudadano mexicano genera cerca de 12 kilogramos de residuos electrónicos anualmente. Mientras que únicamente para la Ciudad de México, esta cifra que se proyecta es de 320 toneladas por día y 12.6 kg por persona de forma anual.

La composición de estos residuos abarca una amplia gama de productos, siendo los más comunes: equipos de cómputo de escritorio y portátiles; smartphones, tabletas, pantallas y monitores; así como electrodomésticos de diferentes tamaños como refrigeradores, lavadoras, hornos de microondas y otros aparatos de cocina.

El manejo de los residuos electrónicos también muestra un amplio margen de mejora en la región de América Latina, donde el porcentaje de residuos electrónicos que se recupera formalmente es muy bajo, llegando a niveles cercanos al 3%. Específicamente en México, la tasa de reciclaje formal oscila entre el 4% y el 10% del total generado. El remanente se dirige a rellenos sanitarios o circuitos informales, donde se extraen materiales de valor, liberando metales pesados altamente tóxicos como plomo y mercurio, lo que representa un riesgo para la salud y el medio ambiente.

Residuos electrónicos

De acuerdo con estimaciones del mismo informe, si se mantiene el ritmo acelerado de generación de residuos como hasta ahora, en 2030 se generarán a nivel mundial cerca de 82 mil millones de kilogramos de residuos electrónicos. Por ello, la economía circular ofrece alternativas basadas en la reutilización y reacondicionamiento de los dispositivos para minimizar este impacto.

Empresas como Reducto, startup mexicana de tecnología circular, demuestran que la extensión de la vida útil de los dispositivos puede ser una estrategia efectiva para mitigar el daño medioambiental de la industria, por medio de un modelo de negocio basado en el reacondicionamiento certificado de equipos premium como smartphones y tabletas priorizando la reducción de los desechos electrónicos al ofrecer equipos reacondicionados con garantía y trazabilidad en su plataforma web y aplicación móvil.

El impacto ambiental de la estrategia es tangible. Al año, se producen cerca de 30 millones de smartphones en el mundo que generan emisiones equivalentes a 150 mil automóviles y consumen el agua de 900 mil albercas olímpicas. Reutilizar un dispositivo, por el contrario, genera un ahorro aproximado de 15 mil litros de agua y un 87% del uso de materiales crudos, además de evitar entre el 70% y el 85% de las emisiones de dióxido de carbono que se generarían al fabricar un equipo nuevo.

Residuos electrónicos

Estrategias Personales para Reducir el E-Waste

La mitigación de este problema también requiere un cambio en el comportamiento del consumidor. Reducto recomienda la aplicación de hábitos enfocados en prolongar la vida útil de la tecnología y asegurar su disposición final formal:

●        Consumo Responsable: Evitar el consumo impulsivo y evaluar si la compra de un nuevo dispositivo es una necesidad real, optando por la calidad y durabilidad

●        Priorizar la Reparación: Optar por reemplazar o reparar componentes dañados (como baterías o pantallas) antes de desechar el dispositivo completo

●        Cuidado Diario: Implementar acciones para mantener la funcionalidad de los equipos, como evitar el sobrecalentamiento, usar protectores contra sobretensiones, y apagar los equipos regularmente

●        Elegir Reutilización o Donación: Dar una segunda vida al equipo, bien sea a través de la venta a empresas de reacondicionamiento como Reducto, o donándolo a escuelas o albergues

●        Disposición Adecuada: Cuando el equipo ya no es funcional, debe entregarse en programas oficiales de acopio o en los programas de devolución que ofrecen los fabricantes, en lugar de tirarlos a la basura común.

Para conocer más información acerca de los productos, servicios y procesos de recompra y reacondicionamiento de Reducto, visita su página web reducto.mx, descarga la app de Reducto para iOS, y consulta sus redes sociales en Instagram Reducto MX y LinkedIn Reducto

Encuentra más fotografías aquí

5 tecnologías limpias que marcaron la agenda sostenible en 2025

0

El 2025 será recordado como un año de contrastes en la agenda climática. Mientras el debate político internacional mostró señales de fatiga —con acuerdos debilitados y una retórica más moderada—, la innovación tecnológica siguió avanzando con una lógica propia, más ligada a la eficiencia, la competitividad y la viabilidad económica que al discurso.

En ese contexto, la conversación sobre sostenibilidad se desplazó del “qué deberíamos hacer” al “qué ya funciona”. Lejos de promesas futuristas, varias soluciones demostraron que la transición puede acelerarse cuando la tecnología madura y encuentra incentivos reales para escalar. Así, las tecnologías limpias en 2025 se convirtieron en un termómetro claro de hacia dónde se está moviendo la acción climática en los hechos.

5 tecnologías limpias en 2025:

1. La inteligencia artificial como aliada energética

De acuerdo con un artículo de edie, la inteligencia artificial dejó de ser solo una promesa digital para convertirse en un factor estructural del sistema energético. El crecimiento acelerado de los centros de datos elevó la preocupación por su consumo eléctrico, que hoy crece varias veces más rápido que la demanda global promedio. Sin embargo, este reto también abrió la puerta a una nueva generación de eficiencias.

Durante 2025, la IA se utilizó para optimizar el diseño, la operación y la gestión energética de estas infraestructuras críticas. Desde plataformas de control inteligente hasta software capaz de reducir picos de consumo, la innovación se enfocó en hacer más con menos energía, no solo en consumir más.

Al mismo tiempo, la presión sobre la red impulsó inversiones en fuentes como la geotermia avanzada y la energía nuclear de nueva generación. La lección fue clara: la digitalización puede tensionar al sistema, pero también ofrecer herramientas clave para descarbonizarlo.

 tecnologías limpias

2. El dominio silencioso de la energía solar

La energía solar confirmó su papel como columna vertebral de la transición energética. En 2025, las nuevas instalaciones crecieron a un ritmo sin precedentes, impulsadas principalmente por Asia, mientras Europa consolidó capacidades ya existentes y enfrentó nuevos retos regulatorios y de planeación.

Más allá de los megavatios instalados, la innovación se concentró en destrabar cuellos de botella. Nuevos modelos de financiamiento facilitaron el acceso a sistemas solares para hogares y empresas, mientras herramientas digitales redujeron tiempos y costos en proyectos a escala de red.

En el plano tecnológico, las células solares de perovskita marcaron un hito al mejorar la eficiencia de los paneles tándem. Este avance confirmó que incluso una tecnología madura sigue teniendo margen para evolucionar y aportar más valor climático por cada metro cuadrado instalado.

3. Baterías más baratas: el acelerador de la transición energética

Las baterías protagonizaron uno de los avances más estratégicos del año: la caída sostenida de sus costos. En 2025, los precios de las baterías de ion-litio alcanzaron mínimos históricos, haciendo más accesible tanto la movilidad eléctrica como el almacenamiento de energía renovable.

Este abaratamiento fortaleció la capacidad de integrar fuentes intermitentes como la solar y la eólica, reduciendo la dependencia de respaldos fósiles. Además, permitió el despliegue de sistemas de almacenamiento a gran escala, fundamentales para la estabilidad de la red.

En paralelo, surgieron innovaciones en nuevas químicas y formatos, desde baterías de flujo a base de agua hasta microrredes móviles. El mensaje fue contundente: sin almacenamiento asequible, no hay transición energética viable.

 tecnologías limpias

4. Biocarbón: una solución climática subestimada

El biocarbón pasó de ser una tecnología de nicho a ganar mayor legitimidad científica. Estudios recientes demostraron que su capacidad de almacenar carbono de forma estable había sido infravalorada en los modelos climáticos tradicionales, abriendo nuevas oportunidades para su escalamiento.

Producido a partir de residuos orgánicos, el biocarbón no solo evita emisiones asociadas a la descomposición, sino que mejora la salud del suelo y puede integrarse en cadenas productivas existentes. Esta multifuncionalidad lo posicionó como una solución atractiva para sectores agrícolas e industriales.

Durante 2025, la innovación se centró en diversificar sus aplicaciones, desde materiales de construcción hasta empaques sostenibles. Más que una moda, el biocarbón confirmó su papel como tecnología madura con impacto climático tangible.

5. Marcos metalorgánicos: ciencia premiada con potencial climático

El reconocimiento con el Premio Nobel a los marcos metalorgánicos (MOF) puso en el radar público a un material con enorme potencial para la descarbonización. Su estructura altamente porosa permite capturar y liberar moléculas como CO₂ o hidrógeno con gran eficiencia.

Lo relevante en 2025 no fue solo el premio, sino la reducción de costos y el creciente interés industrial. Startups comenzaron a producir MOF en formatos más fáciles de integrar en procesos existentes, acercando esta tecnología del laboratorio al mercado.

Las aplicaciones en captura de carbono y almacenamiento energético posicionaron a los MOF como una de las apuestas más prometedoras a mediano plazo. Un recordatorio de que la ciencia básica sigue siendo clave para resolver desafíos sistémicos.

Las historias que marcaron el año muestran que la transición climática no avanza de manera uniforme, pero sí constante. Mientras algunos sectores enfrentan estancamientos políticos o regulatorios, la innovación tecnológica sigue encontrando caminos para escalar soluciones que ya son competitivas.

En conjunto, estas cinco experiencias reflejan el verdadero pulso de las tecnologías limpias en 2025: menos discursos grandilocuentes y más avances concretos. El reto ahora no es imaginar el futuro, sino acelerar la implementación de lo que ya sabemos que funciona.

Más vuelos, más poder… ¿y más responsabilidad?

0

Lo que revela el nacimiento de Grupo Más Vuelos desde la lupa ESG

El anuncio del 18 de diciembre de 2025 marcó un punto de inflexión en la aviación mexicana. Volaris y VivaAerobus acordaron conformar Grupo Más Vuelos, un holding que concentrará cerca del 70% del mercado doméstico de pasajeros. La operación, descrita como una “fusión entre iguales”, mantiene marcas y operaciones independientes, pero integra estructuras corporativas para ganar escala en un sector presionado por altos costos de flota, combustible y cadena de suministro.

Desde una perspectiva financiera y operativa, la lógica es clara. En un entorno de márgenes estrechos y alta volatilidad, crecer en escala es una estrategia defensiva. La pregunta relevante, desde una óptica de sostenibilidad, responsabilidad social y criterios ESG, no es si la integración tiene sentido económico, sino qué implica ese nuevo tamaño para la forma en que el grupo deberá ser observado y evaluado.

Una nueva escala cambia las reglas del juego

La creación de un holding de esta magnitud no es neutra desde el punto de vista de la gestión responsable. La escala transforma las expectativas. Un actor que concentra una porción tan relevante del mercado deja de ser solo un competidor eficiente y se convierte en un jugador sistémico, con impactos amplificados en lo ambiental, lo social y lo reputacional.

Desde la lupa ESG, la arquitectura corporativa abre posibilidades que antes no existían: un marco único de políticas en ética, anticorrupción, derechos humanos, protección de datos personales y cumplimiento; una gobernanza más robusta mediante comités transversales de riesgos, sostenibilidad, ciberseguridad o auditoría; y una mayor capacidad para ordenar, medir y reportar riesgos no financieros de manera consolidada.

En lo ambiental, la escala permite decisiones coordinadas sobre flota —ambas aerolíneas operan aviones Airbus de nueva generación—, una aproximación más estructurada al uso de combustibles sostenibles de aviación (SAF) y una gestión más consistente de las emisiones. También habilita mejores sistemas de medición, indispensables para avanzar hacia reportes que integren Scopes 1, 2 y, eventualmente, 3.

En la dimensión social y de gobernanza, el nuevo tamaño del grupo amplifica su relación con reguladores, inversionistas, aeropuertos, proveedores y comunidades, al tiempo que eleva las expectativas sobre cómo gestiona información sensible, como los datos personales de millones de pasajeros en un entorno cada vez más digitalizado.

Grupo Más Vuelos

Conviene subrayarlo desde ahora: la estructura lo permite, pero no lo garantiza.

Lo que hoy se comunica… y lo que queda implícito

Las declaraciones públicas de los presidentes de ambas aerolíneas ayudan a entender con claridad el punto de partida del nuevo grupo. El énfasis está puesto en crecimiento, precios bajos, eficiencia operativa y expansión de la conectividad.

Enrique Beltranena, presidente y CEO de Volaris, señaló que la formación del holding permitirá impulsar el crecimiento de la aviación en México “en línea con el modelo de precios bajos y vuelos punto a punto”. En el mismo sentido, Juan Carlos Zuazua, presidente y CEO de VivaAerobus, destacó la posibilidad de ofrecer tarifas ultrabajas y mayor conectividad, con beneficios para pasajeros, economías y comunidades locales.

Leídas desde una óptica ESG, estas declaraciones son consistentes con el momento del sector y con la naturaleza de la decisión. También muestran con claridad lo que hoy no está en el centro del discurso. La sostenibilidad, la gobernanza ASG, los compromisos ambientales consolidados o la gestión de riesgos no financieros aparecen de forma implícita —como condiciones para que la eficiencia funcione—, pero no como ejes estratégicos explícitos del nuevo holding.

La decisión de mantener marcas separadas refuerza esta lectura: sugiere autonomía operativa y una baja urgencia por armonizar políticas sociales, ambientales o de gobernanza en el corto plazo. No es que los criterios de gestión responsable estén ausentes; no ocupan hoy el centro de la narrativa.

Grupo Más Vuelos

El verdadero riesgo: crecer sin elevar el estándar

Aquí es donde el análisis ESG deja de ser narrativo y se vuelve estructural.
Un holding que concentra cerca del 70% del mercado doméstico no solo gana escala: asume un rol sistémico dentro del sector. Eso cambia la naturaleza del riesgo.

El primer impacto no es reputacional, sino regulatorio y operativo. A mayor concentración, mayor escrutinio de autoridades, mayor sensibilidad ante fallas de servicio, mayor exigencia en cumplimiento normativo y menor margen de error. Decisiones que antes afectaban a una aerolínea ahora pueden afectar al funcionamiento del mercado completo.

En paralelo, emergen riesgos financieros y de acceso a capital. Inversionistas institucionales y acreedores con criterios ESG no observan solo indicadores ambientales o sociales aislados, sino la capacidad de gobernar riesgos no financieros en organizaciones complejas. Una integración que no eleva su estándar de gobernanza, control interno y gestión de datos puede enfrentar mayores costos de financiamiento, restricciones o exclusiones silenciosas.

En lo ambiental, el riesgo es igualmente estructural. En una industria intensiva en emisiones, la escala amplifica la huella climática y reduce la tolerancia a estrategias fragmentadas. Sin una visión consolidada de flota, combustibles sostenibles y reducción de emisiones, el crecimiento deja de ser ventaja y se convierte en pasivo frente a reguladores, mercados y alianzas internacionales.

Y en la dimensión digital y social, la concentración eleva exponencialmente la exposición. Millones de pasajeros, bases de datos integradas, sistemas interconectados y relaciones laborales más complejas hacen que las brechas de ciberseguridad, los conflictos laborales o las fallas operativas ya no sean incidentes, sino eventos de alto impacto sistémico.

Desde esta óptica, no elevar el estándar de gestión responsable al mismo ritmo que el crecimiento no es una omisión reputacional.
Es una decisión que incrementa riesgos estratégicos, operativos y financieros.

Qué habrá que observar a partir de ahora

Para quienes siguen la agenda ESG, el nacimiento de Grupo Más Vuelos obliga a cambiar el marco de observación. A partir de ahora, no bastará con revisar iniciativas aisladas o buenas prácticas por aerolínea; habrá que mirar decisiones estructurales a nivel holding.

Más que discursos, será clave observar si la integración se traduce en instancias reales de gobernanza capaces de gestionar riesgos sistémicos: comités con peso institucional, códigos de ética y políticas de protección de datos armonizadas, y mecanismos efectivos de supervisión. En el plano ambiental, el foco no estará solo en anuncios, sino en si el grupo define metas consolidadas en emisiones, flota y combustibles sostenibles, coherentes con su nueva huella y escala operativa.

Grupo Más Vuelos

La transparencia será otro termómetro crítico. Avanzar hacia reportes integrados y comparables dirá más sobre la madurez del grupo que cualquier mensaje aspiracional. Y, en la dimensión social, habrá que observar cómo se gestionan relaciones laborales, diversidad y experiencia del pasajero en un mercado altamente concentrado, donde el margen de error es cada vez menor.

Estas señales permitirán distinguir si el nuevo grupo entiende su tamaño como una responsabilidad estructural que exige elevar estándares, o simplemente como una ventaja competitiva que maximiza eficiencia sin asumir plenamente sus implicaciones.

Una lectura final desde Expok

Desde la redacción de ExpokNews, la integración entre Volaris y VivaAerobus no puede leerse únicamente como una jugada financiera exitosa. Marca el inicio de una etapa distinta para la aviación mexicana, en la que la escala deja de ser solo una ventaja competitiva y se convierte en una fuente de responsabilidades ampliadas.

El tamaño que hoy hace conveniente esta alianza también eleva el nivel de riesgo, de impacto y de expectativas sobre cómo se gobierna el negocio. En ese contexto, la gestión responsable deja de ser un atributo aspiracional y pasa a formar parte del permiso social para operar. Y ese permiso, a diferencia de las sinergias financieras, no se decreta: se construye —o se pierde— con decisiones consistentes y resultados verificables.

En un sector tan visible, tan regulado y tan expuesto como la aviación, crecer sin elevar el estándar de gestión responsable no es una omisión menor ni un problema de narrativa. Es un riesgo estratégico de primer orden. Y los riesgos que no se gestionan a tiempo, inevitablemente, terminan por materializarse.

¿Cuál es el costo invisible de no tener una estrategia ASG?

Durante años, muchas empresas trataron los temas ambientales, sociales y de gobernanza como un complemento reputacional. Algo deseable, pero no indispensable. Sin embargo, el contexto actual —marcado por crisis climáticas, presión regulatoria y expectativas sociales más altas— ha dejado claro que la sostenibilidad ya no es periférica, sino estructural. No verla así tiene consecuencias profundas.

El problema es que esos impactos no siempre se reflejan de inmediato en el estado de resultados. Son costos silenciosos que se acumulan en forma de riesgos, pérdida de confianza y decisiones mal informadas. Entender ese “costo invisible” es clave para cualquier organización que aspire a ser competitiva y resiliente en el largo plazo.

El riesgo que no aparece en los reportes financieros

Las organizaciones suelen medir lo que es tangible: ingresos, gastos, márgenes. Pero muchos riesgos críticos hoy se mueven fuera de esos indicadores tradicionales. Conflictos socioambientales, malas prácticas laborales o fallas de gobernanza pueden incubarse durante años antes de detonar una crisis.

Cuando estos riesgos se materializan, el impacto es abrupto: sanciones, cierres operativos, boicots o litigios. Lo costoso no es solo la multa o la pérdida puntual, sino el tiempo, la energía y el capital que se destinan a apagar incendios que pudieron prevenirse.

La ausencia de una estrategia ASG deja a la empresa reaccionando, no anticipando. Y en un entorno volátil, reaccionar siempre sale más caro que prevenir.

estrategia ASG

Decisiones estratégicas tomadas con información incompleta

La alta dirección toma decisiones basadas en datos. El problema surge cuando esos datos no incorporan variables sociales, ambientales o de gobernanza. Entonces, inversiones que parecen rentables en el corto plazo pueden convertirse en pasivos en el mediano.

Por ejemplo, expandirse a una región sin analizar el contexto social o hídrico puede generar conflictos comunitarios que frenen el proyecto. O depender de proveedores sin estándares laborales claros puede romper la cadena de valor ante cualquier auditoría externa.

Sin integrar estos factores, la planeación estratégica se vuelve miope. La empresa avanza, sí, pero sin ver todo el terreno que pisa.

Cuando la estrategia ASG no existe, la reputación paga el precio

La reputación corporativa no se construye con campañas, sino con coherencia. Hoy, stakeholders cada vez más informados —inversionistas, talento, consumidores— contrastan el discurso con la práctica. Y cuando encuentran inconsistencias, la confianza se erosiona rápidamente.

No contar con una narrativa clara y respaldada por acciones medibles deja a la empresa vulnerable a acusaciones de oportunismo o greenwashing. Incluso el silencio puede interpretarse como falta de compromiso o transparencia.

Reconstruir credibilidad es uno de los procesos más costosos que existen. Requiere tiempo, evidencia y, muchas veces, cambios estructurales que pudieron haberse implementado antes y con menor fricción.

estrategia ASG

Talento que se va y conocimiento que se pierde

Las nuevas generaciones de profesionales no solo buscan salario y prestaciones. Buscan propósito, coherencia y valores compartidos. Cuando una empresa no tiene una hoja de ruta clara en temas ASG, el mensaje implícito es que estos asuntos no son prioritarios.

Esto impacta directamente en la atracción y retención de talento clave. La rotación aumenta, el compromiso disminuye y se pierde conocimiento organizacional que no siempre es fácil de reemplazar.

El costo de volver a contratar, capacitar e integrar equipos es alto. Pero el costo de una cultura desconectada del contexto social es aún mayor.

El acceso al capital se vuelve más caro

El mundo financiero ha cambiado. Bancos, fondos e inversionistas institucionales incorporan criterios ASG en sus evaluaciones de riesgo. No hacerlo ya no es neutral: es una desventaja competitiva.

Las empresas sin una estrategia ASG sólida suelen enfrentar mayores tasas de financiamiento o, directamente, quedar fuera de ciertos portafolios. No por ideología, sino por gestión de riesgos.

Aquí el costo invisible se traduce en oportunidades perdidas: proyectos que no se financian, expansiones que se retrasan, crecimiento que se frena.

estrategia ASG

La desconexión con el entorno como riesgo sistémico

Ninguna empresa opera en el vacío. Todas dependen de ecosistemas sociales, ambientales e institucionales. Ignorar esa interdependencia es una forma de fragilidad estratégica.

Cuando una organización no entiende su impacto ni su dependencia del entorno, toma decisiones que pueden desestabilizar su propio modelo de negocio. Desde el uso insostenible de recursos hasta relaciones tensas con comunidades o autoridades.

Integrar la estrategia ASG permite leer el contexto, anticipar cambios y construir alianzas. No hacerlo es apostar por la inercia en un mundo que ya cambió.

Lo que no se ve también se paga

El mayor error es pensar que la falta de una estrategia ASG no tiene costo porque no aparece en una línea contable. En realidad, ese costo se distribuye en riesgos acumulados, decisiones deficientes, pérdida de confianza y menor capacidad de adaptación.

Las empresas que entienden esto dejan de ver la sostenibilidad como un “extra” y la integran como un eje estratégico. No por moda, sino por visión de largo plazo. Porque en el mundo actual, lo invisible también impacta… y suele hacerlo cuando ya es demasiado tarde.

De residuo a recurso: ECOCE y ADURO impulsan el acuerdo que podría cambiar el futuro del reciclaje en México

0

ECOCE, A.C. y Aduro Clean Technologies Inc., anunciaron la firma de un convenio de colaboración multianual enfocado en evaluar soluciones de reciclaje químico para empaques plásticos flexibles y mixtos en México, uno de los mayores retos ambientales del país y una prioridad estratégica para avanzar hacia una economía circular.

El acuerdo tiene como eje la evaluación conjunta de la Tecnología Hydrochemolytic™ (HCT), una plataforma química desarrollada por Aduro, empresa canadiense que permite transformar residuos plásticos complejos —difíciles de reciclar mediante procesos mecánicos tradicionales— en hidrocarburos líquidos de valor, aptos para reincorporarse como materia prima en la industria petroquímica y en la fabricación de nuevos plásticos.

Se estima que en México se generan entre seis y siete millones de toneladas de residuos plásticos al año, de los cuales cerca de 1.5 millones de toneladas corresponden a empaques plásticos flexibles, una categoría en rápido crecimiento que supera incluso el volumen de envases de PET. Por su composición multicapa, mixta y delgada, estos materiales suelen terminar en rellenos sanitarios, incineración o en el medio ambiente. La colaboración entre ECOCE y Aduro busca cambiar ese destino.

ECOCE y ADURO

“ECOCE se encuentra en el centro de la cadena de valor de envases en México, con empresas asociadas que también tienen presencia global, y Aduro está enfocada en desarrollar Hydrochemolytic™ Technology como una nueva ruta de reciclaje químico”, señaló Ofer Vicus, director ejecutivo de Aduro. “Al trabajar juntos con residuos reales de México, queremos explorar cómo esta tecnología puede complementar los sistemas existentes y abrir nuevas oportunidades de circularidad para el país”.

Como parte del convenio, ECOCE identificará, caracterizará y suministrará materiales representativos de empaques plásticos flexibles post-consumo provenientes de sus programas de sensibilización y acopio. Aduro, por su parte, realizará un programa estructurado de pruebas de la tecnología HCT —desde laboratorio hasta escala piloto— en sus instalaciones de desarrollo, evaluando procesabilidad, rendimientos, calidad de productos y posibles aplicaciones de los líquidos obtenidos.

La Tecnología Hydrochemolytic™ opera a temperaturas moderadas con catalizadores patentados que descomponen moléculas hidrocarbonadas complejas. Pruebas piloto independientes han demostrado que los aceites producidos a partir de residuos plásticos pueden utilizarse directamente como insumo en procesos industriales, con rendimientos comparables a materias primas fósiles convencionales, lo que abre la puerta a una verdadera circularidad del plástico.

ECOCE y ADURO

“ECOCE tiene más de dos décadas de experiencia coordinando la recuperación y el reciclaje de envases post-consumo en México, con avances notables en materiales como el PET”, afirmó Adrián Velasco, director de Empaques Plásticos Flexibles de ECOCE. “Hoy, los empaques flexibles son una de nuestras principales prioridades. Con esta colaboración buscamos evaluar una ruta adicional de reciclaje químico adaptada a las condiciones de México, que permita transformar materiales problemáticos en un recurso valioso para la economía circular”.

La colaboración iniciará formalmente en enero de 2026 y está estructurada como un programa multianual por fases, con evaluaciones periódicas para definir los siguientes pasos, siempre guiados por evidencia técnica y alineados con los objetivos de ambas organizaciones.

Con esta alianza, ECOCE y Aduro refuerzan el mensaje de que la economía circular no es solo una meta ambiental, sino una oportunidad de innovación, colaboración y desarrollo para México, capaz de transformar residuos complejos en nuevos recursos para el siglo XXI.

Otro retroceso: Trump desmantelará un centro vital para la ciencia del clima

0

La ciencia del clima ha avanzado históricamente en un terreno complejo, donde la evidencia empírica convive con debates políticos, económicos y culturales. En ese cruce, los centros de investigación han funcionado como anclas de certidumbre, aportando datos que permiten anticipar riesgos, diseñar políticas públicas y proteger a la población ante fenómenos extremos.

Por ello, el anuncio de la administración Trump de desmantelar una de las instituciones más reconocidas en ciencias atmosféricas no es un hecho menor. Se trata de una decisión que va más allá de una reestructura administrativa y que abre una conversación profunda sobre el papel de la ciencia, la responsabilidad del Estado y las consecuencias de subordinar el conocimiento a la ideología.

Un centro de investigación climática bajo ataque político

El Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR), con sede en Boulder, Colorado, fue señalado por la Casa Blanca como una fuente de “alarmismo climático”. Desde la Oficina de Gestión y Presupuesto, su director Russell Vought anunció que la institución sería desmantelada y puesta bajo revisión de la Fundación Nacional de Ciencias.

De acuerdo con The Guardian, el argumento oficial sostiene que algunas de sus actividades no son “vitales” y que ciertos proyectos responden a una agenda ideológica. Sin embargo, expertos han advertido que esta narrativa simplifica de forma peligrosa el trabajo científico que se desarrolla desde hace décadas en el NCAR.

La relevancia histórica del NCAR para la ciencia atmosférica

Durante años, el NCAR ha sido reconocido como una auténtica joya de la investigación científica estadounidense. Sus aportaciones han sido clave para comprender patrones climáticos complejos, desde ciclones tropicales hasta dinámicas atmosféricas que influyen en sequías e inundaciones.

Roger Pielke Jr., del American Enterprise Institute, ha sido enfático: cerrar o debilitar esta institución no fortalece la ciencia, la empobrece. Para un país que aspira a liderar la investigación atmosférica global, decisiones basadas en confrontación política resultan, como mínimo, contraproducentes.

Seguridad pública: la advertencia que no puede ignorarse

El gobernador de Colorado, Jared Polis, fue claro al señalar que el desmantelamiento pone en riesgo la seguridad pública. El trabajo del NCAR no se limita al cambio climático; sus datos alimentan sistemas de alerta temprana frente a incendios forestales, inundaciones y tormentas severas.

En un contexto de eventos extremos cada vez más frecuentes, debilitar la infraestructura científica equivale a reducir la capacidad de respuesta del Estado.

No se trata solo de ciencia, sino de vidas humanas, patrimonio y estabilidad social.

Un centro de investigación climática más allá del debate “woke”

La Casa Blanca ha acusado al NCAR de seguir una “dirección woke”, señalando proyectos como el programa Rising Voices, enfocado en ciencias indígenas y de la Tierra. Para la administración, estas iniciativas representan gastos innecesarios y desvíos ideológicos.

No obstante, para amplios sectores académicos, integrar enfoques inclusivos fortalece la ciencia al ampliar perspectivas y mejorar la calidad de los datos. Reducir este debate a etiquetas políticas invisibiliza el valor real de una investigación más diversa y contextualizada.

Recortes, precedentes y señales de alerta

El desmantelamiento del NCAR no ocurre en el vacío. Se suma a la propuesta de recortar 30% del presupuesto de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, afectando laboratorios clave para la predicción meteorológica y climática.

Este patrón de decisiones envía una señal clara: el conocimiento científico deja de ser prioridad cuando incomoda al discurso político. Para empresas, gobiernos locales y organizaciones sociales, este precedente incrementa la incertidumbre y complica la gestión de riesgos a largo plazo.

Cuando la ciencia se convierte en rehén

Lo que hoy ocurre con este centro de investigación climática es una advertencia sobre la fragilidad de las instituciones científicas frente a la polarización. Desmantelar capacidades técnicas no elimina los fenómenos que buscan comprenderse; solo deja a la sociedad menos preparada para enfrentarlos.

El caso plantea una reflexión urgente: la sostenibilidad, la prevención de riesgos y la protección de comunidades dependen de decisiones informadas. Defender la ciencia no es una postura ideológica, es un acto de responsabilidad colectiva frente al futuro.

Sextorsión en Instagram: ¿Meta falla en proteger a menores?

0

La historia de Murray Dewey no comienza con un delito, sino con una interacción cotidiana en redes sociales. Un adolescente que, como millones en el mundo, buscaba conexión, validación y pertenencia en una plataforma diseñada para fomentar el intercambio constante. Lo que parecía una conversación inocente terminó convirtiéndose en una cadena de amenazas que su entorno nunca alcanzó a dimensionar a tiempo.

En 2023, con apenas 16 años, Murray se quitó la vida tras ser víctima de un esquema de chantaje digital que lo colocó en una situación de miedo extremo. Hoy, sus padres han decidido llevar el caso ante la justicia estadounidense, no solo para buscar reparación, sino para abrir una discusión incómoda: ¿qué responsabilidad tienen las grandes plataformas cuando el diseño de sus servicios facilita daños irreversibles?

Un engaño que escaló rápidamente

De acuerdo con Aristegui Noticias, el adolescente, originario de Dunblane, Escocia, estuvo en contacto con un perfil que se presentaba como el de una joven de su edad. Tras compartir imágenes íntimas, la persona detrás de la cuenta reveló su verdadera intención: exigir dinero bajo la amenaza de difundir el material. El cambio fue abrupto y devastador.

Como ocurre en muchos de estos casos, el agresor operó desde el anonimato y con rapidez, explotando el miedo y la vergüenza. Murray enfrentó la presión en silencio, atrapado entre la humillación pública y la sensación de no tener salida, una carga emocional difícil de procesar incluso para un adulto.

Sextorsión en Instagram

Sextorsión en Instagram: una práctica en expansión

La sextorsión en Instagram no es un fenómeno aislado ni marginal. Organizaciones como Internet Watch Foundation y Childline han documentado un incremento del 72 % en víctimas en Reino Unido en apenas un año, con adolescentes y adultos jóvenes como principales objetivos.

Este tipo de chantaje se apoya en dinámicas propias de las redes sociales: mensajes directos, construcción acelerada de confianza y ausencia de fricción para compartir contenido. Cuando el daño se materializa, la respuesta institucional suele llegar tarde, si es que llega.

El camino legal contra Meta

Tras la muerte de su hijo, la familia Dewey inició un proceso legal contra Meta en el Tribunal Superior de Delaware, jurisdicción donde muchas tecnológicas declaran su sede. La demanda sostiene que la empresa no implementó medidas suficientes para prevenir este tipo de abusos ni para detectar patrones conocidos de depredación digital.

El Social Media Victims Law Center, que representa a los padres, busca una compensación económica, pero también un precedente. Su fundador, Matthew P. Bergman, fue contundente al señalar que la compañía habría priorizado métricas de interacción por encima de la seguridad infantil, pese a conocer los riesgos.

Hablar de sextorsión en Instagram implica también analizar cómo el diseño de la plataforma puede amplificar vulnerabilidades. Algoritmos que favorecen la conexión rápida, sistemas de mensajería privada poco supervisados y procesos de denuncia complejos crean un entorno fértil para el abuso.

Para las víctimas, cada notificación puede convertirse en una amenaza. Para los agresores, el bajo riesgo percibido y la escala global son incentivos claros. En ese desequilibrio, la tecnología deja de ser neutral y pasa a tener un rol activo en la experiencia de daño.

Sextorsión en Instagram

El testimonio de una madre y la dimensión humana

Más allá de los expedientes legales, la voz de la madre de Murray aporta una dimensión humana imposible de ignorar. En declaraciones a la BBC, afirmó que la familia está dispuesta a llegar tan lejos como sea necesario, porque “ya nos ha pasado lo peor que nos podía pasar”.

Sus palabras reflejan una convicción compartida por muchas familias afectadas: cuando la pérdida es absoluta, la lucha se transforma en una forma de protección para otros. El duelo se convierte en motor de exigencia pública.

La responsabilidad social que se espera de Meta

Meta enfrenta un desafío que va más allá del cumplimiento legal. Proteger a menores en entornos digitales implica anticipar riesgos, invertir en sistemas de detección proactiva y asumir que la seguridad debe ser un indicador clave de desempeño, no un costo reputacional.

La compañía también tiene la capacidad —y la obligación ética— de colaborar con organizaciones especializadas, autoridades y comunidades educativas para generar entornos digitales más seguros. La prevención, en estos casos, no es solo una buena práctica: es una forma concreta de salvar vidas.

El caso de Murray Dewey expone con crudeza los límites del discurso tecnológico cuando no se acompaña de responsabilidad. Las plataformas que median la vida social de millones de personas no pueden desentenderse de los impactos que generan, especialmente en poblaciones jóvenes y vulnerables.

Este caso plantea una pregunta central: ¿hasta dónde llega el deber de cuidado de una empresa digital? La respuesta no se resolverá solo en tribunales, sino en la capacidad colectiva de exigir que la innovación avance al mismo ritmo que la protección de la dignidad humana.

5 aprendizajes del año en COMUNAL

Por Aldo Farrugia

Este año confirmó algo que en COMUNAL creemos desde el inicio: el impacto no es un discurso, es una práctica constante. En un contexto retador para las organizaciones, las marcas y la sociedad civil, aprendimos que la colaboración, la claridad estratégica y la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace son más necesarias que nunca.

Hoy quiero compartir algunos aprendizajes del año y un resumen de lo que construimos en conjunto con aliados, empresas y organizaciones que creen en el bien común.

1. El impacto necesita método, no solo intención

Las causas importan, pero sin una teoría de cambio clara, métricas y seguimiento, el impacto se diluye. Este año reafirmamos la importancia de diseñar proyectos con objetivos claros, indicadores realistas y una narrativa honesta. Pero sobre todo pasar de la intención a la acción.

2. Las empresas sí quieren involucrarse, pero necesitan guía

Muchas empresas quieren invertir en impacto social y ambiental, pero no saben por dónde empezar. Cuando se les acompaña con estructura, lenguaje claro y proyectos bien diseñados, el compromiso se vuelve sostenido.

3. La comunicación es una herramienta de transformación

Comunicar impacto no es “presumir”; es visibilizar causas, inspirar a otros y generar efecto multiplicador. Las historias bien contadas abren puertas, recursos y voluntades. En esta época en donde el contenido es el rey es fundamental generar contenido positivo y de valor.

4. El impacto comienza hacia adentro

No hay impacto externo sólido sin coherencia interna. Aprendimos que políticas claras, ética laboral y cuidado del equipo no son un lujo, sino la base para sostener cualquier proyecto social.

5. Colaborar acelera el cambio

Cuando fundaciones, empresas, activistas y comunicadores se sientan en la misma mesa, el impacto crece. Las alianzas bien pensadas generan soluciones más profundas y duraderas.

Lo que hicimos en Comunal este año

Amplificamos voces que construyen país

A través de Comunal Podcast, dimos voz a líderes sociales, activistas y organizaciones que están transformando realidades desde distintos frentes, generando conversaciones necesarias sobre impacto, empatía y responsabilidad social.

Estrategias de comunicación con impacto

Acompañamos a organizaciones y empresas en la construcción de estrategias de comunicación, marketing digital, contenido audiovisual siempre enfocadas demostrar el verdadero impacto que hay en cada esfuerzo realizado, ayudándoles a fortalecer su mensaje, su credibilidad y su alcance.

Impulsamos alianzas con causa

A través de Fundación COMUNAL logramos apoyar distintas causas, desde operaciones de paladar y labio hendido, construcción de una casa para una familia de bajos recursos, un programa anual de educación ambiental en Baja California Sur, apoyo a damnificados de las inundaciones en Veracruz y más.

Experiencias Altruistas y Eventos

Organizamos y gestionamos más de 20 eventos y Experiencias Altruistas en donde siempre consideramos temas de impact social o ambiental, para nosotros es fundamental que la gente que vive estas experiencias se lleve consigo la intención de seguir sumando para mejorar la participación social en nuestro país.

COMUNAL Talent

Lanzamos nuestro propio buró de speakers con impacto en donde buscamos inspirar a las personas a través de historias de vida de agentes de cambio, activistas y personas extraordinarias haciendo cosas a favor de nuestro país y el mundo. 

El próximo año queremos seguir demostrando que el impacto social no es una tendencia, sino una responsabilidad compartida. Des de COMUNAL y Fundación Comunal seguiremos trabajando para que más empresas inviertan mejor, más organizaciones comuniquen con claridad y más causas encuentren aliados estratégicos.

Creemos que cuando el impacto se diseña con intención, se comunica con honestidad y se ejecuta con compromiso, el cambio es inevitable.


El valor del altruismo, por Aldo Farrugia

Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.

Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.

Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.

BP redefine su liderazgo: Meg O’Neill es nombrada directora general

0

La historia reciente de BP está marcada por decisiones difíciles, cambios acelerados y una pregunta que sigue abierta: ¿cómo equilibrar rentabilidad, transición energética y legitimidad social? En ese contexto, el nombramiento de Meg O’Neill como directora general no es un ajuste menor, sino un hito corporativo. Por primera vez en su historia, la petrolera británica será dirigida por una mujer, rompiendo más de un siglo de liderazgo masculino en una de las industrias más tradicionales del mundo. El momento elegido dice tanto como la persona seleccionada.

De acuerdo con un artículo de Reuters, este cambio ocurre tras una etapa de inestabilidad en la cúpula directiva y en medio de una redefinición estratégica profunda. BP ha optado por recortar ambiciones renovables y reforzar su foco en petróleo y gas, mientras mantiene un discurso público de sostenibilidad y cero emisiones netas. La llegada de O’Neill condensa esa tensión: experiencia operativa, presión del mercado y una narrativa ASG que busca sostenerse. El liderazgo, hoy, se convierte en el principal mensaje.

BP redefine su liderazgo frente a un mercado que exige resultados

La salida abrupta de Murray Auchincloss, el segundo CEO en poco más de dos años, evidenció la urgencia de resultados tangibles. BP arrastra un desempeño bursátil inferior frente a competidores como Exxon, lo que ha incrementado la presión de accionistas e inversores activistas. El nuevo presidente del consejo, Albert Manifold, fue explícito al señalar la necesidad de mayor rigor, disciplina y diligencia para maximizar el valor para los accionistas.

La presión de Elliott Investment Management, uno de los mayores accionistas de la compañía, aceleró el ritmo de las decisiones. Para el mercado, el cambio de CEO fue interpretado como una señal de acción inmediata. BP no solo necesitaba estabilidad, sino credibilidad ejecutiva. En ese contexto…

Apostar por una líder externa rompe con una tradición centenaria y confirma que la compañía está dispuesta a reconfigurar su ADN directivo.

Meg O’Neill: la primera CEO en la historia de BP

El nombramiento de Meg O’Neill marca un antes y un después en la historia corporativa de BP. No solo se trata de su primera contratación externa para el puesto en más de un siglo, sino de la primera vez que una mujer asume la dirección general de la petrolera. Además, O’Neill es la primera mujer abiertamente gay en liderar una empresa del FTSE 100, un hecho que introduce un nuevo referente de diversidad en la alta dirección energética global.

Su perfil, sin embargo, no se construye desde el simbolismo, sino desde la ejecución. Con 23 años en Exxon y desde 2021 al frente de Woodside Energy, O’Neill ha liderado operaciones complejas y transformaciones de gran escala. Bajo su mandato, Woodside se fusionó con el negocio petrolero de BHP, creando uno de los diez mayores productores independientes de petróleo y gas del mundo. Su llegada a BP responde más a su historial operativo que a una narrativa aspiracional.

BP redefine su liderazgo y pone a prueba su marco de sostenibilidad

El giro estratégico de BP ya estaba en marcha antes del relevo en la dirección. A principios de año, la compañía recortó miles de millones de dólares en inversiones renovables y volvió a priorizar el petróleo y el gas tradicionales. Sin embargo, este movimiento convive con un marco de sostenibilidad que la empresa mantiene como pilar de su identidad corporativa. BP afirma que su propósito es suministrar energía al mundo, hoy y mañana, bajo objetivos claros de personas, planeta y cero emisiones netas.

Su marco de sostenibilidad establece metas ambiciosas: operaciones con cero emisiones netas de alcance 1 y 2 para 2050 o antes, ventas netas cero en la intensidad de carbono de los productos energéticos que comercializa, apoyo a las personas durante la transición energética y compromisos específicos en biodiversidad y uso responsable del agua. El desafío no es el diseño del marco, sino su ejecución en un contexto de retorno a los combustibles fósiles. Ahí es donde el liderazgo se vuelve determinante.

Rentabilidad, desinversiones y decisiones incómodas

Como parte de su nueva hoja de ruta, BP se comprometió a desinvertir 20.000 millones de dólares en activos hacia 2027, reducir deuda y ajustar costos. La posible venta de su unidad de lubricantes Castrol se ha convertido en el símbolo de esta estrategia, aunque el proceso ha sido más opaco de lo esperado. Durante la última llamada de resultados, la compañía evitó dar actualizaciones, alimentando especulaciones sobre un posible replanteamiento.

Analistas ya anticipan cambios. Desde RBC se cuestiona si BP debería aplazar la venta de Castrol y reducir recompras para fortalecer el balance. La llegada de O’Neill podría inclinar la balanza hacia una visión más conservadora y financiera. Su historial sugiere decisiones pragmáticas, incluso cuando estas chocan con expectativas externas. Para una empresa que busca integrar sostenibilidad en su gobernanza, estas decisiones pondrán a prueba la coherencia entre discurso y acción.

Estados Unidos, transición y grupos de interés

Estados Unidos se consolida como una pieza clave en el futuro de BP. Más del 40% de su presupuesto de inversión se destinó al país el año pasado, con el objetivo de alcanzar una producción de un millón de barriles equivalentes diarios hacia el final de la década. Esta apuesta conecta directamente con la experiencia reciente de O’Neill, quien lideró la expansión de Woodside en ese mercado y el desarrollo de un gran proyecto de gas natural licuado en Luisiana.

Al mismo tiempo, BP insiste en un enfoque colaborativo con sus grupos de interés. Empleados, comunidades locales, gobiernos, reguladores, ONG, inversores y proveedores forman parte de una red de diálogo que la compañía considera esencial para su estrategia. Integrar sostenibilidad en la cultura, las decisiones empresariales y la gobernanza es uno de sus compromisos explícitos.

La pregunta es si este enfoque logrará sostenerse en una etapa marcada por ajustes duros y prioridades financieras.

El nombramiento de Meg O’Neill como la primera CEO en la historia de BP sintetiza el momento que atraviesa la compañía: urgencia por resultados, presión del mercado y una narrativa de sostenibilidad que busca mantenerse vigente. Su llegada representa una apuesta por experiencia, ejecución y liderazgo firme en un entorno de alta complejidad. El simbolismo del nombramiento es potente, pero su impacto real se medirá en decisiones concretas.

Para quienes analizan la responsabilidad social corporativa desde una mirada crítica, BP ofrece hoy un caso de estudio revelador. El marco de sostenibilidad está definido, los compromisos están escritos y los grupos de interés identificados. El reto será demostrar que este liderazgo puede traducir esos principios en acciones consistentes, incluso cuando el camino elegido vuelva a pasar por el petróleo y el gas. El futuro de BP no dependerá solo de su estrategia, sino de la coherencia entre lo que promete y lo que ejecuta.

¿Sigue existiendo el invierno? El calor extremo lleva a científicos a redefinirlo

0

El invierno, durante siglos sinónimo de frío persistente, hielo y silencio blanco, hoy se enfrenta a una pregunta incómoda. En el Ártico, la región que ha regulado el clima del planeta como un enorme refrigerador natural, los termómetros y la lluvia están contando una historia distinta. Una historia que ya no encaja con las estaciones que creíamos inmutables.

De acuerdo con The Guardian, los datos científicos más recientes muestran que el cambio climático no solo está elevando temperaturas, sino alterando los ritmos básicos de la naturaleza. El calor extremo ya no se limita al verano y sus efectos se filtran en meses que antes eran sinónimo de congelación. Este fenómeno plantea un desafío profundo: entender qué significa hoy el invierno y qué responsabilidades emergen de su transformación.

El Ártico en máximos históricos de temperatura

Entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, el Ártico registró las temperaturas más altas en 125 años de mediciones modernas. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó que los últimos diez años han sido, sin excepción, los más cálidos jamás observados en la región. Esta tendencia ya no es una anomalía: es la nueva normalidad.

El calentamiento del Ártico avanza hasta cuatro veces más rápido que el promedio global, impulsado principalmente por la quema de combustibles fósiles. Este fenómeno está deformando un sistema clave para la estabilidad climática del planeta, debilitando su capacidad de reflejar calor y amplificando los efectos del calentamiento global en otras latitudes.

Menos hielo, más lluvia: una transformación silenciosa

La extensión máxima del hielo marino en 2025 fue la más baja desde que existen registros satelitales, hace 47 años. Más alarmante aún es la pérdida del hielo más antiguo y grueso: más del 95 % ha desaparecido desde la década de 1980. El océano oscuro que queda absorbe más calor, acelerando el círculo vicioso del calentamiento.

A este panorama se suma un récord histórico de precipitaciones. Gran parte de esa humedad ya no cae como nieve, sino como lluvia, incluso en meses tradicionalmente invernales. En junio, la cobertura de nieve en el Ártico era apenas la mitad de la registrada hace seis décadas, una señal clara de un cambio estructural.

Redefinir el “invierno” desde la ciencia

Los científicos han observado con sorpresa cómo el calor de otras estaciones se manifiesta también en pleno invierno. El crecimiento anual del hielo marino se ha visto afectado durante los meses que deberían ser los más fríos, y la extensión del hielo ha marcado mínimos históricos incluso recientemente.

Matthew Langdon Druckenmiller, editor del informe anual del Ártico, advierte que ahora llueve en invierno, algo impensable hace apenas unas décadas. Para la comunidad científica, este fenómeno obliga a replantear conceptos básicos y a redefinir el “invierno” como una estación cada vez más inestable, marcada por temperaturas fluctuantes y precipitaciones líquidas.

Impactos directos en comunidades y ecosistemas

Estos cambios no son abstractos. Para la fauna ártica, la lluvia sobre la nieve puede congelarse y formar capas de hielo que impiden el acceso al alimento. Para las comunidades humanas, estas condiciones generan rutas más peligrosas, mayor riesgo de accidentes y una creciente incertidumbre sobre formas de vida ancestrales.

El retroceso de glaciares también incrementa el riesgo de inundaciones repentinas, como ocurrió recientemente en Juneau, Alaska. Estos eventos muestran cómo la crisis climática ya no es un problema futuro, sino una realidad que afecta la seguridad, la movilidad y la economía local.

Redefinir el “invierno” y sus efectos globales

La pérdida de hielo marino no eleva directamente el nivel del mar, pero la desaparición de glaciares terrestres sí lo hace. Solo en 2025, la capa de hielo de Groenlandia perdió 129 mil millones de toneladas de hielo, una cifra que tendrá consecuencias durante generaciones para las ciudades costeras del mundo.

Zack Labe, climatólogo de Climate Central, señala que los efectos del calentamiento del Ártico se propagan en cascada. La pesca se ve alterada, los precios de los alimentos marinos aumentan y las ciudades costeras enfrentan riesgos para los que no están preparadas. Lo que ocurre en el Ártico no se queda en el Ártico.

Una estación que ya no es la misma

Hablar hoy de invierno implica reconocer que las categorías climáticas tradicionales están quedando obsoletas. El Ártico nos muestra, con datos contundentes, que el planeta está entrando en una fase de transformación acelerada, donde incluso las estaciones más estables pierden su definición histórica.

Para quienes trabajan en responsabilidad social, este escenario refuerza la urgencia de integrar la crisis climática en la toma de decisiones empresariales, sociales y públicas. Comprender que estamos obligados a redefinir el “invierno” es también aceptar que debemos redefinir nuestra relación con el entorno y asumir un compromiso colectivo frente a un clima que ya cambió.