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Salario, agua, energía y jornada laboral: cuatro golpes de realidad para la RSE en México

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Hay días en los que la agenda pública se mueve en piezas aisladas. Y hay días —como el de ayer— en los que todo se acomoda para enviar un mensaje más profundo que cualquier comunicado oficial: la responsabilidad social empresarial en México está entrando en una nueva etapa. 

En menos de veinticuatro horas se anunciaron o aprobaron cuatro decisiones que tocan directamente el corazón de la agenda ESG: un aumento histórico al salario mínimo, el envío de la iniciativa para reducir la jornada laboral a 40 horas, la validación exprés de una nueva Ley General de Aguas y la creación del Registro de Autoconsumo Eléctrico por parte de la CRE. Cada una trae consigo impactos laborales, ambientales, económicos y sociales. Juntas, sin embargo, hablan de algo más serio: los estándares mínimos están cambiando y lo están haciendo más rápido que los discursos empresariales. 

En México, muchas empresas operan exactamente al borde de lo que la regulación permite. No más, no menos. Por eso días como el de ayer importan tanto: porque cuando el gobierno sube la barra, la responsabilidad social corporativa se redefine. Esto no es un tema de mejores prácticas, voluntariado o storytelling. Es un nuevo mínimo operativo, legal y ético. Y nos recuerda una verdad incómoda: en ocasiones es el regulador —y no el mercado— quien impulsa el progreso, corrige asimetrías o pretende frenar malas prácticas. Para bien o para mal, la regulación termina siendo un acelerador inesperado de la agenda ESG. 

Tomemos el salario mínimo. Con un ajuste que lo lleva a su mejor nivel en casi medio siglo, el mensaje es inequívoco: el bienestar económico deja de ser un asunto accesorio para convertirse en un eje central del trabajo decente. Un cambio de esta magnitud mueve la estructura salarial completa, redefine expectativas y obliga a replantear cómo se construye productividad en un entorno donde la base salarial ya no puede ser tan baja como antes. Lo que para millones representa un alivio directo, para las empresas representa también la necesidad de repensar su competitividad desde una lógica distinta.

RSE en México

Lo mismo ocurre con la jornada laboral. México ha convivido durante décadas con uno de los regímenes más largos del mundo. La iniciativa para avanzar hacia una semana laboral de 40 horas no es solo un ajuste técnico: es una corrección histórica que coloca el bienestar y la salud laboral en el centro. Las empresas deberán reorganizar turnos, cargas y expectativas, porque ya no será sostenible —ni legal ni éticamente— depender de jornadas extendidas como fórmula de eficiencia. El equilibrio vida–trabajo deja de ser un eslogan y entra, por fin, al terreno de la estructura laboral. 

RSE en México

La nueva Ley General de Aguas abre otro frente. Su aprobación acelerada provocó protestas de productores agrícolas que ven amenazado su acceso al agua. Más allá del conflicto político, este episodio revela una realidad ineludible: la gestión hídrica será cada vez más regulada, más vigilada y más exigente. Las empresas que dependen del agua —desde alimentos y bebidas hasta manufactura ligera y pesada— tendrán que revisar su consumo, sus concesiones, su relación con comunidades y su visión de riesgo. El agua ya no es únicamente un recurso operativo; es un tema de gobernanza, legitimidad y derechos humanos. 

RSE en México

En materia energética, la decisión de la CRE de crear un Registro de Autoconsumo Eléctrico representa otro ajuste silencioso pero significativo. A partir de ahora, la producción propia de energía deberá documentarse, reportarse y transparentarse con mayor precisión. Lo que antes podía operar con relativa discreción se mueve hacia un esquema de mayor trazabilidad, donde contar con información exacta sobre generación, excedentes y condiciones de interconexión deja de ser una cortesía técnica y se convierte en una obligación formal. La transición energética, en consecuencia, deja de depender exclusivamente de la voluntad de las empresas: será regulada. 

RSE en México

Cuando se observan juntos, estos cuatro movimientos cuentan una historia clara. La responsabilidad social empresarial en México ya no se construye únicamente desde la buena voluntad o desde la comunicación estratégica. Se construye desde la capacidad de adaptación, el cumplimiento riguroso, la anticipación de riesgos y el entendimiento de que los mínimos legales están subiendo. La sostenibilidad se está redefiniendo no solo por presión social, sino por el redimensionamiento de las reglas del juego.

Para las empresas, este es un momento decisivo. Significa revisar sus estrategias de bienestar, su relación con trabajadores y comunidades, su consumo de recursos naturales, su impacto territorial y la forma en que justifican su operación ante una sociedad más vigilante y un Estado más activo. Significa dejar atrás la lógica del “cumplo y cuento” y pasar a una etapa donde la responsabilidad no es lo que se comunica, sino lo que se demuestra.

Desde ExpokNews seguiremos observando cómo estas transformaciones regulatorias continúan moviendo el piso de la responsabilidad corporativa en México. Porque lo que sucedió ayer no fueron cuatro noticias aisladas, sino cuatro señales claras de que la RSE en el país está entrando en una fase donde la sostenibilidad es, más que nunca, cuestión de cumplimiento, coherencia y permanencia.

Reutilizar y devolver: el plan que podría eliminar la contaminación plástica en 15 años

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Durante décadas, el plástico fue símbolo de modernidad, eficiencia y progreso. Sin embargo, hoy se ha convertido en uno de los principales riesgos para la salud pública, las economías mundiales y el equilibrio del planeta. El sistema global que lo sostiene está fallando, y la evidencia más reciente confirma que su impacto podría duplicarse en solo unos años si no se toman medidas urgentes. Frente a este panorama, el reto no es pequeño: transformar un modelo construido sobre la conveniencia del “usar y tirar”.

Pero también hay una oportunidad histórica. De acuerdo con la investigación más amplia realizada hasta ahora, existe una ruta viable para cambiar el rumbo y prácticamente eliminar la contaminación plástica generada por envases en los próximos 15 años. Este camino, basado en sistemas de reutilización y devolución, no solo es técnicamente posible, sino económicamente conveniente. Para las empresas comprometidas con la responsabilidad social, representa la oportunidad de liderar una transición que ya no es opcional: es esencial para asegurar un futuro sostenible.

Por qué eliminar la contaminación plástica es urgente

De acuerdo con un artículo de The Guardian, el informe Breaking the Plastic Wave 2025 advierte que, si no actuamos, la contaminación plástica podría duplicarse con creces para 2040, superando las 280 millones de toneladas anuales. Esto equivale a un camión de basura lleno de residuos plásticos vertido cada segundo. Gran parte de estos residuos proviene de envases diseñados para un solo uso, altamente difíciles de reciclar y que saturan los ecosistemas.

El daño no se limita a la biodiversidad o al clima: afecta directamente a la salud humana y a las economías nacionales. La exposición a sustancias tóxicas presentes en productos plásticos se vincula con alteraciones hormonales, baja fertilidad, enfermedades cardiovasculares y riesgos de cáncer. Además, el rápido crecimiento del plástico supera con creces la capacidad de los sistemas de gestión de residuos, profundizando crisis sociales y ambientales.

eliminar la contaminación plástica

La industria del embalaje: epicentro del problema

El sector del embalaje es el principal impulsor del aumento en la producción de plástico. Películas flexibles, botellas, bandejas rígidas, bolsas y empaques alimentarios representan el 33% de los residuos plásticos generados a nivel global. Estos productos, creados para durar minutos en manos del consumidor, permanecen siglos en el medio ambiente.

La investigación estima que más de 66 millones de toneladas de contaminación por envases ingresan al entorno cada año. Y la tendencia es alarmante: la producción total de plástico podría aumentar un 52% para 2040. Esto duplica el ritmo de crecimiento de los sistemas de reciclaje y gestión de residuos, dejando a países enteros sin herramientas para contener la avalancha.

Reutilizar y devolver: la estrategia para eliminar la contaminación plástica

La buena noticia es que la solución existe y es alcanzable. Los sistemas de reutilización y devolución podrían reducir hasta dos tercios de la contaminación generada por envases. Esto implica que las y los consumidores regresen envases reutilizables o rellenen contenedores en puntos de venta como supermercados y cafeterías, un modelo que ya funciona en distintos países del mundo.

Combinados con la prohibición de ciertos polímeros y la sustitución del plástico por materiales como vidrio, cartón o metal, estos sistemas podrían reducir la contaminación total en un 97% en apenas 15 años. Para las empresas, adoptar estos modelos no solo responde a una tendencia global, sino que las posiciona como líderes en innovación socioambiental.

Salud y clima: razones para actuar ahora

Más allá de los residuos visibles, existe un riesgo silencioso pero grave para la salud humana. El plástico contiene más de 16 mil sustancias químicas, muchas de ellas con efectos comprobados en el desarrollo infantil, la fertilidad y el metabolismo. Quienes viven cerca de plantas petroquímicas, trabajan con plásticos o están expuestos cotidianamente a estos materiales enfrentan riesgos aún mayores.

En materia climática, el panorama tampoco es alentador. Las emisiones generadas por el sistema global del plástico podrían aumentar 58% para 2040, alcanzando niveles comparables al tercer mayor país emisor del mundo. Reducir la producción de plásticos y transitar hacia sistemas de reutilización también implicaría un recorte del 38% en estas emisiones.

El papel empresarial para eliminar la contaminación plástica

La transformación del sistema plástico no sucederá de manera automática. Requiere de decisiones valientes por parte de gobiernos, empresas y ciudadanía. Pero según la investigación, los beneficios son contundentes: si se implementan intervenciones integrales, la contaminación por plásticos podría reducirse en 83%, mientras que los impactos a la salud disminuirían en un 54%.

Para los gobiernos, esto podría significar un ahorro anual de 19 mil millones de dólares en costos de recolección y gestión de residuos. Para las empresas, es una oportunidad estratégica para fortalecer su reputación, cumplir sus metas ASG y demostrar liderazgo en un contexto donde la sociedad exige acciones concretas para eliminar la contaminación plástica.

La crisis del plástico no es solo un desafío ambiental: es un reto social, económico y ético. Sin embargo, estamos ante un parteaguas. Contamos con la tecnología, información y capacidad para construir un sistema donde los envases no terminen contaminando océanos, suelos y cuerpos humanos. La transición hacia modelos de reutilización y devolución es, hoy más que nunca, una decisión estratégica con impactos positivos de largo alcance.

Como especialistas en responsabilidad social, sabemos que los grandes cambios comienzan con compromisos claros y acciones sostenidas. La generación que logre eliminar la contaminación plástica no será recordada por el daño causado, sino por haber tenido el valor de transformar un problema global en una oportunidad para rediseñar el futuro. Y ese futuro empieza ahora.

¿Qué es la “fatiga” de la sostenibilidad” y cómo evitarla en las empresas?

La sostenibilidad pasó de ser un valor agregado a convertirse en un imperativo empresarial. Sin embargo, entre reportes interminables, métricas cambiantes y auditorías constantes, incluso los equipos más comprometidos pueden llegar al límite. Entender qué es la “fatiga” de la sostenibilidad” es clave para identificar a tiempo cuando una organización empieza a confundir propósito con carga, y compromiso con agotamiento.

Esta fatiga no surge de la falta de interés, sino de la presión por demostrar resultados perfectos en un entorno donde las expectativas sociales aumentan cada día. En este escenario, líderes, proveedores y colaboradores pueden experimentar un desgaste emocional y operativo que afecta la toma de decisiones. Por ello, más que evitarla, necesitamos repensar cómo logramos que las iniciativas de sostenibilidad sigan siendo significativas, humanas y viables a largo plazo.

Señales que indican qué es la “fatiga” de la sostenibilidad”

Para entender qué es la “fatiga” de la sostenibilidad”, es fundamental identificar las señales tempranas de agotamiento. Algunas empresas notan una disminución en la participación en actividades de impacto social, un descenso en la calidad de los reportes ASG o discusiones internas que giran más en torno a cumplimiento que a transformación. Este desgaste puede pasar desapercibido porque suele disfrazarse de “falta de tiempo”.

Otra señal está en la desconexión emocional. Cuando el equipo deja de sentir orgullo por los proyectos y empieza a verlos como tareas “automáticas”, la sostenibilidad pierde su valor humano. Esta desconexión suele aparecer en organizaciones con exceso de burocracia o cambios constantes de estrategia que cansan a las personas.

Finalmente, la fatiga se manifiesta en la rotación de puestos clave, especialmente en áreas de ASG, responsabilidad social o sustentabilidad. Cuando quienes lideran estos esfuerzos se van, muchas veces lo hacen no por falta de convicción, sino por un clima organizacional que no les permite ver avances reales. Identificarlo a tiempo ayuda a redirigir esfuerzos y prevenir crisis internas.

qué es la “fatiga” de la sostenibilidad”

Factores que provocan qué es la “fatiga” de la sostenibilidad”

Comprender qué es la “fatiga” de la sostenibilidad” implica reconocer que no surge en el vacío. Uno de los principales detonantes es la presión reputacional: las empresas sienten que deben ser “perfectas” para evitar acusaciones de greenwashing. Este temor genera una sobrecarga de reportes, indicadores y validaciones externas que desgastan a los equipos.

Otro factor es la falta de recursos o presupuesto, especialmente en organizaciones que integran la sostenibilidad de forma tardía o reactiva. Sin una estructura adecuada, las iniciativas dependen de pocas personas que terminan llevando el peso de toda la estrategia, lo que genera un desequilibrio evidente.

También influye la desconexión entre áreas. Cuando la sostenibilidad no se integra transversalmente, se convierte en un “pendiente extra” en lugar de una visión común. Esto crea fricciones, resistencia al cambio y duplicidad de esfuerzos que incrementan la sensación de carga y abandono.

Cómo evitar qué es la “fatiga” de la sostenibilidad” desde el liderazgo

Prevenir la fatiga requiere un liderazgo que comprenda profundamente qué es la “fatiga” de la sostenibilidad” y que impulse una cultura de cuidado. Los líderes deben dejar de ver la sostenibilidad como un KPI aislado y empezar a protegerla como un proceso vivo que necesita pausas, reflexión y ajustes. Esto implica validar el esfuerzo del equipo y no caer en la lógica de “exigir más con menos”.

Asimismo, es clave distribuir la responsabilidad y empoderar a las áreas para que integren prácticas sostenibles en su operación diaria. Esto reduce la dependencia del área de ASG y fomenta una sostenibilidad más orgánica, menos forzada y más estratégica.

El liderazgo también puede prevenir la fatiga a través de una comunicación honesta sobre avances y límites. No todas las iniciativas tienen que ser perfectas; lo importante es que sean auténticas. Cuando las personas sienten permiso para equivocarse, la sostenibilidad recupera su sentido como un camino de aprendizaje continuo.

Estrategias prácticas para combatir la fatiga en el día a día

Para enfrentar este fenómeno, las empresas pueden dividir los objetivos en hitos claros y realistas. Esta práctica reduce la presión y permite celebrar avances graduales. Al reconocer micrologros, los equipos recuperan motivación y claridad.

Otra estrategia consiste en renovar los espacios de trabajo colaborativo. Talleres, diálogos internos o sesiones de cocreación revitalizan el sentido de propósito y permiten escuchar voces diversas que refrescan las estrategias. Cuando las personas se sienten escuchadas, disminuye la sensación de carga.

Finalmente, la automatización de procesos puede ser una aliada. Herramientas que facilitan la recopilación de datos, gestión de proyectos ASG y seguimiento de indicadores liberan tiempo y reducen estrés. Al optimizar procesos, el equipo se enfoca en lo estratégico y no en lo repetitivo.

La importancia del bienestar corporativo para prevenir la fatiga

La sostenibilidad no puede depender de equipos agotados. Integrar programas de bienestar corporativo es fundamental, especialmente en áreas con alta exigencia emocional. Esto incluye pausas activas, atención psicológica, gestión del estrés y espacios para expresar inquietudes sin miedo a sanciones.

El bienestar también pasa por políticas de trabajo más humanas. Flexibilidad laboral, cargas equilibradas y horarios razonables son elementos que influyen directamente en la capacidad del equipo para mantenerse comprometido con iniciativas de largo plazo.

Además, cuando la empresa invierte en bienestar, envía un mensaje clave: la sostenibilidad no solo ocurre hacia afuera, sino también hacia adentro. Las organizaciones que cuidan a su gente logran equipos más creativos, resilientes y capaces de sostener transformaciones profundas.

Sostenibilidad con sentido: recuperar el propósito genuino

Evitar la fatiga implica regresar al origen: ¿para qué hacemos sostenibilidad? Cuando el propósito se vuelve burocrático, pierde impacto. Reenfocar las iniciativas en las comunidades, los territorios y las personas beneficiadas revive la motivación de los equipos y reconecta la empresa con su rol social.

La creación de narrativas internas también ayuda. Contar historias reales de transformación —de proveedores, de colaboradores, de familias beneficiarias— permite recordar que la sostenibilidad no es una hoja de cálculo, sino un compromiso humano.

Finalmente, es esencial que la empresa revise periódicamente si sus prioridades siguen alineadas con su propósito. La sostenibilidad con sentido no se impone: se construye, se cuestiona y se adapta. De esta forma, la estrategia permanece viva sin generar desgaste.

La fatiga de la sostenibilidad no es un fracaso; es una alerta. Una oportunidad para revisar lo que hemos dado por hecho y construir modelos más humanos, estratégicos y realistas. Comprender en profundidad qué es la “fatiga” de la sostenibilidad” permite anticiparnos, redistribuir responsabilidades y recuperar el sentido auténtico de las acciones ASG. Si las empresas logran mantener viva la motivación interna, la sostenibilidad dejará de sentirse como una carga y volverá a ser lo que siempre fue: una oportunidad para transformar nuestro entorno con inteligencia, empatía y coherencia.

Nueva pausa migratoria de EE.UU. a 19 países: ¿qué significa para quienes buscan protección humanitaria?

El gobierno de Estados Unidos ha activado una nueva pausa migratoria de EE.UU. que afecta a 19 países, entre ellos Afganistán, Irán y Venezuela, medida que ha generado inquietud entre organizaciones humanitarias y especialistas en responsabilidad social. Esta decisión detiene temporalmente la evaluación de solicitudes de visas, asilo y ciudadanía, dejando en espera a miles de personas que buscan protección y oportunidades legales en el país.

Según un artículo de Forbes, la medida surge después de declaraciones del expresidente Donald Trump sobre la intención de “pausar permanentemente la migración” de lo que denominó “países del Tercer Mundo”. El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) anunció que revisará exhaustivamente los casos de los países de alto riesgo, lo que implica posibles entrevistas adicionales y la suspensión de decisiones de asilo y naturalización.

Qué implica la pausa migratoria de EE.UU. para los solicitantes

La pausa migratoria de EE.UU. no solo detiene temporalmente las solicitudes de Tarjeta Verde y naturalización, sino que también afecta a quienes ya se encuentran en el país. La revisión exhaustiva podría prolongar la espera de cientos de casos y generar incertidumbre sobre la permanencia legal de los migrantes.

Organizaciones de derechos humanos han expresado preocupación por el impacto de la medida en personas vulnerables, como solicitantes de asilo que huyen de conflictos armados o persecución. Para estos grupos, la pausa representa un obstáculo adicional en un proceso que ya de por sí es complejo y burocrático.

pausa migratoria de EE.UU.

Los 19 países bajo la lupa

La lista de naciones afectadas incluye Afganistán, Myanmar, Chad, República del Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Haití, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, así como restricciones parciales para Burundi, Cuba, Laos, Sierra Leona, Togo, Turkmenistán y Venezuela. Estos países ya estaban sujetos a prohibiciones de viaje impuestas durante la administración Trump, y ahora sus ciudadanos enfrentan una revisión más exhaustiva.

Esta medida también puede servir como advertencia para otros migrantes, dado que la administración federal ha mencionado la posibilidad de ampliar la prohibición a 32 países. Aunque aún no se ha publicado la lista completa, la expectativa genera incertidumbre sobre quiénes podrían verse afectados en el futuro.

Revisión exhaustiva y nuevas entrevistas

El USCIS ha indicado que todos los extranjeros provenientes de estos países de alto riesgo serán sometidos a evaluaciones adicionales, incluyendo entrevistas nuevas. Esta revisión pretende identificar riesgos para la seguridad nacional y confirmar la elegibilidad de los solicitantes, aunque ha sido criticada por carecer de transparencia y criterios claros.

Especialistas en responsabilidad social destacan que, aunque la medida busca la seguridad interna, también plantea riesgos de discriminación y estigmatización hacia comunidades enteras. Para muchas organizaciones, la pausa migratoria de EE.UU. evidencia la necesidad de políticas más justas y humanas que equilibren seguridad y derechos migratorios.

Consecuencias para la protección humanitaria

Miles de personas que dependen de la protección humanitaria se enfrentan ahora a incertidumbre prolongada. La suspensión de decisiones sobre asilo puede retrasar el acceso a servicios esenciales y dejar a los solicitantes en situaciones vulnerables, incluyendo riesgo de deportación o condiciones de vida precarias.

Desde la perspectiva de la responsabilidad social, este tipo de medidas subraya la importancia de implementar estrategias de apoyo a migrantes y refugiados. Organizaciones y empresas pueden jugar un papel clave al brindar asistencia legal, refugio temporal y orientación, mitigando los efectos negativos de políticas migratorias restrictivas.

Caminos hacia un enfoque más humano

Si bien la pausa migratoria de EE.UU. responde a preocupaciones de seguridad, también plantea la necesidad de un diálogo sobre políticas migratorias más equilibradas. Expertos sugieren que la revisión exhaustiva se acompañe de transparencia y comunicación clara para que los migrantes comprendan el proceso y sus derechos.

La colaboración entre el gobierno, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado puede generar soluciones sostenibles. Programas de integración, asesoría legal y apoyo psicosocial son esenciales para garantizar que la seguridad no se logre a costa de los derechos humanos.

pausa migratoria de EE.UU.

La pausa migratoria de EE.UU. marca un nuevo capítulo en la política migratoria estadounidense, afectando a miles de personas que buscan protección humanitaria y estabilidad. La medida pone en evidencia los desafíos de equilibrar seguridad nacional con derechos humanos, un tema que preocupa tanto a especialistas en responsabilidad social como al público general.

A medida que se desarrolla esta revisión, será crucial monitorear su impacto y promover estrategias que aseguren un trato justo a los migrantes. La responsabilidad social, la transparencia y la colaboración internacional son herramientas clave para construir un enfoque migratorio más humano y efectivo.

Más allá de la COP30: capacitación y liderazgo para acelerar compromisos ASG

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La 30ª Conferencia de las Partes (COP30) dejó claro que la voluntad política existe, pero no es suficiente. Desde Brasil, líderes de 190 jurisdicciones coincidieron en que la urgencia climática exige decisiones firmes, aunque aún persisten vacíos críticos, como la ausencia de una hoja de ruta concreta para abandonar los combustibles fósiles. En ese escenario, las empresas enfrentan un llamado inaplazable: traducir las promesas globales en acciones internas con impacto medible.

De acuerdo con un artículo de El Economista, mientras se redefinen las reglas del juego climático, las organizaciones deben fortalecer sus estrategias de sostenibilidad y mejorar la calidad de sus reportes ASG. Con auditorías cada vez más comunes y nuevas expectativas por parte de inversionistas y autoridades, las áreas de cultura y talento cobran un papel decisivo. Lograr que la estrategia avance —y que no se quede en un discurso— implica construir resiliencia, formar liderazgos preparados y crear espacios que impulsen cambios de mentalidad capaces de transformar a toda la empresa.

Alinear el liderazgo para acelerar compromisos ASG

En este nuevo contexto, Recursos Humanos se coloca al centro de la acción. Su rol ya no es operativo, sino estratégico: necesita coordinar esfuerzos, promover la capacitación adecuada y asegurar que cada área integre la sostenibilidad como parte de sus prioridades. Nada de esto será posible sin el apoyo claro y constante de la Alta Dirección, cuyo sponsorship resulta indispensable para acelerar compromisos ASG de forma sostenible y medible.

Las cifras muestran que el liderazgo sí hace la diferencia. El ESG Assurance Maturity Index 2025 de KPMG revela que, en organizaciones más avanzadas, 95% del Consejo participa activamente en la determinación del impacto ASG en el valor del negocio, 89% revisa reportes y 87% da seguimiento al desempeño. Estas cifras contrastan con el rezago en México, donde gran parte del liderazgo aún permanece distante.

acelerar compromisos ASG

México ante el reto de integrar liderazgo y estrategia

El panorama mexicano evidencia una brecha significativa: solo 33% del Consejo tiene un rol proactivo en la estrategia ASG y un 13% sigue sin involucrarse. Esta falta de alineación provoca duplicidades, metas contradictorias y ritmos desiguales entre áreas. Integrar la visión del Consejo, las áreas ASG y los líderes funcionales —especialmente RH— es hoy una necesidad para operar con coherencia.

Por ello, surgen preguntas clave que deben discutirse en sesiones estratégicas, no como ejercicios aislados. ¿El personal entiende los objetivos de reducción de emisiones? ¿Los planes de capacitación se actualizan? ¿Las métricas de desempeño permiten evaluar aportaciones individuales? Resolver estas dudas ayuda a mapear el nivel de madurez ASG y a definir pasos accionables.

Capacitación para acelerar compromisos ASG

Si la sostenibilidad será un eje transversal del negocio, entonces la capacitación necesita estar a la altura. La data muestra un avance desigual: 68% de los líderes ya han establecido formación obligatoria en temas ASG, mayormente combinando instructores internos y externos para cubrir la especialización requerida. No obstante, la brecha es evidente entre etapas de madurez: solo 37% de quienes lideran ha completado la integración de habilidades necesarias en su equipo.

A ello se suma un desafío estructural: la escasez de talento especializado en sostenibilidad, lo que obliga a las empresas a acelerar el desarrollo interno. Capacitar ya no es solo “cumplir”, sino garantizar que los equipos entiendan cómo sus decisiones diarias impactan en métricas ambientales, sociales y de gobernanza.

Vincular desempeño, talento y responsabilidad

Un avance crucial yace en la medición. Aunque 96% de las organizaciones líderes en aseguramiento ASG ya cuentan con indicadores definidos, únicamente 63% de las principiantes lo hace. Y más preocupante: en 53% de las empresas, la compensación variable del nivel C aún no está vinculada al cumplimiento de metas ASG. Sin incentivos, el desempeño difícilmente cambiará.

La actualización de métricas y esquemas de evaluación ayuda a que líderes y colaboradores traduzcan la sostenibilidad en resultados tangibles. Esto permite identificar áreas de oportunidad, reconocer avances y fortalecer el sentido de responsabilidad compartida.

Liderazgo femenino: un acelerador pendiente

El talento femenino sigue siendo un factor subaprovechado en la región. Solo 7% de las iniciativas ASG en México y 19% en Centroamérica son lideradas por mujeres, de acuerdo con KPMG. Este rezago limita la diversidad de enfoques, la innovación en la toma de decisiones y la capacidad de construir estrategias integrales y sensibles al impacto social.

La inclusión femenina en puestos clave no es solo una meta de equidad: es un habilitador estratégico. Empresas más diversas muestran mejores resultados en innovación, reputación y cumplimiento de metas de sostenibilidad.

Coherencia, disciplina y cadenas de valor responsables

Toda estrategia ASG debe estar acompañada de acciones que respalden el discurso. La Alta Dirección y el Consejo deben comunicar mensajes coherentes, asignar recursos adecuados, rediseñar productos, definir criterios para proveedores y aplicar rigor en la cadena de valor. Esto no solo impulsa avances reales, sino que evita prácticas de greenwashing que pueden dañar profundamente la reputación corporativa.

La disciplina con la que se gestionan estos procesos debe ser equivalente a la de cualquier proyecto estratégico del negocio. La sostenibilidad no puede ser un apartado decorativo; debe integrarse en la toma de decisiones del día a día.

La COP30 marca un punto de inflexión para las empresas: es momento de cuestionar su madurez ASG, medir avances y fortalecer capacidades internas. No se trata de renegociar compromisos que parecen ambiciosos hacia 2030, sino de acelerar el paso, profesionalizar la gestión y cerrar brechas estructurales.

Para lograrlo, el Consejo, la Alta Dirección y cada líder funcional deben asumir un rol claro, alineado y estratégico. Solo así se podrá construir una cultura sostenible que transforme palabras en resultados, reduzca el impacto ambiental y genere reportes transparentes que fortalezcan la confianza del mercado. La sostenibilidad ya no es un reto del futuro: es la decisión urgente del presente para acelerar compromisos ASG con coherencia y liderazgo.

“Si no mientes, no vuelas”: aerolíneas presionan a pilotos a esconder su salud mental

La historia de Annie Vargas es un recordatorio doloroso de lo que ocurre cuando la cultura empresarial prioriza el silencio por encima del bienestar. Su hijo, Brian Wittke —piloto de Delta Air Lines, padre de tres y profesional respetado— temía que pedir ayuda por síntomas de depresión le costara la licencia y el sustento. Durante la pandemia, su salud emocional se deterioró, pero acudir a un especialista parecía un riesgo mayor que seguir volando sin apoyo.

El 14 de junio de 2022, Wittke se quitó la vida en las montañas de Utah. Su caso expuso una problemática que atraviesa a la aviación global: una industria donde los pilotos enfrentan un dilema imposible entre cuidar su salud y proteger su futuro laboral. Lo que para cualquier trabajador sería un derecho básico, para ellos puede significar la pérdida inmediata de su carrera.

Un problema estructural: el costo del silencio

De acuerdo con un artículo de Reuters, la salud mental de pilotos es un tema que muchas aerolíneas y reguladores aún abordan con estigmas y protocolos restrictivos. En entrevistas con Reuters, tres docenas de pilotos confirmaron que ocultar síntomas emocionales es una práctica común por miedo a sanciones, procesos médicos prolongados y la posibilidad de quedar en tierra indefinidamente.

Este clima de presión no solo afecta su bienestar, sino que también crea riesgos operativos. Un piloto que teme ser castigado evita buscar apoyo, deja de atender señales tempranas y queda expuesto a un desgaste silencioso que puede manifestarse en pleno vuelo.

salud mental de pilotos

“La gente real tiene problemas reales”: una historia que interpela a la industria

Para Vargas, compartir la historia de su hijo es una forma de pedir que la aviación deje atrás el estigma. “La gente real tiene problemas reales”, dijo. Delta reconoció la tragedia, calificó la muerte como “desgarradora” y admitió que existe estigmatización al buscar ayuda psicológica, incluso entre sus propios pilotos.

La aerolínea ofrece programas de apoyo entre pares y nuevas iniciativas de asesoría, pero la percepción de riesgo persiste. Y en responsabilidad social, la percepción social pesa tanto como las acciones corporativas.

Reglas más estrictas que en cualquier otra profesión

En la mayoría de las industrias, solicitar atención médica o psicológica no requiere la intervención de un regulador. En aviación sí. Los pilotos deben cumplir estándares físicos y psicológicos rigurosos establecidos por la FAA, que puede suspender licencias por ansiedad, depresión o el simple uso de ciertos medicamentos.

Aunque la FAA afirma actualizar sus criterios según evidencia médica reciente, los procesos aún son lentos, costosos y poco transparentes. Para un piloto, reportar síntomas puede convertirse en un limbo administrativo que dure meses o años.

“Si no mientes, no vuelas”: el estigma como norma

La salud mental de pilotos ha generado una frase que se repite entre cabinas, salas de descanso y foros de aviación: “Si no mientes, no vuelas”. Tras el caso Germanwings en 2015, la industria prometió revisar protocolos y crear entornos más seguros, pero los cambios han sido fragmentados y desiguales en el mundo.

Europa exige programas de apoyo entre pares; Estados Unidos amplía lentamente su lista de medicamentos permitidos; Australia evalúa cada caso con mayor flexibilidad. Aun así, más de la mitad de los pilotos encuestados en un estudio de 2023 dijeron evitar la atención médica por miedo a perder su estatus profesional.

Reformas urgentes, procesos interminables

La historia de la piloto estadounidense Elizabeth Carll ilustra cómo la honestidad puede convertirse en una sanción. Tras revelar el uso de un ansiolítico, fue suspendida durante su formación. El proceso para reevaluar su certificado tomó más de un año y requirió nuevos exámenes repetidos por criterios administrativos desactualizados.

Aunque la FAA asegura que trabaja en cambios, no ofrece claridad sobre tiempos ni estándares de evaluación. Para quienes dependen de volar para vivir, esa incertidumbre puede ser tan paralizante como los propios síntomas.

Riesgos operativos: cuando el silencio se convierte en amenaza

No atender problemas psicológicos no solo afecta a los pilotos; también impacta la seguridad de la operación aérea. El reciente accidente del vuelo 171 de Air India reactivó el debate: el informe preliminar descartó fallas mecánicas y señaló acciones humanas. Tras la tragedia, la aerolínea promovió una app de bienestar mental, pero especialistas advierten que las medidas siguen siendo reactivas y no preventivas.

El caso del expiloto de Alaska Airlines, Joseph David Emerson —quien intentó apagar motores en pleno vuelo durante una crisis mental— refuerza la urgencia de transformar un sistema que penaliza en lugar de acompañar.

Cuando buscar ayuda es demasiado caro

Para muchos pilotos, el miedo no solo es perder la licencia, sino también enfrentar un impacto financiero severo. Una vez agotadas las bajas por enfermedad, dependen de seguros de discapacidad que reducen drásticamente sus ingresos. La salud mental, vista desde esta perspectiva, se convierte en un lujo que pocos pueden asumir.

El piloto Troy Merritt vivió esto en carne propia. Tras reconocer que enfrentaba depresión y ansiedad, se puso en tierra voluntariamente. Su proceso de recuperación tomó 18 meses y costó más de 11,000 dólares en evaluaciones no cubiertas por su seguro. Para él, las políticas actuales castigan más la honestidad que el silencio.

“Soy mejor piloto hoy que antes”: romper el ciclo

Merritt afirma que buscar ayuda no solo salvó su estabilidad, sino que lo convirtió en un mejor profesional. Hoy vuela aviones más grandes y rutas más largas, incluyendo destinos que antes le parecían abrumadores. Su testimonio desafía el mito de que la atención psicológica disminuye la capacidad operativa.

Su historia demuestra que un piloto atendido y acompañado es un piloto más preparado, seguro y consciente. En términos de responsabilidad social, este es el tipo de evidencia que debería guiar las políticas corporativas y regulatorias.

La historia de Wittke y las experiencias de Carll y Merritt ponen en evidencia que la aviación tiene un reto urgente: construir un sistema que no convierta la vulnerabilidad en una sentencia laboral. La salud mental de pilotos no puede seguir siendo un tema castigado, especialmente cuando de ella depende la seguridad de millones de pasajeros.

Aerolíneas, reguladores y sindicatos tienen la oportunidad de avanzar hacia modelos más humanos y preventivos, donde la transparencia no sea un riesgo y pedir ayuda sea parte natural del profesionalismo. Si la industria quiere fortalecer su reputación y proteger vidas, debe empezar por garantizar que quienes toman el control de un avión puedan cuidar, sin miedo, de sí mismos.

Pequeños productores, grandes cambios: el papel clave de Fundación Gigante

Las fundaciones empresariales que apoyan a pequeños productores han adquirido un papel determinante en la construcción de economías más sólidas, resilientes y equitativas, pues al  generar capacitación y oportunidades de acceso a mercados para las personas de pequeñas comunidades mexicanas, estas organizaciones fortalecen las cadenas de valor desde la base y contribuyen a un crecimiento local que se traduce en bienestar comunitario. Además, su impacto va mucho más allá del apoyo puntual, porque generan capacidades duraderas que ayudan a impulsar el desarrollo económico de cada región.

En este contexto, Fundación Gigante, el brazo social de Grupo Gigante y Grupo Presidente, se ha consolidado como un caso ejemplar del potencial de estos esfuerzos, pues con sus programas orientados al fortalecimiento productivo y de habilidades en diversas comunidades, la organización ha diseñado intervenciones que elevan los ingresos de las familias, promueven prácticas sustentables y abren nuevas oportunidades para productores rurales. 

¿Cómo las fundaciones empresariales generan prosperidad y desarrollo local?

Las fundaciones empresariales contribuyen de manera decisiva al desarrollo local al brindar herramientas que permiten que los pequeños productores fortalezcan sus capacidades y eleven la calidad de sus productos. Dado que este tipo de acompañamiento suele incluir capacitación técnica, asesoría para mejorar procesos productivos y formación para gestionar negocios de forma eficiente, los beneficiarios adquieren habilidades que les ayudan a incrementar la productividad de sus emprendimientos. 

Además, estas organizaciones impulsan la resiliencia económica al facilitar el acceso de pequeños productores a mercados formales y esquemas de comercio justo, lo cual no solo incrementa los ingresos de los productores, sino que promueve la estabilidad financiera de sus familias, reduce la migración y fomenta el empleo dentro de las mismas comunidades. Por otro lado, al mejorar la infraestructura productiva y promover prácticas sustentables en las cadenas productivas de estos negocios, las fundaciones contribuyen también a un uso más eficiente de los recursos naturales, fortaleciendo así el desarrollo local a largo plazo.

Fundación Gigante es un ejemplo claro de cómo este tipo de intervenciones genera resultados tangibles. Su trabajo en comunidades como la región Chontal y la biosfera del volcán Tacaná demuestra cómo un acompañamiento estratégico puede multiplicar beneficios y activar procesos de transformación profunda en las comunidades mexicanas.

fundaciones empresariales que apoyan a pequeños productores

Fundación Gigante: un ejemplo de fundaciones empresariales que apoyan a pequeños productores

El trabajo de Fundación Gigante refleja cómo la colaboración empresarial puede empoderar a pequeños productores mediante acciones sostenidas y alianzas estratégicas. Sus esfuerzos en regiones como Tacaná y la región Chontal permiten observar resultados concretos en términos de capacitación, desarrollo económico, cuidado ambiental y generación de autoempleo, demostrando el importante papel de las fundaciones empresariales que apoyan a pequeños productores en la creación de un México con oportunidades para todas y todos. Te contamos más de estos proyectos, a continuación:

Impulso a cafeticultores de Tacaná y cuidado al medio ambiente

El proyecto de Fundación Gigante en Tacaná, desarrollado junto con Restaurantes Toks y Rainforest Alliance, busca fortalecer a los productores de café que viven en la biosfera del volcán Tacaná en Chiapas. A través de esta iniciativa, Fundación Gigante ha contribuido a que los pequeños productores puedan acceder a procesos de capacitación basados en normativas internacionales, técnicas orgánicas y prácticas de cultivo sustentable.

Por si fuera poco, durante estas intervenciones también se realizan jornadas médicas que permiten brindar un apoyo más integral a las comunidades, así como promover una producción más segura, responsable y alineada a estándares globales.

Hasta 2023, este esfuerzo ha beneficiado directamente a 150 productores y a sus familias, es decir, aproximadamente, un total de 600 personas impactadas. Además, gracias a la adopción de prácticas sostenibles, los cafeticultores han logrado reducir la contaminación de ríos y arroyos derivada de su producción, así como hacer un uso del agua y la energía más eficiente, y abrir cinco viveros destinados a la regeneración de cultivos.

Todo esto ha hecho posible que los productores obtengan la certificación Rainforest Alliance, ganen mayor eficiencia productiva y puedan acceder a oportunidades de negocio no sólo nacionales, sino también internacionales, bajo un esquema de comercio justo.

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Impulso al emprendimiento y capacitación en la región Chontal

En Oaxaca, Fundación Gigante apoya a pequeños productores y emprendedores de la región Chontal mediante una alianza con Fundación Obras Educativas. A través de este programa, se impulsan 19 proyectos productivos que abarcan desde criaderos de ovinos y pollos hasta iniciativas como truchicultura, hortalizas, lavanderías, tiendas de abarrotes y restaurantes. Este acompañamiento permite que las familias beneficiarias desarrollen habilidades empresariales, aprendan a gestionar sus recursos y mejoren su calidad de vida mediante un trabajo digno y sostenible.

La capacitación, el acceso a recursos productivos y la promoción del ahorro responsable, son algunos de los beneficios de este programa de Fundación Gigante que están ayudando a crear resiliencia financiera y a promover modelos de negocio con visión de largo plazo en esta comunidad.

 Hasta 2023, los proyectos productivos en la región Chontal han logrado impactar a 89 familias, esto es, un total de 356 personas beneficiadas, demostrando así que las fundaciones empresariales que apoyan a pequeños productores pueden transformar territorios completos a través de la promoción del autoempleo, la gestión eficiente de pequeños negocios y el fortalecimiento de capacidades locales. Con ello, Fundación Gigante no sólo impulsa procesos que generan ingresos, sino que ayuda a formar redes comunitarias sostenibles.

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Prosperidad que nace desde lo local

El trabajo de fundaciones empresariales que apoyan a pequeños productores como Fundación Gigante demuestra que detonar prosperidad desde los territorios más pequeños es una estrategia efectiva. Las intervenciones bien diseñadas permiten que las personas se conviertan en agentes activos de su propio progreso, elevando así su bienestar y el de sus familias.

Al promover iniciativas como las de Tacaná y la región Chontal, la organización no solo impulsa negocios, sino que transforma vidas y contribuye a construir comunidades más resilientes, sustentables y prósperas. Su labor confirma que los grandes cambios pueden comenzar con el compromiso de apoyar a quienes sostienen las economías locales desde la base.

¿Listo para mejorar tus finanzas? MIDE presenta la experiencia inmersiva Ciudad del Ahorro

La reapertura del Museo Interactivo de Economía (MIDE) marca un nuevo capítulo para una de las instituciones más relevantes en la educación financiera y económica del país. Tras un proceso profundo de transformación, el museo vuelve a abrir sus puertas como un espacio renovado que busca reconectar con la vida cotidiana de sus visitantes y con las preguntas fundamentales que hoy guían el bienestar social. Desde su fundación en 2006, el MIDE ha acompañado a generaciones en la comprensión de cómo funciona la economía; ahora, se reinventa para dialogar con públicos más diversos, informados y exigentes.

Esta renovación no solo actualiza la museografía: redefine la manera en que entendemos la relación entre economía, decisiones diarias y desafíos colectivos. Ubicado en el histórico Antiguo Convento y Hospital de los Betlemitas —una joya del siglo XVIII diseñada por Lorenzo Rodríguez—, el MIDE combina patrimonio, tecnología y educación para ofrecer experiencias más cercanas, participativas y emocionalmente significativas. Gracias al apoyo continuo del Banco de México, el museo emerge con una identidad estética y narrativa completamente revitalizada.

Un museo transformado para conectar con la vida cotidiana

La reapertura del MIDE implica una actualización integral de su propuesta educativa, museográfica y tecnológica. Aunque conserva sus ejes temáticos esenciales —economía, finanzas, crecimiento, bienestar y sustentabilidad—, ahora los presenta mediante narrativas más cálidas, accesibles y participativas, capaces de conectar con visitantes de todas las edades y perfiles. Las nuevas salas rediseñadas integran iluminación cálida, colores vibrantes e interactivos actualizados que permiten a cada persona entender la economía desde su propia experiencia.

A esta renovación se suman nuevas actividades que impulsan el pensamiento crítico. Entre ellas destaca un recorrido guiado por un robot, diseñado para reflexionar sobre el futuro del trabajo y la tecnología. Con estas innovaciones, el MIDE consolida su papel como un espacio de aprendizaje significativo, donde la economía deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta práctica y cercana.

La Ciudad del Ahorro: cuando la economía se vuelve emoción

En esta nueva etapa, una de las grandes protagonistas es La Ciudad del Ahorro, una experiencia inmersiva desarrollada en colaboración con Profuturo. Esta propuesta multisensorial utiliza el videomapping para invitar a las personas a cuestionar y comprender sus hábitos financieros, conectando la emoción con la reflexión. Al sumergirse en esta ciudad animada, los visitantes descubren cómo sus decisiones cotidianas construyen —o debilitan— su futuro financiero.

La producción visual y tecnológica estuvo a cargo de Dessignare.Studio, cuya creatividad convierte la información financiera en una narrativa envolvente. Esta colaboración refuerza el compromiso de Profuturo como aliado del MIDE para fomentar una cultura de bienestar económico y responsabilidad financiera. La experiencia está disponible en el piso 3 del museo, de martes a domingo, con funciones cada hora.

Una instalación que combina arte, técnica y propósito

El corazón visual de La Ciudad del Ahorro es una instalación de cinco lienzos de papel japonés, suspendidos sobre un bastidor de madera de cedro ensamblado con técnicas tradicionales japonesas. Cada lienzo, con formas geométricas distintas, evoca la silueta de una ciudad en movimiento. Los elementos se distribuyen en dos planos, generando profundidad y permitiendo que la luz se difunda de manera sutil entre capas.

Esta pieza fue creada por la artista Adriana Comi y diseñada bajo la dirección creativa de Ana Cruz y Damné Jesús, con dirección de arte de Maricarmen Zapatero y música original de Sergio Ini Vázquez. El resultado es una experiencia que combina arte, arquitectura, animación y sonido para representar una urbe construida por las múltiples expresiones del ahorro. El uso del papel japonés —ligero y semitranslúcido— intensifica el efecto inmersivo, logrando que la narrativa visual se viva como un viaje emocional y sensorial.

Un equipo creativo multidisciplinario

La experiencia fue posible gracias a un equipo con sólida trayectoria en artes visuales, animación, museografía y producción cultural. Ana Cruz, directora y productora de la experiencia, cuenta con más de una década de trabajo en animación, proyectos televisivos y videomapping. Su visión integradora permitió que el contenido educativo se transformara en una propuesta estética profunda.

Por su parte, la ilustradora Maricarmen Zapatero aporta una dimensión narrativa a través del dibujo, con experiencia en campañas sociales y editoriales. La escultora Adriana Comi, especializada en carpintería y ensamblaje japonés, materializa la instalación que sostiene la proyección. Juntas, estas creadoras construyen un lenguaje visual que convierte la economía en arte vivo y accesible.

El MIDE, un museo para entender la vida

Con esta renovación, el MIDE adopta una narrativa clara: convertirse en “el museo de la vida cotidiana”. Aquí, cada visitante puede descubrir cómo las decisiones propias y colectivas moldean el mundo en el que vivimos. Desde la administración personal del dinero hasta los grandes retos sociales y ambientales, el MIDE ofrece un espacio para reflexionar, aprender y actuar.

Además, el museo estrena horario de 9:00 a 17:00 horas y actualiza sus promociones, incluyendo programas 2×1 para madrugadores y tardes especiales. Con precios accesibles y una oferta renovada, invita a todas las personas a redescubrir un espacio imprescindible para comprender la economía contemporánea.

El nuevo MIDE no solo se renueva: redefine la manera de hablar de economía en México. La Ciudad del Ahorro es prueba de cómo la educación financiera puede ser un viaje emocional, artístico y profundamente humano. En una época en la que el bienestar económico es un desafío común, esta experiencia se convierte en una herramienta poderosa para comprender la importancia del ahorro y la toma de decisiones conscientes.

Visitar el MIDE hoy es entrar en un espacio donde la economía deja de ser un concepto técnico y se convierte en un relato que todos vivimos día a día. Esta reapertura representa una oportunidad para reconectar con nuestra vida financiera, entender nuestro papel en el bienestar colectivo y, sobre todo, imaginar mejores futuros posibles.

Splenda® refuerza su compromiso social y presenta “Dulce Gesto” junto a la Federación Mexicana de Diabetes

Con el propósito de inspirar a las personas a cuidar de su salud sin renunciar al disfrute, Splenda® llevó a cabo una serie de acciones en el país como parte de su campaña “Un Dulce Gesto”, enfocada en promover la prevención y detección temprana de diabetes, y la importancia de llevar un estilo de vida equilibrado y más consciente.

En semanas previas, la marca dio inicio a una campaña de guerrilla que comenzó con un Social Run, una actividad que reunió a influencers para inspirar a sus audiencias a adoptar hábitos más saludables y reflexionar sobre la prevención.

Durante esta etapa, Splenda® también llevó su mensaje a las calles de la Ciudad de México mediante intervenciones urbanas con códigos QR, que invitaban a las personas a conocer el Test de Riesgo FINDRISC y acceder a información práctica sobre hábitos de bienestar. De esta forma, la campaña acercó el mensaje de autocuidado de manera accesible, positiva y cotidiana.

Como parte de la iniciativa, Splenda® realizó una jornada de bienestar en la Ciudad de México, donde los asistentes participaron en actividades dedicadas a crear conciencia sobre el consumo de azúcar y la importancia de mantener hábitos saludables para prevenir la diabetes. Además, mediante la aplicación del Test de Riesgo FINDRISC, nutriólogas brindaron orientación personalizada y consejos prácticos para ayudar a las personas a incorporar hábitos más saludables en su vida cotidiana.

Dulce Gesto

Durante el evento, los invitados disfrutaron de aguas preparadas con Splenda® Bebidas en Polvo, café con Sustitutos de Crema Splenda® y distintas preparaciones elaboradas con los sobrecitos de endulzante Splenda®, una muestra práctica de cómo es posible disfrutar bebidas y alimentos con el dulzor que nos gusta, pero de una manera más consciente y sin azúcar.

“En Splenda® creemos que el bienestar comienza con pequeñas decisiones. Nuestro propósito es acompañar a las personas a encontrar su propio equilibrio, ofreciendo alternativas que les permitan disfrutar lo dulce de una forma más consciente. Con esta iniciativa reafirmamos nuestro compromiso de inspirar pequeños cambios que impacten positivamente en la salud y el bienestar”, señaló Erika Rius, Sr. Manager, Brand Reputation and Healthcare Marketing LATAM de Heartland Food Products Group.

Durante el evento, Splenda® también realizó la entrega simbólica de un cheque por $300,000 MXN a la Federación Mexicana de Diabetes, como parte de su compromiso por apoyar iniciativas que promueven el bienestar y la educación en salud. 

“Colaborar con iniciativas como las que realiza Splenda® nos permite fortalecer nuestro trabajo de educación y prevención, acercando información útil y herramientas prácticas a más personas. Agradecemos a la marca por sumar esfuerzos en la promoción de hábitos saludables y por contribuir a mejorar la calidad de vida de quienes viven con diabetes y de quienes buscan prevenirla”, señaló la Federación Mexicana de Diabetes. 

Por su parte, Jesus Toraño, General Manager LATAM de Heartland Food Products Group, enfatizó que “este donativo es para apoyar y fortalecer los programas, iniciativas y actividades que realizan a favor de las personas que viven con diabetes en México; estamos muy agradecidos por esta alianza y estamos seguros de que, juntos, podemos seguir construyendo más acciones de prevención y bienestar para las y los mexicanos”. 

Con estas acciones, Splenda® reafirma su compromiso de inspirar bienestar y promover la prevención, ofreciendo alternativas que faciliten reducir el consumo de azúcar sin dejar de disfrutar lo dulce de la vida. A través de su campaña “Un Dulce Gesto”, la marca impulsa la educación en salud y motiva a las personas en México a adoptar hábitos más conscientes y equilibrados para mejorar su bienestar integral.

PPG impulsa el uso de energías renovables con tecnología solar en Querétaro

PPG (NYSE:PPG) anunció hoy que su planta de Coatings Services (CSV) en Querétaro, México, instaló un nuevo sistema de paneles solares que suministrará el 61% de los requerimientos energéticos anuales de la operación. Esta inversión fortalecerá la independencia energética de la planta, reducirá su exposición a las variaciones en los precios de la electricidad y permitirá cumplir con los requerimientos de clientes respecto al uso de energía renovable en la fabricación de productos PPG.

Querétaro se encuentra en la región industrial de rápido crecimiento del Bajío, que representa 6.2% de la demanda eléctrica nacional, de acuerdo con el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE). Esta alta demanda, junto con los desafíos actuales de suministro eléctrico, subraya la importancia de incorporar energías renovables para impulsar un desarrollo industrial sostenible, reducir costos operativos, mejorar la resiliencia y optimizar recursos.

Este proyecto refleja nuestra convicción de que la sostenibilidad no es solo una meta, sino parte esencial de nuestra forma de operar”, mencionó Ivette Lordmendez, directora regional de PPG México, Coatings Services. “Con esta instalación, construimos un futuro más eficiente y responsable, en el que seguimos reduciendo nuestro impacto ambiental, atendemos las expectativas de clientes que buscan procesos más limpios y fortalece nuestra competitividad.”

La planta evitará la emisión de aproximadamente 450 toneladas métricas de CO₂ equivalente al año, reduciendo de forma significativa su huella de carbono en México. Esta acción está alineada con los objetivos de sostenibilidad 2030 de PPG, que incluyen reducir en 50% las emisiones de gases de efecto invernadero scope 1 y 2, así como una reducción de 30% en las emisiones scope 3 en su cadena de valor. Estas metas están validadas por la iniciativa Science Based Targets (SBTi).

Otros sitios de PPG en México que cuentan con paneles solares incluyen el centro de investigación de polímeros y la planta de manufactura arquitectónica en Tepotzotlán, México.

Banco Azteca fortalece la movilidad de personas con discapacidad con la entrega de 200 sillas de ruedas en 2025

Banco Azteca concluyó la entrega de 200 sillas de ruedas como parte de la iniciativa #ApoyarNosToca, un esfuerzo que busca mejorar la movilidad, autonomía y oportunidades de personas con discapacidad y comunidades vulnerables en México.

La cuarta y última entrega del año se llevó a cabo en la Sucursal Santa Úrsula, ubicada en Av. Insurgentes Sur 4207, Tlalpan, Ciudad de México. El evento fue encabezado por Alberto Tanus, Director General de Préstamo y Cobranza de Banco Azteca, quien otorgó 50 sillas de ruedas adicionales a beneficiarios identificados en coordinación con el programa A Quien Corresponda, conducido por Jorge Garralda.

“Con esta entrega cerramos un ciclo de apoyo que refleja el compromiso auténtico de Banco Azteca con la prosperidad incluyente”, expresó Tanus. “Estas 200 sillas de ruedas representan más que un apoyo material: son herramientas que permiten a las personas recuperar movilidad, avanzar con independencia y abrir nuevas posibilidades para sus familias.”

Banco Azteca RSE

Durante 2025, Banco Azteca realizó cuatro entregas de sillas de ruedas en distintas sucursales, beneficiando a clientes y a integrantes de comunidades vinculadas al programa A Quien Corresponda. Cada jornada, realizada en bloques de 50 unidades, generó momentos significativos para personas que requieren apoyo para mejorar su movilidad en su vida cotidiana.

A través de #ApoyarNosToca, Banco Azteca refuerza su vocación de servicio y su papel como una institución financiera que impulsa soluciones accesibles y acciones concretas para ampliar oportunidades y promover la inclusión en las comunidades donde opera.

Cuidar la vida no tiene fronteras: un jabón líquido que apoya la ayuda humanitaria y promueve el consumo responsable

Ante las crisis ambientales, los conflictos persistentes y el desplazamiento forzado de comunidades, es natural sentir que nuestras acciones diarias carecen de impacto. Sin embargo, justo donde la incertidumbre parece imponerse, surge la posibilidad de preguntarnos qué sí está en nuestras manos. La manera en que consumimos, qué elegimos comprar, qué causas respaldamos y bajo qué principios vivimos, sigue siendo una forma real de incidir en el mundo. Esta convicción es el motor de la colaboración entre Rayito de Luna y Médicos Sin Fronteras: unir el autocuidado diario con la ayuda humanitaria global, todo ello a través de un elemento tan simple y cotidiano como un jabón.

Rayito de Luna es una empresa mexicana que trabaja con formulaciones 100% naturales y una filosofía muy clara: economía circular, comercio local y procesos que buscan regenerar, no sólo no dañar. Su propósito trasciende el uso inmediato de sus productos; el cuidado de la piel va de la mano del bienestar de las personas productoras, las comunidades y los ecosistemas que nos sostienen. Por eso, cuando surgió la posibilidad de colaborar con Médicos Sin Fronteras (MSF), la idea se sintió natural. Ambas organizaciones, cada una desde su ámbito de acción, comparten la misma raíz: proteger la vida donde sea necesario.

Este encuentro dio como resultado un jabón líquido multifuncional elaborado con una formulación 100% natural y con agua de lluvia captada y tratada en el propio laboratorio. La fórmula prioriza materias primas de regiones cercanas para reducir la huella ambiental del transporte y se envasa en vidrio retornable para evitar residuos que ya no deberíamos generar. No es un producto que busque llamar la atención; de hecho, podría pasar desapercibido. Pero detrás de su aparente sencillez hay una lógica coherente: si algo va a formar parte de nuestro día a día, que lo haga con responsabilidad.

Lo verdaderamente relevante, sin embargo, es la conversación que el proyecto puede abrir. MSF trabaja en más de 70 países, atendiendo emergencias médicas en contextos donde la vida está en constante riesgo: guerras, epidemias, desastres climáticos, desplazamientos masivos. Su tarea es llegar justo a esos lugares donde nadie más está. Y aunque está claro que un jabón no va a resolver problemas globales, también es cierto que estas operaciones necesitan aliados, recursos y visibilidad. La colaboración busca precisamente recordar que el cuidado empieza en la casa, en la piel y en lo inmediato, pero puede continuar mucho más allá.

Cada jabón vendido contribuye al trabajo de MSF, el 50% de las ganancias se destinarán a la labor médico-humanitaria de la organización en México. Al mismo tiempo, invita a mirar el consumo desde otro ángulo: uno que se aleje de las campañas exageradas y regrese a lo esencial. La frase que acompaña la campaña, “Cuidar la vida no tiene fronteras”, no pretende funcionar como un eslogan grandilocuente. Más bien, intenta nombrar el punto en el que ambas organizaciones se encuentran: Rayito de Luna, desde la responsabilidad ambiental; MSF, desde la atención directa a quienes viven emergencias que rara vez llegan a los titulares.

Tanto para Rayito de Luna como MSF, esta colaboración ha sido un proceso de aprendizaje y reafirmación. Esta alianza representa una oportunidad para ambas partes de acercarse a nuevas personas, de ajustar la comunicación para hablar con claridad del impacto y de explicar su labor sin partir únicamente de la urgencia, sino también de la cotidianidad.

En un momento en que el cansancio ambiental y social es palpable, esta colaboración intenta ofrecer un respiro, una especie de recordatorio sencillo: el cuidado es una práctica compartida. No necesitamos tenerlo todo resuelto para contribuir, basta con elegir con atención, con participar de manera honesta. Y si un jabón puede abrir esa conversación, quizá también puede recordarnos que todavía hay maneras de sumar, por pequeñas que parezcan.

Empresas mexicanas transforman la inclusión con innovación: Éntrale reconoce la práctica más destacada del año

Mientras México avanza hacia un mercado laboral más competitivo y global, enfrenta una realidad innegable: 8.9 millones de personas viven con alguna discapacidad, pero apenas una parte tiene acceso a empleos formales. En un país donde la inclusión aún implica derribar barreras, un grupo de empresas mexicanas está demostrando que innovar también es incluir.

Esa convicción guió la octava edición del Premio Éntrale 2025: Prácticas Innovadoras de Inclusión, donde Éntrale, iniciativa del Consejo Mexicano de Negocios, reconoció a Grupo Profuturo por desarrollar la práctica más innovadora del año en inclusión laboral de Personas con Discapacidad.

El reconocimiento distingue a la empresa cuya iniciativa logró romper paradigmas, atacando la barrera actitudinal y el sesgo inconsciente. Al compartir relatos auténticos de sus colaboradores, su motor es la sensibilización profunda, usando la empatía para impulsar la reflexión y el compromiso colectivo. Este enfoque transforma la cultura interna, derribando barreras físicas y de comunicación.

El Premio Éntrale celebra la capacidad del sector privado para transformar los desafíos en oportunidades y demostrar que la inclusión laboral es una estrategia de negocio inteligente. Las empresas que hoy reconocimos son la prueba de que el talento no tiene límites cuando existe voluntad para innovar”, destacó Fernando Estrada Franco, director ejecutivo de Éntrale.

El galardón, sustentado en los resultados del Índice de Inclusión Laboral de Personas con Discapacidad, reconoció el papel de las organizaciones que integran la inclusión dentro de su modelo operativo y de innovación. A través de programas de capacitación adaptada, políticas corporativas incluyentes, ajustes razonables y mejoras en accesibilidad, las compañías finalistas demostraron que la diversidad impulsa la competitividad y fortalece la cultura organizacional.

 inclusión con innovación

A casi una década de su creación, Éntrale ha acompañado a más de 800 empresas en la implementación de estrategias de inclusión que promueven el desarrollo de talento y la sostenibilidad empresarial. Su objetivo ha sido claro: convertir la inclusión en un motor de transformación económica y social.

Cada práctica que reconocemos es una inspiración para el ecosistema empresarial. En Éntrale trabajamos con la convicción de que la inclusión laboral no es filantropía: es productividad, innovación y futuro”, afirmó Estrada Franco.

El liderazgo del directivo también ha trascendido fronteras. Este año, Fernando Estrada Franco fue reconocido por el Women Economic Forum (WEF) con el galardón “Iconic Men Creating a Better World for All”, entregado el 27 de octubre de 2025 en Ciudad de México, por su compromiso con la creación de entornos laborales equitativos y diversos.

Este reconocimiento internacional refuerza la visión de Éntrale como plataforma de cambio empresarial, que impulsa políticas, prácticas y modelos de gestión donde la innovación y la inclusión convergen.

En el contexto global, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recuerda que una de cada seis personas en el mundo, es decir, 1,300 millones, vive con alguna discapacidad. Bajo el lema “Nada sobre nosotros sin nosotros”, la ONU impulsa el liderazgo de las PcD en la vida económica y política. Con esa misma visión, Éntrale continúa fortaleciendo el papel de México como referente en inclusión empresarial.

La verdadera innovación ocurre cuando entendemos que el crecimiento y la diversidad son parte del mismo camino. Las empresas que incluyen son las que avanzan”, concluyó Estrada Franco.

De lo moral a lo material: cómo el 4.1 % del PIB mexicano cambia la conversación climática

Por Edgar López

Durante años, el tema ambiental en México se debatió en clave moral: “hay que cuidar el planeta”, “es responsabilidad de todos”, “pensemos en las futuras generaciones”. Todo eso está bien. Pero no mueve presupuestos ni consejos de administración.

Lo que sí los mueve es esto: México pierde cada año 1 billón 382 mil millones de pesos —el 4.1 % del PIB— por agotamiento de recursos y degradación ambiental (INEGI, Cuentas Económicas y Ecológicas de México 2024). Eso es más del doble del crecimiento económico de todo 2024 (1.9 % estimado). En términos simples: trabajamos un año entero para pagar la factura de haber destruido nuestros propios activos naturales.

conversación climática
El Financiero – 2 dic 2025

Un desglose rápido para que duela más:

  • 833 mil millones por contaminación del aire (2.5 % del PIB solo por respirar aire tóxico).
  • 144 mil millones por agotamiento de agua subterránea, petróleo y madera.
  • 69 mil millones por aguas residuales sin tratar.
  • 133 mil millones por basura mal manejada.

Cuando el daño cruza el umbral del 4 % del PIB, la conversación cambia de raíz y se vuelve brutalmente concreta.

Ya no se discute si el cambio climático “existe”. Ahora se discute:

  • ¿Cuánto va a perder la planta de Querétaro si vuelve la sequía del norte?
  • ¿Por qué la aseguradora subió 38 % la prima en Villahermosa?
  • ¿Por qué el banco rechazó un crédito porque la fábrica está en zona de estrés hídrico según CONAGUA?
  • ¿Por qué Walmart o FEMSA enviaron cartas de “última advertencia” a proveedores sin huella de carbono verificada?

Y todo esto ya está pasando hoy —sin esperar a la próxima COP ni a la próxima administración—:

  • Aseguradoras como GNP, AXA y Qualitas aplican sobreprimas de 20–50 % o exclusiones en zonas con riesgo climático.
  • Bancos como BBVA, Banorte y Santander integran indicadores del CEEM y mapas de riesgo de la CRE y CONAGUA en sus modelos crediticios.
  • Empresas como Cemex, Bimbo, Grupo Modelo o FEMSA descalifican proveedores sin planes de agua o metas de emisiones validadas.
  • Comités de riesgo de empresas del IPAB y del IPC ya incluyen la “exposición física y de transición climática” junto al dólar y la tasa.

El mercado está haciendo el trabajo que ninguna ley ni discurso logró en 30 años.

Y el impacto no se limita a las finanzas: actúa como un vector que transforma las demás conversaciones organizacionales.Temas como propósito, RSC, cultura o valor compartido —antes impulsados más por convicción o presión reputacional— hoy se alinean a métricas, riesgos y desempeño real. Cuando el riesgo es estructural, reconfigura los sistemas de decisión.

La mayor ironía —y quizá la mejor señal de cambio real— es que ninguna cumbre, GRI, ISO o discurso inspirador logró jamás lo que hoy logra una línea en el estado de resultados.

Por eso, en México, la sostenibilidad ya no avanza por convicción, sino por impacto: está dejando el discurso moral para convertirse en un tema de supervivencia empresarial y macroeconómica. Ya no la empujan los activistas. La empujan los actuarios, los CFO, los gerentes de riesgo y los compradores de las multinacionales.

Y cuando el cambio depende del bolsillo —no de la buena voluntad— se vuelve imparable.

¿Tu empresa ya cuantifica cuánto de esos 1.4 billones de pesos les está pagando en mayores costos, primas, interrupciones, pérdida de productividad, restricciones de crédito o proveedores descalificados?

Si no lo saben, lo estás pagando igual. Y cuando por fin lo sepan, la pregunta ya no será si van a actuar… sino cuánto tiempo más puedes permitirse seguir fingiendo que esto no te afecta.

¡Salud!


Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Casi el 20% de las empresas mexicanas sigue sin mujeres en puestos de liderazgo

El panorama corporativo mexicano avanza, pero lo hace con pasos pequeños que contrastan con la urgencia del contexto global. Mientras más empresas hablan abiertamente de diversidad y sostenibilidad, las cifras revelan que la desigualdad en la toma de decisiones sigue profundamente arraigada. En un entorno donde la reputación, la competitividad y el talento dependen cada vez más de políticas incluyentes, los rezagos se vuelven difíciles de ignorar.

El reporte 2025 “Mujeres en empresas”, desarrollado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) junto con Kiik Consultores, dibuja con claridad esta dualidad. Aunque cerca de 200 compañías listadas en las bolsas nacionales ya integran mujeres en sus consejos o en posiciones de alta dirección, estos avances apenas mueven la aguja. Según el propio IMCO…

México podría tardar hasta el año 2043 en alcanzar una paridad efectiva en los órganos de decisión.

Persisten las brechas para mujeres en puestos de liderazgo

De acuerdo con Forbes, a pesar de los esfuerzos del sector empresarial por adoptar criterios de equidad, todavía el 19% de las empresas mexicanas no tiene una sola mujer en su consejo de administración. Este dato no solo refleja un problema de representación, sino también de gobernanza y competitividad. La falta de diversidad limita la capacidad de las organizaciones para innovar y enfrentar mercados cada vez más complejos.

El mismo reporte advierte que un 13% de compañías tampoco incluye mujeres en otras direcciones estratégicas. La presencia de consejeras independientes sigue siendo mínima, con apenas 5.5% del total. Estas cifras revelan una estructura corporativa que sigue inclinada hacia modelos tradicionales que frenan la evolución hacia una economía más inclusiva.

Alta dirección: avances visibles, pero aún insuficientes

Las posiciones ejecutivas más altas siguen representando el mayor desafío. Las mujeres ocupan únicamente el 3% de las direcciones generales en México, cifra que evidencia la enorme distancia que aún debe recorrerse. Aunque hay una ligera mejora en áreas como las direcciones financieras, donde alcanzan el 15%, el contraste con la distribución masculina continúa siendo profundo.

En el ámbito jurídico, la representación llega al 26%, uno de los rubros con mayor crecimiento. Sin embargo, este avance de entre 5 y 7 puntos porcentuales respecto a 2024 no es suficiente para revertir décadas de exclusión estructural. Las organizaciones requieren esfuerzos sostenidos para que estos incrementos no sean excepciones, sino parte de una tendencia sostenida en todo el ecosistema empresarial.

El desafío cultural detrás de las mujeres en puestos de liderazgo

La brecha de género no se explica únicamente por números: detrás existe una cultura empresarial que aún privilegia perfiles tradicionales para roles de decisión. Las expectativas sociales, los sesgos inconscientes y la falta de políticas que promuevan trayectorias equitativas continúan frenando la participación femenina. La combinación de estas barreras impide que el talento de miles de profesionales llegue a su máximo potencial.

Además, la falta de referentes en posiciones clave dificulta que nuevas generaciones visualicen un camino posible hacia la alta dirección. Para que las mujeres en puestos de liderazgo avancen, se requieren modelos visibles, procesos claros de sucesión y una cultura que valore no solo la paridad, sino la innovación que surge de equipos diversos.

Innovación, competitividad y talento: lo que México está perdiendo

Las empresas que han integrado mujeres en sus órganos de decisión reportan beneficios sustentados en datos: mayor innovación, análisis de riesgo más completo y mejores prácticas de gobernanza. Sin embargo, estas historias aún no se replican lo suficiente. La lenta integración femenina no solo representa un asunto de justicia social, sino también una pérdida estratégica para la economía mexicana.

El reto también toca a los sectores inversores, que cada vez exigen mayores estándares de sostenibilidad y diversidad. Para consolidar un ecosistema empresarial competitivo, las organizaciones deberán acelerar mecanismos de inclusión. Solo así podrán atraer talento diverso y adaptarse a un entorno global que premia culturas laborales alineadas con los derechos y expectativas de sus colaboradores, especialmente en temas como mujeres en puestos de liderazgo.

El avance hacia la igualdad en el liderazgo corporativo mexicano está en marcha, pero su ritmo actual no es suficiente para transformar el panorama dentro de un plazo razonable. La evidencia señala que las empresas que apuestan por la diversidad obtienen mejores resultados, y sin embargo, una parte importante del sector sigue operando bajo estructuras que perpetúan la desigualdad. Este rezago no solo afecta a las mujeres, sino a la competitividad del país.

Para cerrar estas brechas, será indispensable combinar políticas claras, voluntades firmes y una mirada estratégica hacia el futuro. La inclusión de mujeres en los consejos y direcciones no debe entenderse como una obligación reputacional, sino como un motor de innovación y sostenibilidad. México tiene la oportunidad de acelerar esta transformación, y el momento de hacerlo es ahora.

10 ejemplos de violencia estructural y cómo solucionarla

La violencia estructural suele ser silenciosa, pero define la vida de millones de personas. Se manifiesta en sistemas, instituciones y prácticas que han permanecido intactas durante décadas. Identificar y transformar estos patrones es parte de nuestra labor cotidiana y, al mismo tiempo, un compromiso ético con las comunidades que acompañamos.

La violencia se filtra en procesos administrativos, políticas públicas, cadenas de valor y dinámicas organizacionales. Por ello, reunir ejemplos de violencia estructural y analizarlos con profundidad se vuelve indispensable. Esta nota ofrece una mirada detallada, práctica y estratégica para quienes buscan incidir en soluciones reales que perduren en el tiempo.

10 ejemplos de violencia estructural y cómo solucionarla

1. Brechas educativas persistentes

Las brechas educativas que separan a comunidades urbanas y rurales son uno de los ejemplos de violencia estructural más visibles. Se manifiestan en escuelas sin recursos, programas obsoletos y oportunidades limitadas que perpetúan círculos de pobreza. En muchos casos, estas desigualdades se normalizan como una condición “natural” del territorio.

La solución implica transformar el acceso desigual en un derecho garantizado. Esto requiere alianzas entre sector privado, sociedad civil y gobiernos para fortalecer la infraestructura escolar, integrar tecnología accesible y capacitar docentes con metodologías culturalmente pertinentes.

2. Cadenas de suministro con explotación invisibilizada

La explotación laboral en cadenas globales de producción continúa siendo un fenómeno profundamente enraizado. Jornadas extendidas, pagos insuficientes y ausencia de seguridad laboral afectan principalmente a mujeres y comunidades migrantes, quienes no suelen tener voz para exigir cambios.

ejemplos de violencia estructural

Las empresas pueden revertir esta dinámica implementando auditorías sociales robustas, protocolos de debida diligencia y esquemas de trazabilidad que aseguren condiciones dignas. La transparencia y la participación comunitaria son fundamentales para romper los ciclos de abuso normalizado.

3. Acceso desigual a servicios de salud

En muchas regiones, el acceso a salud depende del código postal. Las comunidades indígenas, rurales o periféricas enfrentan barreras históricas, desde la falta de hospitales hasta la carencia de personal capacitado y medicamentos esenciales. Esta exclusión continua afecta generaciones completas.

Para solucionarlo, se requieren modelos interculturales de atención, inversión sostenida en infraestructura y mecanismos que garanticen la presencia de personal médico en zonas vulnerables. Los programas de prevención comunitaria también pueden reducir la dependencia de servicios especializados.

4. Falta de representación política para grupos vulnerables

La ausencia de representación política limita la capacidad de los grupos vulnerables para defender sus derechos. Las mujeres, personas con discapacidad o pueblos originarios suelen tener poca presencia en espacios de toma de decisiones, perpetuando políticas que no reflejan sus necesidades.

Generar reformas que aseguren participación equitativa, cuotas inclusivas y mecanismos de consulta directa es clave para romper este ciclo. La democracia se fortalece cuando quienes han sido marginados ocupan lugares de liderazgo.

5. Sistemas de justicia que discriminan

En muchos países, el sistema de justicia reproduce estigmas raciales, económicos o de género. Esto deriva en condenas desproporcionadas, procesos inaccesibles y una profunda desconfianza hacia las instituciones. Las víctimas más frecuentes son quienes ya viven en condiciones de marginación.

Las soluciones requieren capacitación con perspectiva de derechos humanos, defensorías públicas fuertes y protocolos que eliminen sesgos históricos. La justicia restaurativa también ofrece una alternativa para reconstruir la confianza.

6. Vivienda inadecuada y desigual

La falta de acceso a una vivienda digna es uno de los ejemplos de violencia estructural que más impacta la calidad de vida. Muchas familias habitan en zonas de riesgo, viviendas precarias o comunidades sin servicios básicos, lo que limita su desarrollo y bienestar.

Impulsar políticas de vivienda inclusiva, proyectos de urbanismo social y programas de financiamiento accesible puede transformar esta realidad. La participación comunitaria en el diseño urbano asegura soluciones culturalmente adecuadas y sostenibles.

7. Brechas digitales que perpetúan desigualdades

La exclusión digital impide a miles de personas acceder a educación, empleo, salud y servicios financieros. En un mundo hiperconectado, no contar con internet o dispositivos adecuados genera nuevas formas de exclusión.

Las iniciativas de conectividad gratuita, alfabetización digital y dispositivos accesibles son claves para cerrar la brecha. Además, las empresas pueden integrar plataformas inclusivas que consideren a quienes presentan limitaciones tecnológicas.

8. Sesgos de género dentro de las organizaciones

La violencia estructural también se manifiesta al interior de las empresas: techos de cristal, brechas salariales, acoso normalizado y poca representación femenina en puestos directivos. Estos patrones afectan tanto el desarrollo económico como la cultura organizacional.

Las soluciones incluyen políticas de igualdad salarial, protocolos de prevención del acoso y programas de liderazgo femenino. Las empresas que lo implementan no solo mejoran su clima laboral, sino que fortalecen su competitividad.

9. Racismo institucional en servicios públicos

En muchas regiones, las personas afrodescendientes e indígenas reciben tratos discriminatorios en instituciones públicas. Esta violencia diaria afecta su acceso a servicios, protección y oportunidades de desarrollo.

El cambio requiere políticas explícitas de antirracismo, capacitación constante y sistemas de quejas accesibles. Incorporar personal de comunidades racializadas en puestos de servicio público también contribuye a reducir sesgos.

10. Economías locales excluidas del desarrollo

Las comunidades rurales o artesanales suelen quedar fuera de los beneficios del desarrollo económico. La falta de inversión, capacitación y acceso a mercados perpetúa su dependencia y vulnerabilidad.

Crear rutas de comercialización justa, impulsar la economía social y generar compras inclusivas desde el sector empresarial puede reactivar estas economías. La formalización acompañada y la capacitación en gestión fortalecen la autonomía comunitaria.

La violencia estructural es un fenómeno que opera silenciosamente, pero sus efectos se sienten en cada dimensión del desarrollo humano. Identificar estos ejemplos de violencia estructural es solo el primer paso; lo verdaderamente transformador es activar soluciones sostenibles y colaborativas. Tenemos la oportunidad —y la obligación— de acompañar a las comunidades en la construcción de sistemas más justos, resilientes y dignos. Esta tarea no termina, pero cada paso informado y consciente nos acerca a un futuro donde la equidad no sea una excepción, sino una norma.

Deepfakes sexuales: el lado oscuro de la IA contra niñas y adolescentes

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En los últimos años, la tecnología ha avanzado a una velocidad que supera nuestra capacidad para comprender completamente su impacto social. Entre estos avances, la inteligencia artificial ha abierto nuevas posibilidades, pero también ha desatado amenazas silenciosas que afectan a los sectores más vulnerables: niñas y adolescentes. El caso de un estudiante que, sin reparo alguno, manipuló la imagen de una compañera usando una aplicación de “desnudez”, ilustra un fenómeno inquietante: la normalización del daño digital.

De acuerdo con The Guardian, resulta alarmante cómo estas prácticas se realizan a plena vista, como si fueran simples bromas o juegos entre pares. Para quienes trabajamos en responsabilidad social, este episodio evidencia la urgencia de abordar las deepfakes sexuales no solo como un problema tecnológico, sino como un reflejo de dinámicas culturales, educativas y éticas que requieren intervención inmediata. Estamos ante una problemática que trasciende lo digital y se inserta en los espacios que deberían ser más seguros para la infancia.

La escena en el autobús: la normalización del daño

Un director relató con incredulidad cómo un adolescente, camino a casa en un autobús escolar, manipuló la imagen de una niña de una escuela vecina. Lo hizo sin ocultarlo, sin culpas ni dudas, como quien usa un filtro más en redes sociales. Ese nivel de naturalidad provocó una mezcla de sorpresa e inquietud entre quienes lo presenciaron.

El acto se volvió aún más desconcertante al considerarse público y visible para otros estudiantes. Que nadie lo percibiera como grave en el momento habla de un fenómeno superficialmente trivializado. Es esa “normalidad” lo que más alarma: el daño se realizó en segundos, sin conciencia del impacto psicológico y social que podría desencadenar.

De los riesgos del sexting a la era de las deepfakes sexuales

Hace diez años, el principal reto en las escuelas eran las imágenes íntimas compartidas voluntaria o involuntariamente entre estudiantes. Hoy, la situación es distinta y más compleja. Con la IA generativa, la creación de desnudos falsos ya no requiere la participación de la víctima, lo que amplifica el riesgo y elimina cualquier noción de consentimiento.

Las llamadas deepfakes sexuales permiten alterar fotografías comunes para generar contenido manipulador que simula situaciones explícitas. Esto impacta profundamente la seguridad emocional de niñas y adolescentes, quienes pueden ver su imagen transformada en material ofensivo sin haber interactuado jamás con la tecnología involucrada.

Víctimas al azar: cuando cualquiera puede ser seleccionada

Uno de los aspectos más perturbadores del caso es que la niña victimada pudo haber sido elegida al azar. La directora de la escuela reconoció no saber si había un vínculo entre ambos estudiantes o si la selección fue completamente arbitraria. Para la víctima, esto implica vulnerabilidad absoluta: no hay forma de anticipar un ataque cuando no existe relación con el agresor.

Además, la denuncia surgió gracias a que otro estudiante se dio cuenta y decidió actuar. Esto demuestra la importancia de generar entornos escolares donde exista una cultura activa de reporte y acompañamiento. Sin testigos sensibles, este caso habría quedado oculto, como ocurre con miles más alrededor del mundo.

La respuesta institucional: entre el deber y el estigma

Tras conocer los hechos, la escuela actuó con rapidez: contactó a los padres, localizó al adolescente responsable y reportó el caso a la policía. Sin embargo, el proceso estuvo marcado por la vergüenza y el estigma, tanto para la víctima como para quienes intervinieron. Estos sentimientos suelen convertirse en barreras que frenan las denuncias en situaciones similares.

En contextos educativos, el miedo a la exposición pública o a represalias sociales contribuye a que muchos episodios de este tipo nunca se reporten. Para quienes trabajamos en responsabilidad social, esto plantea un desafío evidente: no basta con crear protocolos, es necesario garantizar que las víctimas no serán juzgadas, sino acompañadas.

La cultura digital que permite la violencia invisible

La facilidad con la que pueden crearse imágenes engañosas revela una cultura digital donde el respeto y la empatía parecen desdibujarse. Las aplicaciones que prometen “desnudez instantánea” convierten la violencia simbólica en entretenimiento, promoviendo prácticas que jóvenes usuarios asumen como inofensivas. Pero su impacto es devastador.

Esta cultura también se alimenta de la falta de educación mediática y emocional. Si no enseñamos a niñas, niños y adolescentes a identificar la violencia digital, será difícil enfrentar la expansión de las deepfakes sexuales, que hoy circulan con una velocidad que supera la capacidad de contención de familias, escuelas y autoridades.

Un llamado urgente a la comunidad educativa y a la sociedad

Este fenómeno exige una intervención coordinada: escuelas, familias, instituciones y sociedad civil deben trabajar juntas para crear estrategias preventivas y de acompañamiento. La IA no es el problema en sí; el problema radica en cómo la utilizamos y en la ausencia de límites éticos claros en su aplicación cotidiana.

Para mitigar los riesgos, es indispensable promover la alfabetización digital, fortalecer las rutas de denuncia y establecer políticas escolares que aborden la violencia digital desde una perspectiva restaurativa y protectora. Las deepfakes sexuales no desaparecerán, pero sí podemos reducir sus impactos mediante un enfoque integral.

La historia del autobús es solo un ejemplo de una problemática que crece silenciosamente. Las deepfakes son una expresión moderna de una violencia que lleva años transformándose, adaptándose y expandiéndose junto con la tecnología. La diferencia ahora es que la manipulación de imágenes ya no requiere acceso íntimo ni situaciones privadas, lo que amplifica la vulnerabilidad de niñas y adolescentes en entornos digitales.

Como especialistas en responsabilidad social, debemos insistir en la creación de espacios educativos y comunitarios que promuevan el respeto, la empatía y el uso ético de la tecnología. La prevención no se limita a restringir aplicaciones, sino a formar ciudadanos digitales conscientes, capaces de reconocer y rechazar conductas que atentan contra la dignidad y seguridad de otros.


Scarlett Johansson expone intentos de censurar el Holocausto en su proyecto como directora

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La reciente polémica en torno a Eleanor the Great ha colocado a Scarlett Johansson como directora en el centro de una discusión ética que resuena profundamente. La actriz, que debuta detrás de la cámara, reveló haber recibido presión directa de uno de los patrocinadores del proyecto para eliminar toda referencia al Holocausto, eje narrativo indispensable de la historia. Esta situación abre un debate relevante sobre los límites de la intervención financiera en narrativas sensibles y la importancia de preservar la integridad de los relatos que buscan honrar memorias colectivas.

De acuerdo con un artículo de The Guardian, el caso revela mucho más que un desacuerdo creativo: pone sobre la mesa la tensión constante entre intereses económicos y la responsabilidad de narrar hechos históricos con rigor y sensibilidad. Para un público cada vez más atento a los compromisos éticos de la industria cinematográfica, la postura firme de Johansson no solo muestra convicción artística, sino también compromiso con la verdad histórica. Su decisión de mantener el corazón de la trama refuerza la necesidad de que los creadores asuman un papel activo en la defensa de las voces que la historia intenta silenciar.

Scarlett Johansson como directora ante la presión de un patrocinador

Durante la fase de preproducción, Johansson relató al Daily Telegraph que uno de los patrocinadores amenazó con retirarse del proyecto si no se eliminaban los elementos vinculados al Holocausto. La solicitud no era menor: implicaba borrar el núcleo moral y emocional de la película, que explora la mentira más dolorosa en la vida de una mujer mayor que finge ser sobreviviente.

La directora respondió con claridad: si el Holocausto no era el marco narrativo, nada podría sustituir su potencia simbólica.

La presión —que se presentó más como una imposición que como una negociación— llevó a un momento crítico para el proyecto. Johansson explicó que le habrían parecido razonables solicitudes logísticas, como cambios de locación o tiempos de rodaje, pero modificar el sentido mismo de la película era inadmisible. Ese fue el punto en que los intereses financieros chocaron frontalmente con la responsabilidad ética y artística.

Un relato que necesita ser contado: ética y memoria histórica

En Eleanor the Great, June Squibb interpreta a una viuda judía jubilada que accidentalmente se integra a un grupo de sobrevivientes del Holocausto. Al percatarse de su error, decide mantener la impostura, desencadenando una reflexión profunda sobre mentira, identidad y memoria. Para quienes trabajan en responsabilidad social, este tipo de narrativa desafía a la audiencia a pensar en la fragilidad del testimonio y en el daño que generan los discursos falseados.

Johansson argumentó que la película debía tratar precisamente sobre “la peor mentira imaginable”, y que el Holocausto no era un recurso narrativo intercambiable. Según relató, el patrocinador no ofreció alternativa alguna, simplemente señaló que el tema “era un problema”. La ausencia de un planteamiento ético por parte del inversor subraya la importancia de que los creadores defiendan el marco moral de sus historias.

Scarlett Johansson como directora y el costo de la integridad

Al negarse a modificar la trama, el patrocinador decidió retirar su apoyo económico. Este movimiento dejó al proyecto sin el presupuesto previamente garantizado, obligando al equipo a asumir un riesgo mayor para mantener la película fiel a su visión original. La decisión, aunque difícil, representa un acto de coherencia que pocas veces se ve en producciones comerciales de gran escala.

La situación pone en evidencia un dilema frecuente: ¿hasta qué punto debe un creador comprometerse para proteger la integridad de una obra? Para Johansson, la respuesta fue clara: la memoria del Holocausto y su representación justa valen más que cualquier apoyo financiero. En un mundo donde las narrativas responsables enfrentan presiones constantes, su postura marca un precedente significativo.

El impacto de una decisión ética en la industria cinematográfica

El gesto de mantener firme el guion no solo afecta al proyecto en sí, sino también al ecosistema audiovisual que observa con atención cómo se equilibran los intereses económicos con la responsabilidad cultural. Quienes trabajan en responsabilidad social podrán ver en esta decisión un ejemplo de liderazgo ético que impulsa a la industria hacia prácticas más conscientes. El mensaje es claro: algunas historias merecen ser contadas sin concesiones.

Además, este caso invita a reflexionar sobre el rol de las audiencias y de las instituciones que apoyan producciones culturales. La preservación de la memoria histórica no es solo un acto artístico, sino un compromiso social. La resistencia de Johansson y su equipo contribuye a mantener viva una conversación que nunca debe cesar.

La experiencia de Scarlett Johansson como directora en Eleanor the Great muestra que, incluso en un entorno creativo, la responsabilidad social tiene un lugar innegociable. Proteger la verdad histórica y la dignidad de las víctimas del Holocausto no es solo un deber moral, sino un recordatorio de que el cine sigue siendo un espacio de expresión que debe honrar la memoria colectiva. Su determinación refuerza el valor de la ética en la producción cultural.

Este caso también plantea una invitación a reflexionar sobre cómo las decisiones individuales pueden influir en el rumbo de toda una industria. Frente a la presión y la censura, Johansson eligió la honestidad narrativa y el respeto por la historia. Y es precisamente esa elección la que resuena hoy, convirtiendo su debut detrás de la cámara en un ejemplo de liderazgo y coherencia ética que inspira más allá de la pantalla.

Liderazgo y género: la paridad en confianza choca con los sesgos en habilidades tecnológicas

Contexto del informe:

Presentamos los hallazgos del informe “Género y liderazgo: Navegando sesgos, oportunidades y cambio” del Instituto de Investigación Capgemini, basado en una encuesta a 2,750 líderes de grandes organizaciones en 11 países. El estudio revela que, si bien las mujeres han alcanzado la paridad en autoconfianza, persisten sesgos estructurales y nuevas barreras vinculadas a la percepción de las habilidades tecnológicas que ponen en riesgo la retención del talento femenino.

3 hallazgos clave:

Riesgo de fuga de talento directivo: Aunque el 77% de los líderes reconoce que las mujeres son tan efectivas como los hombres en roles de liderazgo, las barreras estructurales tienen un costo real: el 35% de las mujeres directivas considera abandonar su organización actual debido a obstáculos para avanzar, en comparación con el 26% de los hombres.

El sesgo de género en la tecnología: Existe una desconexión crítica en cómo se perciben las habilidades del futuro. Los hombres tienden a estereotipar competencias como la Inteligencia Artificial (IA), el análisis de datos y la agilidad como “inherentemente masculinas”. Por el contrario, las mujeres perciben estas mismas habilidades mayoritariamente como “no generizadas”, lo que sugiere una mentalidad más abierta hacia la adopción tecnológica inclusiva.

Paridad en autoconfianza: Los datos desafían la narrativa tradicional sobre la inseguridad femenina. Hoy, el 58% de las mujeres identifica la “confianza” como una de sus fortalezas clave, alcanzando una paridad técnica con los hombres (59%). Además, reportan una ventaja competitiva en habilidades humanas, con un 71% destacando su inteligencia emocional frente al 50% de los hombres.

Liderazgo y género

Análisis: la confianza ya no es el problema, el entorno sí 

1. La eficacia del liderazgo ya no está en duda

Se observa un consenso generalizado sobre el valor del liderazgo femenino. La mayoría de los encuestados (63% de hombres y 74% de mujeres) coincide en que la presencia de mujeres en el liderazgo impacta positivamente en el rendimiento del negocio. Sin embargo, la percepción de equidad interna no acompaña a este reconocimiento: solo la mitad de los líderes cree que la compensación es justa y equitativa en su organización, y el 53% de las mujeres afirma haber experimentado sesgos negativos en su remuneración. 

2. La brecha digital como nueva frontera de desigualdad

A medida que las organizaciones priorizan la IA y la automatización, surge un riesgo de exclusión. Aunque la competencia técnica general es baja (solo el 46% de los líderes cita el uso de IA como fortaleza), el hecho de que los hombres etiqueten estas habilidades como “masculinas” podría influir negativamente en los procesos de contratación y promoción gestionados por hombres. Las mujeres, al ver estas habilidades como neutras, demuestran estar culturalmente listas para la transición digital, pero requieren acceso equitativo a la formación. 

Liderazgo y género

3. Un cambio de enfoque: de “arreglar a las mujeres” a “arreglar el sistema”

El informe refuta la creencia de que las mujeres necesitan más capacitación para “creérsela”. Dado que ya demuestran altos niveles de confianza y competencias clave (agilidad, inteligencia emocional), el foco estratégico debe desplazarse hacia la corrección de sesgos en el entorno. Esto incluye:

  • Transparencia: El 49% de los hombres y el 42% de las mujeres señalan la falta de criterios claros de promoción como una barrera principal.
  • Flexibilidad: Normalizar el trabajo flexible para todos los géneros, evitando que se estigmatice como un beneficio exclusivo para mujeres cuidadoras.

Empresas internacionales, lideradas por Danone Y L’oréal, traen un programa de liderazgo inclusivo a América Latina: “Eve”

En febrero de 2026, por primera vez en América Latina, se llevará a cabo el Programa EVE, un innovador seminario de liderazgo interempresarial creado por Danone en 2010, apoyado por L’Oréal Groupe.

Danone y L’Oréal Groupe son aliados clave en esta iniciativa derivada de su compromiso histórico con el empoderamiento femenino y el liderazgo inclusivo. Actualmente, L’Oréal Groupe impulsa programas que abren caminos, fortalecen la autoconfianza y crean oportunidades reales para las mujeres en diferentes contextos. Por su parte, Danone, empresa comprometida con la salud a través de la alimentación, es pionera en el desarrollo del programa a nivel mundial.

La belleza rompe las barreras sociales y fortalece la dignidad. En diversos contextos, las iniciativas sociales de L’Oréal Groupe han demostrado que el cuidado personal y estético puede ser un puente hacia la reintegración social y laboral. Ejemplo de ello es el programa “Mujeres en la Ciencia”, desarrollado junto con la UNESCO, que busca reconocer la excelencia de científicas e inspirar a las jóvenes a seguir carreras relacionadas con Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM por sus siglas en inglés). Actualmente, más de 500 mujeres latinas ya han sido reconocidas.

Asimismo, “Belleza por un Futuro” ha capacitado en estilismo profesional a más de 12,000 mujeres en la región, brindándoles herramientas para su inserción laboral; “Stand Up”, iniciativa de L’Oréal Paris, ha entrenado a más de 240,000 personas en Latinoamérica para intervenir de forma segura ante el acoso callejero; mientras que “L’Oréal por la Juventud” ofrece anualmente 25,000 oportunidades de empleo a jóvenes menores de 30 años.

Al mismo tiempo, Danone reafirma su compromiso con la equidad y la inclusión, reconociendo que la diversidad es una fuente de innovación, crecimiento y cohesión social. A través de políticas inclusivas, alianzas estratégicas y programas transformadores, la compañía promueve un entorno laboral donde cada persona puede desarrollarse plenamente, sin barreras ni prejuicios.

Eve

En línea con este propósito, Danone lanzó el Programa EVE, una iniciativa pionera en el empoderamiento femenino y el liderazgo inclusivo. En alianza con L’Oréal Groupe, ambas compañías se enorgullecen de anunciar la primera edición del Programa EVE International en América Latina, que se llevará a cabo en febrero de 2026, consolidándolas como referentes en la promoción de culturas organizacionales más equitativas y humanas.

Creado en 2010, EVE invita a mujeres y hombres a “atreverse a ser ellos mismos” y a transformar sus entornos laborales desde una perspectiva más consciente e inspiradora. Nace de la convicción de que la diversidad de género en los equipos directivos impulsa el rendimiento empresarial. Su objetivo es acompañar a mujeres y hombres en su camino de liderazgo, brindándoles herramientas para superar barreras, inspirar y convertirse en agentes de cambio dentro de sus organizaciones.

Con el lema “Atrévete a ser tú y libera tu potencial”, el seminario propone una dinámica única que combina sesiones plenarias, talleres vivenciales e intercambios interempresariales. Esta metodología permite a los participantes reflexionar sobre su estilo de liderazgo, adquirir confianza y potenciar habilidades interpersonales, todo en un entorno que fomenta el diálogo y la colaboración.

Desde su creación en Francia, el Programa EVE International ha expandido su alcance a Asia, África y, ahora, por primera vez en América Latina desde México. Este año la iniciativa marcará un paso decisivo para fortalecer la cultura de liderazgo inclusivo en la región. El evento contará con la participación de directivos, gerentes y jóvenes talentos, reafirmando su compromiso con la construcción de una comunidad diversa y representativa.

Eve

Actualmente, más de 6,800 mujeres y hombres en todo el mundo han sido parte de esta experiencia que promueve un liderazgo auténtico, consciente e inspirador.

Las plenarias y talleres se desarrollan en torno a 3 temas:

  1. Atrévete a ser tú mismo, céntrate, confía en ti y demuestra talentos. (Liderazgo auténtico, Psicología positiva, Equilibrio vital y Resiliencia).
  2. Optimiza tus relaciones con los demás en tu vida profesional y personal. (Comunicación no violenta, estereotipos, Inteligencia Política y Narración de historias).
  3. Inspírate a través de experiencias originales de liderazgo. (Testimonios de mujeres líderes, Sesiones de networking, talleres energizantes para cuerpo y mente).

Además de Danone y L’Oréal Groupe, el programa cuenta con el respaldo de empresas globales y de diferentes nacionalidades como Orange, Caisse des Dépôts, SNCF, Crédit Agricole, KPMG y Société Générale, consolidándose como una red interempresarial que trasciende fronteras y multiplica su impacto.

El Programa EVE América Latina no solo busca inspirar a los líderes de hoy, sino también sembrar las bases para un futuro corporativo más diverso, equitativo y sostenible. ¡Te invitamos a ser parte de esta gran experiencia!

Para más información consulta:

https://eveprogramme.com/en/eve-latin-america

https://www.instagram.com/theeveprogram