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Volkswagen de México: 25 mil personas beneficiadas en 2025 con su estrategia Por Amor a México

Volkswagen de México fortaleció durante 2025 su compromiso con el desarrollo social y comunitario, beneficiando a 25,248 personas a través de una estrategia integral de Responsabilidad Social Corporativa que articula acciones en educación, bienestar comunitario, inclusión, salud y cuidado del entorno.

 A través de su estrategia Por Amor a México, estructurada en cuatro ejes —Futuro, Comunidad, Pasión y Cuidado— la armadora impulsó iniciativas orientadas a generar valor social, ambiental y económico en las comunidades donde tiene presencia, alineando cada proyecto con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

 “En Volkswagen de México entendemos la responsabilidad social como un compromiso permanente con las personas y con el entorno. Los resultados de 2025 reflejan un trabajo colaborativo, estructurado y con visión de largo plazo, enfocado en generar un impacto positivo y duradero en México”, señaló Alea Lozada.

Durante el año, Volkswagen de México impulsó iniciativas enfocadas en la educación y el desarrollo integral desde edades tempranas. A través de programas de educación STEM, como New Auto New Engineers y ¡Qué chulo es ser STEM!, la armadora contribuyó a la capacitación de más de 2,500 estudiantes y 200 docentes de educación básica, media superior y superior en Puebla y Guanajuato, fortaleciendo habilidades clave para el futuro. De manera complementaria, mediante programas de Desarrollo Temprano Infantil, se promovieron hábitos de alimentación saludable, huertos comunitarios y capacitación nutricional en comunidades indígenas, beneficiando a 133 infantes y 136 madres y padres de familia.

Por Amor a México

Como parte de estas acciones, Volkswagen de México también contribuyó a mejorar la seguridad y movilidad de 150 niños y niñas en situación de vulnerabilidad a través del mantenimiento vehicular de la flota de Casa del Sol, así como mediante la campaña Un Día para el Futuro, iniciativa anual en la que colaboradores donan parte de su salario y la empresa duplica cada aportación, destinando los recursos al fortalecimiento de la infraestructura de ocho bachilleratos públicos en Puebla y Silao, impactando positivamente a miles de estudiantes.

En el ámbito comunitario, el Programa de Voluntariado Volkswagen movilizó a 529 colaboradores, quienes dedicaron 2,943 horas de voluntariado en 27 jornadas, beneficiando a 10,971 personas y contribuyendo a la plantación de 1,600 árboles, fortaleciendo una cultura de empatía, participación y corresponsabilidad social dentro de la organización. Asimismo, a lo largo del año se realizaron jornadas de salud comunitaria, en colaboración con asociaciones civiles y autoridades locales, ofreciendo servicios de nutrición, pediatría, psicología, oftalmología y asesoría legal en comunidades cercanas a sus operaciones.

Por Amor a México

Otras iniciativas destacadas incluyeron Tapitas que salvan vidas, mediante la cual se recolectaron 330 kilos de tapitas que fueron recicladas para apoyar a niñas y niños con cáncer, así como acciones alineadas a principios de integridad y cumplimiento que permitieron canalizar donaciones de alimentos básicos en beneficio de comunidades en situación de vulnerabilidad. De igual forma, el Día de Puertas Abiertas de Volkswagen de México integró un enfoque solidario a través del Mercado Navideño, en apoyo a la Casa Ronald McDonald, fortaleciendo el vínculo con la comunidad interna y beneficiando a niñas, niños y adolescentes en tratamiento médico.

En materia de inclusión y desarrollo integral, la armadora impulsó el programa StrongHER, una iniciativa que utiliza el fútbol como herramienta para fomentar el liderazgo y empoderamiento de mujeres adolescentes, promoviendo entornos más equitativos. En paralelo, bajo el eje de cuidado, se desarrollaron acciones enfocadas en el bienestar animal, como el Croquetatón Volkswagen y jornadas de adopción, beneficiando a cientos de mascotas en situación de calle, así como programas de apoyo a madres de familia mediante la entrega de despensas y acompañamiento comunitario.

“Cada iniciativa que integra Por Amor a México refleja nuestra convicción de que la sostenibilidad se construye desde la acción, la colaboración y la cercanía con las comunidades. Seguiremos fortaleciendo este compromiso en los próximos años”, agregó Erika Castellanos Carreto.

Con estos resultados, Volkswagen de México reafirma su compromiso con una movilidad que impulsa a trascender, integrando la sostenibilidad como un eje transversal de su operación y contribuyendo activamente al bienestar de México.

ONU Turismo, Iberostar y Circle Economy impulsan la economía circular como motor de una industria de la hospitalidad competitiva y resiliente

Iberostar Hotels & Resorts, Circle Economy y ONU Turismo han presentado el informe “Towards circular hospitality transforming the tourism system”. Este documento examina los retos de la industria hotelera ante la creciente escasez de recursos. Orientado a fomentar la conversación colectiva con los actores clave en cada destino, este informe señala las oportunidades y estrategias de economía circular que permiten mantener la competitividad, mejorar la eficiencia y operar de manera más responsable a medio y largo plazo.

Se estima que los hoteles y otros establecimientos turísticos son responsables de 260 millones de toneladas de emisiones de CO2 al año1, una cifra casi tan alta como las emisiones anuales de toda Francia. Dado que alrededor del 70% de estas emisiones provienen de la producción2, el transporte y la eliminación de los bienes y servicios de los que dependen los hoteles y consumen los huéspedes, las decisiones de compra y operación tienen el potencial de transformar cadenas de suministro enteras. Diferentes estrategias de economía circular, como la logística inversa o priorizar la reparación y la reutilización frente al descarte, son fundamentales para reducir el impacto del sector. 

Retos de la industria hotelera

Los hoteles se enfrentan a múltiples barreras individuales y también sistémicas. El informe señala diez desafíos principales, entre los que destacan: la falta de infraestructuras de reciclaje adecuadas en muchos destinos turísticos, que provoca que la separación de residuos en los hoteles no alcance todo su potencial; barreras de comportamiento, como el cambio cultural en relación con el cambio climático; la ausencia de una visión compartida de la circularidad en la industria hotelera, que dificulta que las soluciones sostenibles escalen más allá de hoteles o cadenas. 

industria de la hospitalidad

Caso de éxito: Iberostar Hotels & Resorts

En un contexto de retos sistémicos, las iniciativas individuales pueden ayudar a demostrar lo que es posible y ofrecer puntos de referencia prácticos para otros actores de la cadena de valor. El informe se basa en la experiencia de Iberostar, una cadena hotelera con más de 100 hoteles en 14 países, para ilustrar cómo se están abordando algunos de estos retos en las operaciones del día a día.

El enfoque de Iberostar hacia la circularidad combina personas, datos e innovación. Impulsado por un propósito claro y el compromiso de su equipo directivo, la empresa ha creado equipos dedicados a las 3R, con más de 250 profesionales centrados en la separación, medición y análisis de residuos. Paralelamente, utiliza herramientas de inteligencia artificial en las cocinas de más de 60 hoteles para controlar y reducir el desperdicio de alimentos, lo que ayuda a comprender mejor dónde se producen las pérdidas y cómo se pueden evitar.

Además, se están realizando esfuerzos para integrar la circularidad en las decisiones de compra, el diseño de los hoteles y la experiencia tanto de los huéspedes como de los empleados, así como en las operaciones diarias. En conjunto, estas medidas han contribuido a una reducción de más del 80% de los residuos enviados a rellenos sanitarios desde 2021.

Sin embargo, la experiencia ha demostrado que para avanzar es preciso contar con el apoyo de los actores locales así como con infraestructuras, políticas y colaboraciones, y que la circularidad sistémica no puede lograrse solo con acciones individuales de los agentes a lo largo de la cadena de valor. 

Cinco oportunidades estratégicas para el cambio

Basado en las conclusiones y los talleres realizados con actores del sector, en este informe se han identificado cinco áreas estratégicas para avanzar hacia la economía circular:

  1. Compras circulares: involucrar a los proveedores para priorizar opciones duraderas, reutilizables o biodegradables, evitando materiales innecesarios.
  2. Operaciones circulares: implicar al personal para un uso responsable de recursos como el agua, y la optimización de los menús.
  3. Entorno construido circular: diseñar edificios eficientes energéticamente, duraderos y fáciles de desmontar, utilizando materiales de origen biológico y con energías renovables.
  4. Cultura empresarial y experiencias circulares: formar a directivos y empleados en principios de circularidad, además de concienciar a los huéspedes para fomentar comportamientos responsables.
  5. Destinos circulares: colaborar con los municipios, invertir en la restauración de la naturaleza y apoyar iniciativas circulares locales.
industria de la hospitalidad

Gloria Fluxà, Vicepresidenta & Chief Sustainability Officer en Grupo Iberostar, explica: “Hace cuatro años iniciamos un ambicioso proyecto para reducir los residuos que enviamos al vertedero e introducir la circularidad en nuestras operaciones. No se trataba de un proyecto aislado, sino de un cambio fundamental en la forma de gestionar nuestro negocio. Esto implicó alinear las prioridades estratégicas internas, los objetivos comerciales e incentivos. Creemos que así es como comienza el cambio sistémico: no con una sola gran decisión, sino con miles de pequeñas elecciones alineadas en la misma dirección. La transición hacia una industria hotelera circular requerirá ir más allá de los esfuerzos individuales y comprometerse con acciones colaborativas en diferentes áreas para implementar un cambio sistémico. Sólo entonces podremos escalar el impacto positivo y fortalecer la competitividad y el futuro de nuestro sector”.

Su Excelencia la Sra. Shaikha N. Alnuwais, secretaria general de Turismo de las Naciones Unidas, destaca: “La industria hotelera desempeña un papel fundamental en la cadena de valor del turismo e influye en la forma en que los destinos gestionan los recursos, reducen los residuos, miden el impacto, fortalecen las economías locales y responden a las crecientes presiones climáticas, medioambientales y de la cadena de suministro. El fomento de prácticas circulares y regenerativas no solo es una prioridad medioambiental, sino también una vía estratégica hacia la resiliencia, la acción climática, la competitividad y la creación de valor a largo plazo. Esperamos que este informe inspire el cambio y proporcione una orientación útil a los responsables políticos, las empresas y los destinos para avanzar hacia un futuro del turismo más circular y resiliente”.

Por su parte, Claudia Alessio, experta en circularidad y autora por parte de Circular Economy, añade: “La economía circular no es solo una necesidad ambiental, es un medio para un fin. Refuerza la resiliencia del negocio al reconocer que la industria hotelera depende de un capital natural y social saludable. Es una herramienta poderosa para la mitigación y adaptación al cambio climático, y apoya a los destinos ayudándoles a operar dentro de su capacidad de carga. El marco que presentamos está diseñado para que lo utilice toda la cadena de valor, dotando al sector de una dirección común para avanzar juntos”.

Referencias

1Juvan, E., Grün, B., & Dolnicar, S. (2023). Waste production patterns in hotels and restaurants: An intra-sectoral segmentation approach. Annals of Tourism Research Empirical Insights, 4(1). doi:10.1016/j.annale.2023.100090

2 Science Based Targets initiative (SBTi). (2023). Catalyzing value chain decarbonization: Corporate survey results (Rep.). Retrieved from: SBTi Website.

Santander México recibe el reconocimiento “Aliado del Año 2025” de Reforestamos 

Banco Santander México fue reconocido por la organización de la sociedad civil Reforestamos México con el distintivo “Aliado del Año 2025”, tras más de 17 años de colaboración continua y una inversión ambiental acumulada superior a 52 millones de pesos, consolidándose como uno de los referentes del sector financiero en la integración de criterios socioambientales mediante alianzas de largo plazo con impactos medibles en conservación forestal, restauración de ecosistemas y desarrollo comunitario en el país.

El reconocimiento otorgado por Reforestamos destaca la continuidad de esta alianza, orientada al desarrollo forestal sostenible en el país, la conservación de los ecosistemas terrestres y la generación de valor social, con impactos trazables desde el inicio de esta colaboración. También el compromiso de Santander México con el desarrollo sostenible al abrir canales de participación, tanto a clientes como usuarios de cajeros automáticos para que puedan contribuir al impacto ambiental y social positivo.

“En Santander entendemos que la inversión social no es un esfuerzo aislado, sino el resultado de alianzas estratégicas sólidas. Así, desde 2008, hemos recaudado más de 52 millones de pesos gracias a todas las personas que han creído en esta alianza, eligiendo el botón de ‘Si quiero donar’, de nuestros más de 10 mil cajeros automáticos en todo el país, permitiéndonos apoyar causas medioambientales como la conservación del bosque ‘Itza-popo’ en 2025. El segundo canal de cooperación e impacto social son nuestras tarjetas LikeU, en particular la verde para los que ya la conocen. Gracias a esta tarjeta, y de la mano con Reforestamos, logramos beneficiar a más de 38 mil personas y plantar más de 87 mil árboles, lo que representa aproximadamente 124 hectáreas de superficie verde y casi 180 canchas de fútbol”, señaló Alonso Cervera Lomelí, Director General Adjunto de Estudios, Asuntos Públicos y Comunicación de Banco Santander México.

Aliado del Año 2025

Por su parte, Ernesto Herrera Guerra, Director General de Reforestamos México, destacó: “Santander confió en esta iniciativa desde el inicio. En 2008 comenzaron los donativos en cajeros automáticos y, más adelante, en 2021 se sumaron las tarjetas LikeU, contribuyendo a fortalecer un modelo que hoy se expande hacia otros paisajes estratégicos del país. Este impulso nos ha permitido llevar la conversación del bosque al agua, al clima y a la vida en las ciudades, demostrando que, desde las comunidades, México puede liderar soluciones basadas en la naturaleza con impacto nacional.”

Con este reconocimiento, Banco Santander México refuerza su posicionamiento como una institución financiera que integra la sostenibilidad ambiental y social como un eje estratégico de su modelo de negocio, reafirmando su compromiso con el crecimiento responsable, la acción climática y el desarrollo sostenible de México.

Sostenibilidad en la cocina: el caso urgente de la Almeja Chocolata

La península de Baja California alberga una diversidad extraordinaria de almejas: Pismo, Chocolata, Pata de Mula Roja, Negra, Garra de León, Voladora, Concha Espina, Burra, Callos de Hacha, Margarita, Concha Nácar, Chione, Generosas, entre muchas otras. Estos moluscos forman parte esencial de nuestra identidad gastronómica y se disfrutan en cocteles, ceviches, aguachiles, estofados, empanadas, guisos o simplemente con aceite de oliva y limón. Son protagonistas de celebraciones y pilares de la cocina del mar en México.

Sin embargo, su popularidad también representa un riesgo. Es fundamental reconocer cada especie, conocer sus características y entender su situación actual. La concha nácar está prácticamente desaparecida. Los callos de hacha y las almejas generosas se producen en una escala considerablemente menor que hace apenas cinco años. La Garra de León considerada una de las mejores almejas de callo del mundo y en su momento columna vertebral de la gastronomía de Guerrero Negro casi ha desaparecido debido a la sobreexplotación, y su recuperación aún se vislumbra lejana.

La almeja Pismo, que anteriormente se consumía en mayor volumen que la Chocolata, estuvo al borde de desaparecer. Tras varios años de veda, hoy ha logrado recuperarse. Respetando sus temporadas y tallas oficiales, podemos consumirla de manera responsable y asegurar su disponibilidad para las futuras generaciones.

Hoy, la preocupación se centra en la Almeja Chocolata. Durante los años de veda de la Pismo, la Chocolata se convirtió en el sustituto natural para un mercado en crecimiento. El incremento sostenido en su demanda ha provocado una presión significativa sobre sus poblaciones, colocándola actualmente en riesgo.

Las señales son claras: hace algunos años era común encontrar ejemplares de 300 gramos por pieza en abundancia. Hoy, en muchos casos, solo se logra cubrir el 50% de los pedidos y con ejemplares de hasta 80 gramos por pieza. Esto evidencia una reducción preocupante en talla y disponibilidad. Lo ideal sería permitir su reproducción y recuperación, pero no se le está dando el tiempo necesario.

En este contexto, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), a través de CONAPESCA, decretó de manera acertada una veda de dos años, del 1º de enero de 2026 al 31 de diciembre de 2027, para la captura y recolección de la Almeja Chocolata en Baja California Sur, en la zona del Mar de Cortés. Sin embargo, en Baja California aún no se ha implementado una medida similar de protección al recurso.

Almeja Chocolata

Ante esta situación, hacemos un llamado a la comunidad gastronómica nacional para actuar con conciencia y responsabilidad. Invitamos a restaurantes, distribuidores, cocineras y cocineros a permitir que las poblaciones de Almeja Chocolata descansen voluntariamente durante un periodo prudente, contribuyendo así a su recuperación.

Alternativas sostenibles:

  • Almeja Pismo, respetando estrictamente sus vedas y tallas oficiales.
  • Pata de Mula Roja (Akagai), cuyas poblaciones se mantienen saludables.

Como representantes del sector gastronómico y de la industria alimentaria, asumimos la responsabilidad de visibilizar esta situación y promover soluciones que generen conciencia y educación en torno al consumo responsable de nuestros recursos marinos.

Hoy más que nunca, es momento de actuar y aportar nuestro grano de arena para proteger un recurso nutritivo, delicioso y capaz de sostener a comunidades pesqueras en el futuro.

Por una cocina comprometida con la sostenibilidad. Atentamente: David Castro, Edgar Chávez, Bernardo Galindo, Eduardo García, Ernesto Hernández, Ezequiel Hernández, José Luis Hinostroza, Benito Molina, Solange Muris, Alejandra Navarro, Javier Plascencia, Elena Reygadas, Alejandro Ruiz, Alfredo Villanueva.

¿Por qué los estudios de género están cerrando tras las revelaciones de Epstein?

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Durante años, los estudios de género han sido una de las herramientas más incómodas —y necesarias— para cuestionar las estructuras de poder que normalizan la desigualdad. Sin embargo, en distintos estados de Estados Unidos, estos programas están siendo eliminados bajo el argumento de “restaurar la verdad biológica” y frenar lo que se califica como “ideologías divisivas”. Lo que parece un debate académico es, en realidad, un síntoma de algo más profundo: una disputa por quién controla la narrativa sobre el poder, el cuerpo y la dignidad.

Hoy, tras la reapertura de los archivos de Jeffrey Epstein y la ola de reacciones que siguieron, esa disputa se vuelve más clara. Las revelaciones de Epstein no solo exhiben una red de abusos, sino también la fragilidad de los sistemas que deberían haberlos prevenido. En este contexto, el cierre de programas universitarios no parece una coincidencia, sino parte de una misma lógica: silenciar las herramientas que permiten leer críticamente estas violencias.

Universidades bajo presión política

Según información de The Guardian, la junta de regentes de Texas A&M ha decidido poner fin a los programas de estudios de la mujer y de género, así como a la enseñanza de conceptos relacionados con la raza. Esto no fue un caso aislado: el New College de Florida ya había tomado una medida similar en 2023. Universidades públicas en Carolina del Norte, Ohio y Kansas siguieron la misma ruta, impulsadas por legislaturas estatales conservadoras.

Estas decisiones se presentan como actos administrativos, pero responden a un clima ideológico específico. La educación superior se convierte en un campo de batalla donde la diversidad de enfoques es sustituida por una visión única sobre la identidad y el poder. El resultado es una reducción deliberada de los espacios críticos.

La cancelación de los estudios de género se justifica con la orden ejecutiva de Donald Trump titulada Defendiendo a las Mujeres del Extremismo de la Ideología de Género y Restaurando la Verdad Biológica. El documento convierte la diferencia sexual en una categoría legal, no científica, y la coloca como base de políticas públicas.

revelaciones de Epstein

Este cambio no es menor: redefine el lenguaje, los derechos y la legitimidad del conocimiento. Al hacerlo, niega décadas de investigación interdisciplinaria que ha demostrado que el género es una construcción social con impactos reales en la vida de millones de personas.

Revelaciones de Epstein: el espejo incómodo

Hasta que el Departamento de Justicia filtró nuevos documentos sobre Jeffrey Epstein, muchos no veían la conexión entre estos cierres y la cultura de impunidad. Hoy, esa relación resulta más evidente: limitar los estudios de género es una forma de proteger estructuras que facilitan el abuso de poder.

El caso de David Ross, exdirector del Museo Whitney, ilustra esta lógica. Sus intercambios con Epstein sobre proyectos artísticos con menores revelan una normalización del daño que solo puede entenderse desde una cultura que minimiza la violencia contra mujeres y niñas.

Ross sostuvo que su relación con Epstein era “profesional” y que creyó sus versiones. Años después, admitió su error. Sin embargo, el lenguaje de justificación revela algo más profundo: una arrogancia sistémica que convierte el privilegio en blindaje.

Este patrón no es individual, sino estructural. Las revelaciones de Epstein muestran cómo el dinero, la influencia y el silencio funcionan como una red de protección. Sin una mirada crítica, estas dinámicas permanecen invisibles.

Lo que aportan los estudios de género

Estos programas desmontan el determinismo biológico y analizan cómo las jerarquías de género sostienen la desigualdad. Han formado generaciones capaces de entender la identidad, el poder y la cultura desde una perspectiva compleja y contextual.

Además, integran saberes de la historia, la antropología y la psicología para explicar cómo las normas de género organizan la vida social. Sin ellos, se pierde una herramienta esencial para prevenir abusos y construir instituciones más justas. Eliminar los estudios de género no solo borra un campo académico, también desmantela el lenguaje para nombrar la injusticia. Lo mismo ocurre con la eliminación de referencias a la esclavitud o a la diversidad en espacios públicos y misiones universitarias.

La impunidad que rodeó a Epstein es coherente con estas omisiones. Donde se elimina el análisis crítico, prospera la desigualdad. El silencio se convierte en política.

revelaciones de Epstein

La democracia en juego

La orden ejecutiva afirma proteger a las mujeres, pero evita hablar de igualdad. En su fondo, sostiene una jerarquía donde el poder masculino se normaliza y las diferencias se convierten en barreras.

Por eso, defender los estudios de género no es un gesto ideológico, sino un acto democrático. Son una herramienta para examinar cómo se construye el poder y cómo puede transformarse

Las revelaciones de Epstein no son solo un escándalo, son un recordatorio de lo que ocurre cuando el poder no es cuestionado. El cierre de los estudios de género es parte de esa misma lógica: reducir las voces que incomodan, limitar las herramientas que explican y desactivar la crítica.

Proteger estos espacios académicos es proteger la capacidad colectiva de entender y transformar la realidad. Sin ellos, no solo se pierde conocimiento: se debilita la posibilidad misma de construir una sociedad basada en la igualdad y la justicia.

Las 10 crisis humanitarias más ignoradas del planeta

En un mundo hiperconectado, la atención se ha convertido en uno de los recursos más escasos. Mientras algunas emergencias concentran titulares, donaciones y presión política, otras tragedias avanzan en silencio, normalizadas por la repetición y olvidadas por la saturación informativa. Este desequilibrio no es casual: responde a dinámicas mediáticas, intereses económicos y jerarquías geopolíticas que determinan qué vidas importan más en la agenda global.

Hablar de las crisis humanitarias más ignoradas no es solo un ejercicio de denuncia, sino una obligación. Estas crisis no son episodios aislados, sino sistemas fracturados que se replican en distintas regiones con patrones casi idénticos. Comprender su lógica estructural es el primer paso para diseñar intervenciones más éticas, estratégicas y sostenibles.

Las 10 crisis humanitarias más ignoradas del planeta

Las crisis humanitarias más ignoradas no se definen por un país específico, sino por el tipo de colapso que representan. Son fenómenos que se repiten en distintos contextos y que, al no encajar en la narrativa del “evento noticioso”, permanecen fuera del radar global. Estas son las doce formas más graves y persistentes de quiebre humanitario en el mundo actual.

1. El hambre como herramienta de control

Hoy el hambre no es consecuencia de la escasez natural, sino el resultado de decisiones humanas deliberadas. Bloqueos comerciales, destrucción de cultivos, manipulación de precios y control de rutas de abastecimiento se utilizan como mecanismos de sometimiento. Cuando el alimento se convierte en arma, las comunidades pierden autonomía y quedan atrapadas en ciclos de dependencia. Esta forma de violencia estructural no deja ruinas visibles, pero destruye lentamente el tejido social. Por eso, este fenómeno mata sin generar titulares.

2. El colapso total del Estado

Cuando las instituciones dejan de operar, la sociedad pierde su marco de protección básica. Sin tribunales, escuelas, hospitales ni fuerzas de seguridad funcionales, la vida se rige por estructuras informales de poder. Las personas no solo pierden derechos, sino también certidumbre, lo que paraliza cualquier posibilidad de desarrollo. El vacío de gobernanza alimenta la violencia, la corrupción y la desigualdad. Esta desintegración sistémica no siempre se reconoce como emergencia.

3. Desplazamientos forzados crónicos

Millones de personas viven en condición de desplazamiento por décadas, sin posibilidad real de regresar o integrarse. Los campos de refugiados se transforman en ciudades permanentes sin derechos plenos ni oportunidades económicas. La vida queda suspendida en un limbo legal y social que destruye proyectos de vida. Esta realidad genera generaciones sin pertenencia ni estabilidad. La permanencia se vuelve costumbre.

4. Economías criminales que sustituyen al Estado

En contextos donde el Estado se debilita, las economías ilegales ocupan su lugar. Controlan empleo, justicia, seguridad y recursos, normalizando la violencia como forma de organización social. Las comunidades quedan atrapadas entre la necesidad y el miedo, sin alternativas reales de subsistencia. Esta estructura paralela erosiona cualquier intento de desarrollo sostenible. Se confunde con simple criminalidad.

5. Violencia sexual sistemática

La violencia sexual es utilizada como arma para destruir comunidades desde dentro. No solo hiere a las víctimas, sino que rompe vínculos sociales y genera desplazamientos forzados. El estigma, la impunidad y la falta de atención perpetúan el daño durante generaciones. Esta práctica es una estrategia de control y dominación. Se normaliza como daño colateral.

6. Generaciones sin acceso a educación

La ausencia de sistemas educativos deja a millones de niñas y niños sin herramientas para su futuro. Sin alfabetización ni formación, se rompe cualquier posibilidad de movilidad social. La pobreza se hereda y se profundiza con cada generación. La educación es la base del desarrollo, y su carencia es devastadora. Sus efectos no son inmediatos, pero sí irreversibles.

7. Exclusión estructural de las mujeres

En múltiples sistemas, las mujeres carecen de derechos legales, económicos y sociales. Esta exclusión limita la resiliencia comunitaria y frena el crecimiento económico. Cuando la mitad de la población queda marginada, todo el sistema colapsa. La desigualdad se normaliza y se reproduce. Se justifica como tradición.

8. Crisis climáticas sin capacidad de adaptación

Los fenómenos extremos afectan más a quienes no cuentan con infraestructura ni recursos. No es el clima, sino la falta de prevención y respuesta lo que destruye comunidades. Cada desastre empuja a más personas a la pobreza. La vulnerabilidad se vuelve permanente. Se culpa a la naturaleza y no al abandono.

9. Sistemas de salud inexistentes

En muchos contextos, la enfermedad significa muerte por falta de atención. No hay hospitales, medicamentos ni personal capacitado. La salud se convierte en privilegio y no en derecho. Esta precariedad limita el desarrollo social y económico. Ocurre lejos de los reflectores.

10. Personas sin identidad legal

Sin documentos, millones de personas no existen para el sistema. No pueden estudiar, trabajar ni acceder a servicios básicos. La invisibilidad perpetúa la pobreza estructural. Esta exclusión legal destruye generaciones. No deja registro oficial.

Las crisis humanitarias más ignoradas no existen por falta de recursos, sino por falta de voluntad, atención y coherencia ética. No son errores del sistema: son consecuencias directas de cómo priorizamos, medimos y respondemos al sufrimiento. Para quienes trabajamos en responsabilidad social, reconocer estas estructuras es un acto de responsabilidad profesional.

Nombrarlas, analizarlas y visibilizarlas es el primer paso para romper el ciclo del olvido. Porque mientras sigamos tratando estas realidades como excepciones, seguirán siendo la regla para millones de personas.

1.2 millones de niños han sido sexualizados por la IA: ¿qué están haciendo las empresas?

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La tecnología que prometía acelerar procesos, personalizar experiencias y ampliar oportunidades hoy enfrenta una de sus sombras más graves. Con apenas una fotografía, aplicaciones de inteligencia artificial permiten generar imágenes sexualizadas hiperrealistas sin consentimiento, abriendo una puerta peligrosa a nuevas formas de violencia digital. Este fenómeno no es un caso aislado ni una amenaza futura: es una crisis en tiempo real que ya impacta a millones de personas en el mundo.

De acuerdo con un artículo de El País, el reto no es solo comprender la dimensión tecnológica del problema, sino asumir su impacto humano. La facilidad con la que se crean estos contenidos ha desplazado el límite entre lo real y lo falso, pero no entre el daño y la impunidad. Hoy, los niños afectados por deepfakes no son una estadística distante, sino una alerta urgente sobre cómo la innovación sin gobernanza puede convertirse en un riesgo sistémico.

Una herida invisible que se multiplica

Según un informe de UNICEF, 1 de cada 25 menores en 11 países ha sido víctima de este tipo de abuso digital. La cifra alcanza a 1.2 millones de niñas y niños, incluyendo a México, Colombia, Brasil y República Dominicana.

Aunque las imágenes son falsas, el daño psicológico y social es completamente real.

María José Ravalli, jefa regional de abogacía y comunicación para América Latina y el Caribe, lo resume con claridad: la violencia no depende de la veracidad del contenido, sino de su intención y su impacto. Para muchas infancias, la experiencia se traduce en miedo, vergüenza y pérdida de confianza en los espacios digitales que deberían ser seguros.

Niños afectados por deepfakes: una amenaza que no distingue fronteras

La investigación, desarrollada junto con Innocenti, ECPAT International e INTERPOL, revela que hasta dos tercios de los menores encuestados temen que su imagen sea manipulada con fines sexuales. Esta percepción de inseguridad demuestra que el riesgo ya forma parte de su realidad cotidiana.

Países como Marruecos, Pakistán, Túnez y Serbia también fueron incluidos en el estudio, lo que confirma que no se trata de un fenómeno regional, sino global. La tecnología viaja más rápido que la regulación, y las brechas legales se convierten en zonas grises donde el abuso prospera.

Las plataformas digitales han integrado herramientas de IA sin evaluar de forma suficiente sus impactos sociales. Lo que comenzó como un recurso creativo hoy puede convertirse en un instrumento de humillación, extorsión y explotación. La rapidez con la que estos contenidos se difunden dificulta su rastreo y eliminación.

Esta dinámica también plantea retos para las autoridades, que enfrentan materiales hiperrealistas imposibles de distinguir de la realidad. La normalización de estas prácticas incrementa la demanda de contenido abusivo y perpetúa un ciclo de violencia que trasciende lo digital.

El riesgo empresarial que nadie quiere ver

Más allá del impacto social, este fenómeno representa un riesgo directo para las empresas: reputacional, legal, financiero y operativo. Plataformas que no previenen ni responden de forma eficaz se exponen a pérdida de confianza, boicots, sanciones regulatorias y salida de inversionistas con criterios ESG.

Desde una perspectiva de gobernanza, ignorar estos impactos equivale a fallar en la gestión de riesgos no financieros. Hoy, la protección de la infancia es un tema de continuidad del negocio, y las empresas que no lo integren en sus estrategias enfrentarán consecuencias estructurales, no solo mediáticas.

UNICEF propone tres ejes: alfabetización digital, regulación efectiva de plataformas y marcos legales que incluyan imágenes generadas por IA dentro de los delitos de abuso sexual infantil. Sin esta base, los esfuerzos empresariales quedan aislados y pierden alcance. La prevención también requiere formar a usuarios, familias y educadores. Cuando las comunidades reconocen el riesgo, se fortalece la denuncia y se reduce la tolerancia social hacia estas prácticas.

La responsabilidad social empresarial frente a la violencia digital infantil

La RSE entra aquí desde el plano ético y de derechos humanos. No se trata solo de mitigar riesgos para el negocio, sino de reconocer que las empresas participan activamente en la configuración de entornos digitales. Cuando una plataforma facilita daños previsibles y no actúa, deja de ser un actor neutral.

Desde la debida diligencia, las compañías deben identificar, prevenir, mitigar y rendir cuentas por los impactos negativos de sus tecnologías. Esto implica rediseñar procesos, limitar usos abusivos, crear canales de denuncia accesibles y transparentar sus decisiones.

Finalmente, la empresa socialmente responsable no actúa sola. Incide en políticas públicas, colabora con organizaciones expertas y promueve estándares éticos comunes en la industria. Frente a los niños afectados por deepfakes, la RSE no es un accesorio: es el marco que define hasta dónde llega la innovación y dónde comienza la responsabilidad.

Esta crisis revela una falla profunda en la gobernanza tecnológica. No es solo un problema de software, sino de prioridades. La pregunta ya no es si la IA debe regularse, sino cómo hacerlo con la urgencia que la infancia necesita. En un mundo hiperconectado, proteger a los más vulnerables es el verdadero indicador de progreso. Y frente a esta realidad, cada decisión empresarial, cada política pública y cada línea de código cuentan.

El abastecimiento sostenible ya no es opcional: Caso Estée Lauder Companies

En 2025, algo cambió de forma irreversible en la conversación entre marcas y consumidores: la sostenibilidad dejó de ser un valor aspiracional para convertirse en un criterio de compra concreto. De acuerdo con Euromonitor, el 60% de los nuevos productos lanzados a nivel mundial incluyeron al menos una declaración ambiental, reflejando cómo la demanda ya no solo observa el precio o el desempeño, sino también el impacto.

De acuerdo con Procurement Mag, este giro no es una tendencia superficial. El comportamiento del mercado muestra que la presión por transformar las cadenas de suministro nace del consumidor, pero se consolida desde la estrategia. Marcas como The Estée Lauder Companies confirman que la forma de producir, abastecer y comunicar es hoy parte esencial del valor de marca, no un anexo de reputación.

abastecimiento sostenible

El pulso del mercado y el abastecimiento sostenible

El informe La Voz del Consumidor señala que el etiquetado con atributos ambientales se ha multiplicado, impulsado por personas que buscan opciones asequibles y coherentes con sus valores. Aquí, el abastecimiento sostenible emerge como el cimiento que conecta promesas con prácticas reales. Sin embargo, el mismo estudio expone fricciones: 40% de los compradores perciben precios más altos, 27% confusión en etiquetas y 25% duda sobre qué afirmaciones creer. Resolver estas barreras no depende solo del marketing, sino de una trazabilidad sólida que respalde cada mensaje.

Los minoristas han dejado de tratar las credenciales ambientales como “extras”. Hoy se integran a factores tradicionales como calidad, sabor o rendimiento. Este cambio redefine el estándar competitivo: la sostenibilidad ya no adorna, estructura. Al incorporar estas variables en la propuesta de valor, las marcas no solo ganan coherencia, sino confianza. La credibilidad se convierte en un activo estratégico que reduce la distancia entre intención y decisión de compra.

abastecimiento sostenible

Consumidores que reescriben las reglas

Euromonitor identifica perfiles clave. El “consumidor ecológico” (25%) está dispuesto a pagar más si percibe calidad y propósito. Para este grupo, no basta una promesa; exigen beneficios mensurables y verificados por terceros. En este contexto, el abastecimiento sostenible se vuelve un diferenciador tangible. Comunicar con datos, auditorías y certificaciones permite traducir valores en evidencia, cerrando la brecha entre discurso y experiencia.

En su informe 2025, Nancy Mahon, directora de sostenibilidad de The Estée Lauder Companies, subraya que la cadena responsable no es un freno al crecimiento, sino su motor. La firma avanza con su estrategia “5R”, el uso de materiales certificados FSC y metas claras de recuperación de envases. Su enfoque muestra cómo integrar valor económico, ambiental y social en una sola narrativa operativa. No se trata de reaccionar, sino de anticipar: construir sistemas resilientes capaces de sostener la innovación a largo plazo.

Economía circular en acción

Otro grupo, los “Zero Waster” (25%), demanda soluciones para reducir residuos. Aquí entran estrategias como envases recargables, reventa y reciclaje. L’Oréal dio un paso decisivo al lanzar recargas en cápsulas, bolsas y frascos para productos esenciales. Ezgi Barcenas, director global de responsabilidad corporativa de L’Oréal, afirma que convertir las recargas en norma es una oportunidad para redefinir la industria. La circularidad deja de ser concepto para convertirse en experiencia cotidiana.

El perfil “naturalista” (30%) prioriza simplicidad y claridad. Para ellos, menos es más: etiquetas directas, beneficios específicos y lenguaje honesto. Unilever avanzó en esta dirección al rediseñar envases de Vaseline en Norteamérica con dosificadores reciclables. Kristina Friedman, directora de Sostenibilidad de Unilever Norteamérica, sostiene que reducir, circular y colaborar es la vía para terminar con la contaminación plástica. El diseño para reciclaje se convierte así en una promesa visible y verificable.

abastecimiento sostenible

Estrategia, reputación y el abastecimiento sostenible

Integrar el abastecimiento sostenible en la estrategia no es solo una respuesta al mercado; es una decisión de negocio que protege la reputación y fortalece la relación con los grupos de interés. Las cadenas de suministro responsables permiten anticipar riesgos, optimizar recursos y crear valor compartido.

Cuando la sostenibilidad se vive desde el origen, cada producto cuenta una historia coherente. Esa coherencia es la que hoy diferencia a las marcas que lideran de las que solo reaccionan. La sostenibilidad ya no compite con el desempeño: lo redefine. Las empresas que entienden esta transformación construyen confianza, reducen fricciones y convierten sus cadenas de valor en plataformas de innovación continua.

En un mercado donde la credibilidad es la nueva moneda, apostar por prácticas responsables no es una opción ética aislada, sino una estrategia de crecimiento. Las compañías que actúen hoy no solo responderán a la demanda: marcarán el estándar del mañana.

IBM cambia de rumbo: más empleos para jóvenes, menos dependencia de la IA

El mundo corporativo vive una paradoja: mientras la inteligencia artificial acelera procesos y redefine industrias, también siembra una profunda incertidumbre en los mercados laborales. En ese contexto, la contratación de recién graduados se ha convertido en una de las primeras víctimas del “miedo a la automatización”. Muchas compañías han optado por congelar sus programas de talento joven, bajo el argumento de que los algoritmos pueden hacer el trabajo más rápido y barato.

Sin embargo, hay organizaciones que están leyendo esta transición con otros ojos. En lugar de reducir oportunidades, apuestan por redefinirlas. Una de ellas es IBM, que ha decidido triplicar la contratación de perfiles junior justo cuando el resto del mercado se repliega. Su mensaje es claro: la IA no reemplaza al talento joven, lo necesita para evolucionar.

Un giro que desafía al mercado

Mientras muchas empresas optan por sustituir puestos de entrada con automatización, IBM ha decidido invertir en quienes están comenzando su carrera. La compañía no solo mantiene sus programas de talento, sino que los amplía con fuerza, en un momento en que el miedo a la IA domina la conversación corporativa.

La decisión no es casual. Para IBM, los recién graduados representan la capacidad de adaptarse a un entorno cambiante, con una mentalidad flexible y una relación más natural con la tecnología. Esta visión rompe con la narrativa de que la IA vuelve obsoletos a los perfiles junior.

empleos para generación Z

“Estamos triplicando nuestra contratación de puestos junior”, explicó Nickle LaMoreaux, responsable global de recursos humanos de IBM. Sus declaraciones subrayan que muchos de esos puestos corresponden justamente a áreas que se creían destinadas a la automatización total.

Lejos de verlo como una contradicción, la empresa lo plantea como una evolución del rol. El junior ya no es un ejecutor de tareas repetitivas, sino un intérprete crítico de la tecnología. En ese sentido, los empleos para generación Z se convierten en el punto de partida de una nueva cultura organizacional.

Empleos para generación Z: un contexto desafiante

La Generación Z enfrenta uno de los escenarios más complejos para su inserción laboral. En Estados Unidos, el desempleo entre recién graduados alcanza el 5.6%, el nivel más alto en una década fuera de la pandemia.

Esta realidad se agrava con discursos empresariales que anticipan un fuerte impacto de la IA en la programación y otros sectores técnicos. Para muchos jóvenes, el primer empleo parece cada vez más lejano, lo que convierte a los empleos para generación Z en un tema urgente de responsabilidad social.

empleos para generación Z

Un rol redefinido

IBM no concibe a sus nuevos talentos como simples codificadores. En lugar de escribir líneas de código rutinarias, los ingenieros junior se enfocan en interactuar con clientes, validar resultados de modelos y traducir necesidades humanas en soluciones tecnológicas. Este enfoque transforma a la IA en una aliada, no en una amenaza. El joven profesional se convierte en un estratega desde el primer día, desarrollando habilidades que ninguna máquina puede replicar por completo.

Otras compañías comienzan a explorar este camino. Dropbox, por ejemplo, también ha reforzado su contratación de talento joven. Su directora de recursos humanos, Melanie Rosenwasser, asegura que la Generación Z tiene una ventaja natural: creció con la tecnología. Según Rosenwasser, los jóvenes están mejor preparados para trabajar con IA que generaciones anteriores. Esta capacidad los posiciona como actores clave en la transformación digital, no como víctimas de ella.

La sombra del cinismo

No todo es optimismo. IBM anunció este giro apenas una semana después de ejecutar despidos masivos para concentrarse en áreas de crecimiento. Para algunos analistas, esto sugiere una “puerta giratoria” donde la veteranía costosa es reemplazada por juventud más barata. Este contraste abre un debate ético: ¿se trata de una estrategia de ahorro o de una visión a largo plazo? La respuesta dependerá de la coherencia entre el discurso y las oportunidades reales de desarrollo que se ofrezcan a estos nuevos perfiles.

El CEO de IBM, Arvind Krishna, sostiene que la IA no sustituye la capacidad humana, sino que la potencia. Para la compañía, invertir en talento joven significa cultivar conocimiento desde la base, creando lealtad y visión de futuro.

Este enfoque contrasta con empresas que buscan “hacer lo mismo con menos personas”. Aquí, la tecnología es una herramienta de crecimiento, no de reducción.

empleos para generación Z

Lecciones del pasado: el caso Microsoft

En 1999, Microsoft vivió un momento icónico con el famoso grito de “Developers, developers, developers!”. Aquella consigna reflejaba una estrategia que había funcionado años antes: contratar recién graduados como motor de innovación. Steven Sinofsky recordó que el desarrollo de productos clave se nutrió de jóvenes talentos. Cuando esa contratación se detuvo, las consecuencias se sintieron años después, demostrando que descuidar la base puede frenar la evolución.

La decisión de IBM no es solo una estrategia de talento, es una declaración sobre el tipo de futuro laboral que quiere construir. En un entorno dominado por la automatización, apostar por personas jóvenes es reconocer que la innovación no nace solo del código, sino de la capacidad humana para darle sentido.

Los empleos para generación Z se convierten así en un termómetro de responsabilidad corporativa. No se trata de elegir entre humanos o máquinas, sino de entender cómo ambos pueden coexistir. En ese equilibrio, las empresas que inviertan en talento desde hoy serán las que lideren el mañana.

7 certificaciones de Corporativo Kosmos que respaldan la calidad y la RSE de sus productos

Hablar de la industria alimentaria es hablar de responsabilidad, cuidado y confianza. Detrás de cada alimento existen procesos que deben cumplir con los más altos estándares para garantizar no sólo su calidad, sino también la tranquilidad de quienes los consumen. Por ello, los sistemas de certificación se han convertido en un pilar fundamental para las empresas que buscan operar con excelencia, transparencia y compromiso social.

Las certificaciones sanitarias y de calidad no son simples sellos: son herramientas de mejora continua que evalúan desde las instalaciones hasta la trazabilidad de los insumos, pasando por la higiene del personal, la eficiencia de los procesos y la correcta manipulación de los alimentos. Gracias a estos estándares, las empresas fortalecen sus prácticas, elevan su desempeño y construyen relaciones basadas en la confianza.

Un caso ejemplar es Corporativo Kosmos, el conglomerado de empresas de alimentación más grande de México. Sus certificaciones reflejan una visión clara: ofrecer alimentos elaborados bajo procesos responsables, controlados y alineados con normas nacionales e internacionales, garantizando productos seguros, confiables y de alta calidad. Estos avales brindan certeza a sus clientes y demuestran que la responsabilidad social también se construye desde la excelencia operativa.

7 certificaciones de Corporativo Kosmos que brindan tranquilidad a los consumidores

1. Certificación Tipo Inspección Federal (TIF)

La Certificación Tipo Inspección Federal (TIF), otorgada por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural a través de SENASICA, avala que los establecimientos cárnicos cumplen con estrictos lineamientos de sanidad, trazabilidad y bienestar animal. Evalúa instalaciones, maquinaria, procesos, indumentaria y prácticas del personal, asegurando estándares éticos y sanitarios desde el origen del producto.

Para los clientes de Corporativo Kosmos, esta certificación representa una garantía de que los productos cárnicos provienen de procesos vigilados, alineados con normas nacionales e internacionales, fortaleciendo la confianza en la calidad e inocuidad de los alimentos.

certificaciones de Corporativo Kosmos

2. Certificación HACCP

El sistema HACCP (Hazard Analysis and Critical Control Points) es un modelo internacional de gestión preventiva que permite identificar, evaluar y controlar puntos críticos en cada etapa de la producción. Su enfoque se centra en la anticipación y el control sistemático, con monitoreo constante y protocolos de mejora.

En Corporativo Kosmos, HACCP funciona como un sistema de vigilancia permanente que sostiene la inocuidad, optimiza procesos y garantiza productos alineados con estándares globales, reforzando la confianza del consumidor.

3. Distintivo H

El Distintivo H, otorgado por la Secretaría de Turismo, reconoce a los establecimientos que cumplen altos estándares de higiene en el manejo de alimentos, con base en la norma NMX-F-605-NORMEX-2018. Evalúa prácticas de almacenamiento, refrigeración, limpieza, control de plagas e higiene del personal.

Esta certificación confirma que la preparación y el servicio de alimentos en Corporativo Kosmos se realizan bajo procesos auditados, lo que reafirma la cultura de calidad y el compromiso con el bienestar del consumidor.

4. ISO 9001 – Sistema de Gestión de Calidad

La ISO 9001 establece los lineamientos para operar mediante procesos documentados, medibles y orientados a la satisfacción del cliente. Evalúa liderazgo, enfoque a procesos, toma de decisiones basada en datos y mejora continua.

Para Corporativo Kosmos, esta norma fortalece la consistencia operativa, optimiza recursos y eleva la experiencia del cliente, convirtiéndose en un respaldo directo de la confiabilidad y calidad constante de sus productos.

certificaciones de Corporativo Kosmos

5. ISO 22000 – Gestión de Inocuidad Alimentaria

La ISO 22000 integra programas de control, comunicación interna y gestión de riesgos en toda la cadena de suministro. Su enfoque sistemático permite garantizar alimentos seguros de forma continua.

En Corporativo Kosmos, esta certificación refuerza su capacidad de control, demuestra el cumplimiento de requisitos legales y posiciona a la empresa como un proveedor confiable dentro de la industria alimentaria.

6. ISO 22005 – Trazabilidad en la Cadena Alimentaria

La ISO 22005 permite rastrear cada producto desde su origen hasta el consumidor final. Evalúa sistemas de registro, identificación de lotes y control de información, fortaleciendo la transparencia operativa.

Para Corporativo Kosmos, esta norma aporta certeza, control y capacidad de respuesta, ofreciendo al comensal la tranquilidad de consumir alimentos provenientes de cadenas monitoreadas. 

7. NOM-251-SSA1-2009

La NOM-251-SSA1-2009 establece prácticas higiénicas obligatorias para el procesamiento de alimentos. Evalúa limpieza de instalaciones, control de procesos, manejo de insumos y condiciones sanitarias en toda la operación.

Para Corporativo Kosmos, cumplir con esta norma significa operar bajo lineamientos avalados por la autoridad, con infraestructura adecuada y procesos estandarizados que fortalecen la confianza del consumidor.

certificaciones de Corporativo Kosmos

Certificaciones que construyen confianza

En la industria alimentaria, las certificaciones no sólo validan procesos: construyen confianza, impulsan la mejora continua y fortalecen la relación con los consumidores. Gracias a estos estándares, es posible optimizar operaciones, garantizar calidad y hacer más transparente toda la cadena de suministro.

Las certificaciones de Corporativo Kosmos reflejan una cultura organizacional basada en la prevención, la excelencia y la responsabilidad social. Son la prueba de que su liderazgo en la industria se sostiene en procesos sólidos, en el cuidado del consumidor y en un compromiso permanente con la calidad.

IBM abre convocatoria global para soluciones impulsadas por IA que están dando forma al futuro del trabajo y la educación

IBM (NYSE: IBM) anunció a nivel global que está aceptando propuestas (RFP) para la próxima cohorte del IBM Impact Accelerator enfocado en IA para la educación transformadora y el desarrollo de la fuerza laboral. El programa invita a organizaciones gubernamentales y sin fines de lucro, incluyendo instituciones académicas, a colaborar con IBM para desarrollar soluciones que ayuden a las personas a aprender de manera más efectiva, navegar por las transiciones profesionales y acceder a los empleos necesarios para desarrollar resiliencia económica. 

La brecha entre lo que la gente aprende y lo que necesitan los empleadores se está ampliando más rápido de lo que las instituciones pueden adaptarse. A medida que la IA transforma los empleos y las industrias, la fuerza laboral se ve obligada a mejorar sus habilidades a un ritmo cada vez más acelerado. Una nueva investigación del IBM Institute For Business Value muestra que el 67% de los ejecutivos encuestados dice que los roles laborales son cada vez más cortos y que, para 2030, el 57% anticipa que la mayoría de las habilidades actuales de sus empleados estarán obsoletas. 

Mientras millones de personas recurren a cursos y certificaciones en línea para mantenerse al día con el mercado laboral, muchas instituciones educativas y laborales carecen de la infraestructura de datos, las herramientas y la capacidad para adaptarse a la misma velocidad. Los empleadores siguen enfrentándose a desajustes en las habilidades y los estudiantes tienen dificultades para comprender qué habilidades son las más importantes. El IBM Impact Accelerator tiene como objetivo abordar estos desafíos apoyando a las organizaciones que trabajan en cómo las personas aprenden, mejoran sus habilidades y encuentran trabajo significativo en medio de un rápido cambio económico impulsado por la IA. 

“Los sistemas educativos y laborales están bajo presión para adaptarse más rápido que nunca, pero muchos carecen de las herramientas para hacerlo”, afirmó Justina Nixon-Saintil, vicepresidenta y Chief Impact Officer en IBM. “A través de esta convocatoria global, IBM apoya a las organizaciones que utilizan IA para cerrar la brecha entre el aprendizaje y el trabajo en tiempo real, a la vez que fortalece las vías que conectan la educación con empleos de calidad”. 

IBM convocatoria

La nueva cohorte apoyará las propuestas que aplican la IA a los desafíos sistémicos de la enseñanza, el aprendizaje y la preparación de la fuerza laboral. Las propuestas potenciales pueden incluir herramientas de enseñanza y evaluación habilitada con IA, así como asistentes de aprendizaje personalizado y orientación profesional que apoyen a los estudiantes en diferentes etapas. Las áreas de enfoque pueden abarcar plataformas de datos que conectan a los estudiantes con oportunidades reales y entornos de simulación o gobernanza que ayudan a los educadores y legisladores a probar y perfeccionar prácticas responsables de IA, incluyendo la previsión de las necesidades educativas. 

Las organizaciones seleccionadas recibirán una subvención pro bono de dos años para la implementación y la tecnología, que incluirá acceso a soluciones como IBM watsonx, los modelos de IA Granite, IBM Cloud, IBM Quantum y tecnologías de código abierto de Red Hat, así como el apoyo del ecosistema de investigadores, diseñadores y consultores de IBM. Quienes hagan parte de la cohorte también se beneficiarán de la participación del aliado estratégico EY, que comparte el compromiso de IBM de promover soluciones impulsadas por IA para comunidades con amenazas ambientales y económicas. Los postulantes elegibles incluyen organizaciones sin fines de lucro, entidades gubernamentales y empresas estatales, así como universidades y colegios públicos o privados sin fines de lucro. Los solicitantes deben tener la posibilidad de colaborar con IBM durante un período de dos años y realizar proyectos en inglés. 

La convocatoria ya está abierta. Las propuestas se pueden enviar a través del Portal del IBM Impact Accelerator hasta el 25 de marzo de 2026. Los criterios de elegibilidad completos, las preguntas frecuentes y las pautas de solicitud están disponibles en la página web. Las preguntas pueden dirigirse a [email protected].

Lanzado en 2022, el IBM Impact Accelerator es un programa de innovación social que ofrece subvenciones de recursos de IBM, incluyendo tecnologías de inteligencia artificial, nube híbrida y un ecosistema de expertos, para mejorar y escalar iniciativas gubernamentales y sin fines de lucro. En 2024, IBM anunció su compromiso de realizar donaciones de hasta 45 millones de dólares en efectivo y en especie, tanto en tecnología como en servicios, durante cinco años para apoyar a las poblaciones que enfrentan amenazas ambientales y económicas en todo el mundo. Incluyendo la cohorte más reciente de modernización de la cadena de suministro, el programa ha apoyado a 25 organizaciones y sus proyectos han beneficiado directamente a aproximadamente 2,5 millones de personas en agricultura sostenible, energía limpia, gestión del agua y ciudades resilientes.

Confianza digital, punto clave para gestionar riesgos de IA, gobernanza y resiliencia empresarial

La confianza digital (Digital Trust) ya es un activo estratégico indispensable para las organizaciones que operan bajo la presión de amenazas avanzadas, la proliferación de inteligencia artificial y entornos tecnológicos interdependientes. A medida que las corporaciones aceleran su transformación digital, es vital garantizar prácticas confiables, seguras y éticas, diferenciadores competitivos que impactan la reputación, la continuidad operativa y la toma de decisiones de negocio.

Leonardo García, Auditor e Instructor Senior en BSI, subraya que la confianza digital es una prioridad inmediata en la agenda de dirección y riesgo corporativo: “La adopción responsable de soluciones digitales exige marcos sólidos que integren seguridad, privacidad y ciber resiliencia de forma coherente”.

De acuerdo con el Global Digital Trust Insights 2026, la encuesta anual de PwC —que recoge la visión de casi 4 mil ejecutivos de negocio y tecnología— el 60 % de las organizaciones está incrementando inversión en gestión de riesgo cibernético como respuesta a la volatilidad global, aunque apenas un 6% ha implementado completamente medidas de gestión de riesgos de datos.

En el caso de México, la edición local de la encuesta Digital Trust Insights 2026 evidencia que 69 % de las empresas identifica el malware potenciado por IA como su principal preocupación, y 66 % aumentará su presupuesto en seguridad digital para el próximo año. Estos resultados ilustran una brecha significativa entre intención y ejecución, abriendo oportunidades para que las normas ISO ayuden a estructurar estrategias sólidas y efectivas centradas en confianza digital.

gestionar riesgos de IA

El desafío de la IA y nuevos focos de riesgo. Su avance ha multiplicado la superficie de ataque y cambiado radicalmente la naturaleza de las amenazas. Informes recientes señalan que organizaciones están adoptando estrategias de gobernanza de datos tipo Zero Trust para contrarrestar riesgos de datos generados o manipulados por IA, como sesgos, datos contaminados (“model collapse”) y brechas en la verificación de autenticidad de la información.

Además, la creciente sofisticación de fraudes con IA —como deepfakes y phishing altamente personalizados— está erosionando la confianza del consumidor y socios de negocio por igual. Estos riesgos no solo afectan sistemas y activos, sino también experiencias digitales críticas, como transacciones financieras y mecanismos de autenticación

La norma ISO 27001:2022 como base estructural. Esta ISO es una de las referencias más importantes para establecer un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información (SGSI) que articule políticas, personas y tecnologías hacia objetivos organizacionales claros.

Este marco permite establecer un lenguaje común entre las áreas de tecnologías de la información, el negocio y el cumplimiento legal, facilitando una comprensión compartida de los riesgos y responsabilidades. Al mismo tiempo, ayuda a priorizar las inversiones con base en riesgos reales y medibles, alineándolas con los objetivos corporativos de la organización.

De esta manera, la gestión de la seguridad deja de ser un asunto exclusivamente operativo para integrarse a la estrategia de negocio, lo que facilita sustentar y justificar decisiones ante la alta dirección, juntas directivas y órganos reguladores.

gestionar riesgos de IA

La norma también sirve como punto de integración con otros marcos clave que fortalecen la confianza digital, como:

  • ISO 31000 — gestión de riesgos.
  • ISO 27005 — orientación en riesgos de seguridad de la información.
  • ISO 42001 — gestión de sistemas de IA.
  • ISO 22301 — continuidad de negocio y resiliencia.
  • ISO/IEC 27701 — gestión de privacidad de datos.
  • ISO 27017 y 27018 — seguridad en la nube y protección de datos personales.

Este conjunto de normas permite construir un ecosistema robusto que responde a las demandas de auditoría, cumplimiento regulatorio y gestión de terceros, áreas donde muchas organizaciones aún muestran vulnerabilidades importantes.

La confianza digital no se logra de manera inmediata, requiere un enfoque estratégico sostenido desde la alta dirección, acompañamiento con métricas claras, comunicación efectiva de riesgos y beneficios, y una plataforma normativa integrada que permita gestionar amenazas en un entorno tecnológico en constante cambio.

BSI mantiene su compromiso con las organizaciones para fortalecer sus capacidades en Sistemas de Gestión de Seguridad de la Información (SGSI), alineándolos con los elementos esenciales de la confianza digital: ciberseguridad, cadena de suministro digital y gobernanza de ecosistemas digitales e IA, entre otros.

“Solo con un compromiso serio hacia prácticas éticas, resilientes y transparentes, la confianza digital puede convertirse en verdadero diferenciador estratégico; para ello, las organizaciones deben situar a la ISO 27001:2022 y a todo su ecosistema de normas como pilares de su estrategia global de seguridad”, concluye García.

Incentivos fiscales al cine: ¿política cultural, desarrollo económico o nueva palanca empresarial?

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De subsidio cultural a política industrial creativa: el crédito fiscal del 30% ancla cadenas de valor y posiciona a México en el nearshoring audiovisual

El 15 de febrero de 2026, desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció —y al día siguiente se publicó en el Diario Oficial de la Federación— un nuevo esquema de incentivos para la industria cinematográfica y audiovisual. El instrumento central consiste en un crédito fiscal contra el ISR de hasta 30% del gasto realizado en territorio nacional, con un tope de 40 millones de pesos por proyecto o proceso, condicionado a que al menos 70% de la proveeduría sea nacional.

“No es que una producción internacional llegue con todo y se vaya; aquí se tiene que desarrollar el talento mexicano”, señaló la presidenta durante el evento.

No es un detalle técnico menor. Es un cambio de arquitectura: pasa de apoyos directos dependientes del presupuesto anual a un mecanismo que activa inversión privada bajo reglas claras y con candados locales para garantizar derrama real en el país.

El anuncio no fue aislado. Se inserta en un paquete más amplio que incluye el fortalecimiento del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), un incremento del 25% al presupuesto del IMCINE para 2026, la permanencia normativa del FOCINE y la nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual —presentada días antes—, que establece una cuota obligatoria del 10% de exhibición de cine nacional en salas.

Como afirmó la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, el objetivo es que el sector “sea sostenible” y que los apoyos no se concentren en unos cuantos, sino que se democratice la producción.

El mensaje es inequívoco: el cine es cultura, pero también industria, empleo y soberanía narrativa.

Incentivos fiscales al cine

De subsidio cultural a política industrial creativa

Durante años, producciones mexicanas migraron hacia países con mejores esquemas fiscales. Canadá, España o República Dominicana consolidaron sistemas de cash rebate y tax credits que hicieron financieramente más atractivo filmar fuera que dentro del país.

El nuevo crédito fiscal busca revertir esa lógica. Al exigir que al menos 70% del gasto se realice en territorio nacional y que exista participación de una productora mexicana, el incentivo no solo atrae producción: ancla cadenas de valor.

La productora Inna Payán lo explicó con claridad durante el evento: “Cada unidad de apoyo genera entre tres y nueve unidades de actividad económica agregada”.

Si esa estimación se confirma en la práctica, el impacto no es simbólico: es estructural, con potencial para posicionar a México como hub de nearshoring audiovisual en un contexto global favorable.

La diferencia con un subsidio directo es conceptual. Un subsidio depende del presupuesto anual; un crédito fiscal activa inversión privada bajo reglas claras. Es un instrumento de política industrial aplicado deliberadamente a un sector creativo.

Incentivos fiscales al cine

Desarrollo sostenible en clave económica y cultural

En términos de desarrollo sostenible —entendido como crecimiento económico con cohesión social y continuidad institucional— el incentivo fortalece con claridad dos dimensiones.

Por un lado, genera empleo especializado, promueve industrias creativas de alto valor agregado y activa economías regionales sin recurrir a actividades extractivas. Por otro, consolida la producción audiovisual como patrimonio cultural y vehículo de identidad colectiva.

Como afirmó la presidenta, “la cultura es un derecho, no un privilegio”, pero el diseño del instrumento revela que también es considerada un sector productivo estratégico.

No se trata solo de producir contenido. Se trata de fortalecer una industria que forma talento, preserva memoria y construye narrativa nacional.

El cruce con EFICINE y el papel empresarial

El nuevo esquema no sustituye a EFICINE (artículo 189 de la Ley del ISR), que opera bajo una lógica de mecenazgo cultural con créditos fiscales acotados. Ambos instrumentos pueden coexistir y complementarse.

Aquí aparece una arista relevante para el sector corporativo. Las empresas pueden limitarse a aprovechar el beneficio fiscal. Pero también pueden integrarse como actores dentro de un ecosistema creativo fortalecido.

El incentivo incluye largometrajes y series documentales, un formato con implicaciones estratégicas profundas. El documental puede convertirse en vehículo para abordar asuntos del país: desarrollo regional, transformación industrial, innovación tecnológica, historia empresarial o legado institucional.

En ese punto, la discusión trasciende lo tributario. El audiovisual puede ser instrumento de documentación, reputación y memoria económica. La diferencia radicará en el enfoque: uso táctico para optimización fiscal o participación estratégica en la construcción de narrativa pública. 

Incentivos fiscales al cine

Más que cultura

El evento dejó ver una visión sistémica: formación, regulación, producción, exhibición y preservación como partes de una misma arquitectura.

Eso se parece menos a un programa cultural tradicional y más a una política industrial creativa.

La pregunta de fondo no es si el cine merece apoyo. La pregunta es si México logrará consolidar este modelo como estrategia de largo plazo.

Por ahora, el mensaje es contundente: el cine regresa al centro de la política pública como sector económico estratégico.

Y cuando un país decide tratar su industria audiovisual como industria —y no solo como expresión cultural— cambia la conversación. No solo sobre cine. Sobre desarrollo.

La nieve que no cae, se produce: el costo climático que sostienen los Juegos Olímpicos

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En la antesala de los Juegos Olímpicos de Invierno, la ciudad alpina que albergará varias de las pruebas ha tenido que asegurar —literalmente— el terreno de competencia. Ante un invierno cada vez más errático, los organizadores comenzaron a fabricar millones de metros cúbicos de nieve artificial para garantizar las condiciones técnicas que exige el alto rendimiento deportivo. Aunque recientes nevadas naturales han aliviado parcialmente la presión, la infraestructura ya estaba en marcha frente a unas condiciones meteorológicas en las que producir nieve se ha vuelto prácticamente un requisito, no un respaldo.

El fenómeno no es aislado, sino sintomático de una transformación estructural en los deportes de invierno. A medida que el calentamiento global acorta las temporadas frías, la nieve natural deja de ser un recurso confiable. En este contexto, el impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno adquiere una nueva dimensión: sostener la viabilidad de la competencia implica intervenir artificialmente los ecosistemas, con costos ambientales que trascienden la duración del evento.

El impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno en la era del deshielo

La producción masiva de nieve artificial no es una innovación reciente. Las estaciones de esquí llevan décadas utilizándola para compensar la variabilidad meteorológica. Hoy, alrededor del 60% de los complejos de esquí del mundo dependen de estos sistemas, y el antecedente más extremo se vivió en los Juegos de Invierno de 2022, donde casi el 100% de la nieve fue artificial.

El proceso dista mucho de la formación natural de los copos. La nieve fabricada se produce al pulverizar agua mezclada con aire comprimido, generando microperlas de hielo que, al acumularse, simulan la textura de la nieve real. La diferencia física es relevante: su densidad y compactación alteran tanto el suelo como los ciclos de deshielo.

impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno

Desde la óptica de sostenibilidad, el problema central es su intensidad material. La fabricación de nieve requiere enormes volúmenes de agua y energía. Un estudio hecho en Canadá reveló  que producir 1400 millones de pies cúbicos de nieve durante un invierno promedio conlleva el uso de aproximadamente 478 000 megavatios-hora (MWh) de electricidad y genera más de 130 mil toneladas métricas de emisiones de carbono.

Para los Juegos, las estimaciones apuntan a más de 84 millones de pies cúbicos de agua —equivalentes a cientos de piscinas olímpicas— destinados exclusivamente a este fin. El impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno comienza, así, mucho antes de que se encienda la antorcha.

Agua, energía y emisiones: la huella oculta del espectáculo

El origen de los recursos utilizados resulta determinante para dimensionar la huella ambiental de los Juegos Olímpicos. En muchas sedes, el agua proviene de embalses de montaña que capturan escorrentías primaverales. Entre el 80% y el 90% retorna posteriormente a la cuenca al derretirse, lo que mitiga parcialmente el impacto hídrico directo, pero no elimina las alteraciones ecológicas.

La energía representa un desafío aún mayor. Si la electricidad utilizada procede de redes intensivas en combustibles fósiles, la fabricación de nieve contribuye directamente al calentamiento global que, paradójicamente, obliga a producirla. Este círculo de retroalimentación evidencia la complejidad del impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno.

Algunos avances buscan reducir esta carga, como el uso de electricidad renovable en la producción de nieve. No obstante, incluso bajo esquemas energéticos más limpios, persisten efectos ecológicos locales: compactación del suelo, afectaciones a la vegetación y retrasos en los ciclos de floración debido a un deshielo más tardío.

Existe, sin embargo, un argumento compensatorio. Permitir esquiar en regiones cercanas a grandes centros urbanos puede evitar viajes aéreos de larga distancia hacia destinos nevados, reduciendo emisiones globales asociadas al turismo de invierno. La ecuación climática, por tanto, no es lineal.

impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno

Tecnología vs. clima: la encrucijada de la industria invernal

La expansión de la nieve artificial revela una tensión estructural: la industria de los deportes de invierno —y los propios Juegos— intenta adaptarse al cambio climático mediante soluciones tecnológicas que, en muchos casos, incrementan la presión ambiental.

Estudios recientes proyectan que, hacia la década de 2050, poco más de la mitad de las sedes históricas ofrecerán condiciones climáticas fiables para albergar los Juegos. Algunas ciudades ya registran más de 40 días menos de frío al año que en el siglo pasado.

Además, la producción de nieve artificial depende de temperaturas cercanas al punto de congelación. Si los inviernos continúan calentándose, ni siquiera la tecnología podrá garantizar su viabilidad operativa.

Expertos en hidrología de la nieve advierten que esta práctica no constituye una solución estructural. Puede comprar tiempo, pero no revertir la tendencia climática. Apostar exclusivamente por innovación técnica sin abordar las causas profundas del calentamiento amplifica el impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno en lugar de mitigarlo.

impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno

Más allá del espectáculo: redefinir la viabilidad futura

Los Juegos Olímpicos de Invierno enfrentan hoy el mismo dilema que la industria que los sostiene: adaptarse o transformarse. La fabricación de nieve permite mantener viva la tradición deportiva, pero a costa de intensificar el uso de recursos en un planeta que precisamente intenta reducirlos.

Para los tomadores de decisión en sostenibilidad, la pregunta ya no es técnica sino estratégica: ¿hasta qué punto es viable sostener megaeventos dependientes de condiciones climáticas que el propio modelo económico ha contribuido a erosionar?

El impacto climático de los Juegos Olímpicos de invierno obliga a repensar sedes, calendarios, infraestructuras y criterios de selección bajo nuevas métricas de resiliencia ambiental. Porque, en un mundo que se calienta, producir invierno artificialmente puede mantener el espectáculo… pero también evidenciar los límites físicos del planeta que lo hospeda.

¿Qué está haciendo Coach para evitar que su moda termine en vertederos?

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En un contexto global adverso para la agenda ambiental —marcado por el resurgimiento del negacionismo climático impulsado políticamente por Donald Trump y por el desplazamiento de la sostenibilidad en las prioridades corporativas— la industria de la moda enfrenta una presión contradictoria: acelerar ventas mientras responde a su impacto socioambiental. Este entorno ha debilitado compromisos, ralentizado inversiones verdes y devuelto protagonismo a modelos de negocio intensivos en recursos. Sin embargo, no todas las compañías han optado por replegarse.

La firma estadounidense Coach continúa apostando por transformar su modelo operativo desde la circularidad, el rediseño de materiales y la innovación creativa aplicada a residuos textiles. Lejos de asumir la sostenibilidad como discurso reputacional, la marca ha integrado esta visión en su narrativa de producto, en su propuesta estética y en su estrategia comercial. Hoy, la sustentabilidad de Coach es un eje de diferenciación competitiva en tiempos de escepticismo climático.

De taller familiar a laboratorio creativo sostenible: la visión de Vevers

Fundada en 1941 como un pequeño taller familiar en Nueva York, Coach evolucionó hasta convertirse en una casa global de accesorios de lujo accesible, reconocida por su artesanía en cuero y su vínculo con la cultura juvenil estadounidense. Esta herencia —anclada en la durabilidad y la reparación— sentó bases culturales que hoy facilitan su tránsito hacia la circularidad.

El punto de inflexión contemporáneo llegó con la dirección creativa del diseñador británico Stuart Vevers, pues, según información de The Guardian, hace apenas una década, Vevers se sentía culpable de trabajar en la industria de la moda debido a su huella ambiental. Ese conflicto ético se transformó en motor de cambio, cuando el diseñador se dio cuenta que en lugar de sentirse mal debía hacer algo: “No te sientas culpable, actúa”, se dijo. Desde entonces, su liderazgo ha buscado reconciliar creatividad y responsabilidad.

Su optimismo —“no ciego”, como él mismo lo define— descansa en la convicción de que las nuevas generaciones demandan marcas con propósito. Esta lectura generacional ha sido clave para alinear estética, valores y negocio. Bajo su dirección, Coach fusiona cultura juvenil, diseño de género fluido y reaprovechamiento material, construyendo un lenguaje creativo donde la sustentabilidad de Coach no limita la innovación, sino que la inspira.

sustentabilidad de Coach

Sustentabilidad de Coach desde la materia prima

Uno de los pilares más visibles de la estrategia ambiental de la marca radica en la reinvención de materiales existentes. Por ejemplo, los jeans desgarrados que Vevers mostró en pasarela durante la Semana de la Moda en Nueva York no respondían a un efecto estético artificial: estaban confeccionados íntegramente con mezclilla reciclada. 

Los bolsos de la marca, elaborados con antiguos guantes de béisbol representan otro ejemplo emblemático. El desgaste original del material no se oculta: se convierte en atributo de diseño. Según Vevers, cuanto más antiguo el guante, más carácter adquiere el bolso final. La narrativa del producto incorpora así memoria, deporte y reutilización.

Además, la expansión del denim reciclado desde colecciones cápsula hacia líneas comerciales permanentes confirma la escalabilidad de la apuesta. A ello se suman gabardinas fabricadas con pantalones chinos reutilizados y colaboraciones como la realizada con Bank & Vogue —matriz de Beyond Retro— para producir bolsos de pana reciclada.

La sustentabilidad de Coach se materializa, literalmente, en cada fibra recuperada y reimaginada, acciones que responden a una lógica sistémica de circularidad orientada a reducir vertederos textiles. 

sustentabilidad de Coach

Crecer en tiempos de escepticismo climático: sostenibilidad que también vende

Persistir en la agenda ambiental en Estados Unidos no es sencillo en el actual clima político-cultural. El debilitamiento del consenso climático y la presión por resultados financieros de corto plazo han llevado a muchas marcas a moderar sus ambiciones verdes. Sin embargo, Vevers mantiene su convicción: esto importa, y seguirá importando.

Los resultados comerciales parecen respaldarlo. Coach registró un crecimiento del 25% en ventas, alcanzando 2.100 millones de dólares en el último trimestre de 2025, un desempeño que sugiere que la sostenibilidad no erosiona la rentabilidad; puede potenciarla cuando se integra auténticamente al ADN de marca.

Parte del éxito radica en su posicionamiento estratégico: precios más accesibles que el ultra lujo inflacionado, diseño alineado con la Generación Z y productos con narrativa ambiental tangible. El consumidor no solo compra un bolso; compra historia material, creatividad responsable y pertenencia cultural.

Construir un negocio con visión sostenible transforma la cadena de valor desde los cimientos: abastecimiento, diseño, manufactura, storytelling y comercialización. La sustentabilidad de Coach demuestra que es posible crear moda deseable sin depender exclusivamente de materia prima virgen ni de modelos lineales de descarte.

De este modo, la marca confirma que priorizar el cuidado ambiental no es una desventaja estratégica, sino una oportunidad para redefinir el lujo contemporáneo —uno donde innovación, circularidad y crecimiento económico pueden coexistir.

Ámsterdam hace historia: prohíbe la publicidad de carne para frenar su huella en el planeta

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Ámsterdam se ha convertido en la primera capital del mundo en prohibir la publicidad de carne en el espacio público, una decisión que marca un precedente regulatorio en la intersección entre política climática, salud pública y responsabilidad institucional. La medida responde a una lógica de coherencia ambiental: si las ciudades buscan reducir emisiones y transformar sus sistemas alimentarios, resulta contradictorio promover —desde el propio entorno urbano— productos con elevada huella ecológica.

La decisión también busca incidir en la conciencia social, pues limitar la publicidad de carne no prohíbe su consumo, pero sí cuestiona su normalización cultural y su promoción masiva

La norma: alcances y entrada en vigor de la prohibición

La prohibición fue aprobada el 22 de enero por el consejo municipal de la ciudad, con el respaldo de 27 de los 45 escaños del consejo municipal de la ciudad. Además, la norma fue impulsada conjuntamente por el Partido por los Animales (Partij voor de Dieren) y la formación Izquierda Verde (GroenLinks), y logró incorporarse mediante una modificación de la Ordenanza Local (APV).

La medida entrará en vigor el 1 de mayo y se aplicará a vallas, pantallas digitales, mobiliario urbano, espacios abiertos y a la red de transporte público. Es decir, toda publicidad de carne visible en la vía pública quedará restringida.

publicidad de carne

No obstante, la regulación establece límites claros para evitar sobrerregulación. Los anuncios podrán seguir exhibiéndose dentro de establecimientos que comercialicen productos cárnicos —como carnicerías o supermercados— así como en sus escaparates o en la proximidad inmediata del local. Asimismo, la restricción no afecta a prensa escrita, radio, televisión ni medios digitales.

La norma se inserta además en un paquete más amplio que prohíbe la promoción pública de otros productos de alto impacto ambiental, como vuelos, cruceros, combustibles fósiles y automóviles de gasolina.

Coherencia climática y transición alimentaria

La decisión busca alinear la comunicación urbana con los compromisos climáticos de la ciudad. Ámsterdam respalda el Plant Based Treaty, iniciativa internacional que promueve sistemas alimentarios basados en vegetales, y se ha fijado el objetivo de que para 2050 la dieta de su población sea 50% vegetal.

Ante estos objetivos, la restricción de la publicidad de carne se concibe como una herramienta de política pública para favorecer elecciones alimentarias con menor huella ambiental, sin imponer prohibiciones de consumo. El enfoque es gradualista: desincentivar la promoción masiva mientras se fomenta la accesibilidad a alternativas vegetales.

Jenneke van Pijpen, representante de Izquierda Verde, sintetizó esta lógica con contundencia: 

“No puedes decir que te tomas en serio la política climática y seguir permitiendo estos anuncios”.

publicidad de carne

La medida, por tanto, no es simbólica; busca coherencia entre discurso institucional y práctica regulatoria.  Por su parte, Anke Bakker, del Partido por los Animales, subrayó:

“Ámsterdam no tiene nada que ganar promoviendo una industria que solo causa sufrimiento animal y daño al medioambiente”.

Los impactos ambientales y sanitarios del consumo de carne

La evidencia científica respalda el enfoque adoptado por esta ciudad. De acuerdo con organismos internacionales como la ONU, los alimentos de origen animal —especialmente carnes rojas y lácteos— presentan mayores niveles de emisiones de gases de efecto invernadero que los alimentos vegetales. Además, requieren más tierra, agua y energía para su producción.

Asimismo, organizaciones como ProVeg sostienen que la mayoría de las emisiones del sistema alimentario provienen de la producción cárnica. Investigaciones publicadas en la revista Nature indican que las emisiones globales derivadas de alimentos de origen animal duplican a las de los productos vegetales.

El debate no se limita al clima. También existe un ángulo sanitario relevante. Informes recientes señalan que la población neerlandesa consume actualmente un 60% de proteína animal frente a un 40% vegetal, proporción que el Consejo de Salud de los Países Bajos recomienda invertir.

Las guías alimentarias actualizadas en 2025 promueven reducir la ingesta de carne y aumentar el consumo de legumbres, frutos secos y otras fuentes vegetales, destacando beneficios simultáneos para la salud humana y el medioambiente. En este contexto, limitar la publicidad de carne también opera como intervención preventiva en salud pública.

publicidad de carne

De política local a tendencia internacional: el efecto replicador

Aunque Ámsterdam es la primera capital en adoptar esta prohibición, no es la primera ciudad en implementarla. Haarlem aprobó la medida en 2021 —iniciando su aplicación en 2024— y posteriormente se sumaron municipios como Utrecht y Bloemendaal, mientras otras localidades neerlandesas exploran regulaciones similares.

Este efecto dominó regulatorio evidencia cómo las ciudades funcionan como laboratorios de innovación climática. Restringir la publicidad de carne en el espacio público envía una señal política clara: los compromisos ambientales deben reflejarse en decisiones tangibles, incluso cuando implican confrontar industrias consolidadas.

Implementar medidas de este tipo resulta crucial para avanzar en objetivos de descarbonización y transformación de sistemas alimentarios. Los compromisos climáticos proclamados en foros internacionales solo adquieren legitimidad cuando se traducen en normativas, incentivos y restricciones concretas.

Cambiar un modelo de consumo arraigado durante décadas exige intervenir no solo la oferta y la producción, sino también los imaginarios culturales que la publicidad construye. Ámsterdam lo entiende así: regular la promoción es también regular el futuro climático.

¿Por qué en sostenibilidad diagnosticar ya no es suficiente?

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Durante años, la sostenibilidad corporativa avanzó bajo una lógica de diagnóstico: medir huella de carbono, mapear riesgos, identificar impactos y reportar indicadores. Ese proceso fue —y sigue siendo— necesario para estructurar la agenda sostenible empresarial. Sin embargo, el contexto actual ha cambiado las reglas del juego. Hoy, el desafío no es entender los problemas, sino responder a ellos con velocidad, inversión y rediseño operativo.

Como ya lo ha señalado Expansión ESG, en la actualidad, la transición desde el análisis hacia la acción se ha vuelto urgente, puesto que las variables críticas del sistema comienzan a tensionarse: la escasez de recursos, la presión regulatoria y la exposición reputacional están elevando el costo de la inacción. La agenda sostenible ya no puede limitarse a diagnósticos técnicos o reportes de desempeño: debe integrarse en la toma de decisiones estratégicas que definen crecimiento, continuidad y resiliencia empresarial.

Agenda sostenible: cuando medir ya no alcanza

En las agendas corporativas de América Latina, temas como carbono, clima, productividad o inteligencia artificial han ganado centralidad. Todos son relevantes, pero comparten una base sistémica que aún no ocupa un lugar estructural en la planeación: el agua.

Integrar este recurso en la agenda sostenible implica abordarlo con el mismo rigor que los activos financieros. No se trata de filantropía ambiental, sino de gestión de riesgos operativos. Sin agua, no hay producción posible.

Las proyecciones globales indican que hacia 2030 el suministro hídrico podría cubrir apenas el 60% de la demanda en algunos países. Este dato redefine la conversación: no es un problema ambiental aislado, sino una restricción directa al crecimiento económico.

Ninguna planta industrial, ciudad o sistema agrícola fue diseñado para operar bajo estrés hídrico estructural. Diagnosticar el problema sin rediseñar operaciones equivale a postergar una disrupción inevitable.

agenda sostenible

México como caso crítico: agua, industria y continuidad operativa

México ilustra con claridad por qué la acción debe reemplazar al diagnóstico. La expansión industrial, el nearshoring y la relocalización de cadenas productivas dependen de la disponibilidad hídrica regional.

La gestión del agua a nivel de cuenca se vuelve determinante para la estabilidad económica. Regiones completas condicionan su viabilidad productiva a la infraestructura y gobernanza del recurso.

Datos de organismos internacionales como el Foro Económico Mundial y Naciones Unidas ubican la escasez hídrica entre los principales riesgos globales de la próxima década.

El CDP estima que las empresas enfrentan costos potenciales superiores a 77,000 millones de dólares asociados al agua, considerando disrupciones operativas y en la cadena de suministro. Incorporar estas cifras a la agenda sostenible transforma la sostenibilidad en inteligencia financiera aplicada.

agenda sostenible

De recurso natural a activo estratégico empresarial

Cuando el agua se gestiona con rigor técnico y visión de largo plazo, deja de ser una fuente de incertidumbre y se convierte en un activo estructurador del sistema productivo.

Este cambio de enfoque redefine la agenda sostenible: ya no se trata solo de reducir impactos, sino de asegurar viabilidad operativa futura. La sostenibilidad pasa de reputacional a estratégica.

Medir consumo sin que esa información influya en inversión, planeación o innovación limita el alcance de cualquier política corporativa. Reportar sin integrar es, en la práctica, otra forma de inacción.

En sectores clave para México —alimentos y bebidas, energía, manufactura— el agua no es una variable externa. Es parte constitutiva del modelo de negocio. Gestionarla con datos comparables y criterios claros debe formar parte del estándar empresarial.

Tecnología, reportes y acción: la brecha pendiente

Muchas organizaciones han invertido en métricas, certificaciones y disclosure ambiental. Ese avance es positivo, pero insuficiente frente a la velocidad del deterioro sistémico.

La tecnología permite monitorear consumos, modelar riesgos y proyectar escenarios. Sin embargo, cuando no se traduce en CAPEX, rediseño de procesos o cambios de sourcing, su impacto es limitado.

Aquí emerge la brecha crítica de la agenda sostenible contemporánea: saber más no necesariamente implica actuar mejor. La sofisticación diagnóstica no siempre deriva en transformación operativa.

Cerrar esa brecha exige gobernanza interna, incentivos ejecutivos alineados y métricas vinculadas a desempeño financiero. Solo así la sostenibilidad deja de ser periférica y se vuelve estructural.

agenda sostenible

De la conciencia a la decisión

La sostenibilidad corporativa atraviesa un punto de inflexión. Durante dos décadas, el énfasis estuvo en entender los impactos. Hoy, la prioridad es gestionarlos con la misma disciplina que cualquier otro riesgo estratégico. La agenda sostenible del futuro no se medirá por la calidad de sus diagnósticos, sino por la contundencia de sus decisiones.

México ofrece un espejo claro de esta transición. El estrés hídrico, la presión industrial y la competencia por recursos obligan a pasar del análisis a la acción sistémica. Para CEOs y líderes de RSE, la lección es inequívoca: diagnosticar fue el primer paso. Actuar —con inversión, rediseño y gobernanza— es el único camino para sostener la viabilidad empresarial en el largo plazo.

¿Crisis de confianza?: Nestlé retira productos infantiles en 60 países por contaminación

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El inicio de año encendió una alerta global en la industria alimentaria ante la noticia de que Nestlé retiraría productos de nutrición infantil en más de 60 países tras detectar contaminación bacteriana en cientos de lotes de fórmula. La magnitud geográfica del retiro —que incluye mercados estratégicos como México y Reino Unido— activó protocolos sanitarios, ajustes operativos y medidas extraordinarias de producción para evitar desabasto. Sin embargo, más allá de la contingencia logística, el caso abre un debate estructural sobre control de calidad y gobernanza en la cadena de suministro.

La presencia de cereulide —toxina asociada a la bacteria Bacillus cereus— implica riesgos gastrointestinales para una población especialmente vulnerable: los lactantes. Esto eleva el umbral reputacional del incidente. Cuando Nestlé retira productos destinados a la primera infancia, el impacto trasciende lo sanitario y se traslada al terreno de la confianza corporativa. Para líderes de responsabilidad social, el episodio constituye un caso crítico de análisis sobre prevención, trazabilidad y gestión de crisis en sectores de alta sensibilidad.

Origen de la contaminación: fallas en la cadena de suministro

La investigación interna identificó trazas de cereulide en fórmulas infantiles, toxina que puede provocar náuseas, vómitos y complicaciones gastrointestinales. La detección activó el protocolo de retiro inmediato, priorizando la seguridad del consumidor.

Nestlé atribuyó el origen de la contaminación a materias primas específicas dentro de su red de abastecimiento. El señalamiento directo recayó sobre Cabio Biotech Wuhan, proveedor de aceite de ácido araquidónico (ARA), insumo habitual en nutrición infantil.

Este elemento revela un punto crítico: la vulnerabilidad sistémica de las cadenas globalizadas. Incluso con estándares robustos, la dependencia de terceros amplifica riesgos biológicos, regulatorios y reputacionales.

El hecho de que competidores como Danone y Abbott también reportaran contaminación asociada al mismo proveedor confirma que la crisis no es aislada, sino estructural. Cuando Nestlé retira productos, el efecto dominó alcanza a toda la industria.

Nestlé retira productos

Nestlé retira productos y tensiona el abastecimiento mundial

El retiro masivo obligó a la compañía a operar bajo esquemas extraordinarios. La firma solicitó autorización a autoridades suizas para implementar turnos nocturnos y jornadas festivas en su planta de Konolfingen.

El objetivo: compensar la caída de inventarios y evitar una escasez prolongada de fórmula infantil. La nutrición en etapas tempranas no admite interrupciones, lo que eleva la presión logística y ética.

Mercados como Reino Unido ya reportan faltantes tanto para mayoristas como consumidores. La expectativa es que el desabasto se replique en otros países conforme avance el retiro.

El incidente de Nestlé no sólo ha creado tensión sanitaria: también es operativa. La resiliencia industrial —capacidad de producir más rápido sin comprometer calidad— se vuelve un activo estratégico.

Nestlé retira productos

México en el radar sanitario: alertas y retiros focalizados

México figura entre las 60 naciones donde se detectaron lotes contaminados, aunque la compañía no ha detallado si sus 18 plantas locales adoptarán medidas extraordinarias de producción.

Las autoridades regulatorias actuaron de forma preventiva. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios emitió una alerta sanitaria desde inicios de año tras identificar la bacteria en fórmulas.

Como medida cautelar, se retiraron voluntariamente cuatro lotes de NAN Alfamino y Alfamino en presentación de 400 gramos. La acción buscó evitar riesgos de intoxicación infantil.

No obstante, el daño perceptual es inevitable. Cuando Nestlé retira productos en categorías sensibles, la confianza del consumidor se erosiona incluso si los protocolos funcionan correctamente.

Nestlé retira productos

Confianza, trazabilidad y gobernanza: lecciones para la alta dirección

La crisis evidencia que la seguridad del producto ya no se evalúa únicamente en planta, sino a lo largo de toda la cadena de valor. Trazabilidad profunda, auditorías a proveedores y diversificación de abastecimiento dejan de ser buenas prácticas para convertirse en requisitos reputacionales. En industrias críticas, el riesgo de terceros es riesgo propio.

Para CEOs y líderes de RSE, el caso deja una lección clara: la confianza tarda décadas en construirse y horas en ponerse en duda. Nestlé retira productos hoy para proteger al consumidor, pero el desafío real será restaurar credibilidad mañana. La gestión transparente, la comunicación proactiva y la inversión en control preventivo definirán si el episodio queda como contingencia operativa… o como punto de inflexión en la percepción global de la marca.

Sociedades más justas, equitativas y solidarias: FUNDACIÓN ADO

En el marco del Día Mundial de la Justicia Social, una fecha que invita a reflexionar sobre la equidad, la inclusión y el acceso justo a oportunidades, FUNDACIÓN ADO comparte su visión sobre el papel que juegan las alianzas, el liderazgo comunitario y la movilidad como habilitadores de desarrollo social sostenible.

Para la Fundación, la justicia social no se limita a reducir brechas de manera inmediata, sino a construir capacidades locales, fortalecer liderazgos comunitarios y generar condiciones para que las personas y sus comunidades impulsen su propio desarrollo con autonomía, identidad y arraigo territorial.

En este contexto, el Día Mundial de la Justicia Social 2026, impulsado por la Organización de las Naciones Unidas, se conmemora bajo el lema “Empoderar la inclusión y cerrar brechas para la justicia social”, un llamado global que pone en el centro prioridades como la reducción de la pobreza, la igualdad de género, el empleo decente y el acceso a sistemas de protección social como bases del desarrollo sostenible.

En México, este desafío también se refleja en indicadores como el coeficiente de Gini, una medida que permite observar el nivel de desigualdad en la distribución del ingreso —donde valores más cercanos a cero indican mayor igualdad—. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, este indicador se ubicó en 0.391, una mejora frente al 0.402 registrado en 2022; sin embargo, persisten brechas territoriales y sociales profundas, particularmente en comunidades donde el acceso a oportunidades, servicios y participación continúa siendo desigual. Este panorama refuerza la importancia de impulsar modelos de acción social con enfoque local y visión de largo plazo.

FUNDACIÓN ADO

Bajo este enfoque, el fortalecimiento de mujeres líderes comunitarias se ha consolidado como un eje estratégico para FUNDACIÓN ADO, reconociendo su papel como agentes de transformación en sus territorios. A través de procesos de formación y acompañamiento, se impulsa su participación activa en la toma de decisiones locales, el desarrollo de proyectos comunitarios y la construcción de entornos más equitativos e inclusivos.

Esta visión se materializa en iniciativas como Espacio Nuuch, un modelo de intervención comunitaria que promueve el desarrollo integral a partir de la identidad comunitaria, el trabajo colectivo y el aprovechamiento de las capacidades locales. Más que un espacio físico, Nuuch funciona como un punto de encuentro para fortalecer el tejido social y generar oportunidades con impacto duradero.

La acción social de FUNDACIÓN ADO se articula de manera transversal con el ecosistema de MOBILITY ADO, donde cada viaje contribuye al impulso de proyectos sociales y comunitarios, integrando la responsabilidad social como parte del modelo operativo y del compromiso cotidiano con las comunidades donde opera.

“La justicia social se construye cuando las soluciones nacen desde el territorio y se sostienen en el tiempo. En FUNDACIÓN ADO creemos en acompañar procesos, fortalecer liderazgos y generar alianzas que permitan a las comunidades avanzar con sus propias herramientas”, señaló Andrés Pérez Peña, gerente de FUNDACIÓN ADO.En el Día Mundial de la Justicia Social, FUNDACIÓN ADO refrenda su convicción de que el desarrollo sostenible se logra cuando la acción social se convierte en una práctica permanente, alineada al contexto local y orientada a generar impacto real y duradero.

IMU Recicla se suma al Mega Reciclatrón UNAM 2026 y refuerza el reciclaje de pilas en la CDMX

En línea con las políticas públicas ambientales impulsadas en la capital del país, el Mega Reciclatrón UNAM 2026 se consolidó como una de las iniciativas más relevantes para la gestión responsable de residuos eléctricos, electrónicos y pilas. Organizado en coordinación con autoridades ambientales y la Universidad Nacional Autónoma de México, este esfuerzo busca fomentar la economía circular y reducir el impacto ambiental de desechos altamente contaminantes.

Durante las jornadas realizadas los días 29, 30 y 31 de enero de 2026, la respuesta ciudadana superó las expectativas: más de 5,800 personas participaron activamente y se logró la recolección de 86 toneladas de residuos, entre aparatos electrónicos, eléctricos y pilas. Estas cifras posicionan al Mega Reciclatrón como un referente de participación social y corresponsabilidad ambiental en la Ciudad de México.

En este contexto, Grupo IMU tuvo una participación activa a través de su programa IMU Recicla, iniciativa enfocada en el acopio, manejo y disposición adecuada de pilas. La intervención del programa permitió fortalecer la logística del evento y asegurar que estos residuos —que contienen metales pesados de alto riesgo— fueran tratados conforme a procesos ambientales certificados, evitando su filtración en suelos y cuerpos de agua.

Mega Reciclatrón UNAM 2026

La presencia de IMU Recicla en el Mega Reciclatrón UNAM 2026 subraya la importancia de la colaboración entre iniciativa privada, academia y gobierno para atender retos ambientales de gran escala. Asimismo, reafirma el compromiso de Grupo IMU con la sustentabilidad urbana y con la construcción de soluciones de largo plazo que promuevan una cultura de reciclaje responsable entre la ciudadanía.

Con resultados tangibles y una alta convocatoria social, el Mega Reciclatrón UNAM 2026 se perfila como un modelo de acción colectiva en favor del medio ambiente, donde programas como IMU Recicla juegan un papel clave para transformar la gestión de residuos en México.