Durante décadas, en muchos espacios de trabajo se normalizó una forma de dirigir basada en el miedo, la presión constante y la humillación. Se le llamó “carácter”, “mano dura” o “liderazgo exigente”, y se justificó en nombre de los resultados. Sin embargo, ese modelo comenzó a mostrar su verdadero costo: desgaste humano, climas laborales deteriorados y una desconexión profunda entre las personas y las organizaciones.
De acuerdo con El Economista, hoy, en un entorno donde la dignidad, el bienestar y la legalidad son pilares de la gestión responsable, estas prácticas ya no pueden ocultarse bajo el pretexto de la productividad. Entender qué son los liderazgos tóxicos no es solo una reflexión cultural, sino una necesidad jurídica.
Lo que antes se toleraba, ahora se documenta, se denuncia y se sanciona, convirtiéndose en una contingencia real para las empresas.
Qué son los liderazgos tóxicos en el entorno actual
Hablar de qué son los liderazgos tóxicos implica reconocer conductas reiteradas que generan ambientes hostiles: gritos, humillaciones, amenazas, presión excesiva o jornadas fuera de toda lógica. No se trata de un “jefe difícil”, sino de un patrón de abuso que afecta la dignidad y la salud de las personas.
Estas dinámicas erosionan la confianza, normalizan el miedo y desdibujan los límites éticos. Con el tiempo, se convierten en un sistema informal de control que perjudica tanto a los equipos como a la organización que lo permite.
Del estilo personal al riesgo jurídico
Lo que durante años se percibió como un rasgo de personalidad hoy se traduce en responsabilidad legal. El liderazgo tóxico dejó de ser una cuestión subjetiva para convertirse en un incumplimiento normativo con consecuencias concretas.
Cuando estas prácticas son toleradas o incluso premiadas, la empresa asume el riesgo.
La omisión también genera responsabilidad, sin importar si la conducta proviene de un mando medio o de la alta dirección.
Obligaciones legales que ya no pueden ignorarse
En México, la ley obliga a prevenir la violencia laboral, garantizar entornos favorables y proteger la dignidad de las personas trabajadoras. Estas responsabilidades no son optativas ni delegables.
Además, la NOM-035-STPS exige identificar y prevenir factores de riesgo psicosocial. Un liderazgo basado en el miedo o la presión sistemática encuadra directamente en estos supuestos, dejando evidencia de incumplimiento.
Consecuencias que trascienden lo interno
Los efectos no se limitan al clima laboral. Cada vez con mayor frecuencia, estas prácticas derivan en rescisiones imputables al patrón, juicios laborales, inspecciones y sanciones administrativas.
A ello se suma un impacto silencioso pero profundo: rotación, ausentismo, pérdida de talento clave y una mayor propensión al conflicto legal. El costo operativo y reputacional puede ser irreversible.
Reputación, un riesgo que escala rápido
En la era digital, una mala práctica interna puede hacerse pública en cuestión de horas. Redes sociales, plataformas de empleo y medios amplifican historias que antes quedaban en silencio.
La reputación corporativa, construida durante años, puede verse afectada por un solo caso mal gestionado. La coherencia entre discurso y práctica es hoy un activo crítico.
Contar con códigos de conducta y protocolos es indispensable, pero insuficiente si no se aplican. El verdadero riesgo no está en no tener documentos, sino en no hacerlos valer.
Las organizaciones que logran mitigar estos escenarios capacitan a sus líderes, establecen canales de queja confiables, documentan actuaciones correctivas y asumen que liderar también es una función regulada.
Qué son los liderazgos tóxicos como alerta estratégica
Comprender qué son los liderazgos tóxicos permite a las empresas anticiparse a crisis legales y reputacionales. No se trata solo de cumplir la ley, sino de construir culturas coherentes con los valores que se declaran.
El liderazgo dejó de ser únicamente un estilo; hoy es una variable jurídica. Ignorar cómo se ejerce el poder es abrir la puerta a conflictos evitables.
El nuevo entorno laboral exige revisar no solo los procesos, sino las formas de relación dentro de las organizaciones. La tolerancia a prácticas dañinas ya no es neutralidad: es omisión con consecuencias.
Entender qué son los liderazgos tóxicos es el primer paso para transformar el riesgo en oportunidad. Porque, en materia laboral, liderar con respeto no es una opción ética aislada, sino una estrategia de sostenibilidad y cumplimiento.
2026 no representa únicamente un cambio de año, sino un punto de inflexión en la manera en que las sociedades enfrentan la incertidumbre. La convergencia entre crisis climáticas, tensiones geopolíticas, transformaciones tecnológicas aceleradas y una profunda erosión de la confianza institucional ha creado un entorno donde los márgenes de error son cada vez más estrechos. En este escenario, comprender los riesgos globales en 2026 se vuelve una herramienta indispensable para anticipar escenarios, diseñar estrategias de resiliencia y fortalecer la gobernanza en todos los niveles.
Lo que hoy se percibe como una serie de crisis aisladas es, en realidad, un sistema interconectado de amenazas que se refuerzan entre sí. Un conflicto armado puede desencadenar una crisis energética, la desinformación puede erosionar la cohesión social y una recesión puede frenar la transición hacia modelos sostenibles. El estudio no solo identifica los peligros más relevantes, sino que muestra cómo estos interactúan y amplifican su impacto, obligando a replantear el papel de los Estados, las empresas y la sociedad civil.
Qué es este estudio y cómo se realizó
El Global Risks Report 2026 del Foro Económico Mundial se elaboró a partir de la Encuesta de Percepción de Riesgos Globales, en la que participaron líderes empresariales, responsables de políticas públicas, especialistas en sostenibilidad, académicos y representantes de organizaciones sociales de más de cien países. Cada participante evaluó la probabilidad y el impacto de distintos riesgos a corto, mediano y largo plazo, lo que permitió construir un mapa integral de amenazas sistémicas.
La metodología combina análisis cuantitativos con estudios cualitativos y prospectivos, lo que permite identificar patrones, tendencias emergentes e interdependencias entre riesgos. Este enfoque revela que los riesgos globales en 2026 no pueden gestionarse de forma aislada, ya que comparten causas estructurales como la desigualdad, la debilidad institucional y la falta de cooperación internacional.
Panorama general de los riesgos
El informe identifica diez riesgos prioritarios para el corto plazo, entendiendo por corto plazo el horizonte de 2026. A diferencia de ediciones anteriores, los riesgos económicos y geopolíticos han desplazado a los ambientales como las amenazas más urgentes, reflejando un mundo marcado por la competencia entre bloques, la fragmentación de cadenas de valor y el debilitamiento del multilateralismo.
Este giro no implica que la crisis climática haya perdido relevancia, sino que la presión inmediata de conflictos, inflación y desinformación está limitando la capacidad de respuesta colectiva. En este contexto, los siguientes riesgos globales en 2026 conforman un escenario de alta complejidad que desafía la estabilidad social, económica y ambiental.
Los 10 riesgos globales que marcarán 2026
1. Confrontación geoeconómica
La confrontación geoeconómica se ha convertido en una de las principales fuentes de inestabilidad global, al transformar las relaciones comerciales en herramientas de presión política. Sanciones, restricciones tecnológicas y controles a exportaciones estratégicas están fragmentando la economía mundial, debilitando cadenas de suministro y encareciendo bienes esenciales. Esta dinámica no solo afecta a grandes potencias, sino que también coloca a economías emergentes en una posición de vulnerabilidad frente a decisiones externas.
Además, esta confrontación genera un entorno de desconfianza que desalienta la inversión a largo plazo y obstaculiza la cooperación internacional. Las empresas deben replantear sus modelos de abastecimiento y diversificar mercados, mientras que los gobiernos enfrentan el reto de proteger sus industrias sin aislarse del comercio global. El resultado es un sistema económico más lento, costoso y políticamente condicionado.
2. Conflictos armados entre Estados
Los conflictos interestatales continúan representando una amenaza estructural para la estabilidad mundial. Aunque muchos enfrentamientos se desarrollan a nivel regional, sus consecuencias se extienden a través de crisis energéticas, interrupciones logísticas y desplazamientos forzados de población. Estas dinámicas afectan la seguridad alimentaria, elevan los costos de transporte y presionan los sistemas humanitarios.
Más allá del impacto inmediato, los conflictos debilitan acuerdos internacionales y erosionan la confianza entre naciones. El aumento del gasto militar desvía recursos que podrían destinarse a desarrollo social, infraestructura resiliente y mitigación climática, perpetuando un ciclo de inestabilidad que dificulta la construcción de paz duradera.
3. Desinformación y manipulación informativa
La desinformación se ha consolidado como un riesgo sistémico capaz de distorsionar la percepción de la realidad. Plataformas digitales permiten la difusión masiva de narrativas falsas que influyen en elecciones, decisiones de consumo y políticas públicas. Este fenómeno erosiona la confianza en medios, instituciones y ciencia.
Cuando la verdad se fragmenta, se debilita la capacidad de las sociedades para construir consensos y responder de manera coordinada a crisis complejas. La manipulación informativa también se utiliza como herramienta geopolítica, amplificando tensiones y profundizando la polarización social.
4. Polarización social
La polarización es una expresión de la fragmentación social contemporánea, donde las diferencias ideológicas, económicas y culturales se transforman en barreras para el diálogo. Este fenómeno debilita la cohesión comunitaria y normaliza la confrontación como forma de interacción política.
La falta de consenso limita la implementación de reformas estructurales y obstaculiza la cooperación en temas clave como sostenibilidad, derechos humanos y equidad. A largo plazo, la polarización reduce la resiliencia social y aumenta la vulnerabilidad frente a crisis.
5. Recesión económica global
El riesgo de una recesión sigue latente debido a altos niveles de endeudamiento, inflación persistente y tensiones comerciales. Estos factores crean un entorno de fragilidad financiera que puede desencadenar contracciones económicas abruptas.
Una recesión no solo afecta el empleo y el crecimiento, sino que también reduce la capacidad de los Estados para invertir en educación, salud y transición energética, profundizando desigualdades y tensiones sociales.
6. Inflación y estallido de burbujas financieras
La persistencia de altos niveles de inflación, combinada con años de políticas monetarias expansivas, ha creado un entorno propicio para la formación de burbujas en mercados inmobiliarios, bursátiles y de deuda. El aumento en las tasas de interés para contener la inflación está elevando el costo del crédito y presionando a empresas, hogares y gobiernos altamente endeudados, lo que incrementa el riesgo de quiebras en cascada. Este escenario genera una sensación de fragilidad constante en los mercados financieros, donde cualquier shock externo puede detonar correcciones abruptas.
Cuando una burbuja estalla, el impacto no se limita a los inversionistas, sino que se extiende a toda la economía real. La contracción del crédito reduce el consumo y la inversión, mientras que la pérdida de valor de activos afecta ahorros, fondos de pensiones y estabilidad bancaria. Esto profundiza la desigualdad, ya que los sectores más vulnerables son los que resienten con mayor fuerza la volatilidad financiera y el encarecimiento del costo de vida.
7. Inseguridad cibernética
La digitalización acelerada ha convertido a los sistemas tecnológicos en la columna vertebral de servicios esenciales como energía, transporte, salud y finanzas. Sin embargo, esta dependencia también ha ampliado la superficie de ataque para actores maliciosos, desde grupos criminales hasta gobiernos, que utilizan el ciberespacio como un nuevo campo de confrontación. Los ataques ya no buscan solo robar información, sino paralizar infraestructuras críticas y generar caos económico y social.
La falta de estándares globales de ciberseguridad y de cooperación internacional efectiva deja a muchos países y empresas expuestos a amenazas constantes. Un solo ataque puede interrumpir cadenas de suministro, afectar la confianza en instituciones y provocar pérdidas millonarias. En este contexto, la ciberseguridad deja de ser un tema técnico para convertirse en un desafío estratégico de gobernanza y resiliencia.
8. Impactos negativos de la inteligencia artificial
El avance acelerado de la inteligencia artificial está transformando industrias completas, pero su adopción sin marcos éticos y regulatorios sólidos genera riesgos significativos. Algoritmos opacos pueden reproducir sesgos, tomar decisiones discriminatorias o ser utilizados para vigilancia masiva y manipulación de información. La velocidad de desarrollo supera la capacidad de los gobiernos para establecer normas claras que protejan derechos fundamentales.
Además, la automatización intensiva amenaza con desplazar a millones de personas sin garantías de reconversión laboral, profundizando brechas económicas y sociales. Sin una transición justa, la IA puede concentrar poder en pocas empresas y países, debilitando la cohesión social y amplificando otros riesgos como la desinformación y la polarización.
9. Eventos climáticos extremos
El aumento en la frecuencia e intensidad de fenómenos como sequías, inundaciones, incendios forestales y olas de calor está reconfigurando territorios completos. Estos eventos destruyen infraestructura, reducen la productividad agrícola y presionan sistemas de salud, generando pérdidas económicas millonarias y desplazamientos forzados de población. Cada desastre deja cicatrices que debilitan la capacidad de recuperación de comunidades enteras.
A largo plazo, los eventos extremos amplifican desigualdades existentes, ya que los grupos con menos recursos son los más expuestos y los que tardan más en recuperarse. También incrementan la presión sobre gobiernos y empresas para invertir en adaptación y resiliencia, en un contexto donde los recursos ya están comprometidos por crisis económicas y geopolíticas.
10. Contaminación y degradación ambiental
La contaminación del aire, el agua y los suelos continúa afectando la salud de millones de personas y degradando ecosistemas esenciales para la vida. Este deterioro ambiental reduce la disponibilidad de recursos naturales, incrementa enfermedades respiratorias y cardiovasculares, y genera costos económicos crecientes para los sistemas de salud y productividad.
Más allá de sus impactos directos, la degradación ambiental debilita la capacidad del planeta para absorber los efectos del cambio climático. La pérdida de biodiversidad y la sobreexplotación de recursos comprometen la seguridad alimentaria y la estabilidad social, convirtiendo este riesgo en una amenaza sistémica para el desarrollo sostenible.
Los riesgos globales en 2026 revelan un mundo interconectado donde las crisis ya no pueden entenderse de forma aislada. Cada amenaza se enlaza con otra, formando un sistema de vulnerabilidad que exige respuestas integrales, colaborativas y de largo plazo.
Comprender este panorama no es solo una advertencia, sino una oportunidad para repensar modelos de desarrollo, fortalecer alianzas y construir resiliencia colectiva frente a un futuro cada vez más incierto. Si quieres conocer el estudio completo, da click aquí.
Más de 4,878 muertes en un solo año (2022), colocan al cáncer de mama triple negativo metastásico como la variante más letal de esta enfermedad en México, refirió Eliza Puente, directora de Fundación Cima, A.C., quien explicó que es un subtipo que avanza con rapidez y afecta a mujeres cada vez más jóvenes, en lo cual inciden la falta de diagnóstico oportuno y barreras de acceso al tratamiento.
“Esta variante tiene una incidencia preocupante en mujeres jóvenes (menores de 40 años), y aún hay regiones del país donde no existen los medios para detectarla y tratarla oportunamente”, dijo y recordó que dicha variante no responde a terapias hormonales ni dirigidas, toda vez que sus células carecen de receptores hormonales y HER2.
Puente agregó que, en el año 2022, ese subtipo representó entre el 12% y 23% de los 31,043 nuevos casos de cáncer de mama registrados en el país y que se estima que ocasionó 4,878 muertes ese mismo año, lo que representa el 62% del total de decesos por cáncer de mama registrados en México, tanto en mujeres como en hombres.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la detección y tratamiento oportunos de los casos de cáncer de mama reducen la mortalidad y la mayoría de las personas no experimentarán ningún síntoma mientras el cáncer esté todavía en fase temprana.
El diagnóstico del subtipo triple negativo requiere una biopsia con estudios de inmunohistoquímica. Contar con esta información desde el primer contacto con el sistema de salud es clave para definir tratamientos oportunos y mejorar la calidad de vida. Por ello, especialistas insisten en la importancia de promover revisiones periódicas, mastografías anuales y la autoexploración constante.
La OMS ha fijado metas concretas para enfrentar este tipo de cáncer: detectar más del 60% de los casos en etapas I y II, realizar el diagnóstico completo en un plazo máximo de 60 días y garantizar que al menos el 80% de los tratamientos sean completos y sin abandono.
Como parte de los esfuerzos para visibilizar esta enfermedad, organizaciones de la sociedad civil y médicos especialistas han propuesto declarar el 3 de marzo como el Día Nacional del Cáncer de Mama Triple Negativo Metastásico, para impulsar políticas públicas que mejoren la atención integral de las personas diagnosticadas.
“Designar una fecha nacional no sólo visibiliza esta enfermedad, también pone en la mesa el tema para fortalecer políticas públicas, impulsar la investigación y mejorar la atención integral de quienes enfrentan este diagnóstico”, concluyó Eliza Puente.
En los últimos años, la conversación sobre sostenibilidad dejó de ser aspiracional para convertirse en un factor crítico de competitividad. Hoy, inversionistas, reguladores, clientes y colaboradores analizan a las empresas no solo por su rentabilidad, sino por su impacto social, ambiental y de gobernanza. En este nuevo entorno, entender qué son los ratings ESG, preparar a tu empresa para una crisis social ya no es opcional: es una condición para la permanencia.
Las organizaciones que no logran leer estas nuevas señales se enfrentan a riesgos reputacionales, financieros y legales cada vez más complejos. Los ratings ESG funcionan como un termómetro externo que revela qué tan sólida es una empresa frente a esos riesgos. Saber interpretarlos permite anticipar escenarios, fortalecer procesos internos y convertir la sostenibilidad en una ventaja estratégica real, no en un discurso superficial.
¿Qué son los ratings ESG, preparar a tu empresa para una crisis social?
Los ratings ESG son sistemas de evaluación desarrollados por agencias especializadas que miden el desempeño de una empresa en tres dimensiones: ambiental, social y de gobernanza. Estas calificaciones se basan en datos públicos, reportes corporativos, auditorías, controversias y métricas comparables. No se trata de un ranking decorativo, sino de una radiografía profunda de la gestión empresarial.
A diferencia de los indicadores financieros tradicionales, estos ratings integran variables como emisiones, derechos humanos, diversidad, ética corporativa y transparencia. Cada dimensión se analiza con metodologías propias que permiten comparar a empresas dentro de una misma industria. Su valor radica en que convierten la sostenibilidad en información accionable.
Comprender este sistema implica asumir que la reputación ya no depende solo de lo que una empresa comunica, sino de lo que demuestra con datos. Por eso, los ratings ESG se han convertido en una herramienta clave para evaluar riesgos sistémicos y fortalecer la resiliencia organizacional a largo plazo.
De la filantropía al riesgo sistémico
Durante décadas, la responsabilidad social se percibía como un complemento reputacional. Sin embargo, los conflictos sociales, las crisis climáticas y los escándalos de gobernanza demostraron que estos temas impactan directamente en el valor de mercado. Los ratings ESG emergen como respuesta a esa transformación.
Hoy, una mala calificación puede limitar el acceso a capital, afectar alianzas estratégicas y debilitar la confianza de los grupos de interés. Las empresas que no integran criterios ESG en su planeación se exponen a crisis que pueden escalar rápidamente. El riesgo ya no es hipotético, es medible. En este contexto, los ratings no solo evalúan el pasado, sino que anticipan escenarios. Son una brújula para detectar vulnerabilidades antes de que se conviertan en crisis visibles, permitiendo a las organizaciones actuar con mayor previsión y coherencia.
El lenguaje que hablan los inversionistas
Los mercados financieros han adoptado los ratings ESG como un filtro esencial para decidir dónde invertir. Fondos de inversión, bancos y aseguradoras utilizan estas calificaciones para evaluar la estabilidad de una empresa más allá de sus resultados trimestrales. La sostenibilidad se traduce así en valor financiero.
Las empresas con mejores ratings suelen acceder a mejores condiciones de financiamiento y a una base de inversionistas más diversa. Esto se debe a que una gestión sólida en ESG reduce la probabilidad de eventos adversos que afecten el rendimiento a largo plazo. La confianza se construye con evidencia.
Entender este lenguaje permite a las organizaciones dialogar con los mercados desde una perspectiva estratégica. No se trata de cumplir por obligación, sino de demostrar que la sostenibilidad es parte integral del modelo de negocio.
El reto de la comparabilidad y la coherencia
Uno de los mayores desafíos de los ratings ESG es la diversidad de metodologías. Una misma empresa puede recibir calificaciones distintas según la agencia que la evalúe. Esto genera confusión, pero también una oportunidad para profundizar en la estrategia.
Más que buscar un número perfecto, las organizaciones deben enfocarse en la coherencia entre su propósito, sus procesos y sus resultados. La clave está en entender qué evalúa cada agencia y cómo se alinean esos criterios con la realidad del negocio.
La transparencia y la consistencia en la información son fundamentales. Sin una base sólida de datos, los ratings pierden credibilidad y la empresa corre el riesgo de ser percibida como incoherente o reactiva.
Integrar ESG en la toma de decisiones
Los ratings ESG no deben vivir en un área aislada. Su verdadero valor surge cuando influyen en la planeación estratégica, la gestión de riesgos y la cultura organizacional. Integrarlos es un proceso transversal que involucra a todas las áreas.
Desde compras responsables hasta políticas de diversidad y controles de gobernanza, cada decisión impacta la calificación final. Esto obliga a las empresas a romper silos y a trabajar de forma colaborativa para construir una narrativa auténtica.
Cuando el ESG se convierte en parte del ADN corporativo, los ratings dejan de ser un objetivo y se transforman en el reflejo de una organización consciente de su rol en la sociedad.
El futuro de la competitividad sostenible
La evolución de los ratings ESG apunta hacia una mayor estandarización y exigencia. Regulaciones, nuevas métricas y mayor escrutinio público están redefiniendo lo que significa ser una empresa responsable. El futuro pertenece a quienes se anticipan.
Las organizaciones que hoy invierten en fortalecer su desempeño ESG estarán mejor preparadas para enfrentar cambios regulatorios, crisis sociales y presiones del mercado. La sostenibilidad ya no es un diferenciador, es un requisito.
En este escenario, comprender qué son los ratings ESG, preparar a tu empresa para una crisis social se convierte en una capacidad estratégica que define quién lidera y quién queda rezagado.
Los ratings ESG son mucho más que una calificación: son un espejo que refleja la madurez de una empresa frente a los desafíos de nuestro tiempo. Interpretarlos con profundidad permite anticipar riesgos, fortalecer la confianza y construir modelos de negocio más resilientes. En un mundo donde la legitimidad se mide en acciones, comprender qué son los ratings ESG, preparar a tu empresa para una crisis social es el primer paso para transformar la sostenibilidad en una verdadera ventaja competitiva.
Los entornos laborales donde las personas pueden crecer, expresarse y aportar valor más allá de sus funciones operativas son una característica indispensable de las empresas que realmente buscan poner a las personas en el centro de su cultura organizacional. Cuando una compañía apuesta por el desarrollo profesional de los colaboradores está invirtiendo en una decisión que impacta directamente en la motivación, la innovación y la sostenibilidad organizacional.
Diversos estudios han demostrado que las compañías que invierten en el crecimiento de su gente logran equipos más comprometidos, creativos y resilientes, pues, cuando una organización se preocupa por desarrollar el talento de los colaboradores, envía un mensaje claro: las personas importan, sus ideas cuentan y su crecimiento forma parte del éxito colectivo.
Grupo Restaurantero Gigante (GRG) y Restaurantes Toks, una de sus cadenas más conocidas, han entendido esta visión desde hace años. Por ello, han implementado dos iniciativas internas que no solo reconocen las habilidades de su personal, sino que también fortalecen el sentido de pertenencia y fomentan la mejora continua dentro de la organización: se trata de Master Toks y Bartista Toks, competencias que convierten la creatividad de sus equipos en parte viva de la experiencia de marca.
Desarrollar el talento de los colaboradores como eje de cultura y mejora continua en GRG
En Grupo Restaurantero Gigante, la cultura organizacional se construye a partir de valores como la creatividad, el reconocimiento, la participación y la mejora constante. Bajo esta lógica, el grupo no se limita a las capacitaciones tradicionales como único instrumento para desarrollar el talento de los colaboradores, sino que busca generar espacios reales donde las personas pueden mostrar lo que saben hacer, innovar y dejar huella.
Master Toks es una de estas iniciativas. Se trata de una competencia interna dirigida a los chefs de la cadena, quienes ponen a prueba su creatividad y pasión culinaria mediante la creación de recetas. Solo los platillos más destacados llegan a las semifinales, los cuales se someten a eliminatorias hasta identificar a los tres mejores, que además de ganar la competencia, obtienen la oportunidad de formar parte del menú oficial de los restaurantes y llevar el talento de sus creadores directo a la mesa de los clientes.
Por su parte, Bartista Toks está enfocada en los gerentes, quienes compiten desarrollando bebidas a base de café espresso. Al igual que en Master Toks, las tres creaciones ganadoras se integran al menú, lo que permite a la compañía brindar un reconocimiento público al ingenio de los colaboradores y, al mismo tiempo, refuerza la calidad de la experiencia de café que ofrece la marca.
Ambas iniciativas hacen visible el proceso de selección de las creaciones ganadoras mediante transmisiones en las redes sociales de Toks, lo que no sólo motiva a los participantes, sino que involucra al público, de manera que el reconocimiento trasciende lo interno y se convierte en un orgullo compartido.
¿Cómo estos programas impactan el ambiente laboral?
Este tipo de iniciativas tienen un impacto directo en el clima organizacional, pues, al ofrecer espacios donde las ideas se escuchan y se materializan, crean un entorno donde las personas se sienten valoradas y motivadas. Sin duda, programas como Master Toks y Bartista Toks fortalecen el sentido de pertenencia, ya que los colaboradores no solo ejecutan, sino que también crean y transforman la oferta del negocio.
Además, bajo la promesa de poder colocar el platillo o bebida ganadora en el menú, estas competencias impulsan a los participantes a superarse, experimentar y perfeccionar sus habilidades, lo que hace que el proceso para desarrollar el talento de los colaboradores se convierta en algo orgánico, vinculado al orgullo profesional y al reconocimiento de sus capacidades.
Finalmente, el impacto se refleja también en la mejora continua del negocio. Las nuevas propuestas no sólo premian el talento de los colaboradores, sino que enriquecen el menú, elevan la experiencia del cliente y demuestran que la innovación puede surgir desde dentro, a la par que la empresa fortalece su cultura, mejora su entorno laboral y consolida una visión de crecimiento compartido.
Talento interno como motor de la RSE
Las iniciativas internas de Grupo Restaurantero Gigante muestran que la responsabilidad social empresarial también se vive puertas adentro. Programas como Master Toks y Bartista Toks evidencian que invertir en las personas genera beneficios tanto para los colaboradores, como para la organización, pues, al crear espacios de reconocimiento, creatividad y participación, la empresa logra entornos laborales más sanos, motivadores y alineados con una cultura de mejora continua en la que desarrollar el talento de los colaboradores deja de ser un discurso y se convierte en una práctica con el potencial de transformar el clima laboral, la oferta comercial y el ánimo del equipo.
En un sector tan dinámico como el restaurantero, GRG demuestra que apostar por el talento interno y poner en marcha programas como estos es una estrategia de sostenibilidad que fortalecen el negocio y reafirma el valor de las personas como el corazón de una organización comprometida con el bienestar, la innovación y la RSE.
Estados Unidos encabeza un nuevo auge energético que ya enciende alertas climáticas a escala global. La expansión acelerada de centros de datos para alimentar a la inteligencia artificial está detonando un récord histórico en nueva capacidad de generación eléctrica a partir de gas fósil, una fuente altamente emisora de gases de efecto invernadero. El fenómeno no es marginal: se trata de uno de los mayores virajes energéticos de la última década.
De acuerdo con proyecciones recientes, este crecimiento no solo compromete los objetivos climáticos, sino que también amenaza con encerrar a la economía en décadas de contaminación. Mientras la IA se presenta como el motor de la innovación del futuro, la energía a gas por la IA se perfila como el costo ambiental que nadie quiere poner sobre la mesa, pero que el planeta inevitablemente terminará pagando.
EE. UU. rompe récords históricos en energía a gas por la IA
Este año se romperá el récord mundial de nuevas incorporaciones de energía a gas, con proyectos que podrían incrementar la capacidad global existente en casi un 50%, según el más reciente informe de Global Energy Monitor (GEM). Estados Unidos lidera este impulso tras triplicar su capacidad planificada a gas en 2025, colocándose como el principal promotor del nuevo ciclo fósil.
De los 252 gigavatios de energía a gas actualmente en desarrollo en el mundo, cerca de un tercio estará ubicado directamente en centros de datos. Esta cifra refleja con claridad cómo la energía a gas por la IA se está convirtiendo en la opción preferida para satisfacer una demanda eléctrica creciente, inmediata y altamente concentrada.
Texas es el epicentro de este auge, con casi 58 GW de nueva capacidad de gas en marcha, seguido por Luisiana y Pensilvania. Para 2026, Estados Unidos podría superar su propio récord histórico de más de 100 GW anuales, establecido en 2002, consolidando una dependencia estructural al gas.
A nivel global, otros países también apuestan por esta fuente. China, el mayor emisor del mundo, instaló en un solo año 22.4 GW de gas. Sin embargo, es Estados Unidos quien concentra casi una cuarta parte de toda la capacidad mundial en desarrollo, marcando el ritmo del mercado energético fósil.
La factura climática de la energía a gas por la IA
El impacto climático de este auge es contundente. Si los proyectos en desarrollo en Estados Unidos se concretan, generarán alrededor de 12,100 millones de toneladas de CO₂ a lo largo de su vida útil, el doble de las emisiones anuales actuales del país. A escala global, la cifra ascendería a 53,200 millones de toneladas, empujando al planeta hacia escenarios de calor extremo, sequías e inundaciones más severas.
“Contratar nuevas plantas de gas para satisfacer la demanda incierta de energía generada por la IA implica incorporar décadas de contaminación”, advirtió Jenny Martos, gerente de proyectos del rastreador de plantas de petróleo y gas de GEM.
Para la experta, estas necesidades podrían resolverse con energía limpia y flexible, sin hipotecar el futuro climático. Los científicos han sido claros: los combustibles fósiles deben eliminarse progresivamente y con rapidez. Sin embargo, la energía a gas por la IA va en sentido contrario, bloqueando capital, infraestructura y decisiones políticas que podrían destinarse a renovables, almacenamiento y eficiencia energética.
Este fenómeno también expone una contradicción estructural: la IA, presentada como una herramienta para optimizar procesos y reducir impactos, se convierte en un acelerador de emisiones cuando se alimenta de fuentes fósiles.
Centros de datos, costos sociales y tensión política
La proliferación de centros de datos no solo tiene consecuencias ambientales, sino también sociales y económicas. En Estados Unidos, el aumento en la demanda eléctrica ya ha elevado las facturas de electricidad para millones de hogares, contradiciendo promesas políticas de reducción de costos energéticos.
Steve Clemmer, director de investigación energética de la Unión de Científicos Preocupados, advierte que la demanda eléctrica del país podría crecer hasta un 60% para 2050 debido a los centros de datos.
“El crecimiento frenético, con poca transparencia o restricciones, pone al público en riesgo de aumentos masivos de costos”, señaló.
Comunidades locales comienzan a resistirse. En Pensilvania, una antigua planta de carbón será transformada en la mayor instalación de gas del país para abastecer centros de datos, generando división social y preocupación por la contaminación, el uso de agua y el impacto en la calidad de vida.
Mientras tanto, grandes tecnológicas como Meta avanzan con proyectos multimillonarios alimentados por gas, reforzando la narrativa de que la energía a gas por la IA beneficia a intereses privados, mientras los costos ambientales y económicos se socializan.
IA, energía y responsabilidad climática
El auge de la energía a gas por la IA revela una desconexión peligrosa entre innovación tecnológica y responsabilidad climática. Apostar por infraestructura fósil para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial no es una solución transitoria, sino una decisión que amarra al planeta a décadas de emisiones adicionales en un momento crítico para la acción climática.
Para los actores de la responsabilidad social empresarial, este escenario plantea una pregunta ineludible: ¿puede llamarse progreso a un modelo que sacrifica estabilidad climática por velocidad tecnológica? Si la IA aspira a ser parte de la solución, su desarrollo debe alinearse con sistemas energéticos limpios, justos y resilientes. De lo contrario, el récord energético de hoy será la crisis ambiental de mañana, y la factura —una vez más— la pagará el planeta.
En un salón del Tesoro de Estados Unidos decorado con un mensaje que prometía “impulsar el sueño americano”, el presidente Donald Trump presentó una de las apuestas sociales más ambiciosas de su administración: un esquema de inversión temprana para recién nacidos, financiado por el Estado y respaldado por grandes fortunas y corporaciones. La propuesta no solo apela a la narrativa de prosperidad, sino que introduce a millones de niñas y niños al sistema financiero desde su primer día de vida, con la promesa de que el tiempo y el mercado harán el resto.
Más allá del impacto mediático, la iniciativa ha abierto un debate profundo en el ámbito de la responsabilidad social: ¿es este un mecanismo de inclusión real o una política que podría ampliar las brechas existentes? Con el respaldo de empresas como Dell, Visa, IBM, JPMorgan y Bank of America, el programa se presenta como un puente entre política pública, filantropía y estrategia corporativa, pero también como un espejo que refleja las tensiones entre equidad, mercado y bienestar social.
Trump Accounts: una promesa de capital desde la cuna
De acuerdo con TIME, la base del programa es simple: cada bebé nacido entre 2025 y 2028 recibe una cuenta de inversión con un capital inicial de mil dólares, aportado por el gobierno federal. Esa cantidad, invertida en fondos indexados, se capitaliza hasta que la persona cumpla 18 años, momento en que podrá usarla para educación, vivienda o emprendimiento.
El discurso oficial señala que este esquema democratiza el acceso a la inversión y enseña desde temprano el valor del ahorro y la planificación financiera.
Todos parten del mismo punto, con un pequeño patrimonio que crece junto con ellos.
Sin embargo, el potencial real de crecimiento depende en gran medida de las aportaciones adicionales de las familias, empleadores o donantes, lo que introduce un componente de desigualdad que ya ha encendido alertas entre economistas y organizaciones civiles.
Trump Accounts y el rol del sector corporativo
La participación empresarial ha sido clave para amplificar el alcance del programa. Visa anunció que incluirá depósitos en estas cuentas como parte de sus beneficios para empleados, mientras que IBM, Broadcom, SoFi, JPMorgan y Bank of America comunicaron esquemas similares.
Desde la perspectiva de ESG, estas acciones se presentan como una inversión en capital humano y estabilidad social a largo plazo. Las compañías no solo apoyan a las familias de sus colaboradores, sino que se alinean con una narrativa de prosperidad compartida.
No obstante, especialistas en responsabilidad social advierten que estas iniciativas deben evaluarse más allá del impacto reputacional, analizando si realmente reducen brechas o si refuerzan un sistema donde quienes ya tienen más recursos multiplican su ventaja.
Filantropía a gran escala: el caso Dell y Dalio
Michael y Susan Dell se comprometieron a donar 6,250 millones de dólares para beneficiar a 25 millones de niños que no califican para el bono federal inicial. Su aporte se traducirá en depósitos adicionales para menores de 2 a 10 años en comunidades con ingresos medios bajos.
Ray y Barbara Dalio, por su parte, destinaron 75 millones de dólares para niñas y niños en Connecticut, mientras que Brad Gerstner impulsó contribuciones similares en Indiana. Estas acciones buscan cerrar la brecha para quienes no alcanzan el primer corte de elegibilidad.
El mensaje es claro: el sector privado no solo acompaña, sino que amplifica. Pero también plantea una pregunta incómoda: ¿debe el bienestar infantil depender de la generosidad de multimillonarios?
Educación financiera como eje de transformación
Uno de los argumentos más repetidos durante el lanzamiento fue que este programa podría transformar la relación de las nuevas generaciones con el dinero. “Cada niño se convierte en accionista del país”, dijo uno de los impulsores, aludiendo al sentido de pertenencia económica.
La experiencia de otros modelos de “bonos para bebés” en el mundo muestra que tener una cuenta a nombre propio puede influir positivamente en la permanencia escolar y en la toma de decisiones a largo plazo.
Sin embargo, sin una estrategia paralela de educación financiera en comunidades vulnerables, el impacto podría diluirse, dejando a muchos sin las herramientas para aprovechar realmente este capital inicial.
La brecha que no desaparece
Economistas de la Universidad de Stanford han advertido que el programa podría beneficiar de manera desproporcionada a las familias con mayor capacidad de ahorro. Mientras algunos podrán aportar el máximo anual, otros apenas mantendrán el fondo base.
Esto genera una paradoja: un programa diseñado para igualar oportunidades podría, en la práctica, profundizar diferencias si no se acompaña de políticas redistributivas más amplias.
La responsabilidad social, en este contexto, exige mirar no solo el diseño, sino la implementación y los efectos reales en las comunidades más vulnerables.
El simbolismo del “sueño americano”
El evento de lanzamiento fue una puesta en escena de optimismo, con celebridades, líderes empresariales y mensajes que prometían un futuro mejor. La narrativa conecta con una idea profundamente arraigada: que el esfuerzo y el mercado pueden abrir cualquier puerta.
Para muchas familias, la posibilidad de contar con un fondo desde el nacimiento representa esperanza en medio de una crisis de costo de vida. Es una señal de que alguien, al menos, piensa en su futuro.
Pero el simbolismo no puede sustituir a una evaluación crítica de impacto social, especialmente cuando se trata de infancia y desarrollo a largo plazo.
¿Innovación social o política de mercado?
La administración ha calificado el programa como una de las innovaciones más transformadoras de su era. Desde un enfoque de política pública, combina inversión, filantropía y participación corporativa en un mismo modelo.
Para el sector de responsabilidad social, el reto es analizar si este esquema se alinea con principios de equidad, inclusión y sostenibilidad, o si prioriza la lógica del mercado sobre el bienestar colectivo.
La discusión apenas comienza, y su resultado podría marcar el rumbo de futuras alianzas entre Estado y empresas en temas sociales.
La iniciativa de inversión temprana abre una conversación necesaria sobre cómo construir oportunidades desde la infancia en un contexto de desigualdad creciente. La participación de empresas globales demuestra que el sector privado puede jugar un papel activo en el desarrollo social, siempre que exista transparencia y evaluación constante.
El verdadero desafío será convertir esta promesa en un mecanismo que no solo genere capital financiero, sino también capital social. Solo entonces podrá saberse si este modelo es una palanca de inclusión o un reflejo más de las tensiones entre mercado y justicia social.
Ochenta millones de paraguas de plástico se utilizan cada año en Japón y, en su mayoría, solo una vez. Fabricados con múltiples materiales difíciles de separar, estos objetos cotidianos no suelen reciclarse y terminan incinerados o en vertederos. Este flujo de residuos urbanos, tan común como invisible, representa uno de los muchos frentes del problema global del plástico.
En este contexto nació Plasticity, una marca responsable con una premisa poco habitual: combatir un residuo específico —los paraguas de plástico desechables— y aspirar a dejar de existir en una década. Su objetivo no es crecer indefinidamente, sino contribuir a que el problema ambiental que atiende disminuya hasta volverse innecesaria.
El origen de Plasticity y el problema que busca resolver esta marca responsable
Plasticity fue creada en 2020 por Mondo Design Co., Ltd., una empresa japonesa con experiencia en el supraciclaje de materiales destinados a vertederos. Desde sus inicios, la compañía ha partido de una idea clara: lo que para unos es basura, para otros puede convertirse en materia prima valiosa. Bajo esa lógica nació primero la marca Seal, enfocada en reutilizar cámaras de neumáticos.
Siguiendo esa misma filosofía, el equipo identificó un residuo urbano omnipresente y poco atendido: los paraguas de plástico. Al descubrir a un diseñador que experimentaba con este material para transformarlo en nuevas superficies textiles, Mondo Design entendió el potencial ambiental y simbólico del proyecto. Así, Plasticity se consolidó como una marca responsable que no solo recicla, sino que resignifica un objeto asociado al consumo desechable.
Una marca responsable con productos artesanales y diferenciadores
Los productos de Plasticity —bolsos y accesorios— comparten un mismo origen: paraguas de plástico descartados. Tras su recolección, cada paraguas se clasifica por material, tamaño y grosor, se desmonta y se limpia manualmente. Las partes metálicas se reciclan por separado, mientras que el plástico se convierte en la base del nuevo material textil.
La marca desarrolló una técnica propia llamada Glass Rain, que consiste en estratificar y prensar el plástico con alta precisión para lograr una superficie impermeable, translúcida y resistente, con un acabado que recuerda al vidrio pulido. Debido a la variabilidad del material original, cada pieza debe inspeccionarse y ensamblarse a mano, lo que limita la producción y refuerza el carácter artesanal del proceso.
Este enfoque permite a Plasticity ofrecer productos duraderos, libres de materiales de origen animal y elaborados bajo criterios de bajo impacto ambiental. La apuesta por la artesanía japonesa, el cuidado de las condiciones laborales y el diseño funcional son diferenciadores clave que consolidan a Plasticity como una marca responsable alineada con los principios de la economía circular.
Diseñada para desaparecer: impacto ambiental y lecciones de circularidad
Uno de los mayores retos para Plasticity es evitar que su éxito normalice el desperdicio. La empresa es clara: no quiere que las personas desechen paraguas solo porque existe una marca que los recicla. De hecho, muchos de los paraguas que reciben están prácticamente nuevos, lo que evidencia un problema cultural más profundo en torno al consumo y la conveniencia.
Por ello, además de transformar residuos, Plasticity apuesta por la concientización y la educación. La marca colabora con socios, impulsa talleres vinculados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y trabaja con estudiantes para fomentar una reflexión temprana sobre los residuos y su valor. Su aspiración final es clara: reducir drásticamente el desecho de paraguas de plástico y demostrar que pensar de forma circular implica, en algunos casos, diseñar modelos de negocio que no buscan perpetuarse.
Así, Plasticity se posiciona como una marca responsable que va más allá del reciclaje, mostrando que revalorizar los residuos, cuestionar el consumo desechable y aceptar la posibilidad de desaparecer también puede ser una poderosa estrategia de impacto ambiental y social.
Una marca responsable que redefine la RSE desde la temporalidad
Plasticity plantea una visión poco convencional de la responsabilidad social empresarial al asumir que el éxito no siempre se mide en crecimiento, sino en la capacidad de resolver un problema ambiental concreto. Su enfoque combina diseño, artesanía, cuidado de las personas y reducción de residuos, integrando la RSE en el corazón del modelo de negocio y no como un complemento. Al atender un flujo específico de desechos plásticos y visibilizar su impacto, la empresa demuestra cómo una marca responsable puede generar valor ambiental y social sin fomentar nuevas dinámicas de consumo.
En un contexto de crisis climática, iniciativas como Plasticity evidencian la urgencia de desarrollar modelos empresariales circulares, conscientes de sus límites y alineados con objetivos de largo plazo. Pensar en empresas diseñadas para desaparecer implica cuestionar la lógica tradicional del mercado y abrir paso a soluciones enfocadas en la regeneración, la educación y la colaboración. Este tipo de propuestas no solo contribuyen a mitigar impactos ambientales, sino que ofrecen una hoja de ruta para que la RSE evolucione hacia modelos más honestos, transformadores y coherentes con la magnitud de los desafíos climáticos actuales.
El Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera (IEEGL) del Tecnológico de Monterrey, a través de su programa Enlace, lanzó la convocatoria 2026 dirigida a empresas mexicanas con potencial de crecimiento que deseen fortalecer la toma de decisiones estratégicas mediante la conformación de su primer Consejo Consultivo.
En un entorno empresarial cada vez más competitivo, el liderazgo empresarial se ha convertido en una herramienta clave para que las empresas consoliden su crecimiento de manera estructurada, por lo que contar con un consejo consultivo permite a los líderes tomar decisiones estratégicas más informadas, anticipar riesgos y establecer bases sólidas.
Es en este marco, el programa Enlace busca acompañar a las empresas mexicanas en sus primeros pasos hacia el fortalecimiento de su dirección estratégica. “La gobernanza no es exclusiva de las grandes corporaciones. Hoy es una herramienta clave para que las empresas en crecimiento mejoren su toma de decisiones, reduzcan riesgos y construyan bases sólidas para crecer de manera sostenible”, declaró Alma Pérez, directora general de Enlace.
La convocatoria está abierta del 15 de enero al 31 de marzo de 2026, y va dirigida a empresas con ventas anuales entre 20 y 500 millones de pesos, que tengan al menos cuatro años de operación en México, un mínimo de 10 colaboradores, finanzas sanas y que deseen estructurar su crecimiento en torno a objetivos estratégicos.
Durante 18 meses, las empresas seleccionadas recibirán acompañamiento de un grupo de consejeras y consejeros empresariales líderes con amplia experiencia, quienes aportarán una visión externa y mejores prácticas en gobernanza, estrategia y escalamiento de negocios.
Vips, el restaurante familiar más grande y querido de México recibe el certificado “Hecho en México” impulsado por la Secretaría de Economía, con el que refrenda su compromiso con la identidad nacional, el orgullo de nuestras raíces y la preservación de la gastronomía mexicana.
A lo largo de más de 60 años de historia en el país, Vips ha acompañado a las familias mexicanas a través de recetas icónicas que enaltecen ingredientes, sabores y tradiciones, convirtiéndose en un espacio que evoca recuerdos y celebra lo que nos une como mexicanos.
La marca abrió sus puertas por primera vez el 6 de agosto de 1964 en Toreo con la visión de ser un punto de encuentro para sus invitados. Hoy, después de más de seis décadas, es una marca icónica con más de 235 unidades en 50 ciudades del país que son atendidas diariamente por casi seis mil Vipsters, quienes reciben a más de 550 mil clientes cada semana.
Durante el último año Vips sirvió más de 19 mil tazas de café todos los días, 350 mil Chiles en Nogada, 950 mil Caldos Tlalpeños y 3.5 millones de Enchiladas, platillos que forman parte del legado gastronómico del país. En 2025, la marca presentó el 14 de octubre como el Día del Caldo Tlalpeño, reafirmando su intención de rendir homenaje a las recetas que nos definen.
Mantener vivas las costumbres y tradiciones gastronómicas es una responsabilidad que Vips asume con profunda dedicación. Por ello, a través de iniciativas y temporalidades especiales, la marca continúa preservando y promoviendo la riqueza de la cocina mexicana.
“Este certificado reconoce a una marca 100% mexicana y al trabajo que hemos realizado por más de seis décadas de conectar con las personas al preservar y compartir la cocina tradicional, celebrando la herencia y la identidad, fomentando la memoria colectiva e impulsando el consumo de lo que hacemos los mexicanos,” señaló Jaime Vásquez, Director General de Vips.
Por su parte, Bárbara Botello, coordinadora del Plan de Marca Nacional Hecho en México indicó que, “la entrega del distintivo Hecho en México a Vips reconoce a una empresa que ha acompañado por décadas a las familias mexicanas y que hoy refrenda su compromiso con la proveeduría nacional, el empleo y el fortalecimiento del mercado interno, en congruencia con la visión del Plan México.”
Con el certificado “Hecho en México”, Vips reafirma su compromiso de seguir impulsando la cocina mexicana en cada uno de sus restaurantes, preservando los sabores que definen a los mexicanos y apoyando el desarrollo del país.
Como parte de su compromiso con el desarrollo social y la educación de calidad, T-Systems México, la firma alemana perteneciente al grupo Deutsche Telekom, en conjunto con FEMSA, realizó la donación de 71 equipos de cómputo portátiles al Centro Escolar Cuauhtémoc, A.C. (CECAC), institución educativa con más de seis décadas de trayectoria en la formación académica de niñas, niños y adolescentes en el área metropolitana de Monterrey.
Esta donación permitirá modernizar la infraestructura tecnológica del CECAC, habilitando dos aulas completas de cómputo y fortaleciendo la enseñanza de materias clave como paquetería Office, robótica, alfabetización digital e introducción a la Inteligencia Artificial. Con ello, se beneficiará de manera directa a más de 1,800 estudiantes, desde nivel primaria hasta secundaria, así como de forma indirecta a más de 1,300 familias.
La iniciativa forma parte del programa Digitalíza-T de T-Systems, cuyo objetivo es reducir la brecha digital y ampliar el acceso a herramientas tecnológicas en comunidades educativas, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, particularmente el ODS 4 (Educación de calidad), ODS 9 (Industria, innovación e infraestructura) y ODS 10 (Reducción de las desigualdades).
“El acceso a la tecnología es un habilitador clave para el desarrollo educativo y social. En T-Systems creemos firmemente que la colaboración entre empresas e instituciones educativas es fundamental para preparar a las nuevas generaciones para un entorno cada vez más digital”, señaló Jorge Lezama, VP Finance & Controlling de T-Systems México y Norteamérica. “Esta donación refleja nuestro compromiso de largo plazo con la inclusión digital y con el fortalecimiento de comunidades a través del conocimiento”.
El Centro Escolar Cuauhtémoc, A.C., fundado en 1957, es reconocido por su modelo educativo basado en valores, excelencia académica y responsabilidad social. La colaboración con empresas aliadas como T-Systems y FEMSA refuerza su capacidad para ofrecer una educación acorde con las demandas tecnológicas actuales.
Con acciones como esta, T-Systems y FEMSA refrendan su compromiso con la educación, la innovación y el desarrollo sostenible, impulsando oportunidades de aprendizaje que contribuyen a la formación integral de las futuras generaciones.
Grupo Cotemar se une a la exposición itinerante “Ruta de las Empresas”, una muestra que reúne esculturas en forma de esfera pintadas por artistas plásticos mexicanos. La exhibición destaca las acciones de responsabilidad social, así como su contribución a la sociedad, de 17 empresas de diferentes sectores, líderes en México y en el mundo.
Se trata de una iniciativa del Consejo de la Comunicación A.C., en donde cada compañía plasma el impacto en su dimensión social en esculturas de 120 centímetros de diámetro, mediante diversas técnicas y estilos que proyectan la influencia positiva y sostenible en ámbito social, económico y ambiental.
Cotemar participa con la obra titulada “Manos que sostienen el mar”, de la artista Perla Crespo, un homenaje a quienes hacen posible la operación costa afuera. La pieza reconoce al talento humano como eje articulador de cada actividad, destacando a los colaboradores como la fuerza principal de la organización, quienes día a día, en medio de un entorno dinámico y complejo, aportan con su trabajo al desarrollo del país; asimismo, resalta la importancia de sus familias, quienes los impulsan a contribuir al progreso de la nación.
Cabe señalar que Cotemar es la primera empresa en México y la única del sector Oil & Gas en contar con un Sistema de Gestión de Responsabilidad Social certificado (IQNet SR10), además de haber obtenido el Distintivo ESR (Empresa Socialmente Responsable), por 13 años consecutivos.
La exhibición recorrerá tres ciudades del país durante este año: la Ciudad de México del 25 de enero al 6 de marzo, en el Paseo de la Reforma, posteriormente visitará Guadalajara, del 15 de marzo al 25 de abril en la Avenida Chapultepec, y concluirá en Monterrey, del 2 de agosto al 10 de septiembre.
Con su participación en esta iniciativa artística, Cotemar demuestra su compromiso de impulsar el desarrollo sostenible de México, transformando su responsabilidad social en un legado de bienestar para la sociedad y futuras generaciones.
En Toks, la celebración del Día de Reyes se ha convertido en una oportunidad para ayudar a otros, pues, a través de su programa Juguetoks, la cadena restaurantera ha consolidado una tradición que busca llevar alegría, cercanía y acompañamiento a niñas y niños en situación de vulnerabilidad. Gracias a la participación de colaboradoras, colaboradores y aliados, Juguetoks se ha posicionado como una de las campañas de donación de juguetes en México más reconocidas en el país por su enfoque humano y comunitario.
En esta ocasión, Juguetoks decidió apostar por la empatía y la inclusión, por lo que eligió como beneficiarios a las niñas, niños y jóvenes con síndrome de Down de la Fundación Mosaico Down. ¡Te contamos cómo se vivió esta experiencia!
Juguetoks: el programa de donación de juguetes en México de Restaurantes Toks
Este año, Juguetoks 2026 —una iniciativa de Toks y Grupo Restaurantero Gigante (GRG) por medio de la cual se invita a las y los colaboradores del grupo a donar regalos para personas en situaciones vulnerables con motivo del Día de Reyes— eligió como beneficiarios a las y los menores que forman parte de la Fundación Mosaico Down, una organización dedicada a la atención integral de personas con síndrome de Down, discapacidad intelectual y autismo mediante programas educativos personalizados que promueven su desarrollo, autonomía e inclusión social.
La Fundación Mosaico Down ofrece servicios que van desde estimulación temprana y acompañamiento escolar hasta programas formativos para adolescentes y adultos. En estas etapas, impulsa la preparación para la vida laboral a través de carreras técnicas en gastronomía, diseño floral y corte y confección, con el objetivo de que las personas puedan integrarse al mercado laboral o desarrollar proyectos de emprendimiento.
Alejandra Ramírez, coordinadora académica de la Fundación Mosaico Down, explicó que uno de los ejes centrales de su trabajo es derribar los mitos que rodean a la discapacidad intelectual:
“Es un error pensar que las personas con síndrome de Down son dependientes toda su vida. Ellos pueden estudiar, formarse profesionalmente, trabajar, ser autónomos y aportar a sus familias y a la sociedad”.
Además, subrayó la importancia de alianzas como la efectuada con Toks para abrir más oportunidades para las personas con este síndrome:
“Entre más gente se sume, más caminos se abren para los chicos y sus familias. Estas colaboraciones ayudan a visibilizar la causa, eliminar prejuicios y demostrar que la inclusión social y laboral sí es posible”.
Mucho más que regalos: convivencia, escucha y acompañamiento
No obstante, decir que Juguetoks solo entrega obsequios el Día de Reyes es incorrecto. La iniciativa busca generar encuentros significativos y atender los deseos de niñas, niños y jóvenes cuyas familias, en muchos casos, no cuentan con los recursos para cumplir sus cartas. Por ello, la edición 2026 de este proyecto comenzó desde noviembre de 2025, cuando colaboradoras y colaboradores de Grupo Restaurantero Gigante (GRG), empresa matriz de Toks, visitaron las dos sedes de Fundación Mosaico Down.
Durante estas visitas, realizadas el 21 de noviembre, los equipos convivieron con las y los menores, los acompañaron a escribir sus cartas a los Reyes Magos y compartieron momentos de juego y diálogo. Para Araceli, colaboradora del área de atracción de talento de GRG, esta experiencia significó entender que las personas con síndrome de Down necesitan que se les ayude a ser autónomos, no dependientes:
“Apoyamos a los niños porque una de las filosofías de la escuela es fomentar su independencia. La labor de las maestras es admirable y ver cómo preparan a los chicos para una vida laboral me dejó un gran aprendizaje”.
Para ella, el encuentro también fue una oportunidad de reflexión:
“Como sociedad aún nos falta mucho por trabajar; el mundo no está hecho pensando en todos. Es momento de que las empresas tengan mayor apertura para la contratación de personas con discapacidad”.
Este acompañamiento previo es una de las razones por las que Juguetoks se ha consolidado como uno de los programas de donación de juguetes en México más importantes, ya que prioriza la cercanía y el respeto por la dignidad de las personas beneficiarias.
Un Día de Reyes para recordar en el Bosque Toks
La culminación del Juguetoks 2026 se llevó a cabo el 15 de enero, día en el que no sólo se realizó la entrega de juguetes, sino un paseo al Bosque Toks —un proyecto de conservación que promueve el cuidado del medio ambiente— que se transformó en una experiencia memorable para las y los menores y sus familias.
Durante el paseo, las niñas y niños de la Fundación Mosaico Down, sus familias, maestras y voluntarias y voluntarios de GRG tuvieron la oportunidad de convivir con la naturaleza, realizar manualidades, jugar en familia y disfrutar de alimentos preparados por los pobladores de la zona, antes de recibir sus regalos.
La emoción fue evidente. Diego Morales, beneficiario de la fundación, compartió su alegría al recibir su obsequio:
“Me sentí muy feliz, me gustó mucho mi juego FIFA 2026. Gracias por mis regalos”.
Otros menores también expresaron su entusiasmo por la visita y la convivencia, resaltando lo especial que fue recibir sus obsequios y compartir ese día con nuevas personas y con sus familias.
Para quienes participaron como voluntarios, la experiencia también dejó huella. Yolanda Mendoza, colaboradora de GRG, explicó que lo que más la motivó fue ver las sonrisas de las y los niños:
“Es una experiencia muy gratificante. Su sonrisa es la más genuina y verlos contentos es muy emocionante. Me encanta ser parte de una empresa que impulsa este tipo de eventos”.
Por su parte, Ingrid Catalina Cornejo, del CEDIS de GRG, coincidió en que estas iniciativas generan valor tanto para las personas, como a la empresa:
“Convivir con ellos es una experiencia llena de empatía. Dar también nos fortalece como personas, y que GRG impulse estas causas es algo muy bonito. Agradezco a GRG y a la Fundación Mosaico Down por permitirnos convivir con los niños”.
Sin duda, este tipo de testimonios reafirman que los programas de donación de juguetes en México son una herramienta efectiva para generar vínculos, conciencia social y espacios más inclusivos.
Juguetoks 2026 es una muestra clara del valor social que puede generar la colaboración entre empresas, organizaciones de la sociedad civil y comunidades. Al apostar por la convivencia, la escucha y la inclusión, Toks demuestra que celebrar el Día de Reyes también puede ser una oportunidad para construir una sociedad más empática.
Estas iniciativas confirman el compromiso de Toks y del Grupo Restaurantero Gigante con proteger la infancia de menores en contextos de vulnerabilidad. Más allá de los regalos, Juguetoks consolida una visión de responsabilidad social basada en la colaboración, la inclusión y el acompañamiento, generando un impacto que trasciende una sola fecha y deja huella en las personas y comunidades involucradas.
La transición energética europea enfrenta un cuello de botella cada vez más evidente: la infraestructura eléctrica. En este contexto, más de una docena de empresas intensivas en consumo energético que operan en Europa han decidido unir fuerzas bajo una nueva alianza industrial denominada Green Industrial Grids, con el objetivo de acelerar la modernización de las redes eléctricas como condición indispensable para la competitividad y la descarbonización.
La asociación, conocida formalmente como Green Industrial Grids Alliance (GIGA), reúne a gigantes tecnológicos como Amazon, Google, Meta y Microsoft, junto con actores clave del sector energético e industrial como Siemens Energy, Hitachi Energy, Linde y Melten. También participan empresas de carga de vehículos eléctricos como Electra, Fastned y Milence, lo que refleja la amplitud del ecosistema que depende de una red eléctrica robusta, flexible y limpia.
Green Industrial Grids: una alianza para redefinir la infraestructura energética europea
La iniciativa Green Industrial Grids surge de una constatación compartida por el sector privado: la electrificación de la industria y la digitalización avanzan más rápido que la capacidad de las redes eléctricas europeas para acompañarlas. GIGA busca cerrar esta brecha alineando las necesidades reales de los grandes consumidores de energía con la planificación y regulación de la infraestructura de red.
Los miembros de la alianza aportarán conocimientos técnicos y experiencia operativa directa a los responsables de políticas públicas, reguladores y planificadores de red. El objetivo es que el desarrollo de la infraestructura eléctrica deje de ser reactivo y se convierta en un habilitador estratégico de la transición energética y del crecimiento económico bajo en carbono.
Entre sus prioridades, Green Industrial Grids abogará por una colaboración mucho más estrecha entre autoridades y consumidores industriales de energía. Esto incluye mejorar la coordinación en los planes de expansión de la red, acelerar la conexión de proyectos maduros y asegurar que la infraestructura responda a las necesidades del sector privado que está liderando la electrificación.
Asimismo, la alianza impulsará el despliegue de soluciones existentes para maximizar el uso de la red actual, promover la movilización de financiación privada para su modernización y reformar los procesos de cola de conexión, uno de los principales frenos para la integración de energías renovables en Europa.
Cuellos de botella en la red: un riesgo para la descarbonización industrial
Los desafíos que busca atender Green Industrial Grids no son menores. La Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió que los cuellos de botella en la red, causados por infraestructuras obsoletas y procesos de planificación ineficientes, están retrasando la conexión de proyectos de energías renovables en varios mercados europeos, incluidos países como los Países Bajos.
Esta situación amenaza con frenar la electrificación de sectores clave como la industria pesada, el transporte y la calefacción. Sin redes capaces de absorber nueva generación limpia y una mayor demanda eléctrica, los compromisos climáticos corren el riesgo de quedarse en el papel.
Matt Ersin, presidente de GIGA y director senior de Fastned, lo resumió con claridad:
“La transición energética de Europa solo tendrá éxito si nuestras redes evolucionan con la misma velocidad y escala que la electrificación industrial y la innovación digital”.
La frase refleja una visión compartida por empresas que ya están invirtiendo en descarbonización, pero que dependen de una infraestructura adecuada para escalar. Desde una perspectiva de RSE, este diagnóstico es clave. La responsabilidad corporativa ya no se limita a reducir emisiones internas, sino a involucrarse activamente en la transformación de los sistemas que hacen posible una economía baja en carbono.
Financiar la red: el gran desafío estructural de Europa
Uno de los ejes centrales de Green Industrial Grids es el financiamiento. Según la AIE, la inversión mundial anual en redes eléctricas se ha mantenido prácticamente estancada desde la firma del Acuerdo de París en 2015, en torno a los 300 mil millones de dólares anuales. Para cumplir con una trayectoria compatible con limitar el calentamiento global a 1.5 °C, esta cifra debería duplicarse y alcanzar los 600 mil millones de dólares anuales hacia 2030.
El desafío es aún más concreto en Europa. La Comisión Europea ha estimado que será necesario desbloquear alrededor de 1.2 billones de euros en inversiones en infraestructura de red eléctrica hasta 2040, en línea con los objetivos climáticos y de crecimiento económico del bloque. Sin estas inversiones, la expansión de energías renovables y la electrificación industrial simplemente no podrán avanzar al ritmo necesario.
En respuesta, la Comisión presentó recientemente el llamado “Paquete de Redes Europeas”, que busca mejorar la cooperación transfronteriza, agilizar los permisos y reducir los costos de ejecución de proyectos de infraestructura energética. No obstante, estas medidas aún deberán ser negociadas por el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE antes de entrar en vigor.
En este escenario, la presión coordinada del sector privado a través de Green Industrial Grids puede convertirse en un catalizador clave para acelerar decisiones políticas, movilizar capital y alinear la planificación pública con la realidad industrial.
Una alianza estratégica para la competitividad y la RSE en Europa
Más allá de la noticia, Green Industrial Grids representa un cambio relevante en la forma en que las empresas abordan la transición energética. En lugar de limitarse a cumplir objetivos individuales de descarbonización, estas compañías reconocen que su competitividad futura depende de sistemas energéticos colectivos capaces de sostener la electrificación y la digitalización.
La iniciativa marca un paso hacia una RSE más sistémica y menos fragmentada. Participar activamente en el rediseño de la infraestructura energética es una forma de asumir corresponsabilidad sobre los límites estructurales que hoy frenan la acción climática.
En un momento en el que Europa busca mantener su liderazgo climático sin sacrificar competitividad, alianzas como Green Industrial Grids muestran que el sector privado puede —y debe— ser parte de la solución. La descarbonización industrial no será posible sin redes modernas, y estas, a su vez, no avanzarán sin una visión compartida entre empresas, reguladores y gobiernos.
El crecimiento acelerado del comercio electrónico ha traído consigo un desafío ambiental de gran escala: la logística. En este contexto, empresas como eBay enfrentan una presión creciente para demostrar que es posible escalar modelos digitales sin profundizar la crisis climática, particularmente en lo que respecta a transporte y distribución. La magnitud de los envíos, su complejidad y su dependencia de terceros hacen que este sea uno de los frentes más difíciles de descarbonizar.
La huella de envíos de eBay es uno de los principales componentes de sus emisiones de Alcance 3, por lo que la compañía presentó este enero su primer Plan de Transición Climática, en el cual coloca este reto en el centro de su estrategia de sostenibilidad.
El plan para reducir la huella de envíos de eBay
El Plan de Transición Climática de eBay fue validado por la iniciativa Science Based Targets (SBTi), lo que confirma que sus objetivos están alineados con limitar el calentamiento global a 1,5 °C respecto a niveles preindustriales. Este respaldo es clave en un entorno donde las promesas corporativas suelen carecer de credibilidad técnica. Como señaló Renee Morin, directora de sostenibilidad de eBay, la empresa busca alinearse plenamente con los compromisos del Acuerdo de París.
Además, la estrategia de eBay está basada en la meta de operar con electricidad 100 % renovable en todas sus instalaciones, un objetivo que originalmente estaba previsto para 2025, pero se logró alcanzar en 2024, un hito que no sólo permitió reducir de manera sustancial las emisiones directas de la compañía, sino sentar las bases para una estrategia más ambiciosa en la cadena de valor.
Gracias a estas acciones, eBay ha reducido sus emisiones operativas en un 92 % respecto a los niveles de 2019. Este dato refleja cómo la eficiencia energética y la transición a energías limpias siguen siendo herramientas clave para reducir emisiones de Alcance 1 y 2, aunque no resuelven el desafío mayor: la logística.
En paralelo, la empresa reporta una reducción del 21 % en sus emisiones de transporte, con una meta clara de alcanzar el 27,5 % para 2030. Esta trayectoria es especialmente relevante para analizar cómo la huella de envíos de eBay comienza a ser abordada de manera sistemática y con objetivos medibles.
La huella de envíos de eBay: el mayor reto de su estrategia climática
El propio plan reconoce que el envío representa el 84 % de las emisiones de Alcance 3 de eBay, es decir, de toda su cadena de valor. Esta cifra ilustra por qué la huella de envíos de eBay se ha convertido en el desafío más complejo dentro de su ruta hacia las emisiones netas cero para 2045.
A diferencia de otros gigantes del comercio electrónico, eBay no cuenta con flotas propias de reparto, lo que limita su control directo sobre las emisiones logísticas. Sin embargo, esta limitación se transforma en una estrategia basada en colaboración, innovación y requisitos contractuales más estrictos para sus socios logísticos.
Entre las medidas clave se encuentra la transición de envíos del transporte aéreo al terrestre cuando es posible, una decisión con alto impacto climático dado que el transporte aéreo es significativamente más intensivo en emisiones. Además, la empresa está impulsando la adopción de vehículos eléctricos en la entrega de última milla y el uso de combustibles sostenibles en la aviación (SAF).
“Tenemos que ser creativos para lograr nuestros objetivos”, explicó Morin, al referirse a iniciativas como la recogida local y el cambio de aviones por camiones con algunos proveedores. Estas acciones muestran cómo reducir la huella de envíos de eBay implica rediseñar procesos logísticos completos, no sólo compensar emisiones.
Colaboración con transportistas y requisitos de sostenibilidad
Una de las apuestas más relevantes del plan es la incorporación de criterios de sostenibilidad en los contratos con transportistas. eBay está exigiendo avances en tecnologías limpias, optimización de rutas, uso de energías renovables y embalajes más sostenibles como condiciones para mantener relaciones comerciales.
En algunos casos, la empresa también está explorando coinversiones directas y programas piloto con sus socios logísticos. Este enfoque reconoce que la descarbonización de la logística requiere capital, innovación y una distribución de riesgos más equitativa entre las partes involucradas.
Un ejemplo destacado es DHL, uno de sus principales socios, que ha anunciado el objetivo de alcanzar un 66 % de vehículos eléctricos en la entrega de última milla para 2030. Además, DHL planea transitar a biocombustibles marinos sostenibles e invertir en combustible de aviación sostenible con una meta de uso del 30 % para 2030.
Estas alianzas son fundamentales para reducir de forma estructural la huella de envíos de eBay, especialmente en un contexto donde el mercado del e-commerce sigue creciendo y la presión regulatoria y social sobre las emisiones logísticas es cada vez mayor.
Reventa, economía circular y reducción indirecta de emisiones
El plan climático de eBay no se limita al transporte. La compañía identifica oportunidades claras en el crecimiento del mercado de reventa y recommerce, un modelo que extiende la vida útil de los productos y reduce la necesidad de fabricar nuevos bienes, con el consecuente ahorro de emisiones y recursos.
Según eBay, la creciente demanda de los consumidores por opciones de compra más sostenibles representa tanto un riesgo como una oportunidad climática para el negocio. Integrar la economía circular en su estrategia permite reducir emisiones de forma indirecta, complementando los esfuerzos para disminuir la huella de envíos de eBay.
El plan también incorpora la integración de factores climáticos en la gobernanza corporativa, la gestión de riesgos y la planificación financiera. Este enfoque responde a una tendencia clara entre inversionistas y reguladores que exigen mayor transparencia sobre cómo el cambio climático impacta la viabilidad del negocio.
En este sentido, la sostenibilidad deja de ser un área aislada y se convierte en un eje transversal de la estrategia corporativa, algo cada vez más relevante para empresas que operan en mercados digitales globales.
Logística baja en emisiones en un mercado en expansión
El Plan de Transición Climática de eBay demuestra que abordar la logística es ineludible para cualquier empresa de comercio electrónico que aspire a la neutralidad climática. En un mercado en constante expansión, reducir la huella de envíos de eBay no sólo es una cuestión ambiental, sino una condición para la resiliencia del negocio a largo plazo.
Como afirmó Renee Morin, “creemos que el futuro del comercio y el futuro de nuestro planeta están profundamente conectados”. La experiencia de eBay muestra que, incluso sin flotas propias, es posible impulsar cambios significativos mediante colaboración, innovación y criterios claros de sostenibilidad. Para las empresas que buscan reducir su impacto en un sector de alta huella ecológica, este enfoque ofrece lecciones clave sobre cómo transformar los envíos en una palanca real de acción climática.
Durante años, el cambio climático se explicó en gráficos, promedios y proyecciones abstractas. Hoy, los nuevos estudios empiezan a traducir esas cifras en algo mucho más tangible: millones de personas viviendo en condiciones de calor extremo que comprometen su salud, su productividad y su calidad de vida. El problema ya no es solo ambiental, sino profundamente social, económico y humano.
Un reciente análisis publicado en Nature Sustainability advierte que, si la temperatura aumenta 2 °C, más del 40 % de la población mundial enfrentará episodios de calor extremo para 2050. Es decir, casi la mitad del planeta experimentará temperaturas peligrosas de forma recurrente. Y lo más inquietante: ninguna región quedará a salvo, sin importar su nivel de desarrollo o ubicación geográfica.
De acuerdo con un artículo de The Guardian, este escenario deja de ser una hipótesis científica para convertirse en una amenaza concreta al bienestar colectivo. El calor extremo ya no es una anomalía climática, sino una nueva condición estructural que redefine cómo vivimos, trabajamos y producimos riqueza.
Cuando la temperatura aumenta 2 °C, el calor deja de ser excepcional
El estudio define los extremos climáticos como aquellos días en los que la temperatura se desvía significativamente de una base de confort de 18 °C. A partir de modelos informáticos, los investigadores mapearon cuántas personas estarán expuestas a estos extremos y dónde se concentrarán los mayores impactos.
Los resultados son contundentes: la población expuesta al calor extremo pasaría de 1.540 millones de personas en 2010 (23 % del total mundial) a 3.790 millones en 2050, lo que representa el 41 % de la población proyectada.
El calor dejaría de ser un fenómeno estacional para convertirse en una condición cotidiana para miles de millones de personas.
Este aumento no solo implica más días incómodos, sino una transformación profunda de las condiciones de vida. El estrés térmico afecta la capacidad de concentración, incrementa los riesgos de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, y reduce significativamente la productividad laboral.
La temperatura aumenta 2 °C y redefine el mapa de la vulnerabilidad
India, Nigeria, Indonesia, Bangladesh, Pakistán y Filipinas concentrarán el mayor número absoluto de personas afectadas. Sin embargo, los mayores incrementos relativos de temperaturas peligrosas se darán en países como la República Centroafricana, Sudán del Sur, Laos y Brasil.
Esto dibuja una nueva geografía del riesgo climático: regiones con alta densidad poblacional, sistemas de salud frágiles y economías dependientes del trabajo físico estarán en la primera línea de impacto.
En estos territorios, el calor extremo no solo amenaza la salud, sino la estabilidad social.
Además, esta vulnerabilidad no se distribuye de manera homogénea dentro de los países. Las personas en situación de pobreza, quienes viven en viviendas precarias o trabajan al aire libre son quienes enfrentan mayores riesgos, lo que convierte al calor extremo en un amplificador de desigualdades estructurales.
El impacto no será solo climático, sino energético
Uno de los hallazgos clave del estudio es el cambio en los patrones de demanda energética. Mientras que en el hemisferio norte disminuirá gradualmente la necesidad de calefacción, en el hemisferio sur la demanda de refrigeración se disparará de forma sostenida.
Diversos estudios independientes coinciden en que, para finales de siglo, el consumo energético destinado al aire acondicionado superará con creces al de la calefacción. Esto implica una presión enorme sobre los sistemas eléctricos, especialmente en países donde la infraestructura energética es limitada o depende de combustibles fósiles.
Paradójicamente, sin una transición energética acelerada, la respuesta al calor podría generar más emisiones, reforzando un círculo vicioso: se quema más energía para enfriar un planeta que se calienta por ese mismo consumo.
El costo económico del calor extremo
Más allá de los impactos ambientales, el calor extremo se perfila como una de las mayores amenazas económicas del siglo. Según el Banco Mundial, para 2050 las olas de calor podrían reducir la productividad laboral en más de un 7%, lo que se traduce en pérdidas cercanas a los 5,800 millones de dólares a nivel global.
A esto se suma una disminución potencial del 21% en la producción agrícola y pérdidas de hasta 350 mil millones de dólares en el sector turístico. En términos macroeconómicos, las olas de calor ya han reducido la producción de riqueza global en 0.6 puntos porcentuales.
Las proyecciones son aún más inquietantes:
Para 2030, el mundo podría perder el 2.2% de las horas de trabajo, equivalente a una caída de 2.4 billones de dólares en el PIB mundial. El calor no solo enferma, también empobrece.
El momento crítico no es 2050, es ahora
Para sorpresa de los investigadores, el mayor salto en exposición al calor extremo no ocurre al llegar a los 2 °C, sino mucho antes, cerca del umbral de 1.5 °C, donde el mundo se encuentra actualmente.
Esto refuerza un mensaje incómodo pero urgente: los impactos más severos no son un problema del futuro lejano, sino de la próxima década. Sectores como la salud, la educación, la movilidad urbana y el mercado laboral ya están enfrentando los primeros síntomas de esta transformación térmica.
Como señala Radhika Khosla, autora del estudio y académica de la Universidad de Oxford, superar los 1.5 °C tendrá impactos sin precedentes en todos los ámbitos de la vida social. La adaptación, por tanto, debe comenzar de inmediato y no como una reacción tardía.
Ningún país está realmente preparado
Una de las conclusiones más relevantes del estudio es que incluso las economías más desarrolladas enfrentarán serias dificultades. En el Reino Unido, por ejemplo, los edificios y la infraestructura fueron diseñados para resistir el frío, no olas de calor prolongadas.
En 2023, la Red Nacional británica tuvo que reactivar plantas de carbón para responder a la demanda eléctrica generada por el uso masivo de aire acondicionado. Este tipo de respuestas de emergencia revelan una paradoja crítica: se incrementan las emisiones para enfrentar los efectos del calentamiento que esas mismas emisiones generan.
Esto demuestra que la vulnerabilidad climática no es exclusiva del sur global. La falta de preparación es sistémica y transversal, independientemente del nivel de ingreso de los países.
Empresas, adaptación y nuevas oportunidades
De acuerdo con un artículo de la Universidad Autónoma de Perú, en medio de este escenario crítico, también emergen oportunidades para las empresas que decidan adaptarse de forma estratégica. La crisis térmica abre espacio para nuevos modelos de negocio basados en innovación climática, soluciones de enfriamiento pasivo, infraestructura resiliente, gestión inteligente del agua y turismo sostenible.
Desde una perspectiva de responsabilidad social, las empresas tienen un rol clave en la mitigación del riesgo: diversificación de cultivos, inversión en tecnología climáticamente inteligente, transparencia en riesgos financieros relacionados con el clima y colaboración público-privada ya no son acciones deseables, sino estratégicamente necesarias.
El calor como nuevo eje de la sostenibilidad
El escenario en el que la temperatura aumenta 2 °C no es solo una advertencia científica, sino un punto de inflexión para la agenda de sostenibilidad global. El calor extremo dejará de ser una excepción climática para convertirse en una variable estructural en la toma de decisiones económicas, sociales y empresariales.
Adaptarse ya no es una opción, es una condición para la supervivencia de los sistemas productivos y sociales. Diseñar ciudades resilientes, sistemas energéticos limpios y políticas públicas sensibles al clima será clave para evitar que el calor extremo se convierta en la próxima gran crisis sistémica.
Porque, a diferencia de otros riesgos, este no tendrá fronteras. Afectará a todos, aunque no a todos de la misma manera. Y en ese desequilibrio térmico se juega una de las discusiones más relevantes de nuestro tiempo: cómo construir desarrollo en un planeta que, literalmente, se está calentando.
A ello se suman consecuencias profundas para la seguridad alimentaria, la salud pública y la estabilidad social. La escasez de agua, la reducción de rendimientos agrícolas y la propagación de enfermedades relacionadas con el clima afectan de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables. En este contexto, mitigar las causas del calentamiento global resulta una prioridad no solo ambiental, sino también económica y social.
¿Cuáles son las principales causas del calentamiento global?
De acuerdo con Naciones Unidas, la principal causa del calentamiento global es la generación de energía a partir de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas, que liberan grandes volúmenes de dióxido de carbono. A esto se suma el uso intensivo de energía en edificios residenciales y comerciales, especialmente para calefacción, refrigeración e iluminación, lo que incrementa de forma constante la demanda eléctrica y las emisiones asociadas.
Otra de las causas centrales es la industria y la fabricación de productos, incluyendo la producción de cemento, acero, ropa y componentes electrónicos, procesos que requieren grandes cantidades de energía fósil. La deforestación y el cambio de uso de suelo agravan el problema, ya que la tala de bosques libera el carbono almacenado en los árboles y reduce la capacidad del planeta para absorber CO₂ de manera natural.
El transporte y la producción de alimentos completan este panorama. Camiones, barcos y aviones dependen en su mayoría de combustibles fósiles, mientras que la agricultura y la ganadería generan emisiones de metano, fertilizantes y deforestación. Finalmente, el consumo excesivo amplifica todas estas dinámicas, ya que los estilos de vida intensivos en recursos impulsan la producción, el transporte y la generación de residuos, profundizando las causas del calentamiento global.
Las 10 empresas que buscan mitigar las principales causas del calentamiento global
Dentro de las industrias que han sido identificadas como las principales responsables de la polución que causa el calentamiento global, existen algunas empresas que están comenzando a transformar sus modelos de negocio, implementando estrategias innovadoras para reducir su impacto ambiental y acelerar la transición hacia una economía baja en carbono. A continuación, te presentamos una lista de las más destacadas, según Sustainability Magazine, debido a sus iniciativas para reducir el impacto de sus actividades:
10. Rio Tinto – Minería con bajas emisiones
La minería es una de las actividades industriales más intensivas en carbono, debido al uso de maquinaria pesada y procesos de extracción altamente energéticos. Rio Tinto, una de las mineras más grandes del mundo, está replanteando su modelo para reducir el impacto climático de esta actividad.
A través de iniciativas como BioIron, la empresa busca producir hierro con bajas emisiones utilizando biomasa en lugar de carbón. Esta innovación ataca directamente una de las causas del calentamiento global vinculadas a la industria pesada, al tiempo que impulsa el uso de energías renovables y equipos electrificados en sus operaciones.
9. Holcim – Construcción y cemento bajo en carbono
La industria de la construcción es responsable de una parte significativa de las emisiones globales, y el cemento por sí solo genera alrededor del 8 % del CO₂ mundial. Holcim ha desarrollado ECOPact, un hormigón bajo en carbono que reduce de manera sustancial el carbono incorporado en la infraestructura.
Esta solución permite disminuir emisiones desde la fase de diseño y construcción, abordando una de las causas del calentamiento global relacionadas con el crecimiento urbano. Al combinarlo con estrategias de economía circular, la empresa demuestra que es posible construir ciudades con menor huella climática.
8. Amazon – Deforestación y restauración de ecosistemas
La deforestación sigue siendo uno de los factores más dañinos para el clima y la biodiversidad. Amazon, a través de su Fondo Climático Right Now, invierte cientos de millones de dólares en proyectos de conservación y restauración forestal a nivel global.
Estas acciones buscan contrarrestar las emisiones derivadas del cambio de uso de suelo y fortalecer los sumideros naturales de carbono. Al financiar reforestación y agroforestería, la empresa incide directamente en una de las principales causas del calentamiento global asociadas a la pérdida de ecosistemas.
7. Tesla – Electrificación del transporte
El transporte genera cerca de una cuarta parte de las emisiones de CO₂ relacionadas con la energía. Tesla ha transformado el sector automotriz al demostrar que los vehículos eléctricos pueden ser viables, eficientes y escalables.
Al impulsar la electrificación y la infraestructura de carga, Tesla contribuye a reducir una de las causas del calentamiento global más persistentes: la dependencia de combustibles fósiles en la movilidad. Su impacto se amplifica a medida que más países adoptan políticas de transición energética.
6. Schneider Electric – Energía eficiente en edificios
Los edificios consumen más de la mitad de la electricidad mundial y generan emisiones significativas por calefacción, refrigeración e iluminación. Schneider Electric aborda este desafío mediante su plataforma EcoStruxure Building.
La solución optimiza el uso energético e integra energías renovables y sistemas inteligentes. Al mejorar la eficiencia de edificios existentes y nuevos, la empresa actúa sobre una de las causas del calentamiento global vinculadas al consumo energético urbano.
5. Unilever – Producción de alimentos y agricultura regenerativa
La producción de alimentos es una de las actividades que más contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero, debido a la ganadería intensiva, el uso de fertilizantes químicos y la expansión agrícola asociada a la deforestación. Este sector concentra emisiones de metano, CO₂ y óxido nitroso, lo que lo convierte en una de las causas del calentamiento global más complejas de abordar.
Unilever ha impulsado un ambicioso programa de agricultura regenerativa que busca restaurar la salud del suelo, proteger la biodiversidad y reducir la dependencia de insumos altamente contaminantes. Al trabajar directamente con agricultores en su cadena de suministro, la empresa busca transformar el sistema alimentario desde su origen y reducir de manera estructural su impacto climático.
4. Siemens – Fabricación industrial y eficiencia energética
La industria manufacturera es responsable de una proporción significativa de las emisiones globales debido a procesos intensivos en energía como la producción de acero, cemento y componentes electrónicos. La fabricación industrial es, por tanto, una de las causas del calentamiento global más difíciles de descarbonizar sin comprometer el desarrollo económico.
Siemens aborda este reto mediante su plataforma Siemens Xcelerator, que integra digitalización, automatización y gemelos digitales para optimizar procesos productivos. Estas tecnologías permiten reducir el consumo energético, electrificar operaciones y facilitar la transición hacia el uso de hidrógeno y energías renovables en la industria pesada.
3. Veolia – Residuos, metano y economía circular
La gestión inadecuada de residuos contribuye al calentamiento global principalmente a través de las emisiones de metano generadas en vertederos y de procesos de eliminación intensivos en energía. Aunque suele ser menos visible, este sector está directamente vinculado a varias causas del calentamiento global relacionadas con el desperdicio de recursos.
Veolia ha desarrollado modelos de economía circular que transforman los residuos en recursos mediante reciclaje, recuperación de materiales y captura de biogás. Al cerrar ciclos productivos y reducir la necesidad de materias primas vírgenes, la empresa demuestra cómo una gestión eficiente de residuos puede convertirse en una herramienta clave de mitigación climática.
2. Patagonia – Consumo excesivo y cambio cultural
El consumo excesivo es una de las causas estructurales del calentamiento global, ya que impulsa la producción, el transporte y la generación de residuos a gran escala. Los patrones de consumo actuales amplifican otras causas del calentamiento global, como la sobreexplotación de recursos y el uso intensivo de energía.
Patagonia ha construido un modelo empresarial que desafía esta lógica, promoviendo la reparación, reutilización y larga vida útil de sus productos a través de iniciativas como Worn Wear. Además, su estructura de gobernanza, que destina las ganancias a la protección ambiental, posiciona a la empresa como un referente de cómo el cambio climático también exige transformaciones culturales y no solo tecnológicas.
1. Ørsted – Transición energética y abandono de los combustibles fósiles
La generación de energía a partir de carbón, petróleo y gas sigue siendo la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial. Este sector concentra la principal de las causas del calentamiento global, ya que sostiene gran parte de los sistemas productivos, de transporte y de consumo energético actuales. Transformarlo es indispensable para cualquier estrategia climática creíble.
Ørsted representa uno de los casos más emblemáticos de transición energética corporativa. La empresa pasó de ser una de las compañías eléctricas más dependientes del carbón en Europa a convertirse en líder global en energía eólica marina. Al eliminar progresivamente los combustibles fósiles e invertir exclusivamente en energías renovables, Ørsted demuestra que es posible atacar de raíz la principal causa del calentamiento global y, al mismo tiempo, construir un modelo de negocio rentable y alineado con un futuro bajo en carbono.
Innovación empresarial frente a un desafío global
Las causas del calentamiento global están profundamente integradas en los sistemas productivos y de consumo actuales. Sin embargo, como muestran estos ejemplos, las empresas pueden desempeñar un papel clave para transformar sectores enteros mediante innovación, inversión y cambios estructurales.
Más allá de los compromisos climáticos, estas iniciativas evidencian que mitigar el calentamiento global no es solo una cuestión ambiental, sino una estrategia de resiliencia y competitividad. En un mundo que ya enfrenta los efectos del cambio climático, el liderazgo empresarial será determinante para acelerar la transición hacia un futuro bajo en carbono.
La seguridad digital se ha convertido en uno de los riesgos más críticos para las empresas tecnológicas y para millones de personas en todo el mundo. Esta semana, la firma de ciberseguridad ExpressVPN dio a conocer un hallazgo alarmante realizado por el investigador Jeremiah Fowler: una base de datos alojada en la nube, sin ningún tipo de protección, expuso información sensible de usuarios de múltiples plataformas digitales de uso cotidiano.
El repositorio contenía más de 149 millones de registros únicos de credenciales de acceso, incluyendo correos electrónicos, nombres de usuario y contraseñas. Entre los servicios afectados se encuentran gigantes tecnológicos y de entretenimiento como Gmail, iCloud, Facebook, Netflix y TikTok, lo que vuelve a poner sobre la mesa un tema clave para la responsabilidad social empresarial: la protección de los datos de usuarios en plataformas digitales.
Datos de usuarios en plataformas expuestos…
De acuerdo con ExpressVPN, la base de datos identificada contenía alrededor de 96 GB de información y estaba públicamente accesible, ya que no contaba con ningún tipo de cifrado ni medidas básicas de seguridad, lo que hacía posible que cualquier persona con conocimientos mínimos pudiera acceder a millones de credenciales sin restricciones, un escenario de alto riesgo para usuarios y empresas por igual.
Los datos de usuarios en plataformas expuestos pertenecen a servicios digitales de alcance global. Entre ellos destacan redes sociales como Facebook, Instagram, TikTok y X; plataformas de streaming como Netflix, HBO Max y Disney Plus; así como servicios de videojuegos, aplicaciones financieras, criptomonedas y banca digital. También se identificaron registros asociados a ecosistemas tecnológicos como Google y Apple.
Las cifras dimensionan la magnitud del incidente. Según las estimaciones de la firma de ciberseguridad, la base de datos incluía credenciales de 48 millones de cuentas de Gmail, 900 mil de iCloud, 1.5 millones de Outlook, 17 millones de Facebook y 6.5 millones de Instagram. A esto se suman 3.4 millones de Netflix, 780 mil de TikTok, 100 mil de OnlyFans y más de 420 mil de Binance, entre otros servicios.
Este tipo de exposiciones masivas pone en evidencia cómo los datos de usuarios en plataformas se han convertido en uno de los activos más vulnerables de la economía digital. Más allá del número de cuentas afectadas, el riesgo reside en el uso posterior de estas credenciales para fraudes, robo de identidad, ataques de phishing y accesos no autorizados a otros servicios vinculados.
Eliminación de la base de datos y una responsabilidad que sigue sin resolverse
Tras identificar el problema, ExpressVPN informó que contactó al proveedor del servicio de alojamiento en la nube donde se encontraba la base de datos. De acuerdo con la compañía, el repositorio ya fue eliminado y no se tiene evidencia de afectaciones directas a los usuarios, aunque se desconoce durante cuánto tiempo permanecieron expuestos los datos ni quién fue el responsable de su recopilación.
El origen de la información sigue sin esclarecerse. No se sabe si los datos de usuarios en plataformas provienen de actividades delictivas, filtraciones previas o de una recopilación aparentemente legítima que terminó siendo gestionada de forma negligente. Esta falta de claridad agrava el problema desde una perspectiva de gobernanza y rendición de cuentas.
Aunque la base de datos ya no está disponible, el daño potencial permanece. ExpressVPN recomendó a los usuarios cambiar sus contraseñas, utilizar gestores de contraseñas, revisar los permisos otorgados a aplicaciones y mantener actualizados sus sistemas operativos. Estas acciones, sin embargo, trasladan parte de la carga de la seguridad al usuario final.
Sin embargo, resulta inevitable cuestionar la actuación del proveedor que permitió alojar información altamente sensible sin ninguna protección. Almacenar datos privados en la nube sin cifrado ni controles básicos no es un simple error técnico, sino una falla grave en la gestión de riesgos y en la responsabilidad hacia millones de personas.
Plataformas digitales, proveedores y el riesgo ESG de la ciberseguridad
Este incidente también abre un debate necesario sobre la responsabilidad de las plataformas involucradas. Si bien no fueron ellas quienes alojaron directamente la base de datos, la seguridad de los datos de usuarios en plataformas depende en gran medida de la robustez de sus cadenas de suministro digitales y de la diligencia con la que seleccionan y supervisan a terceros.
Para empresas como Google, Meta, Apple o Netflix, la ciberseguridad ya no es solo un tema técnico, sino un componente central de su desempeño ESG. La confianza del usuario, la protección de la privacidad y la gestión responsable de proveedores forman parte del pilar social y de gobernanza de la sostenibilidad corporativa.
En un contexto donde los datos son el motor del negocio digital, la exposición masiva de credenciales se posiciona como uno de los riesgos más latentes de la actualidad. No atenderlo con la seriedad que requiere puede traducirse en pérdida de reputación, sanciones regulatorias y un deterioro profundo de la relación con los usuarios.
La filtración de estos datos de usuarios en plataformas es un recordatorio contundente de que la responsabilidad social empresarial también se juega en el terreno digital. Proteger la información personal ya no es opcional: es una obligación ética, legal y estratégica en una economía cada vez más dependiente de la confianza tecnológica.
El Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey dio a conocer a las ganadoras del Premio Mujer Tec 2026, reconocimiento que distingue la trayectoria, las aportaciones y el liderazgo de mujeres que generan transformaciones significativas en la comunidad.
En su décima cuarta edición, el Premio Mujer Tec, impulsado por el Centro de Reconocimiento de la Dignidad Humana, se consolida como un reconocimiento que visibiliza el talento de las mujeres y promueve la igualdad de género. Así mismo, la iniciativa fortalece una cultura de respeto, inclusión y construcción de entornos seguros en los distintos ámbitos de acción de las ganadoras a través de 10 categorías: Arte y Gestión Cultural, Emprendimiento, Salud y Bienestar, Ciudadanía con Perspectiva de Género, Medio Ambiente, Transformación Tecnológica, Deporte y Gestión Deportiva, Ciencias, Liderazgo Transformador e Historias que Inspiran.
“El Premio Mujer Tec se ha convertido en un símbolo de liderazgo que visibiliza y fortalece las voces de las mujeres. Su crecimiento es una señal de incidencia sostenida en el Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey que valora no solo lo que las mujeres hacen, sino cómo lideran, cuidan e inspiran. Es esencial continuar visibilizando y apoyando la trayectoria de mujeres que con su liderazgo transforman comunidades y escriben la historia colectiva hacia una sociedad más justa para todas y todos”, señaló Felisa González Gómez, directora del Centro de Reconocimiento de la Dignidad Humana del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey.
Este año bajo el lema “Lidera, inspira, transforma”, el Premio Mujer Tec registró un récord histórico incrementando en 78% de participación, con 229 postulaciones recibidas, superando significativamente las 128 postulaciones de 2025. Este hito posiciona a la edición 2026 como la de mayor número de postulaciones en los últimos cinco años, reflejo del interés creciente por visibilizar el liderazgo transformador de las mujeres de la comunidad del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey.
Del total de postulaciones, 56% corresponde a estudiantes y el 26% a egresadas del Tecnológico de Monterrey y Tecmilenio, lo que evidencia el involucramiento de las mujeres jóvenes y profesionistas para impulsar cambios en sus distintas disciplinas. Las categorías con mayor número de postulaciones fueron: Ciudadanía con Perspectiva de Género (25%), Liderazgo Transformador (20%) y Transformación Tecnológica (15%), áreas estratégicas para la construcción de una sociedad más equitativa e innovadora.
Las ganadoras del Premio Mujer Tec 2026 son:
Arte y Gestión Cultural
· 15+: Nicté Guevara Calderón, doctorante en Letras Modernas y profesora de cátedra en la Preparatoria Tecmilenio, campus Durango.
· 36+ (empate): Georgina González Mendívil, escritora, feminista y profesora de PrepaTec, campus Sinaloa; y Wendy Juarez Melo, fundadora de Corazón Contento y egresada del Tecnológico de Monterrey, campus Hidalgo.
Ciudadanía con Perspectiva de Género
· 15+: Abril Torres Sánchez, maestra en Estudios de Género y egresada de PrepaTec Metepec.
· 36+: Larisa Lara Guerrero, creadora y responsable de la Alianza Global de Política de la Diáspora y egresada del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México.
Deporte y Gestión Deportiva
· 15+ (empate): Karen Panecatl Urquiza, artista marcial de Kung Fu estilo Shaolin y estudiante de posgrado del Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe; y Aixa Benítez Cruz, fundadora del centro deportivo Titanes y estudiante de Tecmilenio, campus Cuernavaca.
Emprendimiento
· 15+: Marla Silvas Treviño, fundadora de Hakuna Limits y estudiante de Medicina del Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey.
· 36+: Claudia Medellín Ybinarriaga, cofundadora de Audacia y egresada del Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México.
Medio Ambiente
· 15+: Karina Coronado Apodaca, profesora e investigadora del Tecnológico de Monterrey, campus Guadalajara.
· 36+ (empate): Rosanna Bonasia, científica especializada en riesgos ambientales e hidráulicos y profesora del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México; y Blanca Brambila Pérez, pionera de la economía circular y egresada del Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey.
Transformación Tecnológica
· 15+: Biniza Vázquez Moreno, medallista nacional en la Olimpiada Mexicana Femenil de Informática y estudiante del Tecnológico de Monterrey, campus Puebla.
· 36+: Paola Ricaurte Quijano, profesora investigadora del Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México.
Ciencias
· 36+: Ana María Pinilla Torres, química y científica en nanomedicina, colaboradora del Tecnológico de Monterrey.
Salud y Bienestar
· Silvia Britton Robles, cardióloga pediatra y colaboradora de TecSalud.
Liderazgo Transformador
· 36+: Vanessa Payan López, directora de VALMEX Casa de Bolsa y egresada del Tecnológico de Monterrey.
Historias que Inspiran
· 36+: Ana María Espinosa, ex jefa de enfermería del Hospital San José durante la pandemia por COVID-19.
Categorías especiales
Las ganadoras de las categorías Trayectoria y Pionera Lumi Velázquez, serán anunciadas durante la ceremonia de premiación, a realizarse el 11 de marzo de 2026, a las 13:00 horas, en Campus Monterrey del Tecnológico de Monterrey.
Legado de transformación
El premio fue creado en 2013 por la profesora Luz María Velázquezcomo un ejercicio académico que ha evolucionado hasta convertirse en un referente de reconocimiento en la Institución. Las galardonadas recibirán la presea “Mujer retadora”, símbolo del espíritu de liderazgo, resiliencia y compromiso con la transformación social.
A través de las historias y trayectorias reconocidas en esta edición, el Premio Mujer Tec continúa ampliando la conversación sobre el papel de las mujeres en la transformación de sus entornos, fortaleciendo una visión orientada al respeto, la inclusión y la construcción de oportunidades.
En 1993 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el 30 de enero como el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, con el fin de promover la tolerancia, la solidaridad, el respeto de los derechos humanos y la paz como valores que deben promoverse desde el entorno educativo.
Es por ello que, desde hace 33 años, las instituciones educativas mantienen el firme compromiso de fomentar la paz; sin embargo, aún hace falta mucho por trabajar para lograr esta meta al considerar que nuestro país ocupa el primer lugar del bullying escolar en educación básica a nivel mundial, conforme a datos de 2025 proporcionados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ya que las agresiones físicas y verbales son parte de las formas de violencia presente en el ámbito escolar.
Para Esmeralda Reyes Limón, pedagoga y gerente de desarrollo en World Vision México, una herramienta que promueve la educación para la paz es su enfoque de “Crianza con Ternura”, una propuesta pedagógica que humaniza la educación, priorizando el afecto como elemento central en las relaciones humanas y procesos de aprendizaje. Este enfoque busca el bien común, la justicia y la solidaridad, reconociendo a las niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos y agentes válidos.
Más allá de lo cognitivo, la denominada “Eduternura” promueve experiencias que integran emociones, diálogo, cooperación y juego, creando espacios educativos inclusivos, interculturales y democráticos. Un aspecto clave es la construcción de vínculos entre personas y el desarrollo de espacios educativos afectivo – cognitivo (sentir y pensar).
Promover el fortalecimiento de las habilidades humanas para resistir a las pedagogías crueles, brindando un soporte emocional y prácticas restaurativas, además de promover la erradicación de prácticas negativas por parte de los padres de familia, docentes y el alumnado, es esencial para la creación de entornos de paz. La formación desde la Eduternura es mediada por el afecto, el amor y la sensibilidad, para impulsar el desarrollo de seres humanos éticos que procuren el bien común, la justicia y la solidaridad y para ello, el trabajo se hace extensivo con las familias, para que cada uno de sus miembros aprenda a regular sus emociones.
“La violencia en el ámbito escolar en nuestro país sigue siendo una problemática alarmante. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos señala que 7 de cada 10 niñas, niños y adolescentes han experimentado algún tipo de violencia en entornos educativos, lo que afecta su desarrollo integral y su derecho a aprender en espacios seguros, además de que favorece la deserción, e impacta negativamente en el rendimiento académico y la salud emocional”, expuso Reyes Limón.
¿Cómo contribuye la Eduternura a la creación de entornos seguros y afectivos?
Resolución pacífica de conflictos: sustituye prácticas sancionadoras por prácticas restaurativas, enfocadas en la reparación y restitución de derechos.
Perdón y restauración: ofrece oportunidades para sanar el sufrimiento y recuperar la esperanza, fomentando vínculos afectivos y resiliencia.
Protección y dignidad: valora la integridad de cada persona, evitando el abuso de poder y promoviendo relaciones basadas en respeto y cuidado.
En el marco del Día Escolar de la No Violencia y la Paz, World Vision México, destaca la importancia de incorporar el modelo de Eduternura en los planes y currículos educativos, así como de fortalecer la capacitación de docentes y familias en herramientas afectivas y restaurativas. Además, impulsar alianzas locales y comunitarias que contribuyan a consolidar entornos educativos sanos, seguros e inclusivos.
Entre las alternativas que sugiere para la implementación de este modelo en las escuelas, destacan:
La incorporación de programas integrales socioemocionales: incentivar la convivencia desde el cuidado y amor, inclusión y reconocimiento de la diversidad.
Promover el trabajo con las familias: es importante dar capacitación en prácticas de crianza con ternura como soporte a la educación.
Generar espacios de participación activa: la movilización de docentes, estudiantes y familias es necesaria para garantizar una educación humanizadora.
Implementación de prácticas pedagógicas cooperativas: mediante juegos para la convivencia, metodologías activas y lúdicas, evaluación formativa que considere necesidades emocionales.
Impulsar el cultivo de la espiritualidad y la conexión: a través de actividades artísticas, el contacto con la naturaleza y la reflexión sobre el bien común.
“Educar con ternura además de prevenir la violencia, siembra esperanza, reconstruye vínculos y abre el camino hacia una cultura de paz que las niñas, niños y adolescentes merecen. Por ello, World Vision, a través de Eduternura, impulsa la formación docente acreditada y pone a disposición recursos digitales y presenciales en su biblioteca de ternura”, concluyó Reyes Limón.