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Por trabajos humanos que permitan maternar: 24% de las mujeres deja su trabajo durante el primer año de maternidad

Laboratoria, organización que impulsa la empleabilidad de mujeres en el sector tecnológico, hace un llamado urgente a las empresas y al sector público para transformar la relación entre el trabajo remunerado y las labores de cuidado. En conjunto, debemos caminar hacia maternidades que permitan trabajos más humanos y trabajos más humanos que permitan maternar en forma. Visibilizar cómo la falta de estructuras de apoyo condena a las mujeres al desempleo o la precariedad laboral es indispensable.

La maternidad no debería ser una barrera 

En México y Latinoamérica, la maternidad sigue siendo un factor determinante en la brecha de género. Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un tercio de los hogares mexicanos están encabezados por mujeres que, en promedio, perciben menores salarios y dependen de ingresos externos. Esta vulnerabilidad se agrava por una distribución desigual del trabajo no remunerado: las mujeres dedican más del doble de tiempo que los hombres a cuidados y tareas domésticas, lo que mantiene su participación en el mercado laboral estancada en un 45%.

“Este trabajo de cuidado gratuito y doméstico equivale al 23% del PIB nacional, y el 70% de este esfuerzo recae sobre las mujeres. Estamos hablando de una subvención que permite a la economía funcionar, pero a costa del desarrollo profesional de las madres, quienes ven penalizadas sus trayectorias y limitadas sus posibilidades de liderazgo”, enfatizó Úrsula Quijano, directora de Laboratoria para México. “Es fundamental que, en conjunto con las empresas, trabajemos por empleos más humanos que les permitan a las mujeres vivir su maternidad sin dejar a un lado sus carreras”. 

La urgencia en el sector tecnológico

El estudio “Un desafío pendiente: la brecha de género en tecnología en Latinoamérica”, realizado por McKinsey y Laboratoria, revela datos alarmantes sobre la retención de talento y la maternidad:

  • El 24% de las mujeres deja su trabajo durante el primer año de maternidad.
  • El 17% no regresa después de cinco años.
  • Solo el 32% de las grandes empresas implementa políticas de género adicionales a la licencia de ley.

Existe una llamada “penalización por maternidad” que no solo afecta el ingreso inmediato, sino que excluye a las mujeres de ascensos y puestos clave debido a sesgos sobre su disponibilidad y compromiso; les priva de oportunidades de liderar empresas, sindicatos o formar parte de consejos. 

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Hacia un futuro de cuidados profesionales y empleos dignos

En un mundo donde la IA transformará el mercado, el trabajo de cuidados destaca por ser intrínsecamente humano e insustituible. Sin embargo, para que este trabajo no sea una carga que impida la movilidad social, Laboratoria propone a las empresas adoptar algunas buenas prácticas urgentes y les invita a aliarse en estos objetivos de inclusión:

  • Políticas de cuidado equitativas: Implementar licencias parentales tanto para hombres como para mujeres, normalizando la corresponsabilidad.
  • Programas de bienestar con enfoque de género: Apoyo a la salud mental y reproductiva para reducir el agotamiento de quienes compaginan el empleo con la crianza.
  • Cultura de cero sesgos: Establecer programas obligatorios contra la discriminación por maternidad en procesos de ascenso y contratación.

Las mujeres con hijos enfrentan mayores desafíos si las tareas no se distribuyen equitativamente. Necesitamos políticas de diversidad que vayan más allá de la contratación y se enfoquen en el desarrollo profesional y la mentoría para fomentar la retención de estos talentos en pos de maternidades que permitan trabajos más humanos; trabajos más humanos que permitan maternar en forma. 

Desde Laboratoria, reafirmamos nuestro compromiso de capacitar a mujeres en condiciones de desempleo y subempleo, no solo dotándolas de habilidades humanas y técnicas, sino para, con el apoyo de empresas aliadas, seguir abriendo el camino hacia una cultura laboral donde la maternidad no sea un obstáculo, sino parte integral de una vida profesional digna y humana.

¿De solución ambiental a nuevo riesgo?: Este reciclaje podría contaminar el agua

Durante años, el reciclaje y recauchutado de neumáticos ha sido presentado como una alternativa ambientalmente responsable para reducir residuos, prolongar la vida útil del caucho y disminuir costos dentro del transporte comercial. Bajo la lógica de la economía circular, reacondicionar neumáticos parecía representar una solución eficiente frente al creciente volumen de desechos derivados de la movilidad global.

Sin embargo, nuevas investigaciones comienzan a mostrar que algunas estrategias circulares pueden generar efectos ambientales poco explorados. Un reciente estudio de la Universidad de Nankai, en China, abre una conversación incómoda pero necesaria sobre el posible impacto negativo del reciclaje cuando los procesos no consideran completamente sus consecuencias químicas y ecológicas. El hallazgo no cuestiona el valor del reciclaje en sí mismo, pero sí advierte que ciertos materiales recauchutados podrían liberar contaminantes al agua con mayor facilidad de lo que se pensaba.

Lo que revela el estudio: partículas recicladas bajo nueva observación

Durante décadas, científicos han rastreado la contaminación derivada del desgaste de neumáticos, identificado sus componentes químicos y calculado la enorme cantidad de microplásticos que un automóvil libera a lo largo de su vida útil. No obstante, el caucho recauchutado —fundamental para el transporte de mercancías y pasajeros— había permanecido relativamente fuera del radar científico.

El nuevo estudio, publicado en Communications Earth & Environment y liderado por el químico ambiental Wei Chen, analizó por primera vez cómo se comportan químicamente los neumáticos recauchutados frente a los nuevos y usados.

El equipo recolectó muestras de bandas de rodadura y las molió hasta obtener partículas finas equivalentes al polvo que se genera durante la conducción real. Estas partículas, conocidas como partículas de desgaste de neumáticos, representan una de las mayores fuentes de microplásticos del planeta y son arrastradas hacia cuerpos de agua mediante lluvia y escurrimientos.

La sorpresa surgió cuando los investigadores evaluaron la liberación química. En términos absolutos, los neumáticos recauchutados contenían menos aditivos que los neumáticos nuevos o usados. Sin embargo, esa aparente ventaja resultó engañosa. Cuando las partículas fueron expuestas al agua, el caucho recauchutado liberó proporcionalmente más sustancias químicas y lo hizo a mayor velocidad.

impacto negativo del reciclaje

El hallazgo redefine parte del debate ambiental en torno al recauchutado y pone sobre la mesa un posible impacto negativo del reciclaje que hasta ahora había sido poco explorado.

El problema químico: PPD e IPPD, sustancias que se filtran con facilidad

El estudio identificó como principales responsables a los PPD, una familia de conservantes que la industria incorpora al caucho para retrasar el agrietamiento provocado por el ozono atmosférico.

Este tipo de compuestos ya había generado preocupación científica. Uno de ellos, el 6PPD, alcanzó notoriedad internacional luego de que investigaciones publicadas en 2021 demostraran que sus productos de degradación podían matar salmones coho incluso en concentraciones mínimas.

Sin embargo, el equipo de Chen centró su atención en otro compuesto menos estudiado: el IPPD.

A diferencia del 6PPD, el IPPD posee una mayor capacidad de disolución en agua, lo que facilita su lixiviación y movilidad ambiental. Algunas muestras de neumáticos recauchutados mostraron concentraciones particularmente elevadas de este compuesto y, una vez humedecidas, comenzaron a liberarlo rápidamente.

La explicación parece encontrarse en el propio proceso de recauchutado.

Los investigadores plantean que el reciclaje modifica la estructura interna del caucho y crea condiciones que facilitan la salida de químicos previamente atrapados. Dicho de otra manera: el problema no radica únicamente en qué contiene el material, sino en cómo el proceso industrial altera su comportamiento ambiental.

Aquí emerge una discusión crucial para especialistas en sostenibilidad. El impacto negativo del reciclaje no necesariamente deriva del objetivo circular del proceso, sino de los efectos secundarios que ciertas transformaciones industriales pueden generar sobre materiales complejos.

impacto negativo del reciclaje

Impacto negativo del reciclaje: cómo estas partículas dañan al agua y a las especies

Para evaluar si esta filtración química generaba consecuencias biológicas reales, el equipo realizó experimentos con dos organismos ampliamente utilizados como bioindicadores ambientales. El primero fue Vibrio fischeri, una bacteria marina luminiscente cuya actividad disminuye frente a sustancias tóxicas. El segundo fue Chlorella vulgaris, un alga verde de agua dulce cuya velocidad de crecimiento sirve para medir alteraciones en la calidad del agua.

Los resultados fueron contundentes. El agua que había estado en contacto con partículas procedentes de neumáticos recauchutados inhibió el crecimiento de ambos organismos con mayor intensidad que el agua expuesta a neumáticos nuevos o usados.

Esto significa que, aunque los materiales compartan una composición relativamente similar, los efectos ecológicos pueden variar de manera significativa dependiendo del tratamiento industrial recibido.

El estudio sugiere que el recauchutado no sólo influye sobre la cantidad de químicos presentes, sino también sobre la capacidad de esos compuestos para interactuar con organismos vivos.

Este posible impacto negativo del reciclaje adquiere relevancia adicional cuando se considera el recorrido ambiental de estas partículas. Los fragmentos de neumáticos no permanecen en carreteras o zonas industriales. La lluvia los transporta hacia cunetas, arroyos, ríos y aguas costeras, mientras que las partículas más pequeñas pueden permanecer suspendidas en el aire y recorrer grandes distancias.

Investigaciones previas ya han identificado partículas derivadas del desgaste de neumáticos en tejido pulmonar humano y en muestras atmosféricas tomadas a cientos de kilómetros de cualquier carretera. Aunque el estudio reconoce limitaciones importantes —las pruebas fueron realizadas en laboratorio y todavía no se ha confirmado el efecto sobre organismos superiores o ecosistemas complejos—, los resultados sugieren que el monitoreo ambiental podría estar simplificando excesivamente el problema al tratar todos los residuos de neumáticos como una sola categoría.

impacto negativo del reciclaje

Un mercado en expansión que podría amplificar la contaminación

El recauchutado no es una actividad marginal. De hecho, de acuerdo con la revista earth, representa un segmento estratégico del mercado global de neumáticos comerciales y desempeña un papel fundamental en la logística mundial debido a sus ventajas económicas y de reducción de residuos.

Precisamente por ello, los hallazgos adquieren mayor relevancia.

Las regiones con crecimiento acelerado del transporte comercial también muestran una expansión del mercado de neumáticos recauchutados. Bajo un escenario económico moderado, el modelo desarrollado por los investigadores proyecta que las emisiones globales asociadas específicamente a partículas de neumáticos recauchutados podrían multiplicarse por varios cientos hacia 2060.

No se trata de la totalidad de la contaminación por neumáticos, sino del componente asociado al caucho reacondicionado.

El problema radica en la escala. Una diferencia aparentemente pequeña en la tasa de lixiviación química puede transformarse en un riesgo ambiental considerable cuando se multiplica por cientos de millones de neumáticos circulando globalmente.

Aquí el impacto negativo del reciclaje vuelve a cobrar protagonismo, no como argumento contra la economía circular, sino como recordatorio de que los modelos de reutilización deben evaluarse integralmente.

Los propios autores del estudio señalan que el hallazgo abre nuevas rutas de investigación y plantea desafíos regulatorios importantes. Será necesario diferenciar entre tipos de caucho en sistemas de monitoreo, desarrollar materiales alternativos y explorar reformulaciones químicas que permitan conservar los beneficios económicos y ambientales del recauchutado sin arrastrar riesgos asociados a la lixiviación.

Economía circular sí, pero con ciencia y prevención

El estudio de la Universidad de Nankai no invalida el valor ambiental del reciclaje ni cuestiona la necesidad de reducir residuos industriales. Lo que sí hace es introducir un matiz fundamental dentro del debate sobre economía circular: no todas las soluciones recicladas son ambientalmente equivalentes y algunas pueden generar efectos secundarios que requieren mayor investigación y regulación.

Para profesionales de responsabilidad social y sostenibilidad, la lección es especialmente relevante. La transición hacia modelos productivos circulares no puede medirse únicamente por reducción de residuos o eficiencia económica, sino también por sus impactos químicos y ecológicos de largo plazo. Comprender estos riesgos, anticiparlos y rediseñar procesos será esencial para garantizar que las soluciones del presente no se conviertan en los problemas ambientales del futuro.

Las Estrellas Verdes de la Guía MICHELIN México 2026

La evolución de la escena culinaria en México no solo se mide en la complejidad de sus sabores o en la vanguardia de sus técnicas, sino también en su responsabilidad con el entorno. En la selección 2026 de la Guía MICHELIN México, la Estrella Verde se consolida como un pilar fundamental, sumando 3 nuevos establecimientos para alcanzar un total de 11 restaurantes galardonados en todo el país.

Este reconocimiento celebra a aquellos locales que ponen la sustentabilidad al mismo nivel que la excelencia gastronómica, demostrando que el futuro de la alta cocina es, indiscutiblemente, consciente y respetuoso con la naturaleza.

El Compromiso de la Guía MICHELIN con el Futuro

Al otorgar la Estrella Verde, la Guía MICHELIN va más allá de la crítica culinaria tradicional. El premio valida e impulsa un cambio sistémico en la industria:

  • Visibilidad: Coloca las prácticas eco-responsables en el mapa del turismo internacional.
  • Inspiración: Convierte a los chefs galardonados en referentes que motivan a otros proyectos a adoptar modelos sostenibles.
  • Validación de Raíces: Premia el rescate de técnicas agrícolas ancestrales y el comercio justo con productores locales.

Los 3 Nuevos Referentes de la Cocina Consciente

El texto destaca a los tres nuevos integrantes de esta categoría, cada uno con un enfoque único pero con el mismo objetivo: honrar la tierra.

RestauranteRegiónEnfoque Sostenible
DamianaValle de Guadalupe, B.C.Cocina basada estrictamente en ingredientes de temporada. Operan sus propios huertos dentro de la propiedad para vegetales, hierbas y flores, complementados con una granja propia a solo 15 minutos del lugar.
Ixi’imYucatánMantienen más de 100 ka’anches (jardines tradicionales mayas) para cultivar sus insumos. Además, reducen la huella de carbono y la dependencia externa mediante la producción interna de pan de masa madre, fermentos, lácteos, mermeladas y nixtamal.
XokolJaliscoSu propuesta gira en torno a la milpa, el sistema de policultivo ancestral mexicano. Al utilizar maíz y productos derivados de este ecosistema agrícola (frijoles, calabazas, chilacayotes, quelites), protegen la biodiversidad y el suelo de manera responsable.

“Tres establecimientos reciben además el reconocimiento de la Estrella Verde por su inspirador compromiso con una gastronomía consciente y sostenible.”

— Guía MICHELIN 2026

Guía MICHELIN México 2026
Guía MICHELIN México 2026
Guía MICHELIN México 2026

Este crecimiento en la categoría de Estrellas Verdes demuestra que la alta cocina mexicana no solo busca cautivar paladares, sino también proteger el patrimonio biocultural del país para las próximas generaciones.

Visita el sitio web de la Guía MICHELIN o descarga la aplicación para descubrir todos los restaurantes de la selección y reservar una estancia inolvidable. 

¿Por qué los inversionistas ya no apuestan sin un plan de transición climática?

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Durante años, los compromisos climáticos corporativos se concentraron en declaraciones de intención, metas de carbono neutralidad y promesas de largo plazo. Sin embargo, el mercado financiero ha evolucionado con rapidez y hoy las buenas intenciones ya no bastan. Para inversionistas, bancos y reguladores, lo verdaderamente relevante es conocer cómo una empresa piensa ejecutar esa transformación y qué tan preparada está para enfrentar los riesgos derivados de la transición energética.

En este contexto, contar con un plan de transición climática se ha convertido en un requisito cada vez más determinante para atraer capital y fortalecer la credibilidad empresarial. De hecho, según un análisis de Sustainable Fitch, estos planes han comenzado a funcionar como herramientas estratégicas que permiten vincular metas de descarbonización, gobernanza, inversiones y creación de valor a largo plazo. El mensaje del mercado es claro: la transición ya no se evalúa únicamente por el destino prometido, sino por la ruta concreta para llegar a él.

La presión regulatoria y financiera acelera la adopción

La creciente adopción de planes de transición no responde únicamente a una convicción empresarial sobre sostenibilidad. De acuerdo con Sustainable Fitch, la regulación y la supervisión financiera se han convertido en motores decisivos detrás de este fenómeno.

Europa encabeza esta transformación con requisitos particularmente avanzados. La Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD) exige que las empresas sujetas a la norma revelen si cuentan con un plan de transición y, en caso contrario, expliquen si lo adoptarán y cuándo.

La presión es todavía mayor para las instituciones financieras. Bajo la directiva europea CRD VI, los bancos deben implementar planes prudenciales de transición desde 2026, mientras que la European Banking Authority (EBA) exige publicar cómo gestionarán riesgos climáticos y de transición.

plan de transición climática

Este fenómeno ha generado un efecto dominó. Los bancos necesitan recopilar información climática de sus clientes corporativos para cumplir con sus propias obligaciones regulatorias y evaluar riesgos financieros. Como consecuencia, las empresas que buscan financiamiento enfrentan nuevas preguntas durante los procesos de debida diligencia: cuáles son sus objetivos climáticos, cómo piensan implementarlos y qué mecanismos de gobernanza respaldan sus compromisos.

El resultado es evidente: el acceso al capital comienza a depender cada vez más de la existencia de un plan creíble y verificable.

Plan de transición climática: mucho más que una meta net zero

Uno de los hallazgos más relevantes del reporte es que los planes de transición están dejando de ser extensiones de los objetivos net zero para convertirse en narrativas integrales sobre el futuro empresarial.

En otras palabras, un plan de transición climática ya no se limita a fijar una fecha para alcanzar cero emisiones. Lo que buscan inversionistas y reguladores es comprender la relación entre emisiones, estrategia de negocio, gobernanza corporativa y creación de valor.

Aunque existen decenas de marcos metodológicos —desde TPT y OECD hasta EFRAG, ICMA o GFANZ— Sustainable Fitch identifica coincidencias fundamentales entre ellos. Todos coinciden en tres pilares esenciales: objetivos y ambición climática, estrategias de implementación y mecanismos de gobernanza y transparencia.

Esto implica que los planes deben explicar no sólo qué metas se persiguen, sino cómo serán financiadas, quién supervisará su ejecución y mediante qué indicadores se medirá el progreso.

La gobernanza adquiere aquí un papel central. Los frameworks revisados por Sustainable Fitch enfatizan la necesidad de que la alta dirección o el consejo de administración asuman responsabilidad directa sobre la implementación del plan, incluyendo sistemas de incentivos y reportes periódicos.

Para los lectores especializados en responsabilidad social, este punto resulta particularmente significativo: la transición climática está dejando de ser un tema aislado del área ESG para instalarse en el centro mismo de la estrategia corporativa.

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Lo que los inversionistas leen entre líneas

Si los planes son importantes, lo es aún más lo que revelan sobre la capacidad real de transformación de las organizaciones.

Sustainable Fitch analizó cerca de 40 entidades pertenecientes a sectores intensivos en emisiones —energía, petróleo y gas, acero, minería y cemento— y encontró una realidad mixta. Por un lado, la mayoría ya cuenta con metas robustas para emisiones Scope 1 y Scope 2, generalmente alineadas con objetivos net zero hacia 2050.

Sin embargo, el panorama cambia cuando se observan las emisiones Scope 3, aquellas asociadas a la cadena de valor.

Alrededor de una cuarta parte de las organizaciones analizadas ni siquiera incorpora Scope 3 en sus metas net zero y 40% carece de objetivos intermedios relacionados con ellas.

Para ciertos sectores, esta omisión es especialmente crítica. En petróleo y gas, por ejemplo, las emisiones Scope 3 representan más del 85% de la huella de carbono típica de una empresa.

Este hallazgo explica por qué los inversionistas han aprendido a leer más allá de las declaraciones corporativas. Un plan de transición climática puede mostrar ambición, pero también evidenciar vacíos, inconsistencias o falta de preparación para transformar realmente el modelo de negocio.

Herramientas fundamentales para distinguir líderes y rezagados

El mercado financiero utiliza estos planes con un propósito muy concreto: diferenciar compañías capaces de adaptarse de aquellas que podrían quedar rezagadas.

Sustainable Fitch destaca que los inversionistas emplean los planes para evaluar trayectorias futuras, riesgos climáticos y perspectivas de valor de largo plazo. Además, facilitan el engagement y la gestión activa con empresas en cartera.

Las cifras muestran la magnitud de este cambio. Una encuesta citada por el reporte encontró que 86% de inversionistas institucionales británicos considera útiles estos planes para tomar decisiones de inversión, mientras que otra encuesta realizada entre inversionistas europeos reveló que todos esperan que las empresas participadas desarrollen planes de transición y 85% los usa activamente para dialogar con ellas.

Esto explica por qué el plan de transición climática se ha convertido en una herramienta de señalización estratégica. No sólo comunica compromisos ambientales; también permite identificar liderazgo corporativo, calidad de gobernanza y capacidad de ejecución.

Desde la óptica ESG, esta evolución es particularmente relevante porque redefine el concepto de desempeño sostenible: ya no basta con reducir impactos, también debe demostrarse preparación para competir en una economía baja en carbono.

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La innovación financiera también impulsa la transición

Otro factor decisivo detrás de la expansión de estos planes es la innovación en productos financieros.

Las nuevas guías de ICMA y LMA/LSTA/APLMA para bonos y préstamos etiquetados como de transición establecen que las entidades deben demostrar trayectorias creíbles de descarbonización.

El propósito es generar confianza en proyectos y emisores que quizá todavía no sean plenamente verdes, pero que muestran una ruta compatible con los objetivos del Acuerdo de París.

En este sentido, el financiamiento de transición está ampliando las oportunidades para empresas que pueden demostrar credibilidad y capacidad de ejecución.

La propuesta de SFDR 2.0 refuerza aún más esta tendencia al vincular fondos de transición con inversiones que acrediten planes sólidos a nivel de activos o entidades.

La consecuencia es clara: los mercados financieros están premiando menos el discurso y más la evidencia de transformación.

Múltiples usos, múltiples marcos

Uno de los desafíos actuales es que no existe un único modelo universal. Los planes pueden cumplir funciones distintas: responder a obligaciones regulatorias, respaldar emisiones de deuda sostenible, fortalecer divulgaciones ESG o servir como instrumentos prudenciales para entidades financieras.

Por ello han proliferado múltiples frameworks y lineamientos.

Esta diversidad puede dificultar la comparabilidad entre empresas, pero Sustainable Fitch advierte que no debe interpretarse como una debilidad estructural. Más bien refleja que los planes se adaptan al contexto, sector y punto de partida de cada organización.

Los inversionistas, por tanto, no deberían leerlos como formatos rígidos, sino como narrativas empresariales integrales sobre cómo se gestionarán riesgos, inversiones y oportunidades en el proceso de descarbonización.

Del compromiso climático al acceso al capital

La transición climática está redefiniendo silenciosamente las reglas del mercado financiero. Lo que hace pocos años era visto como un ejercicio voluntario de sostenibilidad hoy influye directamente en el acceso a financiamiento, la evaluación de riesgos y la confianza inversionista. Los planes de transición se han convertido en puentes entre ambición climática y desempeño empresarial.

Para empresas y especialistas en responsabilidad social, la lección es contundente: un plan de transición climática ya no representa un anexo ESG ni una declaración reputacional. Es una herramienta estratégica que revela preparación, gobernanza y visión de largo plazo. En un escenario donde los capitales buscan resiliencia y credibilidad, quienes puedan demostrar cómo piensan transformarse tendrán una ventaja competitiva cada vez más difícil de ignorar.

Muchos lattes, muchas emisiones: la deuda climática que Starbucks aún enfrenta

Cuando una persona entra a una cafetería de Starbucks en cualquier rincón del mundo, difícilmente piensa en metano, cadenas de suministro agrícolas o huellas de carbono. El aroma del café recién hecho y la rutina del latte matutino parecen estar lejos de cualquier conversación climática.

Sin embargo, detrás de cada bebida existe una compleja ecuación ambiental que hoy coloca a la empresa frente a uno de sus mayores desafíos: cumplir las metas que ella misma se propuso. Las emisiones de Starbucks se han convertido en un termómetro para medir qué tan viable es descarbonizar una operación global basada en productos agrícolas.

La cadena de cafeterías más grande del planeta anunció en 2020 uno de los compromisos ambientales más ambiciosos del sector: reducir a la mitad sus emisiones de gases de efecto invernadero, el consumo de agua y la generación de residuos para 2030. La promesa, validada posteriormente por la iniciativa Science Based Targets (SBTi), parecía marcar el rumbo de un nuevo liderazgo corporativo. Sin embargo, el paso de los años ha revelado una tensión difícil de ignorar:

Mientras la compañía avanza en eficiencia operativa, su crecimiento global también expande el tamaño del reto climático.

El gigante del café y un compromiso climático bajo presión

A primera vista, Starbucks tiene argumentos para defender sus avances. De acuerdo con un artículo de Trellis, entre 2019 y 2024 logró reducir en 25 % sus emisiones por dólar de ingresos, una mejora considerable impulsada por eficiencias operativas, estándares en abastecimiento y transformaciones dentro de sus tiendas. La iniciativa de “Tiendas Más Ecológicas”, por ejemplo, ha conseguido disminuir hasta 30 % el consumo energético en establecimientos y generar importantes ahorros económicos.

Pero la historia cambia cuando se observan las cifras absolutas. Aunque la empresa mejoró la intensidad de sus emisiones, su huella total aumentó 3 % entre 2019 y 2024 debido a la apertura de más de 7 mil nuevas sucursales en el mundo. En otras palabras, Starbucks es más eficiente, pero también más grande, y eso complica el cumplimiento de su meta para 2030.

El dilema se vuelve aún más visible si se considera que, en el mismo periodo, los ingresos crecieron más de 37 %, alcanzando más de 36 mil millones de dólares. La pregunta ya no es si la empresa puede crecer, sino si puede hacerlo sin ampliar su impacto climático.

Emisiones de Starbucks: el costo ambiental detrás del latte

El gran protagonista de esta historia no es el café, sino la leche. Aunque Starbucks opera más de 40 mil establecimientos en 88 países, ninguna fuente individual representa más de 13 % de su huella total. Sin embargo, cuando se agrupan los dos ingredientes estrella —granos de café arábica y leche de vaca— aparece un dato contundente: juntos representan una cuarta parte del impacto climático de la compañía. Los lattes, insignia del menú, son parte central del problema:

Un latte preparado con leche de vaca puede generar más del triple de emisiones que un café negro, según estimaciones del sector.

El motivo principal es el metano producido por las vacas lecheras y por los cultivos destinados a su alimentación, un gas con una capacidad de calentamiento muy superior al dióxido de carbono. Entre 2019 y 2024, las emisiones absolutas de metano vinculadas a Starbucks crecieron 6 %, dejando claro que la transformación del menú podría ser tan importante como las mejoras operativas.

Un modelo de abastecimiento que sí muestra avances

No todo son señales de alerta. Starbucks ha logrado avances importantes en una de las partes más complejas de su operación: el cultivo del café. La compañía compra cerca del 3 % de la producción mundial de café arábica, por lo que cualquier mejora tiene efectos significativos.

Gracias a sus estándares CAFE (Coffee and Farmer Equity Practices), desarrollados junto con organizaciones ambientales, los productores asociados han reducido el uso de fertilizantes, mejorado la gestión de residuos y fortalecido prácticas de captura de carbono. Esto permitió disminuir aproximadamente 300 mil toneladas de CO2e en el abastecimiento de café desde 2019, pese al crecimiento del negocio.

Además, la empresa ha invertido millones de dólares en agricultura regenerativa y ha distribuido más de 100 millones de árboles resistentes al cambio climático, una apuesta que también busca proteger el futuro del propio café frente al aumento de temperaturas.

Emisiones de Starbucks y el desafío del metano

Si Starbucks quiere acercarse a sus objetivos climáticos, el metano parece ser el frente más urgente. Expertos e inversionistas coinciden en que reducir las emisiones provenientes de la industria láctea será decisivo para lograr avances reales.

Entre las alternativas que hoy se discuten aparecen prácticas avanzadas para el manejo del estiércol, tecnologías que reducen emisiones en granjas y aditivos alimentarios capaces de disminuir el metano generado durante la digestión del ganado. Aunque las soluciones ya existen, todavía enfrentan barreras económicas y de escalabilidad.

La empresa ha comenzado a explorar este camino. Desde 2023, Starbucks fortaleció estándares de sostenibilidad para proveedores lácteos e invirtió cerca de 20 millones de dólares en pruebas relacionadas con alimentación animal y gestión de residuos ganaderos. Sin embargo, aún no queda claro si estas medidas bastarán para cerrar la brecha hacia 2030.

¿La respuesta está en la leche vegetal?

Una de las soluciones más visibles podría estar frente al consumidor. Starbucks eliminó recientemente el cobro extra por bebidas con leches vegetales, una decisión que, aunque fue presentada desde la perspectiva comercial, también podría reducir significativamente su huella ambiental.

Algunas cafeterías especializadas ya han dado un paso más allá al convertir las alternativas vegetales en la opción predeterminada. Para Starbucks, incentivar cambios en el comportamiento del consumidor podría representar una vía relativamente rápida para disminuir emisiones sin afectar directamente la experiencia de marca.

La incógnita es si millones de clientes están listos para modificar hábitos tan profundamente arraigados como el latte tradicional.

Entre la ambición climática y la realidad del negocio

El reto climático de Starbucks tampoco ocurre en aislamiento. Diversas empresas del sector alimentos y bebidas han tenido que replantear sus estrategias ESG ante cambios económicos, presión de inversionistas y nuevas prioridades de negocio. Nestlé, Coca-Cola y PepsiCo enfrentan conversaciones similares sobre cómo sostener objetivos ambientales ambiciosos en contextos financieros cada vez más exigentes.

En Starbucks, esta tensión se acentúa con la llegada de Brian Niccol como director ejecutivo en 2024. Su misión principal ha sido revitalizar ventas y crecimiento, pero hasta ahora ha hablado poco sobre el futuro de los compromisos climáticos de la compañía. Esto ha generado inquietud entre analistas e inversionistas que esperan una hoja de ruta más clara.

¿Replantear metas o acelerar la transición?

El escenario más incómodo para Starbucks quizá no sea fallar, sino decidir cómo comunicarlo. Algunos especialistas consideran que, si reducir 50 % de las emisiones para 2030 ya no resulta realista, la empresa debería actualizar sus objetivos de forma transparente, tal como otras compañías del sector ya han hecho.

No obstante, modificar metas sin perder credibilidad exige una narrativa basada en evidencia, honestidad y avances medibles. La sostenibilidad corporativa ya no se mide solo por ambición, sino por la capacidad de demostrar resultados tangibles y explicar con claridad los obstáculos.

La historia de Starbucks revela una paradoja cada vez más común en las grandes empresas: crecer y descarbonizar al mismo tiempo no siempre avanzan al mismo ritmo. Las emisiones de Starbucks muestran que incluso las organizaciones con compromisos robustos enfrentan tensiones profundas cuando el modelo de negocio depende de cadenas agrícolas complejas y hábitos de consumo difíciles de transformar.

La próxima década definirá si Starbucks logra convertir su ambición climática en resultados o si termina convirtiéndose en un caso emblemático de las promesas ESG difíciles de cumplir. Mientras tanto, cada latte seguirá recordando que, en sostenibilidad, incluso los pequeños hábitos cotidianos pueden tener un impacto global.

Felicidad laboral: el factor que impulsa productividad y retención de talento

Durante años, la conversación sobre desempeño organizacional se concentró en variables tradicionales como compensación, eficiencia operativa y rentabilidad. Sin embargo, el entorno laboral contemporáneo ha comenzado a revelar que la productividad no depende exclusivamente de incentivos económicos o estructuras jerárquicas eficientes, sino también de factores emocionales y relacionales que influyen directamente en la experiencia del colaborador.

En este contexto, la felicidad laboral ha dejado de ser un concepto asociado únicamente al bienestar subjetivo y se ha vuelto un indicador con implicaciones concretas para el negocio. Así lo muestra el Índice de Felicidad Laboral en México, elaborado por Pluxee y The Happiness Index, que vincula satisfacción, permanencia y productividad, y evidencia cómo el reconocimiento, la retroalimentación y las oportunidades de crecimiento están adquiriendo un peso cada vez mayor en la retención y atracción del talento.

La felicidad laboral entra al radar estratégico de las empresas

El Índice de Felicidad Laboral en México, construido a partir de información de más de 2,600 colaboradores y aplicado en 10 países, confirma que el bienestar de los empleados ya no puede entenderse como un tema periférico dentro de las organizaciones. Los hallazgos muestran que los equipos con mayores niveles de satisfacción pueden alcanzar incrementos de hasta 13% en productividad, un dato que refuerza la relación entre experiencia laboral y desempeño empresarial.

Para Rodolfo Caraccioli, director de Marketing en Pluxee México, el principal reto sigue estando en la calidad de las interacciones organizacionales y el liderazgo cotidiano:

El desafío está principalmente en el reconocimiento, el feedback y esa constante comunicación de los líderes hacia la conexión con sus colaboradores directos”.

felicidad laboral

Esta observación resulta particularmente relevante porque el estudio revela una paradoja: México cuenta con fortalezas importantes en materia laboral, pero enfrenta dificultades para traducirlas en vínculos emocionales más sólidos dentro de las organizaciones.

Entre los hallazgos positivos destacan la autonomía de los colaboradores, la claridad del rol y las oportunidades de desarrollo profesional, variables que suelen asociarse con entornos laborales funcionales y colaboradores más comprometidos. No obstante, persisten debilidades vinculadas al sentido de pertenencia y la conexión emocional, dimensiones que comienzan a ser decisivas para explicar permanencia y compromiso.

La felicidad laboral se convierte así en una variable estratégica que conecta cultura organizacional con resultados de negocio. Caraccioli lo resume de manera contundente:

La felicidad ya no es un tema de clima organizacional; está directamente conectado con rentabilidad, estabilidad y competitividad de las empresas”.

El estudio respalda esta afirmación con indicadores concretos. México registró una permanencia proyectada de 8.2 puntos sobre 10, misma evaluación obtenida en productividad percibida, cifras que sugieren un ecosistema laboral relativamente estable y con condiciones favorables para el desempeño.

Sin embargo, el diagnóstico también advierte sobre un área desaprovechada:

México tiene talento preparado, tiene permanencia, tiene condiciones favorables. El único punto (…) es un desaprovechamiento de la conexión emocional en las organizaciones”.

La lectura es clara: existen bases organizacionales sólidas, pero el reto está en fortalecer los factores humanos que convierten el desempeño en compromiso sostenible.

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Sectores con mayores avances y brechas pendientes

Uno de los elementos más reveladores del índice es que la experiencia laboral no se distribuye de manera homogénea entre industrias.

Los servicios financieros encabezan los niveles de bienestar con 8.3 puntos, seguidos por transporte, logística y distribución, además de servicios al consumidor, todos con calificaciones superiores a ocho puntos. Según el reporte, estos resultados se relacionan con mayores niveles de autonomía y libertad en el trabajo, factores estrechamente vinculados con compromiso organizacional y capacidad de decisión.

Estos hallazgos sugieren que la felicidad laboral tiende a fortalecerse cuando los colaboradores perciben control sobre su trabajo y claridad respecto a sus responsabilidades y posibilidades de crecimiento.

El contraste aparece en industrias donde las dinámicas operativas suelen ser más exigentes o rígidas. Turismo, restaurantes y entretenimiento; manufactura; así como farmacéutica y salud registraron las calificaciones más bajas, con 7.4 puntos. Caraccioli destacó particularmente el caso del turismo y la hospitalidad:

Los más bajos a nivel de industrias es el sector de turismo, restaurantes y entretenimiento, curiosamente”.

El dato resulta significativo porque se trata de sectores intensivos en interacción humana y servicio, donde la experiencia del colaborador suele reflejarse directamente en la experiencia del cliente.

El análisis regional también aporta matices relevantes. El Sureste obtuvo la mayor evaluación en cultura organizacional con 8.3 puntos, seguido del Noroeste con 8.1, mientras que el Occidente-Bajío registró el nivel más bajo con 7.6 puntos, asociado principalmente a percepciones de escucha insuficiente y retroalimentación limitada.

Estos contrastes evidencian que el bienestar laboral no depende únicamente del sector económico, sino también de estilos de liderazgo y prácticas organizacionales específicas.

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Felicidad laboral y productividad: una relación cada vez más evidente

Quizá uno de los mensajes más importantes del estudio es que las prioridades del talento mexicano están evolucionando. Durante décadas, el salario fue considerado el principal mecanismo de atracción y permanencia; sin embargo, el índice sugiere que ese paradigma comienza a transformarse. Las rutas claras de desarrollo profesional, el reconocimiento y la calidad del liderazgo emergen como factores con alta correlación respecto al desempeño y la permanencia. Caraccioli lo plantea de manera directa:

El estudio lo evidencia, que hay altas tasas de correlación entre las empresas más productivas y las que tienen claras rutas de crecimiento y conexión con colaboradores”.

Para las organizaciones, este hallazgo implica un cambio profundo de enfoque. La felicidad laboral ya no puede gestionarse únicamente mediante iniciativas aisladas de bienestar o programas simbólicos de reconocimiento. Requiere una arquitectura organizacional que integre liderazgo cercano, escucha activa, feedback constante y planes de carrera visibles.

En términos de responsabilidad social corporativa, esto supone reconocer que el capital humano no es únicamente un recurso productivo, sino un actor central en la sostenibilidad del negocio.

Las nuevas generaciones refuerzan todavía más esta tendencia. Profesionales jóvenes muestran mayor sensibilidad hacia la cultura organizacional, el propósito y la posibilidad de desarrollarse en entornos donde exista equilibrio, reconocimiento y aprendizaje continuo. Para ellos, la experiencia laboral forma parte de su proyecto de vida y no sólo de una transacción económica.

Las empresas que comprendan esta transición estarán mejor posicionadas para retener talento y reducir costos asociados a rotación, ausentismo y pérdida de conocimiento organizacional.

Más aún, el estudio plantea una oportunidad concreta: utilizar estos resultados como herramienta diagnóstica.

El propio Caraccioli sostiene que las empresas pueden apoyarse en estos indicadores para identificar fortalezas y áreas de oportunidad relacionadas con liderazgo, bienestar y planes de desarrollo.

La pregunta ya no es si las compañías deben involucrarse en la construcción de mejores entornos laborales, sino qué tan rápido serán capaces de hacerlo.

felicidad laboral

El futuro del trabajo también se mide en bienestar

La conversación sobre competitividad empresarial está cambiando. Los resultados del Índice de Felicidad Laboral en México muestran que la productividad y la permanencia del talento no dependen únicamente de estructuras eficientes o salarios atractivos, sino de la calidad de la experiencia que las organizaciones son capaces de construir para sus colaboradores.

Para especialistas en responsabilidad social y líderes empresariales, la lección es contundente: invertir en bienestar, reconocimiento y liderazgo no constituye un gasto reputacional, sino una estrategia de negocio. En un mercado laboral donde el talento busca propósito, crecimiento y conexión, las empresas que comprendan el valor de la felicidad laboral estarán mejor preparadas para innovar, competir y sostener relaciones laborales más duraderas y productivas.

Radar Expok, mayo 2026, Semana 3

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Nuestra jerarquía simplificada de las luces y sombras, de lo que todos hablan y lo que pocos saben en el mundo de la responsabilidad corporativa y la sostenibilidad.

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Shakira transforma la canción del Mundial 2026 en educación junto a la FIFA Foundation

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10 energías renovables que son el motor de la transición energética

AT&T México, Comex y Blue Women Pink Men rehabilitan 100 canchas para impulsar el deporte y la cohesión social

Desde 2023 AT&T México ha rehabilitado 100 canchas como parte de la iniciativa Revive tu Cancha. En alianza con Comex por un México Bien Hecho y Blue Women Pink Men, y gracias a los más de 3,200 voluntarios que han sumado más de 19,100 horas, el proyecto ha fomentado el bienestar y cohesión comunitaria de más de 500 mil personas en todo el país a través del deporte.

En AT&T México invertimos, generamos miles de empleos formales, innovamos y también impulsamos iniciativas como “Revive tu cancha”, que fortalecen a las comunidades donde operamos”, mencionó Mónica Aspe, Directora General de AT&T México. “Nuestro propósito va más allá de la conectividad. A través del voluntariado de nuestro equipo, refrendamos el compromiso de generar un impacto positivo y duradero en las personas”.

A la inauguración de la cancha 100 ubicada en la alcaldía Álvaro Obregón asistieron Mónica Aspe, Directora General de AT&T México, Mai Hernández Castro, Directora de Asuntos públicos y Responsabilidad Social de PPG Comex, Silvio González, Ministro Consejero para Diplomacia Pública de la Embajada de Estados Unidos en México, Rubén Kuri, Cofundador de Blue Women Pink Men y Javier López Casarín, Alcalde de Álvaro Obregón, quienes celebraron el espacio diseñado y rehabilitado por voluntarios de AT&T México. La rehabilitación de esta cancha beneficiará a 16 mil habitantes de la zona al convertirse en un espacio renovado donde se promoverán actividades deportivas y de convivencia.

Para la rehabilitación de estas 100 canchas, AT&T México, Comex y Blue Women Pink Men, trabajaron de la mano con las alcaldías y municipios de cada localidad, además de 48 artistas locales para desarrollar diseños únicos que reflejen la importancia de estos espacios para las comunidades.

AT&T México, Comex y Blue Women Pink Men

“Para PPG Comex, inaugurar la cancha número 100 junto a AT&T México es un hito que demuestra el poder de la colaboración entre el sector público y privado para reconstruir el tejido social. A 10 años de la creación de ‘Comex por un México Bien Hecho’, nos enorgullece haber transformado entornos dignos y seguros que ya benefician a más de 30 millones de mexicanos. Seguiremos firmes en nuestra misión de proteger y embellecer la vida de las personas, convirtiendo estos lugares en verdaderos puntos de encuentro y cohesión comunitaria”, compartió Mai Hernández Castro, Directora de Asuntos Públicos y Responsabilidad Social de PPG Comex.

“La cancha número 100 de Revive tu Cancha es la prueba de que las alianzas pueden cambiar realidades. Agradecemos a AT&T por sumar su energía a este esfuerzo que promueve el deporte, fortalece comunidades y refleja el espíritu de generosidad y compromiso de las empresas americanas con México en el marco de la celebración de 250 años de Independencia de Estados Unidos #Freedom250.” Compartió Silvio Gonzalez, Ministro Consejero para Diplomacia Pública de la Embajada de Estados Unidos en México.

“Nos emociona mucho en Blue Women Pink Men ver una meta alcanzada gracias a las empresas y a las personas que han creído en nuestra misión de recuperar espacios públicos a través del arte para promover el deporte en las infancias de nuestro país, AT&T México y Comex han sido pilares fundamentales para promover e impulsar en toda la república el objetivo de ofrecerle a los niños y niñas canchas seguras, llenas de color, y que los invita a explorar su creatividad y talento. Nuestro más grande reconocimiento y agradecimiento a ambas marcas por ser los mejores aliados, es un día de mucha celebración.” añadió Rubén Kuri, cofundador de BWPM.

Menos pirámides, más obeliscos

Por Edgar López

Amazon recorta 16,000 posiciones corporativas. Cisco elimina el 5% de su plantilla. Morgan Stanley reduce 2,500 empleos. General Motors prescinde del 10% de su área de TI. Ninguna de estas empresas está en crisis. Todas siguen creciendo.

Eso es lo que me lleva meses llamando la atención. No son despidos por resultados negativos. Son rediseños organizacionales impulsados por una lógica diferente: si la tecnología puede hacer lo que hacen varias capas de la organización, ¿para qué mantener esas capas?

trabajo para especialistas en IA

Y luego lees que las Big Four —Deloitte, EY, KPMG, PwC— están publicando más ofertas de trabajo para especialistas en IA que para auditores. Que los roles de IA representaron casi el 7% de sus vacantes en 2025. Que tres cuartas partes de esas posiciones pedían habilidades de programación. Que el resto buscaba algo más difícil de entrenar: la capacidad de explicar la tecnología a clientes, de ayudar a adoptarla, de vender confianza en medio de la incertidumbre.

trabajo para especialistas en IA
Financial Times – 20 de mayo 2026

Entonces inevitablemente pensé en ESG, sustentabilidad y en todo ese ecosistema con el que trabajo todos los días.

En los últimos años creció un mundo enorme alrededor de todo esto: reportes, materialidades, cuestionarios, plataformas de datos, indicadores, estándares, revisiones de terceros. Un trabajo importante, sin duda. Pero también altamente estructurable. Altamente automatizable.

¿Qué parte de ese trabajo es realmente insustituible?

No es una amenaza para este campo como conocimiento. Es una amenaza para este campo reducido a burocracia.

Si el valor que ofrece un equipo interno o una firma consultora se mide principalmente en formularios respondidos, bases de datos alimentadas, reportes formateados e indicadores compilados… entonces esa propuesta de valor está en riesgo. No porque sea falsa. Sino porque ya existe tecnología que puede hacer gran parte de eso más rápido, más barato y con menos error humano.

Pero hay algo que la IA no puede hacer. No puede sentarse con la dirección de una empresa y entender por qué una decisión que parece eficiente a corto plazo puede destruir reputación a mediano plazo. No puede leer el contexto político detrás de una regulación emergente y saber cómo va a impactar en la estrategia de un sector específico. No puede navegar la tensión entre lo que un consumidor espera y lo que un accionista exige. No puede distinguir entre lo que una empresa comunica y lo que realmente está dispuesta a cambiar.

Eso requiere criterio. Contexto. Experiencia. Y la capacidad de hablar con franqueza cuando la respuesta más cómoda no es la más honesta.

La imagen que me queda es esta: las organizaciones están pasando de pirámides a obeliscos. Menos capas intermedias de ejecución y procesamiento. Más concentración en los extremos: tecnología en la base, criterio estratégico en la punta. Lo que queda en el medio —si no tiene una razón clara para estar ahí— se va reduciendo.

¿Y esto es malo para la sustentabilidad y para su gremio de promotores? Depende de quién seas y qué estés haciendo.

Es una amenaza real si tu trabajo consiste principalmente en administrar información, responder cuestionarios de calificadoras, o producir reportes que nadie lee pero todos exigen. No porque ese trabajo sea inútil, sino porque cada vez más puede hacerse sin ti.

Es una oportunidad —quizá la mejor en años— si puedes ayudar a una empresa a tomar decisiones complejas en contextos de alta incertidumbre. Si entiendes la regulación antes de que impacte. Si sabes cómo traducir presión social en estrategia de negocio. Si puedes ser la voz que dice lo que nadie más dice en la sala.

Las empresas van a necesitar eso más que nunca. Precisamente porque el mundo se está volviendo más incierto, no menos.

Entonces no, no creo que la IA sea el fin de la sustentabilidad corporativa. Pero sí creo que es el fin de cierta forma de practicarla. Y la distinción importa.

La pregunta que me hago —y que les dejo— no es si la tecnología va a cambiar este campo. Eso ya está pasando. La pregunta es si quienes trabajamos en esto vamos a esperar a que el cambio llegue, o vamos a decidir hacia dónde queremos ir.

Menos pirámides. Más obeliscos. Y la sustentabilidad, si evoluciona bien, en la punta.

Las cifras de recortes citadas corresponden a anuncios públicos de Amazon, Cisco, Morgan Stanley y General Motors en 2025–2026. Los datos sobre contratación en IA en las Big Four provienen de un análisis de FT Research sobre más de 50,000 ofertas de trabajo publicadas en EE.UU., Canadá, Australia, Nueva Zelanda e Irlanda.


Edgar

R con R, por Edgar López

Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.

10 energías renovables que son el motor de la transición energética

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Durante décadas, el sistema energético mundial dependió casi por completo de combustibles fósiles cuya disponibilidad, precio e impacto ambiental condicionaron el desarrollo económico de países y empresas. Sin embargo, la urgencia climática, las crecientes metas de descarbonización y la volatilidad de los mercados energéticos están acelerando un cambio que ya no parece opcional. Gobiernos, industrias y consumidores buscan alternativas capaces de garantizar seguridad energética sin profundizar la crisis ambiental. En ese escenario, la transición energética dejó de ser una aspiración lejana para convertirse en una prioridad estratégica global.

La transformación, no obstante, va mucho más allá de sustituir una fuente de energía por otra. Requiere innovación tecnológica, infraestructura, inversión y modelos de generación más resilientes capaces de responder a nuevas demandas económicas y sociales. Aquí es donde las energías renovables adquieren un papel protagónico. Desde la solar y la eólica hasta opciones más especializadas como la geotérmica o la marina, estas tecnologías están redefiniendo la matriz energética mundial y demostrando que un futuro bajo en carbono es técnicamente posible. En este artículo exploraremos diez energías renovables que, según Sustainability Magazine, hoy están funcionando como auténticos motores de la transición energética, así como las compañías que están impulsando su desarrollo a escala global.

Las 10 de las energías que están impulsando la transición energética mundial

10. Energía marina: el océano como fuente constante de electricidad

La energía marina, que incluye tecnologías undimotrices y mareomotrices, continúa siendo una de las apuestas más fascinantes dentro del universo de las energías renovables. Aunque su capacidad instalada global todavía es reducida —alrededor de 490 MW—, posee una ventaja difícil de igualar: la predictibilidad. A diferencia del sol o el viento, las mareas obedecen ciclos naturales altamente estables, lo que convierte a esta fuente en una opción estratégica para sistemas eléctricos que requieren confiabilidad.

Su potencial radica precisamente en esa consistencia. Los océanos representan una enorme reserva energética capaz de generar electricidad sin emisiones directas y con menor dependencia de condiciones atmosféricas variables. Sin embargo, el desarrollo tecnológico y los elevados costos de infraestructura han limitado la expansión comercial de muchos proyectos, haciendo que la energía marina permanezca como un nicho altamente innovador, pero todavía emergente.

Una de las compañías que ha demostrado que esta tecnología puede funcionar a gran escala es EDF. Fundada en 1946 y con Carine de Boissezon como Directora de Impacto, la empresa opera la central mareomotriz de La Rance, en Bretaña, Francia, con una capacidad de 240 MW, considerada una de las más grandes del mundo.

El caso de EDF demuestra que las energías renovables no avanzan únicamente mediante soluciones masivas ya consolidadas, sino también a través de tecnologías especializadas capaces de ampliar la diversificación energética. En un mundo que busca independencia energética y resiliencia climática, los océanos podrían convertirse en aliados mucho más relevantes durante las próximas décadas.

energías renovables

9. Energía solar de concentración (CSP): almacenar el sol para usarlo cuando se necesita

La energía solar de concentración o CSP (Concentrated Solar Power) representa una evolución sofisticada del aprovechamiento solar. Con 8.422 MW instalados globalmente, esta tecnología utiliza espejos o lentes para concentrar radiación solar y generar calor de alta temperatura, el cual puede almacenarse —frecuentemente mediante sales fundidas— y utilizarse posteriormente para producir electricidad.

Ese componente de almacenamiento es justamente lo que convierte al CSP en un motor relevante de la transición energética. Mientras la energía solar fotovoltaica depende directamente de la disponibilidad de radiación, la CSP permite almacenar energía térmica y despacharla cuando la red la necesita, ofreciendo una flexibilidad particularmente valiosa para países con alta irradiación.

En esta tecnología destaca ACWA Power, fundada en 2004 y liderada en sostenibilidad corporativa por Rusha Al-Rawaf. La compañía opera más de 70 proyectos energéticos y de desalinización en Arabia Saudita y se ha consolidado como uno de los actores más influyentes de Oriente Medio.

El liderazgo de ACWA Power ilustra cómo las energías renovables también pueden responder a necesidades hídricas y de desarrollo regional. El CSP no solo produce electricidad limpia; también fortalece seguridad energética y gestión de recursos en zonas altamente expuestas al estrés climático.

8. Energía geotérmica: el calor oculto bajo nuestros pies

La geotermia ha ganado notoriedad gracias a los avances en perforación y a la búsqueda global de energía firme y continua. Con 15.674 MW instalados, esta tecnología aprovecha el calor almacenado en el subsuelo para producir electricidad o calefacción, ofreciendo una característica particularmente valiosa: generación de base.

A diferencia de otras fuentes renovables intermitentes, la geotermia puede operar las 24 horas del día sin depender del clima. Esto la convierte en una herramienta estratégica para estabilizar redes eléctricas y reducir dependencia de combustibles fósiles en calefacción y refrigeración urbana.

ENGIE, empresa energética francesa fundada en 2008 y con Daxita Rajcoomar como Directora de Sostenibilidad en la región AMEA, se ha convertido en uno de los principales promotores de esta tecnología. La empresa expande proyectos geotérmicos globalmente y, mediante Tabreed, inauguró la primera planta de refrigeración urbana geotérmica de Oriente Medio.

El renovado interés en esta fuente confirma que las energías renovables no dependen exclusivamente del viento o del sol. La geotermia aporta estabilidad, seguridad y diversificación a sistemas eléctricos cada vez más complejos.

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7. Energía eólica marina: conquistar el viento en alta mar

La eólica marina ha protagonizado uno de los crecimientos más impresionantes del sector energético. En apenas tres décadas pasó de un experimento danés a superar los 91.380 MW instalados en el mundo, incorporando solo en 2025 cerca de 9,3 GW nuevos.

El atractivo de esta tecnología radica en la intensidad y constancia de los vientos marinos, que suelen superar a los terrestres y permiten producir grandes cantidades de electricidad limpia con factores de capacidad más elevados.

La empresa danesa Ørsted lidera este proceso. Fundada en 2006 y con Anders Johannes Enghild como director global de sostenibilidad, desarrolla más de 10 GW de capacidad eólica marina en distintos continentes y es reconocida como pionera del primer parque eólico marino del mundo, inaugurado en Vindeby en 1991.

La expansión de la eólica marina evidencia cómo las energías renovables evolucionan desde soluciones locales hacia infraestructura energética global capaz de competir con tecnologías convencionales.

6. Bioenergía: aprovechar residuos y biomasa para descarbonizar sectores difíciles

Con 154.399 MW instalados, la bioenergía ocupa un lugar relevante dentro de la transición energética, especialmente porque atiende sectores donde la electrificación total aún enfrenta desafíos, como transporte pesado y actividades industriales.

La bioenergía transforma materia orgánica —residuos agrícolas, forestales o biocombustibles— en energía aprovechable. Su potencial no solo reside en producir combustibles alternativos, sino en generar modelos circulares donde residuos se convierten en insumos energéticos.

Chevron, fundada en 1879 y dirigida por Mike Wirth, impulsa este sector mediante Chevron Renewable Energy, ofreciendo biodiésel, diésel renovable, gas natural renovable e hidrógeno bajo en carbono para transporte terrestre, ferroviario y marítimo.

En un contexto donde la transición energética exige múltiples soluciones simultáneas, la bioenergía demuestra que la descarbonización no dependerá de una sola tecnología, sino de un portafolio diverso de alternativas complementarias.

energías renovables

5. Hidroeléctrica de bombeo: la batería gigante que sostiene las redes eléctricas

La hidroeléctrica de bombeo suele recibir menos atención pública que la solar o la eólica, pero desempeña un papel decisivo en la transición energética moderna. Con 159.822 MW instalados, esta tecnología funciona como un enorme sistema de almacenamiento: cuando existe exceso de electricidad, el agua se bombea hacia un embalse superior; cuando la demanda aumenta, esa misma agua desciende para generar energía nuevamente.

Su importancia crece conforme aumenta la penetración de fuentes renovables variables. Las redes eléctricas requieren estabilidad, control de frecuencia y capacidad de respuesta inmediata, funciones que históricamente proporcionaban centrales fósiles. La hidroeléctrica de bombeo permite cubrir esas necesidades sin incrementar emisiones y fortalece la resiliencia energética de los países.

GE Vernova, fundada en 2024 y con Roger Martella como director corporativo y de sostenibilidad, se ha especializado en esta infraestructura mediante turbinas, generadores y sistemas eléctricos auxiliares para centrales hidroeléctricas de bombeo.

La compañía planea invertir 9.000 millones de dólares en investigación y desarrollo hasta 2028, con el objetivo de acelerar electrificación e innovación energética. Su apuesta confirma que las energías renovables necesitan almacenamiento y flexibilidad para consolidar su expansión.

4. Almacenamiento en baterías: el habilitador silencioso de la energía limpia

Aunque técnicamente no genera electricidad, el almacenamiento en baterías se ha convertido en uno de los pilares indispensables de la transición energética. Con una capacidad global cercana a 267.000 MW, esta tecnología permite capturar energía solar o eólica cuando es abundante y utilizarla posteriormente cuando disminuye la producción o aumenta la demanda.

Sin sistemas de almacenamiento, gran parte de la electricidad renovable se desperdiciaría o tendría dificultades para integrarse eficientemente a las redes eléctricas. Por ello, las baterías funcionan como un puente entre generación variable y confiabilidad energética, ayudando a estabilizar precios y reducir dependencia de combustibles fósiles.

CATL, fundada en 2011 y encabezada en sostenibilidad por Dennis Pan, domina el mercado global con más del 36% de participación en 2025. La empresa abastece a actores estratégicos como Tesla, Fluence y Sungrow, consolidándose como referente tecnológico.

Los avances de CATL en celdas LFP, mayor densidad energética y cadenas globales de suministro muestran que la transición no depende únicamente de producir electricidad limpia, sino también de almacenarla inteligentemente. En ese sentido, pocas tecnologías han resultado tan decisivas para el futuro de las energías renovables.

energías renovables

3. Energía eólica terrestre: la columna vertebral del viento

Con casi 1,2 TW de capacidad instalada —1.199.987 MW—, la energía eólica terrestre continúa siendo una de las tecnologías renovables más extendidas y competitivas del planeta. Sus aerogeneradores se encuentran en todos los continentes y han transformado paisajes rurales en polos de generación eléctrica y desarrollo económico.

El atractivo de esta fuente radica en su madurez tecnológica, costos cada vez más bajos y capacidad para generar empleo local. Además, la eólica terrestre suele desplegarse más rápidamente que otras grandes infraestructuras energéticas, facilitando el cumplimiento de metas climáticas nacionales.

NextEra Energy, fundada en 1925 y con Charles E. Sieving al frente de asuntos legales, ambientales y regulatorios federales, destaca como uno de los líderes mundiales del sector. La compañía administra cerca de 58 GW de generación, de los cuales aproximadamente 22 GW corresponden a energía eólica terrestre.

El crecimiento sostenido de esta tecnología demuestra por qué las energías renovables ya no representan una promesa futura, sino infraestructura crítica del presente. Su combinación con almacenamiento y redes inteligentes la convierte en una pieza esencial del sistema energético global.

2. Energía hidroeléctrica: la veterana que sigue dominando la electricidad limpia

La hidroeléctrica posee una larga historia y continúa siendo la mayor fuente renovable del mundo. Con 1.295.765 MW instalados y presencia en más de 150 países, aporta alrededor del 14,3% de la electricidad mundial y mantiene un rol estratégico en estabilidad y flexibilidad del sistema eléctrico.

Aunque el ritmo de expansión se ha moderado por la escasez de nuevos emplazamientos adecuados y por debates ambientales asociados a grandes represas, su relevancia permanece intacta. La capacidad de almacenar agua y responder rápidamente a fluctuaciones eléctricas convierte a la hidroenergía en un complemento natural de otras fuentes limpias.

China Three Gorges Corporation (CTG), fundada en 1993 y encabezada internacionalmente por Li Yinsheng, simboliza esta escala monumental. Su filial opera la presa de las Tres Gargantas, la mayor central hidroeléctrica del planeta, con 22,5 GW de capacidad.

CTG alcanzó 146 GW de capacidad instalada a finales de 2023 y el 96% de su generación provino de fuentes limpias, con operaciones en casi veinte países. Su trayectoria confirma que la transición energética también se construye a partir de tecnologías maduras capaces de sostener grandes sistemas eléctricos.

energías renovables

1. Solar: la reina de la transición energética global

La energía solar fotovoltaica ocupa hoy el primer lugar entre las tecnologías renovables, con una capacidad instalada superior a 2.383.162 MW. Más que una tendencia, se ha convertido en el rostro más visible de la descarbonización mundial gracias a la caída acelerada de costos y al perfeccionamiento tecnológico.

Su principal fortaleza es la escalabilidad. Puede abastecer desde viviendas y comercios hasta gigantescos parques solares conectados a redes nacionales. Además, la volatilidad de los precios eléctricos y la búsqueda de autonomía energética han impulsado una adopción masiva en hogares, industrias y gobiernos.

La Agencia Internacional de Energía prevé que la capacidad solar casi se triplique y alcance 1.500 GW adicionales, superando al gas natural en 2026 y al carbón en 2027 como principal tecnología energética individual.

First Solar, fundada en 1999 y dirigida por Mark Widmar, representa uno de los actores más innovadores del sector. Su tecnología de película delgada y su estrategia climática —que incluye alimentar toda su producción con renovables para 2028 y aspirar a neutralidad climática en 2050— muestran cómo la industria evoluciona hacia modelos cada vez más sostenibles.

La solar encabeza este ranking porque sintetiza el espíritu de la transición: accesibilidad, innovación y capacidad de despliegue masivo. Entre todas las energías renovables, es probablemente la que mejor ejemplifica cómo la descarbonización pasó de ser una aspiración ambiental a convertirse en una decisión económica y estratégica.

La transición energética no dependerá de una sola tecnología

La transformación energética que vive el mundo deja una lección clara: no existe una solución única capaz de resolver por sí sola el desafío climático y energético global. Desde la energía solar y la eólica terrestre hasta opciones menos visibles como la geotérmica, la marina o el almacenamiento en baterías, cada tecnología aporta fortalezas distintas para construir sistemas eléctricos más limpios, resilientes y seguros. El avance de las energías renovables demuestra que la innovación ya no es un escenario hipotético, sino una realidad respaldada por inversión, desarrollo tecnológico y nuevas estrategias empresariales.

Sin embargo, acelerar esta transición exigirá mucho más que capacidad instalada. También requerirá políticas públicas consistentes, infraestructura moderna, financiamiento y colaboración entre gobiernos, compañías y sociedad. Las empresas que lideran este cambio muestran que la competitividad y la sostenibilidad pueden avanzar juntas, aunque todavía persisten retos relacionados con almacenamiento, redes eléctricas y acceso equitativo a la energía. Las energías renovables no solo representan una oportunidad ambiental; se han convertido en un componente estratégico para la independencia energética, la estabilidad económica y el futuro de la descarbonización global.

No todo reciclaje es igual; lo que debes saber sobre el downcycling

Durante años, hablar de reciclaje ha sido casi sinónimo de responsabilidad ambiental. Desde campañas de separación de residuos hasta iniciativas empresariales de economía circular, la idea de reciclar se ha instalado como una solución ampliamente aceptada frente al problema de la contaminación y el exceso de desechos. Sin embargo, detrás de este concepto aparentemente simple existe una realidad mucho más compleja. No todos los procesos de reciclaje funcionan igual ni todos conservan el mismo valor de los materiales que transforman.

De hecho, auqnue el reciclaje suele presentarse como una práctica uniforme, existen distintas formas de aprovechar los residuos, cada una con implicaciones ambientales y económicas diferentes. Una de las menos conocidas es el downcycling, un proceso que cobra cada vez más relevancia en la conversación sobre sostenibilidad. Comprender qué es el downcycling resulta clave para entender por qué algunos materiales reciclados pierden calidad en el proceso y cómo, aun así, pueden convertirse en aliados para reducir residuos y fortalecer modelos de producción más circulares. En este artículo profundizaremos en su funcionamiento, sus beneficios ambientales y las oportunidades que ofrece tanto para consumidores como para empresas.

¿Qué es el downcycling y por qué es diferente de otros tipos de reciclaje?

El reciclaje suele imaginarse como un proceso en el que los residuos vuelven a convertirse en productos iguales o incluso mejores que los originales. Sin embargo, la realidad es más diversa. El downcycling —también conocido como reciclaje descendente o infrareciclaje— es un proceso mediante el cual un material reciclado pierde parte de su calidad, resistencia o valor funcional respecto a su forma original, aunque sigue encontrando una nueva utilidad y evita convertirse inmediatamente en basura.

En otras palabras, si un material no puede regresar a su condición inicial pero sí puede transformarse en otro producto aprovechable, aunque de menor calidad o valor, estamos frente a un caso de downcycling. Un ejemplo común es el plástico PET utilizado en botellas: en muchas ocasiones no vuelve a convertirse en envases de grado alimenticio, sino en fibras textiles, rellenos, alfombras o materiales industriales. Lo mismo ocurre con ciertos papeles que, tras varios ciclos de reciclaje, pierden longitud en sus fibras y terminan convertidos en cartón o empaques de menor calidad.

qué es el downcycling

Esta modalidad se diferencia del reciclaje tradicional y del upcycling. El reciclaje convencional suele aspirar a recuperar materiales con características similares a las originales, mientras que el upcycling busca elevar su valor mediante creatividad o rediseño, transformando residuos en productos de mayor utilidad o atractivo. Entender qué es el downcycling permite reconocer que no todos los residuos mantienen intacto su potencial, pero que incluso aquellos que degradan sus propiedades pueden seguir desempeñando un papel relevante dentro de sistemas de producción más sostenibles.

Los beneficios ambientales del downcycling y su vínculo con la economía circular

Durante años, el downcycling fue visto como una alternativa imperfecta frente al reciclaje ideal. Sin embargo, esta percepción ha comenzado a cambiar conforme avanza la discusión sobre gestión integral de residuos y circularidad. Aunque los materiales pierdan parte de sus propiedades, prolongar su vida útil representa un beneficio ambiental considerable en comparación con la extracción constante de materias primas vírgenes.

Uno de sus principales aportes consiste en disminuir la presión sobre los ecosistemas y reducir la demanda de recursos naturales. Cada vez que un residuo encuentra un segundo uso mediante downcycling, se evita parcialmente la necesidad de extraer petróleo, madera, minerales o fibras nuevas para fabricar determinados productos. Esto puede traducirse en menor degradación ambiental, menor consumo energético y reducción asociada de emisiones contaminantes.

Además, el downcycling contribuye a reducir el volumen de residuos enviados a rellenos sanitarios o sistemas de disposición final. En un contexto donde muchas ciudades enfrentan saturación de infraestructura para manejo de basura, extender el aprovechamiento de materiales se vuelve una estrategia ambiental y logística de gran valor. No elimina el problema de fondo, pero sí ayuda a ralentizar la generación de desechos.

Otro beneficio poco discutido radica en su capacidad para funcionar como etapa intermedia dentro de la economía circular. La circularidad no siempre implica ciclos infinitos y perfectos; en muchos casos, significa maximizar el tiempo de uso de un recurso antes de su descarte definitivo. Desde esta perspectiva, el downcycling puede actuar como un “último circuito útil” que mantiene materiales en circulación por más tiempo y retrasa su conversión en residuos sin valor.

Comprender qué es el downcycling también obliga a abandonar una visión simplificada del reciclaje. No todos los materiales pueden reciclarse indefinidamente ni conservar intactas sus propiedades. Aun así, aprovecharlos de manera estratégica puede generar impactos ambientales acumulativos significativos y complementar otras acciones de sostenibilidad como el ecodiseño, la reducción en origen y el consumo responsable.

qué es el downcycling

Downcycling en casa: pequeñas acciones con impacto tangible

Aunque suele asociarse con procesos industriales, el downcycling también puede aplicarse en la vida cotidiana. Muchas prácticas domésticas que buscan aprovechar objetos antes de desecharlos responden, en realidad, a esta lógica de reciclaje descendente.

Un ejemplo sencillo es reutilizar ropa desgastada para fabricar paños de limpieza, bolsas reutilizables o rellenos textiles. La prenda pierde su función original y posiblemente parte de su valor, pero gana una segunda vida útil que evita desecharla prematuramente. Lo mismo sucede con cajas de cartón convertidas en organizadores o con frascos que dejan de almacenar alimentos para transformarse en contenedores domésticos.

Los muebles también ofrecen oportunidades interesantes. Tablas provenientes de mobiliario deteriorado pueden reutilizarse para estantes, macetas o piezas decorativas. Aunque la madera ya no conserve la calidad o el acabado del producto inicial, sigue siendo funcional y evita la compra de nuevos materiales.

En el ámbito del plástico existen numerosos ejemplos prácticos. Envases rígidos pueden emplearse como sistemas de almacenamiento, separadores o recipientes auxiliares. Incluso algunos empaques flexibles, difíciles de reciclar convencionalmente, encuentran nuevas aplicaciones mediante procesos comunitarios o artesanales.

Para quienes buscan adoptar hábitos más sostenibles, entender qué es el downcycling ayuda a mirar los residuos con una lógica distinta: no como objetos destinados automáticamente a la basura, sino como materiales cuyo valor puede extenderse mediante creatividad y aprovechamiento consciente.

qué es el downcycling

Downcycling y empresas: una herramienta estratégica para fortalecer el desempeño ambiental

En el entorno corporativo, el downcycling suele analizarse desde la gestión de residuos. Sin embargo, limitarlo a esa dimensión puede hacer que las compañías pierdan oportunidades estratégicas vinculadas con eficiencia operativa, innovación y reputación ESG.

Para las compañías, el downcycling puede convertirse en un mecanismo auxiliar para avanzar hacia modelos productivos más circulares sin esperar transformaciones tecnológicas radicales o inversiones prohibitivas. La clave está en identificar corrientes de residuos que, aun sin poder reincorporarse plenamente al proceso original, conservan valor material susceptible de ser aprovechado.

La industria automotriz, por ejemplo, ha empleado plásticos recuperados y textiles reciclados en componentes interiores y aislamientos. En construcción, residuos de concreto y materiales pétreos se utilizan como agregados secundarios para nuevas aplicaciones. Sectores como empaque, manufactura y bienes de consumo han comenzado a incorporar materiales reciclados de menor grado en productos secundarios, mobiliario operativo o soluciones logísticas.

Desde la óptica empresarial, el primer paso consiste en mapear residuos internos y clasificarlos según potencial de reutilización, valor residual y viabilidad técnica. Muchas organizaciones descubren que parte de sus descartes industriales no necesariamente son “basura”, sino subproductos con posibilidades de reincorporación mediante alianzas, rediseño o mercados secundarios.

Aquí aparece un concepto clave para la gestión ESG moderna: la simbiosis industrial. Bajo este enfoque, los residuos de una empresa pueden transformarse en insumos para otra. Lo que representa pérdida económica y costo de disposición para una compañía puede convertirse en materia prima de menor valor para otro actor productivo. El downcycling facilita precisamente este intercambio y fortalece ecosistemas industriales más resilientes.

qué es el downcycling

También existe una dimensión reputacional y regulatoria. Conforme avanzan las exigencias sobre economía circular y responsabilidad extendida del productor, las empresas enfrentan mayor presión para demostrar trazabilidad y aprovechamiento de residuos. Integrar estrategias de downcycling puede fortalecer indicadores ambientales, respaldar reportes ESG y mostrar evidencia concreta de reducción de desperdicios.

No obstante, el downcycling no debe entenderse como una solución absoluta ni como sustituto del rediseño sostenible. Su mayor potencial surge cuando se integra dentro de una jerarquía ambiental más amplia que priorice reducción, reutilización y diseño circular. Bajo esta lógica, puede funcionar como un puente práctico entre los residuos inevitables y modelos de producción con menor impacto.

Para tomadores de decisiones, la pregunta ya no es únicamente si reciclar o no, sino cómo maximizar el valor de cada flujo material dentro de la organización. Y ahí reside una de las razones por las que comprender qué es el downcycling puede marcar la diferencia entre una estrategia ambiental reactiva y una gestión corporativa verdaderamente orientada a la circularidad.

Mirar el reciclaje con nuevos matices

Durante mucho tiempo, el reciclaje fue presentado como una respuesta universal frente a la crisis de residuos. Sin embargo, la sostenibilidad exige análisis más sofisticados y una comprensión más profunda de cómo circulan los materiales en la economía. El downcycling demuestra que la gestión responsable no siempre implica recuperar un producto idéntico al original, sino encontrar formas inteligentes de extender su utilidad y reducir impactos.

Lejos de ser un reciclaje “inferior”, el downcycling representa una herramienta pragmática para aprovechar recursos que de otro modo terminarían desechados. Tanto en casa como en el entorno empresarial, puede convertirse en un aliado para disminuir residuos, fomentar innovación y fortalecer estrategias de economía circular. Porque al final, entender mejor cómo reciclamos también puede ayudarnos a decidir mejor cómo producimos y consumimos.

McDonald’s falla en meta de sostenibilidad 

Durante años, las metas climáticas corporativas se presentaron como una hoja de ruta clara hacia la descarbonización. Grandes compañías fijaron objetivos basados en ciencia, prometieron reducir emisiones y colocaron la sostenibilidad en el centro de sus narrativas institucionales. Sin embargo, conforme se acerca 2030, varias organizaciones comienzan a reconocer que cumplir esos compromisos es mucho más complejo de lo previsto. La brecha entre la ambición y la capacidad real de ejecución empieza a hacerse visible.

Ese parece ser el caso de McDonald’s. En una reciente publicación firmada por sus principales responsables de cadena de suministro e impacto global, la compañía anticipó que no logrará alcanzar uno de sus compromisos ambientales más relevantes para esta década: reducir a la mitad las emisiones industriales y energéticas asociadas a su enorme red global de suministro y franquicias. La noticia coloca nuevamente bajo la lupa el debate sobre cuánto dependen las metas climáticas corporativas de las acciones internas y cuánto del contexto económico, político y tecnológico que rodea a las empresas.

McDonald’s falla en meta de sostenibilidad: las razones que expone la compañía

La admisión no llegó en un reporte técnico escondido entre indicadores ESG, sino en una comunicación abierta firmada por Warren Anderson, Director de la Cadena de Suministro, y Jon Banner, Director de Impacto Global. Ambos reconocieron que la empresa no prevé alcanzar su objetivo climático de 2030 relacionado con emisiones industriales y energéticas dentro de su cadena de valor.

En su mensaje, los ejecutivos sostienen que la magnitud del reto excede la capacidad de acción de una sola compañía. Entre los obstáculos identificados mencionan tensiones geopolíticas, fragilidad en las cadenas globales de suministro y un despliegue desigual de energías limpias en distintas regiones del mundo. La declaración de Anderson y Banner fue contundente: 

“Un progreso significativo requiere un cambio sistémico en todos los sectores, infraestructuras y políticas, y no puede depender únicamente de las acciones de una sola marca…el progreso en las emisiones de Alcance 3 no solo dependerá de lo que haga McDonald’s, sino también de la rapidez con que cambie el mundo que nos rodea”.

El argumento no es menor. Para empresas con cadenas globales altamente fragmentadas, la descarbonización depende de variables difíciles de controlar: disponibilidad de energía renovable, proveedores agrícolas, infraestructura logística, regulación local y velocidad de adopción tecnológica. McDonald’s sostiene que, aun con esfuerzos propios, el ecosistema necesario para avanzar no se ha desarrollado al ritmo esperado.

No obstante, esta explicación también abre un debate incómodo para la comunidad ESG. Si bien los factores sistémicos son reales, las metas basadas en ciencia precisamente buscan impulsar transformaciones empresariales capaces de acelerar cambios sectoriales y no solo reaccionar a ellos. El reconocimiento de la compañía, por tanto, puede interpretarse tanto como un ejercicio de transparencia como una señal de los límites actuales de los compromisos climáticos corporativos.

Las señales estaban ahí desde el reporte de 2025

La noticia sorprendió al mercado, pero no surgió de manera repentina. Desde su Purpose & Impact Report 2025, McDonald’s ya dejaba entrever que el camino hacia 2030 se estaba complicando.

El informe señalaba múltiples barreras estructurales asociadas a las emisiones indirectas y a la complejidad operativa de su red de franquicias. A diferencia de empresas con operaciones totalmente centralizadas, McDonald’s trabaja bajo esquemas diversos de gestión y licenciamiento, donde algunas decisiones ambientales dependen del corporativo y otras recaen en operadores regionales o franquiciatarios independientes.

Beth Hart, directora de sostenibilidad de la compañía, reconoció esta realidad en declaraciones a Trellis:

“Cuando asumimos nuestro compromiso, entendíamos que las acciones e inversiones de la industria en general avanzarían a un ritmo similar y que el marco regulatorio motivaría a otros donde fuera necesario”, explicó.

Y anadió que: “Eso no ha sucedido en la escala que todos esperábamos, y además nos enfrentamos a multitud de otros desafíos que ninguno de nosotros podría haber previsto”.

McDonald's

La ejecutiva también confirmó que el análisis más reciente de datos internos reforzó la preocupación sobre el cumplimiento de las metas. “A medida que hemos estado analizando nuestros datos más recientes para 2025, hemos obtenido una visión más clara tanto de nuestro progreso como de los desafíos que tenemos por delante, en particular el riesgo para la entrega del Alcance 3”, afirmó. “Consideramos importante compartir esta perspectiva ahora”.

La raíz del problema se encuentra precisamente en esas emisiones de Alcance 3. Aunque McDonald’s avanza favorablemente en sus emisiones operativas y de electricidad —las vinculadas directamente a sus instalaciones—, ese universo representa apenas una fracción de su huella climática. La mayor carga ambiental proviene de la producción agrícola, la compra de carne, las actividades energéticas e industriales ligadas a proveedores y franquicias.

Según su reporte de septiembre de 2025, la empresa redujo apenas alrededor de 3% sus emisiones de Alcance 3 respecto a 2018, muy lejos de la reducción del 50.4% comprometida para 2030. Esa diferencia explica por qué McDonald’s falla en meta de sostenibilidad no es únicamente un problema de desempeño operativo, sino un desafío profundamente ligado a la estructura de su modelo de negocio.

El caso además no es aislado. PepsiCo adoptó un discurso similar al rebajar sus objetivos ambientales en 2025, argumentando que las condiciones políticas y el alto costo de tecnologías bajas en carbono frenan el avance.

“Podemos abogar, podemos colaborar, podemos trabajar para intentar avanzar, pero hay un límite a lo que podemos hacer”, declaró su director de sostenibilidad, Jim Andrew.

Éxito financiero y deuda climática: la contradicción de McDonald´s

La paradoja es evidente. Mientras enfrenta dificultades para cumplir sus metas climáticas de 2030, McDonald’s mantiene una posición privilegiada en términos de valor de marca global.

La compañía apareció nuevamente en el Kantar BrandZ Top 100 Most Valuable Global Brands y, más aún, logró mantenerse dentro del selecto Top 10 mundial. En la edición 2025 ocupó el octavo lugar, con un valor de marca estimado en más de 221 mil millones de dólares.

Ese posicionamiento no es menor. Permanecer entre las marcas globales más valiosas refleja resiliencia comercial, capacidad de adaptación y una conexión extraordinaria con consumidores y mercados. Sin embargo, también plantea una pregunta incómoda para la conversación ESG contemporánea: ¿debe el crecimiento económico venir acompañado de una aceleración proporcional en desempeño ambiental?

La respuesta parece menos clara de lo que muchas narrativas corporativas sugieren. Aunque McDonald’s conserva enorme fortaleza financiera y reputacional, sus avances climáticos en Alcance 3 no se han movido al mismo ritmo que su consolidación comercial. El desacople entre valor económico y velocidad de descarbonización sigue siendo uno de los dilemas más importantes para las multinacionales globales.

Eso no significa que la empresa abandone sus compromisos. Hart reiteró que McDonald’s mantiene vigente su objetivo de alcanzar cero emisiones netas hacia 2050 y promete ofrecer mayor claridad en su próximo informe de impacto.

Para intentar corregir el rumbo, la compañía planea invertir al menos mil millones de dólares durante la próxima década con el fin de fortalecer la resiliencia de su cadena de suministro. Parte de estos recursos se dirigirán a agricultura regenerativa enfocada en insumos críticos como carne de res, soya, aceite de palma, café y fibra para empaques.

La apuesta no es nueva. McDonald’s lleva años impulsando iniciativas relacionadas con ganadería y conservación. En septiembre de 2025 destinó 200 millones de dólares para apoyar prácticas de pastoreo regenerativo y conservación de fauna en más de cuatro millones de acres de ranchos.

Incluso en empaques la empresa reporta avances. Según su actualización más reciente, alcanzó 95.8% de abastecimiento de materiales renovables, reciclables o certificados para sus envases, acercándose a su meta del 100%. Pero Anderson y Banner advierten que mantener ese progreso también depende de regulación y mercados capaces de hacer más accesibles los materiales reciclados y renovables.

Lo que este caso enseña a los líderes de sostenibilidad

Para quienes trabajan en sostenibilidad corporativa, el caso McDonald’s deja lecciones relevantes que van mucho más allá de una meta incumplida.

La primera es que fijar objetivos ambiciosos sigue siendo valioso, pero no basta por sí mismo. Durante años, McDonald’s alineó sus compromisos con ciencia climática, fortaleció métricas, avanzó en empaques y promovió programas de agricultura regenerativa. Esa infraestructura ESG importa y demuestra que la empresa no partió desde la inacción.

La segunda lección es más incómoda: muchas estrategias climáticas corporativas subestimaron la complejidad del Alcance 3. Descarbonizar operaciones propias puede depender de decisiones internas; transformar sistemas agrícolas, proveedores globales y modelos de franquicia implica gobernanza compartida, incentivos económicos y coordinación multisectorial.

También existe una lección sobre comunicación y credibilidad. Aunque admitir retrasos puede generar críticas, transparentar dificultades suele ser preferible a sostener narrativas poco realistas. En un contexto donde el escrutinio sobre greenwashing aumenta, reconocer límites puede fortalecer la confianza si viene acompañado de planes concretos y rendición de cuentas.

Sin embargo, McDonald’s tampoco queda exento de cuestionamientos. El argumento sistémico es válido, pero corre el riesgo de diluir responsabilidad cuando se utiliza sin una narrativa robusta sobre liderazgo e innovación. Las compañías con enorme capacidad financiera y presencia global no solo reaccionan al entorno: también influyen sobre él mediante compras, inversión y presión hacia proveedores.

Ahí reside probablemente la mayor enseñanza. McDonald’s falla en meta de sostenibilidad no significa necesariamente que la sostenibilidad corporativa haya fracasado, pero sí evidencia que la transición climática es mucho más compleja que publicar objetivos aspiracionales. Para los líderes de RSE y ESG, el reto consiste en diseñar estrategias que combinen ambición con realismo operativo, transparencia con accountability y colaboración sistémica con liderazgo empresarial genuino.

Porque si algo deja claro este episodio es que el verdadero examen de las metas climáticas no ocurre cuando se anuncian, sino cuando el contexto cambia y las organizaciones deben decidir si ajustan el rumbo o redefinen el nivel de liderazgo que están dispuestas a ejercer.

Brecha de salud por género: la desigualdad que cuesta miles de vidas

La salud suele presentarse como un derecho universal, pero la experiencia cotidiana demuestra que no todas las personas acceden a ella en igualdad de condiciones. El sexo y el género continúan influyendo en la forma en que se investigan las enfermedades, se interpretan los síntomas y se diseñan los servicios médicos. Esta realidad tiene consecuencias profundas: diagnósticos tardíos, tratamientos inadecuados y barreras persistentes que afectan la calidad de vida e incluso la supervivencia de millones de personas alrededor del mundo.

El costo de esta desigualdad rara vez se mide únicamente en cifras económicas. También se traduce en sufrimiento acumulado, invisibilidad y desconfianza hacia los sistemas sanitarios. La llamada brecha de salud por género se manifiesta cuando ciertas personas son ignoradas, no reciben atención adecuada o quedan fuera de políticas y estudios médicos diseñados desde perspectivas limitadas. Un reciente informe elaborado en Escocia vuelve a colocar este problema en el centro del debate y deja claro que se trata de una deuda estructural que trasciende fronteras.

Cuando la salud se vuelve invisible: una realidad que va más allá de un solo país

El informe (IN)VISIBLE, publicado por Voluntary Health Scotland (VHS) y construido a partir de las aportaciones de más de cincuenta organizaciones del tercer sector y profesionales de salud, ofrece un diagnóstico contundente: miles de personas permanecen “invisibles” dentro del sistema sanitario escocés debido a desigualdades relacionadas con el sexo y el género.

La investigación concluye que muchas personas reciben atención deficiente, son ignoradas o simplemente no son escuchadas cuando buscan ayuda médica. El problema no se limita al acceso a servicios, sino que atraviesa todo el recorrido sanitario, desde la investigación clínica hasta la calidad de la atención y los resultados de salud obtenidos.

El director ejecutivo de VHS, Tejesh Mistry, resumió esta situación con una declaración particularmente reveladora:

“Demasiadas personas no son vistas, escuchadas ni creídas, y en definitiva no reciben el apoyo que necesitan”

Añadió además que, aunque el tercer sector cumple un papel esencial para atender a poblaciones vulnerables, “se requieren medidas urgentes por parte del gobierno, del Servicio Nacional de Salud (NHS) y de todo el sistema para subsanar estas inaceptables deficiencias”.

brecha de salud por género

Sin embargo, reducir esta problemática al contexto escocés sería un error. La brecha de salud por género es un fenómeno ampliamente documentado en numerosos países y sistemas sanitarios. Mujeres cuyos síntomas cardiovasculares son minimizados, hombres que evitan buscar apoyo psicológico por normas sociales vinculadas a la masculinidad o personas trans y no binarias que enfrentan exclusión médica son ejemplos de desigualdades que aparecen repetidamente en diferentes regiones del mundo.

El informe muestra cómo esta invisibilidad se intensifica cuando el género se cruza con otras condiciones sociales. Las desigualdades se ven “agravadas aún más” cuando una persona es mayor, tiene alguna discapacidad, pertenece a la comunidad LGBTQ+ o forma parte de una minoría étnica.

Las evidencias recopiladas son preocupantes. El estudio identifica la percepción de muchas mujeres mayores que consideran que acudir al médico las convierte en una carga, pese a haber sido tradicionalmente cuidadoras principales de sus familias. Asimismo, documenta que mujeres migrantes y mujeres con discapacidad continúan enfrentando discriminación dentro del sistema de maternidad escocés.

Sarah Latto, autora del informe y responsable de políticas y asuntos públicos de VHS, sintetizó esta realidad con claridad:

“Este informe refleja la realidad cotidiana de muchísimas personas. Al unir las historias de estigma, discriminación y misoginia compartidas por nuestros miembros, emerge una narrativa de profundas desigualdades en materia de salud”.

Las raíces de la brecha de salud por género

El informe no atribuye la desigualdad a un único factor, sino a una combinación de fallas estructurales, culturales e institucionales que terminan reproduciendo exclusión dentro del sistema sanitario.

Uno de los principales problemas identificados es la forma en que históricamente se ha desarrollado la investigación médica. (IN)VISIBLE señala que los ensayos clínicos continúan reclutando un número desproporcionado de hombres, lo que genera sesgos en el conocimiento médico disponible y limita la comprensión de cómo ciertas enfermedades afectan a distintos grupos.

brecha de salud por género

Esta práctica tiene implicaciones directas. Cuando la investigación no incorpora diversidad suficiente, los síntomas y manifestaciones clínicas pueden interpretarse erróneamente o pasar desapercibidos. El informe destaca precisamente la distinta percepción de enfermedades según el género y denuncia la falta casi total de investigación clínica sobre los cambios experimentados por personas trans que reciben atención relacionada con su identidad de género.

Otro factor clave tiene que ver con la estructura institucional del NHS. Las entrevistas y grupos de discusión identificaron sistemas que fallan al registrar y monitorear adecuadamente a personas trans y no binarias, lo que dificulta continuidad de atención y reconocimiento de necesidades específicas.

El documento también revela cómo las normas sociales influyen en la relación con la salud. Existen barreras relacionadas con el género que desincentivan a muchos hombres a pedir ayuda para su salud mental, al tiempo que invisibilizan la salud de mujeres cuidadoras que priorizan constantemente las necesidades de otros sobre las propias.

La brecha de salud por género aparece además alimentada por el estigma y la discriminación. Algunas personas evitan acudir a servicios sanitarios porque anticipan prejuicios, rechazo o experiencias previas negativas. El informe sostiene que estos patrones muestran cómo los principios de una Medicina Realista y centrada en las personas se están debilitando, en parte porque el personal sanitario enfrenta sobrecarga y pérdida de continuidad asistencial.

En este contexto, la desigualdad deja de ser un incidente aislado y se convierte en una característica sistémica del funcionamiento sanitario.

Qué propone el informe para reducir la desigualdad

Frente a este panorama, (IN)VISIBLE plantea seis recomendaciones dirigidas a responsables políticos, investigadores y servicios de salud. Aunque Sarah Latto reconoce que son deliberadamente amplias —porque aún queda mucho por investigar—, constituyen un mapa inicial para abordar esta problemática.

1. Diseñar políticas de salud que reflejen todas las desigualdades relacionadas con sexo y género

El informe pide abandonar visiones simplificadas y reconocer la diversidad de experiencias sanitarias. Las políticas públicas deben considerar cómo el sexo y el género interactúan con edad, discapacidad, origen étnico u orientación sexual.

2. Mejorar investigación y datos sanitarios

Una recomendación central es garantizar que la evidencia médica refleje adecuadamente el impacto del sexo y el género en experiencias y resultados de salud. Esto implica producir datos más representativos y cerrar vacíos de conocimiento que actualmente invisibilizan poblaciones.

brecha de salud por género

3. Capacitación obligatoria para personal sanitario

El documento propone que todo el personal de salud reciba formación específica sobre el impacto del sexo y el género en diagnósticos, atención y resultados clínicos, integrando principios de Medicina Realista y atención centrada en la persona.

4. Invertir en servicios y espacios inclusivos

El informe señala la necesidad de fortalecer sistemas y servicios especializados que eliminen barreras comunes asociadas al género y reduzcan la “falta de representación” dentro del sistema sanitario.

5. Sensibilización pública

Las campañas de información ocupan un lugar relevante. El objetivo es aumentar comprensión social sobre cómo sexo y género afectan experiencias médicas y combatir estigmas que inhiben la búsqueda de ayuda.

6. Reconocer el papel estratégico del tercer sector

Para VHS, las organizaciones sociales poseen conocimiento indispensable sobre desigualdades interseccionales y experiencias vividas. Integrarlas plenamente puede mejorar diseño de servicios y fortalecer inclusión.

Latto subrayó esta visión durante la presentación del informe: “Las recomendaciones son deliberadamente generales porque, si bien el informe es rico en detalles, solo aborda superficialmente las desigualdades en salud relacionadas con el sexo y el género”. Añadió además que “VHS no somos los expertos. Son nuestros más de 300 miembros quienes tienen información vital sobre las diferentes piezas de este gran rompecabezas”.

Una deuda sanitaria que exige liderazgo

La brecha de salud por género no es un problema marginal ni exclusivo de Escocia. Es una manifestación de desigualdades más amplias que atraviesan sistemas médicos, prácticas científicas y normas sociales profundamente arraigadas. Cuando ciertas personas no son escuchadas, investigadas o consideradas adecuadamente, el resultado no es únicamente una falla administrativa: es una vulneración del derecho a la salud.

Para quienes trabajan en responsabilidad social, políticas públicas y derechos humanos, el informe (IN)VISIBLE deja una lección relevante. Corregir estas desigualdades exige liderazgo institucional, mejores datos y voluntad política, pero también escuchar a quienes históricamente han permanecido fuera de la conversación. La brecha de salud por género no desaparecerá únicamente con discursos sobre inclusión; requiere transformar la manera en que entendemos, investigamos y prestamos atención sanitaria para que nadie vuelva a ser invisible dentro del sistema.

Coinvertir, colaborar y construir: FUNDACIÓN ADO abre diálogo sobre liderazgo e inversión social

En un momento en que cada vez más empresas se preguntan cómo trascender su operación y convertirse en agentes de desarrollo social, FUNDACIÓN ADO abrió una conversación sobre liderazgo, propósito e inversión social estratégica a partir de la experiencia construida durante dos décadas de trabajo comunitario.

En el espacio de entrevistas Líderes MOBILITY, Andrés Pérez-Peña Campos, Gerente General de la fundación, compartió una reflexión sobre los elementos que deben considerarse para construir una organización capaz de generar impacto social real, sostenible y medible, así como los aprendizajes acumulados a lo largo de 20 años acompañando procesos comunitarios en distintas regiones del país.

Durante la conversación, Andrés Pérez-Peña subrayó que la creación de una fundación requiere tiempo, método y claridad desde el origen. Más que una decisión aislada, explicó que se trata de una construcción estratégica que debe partir de preguntas esenciales: a qué población se busca acompañar, qué problemática social se quiere atender y en qué territorio se desea intervenir. Desde su perspectiva, identificar con precisión estos elementos permite establecer una ruta de trabajo con mayor foco, pertinencia y capacidad de evolución.

Uno de los mensajes centrales del diálogo fue que el desarrollo social no puede pensarse sin comprensión territorial. En ese sentido, conocer el contexto, escuchar a las comunidades y entender la dinámica de los gobiernos locales y aliados en cada región resulta indispensable para colaborar de forma efectiva. A partir de ese entendimiento, señaló Andrés, es posible construir acuerdos, sumar capacidades y desarrollar estrategias con mayor profundidad, en lugar de operar respuestas desconectadas de la realidad local.

La conversación también puso énfasis en la importancia de contar con indicadores claros y mecanismos de evaluación constantes. Desde esta visión, medir no es un componente secundario, sino una herramienta indispensable para comprender si una intervención realmente está generando cambios positivos o si es necesario replantear la estrategia. Bajo este enfoque, la organización refrenda una visión de inversión social que prioriza procesos sostenibles, objetivos definidos y acompañamiento continuo como parte del camino para fortalecer comunidades.

FUNDACIÓN ADO

Otro de los puntos relevantes del intercambio fue la diferencia entre una fundación empresarial estratégica y una lógica exclusivamente asistencialista. Si bien Andrés reconoció que existen situaciones urgentes que requieren atención inmediata —como los desastres naturales— también subrayó la importancia de no perder de vista las causas estructurales de los problemas sociales. Desde esa mirada, la apuesta de largo plazo consiste en construir capacidades, generar alianzas y desarrollar soluciones que permitan transformar contextos de manera más profunda y sostenible.

“Crear una fundación empresarial implica tomarse el tiempo para definir con claridad a quién quieres acompañar, qué problema social buscas transformar y cómo vas a medir ese proceso en el territorio. Cuando existe foco, colaboración y una visión compartida, la inversión social puede convertirse en una herramienta real de desarrollo para las comunidades”, señaló Andrés Pérez-Peña Campos, Gerente General de FUNDACIÓN ADO.

A partir de esta experiencia, el brazo social de MOBILITY ADO también busca abrir la conversación con otras empresas y organizaciones interesadas en fortalecer o construir iniciativas de impacto social. Más que posicionarse como un modelo único, apuesta por compartir aprendizajes, metodologías y experiencias que puedan contribuir al desarrollo de proyectos más sostenibles, colaborativos y con visión de largo plazo.

Desde esta perspectiva, la coinversión, la articulación entre actores y el acompañamiento estratégico representan no solo una forma de trabajo, sino una oportunidad para construir un ecosistema social más conectado, donde más organizaciones puedan sumar capacidades y generar impacto desde sus propias realidades y objetivos.

A 20 años de su creación, FUNDACIÓN ADO reafirma así una convicción construida desde la experiencia: el desarrollo sostenible se fortalece cuando las organizaciones colaboran, escuchan al territorio y construyen soluciones junto con las comunidades.

Lilly y UNICEF unen esfuerzos para impulsar una infancia más saludable en 21 países

Eli Lilly y Compañía de México (Lilly) y UNICEF USA anunciaron hoy una colaboración con el objetivo de mejorar la prevención y atención de enfermedades no transmisibles (ENT) en niños, alcanzando a más de 30 millones de jóvenes y cuidadores en 21 países de ingresos bajos y medianos.

En el marco de su 150° aniversario, Lilly está destinando 50 millones de dólares a UNICEF en Estados Unidos para apoyar los esfuerzos de UNICEF dirigidos a fortalecer los sistemas de atención primaria de salud; con el fin de prevenir, detectar y manejar de mejor manera las enfermedades no transmisibles como diabetes, cardiopatías congénitas, anemia falciforme y enfermedades respiratorias en niños y adolescentes. También fortalecerá la prevención, atención y apoyo para niños que viven con sobrepeso y obesidad, ayudando a reducir los riesgos de salud a largo plazo para los niños, sus familias y sus comunidades.

Sumado a esto, UNICEF apoyará a los gobiernos para integrar la prevención y la atención como parte de los servicios de salud rutinarios, ampliando el acceso a atención de calidad en las comunidades, capacitando y apoyando al personal de salud y mejorando el diagnóstico temprano y la atención a largo plazo para niños y adolescentes. Este enfoque ayudará a los países a ofrecer una atención más coordinada y sostenible, ampliando finalmente el acceso más cerca del hogar y apoyando a los niños a lo largo de sus vidas.

Este compromiso de seis años (2026–2032) se basa en un modelo de UNICEF que ha evolucionado de programas piloto a un enfoque sostenible y multinacional integrado en los sistemas nacionales de salud. “Millones de niños están privados de los elementos fundamentales necesarios para una salud de por vida debido a factores de riesgo de enfermedades no transmisibles establecidos desde etapas tempranas de la vida”, afirmó Kitty van der Heijden, Directora Ejecutiva Adjunta de Alianzas de UNICEF. “Nuestra colaboración con Lilly está transformando el camino para asegurar que los niños tengan un futuro saludable, y marca un presedente frente al impacto que puede tener el sector privado para impulsar resultados a gran escala”.

Este tipo de enfermedades están aumentando rápidamente entre niños y adolescentes en todo el mundo, con el mayor impacto en países de ingresos bajos y medianos, los cuales representan el 82 por ciento de las muertes prematuras vinculadas a estas condiciones. Los sistemas de salud débiles y el acceso limitado a alimentos nutritivos y entornos seguros dificultan que los niños se mantengan saludables y prosperen. Sin prevención y manejo oportunos de estas enfermedades, estas condiciones pueden derivar en desafíos de salud de por vida; sin embargo, el acceso a detección temprana, atención y apoyo a largo plazo sigue siendo limitado.

“Cada niño, en cualquier lugar, merece un futuro saludable. Eso comienza trabajando para fortalecer los sistemas de salud en entornos con recursos limitados para detener el aumento de las enfermedades” afirmó Patrik Jonsson, Vicepresidente Ejecutivo y Presidente de Lilly International.

Lilly y UNICEF

“A lo largo de nuestros 150 años de historia, nos hemos mantenido enfocados en las áreas terapéuticas que podrían tener el mayor impacto para la humanidad, incluida la diabetes, y nuestro impacto va más allá de nuestros medicamentos. A través de nuestra colaboración con UNICEF, buscamos mejorar la salud global mediante la prevención y atención de ENT; ayudando a cambiar la trayectoria de salud de millones de niños y adolescentes desde sus primeros años”.

El apoyo de Lilly está alineado con su iniciativa 30×30 para mejorar el acceso a una atención médica de calidad para 30 millones de personas en entornos con recursos limitados cada año para 2030. Lilly superó esa meta en 2025, alcanzando a más de 30 millones de personas cinco años antes de lo previsto. Esta colaboración amplía ese impulso al expandir la prevención y atención de ENT dentro de los sistemas de salud de los que más dependen los niños y las familias.

Desde 2022, gracias al apoyo de Lilly a UNICEF USA, UNICEF ha llegado a casi 16 millones de niños y cuidadores mediante la prestación de servicios esenciales de salud y atención para enfermedades no transmisibles infantiles, además de promover la concientización y fortalecer los sistemas de salud en entornos con recursos limitados.

Del aplauso al abucheo: universitarios muestran rechazo a la IA y grandes tecnológicas

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Hace apenas unos años, hablar de inteligencia artificial frente a estudiantes universitarios habría despertado curiosidad, fascinación e incluso optimismo. Hoy, en algunos campus de Estados Unidos, el panorama parece distinto: discursos solemnes sobre innovación tecnológica son interrumpidos por abucheos, silencios incómodos y muestras abiertas de descontento. Lo que parecía una narrativa inevitable de progreso comienza a encontrar resistencia, especialmente entre quienes pronto ingresarán al mercado laboral.

La escena más reciente ocurrió en la Universidad de Florida Central, donde Gloria Caulfield, ejecutiva del sector inmobiliario, intentó motivar a recién graduados de artes, humanidades y comunicación asegurando que “el auge de la IA es la próxima revolución industrial”. La reacción fue inmediata: un coro de abucheos resonó entre el público. El video se viralizó, pero más allá de lo anecdótico, el episodio abrió una conversación más profunda sobre el creciente rechazo a la IA entre las nuevas generaciones.

El creciente rechazo a la IA en las ceremonias universitarias

Lo ocurrido en Florida no fue un caso aislado. Durante el mismo fin de semana, Eric Schmidt, exdirector ejecutivo de Google, enfrentó una reacción similar mientras presidía una ceremonia de graduación en la Universidad de Arizona. Frente a miles de estudiantes, el empresario insistió en un mensaje recurrente dentro de Silicon Valley: la inteligencia artificial transformará todas las industrias y las nuevas generaciones deberán participar en su construcción. La respuesta, sin embargo, fueron abucheos.

De acuerdo con el País, en ambos casos, el contraste resulta revelador. Durante años, las universidades han sido espacios donde la innovación tecnológica se celebra como símbolo de futuro. No obstante, el entusiasmo parece haberse debilitado cuando el discurso tecnológico se presenta como inevitable o incuestionable. Para muchos estudiantes, la narrativa sobre la IA ya no inspira; ahora genera dudas sobre autonomía, empleo y desigualdad.

¿Por qué surge el rechazo a la IA entre los jóvenes?

Las razones detrás de este malestar parecen múltiples y complejas. Por un lado, existe una preocupación genuina sobre el futuro laboral. Las generaciones más jóvenes observan cómo herramientas de automatización comienzan a reemplazar tareas creativas, analíticas e incluso estratégicas, justo en el momento en que están por integrarse profesionalmente.

rechazo a la IA

Por otro lado, también hay un cansancio evidente frente a lo que algunos perciben como una narrativa excesivamente optimista sobre la tecnología. En la Universidad de Florida Central, una polémica reciente sobre una asignatura llamada “Arte de la IA” ilustró esta tensión. Un estudiante cuestionó el sentido de pagar una matrícula para aprender habilidades artísticas si posteriormente se le incentivaba a utilizar inteligencia artificial generativa que, en su opinión, terminaría sustituyendo el aprendizaje práctico.

De la fascinación al escepticismo generacional

Las encuestas recientes ayudan a comprender mejor este cambio de percepción. Un estudio de Gallup publicado en abril reveló que la visión de la Generación Z sobre la inteligencia artificial se ha vuelto significativamente más negativa en el último año. El porcentaje de jóvenes entusiasmados con esta tecnología cayó 14 puntos, mientras aumentó el número de quienes expresan inconformidad o desconfianza.

Sin embargo, los datos también muestran matices importantes. Una encuesta global de Pew Research indica que las personas mayores de 50 años continúan siendo el grupo más preocupado por la IA a nivel internacional. En contraste, los jóvenes de entre 18 y 34 años siguen siendo, en promedio, los menos alarmados. Pero Estados Unidos destaca como una excepción: allí, las preocupaciones juveniles comienzan a acercarse a las de generaciones mayores, reflejando una inquietud cada vez más transversal.

Grandes tecnológicas bajo una nueva lupa ética

El malestar tampoco parece dirigirse únicamente hacia la tecnología en sí, sino hacia quienes la representan. Las grandes compañías tecnológicas han construido durante años un relato aspiracional alrededor de la innovación, pero hoy enfrentan cuestionamientos más duros sobre ética, privacidad, concentración de poder y responsabilidad social.

En el caso de Eric Schmidt, los abucheos estuvieron atravesados además por factores reputacionales. Organizaciones estudiantiles habían distribuido folletos llamando a manifestarse durante la ceremonia, mientras persisten controversias personales relacionadas con el exejecutivo. Este contexto evidencia cómo las audiencias universitarias evalúan cada vez más no solo el mensaje, sino también la legitimidad moral de quien lo emite.

La industria creativa también siente la presión de la automatización

La conversación se vuelve especialmente sensible en sectores como el arte, la música o la comunicación. Scott Borchetta, ejecutivo de la industria musical, vivió una situación similar durante un discurso en la Universidad Estatal de Middle Tennessee al afirmar que la IA ya está transformando la producción musical. Ante los abucheos, respondió improvisando: “Es una herramienta. O me escuchan ahora o me pagan después”.

Sus palabras reflejan una tensión central del debate actual: mientras algunos líderes empresariales defienden la inteligencia artificial como una oportunidad de adaptación, muchos estudiantes sienten que la velocidad de cambio amenaza con volver obsoletas las competencias que apenas comienzan a desarrollar. La incertidumbre no está únicamente en la tecnología, sino en la capacidad de las instituciones educativas para preparar profesionales en un entorno cambiante.

¿Estamos frente a una nueva conversación sobre responsabilidad tecnológica?

Para especialistas en sostenibilidad y responsabilidad social, estos episodios ofrecen una señal importante. El rechazo a la IA no necesariamente representa una oposición absoluta a la tecnología, sino una demanda de mayor transparencia, ética y participación en las decisiones sobre cómo se implementará en la vida cotidiana.

La conversación ya no parece centrarse únicamente en qué puede hacer la inteligencia artificial, sino en quién se beneficia, quién asume los costos y qué mecanismos existen para evitar consecuencias sociales negativas. La resistencia estudiantil puede interpretarse, en ese sentido, como un llamado a construir innovación con mayor legitimidad social.

Los abucheos en ceremonias universitarias podrían parecer simples actos de rebeldía generacional, pero también revelan una transformación cultural más profunda. La promesa tecnológica ya no se acepta de forma automática, especialmente entre jóvenes que enfrentan un mercado laboral incierto y una creciente concentración de poder corporativo. El rechazo a la IA surge así como una expresión de escepticismo frente a discursos que, para muchos, parecen ignorar preocupaciones reales.

Más que una oposición definitiva a la inteligencia artificial, lo que emerge es una exigencia de diálogo. Las nuevas generaciones parecen estar enviando un mensaje claro: no basta con prometer innovación; también es necesario explicar sus impactos, límites y beneficios colectivos. En un momento donde la tecnología redefine industrias enteras, escuchar esas inquietudes podría ser tan importante como desarrollar la siguiente gran herramienta digital.

Agricultura regenerativa: la apuesta de Nestlé, Diageo y Unilever frente a la crisis climática

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Durante años, la conversación sobre sostenibilidad en la industria alimentaria se ha concentrado en empaques, emisiones y cadenas de suministro más eficientes. Sin embargo, un tema ha comenzado a ganar protagonismo en las agendas ESG de las grandes compañías: el suelo. Lo que ocurre bajo nuestros pies se ha convertido en un factor determinante para enfrentar la crisis climática, proteger la biodiversidad y garantizar el abastecimiento futuro de alimentos.

En ese escenario, empresas como Nestlé, Diageo y Unilever han decidido apostar por un modelo que promete cambiar la forma en que se produce comida a nivel global: la agricultura regenerativa. No se trata únicamente de reducir daños ambientales, sino de restaurar ecosistemas agrícolas completos, una tarea que, según líderes de la industria, solo será posible mediante colaboración y metodologías comunes.

Agricultura regenerativa: un lenguaje común para transformar el campo

De acuerdo con un artículo de Quartz, uno de los principales obstáculos que ha frenado el avance de la agricultura regenerativa ha sido la falta de una definición compartida. Mientras algunas compañías impulsaban proyectos pilotos con criterios propios, otras evitaban hacer afirmaciones públicas por temor a caer en promesas difíciles de comprobar o incluso acusaciones de greenwashing.

Para atender este desafío, la organización SAI Platform concluyó un programa piloto global para su marco Regenerating Together, respaldado por 40 grandes empresas de alimentos y bebidas. La iniciativa busca crear una metodología común que permita escalar prácticas regenerativas sin perder de vista las necesidades específicas de cada territorio agrícola.

Entre las compañías firmantes también figuran empresas como Mondelez International, ADM, Carlsberg Group, McCormick & Company y McCain Foods, quienes reconocieron que transformar el sector agroalimentario a la escala que exige la crisis climática está fuera del alcance de cualquier empresa actuando por separado.

Agricultura regenerativa

De la teoría a los cultivos: una prueba global en 25 países

La dimensión del piloto deja claro que no se trata de una conversación aspiracional. Desde 2023, el programa se implementó en 25 países y en 23 sistemas de producción distintos, involucrando más de 35 iniciativas agrícolas con características locales muy diversas.

En Canadá, por ejemplo, 25 explotaciones de avena gestionadas por Nestlé se integraron al proyecto. Mientras tanto, la empresa británica Wildfarmed incorporó 150 granjas de trigo, avena y cebada. También se desarrollaron proyectos colaborativos en India para el cultivo de papas, en Dinamarca para sistemas agrícolas integrados y en Argentina para la producción de cacahuates.

Esta amplitud geográfica responde a una necesidad concreta: demostrar que un mismo marco puede adaptarse tanto a regiones con climas extremos como a sistemas agrícolas altamente industrializados o pequeños productores locales.

Los cuatro pasos que buscan redefinir la agricultura regenerativa

Más allá del discurso corporativo, el modelo propuesto por Regenerating Together plantea un proceso estructurado. Las empresas participantes siguen cuatro pasos: primero, analizar las características específicas del suelo y del ecosistema agrícola; segundo, definir objetivos prioritarios como biodiversidad o captura de carbono; tercero, seleccionar prácticas adaptadas al contexto; y finalmente medir resultados de forma continua.

La lógica detrás del esquema es sencilla, pero poderosa: evitar soluciones genéricas. No todos los cultivos enfrentan los mismos retos ambientales ni todas las regiones poseen iguales capacidades productivas. Lo regenerativo, según este enfoque, no significa copiar una fórmula universal, sino trabajar desde la realidad de cada territorio.

Dionys Forster, director general de SAI Platform, ha señalado que durante años las distintas interpretaciones sobre regeneración agrícola generaron confusión en el sector, provocando desde excesiva cautela hasta mensajes poco claros sobre impactos reales. El nuevo marco intenta reducir esa ambigüedad mediante estándares compartidos.

La colaboración como nuevo músculo competitivo

La sostenibilidad corporativa ha evolucionado de un modelo basado en ventajas competitivas aisladas hacia uno donde compartir aprendizajes puede acelerar resultados. El caso de Regenerating Together ilustra justamente ese cambio de paradigma.

Simon Boas Hoffmeyer, vicepresidente global de Sostenibilidad y ESG de Carlsberg, resumió el reto de forma contundente: la transición requiere alineación y colaboración, no esfuerzos fragmentados. La frase refleja un consenso creciente entre compañías que compiten en el mercado, pero entienden que ciertos problemas sistémicos —como el deterioro del suelo o la pérdida de biodiversidad— no distinguen entre marcas.

Desde Wildfarmed, Rob Bray describió el programa como una hoja de ruta práctica que ayuda a simplificar un concepto que históricamente ha sido complejo de aterrizar. La claridad metodológica, aseguran los participantes, será clave para escalar impactos medibles.

Tecnología y datos: el siguiente gran paso

La siguiente fase del proyecto apunta hacia un terreno donde sostenibilidad y tecnología convergen. SAI Platform anunció que el lanzamiento formal de la nueva etapa ocurrirá en junio de 2026, durante su encuentro anual en Saskatoon, Canadá.

Entre las prioridades destacan herramientas digitales como la teledetección, sistemas de monitoreo y mecanismos de medición y verificación. La meta es lograr que las prácticas regenerativas puedan documentarse con evidencia objetiva y trazable, algo cada vez más demandado por inversionistas, reguladores y consumidores.

Para líderes ESG, este componente tecnológico representa mucho más que eficiencia operativa: significa construir credibilidad en un contexto donde las afirmaciones ambientales están siendo examinadas con mayor rigor.

¿Puede la regeneración convertirse en el nuevo estándar?

La gran pregunta ya no es si la transición agrícola será necesaria, sino qué tan rápido podrá ocurrir. Sequías prolongadas, degradación del suelo y alteraciones climáticas están obligando a las empresas a repensar sus modelos productivos desde el origen mismo de las materias primas.

En ese contexto, la agricultura regenerativa comienza a posicionarse no como una tendencia temporal, sino como una estrategia de resiliencia empresarial. Para gigantes como Nestlé, Diageo y Unilever, restaurar ecosistemas agrícolas podría ser tan importante como reducir emisiones o innovar en empaques sostenibles.

El piloto impulsado por SAI Platform muestra que la transición hacia sistemas agrícolas más resilientes requiere algo más que compromisos públicos: necesita marcos compartidos, métricas claras y cooperación entre actores que tradicionalmente han trabajado de forma independiente. La magnitud del desafío climático parece estar empujando al sector hacia nuevas formas de colaboración.

Si la promesa de estos programas logra traducirse en resultados tangibles para productores, ecosistemas y cadenas de suministro, la agricultura del futuro podría dejar de centrarse únicamente en producir más y comenzar, finalmente, a regenerar aquello de lo que depende: la tierra misma.

Shakira transforma la canción del Mundial 2026 en educación junto a la FIFA Foundation

La relación entre el deporte, el entretenimiento y el impacto social está evolucionando. Hoy, los grandes escenarios ya no solo sirven para emocionar a millones de espectadores, sino también para movilizar recursos, impulsar causas y abrir conversaciones sobre problemáticas urgentes. En ese contexto, Shakira vuelve a colocar la educación en el centro de la conversación global con una decisión que trasciende lo musical y se acerca a la acción social tangible.

Tras un año marcado por hitos profesionales y una multitudinaria presentación en Copacabana frente a más de dos millones de personas, la artista colombiana anunció su participación en la Copa Mundial FIFA 2026. Pero lejos de limitarse a protagonizar uno de los eventos deportivos más importantes del planeta, decidió convertir su presencia en una oportunidad para impulsar el acceso educativo de niños en situación vulnerable mediante donaciones para FIFA Foundation.

La canción oficial del Mundial con un propósito mayor

La expectativa por el Mundial 2026 aumentó luego de que Shakira confirmara que interpretará el tema oficial del torneo, titulado “Dai Dai”. La noticia generó entusiasmo entre sus seguidores y aficionados del fútbol, especialmente porque la cantante ha estado ligada históricamente al evento deportivo a través de canciones que han marcado generaciones.

Sin embargo, esta vez la propuesta tiene un matiz distinto. Durante la conferencia de prensa sobre el primer show de medio tiempo de la final de la Copa Mundial FIFA 2026, la artista reveló que el 100% de las ganancias obtenidas por la canción será destinado al programa Education Fund, impulsado por la FIFA Foundation y Global Citizen. La decisión busca fortalecer las donaciones para FIFA Foundation destinadas a garantizar oportunidades educativas para niñas y niños alrededor del mundo.

Donaciones para FIFA Foundation: cuando la música impulsa educación

La apuesta detrás de esta iniciativa no es menor. La FIFA Foundation y Global Citizen han impulsado esfuerzos para acercar educación de calidad a comunidades vulnerables, utilizando el alcance del deporte como vehículo de transformación social. En este caso, la música se suma como un nuevo catalizador para movilizar recursos.

Más allá de una estrategia de recaudación, la propuesta también busca posicionar un mensaje simbólico: que los sueños son posibles incluso en contextos adversos. Shakira explicó que “Dai Dai” no es únicamente una canción mundialista, sino una narrativa de esperanza para quienes alguna vez escucharon que sus metas eran imposibles.

La cantante recordó historias emblemáticas del fútbol como las de Pelé, Ronaldo Nazário y Lionel Messi, cuyas trayectorias comenzaron en contextos complejos antes de convertirse en referentes mundiales. Para ella, la educación funciona como un puente que permite a millones de niños imaginar y construir futuros diferentes.

La educación como herramienta de transformación social

La visión de Shakira sobre el poder transformador de la educación no es nueva. A lo largo de su carrera, la colombiana ha impulsado proyectos enfocados en el aprendizaje infantil, convencida de que invertir en la niñez tiene un efecto multiplicador en las comunidades.

Durante el anuncio del Mundial 2026, insistió en que el acceso a oportunidades educativas representa una de las formas más tangibles de generar impacto social. “He visto con mis propios ojos cómo la educación transforma vidas”, afirmó, dejando claro que detrás de esta iniciativa existe una convicción personal construida durante años de trabajo filantrópico.

El dinero obtenido a través de las reproducciones y comercialización de “Dai Dai” será canalizado para apoyar programas de aprendizaje, infraestructura y acceso educativo para niños que viven en condiciones de vulnerabilidad, fortaleciendo las donaciones para FIFA Foundation con un objetivo concreto: reducir brechas de desigualdad.

Shakira hará historia en el primer show de medio tiempo del Mundial

La participación de Shakira en la Copa Mundial FIFA 2026 no se limitará al tema oficial. La cantante también será una de las protagonistas del primer espectáculo de medio tiempo en la historia de una final mundialista, programado para el 19 de julio de 2026 en el MetLife Stadium.

El evento marcará un antes y un después en la evolución del torneo, siguiendo una lógica similar a los grandes espectáculos deportivos internacionales. De acuerdo con el anuncio oficial, compartirá escenario con Madonna y el grupo surcoreano BTS, en una producción desarrollada por Global Citizen y comisariada por Chris Martin, vocalista de Coldplay.

La decisión de integrar un espectáculo de esta magnitud no busca únicamente entretenimiento. También pretende ampliar el alcance de las campañas de recaudación vinculadas al Fondo de Educación Global Citizen de la FIFA, reforzando el vínculo entre cultura pop e impacto social.

Donaciones para FIFA Foundation y el nuevo rostro de la filantropía global

En un momento donde consumidores y audiencias exigen coherencia entre discurso e impacto, iniciativas como esta reflejan un cambio importante en la manera de financiar causas sociales. Hoy, el entretenimiento puede convertirse en una herramienta de movilización colectiva capaz de conectar emocionalmente con millones de personas.

Las donaciones para FIFA Foundation impulsadas por la canción oficial del Mundial muestran cómo las figuras públicas pueden traducir visibilidad en resultados concretos. No se trata únicamente de donar recursos, sino de aprovechar plataformas globales para sensibilizar, inspirar y activar participación.

La colaboración entre FIFA, Global Citizen y artistas internacionales también evidencia una tendencia creciente: las alianzas multisectoriales para resolver desafíos sociales complejos. Educación, deporte y música convergen aquí como vehículos complementarios de transformación.

El Mundial 2026 como plataforma de impacto social

El fútbol ha demostrado durante décadas su capacidad para unir culturas, romper barreras y generar identidad colectiva. Sin embargo, cada vez más organizaciones buscan que esa capacidad de convocatoria también se traduzca en soluciones para desafíos globales como la pobreza, la exclusión y la falta de acceso a educación.

La apuesta del Mundial 2026 parece alinearse con esta visión. Al convertir un espectáculo de alcance planetario en un mecanismo para recaudar recursos educativos, la FIFA busca ampliar el significado del torneo y conectar la emoción deportiva con un legado social más profundo.

La decisión de Shakira de donar el 100% de las ganancias de “Dai Dai” al programa Education Fund transforma lo que pudo haber sido únicamente un himno mundialista en una herramienta concreta de impacto. En un entorno donde las causas sociales compiten constantemente por atención y financiamiento, convertir una canción en un motor de oportunidades educativas representa un mensaje poderoso.

Más allá del espectáculo, el Mundial 2026 abre una conversación relevante sobre el papel de las grandes industrias culturales en la construcción de soluciones colectivas. Si deporte, música y filantropía logran alinearse con objetivos claros, el verdadero legado podría medirse no solo en goles o audiencias, sino en vidas transformadas a través de la educación y las donaciones para FIFA Foundation.

México busca acelerar soluciones frente a la pérdida y desperdicio de alimentos

Durante el foro “Pérdida y desperdicio de alimentos: de la conciencia a la acción”, impulsado por Tetra Pak®, Deloitte y la iniciativa Pacto por la Comida, representantes de gobierno, organismos internacionales, empresas, academia y sociedad civil coincidieron en la necesidad de construir una línea base nacional para medir la pérdida y desperdicio de alimentos (PDA) en México, mediante indicadores homologados, colaboración multisectorial y metas medibles que permitan fortalecer la toma de decisiones y acelerar políticas públicas de alto impacto rumbo a 2030.

En México se pierden entre 20 y 30 millones de toneladas de alimentos al año —cerca del 30% de la producción nacional—, con un impacto económico estimado en 2.5% del PIB. Al mismo tiempo, más de 44 millones de personas enfrentan inseguridad en el acceso a alimentos, reflejando la urgencia de avanzar hacia sistemas alimentarios más eficientes, resilientes y sostenibles.

Uno de los principales consensos del encuentro fue claro: “no se puede gestionar lo que no se mide”. Actualmente, México aún carece de un sistema nacional integral de medición de la PDA, lo que limita la implementación de estrategias coordinadas y el desarrollo de soluciones escalables.

“La pérdida y el desperdicio de alimentos no son únicamente un problema ambiental, representan una tensión estructural entre crecimiento, consumo, recursos y equidad social. Este foro nos invita a cambiar la lógica de reacción por una lógica de anticipación, donde el reto que enfrentamos exige algo más que intención o buena voluntad: requiere de acción coordinada entre industria, gobierno, academia y sociedad”, comentó Miguel Millán, Socio Director General México en Deloitte Spanish Latin America, como parte de la bienvenida al evento.

Experiencias globales para acelerar el avance de México

El primer panel, moderado por Zerene Kahan, directora de Asuntos Corporativos de Tetra Pak® México y presidenta del Pacto por la Comida, reunió a representantes de organismos internacionales para analizar estrategias y modelos implementados en distintos países.

Los especialistas coincidieron en que los países con mayores avances comparten tres elementos clave: marcos regulatorios claros, colaboración público-privada y metas medibles. En este contexto, destacaron que México tiene la oportunidad de acelerar el desarrollo de soluciones adaptando experiencias internacionales que ya han demostrado impacto.

Hacia una estrategia nacional coordinada

Por su parte, representantes del gobierno federal coincidieron en la necesidad de fortalecer la articulación institucional para convertir esta agenda en una política pública integral. Aunque México ha avanzado con iniciativas como la Ley de Economía Circular y la Ley de Alimentación Adecuada y Sostenible, señalaron que el siguiente paso será definir metas comunes, responsabilidades y mecanismos de implementación.

Escalar modelos que ya generan resultados

En el encuentro también se presentaron iniciativas impulsadas por empresas y organizaciones que ya generan resultados para reducir pérdidas y optimizar el aprovechamiento de alimentos. Sin embargo, los participantes coincidieron en que muchos de estos proyectos enfrentan barreras para crecer, principalmente por falta de financiamiento, coordinación y vinculación con política pública.

En este sentido, los próximos años serán decisivos para ampliar el alcance de estos modelos y acelerar su implementación a nivel nacional.

Un llamado a la acción colectiva

Los organizadores del foro coincidieron en que reducir la pérdida y desperdicio de alimentos no solo representa un reto ambiental, sino también una oportunidad estratégica para fortalecer la seguridad alimentaria, la competitividad y la resiliencia de los sistemas alimentarios en México.

“En México no partimos de cero, entendemos la gran oportunidad que representa la pérdida y desperdicio de alimentos. Desde Pacto por la Comida estamos fortaleciendo alianzas y aprovechando las oportunidades para convertir este problema en acciones que generen beneficios concretos para el país”, señaló Claudia Sánchez, directora de Pacto por la Comida.

Asimismo, señalaron que avanzar en esta agenda requerirá fortalecer cuatro elementos clave: política pública, alianzas multisectoriales, innovación y financiamiento.

En línea con este objetivo, Tetra Pak® destacó el papel de la tecnología y la innovación para fortalecer cadenas alimentarias más eficientes, mediante soluciones de procesamiento y envasado que ayudan a reducir pérdidas durante la producción, extender la vida útil de los alimentos y facilitar su disponibilidad a lo largo de la cadena de valor.

“Reducir la pérdida y desperdicio de alimentos no es solo un reto, es una oportunidad para transformar la manera en que producimos, distribuimos y consumimos alimentos. En Tetra Pak creemos que, a través de la innovación y la colaboración, podemos avanzar hacia un sistema alimentario donde más alimentos lleguen a más personas, de forma sostenible. El momento de actuar es ahora”, señaló Zerene Kahan, directora de Asuntos Corporativos de Tetra Pak® México. 

Casa Ronald McDonald llega a México para apoyar a las familias mexicanas 

En México, los niños con enfermedades crónicas complejas representan menos del 1% de la población infantil, pero concentran cerca del 30% del gasto en atención médica pediátrica y más del 80% del gasto hospitalario, evidenciando la intensidad y continuidad que requieren sus tratamientos. En este contexto, la llegada de Casa Ronald McDonald fortalece un modelo de cuidado centrado en la familia, al ofrecer un espacio cercano a los hospitales donde padres y cuidadores pueden permanecer junto a sus hijos, reduciendo barreras y acompañando cada etapa del proceso con mayor cercanía y dignidad.

Frente a este desafío, la organización se ha consolidado como una red de apoyo clave que permite a las familias mantenerse unidas en momentos críticos de salud, entendiendo que la cercanía emocional es parte esencial del proceso de recuperación. 

“A través de nuestros programas, en la Casa Ronald McDonald México brindamos hospedaje digno y accesible en nuestras Casas, donde las familias pueden quedarse mientras sus hijos reciben tratamiento médico lejos de su lugar de origen. De esta forma, contribuimos a disminuir la carga económica y logística, y les permitimos enfocarse en lo más importante: acompañar a sus hijos durante su proceso de recuperación”, señaló Gabriela Gática, Directora Ejecutiva de Casa Ronald McDonald.

Actualmente, Casa Ronald McDonald México cuenta con 3 casas ubicadas en Ciudad de México, Estado de México y Puebla, así como Salas Familiares dentro de hospitales en distintos estados del país. A través de esta red, se brinda atención a familias provenientes de las 32 entidades federativas e incluso de cinco países de Latinoamérica, consolidándose como un punto de apoyo para quienes deben trasladarse en busca de atención médica especializada.

Casa Ronald McDonald

Su impacto es tangible. Tan solo en 2025, Casa Ronald McDonald ha brindado apoyo a más de 17,290 familias y beneficiado a 11,365 niñas, niños y adolescentes, impactando en total a más de 70,955 personas. Además, ha servido 173,717 raciones de comida como parte del acompañamiento integral que ofrece a familias con hijas e hijos en tratamiento médico. Desde su llegada a México, la organización ha beneficiado a más de 191,000 familias.

Como parte de esta evolución, la organización dio a conocer su nueva identidad global, con el objetivo de hacer más visible su labor y conectar con nuevas generaciones de donantes en un entorno donde millones de familias continúan enfrentando barreras para acceder a tratamientos médicos acompañados de sus seres queridos.

Asimismo, anunció la próxima apertura de una Sala Familiar en el Hospital Infantil de México Federico Gómez, lo que permitirá ampliar su alcance y brindar apoyo a más familias durante el tratamiento médico de sus hijos.

Aunque su imagen evoluciona, Casa Ronald McDonald México permanece fiel a su misión,  ofrecer un “hogar lejos de casa” que permita a las familias acompañar a sus hijos en momentos clave, contribuyendo no solo a su recuperación médica, sino también a su bienestar emocional.