Nuestra jerarquía simplificada de las luces y sombras, de lo que todos hablan y lo que pocos saben en el mundo de la responsabilidad corporativa y la sostenibilidad.
Trendy – Rincón de la infamia
Fútbol con huella: Mundial 2026 podría generar 9 millones de toneladas de CO2
La pregunta no es nueva, pero es incómoda: ¿las empresas deben enfocarse en ser responsables o en parecerlo? La reciente activación de Starbucks en el marco del Día de la Tierra —regalando vasos reutilizables de plástico— vuelve a poner este dilema en el centro de la conversación.
A primera vista, la acción puede parecer greenwashing y una táctica algo contradictoria: celebrar una efeméride ambiental promoviendo un objeto plástico. Sin embargo, reducir el análisis a esta aparente incoherencia sería simplificar un fenómeno mucho más complejo.
Hablemos primero del parecer, que es lo más obvio aquí.
La importancia de parecer una marca responsable
Aquí es donde entra el vaso de plástico del Día de la Tierra. La promoción consistía en regalar el vaso alegórico al Día de la Tierra en la compra de una bebida grande. El pretexto: es un vaso reutilizable que puedes seguir trayendo a la tienda y con este (o cualquier otro vaso reusable) la cadena de la sirena te descuenta $8.00 por la buena práctica.
Es una herramienta de marketing diseñada para conectar la sostenibilidad con la marca en la mente del consumidor. Es reputación de marca.
Al ofrecer un descuento de 8 pesos (en el caso de México) por cada bebida servida en un recipiente reutilizable, la marca no solo incentiva un cambio de hábito, sino que tangibiliza su compromiso en la mano del cliente.
El vaso es solo un símbolo. Su significado: somos una marca responsable, sostenible.
¿De qué otra manera Starbucks traduce un informe de sostenibilidad de decenas de páginas a un lenguaje que el consumidor entienda y quiera leer o siquiera ver?
La importancia de ser una marca responsable
Ahora llega la prueba ácida ¿Es Starbucks una marca responsable o solo busca parecer con estas acciones?… Contrario a la percepción superficial que nos daría la promoción del vaso, la compañía opera bajo una infraestructura de sostenibilidad que se mide con métricas de rigor industrial. Según el Starbucks Fiscal 2024 Global Impact Report, la marca ha evolucionado sus metas en un entorno global que cada día se hace más complejo:
Ética en el Origen (C.A.F.E. Practices): La compañía ha mantenido su hito de que el 99% de su café sea verificado como éticamente abastecido bajo el programa C.A.F.E. (Coffee and Farmer Equity). En 2024, esto implica trabajar con más de 400,000 agricultores en más de 30 países, asegurando no solo la calidad del grano, sino la transparencia económica y la protección de los derechos laborales en las fincas.
La Expansión de las “Greener Stores”: Uno de los datos más sólidos del 2024 es el crecimiento de su modelo de tiendas certificadas. Starbucks ya cuenta con más de 6,000 “Greener Stores” en todo el mundo. Estas tiendas están diseñadas para reducir el consumo de energía y agua en un 30% en comparación con los modelos de construcción tradicionales. La meta es alcanzar las 10,000 tiendas verdes para 2025, lo que representa un ahorro operativo anual estimado en 60 millones de dólares.
Innovación en Empaques y Residuos: El informe de 2024 destaca el lanzamiento de un nuevo diseño de vasos para bebidas frías que utiliza hasta un 20% menos de plástico que los modelos anteriores. Se proyecta que esta innovación técnica evitará que más de 6,000 toneladas de plástico lleguen a los vertederos cada año. Además, la marca ha reforzado su compromiso de reducción del 50% en desechos para 2030, acelerando las pruebas de sistemas de vasos reutilizables en ciudades completas (como las pruebas masivas en California).
Resiliencia Climática: Para asegurar el futuro del café ante el cambio climático, Starbucks ha distribuido casi 100 millones de árboles de café resistentes al clima a agricultores de todo el mundo, una medida de “adaptación profunda” que garantiza la continuidad del negocio y la seguridad económica de las comunidades cafetaleras.
Estos pocos datos confirman que Starbucks es una marca responsable, una marca sostenible. Esta es la cara que se da los inversionistas (criterios ESG) y a los reguladores.
Sin embargo, para un cliente que espera en la fila a las 8:00 AM, las métricas de “Equidad en el Café” o el “Alcance 3 de emisiones” resultan conceptos áridos, distantes y carentes de capacidad de movilización.
Tips para ser y parecer una marca responsable
Si se tiene una empresa o se gestiona una marca, la estrategia debe ser capicúa:
Fundamentar primero: Antes de lanzar una campaña de marketing verde, hay que asegurarse de tener “la casa en orden”.
Simplificar el mensaje: No intentemos venderle al cliente lo bien que gestionamos la huella de carbono en toneladas métricas. Véndamosle una acción que él pueda realizar y por ende cooperar. El vaso reutilizable de Starbucks es el ejemplo perfecto: es una acción sencilla, visual y recompensada.
Usar efemérides como símbolos, no como máscaras: El Día de la Tierra debe ser una oportunidad para destacar un trabajo que se hace durante todo el año, no el único día en que la empresa se acuerda del medio ambiente. Lo mismo aplica para otros como el Día de la Mujer, el Día de la Lucha contra el cáncer, el Día del Orgullo y otros tantos.
Seguir el dinero: Sí, suena materialista y la verdad es que lo es… ¿cómo transformamos la sostenibilidad en algo de plata para el negocio? El descuento de 8 pesos de Starbucks es una jugada maestra. La marca ahorra en insumos (vasos desechables), el cliente ahorra dinero y por ende se incentiva a comprar más y el planeta recibe menos desechos. Todos ganan.
De modo que la respuesta a la pregunta es… Es necesario ser y parecer una marca responsable.
Starbucks entiende que el vaso de plástico, aunque imperfecto (lo ideal sería que fuera de plástico 100% reciclado o materiales biodegradables avanzados), es el punto de contacto que permite que el consumidor se sienta parte de algo más grande. Detrás de ese vaso, hay una maquinaria corporativa que cumple con rigurosas metas globales.
Para los interesados en marketing y RSE, el reto no es elegir entre uno u otro, es comprender que podemos y debemos hacer marketing de reputación (que es estética), activado por la sostenibilidad (que es el motor).
Luis Maram, Marketing y sostenibilidad Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas
Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.
Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.
La industria de la moda vive una paradoja incómoda: mientras presume avances en sostenibilidad, menos del 1 % de las fibras que se venden cada año provienen del reciclaje textil de textil a textil. Este dato no solo revela un rezago estructural, también evidencia una oportunidad desaprovechada para transformar uno de los sectores más intensivos en recursos. En este contexto, la conversación sobre el reciclaje de textiles deja de ser aspiracional y se vuelve urgente, especialmente ante la presión regulatoria y la demanda de consumidores más conscientes.
En paralelo, el sistema actual sigue dependiendo en gran medida de materias primas vírgenes, mientras que los residuos textiles continúan acumulándose a un ritmo acelerado. La falta de infraestructura, inversión y coordinación entre actores ha limitado el crecimiento de soluciones circulares. Sin embargo, una nueva ola de colaboración global promete cambiar el rumbo, apostando por modelos colectivos que podrían redefinir el reciclaje de textiles a escala industrial.
Una alianza para escalar el reciclaje de textiles
De acuerdo con edie, la iniciativa Circular Fibre Collective surge como una respuesta estratégica a los desafíos que han frenado el reciclaje de textiles en su modalidad textil a textil (T2T). Impulsada por The Fashion Pact y Fashion for Good, esta plataforma busca articular esfuerzos entre marcas, proveedores e inversionistas para generar condiciones reales de escalabilidad. No se trata solo de innovación tecnológica, sino de coordinación sistémica.
Uno de los principales obstáculos que enfrenta el reciclaje T2T es la demanda fragmentada. Las marcas, operando de forma aislada, no logran enviar señales claras al mercado sobre la viabilidad de invertir en nuevas capacidades de reciclaje. El Collective propone justamente lo contrario: consolidar la demanda para construir confianza en la cadena de valor.
A través de mecanismos de agregación voluntaria, la iniciativa permite que múltiples actores alineen sus necesidades de materiales reciclados. Esto no solo reduce la incertidumbre para los inversionistas, también abre la puerta a economías de escala que podrían hacer competitivo el reciclaje de textiles frente a las fibras vírgenes.
Colaboración como motor de cambio
El verdadero valor del Collective radica en su enfoque colaborativo. Más de 150 marcas forman parte de The Fashion Pact, representando cerca de un tercio del volumen de producción global de la industria. Entre ellas se encuentran actores clave como Mango, Inditex, Prada, Burberry y Adidas, lo que da una dimensión clara del potencial impacto de esta iniciativa.
Sin embargo, la participación en el Circular Fibre Collective es voluntaria. Esto permite que cada empresa se integre según sus prioridades estratégicas y nivel de madurez en sostenibilidad. Lejos de ser una limitante, este modelo flexible podría incentivar una adopción más genuina y efectiva de prácticas circulares.
Además, se promueve activamente la participación en grupos de trabajo específicos, como el de agregación de demanda, considerado clave para entender las necesidades colectivas del sector. Esta visión compartida es fundamental para acelerar el reciclaje de textiles y reducir las barreras que hoy limitan su expansión.
Herramientas para una transición real
Más allá de la intención, el Collective ofrece soluciones concretas. Las marcas participantes tendrán acceso a herramientas prácticas, como kits de implementación y flujos de trabajo colaborativos, diseñados para facilitar la adopción de materiales reciclados de nueva generación. Este enfoque operativo responde a una necesidad crítica: traducir la sostenibilidad en acciones medibles.
Estas herramientas también permiten reducir la complejidad técnica asociada al reciclaje T2T, especialmente en lo que respecta a la trazabilidad, calidad de materiales y compatibilidad con procesos existentes. En otras palabras, el Collective busca eliminar fricciones para que el reciclaje de textiles deje de ser una excepción y se convierta en norma.
Al mismo tiempo, la iniciativa abre espacios para la co-creación entre marcas y proveedores, fomentando la innovación conjunta. Este tipo de dinámicas resulta clave en una industria donde la velocidad y la escala suelen ser determinantes para el éxito.
Un entorno habilitador para la circularidad
Otro de los pilares del Collective es la incidencia en políticas públicas. La iniciativa busca que marcas, proveedores y organizaciones no gubernamentales trabajen de forma conjunta para promover marcos regulatorios que incentiven la inversión en reciclaje T2T. Sin un entorno normativo adecuado, cualquier esfuerzo aislado corre el riesgo de diluirse.
En este sentido, el respaldo de la Fundación Ellen MacArthur aporta legitimidad y visión de largo plazo. Su enfoque en economía circular ha sido clave para posicionar el tema en la agenda global, y su participación en el Collective refuerza la relevancia de esta iniciativa.
Como ha señalado su equipo de liderazgo, la última década ha sido clave para conceptualizar la circularidad en la moda, pero ahora el reto es implementarla a gran escala. El reciclaje de textiles, en este escenario, se convierte en uno de los pilares para lograrlo.
La creación del Circular Fibre Collective marca un punto de inflexión en la industria de la moda. Más allá de las declaraciones, representa un esfuerzo tangible por resolver los desafíos estructurales que han limitado el reciclaje de textiles durante años. Su enfoque colaborativo, sumado a herramientas prácticas y objetivos claros, podría sentar las bases de un nuevo modelo industrial.
Sin embargo, el éxito de esta iniciativa dependerá de su capacidad para traducir compromisos en resultados medibles. La oportunidad es clara: transformar residuos en recursos y redefinir la relación de la industria con el planeta. En un contexto donde la sostenibilidad ya no es opcional, el reciclaje de textiles podría dejar de ser una promesa para convertirse en una realidad escalable.
El debate climático en Estados Unidos ha entrado en una fase decisiva donde la responsabilidad corporativa se enfrenta a una nueva barrera política. En medio de un creciente número de litigios que buscan responsabilizar a las empresas de combustibles fósiles por su contribución a la crisis climática, una iniciativa legislativa propone cambiar las reglas del juego. La discusión ya no gira solo en torno a emisiones o transición energética, sino a quién debe asumir los costos de los daños acumulados.
En este contexto, la intención de proteger a petroleras de demandas se posiciona como uno de los movimientos más polémicos del año. Mientras comunidades, gobiernos locales y organizaciones civiles avanzan en estrategias legales para exigir reparación, desde el Congreso estadounidense emergen propuestas que podrían frenar, e incluso revertir, estos esfuerzos. El resultado podría redefinir la rendición de cuentas climática a nivel global.
Una ley para proteger a petroleras de demandas y redefinir la responsabilidad climática
Comparte The Guardian que, la llamada “Ley para Detener las Extorsiones Climáticas de 2026”, impulsada por la representante Harriet Hageman y el senador Ted Cruz, busca otorgar inmunidad legal amplia a las compañías de petróleo y gas. Su objetivo es claro: evitar que enfrenten consecuencias legales por los impactos ambientales derivados de sus emisiones. La iniciativa ha sido comparada con la legislación de 2005 que blindó a la industria armamentística frente a demandas por violencia con armas de fuego.
De aprobarse, esta legislación no solo impediría nuevos litigios, sino que también desestimaría los casos en curso. Además, anularía leyes estatales como los llamados “superfondos climáticos”, diseñados para obligar a las empresas a pagar por daños históricos. En términos prácticos, implicaría un giro radical en la manera en que se entiende la responsabilidad empresarial frente al cambio climático.
El avance de las demandas climáticas que incomoda a la industria
En los últimos años, más de 70 estados y municipios han presentado demandas contra petroleras, acusándolas de engañar al público sobre los riesgos de sus productos. Estas acciones legales han ganado terreno como una herramienta clave de justicia climática, especialmente en contextos donde la regulación ha sido insuficiente.
Estados como Nueva York y Vermont han ido más allá, aprobando leyes que obligan a las empresas contaminantes a financiar la reparación de daños ambientales. Este tipo de medidas refleja una tendencia creciente: trasladar el costo de la crisis climática hacia quienes han contribuido significativamente a ella. Es precisamente este avance el que la nueva legislación busca frenar.
Ciencia bajo presión: el cuestionamiento a la atribución climática
Uno de los aspectos más controvertidos de las propuestas es el intento de desacreditar los estudios de atribución climática. Estas investigaciones permiten establecer vínculos entre eventos extremos —como huracanes o incendios— y el cambio climático, además de cuantificar la responsabilidad de distintos actores.
Eliminar o debilitar el uso de esta ciencia en tribunales tendría implicaciones profundas. No solo dificultaría probar daños, sino que también erosionaría la base científica sobre la cual se construyen muchas políticas públicas. Para especialistas, legislar contra la evidencia científica representa un precedente alarmante en la relación entre política, justicia y conocimiento.
Detrás de estas iniciativas hay una estrategia clara de la industria de los combustibles fósiles. Organizaciones como el Instituto Americano del Petróleo han señalado que bloquear las demandas climáticas es una prioridad, argumentando que se trata de acciones “abusivas” impulsadas por activistas.
Empresas como ConocoPhillips y otros grupos de presión han intensificado su presencia en el Congreso, buscando limitar la responsabilidad legal del sector. Esta coordinación evidencia un esfuerzo estructurado para proteger a petroleras de demandas, no solo en el ámbito federal, sino también en legislaciones estatales que avanzan en la misma dirección.
¿Centralización o debilitamiento del federalismo ambiental?
Otro punto clave es la intención de concentrar la autoridad sobre emisiones en el gobierno federal. Según sus promotores, esto evitaría lo que consideran una “extralimitación” de estados y municipios. Sin embargo, expertos legales advierten que esta medida eliminaría la capacidad de las comunidades locales para buscar justicia por daños específicos.
La propuesta, en la práctica, limitaría el acceso a tribunales y reduciría la autonomía estatal en temas ambientales. Esto plantea una pregunta de fondo: ¿puede hablarse de gobernanza climática efectiva si se restringen los mecanismos de participación y defensa a nivel local?
El precedente que podría redefinir el futuro de la rendición de cuentas
Más allá de su viabilidad legislativa, estas propuestas ya están enviando una señal clara. Representan la culminación de una estrategia más amplia para debilitar los mecanismos de rendición de cuentas climática, que incluye litigios, presión política y campañas de desinformación.
Aunque no está garantizado que la ley sea aprobada en su forma actual, existe la posibilidad de que sus elementos se integren en otras iniciativas legislativas. En ese sentido, el intento de proteger a petroleras de demandas podría avanzar de manera gradual, pero efectiva, en distintos frentes.
El intento de proteger a petroleras de demandas no solo es una disputa legal, sino un punto de inflexión en la gobernanza climática. En juego está la posibilidad de que comunidades afectadas accedan a mecanismos de justicia, así como la capacidad de los sistemas legales para adaptarse a los desafíos del cambio climático. La discusión revela tensiones profundas entre intereses económicos, evidencia científica y derechos ciudadanos.
Para quienes observan la evolución de la responsabilidad social empresarial, este caso ofrece una lección clave: la rendición de cuentas no es un proceso lineal ni garantizado. Requiere vigilancia constante, articulación entre actores y, sobre todo, la defensa de principios que aseguren que el costo de la crisis climática no recaiga únicamente en quienes menos han contribuido a ella.
Durante años, el debate sobre la responsabilidad social corporativa ha estado marcado por una tensión recurrente: ¿es posible generar beneficios sostenidos sin sacrificar el impacto social y ambiental? Para muchos líderes empresariales, la RSE ha sido percibida como un costo adicional, una concesión reputacional o, en el mejor de los casos, un complemento estratégico. Sin embargo, esta visión comienza a quedarse obsoleta frente a la evidencia acumulada.
Hoy, las empresas socialmente responsables no solo compiten en mercados cada vez más exigentes, sino que también demuestran que integrar criterios sociales, ambientales y de gobernanza puede fortalecer la rentabilidad. La clave ya no está en elegir entre propósito y beneficio, sino en entender cómo ambos pueden reforzarse mutuamente dentro de un mismo modelo de negocio.
Empresas socialmente responsables: desmontando el mito de la rentabilidad sacrificada
Uno de los principales obstáculos para la adopción de la RSE sigue siendo la percepción de que reduce márgenes. Sin embargo, múltiples datos apuntan en sentido contrario. Las organizaciones que integran la responsabilidad social en su operación no solo mantienen crecimiento, sino que logran retornos sólidos en el largo plazo.
La razón es estructural: las empresas socialmente responsables alinean su propuesta de valor con las expectativas del mercado. En un entorno donde los consumidores son cada vez más conscientes, ignorar factores sociales o ambientales no solo es éticamente cuestionable, sino económicamente riesgoso.
De hecho, el comportamiento del consumidor ya refleja esta transición. Según NielsenIQ, el 78% de los consumidores considera importante un estilo de vida sostenible, y los productos con atributos ESG crecen más rápido que aquellos que no los incorporan. En este contexto, la RSE deja de ser un diferenciador opcional para convertirse en una condición competitiva.
El vínculo directo entre RSE, ingresos y lealtad del cliente
La relación entre responsabilidad social y generación de ingresos es cada vez más evidente. Las empresas socialmente responsables no solo atraen más clientes, sino que construyen relaciones más profundas y duraderas con ellos.
Esto se explica por tres factores clave:
Confianza: los consumidores perciben coherencia entre valores y acciones
Identificación: el cliente se alinea con el propósito de la marca
Lealtad: la relación trasciende el producto y se vuelve emocional
Además, el riesgo reputacional juega un papel determinante. Las empresas con valores percibidos como negativos enfrentan boicots y pérdida de mercado, mientras que aquellas que adoptan prácticas responsables fortalecen su posicionamiento.
En términos prácticos, esto se traduce en mayor flujo de clientes, incremento en ticket promedio y resiliencia frente a crisis reputacionales.
Sustitución de iluminación tradicional por tecnología LED
Implementación de sistemas inteligentes de climatización
Reducción de residuos mediante digitalización
Optimización logística con empaques más ligeros
Estas medidas, además de reducir la huella ambiental, suelen recuperar su inversión en periodos de tres a cinco años. En este sentido, las empresas socialmente responsables no solo gastan mejor, sino que operan de forma más eficiente.
Talento, inversión e innovación: los beneficios intangibles que sí impactan resultados
Uno de los efectos más subestimados de la RSE es su impacto en el capital humano y financiero. Las nuevas generaciones priorizan el propósito en su vida laboral: el 89% de la Generación Z y el 92% de los millennials consideran esencial trabajar en organizaciones con sentido.
Esto convierte a las empresas socialmente responsables en imanes de talento. No solo atraen perfiles más calificados, sino que reducen la rotación, disminuyendo costos asociados al reclutamiento y capacitación.
En paralelo, los inversionistas están incorporando criterios ESG en sus decisiones. Según Morgan Stanley, el 88% de los inversionistas individuales está interesado en inversión sostenible, lo que posiciona a la RSE como un factor clave para acceder a capital.
A esto se suma un elemento estratégico: la innovación. Resolver problemas sociales y ambientales exige creatividad, lo que impulsa el desarrollo de nuevos productos, procesos y modelos de negocio.
De la narrativa a la ejecución: cómo equilibrar beneficios y responsabilidad
El verdadero desafío no está en aceptar que la RSE es rentable, sino en implementarla de manera efectiva. Para lograrlo, las empresas deben pasar de acciones aisladas a una integración estructural.
Algunas claves estratégicas incluyen:
Incorporar la RSE en la toma de decisiones: no como área independiente, sino como criterio transversal
Medir impacto y retorno: vincular indicadores ESG con resultados financieros
Escuchar al consumidor y al entorno: identificar expectativas reales del mercado
Invertir en eficiencia e innovación: priorizar soluciones que generen valor compartido
Rentabilidad con propósito, la nueva lógica empresarial
La evidencia es clara: el dilema entre beneficios y responsabilidad social es, en gran medida, una falsa dicotomía. Las empresas socialmente responsables no solo pueden ser rentables, sino que están mejor posicionadas para competir en un entorno donde los riesgos sociales, ambientales y reputacionales son cada vez más relevantes.
El reto para los líderes empresariales no es decidir si integrar la RSE, sino cómo hacerlo de manera estratégica y medible. Aquellas organizaciones que logren alinear propósito, operación y rentabilidad no solo asegurarán su sostenibilidad financiera, sino también su legitimidad social.En un mercado en transformación, la pregunta ya no es si la responsabilidad social puede coexistir con los beneficios, sino qué empresas serán capaces de convertir esa coexistencia en una ventaja competitiva real.
La reinserción social en México dista mucho de ser un proceso sencillo. Al salir de prisión, miles de personas se enfrentan a un entorno adverso: estigmatización social, barreras para acceder a empleo, falta de redes de apoyo y, en muchos casos, exclusión estructural. Estos factores no sólo dificultan su estabilidad económica y emocional, sino que también incrementan el riesgo de reincidencia y perpetúan ciclos de desigualdad y violencia.
Consciente de este complejo panorama, Corporativo Kosmos, la empresa de servicios alimentarios más grande de México, que actualmente se encuentra bajo la dirección ejecutiva de Jack Landsmanas, quien ha decidido continuar con la labor social que caracteriza a la compañía desde su origen mediante la Fundación Pablo Landsmanas, ha puesto en marcha su Programa de Reinserción Social, una iniciativa que busca dotar de herramientas laborales a personas privadas de la libertad (PPL) con el objetivo de brindarles oportunidades reales de reintegración una vez que recuperen su libertad.
¡Corporativo Kosmos promueve la reinserción social en México mediante este programa!
El compromiso de Corporativo Kosmos con la reinserción social en México surge desde su propia operación, ya que, a través de su filial La Cosmopolitana, la empresa administra comedores y lleva alimentos a diversos centros penitenciarios tanto en la Ciudad de México, como en el Estado de México, todos los días.
Dado su contacto directo con este entorno derivado de estas actividades, la compañía pudo conocer de primera fuente las barreras a las que las PPL se enfrentan una vez que logra salir. Es por eso que en 2013 el brazo social de la empresa impulsó el nacimiento del Programa de Reinserción Social, una iniciativa diseñada para capacitar a personas privadas de la libertad en actividades productivas dentro de las cocinas que lidera en los centros penitenciarios. El programa no sólo responde a una lógica operativa, sino a una visión integral que busca promover la inclusión y el desarrollo social.
En este espacio, los PPL reciben formación técnica en distintas áreas clave para el sector alimentario, las cuales les serán útiles para apoyar en los comedores de los centros bajo rigurosos estándares de higiene y calidad y también para poder reiniciar su vida laboral una vez que salgan. Entre los conocimientos que se les enseñan se encuentran:
Manejo higiénico e inocuo de alimentos
Elaboración de comidas
Conservación y almacenamiento de insumos
Uso adecuado de químicos de limpieza
Mantenimiento de equipos como refrigeradores
Además, el modelo funciona a partir de la participación activa de las PPL en las cocinas de la empresa, donde aprenden haciendo. Este enfoque práctico no sólo facilita la adquisición de habilidades para el trabajo, sino también, disciplina y trabajo en equipo, elementos fundamentales para su vida fuera del sistema penitenciario.
Más que capacitación: beneficios que impulsan la reintegración
El programa liderado por la Fundación, además de ofrecer a las PPL una capacitación técnica, les ofrece beneficios que inciden directamente en su calidad de vida, por ejemplo:
Remuneración económica por el trabajo realizado
Certificación oficial en Manejo Higiénico de Alimentos avalada por la SEP
Desarrollo de habilidades laborales con aplicación inmediata
Cada uno de estos beneficios es crucial para fortalecer la reinserción social en México, ya que abordan algunos de los principales factores que determinan el éxito o fracaso del proceso: acceso a empleo, formación técnica y generación de ingresos.
Además, el programa contribuye a la construcción de una identidad distinta para las PPL, puesto que, al adquirir conocimientos y habilidades para el trabajo, las personas comienzan a visualizarse como agentes productivos, capaces de integrarse a la sociedad y aportar valor, lo cual tiene un impacto directo en su autoestima y en su motivación para no reincidir.
La cocina como espacio de dignidad y oportunidad
Para quienes participan en el programa, la cocina representa mucho más que un espacio de trabajo. Es un entorno donde pueden reconstruir su sentido de utilidad, recibir un trato digno y conectar con una dinámica más cercana a la vida fuera de prisión. Beneficiarios del programa como Ivonne, del Centro Penitenciario de Santa Martha Acatitla, describen con claridad lo que esta oportunidad implica para ellos:
“Aquí tenemos un gran beneficio que es el aislarnos un poco de lo que es la prisión. La prisión está fuera de la cocina. Aquí me siento bien, como si saliéramos a un trabajo normal. Me ha ayudado a ser libre, a sentirme útil y me dan un apoyo económico”.
Su testimonio refleja uno de los principales aportes del programa: la humanización del entorno penitenciario, ya que en las cocinas que La Cosmopolitana opera en los centros penitenciarios, las PPL recuperan espacios de interacción social, respeto y reconocimiento.
Para Ivonne, ayudar en la cocina también representa una oportunidad de obtener una certificación con validez oficial que le permita buscar un empleo después:
“Esta oportunidad es pieza clave para mi reinserción social porque nos ayuda a tener nuevos conocimientos laborales y a adquirir experiencia… es la mejor opción para mantenernos ocupadas y capacitadas”.
Hasta el momento, más de 3,800 personas en proceso de reinserción han resultado beneficiadas del programa, el cual, además de proveerles de una remuneración económica y de una ocupación que les recuerda que pueden ser productivas, les ha permitido ampliar sus oportunidades de desarrollo profesional y romper ciclos de exclusión.
Invertir en segundas oportunidades
La reinserción social en México sigue siendo uno de los grandes pendientes del sistema de justicia. Sin embargo, programas como el de Corporativo Kosmos demuestran que es posible construir soluciones efectivas y que apostar por la capacitación, la dignidad y el acceso a oportunidades no sólo beneficia a las personas privadas en proceso de reinserción, sino que fortalece el tejido social en su conjunto.
En un país donde la reincidencia suele estar ligada a la falta de oportunidades, programas como este marcan una diferencia innegable. Hoy, más de 3,800 historias respaldan el impacto de una iniciativa que entiende que la verdadera reinserción comienza mucho antes de salir de un centro penitenciario. Generar condiciones para que las personas puedan reconstruir su vida no es solo un acto de responsabilidad social: es una inversión en un futuro más justo, inclusivo y sostenible.
El fútbol es un lenguaje universal. Cada cuatro años, la Copa Mundial de la FIFA 2026 se convierte en el escenario donde convergen culturas, historias y aspiraciones colectivas. Millones de personas no solo ven partidos: viven una experiencia compartida que trasciende fronteras, idiomas y contextos. Sin embargo, detrás de este fenómeno global, comienza a tomar fuerza una narrativa menos visible, pero cada vez más urgente.
La escala sin precedentes del torneo —que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México— también amplifica sus impactos, de acuerdo con el FIFA’s Climate Blind Spot. La huella ambiental del Mundial 2026 no es solo un dato técnico, sino un reflejo de cómo los megaeventos deportivos están interactuando con una crisis climática en aceleración. En este contexto, la gestión del fútbol global enfrenta un punto ciego que pone en tensión su responsabilidad con aficionados, jugadores y el futuro del propio deporte.
El espectáculo que multiplica su impacto
La decisión de ampliar el torneo de 32 a 48 equipos redefine el alcance de la competencia. Más selecciones implican más partidos, más sedes y, sobre todo, más desplazamientos internacionales en un periodo concentrado de tiempo.
El transporte aéreo, responsable de una parte significativa de las emisiones del torneo, podría aumentar entre un 160% y un 325% respecto a ediciones anteriores. Este crecimiento no es marginal: es estructural.
La huella ambiental del Mundial 2026 se expande directamente proporcional a la ambición del formato.
Además, la dispersión geográfica del torneo en tres países incrementa la complejidad logística. Aficionados, equipos y personal técnico deberán recorrer grandes distancias, consolidando un modelo intensivo en carbono que difícilmente puede ignorarse en el contexto actual.
Radiografía de la huella ambiental del Mundial 2026
Las cifras son contundentes. Bajo estimaciones conservadoras, el torneo generará al menos 9 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO2e), casi el doble del promedio registrado entre 2010 y 2022, que fue de 4.7 millones.
No obstante, investigaciones recientes advierten que estas cifras podrían estar subestimadas. Al considerar el impacto ampliado del transporte aéreo, las emisiones podrían escalar hasta 15 millones de tCO2e. Este ajuste coloca la huella ambiental del Mundial 2026 en un rango entre 40% y 70% superior a las estimaciones base.
Este escenario no solo posiciona a 2026 como la edición más contaminante hasta ahora, sino que también anticipa una tendencia preocupante para futuros torneos, como los de 2030 y 2034, que seguirían una trayectoria similar.
Patrocinios bajo la lupa
Más allá de la operación directa del torneo, existen impactos indirectos que amplifican su huella. El acuerdo de patrocinio entre la FIFA y Saudi Aramco es uno de los más relevantes.
Se estima que esta alianza podría inducir emisiones adicionales cercanas a 30 millones de toneladas de CO2 equivalente, derivadas del aumento en las ventas de combustibles fósiles. Este dato transforma la discusión: la huella ambiental del Mundial 2026 no solo depende de la logística del evento, sino también de las decisiones estratégicas que lo rodean.
En términos de responsabilidad social, este tipo de asociaciones abre cuestionamientos sobre la coherencia entre el discurso de sostenibilidad y las prácticas comerciales que lo sustentan.
Estadios en riesgo climático
El cambio climático ya está afectando las condiciones en las que se juega y se vive el fútbol. Un análisis de Environmental Defense Fund revela que 8 de los 16 estadios del Mundial 2026 requieren intervención ambiental inmediata, y 4 de ellos enfrentan condiciones críticas.
Además, seis estadios presentan niveles de estrés térmico extremo (WBGT superior a 26.67°C), lo que representa riesgos directos para la salud de jugadores y aficionados. En partidos recientes, las temperaturas han alcanzado hasta 41°C, evidenciando que estas condiciones no son hipotéticas.
Así, la huella ambiental del Mundial 2026 también se manifiesta en la vulnerabilidad de su infraestructura. No se trata solo de cuánto contamina el evento, sino de qué tan expuesto está a los efectos del calentamiento global.
Un torneo global en un planeta cambiante
Históricamente, la Copa del Mundo ha sido un símbolo de unidad. Desde la “mano de Dios” de Diego Maradona hasta la despedida de Zinedine Zidane, el torneo ha construido una narrativa emocional que trasciende generaciones. En 2022, alrededor de 1.42 mil millones de personas vieron la final, y se estima que 5.9 mil millones interactuaron con el torneo en distintos formatos. Esta magnitud convierte al evento en una plataforma única de influencia global.
Sin embargo, la huella ambiental del Mundial 2026 introduce una nueva capa en esta narrativa: la de un evento que, mientras une al mundo, también contribuye a una crisis que lo afecta de manera desigual.
¿Puede el fútbol jugar a favor del clima?
El informe liderado por Scientists for Global Responsibility plantea un llamado claro: la gobernanza del fútbol debe evolucionar frente a la crisis climática. Esto implica repensar desde la asignación de sedes hasta los modelos de patrocinio, pasando por la logística de transporte y el diseño de infraestructura. La huella ambiental del Mundial 2026 podría ser un punto de inflexión si se utiliza como base para implementar cambios estructurales.
El fútbol tiene el poder de inspirar, movilizar y transformar. La pregunta no es si puede hacerlo, sino si está dispuesto a asumir el costo de liderar ese cambio.
El Mundial 2026 encarna una contradicción profunda: es, al mismo tiempo, el torneo más inclusivo y el más contaminante en la historia reciente del fútbol. Esta dualidad obliga a replantear los límites del crecimiento en los megaeventos deportivos.
La conversación sobre la huella ambiental del Mundial 2026 no puede quedarse en el diagnóstico técnico. Requiere decisiones valientes, coherencia institucional y una visión de largo plazo que priorice la sostenibilidad del deporte y del planeta.
Porque si el fútbol aspira a seguir siendo el juego que une al mundo, deberá también convertirse en un actor que contribuya a protegerlo.
Durante su reunión de abril en Beijing, el Consejo Internacional de Normas de Sostenibilidad (ISSB, por sus siglas en inglés) acordó proponer requisitos para la divulgación de información relacionada con la naturaleza en forma de una Declaración de Prácticas de las NIIF.
Las normas vigentes del ISSB ya exigen que las empresas proporcionen información relevante sobre todos los riesgos y oportunidades relacionados con la sostenibilidad, incluidos los riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza que razonablemente podrían afectar las perspectivas de la empresa.
La Declaración de Práctica complementaría la NIIF S1, Requisitos Generales para la Revelación de Información Financiera relacionada con la Sostenibilidad, y la NIIF S2, Información a Revelar relacionada con el Clima , sin modificar los requisitos de las Normas. Cuando una empresa necesite proporcionar información sobre riesgos y oportunidades relacionados con la naturaleza, de conformidad con la NIIF S1, la Declaración de Práctica explicaría cómo hacerlo. Por lo tanto, esta forma de normalización minimiza las interrupciones, lo cual es particularmente importante dado que las empresas y las jurisdicciones se encuentran en proceso de implementación y adopción de las Normas del ISSB.
📺 Hear ISSB Vice-Chair Sue Lloyd share highlights from the board’s April meeting in Beijing, where the ISSB has agreed to propose requirements for nature-related disclosures in the form of an IFRS Practice Statement: https://t.co/v0gy3I3SJtpic.twitter.com/EeAVst8SJO
El ISSB tiene previsto publicar un borrador para comentarios públicos en octubre de 2026, dando a las partes interesadas la oportunidad de aportar comentarios sobre los requisitos propuestos, incluyendo si una Declaración de Prácticas de las NIIF es la forma adecuada de establecer normas para la información a revelar relacionada con la naturaleza.
Emmanuel Faber, presidente del ISSB, dijo:
“Proporcionar información relevante sobre la naturaleza de los activos no es opcional; la NIIF S1 ya lo exige. Una guía de buenas prácticas orientará a las empresas sobre cómo proporcionar dicha información”.
La aplicación de la Declaración de Buenas Prácticas tendría el mismo efecto que una Norma ISSB para las empresas que la apliquen. Al mismo tiempo, proporciona a la ISSB una vía para lograr un resultado basado en normas en el futuro.
Además de la forma de establecer las normas, en esta reunión el ISSB debatió aspectos del contenido de las divulgaciones relacionadas con la naturaleza, incluyendo cómo se basarían en el marco de la TNFD.
L’Oréal Groupe, líder mundial en belleza, anuncia los últimos días de registro para L’AcceleratOR, su ambicioso programa de innovación sostenible. Con un fondo de 100 millones de euros para cinco años, la iniciativa busca identificar y escalar soluciones disruptivas que resuelvan los retos ambientales más urgentes del sector.
Latinoamérica ya ha demostrado su potencial en este escenario global: en la primera ronda, la empresa brasileña Gàs Verde fue seleccionada entre casi 1,000 solicitudes de todo el mundo por su innovadora producción de biometano. Ahora, L’Oréal busca nuevos “agentes del cambio” en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Panamá y Uruguay.
Una oportunidad de escala global, ya que los seleccionados participarán en una experiencia intensiva de hasta 12 meses donde podrán:
Desarrollar pilotos reales: Validar soluciones dentro del ecosistema de L’Oréal.
Mentoría de élite: Acceder a la red de más de 40,000 expertos del University of Cambridge Institute for Sustainability Leadership (CISL).
Internacionalización: Potencial para ampliar sus soluciones a las operaciones globales del Grupo.
¿Qué soluciones buscan? La convocatoria está dirigida a startups y PyMEs especializadas en:
Clima y Carbono: Tecnologías inteligentes y bajas en emisiones.
Resiliencia Hídrica: Gestión y soluciones para el cuidado del agua.
Naturaleza e Ingredientes: Materiales alternativos y química verde.
Economía Circular: Eliminación de plásticos fósiles y gestión de residuos.
Modelos de Negocio: Estrategias sostenibles e inclusivas.
“L’AcceleratOR no es solo un programa de apoyo; es un catalizador para que las innovaciones más prometedoras de nuestra región lleguen al escenario mundial”, señaló Fernando Alarcón, VP de Sustentabilidad para L’Oréal Latinoamérica. “El éxito de Gàs Verde es solo el inicio; sabemos que en Latinoamérica están las soluciones escalables que el planeta necesita”.
¡Regístrate ahora! Los interesados tienen hasta el 6 de mayo para presentar sus proyectos. Consulta la convocatoria completa y asegura tu lugar en:L’Accelerator Cohort 2 – CISL & L’Oréal
En línea con sus iniciativas de Brindar un Mundo Mejor, HEINEKEN México ha implementado la primera prueba piloto para implementar soluciones de descarbonización en sus operaciones con la startupBioram bajo el innovador esquema Venture Client.
El emprendimiento fue el ganador de la edición de Descarbonización del HEINEKEN Green Challenge, iniciativa impulsada en conjunto por la compañía e incMTY, del Tecnológico de Monterrey. Esta acción marca un hito, demostrando la transición más allá de ser únicamente una plataforma, permitiendo la adopción real e integración de soluciones de alto impacto directamente en la operación de la cervecera.
El proyecto de Bioram, enfocado en la descarbonización, se convierte en la primera iniciativa nacida del HEINEKEN Green Challenge en pasar de la fase de aceleración a una aplicación operativa, reforzando la estrategia de la compañía para impulsar la eficiencia y la responsabilidad ambiental.
La colaboración con Bioram se centra en la reducción de emisiones de carbono, una prioridad estratégica para la compañía en su camino hacia cero emisiones netas en toda la cadena de valor. Este trabajo se integra al proceso de transformación de subproductos de la cervecería, que son valorizados por Bioram para el desarrollo de un bioestimulante agrícola destinado al cultivo de cebada. El bioestimulante se aplica en campo, contribuyendo a un mejor aprovechamiento de nutrientes por parte de la planta, a una menor dependencia de fertilizantes convencionales (por ende una reducción de emisiones de carbono) y a mejoras en la calidad del cultivo.
Actualmente las pruebas piloto siguen en curso, sin embargo la implementación señala:
“Ya se han obtenido los primeros resultados preliminares, los cuales han reflejado al momento un efecto positivo en la descarbonización en el ciclo productivo, tanto en la transformación de residuos como en la producción en campo de materia prima, logrando un ciclo más eficiente y más rentable.” Comentó Carlos Muñoz, Director de biotecnología en Bioram
A través de este proyecto, HEINEKEN México en colaboración con incMTY se ha consolidado como un catalizador para los emprendedores, buscando la implementación de sus soluciones y su incorporación en entornos reales y en este caso, sumándose a su cadena de valor.
“El HEINEKEN Green Challenge nació con la visión de identificar y fortalecer soluciones emprendedoras capaces de responder a retos socioambientales reales. Ver hoy a una startup del programa implementando un piloto dentro de la cadena de valor de HEINEKEN México confirma el valor de conectar al talento emprendedor con entornos reales de implementación. Este tipo de colaboraciones demuestra que cuando corporativos, emprendedores y academia trabajan juntos, la innovación puede traducirse en impacto tangible.” señaló Alejandra Zamudio, Coordinadora Nacional del HEINEKEN Green Challenge.
Por su parte, Elena Montes de Oca, Líder Sustentabilidad y Responsabilidad Social de HEINEKEN México, comentó: “En HEINEKEN Green Challenge buscamos encontrar soluciones que se suman a nuestro propósito de brindar un mundo mejor. Esta primera integración con Bioram es la prueba más tangible de nuestra responsabilidad por la innovación aplicada. Nos enfocamos en pasar del emprendimiento al impacto sistémico, integrando el talento mexicano para acelerar nuestra estrategia de negocio y nuestro camino hacia un futuro con menos emisiones de CO2.”
Este logro subraya el papel de HEINEKEN México e incMTY como impulsores del ecosistema de emprendimiento socioambiental en el país, demostrando que las soluciones para el cuidado del medio ambiente y la innovación no son metas separadas, sino motores de crecimiento y liderazgo.
Para conocer más sobre el HEINEKEN Green Challenge y sus iniciativas, da clic aquí.
En México, la conciencia ecológica enfrenta una realidad incómoda y es que, para millones de personas, lograr ser sostenibles está más allá de una decisión personal, pues se trata de un reto condicionado por el tiempo, los recursos y la infraestructura disponible.
Al hablar de hábitos sostenibles en el país, también es necesario traer a la conversación las jornadas laborales de 48 horas y los largos tiempos de traslado a los centros de trabajo, pues esta restricción de agenda hace que integrar rutinas más sostenibles parezca una misión imposible.
A pesar de que el 28% de los mexicanos muestra un marcado interés en consumir y vivir de manera más sostenible, de acuerdo con la consultora internacional EY, la sustentabilidad continúa siendo un reto marcado por hábitos complejos que son difíciles de modificar.
Ruben Falconi, Head of Growth Marketing debebbia, mencionó que: “El cuidado de los recursos y el medio ambiente es una responsabilidad compartida y la sostenibilidad no debe verse como una carga adicional para quienes ya enfrentan limitaciones de tiempo y recursos, sino que debe adaptarse a la rutina ya existente a través de herramientas que faciliten las decisiones”.
La vida diaria tiene un costo invisible más alto del que vemos y es un factor que debe tomarse en cuenta al buscar ser más sostenibles. Tener claridad en este “costo” es indispensable para trazar metas e ideales de cuidado ambiental realistas desde el hogar.
En el marco del Día Mundial de la Tierra, más que buscar un cambio radical que solo puede desestabilizar tu rutina, integrar decisiones simples, pero conscientes, puede generar una gran diferencia:
Cuidar lo que ya tenemos: Detectar y reportar fugas, tanto en casa como en la comunidad, es una de las formas más efectivas de ahorrar agua. De acuerdo con datos de la UNAM, se estima que, tan solo en la Ciudad de México, el 40% del agua se pierde en fugas y fallas del sistema público, por lo que la atención cotidiana puede generar un impacto más grande del que creemos.
Apostar por soluciones prácticas: En un entorno donde el tiempo es limitado, contar con alternativas que simplifiquen el acceso a agua segura puede ser clave. Opciones como sistemas de purificación en casa, tales como los que impulsa bebbia, permiten reducir el uso de plásticos de un solo uso y eliminar la logística asociada a los garrafones, integrándose de forma más natural a la vida diaria. Además, permite acceder a agua pura, pues datos de la ONU indican que solo el 65% de las viviendas reciben agua con estándares aceptables.
Reutilizar sin complicaciones: Acciones como recolectar el agua fría de la regadera para darle otro uso o reutilizar agua de la lavadora para limpieza permiten reducir el consumo, y el gasto, sin modificar drásticamente la rutina y los tiempos de los que disponen muchos mexicanos.
Automatiza tus decisiones: Cuando algo nos toma más de 3 minutos, preferimos no hacerlo, especialmente cuando se trata de sostenibilidad en una cultura donde el tiempo escasea, por lo que es recomendable dejar siempre visibles las herramientas para ser más responsable con el ambiente. Deja la fruta en un lugar visible, las bolsas reutilizables junto a las llaves para no comprar una nueva cada que salgas o el termo ya lleno en la mochila.
La sostenibilidad en 2026 debe dejar de ser un ideal para transformarse en una solución alcanzable para todos. Porque, al final, cuidar el planeta también implica cuidar el tiempo, la economía y la calidad de vida de quienes lo habitan.
En un contexto donde las promesas ambientales abundan, pero los resultados tangibles escasean, hay empresas que están cambiando la conversación. Apple se ha colocado en el centro del debate global no solo por lo que dice, sino por lo que demuestra: cifras, materiales y procesos que comienzan a redefinir los estándares de la industria tecnológica.
La atención no es casual. La sustentabilidad de Apple se ha convertido en un caso de estudio porque combina crecimiento financiero con reducción de impacto ambiental, una ecuación que durante años parecía contradictoria. Hoy, sus avances invitan a cuestionar si estamos frente a un nuevo modelo de negocio o ante una excepción difícil de replicar.
Materiales que cuentan otra historia: la sustentabilidad de Apple en cifras
Uno de los pilares más visibles de la sustentabilidad de Apple es su transición hacia materiales reciclados y renovables. En 2025, más del 30% de los componentes de sus dispositivos provinieron de estas fuentes, marcando un aumento sostenido frente al año anterior.
De acuerdo con Trellis, este cambio no es menor: implica rediseñar cadenas de suministro completas, replantear procesos industriales y apostar por innovación en materiales. La compañía no solo está sustituyendo insumos, está reconfigurando la lógica de producción en tecnología de consumo.
El caso del MacBook Neo es particularmente revelador. Este dispositivo integra 90% de aluminio reciclado y 100% de cobalto reciclado en su batería, lo que evidencia un avance significativo hacia la circularidad total en productos de alto desempeño.
MacBook Neo is new, exciting, original, and HERE! With a beautiful aluminum design, 13-inch Liquid Retina display, 16 hours of battery life, and the power of Apple silicon, you’ll fly through everyday tasks. It’ll be love at first Mac. pic.twitter.com/7xpClbGKxE
De la promesa a la evidencia: reducción real de emisiones
Hablar de impacto ambiental exige cifras claras. En 2025, Apple evitó la emisión de 6 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero gracias al uso de materiales de baja huella de carbono.
Para dimensionar el avance, su huella total se situó en 14.5 millones de toneladas, con más del 50% proveniente de la fabricación. Aun así, la empresa ha logrado reducir más del 60% de sus emisiones desde 2015, manteniéndolas estables incluso con el crecimiento de sus ventas. Este dato es clave para el debate en responsabilidad social: el crecimiento económico ya no se presenta necesariamente como antagonista de la sostenibilidad. La narrativa cambia cuando los números respaldan la estrategia.
Economía circular en acción: más allá del reciclaje
La apuesta de Apple no se limita a incorporar materiales reciclados, sino a cerrar el ciclo completo. Productos como el Apple Watch, el iPad o el MacBook Air ya utilizan aluminio 100% reciclado en sus carcasas.
Además, la empresa ha eliminado el plástico en sus empaques, sustituyéndolo por fibras recicladas y certificadas. Esta decisión ha permitido reducir aproximadamente 15,000 toneladas métricas de plástico, un impacto relevante en una industria históricamente dependiente de este material.
El objetivo es ambicioso: lograr que todos sus productos estén hechos completamente de materiales reciclados o renovables. Aunque no hay una fecha límite, la dirección es clara y consistente.
At Apple, we believe that climate change is one of the world’s most urgent priorities and we are deeply committed to doing our part. Today we had a special guest—a real force of nature—stop by to check on our progress. pic.twitter.com/neLSEqPmGu
Robots que reciclan: innovación tecnológica para la circularidad
Una de las apuestas más disruptivas de Apple está en la automatización del reciclaje. Con robots como Daisy, capaz de desmontar hasta 1.2 millones de iPhones al año, la empresa ha llevado la recuperación de materiales a otro nivel.
A esta tecnología se suman sistemas como Dave y Cora, diseñados para recuperar componentes complejos como imanes de tierras raras o titanio mediante procesos de precisión. Estas soluciones permiten aumentar la eficiencia y calidad del reciclaje, algo crítico para escalar la economía circular.
La integración de inteligencia artificial con sistemas como ARIS también amplía el alcance, permitiendo a socios de reciclaje identificar y recuperar materiales con mayor precisión.
Liderazgo y gobernanza: la sostenibilidad como estrategia central
Detrás de estos avances hay una estructura organizacional que ha dado continuidad a la estrategia ambiental. Figuras como Lisa Jackson sentaron las bases de una visión que hoy continúa evolucionando bajo nuevos liderazgos.
La integración del equipo ambiental dentro de la cadena de suministro refleja una decisión estratégica: la sostenibilidad no es un área aislada, sino un eje transversal del negocio. Este enfoque permite alinear innovación, operaciones y objetivos climáticos. La colaboración con proveedores también ha sido clave. Reducir emisiones en manufactura implica transformar ecosistemas completos, no solo decisiones internas.
Uno de los argumentos más potentes en torno a la sustentabilidad de Apple es su compatibilidad con el crecimiento financiero. En la última década, la empresa ha incrementado sus ingresos en un 78% mientras reduce su huella ambiental.
Este desempeño desafía una de las creencias más arraigadas en el mundo corporativo: que la sostenibilidad implica sacrificar rentabilidad. La evidencia sugiere lo contrario cuando la estrategia está bien integrada. Para analistas del sector, este caso marca un punto de inflexión. La sostenibilidad deja de ser un “nice to have” para convertirse en un diferenciador competitivo.
El efecto dominó: por qué la industria está observando
El impacto de Apple trasciende sus propios resultados. Su escala y capacidad de influencia generan un efecto dominó en toda la industria tecnológica. Proveedores, competidores y reguladores comienzan a ajustar sus expectativas frente a un nuevo estándar.
Cuando una empresa de este tamaño demuestra que es posible avanzar hacia la neutralidad de carbono sin frenar el crecimiento, redefine lo que se considera viable en términos de responsabilidad ambiental. Esto explica por qué cada avance es observado de cerca: no solo importa lo que Apple logra, sino lo que obliga a otros a replantear.
La sustentabilidad de Apple representa hoy una referencia obligada para quienes buscan integrar impacto ambiental y estrategia de negocio. Sus resultados muestran que la innovación, cuando se orienta correctamente, puede generar beneficios tanto ambientales como económicos.
Sin embargo, también plantea un desafío: replicar este modelo no será sencillo para todas las empresas. Requiere inversión, visión de largo plazo y una transformación profunda de la cadena de valor. Ahí es donde se definirá si el “efecto Apple” se convierte en tendencia global o permanece como un caso excepcional.
La discusión sobre seguridad en plataformas digitales de transporte vuelve a colocarse en el centro del debate público tras un fallo judicial en Estados Unidos. Un jurado federal determinó que Uber deberá indemnizar con 5 mil dólares a una mujer que denunció haber sido víctima de una agresión por parte de un conductor durante un viaje. Más allá del monto, el caso abre una conversación más profunda sobre responsabilidad corporativa, modelos laborales y protección al usuario.
Este episodio no ocurre en aislamiento. Forma parte de una serie de demandas que han puesto bajo escrutinio el papel de las plataformas en la prevención y atención de incidentes. En ese contexto, la agresión en Uber se convierte en un tema clave para analizar cómo las empresas tecnológicas gestionan riesgos, reputación y, sobre todo, la seguridad de quienes confían en sus servicios.
El caso que reabre el debate sobre la agresión en Uber
El fallo se originó en Carolina del Norte, donde un jurado concluyó que la empresa es responsable por la conducta de uno de sus conductores. Según la demanda, el hombre tocó la parte interna del muslo de la pasajera sin su consentimiento y realizó un comentario inapropiado al finalizar el viaje. La escena, aunque breve, fue suficiente para detonar un proceso judicial que hoy marca precedente.
Comparte El Financiero que la defensa de la empresa enfatizó que el jurado consideró que hubo agresión física, no agresión sexual, y destacó el monto reducido de la indemnización. Sin embargo, el punto central no fue la clasificación del acto, sino la responsabilidad de la plataforma frente a lo ocurrido dentro de su ecosistema. Ahí es donde el caso adquiere relevancia estructural.
Responsabilidad corporativa: ¿hasta dónde llega la plataforma?
Durante años, Uber ha sostenido que no es responsable de la conducta de sus conductores, ya que estos operan como contratistas independientes. Este argumento ha sido clave en múltiples litigios, pero también ha generado tensiones en materia de responsabilidad social empresarial.
En este caso, el juez determinó que la empresa puede ser considerada un “transportista común”, lo que implica obligaciones más amplias en materia de seguridad. Este criterio cambia la narrativa: ya no se trata solo de una intermediación tecnológica, sino de un servicio que debe garantizar condiciones seguras para sus usuarios.
Agresión en Uber y precedentes legales en evolución
El caso de Carolina del Norte no es aislado. En febrero, un jurado en Arizona ordenó a Uber pagar 8.5 millones de dólares a una mujer que denunció violación por parte de un conductor. En contraste, en California, otro jurado determinó que la empresa no era responsable en un caso similar.
Estos fallos muestran un panorama fragmentado, donde la interpretación legal varía según la jurisdicción. Sin embargo, todos comparten un elemento común: la creciente visibilidad de la agresión en Uber como un riesgo sistémico que requiere respuestas más sólidas. Uno de los puntos más debatidos en este caso fue que la demandante no denunció el incidente ante las autoridades en el momento en que ocurrió. La empresa utilizó este hecho como parte de su defensa, cuestionando la veracidad del relato.
No obstante, durante el juicio, el testimonio de la víctima fue respaldado por personas cercanas, lo que fortaleció su credibilidad ante el jurado. Este elemento pone sobre la mesa una realidad compleja: muchas víctimas de agresión no denuncian de inmediato, lo que no invalida su experiencia ni su derecho a justicia.
Reputación, riesgo y cultura organizacional
Más allá del ámbito legal, estos casos tienen un impacto directo en la reputación corporativa. La acumulación de denuncias por incidentes de seguridad —incluyendo miles de reportes de agresión— ha obligado a la empresa a reforzar sus protocolos y comunicación.
Sin embargo, desde una perspectiva de responsabilidad social, el reto no es solo reaccionar, sino prevenir. Esto implica revisar procesos de selección, monitoreo, atención a usuarios y cultura interna. La gestión del riesgo reputacional está directamente vinculada con la capacidad de anticipar y mitigar este tipo de घटनas.
¿Un caso de referencia para futuras demandas?
La abogada de la demandante señaló que este juicio fue seleccionado por la propia empresa como caso de referencia dentro de un conjunto más amplio de litigios. El resultado, por tanto, podría influir en procesos futuros. El juez que supervisa estos casos ya ha anticipado nuevos juicios en los próximos meses. Esto sugiere que la conversación sobre la agresión en Uber está lejos de cerrarse y seguirá evolucionando conforme se acumulen precedentes.
Un elemento clave en este caso fue que Carolina del Norte no eximió explícitamente a las plataformas de transporte de las obligaciones de los transportistas comunes, como sí lo han hecho estados como Florida y Texas. Esta diferencia normativa fue determinante en el fallo.
El escenario evidencia la necesidad de marcos regulatorios más claros y consistentes. La economía de plataformas avanza más rápido que la legislación, generando vacíos que terminan resolviéndose en tribunales. Para las empresas, esto implica operar en un entorno de incertidumbre jurídica constante.
Más allá del fallo, una conversación urgente
El caso no se define por los 5 mil dólares de indemnización, sino por lo que representa: un cambio en la forma en que se entiende la responsabilidad de las plataformas digitales. La seguridad de los usuarios ya no puede considerarse un tema periférico, sino un eje central de operación y reputación.
En términos de responsabilidad social, la lección es clara: prevenir la agresión en Uber —y en cualquier servicio similar— requiere ir más allá del cumplimiento legal. Implica construir confianza, diseñar sistemas seguros y asumir un rol activo en la protección de quienes utilizan estos servicios todos los días.
La inteligencia artificial se ha integrado de forma silenciosa en decisiones cotidianas: desde consultas rápidas hasta análisis complejos que influyen en negocios, políticas públicas y hábitos de consumo. Sin embargo, detrás de cada interacción aparentemente intangible existe una infraestructura energética que pocas veces se cuestiona.
En este contexto, surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿cuánta energía cuesta realmente cada conversación con un chatbot? La respuesta empieza a tomar forma con nuevas herramientas que buscan hacer visible lo invisible. En un momento donde la transparencia se vuelve un valor crítico, iniciativas como ChatNetZero colocan sobre la mesa el verdadero impacto de la IA y abren la puerta a una conversación más informada.
El impacto de la IA deja de ser invisible
De acuerdo con un artículo de edie, la reciente actualización de ChatNetZero marca un punto de inflexión en la forma en que entendemos el uso de la inteligencia artificial. Por primera vez, un chatbot permite conocer el consumo energético asociado a cada consulta, traduciendo datos técnicos en información accesible y comparable.
Esta funcionalidad no solo informa, también interpela. Al mostrar equivalencias con el uso de electrodomésticos, el sistema transforma una cifra abstracta en una experiencia tangible. Así, el impacto de la IA deja de ser un concepto lejano para convertirse en un dato concreto que puede influir en decisiones individuales y corporativas.
De la eficiencia técnica a la responsabilidad ambiental
Uno de los hallazgos más relevantes de esta herramienta es que el consumo energético no depende únicamente del modelo de IA, sino del diseño del sistema. Factores como el flujo de trabajo y la gestión de errores —incluidas las llamadas “alucinaciones”— pueden incrementar significativamente el gasto energético.
Esto redefine la conversación sobre innovación. No se trata solo de crear sistemas más potentes, sino de diseñarlos de forma más eficiente. En otras palabras, el desarrollo tecnológico empieza a medirse también por su capacidad de reducir el impacto de la IA sin comprometer la calidad de los resultados.
El impacto de la IA en cifras globales
El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial tiene implicaciones directas en la demanda energética global. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, el consumo eléctrico de los centros de datos podría más que duplicarse hacia 2030, alcanzando cerca de 945 TWh.
Este escenario posiciona al impacto de la IA como un tema estratégico dentro de la agenda climática. No se trata únicamente de eficiencia tecnológica, sino de sostenibilidad a gran escala, donde cada consulta suma a una huella colectiva que requiere ser gestionada.
Desde su lanzamiento en 2023, ChatNetZero fue concebido como una herramienta para analizar compromisos climáticos de gobiernos y empresas. Su propuesta se basa en datos revisados por pares y en la inclusión de fuentes verificables, reduciendo significativamente el riesgo de desinformación.
A diferencia de modelos de propósito general, su enfoque especializado permite optimizar recursos computacionales. Esto no solo mejora la precisión, sino que reduce la carga energética por consulta, demostrando que la especialización puede ser una vía efectiva para mitigar el impacto ambiental de la tecnología.
Una nueva forma de entender la rendición de cuentas
La incorporación de métricas energéticas en cada interacción redefine el concepto de accountability en la era digital. Ya no basta con ofrecer resultados precisos; ahora también es necesario transparentar el costo ambiental de obtenerlos. Este cambio introduce una nueva capa de responsabilidad para desarrolladores, empresas y usuarios. La visibilidad del consumo energético impulsa decisiones más informadas y abre la puerta a estándares más exigentes en el desarrollo de soluciones basadas en IA.
Las declaraciones de los desarrolladores de ChatNetZero apuntan a una dirección clara: la transparencia no puede ser opcional. En un entorno donde la IA influye en decisiones críticas, ocultar su huella ambiental representa un riesgo reputacional y ético.
El reto para la industria es doble. Por un lado, mantener el ritmo de innovación; por otro, garantizar que ese avance no se traduzca en un incremento desmedido del consumo energético. La oportunidad está en liderar con soluciones que equilibren eficiencia, precisión y sostenibilidad.
La irrupción de herramientas como ChatNetZero marca el inicio de una nueva etapa en la conversación sobre inteligencia artificial. Hacer visible el consumo energético por consulta no solo informa, también transforma la relación entre tecnología y sociedad, incorporando la sostenibilidad como un criterio clave de evaluación.
En adelante, el verdadero valor de la IA no solo estará en lo que puede hacer, sino en cómo lo hace. Entender y gestionar el impacto ambiental de cada interacción será esencial para construir un ecosistema digital más responsable, donde la innovación y la sostenibilidad avancen de la mano.
En 2025, más de 160 mil paisanos regresaron a México desde Estados Unidos, de acuerdo con datos oficiales, muchos de ellos enfrentando incertidumbre y la falta de una red de apoyo al regresar al país.
Ante este contexto, Tecate presenta “Welcome Back, Paisano”, una plataforma que reconoce a la fuerza laboral más sólida del mundo que vuelve a casa y genera oportunidades de empleo para mexicanos en situación de movilidad, facilitando su reintegración económica y social a través de Tiendas SIX y HEINEKEN México.
Con “Welcome Back, Paisano”, la marca impulsará un modelo integral de empleabilidad que combina capacitación, acompañamiento y acceso a oportunidades dentro del ecosistema de Tiendas SIX.
Esta iniciativa nace con un propósito claro: poner al centro el valor, la fuerza y el carácter de quienes vuelven a casa, reconociendo que los repatriados mexicanos representan mucho más que cifras: son historias de carácter, experiencia y determinación que enriquecen al país.
Bajo su filosofía de no dejar a ningún mexicano atrás, Tecate no solo da la bienvenida al país a los paisanos, sino que asume un compromiso claro: resignificar el regreso como un acto de orgullo y carácter. Porque cuando los paisanos vuelven, no solo enfrentan nuevos comienzos, sino que traen consigo aprendizajes, capacidades y una visión que fortalece a México.
“Welcome Back, Paisano” es una iniciativa que refleja el carácter y la valentía de Tecate: estar presentes cuando más se necesita y respaldar con acciones concretas a los mexicanos. Buscamos generar un impacto real en las comunidades, fortaleciendo la economía local y creando oportunidades que permitan que la fuerza laboral más sólida del mundo construya un nuevo comienzo”, comentó Marta García, Vicepresidenta de Marketing en HEINEKEN México.
Esta iniciativa se desarrolla en colaboración con FUNDES, organización sin fines de lucro que participa como aliado estratégico, aportando metodología, experiencia y acompañamiento para fortalecer el proceso de integración de los beneficiarios. El programa no solo representa una alternativa laboral inmediata, sino también un camino de crecimiento sostenible. En una primera etapa, Tecate asume el compromiso de emplear a más de 100 mexicanos repatriados, sentando las bases de un modelo escalable que permita ampliar su alcance en el tiempo.
¿Cómo opera “Welcome Back, Paisano”?
La iniciativa se basa en un modelo estructurado que integra capacitación técnica, acompañamiento continuo y acceso a oportunidades laborales dentro de la red de Tiendas SIX y HEINEKEN México. A través de una metodología robusta y el acompañamiento de expertos, se busca generar un impacto medible y sostenible, con una visión de crecimiento progresivo que permita integrar a más personas y fortalecer el tejido económico local.
Además, el programa contempla la apertura de nuevas tiendas, lo que permitirá ampliar el alcance de la iniciativa y multiplicar las oportunidades de empleo y emprendimiento en distintas comunidades del país, entendiendo que cuando los paisanos regresan, no solo vuelven a casa: vuelven con todo lo que son capaces de construir.
Más allá de una iniciativa puntual, Tecate ha construido una plataforma de marca consistente que busca atender problemáticas sociales relevantes en México bajo un mismo principio: no dejar a ningún mexicano atrás. En este sentido, “Welcome Back, Paisano” forma parte de una visión de largo plazo en la que la marca contribuye activamente con soluciones concretas desde su ecosistema.
Históricamente, Tecate ha impulsado iniciativas que reflejan este compromiso. Desde campañas enfocadas en la prevención de la violencia de género, que buscan generar conciencia y promover cambios culturales; hasta Tecate 18+, una plataforma orientada a fomentar el consumo responsable y la toma de decisiones informadas entre mayores de edad.
Asimismo, la marca ha desarrollado propuestas que conectan con el orgullo y la identidad nacional, como el lanzamiento de Tecate Light con sal del Golfo de México, que pone en valor los ingredientes y el origen mexicano; y Acceso Playa Tecate, una iniciativa que promueve el acceso libre a espacios públicos, contribuyendo a la recuperación y disfrute de las playas por parte de las comunidades.
Este enfoque integral posiciona a Tecate no solo como una marca, sino como un actor activo y un agente de cambio que impulsa soluciones relevantes para la sociedad mexicana.
“En FUNDES creemos en el poder de las mipymes y las personas que las conforman como motor de desarrollo sostenible en México y América Latina. Acompañar a personas en situación de movilidad para lograr una reintegración económica exitosa en México, no sólo genera oportunidades individuales de empleabilidad y emprendimiento, sino que genera un impacto positivo en la economía y fortalece comunidades enteras. Ser parte de Welcome Back, Paisano nos permite sumar nuestra metodología y experiencia que suma más de 40 años para que más personas reconstruyan su camino con estabilidad y confianza” comentó Florencia Colunga, Gerente de Crecimiento y Alianzas de FUNDES México.
En línea con su visión de impacto social, “Welcome Back, Paisano” se integra de manera directa a la estrategia de sustentabilidad “Brindar un Mundo Mejor” de HEINEKEN México, particularmente en su eje de impacto social y fortalecimiento comunitario. A través de esta iniciativa, la compañía impulsa oportunidades económicas inclusivas para grupos en situación de vulnerabilidad, fomenta la movilidad social y contribuye a la reconstrucción del tejido comunitario en las regiones donde opera.
Asimismo, con “Welcome Back, Paisano”, Tecate reafirma su compromiso con México y con quienes regresan a casa, reconociendo que detrás de cada historia hay talento, experiencia y una fuerza que continúa construyendo el país. Porque cuando los paisanos vuelven, no solo regresan a trabajar: regresan a su gente, a sus raíces y al lugar donde pertenecen.
El más reciente análisis de Deloitte sobre sobre las primeras 55 empresas del FTSE 100 que publicaron sus reportes anuales de 2025 revela un patrón: cuando aumenta la presión por atraer y retener talento ejecutivo en un mercado global competitivo, las métricas ESG tienden a perder peso en los esquemas de incentivos variables de los directores ejecutivos, con especial visibilidad en los paquetes de los CEOs.
Imagen extraída de sitio web Deloitte UK
Qué está pasando
El paquete medio de compensación total de los CEOs del FTSE 100 aumentó 18 %, pasando de £5.01 millones en 2024 a £5.89 millones en 2025. El ajuste más relevante se concentra en los incentivos variables: el 29 % de las compañías analizadas (16 de 55) propone aumentos significativos en los niveles máximos de bonos y planes de largo plazo, con una mediana de incremento equivalente a 200 % del salario base. Estos incrementos solo se materializan si se alcanzan metas de desempeño exigentes.
De las 26 empresas que someten nuevas políticas de remuneración a aprobación de los accionistas, 20 han reducido el peso de las métricas ESG en sus planes de incentivos y 11 han eliminado al menos una de estas métricas. Solo 24 mantuvieron el peso sin cambios y 21 no modificaron sus métricas existentes. Las compañías justifican estos ajustes como un reequilibrio entre sostenibilidad, fuerte desempeño financiero y prioridades estratégicas como la adopción acelerada de inteligencia artificial.
Los bonos anuales se pagaron en promedio al 76 % del máximo posible (frente al 78 % del año anterior). En el 20 % de los casos se aplicó discreción para reducir los pagos por fallas en salud y seguridad, ESG o gobernanza (el 11 % de estas reducciones relacionadas con fatalidades). No se registraron aumentos discrecionales al alza de relevancia material.
Como explica Mitul Shah, socio de Deloitte en la práctica de Remuneración Ejecutiva:
“We continue to see a significant number of companies propose substantial changes to variable pay opportunities in order to retain and attract the best people in an increasingly competitive global market.”
Dónde está pasando
Este fenómeno se concentra en el FTSE 100, el principal índice bursátil del Reino Unido. Casi un tercio de las mayores compañías cotizadas ya impulsa estos cambios, que se debatirán en la temporada de asambleas generales de accionistas de 2026.
Qué nos dice desde México y Latinoamérica
Desde México, el estudio ofrece un contraste útil. Mientras en el Reino Unido las grandes corporaciones reaccionan con rapidez y transparencia al encarecimiento del talento ejecutivo, en México y gran parte de Latinoamérica el debate público sobre la compensación de altos directivos ha sido históricamente menos visible, aunque las transnacionales que operan aquí siguen las mismas dinámicas globales.
El reporte sirve como recordatorio empírico de que las tensiones entre incentivos de corto plazo y objetivos de sostenibilidad de largo plazo no son nuevas; simplemente se hacen más evidentes cuando las presiones de mercado se intensifican.
Qué implica realmente para el ESG
El hallazgo central del análisis pone en evidencia una tensión estructural: vincular la compensación ejecutiva a objetivos ESG siempre ha sido complicado, porque choca con la temporalidad corta de los incentivos de los CEOs y directores ejecutivos.
Esto no significa el fin del ESG ni el abandono de las obligaciones regulatorias, pero sí confirma que las métricas de sostenibilidad se están consolidando principalmente como un asunto de cumplimiento (compliance), en lugar de un verdadero driver de incentivos ejecutivos. Cuando la competencia por talento se intensifica, las empresas demuestran mayor disposición a reducir su peso en los paquetes de compensación variable.
Qué puede suceder
Es probable que esta tendencia continúe entre las multinacionales más grandes: se mantendrá o incluso se reducirá el peso de las métricas ESG en los incentivos variables mientras el mercado de talento ejecutivo siga siendo altamente competitivo. Los inversionistas podrían seguir tolerando estos ajustes si vienen acompañados de metas financieras exigentes. En mercados emergentes como México, las empresas con mayor exposición internacional podrían enfrentar presiones similares para recalibrar sus esquemas de compensación.
Desde mi experiencia con empresas globales en México, esta dinámica no sorprende. En la práctica, los asuntos ESG han operado principalmente como un ejercicio de lucimiento y cumplimiento —rankings de reputación, reportes extensos y checklists regulatorios— más que como un incentivo real para los CEOs. Muchos actores —reguladores, inversionistas institucionales y consultoras— contribuyeron a colocarlo en ese territorio. El resultado lógico es que un CEO cuya compensación variable tenga menos peso de ESG suele estar mejor posicionado para priorizar resultados financieros y estratégicos de corto plazo.
Quizá parte del problema también radique en el diseño de muchos KPIs ESG: indicadores que con frecuencia resultan difíciles de alinear con el core business o que se perciben más como costos externos que como generadores de valor tangible.
Cuando el ESG se traduce en eficiencias operativas reales, reducción de riesgos o ventaja competitiva, deja de ser una carga y puede contribuir positivamente al desempeño del negocio. Sin embargo, mientras siga operando principalmente en modo compliance, seguirá siendo fácilmente negociable.
En última instancia, los CEOs responden a sus incentivos. La verdadera sostenibilidad genera valor cuando transforma la operación, no cuando solo se reporta o se cumple como mandato. El viento global sopla hacia el pragmatismo financiero. Para México y el resto del planeta, el reto consiste en pasar de un ESG de cumplimiento a uno que realmente genere valor medible, sin perder competitividad.
R con R, por Edgar López
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.
El trabajo, concebido como un motor de desarrollo personal y económico, también puede convertirse en un espacio de riesgo silencioso. Detrás de oficinas, fábricas y entornos digitales, millones de personas enfrentan condiciones que erosionan su salud física y mental. No se trata únicamente de jornadas largas o estrés cotidiano: hablamos de dinámicas estructurales que están cobrando vidas en todo el mundo.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los entornos laborales deficientes están vinculados con al menos 840 mil fallecimientos al año. Estas cifras colocan a las muertes por condiciones laborales como un tema urgente en la agenda global de sostenibilidad, no solo por su impacto humano, sino por las profundas implicaciones sociales, económicas y organizacionales que conllevan.
Muertes por condiciones laborales: una crisis silenciosa en cifras
Las muertes por condiciones laborales no suelen ocupar titulares con la misma frecuencia que otros problemas de salud pública, pero su magnitud es alarmante. Según el informe sobre entorno psicosocial laboral, el 93% de los fallecimientos asociados a estos riesgos corresponde a enfermedades cardiovasculares, mientras que el 7% restante se relaciona con trastornos mentales, incluido el suicidio.
Este desglose revela un patrón preocupante: seis de cada diez muertes afectan a hombres y cuatro a mujeres en el caso de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, cuando se trata de trastornos mentales, la proporción se intensifica, con ocho de cada diez casos concentrados en hombres. Esta diferencia evidencia no solo una crisis de salud, sino también un componente de género en la forma en que se experimenta y gestiona el estrés laboral.
Más allá de los datos, estas cifras reflejan historias individuales marcadas por la presión constante, la falta de control sobre el trabajo y entornos hostiles. Cada número representa una vida impactada por sistemas laborales que, en muchos casos, priorizan la productividad sobre el bienestar.
¿Qué hay detrás de las muertes por condiciones laborales?
Para entender las muertes por condiciones laborales, es fundamental analizar los factores de riesgo psicosocial. Estos incluyen condiciones organizacionales, ambientales y relacionales que afectan directamente la salud mental y física de las personas trabajadoras. No son eventos aislados, sino el resultado de cómo se diseña, organiza y gestiona el trabajo.
Entre los principales detonantes se encuentran la sobrecarga laboral, las jornadas extensas, la falta de autonomía y los liderazgos negativos. A esto se suma la violencia laboral, particularmente el acoso psicológico o mobbing, que deteriora progresivamente la estabilidad emocional de quienes lo padecen. La combinación de estos factores genera un entorno propicio para el estrés crónico y sus consecuencias.
Además, el 35% de la población trabajadora supera regularmente las 48 horas semanales, mientras que el 23% ha experimentado alguna forma de violencia o acoso en el trabajo.
Estos datos evidencian que los riesgos psicosociales no son excepciones, sino parte de una realidad extendida que requiere intervención estructural.
El impacto en la salud: del estrés al deterioro sistémico
Las consecuencias de estos entornos laborales van mucho más allá del agotamiento. Los riesgos psicosociales están asociados con una amplia gama de padecimientos que afectan tanto la salud mental como la física. Entre ellos destacan la depresión, la ansiedad, el síndrome de burnout y los trastornos del sueño.
A nivel físico, el impacto puede manifestarse en enfermedades cardiovasculares, trastornos metabólicos, alteraciones del sistema inmunológico e incluso cáncer. También se han identificado problemas musculoesqueléticos, afectaciones reproductivas y un aumento en las lesiones laborales. Este panorama confirma que el estrés laboral no es solo una percepción subjetiva, sino un factor de riesgo clínicamente comprobado.
En los casos más graves, estas condiciones derivan en conductas suicidas, evidenciando el nivel de deterioro que puede alcanzar la salud mental en entornos laborales adversos. Así, el trabajo deja de ser un espacio de desarrollo para convertirse en un factor de vulnerabilidad.
Empresas en riesgo: productividad, reputación y sostenibilidad
El impacto de las muertes por condiciones laborales no se limita a las personas; también afecta directamente a las organizaciones. Las empresas enfrentan consecuencias como el aumento del ausentismo, el presentismo y las incapacidades, lo que reduce significativamente la productividad y el desempeño.
Además, los entornos laborales negativos deterioran el compromiso de las y los colaboradores, incrementan la rotación y dificultan la retención de talento. Esto se traduce en costos adicionales, pérdida de conocimiento organizacional y menor competitividad en el mercado.
Desde una perspectiva reputacional, las organizaciones que no gestionan adecuadamente estos riesgos enfrentan una disminución en la confianza, tanto interna como externa. En un contexto donde la responsabilidad social corporativa es cada vez más relevante, ignorar estos factores puede comprometer la sostenibilidad a largo plazo.
Un entorno laboral en transformación: nuevos desafíos
Aunque los riesgos psicosociales no son un fenómeno nuevo, el contexto laboral actual ha intensificado su impacto. La digitalización, la inteligencia artificial y el trabajo remoto han transformado la manera en que se organiza el trabajo, generando nuevas formas de presión y difuminando los límites entre la vida personal y profesional.
En países como México, la publicación de la NOM-035 en 2018 marcó un avance importante en el reconocimiento de estos riesgos. Sin embargo, la implementación efectiva sigue siendo un desafío, especialmente en sectores donde las condiciones laborales son más precarias o informales.
Expertos de la OIT advierten que estos factores se están convirtiendo en uno de los principales retos para la seguridad y salud en el trabajo. La falta de adaptación a estas nuevas dinámicas puede agravar aún más la incidencia de riesgos psicosociales en los próximos años.
Hacia entornos laborales más saludables: una agenda urgente
Frente a este panorama, la acción ya no es opcional. La OIT propone un enfoque integral que aborde los riesgos psicosociales desde el diseño del trabajo hasta las políticas organizacionales. Esto implica revisar cargas laborales, fomentar liderazgos positivos y garantizar procesos justos y transparentes.
También es fundamental promover la autonomía, el equilibrio entre vida personal y laboral, y espacios seguros libres de violencia. Estas medidas no solo benefician a las personas trabajadoras, sino que fortalecen la resiliencia organizacional y la sostenibilidad económica.
Invertir en entornos laborales saludables no es un gasto, sino una estrategia clave para el desarrollo. Las organizaciones que priorizan el bienestar están mejor posicionadas para enfrentar los desafíos del futuro.
Las 840 mil muertes anuales asociadas a entornos laborales deficientes no son una estadística aislada, sino un llamado de atención sobre la forma en que se concibe y gestiona el trabajo en el mundo contemporáneo. Las muertes por condiciones laborales reflejan una deuda pendiente con la salud, la dignidad y los derechos de millones de personas.
Abordar esta problemática requiere una visión compartida entre gobiernos, empresas y sociedad. Solo a través de acciones coordinadas será posible transformar los espacios de trabajo en entornos que no solo generen valor económico, sino también bienestar y calidad de vida.
Con el objetivo de demostrar que el cine también es una herramienta de impacto colectivo, la Fundación Universidad de Guadalajara, en colaboración con el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, lleva a cabo la edición 2026 del ciclo fílmico Galas a Beneficio, una iniciativa que, desde hace casi 20 años, suma a la experiencia cinematográfica grandes causas sociales.
Tras una convocatoria que reunió proyectos comprometidos con distintos ámbitos de atención comunitaria, fueron elegidas siete organizaciones cuyo trabajo destaca por su incidencia y capacidad de generar redes de apoyo en sectores prioritarios. La alfombra roja de cada gala estará dedicada a una de estas asociaciones y, en conjunto, recibirán equitativamente los recursos obtenidos en taquilla y la visibilidad que ofrece uno de los encuentros fílmicos más relevantes de Latinoamérica.
Las asociaciones seleccionadas para esta edición son:
Danza Aptitude Arte y Discapacidad, A.C.
Colectivo Pro Derecho de la Niñez, A.C.
Cruz Rosa, A.C.
Juntos Cambiando Vidas, A.C.
Mi Gran Esperanza, A.C.
Fundación PAS, A.C.
Terapia Integral para Niños con Autismo, A.C.
Este programa no solo abre una nueva ventana de financiamiento para las organizaciones participantes, sino que también invita al público a vivir el cine desde la empatía y la colaboración, convirtiendo cada gala en una oportunidad de contribuir directamente al bienestar social.
Las Galas a Beneficio se llevan a cabo en el marco del Festival y contarán con la presencia de representantes de las asociaciones, invitados especiales y talento internacional, consolidando así un espacio donde el arte, la solidaridad y la participación ciudadana se encuentran. Con este proyecto, el FICG y la Fundación UdeG reafirman su compromiso con la construcción de una cultura más incluyente, en el que la pantalla grande también ilumina grandes causas que transforman vidas.
México se prepara para recibir a más de 5.5 millones de visitantes entre el 11 de junio y el 19 de julio, en un periodo que pondrá a prueba la capacidad de las ciudades sede para gestionar una movilidad sin precedente.
En este contexto, Fundación Aleatica para la Seguridad Vial, en alianza con FIA Foundation, el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) y el International Road Assessment Programme (iRAP), lanza la campaña “Tu mejor jugada es cuidarte”, orientada a reducir riesgos viales antes, durante y después de la celebración deportiva.
El país enfrentará una presión inédita en movilidad, concentrando millones de desplazamientos diarios hacia estadios, zonas de reunión y espacios públicos. En un momento donde se están ultimando los detalles del torneo internacional de fútbol, esta campaña pone foco en las personas y en la necesidad de prevenir riesgos, para colaborar para que el derecho a la movilidad en condiciones de seguridad vial sea una realidad para todas las personas.
“México recibirá a millones de visitantes y la celebración del fútbol nos llena de orgullo, pero también nos recuerda la urgencia de proteger la vida en las calles. Esta campaña busca que ningún trayecto termine en tragedia”, destacó Bosco Martí, Presidente de Fundación Aleatica para la Seguridad Vial.
En este escenario, donde el 97% de los siniestros viales ocurren en entornos urbanos, el aumento en la movilidad representa un riesgo crítico si no se adoptan medidas preventivas. En México, más de 16 mil personas pierden la vida cada año en hechos de tránsito —45 al día— y cerca de 44 mil resultan con lesiones graves. A pesar de ello, nueve de cada diez personas no dimensionan la magnitud de esta crisis de salud pública, lo que evidencia la urgencia de campañas de concientización efectivas.
La campaña plantea incidir en comportamientos de riesgo mediante mensajes accesibles sobre gestión de la velocidad, uso de casco certificado, prevención del consumo de alcohol al conducir, protección de peatones y promoción del transporte público.
La estrategia se desplegará en dos fases. En una primera etapa, tendrá un enfoque digital, con difusión a través de las redes sociales de aliados, instituciones y voceros, aprovechando su alcance para posicionar el mensaje a nivel nacional.
Posteriormente, se trasladará al espacio público con presencia en espectaculares, parabuses y vallas en zonas de alta circulación, además de camiones brandeados en rutas de alto tránsito para incidir directamente en los comportamientos en el entorno donde mayoritariamente ocurren los riesgos viales.
“Los grandes eventos son una oportunidad para fortalecer sistemas de movilidad más seguros. Desde FIA Foundation impulsamos soluciones que garanticen que cada desplazamiento sea seguro, accesible y sostenible. Esta campaña es un ejemplo de cómo traducir ese compromiso en acciones concretas”, señaló Avi Silverman, Director Ejecutivo Interino de FIA Foundation, quien visita México con el objetivo de lanzar esta campaña.
El lanzamiento se realizó con la participación de varios actores en un esfuerzo multisectorial que reúne a gobierno, iniciativa privada y sociedad civil, con la presencia de Gabriela Cuevas, Representante del Gobierno de México para la Copa Mundial FIFA 2026 y Diego Monraz, Secretario de Transporte de Jalisco y Presidente de la Asociación Mexicana de Autoridades de Movilidad. Así como el respaldo de la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México y la Secretaría de Movilidad del Estado de México.
Por su parte, Carlos Álvarez, Label Manager y cantante de la Sonora Dinamita, se sumó también a este esfuerzo conjunto por salvar vidas. Otros aliados de Fundación Aleatica para esta campaña incluyen al Aeropuerto Internacional de Toluca y la Organización Mexicana de Automovilismo Internacional (OMDAI).
En un momento donde el país estará bajo la mirada del mundo, Fundación Aleatica hace un llamado a no normalizar las fatalidades viales y a asumir que la mejor jugada, dentro y fuera de la cancha, es cuidarse.
Hay historias que no solo nos invitan a mirar hacia afuera, sino a replantear quiénes somos como humanidad. El Camino de la Ballena es una de ellas. La semana pasada tuve la oportunidad de asistir al lanzamiento de lo que no es simplemente un documental sobre ballenas; es una profunda reflexión sobre nuestra conexión con la vida en el planeta… y lo que está en juego si la perdemos.
El documental conecta dos momentos clave: la histórica lucha por proteger la Laguna San Ignacio en Baja California en los años 90, y el activismo climático actual encabezado por Xiye Bastida.
Lo que comenzó como la preocupación de pescadores y científicos por un proyecto industrial una gigantesca planta salinera impulsada por Mitsubishi Corporation se convirtió en uno de los movimientos ambientales globales más importantes de su tiempo.
El resultado: una victoria histórica donde la presión social logró proteger uno de los santuarios más importantes de la ballena gris.
Uno de los elementos más poderosos del documental es la idea de que los humanos no estamos separados de la naturaleza, sino profundamente conectados a ella.
En la Laguna San Ignacio ocurre algo único: las ballenas grises se acercan voluntariamente a los humanos. Este fenómeno, conocido como “ballenas amistosas”, rompe cualquier narrativa de distancia entre especies y nos confronta con una pregunta incómoda: ¿qué estamos perdiendo cuando destruimos estos ecosistemas?
A través del recorrido de Xiye, el documental trasciende la historia pasada y nos sitúa en el presente: el cambio climático.
Siguiendo la migración de las ballenas desde México hasta el Ártico, entendemos que lo que está en riesgo no es solo una especie, sino el equilibrio completo del planeta.
Aquí el mensaje es claro: ya no se trata de salvar a las ballenas… se trata de salvarnos a nosotros mismos.
Una victoria que nos deja una responsabilidad
Quizá lo más inspirador de la historia es que demuestra que el cambio sí es posible.
Lo que inició como una lucha local se convirtió en un movimiento global que utilizó —por primera vez de forma masiva— el internet como herramienta de activismo. Millones de personas se unieron para detener un proyecto que parecía inevitable.
Y eso cambia la narrativa: no somos espectadores del problema, somos parte de la solución.
The Way of the Whale no es solo un documental, es un llamado urgente a la acción.
En este Día Internacional de la Madre Tierra esta película nos recuerda que:
La naturaleza no es un recurso, es nuestro hogar.
Las decisiones colectivas sí pueden cambiar el rumbo de la historia.
Y que todavía estamos a tiempo… pero no por mucho.
En un mundo que avanza hacia la desconexión, esta historia nos invita a hacer lo contrario: volver a sentir, volver a escuchar y, sobre todo, volver a actuar.
Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.
Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.
Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.